02 EL PLANETA MISTERIOSO

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02 EL PLANETA MISTERIOSO

En Nueva York llovía al despegar el avión, pero el tiempo fue mejorando durante las primeras horas de la mañana, y al aterrizar en Cleveland lucía un magnífico sol primaveral. Con una cartera de mano y su ligera gabardina por tosco equipaje, Miguel Ángel Aznar desembarcó en compañía de los demás viajeros y se dirigió hacia la salida. Durante la conferencia telefónica mantenida la noche anterior con mister Harry Tierney, este le había prometido enviarle un auto a recogerle al aeropuerto. Ahora Miguel Ángel Aznar estaba preguntándose como podría identificarle el hombre que estaba esperándole. Junto a la puerta, entre las varias personas que esperaban a algunos de los viajeros, estaba un hombre fornido vestido de negro, el cual fijaba alternativamente la vista en los rostros de los pasajeros y en un retazo de periódico que sostenía en la mano. Al ver aparecer la alta y atlética figura de Miguel Ángel Aznar parecieron desvanecerse las dudas del hombre. Guardó el recorte en el b

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    02 AZNAR 09

    En Nueva York llovía al despegar el avión, pero el tiempo fue mejorando durante las primeras horas de la mañana, y al aterrizar en Cleveland lucía un magnífico sol primaveral. Con una cartera de mano y su ligera gabardina por tosco equipaje, Miguel Ángel Aznar desembarcó en compañía de los demás viajeros y se dirigió hacia la salida. Durante la conferencia telefónica mantenida la noche anterior con mister Harry Tierney, este le había prometido enviarle un auto a recogerle al aeropuerto. Ahora Miguel Ángel Aznar estaba preguntándose como podría identificarle el hombre que estaba esperándole. Junto a la puerta, entre las varias personas que esperaban a algunos de los viajeros, estaba un hombre fornido vestido de negro, el cual fijaba alternativamente la vista en los rostros de los pasajeros y en un retazo de periódico que sostenía en la mano. Al ver aparecer la alta y atlética figura de Miguel Ángel Aznar parecieron desvanecerse las dudas del hombre. Guardó el recorte en el bolsillo y se dirigió decididamente al hombre joven, de cabellos oscuros y ondulados, con todo el aspecto de un jugador de fútbol. - ¿El señor Aznar? - Sí. - Mi nombre es Williams, señor -dijo el hombre del traje oscuro y nariz de boxeador tomándole la cartera-. El señor Tierney me envió a esperarle. Ya más tranquilo, Miguel Angei Aznar siguió al fornido Williams hasta la calle. El coche que esperaba era un suntuoso "Rolls-Royce" enteramente negro. No había chófer, el propio Williams, según se vio a continuación, era el encargado de conducir directamente a Miguel Ángel al lugar de la cita. Antes de subir al coche, todavía preguntó: - Donde podré ver al señor Tierney?

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    En Nueva York llovía al despegar el avión, pero el tiempo fue mejorando durante las primeras horas de la mañana, y al aterrizar en Cleveland lucía un magnífico sol primaveral. Con una cartera de mano y su ligera gabardina por tosco equipaje, Miguel Ángel Aznar desembarcó en compañía de los demás viajeros y se dirigió hacia la salida. Durante la conferencia telefónica mantenida la noche anterior con mister Harry Tierney, este le había prometido enviarle un auto a recogerle al aeropuerto. Ahora Miguel Ángel Aznar estaba preguntándose como podría identificarle el hombre que estaba esperándole. Junto a la puerta, entre las varias personas que esperaban a algunos de los viajeros, estaba un hombre fornido vestido de negro, el cual fijaba alternativamente la vista en los rostros de los pasajeros y en un retazo de periódico que sostenía en la mano. Al ver aparecer la alta y atlética figura de Miguel Ángel Aznar parecieron desvanecerse las dudas del hombre. Guardó el recorte en el bolsillo y se dirigió decididamente al hombre joven, de cabellos oscuros y ondulados, con todo el aspecto de un jugador de fútbol. - ¿El señor Aznar? - Sí. - Mi nombre es Williams, señor -dijo el hombre del traje oscuro y nariz de boxeador tomándole la cartera-. El señor Tierney me envió a esperarle. Ya más tranquilo, Miguel Angei Aznar siguió al fornido Williams hasta la calle. El coche que esperaba era un suntuoso "Rolls-Royce" enteramente negro. No había chófer, el propio Williams, según se vio a continuación, era el encargado de conducir directamente a Miguel Ángel al lugar de la cita. Antes de subir al coche, todavía preguntó: - Donde podré ver al señor Tierney?

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    02 AZNAR 07

    En Nueva York llovía al despegar el avión, pero el tiempo fue mejorando durante las primeras horas de la mañana, y al aterrizar en Cleveland lucía un magnífico sol primaveral. Con una cartera de mano y su ligera gabardina por tosco equipaje, Miguel Ángel Aznar desembarcó en compañía de los demás viajeros y se dirigió hacia la salida. Durante la conferencia telefónica mantenida la noche anterior con mister Harry Tierney, este le había prometido enviarle un auto a recogerle al aeropuerto. Ahora Miguel Ángel Aznar estaba preguntándose como podría identificarle el hombre que estaba esperándole. Junto a la puerta, entre las varias personas que esperaban a algunos de los viajeros, estaba un hombre fornido vestido de negro, el cual fijaba alternativamente la vista en los rostros de los pasajeros y en un retazo de periódico que sostenía en la mano. Al ver aparecer la alta y atlética figura de Miguel Ángel Aznar parecieron desvanecerse las dudas del hombre. Guardó el recorte en el bolsillo y se dirigió decididamente al hombre joven, de cabellos oscuros y ondulados, con todo el aspecto de un jugador de fútbol. - ¿El señor Aznar? - Sí. - Mi nombre es Williams, señor -dijo el hombre del traje oscuro y nariz de boxeador tomándole la cartera-. El señor Tierney me envió a esperarle. Ya más tranquilo, Miguel Angei Aznar siguió al fornido Williams hasta la calle. El coche que esperaba era un suntuoso "Rolls-Royce" enteramente negro. No había chófer, el propio Williams, según se vio a continuación, era el encargado de conducir directamente a Miguel Ángel al lugar de la cita. Antes de subir al coche, todavía preguntó: - Donde podré ver al señor Tierney?

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    En Nueva York llovía al despegar el avión, pero el tiempo fue mejorando durante las primeras horas de la mañana, y al aterrizar en Cleveland lucía un magnífico sol primaveral. Con una cartera de mano y su ligera gabardina por tosco equipaje, Miguel Ángel Aznar desembarcó en compañía de los demás viajeros y se dirigió hacia la salida. Durante la conferencia telefónica mantenida la noche anterior con mister Harry Tierney, este le había prometido enviarle un auto a recogerle al aeropuerto. Ahora Miguel Ángel Aznar estaba preguntándose como podría identificarle el hombre que estaba esperándole. Junto a la puerta, entre las varias personas que esperaban a algunos de los viajeros, estaba un hombre fornido vestido de negro, el cual fijaba alternativamente la vista en los rostros de los pasajeros y en un retazo de periódico que sostenía en la mano. Al ver aparecer la alta y atlética figura de Miguel Ángel Aznar parecieron desvanecerse las dudas del hombre. Guardó el recorte en el bolsillo y se dirigió decididamente al hombre joven, de cabellos oscuros y ondulados, con todo el aspecto de un jugador de fútbol. - ¿El señor Aznar? - Sí. - Mi nombre es Williams, señor -dijo el hombre del traje oscuro y nariz de boxeador tomándole la cartera-. El señor Tierney me envió a esperarle. Ya más tranquilo, Miguel Angei Aznar siguió al fornido Williams hasta la calle. El coche que esperaba era un suntuoso "Rolls-Royce" enteramente negro. No había chófer, el propio Williams, según se vio a continuación, era el encargado de conducir directamente a Miguel Ángel al lugar de la cita. Antes de subir al coche, todavía preguntó: - Donde podré ver al señor Tierney?

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    02 AZNAR 06

    En Nueva York llovía al despegar el avión, pero el tiempo fue mejorando durante las primeras horas de la mañana, y al aterrizar en Cleveland lucía un magnífico sol primaveral. Con una cartera de mano y su ligera gabardina por tosco equipaje, Miguel Ángel Aznar desembarcó en compañía de los demás viajeros y se dirigió hacia la salida. Durante la conferencia telefónica mantenida la noche anterior con mister Harry Tierney, este le había prometido enviarle un auto a recogerle al aeropuerto. Ahora Miguel Ángel Aznar estaba preguntándose como podría identificarle el hombre que estaba esperándole. Junto a la puerta, entre las varias personas que esperaban a algunos de los viajeros, estaba un hombre fornido vestido de negro, el cual fijaba alternativamente la vista en los rostros de los pasajeros y en un retazo de periódico que sostenía en la mano. Al ver aparecer la alta y atlética figura de Miguel Ángel Aznar parecieron desvanecerse las dudas del hombre. Guardó el recorte en el bolsillo y se dirigió decididamente al hombre joven, de cabellos oscuros y ondulados, con todo el aspecto de un jugador de fútbol. - ¿El señor Aznar? - Sí. - Mi nombre es Williams, señor -dijo el hombre del traje oscuro y nariz de boxeador tomándole la cartera-. El señor Tierney me envió a esperarle. Ya más tranquilo, Miguel Angei Aznar siguió al fornido Williams hasta la calle. El coche que esperaba era un suntuoso "Rolls-Royce" enteramente negro. No había chófer, el propio Williams, según se vio a continuación, era el encargado de conducir directamente a Miguel Ángel al lugar de la cita. Antes de subir al coche, todavía preguntó: - Donde podré ver al señor Tierney?

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    02 AZNAR 04

    En Nueva York llovía al despegar el avión, pero el tiempo fue mejorando durante las primeras horas de la mañana, y al aterrizar en Cleveland lucía un magnífico sol primaveral. Con una cartera de mano y su ligera gabardina por tosco equipaje, Miguel Ángel Aznar desembarcó en compañía de los demás viajeros y se dirigió hacia la salida. Durante la conferencia telefónica mantenida la noche anterior con mister Harry Tierney, este le había prometido enviarle un auto a recogerle al aeropuerto. Ahora Miguel Ángel Aznar estaba preguntándose como podría identificarle el hombre que estaba esperándole. Junto a la puerta, entre las varias personas que esperaban a algunos de los viajeros, estaba un hombre fornido vestido de negro, el cual fijaba alternativamente la vista en los rostros de los pasajeros y en un retazo de periódico que sostenía en la mano. Al ver aparecer la alta y atlética figura de Miguel Ángel Aznar parecieron desvanecerse las dudas del hombre. Guardó el recorte en el bolsillo y se dirigió decididamente al hombre joven, de cabellos oscuros y ondulados, con todo el aspecto de un jugador de fútbol. - ¿El señor Aznar? - Sí. - Mi nombre es Williams, señor -dijo el hombre del traje oscuro y nariz de boxeador tomándole la cartera-. El señor Tierney me envió a esperarle. Ya más tranquilo, Miguel Angei Aznar siguió al fornido Williams hasta la calle. El coche que esperaba era un suntuoso "Rolls-Royce" enteramente negro. No había chófer, el propio Williams, según se vio a continuación, era el encargado de conducir directamente a Miguel Ángel al lugar de la cita. Antes de subir al coche, todavía preguntó: - Donde podré ver al señor Tierney?

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    02 AZNAR 03

    En Nueva York llovía al despegar el avión, pero el tiempo fue mejorando durante las primeras horas de la mañana, y al aterrizar en Cleveland lucía un magnífico sol primaveral. Con una cartera de mano y su ligera gabardina por tosco equipaje, Miguel Ángel Aznar desembarcó en compañía de los demás viajeros y se dirigió hacia la salida. Durante la conferencia telefónica mantenida la noche anterior con mister Harry Tierney, este le había prometido enviarle un auto a recogerle al aeropuerto. Ahora Miguel Ángel Aznar estaba preguntándose como podría identificarle el hombre que estaba esperándole. Junto a la puerta, entre las varias personas que esperaban a algunos de los viajeros, estaba un hombre fornido vestido de negro, el cual fijaba alternativamente la vista en los rostros de los pasajeros y en un retazo de periódico que sostenía en la mano. Al ver aparecer la alta y atlética figura de Miguel Ángel Aznar parecieron desvanecerse las dudas del hombre. Guardó el recorte en el bolsillo y se dirigió decididamente al hombre joven, de cabellos oscuros y ondulados, con todo el aspecto de un jugador de fútbol. - ¿El señor Aznar? - Sí. - Mi nombre es Williams, señor -dijo el hombre del traje oscuro y nariz de boxeador tomándole la cartera-. El señor Tierney me envió a esperarle. Ya más tranquilo, Miguel Angei Aznar siguió al fornido Williams hasta la calle. El coche que esperaba era un suntuoso "Rolls-Royce" enteramente negro. No había chófer, el propio Williams, según se vio a continuación, era el encargado de conducir directamente a Miguel Ángel al lugar de la cita. Antes de subir al coche, todavía preguntó: - Donde podré ver al señor Tierney?

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    02 AZNAR 02

    En Nueva York llovía al despegar el avión, pero el tiempo fue mejorando durante las primeras horas de la mañana, y al aterrizar en Cleveland lucía un magnífico sol primaveral. Con una cartera de mano y su ligera gabardina por tosco equipaje, Miguel Ángel Aznar desembarcó en compañía de los demás viajeros y se dirigió hacia la salida. Durante la conferencia telefónica mantenida la noche anterior con mister Harry Tierney, este le había prometido enviarle un auto a recogerle al aeropuerto. Ahora Miguel Ángel Aznar estaba preguntándose como podría identificarle el hombre que estaba esperándole. Junto a la puerta, entre las varias personas que esperaban a algunos de los viajeros, estaba un hombre fornido vestido de negro, el cual fijaba alternativamente la vista en los rostros de los pasajeros y en un retazo de periódico que sostenía en la mano. Al ver aparecer la alta y atlética figura de Miguel Ángel Aznar parecieron desvanecerse las dudas del hombre. Guardó el recorte en el bolsillo y se dirigió decididamente al hombre joven, de cabellos oscuros y ondulados, con todo el aspecto de un jugador de fútbol. - ¿El señor Aznar? - Sí. - Mi nombre es Williams, señor -dijo el hombre del traje oscuro y nariz de boxeador tomándole la cartera-. El señor Tierney me envió a esperarle. Ya más tranquilo, Miguel Angei Aznar siguió al fornido Williams hasta la calle. El coche que esperaba era un suntuoso "Rolls-Royce" enteramente negro. No había chófer, el propio Williams, según se vio a continuación, era el encargado de conducir directamente a Miguel Ángel al lugar de la cita. Antes de subir al coche, todavía preguntó: - Donde podré ver al señor Tierney?

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    02 AZNAR 01

    En Nueva York llovía al despegar el avión, pero el tiempo fue mejorando durante las primeras horas de la mañana, y al aterrizar en Cleveland lucía un magnífico sol primaveral.     Con una cartera de mano y su ligera gabardina por tosco equipaje, Miguel Ángel Aznar desembarcó en compañía de los demás viajeros y se dirigió hacia la salida.     Durante la conferencia telefónica mantenida la noche anterior con mister Harry Tierney, este le había prometido enviarle un auto a recogerle al aeropuerto. Ahora Miguel Ángel Aznar estaba preguntándose como podría identificarle el hombre que estaba esperándole.     Junto a la puerta, entre las varias personas que esperaban a algunos de los viajeros, estaba un hombre fornido vestido de negro, el cual fijaba alternativamente la vista en los rostros de los pasajeros y en un retazo de periódico que sostenía en la mano. Al ver aparecer la alta y atlética figura de Miguel Ángel Aznar parecieron desvanecerse las dudas del hombre. Guardó el recorte en el bolsillo y se dirigió decididamente al hombre joven, de cabellos oscuros y ondulados, con todo el aspecto de un jugador de fútbol.     - ¿El señor Aznar?     - Sí.     - Mi nombre es Williams, señor -dijo el hombre del traje oscuro y nariz de boxeador tomándole la cartera-. El señor Tierney me envió a esperarle.     Ya más tranquilo, Miguel Angei Aznar siguió al fornido Williams hasta la calle. El coche que esperaba era un suntuoso "Rolls-Royce" enteramente negro. No había chófer, el propio Williams, según se vio a continuación, era el encargado de conducir directamente a Miguel Ángel al lugar de la cita. Antes de subir al coche, todavía preguntó:     - Donde podré ver al señor Tierney?

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