Recordare
from Requiem de Mozart
Acuérdate, piadoso Jesús, ya que soy la causa de tu venida, de no perderme aquel día. Buscándome, te sentaste cansado, me redimiste padeciendo la cruz; tanto trabajo no sea vano. Juez que castigas justamente, otórgame el perdón antes del Día del Juicio. Gimo, como un reo, el pecado enrojece mi rostro; perdona, Dios, a quien te implora. Tú que absolviste a María y perdonaste al ladrón, también a mí me has dado esperanza. Mis ruegos no lo merecen, pero tú, bueno como eres, haz benignamente que no sea yo quemado en el fuego perenne. Dame un lugar entre las ovejas y separándome de los cabritos colócame a tu derecha.
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