EPISODE · Dec 15, 2021 · 53 MIN
La vida a bordo en un barco del siglo XVI
from La Finestra del Rey
La vida a bordo de los barcos renacentistas era rutinaria, dura y jerárquica. Desde el paje hasta el Capitán, tenían que cumplir y sufrían las mismas penurias. Hoy vamos a vivir un día junto a ellos. El día a día a bordo El contramaestre por la mañana revisaba el aparejo y pasaba las órdenes para su mantenimiento al carpintero. Se destinaban los trabajos de limpieza en las cubiertas a dos marineros y el carpintero ocupaba gran parte del día en mantener el casco en la bodega, por debajo del nivel de flotación. Esta parte era la más afectada en las navegaciones y siempre se filtraba agua a la sentina. En ésta se tenía que trabajar con la bomba de achique a lo largo de las 24 horas del día. Para poder realizar esta tarea se turnaban cada tres horas, dos hombres para poder sacar el agua. Su flotación dependía enteramente del lastre que consistía en piedra y arena. El peso del lastre cambiaba con respecto a la carga, aumentando cuando bajaba y disminuyendo cuando aumentaba. Cuando se encontraban en navegaciones largas, el peso de la nave disminuía por el consumo de los víveres. Para poder equilibrar la flotabilidad utilizaban como lastre barriles llenos de agua de mar. ¿Cómo era la alimentación en una nave renacentista? La alimentación para marineros y soldados hacía la vida a bordo bastante difícil. Ésta consistía en galletas o bizcochos, tocino, bacalao, queso, arroz, habas, garbanzos, aceite de oliva y vinagre, verduras frescas, ajos, cebollas, huevos, pasas, almendras y azúcar. Los marineros bebían agua y vino. La galleta o bizcocho era una pasta de harina de trigo que solía guardarse en toneles. Sin embargo lo normal era que el bizcocho se ablandará y se pudriera. Cuando escaseaba a los trozos sueltos, llamados mazamorra, se les añadía aceite, ajo y agua con lo que se confeccionaba un guiso. Cuando la mazamorra estaba podrida y agusanada se solía cocinar con ella una sopa que era comida para la noche. La alimentación de un marinero consistía diariamente en bizcocho y dos pintas devino al desayuno, carne cuatro días a la semana y los otros tres bacalao. Otros dos días también tomaban una mezcla de arroz y garbanzos, además de aceite de oliva y vinagre. En caso de tormenta la vida a bordo se complicaba sobre manera… Era peligroso encender el fuego se cambiaba la ración de carne por una de queso, agua y vino. Merecen una explicación aparte debido al estilo de navegación de la época que consistía en costear todo el tiempo que fuera posible. Se solía guardar en el barco una cantidad mínima de agua potable suficiente por un consumo de pocos días. Pues se contaba con la posibilidad de abastecerse de agua de la costa. El vino, ya era otro asunto, en cambio constituía una parte importante de la carga. Pues era la única fuente segura de agua potable, utilizándose también como vinagre para cocinar y conservar el agua potable. También era una mercancía a canjear. Los marinos dormían en los entre puentes sin distinción de su cargo oficiales y curas incluidos. Menos el capitán que contaba con su recámara. Para seguir en: www.radiovalldesego.com
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