Mimo (tango)
from Esencias musicales
Música y letra: Jorge Rodolfo Altmann. Tango canción creado en el año 1999. Canto y guitarra: Pedro Etulain; bandoneón: José Di Rino. Grabación y sonido: Estudios Luis Tubia (Zárate) durante el año 1999. Esta obra, en parte y en su polivalencia, pretende rendir homenaje a un sitio histórico. Lugar en el que, ubicado en la esquina Este de la intersección de las arterias Justa Lima de Atucha e Independencia, se reunieron los grandes tangueros de Zárate y Campana y, evidentemente, del país y el mundo: el bar y confitería Mimo. La propiedad fue del padre de los hermanos Expósito (Don Manuel) y durante el segmento histórico del tango centrado en los años cuarenta albergó a poetas, compositores, músicos y vocalistas de la talla, entre otros, de Juan Ehlert, Armando Pontier, Héctor Stamponi, Enrique Mario Francini, Cristóbal Herreros, Homero y Virgilio Expósito, la familia Berón ( Elba, Rosa, Adolfo, José y Raúl), Héctor Insúa y, en fin... Esa esquina hoy, sostiene una placa que hace memoria de los talentosos del tango que la pisaron. MIMO (Tango) I Mimo, enhebrando ayeres, cerrazón de olvido que se ahoga silenciosa en tu esquina de recuerdos y, en la ochava misteriosa, giran tus trompos de invierno. Si pudiera darte espacios, desprendidos del presente, que empuñaran un pincel; volverían tus fantasmas fileteando una fachada de corcheas y silencios... y las voces de otros tiempos rimarían con tu mimo y, en su mímica más fiel, entre copas y manteles, carnavales de agua y sueño, con poesía y raro empeño, nuevos tangos, swing y valses volverían a nacer. II Por eso es que hoy, mujer, volvamos a bailar sin ritmos y, al compás de nuestro atardecer, asaltos de antifaz, de cine o matinée... Mintámonos, ¡que ayer fue otra la verdad!, porque la realidad se fue... Volvamos a mentir, ¡qué fácil es soñar!; volvámonos a amar sin culpas ni pesar si todo, al fin, son cosas que se van; sin más, ¡abrázame otra vez y, ¡chau!! I (BIS) Mimo, disuelto en tu barra y el licor de tango que se seca evaporado en las calles, rasguñadas por tus uñas afiladas, revenidas del infierno. Si volvieran los espacios que destiñen el presente, despeinando tu pincel, yo sé bien cómo tu gente pinta en versos sus misterios sincopados en cadencias... y las sombras, de otros bares, filtrarían ese mimo sobre raso, lana y piel; cuando el río de los tiempos cuele el agua de un remanso o en palabras sin aliento que, en tormentas contra el viento, se nos caigan de revés. [Repite (II) y fin]
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