PODCAST · religion
Devocionales Bíblicos Jesus Is Life
by Jesus Is life
Breve estudio de la Biblia, capítulo a capítulo a través de los devocionales diarios.
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1 JUAN 5. TRES TESTIMONIOS
TRES TESTIMONIOS1 Juan 5:1 Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha llegado a ser un hijo de Dios. Y todo el que ama 6 Y Jesucristo fue revelado como el Hijo de Dios por medio de su bautismo en agua y por derramar su sangre en la cruz, es decir, no mediante agua solamente sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu, quien es la verdad, lo confirma con su testimonio. 7 Por lo tanto, son tres los testigos 8 el Espíritu, el agua y la sangre y los tres están de acuerdo. 9 Ya que creemos el testimonio humano, sin duda alguna podemos creer el testimonio de más valor que proviene de Dios; y Dios ha dado testimonio acerca de su Hijo. NTV.En la vida cotidiana, las personas toman constantemente decisiones basadas en testimonios: confían en lo que otros dicen, en experiencias compartidas y en evidencias visibles. Desde lo más simple hasta lo más importante, el ser humano necesita razones para creer. Sin embargo, cuando se trata de la fe, no se habla de cualquier testimonio, sino del testimonio supremo: el de Dios mismo. Por medio de las Sagradas Escrituras, Dios ha dado testimonio claro, firme y suficiente acerca de su Hijo, Jesucristo. No se trata de una idea construida por hombres, ni de una tradición religiosa más, sino de una revelación divina confirmada de múltiples maneras. Este testimonio no solo informa, sino que transforma; no solo se escucha, sino que se recibe en el corazón. Para afirmar está verdad: El apóstol Juan introduce un concepto jurídico profundamente significativo. En la ley mosaica, un asunto se establecía con dos o tres testigos (Deuteronomio 19:15). Dios, el Juez supremo, presenta tres testigos que dan testimonio unánime acerca de su Hijo Jesucristo. El primer testigo es el agua. Esto se refiere al bautismo de Jesús en el río Jordán. Allí, el cielo se abrió, el Espíritu descendió como paloma y el Padre habló: “Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Marcos 1:11). El agua testifica que Jesús es el Hijo de Dios revelado al comienzo de su ministerio público. El segundo testigo es la sangre. Esto apunta a la muerte de Jesús en la cruz. No fue un accidente trágico ni un fracaso. Fue el propósito eterno de Dios. La sangre testifica que Jesús es el Hijo de Dios que se entregó voluntariamente para quitar el pecado del mundo. Sin sangre, el agua quedaría incompleta. Jesús no vino solo a enseñar (agua), sino a morir (sangre). El tercer testigo es el Espíritu. El Espíritu Santo es llamado aquí “la verdad”. Él no da testimonios contradictorios. Su función es glorificar a Jesús (Juan 16:14). Por medio de estos conceptos jurídicos: Juan combatió una herejía concreta, ya que en ese tiempo, algunos falsos maestros afirmaban que el Cristo espiritual había descendido sobre Jesús en su bautismo (agua) pero lo había abandonado antes de la cruz (sangre). Así separaban al Jesús humano del Cristo divino. Juan dice: No. El mismo Jesús vino por agua y por sangre. Y el Espíritu confirma esta unidad. Por ende, no hay disonancia entre el testimonio del bautismo, el testimonio de la cruz y el testimonio del Espíritu. Los tres apuntan al mismo Jesús: plenamente Dios, plenamente hombre, único Salvador. Si los seres humanos aceptan testimonios humanos (en tribunales, en contratos, en relaciones), ¿cuánto más deben aceptar el testimonio de Dios, que es infinitamente más confiable porque Dios no puede mentir. Es un hecho evidente y confiable el testimonio de Dios acerca de su Hijo, ya que es múltiple: las Escrituras proféticas, los milagros, la resurrección, la transformación de vidas, y ahora el testimonio interno del Espíritu en el corazón del creyente. Queridos hermanos. En medio de un cristianismo que a menudo parece dispersarse en mil actividades, en discusiones sobre doctrinas secundarias, y en luchas infructuosas por el poder, el apóstol Juan nos trae de regreso al centro inmutable de nuestra fe. Él nos ofrece un testimonio irrefutable y fundamental: que Jesús es el Hijo unigénito y eterno de Dios.
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1 JUAN 4. NO HAY TEMOR EN EL AMOR DE DIOS.
NO HAY TEMOR EN EL AMOR DE DIOS.1 Juan 4:15 Todos los que confiesan que Jesús es el Hijo de Dios, Dios vive en ellos y ellos en Dios. 16 Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor. Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos. 17 Y, al vivir en Dios, nuestro amor crece hasta hacerse perfecto. Por lo tanto, no tendremos temor en el día del juicio, sino que podremos estar ante Dios con confianza, porque vivimos como vivió Jesús en este mundo. 18 En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios. NTV. En el caminar diario de la vida, los redimidos por la sangre de Cristo a menudo se encuentran luchando con emociones profundas que afectan su relación con Dios: dudas, inseguridades, culpa e incluso temor. A veces, llegan a pensar que su cercanía con Él depende de un desempeño espiritual impecable, por lo cual, cuando fallan, experimentan un profundo sentimiento de alejamiento o de indignidad para estar en Su santa presencia. Sin embargo, la relación del creyente con Dios no se fundamenta en su desempeño espiritual, ni tampoco está basada en el miedo, sino irrevocablemente en el amor inmutable de Dios. Este es un amor que no cambia, que no se debilita ante los errores humanos y que no depende de las fluctuantes emociones, sino de la esencia misma de la naturaleza divina de Dios. El apóstol Juan conduce a los creyentes a comprender que la esencia de la vida cristiana no se limita a la mera obediencia a reglas, sino a permanecer en una viva y constante comunión con Dios, donde Su amor se erige como el fundamento inquebrantable de la identidad, la seguridad y la esperanza. El apóstol del amor, con profunda sabiduría, recuerda a los creyentes que la fe no es un simple asentimiento intelectual, sino una confesión vivencial que genera una comunión íntima y transformadora. “Todos los que confiesan que Jesús es el Hijo de Dios, Dios vive en ellos y ellos en Dios”. Esta verdad resuena con poder en el corazón de la experiencia cristiana: al reconocer a Jesús como Hijo, no solo se declara una doctrina, sino que se abre la puerta a una morada mutua y eterna. Dios no es un huésped temporal en el corazón de sus hijos; Él establece su hogar permanente en ellos mediante el Espíritu Santo, y ellos, a su vez, habitan en Él. Esta profunda comunión produce madurez espiritual: al vivir en Dios, el amor crece en el interior del creyente hasta alcanzar su plenitud. La perfección aquí no implica una ausencia absoluta de pecado, sino una plenitud de carácter, una madurez espiritual que refleja cada vez más el carácter de Cristo. Y el fruto más glorioso y liberador de esta comunión es la completa libertad del temor. En el glorioso día del juicio, el creyente no tiembla de pavor; por el contrario, se siente plenamente confiado, porque “vive como vivió Jesús en este mundo”. Jesús, el modelo supremo de la humanidad, amó sin reservas, sirvió sin egoísmo y enfrentó la muerte sin ningún temor. Su vida terrenal es el patrón inigualable a seguir. En esta clase de amor divino no hay lugar para el temor, porque el amor perfecto de Dios expulsa todo miedo. Por esta razón, el creyente no necesita temer ser castigado por sus pecados al final de los tiempos, ya que su amado Señor Jesucristo recibió ese castigo en su lugar, ofreciendo una expiación completa y definitiva. Sin embargo, si a pesar del conocimiento de esta profunda verdad, el temor persiste en el creyente, es una clara señal de que aún no ha bebido plenamente de la fuente refrescante y vivificadora del amor sacrificial de Jesucristo. Queridos hermanos. Cuando vivimos inmersos de manera profunda y consciente en el amor incondicional de Dios, el temor pierde por completo y definitivamente todo dominio sobre nuestro ser interior.
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1 JUAN 3. VERDADEROS HIJOS DE DIOS.
VERDADEROS HIJOS DE DIOS.1 Juan 3:5 Y ustedes saben que Jesús vino para quitar nuestros pecados, y en él no hay pecado. 6 Todo el que siga viviendo en él no pecará; pero todo el que sigue pecando no lo conoce ni entiende quién es él. 9 Los que han nacido en la familia de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque la vida de Dios está en ellos. Así que no pueden seguir pecando, porque son hijos de Dios. 10 Por lo tanto, podemos identificar quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo. Todo el que no se conduce con rectitud y no ama a los creyentes no pertenece a Dios.En el momento de la creación del mundo, el pecado no existía. Sin embargo, una vez que la transgresión irrumpió en la perfecta obra de Dios, se adueñó por completo del mundo, atrapando y cautivando a la humanidad en su totalidad. El pecado estableció una profunda enemistad entre Dios y el hombre, ya que la humanidad, lamentablemente, prefirió el pecado antes que a su Creador. Pero Dios, en su infinita misericordia y amor inmutable, siempre buscó incansablemente la forma de redimir al hombre, anhelando ofrecerle la posibilidad de regresar a sus brazos protectores. La única vía para esta redención era que alguien ocupara el lugar del pecador, asumiendo el castigo que este merecía.En el sistema expiatorio del Antiguo Testamento, se ofrecía un cordero sin defecto como sacrificio por el pecado. Sin embargo, esta expiación nunca fue plenamente perfecta, pues solo brindaba una oportunidad a aquellos que conocían y se sometían a la ley. El resto del mundo permanecía condenado por sus transgresiones. Fue entonces, en su inmensa misericordia, cuando el amor de Dios se derramó sobre toda la humanidad al enviar a su Hijo amado a este mundo, Jesucristo, para redimir al mundo pecador. Él es “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Gracias a que llevó una vida sin mancha y se inmoló por nuestros pecados, somos ahora capaces de experimentar un perdón completo y total.Para acceder a este don de la redención, el hombre debe aceptar el sacrificio de Jesucristo, renunciar a la antigua vida de pecado y abrazar la nueva vida en Cristo. Aun después de haber recibido a Cristo, el creyente a menudo sigue batallando con hábitos pecaminosos que resultan difíciles de vencer. A pesar de la dificultad que esto pueda representar, es imperativo luchar contra esas inclinaciones, pues ya no pertenece a este mundo, sino que es parte integral de la familia de Dios. Como hijos de Dios, el creyente debe esforzarse por reflejar las características de su nueva naturaleza divina, la cual comparte con Jesucristo. El comportamiento y las acciones que manifiestan las personas revelan su verdadera filiación espiritual, es decir, si pertenecen al reino de los cielos o al reino de las tinieblas.Cuando una persona practica la justicia, demuestra ser justa, al igual que Cristo es justo. Por el contrario, cuando alguien persiste en el pecado, evidencia que su verdadera afiliación es con el diablo, quien ha pecado desde el principio. La justicia no es meramente una creencia intelectual, sino una práctica diaria y visible. Hacer lo correcto es la evidencia tangible de ser justos como Cristo. Por contraste, si el pecado persiste en la vida de un individuo que ha recibido a Cristo, este sigue estando, en cierto modo, alineado con el diablo. Por eso, los verdaderos hijos de Dios no se escudarán en la debilidad de su carne para seguir pecando; más bien, buscarán la fortaleza inagotable en Jesucristo para vivir en conformidad con la nueva vida que les fue concedida: una vida libre de las ataduras de Satanás, una vida separada de la vieja naturaleza y de los malos deseos. El verdadero cristiano vive apartado de los deseos pecaminosos, dedicando su existencia a agradar a Aquel que lo rescató de las tinieblas del pecado y le otorgó la entrada a los reinos celestiales, a la morada misma de Dios Padre.
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1 Juan 2. EL VERDADERO CONOCIMIENTO DE DIOS.
EL VERDADERO CONOCIMIENTO DE DIOS.1 Juan 2:3 Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos. 4 Si alguien afirma: Yo conozco a Dios, pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad. 5 Pero los que obedecen la Palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él. 6 Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió. NTV.En el mundo actual existen muchas personas que deciden ingresar a diversos grupos, clubes o logias con el firme propósito de adquirir un sentimiento de pertenencia y forjar una nueva identidad personal. Para poder ser admitidos en estas organizaciones, deben pasar rigurosamente por diversos procesos o ceremonias de iniciación, y solo cuando superan exitosamente estas etapas son finalmente aceptados como miembros plenos y reconocidos del grupo. Una vez dentro, todos los integrantes tienen la obligación de cumplir estrictamente con cada una de las normas y reglamentos que han sido establecidos dentro de la institución, obedeciéndolas tanto en su interior como fuera de él. Solamente de esta manera pueden demostrar públicamente que realmente pertenecen a ese grupo y comparten plenamente sus ideales, principios y valores fundamentales.De manera similar, cuando las personas aceptan a Jesucristo en su corazón y en su vida, pasan a ingresar y a formar parte de la gran y gloriosa familia de Dios. En esta familia espiritual, cada persona encuentra su verdadera identidad y su propósito definitivo en Cristo. Así como ocurre en cualquier otra familia o asociación terrenal, cada uno de los miembros que integran esta casa celestial debe comprometerse a cumplir y obedecer los principios y normas divinas establecidos para ella, procurando vivir conforme a ellos en todo momento y en medio de la sociedad actual.Cada integrante de esta familia lleva la identidad de Cristo impresa en su ser, y por esta razón está llamado a “andar como Él anduvo”. Ahora bien, vivir como vivió Cristo no significa necesariamente tener que escoger doce discípulos, realizar grandes milagros visibles o ser crucificado. No se trata de intentar imitar de forma literal y mecánica los hechos externos de su vida, ya que gran parte de ellos estuvieron ligados a su identidad única como Hijo de Dios, a su misión especial de morir por el pecado y al contexto cultural específico del primer siglo en el mundo romano. Para poder vivir hoy auténticamente como Cristo vivió, debemos seguir principalmente su sublime ejemplo de total y absoluta obediencia a Dios.Jesucristo, cuando estuvo en este mundo, se sujetó humildemente y obedeció cabalmente a cada una de las palabras de su Padre celestial. Mediante esta obediencia perfecta, Jesús demostró claramente que conocía íntimamente a su Padre y que estaba dispuesto a todo con tal de cumplir fielmente su voluntad. Lamentablemente, algunos cristianos solemos jactarnos diciendo que conocemos profundamente las Sagradas Escrituras, pero fallamos miserablemente al momento de aplicarlas y vivirlas en nuestra realidad diaria. Para conocer verdaderamente a Dios no es suficiente tan solo con el estudio intelectual de su Palabra; para conocerle de manera real y genuina debemos aplicar sus enseñanzas en nuestro diario caminar, debemos practicarlas y obedecerlas con sinceridad y amor. Solo así podremos demostrar al mundo entero que pertenecemos verdaderamente a la familia de Dios.Querido hermano, una vez que hemos aceptado a Jesucristo en nuestra vida, pasamos a ser parte de una gran familia. Por esta razón, tenemos el compromiso sagrado de vivir tal como Él lo hizo cuando estuvo en este mundo. Solamente de esta manera podremos permanecer unidos y en íntima comunión con el Dios que nos regaló la vida y nos otorgó una nueva y gloriosa esperanza para el futuro eterno. Hermanos, como conocedores de la Palabra de Dios, tenemos la responsabilidad de aplicar esos conocimientos en nuestra manera de vivir.
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1 JUAN 1. VIVIR EN LA LUZ DE DIOS.
VIVIR EN LA LUZ DE DIOS.1 Juan 1:5 Éste es el mensaje que oímos de Jesús y que ahora les declaramos a ustedes: Dios es luz y en él no hay nada de oscuridad. 6 Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual; no estamos practicando la verdad. 7 Pero, si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado. NTV Hace muchos años atrás, cuando el mundo no estaba plagado por aparatos eléctricos, la vida de las personas era más simple; ellas no tenían que depender de la electricidad para desempeñar sus actividades. La electricidad no era indispensable como lo es en la actualidad. En las noches, las personas podían compartir alrededor de una fogata, disfrutar de una cena a la luz de la luna o a la luz de las velas, pero con la indispensabilidad de la luz eléctrica todo eso ha ido desapareciendo. La luz eléctrica se ha vuelto algo muy necesario para el diario vivir de muchos, hasta el punto de llegar a pensar que sin ella no existiría vida. Antes de conocer a Dios en sus vidas, las personas vivían en un mundo de oscuridad, gobernadas por Satanás y sus huestes espirituales de maldad. Pero gracias al mensaje de los siervos de Dios, pudieron llegar a conocer el mensaje del amado Señor. El mensaje de la verdad que resplandece en medio de la oscuridad. Este mensaje tiene el poder para transformar la vida de las personas, sacándolas de las tinieblas en la cual Satanás las tiene cautivas. Este mensaje es la luz de Dios. La luz de Dios tiene el poder sublime y transformador para iluminar plenamente el camino de todo aquel que recibe con fe el mensaje de la verdad divina. Por esta razón, en la vida de quien camina en esa luz, la oscuridad ya no debe tener ningún espacio ni cabida alguna. La luz es infinitamente más poderosa que cualquier tiniebla, y tiene la capacidad de desalojar y despojar a la oscuridad de todo lugar donde se encuentre. De hecho, la luz ha ejercido un dominio absoluto y soberano sobre la oscuridad desde el principio mismo de la creación, y continuará reinando y teniendo la victoria por toda la eternidad.Si se reconoce el dominio de la luz sobre la oscuridad, ¿por qué seguir persistiendo en vivir bajo el dominio de las tinieblas? Las personas que han llegado a conocer la luz eléctrica, que es algo pasajero, no la dejarían de utilizar voluntariamente, pues han hecho de la electricidad algo indispensable para sus vidas. Sin embargo, las personas que han llegado a conocer la luz de Dios, que es algo eterno, no siempre la han convertido en algo indispensable, pues fácilmente se apartan de ella.Cuando los creyentes deciden vivir en la luz de Dios y lo hacen indispensable para sus vidas, no solo fortalecen su relación con su Padre celestial, sino que también experimentan una verdadera comunión con sus hermanos de la fe, basada en el amor, la gracia y el perdón. Una comunión en armonía gracias a la sangre de Jesús derramada en la cruz del calvario. La sangre de Cristo tiene el poder de limpiar completamente, no parcialmente, sino de todo pecado del hombre. Esta verdad muestra que no importa cuán grande haya sido la falta que el hombre haya cometido, el sacrificio de Cristo es suficiente para restaurarlo y darle una nueva oportunidad de vivir en santidad. Queridos hermanos. Vivir en la luz de Dios no significa necesariamente que el creyente haya alcanzado una perfección absoluta o que ya no cometa errores, sino que tiene la voluntad constante de permitir que el Señor transforme su corazón cada día más. Es un proceso continuo de santificación que lo va alejando progresivamente de toda oscuridad y maldad, acercándolo cada vez más profundamente a Su santa y perfecta verdad. Es precisamente en esa luz divina donde se encuentra la verdadera libertad, una paz interior que sobrepasa todo entendimiento y una comunión genuina que fortalece, alimenta y edifica
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2 PEDRO 3. DIOS ES PACIENTE.
DIOS ES PACIENTE.2 Pedro 3:9 En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido, quiere que todos se arrepientan. 10 Pero el día del Señor llegará tan inesperadamente como un ladrón. Entonces los cielos desaparecerán con un terrible estruendo, y los mismos elementos se consumirán en el fuego, y la tierra con todo lo que hay en ella quedará sometida a juicio. 11 Dado que todo lo que nos rodea será destruido de esta manera, ¡cómo no llevar una vida santa y vivir en obediencia a Dios, 15 Y recuerden que la paciencia de nuestro Señor da tiempo para que la gente sea salva. Esto es lo que nuestro amado hermano Pablo también les escribió con la sabiduría que Dios le dio. NTV.Mientras más pasa el tiempo, las personas que han escuchado acerca de las promesas de bienestar prometidas por el Señor en su palabra, se preguntan por qué Dios tarda en intervenir ante tanta maldad, injusticia y dolor que reina en el mundo. Algunas personas interpretan el silencio de Dios como indiferencia, otros como demora, e incluso hay quienes dudan de sus promesas. Sin embargo, la Palabra de Dios revela una verdad profundamente consoladora: Dios no se retrasa, Dios es paciente. El apóstol Pedro es quien da esta revelación a todos los redimidos y el mundo entero. Dios no derrama su juicio inmediatamente sobre los hombres malvados, por que no desea destruirlos, quiere su restauración. La aparente tardanza de Dios no es descuido, sino una expresión de amor, porque Él desea que todos tengan la oportunidad de arrepentirse y recibir salvación. Esta paciencia divina recuerda a toda la humanidad que cada día que se vive, es una oportunidad para que se acerque más a Dios, corrija su camino y fortalezca su relación con Él. La paciencia de Dios no es permiso para que las personas y más aún los redimidos vivan descuidadamente, sino una oportunidad para prepararse espiritualmente. Es un llamado urgente a qué valoren la salvación, a que compartan el mensaje de esperanza y a que vivan de una manera que honre a Dios en todo momento. Por su amor y misericordia, Dios sigue dando esta oportunidad para que todo el mundo lo conozca y alinien sus vidas y procedan al arrepentimiento. Él extiende el tiempo de gracia para que más personas puedan reconocer su necesidad espiritual y volver su corazón a Él. Este tiempo de gracia no será para siempre, cuando llegue el tiempo establecido, el día del Señor llegará de forma inesperada. Así como un ladrón llega sin avisar, el cumplimiento de las promesas de Dios será repentino. Con estas palabras, el eterno Creador no busca generar temor en la humanidad, sino despertar conciencia espiritual. Las personas deben recordar que la vida es breve y que debe estar preparado, viviendo cada día en comunión con Dios.Nadie sabe cuando finalmente Dios cumpla su promesa, por eso la humanidad debe estar alerta, llevando una vida en santidad, obedeciendo las Sagradas Escrituras y comprometido con Dios. La santidad no significa perfección humana, sino una vida apartada para Dios, con un corazón dispuesto a agradarle. El anhelo de Dios es que todos sus hijos guarden su palabra y la trasformen en acciones. El creyente no tiene que esperar con los brazos cruzados que Dios intervenga, y cambie todo lo malo de este mundo. El creyente debe actuar y en sus posibilidades hacer todo para que este mundo sea mejor. Debe extender su mano para ayudar a los necesitado, ser mediadores en medio de los conflictos, y sobre todo, llevar el amor de Dios a todas las personas que se encuentren quebrantadas en su espíritu.Queridos hermanos. Este día es una oportunidad divina para renovar profundamente nuestra fe y grabar en nuestros corazones la certeza de que Sus promesas, infalibles y eternas, se cumplirán en el momento perfecto, el cual ha sido divinamente establecido.
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2 Pedro 2. LLAMADO DE ALERTA
LLAMADO DE ALERTA2 Pedro 2:1 Pero en Israel también hubo falsos profetas, tal como habrá falsos maestros entre ustedes. Ellos les enseñarán con astucia herejías destructivas y hasta negarán al Señor, quien los compró. Esto provocará su propia repentina destrucción. 2 Habrá muchos que seguirán sus malas enseñanzas y su vergonzosa inmoralidad. Y, por culpa de estos maestros, se hablará mal del camino de la verdad. 3 Llevados por la avaricia, inventarán mentiras ingeniosas para apoderarse del dinero de ustedes. Pero Dios los condenó desde hace mucho, y su destrucción no tardará en llegar. NTV. A lo largo de la historia bíblica, Dios ha manifestado un profundo y constante cuidado por su pueblo, guiándolo infaliblemente por medio de su Palabra y levantando hombres y mujeres fieles que anunciaran la verdad. Sin embargo, la Escritura también advierte repetidamente sobre la presencia insidiosa de falsos profetas y falsos maestros, cuyo propósito es desviar a las personas del camino de la verdad y la justicia. Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento, se encuentran llamados urgentes al discernimiento, a examinar cuidadosamente lo que se escucha y a permanecer firmes en la sana doctrina recibida de los verdaderos siervos de Dios. Bajo la inspiración divina, el apóstol Pedro presenta una advertencia seria y apremiante. Él señala que, así como hubo falsos profetas en el pueblo de Israel en el periodo del Antiguo Testamento, también surgirán falsos maestros dentro de la comunidad de creyentes en todas las generaciones presentes y venideras. Esto revela una verdad crucial: el peligro no siempre emana de fuentes externas, sino que muchas veces puede surgir desde el interior mismo de la fe, presentándose con una apariencia de verdad, pero con intenciones fundamentalmente equivocadas. Hoy en día, se vive en una época caracterizada por la proliferación de voces, enseñanzas, opiniones y doctrinas que buscan redefinir la verdad, a menudo con propósitos oscuros. Por esta razón, el mensaje de Pedro conserva una relevancia profunda y actual. Dios llama a sus hijos a permanecer vigilantes, a buscar su presencia de manera constante y a fundamentar la fe en la verdad inmutable de Cristo, a fin de no ser confundidos por enseñanzas engañosas. Los creyentes siempre deben estar atentos, porque los falsos maestros enseñan con astucia herejías destructivas. Con frecuencia, sus enseñanzas no se revelan como malas a primera vista; por el contrario, muchas veces se presentan de forma atractiva, lógica o incluso envueltas en un lenguaje espiritual. Sin embargo, su objetivo primordial no es glorificar a Dios, sino satisfacer intereses personales, como el poder, la fama o el enriquecimiento material. Por lo general, estos maestros son movidos por la avaricia, lo cual sirve como un potente recordatorio de que el amor al dinero puede corromper el corazón y distorsionar radicalmente el propósito del evangelio. El mensaje de Cristo nunca fue concebido como un medio para enriquecerse materialmente, sino como un llamado a la transformación profunda del corazón y a una vida marcada por la santidad. Otra característica distintiva de los falsos maestros es la inmoralidad. Cuando la verdad doctrinal se distorsiona, la conducta ética también se desvía irremediablemente. Las enseñanzas erróneas no solo afectan lo que se cree, sino también la manera en que se vive. Por ello, el enemigo se esfuerza por atacar la doctrina, sabiendo que una doctrina corrompida inevitablemente produce una vida espiritual débil y vulnerable. Todos estos falsos maestros, aunque posiblemente lograron cumplir sus propósitos de engañar a los hijos de Dios, lo pagarán caro, pues por sus acciones perversas contra la verdad de la revelación divina, ya han sido condenados y están esperando su ejecución al final de los tiempos.
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2 Pedro 1. PARTICIPES DE LA NATURALEZA DIVINA.
PARTICIPES DE LA NATURALEZA DIVINA.2 Pedro 1:3 Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia. 4 Y, debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos. 5 En vista de todo esto, esfuércense al máximo por responder a las promesas de Dios complementando su fe con una abundante provisión de excelencia moral. NTV. En el incesante ritmo del mundo contemporáneo, las personas viven bajo la constante exigencia de producir, lograr, avanzar y demostrar valor. Por eso, muchos experimentan la sensación abrumadora de que nunca es suficiente: carecen de fuerza, sabiduría o capacidad para vivir correctamente. Sin embargo, la Palabra de Dios revela una verdad esperanzadora: el ser humano no está solo en la vida espiritual. No se trata solo del esfuerzo humano, sino del poder divino obrando activamente. Los redimidos deben tener presente que la vida cristiana no inicia con méritos personales, sino con la provisión perfecta y gratuita de Dios. Él no solo les llama a vivir en rectitud, sino que también les capacita sobrenaturalmente. Dios no demanda lo inalcanzable sin antes otorgar lo necesario. Su llamado, lejos de ser una carga, viene acompañado de su poder transformador, su gracia inagotable y sus promesas infalibles. Dios, en su generosidad, ha concedido ya todo lo indispensable para que el creyente viva una vida agradable a Él. Esto no implica perfección instantánea, sino un proceso dinámico de crecimiento continuo donde la fe se fortalece y el carácter se moldea conforme a Cristo. Por eso, el apóstol Pedro afirma que, por su divino poder, Dios ha dado todo lo necesario al creyente para una vida de rectitud. Esta declaración fundamental significa que la vida espiritual no depende exclusivamente de la fuerza de voluntad o la autodisciplina humana, sino del poder soberano de Dios actuando intrínsecamente en cada creyente. Con frecuencia, el creyente experimenta la frustrante sensación de incapacidad para cambiar actitudes arraigadas, debilidades o pecados. Sin embargo, la Escritura afirma que Dios ya ha provisto los recursos espirituales para crecer, superar obstáculos y alcanzar la victoria. Dios ha concedido maravillosas promesas a sus hijos. Estas promesas son pilares de la fe, una fuente inagotable de esperanza y fortaleza inquebrantable. La historia personal del creyente no concluye en las luchas actuales, sino que se proyecta hacia la gloriosa transformación que Dios está obrando. Por medio de estas promesas divinas, los redimidos participan de la naturaleza divina. Esto no significa que el creyente deja de ser plenamente humano, sino que el Espíritu Santo obra en el interior, produciendo una nueva manera de vivir, guiada por principios celestiales. Bajo esta guía, el creyente podrá vivir con integridad inquebrantable, tomando decisiones correctas incluso en la ausencia de observadores humanos, y reflejando el carácter de Cristo en cada aspecto de su vida. Significa buscar activamente lo bueno, lo justo y lo puro, con la confianza plena de que Dios está formando algo hermoso y trascendente en cada creyente. Queridos hermanos, Dios no solo nos llama a vivir una vida santa, sino que también nos equipa completamente para alcanzarla. Nuestro amado Padre celestial no solo nos otorga promesas, sino que transforma nuestro ser interior. Su poder actúa en cada uno de nosotros y nos conduce a una vida de rectitud y propósito divinos. Cada paso de fe, cada decisión de obediencia, cada esfuerzo consciente por vivir según los principios divinos, es parte integral del proceso mediante el cual llegaremos a participar plenamente de la naturaleza divina. Hermanos. Hoy podemos caminar con confianza renovada,
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1 PEDRO 5. FIRMEZA EN LAS ADVERSIDADES.
1 Pedro 5:8 ¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. 9 Manténganse firmes contra él y sean fuertes en su fe. Recuerden que sus hermanos en Cristo*, en todo el mundo, también están pasando por el mismo sufrimiento. 10 En su bondad, Dios los llamó a ustedes a que participen de su gloria eterna por medio de Cristo Jesús. Entonces, después de que hayan sufrido un poco de tiempo, él los restaurará, los sostendrá, los fortalecerá y los afirmará sobre un fundamento sólido. NTV. Desde los inicios de la humanidad, la Sagrada Escritura revela una verdad ineludible: existe un conflicto espiritual constante entre las fuerzas del bien y del mal. Con frecuencia, las personas tienden a percibir las dificultades que enfrentan como meras circunstancias naturales, emocionales o sociales. Sin embargo, la Palabra de Dios enseña que también existe una realidad espiritual invisible que ejerce una influencia significativa en la vida del creyente. El apóstol Pedro, dirigiéndose a cristianos que atravesaban persecuciones, pruebas y presiones a causa de su fe, les recuerda la imperiosa necesidad de no vivir distraídos ni confiados en exceso. La vida espiritual, lejos de ser pasiva, exige discernimiento agudo, vigilancia constante y una dependencia inquebrantable de Dios.El causante de estas persecuciones a los hijos de Dios es el maligno, el adversario de Dios. Él es implacable en su propósito, no descansa, no se distrae y mantiene un interés incesante en debilitar la fe de los hijos de Dios. Pedro describe a este enemigo como un león rugiente. El rugido del león no es solo una manifestación sonora; su propósito primordial es intimidar, paralizar a su presa y separarla del grupo. De manera análoga, el enemigo busca sembrar miedo, duda, desánimo y confusión en el corazón del creyente, con el objetivo final de apartarlo de su confianza incondicional en Dios. Además, el apóstol subraya una verdad reconfortante: los creyentes no son los únicos que enfrentan pruebas y tribulaciones. En ocasiones, el sufrimiento puede generar un sentimiento de aislamiento o la creencia de que nadie comprende la propia situación. Sin embargo, la Escritura afirma que, en todo el mundo, existen creyentes que también están luchando con valentía y perseverando con tenacidad. Esto sirve como un poderoso recordatorio de que se forma parte de una vasta familia espiritual global, unida por la misma esperanza en Cristo. El sufrimiento por esta persecución no será para siempre, a su debido tiempo, Dios mismo se encargará de restaurar, fortalecer y afirmar a sus hijos. Por qué Él no es indiferente al dolor humano; por el contrario, utiliza incluso los momentos más difíciles y desafiantes para moldear el carácter, profundizar la fe y conducir al creyente a una relación más íntima y significativa con Él.El sufrimiento, aunque intrínsecamente difícil y doloroso, no representa el final de la historia para el creyente. Dios promete que es temporal y que siempre tiene un propósito trascendente. Él no desperdicia ninguna lágrima derramada ni ninguna prueba enfrentada; cada experiencia puede ser transformada en una oportunidad para un crecimiento espiritual profundo. Cuando el creyente persevera con fe y determinación, descubre que Dios obra en su vida, produciendo estabilidad inquebrantable, madurez espiritual y una fe que se profundiza con cada desafío. Lo que en un principio parecía una amenaza insuperable, termina convirtiéndose en un testimonio viviente del poder y la gracia de Dios.Queridos hermanos. La asechanza del maligno es real, por eso debemos vivir siempre alertas para no caer en sus garras. En esta lucha nunca estaremos solos, Nuestro amoroso Padre celestial estará cerca para no permitir que los darnos del enemigo sean más fuertes de lo que podamos resistir.
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1 PEDRO 4. PRUEBA DE FUEGO.
1 Pedro 4:12 Queridos amigos, no se sorprendan de las pruebas de fuego por las que están atravesando, como si algo extraño les sucediera. 13 En cambio, alégrense mucho, porque estas pruebas los hacen ser partícipes con Cristo de su sufrimiento, para que tengan la inmensa alegría de ver su gloria cuando sea revelada a todo el mundo. 14 Así que alégrense cuando los insulten por ser cristianos, porque el glorioso Espíritu de Dios* reposa sobre ustedes. 15 Sin embargo, si sufren, que no sea por matar, robar, causar problemas o entrometerse en asuntos ajenos. 16 En cambio, no es nada vergonzoso sufrir por ser cristianos... NTV. En la travesía de la vida cristiana, se tiende a albergar la expectativa de que seguir a Dios equivaldrá a una senda exenta de tropiezos, donde las dificultades se desvanecen. No obstante, las Escrituras revelan una verdad más profunda: las pruebas son elementos intrínsecos al camino de la fe, forjadoras del espíritu. Ante la irrupción de momentos desafiantes, surge la confusión, la pregunta apremiante del porqué de tales circunstancias. Este pasaje, como un faro en la oscuridad, disipa la noción de que las pruebas son un indicio de abandono divino. Por el contrario, las presenta como oportunidades invaluables para el crecimiento espiritual, crisoles donde el carácter es moldeado, la fe se fortalece y se prepara al individuo para designios mayores. Cada adversidad, por dolorosa que sea, encierra un propósito eterno, a menudo imperceptible en el presente, pero que indefectiblemente germinará en el tiempo propicio. Las dificultades no son ajenas a la experiencia del creyente; son, de hecho, compañeras recurrentes. A lo largo de las Escrituras, se observa cómo figuras prominentes de la fe transitaron por profundas tribulaciones, hallando, sin embargo, la constante presencia y el auxilio del Señor en medio de cada vicisitud. El apóstol Pedro, con la sabiduría inspirada por el Espíritu Santo, invita al creyente a que adopten una perspectiva transformadora ante el sufrimiento: El apóstol inventa a qué se regocijen en medio de las adversidades. Esta exhortación no implica un deleite en el dolor, sino una comprensión profunda de que, al atravesar pruebas, se participa de alguna manera en los sufrimientos del propio Cristo. Es una invitación a trascender la mera aflicción y reconocer la obra divina en medio de la adversidad. Así como Cristo experimentó el sufrimiento, también el creyente puede enfrentarlo, pero con la esperanza inquebrantable de que un día vislumbrará la gloria prometida. Cuando la aflicción sobreviene a una persona a causa de su identificación con Cristo, una verdad consoladora se manifiesta: el Espíritu de Dios reposa sobre ella. Este es un testimonio elocuente de que, aun en medio de la oposición, la crítica o la persecución, el creyente no se encuentra solo. La presencia divina se convierte en una fuente inagotable de fortaleza, consuelo y una capacidad sobrenatural para permanecer inquebrantable. Sin embargo, es crucial que el creyente comprenda que no todo sufrimiento es del agrado divino. El dolor que resulta de una conducta injusta o pecaminosa no honra a Dios. Pero cuando el sufrimiento es consecuencia de vivir en coherencia con los principios de Cristo, entonces ese padecimiento adquiere un valor eterno, un significado trascendente que produce un crecimiento espiritual profundo y duradero. El sufrimiento abrazado por causa de la rectitud nunca es en vano. Dios, en su omnisciencia y amor paternal, percibe la fidelidad en la prueba, conoce las luchas internas y externas, y promete que su gloria se manifestará de manera rotunda en el tiempo perfecto y soberano. Queridos hermanos. Las adversidades que nos sobrevienen no representan el punto final de nuestro camino espiritual, sino una etapa crucial dentro de nuestro proceso de madurez espiritual, destinado a perfeccionar nuestra fe en nuestro Señor.
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1 Pedro 3. EL CAMINO HACIA UNA VIDA PLENA
EL CAMINO HACIA UNA VIDA PLENA1 Pedro 3:11 Pues las Escrituras dicen: «Si quieres disfrutar de la vida y ver muchos días felices, refrena tu lengua de hablar el mal y tus labios de decir mentiras. 11 Apártate del mal y haz el bien. Busca la paz y esfuérzate por mantenerla. 12 Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno, y sus oídos están abiertos a sus oraciones. Pero el Señor aparta su rostro de los que hacen lo malo. El anhelo de las personas es llevar una vida tranquila, alegre y con una abundancia de bendiciones. Sin embargo, en esta carrera por acumular y poseer, rara vez se detienen a reflexionar sobre una verdad fundamental: la auténtica felicidad no reside en las posesiones materiales, sino en la manera en que se vive la vida ante la mirada divina. El apóstol Pedro desvela un sendero inquebrantable que conduce a la paz interior y a una vida cimentada en la estabilidad, un camino forjado en la obediencia, la integridad y un deseo sincero de obrar el bien. Además, desvela principios profundamente transformadores, capaces de impactar cada faceta de la vida cotidiana de los creyentes. Dios, asumiendo su rol de Padre amoroso y omnisciente, extiende su Palabra para ofrecer una guía invaluable, hacia un bienestar integral: espiritual, emocional y relacional. Esta guía consciente en alinear la voluntad del creyente con la de su Señor. Al dar este paso de fe, descubre una paz que trasciende cualquier entendimiento mundano, una serenidad que el efímero mundo jamás podrá ofrecer. La Palabra de Dios resalta con vehemencia el inconmensurable poder inherente a las palabras. La lengua, esa pequeña pero poderosa herramienta, posee la dualidad de construir puentes de entendimiento o de derribar fortalezas, de sanar heridas o de infligir dolor. Con frecuencia, no se dimensiona el daño devastador que puede causar una mentira sutil, una crítica mordaz o una palabra proferida en el fragor de la ira. Dios, en su infinita sabiduría, invita a refrenar la lengua de la maledicencia, pues las palabras son un espejo fiel del estado del corazón. Un corazón que late al ritmo de la voluntad divina produce un torrente de palabras que edifican, que infunden ánimo y que, en última instancia, insuflan vida. Para tener una vida plena, el creyente debe apartarse del mal y abrazar el bien. Esta no es una mera sugerencia, sino una decisión intencional, un compromiso consciente. No basta con la pasividad de evitar lo incorrecto; también tiene que esforzarse constante por practicar aquello que agrada a Dios. Cada acto de bondad, por pequeño que parezca, cada gesto de amor desinteresado y cada decisión que se alinea con la rectitud, son como semillas preciosas que, sembradas con fe, germinan y dan como frutos una cosecha abundante de paz. Asimismo, debe buscar la paz y persistir en su mantenimiento. La paz, sin embargo, no es una posesión que se obtiene sin esfuerzo; es una conquista que demanda humildad para reconocer los propios límites, paciencia para soportar las adversidades y una inquebrantable disposición para perdonar. En la complejidad de la interacción humana, a menudo se estará ante la encrucijada de elegir entre tener la razón en un argumento o preservar la armonía. Dios, en su designio perfecto, llama a sus siervos a ser catalizadores de reconciliación y a tejer lazos de armonía en el seno de las familias, en los ambientes laborales y en la vasta comunidad. El Señor se agrada con los que llevan una vida conforme a su voluntad. Sus oídos están inclinados para escuchar sus oraciones y dar pronta respuesta. Dios no solo reconoce el esfuerzo sincero por vivir de manera justa del creyente, sino que también atiende cada súplica elevada con fe. Él no es un observador distante e indiferente de la vida de sus hijos; por el contrario, su presencia es constante, acompañando y bendiciendo a aquellos que eligen caminar conforme a su voluntad. No obstante, el Señor aparta su rostro de aquellos que persisten en la maldad.
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705
Reflejar a Cristo
1 PEDRO 2.REFLEJAR A CRISTO19 … Dios se complace en ustedes cuando hacen lo que saben que es correcto y sufren con paciencia cuando reciben un trato injusto. 20 Es obvio que no hay mérito en ser paciente si a uno lo golpean por haber actuado mal. Pero, si sufren por hacer el bien y lo soportan con paciencia, Dios se agrada de ustedes. 21 Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió* por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos. 22 Él nunca pecó y jamás engañó a nadie. 23 No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia. La persona que ha entregado su vida Jesucristo, no están libres de padecer sufrimientos propios de este mundo perverso y pecador. Algunos sufrimientos son el resultado directo del pecado que el creyente sigue cometiendo pese a su conversión a Cristo; otros tienen lugar por su necedad y otros son el resultado de vivir en un mundo caído dominado por satanás y sus aliados. En este pasaje: el apóstol Pedro se refiere a un sufrimiento que viene como resultado de la fe en Jesucristo y por hacer el bien. En el comienzo de la iglesia primitiva, los creyentes eran odiados por los inconversos, por eso, constantemente buscaban la manera de ofenderlos y lastimarlos con insultos, calumnias, maltratos físicos y psicológicos, pese al buen comportamiento que mostraban delante de ellos. A los inconversos no les importaba para nada las buenas acciones que realizaban los creyentes, al igual que no les importo los milagros realizados por Jesucristo en favor del pueblo. Al no importarles las buenas acciones de Jesucristo, tomaron la decisión de colgarle en el madero. Jesucristo nunca pecó, pero sufrió por sus buenas acciones en favor de toda la humanidad.El verdadero carácter de un redimido por la preciosa sangre de Jesucristo, se forja no en la comodidad, sino en el sufrimiento injusto. No se trata de que el creyente aguante castigos merecidos por sus propios errores, eso en realidad no impresiona a nadie. El mérito está cuando el creyente soportar con paciencia maltratos injustificados por parte de los hombres perversos y pecadores, pese a su buen comportamiento y sus buenas acciones. Dios se complace en esa respuesta que manifiestan sus hijos, porque refleja el corazón de su amado Hijo Cristo Jesús. Pues el eterno Creador los llamó de las tinieblas del pecado, a dejar atrás todo lo malo, para que empiecen a hacer el bien, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Su amado Hijo Jesucristo sufrió en la cruz del calvario, para darles la libertad de toda condenación en el final de los tiempos. Jesucristo es un claro ejemplo de comportamiento de un verdadero hijo de Dios, por eso, toda persona que entrega su vida a Él, tiene que imitarlo en todo y seguir sus pasos hasta que Dios los llame a su presencia. El unigénito Hijo de Dios nunca pecó y jamás engañó a nadie. No respondió con insultos cuando lo insultaban, ni amenazó con vengarse cuando agonizaba en el madero, en su lugar, suplico a su Padre eterno que no tomara en cuenta la maldad que estaban cometiendo en su contra. Jesucristo cuando estuvo en este mundo, nunca devolvió mal por mal, siempre dejo todas sus causas en manos de su amado Padre celestial, quien siempre juzga con justicia. Al igual que Jesucristo, el creyente tiene que soportar con paciencia los maltratos injustificados de los hombres perversos, dejando toda su causa en las manos de Dios Padre, teniendo la certeza que Él los juzgara con justicia, y pagara a cada uno conforme a sus acciones perversas en contra de sus hijos.
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704
1 PEDRO 1. SER SANTOS
1 PEDRO 1. SER SANTOS1 Pedro 1:14 Por lo tanto, vivan como hijos obedientes de Dios. No vuelvan atrás, a su vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer sus propios deseos. Antes lo hacían por ignorancia, 15 pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. 16 Pues las Escrituras dicen: «Sean santos, porque yo soy santo. NTV.Tras la conversión a Cristo, los deseos de la vieja naturaleza de pecado no desaparecen de la noche a la mañana de la vida del nuevo redimido. Esos deseos perversos, permanecen y están latentes, esperando el momento oportuno para manifestarse. La única manera de que el creyente no ceda a los impulsos de su vieja naturaleza, es permaneciendo en una estrecha comunión con Dios, mediante la oración y el estudio de las Sagradas Escrituras. Solo de esta manera, el creyente podrá llevar una vida bajo la voluntad de Dios, apartado del pecado y los placeres que le ofrece este mundo. Los redimidos por la preciosa sangre de Jesucristo, tienen que reflejar la santidad de Dios Padre en cada cosa que piensen, digan o hagan. A diferencia de los dioses romanos o otros dioses del mundo antiguo, el único Dios verdadero, Yahvé, no es belicoso, adúltero ni rencoroso. De la misma manera, a diferencia de los dioses populares de los cultos paganos en el primer siglo, Yahvé no es sanguinario ni promiscuo. Yahvé es un Dios de misericordia y justicia que cuida personalmente de cada uno de sus discípulos. El amoroso Padre eterno espera que todos sus hijos lo imiten, y sean santos tal como lo es Él. Ser santo, implica que los creyentes deben mantenerse siempre devotos o dedicados a Dios, separados para su uso especial, apartados del pecado y de su influencia de este mundo, practicando la verdad, la justicia, la bondad, el amor y la misericordia. Es importante que los hijos de Dios se mantengan apartados de la maldad de este mundo y ser diferentes a las personas que todavía no reconocen el Señorío de Jesucristo en sus vidas. Deben apartarse de sus prácticas y sus costumbres pecaminosas, ya que, ya no pertenecen a este mundo, sino que pertenecen al reino de los cielos.Los creyentes no deben ser diferentes solo por el hecho de serlo. Lo que los hace diferentes son las virtudes de Dios aplicadas a sus vidas. Sus prioridades deben ser las de su amado Padre eterno que está en el reino de los cielos. Esta nueva manera de vivir del creyente, contrasta en gran manera a su antigua vida sin Jesucristo. Jamás los redimidos llegaran a ser santos por sus propios esfuerzos, por eso, Dios en su infinito amor y misericordia les da su Espíritu Santo para ayudarnos a ser obedientes y les da poder para vencer el pecado. De ninguna manera el creyente debe escusarse diciendo que no puede evitar cometer pecado, pues si puede evitarlo, ya que está dotado del poder de Dios para poder vencer las tentaciones que le envíe el maligno a su vida. Además, el creyente tiene la ayuda del Espíritu Santo que mora en su interior desde su conversión. Por eso, no caben excusas delante de Dios. Si el creyente peca, es porque no está en una estrecha comunión con Dios Padre, y su vida no refleja la santidad que demanda de todos sus hijos.
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703
SANTIAGO 5. ORACIÓN Y SANIDAD
ORACIÓN Y SANIDADSantiago 5:14 ¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para que vengan y que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. 15 Una oración ofrecida con fe, sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere. Y, si ha cometido pecados, será perdonado. 16 Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos. NTV.Las enfermedades no solo atacan el cuerpo, sino que también erosiona la fe, aísla al ser humano y lo confronta con su fragilidad. Frente a esto, muchas personas buscan respuestas en la ciencia, en la medicina o incluso en soluciones temporales que calman el síntoma, pero no sanan la raíz, porque no todas las enfermedades físicas que le sobre viene a las personas, son consecuencias de problemas fisiológicos dentro del organismo, muchas veces estas enfermedades tienen raíces espirituales. Pero las raíces no siempre serán consecuencias directas de algún pecado no confesado a Dios. Algunas de estas enfermedades pueden estar entrelazadas con cargas de culpa, amargura, la falta de perdón a un prójimo que le haya ofendido, o pecados no resueltos. Cualquiera que sea la raíz de una enfermedad que le sobreviene al hombre, puede ser sanada por el poder del eterno Creador, en conformidad a su voluntad.Ante una enfermedad no resuelta por la ciencia médica, las personas tienen que realizar un auto análisis interno de su vida y buscar la raíz causante de su enfermedad. Una vez que se la identifique, tiene que ser tratada caso contrario no encontrará la sanidad que tanto anhela. Si la raíz de la enfermedad es consecuencia de un pecado no confesado, tiene que buscar el perdón de Dios con un corazón quebrantado y humillado. Pero si la raíz, es por una carga de culpa, amargura, la falta de perdón, o pecados no resueltos, tiene que tratar de resolverlo con la ayuda en oración de algún creyente maduro en la fe, que esté llevando una vida en conformidad a la voluntad de Dios Padre.El apóstol Santiago da una instrucción a los creyentes que están atravesando por una enfermedad física, emocional o espiritual. Si algún creyente está enfermo, tiene que llamar al pastor o líder de su congregación, si fuese el caso de que su enfermedad es consecuencia de un pecado no confesado, tiene que confesar ese pecado para que ore por su perdón, sanidad y le unja con aceite en el nombre del Señor. La confesión mutua de pecados no es para exponer, sino para liberar. Es un acto de vulnerabilidad que rompe las cadenas del aislamiento y abre la puerta a la gracia. Cuando las personas confiesan, no solo reciben perdón de Dios, sino también el abrazo sanador de la comunidad.La oración a Dios por sanidad tiene que ser ferviente, es decir, aquella que brota del corazón humillado, llena de pasión, fe en el poder sanador de Dios. No se debe subestimar el poder de arrodillarse junto a otro creyente y elevar una oración ferviente, porque en ese momento, el cielo se inclina hacia la tierra, y el mismo Jesús el Gran Médico y Sumo Sacerdote entra en la habitación para sanar, perdonar y restaurar. En su instrucción, el apóstol Santiago recomienda que el enfermo debe ser ungido con aceite. La unción con aceite, es un símbolo rico en la Escritura, representa la presencia del Espíritu Santo, la consagración para un propósito divino, y en este contexto específico, se convierte en un signo visible de la oración de fe. No es el aceite en sí lo que tiene poder mágico, sino lo que representa: la unción del Espíritu y la fe puesta en acción a través de la obediencia a la Palabra de Dios.
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SANTIAGO 4. EN LAS MANOS DE DIOS
SANTIAGO 4. EN LAS MANOS DE DIOSSantiago 4:13 Presten atención, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y nos quedaremos un año. Haremos negocios allí y ganaremos dinero». 14 ¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma. 15 Lo que deberían decir es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello». 16 De lo contrario, están haciendo alarde de sus propios planes, y semejante jactancia es maligna. no hacerlo. NTV.Planificar metas y objetivos para su vida, es lo mejor que el hombre puede hacer, ya que gracias a esa planificación tendrán la dirección hacia donde quiere llegar en sus años de vida en este mundo. Algunas personas no solo planifican su futuro, sino que también se creen los dueños de su vida y de las circunstancias que los rodean, por eso tienen la seguridad que cumplirán cada una de sus metas y objetivos en los tiempos establecidos por ellos mismos. Este pensamiento es erróneo, ya que nadie sabe lo que le depara el día de mañana, ni tampoco tiene los días de su vida en este mundo comprados. El futuro del hombre es incierto, de igual manera su estadía en este mundo. Por eso nadie puede asegurar los tiempos en los que va cumplir sus metas u objetivos planificados.El apóstol Santiago dirige una advertencia contra los hombres que piensan que tienen el control de su vida en sus manos, y planean su futuro como si fueran dueños absolutos del tiempo de su estadía en este mundo terrenal. El apóstol no condena la planificación de metas u objetivos para la vida del hombre en este mundo, sino la presunción arrogante que ignora la incertidumbre inherente a la vida humana. El hombre vive en una cultura que exalta el control, la productividad y la independencia. Pero Santiago recuerda que la vida humana es efímera: como la neblina del amanecer. La neblina aparece al alba, brillante y densa, pero desaparece con los primeros rayos del sol. Así es la existencia humana en este mundo: breve, frágil y dependiente de fuerzas más allá del control propio. La vida del hombre es corta por mucho que anhele vivir y su vida está en las manos del eterno Creador. Por eso, el creyente no se debe engañar pensando erróneamente que tiene mucho tiempo para vivir por Cristo, para disfrutar con sus seres queridos o para hacer lo que sabe que debe hacer. Por eso al no saber cuánto tiempo de vida tiene en este mundo, el creyente desde su conversión debe aprovechar su tiempo para vivir conforme a la voluntad de Dios. Luego, sin que importe cuánto dure su vida, habrá cumplido con el plan que Dios tenía para su vida terrenal.Afirmar que hoy o mañana se hará tal actividad, o cumplirá una determinada meta, refleja arrogancia o jactancia, ya que tal afirmación no toma en cuenta a Dios, como el único dueño del tiempo y la vida del creyente. Esta clase de afirmación, es una jactancia maligna, porque ignora la dependencia de la providencia divina y prioriza el ego sobre la fe. Tal actitud es pecaminosa, ya que desplaza a Dios del centro de las decisiones. La instrucción del apóstol Santiago es clara y concisa, el creyente al momento de hablar lo debe hacer con sumisión: el creyente tiene que decir: Si el Señor lo permite, viviremos y haremos esto o aquello. Esto no es una fórmula mágica, sino un hábito de oración y obediencia que alinea los deseos de las personas con los de Dios. La sumisión a Dios, el creyente debe practicarlo diariamente: ante viajes, trabajos o metas, agregar: si Dios lo permite, cultivando de esta manera una fe activa que consulta su Palabra y busca su guía días.
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SANTIAGO 3. VERDADERA SABIDURÍA
Santiago 3:13 Si ustedes son sabios y entienden los caminos de Dios, demuéstrenlo viviendo una vida honesta y haciendo buenas acciones con la humildad que proviene de la sabiduría. 14 Pero, si tienen envidias amargas y ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras. 15 Pues la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios. Dichas cosas son terrenales, puramente humanas y demoníacas. 17 Pero la sabiduría que proviene del cielo es, ante todo, pura y también ama la paz; siempre es amable y dispuesta a ceder ante los demás. Está llena de compasión y de buenas acciones. No muestra favoritismo y siempre es sincera. NTV.A lo largo de los tiempos, el hombre ha distorsionado el verdadero concepto de lo que es sabiduría. Pues cree que una persona sabia, es aquella que tiene un amplio conocimiento de las diferentes ramas de las ciencias humanas. A lo largo de la historia de este mundo, muchos hombres han logrado cultivar estos conocimientos, razón por los cuales se les a denominado como hombres sabios, Gracias a su amplio conocimiento el nombre de estos hombres ha quedado registrado en las páginas de diferentes obras literarias, las cuales hablan de sus conocimientos y sus dichos. El conocimiento, solo es una parte de la sabiduría, la otra es la aplicación de esos conocimientos y la vida de comunión que lleva con las personas de su entorno, así como con el creador de la vida y todo lo existente en este mundo.La verdadera sabiduría, no es solo conocimiento de las ciencias humanas, también es el conocimiento de las verdades que se encuentran registradas en las páginas de las sagradas escrituras, y la aplicación de ellas en su vida cotidiana. Esta clase de sabiduría es verdadera, no es terrenal ni humana, esta sabiduría es celestial, ya que proviene directamente del Creador de todo lo existente, proviene de Dios Padre y de su amado Hijo Cristo Jesús. Solo el hombre que verdaderamente conoce la voluntad de Dios y la aplica en su vida, puede ser llamado realmente sabio, los otros hombres que solo tienen conocimiento de las ciencias humanas, no se les puede llamar sabios, sino hombres inteligentes, u hombres con sabiduría terrenal.La sabiduría verdadera puede medirse por la profundidad del carácter de una persona. Así como las personas pueden identificar un árbol por el tipo de fruto que produce, también puede evaluar la sabiduría de los hombres por la forma en que actúan y se relaciona con las personas de su entorno. Los celos amargos y contención" están inspirados por el diablo. Es fácil para los hombres ser atraídos a deseos equivocados por la presión social y,a veces, por los cristianos con buenas intenciones. Por escuchar los consejos de "impóngase", "hágalo", "fíjese metas altas", podemos ser atraídos hacia la avaricia y la competencia destructiva. La necedad conduce al desorden, pero la sabiduría conduce a la paz y a la bondad.Algunos eruditos o sabios, creen que puede haberlo recibido de Jesús: El fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. la ira humana no produce la justicia de Dios, pero hacer la paz sí la produce. Eso es también lo que dijo Jesús: Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mateo 5:9). Son hijos de Dios porque están actuando como su verdadero Padre, produciendo el tipo de justicia que agrada a Dios. Esto es muy diferente de la ira y la contienda de caminos meramente humanos para producir lo que los humanos llaman “justo”. El camino de Dios para hacer cosas requiere su sabiduría, su Espíritu.
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SANTIAGO 2. FE ACTIVA
FE ACTIVASantiago 2:14 Amados hermanos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no lo demuestra con sus acciones? ¿Puede esa clase de fe salvar a alguien? 15 Supónganse que ven a un hermano o una hermana que no tiene qué comer ni con qué vestirse 16 y uno de ustedes le dice: «Adiós, que tengas un buen día; abrígate mucho y aliméntate bien», pero no le da ni alimento ni ropa. ¿Para qué le sirve? 17 Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil. 26 Así como el cuerpo sin aliento está muerto, así también la fe sin buenas acciones está muerta. NTV.Las buenas acciones cada vez más escasean, esto se debe a que el mundo se está volviendo más egoísta. Los que más tiene no están dispuestos a velar por las necesidades de los que menos tiene. Algunas personas al ver que su prójimo está atravesando por una necesidad, lo pasan por alto, o solo se detienen a darles palabras de aliento y les dicen: tengan fe, que el día de mañana será mucho mejor que el de hoy. Estas palabras, aunque aparentemente fueron hechas con buenas intenciones, no sirven de nada para el que está atravesando por una necesidad, más bien, les puede causar incomodidad, dolor o indignación, de saber que las personas que más tienen, son egoístas y no están dispuestas a extenderles la mano. Pese a su declaración de fe en Jesucristo, algunos creyentes se comportan de manera egoísta al igual que muchas personas que no creen en Dios. Pues estos creyentes, no se detienen a extenderles la mano a las personas que están atravesando por una necesidad física. Ellas por lo general, piensan que con solo decirles que el Señor les bendiga a los necesitados, es más que suficiente. Este comportamiento del creyente, no refleja una verdadera fe en Jesucristo, porque la verdadera fe mueve al creyente a realizar buenas obras en favor de los necesitados. La verdadera fe hace actuar al creyente tal como lo manifiesta el apóstol Santiago.No todas las personas que afirman tener fe en Jesucristo, lo tienen, ya que la afirmación de fe de algunas personas, solo puede ser una aprobación intelectual, el estar de acuerdo con una serie de enseñanzas cristianas, y por lo tanto sería una fe incompleta. La verdadera fe transforma la conducta y el pensamiento de las personas desde su interior. Si la vida de los que profesan tener fe en Jesucristo no cambia, en realidad no creen las verdades que dicen creer. Delante de Dios, no les sirve de nada a las personas declarar que tienen fe si no lo demuestran con sus acciones. Esta declaración no trata de negar la importancia de profesar con los labios que se tiene fe, sino de recordar que una fe verdadera no puede permanecer encerrada en el corazón o en las palabras. La fe genuina se expresa en gestos de compasión, en manos extendidas, en compartir el pan con quien tiene hambre y en vestir al que está desnudo.La fe sin buenas acciones, está muerta y es inútil. Con esto no se quiere decir que la salvación se gana por medio de las obras, sino que describe la naturaleza de la fe genuina. La fe salvadora es necesariamente fértil; produce obras como el árbol sano produce fruto. Una profesión de fe sin manifestación de buenas acciones, carece del aliento del Espíritu. Por lo tanto, la fe cristiana auténtica no es un asentimiento intelectual ni una experiencia emocional pasajera, sino una confianza vital en Jesucristo que inevitablemente transforma la manera de vivir, especialmente en la relación con los más vulnerables y necesitados de la sociedad.
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SANTIAGO 1. ALEGRÍA EN LAS DIFICULTADES
ALEGRÍA EN LAS DIFICULTADESSantiago 1:2 Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho 3 porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. 4 Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada. NTV.Cuando todo marcha bien en su vida, las personas se regocijan y hacen grandes fiestas o celebraciones para compartir su alegría con las personas que les rodean. Pero cuando las cosas empiezan a marchar mal, toda la alegría se desvanece de sus rostros, caen en una profunda depresión y la esperanza se apodera de sus vidas. En medio de esta depresión, empiezan a preguntarse por qué Dios permite que las personas pasen por momentos difíciles. Sin embargo, la Palabra de Dios invita a mirar las pruebas desde una perspectiva radicalmente distinta. Mirar las pruebas como motivo de “gran regocijo”. No se trata de masoquismo, sino de reconocer el propósito eterno de Dios en el sufrimiento. Los problemas o dificultades que llegan a la vida de los creyentes, de ninguna forma son castigos que vienen de parte de Dios, más bien, son partes inevitables de la vida del creyente como consecuencia de la incursión del pecado en este mundo. Dios permite que las dificultades lleguen a la vida de sus hijos, porque son oportunidades que Él utiliza para que la fe de sus hijos se fortalezca y lleguen a una adecuada madurez espiritual. Si Dios, no permitiera dificultades en sus hijos, ellos no alcanzarían esa madurez, más bien, seguirían siendo como niños inmaduros, que no tendrían la necesidad de buscarlo, ni tener una comunión con Él. Pues la fe no se fortalece en la comodidad, sino en la adversidad. Así como el oro se purifica en el crisol, así también la fe se refina en las pruebas. Y en ese proceso, nace la paciencia o constancia: esa firmeza del alma que no se deja vencer por las circunstancias, sino que persevera con esperanza. Cuando el creyente se encuentra en medio de las dificultades, puede reprochar a Dios por la realidad que le está tocando vivir, o confiar en que todo está bajo el control de Dios y que Él no permitirá que esas dificultades lo ahoguen por completo, sino que le dará la victoria sobre esas dificultades. Los creyentes que tengan una plena confianza en Dios, no solo que confiarán en el poder de su Dios para liberarlo de las dificultades, sino que reconocerán que Dios les está moldeando para que alcancen la madures Espiritual y por eso, se alegrarán, esa alegría, no será una alegría superficial o fingida, sino una alegría profunda fundada en la confianza de que Dios está obrando incluso en medio del fuego. Los problemas tienen una meta clara en la vida de los creyentes: que creer en Dios en medio de las dificultades alcance su obra completa. La fe plena en Dios, no se desarrolla de la noche a la mañana en la vida del creyente, más bien, es un desarrollo progresivo, que paso a paso conduce al creyente a la integridad espiritual o plenitud. Esta plenitud no es perfección sin defecto y sin pecado, sino creyentes maduros, íntegros, equilibrados y un carácter formado a la imagen del unigénito Hijo de Dios. Es la plenitud espiritual que surge cuando se permite que Dios use cada prueba para conformar a los creyentes a la imagen de su amado Hijo Jesucristo.
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HEBREOS 13. AGRADAR A DIOS
AGRADAR A DIOSHEBREOS 13:2. No se olviden de brindar hospitalidad a los desconocidos, porque algunos que lo han hecho, ¡han hospedado ángeles sin darse cuenta! 3 Acuérdense de aquellos que están en prisión, como si ustedes mismos estuvieran allí. Acuérdense también de los que son maltratados, como si ustedes mismos sintieran en carne propia el dolor de ellos. 16 Y no se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios. NTV.Los asaltos a los hogares, así como los secuestros a Domicilio, cada vez más se van incrementando alrededor del mundo. Estas maneras de delinquir, están causando un gran temor entre las personas, razón por la cual, las personas están optando por no abrir la puerta de sus hogares a desconocidos, pues no saben con que intenciones tocan sus puertas. Quienes llaman a la puerta, pueden ser personas que realmente necesiten alguna hospitalidad, pero también pueden ser delincuentes disfrazados de personas humildes que buscan ayuda para resguardarse del frio, o saciar el hambre. Para evitar cualquier sorpresa, las personas pese a su generosidad y hospitalidad, están dejando de abrir sus puertas a los necesitados.No todas las personas han dejado la hospitalidad y la generosidad a un lado por el miedo a la delincuencia, algunos lo han dejado por el egoísmo que albergan en sus corazones, estas personas no están dispuestos a compartir los recursos que tienen con otros, pese a conocer las necesidades por las cuales está atravesando su prójimo. Este comportamiento egoísta no es nada bueno, menos aún para las personas que han aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador, pues la voluntad del unigénito Hijo de Dios es que todos sus seguidores sean hospitalarios, y generosos con todas las personas necesitadas. Dios desea que todos sus hijos abran la puerta de sus hogares y les extiendan la mano a las personas necesitadas, ya sea brindándoles hospitalidad en sus hogares, o compartiendo de sus bendiciones con su prójimo. La hospitalidad en el mundo antiguo no era simplemente un acto de cortesía, sino una necesidad vital para viajeros en tierras peligrosas. El escritor de esta carta eleva esta práctica terrenal a un nivel espiritual: y da a conocer que, al recibir al desconocido, el creyente podría estar recibiendo mensajeros celestiales. Esto evoca las historias como la de Abraham recibiendo a los tres visitantes o la viuda de Sarepta acogiendo al profeta Elías. La hospitalidad cristiana va más allá de recibir conocidos; implica apertura hacia el otro, especialmente hacia quienes no forman parte del círculo natural de cada creyente. En un mundo que construye muros físicos y sociales, el cristiano está llamado a construir puentes, reconociendo que cada persona lleva la imagen de Dios y que Cristo mismo se identifica con el extranjero o el necesitado.Dios también anhela que sus hijos también se preocupen de las personas que se encuentran en las prisiones, como si uno mismo sintiera en carne propia el dolor de ellos. Para el creyente no debe bastar con sentir lástima de los que están en prisión; debe identificarse con el sufrimiento del otro hasta hacerlo propio. En tiempos de injusticia, encarcelamiento, persecución o violencia, el creyente no puede permanecer indiferente. La comunión en Cristo une a las personas de tal manera que el dolor de uno es el dolor de todos. Esta solidaridad activa es una forma de testimonio profético en un mundo que suele mirar hacia otro lado. Al cumplir con estas buenas acciones, el creyente podrá agradar a Dios.
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HEBREOS 12. UN REINO INCONMOVIBLE
UN REINO INCONMOVIBLE. HEBREOS 12:26 Cuando Dios habló desde el monte Sinaí, su voz hizo temblar la tierra, pero ahora él hace otra promesa: Una vez más, haré temblar no sólo la tierra, sino también los cielos. 27 Eso significa que toda la creación será agitada y removida, para que sólo permanezcan las cosas inconmovibles. 28 Ya que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos y agrademos a Dios adorándolo con santo temor y reverencia, 29 porque nuestro Dios es un fuego que todo lo consume. NTV.En la última época, la actividad sísmica ha incrementado en gran manera alrededor de todo el mundo. En algunos países estos movimientos sísmicos han sido demasiado fuertes, tanto que han provocado destrucciones de edificaciones, así como de estructuras viales. Estos movimientos han ocasionado una gran alarma en la población, generando un pánico generalizado. En el corazón de algunas personas que han pasado por esta experiencia, existe un temor latente de que nuevamente la tierra tiemble bajos sus pies. Los movimientos sísmicos, generalmente son ocasionados por el reacomodamiento de las fallas geológicas en las profundidades de la tierra. No todos los movimientos telúricos son provocados por este reacomodamiento de las placas geológicas, pueden deberse a otras causas que no son tan comunes, como el terremoto que experimentó el pueblo hebreo hace miles de años. Este movimiento telúrico fue ocasionado por el eterno Creador. Cuando se anunció la Ley al pueblo hebreo, la Tierra fue conmovida. «Todo el Monte Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. La Tierra tembló, en la presencia del Señor. La Tierra tembló, y los cielos derramaron lluvia ante la presencia del Señor. La voz de tu trueno estaba en el torbellino; Sus relámpagos iluminaron el mundo; se estremeció y tembló la Tierra. Este terrible suceso, la humanidad no lo ha vuelto a experimentar, pero lo va experimentar cuando Dios nuevamente se manifieste en este mundo para instaurar su reino sobre su creación. El mundo nuevamente experimentará la presencia de Dios y toda la tierra temblará en su presencia, y no solo la tierra, sino también los cielos que no temblaron cuando Dios le dio la Ley al pueblo hebreo. Cuando esta vez se manifieste el eterno Creador, toda la creación será agitada y removida, para que sólo permanezcan las cosas inconmovibles. Antes de esta renovación, tanto el reino material como el espiritual serán examinados por completo, para su destrucción o reforma. Habrá en el final de la historia la remoción de las cosas movibles de la creación como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Dios, Cristo, la iglesia, la santidad, el amor estas son cosas inconmovibles. Ellas permanecerán eternamente, y el que se las ha apropiado por la gracia de manera tal que se ha asimilado a ellas también permanecerá.El creyente gracias a su fe en Jesucristo, ha recibido un reino inconmovible, por eso debe estar eternamente agradecido, y con gratitud poseer todas las cosas que Dios pone a su disposición y mediante ella, servir a Dios agradándole con temor y reverencia. No puede haber un servicio aceptable en la presencia de Dios, si lo toma con ligereza o descuido, por eso el creyente al momento de servir a Dios, debe apropiarse de la gracia justificante, santificante y preservadora en toda medida, ya que le pertenece gracias a la sangre de Jesús. Porque Dios es fuego consumidor. O consumirá el pecado del creyente o consumirá al creyente en su pecado.
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HEBREOS 11. FE GENUINA
FE GENUINAHebreos 11:1 La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver. 3 Por la fe entendemos que todo el universo fue formado por orden de Dios, de modo que lo que ahora vemos no vino de cosas visibles. 6 De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad. NRV.En algunos aspectos de la vida, las personas no creen con total facilidad las cosas que se les cuenta, por eso, para creer que las cosas que se les dicen son verdaderas, exigen pruebas visibles y tangentes, así como respuestas inmediatas. Esta incredulidad es más frecuente cuando se trata de la existencia de un Dios que creo todo el universo y todo lo que existe, algo similar sucede con todo el contenido de las Sagradas Escrituras. Para este grupo de personas, la fe o creer en la existencia de un único Dios verdadero, les parece un concepto anticuado o incluso ingenuo. Sin embargo, la Biblia presenta la fe o creer en Dios, no como una ilusión sino como la base sólida de que todo su contenido es real y verificable a través de la historia humana.La fe en Dios no es solo creer en su existencia, sino creer en cada uno de sus promesas, las cuales se cumplen en la vida del hombre a su debido tiempo. Además, el escritor de esta epístola revela que la fe en Dios es mucho más que un simple sentimiento: sino que es la certeza de lo que se espera y la convicción de realidades invisibles. Por ejemplo: si una persona está construyendo un rascacielos. Lo que primero se ve son las grúas, los obreros, el acero que se eleva hacia el cielo. Pero antes de que existiera la primera columna de concreto, ese edificio ya existía completo y perfecto en los planos del arquitecto. La estructura visible nació de una realidad invisible: la visión, los cálculos y el diseño previos, por eso el que construye, empieza a construir ese rascacielos con la certeza de que, al finalizar la obra, el rascacielo va estar ahí. Si las personas creen profundamente que, al finalizar una obra de construcción, podrán ver una estructura tangible: ¿Porque se les hace tan difícil creer en la existencia de un Dios que creo todo el universo y todo lo que en él subsiste?, Esto se debe a que su mente esta nublada al entendimiento de la verdad a causa del pecado que gobierna sus vidas. Pero las personas que han llegado al conocimiento de la verdad, creen profundamente en la existencia de un Dios que creo todas las cosas que existen en este universo. De la misma manera, creen en cada una de las promesas que se encuentran en las páginas de las Sagradas Escrituras.Las personas que deseen acercarse a Dios deben creer en todo el contenido de la Escritura, su fe será recompensada por haber buscado a Dios con sinceridad. La fe para los hombres no es opcional; es el puente que las lleva a su presencia. Dios recompensa a quienes lo buscan de corazón, no con riquezas fugaces, sino con paz profunda, dirección clara y una eternidad segura. La fe de los redimidos no debe ser una fe genérica o vaga, sino de una fe personal y activa que las impulsa a orar cuando no hay respuestas, a obedecer cuando no hay garantías, y a esperar cuando todo parece perdido. Sin esta clase de fe, el hombre jamás llegara a agradar a Dios y menos recibirá las recompensas que Él tiene preparado para todos sus hijos que se mantengan fieles hasta el final de sus días en este mundo.
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HEBREOS 10. EL VALOR DEL SACRIFICIO
EL VALOR DEL SACRIFICIOHEBREOS 10:26 Queridos amigos, si seguimos pecando a propósito después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificio que cubra esos pecados. 27 Sólo queda la terrible expectativa del juicio de Dios y el fuego violento que consumirá a sus enemigos. 28 Pues todo el que rehusaba obedecer la ley de Moisés era ejecutado sin compasión por el testimonio de dos o tres testigos. 29 Piensen, pues, cuánto mayor será el castigo para quienes han pisoteado al Hijo de Dios y han considerado la sangre del pacto la cual nos hizo santos como si fuera algo vulgar e inmundo, y han insultado y despreciado al Espíritu Santo que nos trae la misericordia de Dios. NTV.El sacrificio de Jesucristo en la cruz del calvario, es la muestra de amor más grande que puede existir en toda la historia de la humanidad. Pero un gran numero de la población mundial, no le da el valor que se merece este sacrificio realizado por Jesucristo. No solo que no lo valoran, sino que han llegado a despreciar esta muestra de amor hecha en la cruz del calvario. Entre las personas que desprecia el sacrificio de Jesucristo, se encuentran algunos creyentes, yaqué pese a haber aceptado a Jesucristo y conocer el evangelio, siguen llevando una vida que no le honran ni le glorifican, más bien, siguen complaciendo a los deseos de su vieja naturaleza pecaminosa. Con esta manera de vivir, muestran que no les importa el precio que pagó Jesucristo para perdonar sus pecados y librarlos de toda condenación.Bajo la inspiración del Espíritu Santo de Dios, el escritor de esta carta realiza una severa advertencia a los creyentes que no valoran el sacrificio realizado por el unigénito Hijo de Dios. Esta advertencia no lo hace como un juez implacable, sino como un pastor que ama profundamente a su rebaño. Sus palabras resultan dolorosas, pero no por crueldad, sino por urgencia similar a la voz de un padre que grita al ver a su hijo acercarse a un precipicio, o de un amigo fiel que confronta con lágrimas cuando advierte que su hermano se encamina a la destrucción. Estas palabras de advertencia no están dirigidas a quienes aún no conocen a Cristo, sino a aquellos que han probado la gracia, escuchado el evangelio y han sido iluminados por el Espíritu Santo, pero pese a eso, han decidido seguir pecando a propósito. No se refiere a caídas inevitables ni a luchas sinceras contra el pecado, sino a una actitud deliberada, persistente y consciente de desprecio hacia el sacrificio de Jesús.Todos los que han aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador, conocen perfectamente el sacrificio que realizó su Señor para perdonarles su pecado y liberarlos de toda maldad. Pero pese a tener este conocimiento, algunos creyentes eligen revelarse, y vuelven nuevamente a su antigua vida de pecado, para estos apostatas, no existe ni existirá otro sacrificio que pueda perdonar sus pecados, más bien, les sobrevendrán un juicio más severo por haber despreciado el sacrificio de Jesucristo. Recordar que, bajo la ley de Moisés, la desobediencia era castigada con severidad basada en el testimonio de dos o tres testigos. Sin embargo, en el Nuevo Pacto sellado con la sangre del unigénito Hijo de Dios, resulta mucho más grave pisotear esa sangre que fue derramada en la cruz del calvario, considerarla impura e insultar al Espíritu Santo que constantemente llama al arrepentimiento. Los creyentes tienen que saber que la gracia divina no anula la santidad; más bien, la exige. Dios no espera perfección de sus hijos, pero sí espera que tengan un corazón rendido, agradecido y dispuesto a caminar en obediencia a su bendita palabra, ya que la verdadera fe no se conforma con saber la verdad: se transforma por ella. Por eso todos los creyentes deben mantener su fe y fidelidad al Señor, hasta que Él los llame a su presencia, pues todos los que no permanezcan fieles hasta el final, recibirán un severo juicio, que será la destitución definitiva de la gracia divina.
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HEBREOS 9. NUEVO PACTO
NUEVO PACTOHEBREOS 9:13 Bajo el sistema antiguo, la sangre de cabras y toros y las cenizas de una ternera podían limpiar el cuerpo de las personas que estaban ceremonialmente impuras. 14 Imagínense cuánto más la sangre de Cristo nos purificará la conciencia de acciones pecaminosas para que adoremos al Dios viviente. Pues por el poder del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio perfecto por nuestros pecados. 15 Por eso él es el mediador de un nuevo pacto entre Dios y la gente, para que todos los que son llamados puedan recibir la herencia eterna que Dios les ha prometido. Pues Cristo murió para librarlos del castigo por los pecados que habían cometido bajo ese primer pacto. NTV.Pese a su conversión a Jesucristo, existen creyentes que todavía cargan con culpas pasadas, con errores que creen irreparables, con una conciencia que las acusa sin cesar. Estos creyentes a pesar de haber entregado sus vidas a Jesucristo, dudan de Su poder para perdonar sus pecados. A los que dudan del poder de la sangre derramada en la cruz del calvario, el escritor de esta carta les incentiva a que abandonen sus dudas, y contemplen con fe el poder infinito de la sangre del Cordero inmolado. Ya que Su preciosa sangre no fue derramada en un altar terrenal, sino en la cruz del Calvario. No fue la sangre de un animal imperfecto, sino la del Cordero sin mancha, ofrecido por el Espíritu eterno como sacrificio para el perdón de todos los pecados de la humanidad. En el Antiguo Testamento, Dios estableció un sistema de sacrificios para que su pueblo pudiera acercarse a Él, aunque de manera temporal y simbólica. Los animales eran ofrecidos como sacrificios, sus sangres derramadas en el altar del sacrificio terrenal, y las cenizas de una ternera roja tenían un propósito legítimo: limpiar la impureza ceremonial, permitiendo que el israelita volviera a participar en la vida comunitaria y en el culto del tabernáculo. Pero esa limpieza era superficial, no tocaba el corazón ni transformaba la conciencia. Era un recordatorio constante de que el pecado seguía presente, y que los sacrificios debían repetirse año tras año. La purificación no se trataba de que el hombre solo quede limpio ante los ojos de otros humanos o cumpla con rituales, sino que experimentara una paz profunda con Dios. La sangre de Cristo no solo cubre el pecado; lo borra. No solo satisface la justicia divina; restaura la relación. No solo perdona al pecador; los reconcilió con el Padre. Y lo hace por el poder del Espíritu eterno, lo que significa que su obra no está limitada por el tiempo, el espacio ni la repetición. Fue una vez por todas. Más aún, Cristo no es solo un sacerdote que ofrece un sacrificio: Él es el sacrificio. Se ofreció a sí mismo voluntariamente, sin mancha, perfecto. Y por eso, es el mediador de un nuevo pacto. Este nuevo pacto no depende de la capacidad de las personas para obedecer, sino de la fidelidad de Dios y del sacrificio suficiente de Jesús.La sangre de Jesucristo opera en una dimensión radicalmente diferente a la sangre de los animales que eran sacrificados en el antiguo sistema sacrificial. La sangre del Cordero no limpia superficialmente, sino que penetra hasta lo más profundo del ser humano: la conciencia misma. Esa voz interna que acusa, que recuerda las faltas, que separa de la plena comunión con Dios, es purificada completamente por el sacrificio perfecto de Jesús en el madero. Jesús es el mediador del nuevo sistema sacrificial o nuevo pacto. Los redimidos ya no están bajo rituales externos, sino bajo una relación viva con Dios. Por su muerte, fueron liberados del castigo que merecían y llamados a heredar la vida eterna. ¡Qué gracia tan inmerecida!
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HEBREOS 8. UN NUEVO PACTO
UN NUEVO PACTOHEBREOS 8:7 Si el primer pacto no hubiera tenido defectos, no habría sido necesario reemplazarlo con un segundo pacto. 8 Pero cuando Dios encontró defectos en el pueblo, dijo: Llegará el día, dice el SEÑOR, en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y de Judá. 10 Pero éste es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel en ese día, dice el SEÑOR: Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 13 Cuando Dios habla de un «nuevo» pacto, quiere decir que ha hecho obsoleto al primero, el cual ha caducado y pronto desaparecerá. NTV.El anhelo de Dios al crear al hombre fue que el hombre y toda su descendencia mantuviera una íntima relación con Él. Esperaba que lo aceptaran como su único Dios verdadero, a Quien amar y entregarle su vida y su adoración, pero el hombre al tener libertad de pensamiento y de acción, decidió apartarse de la voluntad de su Creador y vivir bajo los impulsos de su naturaleza de pecado, heredada de su caída en el huerto de Edén. Pero pese a la negativa del hombre de reconocerlo como su único Dios verdadero, el eterno Creador no los abandono a su suerte, más bien, busco la manera de atraerlos nuevamente a su presencia, perdonándoles sus rebeliones y pecados. Para restablecer esta relación con la humanidad, el eterno Creador escogió a un pueblo de entre todos los pueblos del mundo para realizar una alianza, un pacto sellado con sangre, en el cual Dios se comprometió a adoptarlos como su pueblo y el pueblo se comprometería a aceptarlos como su único Dios verdadero. Este pacto fue firmado en el monte Sinaí en presencia de todo el pueblo y sellado con la sangre de un animal, que fue sacrificado con este propósito. Conforme a su pacto, Dios adoptó al pueblo hebreo de entre todos los pueblos, les protegió de todo peligro, les cuido satisfaciendo cada una de sus necesidades y no solo eso, les dio una identidad y un territorio para que se establecieran como una nación, pero en contraste a Dios, el pueblo hebreo no pudo cumplir con su parte del pacto, no adopto al eterno Creador como su único Dios verdadero, en su lugar fueron tras otros dioses para rendirles adoración. Pero Dios, en su misericordia, no los abandonó a su incapacidad al hombre. Él mismo tomó la iniciativa de establecer un nuevo pacto, uno que no se basa en tablas de piedra ni en rituales externos, sino en una transformación interior. La promesa maravillosa es que Dios escribiría sus leyes en sus mentes y corazones. El primer pacto, aunque santo y dado por Dios, tenía limitaciones no por culpa de Dios, sino por la debilidad del pueblo. La ley era perfecta, pero el corazón humano no podía cumplirla plenamente. Por eso, Dios prometió algo radicalmente distinto: un nuevo pacto, no escrito en pergamino ni tallado en piedra, sino inscrito en la mente y en el corazón de su pueblo. Este nuevo pacto no depende de la capacidad de las personas para obedecer, sino de la fidelidad de Dios para perdonar, habitar y transformarlas. Ya no se trata de “hacer” para ser aceptados, sino de “ser” porque ya son amados. En Cristo, Dios no solo perdona los pecados a los hombres, sino que les da su Espíritu para que vivan conforme a su voluntad desde adentro hacia afuera. Las leyes ya no están solo en tablas de piedra, sino inscritas en la mente y en el corazón del hombre por el Espíritu Santo. Los redimidos por la preciosa sangre de Jesucristo ya no son meros observadores de normas, sino hijos amados en comunión viva con el Padre. “Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” deja de ser una promesa lejana para convertirse en una realidad diaria.
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HEBREOS 7. UN SUMO SACERDOTE PERFECTO
UN SUMO SACERDOTE PERFECTOHEBREOS 7:23 Hubo muchos sacerdotes bajo el sistema antiguo, porque la muerte les impedía continuar con sus funciones. 24 Pero dado que Jesús vive para siempre, su sacerdocio dura para siempre. 25 Por eso puede salvar una vez y para siempre a los que vienen a Dios por medio de él, quien vive para siempre, a fin de interceder con Dios a favor de ellos. 26 Él es la clase de Sumo Sacerdote que necesitamos, porque es santo y no tiene culpa ni mancha de pecado. Él ha sido apartado de los pecadores y se le ha dado el lugar de más alto honor en el cielo. 27 A diferencia de los demás sumos sacerdotes, no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día. Ellos los ofrecían primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo. Sin embargo, Jesús lo hizo una vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo como sacrificio por los pecados del pueblo. NTV.Loa sacerdotes del sistema sacerdotal del Antiguo Testamento, eran hombres comunes: eran frágiles y pecadores, al igual que el resto de hombres del pueblo escogido de Dios. Además, tenían una limitación fundamental: que era su mortalidad la cual heredaron de Adán, por eso su tiempo de servicio en el templo estaba limitado por su fragilidad de vida humana. Al momento de su deceso, otro debía tomar su lugar. Era un ciclo constante de sustitución que revelaba la necesidad más profunda de la humanidad: un mediador que pudiera durar para siempre.Al igual su ministerio estaba marcado por la repetición y la limitación. Ofrecían sacrificios día tras día primero por sus propios pecados, luego por los del pueblo, pero esos rituales nunca podían borrar definitivamente la culpa ni restablecer plenamente la comunión con Dios. Los sacrificios realizados por los sacerdotes levitas nunca podían eliminar definitivamente el pecado ni siquiera el suyo propio, menos aún el pecado de todo el pueblo hebreo. El sistema sacerdotal del antiguo pacto, era un sistema que señalaba hacia algo más grande, algo perfecto que tendría que establecerse con la llegada del Unigénito Hijo de Dios. Con su muerte y resurrección, Jesucristo cambió el sistema sacerdotal del antiguo pacto e instauró un nuevo sistema, el cual es muy diferente en tiempo y sacrificios. Jesús con su muerte y resurrección llego a ser el sacerdote de este nuevo sistema, la cual perdurará eternamente, porque este sistema sacerdotal es perfecto. Mientras los sacerdotes terrenales ofrecían sacrificios diariamente empezando por sus propios pecados Jesús se ofreció una vez y para siempre. Su sacrificio fue tan perfecto, tan exhaustivo, que nunca necesita ser repetido. Cada vez que las personas luchan con sentimientos de insuficiencia o creen que necesitan hacer algo más para ganar el favor de Dios, deben recordar: la obra está terminada. Él no está en la cruz; está en el trono.Los redimidos por la preciosa sangre de Jesucristo pueden tener la certeza de que su Señor y Salvador está delante del Padre, vivo y poderoso, abogando por cada uno. No como un abogado distante, sino como alguien que conoce íntimamente a cada persona y la representa con compasión. No con lágrimas de duda, sino con la autoridad de quien ya venció la muerte. No con sacrificios repetidos, sino con la perfección de su ofrenda única: su propia vida entregada en la cruz. El nombre de cada persona que ha entregado su vida a Él, está en sus labios, sus necesidades en su corazón. Su intercesión nunca se toma un descanso. Jesucristo como Sumo Sacerdote no solo tienen permanencia, tiene perfección. Dios santo.
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HEBREOS 6. PROMESAS Y JURAMENTO
PROMESA Y JURAMENTO.HEBREOS 6:16 Ahora bien, cuando las personas hacen un juramento, invocan a alguien superior a ellas para obligarse a cumplirlo. Y, no cabe ninguna duda de que ese juramento conlleva una obligación. 17 Dios también se comprometió mediante un juramento, para que los que recibieran la promesa pudieran estar totalmente seguros de que él jamás cambiaría de parecer. 18 Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta. Por lo tanto, los que hemos acudido a él en busca de refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que está delante de nosotros. NTV.En la vida cotidiana, muchas personas hacen promesas y las rompen. De igual manera ocurre con los compromisos que adquieren, estos se rompen como hojas secas al viento. La ruptura de las promesas o los compromisos a veces se da por debilidad, otras por olvido, y en ocasiones incluso con intención. Por todo eso, las palabras de los hombres cada vez más van perdiendo su valor y confiabilidad. Por esta pérdida de valor, cuando una persona quiere demostrar que habla en serio, levanta la mano y jura. Algunas veces hacen estos juramentos por algo de gran valor y estima por ellas: A veces juran por sus vidas, por sus hijos, pero en ocasiones llegan a jurar en el nombre de Dios. De esta manera las personas invocan algo más grande que ellas mismas para dar peso a su palabra.En un mundo de cambios constantes: amistades que se desvanecen, planes que se quiebran, emociones que fluctúan. El eterno Creador da a conocer a todos sus hijos que Él no cambia, que sus palabras permanecen, que su amor es eterno. Estas palabras lo respaldan con un juramento algo tan solemne que, en la antigüedad, ponía fin a toda duda. Dos cosas inmutables: su promesa y su juramento. Y detrás de ambas, su naturaleza: “Es imposible que Dios mienta”. Él no necesita jurar. Él es la Verdad absoluta. Sin embargo, en su infinita misericordia, Dios no solo les dio una promesa, sino que selló esa promesa con un juramento. No porque Él necesite probar algo, sino porque las personas necesitan seguridad.Los seres humanos, conscientes de su fragilidad, apelan a alguien más grande cuando hacen un juramento. Pero ¿quién es mayor que Dios? Nadie. Por eso, cuando Él quiso asegurarle su fidelidad a toda la humanidad, no tuvo a quién jurar más que a sí mismo. Y lo hizo. No una, sino dos veces: promesa y juramento. Ambas selladas con la integridad absoluta de su carácter. El carácter de Dios contrarresta infinitamente al carácter de los hombres, el hombre puede quebrantar su juramento pese a que lo haya hecho en el nombre de Dios. Pero Dios pese a que no juro en el nombre de alguien más sino en sí mismo, jamás romperá con sus promesas y su juramento.Dios no quiere que las personas vivan en la duda, en la ansiedad o en la incertidumbre espiritual. Él desea que sepan, con toda certeza, que su palabra es tan estable como su naturaleza. Y puesto que “es imposible que Dios mienta”, todos sus hijos pueden descansar en Él sin ninguna clase de duda o temor. Los hijos de Dios pueden vivir tranquilamente con la certeza de que cuando acudan a Dios, van a encontrar: refugio, resguardo y protección de cualquier clase de maldad que venga de los hombres o del maligno. Además, tienen la seguridad de que su vida en el reino de los cielos esta asegurada gracias a la promesa y juramento de salvación y vida eterna. Queridos hermanos. Quisa en este momento estemos atravesando por una temporada de incertidumbre, de escasez, de enfermedad o necesidades. Tal vez estas circunstancias nos estén gritando incesantemente que todo está fuera de control. En estas circunstancias difíciles y complicadas, no debemos agobiarnos, más bien debemos poner nuestra mirada en las Sagradas Escrituras. En esas páginas podemos ver que Dios ha jurado por sí mismo que velaría por cada uno de sus hijos.
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HEBREOS 5. El Sacerdocio
EL SACERDOCIOHEBREOS 5:1 Todo sumo sacerdote es un hombre escogido para representar a otras personas en su trato con Dios. Él presenta a Dios las ofrendas de esas personas y ofrece sacrificios por los pecados. 2 Y puede tratar con paciencia a los ignorantes y descarriados, porque él también está sujeto a las mismas debilidades. 3 Por esa razón, debe ofrecer sacrificios tanto por sus propios pecados como por los del pueblo. 4 Y nadie puede llegar a ser sumo sacerdote sólo porque desee tener ese honor. Tiene que ser llamado por Dios para ese trabajo, como sucedió con Aarón. NTV.El sacerdocio no es una carrera como el resto de carreras universitarias que el hombre puede elegir para ejercerlo, más bien: el sacerdocio es un llamado que el hombre recibe de parte de Dios. Pero esta verdad contrasta con las prácticas de los tiempos actuales, ya que en el presente: los cargos religiosos a veces se obtienen por herencia familiar, designación política o padrinazgos. O simplemente algunas personas inescrupulosas por si mismas, se atribuyen el título de sacerdotes, pastores, apóstoles, profetas o algún otro título religioso, sin haber recibido el llamado de Dios. En el reino de Dios, la autoridad espiritual genuina siempre se origina en la iniciativa y el llamado divino, nunca en la ambición o auto-selección humana.Nadie debe atribuirse el honor de ocupar un título o cargo religioso por sí mismo, sino que debe ser llamado por Dios, tal como ocurrió con Aarón. En el pasado: Dios directamente escogió a Aarón para que sea el sumo sacerdote del pueblo hebreo, de la misma manera en la actualidad, Dios sigue escogiendo a los hombres para que ejerzan el liderazgo religioso dentro de las congregaciones cristianas. Los hombres tienen que tener presente que el liderazgo en el reino de Dios no se conquista con estrategias humanas ni con deseos de poder, sino con una respuesta obediente al llamado divino. Todo don, todo ministerio, toda autoridad legítima proviene de Dios, no de la iniciativa de los hombres.En el Antiguo Pacto, el oficio de sumo sacerdote era una posición sagrada, exclusiva y de gran responsabilidad, por eso los hombres eran directamente llamados por Dios para que ocupen esta posición sagrada. Los elegidos por Dios para el sacerdocio no eran hombres extraordinarios, sino que eran igual a todos los hombres de las de más tribus de Israel. Los Levitas no eran seres celestiales distantes ni seres perfectos sin fallas, sino que los levitas compartían las mismas luchas y tentaciones que el resto de los hombres de las de más tribus. Por eso podían tratar con paciencia a sus hermanos que se descarriaban y desobedecían los mandatos de Dios, porque ellos mismo necesitaban la misericordia y la compasión de Aquel que los llamó al sacerdocio. Los sacerdotes antes de interceder por el pueblo, debían ofrecer sacrificios por sus propios pecados. En definitiva, el sumo sacerdote no está por encima de las debilidades humanas; al contrario, “también está sujeto a las mismas debilidades”. Esto le permite ejercer su ministerio con compasión, no con condenación. En un mundo donde muchas veces las personas juzgan con dureza a quienes yerran, este versículo les recuerda que todos son vulnerables al pecado y al error. La verdadera autoridad espiritual no se basa en la perfección personal, sino en la humildad de reconocer su propia necesidad de gracia. De la misma manera, en la actualidad, los pastores, ancianos o lideres religiosos de las congregaciones cristianas, no están por encima del resto de creyentes, sino que están a la par, ya que también necesitan la misericordia de Dios para alcanzar el perdón a sus pecados. Queridos hermanos. El verdadero liderazgo religioso no se obtiene por voluntad humana, sino por el llamado de Dios. El reflejo de este llamado será una vida consagrada a Dios, en conducta, palabra, acción, amor, fe y pureza. Pero los que no fueron llamados por el Señor para ejercer el liderazgo religioso,
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HEBREOS 4. DESCANSO DIVINO
DESCANSO DIVINO HEBREOS 4:1 Todavía sigue vigente la promesa que hizo Dios de entrar en su descanso; por lo tanto, debemos temblar de miedo ante la idea de que alguno de ustedes no llegue a alcanzarlo. 2 Pues esta buena noticia del descanso que Dios ha preparado se nos ha anunciado tanto a ellos como a nosotros. Pero a ellos no les sirvió de nada porque no tuvieron la fe de los que escucharon a Dios. 3 Pues sólo los que creemos podemos entrar en su descanso... 6 Así que, el descanso de Dios está disponible para que la gente entre, pero los primeros en oír esta buena noticia no entraron, porque desobedecieron a Dios.En medio de un mundo agitado, lleno de presiones, exigencias y ansiedades, el Señor ofrece a todos sus seguidores algo que el mundo no puede dar: Él promete dar un descanso verdadero. Pero este descanso no es meramente físico ni circunstancial; es espiritual, profundo y eterno. Es el descanso que proviene de confiar plenamente en Dios. El descanso de Dios no es un lujo espiritual; es una necesidad del hombre. El descanso en Dios es la paz que sobrepasa todo entendimiento. Es la confianza de que, aunque las circunstancias griten lo contrario, Dios está en control de la situación. Es dejar de luchar para tratar de ganar Su amor, gracia y misericordia. El autor de la carta a los Hebreos por medio de este pasaje bíblico, recuerda a todos los redimidos por la preciosa sangre de Jesucristo, justamente esta promesa hecha por el eterno Creador cientos de años antes de que su amado Hijo viniese a este mundo, a entregar su vida como rescate por los pecados de toda la humanidad. Dios tras rescatar al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto, les prometió que los llevaría a su descanso, esa promesa todavía no se ha cumplido, pero se cumplirá en el tiempo establecido por Él.El hecho de que esta promesa no se haya cumplido, no significa que Dios se haya olvidado de su promesa hecha a sus escogidos, más bien sigue vigente, y en él momento menos esperado, llevará a todos sus hijos a ese descanso prometido, lleno de paz y completa calma. Las promesas de Dios nunca caducan, son perpetuas y aplicables para todas las generaciones que crean y confíen en Él de todo corazón. Sin embargo, hay una advertencia solemne: sus hijos deben temblar de miedo ante la idea de que alguno de los que hayan aceptado el sacrificio de su amado Hijo no llegue a alcanzarlo. Porque el descanso de Dios no se obtiene por obras humanas, herencias familiares, tradiciones culturales de los pueblos o religiosidad, sino por una fe genuina en la obra redentora de Jesucristo.Los israelitas pese a recibir la promesa de descanso, no entraron en el descanso prometido, más bien recibieron la disciplina de Dios. Porque ellos no creyeron en su promesa y fueron rebeldes. Su incredulidad los llevó a la desobediencia, y su desobediencia los mantuvo afuera de la verdadera paz que les prometió su Libertador. La Palabra de Dios les llegó, pero no halló raíz en corazones dispuestos a confiar. Hoy, el mismo evangelio resuena en los oídos de toda la humanidad y en especial en el odio de los creyentes. La misma promesa de entrar en el descanso de Dios es prometida a toda la humanidad. Pero, como recibe la humanidad esta promesa ¿Con fe que actúa, que se rinde, que descansa en la fidelidad de Dios? ¿O con un corazón endurecido, lleno de dudas, que busca controlar todo por sí mismo?. La respuesta mas frecuente es la segunda. La humanidad desprecia la promesa de Dios y prefiere vivir bajo los placeres de este mundo.Queridos hermanos. El descanso espiritual de Dios no es inactividad, sino plenitud de propósito; no es ausencia de lucha, sino presencia de paz en medio de ella; no es evasión de responsabilidades, sino armonía con la voluntad divina. Por eso el anhelo de Dios es que toda la humanidad pueda entrar en su descanso, pero la humanidad no está dispuesta a entrar en el descanso divino
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HEBREOS 3. VELAR LOS UNOS POR LOS OTROS
VELAR LOS UNOS POR LOS OTROSHebreos 3:12 Por lo tanto, amados hermanos, ¡cuidado! Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón maligno e incrédulo que los aleje del Dios vivo. 13 Adviértanse unos a otros todos los días mientras dure ese «hoy», para que ninguno sea engañado por el pecado y se endurezca contra Dios. 14 Pues, si somos fieles hasta el fin, confiando en Dios con la misma firmeza que teníamos al principio, cuando creímos en él, entonces tendremos parte en todo lo que le pertenece a Cristo. NTV.La fe y la relación con el Señor no es asunto puramente individual como muchos creyentes lo creen. El creyente debe comprender que forma parte del cuerpo de Cristo, y por ende, debe preocuparse de la vida espiritual de todos los que forman parte de este cuerpo. Por eso, por medio de este pasaje, el eterno Creador recuerda a todos sus hijos esta verdad hermosa y necesaria. El anhelo de Dios es que todos sus hijos caminen juntos por el camino de la salvación y vida eterna. Animándose unos a otros para que perseveren en este camino pese a las situaciones adversas que se les presenten, no solo la adversidad, sino también venciendo a las tramas de satanás que hará todo lo posible para que el creyente abandone su fe y vuelva a los caminos de su vieja naturaleza de pecado. El creyente debe ser consciente que la vida cristiana no se vive en soledad, sino en comunidad. Por eso el Espíritu Santo inspiró al autor de esta carta para que instruya a los creyentes a que siempre velen por el bienestar espiritual de sus hermanos de la fe. En esta razón, si un creyente ve que su hermano esta llevando una vida desordenada y pecaminosa, debe exhórtale para que abandone esa vida y vuelva nuevamente a los caminos trazados por Jesucristo. Esta advertencia debe ser oportuna, ya que si lo deja pasar, corre el peligro de que el corazón de su hermano se endurezca más, y no escuche las advertencias que se le haga después. Además, la advertencia debe ser oportuna por que el pecado es astuto. No llega gritando con trompetas, sino susurrando excusas. Poco a poco, puede llegar a convencer al creyente de que Dios no es digno de confianza, de que su camino es demasiado exigente, de que merece algo más cómodo como los placeres de este mundo. Y así, sin que se dé cuenta el corazón del creyente cada vez se hará más duro y la advertencia de la palabra de Dios ya no tendrá ningún impacto en su vida. Un corazón maligno e incrédulo no es el de alguien que nunca conoció a Dios, sino el de alguien que lo conoció y empezó a alejarse. Es el peligro de la tibieza espiritual, del hábito sin devoción, de la rutina sin relación. Pero a pesar de que el creyente entre en ese estado de tibieza espiritual todavía tiene esperanza de salirse de ese estado, y nuevamente volver al camino de la salvación y vida eterna. Por eso la advertencia es necesaria, el creyente debe estar pendiente no solo de su vida espiritual sino también de la vida espiritual de sus hermanos en Cristo.Es importante que el creyente se mantenga fiel al Señor hasta el final, pero esta fidelidad no se trata de perfección, sino de perseverancia en el evangelio de la cruz. No de un esfuerzo humano, sino de una confianza constante en Aquel que comenzó la buena obra en su vida. Y esa confianza se fortalece cuando existe una unidad en el cuerpo de cristo, se aman, se exhortan y se recuerdan las verdades del Evangelio cada día. Dios no espera que el creyente cargue solo con las dudas, las luchas o las tentaciones. Él ha dado una familia a sus hijos: hermanos que oren, que hablen con ternura, que recuerden al caído quién es en Cristo. Además, tiene una promesa para los que se mantengan fieles hasta el final. Los creyentes tendrán parte en todo lo que pertenece a Cristo. No solo salvación, sino comunión, herencia, intimidad, gloria. Todo lo que es de Jesucristo será también de los creyentes que se mantengan fieles hasta el final.
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HEBREOS 2. PERSEVERANCIA EN EL EVANGELIO
PERSEVERANCIA EN EL EVANGELIOHebreos 2:1 Así que debemos prestar mucha atención a las verdades que hemos oído, no sea que nos desviemos de ellas. 2 Pues el mensaje que Dios transmitió mediante los ángeles se ha mantenido siempre firme, y toda infracción de la ley y todo acto de desobediencia recibió el castigo que merecía. 3 Entonces, ¿qué nos hace pensar que podemos escapar si descuidamos esta salvación tan grande, que primeramente fue anunciada por el mismo Señor Jesús y luego nos fue transmitida por quienes lo oyeron hablar? 4 Además, Dios confirmó el mensaje mediante señales, maravillas, diversos milagros y dones del Espíritu Santo según su voluntad. NTV.Existe una feroz competencia entre los medios de comunicaciones tradicionales, agencias publicitarias, y creadores de contenido digitales por llamar la atención de la población y así ganar más adeptos. Cada uno de estos grupos generan día tras día contenidos informativos, publicitarios, deportivos educativos, gastronómico musicales, humorísticos, etc. y los publican por los diferentes medios digitales, plataformas de streaming y redes sociales. Estos contenidos por lo general distraen la mente de las personas, los enganchan en sus tramas, tanto que algunas veces pierden la noción del tiempo y se olvidan de las cosas que tienen que hacer.Algunos de estos contenidos digitales circulantes, no son cien por ciento verídicos, algunos son inventados para llamar la atención. Otros tienen algo de verdad, pero otros, tienen la misión de contradecir la verdad. Por eso, todas las personas y en especial los creyentes deben estar atento a lo que ven y escuchan en los medios de comunicaciones tradicionales, plataformas digitales y redes sociales. Más cuando estos contenidos tratan de las verdades que se encuentran en las Sagradas Escrituras. En la actualidad, existen creadores de contenido que tratan de distorsionar el mensaje de la salvación y vida eterna, por eso el creyente siempre debe estar atento y no dejarse engañar por la trama de estos sirvientes del maligno. Si no está atento, se puede desviar del mensaje anunciado por los profetas del Antiguo Testamento, por Jesucristo y todos sus discípulos.El anhelo de Dios es que toda la humanidad conozcas su mensaje de salvación, por eso desde un principio, Él ha hablado con claridad: primero a través de ángeles, luego y de manera definitiva a través de su amado Hijo, Jesucristo. El mensaje de salvación no es una sugerencia, ni una opción entre muchas. Es la respuesta de Dios a la necesidad más profunda de toda la humanidad, la necesidad de perdón, la reconciliación y la vida eterna. Y no solo eso: el Señor respaldó su mensaje con poder sobrenatural. Milagros, señales, maravillas y los dones del Espíritu Santo no fueron meras demostraciones espectaculares, sino confirmaciones de la autenticidad y urgencia del evangelio. La primera fue la Revelación de la Ley, que se transmitió por medio de ángeles; es decir, los Diez Mandamientos. A cualquier transgresión de aquella Ley seguía un castigo estricto y justo. Y la otra Revelación es la fue transmitida directamente por medio de Jesucristo, el Hijo. Por venir en y a través del Hijo es infinitamente más importante que la Revelación de la verdad de Dios que trajeron los ángeles; y, por tanto, cualquier transgresión a ella debe ser seguida de un castigo mucho más terrible. Si no se debe descuidar la Revelación que vino por medio de ángeles, ¡cuánto menos se deberá descuidar la que vino por medio del Hijo!. La revelación de la salvación es demasiado grande como para que él hombre pueda ignorarla, ya que si la ignora, recibirá la condenación en el final de los tiempos. En aquel día, Dios derramara su justa ira sobre todos los que despreciaron el sacrificio de su amado Hijo Cristo Jesús.Queridos hermanos. Desde un principio, el anhelo de Dios fue que toda la humanidad viviera eternamente en el jardín del Edén, pero debido a su pecado, el hombre fue expulsado de ese paraíso.
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Jesús es Dios.Hebteos 2
JESÚS ES DIOSHebreos 2:8 Pero al Hijo le dice: Tu trono, oh Dios, permanece por siempre y para siempre. Tú gobiernas con cetro de justicia. 9 Amas la justicia y odias la maldad. Por eso oh Dios tu Dios te ha ungido derramando el aceite de alegría sobre ti más que sobre cualquier otro. 10 También le dice al Hijo: Señor, en el principio echaste los cimientos de la tierra y con tus manos formaste los cielos. NTV.Algunos movimientos religiosos ponen en tela juicio la divinidad de Jesucristo. Algunos aducen que solo fue un profeta al igual que otros muchos profetas del Antiguo Testamento, otros afirman que fue un maestro judío, otros dicen fue un ángel con gran poder, como el ángel Gabriel, y otros llegan a afirmar que en realidad era el hijo de Dios, pero que fue creado al igual que los ángeles del cielo, el hombre y toda la creación misma, que por ende, no comparte la misma divinidad de Dios Padre creador. Cada una de estas afirmaciones son erróneas, ya que contradicen a los pasajes de las Sagradas Escrituras las cuales afirman que: Jesucristo comparte la misma divinidad de Dios Padre y el Espíritu Santo. Que por ende, Jesucristo es Dios.Para la mente humana es difícil y complicado comprender La divinidad de Cristo, por qué Su divinidad tiene implicaciones muy profundas. Si Cristo es verdaderamente Dios, entonces su enseñanza no es simplemente la opinión de un maestro religioso antiguo; es la palabra de Dios. Si Cristo es verdaderamente Dios, entonces su ejemplo no es simplemente un modelo inspirador para sus seguidores; las enseñanzas de Jesucristo es el modelo definitivo de un estilo de vida para toda la humanidad. Si Cristo es verdaderamente Dios, entonces su promesa de perdón, redención y vida eterna no es simplemente una esperanza piadosa; es una garantía divina.Además, la afirmación de que Cristo es Dios tiene implicaciones para cómo el hombre entiende el mundo en el que vive. Si Cristo es el creador del universo, entonces el universo no es un accidente cósmico sin propósito. Tiene un propósito, un significado, una dirección. Si Cristo gobierna con justicia, entonces el creyente confiará que, a pesar de las apariencias, la justicia prevalecerá finalmente. Si Cristo ama la justicia y odia la maldad, entonces el creyente puede estar seguros de que su compromiso con la justicia está alineado con la voluntad de Dios. La afirmación de que Cristo es Dios ofrece una esperanza a todos los que abrazan sus enseñanzas. Les asegura que hay un orden moral en el universo, que hay un Dios que se preocupa por la justicia, que hay un propósito en la vida de los creyentes. Esta es la promesa del Evangelio: que el Dios que creó el universo, que gobierna con justicia, que ama la justicia y odia la maldad, se ha encarnado en Jesucristo para la salvación de toda la humanidad.El Hijo es Dios, eterno y todopoderoso, Él ha sido ungido con gloria, poder y majestad más que cualquier otro ser viviente. Y es el creador del universo, el fundamento de toda la realidad. Estas afirmaciones no son simplemente declaraciones teológicas abstractas. Son afirmaciones que tienen implicaciones profundas de como el creyente entiende a Dios, cómo entiende el mundo, y cómo vive su vida. Si Cristo es verdaderamente Dios, entonces la fe del creyente no es una fe ciega o irracional. Es una fe fundamentada en la realidad de quién es Cristo y en la promesa de lo que ha hecho por él. El Hijo, que es Dios, que creó el universo, que gobierna con justicia, se entrega a sí mismo por el hombre pecador. Esta es la noticia más buena que el mundo ha escuchado jamás: que Dios los ama tanto que está dispuesto a morir por sus pecados. Y en la resurrección, ve la confirmación de que esta muerte no fue el final, sino el comienzo de una nueva vida, una vida que está disponible para todos los que creen en CristoQueridos hermanos. La divinidad de Cristo es el corazón del cristianismo. Sin ella, el cristianismo es simplemente una religión moral más, una filosofía de vida
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Filemón 1. INTERCEDER POR EL PRÓJIMO
INTERCEDER POR EL PRÓJIMOFilemón 1:10 Te suplico que le muestres bondad a mi hijo Onésimo. Me convertí en su padre en la fe mientras yo estaba aquí, en la cárcel. 12 Te lo envío de vuelta, y con él va mi propio corazón. 17 Así que, si me consideras tu compañero, recíbelo a él como me recibirías a mí. 18 Si te perjudicó de alguna manera o te debe algo, cóbramelo a mí. 19 yo, Pablo, escribo esto con mi propia mano: yo te lo pagaré. ¡y no mencionaré que tú me debes tu propia alma! 20 Sí, mi hermano, te ruego que me hagas este favor por amor al Señor. Dame ese ánimo en Cristo. NTV.Asumir la deuda de alguien más, no es una práctica común entre los hombres, ya que en sus corazones reina el egoísmo y el individualismo. Por eso, nadie está dispuesto a velar por su prójimo, y mucho menos asumir sus deudas. En contraste al accionar de la mayoría de los hombres que no conocen a Dios, el creyente debe interceder por su prójimo ante sus acreedores y si está en sus posibilidades, asumir la deuda que puedan tener. No necesariamente debe ser una deuda económica, sino una promesa que no hayan podido cumplir. Está manera adecuada de actuar del creyente fue manifestada por el apóstol Pablo, cuando intercedió por Onésimo ante Filemón.Onésimo había sido esclavo de Filemón, pero por alguna situación, había huido de las manos de su amo. En el Imperio Romano, la esclavitud era una institución fundamental. Los esclavos no tenían derechos legales; eran considerados propiedad. Un esclavo fugitivo enfrentaba castigos severos, incluyendo la muerte. Tras su huida, de alguna manera, Onésimo se había encontrado con el apóstol Pablo en la cárcel y al escuchar el evangelio de la salvación y vida eterna en Cristo, abrazó el evangelio y se convirtió al cristianismo. Pablo al conocer que Onésimo había escapado de Filemón, quiso que nuevamente regresara con su amo para que siguiera adelante sirviéndolo, pero al ver que su hijo espiritual tenía algo de miedo de lo que Filemón pueda hacerle cuando regresara a su lado, el apóstol intercedió por Onésimo delante de su amo por medio de una carta. Pablo conocía a Filemón ya que igual que Onésimo, había abrasado el cristianismo por la prédica del apóstol. Tanto Filemón como Onésimo se habían convertido en hijos espirituales de Pablo, y no solo eso, sino que habían estreschado una gran amistad. Por su amistad con Filemón, Pablo pidió respetuosamente que recibiera a Onésimo, no como un esclavo derrotado, sino como un hermano en Cristo. Además añadió que asumiría la responsabilidad total por las acciones de Onésimo, y pagaría cualquier perjuicio que hubiese cometido en su contra. Pablo no niega que Onésimo haya cometido un delito. Como esclavo fugitivo, Onésimo había violado la ley romana y había causado pérdidas económicas a Filemón. Sin embargo, en lugar de permitir que Onésimo cargue solo con las consecuencias de sus acciones se comprometió a pagarle personalmente y lo puso por escrito con su puño y letra. Esta firma no era simplemente una validación legal; era una promesa sellada con la sangre de su compromiso. A pesar de que Filemón era su amigo e hijo espiritual, no le exigió que recibiera a Onésimo, como si nada haya pasado, sino que le pidió como un favor personal en amor a Cristo. Con estas palabras, Pablo eleva su petición a su nivel más alto. No pidió por Onésimo, ni por la justicia, ni por la ley. Pidió por amor al Señor. El cumplimiento de esta petición le daría una profunda alegría espiritual.Queridos hermanos. Pablo no actuó por si mismo al interceder por Onésimo, sino que siguió el ejemplo demostrado por Jesucristo. Cuando voluntariamente intercedió por toda la humanidad delante de su Padre Celestial. Jesucristo con su sacrificio en la cruz del calvario, pago todas las transgresiones cometidas por la humanidad en contra de Dios. Y gracias a este sacrificio, la humanidad alcanzó la justificación a sus pecados y ahora puede entrar a la morada celestial sin ningún temor
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Breve estudio de la Biblia, capítulo a capítulo a través de los devocionales diarios.
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