EPISODE · Aug 10, 2014 · 5 MIN
Sencillamente Radio, 12-05-13, editorial: Cataluña, española
from Sencillamente Radio / Micrófono abierto
Editorial de Rafael Nieto en el programa "Sencillamente Radio" de Radio Inter acerca de los moviemntos políticos alrededor del intento del gobierno reginal catalán de celebrar una consulta secesionista. Transcripción del editorial: "Es evidente que algunos no podríamos dedicarnos a la política. En España, ser político exige tener pocos escrúpulos morales y ser capaz de darle la mano al ser más abyecto con tal de conseguir un beneficio particular. Hay que ser, en definitiva, preferiblemente sinvergüenza. Porque acudir a la política con unos principios, una rectitud y un claro sentido de la dignidad personal equivale a tener que abandonarlaipso facto, o bien retirarse en poco tiempo. Todo a la vez no es posible: o eres golfo, o eres honrado, pero las dos cosas..., imposible. Hago este introito después de ver las imágenes de Rajoy y Artur Más el pasado viernes en Barcelona con motivo de no sé qué reunión de empresarios del automóvil. Ya saben, esos eventos que incluyen comida pantagruélica de puturrú de fuá, que por supuesto pagamos ustedes y yo, que para eso tomamos lentejas. Bueno, pues en dicho acto el presidente del Gobierno español y el presidente de la comunidad autónoma catalana se dedicaron mutuamente una animada charla, no exenta de sonrisas, de miradas cómplices, de camaradería, mucha, mucha cordialidad, saludos, abrazos, parabienes, etc. Porque lo cortés no quita lo valiente, y se pueden tener diferencias políticas que no impiden la cortesía, y todas esas paparruchas de lo políticamente correcto. Vamos, de la hipocresía, hablando claro. Porque, yendo ya más al grano, uno de los problemas de la política y de los políticos en España es que todo constituye una inmensa hipocresía. Se insultan cuando están las cámaras en directo, pero en los pasillos se comen la boca. Para que todos estén en su papel, que es lo que importa. Que cada uno aparezca como le conviene aparecer, para que los espectadores piensen lo que ellos quieren que piensen. Todo atado y bien atado, en frase que los demócratas de toda la vida han criticado mucho del anterior Jefe de Estado. Pero, como digo, a pesar de que esta semana el Tribunal Constitucional ha paralizado, a instancias del Ejecutivo central, la consulta soberanista aprobada por el Parlamento catalán y liderada por el ínclito Artur Mas, ni unos, los separatistas, parecían muy ofendidos, ni otros, los promotores del recurso, muy satisfechos. Digamos que cada uno hace lo que tiene que hacer, y eso sí, como el sistema nos beneficia a todos, pues vengan esos abrazos y ese buen rollo, que total nos vamos a morir igual. Y así quedó el acto del viernes en Barcelona: lucidito, lucidito, como si fuera una boda o un bautizo, todos felices y contentos. Ahora, eso sí: los separatistas ya han dicho que les trae sin cuidado lo que diga el TC. Que se pasan la sentencia por los arcos del Viaducto del Parque Güell. Y que naturalmente, su proyecto secesionista sigue adelante, se oponga el TC, el Gobierno de Rajoy, o el mismísimo Rey. Que el pueblo catalán (sic) tiene derecho a elegir, y terminará eligiendo por supuesto la independencia, claro, porque para lo demás no tiene derecho a elegir absolutamente nada. Si lo piensan, es todo un juego ridículo y absurdo que no conduce más que a la esquizofrenia colectiva. Los enemigos de España viven instalados en el desacato, incumplen la ley siempre que les apetece, mientras tanto les pagamos la deuda a base de que el Gobierno central nos suba los impuestos y nos esquilme el ahorro de mil maneras distintas a los españoles decentes. Y cuando llega una sentencia de un tribunal supuestamente importante que en principio les desbarata el tenderete, ellos se ciscan en la sentencia y ponen un nuevo plazo. Ah, y mientras, claro, besitos, arrumacos, caricias y toda la escenita en el acto propagandístico de turno, pagado también con el dinero de Juan Español. Algunos españoles, entre los que desde luego me encuentro, querríamos que alguien de este Gobierno, preferiblemente el Presidente que para eso está, hiciera una pública declaración de principios en el sentido de que España es una e indivisible, también grande y libre, desde luego, y que ningún mequetrefe de presidente regional va a conseguir jamás romperla, ni trocearla, ni adulterarla en su esencia unitaria. Pero por desgracia, todo lo que obtenemos son frasecitas de tecnócrata moderadísimo, de melifluo a las tres, del tipo: "haremos cumplir escrupulosamente la legalidad vigente, que es nuestra obligación". Y ya. Ni más ni menos. Más frío que una televisión de plasma. Acudir a la hemeroteca tiene sus ventajas. Una de ellas es descubrir que en esta gloriosa piel de toro hubo un tiempo, no tan lejano, en el que había españoles de bien también en la cosa pública. Hombres de una pieza que se vestían por los pies, y que amaban a su patria tanto como a su propia madre. Hombres dispuestos a jugarse la vida si fuera preciso para que nadie se atreviese a discutir ni a cuestionar los valores eternos de la imperial España, de la España por la que algunos vibramos. Esos hombres ya no están, porque la carne es temporal, y se pudre. Y lo que hoy tenemos es una casta de presuntos compatriotas a los que, sinceramente, tengo la impresión de que España les importa exactamente una higa. Hoy les pregunto a todos los oyentes de Sencillamente Radio: ¿creen que la sentencia del TC conseguirá frenar definitivamente los objetivos secesionistas de Artur Mas y compañía?"
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Sencillamente Radio, 12-05-13, editorial: Cataluña, española
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