«Nunca pudiste perdonarme» episode artwork

EPISODE · Nov 3, 2025 · 4 MIN

«Nunca pudiste perdonarme»

from Un Mensaje a la Conciencia · host Radio Stereo Resurrección

«Tengo que confesar que, cuando me enteré hace unos momentos de la muerte de la hija menor de doña Clementina, hacía muchos años que no pensaba en ella. [En] la noticia... del periódico... invita a la ceremonia fúnebre su hermano, porque ella nunca llegó a casarse. »... ¡Florinda, Florindita, Florinda! La quise con ese primer amor que nos deja una nostalgia especial en el alma.... ¡Por cuánto tiempo allá en mi juventud acaricié su nombre a solas, entre suspiros! Aún me parece verla, el talle erguido y la mirada brillante, rozando las teclas del piano, arrancando melodías que me llenaban de una emoción que amenazó con romperme el pecho a fuerza de latidos. Y ahora, Florinda está muerta.... »Doña Clementina... organizó una fiestecita en su casa a la cual estaba invitada toda la juventud. Felipe llegó tarde... y nos fue saludando uno a uno hasta llegar a Florinda, que se le quedó mirando con tal angustia que todos nos dimos cuenta de que algo había pasado entre esos dos que no estaba resuelto aún.... [Por los] celos que me ahogaban... tuve que salir de la casa [para] no dar un espectáculo....   »Fuimos todos a la finca al día siguiente.... Llegamos allá al río, todos los muchachos dispuestos a bañarnos.... »... Sólo quería que vieras a Felipe tan ridículo como lo veía yo, un montuno ignorante incapaz de nadar, porque le tenía miedo al agua. ¡Te lo juro, Florinda! Yo no lo empujé al charco como tú creíste. Él se cayó solito de las piedras, y quién sabe cómo se golpeó. ¿No te diste cuenta de que fui el primero en tirarme, cuando noté que no salía? Sentí allá abajo, cerca del fondo, su cuerpo desesperado buscando apoyo, y traté de sacarlo; pero se prensó de mis piernas halándome al abismo cenagoso, y tuve que empujarlo porque yo también me ahogaba. Todos se dieron cuenta de que yo hice un gran esfuerzo por salvarlo, menos tú; escuché tus gritos de espanto cuando logramos sacar el cuerpo frío y sin vida del agua, y vi tus ojos de acusación antes de que te desmayaras.... »Nunca me contestaste las cartas. Te encerraste en una soledad que nadie pudo llenar, y todos en el pueblo pensaron que te escondiste así por la muerte de tu padre y se olvidaron de aquel verano cuando nos volvimos viejos de repente. »Y ahora estás muerta, Florinda, y sé que nunca pudiste perdonarme.... »Espero que alguno de mis nietos pueda llevarme al entierro de Florinda. Tengo que cumplir con ella aunque sea por última vez.»1 Así termina el cuento de la doctora Rosa María Britton, ginecóloga, oncóloga y prolífica escritora panameña, al que le puso por título «El primer amor». Se trata de un amor romántico que nunca llegó a ser correspondido, debido a que la mujer amada juzgó con severidad y condenó sin misericordia al hombre que ansiaba manifestárselo. Gracias a Dios, en lo tocante a su amor divino no tenemos que preocuparnos por que Él nos juzgue con severidad por nuestros errores y desatinos, ni mucho menos por nuestros pecados si se los confesamos. Porque Él no envió a su Hijo Jesucristo al mundo a condenarnos sino a salvarnos.2 Tanto es así que, en la hora misma de su muerte por nuestros pecados, Jesús le dijo al Padre que lo había enviado: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»3 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Rosa María Britton, La muerte tiene dos caras, 3a. ed. (Panamá: Editora Sibauste, 2003), pp. 47‑60. 2 Jn 3:16-17; 8:1-11; 1Jn 1:9 3 Lc 23:34

«Tengo que confesar que, cuando me enteré hace unos momentos de la muerte de la hija menor de doña Clementina, hacía muchos años que no pensaba en ella. [En] la noticia... del periódico... invita a la ceremonia fúnebre su hermano, porque ella nunca llegó a casarse. »... ¡Florinda, Florindita, Florinda! La quise con ese primer amor que nos deja una nostalgia especial en el alma.... ¡Por cuánto tiempo allá en mi juventud acaricié su nombre a solas, entre suspiros! Aún me parece verla, el talle erguido y la mirada brillante, rozando las teclas del piano, arrancando melodías que me llenaban de una emoción que amenazó con romperme el pecho a fuerza de latidos. Y ahora, Florinda está muerta.... »Doña Clementina... organizó una fiestecita en su casa a la cual estaba invitada toda la juventud. Felipe llegó tarde... y nos fue saludando uno a uno hasta llegar a Florinda, que se le quedó mirando con tal angustia que todos nos dimos cuenta de que algo había pasado entre esos dos que no estaba resuelto aún.... [Por los] celos que me ahogaban... tuve que salir de la casa [para] no dar un espectáculo....   »Fuimos todos a la finca al día siguiente.... Llegamos allá al río, todos los muchachos dispuestos a bañarnos.... »... Sólo quería que vieras a Felipe tan ridículo como lo veía yo, un montuno ignorante incapaz de nadar, porque le tenía miedo al agua. ¡Te lo juro, Florinda! Yo no lo empujé al charco como tú creíste. Él se cayó solito de las piedras, y quién sabe cómo se golpeó. ¿No te diste cuenta de que fui el primero en tirarme, cuando noté que no salía? Sentí allá abajo, cerca del fondo, su cuerpo desesperado buscando apoyo, y traté de sacarlo; pero se prensó de mis piernas halándome al abismo cenagoso, y tuve que empujarlo porque yo también me ahogaba. Todos se dieron cuenta de que yo hice un gran esfuerzo por salvarlo, menos tú; escuché tus gritos de espanto cuando logramos sacar el cuerpo frío y sin vida del agua, y vi tus ojos de acusación antes de que te desmayaras.... »Nunca me contestaste las cartas. Te encerraste en una soledad que nadie pudo llenar, y todos en el pueblo pensaron que te escondiste así por la muerte de tu padre y se olvidaron de aquel verano cuando nos volvimos viejos de repente. »Y ahora estás muerta, Florinda, y sé que nunca pudiste perdonarme.... »Espero que alguno de mis nietos pueda llevarme al entierro de Florinda. Tengo que cumplir con ella aunque sea por última vez.»1 Así termina el cuento de la doctora Rosa María Britton, ginecóloga, oncóloga y prolífica escritora panameña, al que le puso por título «El primer amor». Se trata de un amor romántico que nunca llegó a ser correspondido, debido a que la mujer amada juzgó con severidad y condenó sin misericordia al hombre que ansiaba manifestárselo. Gracias a Dios, en lo tocante a su amor divino no tenemos que preocuparnos por que Él nos juzgue con severidad por nuestros errores y desatinos, ni mucho menos por nuestros pecados si se los confesamos. Porque Él no envió a su Hijo Jesucristo al mundo a condenarnos sino a salvarnos.2 Tanto es así que, en la hora misma de su muerte por nuestros pecados, Jesús le dijo al Padre que lo había enviado: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»3 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Rosa María Britton, La muerte tiene dos caras, 3a. ed. (Panamá: Editora Sibauste, 2003), pp. 47‑60. 2 Jn 3:16-17; 8:1-11; 1Jn 1:9 3 Lc 23:34

NOW PLAYING

«Nunca pudiste perdonarme»

0:00 4:04

No transcript for this episode yet

We transcribe on demand. Request one and we'll notify you when it's ready — usually under 10 minutes.

MG Show MG Show The MG Show, hosted by Jeffrey Pedersen and Shannon Townsend, is a leading alternative media platform dedicated to uncovering the truth behind today’s most pressing political issues. Launched in 2019, the show has grown exponentially, offering unfiltered insights, comprehensive research, and real-time analysis. With a commitment to independent journalism and factual integrity, the MG Show empowers its audience with knowledge and encourages active participation in the political discourse. Ask A Spaceman Archives - 365 Days of Astronomy Ask A Spaceman Archives - 365 Days of Astronomy Podcasting Astronomy Every Day of the Year French Your Way Jessica: Native French teacher founder of French Your Way Boost your French listening skills and test your comprehension with this one of a kind series of podcasts. Get the chance to listen to a real conversation between native speakers talking at normal speed AND customise your learning experience through carefully designed sets of questions (2 levels of difficulty) available for download at www.frenchvoicespodcast.com. All interviews also come with the transcript. French teacher Jessica interviews native speakers of French from around the world who share a bit of their life and passion. Where else would you meet in one same place a French yoga teacher based in Melbourne, a soap manufacturer from Provence, or a couple cycling around the world? The Small Business Startup School – Business Notes | Financial Literacy | Retail Psychology – For Professionals & Entrepreneurs The Small Business Startup School Inc. Starting or buying a small business? While personal circumstances may vary, business patterns remain timeless. On The Small Business Startup School, we explore strategies, insights, and practical solutions to help entrepreneurs confidently navigate their journey.Hosted by Ola Williams—a retail entrepreneur, fintech founder, and financial coach with over two decades of experience—this podcast marries financial awareness and retail psychology with optimism to deliver actionable takeaways.Join us to learn, grow, and connect as we uncover the keys to business success.Let’s continue to learn together and be encouraged to keep on connecting!

Frequently Asked Questions

How long is this episode of Un Mensaje a la Conciencia?

This episode is 4 minutes long.

When was this Un Mensaje a la Conciencia episode published?

This episode was published on November 3, 2025.

What is this episode about?

«Tengo que confesar que, cuando me enteré hace unos momentos de la muerte de la hija menor de doña Clementina, hacía muchos años que no pensaba en ella. [En] la noticia... del periódico... invita a la ceremonia fúnebre su hermano, porque ella...

Can I download this Un Mensaje a la Conciencia episode?

Yes, you can download this episode by clicking the download button on the episode player, or subscribe to the podcast in your preferred podcast app for automatic downloads.
URL copied to clipboard!