Vetusta Morla - Un Día En El Mundo episode artwork

EPISODE · Sep 29, 2023 · 1H 1M

Vetusta Morla - Un Día En El Mundo

from Punto Muerto

Pocos grupos logran el desconcierto inicial que suele provocar Vetusta Morla en la primera escucha. Por puro instinto pero equivocadamente tratamos de arrimarlos a nuestro terreno buscando en su sonido o en sus letras algo que recuerde a cualquier otra banda para ubicarlos. Y en sus canciones siempre encontraremos puntos de referencia: unos hablan de bandas indies españolas como Maga o Standstill, otros de Los Planetas, hay quien nombra a Wilco, es evidente la asociación con el primer álbum de Coldplay, la mayoría señala la obvia influencia de Radiohead, y por supuesto -no podrían faltar-, también los Beatles se adivinan bajo la coraza de la gran tortuga de “La Historia Sinfín”. Y sin embargo, hemos de darnos cuenta de lo distinto y contradictorio que suenan todas esas referencias que nos creamos mientras que cada canción de Vetusta Morla suena inequívocamente a Vetusta Morla. En realidad siempre me han parecido un grupo bastante sincero con todo lo que hacen, muy al margen de las modas y de los convencionalismos. Una de las claves para que suenen tan épicos en vivo está en el carácter tan democrático de la banda: nada se toca si a uno de los integrantes no le gusta. Pienso que por eso sus shows son tan intensos y creíbles. Podrá haber quién los tache de comerciales (también populistas) y quién diga que la peculiar voz de Pucho (su cantante) le resulta cansina e incluso irritante. Yo los veo como un grupo socialmente muy comprometido desde sus modestos inicios, que cuida hasta el más mínimo detalle de su repertorio, y que hace un uso muy inteligente de las redes sociales y de las nuevas tecnologías. A día de hoy puede resultar sorprendente que una banda como ésta se encontrase con tantos problemas para grabar su primer álbum, pero lo cierto es que su música sonaba demasiado alejada del mainstream para las grandes discográficas y demasiado comercial para los sellos independientes. Así que cansados de esperar, y tras una larga década desde su fundación, los Vetusta Morla decidieron jugárselo todo a una carta: Abandonaron sus cómodos empleos, crearon su propio sello (Pequeño Salto Mortal) y se autoeditaron su debut discográfico: “Un día en el mundo”. Con los datos en la mano y con la historia ante los ojos, me imagino que más de uno se estará tirando de los pelos. El álbum “Un día en el mundo” está cargado de rabia y de cinismo, es un disco de emociones y es cierto que la alegría y la esperanza tienen poco peso en él. Es un collage de escenas cotidianas en el que el mensaje no siempre es agradable. La música crea una atmósfera de triste melancolía, de cierta resignación ante los problemas personales y ante la opresión social, pero siempre termina por irrumpir una llamada al inconformismo y a la rebelión ante la derrota establecida. La discografia de Vetusta Morla abre con la canción “Autocrítica”, que nos pone sobre la pista de lo que será este disco. Inicia con un ritmo casi tribal que inevitablemente nos recuerda a la intro de “There There” de Radiohead, al que se le van superponiendo varias capas de melodías que van creando una atmósfera cada vez más intensa y opresiva, con una letra sobre una relación de pareja traumática, en un paulatino crescendo que se convertirá en marca de la casa, con el bajo sosteniendo toda la compleja estructura con un sencillo pero pegadizo riff. Por otro lado, si quisiésemos ver “Un día en el mundo” como un álbum conceptual “Sálvese Quien Pueda” es la continuación perfecta. Es un tema más pop y accesible que comienza con Pucho cantando en su versión menos estridente acompañado por los amables rasgueos de la guitarra acústica de Galván. Un par de estrofas después se les une una segunda guitarra acústica que entra arpegiando y la voz del Indio que permite a Pucho recuperar su tono habitual. Esto desemboca en un pequeño puente que nos lleva a retomar la canción desde el inicio pero con mayor intensidad y con la banda al completo. Vuelven a jugar con ese continuo crescendo con paradas que acaba convirtiendo el estribillo en un nuevo himno destinado a ser coreado en masa con ese “Hay tanto idiota ahí fuera” como grito de guerra. Acá en vez de un solo tenemos un trémolo que sin ser excesivamente elaborado no desentona con el resto de la canción. En todo caso: ¡sálvese quien pueda! - Luego viene la canción “Un Día en el Mundo”, que para muchos de nosotros supuso el primer contacto con Vetusta Morla, a través de aquel videoclip alternativo llamado “Otro día en el mundo” (un pequeño milagro en forma de plano secuencial en el que no hubo ni ensayos, ni cronómetros, ni tomas falsas) que casi acabó convertido en fenómeno viral. Se suele criticar su parecido con algunos pasajes de “My Iron Lung”, que ciertamente existe. No podemos negarlo. En esta canción se habla de la juventud alienada en las aulas, con figuras autoritarias y modelos a seguir que no son el rey de la selva que aparentan si no seres manipulados y domesticados. Es una juventud pasiva y acomodada que, aún siendo consciente del tipo de sociedad en la que vivimos, prefiere refugiarse en los insustanciales modos de evasión recurrentes: culto al cuerpo, drogas,superficialidad y efímera y falsa felicidad dentro de una prisión: un sueño de cartón. Y ahí llega “Copenhague” que posiblemente sea la canción más conocida de Vetusta Morla, la más aclamada, la que más feedback genera en los conciertos. Musicalmente es la canción más sencilla del disco en todos los aspectos y también la más fácil de digerir; amable y de una fluidez exquisita que parte de esa intro de teclado y guitarra espejados y que desemboca en uno de los solos más melódicos de todo el catálogo de la banda. Todo un himno para ser gritado a pleno pulmón en un estadio. Guillermo Galván la escribió durante un viaje a aquella ciudad, y se suele interpretar como una canción que habla de la emigración ilegal y de los refugiados, de su esperanza, de sus miedos, de la incertidumbre y del valor que hace falta para dejar atrás toda una vida. También usa el nombre de Alicia, que le añade un matiz extra porque parece una referencia al personaje del clásico “Alicia en las Ciudades” del cineasta alemán Wim Wenders. De alguna forma, “Copenhague” también habla de gente desarraigada, que no encuentra su lugar, que se siente extraña allá donde va; personas a los que todo les parece insustancial, hastiadas del trabajo, desencantadas con la condición humana, que deambulan por este mundo sin ningún objetivo en sus vidas, sin nada por lo que merezca la pena luchar, ajenas a todo, ignoradas por todos, gente tan condicionada que es incapaz de dejarse llevar y disfrutar. - La brillante primera mitad del álbum cierra con “Valiente” que es de lo más rockero del disco y de casi toda la discografía de Vetusta, aunque en vivo suelen tocar una versión que retoma el acostumbrado recurso esquemático de la banda de comenzar tranquilos para acabar casi que enloquecidos. Gran trabajo de David García (El Indio) que comienza centrado, y hasta un poco encorsetado, pero que termina dejándose llevar y robándole protagonismo a las guitarras de Galván y de Torres. “Valiente” trata de la falsedad de este mundo, de una sociedad de apariencias, de querer ser quien no se es y de actuar siempre siguiendo un guión. Todo el mundo finge, todos se ponen un disfraz a la conveniencia del momento y todos presumen ser auténticos. Queda aplaudir y desear que se acabe la función. - Y tras la tempestad viene “La Marea” que es un tema diferente al resto del álbum. Es una canción que ya apareció en las primeros demos de la banda, cuando todavía experimentaban en búsqueda de su propio sonido. Más que rock o pop, acá Vetusta tiene un clima chill out, una batería a medias entre el jazz y el r&b, la guitarra que lo sostiene todo con su arpegio, ese slide por debajo, un piano rhodes y Pucho cantando en falsete. Yo diría que “La Marea” habla de la experiencia vital, de las cicatrices y de las lecciones que nos da la vida y que forjan nuestro carácter, nos curten y nos hacen tomarnos las cosas con menos dramatismo. Por otro lado, “La Cuadratura del Círculo” trae de vuelta el rock intenso, el crescendo made in Vetusta Morla y la catarsis final, con Jorge González pegándole a un bidón con dos palos en el centro de toda la vorágine. La monotonía y la degradación en cualquier tipo de relación, la pérdida de la pasión y de la espontaneidad hasta el punto de que el nexo común que sirvió para unir ya no existe, o ya representa algo totalmente insignificante en medio de tanta fractura, son el tema de este gran canción. Habla de la obsesión por luchar por algo que, como la cuadratura del círculo, posiblemente no tenga solución. Rendirse sería como asumir el fracaso y eso no es una opción. - “Año Nuevo” comienza minimalista y delicada con Pucho acompañado únicamente por un piano. Poco a poco se les van uniendo otros instrumentos, ganando en intensidad pero sin alcanzar la épica acostumbrada. Es la más críptica de todas las canciones del álbum. Algún miembro de la banda dijo que se escribió tras una fiesta de fin de año, ya amaneciendo, y que representa lo que se sentía en ese momento, uno de esos en los que se hace un balance y se recuerda a los que nos han dejado y también a aquellos con los que uno ha perdido todo contacto, estén vivos y muertos. Después repasaremos “Rey Sol”, que da la razón a quienes trazan paralelismos entre Vetusa Morla y Radiohead, con un típico riif de los de Oxford y un ritmo de batería que hubiese firmado el mismísimo Philip Selway. El que narra es un hombre desesperado, que ha perdido el rumbo. Se ha equivocado en muchas decisiones y reclama por un guía que le ilumine el camino. - “Saharabbey Road” es la única canción de tono alegre, con los Beatles como evidente referencia y con los refugiados saharauis en mente. El tema central de la canción está en en la excesiva importancia que le damos a lo material. Una pequeña muestra de admiración, quizá con algo de moral del esclavo, hacia aquellos que con poco son felices y aquellos otros que aún habiéndolo perdido todo, y hundidos en la miseria más absoluta, saben encontrar motivos para sonreír. - Nos vamos yendo, nos vamos despidiendo con “Al Respirar”, una balada que cierra el álbum con un extraño compás de 7x8, que explora los conceptos de "respirar" y de "ser quien pone el aire”, haciendo referencia a romper con las comodidades de lo conocido, y asumir los riesgos de lo desconocido, para crecer como individuos, enfrentando incluso nuestras ideas y valores. “Un día en el mundo”, el álbum, supuso un éxito totalmente inesperado y casi inexplicable atendiendo a lo que dictaba el mainstrem latino. A esta tortuga le llevó 9 años llegar a dar el primer paso y aún así muy pocos la vieron venir. Lo que nadie pudo prever, ni siquiera la propia banda, fue la fuerza y el ímpetu de su avance. El listón quedó muy alto y generó unas expectativas que difícilmente se podrían cumplir. Sin embargo, Vetusta Morla no necesitó cumplir con las expectativas para seguir creciendo. A mí, solamente me queda darle las gracias a Vetusta Morla por acompañarme en esas caminatas por Sevilla y Granada, allá por el año 2008, con canciones que estarán ligadas para siempre a algunos de mis más fuertes recuerdos. Esto fue “Un día en el mundo”, de Vetusta Morla, en Punto Muerto.

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