EPISODE · Dec 18, 2014 · 41 MIN
Litocultura
from Investigadores ParaPreClaros
Entrvista de Rodriguez a Villamar sobre unas misteriosas piedras. El Periodo Lítico Andino es la primera etapa del periodo Precerámico Andino, que comprende desde el ingreso de los primeros hombres nómadas cazadores y recolectores, hasta el inicio de la domesticación de plantas y animales. Durante esta etapa los hombres vivían en cuevas, abrigos rocosos, ensenadas o en campamentos cubiertos con pieles de animales o ramadas, se trasladaban continuamente de un sitio a otro formando pequeños grupos u hordas. Se practicaba la caza de animales similares a los actuales, como camélidos arcaicos, venados, roedores, aves diversas. En épocas más remotas el hombre llegó a coexistir con animales hoy extinguidos como el mastodonte, el megaterio, caballo americano y el esmilodonte. También practicó una pesca rudimentaria y recolecta de moluscos, así como la recolección de gramíneas, tubérculos y frutos. Para efectuar la caza y la recolección emplearon instrumentos fabricados de piedra, hueso y madera, entre los que destacan bifaces, cuchillos, raspadores, batanes, puntas de proyectiles, etc. Los distintos grupos cazadores-recolectores del periodo lítico compartieron entre sí criterios generales acerca de la fabricación de sus artefactos de piedra. Esto ha permitido, para el caso de los andes centrales, agruparlos en cuatro grandes grupos de Tradiciones Líticas: Tradición de Unifaces del Extremo Norte: los grupos cazadores-recolectores se caracterizan por poseer sencillos artefactos de piedra, trabajados únicamente a percusión, y solamente por una de sus caras (artefacto unifacial), habiendo ausencia de puntas líticas. El uso de estos artefactos fue múltiple (útiles no especializados), y está relacionada con economías de caza de pequeños animales, pesca y recolecta. Está presente en Piura, Tumbes, Cajamarca y el sur del Ecuador. Tradición paijanense: los grupos cazadores-recolectores se caracterizan por poseer elaboradas puntas pedunculadas (es decir con un pedúnculo o apéndice en la parte inferior de la punta), de diversos tamaños, predominando las de grandes dimensiones (punta de Paiján o punta paijanense), trabajadas por talla a percusión y presión. Asociados a éste tipo de punta, se suele encontrar artefactos de piedra más sencillos como raederas, cuchillos, perforadores y piedras de molienda. Se practica el enterramiento de los muertos. Caza de animales pequeños y medianos, pesca y recolecta. Está presente desde Lambayeque hasta Ica, en zonas costeñas y de yunga. Tradición lauricochense: los grupos cazadores-recolectores se caracterizan por poseer principalmente puntas foliáceas (en forma de hoja), junto a artefactos líticos como raspadores, perforadores, cuchillos, raederas, percutores y piedras de molienda. Se practica la caza de camélidos y venados, y en menor medida de pequeños animales, junto a la recolecta de plantas. La práctica del entierro funerario es poco conocida. Está presente en la sierra central y sur del Perú. Tradición viscachanense: los grupos cazadores-recolectores se caracterizan por poseer principalmente puntas triangulares y foliáceas, de estilo muy diferente al de la tradición Lauricochense. Se practica la caza de camélidos y venados, y en menor medida de pequeños animales, junto a la recolecta de plantas. Se encuentra principalmente en el altiplano peruano-boliviano y la sierra sur del Perú. El Paleolítico (del griego ???????, palaiós: ‘antiguo’, y ?????, lithos: ‘piedra’) significa etimológicamente piedra antigua, término creado por el arqueólogo John Lubbock en 1865 en contraposición al de Neolítico (Edad moderna de la piedra). Es el período más largo de la existencia del ser humano (de hecho abarca un 99 % de la misma) y se extiende desde hace unos 2,85 millones de años (en África)1 hasta hace unos 12 000 años. Constituye, junto con el Mesolítico/Epipaleolítico (fases de transición) y el Neolítico, la llamada Edad de Piedra, denominada así porque la elaboración de utensilios líticos ha servido a los arqueólogos para caracterizarla (en oposición a la posterior Edad de los Metales). Aunque esta etapa se identifica con el uso de útiles de piedra tallada, también se utilizaron otras materias primas orgánicas para construir diversos artefactos: hueso, asta, madera, cuero, fibras vegetales, etc. Durante la mayor parte del Paleolítico inferior las herramientas líticas eran gruesas, pesadas, toscas y difíciles de manejar, pero a lo largo del tiempo fueron haciéndose cada vez más ligeras, pequeñas y eficientes. El hombre del Paleolítico era nómada, es decir, su vida estaba caracterizada por un desplazamiento continuo o periódico (estacional). Muchos investigadores utilizan la clasificación de Elman R. Service a la hora de identificar las sociedades paleolíticas. La mayoría de éstas son consideradas bandas, grupos pequeños de cazadores-recolectores nómadas, de carácter igualitario, sin claras diferencias entre sus miembros, sin líderes formales y que vivían en campamentos estacionales o cuevas.21 Al ser de reducido tamaño, en estos grupos no debía existir ni especialización ni división del trabajo: cada miembro del grupo era capaz de hacer de todo para sobrevivir, al margen de las capacidades individuales, mayores en unos individuos que en otros. Dado el dimorfismo sexual propio de los homininos, es posible que hubiese un cierto reparto de tareas entre sexos (en aquellos casos en los que la potencia física fuese esencial o se produjese un embarazo). Y, quizás también, en función de las edades. El acceso a la mayoría de los bienes, de carácter colectivo, debía ser libre. Algunos serían de uso privado (como las herramientas, ropas o adornos) pero la posibilidad de robo sería muy reducida: por la movilidad implícita a su tipo de vida (lo que limitaría la capacidad de acumular bienes) y por los sistemas de intercambio recíproco, que serían los predominantes. Tampoco sería habitual la guerra (aunque la entendamos en su sentido más amplio, como conflictos armados entre grupos de personas) y así lo parecen corroborar la ausencia de indicios arqueológicos claros. Muchos autores relacionan los sucesos bélicos con la aparición de las jefaturas y los estados, pero hay antropólogos que opinan lo contrario. La densidad de población era mínima, estimándose entre 0,3 y 0,03 personas por km², lo que supone una población en la Península ibérica de entre 18 000 y 180 000 seres humanos,25 y entre 5 y 15 millones en todo el globo para finales del período. Al ser tan escasa la población y tan dispersos los grupos humanos las bandas no podrían sobrevivir sin intercambiarse miembros entre ellas para armonizar las proporciones entre ambos sexos. A su vez, la práctica de la exogamia serviría para establecer redes de larga distancia basadas en los vínculos sociales y culturales entre los grupos, los cuales se reunirían temporalmente en unidades mayores, el clan o la tribu. La litología es la parte de la geología que estudia a las rocas, especialmente de su tamaño de grano, del tamaño de las partículas y de sus características físicas y químicas. Incluye también su composición, su textura, tipo de transporte así como su composición mineralógica, distribución espacial y material cementante. Entendemos por roca una masa de materia mineral coherente, consolidada y compacta. Se puede clasificar por su edad, su dureza o su génesis (ígneas, sedimentarias y metamórficas). Cuando existen rocas masivas de un solo tipo, o con una estructura similar, la naturaleza de las rocas puede condicionar el relieve. Los tipos de relieve por causas litológicas más significativos son: el relieve cárstico, el relieve sobre rocas metamórficas y el relieve volcánico.
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