EPISODE · Jul 30, 2014 · 5 MIN
Sencillamente Radio, 17-02-13, editorial: Renuncia de Benedicto XVI
from Sencillamente Radio / Micrófono abierto
Editorial de Rafael Nieto en el programa de Radio Inter "Sencillamente Radio" con motivo del anuncio de la renuncia de su Santidad Benedicto XVI, efectiva a partir del 28 de febrero de 2013 Trancripción del editorial "Resulta vivamente esclarecedor cómo el periodismo de hoy se olvida rápidamente de las grandes noticias, de acontecimientos que sin duda formarán parte de los hitos más decisivos de la Historia de la Humanidad, para regresar rápidamente a sus pequeñeces cotidianas, a esas excrecencias de miseria que definen parte de la condición humana y que constituyen la llamada "actualidad". El periodismo de hoy pone una lente de aumento en el notición, lo exprime en poco tiempo hasta casi agotarlo, y luego lo olvida, como un kleenex usado, sin atender a la estela que deja, en forma de consecuencias, y que termina siendo tan importante o más que el mismo hecho noticioso. Les confieso que, como periodista y como católico, recibí la dimisión de Benedicto XVI con una mezcla de estupor, tristeza y algo de enfado. Me parecía inasumible que la única referencia moral cierta que tiene el mundo hoy, la luz de Occidente, este Papa anciano y sabio que nos ha regalado la Providencia, se marchase sin más, a rezar en lo escondido, dejándonos perdidos y huérfanos. Sin brújula y sin decodificador de posmodernidad, en un limbo de relativismo. Después, los días han ido pasando, he leído decenas de artículos, análisis y comentarios (algunos, por cierto, brillantes y reveladores; otros, por desgracia, completamente inútiles), el propio Pontífice se ha esforzado en explicar mejor una decisión que, él mejor que nadie, sabe que ha causado un tremendo impacto en el mundo católico...Y llegados al día de hoy, puedo confesarles que entiendo mejor lo que ha hecho el Papa Benedicto XVI. Efectivamente, vimos al Beato Juan Pablo II literalmente morirse en la silla de Pedro, clavado en la cruz como nuestro Señor, convirtiendo su padecimiento en fecundo ejemplo para todos, llevando su vocación de servicio a la Humanidad a las últimas consecuencias. Era el Papa de los gestos, de la emoción, de los sentimientos...Fue, Juan Pablo II El Magno, el gran Papa del siglo XX y uno de los hombres que más ha hecho por extender la palabra de Cristo por los cinco continentes. Pero el estilo de Benedicto XVI fue distinto desde el primer momento en que fue elegido Papa, allá por abril de 2005. Ratzinger es un teólogo y pensador, un filósofo (acaso el más lúcido de los vivos), el Papa de la razón y la Fe, de los debates profundos sobre asuntos cruciales que tocan a nuestra espiritualidad. Y su manera de encajar, asumir y responder a la decrepitud del cuerpo ha sido también distinta. El Papa Ratzinger nos ha dado a todos una inmensa lección de humildad, ese valor que hoy cotiza a la baja en un planeta tan ridículamente asido al poder del dinero. Desde su atalaya moral e intelectual, desde una posición objetivamente privilegiada pero que no por ello deja de ser de servidumbre, Benedicto XVI ha manifestado con rotunda sinceridad su absoluto desapego al poder terrenal, dejándolo todo en manos de Cristo, haciendo pública su imposibilidad física de afrontar con suficiente solvencia el durísimo trabajo que le quedaba por delante. Lo hizo, además, con la sencillez que ha caracterizado su Pontificado, al principio de un acto que nada tenía que ver con tan transcendental decisión. En realidad, la inteligencia superior de Ratzinger nos ha dibujado un monumental sarcasmo, una paradoja y una ironía: en un mundo en el que hasta el alcalde del municipio más pequeño se agarra al cargo con uñas y dientes para no perder las prebendas y regalías que conlleva, el hombre que nos hace de puente con Dios en La Tierra dimite, renuncia, y lo hace además sin palabras rimbombantes, ni anuncios previos, ni ruedas de prensa, ni flashes de cámara. Rechaza la tentación de seguir amarrado al poder como Jesús rechazó las tentaciones del Maligno en el desierto: sin violencia en los actos, pero con la contundencia y rotundidad de la Verdad y la Dignidad. ¿En qué posición quedan ahora los mandarines del paraíso de la amoralidad, ante este impresionante gesto? ¿Qué habrán pensado aquellos que, con una podredumbre moral sin límites, son capaces de autoconfirmarse en el cargo, en medio de múltiples sospechas e indicios de corrupción? ¿Cómo mirarse ante el espejo cada mañana comparándose con este hombre, arrugado y encogido, pero sereno, libre de ataduras materiales, esclavo sólo de su conciencia, entregado y fiel a la palabra salvífica del mejor de todos los hombres? Nos quedan, antes de asistir al Cónclave y conocer al nuevo Pontífice, sus últimas audiencias públicas y ángelus dominicales. Nos quedan sus tres encíclicas, a cual mejor (Deus caritas est, Spe Salvi y Caritas in veritate), la trilogía sobre Jesús de Nazaret, sus discursos universitarios... Realmente, hemos sido unos privilegiados por haber podido tener con nosotros a un Papa tan extraordinario como Benedicto XVI, un verdadero regalo del Cielo. Un hombre que nos ha hecho ver, como ya hizo el de Nazaret hace 2013 años, que la soberbia es el camino del Mal y la humildad el único sendero que nos lleva con certeza hacia el Bien. Y que, además, la humildad no es, en modo alguno, incompatible con la sabiduría, sino que ambas virtudes se alimentan y complementan. Hoy planteamos la siguiente pregunta a todos nuestros oyentes: ¿Entiende la decisión del Papa Benedicto XVI de renunciar el próximo 28 de febrero? "
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Sencillamente Radio, 17-02-13, editorial: Renuncia de Benedicto XVI
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