EPISODE · Jun 12, 2016 · 55 MIN
Quebrando nuestras vidas ante Dios.
from Ministerio Bíblico Casa de Oración
Predica del pastor Adolfo Ambrosetti Fecha: 12 de junio 2016 Luc 7:36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Luc 7:37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; Luc 7:38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Luc 7:39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Luc 7:40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Luc 7:41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; Luc 7:42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Luc 7:43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Luc 7:44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. Luc 7:45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. Luc 7:46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Luc 7:47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Luc 7:48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Luc 7:49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Luc 7:50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz. Luc 18:9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Luc 18:10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. Luc 18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Luc 18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Luc 18:13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Pro 27:9 El ungüento y el perfume alegran el corazón, Y el cordial consejo del amigo, al hombre. Rom 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
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