PODCAST · fiction
Cuentos para llevar
by Mercedes Herrera
Leo e interpreto historias de terror y reflexiones
Episodes
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Los espantapájarosandan a media noche. Capitulos 11 al 15
Aquí encontrarás del capítulo 11 al capítulo 15 del cuento de espantapájaros que estamos leyendo
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Los espantapájaros andan a medianoche 2.
La continuación del cuento de los espantapájaros que andan a media noche ha llegado! Capítulo 6 al 10 aquí vamos!
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Los espantapájaros andan a media noche. R. L. Stine
A Jodie le encanta visitar la granja de sus abuelos. No es el lugar más excitante del mundo, pero el abuelo Kurt relata estupendas historias de terror. Y las tortitas con perlitas de chocolate de la abuelita son las mejores del mundo! Aunque este verano, la granja no parece la misma...
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La gallina degollada. Horacio Quiroga
todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio mazziniFerraz. tenían la lengua entre los labios, los ojos estúpidos y volvían la cabeza con la boca abierta...
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Las medias de los flamencos. Horacio Quiroga.
Sabes porqué los flamencos tienen las patas rojas y a veces las doblan durante mucho tiempo? Aquí está la razón
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El gigante egoísta.Oscar Wilde
Todas las tardes, al volver del colegio, los niños tenían la costumbre de ir a jugar al jardín del gigante. Era un amplio y hermoso jardín, con un suave y verde césped. Brillaban aquí y allí bellas flores entre la hierba, como estrellas...
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La maldición de Hill House capítulos 2, 3 y 4. Shirley Jackson
Eleanor Vance tenía treinta y dos años cuando llegó a Hill House. La única persona en el mundo a la que realmente odiaba, ahora que su madre había muerto, era a su hermana. Su cuñado y su sobrina de cinco años le disgustaban y no tenía amigos...
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La maldición de Hill House. Shirley Jackson
Ningún organismo vivo puede mantenerse cuerdo durante mucho tiempo en unas condiciones de realidad absoluta; incluso las alondras y las chicharras, suponen algunos, sueñan...
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La cámara asesina. Anthony Horowitz
Todos los sábados, al final de Crouch End, se ponía un mercado de pulgas donde la gente vendía directamente de la cajuela de su coche. Allí había un lote baldío que no era estacionamiento ni tampoco un terreno en construcción, sino simplemente una superficie cuadrada de tierra y escombro que, al...
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El pinto. Ocios y apuntes y la rumba. Angel de Campo
Chilindrina era una perrita poblana, gordita, muy lavada muy blanca. Con su listón azul al cuello...
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Gladiador. Angel de Campo. Ocios y apuntes y la rumba.
Gladiador iba y venía de la pared a las trancas y de las trancas a la pared...
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Fiesta en el faro. Cuentos inquietantes. Autor: Álvaro Valderas
Víctimas de su desconocimiento y de las fantasías —gracias a la cuales le habían supuesto un origen herético a aquella mortandad—, los sobrevivientes de la alguna vez floreciente ciudad de Larat recogieron sus prendas de más valor, licores y víveres, el dinero acumulado con tanto sacrificio y...
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Introducción
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Sala de autopsias número 4. Stephen King
Está tan oscuro que durante un rato, no sé cuánto, tengo la sensación de que sigo inconsciente. Por fin se me ocurre que las personas inconscientes no experimentan la sensación de que se mueven por la oscuridad acompañadas de un leve sonido rítmico que solo puede ser el chirrido de una rueda...
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El gato negro. Edgar Allan Poe
No espero ni pido que alguien crea en el extraño relato que me dispongo a escribir...
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El político. Jornada de errores médicos.
Como si se dirigiera a la tribuna del Parlamento para hacer uso de la palabra, el doctor y senador Erasmo Vidal y Rojas se encaminó hacia la silla confesionaria que él mismo había ideado, sólo que ahora no se trataba de elogiar y aprobar una nueva ley envia-da por el Ejecutivo creando un nuevo...
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El cirujano. Jornada de errores médicos.
Con movimientos en su andar que revelaban un carácter de soberbia y vanidad, el doctor Manuel Cazzas llegó hasta la silla de las confesiones y se acomodó, no sin antes saludar atentamente al senador. Acto seguido extrajo un cigarrillo de su pitillera de oro, lo encendió, soltó una bocanada de…
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El otorrinolaringólogo. Jornadas de errores médico.
—Mi vida profesional, estimados Apóstoles, siempre se ha regido por la disciplina, acuciosidad y estudio para con mis pacientes. Después de haberme graduado en nuestra querida Alma Mater, fui a perfeccionarme a Estados Unidos, permaneciendo ahí cerca de un lustro; posteriormente volví,...
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El radiólogo. Jornada de errores médicos.
—Sé que mi relato les va a parecer increíble y en cierto modo falto de lógica; sin embargo, podría jurar aquí, con la mano puesta sobre la Biblia, que tal como se lo narraré, así pasó.
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El psiquiatra. Jornada de errores médicos.
—Mi nombre es Víctor Aguar Huri, especialista en psiquiatría. Fui discípulo del doctor Dionisio Goprez, uno de los hombres más extraordinarios que he conocido. He venido a platicarles, siguiendo la tónica de esta exclusiva jornada, previa autorización de mi conciencia, uno de sus errores que más…
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El ortopedista. Jornada de errores médicos.
Tan pronto escuchó su nombre, Roberto Bojar se levantó y de unos cuantos pasos tomó posesión de la cabalística silla confesionaria. A los pocos minutos las luces se apagaron y el reflector de la “verdad” alumbró intensamente al Apóstol en turno...
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El médico de urgencias. Jornada de errores médicos.
Un hombre de escasos cuarenta años se levantó de su asiento y se dirigió a la fatídica silla confesionaria. Iba en representación del Apóstol Luis Dondé, y por lo mismo nadie lo conocía...
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El gastroenterólogo. Jornada de errores médicos. Rafael Olivera
Impresionado todavía por las historias clínicas expuestas en esta jornada de errores, JuanSortrés, especialista en enfermedades digestivas, se levantó de su lugar y se encaminó a la silla confesionaria mientras por su mente desfilaban todos aquellos fracasos en que directa o indirectamente había...
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El cirujano general. Jornada de errores médicos.
Con ese aire de gravedad que da la emoción el doctor Adán Cal-zada se levantó de su silla y enfiló rumbo al banquillo de confesiones. A su paso quitó a un colega su copa de vino y la apuró de un sorbo para después exclamar con ironía:
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El cirujano plástico. Jornada de errores médicos. Rafael Olivera Figueroa
Bien saben ustedes que el doctor Arnulfo Lagos llegó a destacar en la especialidad que abrazó: cirugía plástica. También conocemos, como en todas las ramas de nuestra profesión, que tuvo sus momentos de satisfacción y sus horas de angustia y dramatismo. Pero el caso que más comentaba, y que dejó…
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El pediatra. Jornada de errores médicos. Rafael Olivera Figueroa.
Aúnse respiraba una atmósfera saturada por la impresión que ha-bía causadolaconfesiónhechapor GerardoAldape,cuandoFeli-pe Orzuela, pediatra radicado en la ciudad de Guanajuato, tomó posesión de la “silla de la verdad”...
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El ginecólogo. Jornada de errores médicos. Rafael Olivera Figueroa
Fumando nerviosamente y con un gesto de visible preocupación, Gerardo Aldape subió presuroso al pequeño estrado y ocupó la silla giratoria colocada frente a la mesa donde sus compañeros se preparaban a escucharlo. Al tomar asiento las luces del recinto se apagaron...
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Las vísperas. Jornada de errores médicos 2 y 3.
Conociendo a la perfección a sus colegas, el senador Erasmo Vidal planeó meticulosamente la cena. Para esto, y contando ya con los servicios del viejo tabernero don Hipólito, a quien logró convencer, decidió efectuar la reunión en un comedor privado del hotel Princess: una mesa redonda con doce...
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Jornada de errores médicos. Capitulo 1. Rafael Olivera Figueroa.
Este libro no es una recopilación de los errores mal intencionados, sino de aquellos que se han originado durante el ejercicio de la sagrada profesión médica por un accidente o mal diagnóstico.
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La vieja delos gatos. Mauro Croche
Nunca jamás voy a olvidar lo que pasó con la vieja de los gatos, era una mujer muy pobre que vivía apartada del centro de la ciudad...
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Pobre viejo. Angel de Campo.
Ni duda, aquella era la casa, el tiempo la había hecho más triste...
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Un demonio herido por amor. Créditos al autor.
Cuentan que el alma de una joven mujer se había perdido, esta había sido víctima de la brujería...
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La amante de don Diego. Créditos al autor.
Miguelito, el hijo de don Diego, murió ahogado en la bañera de su casa cuando solo tenía tres años, pero no fue una muerte accidental...
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El pacto de mi abuelo. El portal de la lectura.
Todo empezó en un cálido verano a finales del mes de mayo de 1981, en el estado de Guerrero...
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Paralímpica, la sicaria de Dios. Maximiliano Giménez
De los casos asombrosos que he investigado, sin duda, el de las niñas que le rezaban a una entidad llamada Paralímpica es uno de los más desgarradores...
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Romance de la ropa antigua. Henry James
Hacia mediados del siglo XVIII, vivía en la provincia de Massachusetts una dama viuda, madre de tres hijos. Su nombre es lo de menos...
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Regalo para una novia. Isabel Allende.
Horacio Fortunato había alcanzado los 46 años cuando entró en su vida la judía escuálida que estuvo a punto de cambiarle sus hábitos de truhan...
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La nueva catacumba. Arthur Conan Doyle
Escucha Burger, yo quisiera que usted tuviera confianza en mi...
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Un extraterrestre en la tierra. Cuentos para reparar alas rotas.
Guido era un extraterrestre muy curioso, a través del telescopio que tenía en su nave pasaba las horas mirando desde su planeta a los extraños habitantes de la tierra...
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El blues de la sangre de cerdo. Libros de sangre vol. 1 Clive Barker
Se podía oler a los niños antes de verlos. Más tarde se oían sus voces, unas voces modeladas por la rigidez de su encierro . ..
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El charlatán y Jack. Libros de sangre vol. 1. Clive Barker
El geniecillo no acertaba a averigüar porqué los poderes lo habían mandado desde el infierno a seguir los pasos de Jack Polo...
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El tren nocturno de carne. Libros de sangre vol. 1. Clive Barker.
León Kaufman ya no era un recién llegado a la ciudad, el palacio de los placeres como la había llamado ..
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Libros de sangre volumen 1. Capítulo 1: El libro de sangre. Clive Barker.
Los muertos tienen autopistas, infalibles líneas de trenes fantasma, de carruajes de ensueño...
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El hombre del traje negro
Soy un hombre muy anciano y esto es algo que me sucedió cuando era muy joven...
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Ensayo sobre la ceguera 36 (final)
De fiesta fue el banquete de la mañana, lo que estaba en la mesa aunque fuera poco, repugnaría a cualquier apetito normal...
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Ensayo sobre la ceguera 35
Al día siguiente, acostados aún, la mujer del médico le dijo al marido: tenemos poca comida en casa...
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Ensayo sobre la ceguera 34
Pasados dos días el médico dijo: me gustaría saber cómo está el consultorio...
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Ensayo sobre la ceguera 33
Lo poco que había para comer se lo dieron al niño estrábico, los otros tenían que estrenar hasta la reposición de la despensa...
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Ensayo sobre la ceguera 32
Salvó el polvo doméstico que aprovecha la ausencia de las familias para ir cubriendo suavemente la superficie de los muebles...
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Ensayo sobre la ceguera 31
El niño estrábico, cuando despertó quiso ir al retrete, tenía diarrea...
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