EPISODE · Jun 15, 2013 · 3 MIN
La firma Francisco Rebolo 140613
La firma de Paco Rebolo: Hay veces en que la provocación es la única manera de atraer la atención sobre hechos especialmente incómodos o situaciones en las que la impotencia por no poder cumplir con determinados de tus ideales te incapacita para otra cosa. En este contexto leí hace unos días una acción que, tomada de forma aislada, parece solo una actuación normal dentro de la rutina de un Ayuntamiento más de los que abundan en España. A saber, en un Ayuntamiento cercano, el de Málaga, el grupo municipal de IU-Los Verdes tuvo la insólita idea de pretender aprobar unas mociones en un Municipio en el que son oposición al partido que gobierna con mayoría absoluta -en este caso el PP, con 19 ediles- pero me da que hubiera ocurrido igual en cualquier otro sitio cambiando actores, siglas y gentilicios. Este paquete de revolucionarias y casi incendiarias medidas incluía cosas como reducir cargos de confianza, directivos varios, mantener los presupuestos en políticas sociales, fomento de la cultura con acciones concretas y definidas, crear guarderías y potenciar bibliotecas, recuperación y puesta en valor de edificios para el Ayuntamiento, creación de más zonas verdes, etc. Desde la lejanía de los kilómetros y el pensamiento de la bella ciudad costasoleña uno analiza el tema y se da cuenta de que los de IU-Los Verdes fueron unos ingenuos puesto que la casi totalidad de las propuestas parecen responder a una manera de hacer las cosas que se ve como lejana a las del partido allí gobernante. O al menos eso parece simplificando mucho en el pensamiento o cayendo en el fácil tópico. Peeeroooo….. Resulta que estos señores y señoras ediles tiraban con munición gruesa, de las que no te mata, pero ¡cómo escuece!. Sí, vieron cómo la implacable y democrática mayoría iba tumbando de forma inmisericorde todas y cada una de sus mociones, una tras otra hasta completar las nueve que con tanta ilusión habían elaborado… ¿o no? Es decir no que no las tumbaran, que eso queda ya para la Historia, sino lo de elaborarlas. Porque, posibles oyentes y potencial público lector vario, resulta que las mociones no eran suyas ni de lejos. Con la astucia de un troll en pleno apogeo, al rececho, habían copiado literalmente las mociones del programa electoral del PP para esas municipales. Lo que viene en llamarse fusilarlo. Resumiendo y para entendernos, que desde el Gobierno municipal reventaron las mociones que presentó la oposición que, a su vez, fueron copiadas del programa que querían llevar a cabo desde el poder los que las reventaron. Ya no es ni el “y tú más”, sino que ni siquiera lo mío vale si no lo traigo yo. Como diría un conocido mío, “es que hay que leer más” porque claro, llegar a leer y conocer las 117 páginas de su programa electoral a alguno le costaría más que leer la etiqueta del champú del baño cuando la lucidez de determinados momentos les invade. Y así, tomada en sazón, esta actuación parece un trolleo en toda regla, de los de época. Y recordemos que trolleo es un palabro raro tomado casi de internet (aunque de rancia raigambre etimológica puesto que en origen el verbo “troll” se origina del “troller” del francés antiguo, un término de caza). Lo que viene a ser un “te pillé con las manos llenas de dedos”, para entendernos. Y es que algunos no damos para más y además leemos poco.
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