EPISODE · Feb 22, 2018 · 1H 33M
Las Mañanas de Arucas , 22 de febrero de 2018
En el programa de hoy hemos hablado de los siguientes temas. - Actos del Carnaval de Arucas para el fin de semana. - Rincón verde, homenaje a Carmelo Padrón- - Espacio de divulgación histórica con Antonio Jiménez. .... Antonio Jiménez: "Probablemente Manuel Cayrasco, cura beneficiado de #Arucas colocó una cruz en el lugar donde fue asesinado Hernando de Pineda, costumbre piadosa de la época" En el programa #LasMañanasDeArucas, de #RadioArucas, conocemos un poco más los capítulos que forman la #historia de nuestro municipio. El técnico de la Concejalía de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Arucas, Antonio Jiménez, se centra en esta ocasión en #CruzDePineda. Hernando de Pineda, llegó a la isla siendo mancebo en 1536. Era sobrino de Gerónimo de Pineda, esposo de María de Betancor o Bethencourth (hija de Tenesoya, sobrina de Fernando Guanarteme, Tenesor Semidán, por tanto descendiente indígena de la nobleza de Agáldar). Vino a la isla para administrar los bienes de la viuda de su tío, pues su tío murió y él se desplazó hasta #GranCanaria. Gerónimo de Pineda había instituido por testamento la fundación del vínculo de bienes de la hacienda de Hoya de Pineda en #Gáldar, lugar conocido por ubicarse un centro alfarero o locero. En 1543 Hernando se convierte en el poseedor de los bienes de la viuda María de Bethencourt como ya se ha expresado hija de Tenesoya, sobrina de Fernando Guanarteme. Tenesoya fue apresada, capturada o se dejó raptar por Maciot de Bethencourth de #Lanzarote, en #Bañaderos. Hernando se casó con Marina Díaz de La Mota. Marina era hija del noble e hidalgo Gonzalo Díaz de Aguiar. Bernardino de Carvajal y Maciot de Betancor eran parientes de María de Betancor. Tenían odio y enemistad contra Hernando, por heredar los bienes. Maciot de Betancor era nieto de la guayarmina Tenesoya y sobrino de María de Betancor (esposa de Gerónimo de Pineda). Bernardino y Maciot se consideraban los herederos legítimos, se disputaban la hacienda betancoriana. Vituperios recíprocos entre Pinedas y Carvajales, con sus respectivos aliados Betancores y Aguilares. Se produce una fuerte división entre estas dos nobles familias. Hernando gozaba de la protección de su suegro, Gonzalo Díaz de Aguiar y del favor del Gobernador de la isla, Rodrigo Manrique de Acuña. También tenía buenas referencias de Pedro Cerón y Ponce de León, Capitán General de Gran Canaria y fundador del Mayorazgo de Arucas. Hernando fue designado como alcalde mayor y capitán coronel de las villas de Guía y Gáldar, según recomendaciones de Rodrigo Manrique y Pedro Cerón, por ser “hombre honrado y de mucha calidad y estimado en toda la isla por tal”. Bernardino de Carvajal era hijo de Miguel de Trexo y Carvajal y de Margarida Fernández de #Guanarteme (hija de Fernando Guanarteme). Bernardino era nieto de Alonso de Carvajal, natural de #Granada, del linaje de los Carvajales, caballeros hijosdalgos. Bernardino se casó con Melchora de San Juan, tuvieron cinco descendientes, Alonso de Carvajal, Francisco de Carvajal, Miguel de Trexo, Elvira de Malueños y Margarida Fernández de Carvajal. Entre las dos facciones: Pineda-Betancor y Carvajal-Aguilar se producían insultos, injurias, etc. Disputas por honor mancillado, etc., pero en realidad escondían motivos sociales, económicos y políticos. Como se podrá observar en las relaciones familiares expuestas existía una fuerte endogamia entre los grupos de poder y también destaca como las nobles indígenas se casaron con caballeros o nobles castellanos o andaluces después de la Conquista. Criados y familiares de Gonzalo Díaz de Aguilar (suegro de Hernando de Pineda) mataron a Miguel de Trexo, hijo de Bernardino de Carvajal. Se acusa del asesinato a un tal Luis Pérez, criado de Hernando de Pineda, según acusación de Ramiro de Guzmán. Luis Pérez se esconde en la casa de Hernando de Pineda y es ayudado a embarcar y abandonar la isla. Bernardino de Carvajal solicita justicia al Gobernador y Justicia Mayor de la isla, el Gobernador y el Alcalde Mayor (Hernando) se inhibieron, no abrieron ninguna diligencia, quedando el crimen impune. Los Carvajales quedan humillados. La paz con #Francia establece un breve período de estabilidad y mejora económica. La coronación de Felipe II fue festejada en la isla. El Gobernador Rodrigo Manrique de Acuña proclamó al nuevo Rey y el Capitán General, Pedro Cerón, hizo flamear la real enseña. Se invitaron a todos los cargos y nobles de la isla a los actos festivos en el Real de Las Palmas de Gran Canaria. En el acto se puso de manifiesto el apoyo y favores concedidos a los Pineda, desacreditando a los descendientes del Guanarteme y su familia #indígena, los Carvajales. Terminada la celebración, 16 de febrero de 1556, regresan los invitados a sus domicilios. Bernardino de Carvajal y Maciot de Betancor buscaron un sitio donde emboscar a Hernando de Pineda, una vez cruzaron el Barranco de Tenoya, se apostaron en lo que hoy es Cruz de Pineda. Bernardino y Maciot evitaron estar en la jurisdicción de Guía y Gáldar para no incurrir en pena de crimen de lesa majestatis, dada la condición de Alcalde Mayor de Hernando de Pineda. Lesa majestatis: Laesae maiestatis, ofensa a la dignidad, delito cometido contra el Rey o sus representantes, estaba castigado con las máximas penas o sanciones, como la pena de muerte, inhabilitación, confiscación de bienes, etc. Cuando se cruzaron, se dirigieron insultos y luego se enfrentaron con las espadas. En medio del camino real Bernardino asesinó a Hernando de Pineda. El camino real fue mandado construir por los Reyes Católicos a partir de 1486, comunicaba el Real de Las Palmas con Gáldar y su trazado transcurría probablemente por parte de senderos indígenas. A su paso por Arucas partía del Barranco de #Tenoya, subía por #ElPortichuelo, seguía hasta #ElPerdigón, Montaña de #Cardones (La Fuente), Barranco de Cardones, #ElCarril, Cruce de #Trasmontaña y luego hasta #LlanoBlanco y Cruz de Pineda, para continuar por #ElCardonal, camino Viejo del Porrón, cuesta de Bañaderos, Bañaderos, #Quintanilla hasta #SanAndrés. Bernardino y Maciot huyeron hacia la costa donde embarcaron huyendo de la isla, como había hecho anteriormente Luis Pérez, el presunto asesino del hijo de Bernardino de Carvajal. Sin embargo, parece ser que Bernardino fue apresado. Probablemente Manuel Cayrasco, cura beneficiado de Arucas colocó una cruz en el lugar donde fue asesinado Hernando de Pineda, costumbre piadosa de la época. El Gobernador al enterarse del crimen se trasladó a Gáldar, y sin hacer ningún proceso, declaró reo de lesa majestatis a Bernardino de Carvajal. Ordenó destruir su casa y sobre las ruinas mandó sembrar sal (antigua costumbre romana, los romanos mandaron sembrar sal sobre la ciudad destruida de #Carthago). Sobre el solar se mandó poner una lápida de mármol recordando la alta traición y de la inhabilitación de la descendencia de Bernardino. Se despojó a la esposa e hijos de Bernardino de Carvajal de toda su fortuna y se dio por infame al linaje familiar hasta la cuarta generación (hijos, nietos, bisnietos y tataranietos). Con el paso del tiempo, los ánimos se apaciguaron, el Gobernador Manrique de Acuña fue sustituido por Pedro Mejías. Ramiro de Guzmán planteó un escrito fechado el 17 de septiembre de 1556 ante el Gobernador y Juez de residencia, argumentando lo injusto y desproporcionado de la pena y condena, solicitando la rehabilitación e indemnización por la ruina de sus casas. También pide la restitución de las dignidades propias del linaje, que habían sido gravemente desacreditados. También se revindica que se considerase a los Carvajales como pertenecientes a la ilustre progenie insular. Pedro Mejías accede a abrir diligencias y ordena la prisión de Rodrigo Manrique de Acuña por inhibirse en la muerte del hijo de Bernardino de Carvajal. Se inicia un proceso judicial largo y complicado, que duró 8 meses. Se presentaron escritos, explicaciones, descargo, réplicas, contraréplicas, etc. Mientras tanto la familia de los Aguilar se inhiben. Los hijos de Bernardino de Carvajal reconoce que su padre dio muerte a Hernando de Pineda, pero que lo hizo en defensa propia y no fue un acto traidor. También reconocen que su padre debe tener presidio, pero que se debe restituir la ofensa de la muerte de su hermano por orden de Hernando de Pineda. Finalmente el Gobernador Mejías falla lo siguiente en este contencioso: Se absuelve a Rodrigo Manrique de Acuña de toda culpa. Se restituye y reponen todos los honores heredados, derechos nobiliarios, etc. de los Carvajales. También se exculpa a Maciot de Betancor y Bernardino de Carvajal del asesinato. Según sentencia firmada por el doctor Messía en 1558. Se observa en todo este proceso una lucha o enfrentamiento entre los descendientes de los indígenas nobles, emparentados con la familia de Fernando Guanarteme y los nuevos colonos de origen noble e hidalgo, por el control social, político y económico. También parece que tuvo mucho que ver la rivalidad entre los nobles de Gáldar y los de Guía, por la ostentación de poder, el establecimiento de una villa como referencia del Norte frente a la otra, etc. La familia Carvajal no sólo quiere que se haga justicia con el asesinato del hijo de Bernardino de Carvajal, sino que también solicita que se le reconozca como ilustre progenie insular. En realidad la sentencia, de alguna manera intento apaciguar a los dos bandos, aunque no fue salomónica, liberando y exculpando al antiguo Gobernador Acuña, pero también exculpando a los asesinos de Hernando de Pineda a los que se les restituye y reconocen sus derechos sucesorios. La actual cruz fue colocada en 1916, está formada por una hornacina adintelada de cantería que contiene una cruz y una placa de mármol, todo ello sobre un soporte de cantería adosado a un muro de finca. Se encuentra recogida en el vigente Catálogo del patrimonio arquitectónico de Arucas (1994). Se cree que esta cruz de 1916 pudo haber sido colocada por algún descendiente de los Pineda, aunque en alguna publicación se dice que fueron los vecinos del lugar los que pusieron dicha cruz. Se desconoce el devenir de la cruz que se colocó en 1556. Pero el recuerdo se ha mantenido. Decía Joaquín Blanco: la cruz y el muerto se olvidaron, pero queda el nombre del lugar, Cruz de Pineda. Apellidos En este texto aparecen varios hermanos y hermanas con diferentes apellidos, Alonso de Carvajal, Francisco de Carvajal, Miguel de Trexo, Elvira de Malueños y Margarida Fernández de Carvajal. Durante varios siglos, desde la Edad Media hasta avanzado el siglo XIX no se seguía un orden fijo en los apellidos, si bien es verdad que ya desde el siglo XVI se perpertuaba el apellido paterno. En la edad moderna (siglos XVI, XVII y XVIII) se escogían los apellidos bien el del padre, el de la madre o incluso a veces algún apellido de los abuelos, inclusive hay casos de apellidos de padrinos, etc. Generalmente sólo se ponía un único apellido, salvo la nobleza que solía tener dos apellidos, o incluso apellidos compuestos. Una costumbre canaria que surge a partir del siglo XVI fue copiada de los portugueses, a veces se ponía primero el apellido de la madre y luego el del padre, por lo que aparecen dos apellidos. Por tanto en muchos documentos antiguos se observa la presencia de padres, hijos, incluso hermanos con diversos apellidos, por lo que se solía poner o aclarar que eran parientes (hijo de..., hermano de...). A partir de 1869 con la creación del registro civil se ordena que el orden de los apellidos sea primero el del padre y segundo el de la madre. Desde el 2017 se puede escoger libremente el orden de los apellidos y ya no prima el paterno, pero desde hace unos años se pueden cambiar los apellidos. El texto está basado en una publicación de la Revista El Museo Canario, 1944, Nº 11 y 12, proceso contra Rodrigo Manrique de Acuña por haber condenado a Bernardino de Carvajal como reo del asesinato cometido en la persona de Hernando de Pineda, así como los datos aportados por Agustín Millares Torres, colección de documentos para la historia de Canarias (1881-1895). Bibliografía Alemán Hernández, Saro y Martín Hernández, Manuel J. (1994): Guía del patrimonio arquitectónico de Arucas. Las Palmas de Gran Canaria: Ed. Ayuntamiento de Arucas. Díaz Hernández, Ramón (1991): “Asesinato de Hernando de Pineda”. En Revista de Arucas. Nº 7. Arucas: Ed. Revista de Arucas, pp.: 16-17. Pérez Hidalgo, Humberto (2014): “Cruz de Pineda”. Mi Gran Canaria. Origen y noticias de sus lugares. Blog. Referencia electrónica: http://toponimograncanaria.blogspot.com.es/2012/08/pineda-cruz-de-arucas.html. Fecha de consulta: 22/2/2018. Rodríguez Pérez-Galdós, Caridad y Grandío de Fraga, Eduardo (coord.) (1998): Carta Etnográfica de Arucas. Fundación para la Etnografía y Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC). Cabildo de Gran Canaria. Referencia electrónica: http://www.cartaetnograficagc.org/ficha.php?cod=09866&desc=CRUZ+DE+PINEDA-OTROS+BIENES+SINGULARES-OTROS. Fecha de consulta: 22/2/2018.
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