PODCAST · religion
Iglesia casa de bendición
by Iglesia Casa De bendición
22 aEcha sobre Jehová tu carga y él te sustentará;no dejará para siempre caído
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061124 - Hallando El Contentamiento
Me encanta la frase: “La felicidad no es mi destino, es la actitud con la que viajo por la vida”. Esta perspectiva está estrechamente ligada al concepto del contentamiento. A menudo, se piensa que el contentamiento es difícil de alcanzar porque la felicidad y la paz son efímeras. Pero ¿cuál es la verdadera razón? Solemos asociar el contentamiento con situaciones positivas, pero en realidad, esto es algo que se aprende y no surge de manera natural, sino que se cultiva. Curiosamente, la gratificación no siempre se encuentra en la comodidad, sino en medio de los desafíos, del temor y de la ansiedad. El apóstol Pablo fue un maestro en esta lección, ya que su vida estuvo marcada por innumerables dificultades (2 Corintios 11:23-33). Sin embargo, en sus cartas, comparte su sabiduría sobre el contentamiento, concluyendo que se encuentra al enfocarse en Cristo en lugar de en las circunstancias. A pesar de su injusta encarcelación, no se quejó ni culpó a nadie. Más bien, se regocijó en Cristo, donde encontraba su enfoque, afecto y devoción. En resumen, debemos enfocarnos en lo que Dios está haciendo en cada situación, evaluándolas a través de un lente centrado en Él. Sólo este enfoque nos llevará al gozo y al contentamiento en todas las áreas de nuestra vida. La Biblia dice en Filipenses 4:11, “No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo” (NTV).
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061024 - El Perdón Individual
Si no nos hemos perdonado a nosotros mismos, ¿cómo podemos perdonar a los demás? El perdón propio es fundamental, incluso más importante que buscar el perdón de los demás. ¿Alguna vez has buscado el perdón de Dios por tus pecados y aun así te has sentido culpable? A menudo caemos en un ciclo de autocastigo, repitiendo nuestros errores hasta sentirnos indignos no solo del perdón, sino también de las bendiciones, de las respuestas a la oraciones y del amor del Padre celestial. Según la Biblia, nuestro Padre celestial nos perdona mediante el sacrificio de Su Hijo borrando nuestros pecados "tan lejos como está el oriente del occidente" (Salmo 103:12). Por lo tanto, negarnos a perdonarnos a nosotros mismos es dudar de la eficacia del sacrificio de Cristo. Por eso, para liberarnos de un espíritu no perdonador, debemos reconocer que esto surge del egoísmo, porque en lugar de confiar en el perdón de Dios, confiamos en nuestros propios sentimientos. Hoy es un tiempo para humillarnos y confiar en Dios y no en nuestras emociones. La Biblia dice en 1 Juan 1:9, “9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (NVI).
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060924 - Albergando Resentimiento
La frase “véngate de personas que te hirieron en el pasado”, no mejorará en absoluto tu futuro. Al contrario, resalta la importancia del perdón. Este es un concepto ejemplificado de manera poderosa en la historia de José en el libro de Génesis quien a pesar de sufrir numerosos maltratos, optó por perdonar en lugar de aferrarse al resentimiento. Esta actitud perdonadora es una lección invaluable para todos nosotros. Negarnos a perdonar puede acarrear consecuencias dolorosas, como dificultades para lidiar con el daño recibido y permitir que el resentimiento y la amargura se arraiguen en nuestro ser. Esto afecta negativamente nuestras relaciones, emociones y hasta nuestra salud física. Los sentimientos de desasosiego nos privan del gozo y del contentamiento. Además, pueden dañar nuestra salud emocional y espiritual. En resumen, el resentimiento puede tener efectos devastadores en todas las áreas de nuestra vida. Por lo tanto, es crucial decirle "no" al resentimiento y optar por el perdón para liberarnos del peso del pasado y para construir un futuro más saludable y lleno de paz. La Biblia dice en Efesios 4:31, “Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia” (NVI).
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060824 - Placer Pasajero
Todos experimentamos placeres momentáneos en la vida, desde disfrutar un exquisito postre hasta participar en deportes extremos. Sin embargo, no todos los placeres son iguales. Algunos son beneficiosos, mientras que otros son perjudiciales. Algunas personas buscan estos placeres a expensas de su salud o sus relaciones familiares y laborales. Por ejemplo, aquellos que se involucran en relaciones extramatrimoniales o abusan de sustancias adictivas. Los placeres desordenados surgen frecuentemente de una falta de comunión con Dios. Las decisiones que tomamos hoy pueden privarnos de las bendiciones que Dios tiene para nosotros. Cuando cedemos a la tentación, sacrificamos nuestro futuro por un placer momentáneo. No podemos permitir que nuestras decisiones se basen únicamente en deseos o sentimientos inmediatos, ya que el principio de sembrar y cosechar puede revertirse (Gálatas 6:7). Entonces, ¿Qué estamos sembrando? Porque la cosecha vendrá y en ese momento cosecharemos más de lo que sembramos. Por lo tanto, es importante ser cauteloso con los placeres momentáneos. De modo que una persona sabia considera las consecuencias negativas futuras al tomar decisiones en el presente. La Biblia dice en 1 de Corintios 10:13, “13 Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir” (NTV).
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060724 - Rechazando Lo Mejor
“Con frecuencia, renunciamos a lo mejor por aferrarnos a lo bueno”, un comportamiento arraigado en nuestra naturaleza humana. Este patrón se remonta al huerto del Edén, donde Eva cedió a la tentación de Satanás para determinar su propio camino en lugar de confiar en Dios. Desde entonces, hemos sido propensos a seguir nuestros propios deseos, guiados por intereses egoístas. Este enfoque egocéntrico se basa en tres conceptos equivocados. Primero, subestimamos quién es Dios: el creador supremo y soberano redentor que nos libera del pecado a través de la sangre de Su Hijo. Nosotros, como sus siervos, debemos servirle con amor y gratitud. Segundo, ignoramos nuestro propósito: fuimos creados para adorar y servir a Dios, glorificándolo con nuestras vidas. Tercero, no comprendemos el propósito divino en el mundo: Dios está construyendo Su reino y nos ha comisionado para participar en Su obra, sirviendo a otros y proclamando el evangelio. Rechazar el servicio a Dios equivale a perder una vida llena de bendiciones y significado. Seguir nuestro camino egoísta solo nos lleva a pérdidas mayores y una existencia vacía de propósito. La Biblia dice en el Salmo 37:23, “El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir” (NVI).
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060624 - La Unicidad
En mis días de seminarista, solíamos entonar un canto especial en los cumpleaños que resonaba con estas palabras: "Sabías que eres especial, sabías que tienes un lugar allá en el cielo. No hay nadie como tú, tan especial, con tus defectos y cualidades, como tú no hay". Aunque pueda parecer un tanto infantil, este canto nos transmitía una poderosa verdad sobre la singularidad con la que Dios nos creó y Su propósito para cada uno de nosotros. La expresión "defectos y cualidades" que usábamos insinuaba que la persona tenía más cualidades que defectos. Esta canción, en su simplicidad, nos recordaba la profunda verdad de nuestra unicidad ante los ojos de Dios y Su plan personalizado para nosotros. Dios, en Su inmensurable bondad, nos diseñó a cada uno de manera exclusiva y particular. Esta singularidad nos hace especiales y valiosos, como las piezas de arte únicas que tienen un valor incalculable. En cierto sentido, somos las creaciones más preciadas de Dios, concebidas con un propósito único y una meta final. Representamos la culminación suprema de Su amor y creatividad. Entonces, cada vez que te sientas desanimado o te encuentres comparándote con los demás, recuerda esto: "Eres único para un propósito único que nadie más puede cumplir por ti". Permitámonos abrazar nuestra singularidad y vivir cada día con la certeza de que somos amados y diseñados por el Creador del universo. La Biblia dice en el Salmo 139:13-14, “13 Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. 14 ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!”, (NTV).
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060424 - Sin Respiración
¿Has sentido alguna vez que te quedas sin aliento, sin poder respirar correctamente? Es una experiencia común después de un esfuerzo físico intenso, como correr o escalar. Sin embargo, la falta de aliento puede ser más que un simple síntoma de fatiga. Puede indicar problemas de salud subyacentes, como una condición cardíaca o de sobrepeso. De manera similar, podemos experimentar una falta de aliento espiritual. Esta falta de aliento espiritual puede ser un reflejo de nuestra salud espiritual. Cuando descuidamos las disciplinas espirituales como la oración, la lectura de la Palabra, la meditación y el ayuno, nuestra vitalidad espiritual puede disminuir gradualmente. En un mundo que a menudo nos deja sin aliento con sus demandas y desafíos, es crucial fortalecer nuestra condición espiritual. Te invito a que ingreses al "gimnasio espiritual" y desarrolles las disciplinas espirituales diarias, progresivas y consistentes. Al hacerlo, fortalecerás tu fe y estarás mejor preparado(a) para enfrentar las dificultades de la vida sin perder tu aliento espiritual. La Biblia dice en Job 33:4, “El Espíritu de Dios me ha creado, y el aliento del Todopoderoso me da vida” (NTV).
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060224 - Cuando Sientes Que Te Ahogas
“No todas las tormentas vienen para perturbar tu vida, algunas llegan para despejar tu camino. De vez en cuando es bueno dejar que los vendavales se lleven lo que nos hace mal”. La naturaleza nos lo enseña: Las tormentas hacen que los árboles tengan raíces más profundas. Sin lluvia, nada crecería. Así debemos aprender de las tormentas en nuestra vida. Como dice el refrán: Después de la tormenta, llega la calma. Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes. De la misma manera que ningún mar en calma ha hecho de sus marineros todos unos expertos, nuestra vida nos hará más fuertes, más audaces y mucho más tolerantes al salir victoriosos de las tormentas más fuertes que podamos estar enfrentando. Si sientes que te ahogas, recuerda que Cristo sabe calmar tormentas. Recuerda que la lluvia no solo moja, también suele pintar los cielos. De modo que, clama a aquel a quienes los mares y vientos le obedecen. La Biblia dice en Lucas 8:25, “Entonces les preguntó: ¿Dónde está su fe?». Los discípulos quedaron aterrados y asombrados. «¿Quién es este hombre? —se preguntaban unos a otros—. Cuando da una orden, ¡hasta el viento y las olas lo obedecen!”, (NTV)
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060124 - Sin Pena Y Sin Escrúpulos
La expresión "sin escrúpulos" resalta la falta de consideración por los demás, la imprudencia y la tendencia a actuar de manera egoísta. Las personas inescrupulosas pueden causarse daño a sí mismas y a quienes las rodean, ya que no tienen cuidado ni con sus acciones, ni con sus palabras. Es cierto que el ser humano, por naturaleza, puede ser propenso al egoísmo y al pecado. Sin embargo, a través de una vida espiritual y de un compromiso con Dios, podemos encontrar la fuerza y la guía para superar nuestras debilidades y para vivir de una manera más consciente y considerada. Depender de Dios y tenerle temor nos ayuda a mantenernos en el camino correcto y a actuar con integridad y respeto hacia los demás. Por lo tanto, al cultivar una relación con Dios, podemos encontrar el equilibrio necesario para vivir una vida plena y satisfactoria, sin caer en la imprudencia y el egoísmo que caracterizan a quienes actúan "sin escrúpulos". Finalmente, el temor a Dios y una vida espiritual nos ayudan a evitar vivir y hablar sin escrúpulos, permitiéndonos vivir de acuerdo con nuestros valores y principios más elevados. La Biblia dice en Proverbios 1:7, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”, (RV 1960).
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053124 - Las Oportunidades Que Se Pierden
"Hay tres cosas que nunca vuelven atrás: una bala disparada, una palabra dicha y una oportunidad perdida". Esta cita resalta la importancia de valorar y aprovechar las oportunidades que se nos presentan en la vida. Es cierto que a menudo lamentamos las oportunidades perdidas, pero es inútil lamentarse por lo que ya pasó y no se puede cambiar. Por lo tanto, es crucial reconocer que existen varios factores que pueden robarnos las oportunidades. Por ejemplo, la indecisión, la intranquilidad y el desespero, entre otros. Estos ladrones pueden impedirnos tomar decisiones importantes y actuar cuando se nos presentan oportunidades para crecer y para avanzar en la vida. Sin embargo, es importante recordar que el mundo está lleno de oportunidades y que cada nuevo día es una oportunidad para comenzar de nuevo y aprender del pasado. La vida misma es una oportunidad, y cada día que se nos concede es una bendición que debemos aprovechar al máximo. Por eso, no esperes pasivamente a que las oportunidades lleguen a ti, ya que es probable que muchas ya se te hayan presentado. En lugar de eso, vive plenamente, recibe cada día con gratitud y aprende de las experiencias que Dios te ha dado. La mejor oportunidad que tienes es la que está frente a ti en este momento. Así que, no la desperdicies, ni la dejes escapar. Aprovecha cada momento y haz lo mejor con lo que tienes en tus manos. La Biblia dice en Isaías 55:6, “ Busquen al Señor mientras pueden encontrarlo; llámenlo ahora, mientras está cerca” (NTV).
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053024 - El Secreto De Cerrar La Puerta
¿Cuántas veces has literalmente cerrado alguna puerta? Desde el joven que cierra con enojo su cuarto para excluirse en su mundo y en su propia realidad, como aquellos que cierran la puerta para una reunión importante y poder concentrarse en los temas que se han de tratar. Algunas veces hemos cerrado la puerta consciente o inconscientemente. Otras veces a propósito para que no nos vean o para excluir a alguien que no queremos y entre particularmente en donde estamos. Pero, ¿qué decir de las puertas que nos cierran a nosotros? Aquellas que queremos abrir y nadie suele abrirlas. Es decir, las oportunidades por las cuales “tocamos a la puerta” pero parece que nadie sale a abrirla. A lo largo de la vida aprendemos que hay puertas que se abren sin siquiera intentarlas abrir. En cambio hay otras que aunque se traten de abrir, nunca se abren. Hay puertas que abrimos deliberadamente y hay otras que cerramos porque si no lo hacemos, lo que entra puede hacernos mucho daño. En cierta manera, la vida es un abrir y cerrar de puertas. Sin embargo, hay una puerta que es necesario cerrarla para crecer espiritualmente. Esa es la puerta que deja afuera las distracciones mientras oras a Dios. Cuando cierras la puerta de tu habitación para entrar con Dios en oración, Él abre las ventanas de los cielos y los portones de bendición. La Biblia dice en Mateo 6:6, “Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará en público”, (NVI).
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052924 - La Polilla En El Corazón
Un hombre trabajó arduamente por muchos años. Este fiel trabajador con frecuencia depositaba billetes de alta denominación en una caja fuerte absteniéndose de muchas cosas y aún de compartir con otros por el celo de guardar sus posesiones hasta el día de su retiro. Todos los días soñaba con el día en que abriría su urna y disfrutaría de sus riquezas. Con el paso del tiempo al considerar que ya era rico y que era el tiempo de disfrutar de sus haberes, trajo a un cerrajero para que abriera la urna. Tuvo que hacerlo cortando la tapa por medio de un soplete por la parte de arriba para que no viera lo que estaba adentro. Al quedar abierta el hombre despidió al cerrajero y vació la urna esperando encontrar miles de billetes. Muy grande fue su sorpresa al darse cuenta de que su fortuna se reducía a un montón de papelitos sin ningún valor. La polilla se había comido todos los billetes en esa caja. Este hombre se volvió loco y murió poco después sin recobrar la razón. Moraleja: “No ames el dinero”. Te volverás loco. Cuanta razón tiene el Señor Jesucristo cuando dice: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro. allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:l9-21, NTV)
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052824 - El Amar Es Una Elección
La afirmación de que "el amor no es algo que te pasa de repente, es una elección y un compromiso" desafía el mito común de que el amor es simplemente un sentimiento espontáneo e incontrolable. Muchos caen en la trampa de creer en el "amor automático", como si el amor surgiera de manera instantánea. Sin embargo, lo que a menudo se experimenta en esos momentos es simplemente atracción o emociones superficiales, no amor genuino. Es importante reconocer que las emociones, las palabras y la atracción pueden ser parte del camino hacia el amor, pero no son amor en sí mismas. El amor es una elección consciente y deliberada, una decisión firme de comprometerse con el bienestar y la felicidad de otra persona. En primer lugar, debemos elegir amar a Dios, ya que Él nos ha dado la libertad de decidir si queremos amarlo o no. Él nunca nos obligará a amarlo, ya que el amor no puede ser forzado, sino que debe ser ofrecido y recibido libremente. Del mismo modo, podemos elegir amar a los demás, pero Dios no nos obligará a amar a nadie. Cuando comprendemos que el amor es una elección, cambia nuestra perspectiva y nos capacita para amar de manera más profunda y significativa. Nos permite tomar responsabilidad por nuestras acciones y comprometernos genuinamente con las personas que amamos. Dios nos ama incondicionalmente, y es nuestro privilegio y responsabilidad responder a ese amor eligiendo amarlo a Él y a los demás. Entonces, ¿cómo respondes al amor de Dios? ¿Estás dispuesto a hacer esa elección consciente de amar? La Biblia dice en Deuteronomio 30:20a , “Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el Señor tu Dios. Esa es la clave para tu vida…” (NTV).
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052724 - Dios Nunca Se Exaspera
La frase que recibiste por la mañana, "Dios no se desespera, Él hace las cosas con calma. El necio se desespera, el sabio mantiene la calma", resalta la importancia de la paciencia y la serenidad en nuestras acciones. Al reflexionar sobre ella, me di cuenta de cuántas veces actuamos impulsivamente, cediendo a la desesperación en lugar de mantener la calma y la compostura. Otra cita que mencionas, "Un hombre en calma es como un árbol que da sombra. Las personas que necesitan refugio se acercan a él", ilustra vívidamente el poder de la tranquilidad y la serenidad para ofrecer consuelo y refugio a quienes nos rodean. La desesperación, por otro lado, no solo es inútil, sino que también puede llevar a problemas de salud y dificultades adicionales. Es cierto que en la sociedad actual, la espera puede ser difícil de tolerar. Desde esperar en una fila hasta situaciones más importantes en la vida, como esperar una respuesta o una solución, la paciencia parece ser una virtud en peligro de extinción. Sin embargo, aprender a esperar es crucial, ya que nos brinda la oportunidad de crecer, aprender y fortalecernos. En la espera, tenemos tres opciones: permitir que nos marque, permitir que nos destruya o permitir que nos fortalezca. ¿Cómo actuamos mientras esperamos? ¿Actuamos impulsivamente, cediendo a la desesperación, o mantenemos la calma y permitimos que la espera nos fortalezca y nos haga crecer como individuos sabios y pacientes? Es una pregunta que cada uno de nosotros debe reflexionar y responder sinceramente. La Biblia dice en Isaías 30:18, “Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda” (NTV).
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052624 - No Me Digas Nada
Las palabras "Ya no me digas nada" suelen ser un recurso común en momentos de frustración, cuando nos sentimos heridos o defensivos. Este comportamiento defensivo puede ser impulsado por nuestro ego, ya que nos cuesta enfrentar lo que no queremos escuchar. Imagina por un momento si Dios nos tratara de la misma manera, diciéndonos: "Ya no me digas nada". Afortunadamente, Dios nos ofrece un amor y una paciencia infinitos. Él siempre está dispuesto a escuchar nuestros clamores, incluso cuando hemos cometido errores y le hemos fallado. A través de Cristo Jesús, Dios nos invita a venir a Él en todo momento, en cualquier situación y para cualquier decisión. Lo asombroso es que, a pesar de nuestras faltas, Dios no se cansa de nosotros. En lugar de decirnos que seamos silenciosos, Él nos anima a decirle todo lo que hay en nuestro corazón. ¿No es increíble la grandeza y la maravilla de nuestro Dios? Él desea conocer cada parte de nosotros, por lo que nos invita a compartir todo lo que llevamos en nuestro corazón. Así que, incluso cuando sientas que ya no quieres escuchar a nadie más, recuerda que Dios siempre está ahí, listo para escucharte y recibirte con amor y comprensión. La Biblia dice en el Salmo 34:6, “En mi desesperación oré, y el Señor me escuchó; me salvó de todas mis dificultades”, (NTV).
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052524 - Pensando Y Sintiendo
Escucha la siguiente frase: "Si quieres éxito, piensa con la cabeza y siente con el corazón. Si quieres fracasar, piensa con el corazón y siente con la cabeza". Es cierto que muchas veces cometemos errores al dejar que nuestras emociones dominen nuestras decisiones en lugar de usar nuestro intelecto para analizar las situaciones de manera racional. Dios nos ha dotado de la capacidad de razonar y procesar información a través de nuestra mente, pero también nos ha dado la capacidad de experimentar emociones a través de nuestro corazón. Para encontrar un equilibrio, podemos seguir el sabio consejo de nuestros abuelos: "Piensa, analiza, evalúa y luego actúa". Aunque parece simple, requiere práctica y disciplina para implementarlo en nuestras vidas diarias. Es fundamental recordar que antes de actuar, hablar o escribir, debemos tomarnos el tiempo necesario para reflexionar y considerar las consecuencias de nuestras acciones. De lo contrario, corremos el riesgo de cometer errores y enfrentar problemas innecesarios. Además, aprender a establecer límites y decir "sí" o "no" en el momento adecuado es crucial para evitar problemas futuros y mantener el equilibrio en nuestras vidas. En resumen, pensar con la cabeza y sentir con el corazón nos ayuda a tomar decisiones más acertadas y a evitar arrepentimientos en el futuro. La Biblia dice en Jeremías 17:9, “»El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?” (NTV).
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052424 - El Tiempo No Se Puede Regresar
"No puedes retroceder el tiempo, pero con una actitud correcta podrás recuperar en el futuro más de lo que perdiste en el pasado". Esta frase nos recuerda la importancia de abordar el presente con una mentalidad positiva y constructiva. Aunque no podemos cambiar nuestro pasado, sí podemos influir en nuestro futuro mediante nuestras elecciones y actitudes actuales. El tiempo, como juez implacable, eventualmente pondrá todas las cosas en su lugar. Un ejemplo es el amor. Por ejemplo, podemos decir: “Yo amo es tiempo presente, yo amé es tiempo pasado, yo amaré es tiempo futuro y amar sin ser amado es tiempo perdido". Esto resalta la trascendencia del amor a través del tiempo. El amor va más allá de las limitaciones temporales y sigue siendo una fuerza poderosa que impacta nuestras vidas en cualquier momento. Es esencial que oremos para que Dios guíe nuestro camino y que Su voluntad sea nuestro rumbo. Esto nos ayuda a alinear nuestras acciones y decisiones con Su plan para nosotros. ¿Estamos siguiendo la voluntad de Dios y confiando en Él para nuestro futuro? Esta es una pregunta fundamental que cada uno debe considerar en su propio camino de fe. La Biblia dice en Génesis 28:15, “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho” (NTV).
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052324 - Fe Y Agradecimiento
"Agradecer a Dios después de que Él responde a una oración es gratitud. Agradecer a Él por adelantado es fe". Esta es una verdad profunda sobre la relación entre la fe y la gratitud. La fe en Dios transforma nuestros peores días en el comienzo de una nueva etapa llena de esperanza y promesas. El agradecimiento es el primer paso hacia un corazón lleno de fe y esperanza. Cultivar un espíritu de gratitud puede cambiar el rumbo de nuestros días y de nuestro futuro. La fe va más allá de la esperanza, la espera, la actitud positiva y la paciencia. Es un concepto espiritual que se basa en la confianza en lo sobrenatural y en los recursos espirituales. La fe nos conecta con la vida eterna y nos permite percibir lo trascendente. Es una dependencia en lo espiritual por encima de lo carnal, y nos permite ver más allá de lo que los ojos humanos pueden ver. La fe es el camino hacia la salvación. En resumen, la fe es la llave que abre la puerta de las bendiciones en el nombre de Cristo Jesús. ¿Cultivas la gratitud y tienes fe en tu vida? Estos dos aspectos están estrechamente vinculados y juntos pueden llevarnos a experimentar la plenitud de la vida en Cristo. La Biblia dice en Hebreos 11:6, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (RV1960).
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052224 - La Desesperación
“La desesperación puede llevar a una persona a hacer cosas sorprendentes". Esto resuena como una gran verdad, ya que la desesperación a menudo nos conduce a acciones impulsivas y poco sabias. Malas decisiones, inversiones erróneas y relaciones dañinas son solo algunos ejemplos de lo que puede surgir de la desesperación. La desesperación se define como la pérdida total de la esperanza, paciencia o tranquilidad de ánimo, generalmente causada por la consideración de un mal irreparable o por la impotencia de lograr el éxito. Dios anhela que entreguemos nuestra desesperación, intranquilidad y condiciones aparentemente irreparables a Él. Su deseo es sanar nuestros corazones, calmar nuestras ansiedades y tranquilizar nuestro ser por completo. Él es la fuente de paz y tranquilidad, capacitándonos para actuar de acuerdo con Su voluntad. Él nos perdona, nos levanta, nos sostiene y nos alienta, incluso en las situaciones más desesperadas. Además, Él tiene el poder de reparar lo que parece irreparable. Entonces, ¿qué debemos hacer en medio de la desesperación? He aquí hay algunas opciones: presentar nuestras ansiedades delante de Él, depositar nuestra intranquilidad en Sus manos y dejar ante Él nuestros dolores, pesares, desaciertos y circunstancias que nos llenan de desesperación. Pero sobre todo, debemos aprender a esperar en Él, confiando en Su bondad y soberanía incluso cuando todo parece oscuro. La Biblia dice en Santiago 1:4, “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (RV1960).
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052024 - Lo Que Esperamos
La vida nos sumerge en un mar de expectativas desde una edad temprana: expectativas académicas, sociales, laborales e incluso espirituales. Denis Waitley ofreció una perspectiva interesante al decir: "Espera lo mejor, planea lo peor y prepárate para sorprenderte", reconociendo la imprevisibilidad de la vida. Sin embargo, surge la pregunta crucial: ¿Qué tipo de expectativas deberíamos cumplir? Aquí radica la esencia del asunto. Algunos se esfuerzan por satisfacer las expectativas de los demás a expensas de las suyas propias, mientras que otros, solo piensan en sí mismos y olvidan a los demás. ¿Cuál es la solución? La respuesta, aunque simple, es profundamente significativa: “debemos esforzarnos por cumplir las expectativas de Dios”. Para lograr esto, es fundamental conocer Su Palabra y Sus principios para nuestras vidas ya que centrarnos exclusivamente en las expectativas humanas nunca nos llevará a la satisfacción genuina. Como señaló Alejandro Santafé, “a menudo esperamos que los demás se ajusten a nuestros deseos, lo que nos impide aceptarlos tal como son”. En última instancia, son nuestras propias expectativas las que nos decepcionan y no las personas en sí mismas. Dios, por otro lado, solo espera que le entreguemos nuestros corazones y que lo sigamos con sinceridad. ¿Estamos dispuestos a hacerlo? Al elegir seguir a Dios, encontramos una guía sólida y una fuente de expectativas que nos llevarán a una vida más plena y significativa. La Biblia dice en Miqueas 6:8, “Oh pueblo, el Señor te ha dicho lo que es bueno, y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios” (NTV).
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051924 - Tranquilidad O Inquietud
¡Es interesante saber que a las ovejas no les gusta acostarse! Su intranquilidad refleja un aspecto común de nuestras vidas. Sin embargo, cuando nos encontramos en un estado de inquietud constante, Dios nos ofrece descanso. Aunque el descanso no es la única solución, es una parte fundamental para nuestra salud integral. La inquietud prolongada puede llevar al agotamiento, generando fatiga física, emocional y espiritual. Uno de los nombres hebreos de Dios es Jehová "Shalom", que significa paz. Jehová Shalom se traduce como "Yo soy el Dios de la paz". Jesús también nos habla de la paz en Juan 14:27, prometiendo un regalo de paz para nuestras mentes y corazones, una paz que el mundo no puede ofrecer. Esta paz no está condicionada por nuestras acciones o circunstancias; es un regalo que Dios nos ofrece libremente. Cuando Dios nos ofrece un regalo de paz, lo hace con seriedad y generosidad. No es algo que debamos ganar, merecer o rogar. La paz no se basa en una vida exenta de problemas, sino que es una elección que podemos hacer, un regalo disponible para nosotros en cualquier momento. La Biblia dice en el Salmo 127:2, “De nada sirve que ustedes se levanten muy temprano, ni que se acuesten muy tarde, ni que trabajen muy duro para ganarse el pan; cuando Dios quiere a alguien, le da un sueño tranquilo”, (TLA)
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051824 - La Culpabilidad
En la sala de espera de una cita, me encontré con esta reflexión: "El sentimiento de culpa nos impide ver las cosas con claridad". Es una verdad que todos hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas. Nadie es perfecto y todos hemos causado daño a otros en algún momento, ya sea con acciones egoístas o palabras hirientes, especialmente a aquellos a quienes más amamos. Como resultado, a menudo nos encontramos lidiando con un peso de culpa que nubla nuestra percepción. Sin embargo, existe un camino para liberarnos de esta carga: "Confesar nuestros pecados y confiar en el perdón de Dios". La palabra "confesión" en griego, "homologeo", se desglosa en "homo", que significa "el mismo", y "logeo", que significa "hablar". Por lo tanto, confesar significa estar de acuerdo con Dios, reconocer nuestros errores y admitir nuestra necesidad de perdón. Jesús toma sobre sí mismo nuestras culpas, nos perdona y nos libera de su peso. Si todavía nos sentimos atrapados en la culpa, es posible que no entendamos completamente la bondad de Dios. Cuando Jesús murió, cubrió todos nuestros pecados y los arrojó al fondo del océano, colocando un cartel que dice "No pescar". Si hemos confesado nuestros pecados ante Dios, ¿por qué seguimos cargando con ellos cuando Él ya los ha perdonado y olvidado? Permitámonos liberarnos de la carga de la culpa y abrazar la gracia y el perdón que Dios nos ofrece. La Biblia dice en Isaías 53: 5-6, “Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades . . . Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros” (NTV).
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051724 - Cuando Se Libera El Alma
Jimi Hendrix una vez afirmó: "Con el poder del alma, cualquier cosa es posible". El alma, esa dimensión íntima que alberga nuestros sentimientos, emociones y voluntad, es verdaderamente poderosa. Sin embargo, también puede convertirse en prisionera de resentimientos, amarguras y heridas profundas que impactan nuestra vida y acciones. La pregunta fundamental es entonces: ¿cómo podemos permitir que Dios restaure nuestra alma? En primer lugar, es fundamental confiar en el buen pastor para el perdón de nuestros pecados. Aunque todos hemos fallado y nos hemos alejado de la gloria de Dios debido a nuestros errores, encontramos justificación a través de la gracia de Cristo Jesús. En segundo lugar, debemos liberarnos del peso del resentimiento y enfocarnos en el futuro. No podemos experimentar la restauración del alma si seguimos aferrados al rencor. La Palabra de Dios nos exhorta a abandonar toda amargura, ira, enojo, y toda forma de malicia (Efesios 4:31). Por último, es vital unirse a Jesús para que Él comparta nuestras cargas. Cuando nos unimos a Jesús, no tenemos que llevar nuestras cargas solos. Como lo dice claramente la Escritura: "Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso" (Mateo 11:28, NVI). Recuerda siempre que Dios está atento para restaurar a los corazones quebrantados. Acércate a Él con confianza, permitiéndole obrar en tu alma para traer sanidad y restauración. Él. La Biblia dice en Isaías 41:13, “Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra, que te dice: No temas, yo te ayudaré” (NTV).
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051324 - Sin Dirección
¿Cuántas veces has tratado de llegar a un lugar específico sin la dirección a la mano? Para algunos quienes poseen una memoria fotográfica esto es algo muy fácil, para otros a quienes el sentido de ubicación no es su fuerte, les es supremamente difícil llegar a un lugar sin la dirección exacta. De la misma manera podemos vivir nuestras vidas. Podemos tratar de saber para dónde vamos, pero si no sabemos el destino final, podemos dar muchas vueltas, perdernos con facilidad y perder el propósito por el cual hemos emprendido la carrera. A eso le llamamos una vida con o sin propósito. Cuando sabemos nuestro propósito de vida no dejamos que las cosas nos distraigan, que los obstáculos nos desvíen y no queremos tomar atajos para llegar más rápidamente. Al saber el propósito por el cual hemos sido diseñados, todo nuestro enfoque, nuestra perspectiva y nuestro esfuerzo están canalizados para llegar a su destino final. Para los creyentes es conocer de Jesús y de la vida eterna lo cual nos da un destino final y una plenitud de vida. Y tú, ¿sabes cuál es tu destino? Si no tienes propósito, dirección y rumbo en tu vida, Dios te lo puede dar. La Biblia dice en Efesios 2:10, “Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás” (NTV)
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051224 - Dios Es Tu Protector
Un día encontré esta poderosa cita: "Nadie derrumba a quien Dios levanta. Nadie derrota a quien Dios protege. Nadie maldice a quien Dios bendice". Es un recordatorio reconfortante de que Dios es nuestra máxima protección. Para ilustrar esto, reflexionemos sobre las ovejas y su pastor. Las ovejas, por naturaleza, son criaturas vulnerables, pero el pastor utiliza sus herramientas para cuidarlas y protegerlas. Con una vara, las defiende de peligros, mientras que con un cayado las guía y rescata cuando se pierden. De manera similar, nosotros somos como ovejas extraviadas, y Jesús vino a ser nuestro buen Pastor. Al igual que el pastor utiliza estas herramientas físicas para dirección y protección, Dios desea hacer lo mismo por nosotros. Dios nos protege de diversas maneras. Primero, cuando llevamos nuestras heridas ante Él, Su compasión nos reconforta, sabiendo que somos vulnerables sin Su cuidado (Mateo 9:36). Segundo, al seguirlo, nos guía por el camino correcto como nuestro Pastor, liderándonos hacia la vida plena (Juan 10:4). Tercero, si nos perdemos o nos alejamos, Jesús, como el buen Pastor, nos busca incansablemente hasta encontrarnos, mostrando Su amor y dedicación (Mateo 18:12). Cuarto, cuando fallamos o caemos, Él nos rescata y nos ayuda a levantarnos, iniciando así nuestro camino hacia la recuperación (Mateo 12:11-12). Finalmente, al confiar en Él para nuestra salvación, podemos estar seguros de que Su promesa se cumplirá. La Biblia dice en Juan 10:11, “»Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas” (NTV).
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050824 - Marineros Espirituales
Leyendo un artículo en un magazine, tomé nota de la siguiente frase: “Cualquiera navega en aguas tranquilas, pero los mejores marineros aprendieron en medio de las tormentas más difíciles”. Edward Gibbon, experto en marineros, dijo: “Los vientos y las olas siempre están al lado de los navegantes más expertos”. En otras palabras, las tormentas más fuertes son el aula de clases de los marineros más prominentes. Nosotros somos los marineros en el océano llamado vida. Las tormentas torrenciales con sus fuertes vientos y sus violentas aguas son inevitables. En vez de esperar una vida sin dichas tormentas, debemos hacer de las tormentas una sala de enseñanzas para aprender a cómo navegar y sobrepasar cada una de ellas. Las grandes olas, no podrán hacernos bajar ni hundir en la barca de nuestra vida. De modo que cuando vengan los vientos y las olas más fuertes, debemos aprender que lo único que podemos hacer cuando llueve, es dejar que pase, protegernos y esperar que todo se calme. Todas las tormentas tienen una característica fundamental: “Todas, sin excepción, terminarán”. No hay tormentas eternas, pero sí se pueden aprender lecciones de tenacidad, perseverancia, dependencia y diligencia en cada una de ellas. Dios es tu refugio en medio de la tormenta, ¿deseas refugiarte como un buen marinero en Él? La Biblia dice en Isaías 32:2,“Cada uno será como un refugio contra el viento, como un resguardo contra la tormenta; como arroyos de agua en tierra seca, como la sombra de un peñasco en el desierto” (NVI).
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050724 - Apegándonos Al Dolor
Una vez escuché una frase que me hizo reflexionar: "Aferrarse al dolor es como chocar con un cactus por accidente y terminar abrazándolo porque te gusta cómo se siente". Es irónico, ¿verdad? El dolor es una parte inevitable y, en cierto sentido, necesaria de la experiencia humana. Sin él, no podríamos comprender plenamente la felicidad y la plenitud. El dolor actúa como un antídoto y un maestro para el alma. Solo aquellos que han experimentado el dolor pueden llegar a madurar y crecer a través de él. Es importante distinguir entre el dolor y el sufrimiento. Mientras que el sufrimiento surge de la resistencia a lo que nos sucede, el dolor surge de las pérdidas, los duelos y el amor. Como dice el proverbio, "Si no permites que el dolor se convierta en tu verdugo, puede ser un gran maestro". Reflexiona sobre cómo el dolor ha sido tu maestro personal. ¿Qué lecciones importantes has aprendido? ¿Cómo podrías evitarlo en el futuro? Si has infligido dolor a otros, ¿cómo podrías reparar el daño que has causado? ¿Y de qué manera podrías transformar tu propio dolor en algo beneficioso para los demás?Recuerda que, si no puedes cambiar la situación que te causa dolor, siempre tienes el poder de elegir tu actitud frente a ella. Que Dios te conceda sabiduría y entendimiento en este proceso. La Biblia dice en el Salmo 32:10, “Muchos son los dolores de los malvados, pero el amor inagotable rodea a los que confían en el Señor”, (NTV).
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Oración por las peticiones
Culto de oración
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Predica Domingo 1 parte
Las mentiras de satanás
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Predica 2 parte
Consecuencias de mirar atrás
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Predica 1 partes
Consecuencias de mirar atrás
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22 aEcha sobre Jehová tu carga y él te sustentará;no dejará para siempre caído
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