99 El megasismo de deriva continental

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99 El megasismo de deriva continental

"El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados."Fragmento del Libro de Revelaciones.

  1. 7

    Terror médico extremo.

    «EL AFÁN DE LUCRO OS DISTRAE, HASTA LA HORA DE LA MUERTE. ¡NO! YA VERÉIS, ¡NO Y NO! YA VERÉIS...» (102:1-4) Discurso 221. En los tiempos preislámicos estuvo muy en boga la adoración de los antepasados en todas las naciones del mundo. Entre los grandes reyes politeístas y poderosos tiranos, los filósofos, las mujeres hermosas e incluso los cantantes eran elevados a la categoría de deidades y de este modo se añadían nuevos monarcas al panteón ya existente de dioses. En donde esto no era posible, la gente glorificaba a menudo a los cabezas de sus familias, tribus y clanes elogiando sus acciones en canciones ybaladas que se pagaban a los pardos para que las memorizaran y las cantaran. Además, los clanes se reunían a menudo para jactarse de sus antepasados y sus acciones. Estas acciones fueron llamadas mufayerah las que comúnmente terminaban en guerras tribales. El Santo Profeta (PBd) había intentado detener estas prácticas. El Corán contiene también mucho que decir contra ello, Hazrat ‘Ali (P) en este discurso, repitiendo un versículo del Sagrado Corán llamó la atención de la gente hacia la futilidad y falta de fundamento de la jactancia. Describió lúcidamente cómo terminaron sus vidas las personas poderosas, cómo se encontraron impotentes en las garras de la muerte y qué había sucedido con sus cuerpos, propiedades, palacios e incluso las tumbas después de ellos. En lugar de elevarlos a la categoría de un dios, qué malamente fueron tratados sus cuerpos por la tierra y las hordas de insectos que alberga. Este discurso es una penosa lectura, pero sirve para abrir los ojos. Estimula la mente a darse cuenta sobre qué vano es y sin fundamento las glorias que tanto deseamos obtener. Hay un pasaje en el Sagrado Corán: «El afán de lucro os distrae, hasta la hora de la muerte. ¡No! Ya veréis, ¡No y no! Ya veréis...» (102:1-4) Hazrat ‘Ali (P) dio este discurso comentando este pasaje. Crédito de la música: Author: Kevin MacLeod Website - http://incompetech.com/ Royalty Free Link - http://incompetech.com/music/royalty-free/ Genre Link - http://incompetech.com/music/royalty-free/index.html?genre=Horror Song - "Long Note Four" Kevin MacLeod (incompetech.com) Licensed under Creative Commons: By Attribution 3.0 http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/

  2. 6

    Ley De Familia.

    Por un no a la redefinición legal y semiótica de los términos y realidades de la familia y matrimonio, y por un apoyo a su consolidación y justicia.

  3. 5

    Pacto de Avicena I.

    Primera epístola a sanadores y enfermos. Propuesta de un nuevo pacto social salubre que lleve a todos y a todo a la homeostasis, es decir a la armonía de la salud óptima.

  4. 4

    Evaluación Magisterial Extraordinaria al 99%

    Carta al gremio pedagógico sobre el reciente decreto presidencial que altera y socava la base de la sociedad.

  5. 3

    [03] Los misterios del megaterremoto: el número 99, el juicio de los juicios y los jueces.

    Los misterios del megaterremoto: el # 99, el juicio de los juicios y los jueces. El capítulo del Corán donde se encuentra la advertencia sobre el cataclismo telúrico es el nonagésimo noveno, y desde que Dios no deja entidad sin significados, éste puesto encierra muchas enseñanzas por descubrir, todas con la capacidad de servirnos para adquirir una visión más amplia sobre el suceso predicho y su contexto. Antes de reducir el noventa y nueve a su expresión mínima dentro de los números enteros al dividirlo entre once, será de mucha utilidad irnos directamente a otra mención que el Libro Sagrado hace del mismo número. En el capítulo 38, y del versículo 21 en adelante, el Corán nos narra una historia acontecida al Profeta David (P), quien se llevó menuda sorpresa cuando un par de sujetos en disputa le alcanzaron hasta el trono para que resolviera con justicia su diferencia. Ésta toma abrupta del juzgado profético desequilibró al monarca de tal forma, que juzgó con justicia entre ellos, pero saltándose un paso necesario para completar el protocolo de cualquier juicio: escuchar todos los testimonios. Por ello pidió perdón de inmediato, pues David (P) no sólo aspiró a esgrimir la balanza con ecuanimidad, sino a hacerlo con todos los elementos propios del buen juicio, como el ceñirse a la etiqueta más estricta y elegante. Cualquier persona que haya acudido a un juicio sabe de primera mano lo indispensable que es la nobilidad en las judicaturas, aunque la regla es ser víctimas de la prepotencia y grosería de servidores públicos ensoberbecidos por un cargo desde el cual tendrían que ser humildes y tolerantes. Es raro que no padezcan los legaloides complejo de reina roja. El caso es breve. Se trata de dos socios, uno de los cuales sólo poseía el 1% de un negocio, porcentaje que toma el segundo argumentando hábilmente, para terminar por apropiárselo. En los libros de interpretación coránica se ha abundado sobre este juicio, explicando que el Profeta de Dios condenó a muerte al sofista ladrón, y restituyó el derecho al despojado. La frase de David (P) con la que culmina su decisión en el Corán, es muy bella e ilustrativa: "Dijo: «Sí, ha sido injusto contigo pidiéndote que agregaras tu oveja a las suyas». En verdad, muchos consocios se causan daño unos a otros; no los que creen y obran bien, pero ¡qué pocos son éstos!..." 38:24 El mensaje entonces comienza a quedarnos claro. Se trata de hacer tratos justos y de respetarlos, de asociarnos con ecuanimidad sin arrebatar nada a nadie gracias a nuestros poderes, como la sutil ventaja que gozaba el consocio del 99 por ciento, que era su capacidad verbal, asunto nada despreciable, por cierto, pues gracias a ella se escriben los contratos y sus letras minúsculas, y las leyes y sus mayúsculas injusticias. Una vez que se convierte una idea en letra de ley, contará con todos los poderes coercitivos del estado para forzar su cumplimiento, por más que no sea ética ni lógica, percatémonos de esto bien. Es decir, el caso de los demandantes ante el Rey, es ahora pan del diario, y por lo tanto, su historia es un modelo más vigente que nunca. Podemos sintetizar entonces una moraleja breve: la garantía de que redactamos con hechos nuestro contrato de supervivencia, consiste en enarbolar al detalle la justicia en nuestro trato con el prójimo. Por si fuera poco, en la Sura del megaterremoto, este punto queda resaltado cuando nos advierte el Irresistible que en el día fatal, se verá íntegra la cuenta de nuestros pecados. Nótese: "se verá", no dice "se pagará", ¡oh, no! Esto debe recordarnos las experiencias cercanas a la muerte, cuando nuestra vida entera pasa por la pantalla de la mente, como si fuera una película corriendo a toda velocidad. Contamos así con que nuestra percepción ética será testiga del fiscal holístico de nuestra consciencia. La característica de la cognición durante el transcurso de ese día fatal, es un signo más develado a partir de La Profecía Coránica. Refresquemos en nuestra memoria la frase clave donde se anuncia lo dicho: "...Ese día los hombres surgirán en grupos, para que se les muestren sus obras. Quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá. Y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá." Empero, la enseñanza magistral de estas palabras dilucidantes, no se queda allí. Como dijimos, cada entidad de la existencia está abarcada al detalle en sus milagrosas páginas. Hasta ahora hemos hablado de los consocios davídicos, sin abundar sobre el mismo David lo necesario. David (P) cayó postrado en adoración y arrepentimiento apenas se dio cuenta de que se apresuró a la hora de decidir su sentencia, es decir, se juzgó a sí mismo, y se encontró culpable, ¡no de ser injusto!, ¡no!, sino de saltarse un paso del protocolo al no encontrarlo necesario para discernir el bien del mal, y esto, porque lo tomaron por sorpresa. Ese es David, que Dios le bendiga. ¿Qué autoridad civil o familiar, o de cualquier tipo, se da el lujo de retractarse cuando se encarrera por la prisa o la impaciencia?, ¿quién quiere decidir los asuntos siendo detallista, preciosista, empático? El refinamiento del magistrado divino brilla por su ausencia. ¡Cuidado juzgadores, que seremos juzgados todos hasta el mínimo átomo de nuestras balanzas! Pareciera que el tema ya dio de sí, ¿verdad? Pues no, todavía no. Aún falta hacerle justicia justamente a aquel hombre único, modelo de perfecciones, e inspiración de los siervos, el Gran David, singular e irrepetible Monarca y Profeta, cuyo reino nunca volvería a repetirse, y cuya justicia ningún juzgado y ley humana ha podido emular. Cuentan las israiliyat, o tradiciones judías, que el motivo por el que los contendientes se presentaron ante el Rey intempestivamente, no fue para pergeñar una exégesis del fin de los tiempos personificándola, o para llevar a la estación de la perfección el juicio davídico, sino para exponerle su lubricidad asesina: le adjudican haber deseado a la esposa del comandante de su ejército, por lo cual le mandó en batalla al puesto de mayor avanzada y riesgo, el frente del Arca de la Alianza. Según estas calumnias, murió tanto asesinado por su Rey, como martirizado por el enemigo en combate; de esta manera pudieron desposar a su viuda sin cometer mayores adulterios. En la explicación rabínica, David sería el poseedor de 99 esposas, y la centésima sería la viuda de su siervo. Esto, bueno, es un infundio más de la sarta de blasfemias con las que han ataviado las reputaciones de los hombres santos y paradigmáticos. Y les viene muy bien a la hora de defenderse de sus lubricidades y asesinatos endógenos citar la historia bastarda que le inventaron a su antepasado. David es perfecto. Punto final. Juzguen de nuevo a su Rey. Aquí está su defensa renovada. Y la de ustedes, depende de ella, no lo duden. Paz.

  6. 2

    [02] El megaterremoto desde cada credo y en cada boca.

    "Y seguí viendo: Oí un Águila que volaba por lo alto del cielo y decía con fuerte voz: «¡Ay, ay, ay de los habitantes de la tierra, cuando suenen las voces que quedan de las trompetas de los tres Ángeles que van a tocar!»" Apocalipsis 8:13.

  7. 1

    [01] He aquí que tiembla

    Nuncio del próximo megasismo. Sagrado Corán, Sura 67: El dominio (Al molk): "Él es Quien os ha hecho dócil la tierra. Recorredla, pues, de acá para allá y comed de Su sustento. La Resurrección se hará hacia Él. ¿Estáis a salvo de que Quien está en el cielo haga que la tierra os trague? He aquí que tiembla..."

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"El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados."Fragmento del Libro de Revelaciones.

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Iván Ardila.

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