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PODCAST · religion

Dios y yo

Un devocional diario que trae sabiduría, consejos y fe a tu vida, escrito y producido por Pastores Marroquín.

  1. 170

    Pagando bien cuando nos hacen mal

    Dios Y Yo Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. S. Lucas 6:27‭-‬28. Al que paga mal, cuando le hacen bien, eso es diabólico, el que paga bien cuando le hacen bien, eso es humano, pero el que paga bien cuando le hacen mal, eso es divino. Esto nos da a nosotros la idea realmente de la condición del ser humano, no podemos pagar bien por mal, si no tenemos el amor de Dios en nuestro corazón. Sería imposible hacerlo humanamente hablando, estamos acostumbrados a pagar bien al que nos paga bien, pero al que nos trata mal, nosotros también le cancelamos con mal. El pasaje de hoy nos hace una clara afirmación, y un recordatorio, amar a nuestros enemigos. Se imagina usted, esta no es una opción, de hecho es un mandato, y nos manda no a que amemos a nuestros amigos, eso sería fácil, nos manda a que amemos a nuestros enemigos. Eso se puede hacer únicamente cuando hemos llenado nuestro corazón del amor de Dios. Y ahí en la palabra, el mandato solo está comenzando, porque luego nos dice que debemos hacer bien a los que nos aborrecen. Esta es otra tarea un tanto difícil para nosotros humanamente, porque nosotros tenemos un famoso dicho que nos dice, el que me la hace me la paga. Se imagina lo que el texto bíblico nos está ordenando ahora, y si queremos agradar a Dios, debemos obedecerle. Luego nos manda a bendecir, aquellos que nos maldicen, tratar bien aquellos que nos tratan mal, y por último nos dice que debemos orar, por los que nos calumnian. Así de maravillosa es la palabra de Dios para nosotros. Alguien ha dicho por ahí que con amor se solucionan todas las cosas, qué importante es tomar lo que el pasaje de hoy nos está requiriendo. No olvidemos que Dios tiene planes maravillosos para cada uno de nosotros, pero él quiere moldear nuestra vida, de tal modo que glorifique su nombre. Así que en esta oportunidad, usted estimado amigo o hermano, analice cuál es su condición delante de los hombres, como usted se comporta en la sociedad, y si es de esas personas, que empiezan a mostrar amor, sin importar que a ellos no le estén dando amor, saludan amablemente aquellos que no saludan amablemente, dejeme decirle que usted esta en el camino corrcto. Así podríamos seguir mencionando, la actitud de una persona que empieza a tratar bien, a aquellos que le tratan mal. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  2. 169

    El perdón se recibe y se da

    Dios Y Yo Colosenses 3:13. soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. De la manera que nosotros fuimos perdonados, así también debemos perdonar. Este mandato recíproco que encontramos en la palabra, deberíamos continuamente ponerlo en práctica, porque la palabra de Dios hoy nos dice; Que de la manera que nosotros fuimos perdonados, así también debemos perdonar, y la falta de perdón es lo que llevará a muchas personas a la condenación eterna. El texto hoy es evidente que nos está dando una orden, inicia diciéndonos que debemos tener paciencia unos con otros, de hecho debemos sabernos soportar unos a otros, y este soportarse es muchas veces aceptar los errores de otros, y no desecharlos por sus errores, al contrario ayudar a cambiar su actitud. De acá viene el sabernos soportar unos a otros. Pero también la palabra nos dice, que debemos perdonarnos unos a otros. Como decíamos al principio, la falta de perdón llevará a muchas personas a la condenación eterna. Alguien ha dicho por allí, que son dos pecados los imperdonables, en la palabra de Dios, el primero de ellos es la blasfemia contra el Espí­ritu Santo y el segundo es, la falta de perdón. La palabra nos dice en los evangelios, que si nosotros no perdonamos, tampoco nuestro padre celestial nos perdonará, nuestras ofensas. Se da cuenta estimado lector o escucha, qué importante es poder dar perdón. Por eso nosotros iniciábamos este devocional, diciendo que de la manera que nosotros recibimos perdón, así también debemos dar perdón. Amados hermanos y amigos, el texto hoy nos confronta con una última verdad, nos dice que el perdón que nosotros recibimos, nos da la capacidad también para perdonar a otros, porque así como Cristo nos perdonó, también nosotros debemos perdonar. No sé cuánto tendrá que voltear a ver a su alrededor, estimado hermano y amigo, ¿ A cuántos usted les ha negado el perdón? O ¿A cuántos usted ha dejado de perdonar? Quizás hoy sea un día muy especial para su vida, y empiece este día perdonando, a aquellos que le ofendieron, y pidiendo perdón a aquellos a quienes hemos ofendido. Esto sería maravilloso, primero nos va a dar una libertad espectacular, luego podremos nosotros percibir ese perdón maravilloso de Dios para nosotros. Qué lindo sería que pudiéramos poner en práctica el pasaje de hoy, soportándonos unos a otros, y perdonándonos unos a otros. Porque si no perdonamos no hay perdón. Que Dios les bendiga amados hermanos Pastores Marroquín

  3. 168

    Nuestro Dios es misericordioso

    Dios Y Yo Deuteronomio 7:9. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; La misericordia de Dios es maravillosa, no se puede comparar con nada de este mundo. Su palabra nos dice ahora que nuestro Dios es un Dios fiel y que muestra su misericordia, a los que le son fieles, hasta mil generaciones. ¿Se da cuenta usted lo maravilloso que es nuestro Dios? Lo misericordioso que es nuestro Dios. Nosotros podemos meditar mucho en la misericordia de Dios, podríanse llenar libros enteros hablándose de la misericordia de Dios, pero hay algo que nosotros tenemos que conocer de esa misericordia maravillosa de Dios para nosotros. Porque la misericordia de Dios es tan maravillosa, que mostró su amor para con nosotros, cuando nosotros ni siquiera podíamos responder a ese amor maravilloso de Dios. Su palabra nos dice; Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Lo primero que deseo que veamos de la misericordia de Dios es que su misericordia es universal, Dios no tiene un grupo predilecto o escogido para mostrar su misericordia, es para todos para ustedes y para mí, para todo aquel que se acerca nuestro Dios misericordioso, seguro alcanzará esa misericordia hermosa. Pero también hay que reconocer que esta misericordia de Dios tiene un límite, acá nos dice que él guardará y tendrá misericordia de los que le son fieles hasta mil generaciones, tiene un límite, el límite para nosotros ahora de la misericordia de Dios, es el tiempo no las generaciones. Porque el tiempo cada vez se agota y la misericordia de Dios, no tiene límite pero el tiempo se está agotando, para usted y para mí. No olvidemos ocupar bien el tiempo, que amerita buscar de la misericordia de Dios cada mañana, porque su palabra nos dice que sus misericordias son nuevas cada mañana. Es por eso que hoy le invito para que usted pueda si aún no Disfruta de este Dios misericordioso, hoy pueda abrirle su corazón a este Dios misericordioso. Por ello ahora que nosotros podemos abrazar la misericordia de Dios, de este Dios misericordioso, abracémosla con todas las fuerzas, que esa misericordia maravillosa de Dios, nos pueda envolver y podamos disfrutar de manera espléndida a este Dios misericordioso. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  4. 167

    Colocando nuestras cargas en Dios

    Dios Y Yo Salmos 55:22. Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo. Las cargas de la vida se vuelven tan agobiantes, que terminan no solo cansándonos, sino también matándonos. Por eso el texto de hoy nos dice claramente; Hecha sobre Jehová tu carga y él te sustentará. Cuando estamos hablando de cargas en este contexto, no precisamente tienen que ser cargas literales, físicas, sino cargas emocionales, espirituales, que cansan mucho más que las físicas. Es acá a donde el texto bíblico nos habla sobre este descanso, que Dios nos promete, y no solamente descanso, sino también sustento, dice la palabra, y no importa qué tipo de cargas sea, él nos está ofreciendo que cargará por nosotros esas cargas. Qué maravilloso es poder encontrar este pasaje, en medio de cualquier situación adversa, que podamos estar viviendo en estos momentos. Porque el mundo se encuentra sumido en desesperación, el mundo está sumido en deseos de poder encontrar paz interna. Es necesario que nosotros podamos levantar, nuestra mirada y ver dónde realmente podemos encontrar ese descanso, que nuestra vida necesita. Hoy la palabra nos lo muestra, debemos descansar en Dios, echar nuestras cargas en él, y allí encontraremos descanso y sustento, porque la palabra nos dice, y él te sustentará. Luego encontramos algo muy maravilloso en la palabra, y es como Dios es misericordioso y perdonador. Recuerde que el texto nos está hablando de alguien que ha caído, ha fallado a Dios, pero la palabra dice que Dios no dejará para siempre caído al justo. No importa cuánta problemática usted haya tenido en la vida, pero si en su corazón está el deseo de agradar a Dios, la palabra dice que él lo levantará nuevamente. Así que la promesa que encontramos en la palabra hoy, es de acción doble. Primero nos dice que nos va a hacer descansar, echemos sobre él nuestras cargas. Luego nos dice que perdonará nuestras faltas y no nos dejará para siempre caídos, que nos levantará dice la palabra. Así que hoy usted querido hermano, querido amigo, no sé cuál sea la condición espiritual en la que usted se encuentre ahora mismo. Pero déjeme decirle que eso no tiene mucha importancia, porque ahora mismo usted puede renovar sus fuerzas delante de Dios. Ahora mismo usted puede echar sobre Jehová todas sus cargas. Ahora mismo él señor puede levantarlo y restaurar su vida, porque la palabra hoy nos invita a que echemos nuestras cargas sobre Jehová. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  5. 166

    Jesús es la luz

    Dios Y Yo S. Juan 8:12. Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Las tinieblas no existen, sino la ausencia de la luz. Cuando escuchamos esta declaración, luego nosotros pensamos, ¿Que es la luz? y aquí mismo encontramos la respuesta. El único que ha dicho estas palabras es nuestro Señor Jesucristo; Yo soy la luz. Esta declaración es magnífica, es maravillosa, pero sobre todo es Divina, no cualquiera puede decir yo soy la luz, al leer este pasaje nosotros quedamos completamente maravillados, al ver lo que realmente Jesús está declarando con esta maravillosa declaración, la Biblia dice que en el principio Dios dijo que fuera la luz, y fue la luz, y acá la misma palabra dicha por Jesús, "yo soy la luz" Esto no nos deja otra idea más que pensar en la Divinidad de Jesús. Cuando observamos esta declaración nuestra mente solo puede captar, que Jesús es Dios. Luego encontramos el impacto que esta declaración hace en la vida de cada uno de nosotros los humanos, como declaramos al principio, que la oscuridad no existe, sino la ausencia de la luz. Este mundo estaba lleno de oscuridad, este mundo estaba sumido en la oscuridad, hasta que Jesús vino a esta tierra, porque entonces la luz fue manifiesta, desde ese entonces, desde que Jesús vino a este mundo, el mundo ya no está en tinieblas, porque Jesús es la luz. Pero ahora cuando lo llevamos al terreno individual, esto ya depende de cada quien, si quiere permanecer en oscuridad, teniendo a la mano la luz, cuando nosotros miramos en este mundo, cada vez más oscuridad, no hay otra explicación más, que el mundo cada vez se aleja más de la luz, que es Cristo Jesús. Igualmente cada individuo si hay mucha oscuridad en su corazón, si hay tinieblas en su vida, es porque Jesús, el poseedor la fuente de la luz, no está en su corazón. Estimado lector o escucha, cuando hablamos de la luz, estamos hablando no solamente de aquella iluminación, que nos hace ver los objetos, sino de una luz más profunda, que nos hace ver por dónde nosotros tenemos que caminar. Es por eso que ahora que observamos la luz que Jesús nos trajo a este mundo, podemos renunciar a la oscuridad y abrirle la puerta de nuestro corazón a Jesús, para que nuestra vida esté iluminada por esa luz maravillosa, y ya no vivir más en oscuridad, porque la oscuridad es sinónimo de pecado, la oscuridad es sinónimo de tristeza, de dolor, de angustia, pero la luz que es Jesús, nos trae a nosotros paz, gozo, felicidad y sobre todo la seguridad de que Jesús está con nosotros. Por ello cuando nosotros declaramos hoy que Jesús es la luz del mundo, estamos invitándole para que usted pueda abrirle la puerta de su corazón, al único que puede darle paz gozo y felicidad, a Jesús que es la luz. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  6. 165

    El pecado de omisión

    Dios Y Yo Santiago 4:17. ...y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. El pecado no solo es hacer lo malo, también es pecado dejar de hacer lo bueno. El pasaje de hoy nos hace una declaración bastante fuerte para todos, a veces pensamos que el pecado solo es hacer lo malo, pero también pecado es dejar de hacer lo bueno, que sabemos que es bueno, y no lo hacemos. Esto es conocido como un pecado de omisión. "El pecado de omisión se refiere a no actuar cuando se tiene la obligación o la oportunidad de hacer el bien, o de evitar un mal. En otras palabras, es un pecado que resulta de la inacción o la falta de hacer lo que se debería hacer, según la ley de Dios o la moralidad." Porque nosotros sabiendo hacer lo bueno no lo hacemos la palabra dice que esto también es conocido como pecado. "La palabra "pecado" proviene del latín "peccatum", que originalmente significaba "tropiezo" o "equivocación". En la tradición judeocristiana, el concepto de pecado evoluciona para referirse a la transgresión de la ley divina o a la desviación de la voluntad de Dios, con raíces en las palabras hebreas "jattáʼth" y griegas "hamartía", ambas con el significado de "errar" o "no alcanzar el blanco". Esta es la definición de pecado pero acá encontramos totalmente lo opuesto a una definición de pecado es lo que dejamos de hacer, sabiendo nosotros que es bueno hacerlo y no lo hacemos, a esto también se le conoce como pecado. Muchas veces nos escudamos o nos defendemos diciendo, que no cometemos pecado, porque no hacemos ningún daño a nadie, pero nosotros sabemos que debemos amar al prójimo, y no lo hacemos, y esto también es conocido como pecado. Nosotros sabemos que debemos ayudar al necesitado, y no lo hacemos, cuando tenemos fuerza para hacerlo, esto también es conocido como pecado. Por lo tanto es necesario que nosotros evaluemos nuestra vida, y podamos darnos cuenta de todo aquello bueno, que sabemos que tenemos que hacer, y no lo estamos haciendo. Entonces comencemos a hacer todo lo bueno, que nosotros conocemos que es bueno, y no lo estamos haciendo. Recuerde lo que el texto literalmente nos dice, al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. Se da cuenta cuánta responsabilidad recae sobre nosotros, al conocer la explicación de este pasaje. Estimado lector, amigo o hermano, es necesario que nosotros reevaluemos nuestra vida, y conozcamos si realmente estamos haciendo lo malo, o estamos dejando de hacer lo bueno. Las dos acciones, la palabra hoy nos asegura que es pecado. Es importante que nosotros tengamos en nuestro corazón, el deseo de querer hacer lo bueno delante de Dios. Aunque nuestra naturaleza pecaminosa muchas veces nos traicione, y erremos al blanco, procuremos que cada acción que nosotros conozcamos, que es bueno hacerlo, lo hagamos. Al hacer esto nuestro corazón, estará buscando agradar a Dios. Porqué el pecado más reincidente en el ser humano, no es el que hace, sino el que deja de hacer. Por ello evitemos cometer el pecado de omisión. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  7. 164

    Sirviendo con gozo y humildad

    Dios Y Yo Filipenses 2:3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; Nunca miremos a nadie hacia abajo, a menos que sea para ayudarle a levantarse. No nos sintamos nunca más que nadie, ante Dios todos somos iguales. El pasaje de hoy nos da a entender la importancia, de que nosotros no nos sintamos superiores a nadie, que sirvamos con mansedumbre, que sirvamos con gozo, pero sobre todo que sirvamos con humildad. La palabra hoy nos confronta con uno de los grandes problemas, que como seres humanos poseemos, y es que queremos ser elogiados, queremos ser importantes, queremos ser mejores, que los demás, y esto trae demasiada soberbia al corazón humano. Por ello es importante que aprendamos a servir a los demás con gozo y humildad, el pasaje de hoy nos dice claramente cuál debe ser nuestra postura, como hijos de Dios; Nada hagáis por contienda o vanagloria. Estas dos palabras tienen que ver precisamente con un egocentrismo, que podría arruinar nuestra personalidad cristiana, contienda y vanagloria, precisamente estos dos términos se refieren al deseo de competir por ser mejor contienda, y vanagloria al deseo de ser elogiados por lo que hacemos o decimos. Luego el pasaje nos hace referencia a la humildad, que en vez de hacer algo por contienda o por vanagloria, mejor lo hagamos con humildad, y acá es donde entra la condición que nosotros debemos tratar a los demás, no sintiéndonos mayores que nadie, no sintiéndonos superiores a nadie, sino sirviéndonos con gozo y con humildad. Estimado lector o escucha, yo no sé cuántas veces usted ha visto a los demás, de manera indiferente, o creyéndose usted superior a ellos, pero que de ahora en adelante la única manera que nosotros miraremos hacia abajo a alguien, será porque le estamos ayudando a levantarse. Pero que nunca pase en nuestra mente, que nosotros somos superiores a alguien, sino al contrario tratemos de servirles con humildad. Porque la palabra hoy nos lo recomienda, la palabra hoy nos lo pide, que nosotros no hagamos nada, si no es de la manera correcta, con humildad, sin vanagloria, sin contienda y sin el deseo de ser superiores a nadie. Propongamos hoy en nuestro corazón servir con gozo y humildad. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  8. 163

    La fórmula de la prosperidad

    Dios Y Yo Josué 1:8. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. La prosperidad es el sueño de todo ser humano, y mejor aún si esa prosperidad es integral. El pasaje que hoy estamos estudiando, es un pasaje muy conocido por su contexto inmediato, porque es quizás uno de los textos, que la mayoría nos aprendemos, como animándonos para esforzarnos, para ser valientes, y para recordarnos la promesa de la presencia de Dios en nuestras vidas; Mira que te mando, que te esfuerces y seas valiente. Pero en su contexto este pasaje tiene como ya lo mencionábamos al principio, la fórmula de la prosperidad. Es que en este versículo 8 de Josué capítulo 1, encontramos algo maravilloso que nos recuerda, que nosotros debemos practicar, si queremos obtener la prosperidad integral. Cuando hablamos de la prosperidad integral, estamos hablando, no solo de una prosperidad que nos hace tener lo necesario materialmente, sino que nos hace estar contentos con lo que tengamos, porque también esta prosperidad es espiritual. Por lo tanto hablar de prosperidad en este pasaje, no se limita solamente aspectos materiales, tiene que ver con todo lo que requiere, para tener una vida exitosa en esta tierra, y en la eternidad. Por lo tanto hay tres acciones que quiero mencionarles, que debemos practicar si queremos nosotros alcanzar la prosperidad. Número uno, la palabra nos dice que nunca se aparte de nuestra boca la palabra de Dios, que nuestro hablar, que nuestro comunicarnos con los demás, esté vinculado estrechamente relacionado, con los dichos o con la palabra de Dios. Hablemos menos de nosotros mismos, y hablemos más de Dios. Lo segundo que debemos practicar nos dice la palabra, que debemos meditar en la palabra de Dios de día y de noche. Este meditar significa profundizar en nuestro diario vivir, que nuestro actuar, no solo nuestro hablar, sino que también nuestro actuar esté ligado con la palabra de Dios. Por último dice que debemos guardar y hacer lo que la palabra de Dios nos dice; Para que guardes y hagas conforme a lo que en él está escrito. Se da cuenta, la palabra nos dice que debemos hablar, meditar y practicar, los dichos, los preceptos de Dios en nuestra vida, y con ello estaremos asegurando una vida de éxito en esta tierra, y en la eternidad. Por lo tanto no olvidemos que de nosotros depende, para que Dios actúe en nuestra vida, de manera exitosa, y Dios proveerá todo lo necesario para nuestras vidas, no solo físicamente, materialmente, sino también emocional y espiritualmente. Hasta entonces nosotros dice la palabra, que hasta que cumplamos lo que el texto nos está diciendo hoy, hablar de Dios, meditar en Dios, y practicar lo que Dios nos dice, que debemos practicar, hasta ese entonces, haremos prosperar nuestro camino, y que todo nos saldrá bien. Así que usted hoy puede quedar condenado al éxito, si realiza estas tres acciones que la palabra nos dice. Es aquí a donde encontramos la fórmula de la prosperidad. Que Dios les bendiga amados hermanos. _Pastores Marroquín_

  9. 162

    Venciendo a nuestro peor enemigo

    Dios Y Yo 2 Corintios 10:5. derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. A veces pensamos que nuestro enemigo está fuera de nosotros, y nuestro peor enemigo está dentro de nosotros. Siguiendo la dinámica que el apóstol Pablo escribe en este pasaje, hoy queremos plantearles este concepto, que es a veces conocido y otras veces muy descuidado. El texto nos dice que Jesucristo logró una victoria sorprendente, sobre nuestro peor enemigo, el que quiere destruirnos de adentro para afuera, pero lo único que nosotros tenemos que hacer, es llevar cautivos nuestros pensamientos a los pies de Cristo. Pero esto tiene que ver con la obediencia que nosotros le tengamos, o estemos poniendo en práctica, cuando hemos venido a Cristo. Déjeme trato de explicar lo que realmente nosotros tenemos que hacer, para poder vencer a nuestro peor enemigo, que está dentro de nosotros. Son esos pensamientos que no podemos controlar muchas veces, y nos dejamos llevar por ellos, y nos volvemos cautivos de nuestra propia cárcel, de nuestros pensamientos. Pero la palabra hoy nos recuerda, que la única manera de vencer todo esto, es buscando la presencia de Dios, y nuestra obediencia a Cristo la Biblia nos dice, que todos los pecados salen de nuestra mente, y que debemos llevar cautivos nuestros pensamientos a la obediencia de Cristo. Si usted ha batallado últimamente con esos malos pensamientos, que vienen a su mente, y no ha podido controlarlos, porque están allí haciéndole a usted cautivo de su propia mente, pues déjeme decirle que ahora hay alguien que puede ayudarnos, con esa condición. Muchas veces hasta es natural en el hombre, pensar mal, pero que Cristo vino para destruir todo argumento, que se pueda levantar contra nosotros. Porque ahora Cristo es nuestro capitán, y sometiéndonos a su obediencia, es que nosotros podemos alcanzar victoria en medio de cualquier dificultad, que podamos estar afrontando. Es importante que entendamos que nuestros pensamientos, pueden llegar a ser nuestro peor enemigo, pero que con la ayuda de Dios, todo pensamiento lo llevaremos cautivos a los pies de Cristo. Que nuestros pensamientos sean guiados por Dios, obedeciendo su palabra, amándole con todo nuestro corazón, y sobre todo estar dispuestos a que nuestros pensamientos, sean sometidos a la obediencia de Cristo. Por lo tanto nosotros podemos ser vencedores en Cristo Jesús, llevando cautivos nuestros pensamientos, a la obediencia en Cristo Jesús, y venciendo así a nuestro peor enemigo. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  10. 161

    Dios pondrá fin al sufrimiento

    Dios Y Yo Apocalipsis 21:4. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. El sufrimiento y el llanto es parte de nuestra vida, pero Dios pondrá fin a todo sufrimiento. Cuándo hablamos en tiempo futuro, estamos hablando de que un día el sufrimiento de manera completa se acabará, porque Dios estará con nosotros y tendremos una vida completamente feliz, sin lágrimas, sin llanto, sin dolor, y sin tristeza, porque Dios enjugará toda lágrima. El sufrimiento pareciera una constante en la vida del cristiano, pero el pasaje de hoy nos habla sobre el final del sufrimiento del ser humano. Por una parte aquellos que hemos creído en Cristo Jesús, podremos disfrutar esta promesa maravillosa. Aunque para aquellos que decidieron rechazar a Cristo Jesús, y no vivir para él, y con él, el sufrimiento, el llanto, el dolor y la tristeza, se agudizará aún mucho más, de la que ahora puedan estar percibiendo hoy. Por lo tanto es importante que nosotros podamos reconocer, al único que acabará por completo con el sufrimiento. Estimado lector o escucha, no sé cuánto usted ha podido sentir en carne propia, el dolor, la tristeza, el llanto, y el sufrimiento, déjeme decirle que usted puede hoy, recibir a Jesucristo en su corazón, si aún no lo ha hecho, y puedo asegurarle, que todo el dolor, la tristeza, el sufrimiento para usted, tendrá una fecha de caducidad. Porque vendrá a recibir en su corazón, aquel que pondrá fin a todo sufrimiento. El texto nos dice algo maravilloso, que debemos tomar muy en cuenta, nos dice que vendrá él, quién enjugará toda lágrima de nosotros, y ya no habrá más sufrimiento. Algo mejor aún, termina diciendo el pasaje, porque las primeras cosas pasaron. Hay algo que me llama poderosamente la atención en este pasaje, y es que la presencia misma de Jesucristo con nosotros, cambiará el panorama cualquiera, que sea. Él ha prometido, que quitará todo dolor y la muerte, ya no existirá más, porque las primeras cosas pasaron. Qué maravilloso es poder confiar en este Dios, que nos ofrece un futuro maravilloso, pero no sin antes tener, un glorioso presente. Por ello nuestra confianza y esperanza, está puesta en Dios, quién no solo es el dador de la vida y el gozo presente, sino que también promete darnos vida eterna, y un futuro maravilloso. Todos aquellos que hemos abierto la puerta de nuestro corazón a Jesucristo, glorifiquemos a Dios, por esta promesa maravillosa, y los que aún no lo han hecho, pues hoy es el día oportuno, para entregarle su vida a Jesucristo. Porque solo él terminará con todo el sufrimiento para siempre. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  11. 160

    Humillarnos ante Dios nos enaltece

    Dios Y Yo S. Lucas 18:14. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. La humildad Es una virtud que solo los grandes la pueden tener. Esta es una declaración que nos hace ver la importancia de la humildad en el ser humano, y la humildad no quiere decir bajeza, sencillez o timidez, la humildad no quiere decir pobreza, la humildad es el acto más sublime, que el ser humano puede adoptar. Pero la humildad es el reconocimiento, de quién realmente nosotros somos, y quién es Dios. La humildad tiene que ver que nosotros no tomamos el lugar de nadie, sino el que nos corresponde, la palabra nos dice; Que nadie tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, esto también es humildad el cual es dada por Dios. La humildad tiene que ver con el reconocimiento, de quién es Dios y quién soy yo. Podríamos seguir argumentando sobre la humildad, pero el texto de hoy nos dice claramente; Quién es el que sale ganando, no es el soberbio, sino el humilde, no es el que hace valer su opinión, sino el que reconoce, que el más grande siempre es Dios. No es aquel que viste harapos y anda por la calle, con una actitud de fracaso, el humilde es aquel, que sabe poner a Dios sobre todas las cosas. El texto que hoy estamos compartiendo con ustedes, toma un ejemplo de algo que estaba sucediendo en ese momento, de alguien que hacía alarde de su vida espiritual, diciendo que él era muy bueno, y que cumplía todos los ritos que la ley les mandaba. Pero a la par de él se encontraba, un pobre hombre pecador, así se describe él precisamente, en cuanto a su condición espiritual; Pobre hombre pecador, golpeándose el pecho y diciendo que él era culpable, y que no tenía nada que darle a Dios, más que su vida. Al final el texto termina diciéndonos, quién descendió más satisfecho, y nos dice que aquel que se humilló delante de Dios, fue el que regresó con más satisfacción. Luego nos dice que el que se humilla será enaltecido, y el que se enaltece será humillado. Este versículo lo he denominado; La fórmula perfecta, si me humilló Dios me enaltece, y si me enaltezco, Dios me humilla. Por lo tanto humillarme delante de Dios, será mi consigna en esta vida, y espero la suya también. Porque la palabra nos recuerda, que el que se humilla será enaltecido. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  12. 159

    Hablando de Dios con valor

    Dios Y Yo Hechos 4:31. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios. Hablar de Dios con otros, es evidencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. En este pasaje encontramos, que las personas que seguían a Cristo, fueron llenas del Espí­ritu Santo y la palabra dice, que hablaban con denuedo de Dios, y de su hijo. Se da cuenta usted querido hermano, que después que el Espíritu Santo cayó sobre ellos, nos dice la palabra que ellos predicaron, con denuedo. Esto significa con valor, con entusiasmo, con deseo. Cuando nosotros hablamos sobre esto, estamos confrontándonos también, a que podamos hablar de Dios con valor, en cualquier parte que nos encontremos, que el centro de nuestra conversación siempre sea Dios. Porque al final es lo que nosotros como cristianos deberíamos estar haciendo, hablando con denuedo de la palabra de Dios, a las personas que aún no han experimentado, a Dios en su corazón. Así que el reto para todos nosotros ahora es, igual que aquellos primeros cristianos, que fueron llenos del Espíritu Santo, y la palabra dice que hablaron con denuedo la palabra. No hagamos menos nosotros también, si realmente hemos conocido de Dios, y tenemos a Cristo en nuestro corazón. No tendríamos que hacer menos, que predicar con denuedo la palabra. El texto no dice que cuando hubieron orado, el lugar donde ellos estaban tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo. Se imagina usted cómo provocaron ellos, esta atmósfera de llenura del Espíritu Santo. El texto nos dice que estaban orando, y en el lugar donde ellos estaban orando, tembló. Luego viene esta acción maravillosa, fueron llenos del poder de Dios, y cuando fueron llenados del poder de Dios, la Biblia dice que hablaron con denuedo la palabra de Dios. Repetimos de nuevo, estimado lector o escucha, si realmente nosotros decimos estar llenos del poder de Dios, la evidencia mayor es, que vamos a hablar de Dios, de su palabra con valor, en cualquier parte donde nosotros nos encontremos. Porque el Espí­ritu Santo de Dios, nos hará valientes, para poder predicar de su palabra. Así que el reto para nosotros hoy es hablar, con valor la palabra de Dios. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  13. 158

    Conducta cristiana

    Dios Y Yo 1 Corintios 16:13. Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. El esfuerzo y la lucha, es una constante en la vida de todo cristiano, por ello nuestra conducta define qué tan buenos cristianos somos. Es importante anotar estos consejos, muy pertinentes y puntuales, que nos deja la escritura hoy. Primero nos dice que debemos velar y estar firmes en la fe, esto realmente es inquietante en la actualidad, podemos observar en la mayoría de cristianos, un adormecimiento espiritual, y un desprecio por la fe, que nos hiela la sangre. Es muy notorio que la poca importancia, que se le está dando a lo espiritual últimamente. Luego el apóstol Pablo escribiéndonos acá en esta carta, también nos dice que debemos comportarnos varonilmente, esto no era porque únicamente, se estaba dirigiendo al varón, sino la idea acá, es que todos los oyentes receptores, los del pasado, los presentes y los futuros, sin importar el género que fuesen, debían comportarse varonilmente, o dicho de otra forma, con valor. Cuánto hace falta esto en la actualidad, que también nos comportemos con valor, en medio de cualquier situación que podamos estar atravesando. Por último el texto termina nuevamente recordándonos, que debemos esforzarnos para tener esta actitud, este último recordatorio nos hace a nosotros pensar, que la conducta agradable de un cristiano para Dios, no es fácil llevarla a cabo, sin duda requerirá de mucho valor y esfuerzo. Así que usted hoy, querido lector o escucha, no sé cuál sea su comportamiento delante de Dios, o su conducta como cristiano, si merece hacer algunos cambios muy importantes ahora, pues hay que hacerlos, con tal de que nuestra vida sea agradable delante de Dios, y nuestra conducta sea de un verdadero cristiano, pues con gusto lo haremos ahora. Usted querido lector o escucha, que aún no tiene a Cristo en su corazón, déjeme invitarle, para que usted pueda abrirle la puerta de su corazón a Jesús, él entrará en su vida, perdonará sus pecados, ordenará su caos, y le dará una vida maravillosa. Así que hoy puede ser el primer día del resto de nuestra vida, que proponemos en nuestro corazón, tener una verdadera y agradable, conducta cristiana. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  14. 157

    Perder ganando, ganar perdiendo

    _Dios Y Yo_ S. Marcos 8:35 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. No es tonto el que entrega lo que no puede retener, por ganar lo que no puede perder. Estas fueron palabras dichas por James Elliot, un reconocido misionero que fue asesinado por predicar el evangelio de Jesucristo. Palabras muy acertadas para describir, lo que el pasaje de hoy nos está tratando de decir, a veces nosotros pensamos, que estamos perdiendo el tiempo, perdiendo las energías, perdiendo la vida, cuando la dedicamos a honrar y servir a Dios. Pero no hay nada mejor que la inversión de nuestra vida, en las cosas de Dios. Aunque pareciera que estamos perdiendo, la verdad es que estamos ganando. Por eso la palabra hoy nos lo recuerda en este hermoso pasaje, porque todo el que quieras salvar su vida, la perderá. Estimado lector o escucha, el mundo nos presenta muchos placeres, que podríamos nosotros equivocar, con estar ganando, pero la verdad es que todo lo que el mundo nos ofrece, si no está direccionado, en la voluntad de Dios, estamos conduciéndonos a la muerte. Es importante que nosotros sepamos discernir, que nuestro actuar en esta vida, esté agradando a Dios, y no agradándonos a nosotros mismos, y a los demás. Debemos autoevaluarnos y saber si realmente, nuestra vida está en la dirección correcta. Porque recordemos que ganar en esta vida y perder en la futura, sería la peor tragedia, que nos pueda suceder. Porque esta vida es temporal, la otra es eterna. Pudiéramos pasar perdiendo esta vida temporal, que al final terminaríamos ganando, porque la vida eterna, la cual todos rendremos que vivir, después de esta, es mucho más que esta vida temporal, que nos toca vivir en esta tierra. No olvide querido hermano y amigo, que lo más importante en esta vida, es agradar a Dios. Aunque pareciera que estamos perdiendo, la verdad es que estamos ganando. El pasaje continúa diciéndonos, porque todo el que pierda su vida, por causa de mí y del Evangelio, la salvará. Allí está la diferencia de la vida, que nosotros vivimos agradando a Dios, y no a nosotros mismos. Porque el pasaje sigue diciéndonos; Que aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y pierde su alma. Así que hoy usted querido hermano o amigo, no sé cómo pueda definir su vida en este mismo instante delante de Dios, si está ganando perdiendo, o perdiendo ganando. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  15. 156

    Buscando siempre de Dios

    Dios Y Yo 1 Crónicas 16:11. Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente. La búsqueda constante de Dios, nos hará terminar encontrándonos con él, porque el que busca de Dios, siempre le encontrará. El escritor bíblico inspirado por el Espí­ritu Santo, en este pasaje nos dice, que debemos buscar de Dios constantemente y nos dice; Que la búsqueda debe ir en dos líneas, la primera es buscando a Jehová y su poder, esto dándonos a entender, que nosotros podamos darnos cuenta de primera mano, cuán poderoso es nuestro Dios, y cuán maravilloso es su poder, que pudiéramos experimentar nosotros en carne propia, ese poder glorioso de nuestro Dios. Por eso la exhortación es a buscar de Dios y de su poder. Pero luego también nos dice, que debemos buscar su rostro, esto habla de intimidad con Dios, habla de una vida devocional con Dios, no sé de qué manera usted busca de Dios todos los días, no solamente de su poder, sino también de su rostro. No solamente cuando nosotros tenemos necesidad, de un milagro, sino constantemente buscando de Dios. Es por eso que el escritor bíblico nos hace ver, que debemos buscar constantemente de Dios, primero de su poder, y luego nos dice su rostro. Todos nosotros hemos podido experimentar, el poder de Dios, de una o de otra manera. Con solo extender nuestra mirada al vacío, podemos encontrar muchas cosas que Dios ha hecho, aún el vacío está lleno de la mano poderosa de Dios. Luego la palabra nos dice, que debemos buscar su rostro, y esto como ya lo hemos mencionado, tiene que ver con una intimidad con Dios, una búsqueda de Dios, cuando nosotros decidimos buscar de esta manera de Dios, seguro vamos a encontrarle, vamos a toparnos primero con ese poder maravilloso de Dios, y luego vamos a tener una vida constante de búsqueda de él, porque nos haremos dependientes de Dios. Qué bonito es poder comprender la necesidad que tenemos de Dios constantemente. Qué bonito es poder conocer de Dios y cada vez más de su poder, conocer su rostro, cada vez más. Qué bonito es poder tener un acercamiento constante, todos los días con Dios. Por ello el tema de este devocional hoy es; Buscando siempre de Dios. Que Dios les bendiga amados hermanos. Pastores Marroquín

  16. 155

    La recompensa del justo

    _Dios Y Yo_ Salmos 23:5-6. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días. El que siembra bien, no tiene miedo a la cosecha. Este es un conocido refrán, que nosotros podemos identificar, con este pasaje, que hoy estamos compartiendo con ustedes, amados hermanos. Ya que este pasaje es parte de el salmo 23, que habla sobre cuál es el fin de los impíos y la recompensa de los justos. Vemos nosotros que el texto termina diciendo algo maravilloso, nos dice cuál será la cosecha que el justo podrá tener. Primero dice que hará que sus enemigos puedan ver, los beneficios que obtiene, después de haber sembrado una buena cosecha delante de Dios; Aderezas mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores. Otra versión nos da a entender como Dios, nos hace sentarnos en lugares privilegiados, y nuestros enemigos se darán cuenta, como Dios nos exalta de esa manera. Luego hace referencia a esa bendición, que nosotros seremos para otras personas; Unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando. Se imagina usted cuánta bendición podemos nosotros recibir, y poder dar a todas aquellas personas, que están a nuestro alrededor; Mi copa está rebosando, dice el texto. Luego nos habla sobre el destino final que espera a todo aquel, que pone su confianza en Dios; Ciertamente el bien y la misericordia, me seguirán todos los días de mi vida, se imagina usted, qué edificante es saber que nuestra vida en esta tierra, será maravillosa, y podemos disfrutar del bien y de la nisericordia. Dando a entender, que seremos bendecidos para bendecir. Por último termina diciendo; Y en la casa de Jehová, moraré por largos días. Se da cuenta, lo maravilloso que es saber, que nuestro destino al final, es estar con Cristo por la eternidad. En la casa de Dios moraremos por la eternidad, qué maravilloso es saber que la siembra, que nosotros estamos haciendo en esta vida, tendrá frutos maravillosos ahora y al final. Por ello iniciábamos diciendo, que todo aquel que está haciendo una buena siembra, no tendrá temor de la cosecha que vendrá. Estimado lector o escucha, no sé cuál sea su actuar en este momento, hablando de la vida en esta tierra, preparándose para la eternidad futura, que todos tenemos que enfrentar. ¿Está sembrando usted, de la manera correcta, para no tener temor al futuro? Sabiendo que la cosecha que usted obtendrá, será buena, porque la siembra que usted está haciendo ahora, también es buena. La palabra nos dice que el final del impío, será como el tamo que arrebata el viento, pero el final del justo, o la recompensa del justo serán estos beneficios maravillosos que hasta ahora hemos visto. De usted depende querido hermano y amigo, que desea cosechar al final, si las consecuencias de vivir una vida alejada de Dios, o la recompensa del justo. Que Dios les bendiga amados hermanos. _Pastores Marroquín_

  17. 154

    Dios tiene cuidado de nosotros

    1 Pedro 5:7. ...echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Si Dios es por nosotros, quién contra nosotros. El pasaje de hoy nos recuerda esta maravillosa declaración, que debemos confiar en el cuidado, que Dios tiene de nosotros. Hay algo que está atormentando a la sociedad en la actualidad, y es la famosa enfermedad del siglo, la ansiedad, la ansiedad es una condición bastante difícil de poder controlarla, y los medicamentos que se utilizan, son muy poco efectivos, pero hoy el pasaje nos dice que debemos echar toda nuestra ansiedad, sobre Dios. La ansiedad es aquella preocupación por algo, que suponemos que estamos padeciendo, y a veces únicamente solo está ocurriendo en nuestra mente. La ansiedad es una preocupación que puede quitarnos la tranquilidad, la paz y la salud. Por ello el texto de hoy dice, que debemos descansar y descargar, en Dios toda nuestra ansiedad. Luego nos dice, que Dios tiene cuidado de nosotros. Se da cuenta, la ansiedad es el miedo a lo que nos puede ocurrir, o nos está ocurriendo, pero el texto dice que hay alguien, que cuida mejor de nosotros, y ese es Dios. No sé cuánto ha confiado en el cuidado que Dios puede darle a usted. Querido hermano y amigo, no sé cuánto tiempo ha pasado usted queriendo solucionar sus problemas, y lo único que hace es llenarse de ansiedad, no sé cuántas veces ha querido usted sanar esa enfermedad, y ha pasado días y noches, con esa ansiedad, que cada vez roba más su tranquilidad, su paz y su salud. Pero hoy la palabra nos dice que debemos descansar de esa ansiedad, de esa preocupación, y podamos descansar colocándola en las manos de Dios. Porque el texto dice que él tiene cuidado de nosotros, hoy puede ser el primer día del resto de su vida, que usted descansa completamente en Dios, porque nuestras manos son demasiado cortas para ayudarle a Dios, dejemos que la mano de Dios pueda resolver nuestra situación. Confiemos en Él, descansemos en él, pero sobre todo podamos estar tranquilos, porque Dios cuida de nosotros. Es importante en momentos de crisis, de preocupación, de ansiedad recordar esta famosa frase; Porque Dios Tiene Cuidado De Nosotros. Así que en este día usted puede descansar, plenamente en el cuidado de Dios sobre su vida, hoy puede empezar a descargar toda ansiedad, en la presencia de Dios y empezar a confiar en el cuidado que Dios tiene de nosotros. No importa qué tan difícil parezca la situación, nuestro Dios es experto en situaciones difíciles, y el promete ayudarnos. Su palabra dice que Dios tiene cuidado de nosotros. Así que hoy usted confíe en esta preciosa promesa, que encontramos en la palabra de Dios, y pueda al igual que el apóstol Pedro decir, que toda nuestra ansiedad sea echada sobre Dios, porque Dios tiene cuidado de nosotros. No sé cuánto usted tendrá que descargar hoy en las manos de Dios su preocupación, su ansiedad, pero hágalo, porque esta es una promesa para usted y para mí, para todos. Dios tiene cuidado de nosotros. Que Dios les bendiga amados hermanos. _Pastores Marroquín_

  18. 153

    Amor de Dios demostrado

    Dios y Yo Isaías 53:5. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Amor de Dios Demostrado Decir que amamos es fácil, demostrarlo es lo difícil. En el pasaje de hoy vemos cómo Dios nos muestra su amor, no solo con palabras, sino con hechos. El pasaje es conocido como el acto vicario de Cristo. Cuando hablamos del acto vicario, estamos hablando del momento en que Jesús tomó nuestro lugar para recibir el castigo que merecíamos, y por ese castigo obtener beneficios para nosotros que no los merecíamos. De esa manera vemos el amor de Dios demostrado hacia nosotros. El texto es muy sensible, diríamos, para las personas que no gustan de la violencia. Vemos cómo describen a Jesús allí. De hecho, el pasaje muchas veces es titulado como "el siervo sufriente". Jesús sufrió todos los dolores imaginables e inimaginables por amor a nosotros. El pasaje comienza diciéndonos: "Mas él herido fue por nuestras rebeliones". Lo primero que resalta este pasaje es el sufrimiento que Jesús tuvo que padecer sin merecerlo, porque fue por nosotros, dice el texto. Luego el sufrimiento se intensifica: "molido por nuestros pecados". ¿Se imagina esa palabra, molido? Tiene un significado muy fuerte, muy violento, si quiere usted decirlo así. El castigo que Jesús sufrió camino a la cruz y en la cruz fue severo, de gran magnitud. A tal grado que el escritor bíblico solo pudo describirlo utilizando esa palabra: molido por nuestros pecados. Luego nos dice que el castigo que nosotros merecíamos cayó sobre Jesús. Yo no podría definir de otra manera el pasaje de hoy, sino como una demostración de amor inmenso de parte de Dios para nosotros. Luego aparecen los beneficios que Jesús obtuvo en la cruz del Calvario: "Por su llaga fuimos nosotros curados". ¿Se imagina usted qué tremenda operación se tuvo que realizar para que nuestra salud, nuestra salvación, fuera un beneficio que se nos entregaba sin haber sufrido el castigo que Jesús sí tuvo que sufrir? Así que no queda más que decir: Gracias, Dios, por tu infinito amor para con nosotros. Pero no solo diciéndolo, sino demostrándolo. Pues no queda menos para nosotros también que demostrar ese amor que decimos tener a Dios. Porque muchas veces ese “Dios, te amo” solo queda en palabras y no se lleva a la práctica. El gran ejemplo lo tenemos en este amor de Dios demostrado hacia nosotros. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  19. 152

    Ser como niños

    Dios y Yo S. Mateo 18:3-5 > Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. La infancia es reconocida en el ámbito humano como una de las etapas más bonitas de la vida. La Palabra de Dios, en el pasaje de Mateo, nos habla precisamente de esta etapa y la presenta desde tres enfoques diferentes. En primer lugar, la infancia se menciona como un requisito indispensable para poder ser parte del Reino de los Cielos: > “Si no os volvéis como uno de ellos, no entraréis al Reino de los Cielos.” Esto muestra cuánta importancia tiene observar cómo se comportan los niños. La Biblia nos dice que si no actuamos como ellos, no podremos entrar en el Reino. Es fundamental que valoremos la actitud de los niños, ya que muchos aspectos de su carácter pueden ser una enseñanza para nosotros, los adultos. Esa inocencia, esa humildad y esa forma fácil de creer son rasgos que deberíamos recuperar y practicar. Podríamos mencionar muchas cualidades que caracterizan a un niño, pero quizá la principal sea su inocencia: su manera de tratar a los demás y, sobre todo, su capacidad de creer con facilidad. Esto es lo que necesitamos para ser parte del Reino de Dios. El pasaje bíblico también resalta la humildad, otro aspecto clave. Jesús pone las manos sobre los niños para bendecirlos y enseña que si no nos humillamos como ellos, tampoco entraremos en el Reino. Un niño se distingue por su actitud ante las confrontaciones personales: No guarda rencor. No se venga de quienes le hacen daño. Casi siempre olvida lo que le hicieron. Vuelve a jugar con quienes lo lastimaron como si nada hubiera pasado. Esa capacidad de perdón y olvido es algo que los adultos hemos perdido muchas veces. Una de las áreas más difíciles para nosotros, como humanos, es cuando se toca nuestro orgullo. A nadie le gusta humillarse ante otros, pero la Palabra nos recuerda que si no nos humillamos como un niño delante de Dios, tampoco podremos formar parte de Su Reino. Finalmente, Jesús nos enseña cómo debe ser nuestra conducta hacia los niños. Muchas veces los menospreciamos, voluntaria o involuntariamente. Sin embargo, recibir a un niño en el nombre del Señor es una forma de demostrar que Dios habita en nuestro corazón: > “Cualquiera que reciba a uno de estos pequeños, a mí me recibe.” --- Reflexión final ¿Te das cuenta de la importancia de ser como niños? En algún momento tendremos que reflexionar sobre nuestra conducta. La Palabra hoy nos recuerda que, si queremos ser parte del Reino de los Cielos, debemos volvernos como niños. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  20. 151

    Alabemos a Dios por su bondad

    Dios Y Yo Salmos 100:5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones. Nuestra alabanza a Dios debe brotar, no por lo que Él hace, sino por lo que Él es. Alabemos a Dios porque Él es bueno. La Palabra de Dios hoy nos dice algo muy hermoso: nos dice que la esencia de Dios es ser bueno y misericordioso. Por ello debemos nosotros alabarle. El pasaje inicia diciéndonos: “Cantad alegres a Jehová, habitantes de toda la Tierra”, y termina con una alabanza también maravillosa: que debemos alabarle porque Él es. Él es bueno y para siempre es su misericordia. ¿Se da cuenta usted que nuestra alabanza debe brotar a Dios no por lo que Él ha hecho, o está haciendo, o hará en nosotros, sino por lo que Él es? Por su esencia, por su naturaleza: porque es bueno, porque es misericordioso, y para siempre es su bondad, nos dice su Palabra. Por ello nuestra alabanza a Dios debe brotar por lo que Él es, no por lo que Él hace. Estimado lector o escucha, cuando nosotros rendimos nuestra adoración y alabanza a Dios por lo que Él es, por su esencia, por su naturaleza, es porque hemos comprendido realmente lo que Dios es para nosotros. Muchas personas alaban y adoran a Dios cuando les sucede algún beneficio en sus vidas, pero una alabanza por lo que Él es, sin duda, es mucho más significativa que una alabanza por lo que Él hace. Por ello, nuestro reto en este día es que debemos alabar a Dios por la esencia de Dios, por lo que Él es para nosotros. Miremos lo que el pasaje nos está recordando a nosotros acerca de lo que Dios es. Dice que debemos alabarlo porque Él es bueno. La naturaleza de Dios es ser bueno. Pero luego nos dice que también debemos alabarle porque para siempre es su misericordia. Cuando hablamos de la misericordia, estamos hablando de esa virtud tan maravillosa que Dios tiene. Una definición sencilla de misericordia es: “Disposición a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas.” Y eso es precisamente lo que Dios ha hecho con nosotros: compadecerse de nuestras miserias. Pero la Palabra también dice que debemos alabarle por su bondad, por su misericordia, pero no cualquier misericordia, sino una misericordia eterna: “Porque para siempre es su misericordia.” Que debemos alabarle también porque su verdad es por todas las generaciones. Esto da a entender que no es falso, es verdadero, y todo lo que Él ha dicho o prometido es verdad por todas las generaciones. Es por eso que nosotros alabamos a Dios por estas tres razones tan importantes: porque Él es bueno, porque Él es misericordioso, y porque Él es verdadero. Qué bueno es tener clara la razón por la cual nosotros alabamos y adoramos a nuestro Dios. Por ello, cuando iniciábamos dábamos a entender que nuestra alabanza a Dios brote de nuestro corazón, no por lo que Él hace con nosotros, sino por lo que Él es para nosotros. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  21. 150

    Dar con alegría

    Dios y Yo 2 Corintios 9:7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. No da el que tiene, sino da el que quiere. Esta famosa frase se dice cuando alguien no se cree en la capacidad de poder dar, porque el dar no depende de cuánto tiene, sino de cuánto quiere. El texto de hoy está en un contexto de generosidad. El apóstol Pablo, escribiendo a los hermanos, les dice que cada uno dé como propuso en su corazón. El hecho de dar nos da la idea de que nos vamos a despojar de algo nuestro y lo vamos a dar con alegría, pero dice que debemos proponer primero lo que vamos a dar. Esto significa que vamos a planear lo que vamos a compartir. A veces se piensa que debemos dar por impulso, lo que uno sienta dar en ese momento, pero la idea de este pasaje es que debemos proponer en nuestro corazón. Estimados hermanos y amigos, en el contexto cristiano, cuando hablamos de ser dadivosos o generosos, muchas veces pensamos que tiene que ver con Dios. Pero esto precisamente tiene que ver con nosotros, porque Dios no necesita absolutamente nada de nosotros, económicamente hablando. Él es el dueño de todo, Él es el proveedor de todo. Por lo tanto, no necesita nada económicamente hablando de nosotros. Por ello, cuando nosotros proponemos darle a Dios, lo que Dios está pretendiendo con eso no es sacarnos el dinero de la bolsa, sino cuidar nuestro corazón de la avaricia. Recuerda el texto que dice: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida". Es allí donde Dios está obrando para nuestro bien, porque quiere guardar nuestros corazones. La palabra también nos dice que "a donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón". Si nuestro tesoro es lo material, allí estará nuestro corazón. Pero si nuestro tesoro está despojado de lo material y colocado en Dios, allí entenderemos lo que es dar con alegría. Estimado lector o escucha, dar con alegría trae muchos beneficios. No olvidemos que la palabra nos recuerda que Dios ama al dador alegre. Si usted es una de las personas que suele despojarse de lo material y dar al necesitado, a la obra de Dios, a las personas que de una u otra manera solicitan su ayuda, la palabra dice que debemos hacerlo con alegría. No sé cuánto usted puede tener este gesto de generosidad, pero la palabra hoy nos dice que cada uno dé como propuso en su corazón, y nos dice que no lo hagamos por tristeza ni por necesidad, sino que lo hagamos con alegría, porque Dios ama al dador alegre. Hoy puede ser el primer día del resto de nuestra vida, en el que proponemos en nuestro corazón despojarnos de toda avaricia, de todo amor a lo material, y empezamos a decirle a Dios que cada una de nuestras actitudes la vamos a tomar para agradarlo a Él. Que nuestra vida de generosidad la pondremos en práctica, no por tristeza ni por necesidad, sino con alegría. Y que, de ahora en adelante, vamos a dar con alegría. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  22. 149

    Buscando más de Dios

    Dios y Yo Proverbios 3:5-6 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. La búsqueda constante de Dios debería ser una necesidad de todo ser humano. El escritor de esta porción bíblica, inspirada por el Espíritu Santo de Dios, nos recuerda algo muy importante para todos nosotros que hemos decidido poner nuestra confianza en Dios: que debemos constantemente estarnos acercando más a Dios, buscando más de Dios. Lo primero que nos dice es que debemos fiarnos —eso significa confiar plenamente en Dios: Fíate de Jehová. Esto nos da a entender que toda nuestra confianza debe estar puesta en Dios. A veces pensamos que podemos confiar en Dios en algunas cosas, pero no en todo, y esto es lo que muchas veces debilita nuestra relación con Él. El pasaje de hoy nos dice que debemos confiar plenamente, de todo corazón, en Dios. Luego el texto hace referencia a algo mucho más profundo: Reconócelo en todos tus caminos. Este reconocer a Dios en todos nuestros caminos significa incluirlo en todas las áreas de nuestra vida. Que no solo sea en una área, sino en todas debemos colocar siempre a Dios y reconocerlo, como dice la Palabra. Este reconocer a Dios en todos nuestros caminos significa tener la necesidad de incluirlo en cada área de nuestra vida; que todo lo que hagamos y digamos esté centrado en Dios. Estimado lector o escucha, yo no sé cuánto usted decide, a diario, poner toda su confianza en Dios; no sé cuánto usted lo reconoce en todas las áreas de su vida. Reconocerlo no es solo saber que Dios existe, sino incluirlo en nuestros planes. Y no solo incluirlo, sino dejar que el plan de Dios gobierne nuestra vida. Así que reconocerlo, prácticamente, no sería que Dios esté en mis planes, sino que yo pueda acoplarme al plan de Dios. Esto es reconocer a Jehová en todos nuestros caminos. Estimado lector o escucha, en este día usted tiene que tomar una decisión: si seguirá confiando cada vez más en Dios, o si decidirá poner su confianza en usted mismo. El texto dice que debemos fiarnos de Jehová, pero también que debemos reconocerlo en todos nuestros caminos. Así que de usted depende cuánto quiere acercarse cada vez más a Dios. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  23. 148

    Una oración intercesora

    Dios Y Yo Filipenses 1:9-10 Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo. Una Oración Intercesora La oración más poderosa es la oración intercesora. Esto es muy conocido a nivel de los cristianos: que cuando nosotros intercedemos por alguien, Dios escucha y responde. Vemos acá al apóstol Pablo intercediendo por los hermanos de la iglesia de Filipo, pidiéndole a Dios que los hermanos pudieran vivir correctamente, que tuvieran amor los unos a los otros, que pudieran manifestar ese amor verdadero mutuamente. Pero no solamente el amor a sí mismo y a los demás, sino también el amor a escoger siempre lo mejor. Me gusta la manera como lo dice una versión de la Biblia (Nueva Traducción Viviente - NTV): “Le pido a Dios que el amor de ustedes desborde cada vez más”. Se da cuenta la importancia que le daba el apóstol a la oración intercesora. La petición a Dios por los hermanos era: que el amor abundara cada día más entre ellos. ¡Qué excelente petición! Pero luego de esto, también le pedía a Dios que los hermanos siguieran creciendo en conocimiento y entendimiento. Muchas veces nosotros pecamos por ignorancia, y por eso la Biblia nos pide que podamos crecer en conocimiento y entendimiento. Qué excelente petición también para tener en cuenta: que podamos conocer cada vez más de Dios. Luego, en esta oración intercesora hay un punto aún mucho más excelente. La petición del apóstol Pablo era también que pudiéramos mantenernos puros y sin mancha, que nuestra vida fuera sin reproche. Esta petición tenía como propósito que los hermanos crecieran espiritualmente hablando, de manera recta delante de Dios. La Nueva Traducción Viviente lo dice literalmente de esta manera: “Quiero que entiendan lo que realmente importa, a fin de que lleven una vida pura e intachable hasta el día que Cristo vuelva.” ¿Se da cuenta de la importancia que el apóstol Pablo le da en esta escritura a una vida de santidad? Que vivamos de manera correcta delante de Dios. Al final, podemos dividir esta petición en tres partes: que crezcamos en amor los unos por los otros, que podamos escoger siempre lo mejor para nosotros y nuestra relación con Dios, y por último, que vivamos vidas rectas delante de Dios. Que esta sea una petición recurrente de parte de nosotros, por nuestros hermanos y por nosotros también. Estimado lector o escucha, no sé cuánto tiempo usted ha buscado agradar a Dios, pero este puede ser el primer día del resto de su vida: un día en el que usted disponga su corazón y su vida para agradar a Dios. Que de ahora en adelante, nuestra oración más poderosa sea la oración intercesora, aquella que hacemos por el bienestar de nuestros hermanos, no solamente en lo físico, sino también espiritualmente. Así que hoy, incluyamos en nuestras oraciones una oración intercesora. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  24. 147

    Busquemos hacer lo mejor

    Dios y Yo 1 Timoteo 4:8 ...porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. Ocuparnos por nuestro físico es bueno, pero ocuparnos por nuestra alma es mucho mejor. La Palabra nos dice hoy claramente que el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero ocuparnos en ser piadosos es mucho mejor. Así que nosotros debemos procurar que nuestra prioridad en la vida sea lo espiritual antes que lo físico. Podemos vernos bien físicamente, pero si estamos mal espiritualmente, esto no es bueno. Claro está que el apóstol Pablo, refiriéndose a este pasaje, nos hace ver que lo físico para poco aprovecha, pero que lo espiritual es mucho mejor. Estimado lector o escucha, cuando analizamos a profundidad este texto, podemos darnos cuenta de que la única manera en que nosotros podemos tener una buena relación con Dios es reconociendo la importancia de enfocarnos más en agradar a Dios que en agradarnos a nosotros mismos. Por ello, la comparación que el texto hace es que si nosotros nos enfocamos en lo físico, tendremos poco provecho, pero si nos enfocamos en lo espiritual, el provecho será mayor, porque nos dice que esto tiene recompensa eterna. Lo físico tendrá recompensa temporal, pero lo espiritual tiene recompensa eterna. Cuando logramos entender de esta manera el pasaje que hoy estamos estudiando, podemos darnos cuenta de que lo más importante en la vida es que nuestra relación con Dios esté mucho mejor que nuestro estado físico. Podría estar usted, de alguna manera, pasando alguna enfermedad que le está arrancando la vida físicamente, pero aún así sabe que está agradando a Dios con su actuar y teniendo una buena actitud ante los demás para agradar a Dios, y sabe que está mucho mejor espiritualmente que físicamente. Esta es una forma de decir que nosotros debemos preocuparnos mucho más por lo espiritual que por lo material; por lo eterno que por lo pasajero. Estimado hermano o amigo, no sé cuánto enfoque le ha puesto usted a lo material, o cuánto esfuerzo ha colocado en ello, y se da cuenta de que al final de sus días nada de lo que ha logrado materialmente podrá acompañarle a la eternidad: llámese buena salud, buen aspecto físico, cosas materiales, mucho dinero, muchas posesiones. Pero si al final su relación con Dios no está del todo bien, entonces usted se ha esforzado más por lo físico que por lo espiritual. Así que hoy, el consejo de la Palabra es que nosotros elijamos lo mejor. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  25. 146

    Ahora somos hijos de Dios

    Dios y Yo Gálatas 4:7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. No todos somos hijos de Dios; todos somos creación de Dios. Hijos somos cuando Cristo Jesús gobierna nuestro corazón. El texto de hoy nos habla de esta transformación que ocurre en la vida de todo ser humano que reconoce a Cristo como su Salvador. De hecho, el pasaje habla sobre la transferencia que ocurre: de esclavos a hijos. Antes que Cristo viniera, la humanidad estaba condenada a la esclavitud del pecado. En este caso, refiriéndose al pueblo de Israel, el pasaje dice que el pueblo era esclavo de la ley. Pero cuando Cristo vino, esa condición cambió: de esclavo a hijo y heredero. Todo esto se logró a través de Cristo Jesús, que vino a su tiempo —dice la Palabra— para entregar su vida por todos. Qué maravilloso es poder comprender esta parte: ahora nosotros somos hijos. Muchas personas creen que por haber sido creados por Dios, todos por naturaleza somos hijos de Dios. Pero la Palabra nos habla de la separación que ocurrió en esa relación que al principio tenía el ser humano con Dios, una relación que el pecado vino a distorsionar. La nueva naturaleza en Cristo Jesús nos vuelve a unir a esa relación de hijos que habíamos perdido. Ahora la Palabra nos dice que no solamente somos hijos, sino también herederos. Qué bonito es poder retomar esta relación, que antes teníamos con Dios, pero que únicamente se puede restaurar a través de Jesucristo. No olvidemos que nuestra relación con Dios depende totalmente de cómo está nuestra relación con Cristo. ¿Sabe usted lo que dice la Palabra? "A todos los que le recibieron, a los que creen en Cristo Jesús, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios". También nos dice que nadie viene al Padre si no es a través de Jesucristo. Por lo tanto, no crea esa frase de que todos somos hijos de Dios. Todos podemos llegar a ser hijos de Dios, pero solo si recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador. Así que usted puede disfrutar de este título desde ahora en adelante: hijo de Dios. Si no, la Palabra dice que estamos condenados a ser esclavos del pecado. Por lo tanto, no podemos ser ni hijos ni herederos. La buena noticia es que Cristo Jesús murió en la cruz del Calvario para que usted y yo pudiésemos ser hijos de Dios. No olvide entregarle su vida a Jesucristo. No olvide confesar sus pecados a Jesucristo. No olvide abrirle la puerta de su corazón a Jesucristo. Así que en este día, si usted ya tiene a Cristo Jesús en su corazón, usted ahora es hijo de Dios. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  26. 145

    El Señor dirá: a Mí lo hicisteis

    Dios y Yo S. Mateo 25:40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar. Así nos narra un verso de uno de los Proverbios. ¿Se imagina usted lo que realmente esto significa? Cuando nosotros mostramos bondad para con el necesitado, es como si a Dios se lo estuviéramos haciendo. Esto debe motivarnos o provocarnos a hacer el bien, porque cuando apoyamos al necesitado, es como si a Dios mismo ayudáramos. El pasaje de hoy vuelve a recordarnos la actitud que debemos tener ante la necesidad. El texto nos habla precisamente del juicio a las naciones, según su forma de tratar al necesitado. Y destaca la razón por la cual algunos están siendo premiados: porque cuando ayudaron a uno de estos que necesitaba, el Señor dice: "A mí lo hicisteis". Se refiere a la transferencia que ocurre cuando hacemos el bien; no es sólo a ellos, es como si lo hiciéramos directamente a Dios. Estimado lector, ¿lo escucha? No sé cuánto ha mostrado usted su bondad para con los necesitados, pero recuerde que esto no será en vano si lo hace de corazón. Si lo hace sin esperar nada a cambio, la recompensa vendrá de parte de Dios. Porque cuando lo hicimos a uno de esos pequeños, es como si a Dios se lo hiciéramos. No perdamos la oportunidad de apoyar al necesitado, porque de Dios vendrá la recompensa. Estimado lector o escucha, por muy difícil que sea la situación, no olvidemos usar bondad con los demás, porque sin darnos cuenta estaremos acumulando elogios y premios de parte de Dios. Porque cuando apoyamos al necesitado, sin darnos cuenta obtenemos el beneficio de parte de Dios. Su palabra hoy nos dice: "Cuando lo hicisteis a uno de estos pequeños, a mí lo hicisteis". Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  27. 144

    Mostrando bondad para el necesitado

    Dios y Yo San Mateo 25:35-36 "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí." La bondad verdadera se manifiesta cuando es percibida por quien más la necesita. El pasaje que seguimos estudiando nos sitúa en un momento clave de la historia: el juicio de las naciones. Y uno de los criterios que Jesús —el Juez— utilizará para separar a los buenos de los malos, será precisamente la actitud que tuvimos hacia los necesitados. Jesús dice claramente que cuando alimentamos al hambriento, cuando visitamos al enfermo o al preso, cuando damos abrigo al forastero o al desnudo, lo estamos haciendo para Él mismo. Él dice: "A mí lo hicisteis". ¡Qué declaración tan poderosa! Este pasaje tiene interpretaciones profundas, como ya mencionamos en los devocionales anteriores, pero si vamos al corazón del texto, entendemos que el enfoque está en nuestra conducta aquí en la tierra, especialmente frente a la necesidad que nos rodea. Y la gran pregunta sigue siendo esta: ¿Cómo respondemos ante la necesidad? ¿Somos sensibles al dolor ajeno? ¿Actuamos con compasión o simplemente miramos hacia otro lado? La Biblia nos recuerda que muchos hospedaron ángeles sin saberlo, simplemente por actuar con bondad. Nuestra actitud debe reflejar ese mismo espíritu: una bondad sincera, compasiva y sin condiciones. Cuando usted ayude a alguien, no lo mire como un simple acto humano o un favor social. Recuerde lo que la Palabra dice: es como si se lo estuviera haciendo a Dios mismo. Esto transforma nuestra manera de ver la ayuda. Ya no se trata solo de dar algo material, sino de honrar a Dios con nuestras acciones. Así que, estimado lector o escucha, tomemos hoy esta consigna para nuestra vida: que nuestra ayuda al necesitado sea desinteresada, sin esperar nada a cambio, porque nuestra recompensa no viene del hombre, viene de Dios. No sabemos cuándo se nos presentará la oportunidad de ayudar a alguien, pero cuando llegue, no la dejemos pasar. Recuerde que quien da al necesitado, honra a Dios. Y un día, el Señor nos dirá: "Bienvenidos al reino de mi Padre." Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  28. 143

    La recompensa para el bueno

    Dios y Yo San Mateo 25:34 "Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo." La Recompensa para el Bueno “Si los malos supieran que ser bueno es buen negocio, serían buenos, aunque solo fuera por negocio.” Esta frase célebre, dicha alguna vez por alguien con sabiduría, encierra una verdad profunda: hacer el bien siempre trae bendición. Hoy, a la luz de la Palabra, reflexionamos sobre cuál es la recompensa de los que hacen el bien. El pasaje que meditamos nos muestra a Jesucristo como el Juez justo, quien dirá a los que hicieron el bien: “Benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros.” ¡Qué maravillosa recompensa! Alinearnos con lo que Dios demanda en su Palabra no es una pérdida de tiempo, como algunos piensan, sino la garantía de una eternidad gloriosa. La Biblia nos enseña claramente que habrá un castigo para quienes hicieron el mal, pero también una recompensa para quienes hicieron el bien. Y eso depende de nosotros, amados hermanos y amigos. Como vimos ayer, el juicio de Dios es inevitable. Todos compareceremos ante Él. Esto no es para infundir temor, sino para hacernos reflexionar con sinceridad sobre cómo estamos viviendo. Lo maravilloso es que el mismo Jesucristo que será nuestro Juez, hoy puede ser nuestro Abogado. Podemos acercarnos a Él y suplicar su ayuda, para que en aquel día tengamos una defensa segura. Y déjeme decirle algo más: Jesucristo nunca ha perdido un solo juicio. Él sabe cómo defendernos, cómo justificarnos por su gracia. Pero no olvidemos algo importante: en un juicio no solo se declara inocente al justo, también se pronuncia condena al culpable. De nosotros depende cuál de las dos sentencias escucharemos ese día. ¿Será esa gloriosa declaración: “Entrad al reino de mi Padre”? ¿O será la terrible sentencia: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”? Ambas opciones están en la Palabra. Ambas son reales. Pero hoy, mientras tenemos vida, podemos cambiar nuestro destino. Podemos acudir a Jesucristo, nuestro abogado fiel, para que el día del juicio escuchemos la recompensa y no la condena. Porque, como dice la Escritura: los buenos tendrán su recompensa. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  29. 142

    El juicio de Dios vendrá

    Dios y Yo San Mateo 25:31-32 "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos." Hablar de juicio es hablar de conocer los hechos, y que cada uno reciba su recompensa o su castigo. Esto es precisamente lo que Dios hará con las naciones y sus habitantes. Cuando hablamos del juicio de Dios, hablamos de un evento real y futuro, que sucederá nos guste o no. Es un juicio inevitable. La Palabra hoy nos habla específicamente del juicio de las naciones, refiriéndose a un momento crucial en la historia, cuando Dios descenderá con poder y se sentará en su trono de gloria para juzgar a todos según sus obras. A los justos les dará recompensa, y a los impíos su castigo. Ese es el juicio de Dios del que hoy hablamos. La gran pregunta que debemos hacernos es: ¿cómo saldríamos librados si el juicio de Dios fuera hoy? Esta pregunta merece una respuesta sincera, de cada uno de nosotros, amados hermanos y amigos. Este juicio no es para un grupo específico: Dios juzgará a todos. La Palabra es clara al decir que al final solo habrá dos grupos: los que recibirán recompensa por su buen actuar, y los que recibirán castigo por su mal proceder. Usted debe examinar con seriedad en qué grupo se encuentra. ¿Está entre los que recibirán recompensa o entre los que enfrentarán el castigo eterno? De algo sí podemos estar seguros: todos compareceremos ante el juicio de Dios. Existen diversas opiniones sobre este juicio en particular que menciona el escritor bíblico en este pasaje, pero más allá del lugar, la ocasión o los detalles, lo verdaderamente relevante es el espíritu del mensaje: Dios nos juzgará a todos. Por eso, vuelvo a preguntarle: si hoy mismo tuviera que comparecer ante el gran Juez, ¿cómo saldría usted de ese juicio? Le tengo una buena noticia: todavía estamos a tiempo de cambiar el veredicto, porque aún tenemos vida. Podemos cambiar nuestro actuar y prepararnos para ese día. Podemos comenzar hoy confesando nuestros pecados delante de Dios. La Biblia dice que si confesamos nuestros pecados, Jesucristo es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. A partir de ahí, comencemos a vivir una vida que sea digna de recompensa y no de castigo. Porque, sin duda, un día enfrentaremos la realidad del juicio de Dios. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  30. 141

    Imposible que Dios deje de amarnos

    Dios y Yo Romanos 8:38-39 "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro." No se trata tanto de que nosotros dejemos de amar a Dios, sino de que Dios nunca dejará de amarnos. El texto que hoy estamos meditando tiene una particularidad muy importante para nuestras vidas: habla sobre el amor de Dios hacia nosotros. Lo que el texto afirma es que nada nos puede separar del amor de Dios. A veces este pasaje se malinterpreta como si dijera que nosotros jamás dejaremos de amar a Dios, pero el verdadero contexto indica que ninguna circunstancia de la vida puede hacer que Dios deje de amarnos. Su amor estará siempre sobre nosotros. Y es interesante notar lo que el texto no dice al final: “nada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús”. No está hablando de nuestro amor hacia Él, sino del amor que Dios nos tiene a nosotros. Por eso, al titular el devocional de hoy, pensamos en la imposibilidad de que Dios nos deje de amar. El amor de Dios está sobre nosotros todo el tiempo. Aclarando esto, también debemos explicar que el amor de Dios hacia nosotros no significa automáticamente que ya somos salvos; debemos responder positivamente a ese amor. No hay nada que podamos hacer para que Dios deje de amarnos. Nada que suceda hará que su amor se retire. Él nos ama en medio de cualquier tribulación, sin importar nuestra condición espiritual: si somos buenos, si somos malos, Dios siempre nos amará. No existe acción alguna de nuestra parte que lo haga dejar de amarnos. Me impactó lo que una vez escuché: los verdugos de Jesús hicieron todo lo que quisieron con Él cuando fue crucificado. Lo golpearon, escupieron su rostro, le pusieron una corona de espinas, lo clavaron en una cruz. Hicieron de todo... excepto una cosa: no lograron que Jesús dejara de amarlos. Por ese motivo, también creemos firmemente que nada de lo que hagamos podrá apartarnos del amor de Dios. Nada de lo que digamos podrá hacer que Él deje de amarnos. Pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿cómo estamos nosotros amando a Dios? Estimado lector o escucha, recuerde que la Palabra hoy nos dice que nada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús. Si usted ya ha recibido ese amor en su corazón y está respondiendo positivamente a él, abrácelo con tanta fuerza que nada pueda separarlo de ese amor bendito. Pero si aún no ha respondido a ese amor que Dios también ha manifestado por usted, querido amigo, hoy es una buena oportunidad para recibir la muestra de amor más grande que Dios ha dado a este mundo: entregó a su Hijo Jesucristo para que, por medio de Él, usted y yo podamos ser salvos. Recuerde esto: es imposible que Dios deje de amarnos. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  31. 140

    Jesucristo, la piedra angular

    Dios y Yo S. Marcos 12:10 "¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo?" Toda construcción necesita cimientos firmes, y la iglesia está construida sobre la Roca que es Cristo Jesús. Cuando Jesús hace esta referencia a la multitud que lo escuchaba, específicamente se dirigía a los fariseos que se encontraban allí, junto con otros grupos religiosos que no habían entendido claramente cuál era el papel que Jesús venía a desempeñar. La Palabra dice que esto ya estaba escrito sobre Él, y que los religiosos de ese entonces ni siquiera habían entendido esa parte de la Escritura. Por eso Él les recuerda que ni eso habían comprendido: que Él vendría a ser la cabeza del ángulo. Dando a entender que Jesús sería quien uniría el antiguo pacto con el nuevo pacto que Él estaba anunciando. Qué maravilloso es comprender que Jesús vino a ser la Roca que fundaría la iglesia que ahora nosotros podemos disfrutar: la Iglesia de Cristo Jesús. Algunas personas han querido tergiversar esta enseñanza, pensando que la construcción de la iglesia se hizo tomando como fundamento a algunos de los discípulos de ese entonces. Pero entendemos que Jesucristo es el único fundamento de la iglesia cristiana, y no puede haber otro fundamento que no sea Cristo. Estimado lector o escucha, quizás todo este argumento parezca un poco complejo de entender, pero es sencillo reconocer que Jesucristo es la Roca sobre la cual está fundada la iglesia. Todos tenemos que acercarnos a Él si queremos pertenecer a la verdadera iglesia cristiana que Él dejó en esta tierra. Y no me refiero a rótulos denominacionales, sino a la persona que debe ser el centro de toda congregación: Jesucristo. Porque la verdadera iglesia es aquella que tiene a Jesucristo como su centro, como la Roca Eterna que es nuestro Señor. Estimado hermano y amigo, si usted aún no se ha acercado a este fundamento que es Cristo Jesús, para poder tener comunión con Dios necesita entregarle su vida a Jesucristo. Recuerde que no estoy anunciándole un rótulo de iglesia, sino a alguien que es el fundamento de la iglesia en esta tierra. Ninguna iglesia que no tenga a Jesucristo como el centro mismo de ella, que no tenga la Biblia como máxima autoridad, y que no se someta a las enseñanzas que Cristo Jesús nos dejó en las Escrituras, irá al cielo, sino a cualquier otro destino. Es por eso que ahora queremos invitarle para que usted se acerque a la persona de Jesucristo y pueda entregarle su corazón a Él. Pídale perdón por sus pecados. Su Palabra dice que si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. Es a Jesucristo a quien tenemos que llegar. Es a Jesucristo a quien debemos darle nuestra vida. Es a Jesucristo a quien debemos confesarle nuestros pecados. Es a Jesucristo a quien debemos confiarle nuestro futuro. Es a Jesucristo a quien debemos seguir, porque Jesucristo es la piedra angular de la iglesia. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  32. 139

    Alabemos juntos a nuestro Dios

    Dios y Yo Salmos 100:4 "Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre." Siempre de un corazón agradecido brotará una alabanza sincera para nuestro Dios. La invitación ahora del salmista en este pasaje es que alabemos juntos el nombre de Dios. Primero nos insta a entrar por sus puertas con acción de gracias. Este es un claro ejemplo de invitación para que seamos agradecidos con el Señor y, de esta manera, podamos alabarle. Estimado lector o escucha, no sé si usted ya en este día pudo darle gracias a Dios por haberle regalado un día más de vida, por ver la luz de un nuevo día. Hay muchas razones por las cuales debemos ser agradecidos con Dios, pero una de ellas es la vida que hasta ahora nos ha dado. No digamos también los múltiples beneficios que a diario nosotros recibimos de nuestro Dios, como la protección suya para nuestra familia y para nosotros, el cuidado que podemos percibir de Dios en nuestra salud... y podríamos seguir mencionando tantos beneficios más que obtenemos a diario de nuestro Dios. Seamos agradecidos con nuestro Dios, de tal manera que nuestra alabanza brote naturalmente de nuestros labios todos los días, de manera instintiva; que nuestra alabanza sea continua para Dios. El salmista hoy nos recuerda esto magistralmente: que nuestra actitud continuamente sea de acción de gracias, y que el resultado de esa gratitud sea una serie de alabanzas que salgan de nuestra boca. Dice que nos acerquemos con acción de gracias, pero que el resultado de esa acción de gracias de nuestra boca sea una alabanza a nuestro Dios. Por ello, la invitación que le hago con el título de este devocional hoy es que alabemos juntos a nuestro Dios. ¡Qué maravilloso es que de nuestra boca salga esa alabanza continuamente! Por agradecimiento, por lo que Dios ha hecho, está haciendo y hará. El salmista nos dice hoy que entremos con acción de gracias, y que ya estando adentro, de nuestro corazón brote una alabanza. Estimado lector o escucha, que este día sea el inicio del resto de nuestra vida, que de nuestra boca siempre brote una alabanza por agradecimiento, por todo lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Así que hoy, la invitación es que alabemos juntos a nuestro Dios. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  33. 138

    Preguntas que debemos responder

    Dios y Yo Romanos 10:14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? Hay preguntas que son necesarias responder, y estas son algunas de ellas. El apóstol Pablo, escribiendo en esta carta a los romanos, nos hace una confrontación a nosotros, la iglesia, dándonos a entender que estas preguntas son necesarias responderlas para que el evangelio siga corriendo y siga predicándose en todo el mundo. La Palabra de Dios, en un contexto cercano, nos habla sobre que todo aquel que invocare el nombre de Jesús será salvo, y que debe confesarlo con su boca y creer si es que quiere ser salvo. Debe confesar a Jesucristo como su Salvador y debe creer que Dios fue el que le levantó de los muertos; de esta manera, todos podrán ser salvos. ¿Se imagina que de una confesión salvadora viene una responsabilidad necesaria para todos aquellos que sabemos que Jesucristo es el único que puede salvar? Allí es donde comienza la primera pregunta: ¿cómo van a poder invocar el nombre del único Salvador si no le conocen? Es responsabilidad de nosotros hacer que ellos conozcan, o que todos conozcan a este Salvador. No es obligación que tengan que recibirlo o creer en Él, pero sí es obligación que tengan que conocerlo. De allí, si ellos quieren invocarlo o no, eso nos lo aclara la parte siguiente del versículo: "¿Y cómo creerán en aquel en quien no han oído?" Se puede imaginar: la responsabilidad de nosotros no es que ellos tengan que creer, sino que tengan que oírlo. Así que no podemos quedarnos callados. Nosotros somos los responsables de esta necesidad que todo el mundo tiene de conocer, o al menos de saber, que existe un Salvador universal. Por último, nos dice: ¿cómo podrán ellos saber de este Salvador si no hay quien les predique? Si usted se da cuenta, las tres preguntas se sintetizan en tres verbos importantes: invocar, creer y oír. Es necesario que ellos puedan invocar para creer, pero también es necesario que, para creer, tengan que oír. Es allí donde entra la responsabilidad de nosotros: tenemos que hacer que oigan, para que puedan tener la oportunidad de creer, pero ya queda en ellos si le invocan o no. Por ello, estimado lector o escucha, nosotros que ya conocemos de Jesucristo, nuestro Salvador, que hemos confesado a Jesús como nuestro Salvador, que hemos creído en Él como nuestro Salvador, el mundo necesita saber que solo hay un Salvador, y es Jesucristo. De nosotros depende que podamos hacer que muchas personas también puedan invocar, creer y oír de este gran Salvador. De esta manera, respondemos las preguntas que son nuestra responsabilidad. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  34. 137

    El Espíritu santo, nuestro guía

    Dios y Yo S. Juan 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El Espíritu Santo no es una fuerza, no es una influencia: es una persona. Por lo tanto, es nuestro guía, nuestro maestro, nuestro protector. Cuando Jesús partió de esta tierra, nos dejó una promesa: que enviaría a su Espíritu Santo. Esto nos da la certeza de que no estamos solos. Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador, en nosotros mora el Espíritu Santo de Dios. Estimado lector o escucha, no sé si usted pueda comprender en su totalidad lo que estamos hablando, precisamente ahora, porque hablar sobre el Espíritu Santo es hablar sobre la persona de Dios. Cuando hablamos de ese poder personal que nos guiará —como lo dice el texto— a toda la verdad, estamos hablando de ese poder maravilloso que habita en nuestra vida, y que nos capacita, a través del Espíritu Santo, para realizar obras maravillosas que Dios puede operar en nosotros. Una de esas obras es mantenernos firmes en la verdad. Qué maravilloso es saber que no estamos solos en un mundo tan convulsionado como en el que vivimos ahora. Es importante que seamos conscientes de la capacidad que tenemos como buenos cristianos, y que dependamos de la ayuda de esta persona que habita en nosotros: el Espíritu Santo. Procuremos con nuestros actos no contristarlo, porque la Palabra de Dios también nos advierte que podemos hacerlo. Por eso afirmamos que el Espíritu Santo es una persona. Debemos depender totalmente de su ayuda y recordar que, si está con nosotros y en nosotros, quiere decir que todo lo que hagamos, pensemos y digamos, Él lo sabe, Él lo conoce. Por lo tanto, es necesario ser sinceros con nosotros mismos si realmente queremos depender del poder del Espíritu Santo que mora en nuestras vidas. Estimado hermano que está leyendo o escuchando este devocional: no olvide que si usted ya tiene a Jesucristo en su corazón, también debería tener la guianza del Espíritu Santo en su vida. No dependa de sí mismo, sino de la ayuda que el Espíritu Santo nos provee desde dentro. Afinemos nuestro sentido del oído y sepamos escuchar la voz de Dios a través de su Espíritu Santo, que ahora habita en nosotros. Porque desde que hemos recibido a Jesucristo en nuestro corazón, en nuestro ser, en nuestra vida, ahora hay una guianza que se llama Espíritu Santo de Dios. Porque a nosotros, los cristianos, ahora nos guía el Espíritu Santo. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  35. 136

    La creación habla de Dios

    Dios y Yo Salmos 19:1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. No hay manera de negar la existencia de Dios. Su creación grita que Él existe. Qué maravilloso es poder tener esa fe puesta en el Creador de todo lo que existe, en el Dios vivo y poderoso, que no solamente fue un Dios creador, sino también es un Dios sustentador, porque sustenta su creación. No solo la creó y la dejó abandonada; Él siguió proveyendo todo lo necesario para su funcionamiento. Vemos que todo lo que existe sigue un patrón establecido, diseñado por Dios. Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. ¿Se puede imaginar al salmista describiendo poéticamente a este magnífico Creador con una creación tan perfecta? ¡Qué maravilloso es exaltar el nombre de Dios! Hay muchos que aún no creen en este Dios creador. No sé si es porque no quieren abrir sus ojos o sus oídos a la creación misma, y darse cuenta de que hay un Creador al ver esta magnífica obra. Porque la creación da testimonio de este Dios creador. Estimado lector o escucha, no sé cuánto tiempo usted ha vivido ya en esta tierra, pero sin duda, cada mañana que se levanta, cada vez que abre los ojos, puede ver que hay un perfecto Arquitecto en todo lo creado. Y no queda otra cosa más que darle la honra y la gloria a nuestro Dios. Qué maravilloso es saber que este Dios creador se dignó también en mirarnos a nosotros. Claro, como ha dicho alguien por allí, somos la corona de la creación. Pero fallamos al plan de Dios, quien nos había colocado en esta hermosa creación para que fuésemos felices. Todo lo creado tenía el propósito de que adoráramos a Dios. El hombre, como parte de la creación, falló, pero Dios en su misericordia nos rescató. Este Dios creador también nos ha dado la oportunidad de salvación. Así que, no solo es un Dios creador, sino también un Dios sustentador y redentor para nosotros. Estimado lector o escucha, este día usted puede elevar una alabanza, al igual que el salmista en este pasaje, y exaltar y glorificar a nuestro Dios creador, porque su creación da testimonio de Él. Unámonos también nosotros a esta magnífica alabanza. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  36. 135

    Cuidemos lo que hablamos

    Dios y Yo Efesios 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Hay palabras que golpean más fuerte que los golpes. La Palabra de Dios hoy nos hace mención de uno de los grandes problemas que los seres humanos tenemos: poder controlar nuestra lengua, o nuestras palabras. Por eso dice alguien por allí que nuestras palabras, a veces, pueden golpear más fuerte que los golpes. La Palabra de Dios nos dice algo muy tajante que tiene que ver con nuestro hablar: que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca. Al referirse a "palabra corrompida", está hablando de aquellas palabras que no son dichas con intención de edificar; es aquella palabra que, en vez de construir, destruye. Por ello, la palabra corrompida es toda aquella que hace daño cuando la decimos. Es una palabra podrida, dañina, que perjudica al oyente o receptor. Por eso el texto nos dice que debemos evitar por completo que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca. ¿Te das cuenta? Nos está anulando cualquier palabra que pueda dañar a otra persona. Por ello, amados oyentes o lectores, que de nuestra boca no salga palabra que dañe a nadie. Al contrario, nos dice que toda palabra que salga de nuestra boca sea para edificación del oyente. Esto nos da a entender también que nuestro hablar tiene que ser educativo, edificante. Si algo se nos complica mucho, es el vocabulario que nosotros a diario empleamos. No solo estamos hablando de esas palabras deshonestas o "palabras soeces". Los expertos dicen que las palabras soeces se refieren a expresiones consideradas vulgares, malsonantes, groseras u ofensivas. Se utilizan para describir términos de mal gusto, que pueden ofender a otros y a menudo se usan como insultos. Todo ese tipo de palabras debemos evitarlas para no dañar al oyente. Estimado hermano o amigo, nuestro vocabulario muchas veces define lo que realmente somos. O como diría la Palabra de Dios: "De la abundancia del corazón habla la boca." Por lo tanto, cuando nuestro hablar no es correcto, el problema no es solo exterior, es interno, es del corazón. Procuremos en este día sanear nuestro vocabulario, y que de nuestra boca puedan salir palabras edificantes, constructivas, no hirientes o dañinas. Pidámosle a Dios que limpie nuestro vocabulario, y que de nuestra boca salgan palabras que edifiquen al oyente. Así que hoy puede ser el primer día del resto de nuestra vida, en que le pedimos a Dios —y ponemos de nuestra parte— cuidar de nuestro hablar. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  37. 134

    Victoriosos en la tentación

    Dios y Yo Santiago 1:12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. La tentación pretende hacernos pecar; la prueba forja nuestro carácter. Cuando hablamos de la tentación y la prueba, estamos hablando de dos situaciones que, en la vida, todo cristiano tendrá que enfrentar. Solo que cada una tiene un propósito diferente: la tentación busca hacernos pecar, pero la prueba tiene como propósito forjar nuestro carácter. Ambas tendremos que enfrentarlas. La Palabra hoy nos dice que es bienaventurado el que soporta la tentación. Esto significa que tendremos que estar frente a ella y soportarla. La idea es mantenernos firmes a pesar de las circunstancias que la tentación nos presente. Como ya lo hemos dicho, si no queremos pecar, debemos soportar la tentación. Pero luego viene otro término, que diríamos es donde se obtiene la victoria: “porque cuando haya resistido la prueba”. Acá el término que se utiliza ya no es "soportar", sino "resistir" la prueba. La principal diferencia entre soportar y resistir radica en la forma en que se afronta una situación o un esfuerzo. "Soportar" implica aguantar o tolerar algo sin que necesariamente haya una acción en contra. "Resistir" implica oponerse activamente, ya sea física o mentalmente, a algo que se intenta imponer o que se considera molesto. Esto es lo que los expertos opinan acerca de la diferencia entre soportar y resistir. Estimado lector o escucha, no sé cuánto usted ha tenido que soportar la tentación y emplear todas sus fuerzas para no fallarle a Dios cuando se encuentra ante ella. De eso depende todo el esfuerzo que usted haga y empeñe en resistir la prueba, que traerá como propósito, al final, forjar nuestro carácter delante de Dios. Así que, cuando hoy se encuentre frente a una tentación, ¡sópórtela! Y cuando resista esa prueba activamente, estará demostrando cuánto desea agradar a Dios. Alguien dijo por allí atinadamente que no podemos evitar que las tentaciones lleguen a nuestra vida, tal como no podemos evitar que los pájaros vuelen sobre nuestra cabeza. De la misma forma, las tentaciones estarán a la orden del día. Pero así como podemos evitar que los pájaros hagan nido en nuestra cabeza, también podemos evitar que las tentaciones se arraiguen en nuestra mente. Por lo tanto, en el nombre de Jesús, nosotros también podemos ser victoriosos ante la tentación. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  38. 133

    Descansemos en Dios

    Dios Y Yo Filipenses 4:6-7 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. El que sabe descansar en Dios, nunca estará afanado. El afán es la preocupación excesiva porque algo suceda o deje de suceder. Pero cuando nosotros descansamos en Dios, nuestro afán ya no es excesivo, sino que sabemos confiar y esperar en Él. El pasaje que hoy compartimos nos dice que por nada debemos estar afanosos. Esta palabra significa que nada debe preocuparnos en esta vida más que llevar delante de Dios todas nuestras necesidades. Cuando sabemos descansar en Dios, nuestro afán queda anulado. No sé cuánto se preocupa usted porque las cosas sucedan o dejen de suceder, o si en vez de afanarse de esta manera, pone toda su confianza en Dios. Lo segundo es lo mejor, ya que confiar y esperar en Dios es lo mejor que nos puede suceder. Por eso la Palabra hoy nos dice que debemos llevar delante de Dios todas nuestras peticiones. El texto nos dice lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer. Lo que debemos hacer es llevar delante de Dios todas nuestras necesidades, y lo que no debemos hacer es tratar de solucionarlas por nuestros propios medios y afanarnos demasiado. Luego el texto termina diciéndonos algo muy especial que a veces pasamos por alto: nosotros debemos confiar en la paz que Dios nos da. Recuerde que el siguiente versículo dice: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento”. Esto lo he dicho siempre: es una paz que Dios nos presta, no es paz nuestra, es paz de Dios. Por ello, cuando usted y yo podemos tener tranquilidad en medio de la tormenta, es porque la paz de Dios está con nosotros. No confiamos en nuestra capacidad; confiamos en el poder de Dios. La Palabra también nos dice que esa paz guardará nuestro pensar. Porque muchas veces lo que estamos pensando, o sobrepensando, es lo que nos hace afanarnos y preocuparnos. Pero cuando nuestros pensamientos están bajo el gobierno de Dios, Él nos hará estar tranquilos. Estimado lector o escucha, no sé cuánto se ha estado afanando últimamente usted, pero hoy la Palabra nos dice que debemos confiar en la provisión de Dios, en Su cuidado, en la protección que Él nos da. Debemos esperar en Él, y que todos nuestros afanes y preocupaciones sean llevados a los pies de Cristo. Confiemos en Su provisión, confiemos en Su poder, porque esperar en Dios es lo mejor. Pastores Marroquín

  39. 132

    Fuimos creados para buenas obras

    Dios Y Yo Efesios 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Si ves algo malo en mí, soy yo mismo. Si ves algo bueno en mí, es Cristo en mí. Esto fue dicho por alguien en el siglo pasado, muy acertadamente, porque lo bueno que hay en nosotros es de Cristo. Todo lo malo que sale de nosotros somos nosotros mismos. El pasaje de hoy nos confirma esta declaración. La Palabra nos dice que fuimos creados para buenas obras. Qué maravilloso es saber que Dios había colocado en nosotros ese instinto de bondad. No nos creó para hacer lo malo; fuimos creados para ser buenos. Pero el pecado vino y distorsionó ese plan original de Dios en nosotros, y nuestra inclinación ahora, a causa del pecado, es hacer el mal y no el bien. Hasta que Cristo mora en nuestros corazones, es que redirecciona nuestra naturaleza, y nosotros queremos, por su voluntad, hacer el bien. Qué maravilloso lo que el texto nos confirma acá: que todo lo bueno que hay en nosotros es porque Cristo habita en nosotros. Qué interesante es poder disfrutar de esa creación bondadosa que Dios colocó en nosotros. Que todos podamos disfrutar tener a Cristo en nuestro corazón, porque la Palabra de Dios nos dice claramente, en esta oportunidad, que somos hechura suya. Esto nos dice que nosotros no fuimos creados por accidente de la naturaleza; fuimos pensados en la mente de Dios y creados por Dios. Usted y yo somos creación de Dios, y aunque nuestra humana naturaleza caída nos incline a hacer el mal, ahora, cuando recibimos a Cristo Jesús... La Palabra nos dice que vamos a hacer buenas obras, porque fuimos creados en Cristo Jesús para buenas obras. Así que ahora usted y yo podemos disfrutar de esa nueva creación que hemos obtenido en Cristo Jesús. Somos nuevas criaturas; podemos disfrutar haciendo las buenas obras en Cristo Jesús. Estimado lector o escucha, no sé cuántas veces usted ha intentado hacer las cosas bien y no ha podido. Y cuando hablo de hacer el bien, no estoy hablando de simplemente ser bueno con las demás personas, sino de hacer las cosas bien para agradar a Dios. Ahora mismo usted puede comenzar a disfrutar haciendo buenas obras con Cristo en su corazón. No desperdicie más su tiempo; entréguele su vida a Cristo Jesús, porque usted y yo fuimos creados para buenas obras. Pastores Marroquín

  40. 131

    La promesa de un salvador

    Dios Y Yo S. Mateo 1:21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. El Salvador que el mundo ha necesitado, necesita y necesitará, siempre será Jesús. Este anuncio que fue dado mucho antes que sucediera el nacimiento de Jesús, el Salvador del mundo, fue la esperanza que sostuvo en pie a este mundo hasta ahora. Entendemos que la promesa de ese Salvador ocurrió en el mismo instante que el hombre necesitó de salvación, allá en el huerto del Edén, cuando fue creado el hombre y la mujer, y allí mismo fallaron al plan que Dios tenía para la raza humana. Dios también proveyó un Salvador, que salvaría al pueblo de sus pecados. Estimado lector o escucha, esto parece bastante liviano solamente escucharlo, y saber que todos necesitamos de un Salvador, porque somos pecadores, condenados a muerte. Pero no podemos dimensionar realmente lo que es estar perdidos sin este Salvador. Pareciera que este recordatorio únicamente es válido cuando se acerca la Navidad o el ambiente está repleto de este sentido. Pero es necesario que nosotros recordemos que constantemente necesitamos de este Salvador Jesucristo, el único que puede darnos a nosotros la esperanza de vida eterna. Se llama Jesús de Nazaret. Estimado lector o escucha, en esta oportunidad, que el pasaje de hoy nos hace ver sobre esta profecía maravillosa de un Salvador que todos necesitamos, debemos reconocer la falta que este Salvador nos hace a nosotros en nuestra vida. El nacimiento de Jesús fue milagroso. De hecho, nos dice que una virgen concebirá y dará a luz un hijo. Esto pareciera algo imposible, pero Dios en su infinito amor mueve todos los hilos necesarios para presentarnos una ofrenda de sacrificio perfecta, para ser ofrecida para nuestra salvación. El nombre de Jesús es un nombre maravilloso. El texto dice: "Llamarás su nombre Jesús". Esto significa "Salvador", el que rescata. Qué maravilloso es saber que Jesús nos salva del pecado. Dice la Palabra que él pagó el precio de nuestros pecados en la cruz del Calvario. Con su vida, también nos dio vida a nosotros. Así que ahora nosotros podamos disfrutar esta salvación que Jesús nos trajo: antes una promesa, ahora una realidad. Si usted aún no ha recibido a Jesucristo en su corazón como su Salvador, déjeme decirle que está desperdiciando el tiempo, porque ahora más que nunca, todos necesitamos a este Salvador en nuestras vidas. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  41. 130

    Dios reposó y santificó un día

    Dios y Yo Génesis 2:3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. En seis días Dios creó todo lo que existe, pero ocupó el séptimo para santificarlo y descansar. Este pasaje nos enseña un maravilloso principio de vida: Dios, el Creador de todo, apartó un día para santificarlo y reposar. Nosotros, los humanos, que sí nos cansamos y fatigamos, debemos también tener presente que hay un día en la semana que debemos apartar para el reposo y para buscar acercarnos a Dios. Estimado lector o escucha, este principio que aprendemos aquí es un principio de búsqueda y acercamiento a Dios en nuestra vida. El propósito es evitar el cansancio, reducir el afán, y apartar un tiempo para nuestra edificación espiritual, para acercarnos a Dios en ese día que dedicamos al reposo. En ningún momento este pasaje establece un ritual legalista para dejar de hacer cualquier actividad física en ese día, sino que nos da un principio hermoso para la vida humana: saber tomar las cosas con calma. Siempre he dicho que nosotros, los cristianos salvos por gracia, hemos recibido un regalo maravilloso: ya no tenemos que seguir ritualismos de la ley para alcanzar la salvación. Lo único que debemos hacer es creer en Jesucristo, nuestro Salvador. Pero el principio de santificar y reposar un día a la semana sigue siendo necesario. Desde la iglesia primitiva, los cristianos comenzaron a guardar el primer día de la semana, el domingo, porque fue el día en que Jesús resucitó. Ese día debe conectarnos con la resurrección de Cristo y debe ser apartado para santificarlo y descansar. En lo personal, creo que el día de reposo puede ser cualquier día que nos resulte accesible, pero en ese día no debemos olvidar hacer al menos tres cosas fundamentales: acercarnos a Dios, acercarnos a nuestra familia y acercarnos a nosotros mismos. Por eso es importante reflexionar cada semana en estos tres pilares del día de reposo: Dios, mi familia y yo. Este es el principio maravilloso que Dios nos deja: guardar y santificar el día de reposo. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  42. 129

    Ejemplo de humildad y servicio

    Dios y Yo S. Juan 13:14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. “El que no vive para servir, no sirve para vivir.” Esta es una frase que encierra una gran verdad, la misma que Jesús nos enseñó en este pasaje. Cuando Jesús lavó los pies de sus discípulos, no nos estaba enseñando un rito, sino una actitud de vida: una vida de servicio. Ver al Rey de reyes, Señor de señores, inclinado con humildad sirviendo a sus discípulos, es el ejemplo más grande de amor, humildad y servicio. Cuando enfocamos nuestra atención en este acto que Jesús realizó, debemos reconocer que no somos mayores que Él, y que nuestra posición está mucho más abajo que la suya. Por lo tanto, nosotros también deberíamos servir con humildad a nuestro prójimo. A veces pensamos que prestar servicio a alguien nos traerá algún beneficio terrenal, pero en realidad, cuando servimos al Señor, estamos demostrando que Dios habita en nuestros corazones. Por eso, el servicio se convierte en un deleite para los hijos de Dios. No olvidemos que servir a los demás es un acto de sometimiento a la voluntad de Dios. Lo hacemos porque Jesús lo hizo y nos dijo que debíamos seguir su ejemplo. Si usted y yo no estamos sirviendo como Él nos pidió, estamos en desobediencia, porque el servicio a los demás es una reacción natural en quien es gobernado por Dios. Estimado lector o escucha, no sé cuál sea su actitud al ver al Maestro, al Todopoderoso Jesucristo, tomando una actitud humilde, de servicio y amor. Lo más interesante de este pasaje es lo que Él nos pide: “vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.” Se da cuenta que Jesús, además de enseñarnos, nos mandó a practicar el servicio con humildad. Hoy tenemos la oportunidad de obedecer a Jesucristo, de asumir una actitud de servicio y humildad, y comenzar a practicar lo que el Maestro nos enseñó. Una actitud que no solo honra a Dios, sino que transforma corazones. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  43. 128

    Dios hace nuevas todas las cosas

    Dios y Yo Isaías 43:19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Recordar el pasado malo no es bueno; vivir el presente agradecidos es lo correcto, y poner en las manos de Dios nuestro futuro es lo mejor. El pasaje de hoy nos dice que no debemos recordar el pasado, peor aún cuando ese pasado no trae buenos recuerdos. No debemos recordarlo, pero sí debemos poner en Dios nuestro presente y recordar que Él puede hacer nuevas todas las cosas. Es maravilloso saber que nuestra confianza está puesta en Dios, y que todo lo que nos ocurra en la vida puede ser guiado y marcado por Él para nuestro bien. Nada hay más hermoso que poner nuestro futuro en las manos de Dios. Amados hermanos y amigos, no sé cuál sea su pasado ni conozco su presente, pero hoy quiero invitarles a que pongan su futuro en las manos de Dios. Dios hará que lo árido florezca, Dios hará que el desierto se convierta en un oasis. No importa cuál sea su pasado o su presente, Dios dice que Él hace nuevas todas las cosas. Acercarse a Dios confiadamente le ayudará a mirar la vida de forma diferente. No sé cuántos tropiezos haya tenido usted en su vida, ni cuánto dolor hayan traído sus acciones a su corazón. Pero déjeme recordarle esto: hay alguien que quiere darle un futuro esperanzador. Así que hoy usted no tiene por qué quedarse llorando por su situación pasada o actual. Ponga su vida en las manos de Dios y reconozca que Él puede ayudarle, sin importar cuál haya sido su pasado ni cuál sea su presente. Dios hace nuevas todas las cosas, dice Su Palabra. Él hará que lo difícil se vuelva fácil, y que cualquier infierno que esté viviendo se convierta en un paraíso. Porque Dios transforma todo. Él hace que el pasado no dañe nuestro futuro. Así que, hermano y amigo, en esta oportunidad quiero invitarle a poner su confianza en Aquel que hace nuevas todas las cosas. ¡Que Dios les bendiga, amados hermanos! Pastores Marroquín

  44. 127

    Dios reinará sobre todo

    Dios y Yo Zacarías 14:9 Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre. Venga a nosotros tu reino, y hágase tu voluntad. Esta es una petición en la oración modelo, que nosotros muchas veces realizamos, pero la palabra hoy nos dice que ese reinado de Dios sobre todo y todos, un día será real. Él gobernará no solo en las cosas que existen, sino también en las personas; él será el rey de todo el universo. La palabra hoy nos habla de una profecía maravillosa, que se cumplirá en su totalidad en un futuro cercano. Aunque cuando Cristo Jesús vino a esta tierra la gente creyó que se hablaba de este reinado, realmente a Dios nadie tiene que hacerlo Rey, él es el rey del universo. Cuando dice que él será Rey sobre toda la tierra, se refiere precisamente a ese reinado en nuestros corazones, a ese gobierno que él tendrá en nosotros, porque Dios es el dueño de todo. Él es el rey del universo, él gobierna sobre todas las cosas, pero anhela con todo su poder gobernar también nuestros corazones. Por ello, la palabra continúa diciendo: "En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre." Estimado lector o escucha, esta es una profecía que se cumplirá tarde o temprano, pero se cumplirá. No habrá nada que detenga que Jehová sea el rey sobre todo lo que existe, con la única diferencia de que usted ahora puede hacerlo voluntariamente su rey, en su corazón, en su vida. Ese reinado futuro del que habla el profeta Zacarías será un reinado maravilloso para todo aquel que ha decidido voluntariamente hacerle Rey en su corazón. Por ello, la oración modelo que Jesús enseñó dice en uno de sus fragmentos: "Venga a nosotros tu reino, y hágase tu voluntad." No sé si usted ya ha realizado esta declaración en su corazón, y si ya lo hizo, hágala realidad en su vida diaria. Que Dios sea quien gobierne su vida, que él sea el Rey en su corazón, y cuando esta profecía tenga su cumplimiento, usted ya sabrá lo que es ser gobernado por Dios. Qué maravilloso es poder comprender que Dios ha sido, es y será el Rey de todo lo que existe. Porque Dios reinará sobre toda la tierra y su nombre será uno en todo y en todos. Amado oyente o lector, no hay duda de que cuando nosotros podemos admirar esta gloriosa profecía descrita en este pasaje, podemos vislumbrar un reinado maravilloso sobre todo lo que existe. Ahora nos preocupa la situación que este mundo está viviendo, porque el hombre ha decidido gobernar a su antojo esta tierra, y cada día vamos de mal en peor. Pero esperemos esa profecía gloriosa: que un día Dios reinará sobre todo. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  45. 126

    Esperar en Dios es lo mejor

    Dios y Yo Salmos 42:11 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío. "La espera desespera", dice un famoso dicho, pero esperar en Dios siempre trae esperanza. Cuando leemos continuamente este hermoso pasaje de la Palabra de Dios, siempre viene a nuestra mente esa esperanza gloriosa que todo conocedor de Dios tiene en el poder de Dios. El contexto de este hermoso salmo nos recuerda una analogía: la de un ciervo o venado que está clamando por ayuda, que está siendo perseguido para ser atrapado, y clama por las aguas. Dice el texto: Así como el ciervo brama por las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Luego este pasaje hace mención de esa esperanza que hay en la espera en Dios, y nos dice: Espera en Dios, porque aún he de alabarle. ¿Se da cuenta? Este bramido de auxilio trae un grito de esperanza: ¿Por qué te abates, oh alma mía? Sin duda alguna, nuestra alma, nuestro ser, se preocupa por muchas cosas que nos ocurren en la vida. Pero el texto hoy nos está diciendo que debemos traer calma a nuestro ser, porque nuestra espera es una espera llena de esperanza. Por eso el texto de hoy nos dice que debemos esperar en Dios, porque aún hay alabanza en nuestro ser para Él. Luego el texto concluye diciendo: Salvación mía y Dios mío. Se da cuenta de la posesión que el salmista hace de la esperanza y de en quién tiene la esperanza. Quizás algo de lo que nos hace falta a nosotros es esa posesión que el salmista tenía cuando recitaba este pasaje. En el devocional de ayer hablábamos de que nosotros somos posesión de Dios, que somos de Dios, pero a veces se nos olvida este principio de posesión, de propiedad. Nunca olvidemos que nosotros somos de Dios, y que Dios es nuestro. Cuando recordamos esto, sin duda alguna, viene una tremenda paz a nuestro corazón. Por ello es importante que recordemos este pasaje hoy con toda certeza. No importa la prueba que esté atravesando, no importa el dolor que esté hoy experimentando, recuerde que nuestra espera es con esa esperanza en el Dios Todopoderoso. Recuerde lo que el texto le dice hoy: ¿Por qué te abates, oh alma mía? No se preocupe, ya todo está en las manos de Dios, y si todo está en sus manos, Él se encargará de resolverlo. Usted y yo lo único que tenemos que hacer es sentirnos amados por Dios, protegidos por Dios, oídos por Dios. Y sin duda alguna, usted, de ahora en adelante, podrá descansar tranquilamente en Dios. Estimado lector o escucha, desconozco cuál sea su situación en este momento, pero la Palabra hoy viene a fortalecer su vida. Recuerde lo que ella dice: Espera en Jehová, porque aún he de alabarle. Así que hoy no olvide este hermoso consejo que la Palabra nos da: esperar en Dios siempre será lo mejor. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  46. 125

    De nuestro lado está El mejor

    Dios y Yo 1 Juan 4:4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Si Dios está con nosotros y nosotros con Dios, no tenemos nada que temer. El pasaje de hoy nos recuerda algo bastante olvidado muchas veces: cuando enfrentamos las pruebas duras de la vida, tendemos a debilitarnos y a desanimarnos. Pero al recordar que si Dios está con nosotros y nosotros estamos con Dios, nada en esta vida puede detenernos. Su Palabra nos recuerda con mucho cariño: Hijitos, dando a entender ese inmensurable amor de Dios por nosotros. El apóstol Juan, escribiendo a los hermanos de la iglesia, les habla con esta ternura paternal, dándoles a entender que no tienen nada que temer, porque con Cristo nosotros somos más que vencedores, como también lo decía el apóstol Pablo. Lo que continuamente debemos estar recordando es lo que el texto nos dice: Vosotros sois de Dios. ¿Se imagina qué maravillosa posesión? En nuestro corazón debe existir continuamente esta declaración: Somos de Dios. Al entender esta propiedad a la que pertenecemos, no tenemos nada de qué preocuparnos: somos de Dios. Pero también recuerde que esto no nos va a asegurar que no tendremos problemas; al contrario, vamos a tener dificultades. Pero el texto nos recuerda nuestra identidad y nos dice que somos de Dios, y por lo tanto, somos vencedores. Luego, nos hace recordar esta maravillosa declaración: Mayor es el que está con nosotros, que el que está en el mundo. ¿Se imagina? ¡De nuestro lado está el mejor! ¡De nuestro lado está el Todopoderoso! Hay razones de sobra para celebrar lo que Dios hace en nuestras vidas, porque Él nos cuida, nos provee y nos ama. Estimado lector o escucha, no sé cuánto ha estimado usted esta presencia de Dios en su vida, pero espero que pueda estar confiando en que no hay nada que nos pueda hacer temer, porque si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? Nunca, pero nunca olvide que si Dios está de nuestra parte, nada estará en nuestra contra. Estimado oyente o lector, quizás al leer este pasaje o este devocional usted puede estar atravesando una situación bastante difícil. No sé de qué índole sea su crisis o su problema, pero déjeme recordarle que, si usted ha confiado en Dios, ha puesto su mirada en Dios, no olvide lo que el texto hoy le está diciendo: Número uno: Que usted ya es un vencedor. Por nuestra identidad, la Palabra nos dice que somos de Dios, y si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? Número dos: El texto nos dice que, además de ser victoriosos, el que está de nuestro lado es todopoderoso: Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Así que no tiene nada de qué temer. Solo confíe en Dios, espere en Dios, porque Él le dará a usted la respuesta que tanto ha estado esperando. Porque mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo, y de allí que el que está de nuestro lado es mucho mejor. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  47. 124

    Todos somos propiedad de Dios

    Dios y Yo Isaías 43:1 Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Todos tenemos impregnado el sello de autoría de parte de Dios, los derechos de autor le pertenecen a Dios. El texto de hoy nos hace referencia a esta declaración, el Señor Dios poderoso le recuerda a Israel, su pueblo, que Él es su Creador, que Él es su Redentor, por lo tanto le pertenece a Dios. Y ese mismo concepto se traslada a todos nosotros, no solamente al pueblo judío, porque somos creación de Dios, y fuimos redimidos, rescatados también por Él. Estimado lector o escucha, cuando nosotros nos damos cuenta realmente que somos la creación de Dios, que fuimos creados por Dios y que fuimos redimidos por Él, no nos queda otra que aceptar que definitivamente somos propiedad de Dios, por creación y por redención. Al darnos cuenta de esta gran verdad, nosotros los humanos deberíamos ser conscientes de que Dios debe tomar el control de nuestra vida, que Dios es el dueño de nosotros, que Dios es a quien nosotros le debemos todo lo que somos. Por lo tanto, deberíamos continuamente recordarnos que somos creación de Dios. Debemos continuamente recordar que somos creación de Dios; “Creador tuyo y formador tuyo, oh Israel”, dice el texto. Esto nos da a nosotros la pauta para poder comprender que somos creados y formados por Dios. Luego el texto nos dice: “No temas, porque yo te redimí”. Por ello decíamos anteriormente en este devocional que somos de Dios por dos razones: por creación y por redención. Porque a pesar de todo, Dios también nos redimió. Estimado lector o escucha, no sé si usted ya se considera propiedad de Dios. Y cuando digo propiedad de Dios, no me estoy refiriendo solo al hecho de saber, o pensar, o conocer que somos propiedad de Dios. Porque cualquiera puede decir: “Yo soy propiedad de Dios”. Pero cuando nosotros tenemos que demostrar que de verdad Dios es nuestro propietario, es allí donde se demuestra realmente si Dios es el dueño de nuestra vida. Por ello, hoy quiero que usted pueda autoevaluarse y darse cuenta si realmente Dios está gobernando su vida como el dueño de todo su ser. Si eso aún no está ocurriendo en usted, es porque Dios no es su dueño. El texto termina diciendo: “Mío eres tú”. Reconocer esta declaración sin duda alguna trae mucha paz a nuestro corazón, porque somos de Dios, vivimos por y para Él. Él es nuestro dueño, por lo tanto, nosotros somos propiedad de Dios. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  48. 123

    Afanarse es malo

    Dios y Yo S. Mateo 6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? El afán es el causante de muchas enfermedades en la raza humana. Razón tenía Jesús cuando advirtió a sus seguidores que no deberían afanarse por su vida, porque el afán provocaría serios problemas en la vida del ser humano. El afán es la preocupación excesiva por abastecer las necesidades básicas que el cuerpo humano necesita: alimento, techo y abrigo. Pareciera necesario esto en el ser humano, y sí que lo es, pero la Palabra nos dice que no debemos preocuparnos, sino confiar en la provisión de Dios para sus hijos. La palabra "preocupación" es una palabra compuesta: pre-ocuparse. Esto nos está diciendo que significa ocuparse antes de que las cosas ocurran. Por ello, nosotros no debemos preocuparnos, sino ocuparnos y confiar en la provisión divina siempre. Nuestra preocupación debería estar basada en agradar a Dios con nuestros actos. Esa preocupación de obtener las necesidades básicas para nosotros, pues, dejémosla a Dios. La Palabra nos dice que Él se encargará. En vez de preocuparnos de manera afanosa, deberíamos confiar en la provisión de Dios. Esto no quiere decir que nos vamos a cruzar de brazos esperando únicamente que del cielo caiga toda nuestra provisión. Esto quiere decir que nuestra preocupación va a disminuir, y vamos a colocar nuestra esperanza en Dios. Aunque tengamos que trabajar para adquirir todas estas necesidades básicas, nuestro afán será agradar a Dios con nuestras vidas. Estimado lector o escucha, no sé cuántas veces usted se ha afanado sobremanera, y al final no puede arreglar nada con el afán. Alguien ha dicho por allí que, si usted tiene deudas, lo menos que puede hacer es preocuparse sobremanera por las deudas que tiene. Porque la preocupación lo que hará es que usted sea menos productivo, y la deuda se agrande por no estar produciendo. Por ello, ante alguna situación difícil, lo que tenemos que hacer es confiar en Dios, esperar en Él, pero ponernos a trabajar. Siempre viene a mi mente esta escena: cuando el pueblo de Israel estaba a la orilla del mar Rojo, guiado por Moisés, Dios les dijo: ¿Qué hacéis allí quietos? Levántense y caminen. Al acto de levantarse y caminar, la provisión de Dios vino, su poder se manifestó, y el mar Rojo se abrió. Es lo mismo que tenemos que hacer nosotros ante cualquier situación difícil: levantarnos y caminar. No con afán, sino con fe en el poder maravilloso de Dios. Porque el afán es el causante de muchas enfermedades en la actualidad. Por ello, confiar en Dios es lo mejor, recordando que afanarse es malo. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  49. 122

    Somos obra en construcción

    Dios Y Yo Filipenses 1:6 ...estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; Dios es el maestro arquitecto, nosotros su obra en construcción. El texto de hoy nos recuerda algo muy maravilloso: Dios aún no ha terminado con nosotros, somos obra en construcción. Pero el que comenzó en nosotros la buena obra, Él también la perfeccionará. Qué maravillosa esta declaración que encontramos en la palabra hoy. Nos hace ver que aún no somos perfectos, que Dios sigue trabajando en nosotros, y esto sí es seguro: Él terminará la obra. Lo que debemos hacer es dejarnos que el Constructor siga construyendo en nosotros. Estimado lector o escucha, esta metáfora que el apóstol Pablo utiliza acá a los hermanos de Filipo les hace ver que Dios fue el que comenzó la buena obra en ellos y en nosotros. Una obra maravillosa, que fue rescatarnos de un mundo vacío y vano para trasladarnos al reino suyo, que es el reino maravilloso al que nosotros pertenecemos. Pero aún Dios está trabajando en nosotros, y como el apóstol Pablo lo diría más adelante: no es que ya sea perfecto, pero una cosa hago, olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante. Amado hermano o amigo, es importante que nosotros podamos permitirle al Constructor por excelencia, al que sabe reparar lo que se destruye, al que puede restaurar lo que está caído, que pueda continuar trabajando en nosotros, que pueda seguir construyendo en nosotros. Porque aún no ha terminado la obra en nosotros. Estimado lector o escucha, qué maravilloso es poder reconocer que nosotros necesitamos aún de la ayuda de Dios en nuestra vida, que tenemos errores, que tenemos faltas, que tenemos fallas, pero que Dios está trabajando en nosotros. Que nosotros permitamos que Aquel que comenzó la buena obra en nosotros también la concluya. La palabra nos dice que hay un tiempo establecido, y nos dice que será hasta el día de Jesucristo, dando a entender que nuestra vida necesitará seguirse construyendo durante todo el tiempo que estemos acá en esta tierra. Por ello, es importante mantener esa comunión permanente con Dios. En ningún momento tenemos que sentir que ya la obra está concluida en nosotros y que somos perfectos, porque eso es peligroso. Saber que necesitamos constantemente de la ayuda de Dios para seguir mejorando nuestra relación con Él, es lo más importante en la vida de todo cristiano. Pidámosle a Dios que siga trabajando en nosotros, pidámosle a Dios que siga construyendo en nosotros esa persona que Él quiere que seamos. Aún falta para ser como Él quiere que seamos, pero no perdamos la fe: que el que comenzó la buena obra en nosotros, Él se encargará de perfeccionarla. Así que hoy puede ser el primer día del resto de nuestra vida, que dispongamos nuestro corazón para que Dios siga trabajando en nosotros, para que Él siga construyendo esa persona que Él quiere que seamos. Porque nosotros somos aún una obra en construcción. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

  50. 121

    Glorificado sea el nombre de Dios

    Dios y Yo Efesios 3:20-21 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. Nuestro Dios merece toda la honra y toda la gloria que nosotros podamos expresar, no solo con nuestros labios, sino también con nuestra conducta. Esta es una declaración basada en el texto que hoy estamos compartiendo con ustedes. Esta alabanza de gloria a Dios surge de un corazón realmente agradecido con el Señor, un corazón lleno de fe, pero también lleno de esperanza y agradecimiento. El apóstol Pablo, escribiendo a los hermanos de la iglesia de Éfeso, les dice que deben confiar, esperar, pero sobre todo glorificar el nombre de Dios. En esta alabanza que el apóstol Pablo incita a los hermanos a realizar, primero reconoce el poderío del Dios al que vamos a glorificar, y nos dice que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que nosotros podemos imaginar. Tenemos que acercarnos a Dios no por lo que Él hace, sino por lo que Él es; poderoso, dice su palabra. Qué maravilloso es redireccionar nuestra actitud hacia Dios, acercarnos a Él no por lo que hace, sino por lo que Él es. Estimado lector o escucha, esta alabanza de honra y gloria a Dios tiene como base o fundamento quién es Dios. Él es poderoso, nos dice su palabra. Luego dice que Dios nos puede sorprender a nosotros. Nosotros no podemos hacer nada que sorprenda a Dios, pero Dios sí puede sorprendernos, dice su palabra. Puede hacer mucho más abundantemente todas las cosas que nosotros podamos imaginar. Hay algo que debemos comprender en este pasaje: nos dice que eso va a ser gracias al poder que actúa en nosotros. ¿Y cuál es ese poder, sino el Espíritu Santo de Dios en nuestras vidas? Luego nos dice cuál debe ser nuestra actitud hacia Dios: debemos exaltar, honrar y glorificar ese nombre poderoso. "Que a Él sea la gloria", nos dice el texto. Que al comprender lo que Dios es en nuestro corazón, brote continuamente una alabanza de honra y gloria a nuestro Dios. La mayoría de las veces, esa alabanza no se va a decir con nuestra boca, se va a demostrar con nuestros actos. Que nuestra vida honre y glorifique el nombre de Dios. Que ese sea nuestro anhelo y nuestro deseo todos los días: honrar y glorificar el nombre de Dios con nuestro testimonio, que la gente al vernos pueda también honrar y glorificar el nombre de Dios. Estimado lector o escucha, no sé cuál sea su actitud en este día maravilloso que Dios nos está regalando, pero quiero invitarle para que hoy, juntamente con todos nosotros, exprese una alabanza de gloria a nuestro Dios. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín

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