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Iglesia de la Ciudad - Mensajes
by Pastor José Luis Cinalli
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428: Recuperando la autoridad perdida - 10/5/2026 - #1403
Pastor José Luis Cinalli10/5/2026Recuperando la autoridad perdida“¿Qué son los seres humanos… para que de ellos te ocupes? Sin embargo… los pusiste a cargo de todo lo que creaste, y sometiste todas las cosas bajo su autoridad”, Salmo 8:4-6 (NTV).Imagina que intentas encender el televisor: presionas el botón, sacudes el control, apuntas con fuerza... y nada. El control tiene los botones correctos y la marca adecuada, pero no tiene poder. ¿Por qué? Perdió su conexión interna: se quedó sin pilas o se soltó un cable. Muchas personas viven así. Tienen el ‘título’ de padres, pastores o coordinadores, pero su entorno es un caos. Usan los botones del ayuno y la oración, pero el ‘televisor’ no se enciende. Su error fatal es confundir cargo con conexión. El derecho bíblico a liderar nace de la capacidad de ser guiado. En el Edén, Adán era ‘virrey’ porque estaba conectado a la Fuente. Al rebelarse, el flujo de autoridad se detuvo y la creación imitó a su jefe. Cuando Adán desconoció a su Superior, la naturaleza dejó de reconocerlo y aparecieron los espinos, Génesis 3:18. La creación dejó de cooperar porque ya no veía en el hombre el reflejo del Rey. Si tu mundo exterior es un caos, es muy probable que sea porque perdiste tu conexión interior con Dios. El enemigo no se detiene ante tus gritos, sino ante tu obediencia. No puedes corregir la rebeldía de otros si tú mismo eres rebelde ante Dios o tus autoridades. La autoridad verdadera no se toma a la fuerza, se gana rindiéndose a Dios. Si quieres que las cosas vuelvan a estar bajo tu control, tú debes ponerte bajo el control de Cristo. Cuando te alineas con el Rey, su Reino vuelve a respaldar tu voz. El cargo no te da el poder Tener un cargo importante no garantiza que la gente te siga de verdad. Puedes ser el jefe o el padre, pero si no tienes autoridad real, solo tienes un título vacío. Al rey Saúl le pasó: seguía sentado en el trono, pero ya no contaba con el apoyo de Dios, 1º Samuel 16:14. Tenía la corona, pero no el respaldo. En cambio, el centurión romano entendió la clave: sus soldados lo obedecían porque él mismo sabía obedecer a sus jefes, Mateo 8:9. Si se rebelaba contra el César, sus soldados se rebelarían contra él. La regla es simple: si no respetas a quienes te guían (Dios o tus autoridades), perderás el respeto de quienes tú diriges (tu equipo o familia). La autoridad no se gana con gritos ni con carisma, sino siendo íntegro y obediente. No te desgastes mandando por la fuerza; tu influencia real viene de estar conectado a Dios. Como dijo Jesús: “Separados de mí, no pueden hacer nada”, Juan 15:5.La buena noticia es que no estamos condenados a vivir desconectados. Jesús vino a reparar el ‘cable roto’ que nos separaba de Dios. Vino a devolvernos nuestra posición de autoridad. Si sientes que tu vida o tus finanzas son un caos, no te desesperes: reconéctate con Dios. La verdadera victoria espiritual empieza de rodillas. Cuando te pones bajo las órdenes de Cristo, tus problemas y enemigos se ven obligados a reconocer Su voz a través de la tuya. No busques que el diablo te tenga miedo; busca que vea en ti el respaldo de Aquel que ya lo venció. La autoridad no es opresión, es protección En el Reino de Dios, la autoridad no es un látigo para mandar, sino un escudo para proteger. Dios estableció una estructura de cuidado; no de jerarquía tiránica. Él es la Fuente; Adán era el responsable directo ante Dios (quien recibió el mandato de cuidar el huerto antes de que Eva fuera creada, Génesis 2:16-18); y Eva, su ayuda idónea, estaba llamada a caminar bajo ese diseño de cobertura. Como dice Pablo: “Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo”, 1ª Corintios 11:3. No se trata de quién manda más, sino de quién protege a quién. Un verdadero líder no busca que le sirvan, sino saber a quién tiene que proteger. El problema en el Edén comenzó por la falta de rendición de cuentas. Cuando Eva decidió actuar sola, se alejó de la protección de Dios y quedó vulnerable al engaño. Olvidó que “El hombre no es dueño de su destino, que no le es dado al caminante dirigir sus propios pasos”, Jeremías 10:23 (NVI). En la vida espiritual, creer que no necesitamos de nadie es el paso previo a fracasar, Proverbios 16:18. Al salir de su ‘paraguas protector’, Eva quedó expuesta. La Biblia enseña que hay seguridad en la comunidad: “hierro con hierro se aguza”, Proverbios 27:17. Si un líder o cualquier persona decide ‘hacer la suya’ y rompe su conexión con quienes lo cuidan, se vuelve un blanco fácil. Vivir fuera del diseño de Dios es como entrar a una batalla sin escudo: pierdes tu refugio y te expones al peligro. Pero el pecado se consumó con Adán. La Biblia dice que él “estaba con ella” (Génesis 3:6) pero no hizo nada. Adán no estaba ausente; fue un testigo pasivo que abdicó de su lugar. Su misión era ‘guardar’ el huerto y proteger a su esposa, pero se quedó callado mientras la serpiente atacaba. Su error no fue lo que hizo, sino lo que dejó de hacer: no usó su autoridad para protegerla ni para frenar el mal. La lección es clara: la verdadera autoridad no se trata de mandar, sino de intervenir y proteger. Cuando alguien con liderazgo deja de cuidar lo que le corresponde, el orden se rompe y el caos toma el control.Dios juzgó a Adán con firmeza: “Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él...”, Génesis 3:17. Su gran error no fue solo comer del fruto, sino poner el deseo de su esposa por encima de la orden divina. Al priorizar a una persona antes que a Dios, todo el sistema se rompió. Cuando Adán dejó de seguir a su autoridad (Dios), le dio permiso al resto del mundo para dejar de seguir la suya. Por eso la naturaleza se volvió difícil y rebelde, Génesis 3:18. La naturaleza dejó de cooperar porque el administrador ya no reflejaba al Rey. Recuerda esto: el desorden que ves a tu alrededor suele ser un reflejo de tu propia falta de sujeción. Si tú no eres enseñable, tu equipo no lo será. Si cuestionas a tus autoridades, ellos cuestionarán la tuya. Conclusión. El verdadero poder no viene de un cargo o un título, sino de estar conectados con Dios. Tener un puesto importante no evita los problemas, pero obedecer a Dios nos da la fuerza para enfrentarlos. A veces creemos que ser independientes nos hace libres, cuando en realidad solo nos hace perder el rumbo. Si quieres recuperar el orden en tu familia, trabajo o dinero, deja de intentar controlarlo todo por fuera y ríndete a Dios por dentro. No intentes arreglar tus problemas solo, porque terminarás herido. Vuelve a poner a Dios primero y verás cómo todo lo demás empieza a encajar otra vez. Reflexión. Revisa tu conexión antes de actuar. Un líder que no se evalúa a sí mismo pelea batallas perdidas. Pregúntate:· ¿Quién manda en mi vida? Si no sigues a Dios, no esperes que otros te sigan a ti. La autoridad real nace de la obediencia; si no te sujetas a Su guía, tus palabras pierden peso. · ¿El desorden empieza en mí? Antes de culpar a tu equipo o a tu familia por el caos, mira hacia adentro. A veces, el desorden de afuera es solo un reflejo de tu propia desconexión interna. · ¿Me muevo por esfuerzo o por gracia? Si estás agotado y frustrado, es porque intentas hacerlo todo solo. El verdadero liderazgo fluye con paz y respaldo divino; no se trata de empujar con fuerza, sino de dejar que Su autoridad fluya a través de ti.No luches solo. Confía en Dios. La verdadera victoria no se gana gritando a los problemas, sino rindiéndose ante el Señor. Cuando te pones bajo Sus pies, Él pone tus batallas bajo los tuyos.
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427: El arado de Dios: Cuando el dolor prepara la bendición - 03/5/2026 - #1402
Pr. José Luis Cinalli 03/5/2026El arado de Dios: Cuando el dolor prepara la bendición “¡Pónganse a labrar el barbecho! ¡Ya es tiempo de buscar al SEÑOR! ...”, Oseas 10:12 (NVI).¿Alguna vez has sentido que, a pesar de tus oraciones y tu esfuerzo, parece que el cielo está cerrado y nada nuevo florece? A menudo le pedimos a Dios que envíe ‘la lluvia’, pero olvidamos que Él es un sembrador sabio: Dios jamás desperdicia su semilla en un suelo que no ha sido trabajado. Muchos estamos viviendo sobre un barbecho espiritual: un terreno que alguna vez fue fértil, pero que hoy, por el descuido, se ha vuelto duro como el cemento. Hoy Dios no viene a hablarte de la lluvia, viene a hablarte del arado. Viene a decirnos que, antes de que lo nuevo florezca, lo viejo debe ser roto. 1. El llamado: Labrar el barbecho. La expresión “labrar el barbecho” es un llamado urgente a preparar el corazón. La bendición no es un accidente ni un golpe de suerte, es una cosecha en un terreno preparado. No podemos esperar bendiciones nuevas en un terreno endurecido con viejas actitudes. Como advirtió el profeta: “¡Pasen el arado por el terreno endurecido de sus corazones! ...”, Jeremías 4:3 (NTV). La ley de la cosecha espiritual es sencilla: Dios envía la lluvia, pero nosotros pasamos el arado. El barbecho es tierra abandonada. Es el suelo asfixiado por la maleza del descuido. Es la radiografía de quien alguna vez ardió por Dios, pero hoy es insensible por causa de la rutina o el conformismo. Dios envía la lluvia, pero nosotros pasamos el arado. La bendición no cae sobre la indiferencia, sino sobre el hambre espiritual. 2. El obstáculo: La piedra del orgullo. Para que el arado penetre y la semilla eche raíces, hay que sacar las piedras. La más grande es el orgullo. El orgullo no nació en la tierra, sino en el cielo, cuando la criatura (Lucifer) intentó suplantar al Creador, Ezequiel 28:17. Es el gran antagonista de la fe, mientras la fe es dependencia total de Dios, el orgullo es dependencia total del ‘yo’. En el fondo, el orgullo es ateísmo práctico; es el intento de ser nuestros propios dueños. El orgullo es la piedra que quiebra la punta del arado. Por eso, antes de sembrar, Dios debe pulverizar nuestra soberbia porque “Él resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”, Santiago 4:6. El orgullo nos engaña haciéndonos creer que somos autosuficientes y que no necesitamos nada (Apocalipsis 3:17) robándole a Dios la gloria por los dones que Él mismo nos prestó. Hombres como Nabucodonosor, Uzías y Ezequías no cayeron por falta de poder, sino por exceso de ‘yo’. Al final del día, el orgulloso tiene un problema de adoración: no alaba a Dios, se aplaude a sí mismo. 3. El proceso: El desierto y la aflicción. Muchas de nuestras aflicciones, sean espirituales, mentales o físicas, son la mano de Dios obrando para humillarnos ante Él. “Te acordarás de todo el camino en el desierto, por donde el Señor tu Dios te ha traído… para afligirte y ponerte a prueba, y para saber lo que había en tu corazón…”, Deuteronomio 8:2 (RVC). El propósito del desierto se cumple cuando podemos besar la mano del que nos aflige y decir como el salmista: “Señor, por tu fidelidad me has afligido”, Salmo 119:75. Pero cuidado: la misma mano que suaviza a uno, endurece a otro; tal como el sol, que mientras derrite la cera, endurece la arcilla. ¿Eres cera o eres arcilla ante Su trato? 4. El resultado: quebrantamiento. El fruto de labrar el barbecho es el quebrantamiento. Labrar el barbecho es nuestra responsabilidad no para ‘comprar’ el favor de Dios sino para quitar los estorbos que impiden que Su vida fluya en nosotros: “Lávense las manos, pecadores; purifiquen su corazón... Humíllense delante del Señor...”, Santiago 4:8 (NTV). No hay lluvia de bendición sobre un terreno que no ha sido preparado. La mayor evidencia de que Dios se está acercando a una persona es la humillación. Así fue con el rey Josías: “... Estabas apenado y te humillaste ante Dios... lloraste delante de mí, arrepentido. Ciertamente te escuché, dice el SEÑOR”, 2ª Crónicas 34:26-27 (NTV). No hay estado más atractivo para Dios que un corazón que se rinde. Aquí radica la paradoja del reino: Dios es tan grande que habita la eternidad, pero tan cercano que cabe en un corazón humilde. “Porque…yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”, Isaías 57:15. Preparar la tierra es llevar nuestra voluntad a la rendición total; ese espíritu contrito es el único suelo que Dios se compromete, sin falta, a hacer florecer de nuevo. 5. La evidencia del quebrantamiento: cuentas claras con Dios y los hombres. Al alma humillada le sobreviene una fresca revelación de la santidad de Dios y la fragilidad humana. El encuentro con Dios produce siempre una reacción de rendición. Abraham renunció a la idolatría y “obedeció para salir… sin saber a dónde iba”, Hebreos 11:8. Isaías exclamó: “Ay de mí que soy muerto” (Isaías 6:5) y Job se arrepintió en polvo y ceniza al ver la majestad de Dios, Job 42:6. No existe un corazón más agradable ante Dios que aquel que se desmorona ante su toque. Es el corazón ‘molido’, ese que Dios promete transformar: “Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo”, Ezequiel 36:26. Sin embargo, el arrepentimiento no es solo una experiencia privada. Primero es hacia Dios porque todo pecado es en esencia contra de Él, Salmo 51:4. Pero a menudo nuestra falta involucra a otros: críticas hirientes, envidia, amarguras o la negativa a perdonar. Cuando el Espíritu nos convence de estos pecados, la confesión a solas con Dios no es suficiente. El mandato del Señor es tajante: “Si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”, Mateo 5:23-24. Dios no puede recibir nuestra adoración mientras ignoremos las relaciones que nosotros mismos rompimos. Los términos de Cristo son claros: ¡primero el orden, luego la ofrenda! ¡Reconcíliate primero y luego preséntate ante Dios! Ahora bien, la confesión debe ser total pero prudente. Debemos confesar el daño, pero sin dar detalles que contaminen o hieran más al otro. El objetivo es sanar, no revivir inmundicias que “ni aun deben nombrarse”, Efesios 5:3. La verdadera restitución significa deshacer, en la medida de lo posible, el mal causado. Si tu lengua influenció negativamente a otros, tu arrepentimiento debe alcanzar a esas mismas personas. No importa si el pecado ocurrió hace días o años; si el Espíritu Santo trae convicción hoy, es porque Dios exige orden para enviar lo nuevo. El quebrantamiento produce un corazón tan sensible que solo necesita conocer la voluntad de Dios para correr a cumplirla. 6. Conclusión. Si crees que este mensaje no es para ti, probablemente seas quien más lo necesita. La bendición no nace del esfuerzo, sino del quebranto. “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”, 2ª Crónicas 7:14. “Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo”, 1ª Pedro 5:6 (NVI). Humillarnos no es menospreciarnos, es simplemente ocupar el lugar correcto como criaturas ante el Creador y como hijos ante el Padre. ¿Estamos dispuestos a tomar ese lugar?Dios tiene la semilla de lo nuevo lista para nuestra vida, pero no la arrojará sobre el cemento de tu autosuficiencia. Sé intencional en preparar tu corazón para la bendición. No ignores las áreas de tu vida donde ya no hay fruto. Confiesa la indiferencia y las rutinas que asfixiaron tu hambre de Dios. Pregúntate honestamente: ¿En qué área de mi vida me molesta que Dios u otras personas me den instrucciones? Ahí está tu piedra de orgullo. Finalmente, acepta el trato de Dios. Si estás en un desierto o bajo una aflicción, deja de preguntar “¿por qué?” y empieza a preguntar “¿para qué?”. En medio de tu aflicción, deja de ser arcilla que se endurece y conviértete en cera que se derrite ante Su mano. Si tú rompes hoy tu orgullo, Dios promete romper los cielos para enviar la lluvia que tu vida necesita. El arado está pasando, ¿vas a dejar que Dios trabaje en ti?
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426: El poder del testimonio: nuestra arma poderosa en la guerra espiritual - 26/04/26 - #1401
Pastor José Luis Cinalli26/04/26 El poder del testimonio: nuestra arma poderosa en la guerra espiritual “Y ellos lo vencieron y lo conquistaron… por la palabra del testimonio… porque no… renunciaron a su fe aun enfrentando la muerte”, Apocalipsis 12:11 (AMP). El testimonio cristiano es una poderosa arma en la guerra espiritual. Consiste en predicar el evangelio con palabras y validarlo con una vida transformada. Una vida transformada demuestra el poder del evangelio limitando la influencia del enemigo. Así como Cristo resistió a Satanás citando la Escritura: “Escrito está” (Mateo 4:4), nosotros también podemos “lanzar fuera el gran dragón” (Apocalipsis 12:9) obedeciendo y predicando el evangelio. La promesa es clara: “Resistan al diablo, y huirá de ustedes”, Santiago 4:7 (NT-BAD). Quienes obedecen y predican el evangelio son protegidos de la influencia de Satanás, y se convierten en instrumentos para extender el reino de Dios. ¡Qué arma tan efectiva es nuestro testimonio en la guerra espiritual! Tu misión es simple pero radical: ¡vive lo que predicas y predica lo que vives! Cada acto de obediencia es un golpe contra la oscuridad, y cada palabra de verdad es luz que expulsa las tinieblas. No guardes esta arma; úsala. ¿Qué paso de obediencia darás hoy para resistir al diablo y dar gloria a Dios con tu testimonio? ¡Actúa ahora! El testimonio cristiano desarma al enemigo al reflejar el evangelio vivido con coherencia. Una vida transformada, respaldada por la obediencia al mandato bíblico de predicar (Marcos 16:15) expande el reino de Dios y arrebata almas del dominio de las tinieblas. Cada conversión es una derrota estratégica para el enemigo. La misión principal e ineludible de la iglesia es predicar la Palabra de Dios y proclamar el mensaje de salvación a todas las naciones. Nuestra labor es llevar vida eterna a los perdidos de este mundo mediante la predicación de la Palabra de Dios. Jesús mismo nos ordenó: “Prediquen la Buena Noticia a todos”, Marcos 16:15 (NTV). “… Le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes”, Hechos 1:8 (NTV); 2ª Corintios 5:18. “Ustedes son… un pueblo adquirido por Dios… para que anuncien las obras maravillosas de Dios…”, 1ª Pedro 2:9 (DHH); Marcos 13:10; Isaías 49:6; Salmo 96:3. Pablo expresó: “Enseñar las buenas noticias… es solo mi obligación…”, 1ª Corintios 9:16 (PDT). Nota las palabras remarcadas en estos versículos: prediquen, hablen, anuncien, enseñen. Es cierto que el mensaje encarnado en una persona (testimonio de vida) puede ser usado por Dios para preparar corazones, pero es a través del mensaje proclamado de la cruz (palabra hablada o escrita) que el poder de Dios salva a quienes creen su contenido: “Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”, 1ª Corintios 1:21. El ejemplo del cristianismo no salva a nadie por sí mismo; es el mensaje del cristianismo (el evangelio) el que tiene el poder para salvar: “No vacilo en anunciar las buenas noticias porque son el poder que Dios usa para salvar a todos los que creen”, Romanos 1:16 (PDT). La fe para la salvación “es el resultado de oír el mensaje pues para que alguien pueda oír el mensaje tiene que haber otro que le hable de Cristo”, Romanos 10:17 (PDT). “El mensaje de la cruz… es el poder de Dios”, 1ª Corintios 1:18 (PDT). Ciertamente, nuestra vida debe ser un testimonio vivo del amor de Dios y nuestro andar ha de respaldar nuestras palabras. Sin embargo, nuestra misión central es innegable: predicar a Cristo. ¿Estamos asumiendo esta tarea con la urgencia que requiere? ¡Que la pasión por las almas nos mueva a romper el silencio ya! La obligación ineludible: predicar la Palabra, no solo vivir la feEl evangelio no enseña que se deba predicar solo con el testimonio personal. A los discípulos, por ejemplo, los religiosos de aquellos tiempos les prohibieron específicamente difundir el mensaje de Jesús mediante la predicación, Hechos 4:18. En ningún momento se les pidió abandonar la fe cristiana, solo se les ordenó “que nunca más hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús”, Hechos 4:18 (NTV). Hoy, en muchos países, la práctica privada de la fe está permitida, ¡lo que está prohibido es hacer proselitismo religioso! La obediencia a Dios implica anunciar la salvación por medio de Cristo, priorizando su mandato sobre las restricciones humanas, tal como afirmaron Pedro y Juan: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”, Hechos 5:29. Tenemos la responsabilidad y el privilegio de compartir nuestra fe. Para hacerlo de manera efectiva, debemos encontrar maneras creativas para testificar, reconociendo que no existe un método único y común para todos. Cada uno de nosotros tiene una historia y un enfoque personal. Entendemos que muchas personas dudan en testificar porque no se sienten capacitadas o creen no tener el poder de persuasión necesario o, simplemente, tienen temor a ser rechazadas. Y hay quienes se excusan diciendo que no tienen tiempo. ¿Crees que realmente seremos exonerados de esta responsabilidad? El mensaje que proclamamos tiene implicancias eternas: lo que está en juego es el cielo o el infierno. Si las personas no creen en Jesús se pierden para siempre. Y Dios cuenta con nosotros para anunciar esa gran noticia, Romanos 10:14-15. Nuestra predicación es parte esencial de Su diseño.La sangre demandada: el peso de la comisión La predicación es el medio principal elegido por Dios para comunicar su mensaje y los creyentes tienen el mandato ineludible de proclamar el evangelio. “Yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel… y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma”, Ezequiel 3:17-19. Dios le pidió a Ezequiel que advirtiera al pueblo de Israel que se volviera de sus malos caminos para que fueran salvos. Si Ezequiel desobedecía, Dios demandaría de él la sangre de aquellas personas que no fueron advertidas. Pero si obedecía, libraría su propia alma, Ezequiel 3:19. ¿Significa esto que quien no predica compromete su salvación eterna? No estamos en condiciones de dar una repuesta categórica a esta pregunta. Sin embargo, de algo estamos seguro: la consecuencia por no obedecer el mandamiento de predicar no es una nimiedad. De hecho, el pasaje alude a consecuencias que van más allá de lo temporal o terrenal. Por ello, es imperativo que un santo pavor y temor de Dios inunde nuestras vidas y nos mueva a cumplir nuestro llamado: predicar el evangelio de Cristo a este mundo necesitado. La fe cristiana se manifiesta a través de la conducta. Un cristiano es un sermón viviente y su comportamiento puede ser un faro que guíe a otros hacia Dios o, trágicamente, una influencia negativa que desacredite Su bondad y autoridad. La Biblia nos insta a ser modelos de vida: “Tú… debes ser un ejemplo… que todo lo que hagas refleje la integridad y la seriedad de tu enseñanza… a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir”, Tito 2:7-8 (NLT, LBLA). Una vida transformada por el Evangelio es el testimonio más poderoso del amor de Dios. Esta coherencia impacta cada área de nuestro ser, incluyendo la comunicación y el comportamiento, tal como se le aconsejó a Timoteo: “… Debes ser un ejemplo… en tu modo de hablar y de portarte… Que cuando todos oigan tu modo de hablar, y vean cómo vives, traten de ser puros como tú. Que todos imiten tu carácter amoroso y tu confianza en Dios”, 1ª Timoteo 4:12 (DHH, TLA). El propósito de nuestras buenas obras no es nuestra propia gloria, sino dirigir toda alabanza a nuestro Padre celestial. Como dijo Jesús: “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra excelencia moral y vuestras obras dignas de alabanza, nobles y buenas, y reconozcan, honren, alaben y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”, Mateo 5:16 (AMPC). Nuestra conducta y carácter tienen el potencial de atraer poderosamente a otros a Cristo. Debemos vivir con integridad transparente, asegurándonos de que nada en nuestra vida pueda avergonzar el evangelio. La hipocresía de los creyentes es, lamentablemente, la herramienta principal del enemigo para desacreditar a la iglesia y el glorioso mensaje de nuestro Señor Jesucristo. Un llamado a la reflexión. La coherencia no es opcional; es vital. El mundo está observando, sediento de autenticidad y cansado de la hipocresía. Nuestro llamado a la excelencia moral no es una sugerencia piadosa, sino un mandato urgente. Lo que está en juego no es nuestra reputación, sino el destino eterno de las almas que nos rodean. Vive de tal manera que tu integridad transparente sea un imán irresistible que apunte directamente al amor de Cristo, silenciando al adversario y atrayendo toda la gloria a nuestro Padre celestial. Nuestras vidas transformadas demuestran a todo el mundo que Satanás ha sido derrotado.
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425: El evangelista más ferviente del infierno - 19/4/2026 - #1400
Pastor José Luis Cinalli19/4/2026El evangelista más ferviente del infierno “Hay un gran abismo entre nosotros y ustedes…”, Lucas 16:26 (RVC). Existe una frontera espiritual que la oscuridad no puede cruzar: la santidad de Dios. Imagina dos cumbres separadas por un vacío infinito. En una reina la Luz; en la otra, la Oscuridad. Mientras permanezcas en la montaña de Dios, estás fuera del alcance del enemigo, 1ª Juan 5:18. Él puede rugir desde la otra orilla, pero no puede tocarte. El problema ocurre cuando desobedecemos. Cada pecado consentido actúa como una tabla de madera que colocamos sobre ese abismo, Efesios 4:27. Sin darnos cuenta, construimos un puente por donde el enemigo camina tranquilamente hacia nosotros, Génesis 4:7. La guerra espiritual no consiste en pelear contra quien cruza, sino de demoler el puente mediante el arrepentimiento, Colosenses 2:14-15. Si quitas el pecado, el enemigo se queda sin acceso. Sin puente, el abismo deja de ser una amenaza y vuelve a ser tu mayor protección. Muchos confunden la autoridad espiritual con la fuerza bruta, pero la autoridad es representación. Un embajador en tierras extranjeras no necesita músculos ni un ejército personal; es un hombre común que representa a una nación entera. Quien toca al embajador desafía al gobierno que lo envió. El embajador no pelea con sus puños, pelea con su credencial, 2ª Corintios 5:20. Así como el arcángel Miguel no usó su fuerza cuando disputaba por el cuerpo de Moisés, sino que mostró su “credencial del Reino” diciendo: “El Señor te reprenda” (Judas 1:9), tú no peleas con tus puños, sino con tu posición en Cristo. Graba esto en tu corazón: el diablo no te teme a ti, teme a quien te respalda. Tu autoridad no se mide por el volumen de tus gritos, sino por la profundidad de tu sujeción a Dios. Si caminas bajo Su gobierno, no necesitas fuerza bruta. Solo necesitas pararte en tu posición legal y recordarle al usurpador que ya no tiene permiso para cruzar el abismo. No mires al diablo, mira tu puente. ¿Qué tablas has puesto sobre el abismo? Quizás es la falta de perdón, el orgullo o un hábito impuro. El enemigo rara vez invade por la fuerza; casi siempre usa el camino que nosotros le construimos. Identifica esa área donde el enemigo tiene ‘permiso’ para atormentarte, luego mediante el arrepentimiento derriba el puente, 1ª Juan 1:9. Si quitas el pecado, el enemigo se queda gritando desde la otra orilla, pero sin ninguna forma de tocar tu vida. ¡Demuele el puente hoy y recupera tu paz! El infierno comienza con un recuerdoLa primera cosa que el hombre rico escuchó en el infierno fue una invitación al tormento: “Hijo, acuérdate…”, Lucas 16:25. Su mayor tormento no fue solo el fuego, sino su memoria. Imagínate una pantalla gigante que no puedes apagar, mostrándote todas las veces que ignoraste a Dios o a los que necesitaban ayuda. Eso fue lo que vivió el hombre rico: En un instante, recordó cada advertencia ignorada, cada Lázaro a su puerta y cada banquete que priorizó por encima de Dios. El infierno es, en el fondo, una conciencia que despierta cuando ya es tarde. Es el peso de saber que tuviste la verdad frente a tus ojos y decidiste darle la espalda. Allí, donde ya no existe el perdón de Dios los recuerdos se vuelven tus peores enemigos. Pero hoy todavía estás a tiempo. El sacrificio de Cristo no solo te perdona, sino que puede ‘borrar ese video’ de tu vida y darte una historia nueva: “… Sepultarás nuestras iniquidades, y arrojarás al mar profundo todos nuestros pecados”, Miqueas 7:19 (RVC). No esperes a que el recuerdo sea tu única compañía. Busca a Dios hoy, mientras la puerta sigue abierta. El intercesor del abismo Lo trágico de esta historia es que el hombre rico se convirtió en un intercesor apasionado, ¡pero demasiado tarde! “Te ruego... que mandes a Lázaro a la casa de mi padre... para que les testifique”, Lucas 16:27-28. Es una ironía aterradora: el infierno está lleno de personas que ahora creen en el poder de la oración y valoran la Biblia, pero que perdieron su capacidad de influir. El rico recuperó su pasión, pero perdió su jurisdicción. La intercesión no es solo un sentimiento de amor; es un poder legal delegado por Dios que tiene fecha de vencimiento. Tu capacidad para cambiar el destino de tu familia expira con tu último suspiro. Una vez que cruzas el abismo, tu oración deja de ser un arma y se convierte en un eco de remordimiento. La intercesión es un privilegio de los vivos; es hoy cuando tienes acceso legal al Trono de la Gracia para pelear por los tuyos, Hebreos 4:16.La guerra espiritual es ‘hoy o nunca’. El enemigo no teme lo que harías en el futuro; teme lo que hagas hoy con tu autoridad de hijo de Dios. No esperes a ver a tus seres queridos desde el otro lado del abismo para lamentar no haber luchado por ellos. Hoy tienes la credencial en la mano. No le pidas ‘por favor’ al enemigo; ejerce tu jurisdicción y reclama lo que Dios te ha dado. ¡No seas un evangelista en el infierno; sé un guerrero en la tierra! Tu autoridad no es eterna, es para el ahora. Úsala antes de que el tiempo cierre el libro. El peligro de no hacer nada A veces pensamos que para ir al infierno hay que cometer crímenes terribles, pero el pecado del hombre rico fue algo más sutil: la indiferencia. Él no odiaba a Lázaro; simplemente no le importaba. Estaba tan cómodo con su comida y sus lujos que se olvidó de Dios y del prójimo. La indiferencia es una forma de orgullo. Es como decirle a Dios: “No te necesito”. La autoridad espiritual fluye por la compasión, no por la posición. Cuando nos cerramos al dolor de los demás, perdemos nuestra conexión con Dios. El rico se convirtió en su propio dios y su vida giraba solo en torno a él.Pregúntate hoy: ¿A quién estoy ignorando por mi propia comodidad? Puede ser un familiar que necesita a Dios o un amigo herido. Recuerda que Dios no nos juzgará solo por lo malo que hicimos, sino también por lo bueno que dejamos de hacer. ¡Para tener el corazón de Dios, tenemos que aprender a sentir compasión por los demás! Conclusión. ¿Qué tabla has puesto sobre el abismo? A veces es el rencor, una mentira o el orgullo. El enemigo no entra a la fuerza; entra por los puentes que nosotros mismos construimos. Hoy es el día para romper ese puente. El arrepentimiento es tu mejor herramienta: cuando confiesas la falta ante Dios, le quitas al enemigo el derecho legal de molestarte. Sin pecado, él no tiene dónde apoyarse. Cuando el puente cae, el abismo vuelve a ser tu mejor aliado: una separación santa que el usurpador no puede cruzar. Si sientes que el enemigo te atormenta, no necesitas gritar más fuerte, necesitas revisar tus puentes. El enemigo solo ataca si tiene por dónde pasar. Corta hoy mismo ese vínculo con el pasado y con la tentación. La verdadera libertad no es la ausencia de enemigos, sino la ausencia de caminos para que ellos lleguen a ti. ¡Mantente firme en Dios y deja que Su santidad sea tu muralla invencible! Oración. “Señor, hoy mi memoria se rinde ante tu verdad. Te pido perdón por cada 'Lázaro' que ignoré y por cada vez que mi comodidad anestesió mi espíritu. Gracias porque hoy mi pantalla todavía puede ser limpiada por tu sangre. En el nombre de Jesús, demuelo todo puente que le construí al enemigo. Renuncio a la indiferencia, al orgullo y al pecado oculto. Le quito al diablo todo 'derecho de suelo' sobre mi mente, mi casa y mi familia. ¡Se rompe el contrato con la oscuridad! Activo mi jurisdicción de hijo. No esperaré al abismo para clamar por los míos; hoy levanto mi voz por los que están perdidos, creyendo que tu gracia todavía los puede alcanzar. Me levanto como un guerrero en la tierra, sabiendo que mi autoridad es oportuna y poderosa en ti. ¡Amén!”.
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424: Aduana espiritual: ¡Nada de contrabando en el templo! - 12/4/2026 - #1399
Pastor José Luis Cinalli12/4/2026Aduana espiritual: ¡Nada de contrabando en el templo! “Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”, 2ª Corintios 10:4-5. Nuestra mente no es un terreno baldío ni un basurero público; es propiedad privada de Dios comprada a precio de sangre, 1ª Corintios 6:19-20. Él es el dueño legítimo de nuestra mente y “desde lejos sabe todo lo que pensamos”, Salmo 139:2 (RVC). El enemigo es astuto: no necesita una invasión a gran escala para destruirnos; le basta con filtrar una pequeña idea de contrabando. Para evitarlo, debemos establecer una aduana espiritual: un puesto fronterizo que inspeccione cada pensamiento antes de darle permiso de residencia. He aquí el protocolo de seguridad: 1. El escáner de la Verdad. La Palabra de Dios es nuestro escáner de alta tecnología: “viva, eficaz y capaz de discernir las intenciones del corazón”, Hebreos 4:12. Este escáner detecta no solo el contenido del pensamiento, sino su intención oculta. Si una idea no pasa el filtro de Filipenses 4:8 (lo puro, lo honesto, lo digno de buen nombre), el sistema dará la alarma. Si no tiene el sello del Rey, ¡niégale la entrada! 2. Protocolo de inspección. Todo pensamiento que llegue a la frontera de nuestra mente debe ser revisado. La orden es “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”, 2ª Corintios 10:5. Si el enemigo intenta filtrar un pensamiento de “estás solo, Dios se ha olvidado de ti”, el oficial de aduana (el Espíritu en nosotros) pasa el escáner de la Palabra y responde: “Yo estaré con ustedes todos los días”, Mateo 28:20. Resultado: contrabando detectado. Ese pensamiento no recibe visa; se incauta y se destruye en el acto. Recuerda este principio de oro: ¡un pensamiento contrario a Dios no es pecado cuando golpea la puerta sino cuando le armas la cama y lo dejas dormir en casa! 3. El peligro del contrabando hormiga. El enemigo es paciente. Rara vez intentará cruzar la frontera de nuestra mente con un cargamento pesado de pecado el primer día; prefiere el contrabando hormiga: pequeñas dosis diarias de pensamientos basura. Una queja hoy, una duda mañana, un ‘me gusta’ inapropiado después. Son “las zorras pequeñas que echan a perder las viñas”, Cantares 2:15. Si no detienes el contrabando hoy, mañana tendrás una fortaleza. ¿Qué es una fortaleza? Un pensamiento intruso al que se le permitió quedarse a vivir; echó raíces, construyó muros y ahora gobierna tu conducta. ¡Es mil veces más fácil detener a un intruso en la frontera que demoler un búnker en el corazón! Por eso, la aduana del Espíritu no toma vacaciones. El enemigo acecha especialmente en los momentos de fatiga o la soledad para filtrar su mercadería más peligrosa. No te confíes del tamaño del pensamiento: un gran incendio comienza con una chispa que nadie apagó, Santiago 3:5. No solo vigiles la frontera; llena el territorio con su Verdad, porque una mente llena de Cristo no deja espacio para el contrabando. 4. El oficial de aduanas. Dios nos ha dado la autoridad de vigilar la frontera, pero el Espíritu Santo es quien detecta el engaño. Seguramente has visto esos programas donde los oficiales de aduana detienen a un viajero porque su escáner detectó algo ilegal en su equipaje. La escena siempre es la misma: el oficial saca la mercancía prohibida y el viajero, con cara de sorpresa, dice: “¡Yo no sabía que eso estaba en mi maleta! Un amigo me pidió el favor de traerla”. La respuesta del oficial es implacable: “No importa quién se lo dio; una vez que cruzó la línea de control, usted es el único responsable de lo que hay en su maleta”. De la misma manera, muchos caminan con un ‘equipaje espiritual’ contaminado. Cuando Dios nos confronta con la amargura, el orgullo o pensamientos impuros, nuestra excusa favorita es: “Es que así me criaron” o “mi jefe me hizo enojar” o “es que me lastimaron”. ¡No! Si tu mente es el templo del Espíritu Santo, tú eres el oficial asignado por Dios para cuidar esa propiedad. El enemigo puede intentar ‘darte el paquete’, pero no puede obligarte a pasarlo por el control. Al final del día, no rendiremos cuentas por lo que el enemigo intentó filtrarnos, sino por lo que nosotros decidimos dejar pasar y hospedar en el corazón, Proverbios 4:23. ¡Toma hoy tu puesto en la frontera!5. La inspección del equipaje. ¡Abre tu maleta mental ahora mismo! ¿Qué mercancía intentó cruzar la frontera de tu mente hoy? Pasemos algunos ‘paquetes’ sospechosos por el escáner de la Palabra: ¿Traes autocompasión? El pensamiento dice: “Nadie me valora, después de todo lo que hago”. ¡Contrabando! Viola el filtro de Colosenses 3:23: “Trabajen de buena gana… para el Señor y no para la gente”, NTV. Si dejas pasar esta mercancía terminarás con una fortaleza de amargura. ¿Traes miedo? “¿Y si me quedo sin trabajo? ¿Y si la enfermedad regresa? ¡ILEGAL! El escáner detecta 2ª Timoteo 1:7: “Dios no nos dio espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio”. Si no lo incautas hoy, mañana vivirás en el búnker de la ansiedad, adorando al problema en lugar de al Proveedor. ¿Traes envidia? El pensamiento susurra: “Mira qué bien le va a aquel y yo sigo igual”. ¡SIN VISA! Estás codiciando el jardín del vecino y descuidando el territorio que Dios te dio. La envidia es contrabando que carcome los huesos, Proverbios 14:30. ¿Traes pecado oculto? “Una mirada no hace daño”, “nadie se va a enterar”. ¡ILEGAL! No es puro ni honesto, Filipenses 4:8. Es veneno altamente concentrado en envases pequeños. Recuerda esto: Una fortaleza no aparece de la noche a la mañana; es una mentira a la que se le dio ‘asilo’. Si permites que un pensamiento anti-Dios cruce la frontera hoy, mañana te pedirá permiso para edificar un muro. Es mil veces más fácil destruir un argumento en la frontera, que demoler un búnker en el centro tu corazón. ¿Vas a dejar que pase esa maleta o la vas a confiscar ahora mismo ante el altar de Dios? 6. Operativo de demolición. A veces, el problema no es lo que intenta entrar hoy, sino lo que ya echó raíces hace años. Si hoy detectas una fortaleza ya instalada, la orden del Cielo es clara: ¡deportación inmediata! Efesios 4:23 nos manda a “renovar el espíritu de nuestra mente”. ¿Cómo se demuele una estructura mental que lleva años gobernándonos? Identifica el contrabando: ¿Es orgullo, falta de perdón o un pecado oculto? Lo que no se confiesa, no se puede vencer. Entrega el cargamento: Arrastra la maleta al altar. La confesión es el primer mazo que golpea el muro. Sustituye la mentira: Por cada mentira del enemigo, proclama una Verdad de la Palabra. La Verdad es el mazo de Dios que “quebranta la piedra”, Jeremías 23:29. No solo vacíes tu mente, llénala con el Diseño Original. Conclusión. ¡Hoy se acaba el asilo para los pensamientos de derrota! Tu mente es el centro de operaciones del Reino de Dios en la tierra; no permitas que el enemigo la convierta en un depósito de contrabando. Recuerda: “Si el Hijo los hace libres, ustedes son verdaderamente libres”, Juan 8:36 (NTV). ¡Hoy se cancelan todas las visas al pecado y se levanta la bandera de la Verdad de Cristo en tu frontera! Oración. “Señor, hoy reconozco ante tu presencia que he descuidado la frontera de mi mente. Confieso que he permitido que pensamientos de amargura, temor y derrota crucen el control y levanten fortalezas en mi corazón. Espíritu Santo, te pido que actives hoy tu escáner en mi vida. Saca a la luz todo equipaje oculto y toda mentira que ha recibido asilo en mi mente. En el nombre de Jesús, confisco ahora mismo cada pensamiento de contrabando y lo rindo a tus pies. Declaro un operativo de demolición sobre todo búnker de ansiedad y orgullo. Renuevo mi mente con tu Palabra y establezco tu Verdad como la única autoridad en mi territorio. Pongo hoy tu paz como centinela en mi frontera (Filipenses 4:7), para que nada que no venga de ti vuelva a echar raíces. Gracias, Señor, porque hoy mi mente deja de ser un depósito y se convierte en tu centro de operaciones. ¡Soy libre para pensar lo que tú piensas de mí! Amén”.
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423: Buscados por amor, redimidos por gracia - 5/4/2026 - #1398
José Luis Cinalli5/4/2026Buscados por amor, redimidos por gracia “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”, Génesis 3:15. La tumba vacía no es solo un dato histórico, es la prueba de que hoy somos libres. Fuimos rescatados por gracia para servir y honrar a Dios, recibiendo lo que jamás habríamos alcanzado por nuestras fuerzas: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”, Efesios 2:8-9. La tumba vacía es un regalo inmerecido, no un premio al esfuerzo. Pero, ¿en qué consiste ese regalo?:· Fuimos liberados de la condena eterna (Juan 3:16), de la tiranía del pecado (Romanos 6:17-18) y del dominio de las tinieblas, Colosenses 1:13. · Fuimos transformados de huérfanos a hijos (Gálatas 4:5), de enemigos a amigos (Romanos 5:10) y de vasijas vacías a templos de su presencia, 1ª Corintios 6:19. · Fuimos equipados con una conciencia limpia para servir (1ª Pedro 3:21), una naturaleza recreada para vencer (2ª Corintios 5:17) y la identidad de pertenecer a su Cuerpo, 1ª Corintios 12:13. Para dimensionar la gloria de la tumba vacía, debemos volver al Edén. Porque allí, donde entró el pecado, Dios comenzó a desplegar su mapa de rescate bajo estos principios fundamentales:1. Dios salió a nuestro encuentro. La historia de la redención no comienza con el hombre buscando a Dios, sino con Dios buscando al hombre. El “¿Dónde estás?” del Edén (Génesis 3:9) no fue el interrogatorio de un juez, sino el gemido de un Padre que se negaba a perder a sus hijos. El pecado rompió la comunión, pero no pudo detener el amor. Dios salió al ‘monte’ de nuestra desobediencia a buscarnos. La cruz es el destino final de esa búsqueda; el puente que Dios mismo construyó con sus brazos extendidos para que hoy podamos volver a casa. 2. El primer destello de esperanza. Cuando el ser humano falló por primera vez, Dios no lo abandonó. Al contrario, puso en marcha su plan de rescate mucho antes de que la muerte alcanzara al hombre. Adán y Eva intentaron cubrir su vergüenza con hojas de higuera —sus propios esfuerzos—, pero el pecado no se oculta con algo que se seca y marchita. Entonces, Dios mismo los vistió con pieles de animales, enseñándoles que la restauración exigía el sacrificio de un inocente, Hebreos 9:22. Fue el primer sacrificio de la historia que apuntaba al Calvario. A pesar de estar rodeado de muerte, Adán decidió creerle a Dios y llamó a su esposa “Eva” (Vida). Tú puedes hacer lo mismo: no intentes esconder tus fallas. Deja de culparte y confía en el perdón que Dios ya te ofrece. Aunque sientas que algo en ti ha muerto, cree en la promesa de vida, porque el mal ya fue vencido. 3. Gracia antes del juicio. Antes de que Adán escuchara su propia sentencia, Dios permitió que oyera la condenación de su enemigo. “Dios le dijo a la serpiente: “Maldita seas… comerás el polvo de la tierra…”, Génesis 3:14 (TLA). Hay un misterio profundo aquí: Dios no le dio permiso a la serpiente de comer almas, le dio permiso de comer polvo. Si el hombre fue hecho de polvo, el enemigo solo tiene derecho a ‘alimentarse’ de nuestra naturaleza caída. Pero cuando nacemos de nuevo, el Espíritu Santo toma el control: ¡el enemigo pierde su suministro legal sobre nosotros! El orgullo es polvo, la amargura es polvo, la impureza es polvo. Cuando caminamos en la carne, bajamos al nivel del suelo y le servimos un banquete al enemigo en nuestra propia casa. Entramos en la zona donde ella tiene permiso para atormentarnos. ¿Quieres que el enemigo se retire de tu vida? ¡Mátalo de hambre! La serpiente no puede morder la luz de Cristo en nosotros, solo puede morder el barro. Si limpiamos el polvo de nuestra vida (la carnalidad), el enemigo pierde su jurisdicción y su suministro. “Si viven conforme a la carne, habrán de morir; pero si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne vivirán”, Romanos 8:13 (NBLH). No pelees contra el diablo con tus puños, peléale quitándole el alimento: haz morir tu carne y él no tendrá nada que comer en tu casa. ¡Tu santidad es la hambruna del diablo! 4. La humillación de la serpiente. En el Edén Dios prometió que la serpiente sería golpeada en la cabeza; y en el Calvario la promesa se cumplió. En la cruz, la ‘serpiente’ mordió el talón de Jesús (hirió su humanidad), pero en ese mismo acto su cabeza (su autoridad) fue triturada para siempre: “… Cristo… desarmó a los gobernantes y a las autoridades espirituales… hizo un espectáculo público de ellos al llevarlos como cautivos en su procesión victoriosa”, Colosenses 2:13-15 (NTV, GNB). En la antigüedad, un general derrotado era despojado de sus armas y avergonzado ante el pueblo; Jesús hizo lo mismo con Satanás: le arrebató las llaves de la muerte y rompió los cargos que nos condenaban, Hebreos 2:14. La cruz no fue un final triste, fue el juicio donde el mal perdió todo derecho sobre tu vida. ¡Ánimo! No eres un simple espectador de esta victoria, eres parte de ella. Si hoy te sientes bajo presión, recuerda: “El Dios de paz aplastará a Satanás bajo tus pies”, Romanos 16:20. El enemigo no es un gigante invencible; es un prófugo derrotado que solo intenta asustarte. Él ya no tiene armas, solo tiene mentiras. ¡Párate en la verdad de la tumba vacía! 5. El camino de regreso. “Después de expulsarlos… Dios puso querubines poderosos… y… una espada de fuego … para cerrar el paso al árbol de la vida”, Génesis 3:24 (NTV, Castillian). Cuando Adán y Eva pecaron, Dios bloqueó el acceso al Árbol de la Vida. Aunque parezca un castigo, fue un acto de amor: Dios no quería que la humanidad quedara atrapada eternamente en un estado de dolor y separación. Cerró ese camino para protegernos de nosotros mismos mientras preparaba el rescate.Pero aquí está la gloria del Evangelio: La espada que nos prohibía el paso se clavó en Jesús. En la cruz, Él recibió el juicio que nos correspondía despejando el camino de regreso al Padre, Hebreos 10:19-20. En el mismo momento en que Jesús entregó Su espíritu y la ‘espada’ de la justicia cayó sobre Él, el velo del Templo —esa gruesa cortina que decía ‘prohibido el paso’— se rasgó de arriba abajo. Lo que el pecado selló con fuego en el Edén, la sangre de Cristo lo abrió en el Calvario. Hoy tenemos, “libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo”, Hebreos 10:19-20. La espada ya no corta, el velo ya no separa; el camino está abierto. Si hoy sientes que se te cierra una puerta —un proyecto o una relación—, no pienses que Dios te abandonó. A veces, Él clausura rutas que nos parecen perfectas solo para alejarnos de un peligro y llevarnos por el camino que realmente nos da vida. Conclusión. No te detengas ante la espada del querubín; pon tus ojos en la cruz. El camino a la presencia del Padre ya no tiene candados. Él mismo salió a buscarnos a nuestro escondite, nos cubrió con su gracia y nos puso a salvo del enemigo. La tumba vacía no es un monumento para admirar de lejos, es la llave que abre tu propia celda. Si hoy arrastras el peso de la culpa, el grillete de una adicción o la herida de un fracaso, este es tu momento. Jesús no venció a la serpiente para demostrar su poder —Él ya era el Rey—; lo hizo para que dejaras de ser su banquete.Si te cansaste de alimentar al enemigo con tus errores, hoy es el día de decir ‘basta’. Esa espada que antes cerraba el paso, hoy es el faro que te guía a casa. No hay abismo tan profundo que la Gracia no pueda alcanzar. Recibe Su victoria y camina con la frente en alto: el golpe mortal ya fue dado. Su triunfo es, hoy y para siempre, tu propia victoria. ¡Por eso hoy podemos gritarle al enemigo: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?... Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria… por medio de nuestro Señor Jesucristo”, 1ª Corintios 15:55-57.
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422: ¿Quién alquila tu mente? - 29/3/2026 - #1397
Pastor José Luis Cinalli29/3/2026¿Quién alquila tu mente? “Sométanse… a Dios; resistan al diablo y huirá de ustedes”, Santiago 4:7 (BLA).La guerra espiritual no se gana gritando, se gana obedeciendo: antes de resistir al enemigo debemos someternos a Dios. ¡No tienes autoridad sobre lo que está debajo de ti (el enemigo) si no estás rendido a quien está sobre ti (Dios)! La batalla real ocurre en la mente. Imagínala como tu casa. Si dejas la puerta abierta a pensamientos anti Dios (temor, rencor, lujuria, etc.), el enemigo entra y se instala. De nada sirve gritarle que se vaya si lo tienes sentado en el sofá tomando café. Tu autoridad se anula cuando tu voluntad está dividida. Pablo dijo: “No le den lugar (topos) (NTV)… al diablo”, Efesios 4:27 (NC). Topos significa un punto de apoyo; ‘un pie en la puerta’, un centímetro de terreno en la mente. Si alimentas un pensamiento contrario a Dios, le estás entregando la escritura de una habitación de tu casa al diablo. Aquella área de nuestra vida que no haya sido rendida a Dios se convierte en el ‘contrato de alquiler’ que el enemigo usa para quedarse. Por eso la Biblia nos ordena “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”, 2ª Corintios 10:5. Esto significa arrestar cada idea que llega y preguntarnos: ¿Esto honra a Cristo? Si la respuesta es no, se entrega de inmediato al Señor. En las fronteras, los oficiales de aduana revisan cada maleta. Ellos no dicen: “Pase quien quiera”. Ellos preguntan: “¿qué traes ahí? ¿Es legal? ¿Tienes permiso?”. Tu mente debe tener un ‘control fronterizo’. No dejes que cualquier pensamiento cruce la frontera de tus ojos o tus oídos hacia tu corazón. Si es ‘contrabando’ (miedo, duda, envidia), incáutalo antes de que se convierta en una fortaleza. La victoria no comienza expulsando al enemigo sino rindiendo la mente al gobierno de Cristo. La escalada de enemigo: el deslizamiento invisibleEl enemigo no necesita una puerta abierta de par en par; le basta una grieta en el carácter para comenzar a escalar. La caída espiritual nunca es repentina; es el resultado de pensamientos no capturados. Nadie se despierta un día siendo un apóstata; uno se desliza hacia el abismo entregando el terreno de la mente centímetro a centímetro, pensamiento a pensamiento. Veamos algunos ejemplos.· Eva. Su topos fue la duda. Tomo comenzó con un susurro: “¿Así que Dios les ha dicho… que no coman de ningún árbol del huerto? ...”, Génesis 3:1 (RVC). El pecado entró al mundo porque ella no arrestó el pensamiento que cuestionaba la bondad y la veracidad de Dios.· Ananías y Safira. ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo...?”, Hechos 5:3. El topos de esta pareja fue el deseo de aparentar. Veían que otros, como Bernabé, recibían honra por ser generosos. El enemigo les sugirió que podían tener la misma gloria sin pagar el mismo precio. Al no ‘incautar’ la sugerencia de mentir, el mal pensamiento se convirtió en conspiración mortal. El enemigo no necesita una puerta abierta, le basta una pequeña grieta para arrastrarnos al abismo.· El rey Saúl. Su topos fue la envidia. Todo comenzó con una comparación tras la victoria de David sobre Goliat. Las mujeres cantaban: “Saúl mató a miles de guerreros, pero David mató a más de diez mil”, 1º Samuel 18:7 (RVC). En lugar de celebrar la victoria, Saúl se hundió en la inseguridad. Al escuchar que a David le daban diez veces más crédito, su mente fabricó una amenaza: “Solo falta que le den el reino”, 1º Samuel 18:8. Saúl debió haber ‘incautado’ ese pensamiento de inferioridad, pero al no someterlo a Dios, le otorgó un punto de apoyo que el enemigo aprovechó para invadir su vida. El resultado fue trágico: desde aquel día, Saúl no volvió a mirar a David con buenos ojos (1º Samuel 18:9), abriendo la puerta a un espíritu atormentador que lo arrastró a la paranoia y la locura.· El rey David. Su topos fue el ocio y la lujuria. En tiempo de guerra David se quedó en la terraza, 2º Samuel 11:1-2. La puerta abierta del ocio permitió que un deseo sexual escalara en su corazón transformándose en un desastre familiar y nacional: vio, codició, preguntó por Betsabé y finalmente la tomó.· Judas. “… El diablo… había puesto en la mente de Judas… que traicionara a Jesús”, Juan 13:2 (PDT). El error de Judas no fue tener el pensamiento de traición, sino no detenerlo; en lugar de incautarlo y rechazarlo, dialogó con él. Permitió que un ‘equipaje de contrabando’ cruzara la aduana de su mente sin revisión. Así, el pensamiento se volvió acción y el pecado, un hábito. Al practicar el robo (Juan 12:6), el ‘invitado’ terminó adueñándose de la casa hasta que, finalmente, “Satanás entró en él”, Juan 13:27. La diferencia es clara: mientras Jesús afirmaba que el príncipe de este mundo “nada tenía en Él” (Juan 14:30), Judas guardaba algo que le pertenecía al enemigo: el dinero del robo. El diablo entró en Judas porque encontró algo que era suyo en su equipaje. El enemigo reclama el derecho de entrar donde guardamos algo que le pertenece.Jesús, en cambio, no tenía fisuras. Él dijo: “Viene el príncipe de este mundo y él nada tiene en mí… no hay en mí cosa que le pertenezca”, Juan 14:30 (RV60 y ORO). Al estar totalmente rendido al Padre, no dejó puertas abiertas ni hilos de los que el enemigo pudiera tirar para controlarlo. Del mismo modo, cuando el enemigo inspeccione nuestra mente, no debería encontrar nada suyo: ningún área de desobediencia que pueda reclamar como propia. Salomón advirtió: “Al que aportillare vallado, le morderá la serpiente”, Eclesiastés 10:8. Un vallado es un muro de protección y aportillar es abrir una grieta en él. Dios es nuestro muro, pero nuestra desobediencia rompe esa defensa. La serpiente no salta el muro; entra por el hueco que nosotros mismos abrimos al no someter cada área de nuestra vida al señorío de Cristo. El trágico final de Judas es nuestra mayor lección: él no se convirtió en traidor de la noche a la mañana. Todo empezó con un pensamiento que no sometió a Dios. Al no ‘arrestar’ esa idea a tiempo, le regaló un topos (un lugar) al enemigo. Ese pequeño pensamiento creció hasta volverse una fortaleza, y esa fortaleza terminó siendo la prisión que selló su destino, Hechos 1:25. En fin, nuestra resistencia falla cuando nuestra rendición es incompleta. El enemigo no ‘invade’ la mente de un hijo de Dios por la fuerza; él simplemente entra por las puertas que olvidamos cerrar con llave. Someternos a Dios es quitarle todo acceso. Cuando el enemigo se acerca y ve que no hay donde apoyarse, que no hay nada que le pertenezca y que el muro está intacto, “huye de nosotros”, Santiago 4:7. Tres pasos para cerrar tus ‘topos’ y asegurar tu victoria.1. Identifica al intruso. Pasa cada pensamiento por el escáner de Filipenses 4:8: ¿Es verdadero? ¿Es honesto? ¿Es justo? ¿Es puro? Si no pasa el filtro, es un pensamiento ‘ilegal’ que debe ser arrestado. 2. Desaloja al ocupante. No dialogues con la mentira. Eva cayó porque entró en debate con la serpiente; Jesús venció porque dijo: “Escrito está”. Tu autoridad no reside en tus emociones ni en tus gritos, sino en la Palabra de Dios. Resistir es negarse a dar por válida la sugerencia del enemigo. 3. Ocupa el espacio vacío. Si desalojas una mentira, pero no siembras una verdad, el enemigo volverá con refuerzos, Mateo 12:45. Llena cada habitación de tu mente con la presencia de Dios y Su Palabra. El enemigo no puede ocupar un lugar que ya está lleno del Espíritu Santo. Conclusión. ¡Si no capturas tus pensamientos, ellos te capturarán a ti! Dios promete guardarnos en completa paz “si nuestros pensamientos en Él perseveran”, Isaías 26:3. Judas, Saúl y Eva perdieron su destino porque le entregaron sus mentes al enemigo. Tú, en cambio, no permitas que el enemigo ‘alquile’ tus pensamientos ni un minuto más. Somete hoy cada área a Cristo y verás cómo el enemigo, al no encontrar lugar en ti, no tendrá más remedio que huir.
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421: El secreto de la autoridad: vivir bajo autoridad - 22/3/2026 - #1396
Pastor José Luis Cinalli22/3/2026El secreto de la autoridad: vivir bajo autoridad “Jesús… se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte… por lo cual Dios… le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”, Filipenses 2:5-9.Imagina un taladro industrial de última generación: potente, diseñado para atravesar el concreto más duro. El operario se posiciona, aprieta el gatillo con fuerza, pero nada sucede. El motor no ruge, la broca no gira. El problema no es la marca, ni el modelo, ni el talento del operario; es que el cable está desenchufado. Muchos cristianos intentan ‘perforar’ los problemas de su vida, hogar o ministerio a base de gritos, esfuerzo humano o puro carisma. Se agotan apretando el gatillo de su propia voluntad, pero no ven resultados porque están desconectados de la fuente. Dios no respalda tu carisma; respalda tu conexión. La autoridad espiritual no se arrebata, fluye cuando estamos conectados a la Fuente. ¡Si quieres que el ‘taladro’ de tu fe atraviese el concreto de tus problemas, tienes que estar enchufado a la obediencia diaria! 1. El Origen: La autoridad es un flujo, no un trofeo.En el mundo la autoridad se compra, se hereda o se impone por la fuerza. Pero en el Reino de Dios, la autoridad se recibe por sujeción. “Sométanse a Dios; resistan al diablo”, Santiago 4:7. El error más común es saltar a la ‘resistencia’ olvidando la ‘sumisión’. Queremos que el diablo huya, pero no queremos que Dios nos mande. El orden es innegociable: la sumisión precede a la resistencia. Tu autoridad frente al infierno es proporcional a tu obediencia a Cristo. Sin cobertura, no hay respaldo legal. 2. El modelo: El secreto del centurión.Este hombre entendía el lenguaje espiritual. Él no dijo: “Yo tengo autoridad” sino “Yo soy hombre bajo autoridad”, Mateo 8:9. Él sabía que su capacidad para dar órdenes era el resultado de su propia sujeción a Roma. El enemigo no te respeta a ti, respeta a quien te respalda. ¡La victoria no depende de tu fuerza, sino de tu respaldo, y tu respaldo depende de tu sujeción! ¡No busques poder para mandar, procura sujeción para ser respaldado! 3. La identidad: El poder de la conexión. Un embajador en un país extranjero tiene un poder inmenso, que no le pertenece. Mientras actúe bajo las órdenes de su Rey, tiene la inmunidad y el respaldo de su nación. Pero si decide negociar por su cuenta o ignorar las leyes de su país, pierde su protección. No somos ‘llaneros solitarios’; somos representantes oficiales del cielo. Tu autoridad en el mundo espiritual depende de cuán alineado estés con las leyes del Reino de los cielos. Si cortas la conexión con el Trono, pierdes el respaldo. Nadie tiene el derecho de mandar, si primero no ha aprendido a obedecer. 4. El Peligro: La tragedia de la autoridad sin sujeción.Saúl es el recordatorio de que se puede tener éxito humano mientras se fracasa espiritualmente. Dios le da una orden tajante: destruir a Amalec, 1º Samuel 15:1-3. Pero Saúl intentó ‘corregir’ a Dios y mejorar su plan: perdonó al rey Agag y retuvo lo mejor del ganado, bajo la fachada religiosa de que era “para sacrificarlo a Jehová”, 1º Samuel 15:15. El error fatal de Saúl fue creer que su título de Rey le daba permiso para negociar su obediencia. Pensó que un gran sacrificio externo compensaría una pequeña rebelión interna. La respuesta de Samuel fue demoledora: “Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios”, 1º Samuel 15:22. La consecuencia fue inmediata: en el momento en que Saúl dejó de estar bajo la autoridad de la Palabra, perdió la autoridad sobre su reino. Conservó el palacio, conservó el ejército y conservó la corona, pero “el Espíritu de Jehová se apartó de él”, 1º Samuel 16:14. El mundo espiritual dejó de respetarlo porque él dejó de respetar a Dios. La lección para hoy: Dios no busca gente que haga cosas ‘por Él’, busca gente que sepa sujetarse ‘a Él’. Puedes tener el título de pastor, líder o servidor en la iglesia, pero si practicas la obediencia selectiva (obedeciendo solo lo que te gusta o te conviene), eres como Saúl: llevas puesta la corona, pero ya no tienes respaldo. La rebelión es ‘pecado de adivinación’ porque te saca de la cobertura divina y te deja legalmente expuesto ante el enemigo. No hay nada más peligroso que un líder que grita con autoridad, pero vive en desobediencia. 5. El contraste absoluto. La autoridad por humillación.Jesús es nuestro modelo. Su exaltación no fue un simple privilegio de su divinidad, fue el resultado de su obediencia radical. Su Nombre tiene potestad sobre toda la creación porque su voluntad estuvo totalmente rendida al Padre. Él nunca operó como un ‘llanero solitario’, sino como alguien bajo órdenes superiores, Juan 5:19.Existen solo dos modelos de autoridad en el universo: Satanás: La autoridad por rebelión. Es una autoridad robada, falsa y temporal. Jesús: La autoridad por obediencia. Es una autoridad eterna, legítima y absoluta. En el desierto (Mateo 4), el diablo le ofreció un atajo: poder sin cruz. Pero Jesús resistió, sabiendo que la única autoridad real es la que Dios entrega cuando nos rendimos a Él. Observa cómo la Biblia conecta directamente su entrega con su gloria: “Se hizo obediente hasta la muerte... Por lo cual Dios… le exaltó”, Filipenses 2:8-9. Ese “por lo cual” es la llave: su autoridad en el cielo y la tierra es la consecuencia directa de su rendición total. El secreto de su Trono fueron su Pesebre (humildad) y su Cruz (obediencia). Tu capacidad de reprender al enemigo es proporcional a tu capacidad de obedecer a Dios. No busques poder; busca obediencia. El poder vendrá solo. 6. La advertencia: El mundo espiritual ‘huele’ la sujeción.El mundo invisible no responde a títulos humanos, sino a la legalidad espiritual. Los demonios distinguen perfectamente quien camina en obediencia y quién actúa por cuenta propia. Los siete hijos de Esceva (Hechos 19) intentaron usar el nombre de Jesús sin estar sujetos al Señor del nombre. ¿Qué les respondió el demonio? “A Jesús conozco y sé quién es Pablo; pero ustedes, ¿quiénes son?”, Hechos 19:15. El infierno conocía a Pablo no por su oratoria sino por su redición a Cristo. Tus palabras solo tienen peso legal si tu vida está en orden con el Dueño del Nombre. No trates de usar el Nombre que no obedeces. 7. Enchúfate a la fuente. La autoridad espiritual no es una medalla por años de asistencia a la iglesia ni un premio al talento; nace exclusivamente de la rendición. No mandas porque seas fuerte; mandas porque el Todopoderoso te respalda. Y Dios te respalda por tu sujeción. Incluso Jesús, el Rey de Reyes, operó bajo este principio. Él decía: “No hago nada por mi cuenta, sino que digo únicamente lo que el Padre me enseñó”, Juan 8:28 (NTV); Juan 5:19. Si el propio Hijo de Dios vivió ‘enchufado’ a la obediencia para manifestar autoridad, ¿quiénes somos nosotros para intentar enfrentar la vida a nuestra manera? La madurez espiritual no consiste en ser más independientes, sino en ser cada vez más dependientes de Dios. Si quieres que el ‘taladro’ de tu fe atraviese hoy el concreto de tus problemas, revisa tu conexión. No grites más fuerte, sométete más profundo. Conclusión. El mundo espiritual te observa constantemente. A las tinieblas no las intimida tu elocuencia, ni tus años de iglesia; las intimida tu cobertura. Recuerda esto: Si no vives bajo el “Sí, Señor” de la obediencia, no tendrás el “Fuera, Satanás” de la autoridad. La pregunta crucial hoy no es cuánto poder crees tener, sino ante quién te sometes. El Reino de Dios no es una democracia de opiniones, es un gobierno de sujeción. ¡El alcance de tu victoria será siempre el mismo que el alcance de tu rendición ante Dios! Si quieres que el ‘taladro’ de tu fe vuelva a perforar lo imposible, deja de apretar el gatillo con tus propias fuerzas y vuelve a conectarte a la Fuente: Cristo Jesús.
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420: Autoridad por sujeción: el secreto de la victoria - 15/3/2026 - #1395
Pastor José Luis Cinalli15/3/2026Autoridad por sujeción: el secreto de la victoria “Sométanse… Sujétense (NT Peshitta) … a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes”, Santiago 4:7 (NVI). ¡La victoria sobre el infierno comienza con la sujeción a Dios! La guerra espiritual no es un conflicto de fuerza sino de legalidad. Un oficial de policía no detiene un camión de 18 ruedas con sus músculos, sino con su uniforme, símbolo del Estado que lo respalda. Si ese hombre intentara detener el tráfico vestido de civil, nadie le haría caso. En el mundo espiritual, el principio es el mismo: ¡El enemigo no teme a tus gritos, teme a Quién te respalda! No luchamos por la victoria, sino desde la victoria que Cristo ya consumó en la cruz. No te desgastes luchando batallas que ya terminaron. Tu trabajo no es convencer al enemigo para que se vaya, sino recordarle que ya no tiene permiso legal para estar ahí. Tienes el derecho legal de echar lo que te daña porque Dios te respalda. Ejecuta el desalojo. Nuestra autoridad no es propia, es delegada. No vencemos por ser fuertes sino por estar “revestidos de Cristo”, Gálatas 3:27. El centurión romano entendió este secreto mejor que muchos: para ejercer autoridad debemos vivir bajo autoridad. “Yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados”, Mateo 8:9. El centurión no dijo “yo tengo autoridad”, sino “estoy bajo autoridad”. Él sabía que sus soldados lo obedecían porque el Imperio Romano lo respaldaba. Desafiar al centurión era desafiar al César. Jesús operaba bajo el mismo principio. Su capacidad para sanar y liberar era el fruto de su dependencia absoluta del Padre: “No puedo yo hacer nada por mí mismo... porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”, Juan 5:30. Al reconocer que Jesús estaba sujeto al Padre (Juan 5:19), el centurión supo que una sola palabra suya bastaría para sanar a su criado. No podemos ejercer autoridad sobre las tinieblas si no estamos sometidos a la de Cristo. La rebeldía anula la autoridad espiritual. Ejercer autoridad espiritual sin estar sujeto es una receta para el desastre. La sumisión es nuestro escudo: “Sométanse… a Dios; resistan al diablo y huirá de ustedes”, Santiago 4:7 (BLA). La palabra griega para “someterse” (hupotasso) es un término militar que significa ‘ponerse bajo las órdenes del comandante’. Es imposible resistir eficazmente al enemigo si uno mismo está en rebelión contra su General. El diablo no huye por mencionar el nombre de Jesús como un amuleto, sino porque reconoce el respaldo de Dios sobre quien vive en obediencia. El error de los hijos de Esceva (Hechos 19) fue intentar usar el ‘uniforme’ y las armas de Pablo sin tener la relación que él tenía con el Señor. Ellos dijeron: “¡Te conjuro por Jesús, el que Pablo predica, que salgas!”, Hechos 19:13 (NT-BAD). Intentaron resistir al diablo sin haberse sometido a Dios. El resultado fue desastroso: “El hombre con el espíritu maligno se lanzó sobre ellos… y los atacó con tal violencia que ellos huyeron de la casa, desnudos y golpeados”, Hechos 19:16 (NTV). El mundo espiritual distingue perfectamente quién actúa bajo autoridad y quién lo hace por propia cuenta. Recuerda: ¡La autoridad nace de la obediencia! ¡El alcance de tu victoria será siempre proporcional a tu rendición a Dios! La Jurisdicción del sometimientoEn el reino espiritual, la victoria no es una exhibición de músculos, sino un ejercicio de legalidad. No triunfa el más fuerte, sino el que posee el mejor respaldo; por eso, quien se aparta de Cristo, pierde su cobertura. El secreto no es ser más poderoso que el enemigo, sino tener mayor autoridad que él. Un oficial de tránsito detiene un camión de veinte toneladas no con su fuerza física (dunamis). sino con la autoridad que el Estado le delega (exousia). El conductor no se detiene ante el hombre, se detiene ante la investidura que ese hombre representa. De la misma manera, Jesús nos transfirió el derecho legal de aplastar al adversario: “Les he dado autoridad (exousia) … sobre toda fuerza (poder, dunamis) del enemigo…”, Lucas 10:19 (NT-BAD, RV60). Tenemos la facultad de frenar fuerzas infernales que nos superan físicamente porque portamos el sello del Rey. Esa autoridad nace de nuestra posición: estamos sentado con Cristo en lugares celestiales, Efesios 2:6. ¡Sométete a su voluntad, plántate bajo su cobertura y tu voz hará temblar las tinieblas con el peso de su Trono! La autoridad espiritual no se ‘fabrica’ ni se reclama, se recibe a través de la sumisión. En el Reino de Jesucristo, el derecho a liderar nace de la capacidad de obedecer. Al igual que un oficial representa al Estado mientras se sujeta a la ley, nuestra autoridad sobre las tinieblas es proporcional a nuestra sujeción a la Fuente. El orden de Santiago 4:7 es innegociable: la sumisión precede a la resistencia. “Sométanse… a Dios; resistan al diablo y huirá de ustedes”, Santiago 4:7 (BLA). Intentar resistir al enemigo mientras se desobedece al Padre no es fe; es presunción. No puedes vencer a aquel que estás imitando mediante la rebelión. Para que el Reino de los cielos se manifieste a través de ti, primero debe gobernarte a ti. La rebelión cancela automáticamente la cobertura espiritual. El caso de los hijos de Esceva (Hechos 19:13-16) es una advertencia. Intentaron usar el nombre de Jesús como un conjuro, pero sin someterse a su señorío. La respuesta del demonio fue contundente: “Yo sé quién es Jesús, y sé también quién es Pablo; pero ustedes, ¿quiénes son?”, Hechos 19:15 (RVC). Los demonios no reconocieron su autoridad porque operaban fuera de la cadena de mando. Antes de retroceder, el enemigo verifica si portas el respaldo legal de Cristo. La autoridad no es un poder autónomo; es un flujo que nace de la obediencia. Si no estás bajo el gobierno de Dios, no puedes ejercer gobierno sobre el adversario. Cadena de mando espiritual1. La fuente: Cristo es la cabeza. Toda autoridad emana de Jesucristo, Colosenses 2:9-10. No tenemos poder propio; somos como un cable: si no estamos enchufados a la corriente (Jesús), no prendemos ni una lamparita. Sin Jesús, somos civiles en una zona de guerra, Juan 15:5. 2. El canal: El creyente. Somos representantes legales del Rey de reyes. Nuestra efectividad no nace del carisma o el volumen de la voz, sino de nuestra ubicación estratégica: estamos “sentados en lugares celestiales con Cristo”, Efesios 2:6. He aquí la regla de oro: ¡La autoridad solo fluye hacia abajo cuando hay sumisión hacia arriba! ¡Si no estamos bajo el mando de Dios, el enemigo no reconoce nuestra jurisdicción! Operamos por posición (quiénes somos en Él), no por mérito.3. El nivel inferior. Al diablo no le importa tu fuerza de voluntad, le importa quién te respalda. Cuando actúas bajo el mando de Cristo, el enemigo no huye de ti, sino del Sello Real que portas. El enemigo mira sobre nuestro hombro: si ve la sombra del Rey de reyes, está legalmente obligado a retroceder. Conclusión. ¡No puedes resistir al que te ataca si no estás rendido ante aquel que te defiende! Tu victoria sobre el infierno comienza con tu sujeción a Cristo. ¿En qué áreas sigues ‘peleando como civil’, confiando en tus fuerzas, en lugar de operar bajo la autoridad del Rey? Si hoy las tinieblas te preguntaran: “¿Quién eres tú?”, ¿responderías desde tu identidad en Cristo o te quedarías en silencio como los hijos de Esceva?Revisa tus fugas de autoridad. El pecado oculto, la rebelión consciente o la falta de perdón anulan tu voz en el mundo espiritual. Es imposible que el infierno se someta a ti si tú no te sometes a las autoridades que Dios estableció; nadie tiene derecho a mandar si no ha aprendido a obedecer. No salgas a la guerra intentando convencer al enemigo de que eres fuerte; ve convencido de quién es tu jefe. La autoridad espiritual no es un grito, es una posición. Si las circunstancias te dominan, no revises tu fuerza, revisa tu conexión. Recuerda: el infierno no te teme a ti, teme a Aquel que te respalda.
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419: Ni puerta abierta, ni grieta permitida - 8/3/2026 - #1394
Pastor José Luis Cinalli8/3/2026Ni puerta abierta, ni grieta permitida “La ira le da un punto de apoyo… una oportunidad (Wuest)… un lugar (NTV) (topos en griego) … al diablo”, Efesios 4:27 (NLT revisada).Un alpinista experto no necesita una autopista para conquistar la cima; le basta el apoyo más mínimo, una fisura casi invisible, para afianzar su peso e impulsarse. El ascenso no es un salto acrobático, sino una conquista milimétrica ganada a la roca. Del mismo modo, el enemigo no espera a que le abras la puerta de par en par; solo busca una fisura, un topos, o pequeño territorio en tu corazón donde plantar el pie. Cuidado: ¡si le das un rincón hoy, mañana será el dueño de tu casa! Imagina un transatlántico imponente, diseñado para resistir tormentas feroces. No necesita chocar contra un iceberg para naufragar; basta un pequeño orificio por debajo de la línea de flotación. Esa filtración silenciosa, insignificante ante el tamaño del buque, permite que el agua se filtre gota a gota. Si no se lo sella, la presión del océano terminará hundiendo la nave. A menudo creemos que la caída espiritual es un evento repentino, pero el enemigo prefiere las grietas desatendidas: una amargura añejada, una mentira ‘piadosa’ o el descuido sutil de nuestra intimidad con Dios. Son las ‘zorras pequeñas’ las que arruinan el viñedo, Cantares 2:15. Vigila tu corazón; allí donde nadie ve, es donde se decide la victoria. ¿Cuál es la solución? Cerrar la brecha. Sellemos cada fisura con determinación: 1. Decreta un ‘toque de queda’ para tu ira. “No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados”, Efesios 4:26 (NTV). No te vayas a dormir peleado. Resolver los conflictos el mismo día evita que el enojo se convierta en amargura a la mañana siguiente. 2. El perdón es tu mejor defensa. El perdón no es sentir ganas, es decidir soltar “para que Satanás no se aproveche de nosotros” (2ª Corintios 2:11) y el pasado no nos controle. Literalmente es quitarle al enemigo la llave de tu vida.3. Enojarse está bien, destruir no. Sentir enojo es normal, es como una alarma que te avisa que algo anda mal. El problema es cuando dejas que ese enojo se convierta en venganza o en dejar de hablarle al otro. No ignores lo que sientes, pero controla la bronca antes de que termine lastimándote a ti y a los que amas. Como dice la Biblia: “Si se enojan, no pequen”, Efesios 4:26. 4. Aplica la ley del reemplazo. No basta con sacar el odio de tu corazón; tienes que llenarlo con el Espíritu Santo. En el mundo espiritual no hay puntos medios: o te guía Dios o te domina el mal. No dejes espacios vacíos. ¿Qué área de tu vida le sirve hoy de apoyo al enemigo? Un resentimiento, una deuda o un mal hábito pueden parecer poca cosa, pero el enemigo no necesita una puerta abierta, le basta una grieta para empezar a escalar. Lo que hoy toleras como una ‘excepción’, mañana será un problema difícil de quitar. Tu parte es sellar la fisura; la de Dios es mantener tu vida a flote. ¿Dueño o intruso? ¿Quién manda en tu vida?La guerra espiritual no es un duelo de fuerzas, sino un conflicto de legalidad. La victoria no depende de tu fuerza, sino de la autoridad que Cristo te otorgó al redimirte.Jesús no alquiló tu vida; fuiste “comprado a gran precio” (1ª Corintios 6:20, NT-BAD) y “sellado como propiedad de Dios…”, Efesios 1:13 (DHH). Espiritualmente, el título de propiedad de tu vida ya no lleva tu nombre, ni el del enemigo, tiene el sello del Señor. Dios “te rescató de las tinieblas satánicas y te trasladó al reino de su Hijo amado”, Colosenses 1:13 (NT-BAD). Ahora tienes autoridad porque estás “sentado con Cristo en los lugares celestiales”, Efesios 2:6. En la cruz Jesús “anuló el acta de los decretos que había contra nosotros... clavándola en la cruz”, Colosenses 2:14. Eso significa que el enemigo ya no tiene ningún papel firmado para reclamar nada sobre ti. Ahora eres ciudadano del Reino de Dios. Si eres de Cristo, el enemigo es un intruso sin derechos. El enemigo es un oportunista: no entra donde quiere, sino donde se lo permitimos. Pablo advirtió “No deis entrada, no le den lugar (NTV)… al diablo”, Efesios 4:27 (NC). El pecado no le devuelve la propiedad de tu vida, pero funciona como un permiso de invasión. Satanás no prevalece por su fuerza, sino por nuestra concesión; el pecado es, en esencia, la autorización que le firmamos para invadir nuestro territorio. Imagina que le alquilas un cuarto de tu casa a alguien que parece inofensivo, pero su plan real es quitarte todo. El enemigo no siempre entra rompiendo la ventana; a veces entra porque tú mismo le abres la puerta y hasta le sirves un café. ¿Cómo lo sacas ahora? Los gritos y la fuerza bruta no sirven. El intruso solo se va cuando pierde el derecho legal de quedarse en tu casa. El pecado secreto es esa ‘letra pequeña’ de un contrato: puedes llorar o rogarle que se vaya, pero él te mostrará el papel firmado por ti y dirá: “Aquí dice que puedo quedarme”. Para desalojarlo necesitas al Abogado. El arrepentimiento genuino es el trámite legal que anula ese contrato, recupera las llaves y blinda la entrada. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”, 1ª Juan 1:9. No pelees una batalla legal sin defensa; confiesa, cancela el contrato y recupera tu casa. Dios es el dueño de tu vida y tú el encargado de cuidarla. Si le entregas la llave al diablo, él no dudará en entrar. Para echarlo no pelees en tus fuerzas; llama al Dueño. Pero atención: la autoridad espiritual no es un ‘superpoder’ propio, nace de tu dependencia total a Dios. “Sométanse… a Dios; resistan al diablo y huirá de ustedes”, Santiago 4:7 (BLA). El enemigo no huye por educación, sino porque ve a Dios respaldándote. Tu autoridad es proporcional a tu rendición. Si retienes un pedacito de tu vida para ti mismo, le dejas un escondite al invasor. No peleas para ganar, sino desde la victoria de Cristo. Él dijo: “Les he dado autoridad… para que derroten a Satanás…”, Lucas 10:19 (NT-BAD, TLA). Eres fuerte porque Aquel que vive en ti es mayor que el que intenta invadirte, 1ª Juan 4:4. ¡No eres un territorio en disputa, eres territorio conquistado por el Rey de reyes! Las cinco llaves que entregan tu autoridad al enemigo:1. La falta de perdón. El rencor es un veneno que bebes esperando que otro muera. Perdonar no es liberar al culpable, es recuperar tu libertad.2. Pecados ocultos. Lo que no confiesas le da ‘permiso legal’ al mal para actuar en tu vida.3. Heridas del alma. Si no le entregas tus heridas a Jesús, el enemigo las usará como refugio. Lo que no sanas se convierte en su mejor escondite.4. Ocultismo. Horóscopos, adivinos o amuletos son invitaciones a que te invada la oscuridad.5. Tus palabras. La queja y la autocrítica destructiva son decretos que ceden el control de tu realidad al enemigo. El proceso de restauración implica: 1) Arrepentirse para cambiar de dirección. 2) Confesar para exponer la mentira. 3) Renunciar a todo derecho cedido al enemigo y, 4) Llenarse del Espíritu y la Palabra para que no existan vacíos. Conclusión. El arrepentimiento no es una carga ni un castigo, es devolverle las llaves de nuestra vida al Dueño legítimo. Al rendirnos a Dios, la batalla deja de ser nuestro esfuerzo y se convierte en Su victoria. Ya no somos un terreno en conflicto, somos el hogar del Altísimo. Hoy se clausura el pasado. Caminemos libres y en paz porque el Dueño ha vuelto a casa.
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418: Golpe de estado espiritual - 01/03/26 - #1393
Pastor José Luis Cinalli 01/03/26Golpe de estado espiritual “Jesús reunió a sus… discípulos, y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios”, Lucas 9:1 (DHH).Aunque la Biblia dice que “Satanás… es el dios de este mundo…” (2ª Corintios 4:4, NTV) y afirma que “… el mundo entero está bajo el control del maligno”, 1ª Juan 5:19 (BAD), la verdadera incógnita es: ¿quién gobierna hoy nuestro corazón? Fuimos creados para ejercer dominio, pero el pecado nos convirtió en esclavos. En lo espiritual ha ocurrido una usurpación: le entregamos las llaves de nuestra casa al enemigo. Sin embargo, Satanás no es un soberano legítimo, es un ocupa ilegal con fecha de vencimiento. Él es apenas un “príncipe” (Efesios 2:2) pero solo existe un Rey, Jesucristo “el Rey de reyes y el Señor de Señores”, 1ª Timoteo 6:15 (PDT). La autoridad que el hombre perdió por rebelión, Jesús la recuperó por obediencia. Al estar “en Cristo”, no solo recibimos perdón, somos restaurados a una posición de autoridad espiritual incluso mayor a la que tenía Adán. Mientras que el dominio de Adán era terrenal, el nuestro trasciende al mundo espiritual. La promesa es clara: “… En mi nombre echarán fuera demonios…” (Marcos 16:17) y “les he dado poder… para que derroten a Satanás”, Lucas 10:19 (TLA). No luchamos por la victoria, sino desde la victoria. Nuestra misión es establecer su Reino aquí y ahora, con la certeza de que el enemigo ya ha sido vencido. El enemigo se comporta como un ocupa ilegal: sabe que no tiene derecho legal sobre tu vida, pero se quedará si no le presentas la orden de desalojo firmada con la sangre de Cristo. No supliques libertad; ejerce la autoridad que ya posees en el Nombre de Jesús. Al llegar a tu casa no entres en automático. Sostén tus llaves y decreta: “Este hogar y mi corazón están bajo el gobierno del Rey de Reyes; aquí no hay lugar para el usurpador”. No esperes a sentirte poderoso para actuar; actúa porque su Palabra ya decretó tu libertad. Tu llamado no es ir a pelear por una victoria incierta, sino a administrar el triunfo absoluto de Jesucristo en cada rincón de tu vida. Existe una distinción fundamental entre el poder y la autoridad espiritual. En griego, la palabra para poder es ‘Dunamis’. Imagina un motor de carreras con 800 caballos de fuerza: eso es Dunamis. Es potencia pura, energía explosiva y la raíz etimológica de la palabra ‘dinamita’. El Dunamis no es esfuerzo humano, es la habilidad sobrenatural del Espíritu para manifestar lo imposible: sanar enfermos, romper cadenas de adicciones y resistir tentaciones que antes nos vencían. Esteban hacía grandes prodigios porque estaba “lleno de poder”, Hechos 6:8. Jesús “ungido con el Espíritu Santo y con poder... sanaba a los oprimidos por el diablo”, Hechos 10:38. El Dunamis es la capacidad de Dios logrando en nosotros lo que jamás alcanzaríamos por nuestra cuenta. Jesús nos prometió poder: “Recibiréis poder (dunamis) cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”, Hechos 1:8. Al igual que los primeros discípulos, estamos dotados de esa fuerza (Dunamis) para cumplir su misión. “Su divino poder nos ha concedido”, 2ª Pedro 1:3 (CJ). Si tenemos su Palabra, el mensaje del evangelio y el poder milagroso de su Espíritu, ¿qué más podríamos necesitar? El éxito de la iglesia primitiva no dependió de estrategias humanas, sino del Dunamis. Este poder sobrenatural, mencionado diez veces en Hechos, es lo que hace posible lo imposible. La Escritura es clara: incluso Jesús necesitó ser ungido “con el Espíritu Santo y con poder” (Hechos 10:38) para su ministerio. Si el mismo Hijo de Dios dependió totalmente de esa fuerza divina, ¿cómo pretendemos nosotros servir confiando en nuestras limitadas capacidades? El Dunamis no es un adorno para el ministerio; es su combustible esencial. El ejemplo de Esteban es transformador: no solo estaba “lleno… de poder (dunamis) para realizar prodigios” (Hechos 6:8), sino que esa misma plenitud le otorgó la sabiduría espiritual para resistir la oposición (Hechos 6:10) y la altura moral para perdonar a sus verdugos, Hechos 7:60. Esta historia nos revela que el poder de Dios no es para el exhibicionismo sino para el servicio; el fortalecimiento del carácter y como fuente inagotable en nuestra debilidad. El ‘Dunamis’ de Dios no es un lujo, sino la herramienta vital que se activa cuando permites que Dios tome el control. Autoridad. Imagina el auto más veloz del mundo en tu garaje. Sin la llave y el título de propiedad, es solo un mueble pesado. En la vida espiritual pasa lo mismo: Dios te dio el poder (el motor), pero la autoridad (Exousía) es la llave que lo enciende y el permiso legal para conducirlo. La autoridad no es fuerza bruta, es el derecho de mandar porque alguien superior te respalda.Un oficial de policía no detiene un camión de 20 toneladas con sus músculos sino levantando la mano porque porta una placa que representa el poder de todo un país. El camión tiene más ‘fuerza’, pero el oficial tiene el ‘derecho legal’. Como creyente, tu placa es el Nombre de Jesús. Él declaró: “Toda autoridad me ha sido dada... Por tanto, id”, Mateo 28:18-19. Cuando enfrentas problemas o miedos, no lo haces por lo bueno que eres sino por quién te envió. El enemigo puede rugir con fuerza, pero ha perdido todo derecho legal sobre tu vida. Él tiene ‘fuerza’ para intimidarte, pero tú tienes ‘autoridad’ para ordenarle: “detente”. ¡No peleas POR la victoria, peleas DESDE la victoria! Tres pilares para que tu autoridad sea efectiva: 1. Posición, no mérito. Ejerces autoridad sobre las tinieblas no porque eres ‘perfecto’ sino porque estás “sentado con Cristo en los lugares celestiales”, Efesios 2:6. Cuando entiendes que tu lugar es el cielo, el infierno no tiene más opción que reconocer quién manda. 2. Autoridad delegada. Tú no eres la fuente del poder, eres el canal. La placa funciona mientras representes fielmente al Rey. La autoridad no es para tu beneficio sino para hacer Su voluntad.3. Sumisión. Para mandar antes hay que obedecer. Un oficial en rebeldía no puede detener el tráfico, no tiene respaldo legal. Solo bajo el sometimiento a Dios tienes el derecho de resistir al enemigo y hacer que huya, Santiago 4:7. En la cruz, el juicio fue ganado. Tu labor no es pelear por la victoria, sino notificarle al enemigo que ya perdió. ¿Por qué tantos cristianos viven derrotados cuando el Cielo está de su lado? Porque intentan empujar el auto de su vida con las llaves en la mano: te agotas innecesariamente porque no has encendido el motor de la fe. No luches con tus propias fuerzas; usa la autoridad que Jesús ya te dio. En lugar de quejarte con Dios por tus problemas, ordénales a esos problemas que se quiten en Su Nombre. El secreto es simple:· Poder. El Espíritu Santo en ti. Sin poder, eres ineficaz.· Autoridad. Tu posición legal en Cristo. Sin autoridad, eres un extraño.· Obediencia: la llave que activa todo. Sin sumisión, eres un rebelde con buenas intenciones.El enemigo no huye porque grites fuerte; huye cuando ve que estás totalmente sometido a Dios. Un verdadero golpe de estado espiritual es derrocar al ‘yo’ para que Cristo sea el soberano de nuestra vida. Si el motor no arranca, no es por falta de combustible, es porque el ‘yo’ todavía tiene las llaves. Atrévete a decirle a Dios: “Señor, hoy abdico al trono de mi vida. Dejo de empujar y te entrego el volante. No te pido que bendigas mis planes, me someto a los tuyos”. Recuerda: ¡El Reino de Dios no es un sistema de deseos, es un sistema de gobierno! Cuando tú te sometes a Su autoridad, el caos se somete a la tuya. ¡Deja de empujar y enciende la fe!
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417: El ídolo en el espejo - 22/2/2026 - #1392
Pastor José Luis Cinalli 22/2/2026El ídolo en el espejo “Jesús… fue tentado por el diablo… pero permaneció sin pecado”, Lucas 4:1-2 y Hebreos 4:15 (MIT).Resulta asombroso pensar que Jesús, siendo Dios en forma humana, fuera tentado por un ser que él mismo creó y, aun así, saliera victorioso. Pero, ¿de dónde vino ese tentador? Todo comenzó con la caída de un ángel. Al principio, la creación de Dios era perfecta; el mal no existía porque todo “era bueno en gran manera”, Génesis 1:31. Sin embargo, “Lucifer” (Isaías 14:12, SSE), un ángel lleno de luz, tomó una decisión fatal: usó su libre albedrío para rebelarse contra Dios. “Desde el día en que fuiste creado tu conducta fue irreprochable, hasta que la maldad halló cabida en ti… y pecaste”, Ezequiel 28:15-16 (NVI). Lucifer no quiso servir a Dios, quiso ser Dios. En su orgullo dijo: “Subiré al cielo... levantaré mi trono y me sentaré… Me haré semejante al Altísimo”, Isaías 14:13-14 (NBLH). Tras arrastrar a una tercera parte de los ángeles, fue expulsado y se convirtió en el autor del pecado, 1ª Juan 3:8. Frustrado en su intento de asaltar el trono celestial, se transformó en “el tentador” (Mateo 4:3), buscando que otros repitieran su desobediencia. En el Edén, usó la misma mentira que causó su ruina: les prometió a Adán y Eva que serían “como Dios”, Génesis 3:5. Su plan sigue siendo el mismo: como no puede con Dios, busca alejarnos de Él. Pero no todo está perdido. Lo que el primer hombre arruinó, Jesús lo arregló al ganar la batalla. Él nos demostró que, con la Biblia y la ayuda del Espíritu Santo, nosotros también podemos vencer.Lucifer no era un ángel común; era un querubín ungido de altísimo rango que vivía en la presencia misma de Dios. La Biblia dice que estaba en el “santo monte de Dios y caminaba entre piedras de fuego” (Ezequiel 28:14, NTV) lo que significa que disfrutaba de una intimidad inigualable con el Creador. Sin embargo, en la cumbre de su perfección, el orgullo lo devoró. Su caída nos deja una advertencia contundente: ¡el ídolo más peligroso no es una estatua, es el ‘yo’! A menudo disfrutamos de los dones que Dios nos da, pero nos quedamos con el aplauso que le pertenece a Él. Si alguna vez te toca brillar, recuerda que eres solo el reflejo; la luz viene de Dios. No dejes que tu propio brillo te fatigue o te pierda. La verdadera espiritualidad no se mide por el cargo o posición que tengas, sino por quién ocupa el trono de tu corazón. Si hoy perdieras tus talentos o tu posición, ¿seguirías adorando con la misma pasión? Si la respuesta es no, entonces no estabas enamorado de Dios sino del aplauso.El pecado de Lucifer fue el orgullo extremo: quiso ocupar el lugar de Dios y ser adorado, convirtiéndose así en el primer idólatra: ¡convirtió su propio corazón en un altar! Desde entonces, intenta engañarnos para que nos pongamos a nosotros mismos (o a otras cosas) por encima del Creador, Romanos 1:25.Incluso tentó a Jesús para que lo adorara, repitiendo el engaño que usó en el Edén con Adán y Eva. La idolatría moderna no es solo arrodillarse ante una imagen, es sentarse uno mismo en el trono de Dios. La Escritura es tajante: sustituir a Dios por ídolos, sean objetos, personas o el propio ego, abre la puerta a influencias espirituales oscuras, 1ª Corintios 10:20; Salmo 106:37. La auto exaltación no es una ‘debilidad inofensiva’; es el cuartel de operación de los demonios. El único antídoto es la humildad de Cristo. Mientras Lucifer buscó el trono para ser servido, Cristo dejó su trono para servirnos, Filipenses 2. El desafío es bajar nuestro ‘yo’ del altar y darle el mando a Dios.El nuevo ‘dios’ de hoy: Nosotros mismos Hoy no adoramos estatuas, nos adoramos a nosotros mismos. Hemos cambiado los templos por el culto al espejo, ignorando que vivir mirándonos a nosotros mismos nos deja vacíos y sedientos. La idolatría moderna no te pide que te arrodilles, te pide que te creas el centro del universo; no te pide sacrificios de sangre, sino la búsqueda ciega de la comodidad absoluta. El pecado contemporáneo no es hacer el mal sino ser el centro de nuestro propio universo. Si tu propio bienestar es lo único que te importa, ese es tu nuevo dios. Recordemos que al igual que al principio el pecado no es querer ser ‘malos’ sino querer ocupar el lugar de Dios. Al usurpar el trono, desplazamos al único capaz de otorgar la verdadera paz. Analicemos cómo se manifiesta esta idolatría hoy:1. El materialismo. La trampa de tener por tener. Muchas veces creemos que valemos por lo que tenemos, pero es un error. Compramos cosas que no necesitamos con dinero que no tenemos, solo para llenar vacíos emocionales. Esta obsesión por el ‘último modelo’ es la versión moderna de la codicia y la idolatría. La Biblia nos advierte: “Donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón”, Mateo 6:21 (DHH). El materialismo no es solo un exceso de compras; es una distracción espiritual: buscamos en los objetos una felicidad que solo Dios puede darnos. Si nos enfocamos en las cosas, nos olvidamos de Dios y de ayudar a los demás. Los objetos terminan siendo nuestros dueños. ¿El antídoto? Gratitud y desapego. Antes de adquirir algo nuevo, agradece por tres tesoros que el dinero no puede comprar: tu familia, tu salud y tu fe. Finalmente, si sientes que un objeto te domina, regálalo. Rompe el poder de lo material sobre tu vida y recupera tu verdadera libertad.2. El orgullo. Hoy no adoramos estatuas, adoramos nuestra agenda. Disfrazamos de ‘ética laboral’ lo que en realidad es una obsesión que nos devora. Perseguimos el próximo ascenso o el cierre de un negocio bajo la fachada de que ‘es por la familia’, cuando la verdad es amarga: les damos cosas, pero les robamos nuestra presencia. Los estamos matando de hambre de amor. Dejamos de ser padres o esposos para convertirnos en simples cajeros automáticos; les entregamos bienes, pero les negamos el corazón. No trabajamos por nuestros hijos, sino por el aplauso del mundo que alimenta nuestro ego. Pero, ¿de qué sirve el éxito si te cuesta la paz? Salomón lo llamó ‘absurdo’, Eclesiastés 4:8. Tu carrera no te consolará en el dolor; tu familia sí. No sacrifiques a quienes te aman por un sistema que solo te usa. Para meditar: Mira tu teléfono o tu billetera y pregúntate: ¿es una herramienta o es mi dios?3. La auto realización. “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”, 1ª Juan 2:16. Hemos convertido el éxito y la imagen personal en una religión que ignora al prójimo y desplaza a Dios. Buscamos en el consumo (comida, pantallas, status, redes sociales) una felicidad que nunca llega, atrapados en la carrera de la gratificación inmediata. Esta es la esencia de nuestra idolatría moderna: el deseo de sentarnos en el trono de nuestra propia vida. Es la vieja mentira del Edén: “serán como Dios”, Génesis 3:5. Es el intento de adorar la criatura en lugar del Creador, buscando en el consumo lo que solo se encuentra en la comunión. El mundo nos vende un ‘combo’ que parece libertad, pero entrega esclavitud: “Pon tu deseo primero y serás feliz”. El apóstol Juan resumen esta autolatría en tres trampas (1ª Juan 2:16) que siguen vigentes:· Lo que siento: “Si me gusta, lo hago”, (hedonismo).· Lo que veo: “Si lo quiero, lo compro”, (materialismo).· Lo que ostento: “Miren quién soy”, (soberbia). Incluso en la fe, corremos el riesgo de reducir a Dios a un proveedor de salud y prosperidad. Pero un mensaje centrado solo en nosotros no es el evangelio de Cristo; es egoísmo disfrazado de piedad. El amor propio sin Dios es un callejón sin salida. La verdadera felicidad no se encuentra mirando hacia adentro, sino hacia arriba y hacia afuera. Jesús fue claro: el mayor mandamiento no es “ámate a ti mismo sobre todas las cosas”, sino ama a Dios y al prójimo. Para derribar el ídolo del ‘yo’, debemos descentrarnos de nosotros mismos para centrar nuestra mente en Dios y nuestra vida en el servicio a los demás.Si llenas tu vida amando a Dios y sirviendo a los demás, el ego deja de molestarte. No busques ‘encontrarte’; atrévete a entregarte. La paz no llega cuando el ‘yo’ es satisfecho, sino cuando el ‘yo’ es rendido. No esperemos que el cielo nos sirva; sirvamos al Reino de Jesucristo aquí en la tierra. Gastemos la vida en lo eterno: amar sin reservas y servir sin condiciones.
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416: Adoración en medio del fuego - 15/02/2026 - #1391
Pr. José Luis Cinalli15/2/2026Adoración en medio del fuego “Todos los días de mi vida esperaré, hasta que llegue mi liberación”, Job 14:14 (RV95).Es fácil cantar “Dios es bueno” cuando el sol brilla y la mesa está llena. Sin embargo, existe una fe de cristal: hermosa bajo la luz pero que se hace pedazos al primer golpe. No fuimos llamados a lucir una fe de vitrina, diseñada para la admiración, sino a una fe de alta mar, forjada para resistir la tempestad. Los discípulos confiaban en Jesús mientras el mar estaba en paz, pero la tormenta demostró que su fe era débil. La firmeza del ancla no se prueba en la tranquilidad del puerto, sino cuando el viento intenta arrastrar el barco. La verdadera fortaleza no es vivir sin problemas, sino no rendirse ante el dolor, tal como hizo Job cuando lo perdió todo. La fe de Job no se rompió porque había sido forjada en el crisol del dolor. La fe no es un camino recto; es un proceso de maduración. Es el viaje sagrado donde la vista se rinde ante la confianza, y dejamos de mirar lo que nos rodea para descansar en quien es Dios. Estas son las tres estaciones de este recorrido:1. La fe que necesita ver: el nivel de las ‘muletas espirituales’. Es la etapa inicial donde la confianza está sujeta a los sentidos: si todo va bien, confiamos; si hay problemas, dudamos. Es una fe que depende de resultados inmediatos y señales visibles para sostenerse. Los israelitas en el desierto son el ejemplo clásico: celebraban con el maná, pero murmuraban ante la primera señal de sed. Jesús confrontó esta clase de fe diciendo: “Ustedes solo creen en Dios si ven señales y milagros”, Juan 4:48 (TLA). El ejemplo máximo es Tomás, quién necesitó tocar las heridas de Jesús para creer en su resurrección, Juan 20:24-29. El riesgo es evidente: cuando el milagro se demora o el silencio de Dios se prolonga, la fe se desploma por falta de raíces. Aunque Jesús no condenó a Tomás, dejó una promesa para nosotros: existe una bendición superior para quienes deciden creer sin ver, marcando el camino que va de la sensación a la revelación. 2. La fe que sabe oír: el nivel de la Palabra revelada. Aquí la fe madura y deja de enfocarse en los problemas y empieza a enfocarse en la Biblia. Ya no te guías por lo que ven tus ojos (el caos o las dificultades) sino por lo que Dios te ha dicho. Mientras los sentidos describen las crisis, el oído espiritual se aferra a la Palabra. Es la fe del centurión, que no necesitó ver un milagro, solo creyó a la palabra de Jesús: “solo di la palabra y mi siervo sanará”, Mateo 8:8. Es la fe de Abraham quién confió que tendría un hijo a pesar de su vejez. Es una fe que sabe esperar, entendiendo que lo que Dios dice es mucho más real y poderoso que cualquier diagnóstico o problema actual. 3. La fe que logra confiar: el nivel del carácter. Es la fe que sigue creyendo aun cuando no hay milagros y parece que Dios no responde. No se trata de ignorar el sufrimiento, sino de descansar en que Dios es fiel, incluso en el silencio. Es la fe de Habacuc que celebra a Dios aun con los corrales vacíos: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento… y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación”, Habacuc 3:17-18. En este nivel, la fe no exige evidencias ni respuestas inmediatas; se sostiene en el conocimiento íntimo de la naturaleza divina. Se ama a Dios por quién es Él, no por lo que entrega. Job es el mejor ejemplo de lo que significa confiar de verdad. Cuando perdió todo, demostró que su amor por Dios no era por interés, sino sincero. Aunque estaba sufriendo, dijo algo increíble: “Aunque Él me matare, en Él esperaré”, Job 13:15. Su historia nos enseña tres lecciones claves:· La fe no es un accesorio. No es algo que vestimos en los días de sol; es el ancla que nos sujeta cuando el mundo parece desmoronarse. · La fe no huye, encuentra. No se trata de evitar el dolor, sino de reconocer que Dios camina con nosotros en cada paso del camino.· El propósito supera el entendimiento. En su hora más oscura Jesús no buscó explicaciones, sino que se entregó confiadamente: “Que no se haga mi voluntad, sino la tuya”, Lucas 22:42. La fe verdadera deja de exigir explicaciones para transformarse en confianza absoluta. No esperes a que el cielo se aclare para adorar; adora hoy, y verás como la tormenta pierde el poder de perturbar tu paz. ¿Qué es eso que hoy te quita el sueño? Suelta el control y descansa en esta certeza: quizás no comprendas el plan, pero conoces al Autor. Al igual que nuestra fe, la adoración debe madurar. Dar gracias en la abundancia es natural, pero la adoración genuina se forja en el quebranto; es ese sacrificio de alabanza que brota con fuerza cuando el fuego aprieta y el corazón se rompe. Este es el nivel más alto de adoración y el que más honra a Dios. A menudo creemos que la adoración es la respuesta a la bendición. “Dios me da, yo le alabo”. Fue esta misma lógica la que usó Satanás para cuestionar la integridad de Job: “¿Acaso teme Job a Dios de balde?”, Job 1:9. Sin embargo, la verdadera adoración no es un intercambio de favores, sino un reconocimiento de quién es Dios, independientemente de lo que Él dé, permita o quite. Si al perder tus posesiones se apaga tu canción, tu alegría dependía de las cosas y no de Dios. Pero si en la mala racha puedes decir: “Jehová dio, Jehová quitó, bendito sea su nombre” (Job 1:21), demuestras que tu fe es oro puro. Ahí pruebas que amas al Dador mucho más que a sus regalos. Hay una diferencia abismal entre seguir a Dios con el viento a favor y hacerlo cuando se te vuela el techo. El planteo de Satanás fue letalmente cínico: “¿Job obedece por amor o por interés?”. La apuesta del diablo era que Job solo era fiel porque tenía la ‘heladera llena’: “Si Job te obedece es por puro interés”, Job 1:9 (TLA). Satanás se equivocó con Job, pero lamentablemente acierta con muchos: mientras el ‘granero está lleno’ sobran los aleluyas; pero cuando se acaba la ‘yerba del mate’, aparecen los reproches. La madurez espiritual no se mide en la bonanza, sino en la lealtad durante el naufragio. Adorar cuando no entendemos el porqué de la crisis es la forma más alta de darle gloria a Dios. Al final, la victoria de Job no fue recuperar sus bienes, sino descubrir que Dios es suficiente, incluso con las manos vacías. ¿Qué pasaría si de pronto nuestra realidad se sacudiera y el cielo decidiera guardar silencio? ¿Seguiríamos siendo fieles? La fe auténtica confía en Dios pase lo que pase. Incluso cuando la respuesta es ‘no’ o un ‘todavía no’, su presencia es lo que realmente importa. Como Job, podemos confiar, aunque no entendamos el porqué de nuestros problemas. Al final, nuestra fidelidad no depende de que las cosas mejoren, sino de saber que Dios sigue siendo bueno, incluso cuando calla. La fe de Job no era una transacción; era una relación. Su confianza no se anclaba en lo que Dios le daba, sino en quién es Dios. Mientras la fe de conveniencia se quiebra ante la pérdida, la fe genuina sostiene: “Aunque Él me matare, en Él esperaré”, Job 13:15. Job no halló la paz al recuperar su fortuna, sino al silenciar sus argumentos para encontrarse cara a cara con su Redentor. Su mayor tesoro no fue la restitución de sus bienes, sino la revelación de su presencia. El corazón de su restauración fue pasar de oír sobre Dios a contemplarlo de verdad; encontró descanso no en las respuestas, sino en el Rostro del Eterno. Conclusión. Cuando sufrimos, queremos respuestas, pero Dios no siempre nos da una explicación; siempre nos da su presencia. Su silencio no es ausencia, es el momento en que más cerca está. Al igual que Job, no necesitas entender el ‘porqué’ de la pérdida, sino conocer a quien te sostiene. Deja de perseguir una razón y empieza a buscar su rostro. Si el cielo calla, que tu adoración hable más fuerte. Cierra los ojos, suelta la duda y susurra: “Señor, no entiendo el camino, pero confío en que tú me guías”.
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415: ¿Conquistador o desertor? - 08/02/2026 - #1390
08-02-2026 Pr. Alejandro Michalec ¿Conquistador o desertor?Hoy voy a hablar de una persona muy especial, temperamental, impulsivo, arrebatado, pero a la vez cautivante, consagrado, que lo dejó todo, todo lo que tenía, todo lo que hacía, por seguir a Cristo. ¿Si se equivocó? ¡Miles de veces! ¿Si le fallo al Señor? Otras tantas más. ¿Si actuó de manera equivocada? En múltiples situaciones. Pero pese a todo, Dios lo rescata, lo perdona, lo restaura y lo usa de una manera increíble. Lucas 22:31-34, 54-62 (NTV). Metámonos por un momento en la escena, Jesús y sus discípulos compartiendo la última cena, estaban celebrando la pascua, era la última vez que estarían todos juntos. Fue un momento único, tres años al lado del maestro, día y noche, aprendiendo de Él, siguiéndole, disfrutando de sus enseñanzas, pero la hora había llegado, la crucifixión de Jesús era inminente. Jesús le dice: “Pedro, escúchame bien, Satanás ha pedido permiso a Dios para ponerles pruebas difíciles a todos ustedes, y Dios se lo ha dado. Pero yo he pedido a Dios que te ayude para que te mantengas firme. Por un tiempo vas a dejarme solo, pero después cambiaras y ayudaras a tus compañeros para que siempre se mantengan fieles a mí”. Lucas 22:31-32 (TLA). Pedro escucha a Jesús e inmediatamente, manifestó su desacuerdo. Llega a decir que el Señor y las escrituras, estaban equivocados. Se muestra con una actitud de superioridad respecto a los otros: “¡aunque todos se escandalicen, “¡Yo no!”, “¡Yo no!” Mateo 26:33 (RVC). Le estaba diciendo al Señor, los demás te pueden fallar, pero yo no, jamás lo haría, soy incondicional. Maestro, si tengo que ir a la cárcel, contigo iré, si tengo que morir junto a ti, lo haré. ¡Yo no te dejaré! Jesús lo mira a la cara y le dice: Pedrito, Pedrito hoy mismo, antes que el gallo cante me negarás tres veces. Jesús fue arrestado en aquella misma noche y llevado por soldados con espadas y palos, como si fuera un ladrón o un cruel asesino, a la casa del sumo sacerdote. Pedro le seguía de lejos…, ni muy cerca como para ser descubierto, ni demasiado lejos como para perderse el espectáculo. Llega al patio del lugar donde interrogaban a Jesús, allí había una fogata, con un grupo de guardias calentándose alrededor del fuego. Pedro se acerca y se suma al grupo, tal vez anhelando recabar alguna información. ¿Qué estaría pasando con Jesús? ¿Cuál sería su destino? Pero repentinamente una criada comienza a mirarlo fijamente y dice: “Este estaba con Él, es uno de los seguidores de Jesús” Lucas 22:56. Aquella mujer había puesto al apóstol en aprietos, las acusaciones comenzaron a llover por todos lados, los guardias comenzaron a voltearse hacia Pedro, se sentía observado. Pedro se había acercado junto al fuego para calentarse, pero de pronto se dio cuenta que se estaba quemando. Su respuesta fue: “Mujer, ni siquiera lo conozco” Lucas 22:57 (NTV). Un rato después, alguien más lo vio y dijo: “Seguramente tu eres uno de ellos” Lucas 22:58 (NTV) Pedro respondió “¡No, no lo soy!” Lucas 22:58 (VBL). Como una hora más tarde, otra persona insiste, afirmando: ¡No hay duda! Este verdaderamente es uno de ellos porque es galileo, pero Pedro vuelve a negarlo por tercera vez y comienza a echar maldiciones sobre sí mismo. No solo niega ser seguidor de Jesús, ¡sino que dice no conocerlo, no conocerlo! Mientras aun hablaba Pedro, el gallo cantó… el gallo cantó y él recordó automáticamente las palabras del maestro, estas comenzaron a retumbar como un eco en su mente: “Mañana por la mañana, antes de que cante el gallo, me negaras tres veces” Lucas 22:61 (NTV). ¿Cómo salir de esa situación en la que nunca debería haberse metido? Ahora vemos al valiente y arrojado Pedro negando a su maestro con juramentos y echando maldiciones sobre sí mismo. ¿Dónde había quedado aquella fidelidad hasta la muerte que había prometido a Jesús y de la que alardeaba delante de los apóstoles? ¿Cómo podía decir que no conocía al Señor si había pasado con Él los 3 años más hermosos de su vida? ¿No había estado Jesús en casa de Pedro sanando a su suegra? ¿No había acaso usado su barca como púlpito improvisado y habían ido juntos a pescar siendo testigo y protagonista en la pesca milagrosa? ¿No lo había elegido como uno de sus apóstoles? ¿No había subido con el Señor al monte y le había visto transfigurarse? ¿No le había hecho caminar sobre las aguas y lo salvó de ahogarse en el mar de galilea? ¿Cuántos momentos entrañables vividos juntos y ahora decía no conocerle? Pedro había desobedecido, estaba en el lugar equivocado, con la actitud equivocada. Admitir una relación con Él implicaba pagar un precio, tal vez hasta perder la vida, y seguramente por temor lo negó. Aquella noche Pedro fue víctima de su miedo y su debilidad, tuvo que afrontar las consecuencias de una mala decisión, que lo llevó a un lugar equivocado, a juntarse con gente que no debía, a calentarse en un fuego que no correspondía y que terminó quemándolo y destruyendo lo más preciado que tenía: su relación con Jesús. En ese momento, justo después de que Pedro lo haya negado por tercera vez, Jesús estaba siendo llevado para compadecer ante el tribunal de Pilato y pasó por el patio donde estaba Pedro y en un breve instante Jesús se volvió para mirarlo. El maestro lo mira a los ojos, no hubo palabras, no hubo reproches, no hubo acusación, tan solo una mirada que conmovió hasta lo más profundo de su ser, que destrozó su orgullo, su autosuficiencia. No hay palabras, no hay argumentos, no hay justificación, solo un Pedro quebrantado que lloró amargamente, fue un llanto de dolor, tal vez de bronca por lo que había hecho. ¿Qué habrá sentido Pedro en ese momento? Traicionó a su maestro, a quien amaba, a quien siguió incondicionalmente. ¿Cómo podía haber negado a Jesús? Sintió culpa y vergüenza, tanto, que buscó esconderse. Este es el Pedro que Jesús llamo mientras estaba con Andrés (su hermano) echando la red en el mar, pues eran pescadores y les dice: “Síganme que los haré pescadores de hombres” Mateo 4:19. Y ellos, dejando sus redes, sus barcas, sus familias, dejándolo todo, siguieron a Jesús. Podemos ver que Jesús no lo eligió por ser el más inteligente o el más culto, Pedro era impetuoso, arrebatado, pero con una mezcla de fe, entusiasmo y bondad que cautivaron al maestro. Si hoy se le hiciera un test psicológico nadie lo admitiría para dirigir una gran empresa (la inestabilidad pone en peligro los negocios) sus antecedentes no inspiran confianza y un partido político se guardaría mucho de convertirlo en su líder. Esto demuestra una vez más que nuestros criterios de eficacia tienen poco que ver con los de Dios. Jesús no vio en Pedro un fracaso, no se fijó en sus circunstancias, en sus atributos humanos, Él vio el modelo terminado. Sus ojos naturales tal vez divisaban una simple piedra sin pulir, pero con los ojos de la fe Jesús visualizó el maravilloso diamante en el que se convertiría. Tal es así que le cambia el nombre y le dice: no te llamaras más Simón, desde ahora serás Pedro, (que significa roca), desde ahora serás una nueva criatura, serás diferente, tanto, que hasta tendrás un nuevo nombre y declara: “Sobre esta roca… edificaré mi Iglesia” Mateo 16:18. Simón se convirtió en Pedro, un Pedro que pasará por un proceso de aprendizaje, de caídas, de frustraciones, pero que finalmente será restaurado y cumplirá plenamente el propósito que Dios tenía para él. Después de la negación, Pedro se sentía completamente hundido, había fallado y traicionado a su maestro, así que decidió volver a su lugar de origen, a su antigua vida, a su fracaso, a esas redes sucias y esa barca averiada, a ese lugar al que pensó que no volvería más, ¿qué importaba ya? Y allí estaba Pedro junto a otros discípulos diciendo: “me voy a pescar”, con un dejo de tristeza que dejaba entrever como se sentía, como estaba dolido su corazón. Esa noche no pudieron atrapar ni un solo pez. De repente en la playa se aparece Jesús, estaba de pie a la orilla del lago preguntándoles si habían pescado algo. La respuesta fue negativa y Jesús les dice: tiren la red a la derecha de la barca y fue tal la cantidad de peces que atraparon que no podían sacar la red del agua. Pedro reconoce el milagro, el mismo milagro de hace tres años atrás, cuando lo llamo. Dice que inmediatamente se coloca su túnica, se tira al agua y va nadando al encuentro de su maestro. Jesús prepara una fogata y un pescado y los invita a comer. El maestro rompió el silencio y se dirige a Pedro, pero no le llama Pedro, sino Simón, y le pregunta: “Simón, ¿me amas? Y Pedro le responde: Sí Señor, tu sabes que te amo y le dice “apacienta mis corderos”. Jesús le pregunta una segunda vez ¿me amas? Sí Señor, tu sabes que te amo, entonces “pastorea mis ovejas”. Le dice una tercera vez, Simón ¿me amas? Pedro se entristece de que le pregunte por tercera vez y le responde: Señor, tú lo sabes todo, tu sabes que te amo y Jesús le dice “Apacienta mis ovejas” Juan 21:15-17. El Señor preparó un fuego allí y lo esperó. Había sido alrededor de un fuego, en el patio del sumo sacerdote, donde Pedro niega a Jesús y era precisamente en otro fuego donde ahora se iba a producir la restauración, dos fuegos: el de la negación y el de la restauración. Jesús pregunta tres veces “¿me amas?” una por cada negación de Pedro. Antes de restaurarlo públicamente y ponerlo al frente de la Iglesia el Señor exige una nueva confesión de fe. Pedro era un hombre diferente, tanto que ya no hacía promesas, no tenía argumentos, ni excusas. Lo único que pudo decir fue: “Tú lo sabes todo, tú sabes que te amo” Juan 21:17 (RVR1960). Jesús le dice a Pedro: «aunque me negaste tres veces, aunque me traicionaste, mis sueños, mi visión hacia ti no han cambiado, mis planes no se han movido. Vamos Pedro, vuelve al juego… - ¡pero Señor, ¡no soy digno! - ¡claro que lo eres!, he invertido una resurrección en ti». Pedro niega tres veces a Jesús, pero Jesús insiste en él, no le suelta la mano, en lugar de ofenderse, de recriminarle, de reprocharle, solo le hace una pregunta clave… Si lo seguía amando… Es la única condición que le pone para volver al ruedo, porque el amor del Jesús por él era incondicional, no había cambiado. Si sientes que le has fallado al Señor una y otra vez, que rompiste todas las promesas que le has hecho, que ya no eres digno para presentarte delante de Él, para servirle. Déjame decirte que el amor de Dios por ti no cambia. Él te ama cuando eres fuerte y cuando eres débil, cuando eres fiel y cuando prometes y le fallas. Él te ama sin condiciones, siempre. No importa cuán profundo caíste, cuan grave fue tu pecado. Él te puede levantar, restaurar y llevarte a la victoria tomado de su mano. Jesús vino para darte vida en abundancia, para ponerte como cabeza y no cola. Un fracaso no tiene por qué ser el fin de todo. Dios puede transformar tu fracaso en bendición, tu caída en restauración, tu debilidad en fortaleza y tu derrota en victoria. Jesús te ve como la roca que serás, Él te ve con todo el potencial que tienes cumpliendo su propósito, te ve como el protagonista de la victoria. Jesús cree en ti, aunque nadie más lo haga, Él no se da por vencido contigo y no te dejará hasta bendecirte. Hoy al igual que lo hizo con Pedro quiere cambiarte el nombre, te llamara vencedor, campeón, hijo de Dios, hijo del Rey de Reyes. Su amor no cambia, es un Dios de gracia y misericordia que derramó su sangre en la cruz por ti y por mí, para limpiarte y para perdonar tus pecados. Hoy te está llamando, déjalo entrar a tu corazón. Te quiere rescatar, amar, abrazar. No viene a ti con un dedo acusador sino simplemente para preguntarte “¿me amas?” Al igual que Pedro, despójate de la vergüenza, del temor, salta del barco equivocado al que has subido y nada con fuerzas hacia Jesús. Él preparó una fogata para ti y te está esperando. “Pues su ira dura sólo un instante, ¡pero su favor perdura toda una vida! El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría” Salmos 30:5 (NTV). Dios te está dando una nueva oportunidad, como a Pedro, Él quiere usarte, quiere hacer de ti una roca fuerte, quiere enviarte a pastorear sus ovejas. No mires hacia atrás porque a partir de hoy todo, todo, todo es hecho nuevo. La gloria de Dios desciende sobre tu vida y te llena de unción. Llevarás miles a los pies de Cristo. No digas nada, solo confiésale como lo hizo Pedro, “Señor tú lo sabes todo, tú sabes que te amo.” ¿Cuál será nuestra actitud este año? ¿Nos haremos los distraídos, indiferentes, tal vez sordos espirituales? ¿Hasta cuándo seguiremos sentados en nuestra zona de confort porque salir nos da temor? ¿Y si fracaso? ¿Si se burlan? ¿Si salgo herido? ¿Si el diablo toma revancha? ¿Si no es realmente el propósito de Dios? Es cuestión de actitud. ¿Seguiremos en modo “ahorro de energía” o en “modo power”? La invitación este día es tener la actitud de conquista, la de Josué y Caleb, la de los que no se dejan intimidar por los gigantes, sino que se valen de las poderosas armas espirituales y se toman de las promesas de Dios para apropiarse de la Tierra Prometida. Dios no da una nueva oportunidad, no la desperdiciemos este año. La invitación es concreta: orar, escuchar su voz, visualizar y activar en fe. No es tiempo de estar en el banco de suplentes, hoy Dios te entrega la camiseta de titular, determínate a conquistar para Cristo.
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414: Preparados para la cosecha - 01/02/2026 - #1389
Pra. Nancy Mocek 01/02/2026Preparados para la cosecha“Ustedes conocen el dicho: “Hay cuatro meses entre la siembra y la cosecha”, pero yo les digo: despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listospara la cosecha.” Juan 4:35 (NTV)La expresión “hay cuatro meses entre la siembra y la cosecha” que utilizó Jesús al dirigirse a sus discípulos era un proverbio que expresaba la idea de que no hay prisa en realizar determinada tarea porque las cosas simplemente toman tiempo y uno no puede evitar la espera. Jesús no quería que sus discípulos tuvieran esta mentalidad terrenal. Lo que Jesús buscaba era que ellos pensaran y actuaran como si la cosecha ya estuviera lista. Jesús utilizó la idea de la cosecha para comunicar una enseñanza espiritual. Después de que Jesús ministró a la mujer samaritana en el pozo de Jacob, la gente del pueblo escuchó su increíble testimonio de salvación y comenzó a salir en masa para investigar sus afirmaciones sobre Jesús. Mientras tanto, los discípulos estaban preocupados por el estado físico del Señor, pensando que debía estar cansado y con hambre. Jesús les dijo que servir al Padre cumpliendo Su misión era más satisfactorio que la comida física. En ese contexto Jesús les habla sobre la cosecha. Los discípulos no estaban viendo el plano espiritual. Ellos estaban preocupados por las necesidades terrenales. Jesús miraba la necesidad espiritual de las personas. El tiempo de la siega podría haber estado a cuatro meses de distancia en el mundo natural, pero el momento de la cosecha espiritual ya había llegado. Estas palabras de Jesús a sus discípulos continúan hoy vigentes para la iglesia: “despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listospara la cosecha.” La cosecha consiste en alcanzar a las personas con el evangelio de la gracia para que conozcan el amor y el perdón de Dios. La pregunta que me propongo responder es: ¿cómo se prepara la iglesia para la cosecha?1. Servicio en unidad: “Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento… El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo. En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios”.1 Corintios 3:6 (NVI)Durante mi niñez viví en el campo. Mi papá era agricultor. Tengo algunos recuerdos acerca de cómo se desarrollaba una temporada de siembra y cosecha. Sin pretender realizar una enumeración técnica de las diferentes etapas, puedo decir con certeza que la cosecha es el punto culmine de un proceso. Ese proceso consiste en: 1) Preparar la tierra, 2) Sembrar la semilla, 3) Esperar con paciencia la lluvia, 4) Utilizar fertilizantes para aumentar el crecimiento y mejorar la calidad de los cultivos; 5) Aplicar diferentes productos para erradicar plagas y malezas; 6) Cosechar. Es imposible que una sola persona lleve a cabo todo este proceso. Jesús dijo: “Porque como ciertamente dice el refrán: “Uno es el que siembra y otro el que cosecha” Juan 4:37 (NVI). Para obtener una gran cosecha es necesario sembrar la semilla, pero no es suficiente. Dios nos escogió para que seamos sus colaboradores y nos ha asignado un lugar y una función específica en el Cuerpo de Cristo que es la iglesia. Piensa en el lugar donde estás sirviendo a Dios. Cada cristiano ha recibido dones y capacidades para servir a otros. (1 Corintios 12:4-7; 1 Pedro 4:10). Si dejas de servir, privas a los demás de ser bendecidos y edificados. Hagas lo que hagas, sea una tarea visible o no, desarrolla fielmente tu servicio para Dios. No caigas en la trampa de creer que es lo mismo servir que no servir. Cuando una persona deja de cumplir su asignación o lo hace en el lugar incorrecto, provoca el atraso o peor aún la pérdida de la cosecha, y de eso tendremos que rendir cuentas. Dios está interesado en la cosecha porque “los frutos que cosechan son personas que pasan a tener la vida eterna” Juan 4:36, y el anhelo del corazón de Dios es que todos experimenten la vida abundante y eterna que solo se obtiene en Cristo.Pensaba en lo que sucedió con esa mujer que tenía la decisión tomada de quitarse la vida, pero en un semáforo alguien que estaba en el lugar y momento que el cielo había determinado en ese día, le dio una invitación para un evento evangelístico de la casa de oración. La fidelidad de una persona cambió el destino de otra: pudo tener un encuentro con Dios y recibir salvación, libertad y propósito. ¿Qué hubiese pasado si la persona que le entregó la invitación no hubiera estado ese día en ese lugar?El pensamiento que algunas personas tienen es: “nadie es indispensable”, utilizando ese argumento como justificación para no comprometerse con lo que Dios les encomendó hacer. No nos corresponde a nosotros evaluar si somos o no indispensables, tenemos un deber de fidelidad hacia quien nos llamó a ser colaboradores en su obra. El pasaje de 1 Corintios 3:6 dice que Dios da el crecimiento. ¿Cuándo? Luego de que uno sembró y otro regó. El apóstol Pablo tenía muy en claro que la cosecha solamente es posible si todos juntos, en perfecta unidad, trabajamos para levantarla. Si no lo hacemos en unidad será imposible levantar la cosecha. La unidad no surge naturalmente, es necesario buscarla y cuidarla. Por eso, reiteradamente en la Biblia, sobre todo en las cartas del apóstol Pablo dirigidas a la iglesia, encontramos a modo de exhortación la siguiente frase: “unos a otros”, y menciona los mandatos de los “no hagan” y de los “sí hagan”. ¿Qué debemos hacer? Amarnos (Romanos 12:10); amonestarnos (Romanos 15:14), servirnos (Gálatas 5:13), llevar las cargas (Gálatas 6:2); soportarnos con paciencia (Efesios 4:2); ser benignos y misericordiosos, perdonarnos (Efesios 4:32), alentarnos y animarnos (1 Tesalonicenses 5:11). ¿Qué no debemos hacer? tener envidia (Gálatas 5:26), mentir (Colosenses 3:9), pagar mal por mal (1 Tesalonicenses 5:15), murmurar (Santiago 4:11), quejarse (Santiago 5:9). La unidad entre los creyentes es costosa pero imprescindible para levantar la gran cosecha. La unidad en el hogar, en la iglesia, en las casas de oración, es la consecuencia de la unidad de cada uno de sus miembros con Dios. ¿Anhelas experimentar esa unidad?, mantente unido a Cristo y rinde tus derechos a Él. Busca la paz, defiende la unidad. 2. Adoración en comunidad: “Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre”. Hechos 15:16-17David fue un adorador apasionado. Levantó una tienda, un tabernáculo en el cual depositó el Arca de la presencia de Dios. El día en que David trasladó el Arca desde Gabaón hasta Jerusalén para colocarla en esa modesta tienda que había levantado, elevó un cántico de agradecimiento y de alabanza al Señor que está registrado en 1 Crónicas 16:8-36. Hay en este breve cántico por lo menos diez referencias a las naciones, los pueblos, el mundo o la tierra, los cuales son impactados como resultado de la adoración. “¡Que toda la tierra cante al Señor! Cada día anuncien las buenas noticias de que él salva. Publiquen sus gloriosas obras entre las naciones; cuéntenles a todas las cosas asombrosas que él hace. ¡Grande es el Señor! ¡Es el más digno de alabanza! …Oh naciones del mundo, reconozcan al Señor; reconozcan que el Señor es fuerte y glorioso… ¡Que los cielos se alegren, y la tierra se goce! Digan a todas las naciones: «¡El Señor reina!».” 1 Crónicas 16:23-31. Hay una conexión entre la restauración de los últimos días del Tabernáculo de David, que representa la adoración incesante a Dios, y la cosecha final de todos los que han de ser salvos para Dios. La iglesia tiene la misión de alcanzar a los perdidos, de rescatar las almas de la oscuridad y traerlas al bendito Reino del Señor, colaborando con la búsqueda incansable del Padre (Juan 4:23), ayudando a movilizar a los adoradores redimidos, por millones, de toda tribu, lengua, pueblo y nación que serán añadidos a esa multitud impresionante de adoradores eternos que el apóstol Juan menciona en Apocalipsis 7:9 y que ningún hombre puede contar ¡Qué gloriosa tarea! Uno de los aspectos sobresalientes del tabernáculo de David era la adoración 24/7, ininterrumpida y apasionada. Además, no existía separación alguna entre las personas y la presencia de Dios. David, seguramente contemplando esa modesta carpa que albergaba el arca de la presencia de Dios, expresó: “Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.” Salmo 22:3. De la misma manera, Dios habita en medio de las alabanzas de la iglesia. La presencia de Dios se manifiesta en la comunión. La iglesia, debe ser primero y principalmente un lugar donde se adora a Dios. La adoración es la respuesta natural de los que reconocen quién es Dios y lo que Él ha hecho por ellos. Cuando la iglesia se une en adoración al Señor, significa mucho más que cantar canciones, es declarar quién es Él y dar a conocer a todo el mundo que Dios salva, sana, libera y restaura. Si bien la adoración no es una actividad musical, Dios se deleita cuando la iglesia eleva cánticos a Él, utilizando instrumentos musicales. Recordemos que David contaba con 4000 músicos y 288 cantores, que adoraban continua y apasionadamente en ese tabernáculo y eso agradaba a Dios. La adoración no es algo que ocurre dentro de las cuatro paredes de un templo. Creer eso es ignorar la magnitud espiritual de la adoración congregacional. Miremos a Pablo y Silas encerrados en la cárcel, aislados completamente del mundo exterior. Sin embargo, su adoración trascendió el plano físico provocando la salvación del carcelero y de toda su familia (que obviamente no estaban en ese lugar) y la liberación de todos los presos. La adoración que la iglesia rinde a Dios cada vez que se reúne prepara el mundo espiritual para levantar una gran cosecha de almas, haciendo retroceder las tinieblas, y provocando que el Reino de los cielos se establezca en todo lugar. Cuando te unes a la adoración en la iglesia Dios obra a favor de tu familia.3. Llenura del Espíritu Santo corporativa:“Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.” Hechos 1:8 (NTV). La iglesia no podrá levantar esa gran cosecha a menos que sea llena del poder del Espíritu Santo. No es opcional. La palabra de Dios nos ordena a ser llenos del Espíritu Santo (Efesios 5:18). Es nuestra responsabilidad cada día buscar a Dios individualmente pero también corporativamente. “Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Isaías 40:30-31. No podremos evitar fatigarnos y cansarnos, es parte de nuestra condición humana, pero sí podemos evitar debilitarnos espiritualmente y convertirnos en presa fácil para el enemigo ¿Cómo? Buscando continuamente al Señor, cultivando cada día la amistad con el Espíritu Santo y siendo llenos del Él. Vemos en el libro de los Hechos que la iglesia tuvo la maravillosa experiencia comunitaria de recibir al Espíritu Santo. Experimentaron un gran avivamiento. Todo lo que está registrado en el libro de los Hechos tiene que ver con la manifestación del Espíritu Santo a través de los creyentes. Multitudes arrepintiéndose de sus pecados y volviéndose a Dios. Los líderes no tomaban decisiones sin consultar al Espíritu Santo, dependían únicamente de la voz del Espíritu Santo. No hay atajos. Si queremos ver el poder de Dios transformando nuestras familias, nuestra ciudad, provincia, nación y naciones del mundo, necesitamos el poder del Espíritu Santo. Si anhelas vivir en lo sobrenatural, necesitas al Espíritu Santo. Si quieres experimentar libertad, sanidad, restauración en tu vida o en tu casa, necesitas al Espíritu Santo. La pregunta es: ¿tienes al Espíritu Santo en tu vida? Si la respuesta es no, hoy es la oportunidad de abrir tu corazón y permitirle entrar. Si la respuesta es sí, cultiva cada día tu amistad con Él rindiéndote por completo a su voluntad. “A los segadores se les paga un buen salario, y los frutos que cosechan son personas que pasan a tener la vida eterna. ¡Qué alegría le espera tanto al que siembra como al que cosecha!” Juan 4:37 (NTV)Un colaborador de Dios, tanto el que siembra, como el que riega y también el que cosecha, reciben una gran recompensa: ¡un corazón lleno de alegría!
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413: Estorbo en la obra de Dios - 25/01/26 - #1388
25/01/26Pr. Nicolás KarachunEstorbo en la obra de Dios“Desde entonces, Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que le era preciso ir a Jerusalén y padecer mucho de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día. Pedro le tomó aparte y comenzó a reprenderlo diciendo: —Señor, ten compasión de ti mismo. ¡Jamás te suceda esto! Entonces él volviéndose, dijo a Pedro: —¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no piensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Mateo 16:21-23Jesús caminando con sus discípulos por Cesarea de Filipos, les hace una pregunta: “... ¿quién dicen los hombres que soy yo?” Marcos 8:27. A lo que estos responden: la gente tiene distintas opiniones acerca de ti: unos piensan que sos Juan el Bautista, otros Elías y otros algunos de los profetas; esta era la opinión entre la gente. Ahora les hace la pregunta directa a sus discípulos: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?, preguntó Jesús; Pedro responde: —Tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente. Jesús le dijo: —Simón, hijo de Jonás, qué afortunado eres porque no fue un ser humano el que te lo reveló, sino mi Padre que está en el cielo”. Mateo 16:15-17 (PDT). Desde entonces Jesús comenzó a declarar a sus discípulos el plan eterno de Dios de redimir a la humanidad por medio de su muerte sacrificial, pero también su resurrección triunfal. “A partir de entonces Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que él tendría que ir a Jerusalén, y que los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley lo harían sufrir mucho. Les dijo que lo iban a matar, pero que al tercer día resucitaría”. Mateo 16:21 (DHH).Este plan revelado por Jesús era contrario a toda lógica humana, era contrario a todas las expectativas terrenales. A Pedro no le entraba la idea de un Mesías poderoso y conquistador que pensara en el sufrimiento y la muerte, por lo que “…Pedro se lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo: —Señor, Dios tenga compasión de ti. ¡Que nunca te suceda eso!” Mateo 16:22 (PDT). La respuesta de Jesús a Pedro “… ¡Largo de aquí Satanás! ¡Me estás estorbando! …Me eres tropiezo… (RVR60) …A ti no te preocupan las cosas de Dios, sino las de la gente”. Mateo 16:23 (PDT). “¡Apártate de mí Satanás" —dijo Jesús a Pedro— ¡Me eres estorbo! ¡Estás mirando las cosas desde el punto de vista humano y no del divino!” Mateo 16:23 (NBV). En ese momento Pedro y los discípulos por medio de la autocompasión, eran, un estorbo, un freno para la misión de Cristo, que Cristo no fuera a la cruz y realizara la obra de redención en favor de la humanidad. Los discípulos lo demostraron cuando Jesús fue arrestado, todos ellos lo seguían de lejos, salvo el discípulo Juan, ninguno de ellos estaba en el momento de la crucifixión. Todos lo abandonaron.Para los discípulos era incomprensible pensar que Jesús fuera muerto en manos de los líderes religiosos de esa época, al igual que en la actualidad, muchas personas se vuelven atrás si Dios no cumple con sus deseos, o no hace como ellos quieren, o cuando hay una situación de sufrimiento o crisis abandonan el camino de la fe. Este sistema mundo de una u otra forma nos dice: “ten compasión de ti mismo”, “no seas fanático”, “ocúpate un poco más en vos y no tanto en los demás”. “Como te vas a levantar para ir a las 5 a la vigilia si después tenés que ir a trabajar”, “ayunar no, eso era cosas de antes”, “disciplinas espirituales, eso es demasiado pesado para mí” ... porque él quiere romper tu amistad con Dios. Satanás te odia y hará todo lo posible para separarte de Dios. El siempre busca estropear, estorbar los planes de Dios. Lo hizo desde sus comienzos y lo hace también hoy. No seas su colaborador. Más bien conviértete en un colaborador de Dios en sus planes y propósitos. ¿Cómo podemos ser de tropiezo en la obra de Dios?1. Creyendo en las mentiras de satanás y descreyendo en la verdad de Dios. “La serpiente era el más astuto de todos los animales salvajes que el Señor Dios había hecho. Cierto día le preguntó a la mujer: —¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto? —Claro que podemos comer del fruto de los árboles del huerto —contestó la mujer—. Es solo del fruto del árbol que está en medio del huerto del que no se nos permite comer. Dios dijo: “No deben comerlo, ni siquiera tocarlo; si lo hacen, morirán”. —¡No morirán! —respondió la serpiente a la mujer—. Dios sabe que, en cuanto coman del fruto, se les abrirán los ojos y serán como Dios, con el conocimiento del bien y del mal. La mujer quedó convencida. Vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso, y quiso la sabiduría que le daría. Así que tomó del fruto y lo comió…” Génesis 3:1-6 (NTV). Y qué pasó: murieron espiritualmente. Perdieron la comunión con Dios, fueron expulsados del huerto de Edén y a partir de ahí, comenzaron los conflictos en la raza humana. La misión de Jesús fue que mediante su muerte sacrificial se restableciera la comunión del hombre pecador con el Dios tres veces Santo.En Mateo 4 se narra la tentación de Jesús por parte de satanás. “…el diablo lo llevó a la santa ciudad, Jerusalén, al punto más alto del templo, y dijo: —Si eres Hijo de Dios, ¡tírate! Pues las escrituras dicen: “Él ordenará a sus ángeles que te protejan. Y te sostendrán con sus manos para que ni siquiera te lastimes el pie con una piedra” Mateo 4:5-6 (NTV). Satanás hace referencia al texto de Salmos 91:11-12 usando la Palabra de Dios a su conveniencia y con engaño: “Si haces al Señor tu refugio y al Altísimo tu resguardo… …entonces mandará a sus ángeles que te protejan” Salmos 91:9, 11 (NTV) ¡Esfuérzate en conocer a Dios y sus verdades!2. Con nuestro pecado y desobediencia: “El Señor le dio el siguiente mensaje a Jonás… «Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive. Pronuncia mi juicio contra ella, porque he visto lo perversa que es su gente». Entonces Jonás se levantó y se fue en dirección contraria para huir del Señor…”Jonás 1:1-3 (NTV) Jesús nos dejó un mandato: “Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos” Mateo 28:19-20 (NTV). ¡Vive en santidad y obediencia a Dios!3. Cuando nuestra mente está centrada en las cosas de este mundo y no en las cosas celestiales. “No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón” Mateo 6:19-21 (NTV). “Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra.” Colosenses 3:1-2 (NTV). La mente de Pedro y del resto de los discípulos estaba puesta en las cosas de este mundo, estaba puesta en los valores terrenales. ¿Te preocupan las cosas de este mundo y no las de Dios?4. Cuando no estamos dispuestos a pagar el precio de servir a Dios. Cuando Jesús expuso ante sus discípulos su plan de ir a la cruz para salvar al mundo, éstos buscaron abortar esa idea; diciendo que esto no le ocurra y qué tenga compasión de sí mismo: “Señor, ten compasión de ti mismo. ¡Jamás te suceda esto!” Nos cuesta ver las cosas desde la perspectiva de Dios, estamos acostumbrados a ver las cosas desde la perspectiva humana y eso muchas veces aborta los propósitos de Dios para nuestras vidas. ¡Vive para servir a Dios! Paga el precio para servir a Dios.5. La falta de perdón. Dios no puede perdonar nuestros pecados si nosotros no perdonamos a los que nos ofenden. “…perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros” Mateo 6:12 (NTV) “Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti; pero si te niegas a perdonar a los demás, tu Padre no perdonará tus pecados” Mateo 6:14-15 (NTV) ¿Hay alguien a quien debas perdonar? ¿Alguien que por muchos años te ofendió y sigues abrazando esa ofensa? Hoy Dios te está dando esta oportunidad de perdonar.Conclusión. El camino de Dios es un camino de renuncia a los principios de este mundo, a las costumbres, a los modelos contrarios a Dios. Es un camino de entrega, obediencia, consagración, apasionados por Dios y su presencia. “No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo, no tienen el amor del Padre en ustedes. Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo, y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada, vivirá para siempre” 1ª Juan 2:15-17 (NTV). Vivamos nuestra vida entregada al Señor, agradándole en todo, viviendo solo para él. “Por tanto, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Este es el verdadero culto que deben ofrecer. No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto” Romanos 12:1-2 (DHH). Vivamos de manera agradable con Dios, cumpliendo el propósito que él tiene para cada uno de nosotros. No seamos de estorbo o tropiezo para los planes y propósitos que Dios tiene para nuestra vida.
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412: Bajo autoridad, bajo bendición - 18/01/26 - #1387
Martín Falcón18/01/26Bajo autoridad, bajo bendiciónLa sujeción a la autoridad, el respeto a la autoridad, es un principio bíblico muy importante. Desde el inicio la biblia habla de la autoridad. Los que se revelaron en contra de la autoridad, siempre fueron expulsados de la presencia de Dios. “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.” Isaías 14:12-14 (RVR1960). Ese fue el deseo de satanás, quería parecerse a nuestro Dios, quería ser semejante a Dios, aquí está la primera rebelión, satanás tomo un tercio de los ángeles y los llevo a rebelarse en contra de la autoridad. Por eso cayo en tierra, por eso fue expulsado de su presencia. Satanás decía: yo subiré, yo levantare, yo me sentare, yo seré. Porque siempre un acto de rebeldía se centra en el “yo”, en el orgullo. Dios nos ordena a respetar y a someternos a la autoridad. Dios coloco a Adán y Eva en el jardín del edén y Dios como autoridad les dijo: Estos dos árboles no deben comer. Ellos llevaron adelante la segunda rebelión, se rebelaron en contra de la autoridad y comieron del árbol que Dios les había dicho que no coman. Como consecuencia entró la maldición, la muerte y fueron expulsados de la presencia de Dios. David entendía que cualquier acto de rebeldía podría expulsarlo de la presencia de Dios. “No me expulses de tu presencia y no me quites tu Espíritu Santo.” Salmos 51:11 (NTV)Veamos la historia de Josué y Caleb: “Luego Caleb le pidió a la gente que estaba cerca de Moisés que se callara y dijo: —¡Vamos y apoderémonos de esa tierra! Con seguridad que la conquistaremos. Pero los espías que fueron con él dijeron: —No seremos capaces de atacar a esa gente porque ellos son más fuertes que nosotros.” Números 13:30-31 (PDT). Dios les había dado la orden, Dios les dijo “la tierra es de ustedes, yo voy a estar con ustedes”. Su deber, su responsabilidad era salir y conquistar. Pero diez de ellos dijeron: “NO, no queremos esto, estamos en desacuerdo.” “Luego esparcieron falsos rumores entre los israelitas acerca de la tierra que exploraron, diciendo: —La tierra que exploramos es una tierra que se traga a la gente que vive en ella. Toda la gente que vimos era enorme, basta con decirles que vimos incluso a los Nefilim. Los descendientes de Anac vienen de los Nefilim. Ante ellos nos sentimos como saltamontes y así les parecíamos nosotros a ellos.” Números 13:32-33 (PDT). Muchas de las promesas de Dios, dependen del respeto y la sujeción a la autoridad. ¿Qué les paso a esos 10 espías que murmuraron en contra de moisés y de la autoridad? Los 10 espías israelitas que dieron un mal informe sobre la Tierra Prometida, infundiendo miedo y desconfianza en el pueblo, murieron de una plaga delante de Jehová, porque su falta de fe y rebeldía contra Dios, resultaron en una sentencia divina, y solo Josué y Caleb de los doce espías sobrevivieron para entrar a la Tierra Prometida. “En cuanto a los hombres que Moisés había enviado a explorar el país y que al volver dieron tan malos informes, haciendo que la gente murmurara, el Señor los hizo caer muertos. De todos ellos, sólo Josué y Caleb quedaron con vida.” Números 14:36-38 (DHH). Perdieron la promesa de la tierra prometida por rebelarse en contra de la autoridad, por murmurar. La murmuración tiene un costo grandísimo, la murmuración te lleva a perder promesas de DIOS sobre tu vida. Vemos la historia de Core, Datan y Abiram: Coré, Datán y Abiram se rebelaron contra la autoridad de Moisés y Aarón, buscando ellos mismos posiciones de liderazgo, lo que llevó a un castigo divino severo. Dios hizo que la tierra se abriera y los tragara vivos a ellos y sus familias, mientras que otros 250 hombres rebeldes fueron consumidos por fuego, mostrando la ira de Dios contra la desobediencia y la usurpación de su autoridad delegada en Moisés y Aarón. “Apenas Moisés terminó de decir esto, la tierra se abrió debajo de esa gente y se tragó a todos los que se habían unido a Coré, junto con sus familias y posesiones. Todos ellos cayeron al fondo de la tierra, vivos y con sus posesiones, y luego la tierra volvió a cerrarse. De esa forma fueron eliminados de la comunidad.” Números 16:31-33 (PDT). Acan en Josué 7:20-26 cuenta que tras la conquista de Jericó, Dios instruyó a Israel a no tomar nada para sí. “Acán, de la tribu de Judá, vio un hermoso manto babilónico, doscientas monedas de plata y una barra de oro, y los codició y tomó para sí, escondiéndolos bajo su tienda. La desobediencia de Acán trajo la derrota de Israel en la siguiente batalla y la ira de Dios. Al ser descubierto, Acán confesó su pecado, y él, su familia y sus bienes fueron llevados al valle de Acor y apedreados, restaurando así la relación con Dios.” Josué 7:20-26. “Él trata con particular severidad a los que… desprecian la autoridad.” 2 Pedro 2:10 (NTV)¡Cuántos problemas tenemos con la rebeldía y la autoridad! Ahora nosotros como padres debemos enseñar a nuestros hijos a respetar a las autoridades, a respetarnos como autoridad de la casa. ¿Por qué? Porque si no respetan a la autoridad de su casa, menos van a respetar otras autoridades, y menos a Dios. Respetar a mama y a papa que es la autoridad colocada por DIOS, les guste o no les guste, les traerá beneficios. “Hijos, obedezcan a sus padres como agrada al Señor, porque esto es justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es éste: «Honra a tu padre y a tu madre.” Efesios 6:1-2 (DHH). Sin honra, sin obediencia, no hay promesa. ¿Y cuál es la promesa? Larga vida y prosperidad y que todo les salga bien. Por eso debemos enseñarle a que obedezcan a papa y a mama. Si nuestros hijos no nos obedecen no perdemos nosotros, pierden ELLOS. Y eso es lo que no entendemos. Muchos padres, llevan a sus hijos a que lo deshonren. Porque no les enseñan a respetar la autoridad. Y eso acarrea maldición para ellos mismos. “Respeta al Señor y sé humilde, así tendrás riquezas, honor y una vida verdadera.” Proverbios 22:4 (PDT) “El altivo será humillado, pero el de espíritu humilde será enaltecido.” Proverbios 29:23 (NVI). Para obedecer se necesita humildad, el altivo, el orgulloso no obedece, no quiere sujetarse. “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.” Romanos 13:1-2 (RVR1960). Es un peligro rebelarse en contra de la autoridad. ¿Qué dice la palabra? Cuando uno se rebela en contra de la autoridad, no se está revelando contra esa persona solamente, sino contra Dios mismo. Cuando nos rebelamos, Dios dice: “me están resistiendo a mí.” Y eso trae condenación y castigo. “Obedezcan a sus líderes espirituales y hagan lo que ellos dicen. Su tarea es cuidar el alma de ustedes y tienen que rendir cuentas a Dios. Denles motivos para que la hagan con alegría y no con dolor. Esto último ciertamente no los beneficiará a ustedes.” Hebreos 13:17 (NTV) “Por amor al Señor, sométanse a toda autoridad…” 1 Pedro 2:13. “Recuerda siempre a todos que deben someterse a los gobernantes y autoridades. Diles que obedezcan y siempre estén listos para hacer el bien, que no hablen mal de nadie, vivan en paz con los demás, sean comprensivos y traten a todos con amabilidad. Antes nosotros también éramos insensatos; no obedecíamos y estábamos perdidos. Éramos esclavos de toda clase de placeres y deseos, éramos malvados y envidiosos. Los demás nos odiaban y nosotros a ellos.” Tito 3:1-3 (PDT). Lo hacíamos antes, bueno, ahora ya no más. “Asimismo, ustedes, los más jóvenes, estén sujetos a los mayores. Y todos, revístanse de humildad en su trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.” 1 Pedro 5:5 (NBLA) ¿Podemos ver que cuando habla de sujeción, de respeto a la autoridad, habla de humildad? Cuando nos resistimos a la autoridad, es como si nos paráramos frente a Dios, y Dios te dijera “quieto ahí” y tratáramos de avanzar, pero no podemos ¿Quién puede resistir a Dios? Por eso nuestra actitud debe ser humilde como la de Cristo Jesús. “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7 (RVR1960). Ahora conocemos los peligros de rebelarse en contra de la autoridad, hay muchas consecuencias. El diablo en vez de huir de nosotros, le abrimos la puerta, con nuestra rebeldía. “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Santiago 4:6 (RVR1960) Cuando nos sometemos a la autoridad, cuando respetamos a la autoridad, viene una influencia directa de Dios, es una influencia divina, a tu empresa, a tu trabajo, a tu familia, a tu matrimonio, a tu ministerio, es una bendición sobrenatural. Tenemos que ponernos debajo de lo que Dios manda, si queremos tener lo que Dios quiere darnos. Cuando respetamos la autoridad, nos colocamos bajo cobertura, y si alguna piedra viene en contra nuestra, rebota, ¿Por qué? Porque estas cubierto, Bajo un amparo, bajo las alas de protección. Cuando te rebelas, estas saliendo de la cobertura, Cuando estas sujeto a la autoridad, la cobertura viene hacia ti. Pero si te rebelas, esa protección ya no está sobre tu vida y familia, quedas expuesto a toda obra del infierno. Lo vimos en Core, Datan, Abiram y los 250 hombre que se rebelaron, en los 10 espías, en David, en Acan. Cuando estas bajo autoridad, estas bajo bendición. Jesús fue maltratado, golpeado y crucificado porque nosotros nos rebelamos a la autoridad. Nuestra responsabilidad es someternos a la autoridad, orar por ellos, pedirle a Dios por ellos, para que gobiernen sabiamente. Nuestras armas no son las murmuraciones, los chismes, la rebeldía, sino que son espirituales y poderosas en Dios para derribar fortalezas y todo aquello que se opone a la palabra de Dios. ¿Qué vamos hacer? ¿Qué decisiones vamos a tomar? Seamos como David que reconoció su rebeldía, su pecado delante de Dios y dijo: “Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado… Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu.” Salmos 51:3,4,7,10,11 (RVR1960)
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411: Solo desea que lo conozcamos (Un novio apasionado) - 11/01/2026 - #1386
Pr. Roberto Rosciani11/01/2026SOLO DESEA QUE LO CONOZCAMOS (Un novio apasionado)Desde hace 5 años como iglesia alineamos todos los campamentos y retiros de inicio de año a una Palabra de Dios. Este año nos alineamos con la se encuentra en el libro de Oseas 6:3 y hoy quiero compartirles uno de los tantos aspectos de ella.Dice la Palabra del Señor en OSEAS 6:1-6 PDT (Contexto: Hace referencia a Israel y Judá que no se arrepienten de la división que generaron. Cuando muere Salomón y como consecuencia de su desobediencia el reino de Israel en manos de Roboam su hijo se divide en dos; Israel con 10 tribus al norte y Judá y Benjamín al sur) El texto dice así:1 "Volvamos al Señor. Él nos destrozó, pero nos sanará. Nos hirió, pero nos vendará la herida." 2 "En dos días él nos volverá a dar la vida, y al tercer día nos pondrá en pie. Entonces podremos vivir en su presencia." 3 "Esforcémonos por conocer al Señor, hasta estar tan seguros en él como de que el amanecer llegará. El Señor vendrá a nosotros como la lluvia, como el agua fresca que cae sobre la tierra»." 4 "El Señor dice: «Efraín*, ¿qué voy a hacer contigo? Judá, ¿qué voy a hacer contigo? La fidelidad de ustedes es como las nubes de la tarde o como el rocío de la mañana, desaparece rápidamente." 5 Por eso los destruí con las palabras de mi boca; los he atravesado con mis profetas. 6 "Lo que yo deseo de ti es fiel amor y no sacrificio. Quiero que ustedes me conozcan, no que me hagan ofrendas." El profeta cuenta lo que los israelitas decían (culpaban a Dios de haber sido destrozados heridos) y declara que una consecuencia de la división entre Judá e Israel es que el Señor se ha retirado hasta que el pueblo vuelva (esa es la razón de sus males); Oseas expresa lo que hay en el corazón del Señor (vv.6) y anima a hacer una cosa: Esforzarse por conocerlo. El significado de conocerlo acá es paralelo a hesed, El “amor hesed” es el amor fiel, misericordioso e incondicional de Dios, ligado al pacto y a la lealtad. No es solo un sentimiento, sino una acción constante de gracia y fidelidad hacia su pueblo, incluso cuando éste falla. No depende de mérito humano sino de su fidelidad.Cuando se trata de conocer a Dios, la Biblia es el instrumento indicado para iniciar este conocimiento porque está repleta de situaciones e historias que nos cuentan quién es El y cómo es. Nos revela su carácter.Y como lo importante, lo que El desea, es que lo conozcamos; vamos a enfocarnos hoy en conocer un aspecto del carácter del Señor.Si hay algo que nos cuesta mucho entender, es que: no es posible ganarse el amor de Dios. De hecho, a menudo intentamos comprar lo que no puede ser pagado. La verdad es que Dios quiere tener una relación de amor e intimidad con nosotros. Y eso también cuesta entender porque en esta vida intimidad no siempre tiene que ver con amor.La Biblia nos muestra la visión y el compromiso de Dios con la iglesia utilizando la metáfora del novio y la novia.El mismo Dios que en Oseas pide amor fiel, en Efesios se revela como Cristo, el Novio que entrega su vida por su amada.Por eso, hoy quiero presentarles a Jesús el Novio.Las personas cuando se enamoran, entregan sus vidas. Renuncian a sus horarios, sus finanzas e incluso sus cuerpos por la oportunidad de estar con el otro. Aún los más duros se convierten en románticos indefensos cuando se enamoran. Sin embargo, muchos no ven el compromiso de Jesús con la iglesia desde esta perspectiva. Aunque defectuosa y rota, la iglesia es a la que Jesús ama. Pablo escribió esto a los Efesios (5:25-27 NBLH) “Maridos, amen a sus mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio El mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha” Es interesante que Jesús no ve a la iglesia simplemente a través de una lente doctrinal, moral, ética o sociológica; la ve a través de una lente de pacto. (Como el matrimonio)Leí hace poco un texto que mencionaba que en Génesis 1 y 2, la Biblia comienza con una mujer y un hombre. En Apocalipsis 21 y 22, la Biblia termina con una mujer y un hombre. La Biblia comienza con una boda y termina con una boda. Comienza con un matrimonio y termina con un matrimonio. Esto significa que tu Biblia es esencialmente una historia de amor.Jesús no está comprometido con la iglesia porque tiene que estarlo; está comprometido con la iglesia porque quiere estarlo. Dios está enamorado de la novia, y el nombre de la novia es iglesia (Esa que somos y formamos todos aquellos redimidos por su sacrificio en la cruz). Jesús no está obligado a amarnos; Él eligió amarnos. Podemos ver esta metáfora de la boda desde el principio de la redención. Cuando Dios usó a Moisés para llamar a los hijos de Israel a su destino, hizo cuatro promesas (Éxodo 6:6-7): Te sacaré. Te rescataré. Te redimiré. Te llevaré conmigo.Estas cuatro promesas eran las mismas cuatro invitaciones que un joven judío le hace a su mujer el día de su boda. Dios no solo estaba liberando a Israel; le estaba proponiendo matrimonio. La llamó su "posesión preciada" (Éxodo 19:5), las mismas palabras que un novio usaría para su novia.Ezequiel 16:9-14 NTV resalta esto con aún más detalle: "Luego te bañé, te limpié la sangre y te froté la piel con aceites fragantes. Te vestí con ropas costosas de lino fino y de seda con bordados hermosos, y te calcé con sandalias de cuero de cabra de la mejor calidad. Te di joyas preciosas, pulseras y hermosos collares, un anillo para la nariz, aretes para las orejas y una hermosa corona para la cabeza. Así quedaste adornada con oro y plata. Tus ropas eran de lino fino con bordados hermosos. Comiste los mejores alimentos —harina selecta, miel y aceite de oliva— y te pusiste más hermosa que nunca. Parecías una reina ¡y lo eras! Tu fama pronto se extendió por todo el mundo a causa de tu belleza. Te vestí de mi esplendor y perfeccioné tu belleza, dice el SEÑOR Soberano.” Pero el desafío de amar a una novia como la iglesia es su corazón promiscuo. A veces es seducida por el poder y la grandeza del mundo. Otras veces entrega su corazón a ideologías impensables e idolatría, cometiendo adulterio con los enemigos de Cristo. Pero por alguna razón, Dios la busca, la restaura y la trae de regreso.Esta visión de la pasión que Dios tiene por la iglesia nos da una esperanza tremenda. Por mucho que hayamos “sufrido” las imperfecciones y males de la iglesia, todos nosotros hemos sido culpables de hacer las mismas cosas que criticamos en ella. Somos la iglesia. Sin embargo, Jesús todavía nos extiende su corazón y su gracia. Cristo nos busca, nos da la bienvenida a casa, lava nuestro pecado y nos colma de su amor.¿Qué busca el Señor? Busca un pueblo que se mantenga firme en Cristo, fiel, que se atreva a creer que es parte de la amada novia de Cristo. Un pueblo que no mire a través de sus ojos naturales sino a través de los Suyos, que se vea a sí mismo como Él lo ve, a través del lente de la justicia divina. Este es el comienzo necesario para cumplir la gran misión de Dios. Servirlo por amor. En respuesta a Su amor.Pero además de ser un novio apasionado, LA IGLESIA es también el lugar donde Él vive.Varias veces escuche decir a algunas personas que el último lugar al que irían para intentar encontrar a Dios sería la iglesia. Esto es trágico para esas personas.La iglesia está diseñada para ser el lugar de Su presencia. Desde el principio, el propósito y la pasión de Dios fue estar presente con su pueblo. Génesis 3:8 relata a Dios en un jardín, caminando con la humanidad al fresco del día. La mayoría de las cosas en las que la gente piensa cuando piensa en la iglesia fueron respuestas a la rotura de nuestra comunión con Dios y haber expulsado su presencia. La ley, los sacrificios y los sacerdotes para mediar eran muletas para atraer a un Dios que habíamos alejado debido a nuestro pecado, pero no eran parte del diseño original de Dios. El plan es y fue siempre una relación restaurada, íntima y cara a cara con él. De hecho, toda la creación redimida será un templo en la comunión íntima. Apocalipsis 21:22-23 PDT dice: “No vi ningún templo en la ciudad, pues su templo era el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna porque el esplendor de Dios la ilumina y el Cordero es su lámpara.” La presencia de Dios entre su pueblo siempre ha estado en su corazón. La visión de Dios no era un edificio al que pertenecer, sino un pueblo entre el cual caminar. Moisés, conocido por hablar cara a cara con Dios como un amigo, pareció entender este punto clave. En una conversación con Dios mientras se dirigían a la tierra prometida, dijo que si la presencia de Dios no los acompañaba, se negarían a irse (Éxodo 33:16). Moisés preguntó: v. 16 ¿Cómo se sabrá que me miras con agrado —a mí y a tu pueblo— si no vienes con nosotros? Pues tu presencia con nosotros es la que nos separa —a tu pueblo y a mí— de todos los demás pueblos de la tierra. (Otra traducción dice “¿Qué más nos distinguirá a mí y a tu pueblo de todos los demás pueblos sobre la faz de la tierra?”). ¿Qué más los distinguiría de las naciones que los rodeaban? No era la circuncisión, no eran las cosas que no comían para no contaminarse, no era el Shabat ni las celebraciones habituales, no eran los mandamientos ni ninguna otra marca distintiva del pueblo judío, a pesar de estas otras marcas, Moisés sabía que la presencia de Dios era lo que realmente diferenciaba al pueblo de Dios de las naciones que lo rodeaban. Las otras distinciones eran simplemente límites sociales, culturales y religiosos que cualquier comunidad podía mostrar. ¿Pero la presencia de Dios? Eso era inconfundible. Moisés lo había visto con sus propios ojos.En definitiva, lo que distingue al pueblo de Dios no son sus ritos, sino su Presencia.Cuando entendemos que lo único que Él desea es que lo conozcamos íntimamente, todo cambia. El peso de nuestras acciones ya no está en la obligación, sino en la respuesta al amor. Como Moisés, digamos hoy: ‘Señor, si tu presencia no va con nosotros, no queremos seguir adelante’. Que no nos dé lo mismo vivir sin Él. Porque ¿hay algo más valioso que estar, caminar y vivir con el que nos ama tan profundamente?Hoy podemos decidir que no nos da lo mismo vivir sin su presencia. Hoy podemos responder al amor del Novio con fidelidad. Hoy podemos vernos como Él nos ve: amados, redimidos, su especial tesoro. Esforcémonos por conocerlo íntimamente.
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410: Inversiones con futuro - 04/01/26 - #1385
Pra. Paola Jara 04/01/26Inversiones con futuro“Ustedes tendrán toda clase de riquezas para que puedan ser generosos, y cuando llevemos sus ofrendas a los que las necesitan, ellos darán gracias a Dios”, 2° Corintios 9:11 (PDT-NTV)Un inversor es quien emplea una cantidad de dinero o recursos financieros en un proyecto o negocio, con el fin de obtener ganancias. El interés de Dios es que podamos invertir bien en todos los órdenes de la vida, no solo en lo material. Jesús habló claramente de inversiones que se pierden y de inversiones que permanecen: “No se hagan tesoros en la tierra, donde la polilla y el ladrón destruyen… sino háganse tesoros en el cielo”, Mateo 6:19–20 (RVR60). Mateo 6:21.Una de las verdades fundamentales que la biblia establece es que la capacidad de producir riqueza no nace en el ser humano, sino en Dios. “Acuérdate de Jehová tu Dios, porque Él te da el poder para hacer las riquezas…” Deuteronomio 8:18 (RVR60). Dios es quien da la capacidad, la inteligencia, la fuerza, las oportunidades Santiago 1:17. Por eso Él debe tener la prioridad en nuestro corazón, y no las posesiones, el dinero o las riquezas Mateo 6:24. Dios dio a todos la capacidad de producir, crecer, sustentarse y progresar Deuteronomio 8:18. Algunos tendrán mayor abundancia económica y otros no, pero todos somos responsables de multiplicar lo que Dios nos dio, no enterrarlo (Mateo 25:14–30). El problema nunca es cuánto tenemos, sino para qué lo tenemos. “Dios tiene el poder de darles más bendiciones de las que necesitan para que siempre tengan lo suficiente para ustedes y también para que puedan ayudar generosamente a toda buena causa”, 2° Corintios 9:8 (PDT). “Dios puede darles muchas cosas, a fin de que tengan todo lo necesario, y aun les sobre. Así podrán hacer algo en favor de otros”, 2° Corintios 9:8 (TLA) En 1° lugar, tener todo lo necesario (lo suficiente) habla de carácter, de contentamiento y de saber cuándo decir basta. Debemos tener cuidado con la avaricia y la codicia. Y para eso la instrucción bíblica es: “Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen…”, Hebreos 13:5 (NBLA); 1° Timoteo 6:6. Juan el Bautista dijo a los soldados que buscaban ingresos de manera corrupta: “…conténtense con su salario...”, Lucas 3:14. Y no estamos hablando aquí de conformismo, resignación. La Biblia jamás llama al estancamiento: Dios es un Dios que da vida abundante, que impulsa el crecimiento, la multiplicación y el avance Juan 10:10. En 2° lugar el pasaje dice “les sobre” para ayudar generosamente a toda buena causa, hacer algo en favor de otros. Para que “sobre” debemos administrar con prudencia, con sabiduría. “Sabiduría primero que todo; adquiere sabiduría…” Proverbios 4:7 (JBS). Proverbios 21:5.¿Cuál es la buena causa? ¿Qué podemos hacer en favor de otros? Lo mejor que podemos hacer es obedecer las palabras de Jesús: “Denles ustedes de comer…”, Lucas 9:13. Mateo 25:40. Cuando nos presentemos delante de Dios, no se tratará de dinero. 1° Timoteo 6:7. Al fin y al cabo, el dinero perece. Se tratará de almas, vidas que fueron salvadas por conocer a Cristo. “…el que gana almas es sabio”, Proverbios 11:30 (RVR60).“... ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual su señor deja a cargo de los de su casa para que los alimente a su debido tiempo? Dichoso el siervo al que, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así...” Mateo 24:45-47; Lucas 12:42-44 (RVC).Dios busca mayordomos fieles 1°Corintios 4:2. Jesús pregunta a quiénes se les podrá confiar una mayor responsabilidad. La mayordomía fiel es administrar lo que Dios da, como Dios espera. La fidelidad atrae la confianza de Dios; la infidelidad limita el crecimiento. Un mayordomo es quien cuida, paga cuentas, rinde cuentas, invierte y gestiona. Dios, cuando ve este tipo de personas, pone más en sus manos porque sabe que no usarán los recursos para su propio beneficio, sino que los administrarán en función del Reino. Mateo 25:21. José es un ejemplo claro de esta mayordomía (Génesis 41:29–57). Fue fiel en el proceso y terminó administrando recursos para la alimentación de naciones enteras. Génesis 39:23.Estamos llamados a ser “vasijas” vacías de sí mismas y llenos de la presencia de Dios. 2° Corintios 4:7. Personas en quienes Dios puede depositar toda clase de riquezas (dinero, capacidades, relaciones, influencia, sensibilidad espiritual, etc) para que Su Reino avance. Dios busca administradores sin egoísmo, en caso contrario, la bendición podrá venir, pero no contará con el favor, el destino y el propósito celestial para el cual fue concedida. Santiago 4:3. 2° Timoteo 3:17. ¡Seamos hombres y mujeres preparados por completo para ser considerados dignos de recibir lo que viene de parte de Dios!Ser mayordomos de los recursos de Dios no se limita a dar; implica gestionar con responsabilidad espiritual. Cuando Dios necesita que una obra avance, busca personas confiables. El mayordomo fiel no duda: cuando el Señor habla, ejecuta; cuando el Espíritu Santo guía, obedece. Dios no está en el negocio de hacer dinero; está en el negocio de cumplir Su propósito eterno. Dios no busca acumuladores, busca inversores del Reino: personas que entiendan que los recursos que reciben están destinados a producir fruto eterno. Por eso da a Su pueblo el poder para producir recursos, no para la acumulación egoísta, sino para el avance de Su Reino.No somos dueños, somos gestores de la riqueza de Dios. Él nos confía recursos porque busca inversores del Reino, personas que entiendan que cada inversión tiene impacto eterno. Donde Dios ha puesto recursos, también ha puesto una misión.Que como iglesia podamos responder con obediencia y generosidad al llamado de Dios.Que nuestros recursos cuenten historias de salvación, de restauración y de esperanza.Que seamos hallados fieles, haciendo inversiones con verdadero futuro.
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409: A plena luz del día - 28/12/25 - #1384
Pra. Adriana Sánchez28/12/2025A plena luz del día “Así que corrieron la piedra a un lado. Entonces Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, gracias por haberme oído. Tú siempre me oyes, pero lo dije en voz alta por el bien de toda esta gente que está aquí, para que crean que tú me enviaste”, Juan 11:41-42 (NTV)¿Qué pasaría si pudieras cambiar tu perspectiva sin cambiar tus circunstancias? Eso es lo que la gratitud puede lograr.Solemos pensar que la gratitud solo se manifiesta cuando la vida va bien. Pero las Escrituras y la experiencia nos cuentan otra historia.La Biblia está repleta de versículos que dan cuenta de la importancia que tiene la gratitud.Desde los Salmos, hasta cada una de las epístolas escritas por Pablo en el nuevo testamento nos enseña a dar “gracias” y expresar “gratitud” de manera recurrente.Al igual que el perdón, la gratitud no es un algo volitivo sino un acto de obediencia nacido en la certeza de quién es Dios y lo que Él ya ha hecho a favor nuestro. La Biblia nos da una pauta a seguir. “Den gracias a Dios en cualquier situación, porque esto es lo que Dios quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús”, 1 Tesalonicenses 5:18 (NBV)Sin embargo, en la fragilidad de nuestra vida solemos soslayar este mandato divino, tomándolo como un acto de consideración, de buena voluntad y educación; que demuestra el valor que doy a Dios por lo recibido. Frases como: “nunca me olvido de agradecer a Dios”, “ya le di gracias a Dios por lo recibido”, “es bueno ser agradecidos”, suelen ser comunes en nuestro lenguaje cristiano.Sin embrago el concepto en el pensamiento divino revelado en Su Palabra va mucho más allá. No es solo lo que tengo sino lo que espero y lo que Dios en Su soberanía quiera dar.“Pues vivimos por la fe en el Señor, y no por vista”, 2 Corintios 5:7 (VBL) Debo agradecer antes de pedir: “Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales; canten y alaben al Señor con el corazón, y den siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”, Efesios 5:19-20 (RVC). Agradecer a Dios al comienzo de nuestro tiempo de oración es poderoso, quita la mirada de nosotros mismos y la pone en el Todopoderoso. Cambia la perspectiva y da una mirada de largo alcance. Ya no se trata de mí, sino de aquel que está sentado en el trono, tiene toda autoridad, dominio, poder y majestad. Agradecer trae sanidad: La ciencia demuestra que la gratitud mejora la salud mental y física, activando neurotransmisores como la dopamina y serotonina, reduciendo el stress (Cortisol). “La gratitud es buena medicina” lo indica la BBCMUNDO. En conclusión, la ciencia da la mano a la Palabra de Dios. 1° Samuel 2:1 (RVC) “En su oración, Ana dijo: En ti, Señor, mi corazón se regocija; en tu nombre, mi fuerza es mayor.” Paso un tiempo desde que ella se fue de Siló, donde oro con gran clamor y ruego. Pero la Biblia dice que desde ese momento ella dejo de estar triste. Su gratitud a Dios en fe, conquisto el milagro que luego estaría en sus brazos. Agradecer derrota a nuestros enemigos: Cuando el Señor Jesús se para frente a la tumba de Lázaro pronuncia varias oraciones que dan cuenta de su condición, como hijo de Dios, así como también el de alguien que entendía la profundidad de la gratitud. Gratitud manifestada en acciones concretas que Él llevaba adelante todos los días y por tanto estaba convencido de que Lázaro saldría de la tumba cuando Él lo llamara. Jesús sabía que seguir el camino de Dios no siempre trae placer, felicidad ni contentamiento, por lo que pudo afrontar las circunstancias difíciles con confianza en su Padre. Tal como lo expreso David, lo manifestaba en su vida Jesús: “Quiero decirles a todos cuán bueno eres, Señor, porque me salvaste, y no dejaste que mis enemigos triunfaran sobre mí”, Salmo 30:1 (BVL). Cuantas palabras de burla habrá escuchado Jesús mientras iba camino a la tumba de Lázaro, habrá recordado que lo mismo le sucedió cuando estuvo con Jairo. Las mismas hermanas del difunto, tenían solo palabras de desaliento: “… Marta … Señor huele mal…”, Juan 11:39 (NTV); “…Y este que abrió la vista a los ciegos…”, Juan 11: 37 (NTV)Pero Jesús practico la sordera selectiva y utilizo un arma letal contra todo enemigo espiritual que usa hasta la boca de los más cercanos… la gratitud. “Yo sé que siempre me escuchas. Dije esto por causa de la multitud que está aquí, a fin de que crean que tú me enviaste”, Juan 11:42 (BVL) A plena luz del día por medio de un corazón agradecido Dios mostro al Señor de la vida y derroto al enemigo que solo quiere traer mortandad. Conclusión: Jesús siempre mostro gratitud antes de esperar el obrar de Dios, lo vemos en la multiplicación de los panes y los peces, alzo los ojos al cielo y primero dio gracias. En la última cena cuando partió el pan y compartió la copa. Y frente a la tumba de Lázaro. Jesús lo hizo, para mostrar confianza en Dios y abrir puertas a los milagros, enseñando que la gratitud es una práctica constante, no solo una respuesta.“Den ofrendas de agradecimiento a Dios; mantengan las promesas que le hicieron al Altísimo”, Salmos 50:14 (VBL)¡Hagamos de la gratitud cada día una ofrenda a plena luz del día! Oración: “Poderoso Dios, gracias porque tu voluntad para conmigo es buena, agradable y perfecta. Por ello puedo confiar en tu bondad cada día. Gracias por darte a conocer y revelarme tus planes por medio de tu Palabra. Gracias por dejar que me acerque a ti cada día y recibir aliento para mi alma. Quiero ser agradecido, viviendo por fe y no por circunstancias. No negándolas sino viéndolas a través de ti. Como Jesús, hoy te agradezco por todo lo que has hecho y harás, en mi vida, familia e iglesia. Y con plena conciencia de gratitud consagro todo lo que soy y tengo para tu Gloria. En Jesús el Señor. Amén.”
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408: El pesebre, la cruz y una mesa - 21/12/2025 - #1383
Sebastián Gómez 21/12/2025 El pesebre, la cruz y una mesa“Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8 (NVI)El pesebre, la cruz y una mesa, refleja una línea de tiempo que muestra el origen del plan perfecto de Dios. La Navidad no es solo el recuerdo de un nacimiento, es la manifestación visible del deseo eterno de Dios de volver a relacionarse con el ser humano. No comenzó en un pesebre, comenzó en el corazón de Dios. Desde el principio, el hombre fue creado para vivir en amistad con su Creador, para conocerlo, escucharlo y caminar con Él. La vida tenía sentido porque Dios estaba presente. La comunión era el mayor regalo.El pecado rompió esa relación. No porque Dios dejara de amar, sino porque el hombre eligió apartarse. Aun así, Dios nunca abandonó su propósito. Desde ese momento, toda la historia bíblica muestra a un Dios que no desiste en darse a conocer, que busca restaurar la amistad perdida. Dios mismo declaró su intención cuando dijo: “…Quiero… que todos en el país me conozcan”, Éxodo 9:16 (TLA). El deseo de Dios siempre fue claro: ser conocido.La Navidad llega como la respuesta definitiva de Dios a ese quiebre. Jesús es Dios mismo acercándose, Dios haciéndose visible, Dios hablando en un lenguaje que todos pudiéramos entender. El nacimiento de Jesús no fue un evento aislado, fue el inicio del camino hacia la cruz, donde el amor de Dios alcanzaría su máxima expresión. Por eso Jesús mismo dijo: “Y éste es el requisito para que obtengan la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, el que tú enviaste a la tierra”, Juan 17:3 (NT BAD). La vida eterna no comienza después de la muerte, la vida eterna inicia cuando la amistad es restaurada y la eternidad que hay en Dios, atraviesa nuestras entrañas y transforma nuestro interior. La Navidad nos muestra que Dios no solo quiere salvarnos de la muerte eterna, sino devolvernos la comunión. En Cristo somos comprados, rescatados y apartados para Dios. La Biblia dice que fuimos “…comprados… por Dios y por el Cordero… para ser… dedicados a Dios y al Cordero en calidad de ofrenda santa”, Apocalipsis 14:4 (PDT y CAS). No le pertenecemos al pecado, ni al pasado. Le pertenecemos a Dios.Los relatos del nacimiento de Jesús confirman esta verdad. Los pastores, Simeón y Ana, dos personas justas y piadosas que vivían en Jerusalén no solo vieron a un niño, reconocieron al Salvador. “Y lo reconocerán por la siguiente señal: encontrarán a un niño envuelto en tiras de tela, acostado en un pesebre”, Lucas 2:12 (NTV). Simeón, “movido por el Espíritu, vino al templo”, Lucas 2:27, y Ana hablaba del niño “a todos los que esperaban la redención en Jerusalén”, Lucas 2:38. Simeón representa a quienes viven atentos a Dios, con un corazón expectante, y por eso pueden reconocer a Cristo cuando se manifiesta. Todos ellos fueron guiados por Dios porque tenían un corazón dispuesto a conocerlo. El encuentro con Jesús siempre es resultado de una búsqueda sincera. Los sabios de oriente también caminaron largos kilómetros porque deseaban encontrarlo. Cuando finalmente lo vieron, la Biblia dice: “Se alegraron con alegría grande sobremanera… se regocijaron sobremanera con gran alegría”, Mateo 2:10 (LBLA). Ese gozo profundo nace del encuentro con Cristo, no de las circunstancias. Ese gozo es fruto de una comunión restaurada.Conocer a Dios debe continuar siendo el mayor anhelo del corazón del hombre. El apóstol Pablo lo expresó con claridad cuando dijo: “Todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús… Quiero conocer a Cristo…”, Filipenses 3:8-10 (NTV). Y Juan afirma que “el Hijo de Dios… nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero”, 1ª Juan 5:20 (NTV). La Navidad nos recuerda que Jesús vino para abrirnos los ojos, para devolvernos la capacidad de conocer al Padre.Por eso la comunión con Dios es el verdadero regalo de la Navidad. No es algo automático ni superficial. Es una relación viva que debe ser cuidada y renovada. Pablo oró por la iglesia diciendo: “Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo… les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor”, Efesios 1:17 (NVI). Ese sigue siendo el deseo de Dios hoy: que lo conozcamos mejor, más profundamente, más íntimamente.“Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo. “Apocalipsis 3:20¿En qué cosas están puestos tus ojos? ¿En qué se desvió tu mirada? Dios nos invita a mirar el lugar correcto: Su rostro. Hoy Dios nos invita a volver nuestro corazón al Suyo. Hoy Dios nos invita a reavivar el fuego de amor por Jesús. Tal vez has celebrado muchas Navidades, pero perdiste la comunión. Tal vez conoces de Dios, pero ya no caminas con Él. Jesús sigue llamando. No con condena, sino con amor. Hoy es el día de corresponder a Su invitación.
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407: Volverá a salir el sol - 14/12/25 - #1382
Pr. Alejandro Michalec 14/12/25Volverá a salir el sol “Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?” Marcos 4:35-41El texto que acabamos de leer, si bien muy conocido, es realmente sorprendente. La historia se desarrolla en el mar de Galilea, que, en realidad, es un gran lago de agua dulce, se encuentra a más de 200 metros por debajo del nivel del mar. Está rodeado de colinas y montañas. Los vientos suelen soplar con bastante intensidad por estar cercano al mar y así se forman súbitas y violentas tormentas, con olas de hasta 9 metros de altura. ¡Imagínese esto para un pequeño barco pesquero! El mar de Galilea es uno de los lagos más famosos del nuevo testamento, fue escenario de hechos muy importantes en el ministerio de Jesús. El hijo de Dios hablo varias veces desde una barca a grandes multitudes en ese lugar. El hizo que algunos de sus discípulos tuviesen una pesca milagrosa, llamo a Pedro, Andrés, Santiago y Juan para ser “Pescadores de Hombres”. Realizo obras poderosas a orillas de este mar: sano enfermos, expulso demonios, alimento milagrosamente a más de 5000 personas con tan solo algunos panes y 2 peces. Podríamos decir que Jesús, tenía cierta predilección por este lugar. El texto bíblico nos dice que se había hecho de noche. Me imagino que tanto los discípulos como Jesús estaban cansados, habían estado todo el día con la multitud: Jesús enseñando, ellos sirviendo, lo único que habrán anhelado es descansar. Tal vez sentarse a solas con el Maestro, disfrutando de un buen pedazo de pan fresco y algo de pescado, mientras deleitaban sus oídos con las enseñanzas de su Señor. Sin embargo, pese al cansancio, a ser ya de noche, Jesús les dice: “Pasemos al otro lado”. Seguramente se habrán mirado entre ellos y murmurado, ya que las condiciones no eran muy favorables para emprender un viaje en barca, estaban cansados, era de noche y el viento comenzaba a soplar en forma amenazante. Pero Jesús fue determinante: “Pasemos al otro lado”. ¿Que había al otro lado? ¿Quiénes vivían al otro lado? Él tenía una misión específica, alcanzar la otra orilla del lago, la región de Decapolis y liberar a un hombre “El endemoniado gadareno”. Decapolis era una región donde la mayoría de la población no era judía, no era un sitio agradable para ir, los judíos detestaban aquel lugar, lo consideraban un terreno pagano, de gente idolatra, impura. Resumiendo: Estaban cansados, era de noche, con un pronóstico meteorológico que se aventuraba adverso, tenían que cruzar el lago con una pequeña barca y más encima el destino era Decapolis, la región más despreciada por los judíos. Un panorama desalentador, pero Jesús tenía una misión, un objetivo claro, estaba determinado a cruzar esa misma noche. Los invito a que nos metamos por un instante en aquella barca con Jesús y sus discípulos y vivenciemos la situación. El y su tripulación comienzan la travesía por el lago, el relato cuenta que otras barcas iban con ellos, no querían perderse ninguna de las enseñanzas del maestro. Pero, de repente, el viento comienza a soplar, la noche se torna más oscura que lo habitual, unos nubarrones negros comienzan a cubrir el cielo: La tormenta se aventuraba. Una tempestad en el mar es algo impresionante y amedrentador. El viento, la lluvia cayendo, el sonido ensordecedor de los truenos y la luz de los relámpagos dominan la escena. Pero esta no era una tormenta más, al menos 4 de los discípulos eran pescadores, expertos navegantes, profesionales en el tema, nacieron y crecieron en ese mar, habían enfrentado cientos de tormentas, sabían cómo hacerlo eran “expertos”. Se levanta una fuerte tempestad, el viento azotaba con fuerza y las altas olas comenzaron a anegar la barca. Estaban fuera de control, lo habían intentado de todas las formas, luchando contra el viento. Tratando de sacar el agua, Redireccionando el bote, pero todo fue inútil, se estaban hundiendo, el naufragio era inminente. Seguramente se habrán preguntado ¿dónde está Jesús? ¿dónde está? ¿acaso no se percata de lo que está ocurriendo? ¿no se preocupa de que perecemos? ¿y dónde estaba Jesús? Estaba en la popa, en la parte posterior del barco, durmiendo sobre un cabezal. Todos corriendo, desesperados, exhaustos de tanto esfuerzo por mantener el barco a flote y Jesús…durmiendo… ¡Qué paradoja! Jesús esta tan profundamente dormido que hasta parece indiferente de la situación que está ocurriendo cerca suyo. ¿por qué estaba durmiendo? ¡Estaba cansado, agotado!, había estado predicando todo el día. Así que ni el viento, ni el embate de las olas, ni los gritos de los discípulos fueron capaces de despertarlo de su sueño tranquilo. En medio de tal agitación, su actitud también refleja, su plena confianza en Dios, su Padre.“…entonces le despertaron diciendo: Maestro ¿no tienes cuidado de que perecemos? Y levantándose Jesús: reprendió el viento y dijo al mar: Calla, enmudece. Y ceso el viento y se hizo grande bonanza” Marcos 4:38-39Esos mismos discípulos que habían presenciado las maravillas, señales y prodigios que Jesús había hecho. Los mismos que fueron participes y testigos de la identidad y autoridad de Jesús, fueron los que acudieron a Él en la barca y elevaron la oración equivocada: ¿no tienes cuidado que perecemos? ¿acaso Jesús no se da cuenta que están por morir ahogados, el incluido? ¡Señor, vamos a morir y no te importa! Literalmente le dijeron vamos a perecer y tu tampoco lo puedes solucionar ¿cuál fue la actitud de Jesús? El pasaje nos muestra que, en contraste con nuestra debilidad, Jesús tiene no solamente autoridad, sino que también el poder. El Maestro se levantó, calmo los vientos y la tempestad y reprendió a sus discípulos por la falta de fe ¿por qué estáis así amedrentados? ¿por qué tienen miedo? ¿cómo no tienen fe? A Jesús no le molesto que lo levantaran, los exhorto por la falta de fe. El Señor esperaba que después de tantas manifestaciones de poder que los discípulos habían visto, deberían haber sabido que el barco donde iba su Maestro no podía hundirse. El Señor lo había dicho al comenzar la travesía: “Pasemos al otro lado”. Esto tendría que haber sido una garantía para ellos. Pero el problema fue que se dejaron llevar por sus sentimientos y emociones en lugar de confiar en las palabras de Jesús. La Lección que el Señor les enseñaba…era que el plan divino no podía fracasar por un súbito temporal. Ninguna fuerza en toda la creación puede destruir el propósito que Dios tiene para tu vida, ni separarnos de su amor eterno. Este incidente abrió los ojos y la mente de los discípulos a la majestad de Jesús ¿Quién es este que aun el viento y el mar le obedecen? Cuando Jesús les dice: “Pasemos al otro lado”, ¿Acaso no sabía El que iba a venir una terrible tormenta, una tempestad? Por supuesto que sí, pero Él no los lleva por ahí para ahogarlos, sino para salvarlos. Jesús quería completar su enseñanza teórica con una experiencia práctica. Sin duda, había sido muy interesante escuchar sus predicas acerca de la importancia de la fe. Pero los discípulos, necesitaban experimentar de manera práctica el poder de Jesús. Hay algo que tienes que saber: “Las tormentas van a venir indefectiblemente a tu vida”, no lo puedes evitar. Pero Jesús va a estar en tu barca. Enfrentaremos tormentas, algunas muy fuertes, que en ocasiones pueden hacer tambalear tu fe, tal vez en este momento estas pasando por una de ellas, de esas que te asustan, que te angustian, que te quitan la paz. Tu tormenta es quizás tan fuerte que el viento, la lluvia empañan tus ojos, tanto que no puedes ver a Jesús. Te lleva incluso a cuestionarte ¿esta Jesús en mi barca? ¿tiene cuidado de mi situación? ¿no se da cuenta de que perezco? Hay momentos, que al igual que en aquella barca Jesús parece estar dormido. Es ahí, cuando naturalmente no puedes ver a Jesús, en donde tienes que poner en práctica tu fe. Los discípulos eran pescadores, sabían de tormentas, sabían cómo actuar, como manejar la situación. Pero cuando haces todo lo humanamente posible y no podés cambiar tu realidad, cuando se te queman los papeles, cuando se terminan las ideas, cuando ya probaste todas las estrategias y agotaste los recursos y todo parece empeorar, Es allí donde tienes que saber que Jesús está contigo, siempre estuvo ahí y aunque parezca dormido, Él tiene cuidado de ti, no dejara que perezcas. Él está allí sosteniéndote para que no caigas. A pesar de los vientos fuertes y las olas que inunden tu barca, Jesús está contigo, y si Él está contigo tienes 100% de seguridad de salir de esta. La seguridad no consiste en la ausencia de peligro, Pero si en contar con la presencia de Dios. El no prometió que no habría tormentas, El prometió que estaría contigo para atravesarlas juntos. “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti…” Isaías 43:2¿cuál es tu barca en esta noche? ¿en medio de que tormenta estas? ¿de esas que te sacuden fuerte? Déjame decirte que cuando Dios desea un roble, Él lo planta en un lugar donde las tormentas lo castigan y la lluvia cae sobre él, y es en medio de la batalla, de la adversidad de su ambiente, donde el roble gana fuertes y magnificas raíces y se convierte en el rey del bosque. Dios quiere formar un roble hoy donde apenas vemos un arbusto, Dios quiere que tus raíces sean fuertes, profundas, tanto, que nada ni nadie te pueda derribar. ¡No tengas miedo, ten fe!!! Miedo es mirar a las circunstancias, a la tempestad, fe es mirar a Jesús, no mires tu adversidad, ten fija tu mirada en El, es el único que puede rescatarte. 365 veces dice la biblia: “No Temas”, una por cada día del año. Fija tus ojos en la dirección correcta. Jesús está en tu barca, pero no dejes que solo tome una posición en ella, sino que tome la completa dirección y control de la nave. Cuando Él está al control llegaras a puerto seguro. No busques que alguien te de la palabra mágica, tú tienes la autoridad, mira tú desafío, tu proyecto, tu sueño, como un modelo terminado. Pon tus estudios médicos, tus problemas delante del Señor y dile: No hay solución aparente, humanamente posible, pero tu palabra dice: “…Que no hay nada imposible para Ti”. Toma la autoridad y reclama las promesas que Dios te ha dado. Hoy Dios te pregunta ¿por qué tienes miedo? ¿acaso no estoy yo contigo? ¿dónde está tu Fe? ¿a quién le crees más, a las tormentas fuertes o al Dios creador y soberano de todo? No hay una razón verdadera para que tengas temor, porque Dios es una realidad más grande que cualquier situación por la que estés pasando. Él te dice: Yo soy tu Dios, estoy de tu lado, no temas, todo estará bien, cree a mi palabra, Si Yo estoy a favor tuyo ¿Quién te podrá derrotar? Él tiene control de todo, tiene poder, sobre todo, lo sabe todo y tiene un propósito con todas las cosas. La tormenta en que hoy te encontras, pasará y volverá a salir el sol, y volverá a salir el sol en tu vida. Vendrá la calma, llegara un nuevo amanecer y aunque haya algunas nubes amenazantes… nada ni nadie separaran a los hijos de Dios de su infinito amor. “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” Romanos 8:38-39Tal vez estés en esta noche por primera vez y al igual que los discípulos te preguntes ¿quién es este? ¿quién es este que tiene el poder incluso de calmar los vientos, la lluvia y el mar? ¿quién es este que puede cambiar la derrota en victoria, que puede revertir un pronóstico, que puede cambiar la enfermedad por salud, que puede tornar lo imposible en posible, que puede levantar palacios en donde solo había ruinas? ¿quién es? Él es Jesús, El Yo Soy, Él es todo, el principio y el fin. El Señor nos está diciendo hoy: “Pasemos al otro lado”, es hora de cambiar, es hora de una transformación, de subir a otro nivel espiritual. Si Él te dijo “Pasemos al otro lado”, no lo hizo en singular, no dijo pasa, dijo pasemos. Él va contigo, tu barca no se hundirá jamás, aunque parezca que duerme, El Señor se está mojando con la misma agua que parece anegarte y aunque las condiciones parezcan contrarias, la barca ¡No se hundirá! “Pero los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” Isaías 40:31
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406: La trampa de la abundancia - 7/12/25 - #1381
Denis López 7/12/25La trampa de la abundancia Jesús... dijo: ...Eviten con gran cuidado toda clase de codicia... Entonces... contó esta parábola: Había un hombre rico, cuyas tierras dieron una gran cosecha. El rico se puso a pensar: ¿Qué haré?... y se dijo: “...Derribaré mis graneros y levantaré otros más grandes, para guardar... mi cosecha... Luego me diré: Amigo, tienes muchas cosas guardadas para muchos años... come, bebe, goza de la vida. Pero Dios le dijo: Necio, esta misma noche perderás la vida, y lo que tienes guardado, ¿para quién será? Así le pasa al hombre que amontona riquezas para sí mismo, pero es pobre delante de Dios”, Lucas 12:15 (BLA), 16-21 (DHH). El Señor es exageradamente enfático en este punto: “...Estén atentos y cuídense... eviten con gran cuidado toda clase de codicia...”, Lucas 12:15a (NBLH) 15b (BLA).Debemos cuidarnos de la codicia como si fuera una serpiente venenosa. Es cuestión de vida o muerte. Si no la matamos nos mata: “La codicia... engendra la muerte... quita la vida de sus poseedores”, Santiago 1:15 (BLA) y Proverbios 1:19.La gente mata por codicia: “Codician lo que no tienen y matan por conseguirlo...”, Santiago 4:2 (NT-BAD). Casi todos los mandamientos están relacionados con el que dice: “No codiciarás... cosa alguna de tu prójimo”, Éxodo 20:17 (OSO).Por ejemplo, cuando se dice que no cometamos adulterio es una referencia a no codiciar el cónyuge de otra persona. La codicia es letal. Basta decir que miles de ángeles perdieron el cielo por codiciar el trono del Señor. Adán y Eva fueron despojados del paraíso por querer ser como Dios. La esposa de Lot murió por codiciar Sodoma. Acán perdió la familia por codiciar un manto babilónico y David perdió la unción por codiciar la esposa de su mejor soldado.Examinemos al hombre rico de la parábola. Es necio porque:1. Ignoró a Dios como la fuente de su bendición:El hombre se atribuyó el crédito de todo lo que tenía. Dijo: “mis graneros” y “mis cosechas”. Pero no eran sus cosechas. Jesús explicó que la cosecha se debía al terreno, no a su esfuerzo: “El terreno... produjo una buena cosecha”, Lucas 12:16 (NVI).Sin la ayuda de Dios su trabajo no hubiera servido para nada. El egoísmo del hombre rico no tenía límites. La ley establecía que las personas debían darle a Dios los primeros frutos de su cosecha, pero él no lo hizo. Entiéndase bien, el hombre era necio no porque tenía riquezas sino, porque confiaba en ellas en lugar de confiar en Dios. Retuvo, al igual que muchos creyentes hoy en día, lo que le correspondía a Dios. A propósito... ¿cómo están tus finanzas?Son asombrosas las excusas de la gente para no darle a Dios. No es sabio robarle a Dios. Tampoco ser un desagradecido.La Biblia dice que “todo lo bueno que hemos recibido... viene de Dios”, Santiago 1:17 (PDT).Cuidado con atribuirnos el crédito de lo que tenemos. Y cuidado con olvidarnos de Dios en medio de la prosperidad.Ese era el temor de Moisés en su travesía a la tierra prometida. Las grandes dificultades del desierto no le quitaron el sueño. Moisés sabía que el peligro más grande que debían enfrentar era la prosperidad de la nueva tierra. Habló claramente a Israel diciendo: “El Señor... les prometió... una tierra. Cuando te permita entrar a ella, te dará ciudades grandes y buenas, que tú no construiste; casas llenas de cosas buenas que tú no compraste... Cuando hayas comido y estés satisfecho, sé cuidadoso de no olvidar al Señor, que te sacó de la tierra de Egipto, donde eras esclavo”, Deuteronomio 6:10-12 (PDT).Sucedió lo que Moisés temía: el pueblo prosperó y se olvidó de Dios. Lo mismo ocurrió con el hombre rico de la parábola. Y así sucede hoy en día. ¡Cuánta tristeza! El motivo principal por el que muchos creyentes dejan a Dios son las bendiciones. La ‘bendición’ de la casa de fin de semana les impide congregarse. La ‘bendición’ de un nuevo negocio o la ‘bendición’ de una relación sentimental se convierten ahora en obstáculos para servir a Dios. La ‘bendición’ de una herencia, un terreno, un vehículo, etc. Todo esto empieza a demandar tiempo en esta tierra, y así el diablo nos mantiene ocupados en cosas terrenales y de a poco vamos abandonando las cosas eternas.Las personas pasan mucho tiempo orando pidiendo por “esa” bendición, luego cuando la obtuvieron, les fue quitando tiempo y poco a poco fueron alejándose de Dios y las cosas de Dios. Esas personas han sido engañadas. Aceptaron la media verdad del diablo de que ahora tienen que cuidar la ‘bendición’. Ellos dicen: “Dios me dio esta familia, este negocio y esta casa; es mi deber/responsabilidad cuidar esas bendiciones”. ¡Por supuesto que debes hacerlo! Pero no necesitas dejar de congregarte o servir al Señor.Dios, nunca tuvo en mente darte una ´bendición´ para que tomara su lugar en tu corazón. Cuidado con honrar más a las bendiciones que al bendecidor. También es necio porque:2. El preveía solo para su futuro terrenal:El hombre rico y necio se dijo a sí mismo: “¡Ya tienes suficiente para vivir muchos años!”, Lucas 12:19 (TLA). Advierte el contraste. El hombre aseguró que tenía bienes para: “muchos años” y Dios le dijo: “vas a morir esta misma noche”, Lucas 12:20 (NTV).“Ninguna cantidad de dinero es suficiente para poder vivir para siempre y librarse de la muerte... todos mueren por igual, y otros se quedan con sus riquezas. Aunque tuvieron tierras a su nombre, la tumba será para ellos su nuevo hogar... Uno puede tener mucho dinero, pero... morirá al igual que mueren los animales”, Salmo 49:8-12 (PDT).Entonces, el hombre rico era necio porque se preocupaba solo por lo terrenal. Acumulaba tesoros que no podía transportar a su nuevo y definitivo hogar (la eternidad). Ni un solo grano de todos sus graneros pudo llevarse. Ni el anillo de oro, ni su ropa, la que tenía puesta, nada de sus pertenencias. No vivamos para el mundo equivocado. Hagamos riquezas que a la hora de abandonar este mundo podamos trasladar al venidero.¿Cuáles son las riquezas que duran para siempre?1) La relación con Dios: “El que almacena riquezas terrenales pero no es rico en su relación con Dios, es un necio”, Lucas 12:21 (NTV).2) Las personas que hemos alcanzado para Cristo con nuestro testimonio y la inversión de nuestras posesiones materiales. Jesús dijo: “...Usen las... riquezas de este mundo para ganarse amigos... Para que... ellos los reciban en las moradas eternas...”, Lucas 16:9 (DHH y LPD).Los amigos a los que Jesús se refiere son aquellas personas a quienes hemos alcanzado con el evangelio aquí en la tierra.Si usamos nuestros recursos para ayudar a que otros encuentren a Cristo, la inversión nos brindará beneficios en la eternidad: “No depositen sus esperanzas en las efímeras riquezas de este mundo sino en el Dios vivo, quien siempre nos proporciona todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos... Empleen el dinero en hacer el bien... en buenas obras... De esta forma estarán acumulando en el cielo un verdadero tesoro para sí mismos. ¡Es la única inversión eternamente segura!...”, 1ª Timoteo 6:17-19 (NT-BAD).Y una de tantas otras funciones que la iglesia hace con los recursos, para ganar amigos, es; usar las redes sociales, imprimir libros y folletos. Programas en televisión y radio. Notas en los diarios. Programas de streaming en internet. En los viajes evangelísticos; donde días enteros se recorre provincias, del norte al sur de Argentina.Y otra manera más de llevar la palabra de Dios es; abriendo casas de oración y construyendo templos. Todo esto es “usar los recursos materiales” para llevar la palabra de Dios, el pan espiritual, a todas las personas.¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? Romanos 10:14 (RV60).Mira a tu alrededor, ¿cuántas personas conoces que están trabajando arduamente por las riquezas que perduran en la eternidad? Son muy pocas, en relación a las personas que trabajan por cosas terrenales y pasajeras. Peor aún, son muchos los creyentes que han aceptado la ´sabiduría terrenal´ y trabajan solo por lo ´temporal´.Salomón dijo: “Qué absurdo es pensar que las riquezas traen verdadera felicidad... acaparar riquezas perjudica al que ahorra...”, Eclesiastés 5:10-13 (NTV).El apóstol Pablo expresó: “...Nada trajimos a este mundo y nada podremos llevarnos al morir. Mientras tengamos ropa y comida, debemos estar contentos. Los que anhelan volverse ricos a veces hacen cualquier cosa por lograrlo, sin darse cuenta que ello puede dañarlos, corromperles la mente y por fin enviarlos al mismo infierno. ¡El amor al dinero es la raíz de todos los males! Hay quienes han dejado a Dios por correr tras las riquezas y al fin se han visto traspasados de infinitos dolores... Huye de estas cosas y dedícate de lleno a lo que es justo y bueno, aprendiendo a confiar en... Dios...”, 1ª Timoteo 6:7-11 (NT-BAD).El deseo de tener más sin la intención de darle a Dios en la misma proporción, es contrario al verdadero evangelio. Si Dios es generoso con nosotros, nosotros seamos generosos con EL. No gastemos la vida en las cosas equivocadas. Invirtamos tiempo, dones, capacidades, dinero y toda clase de recursos en cosas que podamos llevarnos con nosotros al morir. Seamos ricos en nuestra relación con Dios y en buenas acciones. Seamos ricos invirtiendo en la salvación de las personas. ¿Dónde está puesta nuestra mirada? ¿Dónde está nuestro tesoro? ¿Nuestras fuerzas, nuestro tiempo, nuestro bolsillo? ¿En la cosas mundanas, terrenales y pasajeras? O ¿En las espirituales, celestiales y eternas? ¿Son las ‘cosas’ nuestro ‘amo y señor’? Puede que digamos que no pero, si pensamos más en el vehículo, la billetera, el maquillaje, la ropa, la cuenta bancaria o las inversiones, estamos acumulando tesoros en la tierra y sirviendo a Mammón.¿Le estamos dando a Dios lo que a Él le corresponde? Y acá estoy hablando de dinero; porque esa es una manera tangible de darnos cuenta donde está nuestro tesoro y por qué cosas estamos trabajando.Si de verdad Jesús es nuestra perla de gran precio, daremos todo para servirlo y lo que hagamos para Él, tendrá su recompensa.Hacer tesoros en el cielo es: vivir para glorificar a Dios e invertir nuestros recursos terrenales de manera que haga una diferencia eterna. El camino correcto para comenzar a ser ricos en Dios es, trabajar para las cosas eternas. “Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?”, Mateo 6:25-26 (NTV).Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten. Mateo 6:32-33 (NTV).
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405: Promulgar el evangelio para reconciliar a la gente con Dios 30/11/25 - #1380
30/11/25Pra. Marisa SchildPromulgar el evangelio para reconciliar a la gente con Dios _“...Ante Dios y ante Jesucristo... *te ruego encarecidamente... que con urgencia prediques la Palabra de Dios... proclama el mensaje e insiste* en todo momento, *tanto si gusta como si no gusta*(NT AF)... cuando convenga y cuando no convenga... y... proporciona a tu pueblo el alimento espiritual de la Palabra de Dios”_ , 2ª Timoteo 4:1-2 (BDA2010, NT-BAD). Los ángeles no han sido comisionados para ser mensajeros de la gracia de Dios, solos los cristianos pueden predicar las buenas noticias de la salvación. Eso sí, lo único que debemos predicar es la Biblia: _“Te ruego encarecidamente... *que prediques la Palabra de Dios*”_ , 2ª Timoteo 4:1 (BDA2010, NT-BAD). Cuando sobrepasamos lo que está escrito y enseñamos doctrinas humanas nuestra adoración no es recibida por Dios: _“La adoración que me brindan no les sirve de nada *porque enseñan tradiciones humanas* como si fueran mandamientos de Dios”_ , Mateo 15:9 (NTV). Es común que el predicador se sienta tentado a enseñar lo que la gente desea escuchar y no lo Dios le ordena decir. Sin embargo, debe ser fiel a Dios y predicar toda la Biblia porque _“*todo lo que está escrito en la Biblia es el mensaje de Dios... y... es útil para... mostrar a la gente cómo vivir de la manera que Dios manda”*_ , 2ª Timoteo 3:16 (TLA, PDT). Quizás parte de la desobediencia de los creyentes a los mandamientos bíblicos se deba a la desobediencia de los líderes en enseñar todo el consejo bíblico. Pablo dijo: _“Si alguien sufre la muerte eterna, no será mi culpa, *porque no me eché para atrás a la hora de declarar todo lo que Dios quiere que ustedes sepan...*”_ , Hechos 20:26-27 (NTV). _“Declarar todo lo que Dios quiere que sepan”_ incluye temas impopulares como el divorcio, la obediencia y la santidad. Algunos tópicos no son agradables y muchos predicadores esconden la verdad por temor a la gente o para granjearse el favor de las multitudes. Son pocos los que pueden decir como Pablo: _“Nunca he eludido el deber de anunciarle... el consejo de Dios”_ , Hechos 20:27 (CAS; RV60). El pastor, predicador o líder está obligado a dar todo el consejo de Dios porque es un mensajero. *El mensajero porta un mensaje que no es suyo, es de Dios.* El mensajero no debe cambiar el mensaje ni dejar de entregarlo porque si obedece _“habrá salvado”_ (Ezequiel 3:19, PDT) su alma. En cambio, el evangelista que suprime la verdad que debe predicar a la gente será culpable de su sangre, Ezequiel 3:18-21. Finalmente, si la persona a quien va dirigido el consejo bíblico obedece, también salva su alma por toda la eternidad. _*“ ...Te ruego encarecidamente... que con urgencia prediques la Palabra de Dios...”*_ , 2ª Timoteo 4:1-2 (BDA2010, NT-BAD). Repara en la palabra _“urgencia”_ . *¡Los asuntos del reino y del alma son urgentes!* Sí, son mil veces más importantes que cualquier actividad terrenal, por eso no pueden postergarse. *La palabra de Cristo es más importante que el aire que respiramos porque sin ella perecemos para siempre.* La gente camina derechito al infierno y debe saber que existe un solo camino que los librará de la condenación eterna: Jesucristo. Captemos el espíritu de la urgencia en la misión. Urge que anunciemos las “buenas noticias”. Jesús dijo: _“Debemos realizar con prontitud las tareas que nos señaló el que me envió porque ya falta poco para que la noche caiga y nadie pueda trabajar”_ , Juan 9:4 (NT-BAD). También manifestó enfáticamente: _“...Despierten y miren a su alrededor, *los campos ya están listos para la cosecha*”_ , Juan 4:35 (NTV). ¿Cómo ves la ciudad en la que vives? ¿Ves rascacielos, muchos vehículos y grandes progresos o, ves las almas preciosas de los pecadores perdidos que anhelan salvación? Jesús sigue diciéndonos, como a Pablo: _“Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad”_ , Hechos 18:10. La Biblia refleja el sentido de urgencia en Jesús. A los 12 años dijo: _“¿Por qué me buscaban? ¿*No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre*?”_ , Lucas 2:49 (BDA2010). Cuando las multitudes quisieron detenerlo por más tiempo, Él dijo: _“*Es necesario que* también a otras ciudades anuncie el evangelio...”_ , Lucas 4:43. Cuando Herodes quiso interrumpir su misión, amenazándolo de muerte, Él respondió: _“Vayan y díganle a ese zorro: “...Tengo que seguir adelante... sí ¡hoy, mañana y pasado!”_ , Lucas 13:32-33 (NVI, NT-BAD). *La misión demanda urgencia y sacrificio.* Tan interesado estaba Jesús en llevar a cabo la misión encargada por el Padre que más de una vez postergaba el alimento físico: _“...Mi comida es... completar el trabajo que él me envió a hacer”_ , Juan 4:34 (TLA). Todos estos textos señalan claramente la urgencia que Jesús sentía para cumplir su misión. Y espera la misma actitud de todos nosotros. Pablo entendió la premura de la misión y, una vez convertido, _“en seguida predicaba a Cristo...”_ , Hechos 9:20. Cuando Jesús llamó a Simón y Andrés para que fueran pescadores de personas, ellos _“al instante dejaron las redes y lo siguieron”_ , Mateo 4:20 (BAD). ¿Y qué decir de los primeros cristianos? _“*Cada día... todos los días (RV60)... en el templo y casa por casa, seguían enseñando y predicando...*”_ , Hechos 5:42 (NTV). Cuando se trata de llevar las buenas noticias, no hay tiempo que perder. *La salvación de la gente depende de nuestra obediencia al mandamiento de predicar.* *Fuimos llamados a trabajar para Dios HOY*. _“Hijo, ve *hoy* a trabajar en mi viña”_ , Mateo 21:28. *Dios nos espera hoy en su viña.* Jesús dijo: _“Mi Padre... *hoy* está trabajando...”_ (Juan 5:17, NVI) y espera que sus hijos también sirvan y prediquen *hoy*. Para aquellos que postergan la misión divina sería bueno que reflexionaran en este versículo: _“Malditos los que se rehúsen a hacer el trabajo del Señor...”_ , Jeremías 48:10 (NTV). *Los negocios del Padre no pueden esperar.*Muchos son rápidos para decirle a Dios “voy”, pero se demoran en hacerlo. Dilatan el cumplimiento de la misión; aplazan el cumplimiento del deber. *El trabajo se acumula y nuestro tiempo para realizarlo disminuye.* *Estamos atrasados en nuestras obligaciones hacia Dios.* La voz de Dios nos llama: _“*ve hoy* a trabajar”_ y la voz del Espíritu agrega: _“Si... oyen hoy su voz, *no endurezcan el corazón...*”_ , Hebreos 3:7-8 (NVI). Piensa tan solo en las posibles consecuencias de aplazar el servicio para mañana. Cuántas personas hoy mismo despertarán en el infierno sin haber tenido la posibilidad de elegir su destino final porque nadie les predicó. *La vida es incierta y las oportunidades para que una persona conozca a Cristo son limitadas.* Si la persona muere sin haberse reconciliado con Dios, va al infierno. *Y Dios nos encomendó expresamente la misión de rescatar a esas almas*: _“Rescaten a los que necesitan salvarse del infierno... atráiganlos al Señor...”_ , Judas 1:23 (TLA, NT-BAD). Es perentorio que respondamos inmediatamente y con un rotundo sí al llamado del Padre: _“Hijo, ve *hoy* a trabajar a mi viña”_ . Y algo más: se espera que prediquemos aun cuando no nos parezca oportuno o prudente. Dios dijo que Su Palabra debe ser anunciada _“tanto si gusta como si no gusta... cuando convenga y cuando no convenga”_ , 2ª Timoteo 4:2 (NT-AF, NT-BAD). Dios espera que prediquemos su Palabra siempre esperando frutos porque _*“siempre produce fruto... y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe*”_, Isaías 55:10-11 (NTV). Pablo dijo: _“Siempre... anuncié las buenas noticias acerca de Jesús públicamente y en las casas”_ , Hechos 20:20 (PDT). Pablo siguió el ejemplo de los primeros creyentes: _“*Cada día, en el templo y casa por casa, seguían... predicando...*”_ , Hechos 5:42 (NTV). El diablo permanece indiferente cuando profesamos nuestra fe encerrados en los templos, de puertas hacia adentro; pero se manifiesta en oposición cuando salimos a las calles y nos convertimos en mensajeros del amor de Dios: _“Estaban sumamente molestos porque Pedro y Juan enseñaban a la gente”_ , Hechos 4:2 (NTV). ¿Quiénes se molestaron? Los hijos del diablo, Juan 8:42-47. ¿Y cómo reaccionaron los discípulos? Siguieron difundiendo el mensaje. Entonces, los amenazaron: _“*Para evitar que sigan divulgando su propaganda aún más...* llamaron... a los apóstoles y les ordenaron que nunca más hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús...”_ , Hechos 4:17-18 (NTV). No los obligaron a renunciar a su fe; *lo único que querían era que no predicaran.* Es la misma estrategia de hoy en día. El propósito del diablo es encerrar a los cristianos en los templos. Que adoren a Dios, pero de puertas hacia adentro. Su cruzada consiste en borrar el nombre de Dios, y si Dios no es nombrado, la gente no puede tener fe porque la fe viene por “el oír la Palabra de Dios”. ¿Lo ves con ojos espirituales? Si callamos, colaboramos con los planes del diablo. ¿Sabías que Dios específicamente pone personas en tu medio con el propósito de que tú seas el encargado de predicarles? Tú eres la única Biblia que ellos jamás conocerán o leerán. En los próximos 365 días morirán alrededor de 67 millones de personas en el mundo y la mayoría de ellas pasarán a la eternidad sin Cristo. Este pensamiento resulta casi insoportable. *¿Habrá alguien en el cielo debido a tu obediencia al mandamiento de predicar?*
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404: No pierdas las bendiciones, multiplícalas - 23/11/25 - #1379
23/11/25 Pra. Paola JaraNo pierdas las bendiciones, multiplícalas.De todo lo que nuestro Padre Celestial provee quiero resaltar tres bendiciones: 1- Nos dio su Hijo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, más tenga vida eterna”, Juan 3:16 (LBLA). Su único hijo, no tenia otros. Lo hizo por amor a nosotros porque uno de los lenguajes de amor de Dios es “dar”. 2- Nos dio su Santo Espíritu: “¿Cuánto más vuestro Padre Celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”, Lucas 11:9-13 (RV60). “Él da el Espíritu Santo sin medida”, Juan 3:34 (LBLA). “…el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor”, Isaías 11:2 (LBLA). 3- Nos da buenas cosas: “… ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?, Mateo 7:11 (LBLA). “Si Dios no se guardó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará también todo lo demás?”, Romanos 8:32 (NTV). “El que no escatimó ni a su propio Hijo…”, (RV60). Los sinónimos de escatimar son retener, hacer cuentas para dar, retacear. Dios no dio algo, no dio con moderación, no fue mezquino, no retuvo. Dios dio todo lo que tenía, su único hijo por amor a nosotros. Si ya nos dio lo más valioso—su Hijo—¿cómo no dará también lo demás? Él sigue siendo nuestro Padre Celestial, fiel para proveer todo lo que necesitamos.Dios provee para nuestras necesidades: “…tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo los alimentos, y partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la multitud. Y comieron todos y se saciaron”. Mateo 14:15-21 (LBLA) y también para nuestros deseos: “…Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, y como no sabía de dónde era (pero los que servían, que habían sacado el agua, lo sabían), el maestresala llamó al novio, y le dijo: Todo hombre sirve primero el vino bueno, y cuando ya han tomado bastante, entonces el inferior; pero tú has guardado hasta ahora el vino bueno. Este principio de sus señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él…”, Juan 2:6-11 (LBLA). Si bien el vino en la boda era esencial dentro del contexto social, cultural y religioso judío, y Jesús evitó la vergüenza y humillación de la familia, el milagro también tuvo la función de satisfacer un deseo humano. “Disfruta de la presencia del Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón”. Salmos 37: 4 (RVC-NTV)Necesitamos entender que Dios es la fuente y el usa canales para sustentarnos, uno de ellos es el trabajo. Si no tienes trabajo no desesperes porque Dios encontrará otro canal para proveer, a menos que seas perezoso. La biblia dice: “…Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma”, 2° Tesalonicenses 3:10. “Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo”. 1° Timoteo 5:8 (LBLA). Es decir que “la fe sin obras es muerta”, Santiago 2:17. Debemos aprender a experimentar a Dios y saber que esta presente en nuestro trabajo, en la provisión a nuestra familia. ¡El mismo Dios que proveyó a su Hijo y su Espíritu también quiere darnos buenas cosas! Debemos aprender a orar. ¿Cuántas veces oramos conforme a nuestra condición económica, social o cultural, en lugar de hacerlo conforme al Dios que tenemos? ¿Cambia Dios según nuestra condición? Él sigue siendo el dueño del oro y la plata, el creador de todas las cosas, y está esperando que sus hijos cambien su condición actual por la fe que tienen en el Padre. Eso cambia todo: cuando consideramos a Dios como nuestro Padre y Proveedor, comenzamos a pedir conforme a lo que él tiene, no según lo que tenemos en la billetera. Cuando oramos reconociendo su provisión abundante, nuestra fe se alinea con su poder y no con nuestras limitaciones. La fe en el Padre nos libera de orar desde la escasez y nos permite pedir desde su abundancia infinita.Debemos usar sabiduría para administrar lo que Dios nos da, pero pedir con fe abundante, sin limitarnos. Si oro según mi salario, le estoy orando al dinero. ¿Qué sentido tiene? Si Dios es nuestro Padre, ¿no le pediremos con confianza? Estás en una iglesia que no habría hecho nada de lo que ves si fuera solo por la situación económica. ¡Estás en una iglesia que avanza por fe! ¡Así funciona! Ahora bien, no buscamos a Dios por sus bendiciones, pero si tenemos necesidades, ¿a quién buscamos? Nos va mal por buscar al hombre, por bajar a Egipto, por ir en busca de la ayuda del faraón. Cuando buscamos a Dios, siempre nos irá bien. Por eso ora: "Nunca más pediré al dinero ni según mis capacidades. Pediré conforme a lo que Dios tiene; me aferraré a eso y seré constante en creerlo. Tendré fe y paciencia para recibirlo, porque creo que él puede dármelo". Se trata más de cuánto creemos en Dios que de lo que podemos hacer nosotros. Claro que debemos esforzarnos y trabajar, de día y de noche si es necesario, pero siempre con la confianza puesta en Dios, porque no hay nada imposible para él cuando actuamos con fe.Dios no tiene vaivenes emocionales ni provee según cómo amanece. No proyectes tu vida en Dios, sino al revés: deja que él haga resplandecer su rostro sobre ti (Salmos 31:16). Pide conforme a su provisión y no gastes más de lo que te envía. Si tu oración está influenciada por la cantidad de dinero que tienes, entonces Mammón se metió en tu mente y tus oraciones no están siendo guiadas por el Espíritu Santo. ¡Cuidado con tener dos señores! (Mateo 6:24). Necesitamos dejar que la palabra de Dios transforme nuestra mente para creer lo que él dice de nosotros y sabernos hijos, amados y bendecidos, y que nuestros pensamientos, oraciones y reacciones sean los de un hijo bendecido. ¡Eso es lo que somos!Deja de perder bendiciones: Obtenemos las bendiciones por fe, pero las perdemos por falta de sabiduría, desobediencia y murmuración. 1. Falta de sabiduría para edificar y administrar. "Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará; y con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable" (Proverbios 24:3-4, RV60). Casa no es solamente una edificación, es el hogar. Puedes tener la casa material pero no el hogar. Necesitamos sabiduría para edificar, prudencia para afirmar y no debilitar (Mateo 7:24), y conocimiento para tener abundancia. Todo esto viene de Dios: la sabiduría, la prudencia y la ciencia habitan en su presencia. "En el barbecho de los pobres hay mucho pan; mas se pierde por falta de juicio" (Proverbios 13:23, RV60). El barbecho es el campo preparado para sembrar, tierra fértil con potencial no explotado. La falta de juicio es falta de entendimiento, pereza, desorden, indisciplina y falta de administración. "En la época de siembra el perezoso no siembra nada; cuando llegue la cosecha buscará alimento y no encontrará nada" (Proverbios 20:4, PDT). Perdemos bendiciones (tiempo, dinero, revelación) cuando no administramos sabiamente lo que Dios nos da. 2. Desobediencia. Sabio es el que obedece (Proverbios 12:15). "El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos; pero la riqueza del pecador está guardada para el justo" (Proverbios 13:22, RV60). A Dios no le agrada que el corrupto tenga riqueza, ni que quien engaña prospere. Tarde o temprano esas personas perderán sus posesiones porque caminan en desobediencia. Dios quiere que sus hijos justos y obedientes tengan esa riqueza. 3. Murmuración e incredulidad. ¿Recuerdas al pueblo de Israel? "Sin embargo, esa gente se negó a entrar en la tierra hermosa; no creían en las promesas de Dios. En sus carpas se quejaban del SEÑOR y se negaron a obedecer lo que les ordenaba" (Salmos 106:24-25, PDT). ¡Perdieron la tierra prometida por su murmuración e incredulidad! La queja constante revela falta de fe y cierra las puertas a las bendiciones preparadas. ¡Dios nos quiere libres, sabios y obedientes para que ninguna bendición se pierda!Multiplica las bendiciones: ¿Cómo dejamos de perder y comenzamos a multiplicar? 1. Vive lo opuesto al siervo negligente. "Pero el amo le respondió: '¡Siervo perverso y perezoso! Si sabías que cosechaba lo que no sembré y recogía lo que no cultivé, ¿por qué no depositaste mi dinero en el banco? Al menos hubiera podido obtener algún interés de él'. Entonces ordenó: 'Quítenle el dinero a este siervo y dénselo al que tiene las diez bolsas de plata. A los que usan bien lo que se les da, se les dará aún más y tendrán en abundancia; pero a los que no hacen nada se les quitará aun lo poco que tienen. Ahora bien, arrojen a este siervo inútil a la oscuridad de afuera, donde habrá llanto y rechinar de dientes'" (Mateo 25:26-30, NTV). La parábola de los tres siervos nos enseña que algunos multiplican lo que el Amo les da y otros lo pierden. Quizás el siervo no negoció porque despreció su talento, como los israelitas despreciaron la tierra prometida. Quizás pensó "me dieron menos" y dejó que el descontento, la queja y la comparación llenaran su corazón. Usa lo que tienes para edificar tu vida y el Reino, y multiplícalo para la gloria de Dios. Multiplicar lo que Dios nos dio es un mandato: "Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra..." (Génesis 1:28, NTV). Pero no es con nuestras fuerzas, sino en obediencia a la voz de su Espíritu. 2. Vive sembrando: "Acuérdate de esto: El que siembra poco, poco cosecha; el que siembra mucho, mucho cosecha. Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, y no de mala gana o a la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Dios puede darles a ustedes con abundancia toda clase de bendiciones, para que tengan siempre todo lo necesario y además les sobre para ayudar en toda clase de buenas obras" (2° Corintios 9:6-8, DHH). Siembra tu tiempo, tus dones y talentos. Siembra la palabra de Dios que recibes cada día compartiéndola y aplicándola, para que en ti pueda abundar todo tipo de bendiciones.
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403: El valor del clamor - 16/11/2025 - #1378
David Cinalli 16/11/2025El valor del clamor “… Los israelitas… clamaron por ayuda y su clamor subió hasta Dios…”, Éxodo 2:23 (NTV).Los israelitas vivieron esclavizados en Egipto por más de 400 años, Génesis 15:13. Buscaron atenuar el sufrimiento de muchas maneras, inclusive suplicando la ayuda del Faraón: “… Los… israelitas fueron a rogarle al faraón: —Por favor, no trate así a sus siervos… Pero el faraón gritó: — ¡Ustedes son unos holgazanes!... ¡Vuelvan ya mismo a trabajar...”, Éxodo 5:15-18 (NTV)! Sin embargo, la libertad solo llegó cuando buscaron a Dios: “… Los israelitas… clamaron por ayuda y su clamor subió hasta Dios…”, Éxodo 2:23 (NTV). Dios dijo: “He oído… el clamor…”, Éxodo 6:5 (SB-MN). “… He escuchado sus gritos pidiéndome ayuda… Por eso he venido a librarlos del poder egipcio”, Éxodo 3:7-8 (TLA). Los israelitas recibieron la ayuda de Dios cuando se la pidieron: “Cuando clamamos al SEÑOR, él nos oyó… y nos sacó de Egipto…”, Números 20:16 (NTV). “Cuando el pueblo clame al SEÑOR por ayuda… él… lo rescatará”, Isaías 19:20 (NTV). ¡Dios siempre responde a la oración de aquellos que claman con fe! Lo que nadie entiende es por qué esperaron tanto tiempo para clamar a Dios. ¿Habrán creído que el sufrimiento despertaría la bondad del Señor? Es común hoy en día que las personas crean que Dios está obligado a ayudarlas porque se hallan en alguna necesidad. Y cuando no reciben se enojan y le echan la culpa a Dios de todas sus desgracias. Lo que tenemos que saber es que Dios actúa como respuesta a la fe y no a la necesidad. ¿Por qué crees que Dios le dio un hijo a Ana? No fue porque tenía el deseo de ser madre sino porque clamó con fe. Ana era una mujer piadosa. Ofrecía sacrificios al Señor todos los años en el lugar de la adoración. Pero aun así Dios no atendía su necesidad. Al igual que el pueblo de Israel en Egipto sufría y se lamentaba por la situación que padecía. Incluso lloraba de angustia y perdía el apetito, 1º Samuel 1:7. Pero ni su necesidad ni sus lágrimas tocaron el corazón de Dios, ¡solo la fe lo hizo! Dios respondió cuando Ana clamó: “… Muy dolorida de alma… suplicó al Señor y llorando lloró”, 1º Samuel 1:10 (Septuaginta). No solo clamó, sino que lo hizo con fe. Oró y oró hasta creer que Dios la había escuchado. Cuando ella tuvo la certeza de que el milagro había sido hecho “se fue por su camino, entró en su vivienda... comió con su marido... y su rostro no volvió a decaer… nunca más volvió a estar triste”, 1º Samuel 1:18 (Jünemman y DHH). Quejarnos de la crisis en la que estamos no la resolverá. Dejar que el tiempo pase tampoco. Lo que debemos hacer es levantar la mirada y clamar a Dios, tal como lo hicieron los israelitas. En ese tiempo algunas personas de fe, entre quienes probablemente hayan estado los padres de Moisés (no te olvides que Amram (el padre) murió a los 137 años, Éxodo 6:20) estimularon la fe moribunda del pueblo contándoles historias acerca del poder de Dios. Todo el pueblo se unió a un ‘clamor nacional’ recordando las promesas de salvación. Imagina a Jocabeb relatando la experiencia del niño rescatado del Nilo por la hija del Faraón o, a su esposo Amram predicando acerca de José. Como resultado de una fe renovada el pueblo clamó y Dios respondió: “¡Dios… se apiadará de ti cuando clames pidiendo ayuda! Tan pronto como te oiga, te responderá”, Isaías 30:19 (BAD). El que clama a Dios obtiene su ayuda. ¿Recuerdas cuando los israelitas salieron de Egipto? El Faraón y su ejército fueron tras ellos: “entonces los Israelitas… clamaron al SEÑOR”, Éxodo 14:10 (NBLH). ¿Y qué sucedió? Dios hizo que el mar se los tragara vivos: “No sobrevivió ni uno de los egipcios que entró al mar para perseguir a los israelitas…”, Éxodo 14:28 (NTV). Años después “los israelitas hicieron lo malo a los ojos del SEÑOR… lo cual hizo que el SEÑOR… los entregara en manos de… los enemigos”, Jueces 2:11-14 (NTV). En medio del sufrimiento clamaron y Dios los liberó nuevamente: “En sus momentos de angustia clamaron a ti, y desde el cielo los escuchaste. En tu gran misericordia, les enviaste libertadores que los rescataron de sus enemigos”, Nehemías 9:27 (NTV). Este patrón de comportamiento se repetirá una y otra vez a lo largo de siglos. El pueblo vivía en paz hasta que se alejaba de Dios. Cuando esto sucedía el Señor los vendía como esclavos y después de muchos sufrimientos se acordaban de Dios, quien en su misericordia los liberaba de la esclavitud: Jueces 3:7-9; 3:12-15; 4:1-3; 6:1-6; 10:6-10. Ahora bien, el Señor los ayudaba solo si ellos se volvían a Él arrepentidos: “Clamaron al SEÑOR… y confesaron: “Hemos pecado… Luego el SEÑOR envió a… Samuel para salvarlos…y ustedes vivieron a salvo”, 1º Samuel 12:10-11 (NTV). Cuando el que clama está en pecado y no quiere arrepentirse su clamor no tiene resultado: “Los llamé… y no me hicieron caso… Por eso… cuando clamen por ayuda, no les responderé…”, Proverbios 1:24-28 (NTV). “Cuando llamen al Señor, él no les responderá. Esconderá su rostro de ustedes por todas las maldades que han hecho”, Miqueas 3:4 (PDT); Zacarías 7:13. “¡Son tan malvados… que por eso Dios no les responde! ¡Por eso el Dios todopoderoso no atiende sus… ruegos!”, Job 35:12-13 (TLA).Existe otra condición para que el clamor sea escuchado. El que clama debe tener fe: “Clamaron a Dios… y él contestó su oración porque confiaron en él…”, 1º Crónicas 5:20 (NTV). “Dios… bendice a los que en él confían… a quien pone su esperanza en… Dios”, Salmo 146:5 (TLA y DHH). Clamar no es hacer una oración al pasar, mientras bostezamos. El clamor nace de un corazón que ha tocado fondo y ya no tiene opciones. Es el caso de Ana y de la mujer sirofenicia, incluso de la que tenía flujo de sangre. Todas ellas acudieron a Jesús convencidas de que nadie más podía ayudarlas. Y Dios las ayudó. Lo mismo sucedió cuando los israelitas clamaron: “Han llegado a mis oídos los gritos desesperados de los israelitas…”, Éxodo 3:9 (NVI). Jeremías aconseja: “… ¡Levántate y grita! ¡Vierte tu corazón, como un torrente, en la presencia del Señor! ...”, Lamentaciones 2:19 (RVC). ¿Y qué decir de Jesús? “Era tal su agonía, era tan intensa su oración, que el sudor que le brotaba de la frente parecía enormes gotas de sangre…”, Lucas 22:44 (NT-BAD). “Cristo… oró llorando y suplicando a gritos… ofreció oraciones y súplicas con gran clamar y lágrimas”, Hebreos 5:7 (PDT y NTV). ¿Alguna vez clamaste a Dios llorando y gritando? No hablamos de ese tipo de gritos que escuchamos en la casa o en la calle. No son gritos de enojo, furia o ira. Son gritos de fe y esperanza. Son gritos que reconocen a Dios como la única opción posible. ¿Sabes una cosa? Muchas de nuestras oraciones no son contestadas porque no clamamos. Son oraciones tibiecitas. Golpeamos las puertas del cielo muy poco y con escasa entrega o pasión. Con frecuencia ni siquiera estamos convencidos de que Dios vaya a respondernos.Entonces, ¿qué haremos ahora que sabemos que Dios responde solo al clamor que se hace con fe? ¿Clamaremos? ¿Clamaremos por la libertad de los oprimidos? ¿Clamaremos para que la nación se vuelva a Dios? ¿Clamaremos por un avivamiento? Si lo hacemos Dios nos escuchará. Insistimos en este punto. La solución a tu problema no es la resignación. El tiempo no lo solucionará. Bajar a Egipto y pedir la ayuda del Faraón tampoco. Aprendamos de todos estos ejemplos bíblicos y clamemos a Dios. David dijo: “En mi angustia, clamé al SEÑOR… para pedirle ayuda. Él me oyó… mi clamor llegó a sus oídos”, Salmo 18:6 (NTV). “Si clamas, el Señor responderá a tus gritos…”, Isaías 58:9 (SB-MN). “Invocarás, y el SEÑOR responderá; Clamarás, y El dirá: “Aquí estoy’”, Isaías 58:9 (NBLH). “Clama a mí en el día de angustia; yo te libraré…”, Salmo 50:15 (VM). “Cuando ustedes clamen a Mí y oren a Mí, Yo los escucharé”, Jeremías 29:12 (Kadosh). “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes”, Jeremías 33:3 (BAD). “Les responderé antes que me llamen. Cuando aún estén hablando de lo que necesiten, ¡me adelantaré y responderé a sus oraciones!”, Isaías 65:24 (NTV). “Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido”, Mateo 7:7-8 (TLA). “Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré…”, Juan 14:13 (NTV). “El SEÑOR oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades”, Salmo 34:17 (NTV). “El SEÑOR oye el clamor de los necesitados…”, Salmo 69:33 (NTV). “Él salvará al pobre que suplica y al necesitado que no tiene quien lo ayude”, Salmo 72:12 (DHH). “… Confíen siempre en él, desahoguen con él su corazón, que Dios es nuestro refugio”, Salmo 62:8 (BNP). “Claman a Jehová… y él los saca de sus aprietos”, Salmo 107:28 (VM). “Clamaré a Dios, y el SEÑOR me rescatará”, Salmo 55:16 (NTV). “… Tú respondes a nuestras oraciones…”, Salmo 65:2 (NTV). “Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración”, Mateo 21:22 (PDT). “Dios… siempre está dispuesto a ayudarnos en los momentos difíciles”, Salmo 46:1 (PDT). “De algo pueden estar seguros: … el SEÑOR… responderá cuando lo llamen”, Salmo 4:3 (NTV).
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402: Vive de tal manera que tus hijos deseen a Dios - 09/11/25 - #1377
Pastora Silvia Cinalli 09/11/25VIVE DE TAL MANERA QUE TUS HIJOS DESEEN A DIOS“Vivan una vida llena de amor… ahora tienen la luz que proviene del Señor. Por lo tanto, ¡vivan como gente de luz!... Esa luz que está dentro de ustedes produce solo cosas buenas, rectas y verdaderas… Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios… No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan”, Efesios 5:2-17 (NTV). ¿Qué esperamos para vivir conforme a los deseos de Dios? Aspectos espirituales básicos con los que siempre insistimos son los que ahora están en boca de los profesionales. No es solo saber, es entender y esforzarse por hacer. ¿Cuál es la idea de crear un ambiente de aposento? ¿Qué significa honra que se exprese para que Dios habite? Los padres pueden ayudar a los niños a sobrellevar el estrés, antes de que se vuelva tóxico. No podemos evitar que experimenten crisis, pero sí podemos darles herramientas para enfrentarlas saliendo más fuertes y resilientes. Maneras para llevar a cabo estas acciones:1) Planificando momentos de conexión, reflexión, paz y charla; ya sea relatando historias o leyendo un libro juntos. Nosotros hicimos eso con nuestro hijo. A veces, los días pasan volando y las rutinas cambian, pero el momento en que nos vamos a dormir puede transformarse en una estrategia espiritual para bendecir y crear recuerdos compartidos. Ahora contamos con el devocional para niños, con los mismos principios espirituales que Dios viene hablando a toda la iglesia. El leer con ellos iluminará a toda la familia. No subestimes los tiempos de aprendizaje mientras enseñas. 2) Participando de rutinas como el altar familiar. Si todos tuvieran cinco minutos para expresarse y luego orar bendiciendo a cada integrante de manera personal, esos espacios de tiempo se transformarían en fuentes de vida, de esperanza, de fe frente a las burlas, las críticas de gente con mente y corazón pequeño u oscuro. Sería un banco en el que depositaríamos tesoros eternos. 3) Practicando tradiciones comunitarias, como congregarse y asistir a los eventos de la iglesia. Algunos padres son tan despistados (o usados por el diablo) que lo primero que le sacan al hijo cuando quieren castigarlo es algún evento de la iglesia. Otros, pensando que lo aman, lo dejan en casa para que ‘descanse’ en vez de congregarse. No erremos, no intentemos hacer las cosas como si fuéramos más sabios que Dios: “Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa. Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones. Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros…”, Hebreos 10:23-25 (NTV).4) Moderando las emociones. El tono de la voz tranquilizador y las palabras de bendición son una caricia al alma. Declarar bendiciones en todas las áreas, creyendo que provocarán el efecto sin importar el tiempo, equivale a desatar propósito y activar promesas. ¡Hagamos siembras de amor para futuras cosechas de prosperidad! Bendecir es bien decir y aunque en ocasiones tengamos que proceder como Abraham, “esperanza contra esperanza” porque no vemos ningún resultado, confiemos en los métodos bíblicos que han sido probados a través de los siglos. ¿Por qué el hogar no es un sitio seguro de refugio, descanso y renuevo? ¿Qué valores deberían expresarse en los padres?1) Sentido de responsabilidad. ¿Qué espera Dios de la maternidad o paternidad? Los hijos no nacieron para llenar tus expectativas sino para que les muestres con tu vida el amor del Padre Celestial y los conduzcas a sus brazos eternos. Dios anhela que tus hijos sean sus hijos. “…Tomaste a tus hijos e hijas —los que diste a luz para mí— y los sacrificaste a tus dioses. ¿No era suficiente con haberte prostituido? ¿También tenías que masacrar a mis hijos ofreciéndolos en sacrificio a ídolos?”, Ezequiel 16:20-21 (NTV). Parece extremo, pero muchos padres los entregan a los ídolos de este tiempo.Escucha lo que Dios te dice: “Para eso te elegí, para que les ordenes a tus hijos y a toda tu familia que me obedezcan, y que hagan lo que es bueno y justo. Si así lo haces, yo cumpliré con todo lo que te he prometido”, Génesis 18:19 (BLS, paráfrasis).2) Abnegación y sacrificio. Antes, en la generación de nuestros abuelos, lo que se rompía se arreglaba. Ahora todo es descartable; pues el matrimonio no debería serlo y tampoco la relación con los hijos. No se puede ser buen cristiano y mal padre o mal esposo porque existe una relación estrecha entre la comunión con Dios; es decir, la vida espiritual y la realidad del hogar.3) Verdadera entrega. Muchos ingresan al matrimonio con un pie afuera: “si no funciona, me voy” y poco importa lo que sufran los hijos. Tú no coquetees con la idea de que el divorcio mejorará tu situación porque no es verdad. El matrimonio debe funcionar y para eso trabaja con sabiduría y persevera a favor de la familia. Hoy día prima el individualismo extremo, el egoísmo, la revancha, los celos, el deseo de venganza, la violencia en todas sus formas; en definitiva, la falta de sabiduría para vivir con lazos que bendigan. Existe una conexión entre el temor del Señor y la sabiduría; así como entre la adoración y la fidelidad: “¿Por qué el Señor no acepta mi adoración?… Porque…fue testigo de los votos que tú y tu esposa hicieron cuando eran jóvenes. Pero tú le has sido infiel…”, Malaquías 2:14 (NTV). “Ella abandonó a su marido y no hace caso del pacto que hizo ante Dios”, Proverbios 2:17 (NTV). ¡Dios nos llama a honrar al cónyuge y criar a los hijos en el temor del Señor!4) Amor que se renueva en Cristo cada día.Para los padres: “Y estas palabras… diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”, Deuteronomio 6:6-7 (LBLA). “... El SEÑOR fue testigo de los votos que tú y tu esposa hicieron cuando eran jóvenes... ¿Y qué es lo que él quiere? De esa unión quiere hijos que vivan para Dios...”, Malaquías 2:14-15 (NTV).Para los esposos: “Los esposos deben amar a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella”, Efesios 5:25 (TLA). “... Maridos, tienen que honrar a sus esposas... Trátala como es debido, para que nada estorbe tus oraciones”, 1ª Pedro 3:7 (NTV). “Y, esposos, amen a sus esposas; nunca las traten mal y mucho menos con rencor”, Colosenses 3:19 (NT-BAD). Lo más difícil no es entender sino perseverar.Para las esposas: “La mujer ejemplar hace de su marido un rey, pero la mala esposa lo destruye por completo”, Proverbios 12:4 (DHH). No critiques a tu esposo con tus amigas ni te burles de sus debilidades, tú también las tienes. Las mujeres suelen idealizar al hombre en la etapa del noviazgo: lo mismo hacen los hombres. Pero cuando llegan las adversidades, resulta que el otro no era todo lo que uno pensaba y comienzan las críticas. Y qué decir de aquellos hombres o mujeres que sufrieron en su infancia o en relaciones anteriores y que se toman de ese bastión para aferrarse a sus malos modos. Más allá de los traumas infantiles, el maltrato sufrido o las decepciones que en el pasado hayas experimentado, tú puedes forjar una autoestima saludable y un carácter apacible velando por una vida espiritual creciente; no te conformes como si lo que has aprendido fuera el todo. Una crisis puede representar la puerta al conocimiento, crecimiento y madurez o, puede ser una circunstancia que frene el desarrollo. Y aunque no podamos asegurar el futuro, podemos disminuir las probabilidades de sufrimiento al contar con la ayuda del Señor. Cristo anhela tu madurez mostrando su propio amor a toda tu familia a través de tu propia vida. El amor que prodigues a tu cónyuge y a tus hijos se multiplicará en buenos momentos y en recuerdos sanadores, pues de eso se trata el matrimonio: ¡enamorarse muchas veces, pero siempre de la misma persona! Y la familia: ¡establecer un ambiente de respeto al Señor como si viviéramos en el cielo!
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401: Honra a los padres: ¡el secreto de una larga vida! - 02/11/25 - #1376
Pastor José Luis Cinalli 02/11/25HONRA A LOS PADRES: ¡EL SECRETO DE UNA LARGA VIDA! “Hijos, honren al Señor obedeciendo a vuestros padres… obedezcan… a sus padres como lo manda el Señor… así te irá bien en todo y tendrás una larga vida…”, Efesios 6:1-3. “Hijos, obedezcan siempre a sus padres, porque eso agrada al Señor”, Colosenses 3:20. La obediencia y la honra a los padres es el único mandamiento en las Escrituras que promete una larga vida como recompensa. ¡Aquellos que honran a sus padres son muy bendecidos! Además “agrada al Señor”, Colosenses 3:20. El honor engendra honor. Dios no honrará a quienes no obedezcan su mandato de honrar a sus padres. Honrar a los padres es el camino más seguro hacia nuestro gran propósito en esta vida: ¡glorificar a Dios! Veamos algunos aspectos bíblicos acerca de la honra a los padres: 1. La rebelión contra los padres es una rebelión directa contra Dios. “Honra… respeta (PDT)… a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida…”, Éxodo 20:12 (NTV). Y Pablo dice que el que el obedece a sus padres “honra al Señor”, Efesios 6:1. Los padres son autoridad ordenada por Dios; ¡la desobediencia a los padres es desobediencia a Dios! Además, se nos dice que es lo correcto. “Hijos, obedezcan a sus padres porque… es lo correcto”, Efesios 6:1. Un padre que enseña lo correcto educa a su hijo para la obediencia que trae bendición. Y cuando un hijo se somete a los padres se somete a Dios. Y eso trae bendiciones maravillosas. Los hijos deben saberlo. Padres, díganles a sus hijos que al obedecer a los padres están obedeciendo a Dios y eso significa que serán bendecidos. Háganle saber que la falta de respeto a los padres es una deshonran directa a Dios y eso acarrea juicio severo, Mateo 15:4. Pensemos en Absalón, el hijo consentido de David, 2º Samuel 13 al 18. Fue un hijo rebelde porque su padre no lo disciplinó. Nadie le enseñó a controlarse. Absalón mató a su medio hermano Amnón porque violó a su hermana Tamar y su padre no hizo nada, no lo regañó, no lo castigó, no lo disciplinó. David fue un padre débil e ineficaz y Absalón tenía razones para ser hostil, descontrolado y enojado. Pero a pesar de las razones que tenía, Absalón debería haberse sometido a su padre y Dios terminó quitándole la vida como dijo que haría con los hijos rebeldes. “Si alguno… tiene un hijo terco y rebelde, que no obedece a su padre ni a su madre, aunque lo castiguen, hay que hacer lo siguiente… todos los que vivan en esa ciudad matarán a pedradas a ese hijo rebelde. Así no habrá maldad en Israel, pues todos tendrán miedo de hacer lo malo”, Deuteronomio 21:18-21. Enseñar a los hijos obediencia es un asunto serio; muy serio: de vida o muerte. 2. Los hijos deben obedecer y honrar a sus padres porque trae bendición. “Si honras a tu padre y a tu madre, te irá bien… en todo (PDT)… y tendrás una larga vida en la tierra”, Efesios 6:3 (NTV). La palabra ‘honrar’ significa valorar a un alto precio. Los hijos deben tratar a los padres como algo muy valioso, mostrar por ellos alta consideración y respeto. “Honra a tu padre y a tu madre… para que tengas una larga vida… seas feliz… prosperes… y te vaya bien”, Deuteronomio 5:16; Éxodo 20:12; Levítico 19:3; Romanos 13:7. A los hijos obedientes se les promete calidad de vida y cantidad de vida. “Te irá bien en todo y tendrás una larga vida”, Efesios 6:3. “Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón… porque alargarán tu existencia y te darán años de vida y paz”, Proverbios 3:1-2. “… Escucha bien lo que te digo. Grábate bien mis enseñanzas, y no te apartes de ellas, pues son una fuente de vida para quienes las encuentran; son el remedio para una vida mejor… y dan salud a todo el cuerpo”, Proverbios 4:20-22. ¡Próspera y larga vida es el resultado de la obediencia a los padres! En cambio, la deshonra a los padres priva de bendiciones. Un claro ejemplo de esto fueron los hijos de Elí, Ofni y Finees, 1º Samuel 4:11. Sansón y Absalón tampoco honraron el mandamiento de obedecer a sus padres y tuvieron una vida corta. Ahora bien, esto no significa que los todos los que mueren jóvenes deshonraron a sus padres. La regla de larga vida para los obedientes tiene excepciones. Pero en general una vida disciplinada y obediente propicia la salud y la longevidad, mientras que una vida de rebeldía e imprudencia suele terminar prematuramente. ¡El pecado siempre nos roba, la obediencia siempre nos enriquece! 3. Los hijos deben obedecer y honrar a sus padres porque no hacerlo les trae maldición. Jesús dijo: “Honra a tu padre y a tu madre y cualquiera que hable irrespetuosamente de su padre o de su madre tendrá que morir”, Mateo 15:4. “Maldito todo el que deshonre a su padre o a su madre”, Deuteronomio 27:16. “Cualquiera que maldiga a su papá o mamá debe morir. Ha insultado a su papá y a su mamá… esa persona es culpable de un delito de muerte”, Levítico 20:9. El término maldecir incluye el hablar con desprecio o menospreciar o burlarse de los padres ante los demás. Ahora bien, la obediencia que se exige no es solo externa sino también interna; una obediencia basada en el respeto, la reverencia y el honor. No una obediencia egoísta, amarga, reticente o resentida, sino una obediencia amorosa y respetuosa. La falta de respeto y obediencia a los padres se castigaba con la muerte. “El que desobedece y desprecia a sus padres, bien merece que los cuervos le saquen los ojos y que los buitres se lo coman vivo”, Proverbios 30:17. “Cualquiera que golpee a su padre o a su madre será ejecutado… Cualquiera que deshonre a su padre o a su madre será ejecutado”, Éxodo 21:15,17. El que golpeaba o maldecía a sus padres firmaba su propia sentencia de muerte. ¡Vaya, qué respeto! “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte”, Éxodo 21:17; Proverbios 28:24. “El que maldice a sus padres morirá antes de tiempo… en la más espantosa oscuridad”, Proverbios 20:20. “Si alguno… tiene un hijo terco y rebelde, que no obedece a su padre ni a su madre, aunque lo castiguen, hay que hacer lo siguiente… todos los que vivan en esa ciudad matarán a pedradas a ese hijo rebelde. Así no habrá maldad en Israel, pues todos tendrán miedo de hacer lo malo”, Deuteronomio 21:18-21. Así de grave se consideraba la desobediencia de los hijos. 4. Los hijos deben obedecer y honrar a sus padres porque de esa manera honran a Dios. “Hijos, honren al Señor obedeciendo a vuestros padres…”, Efesios 6:1; Proverbios 23:22. Honrar a los padres convierte a los hijos en personas agraciadas y bendecidas. “Atiende a tu padre cuando te llame la atención, y muestra respeto cuando tu madre te enseñe. Sus enseñanzas te adornarán como una corona en la cabeza, como un collar en el cuello”, Proverbios 1:8-9. Un buen hijo es una alegría para los padres: “El hijo sabio alegra a sus padres; el hijo tonto los avergüenza”, Proverbios 15:20. “El padre del hijo bueno y sabio tiene razón para estar feliz y orgulloso; ¡haz, pues, que tu padre y tu madre se sientan felices y orgullosos!”, Proverbios 23:24-25. “Cuando alcances la sabiduría, hijo mío, no habrá nadie más feliz que yo; sentiré una profunda alegría…”, Proverbios 23:15-16.5. Los hijos deben obedecer y honrar a sus padres aceptando la disciplina. “El hijo sabio acepta la disciplina de sus padres… el rebelde no oye consejo (PDT)… el hijo malcriado no permite que le llamen la atención”, Proverbios 13:1 (NTV, TLA). “Solo un necio desprecia la disciplina de sus padres... el que es tonto no acepta que su padre lo corrija, pero el que es sabio acepta la corrección”, Proverbios 15:5. A los hijos sin disciplina la Biblia los llama “sanguijuelas” (Proverbios 30:15, “chupan la sangre” (Proverbios 30:15); no importa lo que se les dé, nunca es suficiente. Son orgullosos, egoístas, egocéntricos y no escuchan nada de lo que dicen sus padres. “Hay quienes insultan al papá y no respetan a la mamá… se creen buenos, pero en realidad son perversos… están llenos de pecado… se creen superiores, y a todos miran con desprecio”, Proverbios 30:11-13. En cambio, ¡el hijo obediente se bendice así mismo! “Si rechazas la disciplina, sólo te harás daño a ti mismo, pero si escuchas la corrección, crecerás en entendimiento”, Proverbios 15:32. Dios le ordenó a Jeremías: “Ve a… las familias de los recabitas e invítalos al templo… y ofréceles… vino”, Jeremías 35:2 (NTV). Jeremías hizo lo que Dios le pidió, pero ellos se negaron: “… No beberemos vino…porque… nuestro padre, nos ordenó: “No beberán vino jamás…”, Jeremías 35:6 (NBLH). Nuestra lógica nos indica que se debe obedecer a Dios ante que a los hombres. Sin embargo, Dios no se molestó cuando ellos decidieron obedecer a su padre; al contrario, los puso como ejemplo para todo Israel: “... Los descendientes de… Recab han cumplido la orden que él les dio de no beber vino… Sin embargo, yo les he hablado continuamente a ustedes y no me obedecen… a mí no me hacen caso”, Jeremías 35:14-16 (PDT). El pasaje contrasta la conducta de los hijos de Recab con la de los hijos de Dios. Aquellos obedecieron ciegamente un precepto humano; mientras que los israelitas desobedecieron un precepto divino anunciado reiteradamente. Por la obediencia a sus padres, Dios les dijo a los hijos de Recab: “… Ustedes han obedecido la orden de su padre… por eso… siempre habrá a mi servicio un descendiente de la familia de… Recab”, Jeremías 35:18-19. 6. Los hijos deben obedecer y honrar a sus padres porque “lo manda el Señor”, Efesios 6:1. ¡Obediencia y honor; sujeción y respeto! Obedecer es el acto, honrar es la actitud. Se demanda las dos cosas. Los niños deben obedecer cumpliendo lo ordenado y deben honrar a sus padres mostrando respeto y amor. Los hijos no están obligados a desobedecer a Dios en obediencia a sus padres; la única excepción a la obediencia es la clara violación de la Palabra de Dios. “Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor…”, Efesios 6:1. Esta cláusula “en el Señor” sugeriría la debida limitación de la obediencia requerida. Ningún padre puede exigir a un hijo que robe, mienta, engañe o le ayude a cometer asesinato o cualquier otra cosa expresamente prohibida por la Palabra de Dios. Ningún padre tiene derecho a prohibir a un hijo orar, leer la Biblia, adorar a Dios o hacer profesión de su fe. En tales casos se debe obedecer a Dios antes que al hombre. Los hijos obedecerán hasta que sean adultos y dejen de estar bajo el cuidado de sus padres, pero la responsabilidad de honrarlos es para siempre. Jesús es nuestro máximo ejemplo: “Jesús… regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos… y los obedecía en todo”, Lucas 2:49-51. Dios espera que imitemos la conducta de Jesús, ya que debemos “vivir como Él vivió”, 1ª Juan 2:6. Los niños tienen la responsabilidad de obedecer y honrar; los padres, la responsabilidad de enseñar a sus hijos la importancia de la obediencia y la honra. Observa que el mandamiento bíblico no considera la edad de los hijos. En otras palabras, desde el nacimiento y mientras estén bajo el control y cuidado de sus padres, se les debe enseñar a obedecer. Pero ¿cómo? ¡Disciplinándolos tal y como lo hace Dios con nosotros! “No deseches, hijo mío, el castigo del SEÑOR… no rechaces la disciplina del Señor (NTV)…; ni te fatigues de su corrección; porque el SEÑOR castiga al que ama y quiere, como el padre al hijo”, Proverbios 3:11-12 (OSO). “… Hijo mío, no te enojes cuando el Señor te castigue… Si te castiga es porque te ama, y si te azota es porque te ha recibido como hijo. Dejemos que Él nos discipline, porque así es como cualquier padre amoroso educa a sus hijos… Los castigos siempre son dolorosos de momento, pero al final uno ve en el que ha sido disciplinado un apacible crecimiento en gracia y carácter”, Hebreos 12:5-11. El Señor disciplina, corrige y castiga a sus hijos, justamente porque son sus hijos y porque los ama. “Yo corrijo y disciplina a todos los que amo”, Apocalipsis 3:19.
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400: Cristianos hechiceros y hechizados - 19/10/2025 - #1375
Pastor José Luis Cinalli 19/10/2025 Cristianos hechiceros y hechizados “No hay brujería que funcione contra el pueblo de Dios…”, Números 23:23 (TLA). La hechicería existe y los que la practican usan las artes mágicas, los encantamientos y las invocaciones a espíritus malignos para hacer daño. Muchas personas están hechizadas y no lo saben, han sido alcanzadas por conjuros y maleficios que están arruinando sus vidas. ¿Se puede ser libre? Claro que sí. Para neutralizar las fuerzas del mal que operan en nuestra vida, ministerio o familia necesitamos: 1. Nacer de nuevo. “Antes… estaban muertos a causa de su desobediencia… Vivían en pecado… obedeciendo al diablo… pero ahora tienen la luz… del Señor”, Efesios 2:1-2 y 5:8 (NTV). El inicio de la libertad comienza con el nuevo nacimiento. Dios tiene el poder para desatar los nudos espirituales que impiden tu bendición y abrir la puerta de la prisión en la que estás, pero tú debes hacerlo Señor de tu vida: “A todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Ellos nacen de nuevo… un nacimiento que proviene de Dios”, Juan 1:12-13 (NTV). No se puede ser libre de un hechizo sin aceptar voluntariamente el señorío de Jesucristo. 2. Consagrarse a Dios. El fundamento de la libertad es el sacrificio de Cristo. Fuiste “comprado a gran precio” (1ª Corintios 6:20, NT-BAD) y “sellado como propiedad de Dios…”, Efesios 1:13 (DHH). Satanás ha perdido el derecho legal sobre tu vida. Fuiste rescatado “de las tinieblas satánicas…”, Colosenses 1:13 (NT-BAD). Por lo tanto, no creas ni aceptes pensamientos de fracaso. Declaraciones como “nada me sale bien”, “intenté con Dios, pero no dio resultado” no hacen más que moldear una vida autolimitada. Captura esos pensamientos de incredulidad y conviértelos en siervos de Cristo. Sabemos que todos estos pensamientos son anti-Dios porque la Palabra de Dios declara: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, Filipenses 4:13. No creas ni confieses palabras de miseria porque “Dios suplirá todo lo que… falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”, Filipenses 4:19. No des lugar al temor porque “Dios no nos ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio”, 2ª Timoteo 1:7. No aceptes la idea de que eres un fracasado porque “Dios siempre nos lleva de triunfo en triunfo en Cristo Jesús”, 2ª Corintios 2:14. Desde hoy en adelante, confiesa y declara sólo la Palabra de Dios, sustento de tu vida y de tu fe. 3. Arrepentirse de todo pecado. “La maldición nunca viene sin causa” (Proverbios 26:2, BSO) y la causa de la maldición es la desobediencia: “A causa de nuestro pecado, se han derramado sobre nosotros las maldiciones…”, Daniel 9:11 (NTV); Deuteronomio 28:15, 29:27; Jeremías 11:8, 32:23, 44:23. El pecado nos deja sin protección. La maldición no se rompe con el paso del tiempo sino con el arrepentimiento y la confesión de los pecados. ¿Recuerdas qué pasó cuando Jesús envió a los discípulos a evangelizar? “… Predicaban que todos se arrepintieran. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban”, Marcos 6:12-13 (LBLA). El arrepentimiento precede a la liberación y, con ésta, generalmente llega la sanidad. La victoria se logra cuando nos rendimos completamente a Dios. No puedes romper con la maldición hasta que no hayas lidiado con la causa. ¿Qué pecados le han dado derecho legal al diablo para que te zarandee? La confesión, el arrepentimiento y la obediencia le quitan la autorización al diablo para hacerte mal; entonces la maldición se rompe, los hechizos se anulan y los demonios se van. 4. Obedecer a Dios. “Obedece a Dios y vivirás… sin ser tocado por el mal… inmune a la desgracia”, Proverbios 19:23 (TLA, NBLH y BLA); Proverbios 1:33. “El que obedece a Dios… tiene un poderoso protector para él y para sus hijos”, Proverbios 14:26 (TLA). La desobediencia neutraliza la bendición, mientras que la obediencia activa la unción para la multiplicación. “Si obedeces al SEÑOR… vayas donde vayas y en todo lo que hagas, serás bendito… El SEÑOR… te bendecirá… y te dará prosperidad… Pero si… no lo obedeces… Vayas donde vayas y en todo lo que hagas serás maldito…”, Deuteronomio 28:1-19 (NTV). ¿Recuerdas a Caín? Su decisión de vivir sin Dios atrajo sobre sí la maldición de la improductividad: “Maldito serás, y la tierra que cultives no te producirá nada…”, Génesis 4:11 (TLA). La maldición opera solo cuando vivimos en pecado. El pecado atrae maldición, pero la obediencia la desactiva. Los israelitas experimentaron maldición durante todo el tiempo en que le robaron a Dios: “Ustedes me están robando... por eso… están bajo gran maldición…”, Malaquías 3:8-9 (NVI y TLA). Sin embargo, Dios les aseguró que la maldición se rompería el día en que ellos volvieran a obedecer: “Traigan los diezmos… y verán cómo abro las ventanas del cielo para derramar sobre ustedes bendiciones a raudales”, Malaquías 3:10 (BLPH). ¡Si obedecemos a Dios las maldiciones no nos alcanzarán! “Sabemos que el que ha nacido de Dios no está en pecado: Jesucristo… lo protege, y el maligno no llega a tocarlo”, 1ª Juan 5:18 (NVI). No puedes romper con la maldición en tu vida hasta que no hayas lidiado con la causa. Y la causa de la maldición siempre es la desobediencia. ¡Si terminas con la desobediencia, se termina tu maldición! 5. Renunciar a las tinieblas. “Renunciamos a lo oculto y vergonzoso…”, 2ª Corintios 4:2. La protección de Dios está disponible solo para los hijos obedientes. A quien Dios bendice los demonios no pueden maldecir. Las maldiciones que Balaam intentaba activar sobre el pueblo de Israel no surtían efecto porque ellos estaban protegidos. ¿Recuerdas la historia? “Balac… rey de Moab, empezó una guerra contra Israel. Llamó a Balaam… para que lo maldijera”, Josué 24:9 (NTV). Balac era consciente de que su dios no podía con el Dios de Israel. Entonces recurrió al recurso espiritual más poderoso que conocía: la maldición. “Si maldices a ese pueblo, te pagaré todo el dinero que quieras…”, Números 22:17 (TLA). ¿Cómo sabía Balac acerca del poder de la maldición? Porque lo había visto en Balam: “… Yo sé que tus… maldiciones siempre se cumplen… sobre el pueblo que tú… maldices, caen maldiciones”, Números 22:6 (DHH, NTV). Balaam quiso maldecir a Israel, pero no pudo: “¿Cómo puedo maldecir a quienes Dios no ha maldecido?... ¡Dios ha bendecido, y yo no puedo revertirlo!”, Números 23:8 y 20 (NTV). ¿Por qué los hechizos del gran brujo Balaam no provocaban consecuencias negativas? Porque Israel era obediente: “… Dios protege a los suyos porque ellos siempre lo obedecen”, Deuteronomio 33:3 (TLA). Balaam era un hombre empapado en el mundo ocultista (Números 24:1); sin embargo, se daba cuenta que sus recursos espiritistas eran inútiles: “… El SEÑOR… está con ellos… Ninguna maldición puede tocar a Jacob; ninguna magia ejerce poder alguno contra Israel…”, Números 23:21-23 (NTV). La fortaleza de los israelitas estaba en la obediencia. La obediencia les brindaba protección, al igual que a nosotros. Si permanecemos obedientes las maldiciones no nos alcanzarán. Y no solo eso, sino que Dios las convertirá en bendiciones: “… Como el Señor… te ama… cambió la maldición en bendición”, Deuteronomio 23:5 (BLPH). “… Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra?”, Romanos 8:31 (NTV). A los obedientes las maldiciones no les alcanzan porque “la maldición sin motivo jamás alcanza su destino”, Proverbios 26:2 (PDT). Entonces, un creyente; es decir, una persona “nacida del Espíritu” (Juan 3:5), “guiada por el Espíritu” (Romanos 8:14), “controlada por el Espíritu” (Romanos 8:9, NTV) y que vive “en el Espíritu” (Romanos 8:5, PDT), “… Dios la protege…”, 1ª Pedro 1:5 (NTV) y “el maligno no la toca”, 1ª Juan 5:18. Esa persona no necesita preocuparse de que alguien lance algún tipo de hechizo sobre ella. El vudú, la brujería, los maleficios y las maldiciones no tienen poder sobre un creyente porque Satanás no es rival para el Señor. Sabemos que “el que está en nosotros es más grande que el que está en el mundo”, 1ª Juan 4:4 (PDT). El escudo que Dios nos da puede “detener las flechas encendidas del maligno”, Efesios 6:16 (PDT). “El Señor es mi luz y mi salvación. ¿A quién podría yo temerle? El Señor es la fortaleza de mi vida, así que no le temo a nadie”, Salmo 27:1 (PDT). “… Nadie ha hecho un arma capaz de destruirte… porque yo, el único Dios, hago triunfar a los que me adoran…”, Isaías 54:17 (TLA). “Yo estaré atento para defender a los míos… El opresor no volverá a oprimirlos, porque ahora yo vigilo con mis propios ojos”, Zacarías 9:8 (DHH). “… El SEÑOR… peleará por ustedes contra sus enemigos y les dará la victoria”, Deuteronomio 20:4 (NTV). “Dios es mi refugio… Él es mi escondite más alto, mi protector y Salvador…”, 2º Samuel 22:3 (PDT). “… Dios es mi refugio, él me protege; mi escudo, me salva con su poder. Él es mi escondite más alto”, Salmo 18:2 (PDT). “... Dios… cabalga por el firmamento para ir en tu ayuda… El Dios eterno es tu refugio, y sus brazos eternos te sostienen… Él es tu escudo protector y tu espada triunfante…”, Deuteronomio 33:26-29 (NTV). Oración: “Amado Señor: gracias por tu fiel amor y tu infinita misericordia. Toda adoración y gratitud sean para ti. Con la autoridad que Cristo me ha dado anulo toda maldición sobre mi hogar conforme a la promesa de que “el Señor… pelea por nosotros” (Deuteronomio 3:22, NTV), “protege a los suyos” (Deuteronomio 33:3, TLA) y que nuestra “descendencia… siempre vencerá a sus enemigos”, Génesis 22:17 (DHH). Todo ataque del diablo es neutralizado por el poder y la sangre de Jesucristo. Declaro que el amor y la unidad sellarán mi hogar, conforme a Deuteronomio 32:30. Declaro que “ninguna maldición puede tocarnos y que ninguna magia ejerce poder” (Números 23:21-23, NTV) en contra de mi vida y familia. Proclamo que Dios cambiará cualquier “maldición en bendición”, Deuteronomio 23:5 (BLPH); Romanos 8:31. Declaro que “El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida”, Salmo 138:8, (NTV). Renuncio a todos los ídolos y confieso con mis labios que Jesús es la autoridad de mi vida y de mi hogar y que “mi familia y yo serviremos al Señor”. Josué 24:15. Declaro sabiduría para tomar buenas decisiones, conforme a lo prometido en Proverbios 3:5-6 y Santiago 1:5. Libero el favor y la perfecta voluntad de Dios sobre mi vida. Declaro un legado de fe para los que habitan bajo mi techo. Declaro que los propósitos de Dios para mi familia se están cumpliendo, nada ni nadie lo podrá detener. Declaro que, como familia, entramos en un tiempo de favor sobrenatural como nunca antes hemos vivido, ya que está profetizado: “Yo les daré un solo corazón y un solo camino para que siempre sientan temor de mí, por su propio bien y el de sus descendientes”, Jeremías 32:39 (PDT). Por último, con todas mis fuerzas y fe clamo a ti, oh Dios: “Bendice, pues, la familia de este tu siervo, para que permanezca siempre en tu presencia, pues cuando tú concedes una bendición, Señor, es una bendición eterna”, 1ª Crónicas 17:27 (NBV). Todo esto lo recibo en el nombre de Jesucristo. Amén”.
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399: Heroínas disfrazadas de mujeres comunes - 19/10/2025 - #1374
Pastor José Luis Cinalli19/10/2025Heroínas disfrazadas de mujeres comunes “… Las mujeres que anuncian las buenas nuevas son gran multitud… los enemigos huyen… y las mujeres… reparten las riquezas que le quitaron al enemigo”, Salmo 68:11 (LBLA) y 12 (NTV y TLA).Muchos pasajes de las Escrituras hacen referencia a mujeres anunciando las victorias del Señor. Miriam, tomó la pandereta y convocó a todas las mujeres a bailar y celebrar con cánticos la victoria sobre el faraón, Éxodo 15:21. Débora “cantó… y tocó música para el Señor” (Jueces 5:3, NTV) cuando Sísara fue derrotado. El día que Jefté volvió victorioso de la batalla su hija “salió a recibirlo tocando… pandereta y danzando de alegría”, Jueces 11:34 (NTV). No es la voluntad de Dios que las mujeres mantengan la boca cerrada. El pueblo del Señor siempre ha marchado en su honor. Cantores, trovadores y doncellas han celebrado gozosamente las victorias del Todopoderoso a lo largo de la historia, Salmo 68:25. “Mujeres de todas las ciudades de Israel… cantaron y danzaron de alegría…”, (1º Samuel 18:6, NTV) cuando David mató a Goliat. La alegre noticia de la victoria de Jesús sobre la muerte, el pecado y Satanás debe ser cantada, predicada y anunciada a todos, en todas partes del mundo. Y está sucediendo: ¡muchas mujeres fastidian al diablo y arruinan sus planes! Qué grande es el ejército de mujeres que anuncian el evangelio, arrebatándole al enemigo el botín más preciado: las almas de las personas. Jesús dignificó a la mujer permitiendo que viajaran, estudiaran, aprendieran y ministraran, Lucas 8:1-2. Muchas de ellas sostuvieron económicamente su ministerio y permanecieron a su lado hasta su muerte, Lucas 23:49,55. Jesús incluyó a las mujeres en su ministerio. Las mujeres fueron las primeras mensajeras, evangelistas y testigos de su resurrección, Juan 20:1-18. Semejante privilegio las convertía en fuente creíble para la fe cristiana.También el apóstol Pablo estimó y elogió a las mujeres que sirvieron fielmente a Jesucristo. Febe “… es… muy activa en la iglesia… ha entregado su vida al servicio del Señor Jesucristo…”, Romanos 16:1-2 (TLA). Priscila colaboró con Pablo en el servicio a Jesucristo, Romanos 16:3. María “ha trabajado muy duro por nosotros”, Romanos 16:6 (NT-NV). Andrónico y Junias eran “muy respetados entre los apóstoles”, Romanos 16:7 (NTV). Trifena y Trifosa “han trabajado mucho en la obra del Señor… Pérsida… también ha hecho un gran trabajo para el Señor”, Romanos 16:12 (PDT). La madre de Rufo “ha sido como una madre para mí”, Romanos 16:13 (NTV). Evodia y Síntique “trabajaron mucho… para dar a conocer a otros la Buena Noticia…”, Filipenses 4:3 (NTV). La Biblia menciona otras mujeres piadosas como María de Betania, quien ungió a Jesús para su sepultura (Juan 12:1-8); Dorcas, quien “abundaba en buenas obras…” (Hechos 9:36); Lidia, quién hospedó a los apóstoles (Hechos 16:15) y la madre de Juan Marcos que ofrendó su casa para la predicación del evangelio, Hechos 12:12. Es imposible exagerar la importancia de la mujer en la Biblia y en la iglesia. Tenemos muchos ejemplos bíblicos de mujeres heroicas con gran poder de influencia debido a su profunda conexión con Dios. Una de ellas es Débora, esposa, jueza y profetisa, Jueces 4:4-5. Débora ocupa un lugar especial en el salón de la fama de Israel. Se distinguió por su valentía y fe. Además, oficiaba como jueza en los conflictos de los israelitas, quienes reconocían su sabiduría. Con su integridad y respeto a Dios influyó positivamente para que la nación se volviera al Señor. Recordemos que por aquel entonces Israel se había rendido a la idolatría. Como consecuencia, Dios los había entregado en manos de los cananeos; cuyo rey era Jabín y el comandante de su ejército se llamaba Sísara. Sufrieron 20 años de crueldad y opresión hasta “que el pueblo de Israel clamó al SEÑOR por ayuda”, Jueces 4:3 (NTV). ¡Cuánto nos cuesta mirar a lo alto, al cielo, a Dios y pedir su ayuda! Más bien solemos apoyarnos en nuestras fuerzas y confiamos en nuestras capacidades hasta que después de mucho sufrir nos damos cuenta que no se puede ir demasiado lejos sin Dios. No es cuestión de resignarse y abandonar. No se trata de esconderse detrás de la autocompasión y vivir de la lástima; ¡lo que tenemos que hacer es clamar a Dios con fe, pidiendo su ayuda! “El SEÑOR oye a los suyos cuando claman a él por ayuda, los rescata de todas sus dificultades”, Salmo 34:17 (NTV); Isaías 30:19; Salmo 22:24; Zacarías 10:6. Débora fue ‘grande’ no solo porque guio a Israel a la batalla sino porque influyó para que los israelitas se volvieran a Dios y disfrutaran de paz durante 40 años, Jueces 5:31. Un verdadero líder se preocupa por el bienestar espiritual de las personas que lidera, no por su propio éxito. Débora inspiraba respeto a propios y extraños. Barac, el hombre escogido por Dios para pelear contra Sísara, sentía gran admiración por ella. Cuando Débora le dijo que el Señor le ordenaba ir a la guerra prometiéndole la victoria, él contestó: “Yo iré, pero solo si tú vienes conmigo”, Jueces 4:8 (NTV). Barac confiaba más en Débora que en Dios. Cuán propensos somos a descansar en el débil brazo del ser humano. Barac prefería la presencia de Débora a la invisible pero segura ayuda del Dios Todopoderoso. Es cierto que Barac fue mencionado en Hebreos 11 como un hombre de fe, pero su fe estaba puesta en la relación que Débora mantenía con Dios y por eso perdió la corona el día en que Dios otorgó la victoria a Israel. Débora le dijo: “Muy bien… iré contigo. Pero tú no recibirás honra en esta misión, porque la victoria… sobre Sísara quedará en manos de una mujer…”, Jueces 4:9 (NTV). Y esa mujer fue Jael, Jueces 4:17-24. Débora fue coronada con el título de “madre para Israel”, Jueces 5:7. Débora fue jueza, profetisa, asesora y consejera; intercesora, adoradora y libertadora, pero se la recuerda como madre. Más que ser madre en Israel, Débora fue madre para Israel. Guio y prohijó a la nación mediante su extraordinaria relación con Dios. ¡Qué tremenda inspiración es una mujer cuando se pone de acuerdo con el cielo! Observa un detalle. La Biblia dice que en ese tiempo nadie estaba dispuesto a pelear por Israel hasta que apareció Débora: “Los guerreros de Israel desaparecieron… hasta que yo me levanté. ¡Yo, Débora, me levanté como una madre en Israel!”, Jueces 5:7 (NVI). Los israelitas fueron golpeados por 20 años de esclavitud. Estaban demasiado desanimados para luchar. Necesitaban a alguien que los inspirara y, debido a que Débora respondió positivamente al llamado del Señor, la nación fue bendecida. Y no solo ella gravitó en la victoria sino también Jael, una mujer extranjera que se puso del lado de Dios y reclamó un lugar entre las heroínas de Israel. Débora llamó a Jael: “la más bendita entre las mujeres… de Israel”, Jueces 5:24 (NVI, TLA).El texto bíblico hace mención de una tercera mujer: la madre de Sísara quien “se… pregunta: ¿por qué tarda tanto mi hijo?... ella misma se repite estas palabras… ¡Pues claro! Ellos están recogiendo y dividiendo el botín, una niña, dos niñas para cada guerrero (Kadosh)… telas de muchos colores para Sísara, uno o dos pañuelos bordados… para mi cuello”, Jueces 5:28-30 (TLA, BDA2010). El escritor bíblico deja ver qué clase de madre era ésta. Ha preparado a su hijo para que sea un opresor cruel, aplastando la resistencia israelita. Es egoísta porque piensa solamente en el botín que, según piensa ella, su hijo y el ejército se están repartiendo, Jueces 5:30. Es avara porque 20 años de esclavitud no lograron satisfacer sus deseos de poseer: “ella espera pañuelos bordados para su cuello”, Jueces 5:30 (TLA). Lo que despierta la antipatía total es su alegría por el botín sexual: “una niña, dos niñas para cada guerrero”, Jueces 5:30 (Kadosh). Qué lenguaje tan ultrajante, especialmente porque sale de labios de una mujer. ¿Qué clase de madre es ésta que espera que su hijo tome las doncellas israelitas para gratificar la lujuria de los cananeos? Pero gloria sea a Dios que se ocupa de quienes lo honran: ¡la madre que espera que su hijo explote sexualmente a las doncellas israelitas es destruida precisamente a los pies de una mujer israelita, Jueces 5:26! “Débora y Barac terminaron su canto así: ¡Dios mío, que sean destruidos tus enemigos, pero que tus amigos brillen como el sol de mediodía! ...”, Jueces 5:31 (TLA). ¡Qué marcado contraste! La madre de Sísara tuvo que llorar y guardar luto por el hijo que había preparado para la perdición y la muerte. Débora, en cambio, disfrutó de la paz de sus hijos espirituales a quienes había inspirado para que honraran a Dios. Conclusión. Débora y Jael fueron las protagonistas principales en la victoria de Israel. Sus historias demuestran claramente que Dios puede realizar grandes obras a través de mujeres que están dispuestas a ser guiadas por Él. ¿Serás tú una de ellas? ¿Aceptarás el desafío de ser luz en la oscuridad y hacer brillar la gloria de Dios en las naciones? ¡Despierta y levántate! Sé audaz y valiente. Emprende la marcha y lleva a cabo las comisiones únicas que el Dios único te ha llamado a hacer. Eres portadora de esperanza para este mundo. Es hora de actuar valerosamente. Un mundo agonizante y sin esperanza está esperando que seas obediente y respondas afirmativamente al gran llamado de Dios.
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398: Amistades tóxicas: la clave del fracaso - 12/10/2025 - #1373
Pastor José Luis Cinalli12/10/2025Amistades tóxicas: la clave del fracaso “Cuando el rey de Moab vio que estaba perdiendo la batalla… tomó a su hijo mayor… y lo sacrificó como una ofrenda… a su dios (TLA)... En consecuencia, hubo un gran enojo contra Israel y los israelitas se retiraron y regresaron a su tierra”, 2º Reyes 3:26-27 (NTV).La nación de Moab servía a Israel pagándole un impuesto anual, pero un día dejó de hacerlo. Entonces, Israel, Judá y Edom se aliaron militarmente para recuperar la soberanía perdida. Estaban a punto de lograr la victoria, cuando en su desesperación, el rey de Moab sacrificó a su hijo al dios Quemos y logró que la batalla se inclinara a su favor. Quemos era un ídolo, pero la adoración iba dirigida al dios que estaba detrás de ese ídolo, es decir, al diablo. Pablo dijo que “esos sacrificios se ofrecen a los demonios…”, 1ª Corintios 10:20 (PDT). Es un gran error creer que detrás de los ídolos no hay nada: “Porque… los dioses de las naciones son ídolos… son demonios…”, Salmo 96:5 (VM, ORO). Por supuesto que las personas que adoran ídolos no tienen la intención manifiesta de adorar al diablo, pero eso es lo que hacen sin saberlo. Más allá del recurso espiritual utilizado por el rey de Moab, una de las razones por la que los israelitas perdieron la guerra fue la alianza entre reyes que no tenían los mismos principios espirituales. Joram, el rey de Israel, “hizo lo malo ante los ojos del Señor…”, 2º Reyes 3:2. Josafat, el rey de Judá, en cambio, “hizo lo que era agradable a los ojos del Señor”, 2º Crónicas 20:32 (NTV). La coalición no contaba con la aprobación de Dios y lo sabemos por lo que le dijo Eliseo a Joram: “… Si no fuera por el respeto que siento por Josafat, no te prestaría atención… ni siquiera levantaría la vista para mirarte”, 2º Reyes 3:14 (TLA). Con cuánta frecuencia hacemos alianzas sin orar y luego recurrimos a Dios porque nos sentimos decepcionados. Josafat se asoció con un rey idólatra. Y no era la primera vez que procedía de ese modo. En el pasado lo había hecho con Acab y fue reconvenido por el profeta Jehú: “¿Por qué ayudas al perverso y haces amistad con los enemigos del Señor? Debido a eso el Señor está enojado contigo’”, 2º Crónicas 19:2 (PDT). Como si fuera poco “Josafat… hizo una alianza con el rey Ocozías… un hombre muy perverso… Luego Eliezer… profetizó contra Josafat y le dijo: “Por haberte aliado con… Ocozías, el Señor destruirá tu labor…”, 2º Crónicas 20:35-37 (NTV). Josafat empezó bien, pero sus desafortunadas alianzas con gente impía ocasionaron grandes perjuicios: la nación regresó a la idolatría y su hijo Joram mató a sus propios hermanos para perpetuarse en el poder, incluso tomó por esposa a la hija de Acab, 2º Crónicas 21:4-6. Las personas con las que nos asociamos reflejan nuestra relación con Dios. “¿Quién puede entrar a tu presencia...?”, Salmo 15:1(NTV). “¿Quién permanecerá en su lugar santo?”, Salmo 24:3 (RVA). David responde: “Los que desprecian a los pecadores descarados y honran a quienes siguen fielmente al Señor”, Salmo 15:4 (NTV). David no se asociaba con cualquier persona, no tenía comunión con aquellos que deshonraban a Dios: “Detesto la conducta de los descarriados y no los cuento entre mis amigos”, Salmo 101:3 (LPD); Salmo 139:21-22. “Soy amigo de todos los que te honran, de todos los que obedecen tus preceptos”, Salmo 119:63 (RVC). La Biblia es muy clara: “No se asocien íntimamente con los que son incrédulos…”, 2ª Corintios 6:14 (NTV). Jesús dijo que debíamos amar a nuestros enemigos, pero eso no significa que nos asociemos íntimamente con ellos para demostrarles nuestro amor; sí debemos predicarles a Cristo y llevarlos al conocimiento de Dios, Mateo 5:44. ¡Somos profundamente afectados por la sabiduría o la estupidez de las personas con las que pasamos tiempo! Volvamos a la historia. Los reyes emprenden el camino a la batalla, pero de pronto se encuentran sin agua. Joram dijo: “El Señor nos ha traído… para entregarnos en manos de los moabitas”, 2º Reyes 3:10 (DHH). “La gente arruina su vida por su propia necedad, y después se enoja con el SEÑOR”, Proverbios 19:3 (NTV). Josafat, en cambio, pretendía incluir a Dios en el asunto. ¡Qué posibilidad tiene una sociedad, si las partes no están de acuerdo en lo esencial! Finalmente, convocaron al profeta Eliseo quién les dijo: “Caven pozos por todo el valle… y… se llenarán de agua…”, 2º Reyes 3:16-17 (PDT). Dios les promete agua si ellos cavan pozos. Eso exigía fe; la misma fe que se le pedía a la viuda cuando el profeta la envió a buscar vasijas vacías, 2º Reyes 4:3. La provisión divina estuvo limitada por la fe de la mujer; si hubiera reunido más vasijas su bendición hubiera sido más grande. Isaías dijo: “Ensancha el espacio de tu tienda… agranda tu casa… Extiende tu hogar y no repares en gastos, pues pronto estarás llena a rebosar (NTV)… extiende cuanto puedas tus cuerdas (TA)… no seas escasa (RV60) … ¡No te pongas límites!… porque a derecha y a izquierda te extenderás…”, Isaías 54:2-4 (BAD). “No seas escaso… no te pongas límite”. Somos los únicos que podríamos estorbar el crecimiento y progreso que Dios ha destinado para nosotros. ¡Los límites autoimpuestos interrumpen las bendiciones de Dios! El ejército cavó pozos y Dios envió agua, pero observa en qué momento: “… A la hora que se ofrecía el sacrificio matutino... hubo agua por todos lados”, 2º Reyes 3:20 (NTV). El milagro sucedió mientras se ofrecía adoración a Dios en el crepúsculo de la mañana. ¿Casualidad? Los grandes personajes bíblicos escogieron cuidadosamente el momento del día para orar. Job se encontraba con Dios para bendecir a su familia “temprano por la mañana”, Job 1:5 (NTV). David dijo: “Me levanto temprano, antes de que salga el sol; y clamo…”, Salmo 119:147 (NTV). Abraham (Génesis 22:3-5), Moisés (Éxodo 33:7-9) y David (Salmo 63:1) entre otros, madrugaron para encontrarse con Dios. Y qué decir de Jesús: “De madrugada… Jesús se levantó… fue a un lugar solitario… y se puso a orar”, Marcos 1:35 (BL 95). El compromiso de Jesús con el lugar secreto fue profetizado por David: “… En el esplendor de la santidad, desde el seno de la aurora… cuando salga el sol, se renovarán tus fuerzas (TLA)… de las entrañas de la aurora recibirás el rocío de tu juventud (NVI)… tu juventud es para ti como el rocío”, Salmo 110:3 (LBLA). La expresión “cuando salga el sol, se renovarán tus fuerzas” hace referencia a la hora predilecta del Señor para encontrarse con el Padre. Mientras que “de las entrañas de la aurora recibirás el rocío de tu juventud” alude al poder, la inspiración y la autoridad de su vida y ministerio. Existe una unción especial en la oración del crepúsculo. Dios le dio a Moisés la más grande revelación: ¡en el crepúsculo!, Éxodo 34:1-4. Abraham “se levantó muy de mañana” para ofrecer adoración a Dios, Génesis 22:3. ¡Existen ungidas revelaciones y manifestaciones poderosas del Señor en la oración de la mañana! El principio del fin para Israel llegó cuando Moab incluyó a su dios en la guerra. Su rey se aprovechó de un recurso espiritual para inclinar la batalla a su favor. ¿No podría Israel haber incluido a Dios en la batalla? ¡Claro que sí! ¿Y por qué no lo hizo? Por el desacuerdo espiritual entre los reyes. Eran hábiles estrategas militares, pero inexpertos en intervenciones espirituales. Pelearon una batalla espiritual con armas humanas. Pablo nunca perdió una batalla porque sabía cómo pelearla: “Nunca me valgo de planes ni métodos humanos para ganar mis batallas. Para destruir las fortalezas del mal, no empleo armas humanas, sino las invencibles armas del todopoderoso Dios…”, 2ª Corintios 10:3-4 (NT BAD). Josafat pretende incluir a Dios, pero Joram no. Sin acuerdo no hay bendición. “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová…”, Zacarías 4:6. El rey de Moab recurrió a las fuerzas del mal para pelear la batalla. Semejante fortaleza espiritual debía ser enfrentada con el poder de Dios, no con armas humanas. Observa lo que sucedió cuando el rey de Moab sacrificó a su hijo: “… Hubo un gran enojo contra Israel y los israelitas se retiraron y regresaron a su tierra”, 2º Reyes 3:27 (NTV). Hubo un gran enojo. ¿De quién? ¿De Dios? Imposible porque fue Él quien les prometió la victoria, 2º Reyes 3:18. ¿De los habitantes de Moab? De ninguna manera si ya casi habían perdido la guerra. El enojo era del dios detrás del ídolo. “El diablo está muy enojado… ¡sabe… que le queda poco tiempo!”, Apocalipsis 12:12 (TLA). Los israelitas volvieron con las manos vacías porque se sintieron intimidados. Por supuesto, peleaban sin cobertura espiritual. Debemos apropiarnos del poder de Dios para nuestras luchas espirituales; de lo contrario, estaremos destinados al fracaso. “Revístanse de las armas que les ofrece Dios para que puedan resistir a las asechanzas del diablo”, Efesios 6:11 (BDA2010). “Para resistir los ataques del enemigo… y apagar las flechas encendidas que arroja el diablo” (Efesios 6:13-16, TLA) debemos vestirnos con el cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el calzado del evangelio de la paz, el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del Espíritu, Efesios 6. Sin embargo, existe algo más: “Revístanse con el Señor Jesucristo…”, Romanos 13:14 (PDT). Jesucristo es nuestra mejor armadura. Hasta que no estemos ‘vestidos’ de Cristo estaremos desarmados. No es el hombre revestido de moralidad ni de virtudes filosóficas el que repele la carga de tentación disparada por el cañón de Satanás, sino el que tiene puesta la armadura; esto es, el que está en Cristo. El cristiano desarmado, al igual que Josafat en su alianza con Joram, está totalmente incapacitado para la lucha contra el pecado y Satanás, pero el cristiano revestido de Cristo es imposible de vencer.
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397: No te conviertas en el hogar de los demonios - 5/10/2025 - #1372
Pastor José Luis Cinalli5/10/2025No te conviertas en el hogar de los demonios “Al ver Simón que, mediante la imposición de las manos de los apóstoles, se impartía el Espíritu Santo, les ofreció dinero… Pedro le dijo: –Al infierno tú con tu dinero, por pensar que el don de Dios se puede comprar… tus intenciones son torcidas a los ojos de Dios. Arrepiéntete… veo que estás lleno de amargura y… en ataduras de iniquidad (CJ)… y la maldad te tiene encadenado”, Hechos 8:18-23 (BDA2010). Las áreas oscuras de nuestra vida son las puertas por donde acceden las fuerzas del mal. Cuando nos asociamos con el pecado “la luz que hay en nosotros se vuelve tinieblas” (Lucas 11:35); por lo tanto, somos vulnerables a las embestidas satánicas. ¿Recuerdas a Simón el mago? Este fiel servidor de Satanás se ganaba la vida practicando hechizos y conjuros. Invocaba espíritus para beneficio personal. Podríamos decir que era un falso Mesías, ya que lo llamaban “el Grande, el Poder de Dios” (Hechos 8:10, NTV); título que solo Jesús ostenta: “Cristo es el gran poder de Dios”, 1ª Corintios 1:24 (NT-BAD). El poder de Simón provenía de Satanás y era usado para engrandecerse a sí mismo, mientras que los milagros que Felipe hacía eran impulsados por Dios y para glorificar su Santo nombre. Cuando una persona se involucra en adivinación, adoración a ídolos, comunicación con espíritus por tabla ouija o médiums, horóscopo, tarot, magia y cualquier otra cosa que tenga que ver con el ocultismo, los demonios tienen acceso fácil a esa vida, incluso si afirma ser cristiano. El que se involucra en el ocultismo abre una puerta grande a las fuerzas del mal y, como la puerta se abre voluntariamente, los demonios entran. Ahora bien, la Biblia dice que Simón “creyó y fue bautizado… y no se apartaba un momento del lado de Felipe (LBN)… perseveraba con Felipe”, Hechos 8:13 (PDT, Jünemann). Simón se convirtió a Cristo, era un creyente legítimo y lo sabemos por lo que dijo Jesús: “El que creyere y fuere bautizado será salvo…”, Marcos 16:16. Pero luego sucumbió a la tentación de ganar poder, fama y dinero y cayó. El deseo de poder motivado por el orgullo fue la puerta que Simón abrió para darle al diablo la bienvenida, nuevamente: “Alardeaba diciendo: “Yo soy grande”, Hechos 8:9 (NT- Peshitta). Además, la avaricia lo gobernaba: “Cuando Simón vio que el Espíritu se recibía cuando los apóstoles imponían sus manos sobre la gente, les ofreció dinero para comprar ese poder”, Hechos 8:18 (NTV). Simón veía dinero en la venta de milagros, ¿te resulta familiar? De la vida Simón extraemos preciosas lecciones espirituales para nuestra vida y ministerio: 1. Si el ministerio no exalta únicamente a Cristo, no es legítimo. Examinemos nuestras motivaciones más profundas al buscar dones o posiciones espirituales. El ministerio aprobado y bendecido por Dios es aquel que engrandece el nombre de Cristo, no el nuestro; busca solo Su gloria y no la exaltación personal. ¡El ministerio enfocado en la ganancia personal es profano, corrupto, diabólico! 2) Si el ministerio tiende a deificar a las personas que exhiben habilidades extraordinarias, es falso. Si el ejercicio de los dones atrae la atención de la gente, pero no las lleva a Cristo no contará con la aprobación divina. Simón “se hacía pasar por alguien extraordinario”, Hechos 8:9 (BDA2010). Esa autoproclamación de grandeza era una evidencia de su engreimiento y ambición personal. ¡La verdadera grandeza en el reino de Dios se caracteriza por la humildad y el servicio desinteresado! 3) Si el ministerio está centrado solo en resolver problemas temporales y terrenales; entonces, no es auténtico. Por supuesto que una vida de integridad, rectitud y piedad atrae enormes bendiciones, pero el ministerio aprobado exalta el Gran Poder de Dios como la única y exclusiva fuente de bienestar.4) El ministerio que comercializa los bienes espirituales es mundano. El intento de Simón de comprar poder espiritual sirve como advertencia contra la influencia del materialismo en nuestra vida y ministerio. Debemos cuidarnos de valorar el dinero por encima de la integridad espiritual. Finalmente, Simón fue desenmascarado. Pedro le dijo: “En hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás… estás lleno de una profunda envidia y… el pecado te tiene cautivo”, Hechos 8:23 (RV60, NTV). Simón estaba nuevamente en pecado y, como resultado, en el oscuro mundo de las tinieblas. Donde quiera que haya desobediencia voluntaria a Dios habrá tinieblas espirituales. El único salvoconducto que tenía Simón era el arrepentimiento. Sin arrepentimiento el diablo no se va. Pedro le dijo: “Arrepiéntete… y ruega a Dios…”, Hechos 8:22. Simón estaba en serios problemas eternos porque dijo: “… Pídanle a Dios que me perdone, para que no me vaya al infierno”, Hechos 8:24 (TLA). Simón es un claro ejemplo de una persona convertida que da lugar al diablo a través de un área oscura de su vida. Si Simón no hubiera sido creyente, Pedro le hubiera dicho: “Arrepiéntete y bautízate para el perdón de los pecados”, Hechos 2:38. Pero como ya era creyente, Pedro le dijo que se arrepintiera y le rogara a Dios el perdón de su pecado. Simón había sido liberado del ocultismo; su ‘casa’ estaba deshabitada, pero el vacío que habían dejado los demonios en su vida no había sido ocupado por Dios. Y los demonios regresaron. No es Satanás el que nos derrota sino nuestra apertura a él; por eso Pablo dijo: “No deis entrada al diablo”, Efesios 4:27 (NC). Para someter completamente al diablo debemos “habitar al abrigo del Altísimo”, Salmo 91:1. La liberación es una bendición, siempre y cuando, el espacio que dejaron las fuerzas del mal sea ocupado por Cristo. El arrepentimiento de los pecados y la fe en Cristo constituyen la invitación para que Jesús gobierne una vida. Es muy frecuente ver al diablo apoltronado en los hogares, paseándose a sus anchas, arruinando y destruyendo todo porque la puerta del pecado nunca se cierra. Protegemos al devorador cuando contemporizamos con la rebeldía. Mientras no nos rindamos completamente a Dios, el diablo no se irá. Y cuánto más tiempo pase con nosotros, más íntimos nos volveremos. Nuestra conformidad con el pecado robustece la fortaleza de maldad. ¡El pecado es adoración al diablo! La victoria contra los demonios se logra cuando nos sometemos al gobierno de Dios. La liberación no tiene como finalidad aliviar nuestras cargas sino forjar la imagen de Cristo en nosotros. El diablo no nos tiene miedo, pero tiembla cuando ve a Cristo en nosotros. La guerra espiritual debe llevarnos a profundizar nuestra relación con Cristo, nuestro único sitio de descanso y seguridad. El plan eterno de Dios es que recuperemos su imagen y semejanza y, las batallas espirituales están diseñadas con ese fin. “Al vivir en Dios… no tendremos temor… sino confianza, porque vivimos como vivió Jesús en este mundo”, 1ª Juan 4:17 (NTV). El propósito más sublime en la guerra espiritual es el gobierno de Cristo en nosotros. La persona liberada debe llenarse de la presencia de Dios para que ya no quede ningún rastro de oscuridad en su vida: “Si todo su cuerpo está iluminado, y no hay en él ninguna parte oscura, entonces… alumbrará en todos lados, como cuando una lámpara los ilumina con su luz”, Lucas 11:36 (TLA). ¿Qué crees que hará Satanás cuando vea que sus ataques nos llevan a la pureza y nos acercan más a Dios? ¡Huirá! Preferirá retirarse antes que vernos más comprometidos con Dios. Por otra parte, la guerra espiritual no debe ser una distracción en nuestra misión de obedecer a Dios. Existen muchos creyentes distraídos, enfocados en pelear contra Satanás en lugar de enfocarse en obedecer a Dios. ¿Cómo derrotó Jesús a las fuerzas del mal? ¿Peleando con Satanás o cumpliendo su más alto propósito de ser el Redentor del mundo entero? Satanás fue derrotado cuando Cristo llevó a cabo la misión que su Padre le había encomendado. ¡Si quieres derrotar a Satanás, enfócate en Dios y en la obra que te encomendó! Conclusión. “El que camine en tinieblas y sin luz, que confíe en el… Señor y se apoye en… Dios”, Isaías 50:10 (BDA2010). Cuanto más demoremos en ser como Cristo, más tiempo batallaremos contra las fuerzas del mal. Te sorprenderás al ver cómo tu crecimiento espiritual pone fin a muchos de tus conflictos con las tinieblas. Cuanto más saturados estemos de Dios, menos tinieblas ocuparán nuestra vida. Cuanta más luz haya en nuestro interior, más protegidos estaremos. Cristo es nuestra única seguridad, nuestra fortaleza en donde encontramos oportuno socorro, un refugio seguro para protegernos contra el mal y el malo. Aprendamos una de los principios espirituales más importantes de la guerra espiritual: ¡cuánto más saturados estemos de Dios, menos oportunidades tendrá el diablo con nosotros!
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396: Judas: un apóstol endemoniado - 28/9/2025 - #1371
Pastor José Luis Cinalli 28/9/2025Judas: un apóstol endemoniado “Jesús dijo… Judas… es diablo”, Juan 6:70-71 (NTV, VM). ¡Estamos en guerra y todo el mundo está implicado, ya sea por Dios contra Satanás o por Satanás contra Dios! ¿Y qué es lo que está en juego? Nuestro destino eterno, Efesios 6:12. No luchamos por trivialidades sino por lo celestial, ¡por el cielo mismo! Por lo tanto, tomar la cruz a diario, orar siempre, velar día y noche y hacer que todo pensamiento anti-Dios sea esclavo de Jesucristo debe ser nuestro supremo llamamiento. Cuando simpatizamos con los malos pensamientos, la mente se convierte en una fortaleza; ¡una casa hecha de pensamientos no crucificados donde el diablo se protege y desde donde nos ataca sin piedad! Por eso Pablo nos aconseja capturar “los pensamientos rebeldes… para que se sometan a Cristo”, 2ª Corintios 10:5 (NTV y NVI). El ejemplo bíblico más claro de cómo un pensamiento blasfemo puede arruinar una vida es Judas. “… El diablo… había puesto en la mente de Judas… que traicionara a Jesús”, Juan 13:2 (PDT). La guerra espiritual no es una lucha de igual a igual, porque el poder de Satanás le fue delegado por Dios, quien es mucho más poderoso. La verdadera guerra espiritual es una lucha por la verdad: la verdad de Dios contra las mentiras del diablo. ¡Cimentar nuestra vida en la “Palabra de verdad” (2ª Timoteo 2:15) resulta decisivo para nuestra supervivencia espiritual!Refiriéndose a Judas, Jesús dijo: “Es diablo”, Juan 6:70 (VM). Pero no siempre fue diablo. Judas nació hombre, era “hijo de Simón Iscariote”, Juan 6:71 (DHH). Fue llamado por Jesús para ser su discípulo (Mateo 10:1-4) y enviado a predicar el evangelio, Marcos 3:14. Judas era amigo (Mateo 26:50) y apóstol legítimo de Jesucristo. Pedro dijo: “Judas era uno de nosotros, tan escogido para ser apóstol como lo somos nosotros”, Hechos 1:17 (NT-BAD). Los que creen que es imposible caer de la gracia afirman que Judas no era un verdadero discípulo y citan a Juan: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros”, 1ª Juan 2:19 (RV60). Sin embargo, la Biblia dice que Judas “era apóstol”, (Hechos 1:17, NT-BAD) “uno de los doce discípulos”, Lucas 22:47 (NT-BAD). Además, era “el encargado de cuidar el dinero de Jesús y de los discípulos…” (Juan 12:8, TLA) y, al igual que el resto, recibió autoridad y poder para “sanar… enfermos, resucitar… muertos, curar a los leprosos y expulsar a los demonios”, Mateo 10:8 (NTV). Si en verdad Judas era diablo, ¿cómo podía echar fuera a los demonios? Jesús dijo: “Si Satanás echa fuera a Satanás, pelea consigo mismo y acabará destruyendo su propio reino…”, Mateo 12:26 (NT-BAD). Por todo lo dicho, Judas no era diablo cuando Jesús lo escogió, llegó a serlo mucho después. Lo llamativo es que Judas, el apóstol, se convirtió en diablo traidor y nadie se dio cuenta (excepto Jesús, Juan 13:21-26) porque “Satanás se disfraza de ángel de luz”, 2ª Corintios 11:14 (NTV). Era difícil para los discípulos saber quién era Judas porque el mismo Jesús dijo de él: “Amigo mío”, Mateo 26:50 (NTV) y Salmo 41:9. Entonces, Judas no era diablo cuando Jesús lo llamó, no era traidor, sino que “llegó a ser traidor” (Lucas 6:16); no era ladrón, tampoco “hijo de perdición”, Juan 17:12. Más bien llegó a serlo cuando dejó que Satanás entrara en él, Juan 13:27. Judas era un apóstol legítimo cuando Jesús lo llamó (Mateo 10:4), pero un día decidió cambiar su lealtad. Ahora, “Judas estaba con ellos” (Juan 18:5, NTV) refiriéndose a los oficiales del sumo sacerdote y a los fariseos, oponiéndose a Jesús. El apóstol Judas llegó a ser diablo y, con el diablo adentro, fue y se ahorcó. Sin embargo, Jesús lo hizo responsable por su traición. Cuando anunció que uno de los doce lo iba a traicionar “Judas… le preguntó: — ¿Soy yo, Maestro? —Sí. Tú lo has dicho”, Mateo 26:25 (NT-BAD). Judas cayó en la apostasía, despreció el llamado apostólico y traicionó a Jesús. Pedro dijo: “Cayó Judas por transgresión…”, Hechos 1:25. ¿De dónde cayó? Es imposible caer de la gracia si nunca estuvo en la gracia, Gálatas 5:4. Judas dejó voluntariamente su ministerio apostólico para convertirse en “guía de los que prendieron a Jesús” (Hechos 1:16) y terminó quitándose la vida “para irse a su propio lugar”, Hechos 1:25. ¿A qué lugar se refiere? Al infierno, un lugar de perdición permanente; la morada definitiva que Judas adquirió por abandonar voluntariamente el bendito lugar del apostolado. Jesús dijo: “Al que me traiciona va a pasarle algo muy terrible. ¡Más le valdría no haber nacido!”, Mateo 26:24 (TLA). El infierno existe y ciertamente ya hay un hombre en ese lugar, y ¡siempre estará allí! Si hay uno, por la misma razón puede haber otros. Este hecho elimina los argumentos a favor de la doctrina de que todos los hombres serán salvos.Judas es una figura de profundas lecciones morales y espirituales. He aquí algunas de ellas:1) El pecado promete felicidad, pero paga con amargura. Judas fue apóstol, se sentó a los pies del Unigénito Hijo de Dios, vivió en una atmósfera de milagros durante tres años; fue investido con poder para sanar enfermos, echar fuera a los demonios y predicar el evangelio. Sin embargo, Judas “desertó (Castillian)… abandonó el ministerio apostólico”, Hechos 1:25 (LBN). Judas era apóstol de Jesucristo, pero un día despreció su llamado y llegó a ser “Hijo de perdición”, Juan 17:12. ¿Qué ganan aquellos que siguen el mal ejemplo de Judas y reniegan de Dios y de su obra?2) No hay nada inofensivo e inocente en proteger los malos pensamientos. “El diablo había sugerido a Judas… que lo entregara” (Juan 13:2, BNP); Judas aceptó el consejo y traicionó a Jesús. ¡La blasfemia no es solo negar a Dios con la boca sino también con la mente! Cuando uno hace, habla o piensa cualquier cosa contra la naturaleza y las obras de Dios con el intento de reprocharle algo, eso es blasfemia. Si no expulsamos rápidamente todos los pensamientos anti-Dios, ellos contaminarán nuestra vida y, al igual que Judas, nos llevarán a la eterna perdición.3) Las áreas oscuras de nuestra vida son las puertas por donde acceden las fuerzas del mal. Judas tenía muchas áreas oscuras. 1) Era ladrón, Juan 12:6. 2) Era hipócrita. ¿Recuerdas en qué momento Jesús le dijo a Judas que “era diablo”, Juan 6:70? Cuando muchos discípulos lo abandonaron, Juan 6:66. Aun así, siendo diablo, Judas fingió ser un fiel servidor y siguió a su lado. Cuando María derramó su precioso perfume a los pies de Jesús, Judas fingió preocupación por los pobres delante de los demás, Juan 12:4-5. Sin embargo, el acto más emblemático de su hipocresía fue el beso de la traición: “¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?”, Lucas 22:48. 3) Era avaro. Algunos dicen que Judas se desilusionó con Jesús porque no era el Mesías político y militar que los libraría del yugo romano y establecería un reino donde todos comerían gratis. Sin embargo, existe otra razón: Judas estaba consumido por la avaricia. A los sacerdotes les dijo: “¿Cuánto me pagarán por traicionar a Jesús?”, Mateo 26:15 (NTV). Estas fallas de carácter fueron boquetes espirituales por donde Satanás tomó control de su vida, paso a paso. Pequeñas concesiones suelen ser la antesala de grandes transgresiones. Empezó robando de la tesorería, luego dio lugar al blasfemo pensamiento de traicionar a Jesús y, finalmente “Satanás entró él”, Juan 13:27. Judas escogió su “propio lugar” (Hechos 1:25) en el infierno porque quiso. Siempre tuvo la opción de rechazar las sugerencias del diablo. Observa ahora lo que sucedió después de que Satanás entró en él: “… Salió… y se perdió en la noche”, Juan 13:30 (NT-BAD). ¡Cuántos creyentes han salido de la presencia del Señor para destruirse a sí mismos en las penumbras de la oscuridad moral! No tomemos a la ligera los puntos flacos de nuestro carácter. No nos demos ‘licencias’ o ‘permisos’ para hacer lo malo. No toleremos, apañemos o protejamos el pecado. Recuerda que “la paga del pecado es muerte”, Romanos 6:23. Pero si mantenemos la puerta del pecado cerrada, el diablo no podrá hacernos daño. “El que… no está en pecado: Jesucristo… lo protege, y el maligno no llega a tocarlo”, 1ª Juan 5:18 (NVI). 4) Las buenas oportunidades tienen un límite. Jesús le brindó a Judas muchas oportunidades. Le ofreció su amistad, le dio poder para sanar y echar fuera los demonios, le lavó los pies, mojó pan y se lo dio en la boca en señal de compañía y respeto y; por último, en el Getsemaní, cuando Judas lo entregaba, lo trató como amigo. Nunca lo desenmascaró públicamente por ser ladrón, ni siquiera con sus discípulos. ¿Cómo es posible que una persona tan privilegiada pudiera permanecer tan apática al amor de Jesús? ¿No corremos el mismo peligro? Acaso, ¿el Señor nos ama menos que a Judas? ¿No nos ofrece como a él la posibilidad de superar nuestras debilidades con su ayuda? ¿No tenemos nosotros las mismas oportunidades para ser discípulos de Jesús? La vida de Judas nos recuerda que el tiempo de la gracia tiene un fin y que Dios está siempre buscando personas que sean sus instrumentos de paz y bendición en este mundo; aunque también las fuerzas del mal están haciendo lo mismo. Aquí radica la responsabilidad humana. Cada uno toma su decisión: o servimos a Dios de buena gana o serviremos a los propósitos del diablo para nuestro propio mal. Tú, ¿qué eliges?
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395: Protege tu casa de los demonios - 21/9/2025 - #1370
Pastora Silvia Cinalli21/9/2025Protege tu casa de los demonios “Cuando un espíritu maligno sale de una persona… busca… descanso, pero no lo encuentra. Entonces dice… volveré a mi casa de dónde salí (CJ)… De modo que regresa y encuentra su antigua casa vacía… Entonces… busca a otros siete espíritus más malignos que él, y todos entran en la persona y viven allí… entonces esa persona queda peor que antes…”, Mateo 12:43-45 (NTV). Un demonio regresa a ‘su casa’; es decir, a la persona de la que había sido expulsado, pero con otros siete demonios más depravados que él. Salió porque lo echaron. ¿Quién lo echó? ¡Uno más fuerte que él! “Satanás es… el hombre fuerte que protege sus dominios armados… protege su palacio (NTV)… hasta los dientes. No hay quien se atreva a atacarlo a menos que se presente uno más fuerte… y pueda desarmarlo y llevarse sus pertenencias”, Lucas 11:21-22 (NT-BAD). ¡Satanás es el hombre fuerte armado y su hogar es el corazón de los incrédulos! No todos los inconversos son poseídos por el diablo, pero todos son sus esclavos y están a su servicio. Nosotros también estuvimos en esa condición. Antes de ser alcanzados por la gracia salvífica de Dios vivíamos en tinieblas y las tinieblas estaban en nosotros (Efesios 5:8), estábamos “en pecado… obedeciendo al diablo”, Efesios 2:2 (NTV). Satanás es el “hombre fuerte”, Lucas 11:21 (NTV). La Biblia también lo llama “Abadón y Apolión, el destructor”, Apocalipsis 9:11 (TLA). ¿Quién puede hacerle frente? Tiene siglos en la confrontación espiritual y en la destrucción de almas. Ningún mortal ha sido jamás rival para él. Adán, en estado de perfección, no pudo resistir sus pérfidas mentiras. Sansón, con todo su poder, no supo confrontar al “rey… del abismo sin fondo”, Apocalipsis 9:11 (NTV). Salomón, el hombre más sabio, hizo las veces de tonto frente al “seductor del mundo entero”, Apocalipsis 12:9 (NBJ). Satanás es un enemigo viejo, mañoso y extremadamente pérfido; ¡nos odia con odio absoluto! Sabe adaptar sus tentaciones a nuestros pecados preferidos. Conoce los puntos débiles y el mejor momento para atacar; ¡por eso captura a las almas incautas a su antojo! Es un ‘hombre fuerte’ con ansias de venganza, lleno de furia y envidia, Hebreos 2:9-14. Pero gloria sea dada a Dios porque existe uno más fuerte que él. Satanás nos aplastaría hasta la ruina eterna si no fuera porque el Cristo todopoderoso viene a nuestro rescate lleno de gracia omnipotente. Este ‘hombre fuerte’, el destructor, está armado. Armado con engaño, tentaciones, orgullo obstinado, mentiras y falsedades. Pero no te preocupes por eso. Si él pudiera hacer con nosotros lo que quisiera ya lo hubiera hecho. No olvides que Jesús dijo: “Yo les he dado poder... para que derroten a Satanás, su enemigo”, Lucas 10:19 (TLA). ¡Ánimo! Cristo venció al diablo y nos ha dado la victoria: “Nuestra victoria es total y definitiva gracias… a Jesucristo”, Romanos 8:37 (CST). No estamos en las manos del diablo sino en las de Dios. ¡Estamos seguros y protegidos! El mundo demoníaco está a los pies de Jesús y de los nuestros, ya que Dios “nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”, Efesios 2:6. Nuestra posición como creyentes es ésta: ¡sentados con Cristo por encima de todo! Por lo tanto, no tengas miedo. “Vivirás en paz y protegido por Dios; dormirás confiado y lleno de esperanza, sin miedo a nada ni a nadie…”, Job 11:18-19 (TLA).Jesús sigue diciendo: “Cuando un hombre fuerte como Satanás… protege su palacio, sus posesiones están seguras”, Lucas 11:21 (NTV). ¡El corazón de una persona no convertida es el palacio del diablo, donde él habita y gobierna! Satanás nunca duerme y nunca está desprevenido. Nunca descuida el alma de quien está a su servicio. Siempre vigila a sus ovejas negras. En cuanto ve que la gracia salvadora del Espíritu Santo comienza a obrar hace todo lo posible para proteger sus bienes. Humanamente es imposible arrebatarle su ‘tesoro’, no existe esperanza de tomar al espíritu maligno por sorpresa, necesitamos la ayuda de Dios. ¿Somos así de cuidadosos con las almas que Dios ha puesto bajo nuestro cuidado, Hechos 20:28? El diablo protege cada alma a su servicio hasta que llega alguien más fuerte y la rescata “de las tinieblas satánicas… y la traslada al reino de su Hijo amado”, Colosenses 1:13 (NT-BAD). Jesús ató, desarmó y venció a Satanás: “Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal… los expuso, destrozados, vacíos y derrotados, en su glorioso y triunfante acto final”, Colosenses 2:15 (BAD, Phillips). Todo el mundo está sujeto a la tiranía del mal, no existe manera alguna de que Dios comience su reinado en nosotros si primero no somos rescatados por el poderoso y victorioso brazo de Cristo. Las fuerzas del infierno son armadura de plástico ante el poder de nuestro Señor Jesucristo. Su palacio está desprotegido, sus bienes vulnerables ante aquel que es mucho más fuerte que él. Hagamos una pausa. ¡Solo existe un hombre fuerte y uno más fuerte tratando de ganar nuestra lealtad y es un hecho que abrazaremos a uno o a otro, con o sin nuestra intención! Muchas personas dicen no tener nada que ver con el diablo, pero tampoco se rinden a Jesucristo. La indecisión por Jesús es la decisión de estar en su contra. ¡Mantener a Dios a distancia implica ceder al reino de las tinieblas! No podemos ser nuestro propio amo. No hay neutrales: ¡todo el mundo está implicado en esta guerra cósmica, ya sea por Dios contra Satanás o por Satanás contra Dios! Existen solamente dos reinos, dos caminos y dos destinos. Jesús dijo: “El que no está conmigo a mí se opone, y el que no trabaja conmigo… trabaja en mi contra”, Lucas 11:23 (NTV). Dios se quejó de su pueblo indeciso cuando dijo: “Parece una torta cocida de un solo lado”, Oseas 7:8 (BAD). Un pastel a medio cocinar no se puede comer. Una media conversión, un medio creyente; una reforma sin regeneración no nos lleva al cielo. ¿Cuál es nuestro estado espiritual?¡Las personas que se rebelan contra Dios se someten cada vez más a la influencia de Satanás! Volvamos a la parábola. La persona fue liberada, pero es un hecho que el demonio volverá a poseerla si el espacio que dejó no es ocupado por Dios. Un terreno vacío es una invitación para los ‘ocupas ilegales’. El único poder que puede mantener a los demonios fuera de un hombre es, en primer lugar, el poder de aquel que puede liberarlo. Esa es la razón por la que la neutralidad no sirve. No es ninguna bendición la liberación, si no mora en esa persona el Espíritu Santo. Así como un hombre es incapaz de librarse de un demonio por sí solo, tampoco puede evitar que un demonio regrese. La clave no es solo la liberación sino la posterior ocupación. El espacio dejado por el demonio debe ser ocupado por Dios. Si la persona liberada no se rinde totalmente a Dios el demonio tendrá vía libre para regresar con otros siete más depravados que él y; entonces, “esa persona quedará peor que antes”, Mateo 12:45 (NTV). ¡Cuidado con los descuidos! ¡Los demonios se aprovechan de los vacíos espirituales! Observa lo que dice el demonio: “Volveré a mi casa”, Mateo 12:44 (CJ). La única manera de estar seguros de que un demonio no nos considere su ‘casa o posesión’ es estar poseído por Jesucristo: “El cual se entregó por nosotros, para rescatarnos… haciendo de nosotros un pueblo que fuera su patrimonio… su propia posesión”, Tito 2:14 (Castillian, VM).Las palabras de Jesús son una seria advertencia para nosotros: ¡la condición espiritual de los discípulos de Cristo que vuelven atrás será peor que cuando eran incrédulos! “Si una persona que había escapado de los perversos caminos del mundo (por haber conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo) … vuelve a quedar esclavizada por el pecado, termina peor que antes…”, 2ª Pedro 2:20 (NT-BAD, NTV); Hebreos 6:4-6. El juicio para los que dejan de seguir a Dios no es una nimiedad: “Si decidimos seguir pecando después de conocer la verdad… solo nos queda esperar el juicio terrible, un fuego ardiente que destruirá a los enemigos de Dios”, Hebreos 10:26-27 (PDT). “… Dios… promete paz a su pueblo… siempre y cuando no vuelvan a la vida pecadora que llevaban antes”, Salmo 85:8 (BAD, PDT); Ezequiel 18:24; Sofonías 1:2-6. Según la Biblia, los que reniegan de la fe “retroceden para perdición”, Hebreos 10:39. Los cristianos no pierden su salvación por luchar contra el pecado y la tentación sino por practicar el pecado. Como verás, ¡el descuido de la vida espiritual produce consecuencias trágicas! ¡La persona que rechaza a Cristo y sus enseñanzas va de mal en peor! Estemos alertas, vigilantes. La perseverancia en Dios no es una baratija, es un tesoro a cuidar. Renegar de la fe tiene implicancias eternas: perdemos mucho más que la vida plena en esta tierra, perdemos la vida eterna en el cielo: “… Son salvos, si retienen la palabra que les prediqué… de lo contrario se habrá echado a perder su fe”, 1ª Corintios 15:2 (NBLH, BLPH); 2ª Juan 1:9; Hebreos 3:12-14; 2ª Pedro 1:10-11; 1ª Timoteo 4:16. El asunto es muy solemne: ¡gozaremos de vida eterna solo si mantenemos firme nuestra fe en Dios, obedeciendo sus mandamientos hasta el final! Esta aleccionadora parábola nos enseña que la única manera de recibir un golpe destructivo es dándole entrada nuevamente al diablo en nuestra vida. ¡Jamás lo hagamos! ¡No volvamos atrás!
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394: ¿Puede un creyente ser poseído por demonios? - 14/9/2025 - #1369
Pastor José Luis Cinalli14/9/2025¿Puede un creyente ser poseído por demonios? “No deis entrada al diablo”, Efesios 4:27 (NC).Creyente es una persona “nacida del Espíritu” (Juan 3:5), “guiada por el Espíritu” (Romanos 8:14), “controlada por el Espíritu” (Romanos 8:9, NTV) “que permanece llenándose con el… Espíritu”, Efesios 5:18 (DA, DHH). Vive “en el Espíritu” (Romanos 8:5, PDT) y “el Espíritu de Dios habita en ella…”, Romanos 8:9 (RVC). Ha sido trasladada “de la oscuridad a la luz y del poder de Satanás a Dios” (Hechos 26:18, NTV); por lo tanto, “… Dios la protege…”, 1ª Pedro 1:5 (NTV) y “el maligno no la toca”, 1ª Juan 5:18. Un creyente así no puede ser poseído por demonios porque posesión significa propiedad y el creyente fue “comprado a gran precio” (1ª Corintios 6:20, NT-BAD) y “sellado como propiedad de Dios…”, Efesios 1:13 (DHH). Una persona poseída por uno o varios demonios (María Magdalena tenía 7 demonios, Lucas 8:2) pierde el control absoluto de sus pensamientos y acciones; su voluntad queda anulada como fue el caso del gadareno: “Poseído por demonios… estaba desnudo y sin hogar” (Lucas 8:27, NTV) “… Nadie podía sujetarlo… andaba… entre los sepulcros… lastimándose con piedras”, Marcos 5:3-5 (BLA). El niño endemoniado es otro ejemplo. El padre dijo: “Un espíritu se apodera de él… lo tira al suelo y le sale espuma por la boca… lo atormenta (NVI)… lo estropea (NBLH)… dejándolo molido”, Lucas 9:39 (PDT, NBE). Las evidencias de una persona poseída son infinitas, desde la locura y la ferocidad como el caso del gadareno, hasta la pérdida de la vista y el habla: “Le trajeron a Jesús un hombre poseído… El demonio lo dejó ciego y sin habla…”, Mateo 12:22 (GWN). No hay ni un solo ejemplo en la Biblia de un creyente en Cristo poseído por un demonio. Ahora bien, ¡un creyente sí puede ser oprimido, atacado o influenciado por demonios! La Biblia dice que el diablo busca devorar a los creyentes (1ª Pedro 5:8) y, los demonios ‘conspiran’ contra los cristianos, Efesios 6:11. Pero Jesús vino a liberar “a todos los oprimidos por el diablo…” (Hechos 10:38) siempre que lo quieran. Jesús nunca puso en libertad a los oprimidos por el diablo en contra de su voluntad. No expulsó a Satanás de Judas y, Pedro no obligó a Ananías a ser liberado, porque los demonios no aparecen dentro de las personas por accidente ni tampoco se los sacan a la fuerza; no puedes hacer que alguien los saque por ti, tienes que querer que salgan. Si eres amigos de tus demonios, Jesús nunca los expulsará. Con permiso de Dios los demonios pueden enfermar a los creyentes como sucedió con Job y con Pablo, quien tenía “un mensajero de Satanás… una discapacidad física” (2ª Corintios 12:7, RV60, Phillips) que lo atormentaba. La influencia satánica va mucho más allá de la aflicción física o emocional de una persona, incluye lo espiritual; por ejemplo, cuando nos negamos a perdonar. El que retiene el perdón cae en la trampa del diablo: “Perdonen… para que no nos gane… arrebate (TA)… Satanás…”, 2ª Corintios 2:11 (RVG). La propagación del evangelio falso también se atribuye a la influencia satánica. “Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas”, 1º Reyes 22:22. “… El Espíritu Santo… dice… que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe…; seguirán espíritus engañosos y enseñanzas que provienen de demonios”, 1ª Timoteo 4:1 (NTV); 2ª Corintios 11:13-15. Los demonios tientan a los creyentes a pecar, como sucedió con David: “Satanás… incitó a David para hacer un censo en Israel”, 1º Crónicas 21:1 (PDT). Por supuesto, David abrió una puerta por donde Satanás reclamó derecho legal para zarandearlo: el orgullo. David estaba admirado por sus logros militares y la expansión económica de su pueblo. David es un claro ejemplo de cómo Satanás puede acceder a un creyente por las áreas oscuras que no se rinden a Dios. Judas es otro ejemplo. Dominado por la avaricia, abrió la puerta y Satanás “entró en él”, Juan 13:27. Un corazón gobernado por el pecado es una invitación al ataque satánico. Pedro le dijo a Ananías: “¿Por qué permitiste que Satanás entrara en tu corazón? ...”, Hechos 5:3 (PDT). “¿Por qué permitiste?”. Si la puerta no se abre, el diablo no entra. No digas: “¡el diablo me obligó a hacerlo!”. No hay ninguna escritura que culpe a Satanás por el pecado de un creyente. Por eso la Biblia dice: “No deis entrada al diablo”, Efesios 4:27 (NC). Dios no nos protege en contra de nuestra voluntad. Todavía conservamos el libre albedrío. Por lo tanto, es una posibilidad cierta de que las tinieblas invadan nuestra vida cuando nosotros le abrimos la puerta mediante el pecado que no queremos confesar ni abandonar. Judas y Ananías permitieron que Satanás entrara en su corazón. Pedro también lo hizo. Jesús le dijo: “¡Apártate de mí, Satanás!... ¡Me eres un estorbo! ...”, Mateo 16:23 (NT-BAD). Pedro que minutos antes había proclamado bajo inspiración divina que Jesús era el hijo de Dios (Mateo 16:17), ahora inspirado por Satanás intenta apartar a Jesús de su misión redentora. Este es un claro ejemplo de cómo un creyente puede ser un mensajero legítimo de Dios y al tiempo un mensajero de Satanás. ¿Cómo pudieron Ananías y Pedro ser templos del Espíritu Santo y, al mismo tiempo, morada de un espíritu maligno? Porque, así como permitimos que el Espíritu Santo nos influencie, también podemos permitir que nos influencien los espíritus engañadores. Observa lo que Pablo dijo: “Dios nos compró a gran precio. Dediquemos íntegramente el cuerpo y el espíritu a glorificar a Dios, porque a Él pertenecen”, 1ª Corintios 6:20 (NT-BAD). Aunque somos propiedad de Dios y el Espíritu vive dentro de nosotros, Dios no nos impide pecar con nuestros cuerpos. Nos advierte, nos aconseja, pero nosotros tomamos la decisión de qué hacer con nuestra vida. Sabemos que el pecado le da un lugar al diablo en nuestra vida, Efesios 4:27. Pablo también dijo: “… Son el templo de Dios, y… el Espíritu de Dios mora en su templo… y Dios destruirá al que profane o corrompa su templo…”, 1ª Corintios 3:16-17 (NT-BAD). Muchos creyentes profanan el templo del Espíritu permitiendo la infiltración demoníaca mediante la elección del pecado. Jesús dijo: “Mi templo será llamado casa de oración… pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones”, Marcos 11:17 (NTV). Los comerciantes traficaban en el templo que no era suyo. Lo mismo sucede con el creyente. Nuestra vida pertenece a Dios, pero a veces permitimos, mediante el pecado, que las fuerzas del mal trafiquen en la casa de Dios. No dejamos de ser propiedad de Dios, no dejamos ser templos del Espíritu Santo, pero lo profanamos cuando pecamos. Dios llamó a Israel su pueblo, aunque estuvieran esclavizados en Egipto: “… He visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto…”, Éxodo 3:7 (NTV). El Señor explicó que siendo creyentes podríamos ser esclavos del pecado: “Jesús empezó a decirles a los… que habían creído en él… Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Ellos le contestaron… nunca hemos sido siervos de nadie. ¿Por qué dices que seremos libres?”, Juan 8:31-33 (PDT). Concluimos diciendo que los creyentes no deberían tener demonios, pero la realidad bíblica indica que muchos si los tienen. A través de la puerta del pecado le han dado la bienvenida al diablo. ¿Existe base bíblica para argumentar que el Espíritu Santo y los demonios no pueden ocupar el mismo lugar? No, pero algunos aluden al pasaje de Corintios: “No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad?... ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas? (NRV1990) … ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? (RV1995) … ¿Podrían convivir la luz y las tinieblas?”, 2ª Corintios 6:14 (NTV, BLA). Este pasaje no hace alusión a la liberación sino a la comunión entre creyentes e incrédulos. La Biblia no dice que la justicia y la injusticia no pueden estar juntas o que Jesús y el diablo no puedan coexistir. Mira a tu alrededor y verás que vivimos en un mundo de justicia e injusticia; de luz y oscuridad. Algunos creyentes tienen cónyuges o hijos incrédulos y aun así conviven. Dios está en todas partes y en alguna de esas partes también está el diablo. Además, el Espíritu Santo coexiste con nuestra naturaleza carnal. Lo que la Biblia sí dice es que el Espíritu Santo no tiene comunión con los demonios y la luz no tiene armonía con las tinieblas. Y la gran noticia es que la victoria y la total liberación de la opresión demoníaca está disponible. Juan dijo: “El Espíritu que vive en ustedes es más poderoso que el espíritu que vive en el mundo”, 1ª Juan 4:4 (NTV). Ningún demonio puede impedir que nos entreguemos y consagremos a Dios. Las fuerzas del mal no pueden hacer con nosotros lo que quieran sin nuestro permiso. Resistamos al diablo “háganle frente firmes en la fe” (1ª Pedro 5:9, NBE) dice la Biblia. Recuerda que la fe se fortalece mediante las disciplinas espirituales de la oración constante, la comunión íntima con el Espíritu Santo y el alimento de la Palabra de Dios. “Sométanse, pues, a Dios y resistan al diablo, que no tendrá más remedio que huir”, Santiago 4:7 (BLPH). En vez de darle una oportunidad o abrirle una puerta al diablo: ¡consagrémonos totalmente al Señor! De ese modo, Satanás huirá al encontrar que nuestra vida está repleta de la luz que proviene de la comunión con el Espíritu Santo de Dios.
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393: La fortaleza espiritual: ¡cautiva los pensamientos anti- Dios! - 7/9/2025 - #1368
Pastor José Luis Cinalli7/9/2025La fortaleza espiritual: ¡cautiva los pensamientos anti- Dios! “Las armas con las que luchamos… tienen el poder de Dios para destruir… las fortalezas del diablo”, 2ª Corintios 10:4 (PDT, TLB). Estamos en guerra, Satanás es nuestro enemigo y la mente es el campo de batalla. El diablo construye fortalezas en la mente y sus armas de batalla son la mentira, el engaño y la falsedad. El creyente, en cambio, se defiende con las armas proporcionadas por el Espíritu: la verdad, la justicia, la evangelización, la fe, la Palabra de Dios y la oración, Efesios 6:14-20. “… Tanto para atacar como para defendernos, empuñamos las armas que nos proporciona… Dios… Armas… divinamente poderosas para la destrucción de fortalezas”, 2ª Corintios 6:7 (NT AF) y 10:4 (LBLA, Lockman). Israel conquistó Jericó con las divinamente poderosas armas de la fe y la obediencia. Dios les ordenó dar trece vueltas alrededor de la ciudad, ellos lo hicieron y las murallas cayeron, Josué 6. David derrotó a Goliat con la divinamente poderosa arma de la confianza en Dios, 1ª Samuel 17:45. Ahora bien, una fortaleza es una construcción levantada sobre una colina, rodeada de muros y diseñada para resistir ataques o proteger a las personas que allí viven. David se protegió de Saúl “en las fortalezas del desierto…”, 1º Samuel 23:14 (Kadosh). Una fortaleza puede ser un lugar donde nos protegemos del enemigo: “El SEÑOR es mi… fortaleza… en quien encuentro protección… mi lugar seguro” (Salmo 18:2, NTV) o, un lugar donde protegemos al enemigo. Cuando simpatizamos con los malos pensamientos la mente se convierte en una fortaleza donde el enemigo se esconde y nos ataca. Esas formas de pensar viejas, antiguas, mundanas y no regeneradas por el Espíritu son las que el diablo utiliza para someternos. Su influencia moldea nuestros pensamientos y éstos moldean nuestra vida. El enemigo trabaja sigilosa y pacientemente; está dispuesto a invertir todo el tiempo que haga falta para derrotarnos.El plan de Dios es “reproducir la imagen de su Hijo…” (Romanos 8:29, BDA2010) en nosotros y solo es posible si nos rendimos a Él: “Entréguense completamente a Dios… usen todo su cuerpo… para la gloria de Dios”, Romanos 6:13 (NTV). Ahora bien, aquellas áreas de nuestra vida que no cedemos a Dios son tomadas por el enemigo y, nada es peor que una mente influenciada por Satanás. ¡La mente es líder de nuestros actos! “Ten mucho cuidado con lo que piensas… Tus pensamientos controlan tu vida”, Proverbios 4:23 (ICB, PDT). La gente protege lo que considera valioso, pero casi nadie cuida los pensamientos. No hay guardias custodiando las estatuas de la plaza, pero sí hay agentes armados y extremas medidas de seguridad en los bancos. Para Dios, nada tiene tanto valor como la mente porque somos lo que pensamos. “Tal como un hombre piensa… así es él”, Proverbios 23:7 (NRV1990). De ahí el mandato de cuidar nuestra mente como se cuida el banco más rico del mundo. Vez pasada la alarma de un vehículo se activó cuando una paloma se posó sobre él. De debajo del capó se dejó oír una voz que decía: “¡por favor, aléjese del auto!”. Existen dispositivos para la protección de casi todas las cosas materiales que tenemos, pero ¿qué hay de los asuntos espirituales? Cuando se trata del hombre interior la pérdida podría ser fatal. Si protegemos eficazmente el auto o la casa de un robo, nuestras propiedades de los daños, nuestros intereses financieros del fracaso, el cuerpo de enfermedades e incluso las fronteras de nuestro país de ataques terroristas, pero fallamos en proteger nuestra mente, ese único fracaso nos llevará a la ruina personal y eterna. Por eso Pablo dijo “llevando (tiempo presente, continuamente, haciendo de esto una práctica) cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”, 2ª Corintios 10:5. ¡Cuánto más cerca de Dios vivamos, más tentados seremos! Ser tentado no es prueba de nuestro deterioro espiritual, todo lo contrario; cuanto más conozcamos a Dios, más conoceremos también la tentación del diablo. Y no existe un blanco de tentación más fuerte que la mente. La primera insinuación del mal entra por la puerta de los pensamientos. Jesús dijo: “… Del corazón de la persona, salen los malos pensamientos”, Marcos 7:21 (NTV). Y luego mencionó algunos de los pecados que comienzan con los malos pensamientos: “Adulterios, fornicaciones, homicidios, hurtos, avaricias, engaño, envidia…”, Marcos 7:21-22. Pablo dijo: “… Todos nosotros en otro tiempo vivíamos… satisfaciendo los deseos… de la mente (de los pensamientos) …”, Efesios 2:3 (NBLH). Cuando un mal pensamiento llame a las puertas de nuestra mente, seamos sabios: ¡mantengámosla cerrada! Alguien dijo: “no podemos evitar que los pájaros den vuelta sobre nuestra cabeza, pero sí que hagan nido”. Las puertas de nuestra mente son principalmente nuestros ojos y oídos; ¡lo que vemos, leemos o escuchamos determina en gran medida lo que pensamos! Cuidar nuestra mente comienza por cuidar nuestros ojos y oídos. No permitamos que aquello que incita a la lujuria, la codicia, la envidia y la ambición egoísta entre en nuestra mente. Evitemos los programas, las películas, los videos y las publicaciones o conversaciones que despierten tales pensamientos. Lo que lees moldeará tus valores. Poco a poco adoptarás la mentalidad del autor del libro que estás leyendo o del influencer que estás siguiendo. Descubrirás que te gustan las mismas cosas que a él. Su influencia condicionará tu vida. ¿Y qué hay de la música que escuchas? Si te entregas a la música obscena de hoy en día, esa que toca las emociones más bajas, aunque no lo admitas, pronto modelará tu carácter. Si voluntaria y deliberadamente te permites complacer malos pensamientos o fantasías perversas, tu vida interior se marchitará y morirá. Si bebes veneno, pronto te sacarán en una caja. En vez de ello, ¡cultiva una mente influenciada por la Palabra de Dios y serás enormemente bendecido! “Tú les das paz a los que se mantienen pensando en ti…”, Isaías 26:3 (PDT). La forma en que una persona se comporta es la consecuencia de cómo piensa. “Tal como un hombre piensa… así es él”, Proverbios 23:7 (NRV1990). Los líderes de las grandes doctrinas lo saben muy bien, por eso trabajan primero en la mente del pueblo. El trabajo del marxismo consistió en cambiarle a los niños su manera de pensar diciéndoles que Dios no existía. Si quieres a un ejército vencido; entonces, conquista a su líder. De ahí que se ofreció millones por el líder de Al Qaeda. Satanás intentará conquistar nuestra mente porque si lo hace el resto de nuestra vida estará en sus manos. Por eso Pablo dijo: “Tengan la misma manera de pensar que tuvo Jesucristo”, Filipenses 2:5 (TLA). Si queremos mantener nuestra mente pura debemos vigilar cada vía por la que el enemigo pueda acceder: A) Los ojos: “Hice un acuerdo con mis ojos de no mirar con deseo a una chica”, Job 31:1 (ICB). B) La lengua: “… Eviten… que su lengua hable mal; eviten que sus labios profieran mentiras”, Salmo 34:13 (RVC). C) Los pies: “Aparto mis pies del mal camino para así respetar tu palabra”, Salmo 119:101 (BLPH). D) Los oídos: “Cesa… de prestar oído a enseñanzas que te hacen divagar de la sabiduría”, Proverbios 19:27 (RV1995). Aléjate de los malos pensamientos, no le des hospedaje. “¿Hasta cuándo darás vueltas en tu cabeza a pensamientos perversos?”, Jeremías 4:14 (DHH). “¿Por qué están entreteniendo pensamientos malvados…?”, Mateo 9:4 (Kadosh). Debemos vigilar cada puerta por donde el enemigo pueda entrar. Y escribir sobre cada portal: “aquí no entrará nada que pueda contaminarme”. ¿Cómo derribar las fortalezas espirituales? ¡Deshaciéndonos del pecado y de las estructuras de pensamientos anti-Dios! Nuestra rebeldía contra Dios le dará al diablo un lugar en nuestra vida. ¿Recuerdas qué pasó cuando Jesús envió a los discípulos a evangelizar? “… Predicaban que todos se arrepintieran. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban”, Marcos 6:12-13 (LBLA). El arrepentimiento precede a la liberación y, con la liberación, generalmente llega la sanidad. Muchas fortalezas se rompieron el día en que nos entregamos a Cristo. Sin embargo, algunas áreas han vuelto a nuestro control y hoy son las puertas por donde el enemigo accede para esconderse y luego atacarnos. Sin arrepentimiento la liberación es casi imposible pues, aunque podamos expulsar los demonios, la simpatía con el pecado les dará nuevamente la bienvenida. La victoria se logra cuando nos rendimos completamente a Dios. Cuidado entonces con minimizar las áreas oscuras o contemporizar con el pecado y la rebeldía. Las energías que gastamos para mantener en secreto nuestros pecados constituyen el material con los que se construye una fortaleza. Permitamos que la luz del Espíritu revele aquellas fortalezas que necesitan ser destruidas y toda estructura de pensamiento que necesita ser cambiada. Derribemos esas fortalezas del mal con las sobrenaturales armas proporcionadas por Dios, despreciadas por el mundo, pero temidas por el infierno. Que nuestra única fortaleza sea Dios y que nuestros pensamientos sean solo los de Jesús. “… Piensen en todo lo que es verdadero, noble, correcto, puro, hermoso y admirable. También piensen en lo que tiene alguna virtud, en lo que es digno de reconocimiento. Mantengan su mente ocupada en eso”, Filipenses 4:8 (PDT). Vigilemos cuidadosamente lo que pensamos, ¡nuestro futuro depende de eso!
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392: Mi peor enemigo: ¿el diablo o yo? - 31/8/2025 - #1367
Pastor José Luis Cinalli31/8/2025Mi peor enemigo: ¿el diablo o yo? “Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino librarte de él… traten de resolver el asunto antes de llegar (NTV)… no sea que te… meta en la cárcel”, Lucas 12:58 (RVR).El lugar donde vivimos está repleto de pájaros que cantan en libertad. El comportamiento de algunos de ellos es muy llamativo. El picahueso, por ejemplo, tiene por costumbre picotear los espejos del auto y de las ventanas de la casa. Son aves territoriales y en épocas de apareamiento suelen confundir su propio reflejo con el de otro pájaro, al que consideran su contrincante. Para defender su nido se enfrentan a su ‘enemigo’ imaginario a los picotazos. Destruyen los espejos y vidrios en un intento feroz de ahuyentar al rival o intruso que no es otra cosa que el reflejo de su propia figura. Y esta conducta la mantienen por días y aún semanas generando un alto nivel de stress a su cuerpo, con la consiguiente pérdida de peso por el esfuerzo. ¡Qué tontos que son al pelear contra sí mismos! Sí, tanto como nosotros que peleamos contra nuestra propia naturaleza carnal. Muchas de nuestras batallas podrían evitarse si entendiéramos que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. En otros términos, ¿cuál es la fuente de nuestros problemas actuales?, ¿son espirituales o carnales? ¿Es una embestida satánica o el resultado de nuestras decisiones? La enfermedad con la que lidiaba Saúl era de origen espiritual. Vivía atormentado porque estaba peleado con Dios. “El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y en su lugar el Señor le envió un espíritu maligno para que lo atormentara”, 1º Samuel 16:14 (NVI). Si Dios no nos gobierna, Satanás lo hará. En los momentos críticos, la música de David aliviaba a Saúl, pero no resolvía su problema. Saúl, por su parte, en vez de arrepentirse de sus pecados y entregarse por completo a Dios pretendía sanar de su depresión utilizando la musicoterapia. Y no le funcionó porque para un problema espiritual la solución debe ser espiritual. La medicina convencional, la consejería y las más diversas terapias son solo ‘maquillaje’ si el origen de la aflicción es espiritual. La solución es obedecer a Dios. El arrepentimiento genuino y la obediencia absoluta producen resultados extraordinarios: ¡PRUÉBALO! El peor enemigo de Saúl era él mismo. Cayó en la zaranda del diablo porque vivía en oscuridad y la oscuridad es una invitación a la actividad demoníaca. Satanás tiene derecho legal otorgado por Dios para habitar en la oscuridad moral y espiritual: “Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que… los entregó a prisiones de oscuridad…”, 2ª Pedro 2:4. Los que hemos nacido de la luz ya no vivimos en la oscuridad, pero si nos asociamos con el pecado “la luz que hay en nosotros se vuelve tinieblas” (Lucas 11:35) convirtiéndonos en prisioneros de la oscuridad; vulnerables a los ataques satánicos. Satanás solo gobierna donde existe oscuridad. Saúl era desobediente a propósito, por lo que su vida estaba llena de oscuridad, el ambiente adecuado para que Satanás se hiciera un festín con él. Saúl es un ejemplo claro de cómo Satanás accede a una vida por aquellas áreas oscuras que no se rinden al Señor. ¿Has identificado ya esas brechas espirituales por donde Satanás te roba las bendiciones? ¡Muchas de nuestras batallas actuales son el resultado de nuestras desafortunadas decisiones! Acostarse con la esposa de su mejor soldado atrajo grandes sufrimientos para David y su familia. Por matar a su hermano, el Señor le dijo a Caín “…ahora eres maldito…”, Génesis 4:11 (NTV). El pecado bloquea las bendiciones del cielo. ¡Cuando hay pecado la oración no funciona! “Saúl… oró al Señor, pero el Señor no le respondió…’”, 1º Samuel 28:5-6 (PDT). El pecado estorba la relación con Dios. Saúl le dijo a Samuel: “Estoy desesperado… Dios me ha abandonado. Ya no me responde…”, 1º Samuel 28:15 (TLA). El acceso a la presencia y revelación de Dios se bloquean a causa de la desobediencia. “Sus pecados han hecho que Dios… no quiera escucharlos”, Isaías 59:2 (TLA). No solo el cielo está cerrado, la tierra también lo está: “Arriba, los cielos se pondrán rígidos como el bronce, y abajo, la tierra se volverá dura como el hierro”, Deuteronomio 28:23 (NTV). Esto significa que el cielo no responde y que en la tierra no hay bendición. Pídele al Espíritu Santo que te muestre si la razón por la que las cosas no están fluyendo en tu vida es un ataque satánico o la consecuencia de un pecado no confesado. El diablo se aprovecha de nuestras debilidades para acusarnos delante de Dios. Si queremos evitar el asalto debemos ser honestos. No justifiquemos nuestras faltas o pecados. En cuanto defendemos nuestra posición, perdemos la batalla. En cambio, nos libramos del acusador cuando reconocemos lo vulnerables que somos y lo ineficaz de nuestras obras para justificarnos delante de Dios. El sacrificio de Jesús es suficiente. Dios nos amó sin límites cuando éramos hijos de las tinieblas, ¿cuánto más nos amará ahora que, siendo hijos de la luz, procuramos purificarnos de toda maldad? Jesús contó una parábola muy extraña. Dijo que teníamos que ponernos de acuerdo con el acusador antes de que nos lleve a juicio. “Cuando vayas camino al juicio con tu adversario… con tu enemigo (PDT)… el que te acusa (Lucas 12:58, NT-BAD) … resuelvan rápidamente las diferencias… procura… librarte de él (Lucas 12:58, RVR) … De no ser así, el que te acusa podría entregarte al juez, quien te… meterá en la cárcel…”, Mateo 5:25 (NTV). ¿Quién es el acusador en esta parábola? Existen tres posibilidades:1) Una persona. Se nos ordena reconciliarnos lo más pronto posible con quienes estamos en desacuerdo a fin de resolver las disputas, antes de acudir a los tribunales. El principio bíblico de la reconciliación fue enfatizado por Jesús cuando instruyó a sus discípulos a resolver sus conflictos interpersonales antes de ofrendar en el altar, Mateo 5:23-24. Pablo enfatizó la misma enseñanza cuando dijo: “Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos”, Romanos 12:18 (NTV). 2) El diablo. La palabra usada para adversario en el griego es antidikos la misma que usa Pedro para referirse al diablo: “… Estén alerta. Su adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar”, 1ª Pedro 5:8 (NBLH). Satanás es llamado “el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de… Dios día y noche…”, Apocalipsis 12:10 (NTV). Cuando buscamos la aceptación y el perdón de Dios apoyados en nuestras buenas obras, el adversario tendrá el derecho legal para ‘echarnos a la cárcel’ porque “nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia…”, Isaías 64:6 (BAD). Jesús dijo que procuremos librarnos rápidamente de nuestro adversario o acusador, Lucas 12:58. Pero, ¿cómo lo hacemos? Siendo humildes, aceptando que somos imperfectos. Generalmente el diablo tiene razón cuando nos acusa delante de Dios. Es verdad que somos injustos, impuros, que nos falta amor y que nos cuestan las disciplinas espirituales. No justifiquemos nuestras debilidades. No discutamos con el diablo defendiendo nuestros defectos. La victoria sobre el acusador se logra cuando somos honestos, cuando reconocemos nuestros errores y cuando buscamos la ayuda divina para transformar nuestras vidas a la imagen de Cristo. Nuestra salvación no se basa en lo que hacemos sino en lo que Cristo hizo por nosotros. Cristo es nuestra justicia. Hemos sido justificados por fe; nuestra paz con Dios viene por medio de nuestro Señor Jesucristo, Romanos 5:1. ¡Cuanto más rápido reconozcamos que Cristo es todo lo que necesitamos para corregir nuestra vida, más rápido escaparemos de la acusación del diablo! 3) Dios. Jesús dijo que el adversario nos entregará a juicio. Si el juicio del que habla es el que ocurrirá en el Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20); entonces, el adversario es Dios. Es mejor tener un acuerdo con Jesús antes que comparecer ante el Juez Eterno en el gran día del juicio final. El que no se reconcilie con Jesucristo de este lado de la eternidad tendrá que ser juzgado en el juicio del gran día final para ser condenado eternamente. Jesús nos insta a resolver las diferencias con Dios lo antes posible. Hagamos las paces con Dios mientras haya tiempo. Solo existe una forma de evitar el terrible castigo eterno: ¡creer en el Señor Jesucristo! Así seremos salvos de ese día de juicio. El mensaje de Jesús de reconciliarnos urgentemente con Dios es para todos. El que no reconozca a Cristo como su Señor y Salvador tendrá que pagar la deuda por su pecado, cuyo precio es la muerte eterna. La única esperanza para evitar el castigo es el perdón de los pecados mediante la sangre de Cristo. Toma la más grande decisión de tu vida a favor de Cristo y evitarás el más grande castigo. Conclusión. En el pasado Dios y el hombre eran amigos, pero ahora son adversarios. ¿Quién es reacio a la reconciliación y el acuerdo? El deber e interés del hombre caído es aceptar los términos de paz y reconciliación con Dios, antes de que sea demasiado tarde. Quien muera enemistado con Dios recibirá prisión eterna. ¿No crees que sería sabio lograr un acuerdo con Dios, antes que eso suceda?
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391: Un enemigo viejo y traicionero - 24/8/2025 - #1366
Pastor José Luis Cinalli24/8/2025Un enemigo viejo y traicionero “… Nunca vayas a la guerra sin un buen plan de batalla”, Proverbios 20:18 (TLA). Ningún ser humano ha sondeado las profundidades de la guerra espiritual. Son regiones aún desconocidas y no existe un mapa que nos diga exactamente dónde termina. Lo que sí sabemos es que Satanás es un enemigo viejo, mañoso y extremadamente pérfido; sus ataques son implacables y su trabajo es resistirnos en la oración para debilitarnos espiritualmente. Cuidado con subestimar y presumir de sabios o experimentados. Recordemos que Adán estaba en el paraíso cuando cayó y que Salomón, aunque escribió tres libros de la Biblia y contempló la gloria de Dios, también cayó. Esta es la razón por la que se nos ordena “ser vigilantes en las oraciones”, 1ª Pedro 4:7 (BTX); Efesios 6:18. Satanás ha estado engañando a la humanidad por miles de años. Tiene siglos de experiencia en esta guerra y la nuestra es apenas de un instante. Sería sensato reconocer que no sabemos todo lo que debemos saber. Muchos soldados han caído en esta cruenta batalla, no presumamos pues pensando que a nosotros no nos puede pasar. “¡Estén alerta!... manténgase despiertos (DHH)… estén vigilantes (NT- NV) … cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho… buscando a quién devorar”, 1ª Pedro 5:8 (NTV). No seamos arrogantes o insolentes en nuestras oraciones; no usemos la autoridad espiritual presuntuosamente. Seamos sencillos y dependientes del Señor. “… La sabiduría es mejor que la fuerza… Es mejor tener sabiduría que armas de guerra…”, Eclesiastés 9:16 y 18 (NTV). La única manera de estar continuamente en alerta espiritual es estar continuamente llenos del Espíritu. Satanás habita en las tinieblas espirituales. “Dios no perdonó a los ángeles pecadores, antes bien los… sumergió en el abismo de las tinieblas… los entregó a prisiones de oscuridad…”, 2ª Pedro 2:4 (BNP, RV60). “En cuanto a los ángeles que no supieron conservar su preeminencia… Dios los mantiene en la oscuridad (PDT)… encadenados… en las tinieblas…”, Judas 1:6 (LPD). Satanás y sus demonios han sido relegados por Dios a vivir en las tinieblas, por eso son llamados “gobernadores de las tinieblas”, Efesios 6:12. Su reino es de “tinieblas” (Lucas 22:53; Colosenses 1:13); sus hijos son “tinieblas” (Efesios 5:8) y sus obras “son tinieblas”, Romanos 13:12. Algunos de estos demonios viven en prisiones de oscuridad (Judas 1:6), mientras que otros rondan libres en las tinieblas de este mundo; es decir, donde existe oscuridad moral que es la ausencia de Dios, la luz verdadera, 1ª Juan 1:5. Ahora bien, Jesús “trajo luz a todos”, Juan 1:4 (NTV). Él dijo: “Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad…”, Juan 8:12 (NTV). Cuando una persona se convierte a Cristo deja de ser un “hijo de las tinieblas” y se convierte en “luz” e “hijo de luz”, Efesios 5:8 (NVI); 1ª Pedro 2:9; 1ª Tesalonicenses 5:4-5. Entonces, los que viven sin Cristo viven en oscuridad, así como nosotros un día, pero gloria sea dada a Dios quien “nos rescató de las tinieblas satánicas…”, Colosenses 1:13 (NT-BAD). Los nacidos de la luz ya no viven en la oscuridad, pero si nos asociamos con el pecado “la luz que hay en nosotros se vuelve tinieblas” (Lucas 11:35) convirtiéndonos en prisioneros de la oscuridad; por ende, vulnerables a los ataques satánicos. Dondequiera que haya desobediencia voluntaria a la Palabra de Dios habrá tinieblas espirituales, el hábitat adecuado para la actividad satánica. El pecado convierte la luz en tinieblas y las tinieblas son un imán para los demonios, pues ellos tienen derecho legal otorgado por Dios para morar en la oscuridad. Aprendamos el más grande principio espiritual en la guerra espiritual: ¡Satanás gobierna solo en aquellos lugares donde hay oscuridad! Un ejemplo bíblico claro de cómo Satanás accede a las áreas oscuras de nuestra vida lo encontramos en la negación de Pedro. ¿Por qué lo negó? ¿Por temor? Claro que no. Pedro podía ser cualquier cosa menos miedoso. Fue él quien pocas horas antes sacó la espada y enfrentó al ejército del sumo sacerdote, Juan 18:10. La negación fue inducida satánicamente. Jesús permitió que Satanás lo zarandeara precisamente en aquella área de su vida que no había rendido a Dios todavía: el orgullo. “Simón, Simón, Satanás ha pedido zarandear a cada uno de ustedes como si fueran trigo. Pero yo he rogado en oración por ti…”, Lucas 22:31-32 (NTV). ¿Cómo hizo Satanás para hacer caer a Pedro? Tuvo derecho legal en aquella área de su vida donde reinaba la oscuridad. Pedro, el ‘camina aguas’ era muy orgulloso, presuntuoso y elocuente. Seguramente debe haber ganado la batalla cuando discutieron “sobre quién debía ser considerado el más importante”, Lucas 22:24 (BDA2010). Como si fuera poco, cuando Jesús le dijo que Satanás había pedido su vida para zarandearlo, presuntuosamente dijo: “Señor, estoy dispuesto a ir a prisión contigo y aun a morir contigo”, Lucas 22:33 (NTV). Pedro sufría de una enfermedad espiritual llamada orgullo, ¡y el orgullo fue la causa de su caída! “Tras el orgullo viene el fracaso…”, Proverbios 16:18 (DHH). ¿No fue el orgullo lo que llevó a Satanás a la misma oscuridad? ¿Qué haremos ahora que sabemos todas estas cosas? ¿Seguiremos las pisadas de Lucifer para terminar como Saúl, Absalón y Belsasar quienes también padecieron esta terrible enfermedad y nunca se arrepintieron? ¿Seguiremos apadrinando el orgullo o lo llevaremos a juicio, poniendo fin al indulto? Pensemos bien la decisión porque el orgullo acarrea juicio: “Dejen de ser tan orgullosos… pues el SEÑOR… juzgará sus acciones”, 1º Samuel 2:3 (NTV).Otra ventaja importante en esta guerra espiritual contra las fuerzas del mal es reconocer las áreas de nuestra vida que están en penumbras y rendirlas a Cristo. ¡Aquellas áreas que ocultamos bajo oscuridad son las mismas de nuestra futura derrota! Muchas de nuestras batallas espirituales terminarían de repente si sometiéramos aquellas áreas oscuras a luz de Dios. Si queremos ser efectivos en la batalla espiritual debemos someternos totalmente a Dios: “Sométanse, pues, a Dios y resistan al diablo, que no tendrá más remedio que huir”, Santiago 4:7 (BLPH). ¿Lo ves? Satanás no tiene más remedio que huir cuando se encuentra con una vida repleta de luz. Pedro era presuntuoso, impulsivo, autosuficiente; por lo tanto, imposible de ser usado por Dios. Necesitaba ser purificado por la zaranda de Satanás para estar enteramente preparado para toda buena obra, 2ª Timoteo 3:17. No seamos ignorantes de aquellas áreas en nosotros que están abiertas al ataque del enemigo. ¿Eres consciente de las áreas de tu vida donde eres vulnerable al asalto satánico? Jesús no quiere que ignoremos nuestras necesidades y una de ellas es reconocer la oscuridad dentro de nosotros. Dios nos ayuda revelándonos el pecado en nuestro corazón y lo hace para destruir las obras del demonio. La mejor defensa en esta guerra espiritual contra Satanás es mantener un corazón honesto delante de Dios. Cuando el Espíritu Santo comience a mostrarnos aquellas áreas de nuestra vida que necesitan arrepentimiento debemos vencer la tendencia a defendernos instintivamente. Debemos silenciar el ‘abogadito’ que surge del cuarto oscuro de nuestra mente para alegar que no somos tan malos y que lo que hicimos tiene su justificación. El ‘abogadito’ de nuestra alma nos defenderá hasta el día de la muerte y nunca permitirá que veamos lo equivocados que estamos y el cambio que necesitamos para ser aprobados y usados por Dios. Es imperiosa la necesidad de someternos al Señor Jesucristo, pues solamente Jesús es nuestro verdadero abogado. Dejemos de lado el orgullo y seamos humildes. “... Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”, Santiago 4:6. Dios se opone al orgulloso. ¿Sabes lo que significa que Dios se oponga a nosotros solo porque no queremos dejar de lado el orgullo? Satanás huye cuando encuentra un corazón arrepentido, humilde y limpio. La oscuridad es una invitación a la posesión satánica. ¿Qué área exactamente de nuestra vida debe ser rendida totalmente a Dios? Hasta que no lo hagamos no pretendamos ser libres de la batalla espiritual. La victoria comienza con el nombre de Jesús en nuestros labios, pero no se consumará hasta que la naturaleza de Jesús esté en nuestro corazón. Obviamente a Satanás se le permitirá ir contra el área de nuestra debilidad, hasta que nos demos cuenta que la única respuesta de Dios es ser como Cristo. A medida que comencemos a rendir cada área de nuestra vida, el adversario se retirará. Satanás no continuará en sus ataques si las circunstancias que diseñó para destruirnos, trabajan ahora para perfeccionarnos. Como resultado de la experiencia de Pedro, después de Pentecostés, cuando Dios lo usó para sanar al cojo, un Pedro humilde y nuevo habló a la multitud reunida: “¿Por qué nos quedan viendo como si hubiéramos hecho caminar a este hombre con nuestro propio poder…?... Por Jesús este hombre fue sanado”, Hechos 3:12 y 16 (NTV). La victoria de Pedro sobre el orgullo y sobre el diablo se inició con el nombre de Jesús en sus labios, pero se consumó por la naturaleza de Jesús en su corazón. La luz desplazó las tinieblas en Pedro y el orgullo fue reemplazado con Cristo.
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390: La oración de fe - 17/8/2025 - #1365
Pastor José Luis Cinalli 17/8/2025 La oración de fe “Ustedes pueden orar por cualquier cosa y, si tienen fe, la recibirán”, Mateo 21:22 (NTV). El título de propiedad garantiza la propiedad de un bien a quien figura en él, aunque todavía no lo tenga en su posesión; de la misma manera la fe garantiza a quien la ejerce la respuesta a su oración, aunque esta se retrase y lo solicitado no esté en su posesión. Veamos algunos aspectos importantes de la fe: 1. La fe agrada a Dios: “La fe es… necesaria para agradar a Dios…”, Hebreos 11:6 (CST). Con fe las oraciones son contestadas: “Todo lo que pidan en… oración, lo obtendrán si tienen fe…” (Marcos 11:24, BDA2010); pero “los que dudan… no recibirán nada del Señor”, Santiago 1:6-7 (TLA). La fe es necesaria para ir al cielo: “… Dios nos acepta por la fe y solo por la fe…” (Romanos 1:17, NT-BAD); en cambio, el infierno es la morada eterna para los que no tienen fe, Juan 3:18. La fe no es una cosa tan misteriosa como la gente cree. Vivimos por fe a diario. Cuando cruzamos un puente tenemos fe en el puente. Cuando enviamos una encomienda, tenemos fe en el correo. Cuando conducimos en Resistencia, tenemos mucha fe. La fe es algo común y corriente. Ahora bien, ¿cuál es la diferencia con la fe del cristiano? El objeto. En lugar de depositar la fe en puentes, correos y automóviles, depositamos la fe en el Dios eterno e invisible y en sus promesas. 2. La fe es confiar absolutamente en Dios. Cuando caminamos cerca de Jesús estamos a salvo. Si conocemos a Cristo tenemos fe en Él. Solo entonces podremos decir: “Yo sé a quién he creído…”, 2ª Timoteo 1:12. La fe que Abraham poseía surgía de su comunión con Dios. Abraham no sabía a dónde iba, pero sabía quién lo acompañaba. La fe “viene por el oír y el oír la Palabra de Dios”, Romanos 10:17. La clave de la fe es conocer a Cristo, recibir a Cristo y descansar en Cristo. No todo el que asiente a la verdad de lo que la Biblia dice acerca de Cristo cree en Él. La fe en Cristo implica estar unidos a Él. Por tanto, se nos manda a aferrarnos a Cristo: “El que busque mi protección, que haga las paces conmigo…”, Isaías 27:5 (PDT). Se llama a Cristo el ‘brazo’ de Dios, Isaías 53:1. Lo que salva al que se está ahogando no es el ver un brazo extendido sobre las aguas, sino el aferrarse a él. ¡Si te aferras a Cristo serás salvado, si conoces a Cristo tendrás fe! 3. La fe en Dios garantiza la continuidad con Dios. “… Caminamos a la luz de la fe y no de lo que vemos”, 2ª Corintios 5:7 (BDA2010). El que camina por vista camina solo; camina creyendo en sí mismo; mientras que el que camina por fe camina creyendo en Dios, dependiendo y confiando solo en Dios. No vivimos según los cinco sentidos, sino según la fe. Las mejores obras de un pecador son ‘ópera mortuoria’, ¡obras muertas! Y las obras muertas no pueden agradar a Dios. Una flor muerta no tiene dulzura. En definitiva, ¡glorificamos a Dios en gran manera cuando avanzamos tomados de su mano y con ‘los ojos vendados’! 4. La fe en Dios activa bendiciones. “El Señor te bendecirá porque creíste…”, Lucas 1:45 (PDT). ¡Las bendiciones se reciben por fe! “Hay que pedir con fe, sin vacilar…”, Santiago 1:6 (BLA). No todas las personas que se acercaron a Jesús por un milagro lo recibieron. A Bartimeo y a la mujer con flujo de sangre Jesús les dijo: “Tu fe te ha sanado…”, Marcos 10:52 (BAD); Marcos 5:34. No existe nada que agrade tanto a Dios como la fe. Precisamente por eso Jesús se maravilló de la fe del centurión romano y de la mujer sirofenicia, Mateo 8:10 y 15:28. La persona de fe se caracteriza porque ora creyendo que recibirá lo que pide y luego agradece por el milagro que todavía no ha visto, como hizo Jesús frente a la tumba de Lázaro, Juan 11:41. “La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos…”, Hebreos 11:1 (NTV). ¡Pedir sin fe es un insulto a Dios! “… Cuando pidan algo en sus oraciones, pídanlo convencidos de que ya lo han recibido y, entonces, lo que pidan será suyo”, Marcos 11:24 (PDT). Cuando se trata de orar con fe, la mayoría oramos por lluvia, pero no llevamos paraguas. ¡Si pedimos creyendo que recibiremos lo que pedimos, entonces lo recibiremos! La oración es hija de la fe. Sin fe no podemos acercarnos a Dios (Hebreos 11:6) y con fe es imposible no orar. La montaña se mueve cuando pedimos con fe, Mateo 21:21. Pidamos sin dudar porque Jesús dijo: “… Se hará con ustedes conforme a su fe”, Mateo 9:29 (NVI). No desperdicies el tiempo haciendo oraciones incrédulas; si pides por lluvia, ¡lleva el paraguas! 5. La fe en Dios activa protección. “El SEÑOR protege a los que tienen fe…”, Salmo 116:6 (NTV). “Vivimos… protegidos por la armadura de la fe…”, 1ª Tesalonicenses 5:8 (NTV). “En cada batalla necesitarás la fe como escudo para detener las flechas de fuego que Satanás te dirige”, Efesios 6:16 (NLT). ¿Cómo tomamos el escudo de la fe? Obedeciendo a Dios. El que quiera estar protegido contra los misiles llameantes del diablo deberá rendirse y obedecer a Dios. El diablo nos golpea con la duda, pero la fe aguanta el golpe: “Hubiera yo desmayado, si no creyese…”, Salmo 27:13. La fe y la obediencia son inseparables. Nos enfrentamos a un enemigo que intenta apoderarse de nuestra mente, Apocalipsis 12:9. Si logra dominarla y secuestrarla con pensamientos inmorales, ira o resentimiento, lo hará. Tenemos que tomar una decisión. ¿Obedeceremos a Dios o escucharemos al maligno? Estamos en zona de guerra. Muchos santos han bajado su escudo y han recibido los proyectiles de fuego del maligno, pero cuando elegimos obedecer a Dios estamos protegidos. La batalla no es por el poder sino por la verdad. Si elegimos obedecer a Dios podremos neutralizar las flechas incendiadas del infierno. 6. La fe en Dios gana batallas imposibles. Jesús dijo: “… Si tuvieran fe… nada sería imposible”, Mateo 17:20 (NTV). ¿Cuál fue la primera reacción de Josafat cuando le declararon la guerra? Convocó al pueblo y les dijo: “Confíen en… Dios… si lo hacen, todo saldrá bien…”, 2º Crónicas 20:20 (TLA). El pueblo siguió el consejo de su líder y ganaron la batalla. La fuerza de Israel no radicaba en su armamento militar sino en su confianza en Dios. El Señor les concedió la victoria SOLO porque descansaron en Él. Y lo mismo sucederá contigo. ¿Cuál es la batalla más fuerte que estás librando en este tiempo? ¿Cuál es tu problema más grande? ¿Una adicción? ¿Una enfermedad? ¿Un temor? ¿Una traición? Pues tienes dos opciones: pelear con recursos humanos o confiar en Dios. Para Dios no hay dificultad o crisis demasiado grande; para Él son todas igualmente posibles de resolver. Cuanto mayor sea la dificultad, mejor la ocasión para intervenir como un Dios benigno y todopoderoso. ¡Si confías en Dios, TODO SALDRÁ BIEN! 7. La fe en Dios triunfa sobre las adversidades. Los problemas prueban nuestra fe: “… La confianza que ustedes tienen en Dios se pone a prueba con los problemas…”, 1ª Pedro 1:7 (TLA). Cuando la prueba llegue a tu vida no permitas que la duda se apodere de ti. Declara como el salmista: “… Tal vez lloremos por la noche, pero en la mañana estaremos felices”, Salmo 30:5 (TLA). La falta de confianza en los momentos difíciles es una deshonra a nuestro Dios. “… Si no confían en El en todas las circunstancias de la vida… Dios no estará contento…”, Hebreos 10:38 (NT-BAD). No importa qué mal se vean las cosas en tu vida, si se lo permites, Dios transformará la peor experiencia en una gran bendición. “… Persigue… la vida sujeta a Dios, junto con la fe…”, 1ª Timoteo 6:11 (NTV). Es probable que hayas orado mucho tiempo y no hayas recibido o, que tu fe haya sido fuertemente probada; hasta es posible que hayas sido tentado a desistir. ¡Espera! ¡Soporta!, pues fiel es el que prometió: “Si en verdad confían en mí, manténganse en calma y quedarán a salvo…”, Isaías 30:15 (TLA). La paciencia en la fe prepara el camino para la bendición divina. Conclusión. “Levantemos al cielo, hacia el Señor… nuestras oraciones más sinceras”, Lamentaciones 3:41 (ORO, TLA). La oración reviste de fuerza divina la debilidad humana. La oración es confianza. Nos acercamos a Dios con la confianza de que nos recibirá y nos aconsejará para encontrar su voluntad en cada aspecto de la vida diaria. Y luego salimos de su presencia con la confianza de que obrará a nuestro favor. Dios puede retrasar nuestra petición, pero nunca defraudará nuestra confianza. ¡Mentimos a Dios en la oración si no confiamos en Dios después de la oración! ¡Donde se concentran las oraciones desciende el poder! La oración es el prefacio de la bendición. Aprende este gran principio espiritual: ¡a través de la oración, nosotros, seres finitos, accedemos al poder del Dios infinito!
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389: Una vida bendecida glorifica a Dios - 10/08/25 - #1364
Pastor José Luis Cinalli 10/08/25 Una vida bendecida glorifica a Dios “… Los israelitas… contaminaron la tierra con homicidios e… ídolos, por eso… los esparcí… a fin de castigarlos por su mala manera de vivir. Pero esparcidos… deshonraron mi santo nombre. Pues las naciones decían: “¡Estos son el pueblo del SEÑOR, pero él no pudo protegerlos…!”. Entonces me preocupé por mi santo nombre, al cual mi pueblo trajo vergüenza…”, Ezequiel 36:17-21 (NTV). El pueblo de Israel pecó y Dios lo castigó esparciéndolo por las naciones. Desobedecieron y perdieron la tierra prometida, pero además deshonraron a Dios. Los incrédulos se mofaban diciendo: “su ‘dios’ no puede protegerlos; ¡los abandonó!”. “Entonces me dolió ver que, por culpa de Israel, mi santo nombre era profanado…”, Ezequiel 36:21 (DHH). Cuando desobedecemos el nombre del Señor es denigrado, difamado y desacreditado entre sus enemigos. Al pecar hacemos que los incrédulos se burlen de Dios. En cambio, nuestra obediencia lo glorifica, ¡al igual que el testimonio que damos cuanto recibimos una bendición! “Voy a hacer que cambie tu suerte, para… que se dé honor a mi santo nombre”, Ezequiel 39:25 (DHH). ¡Cuántas personas han sido enormemente bendecidas por Dios! No son pocos los que han estado cara a cara con la muerte; sin embargo, fueron sanados debido a las oraciones de sus hermanos en la fe. Pero, ¿cuántos de ellos han mirado al cielo para dar gracias? ¿Cuántos han testificado públicamente de la grandeza de Dios? Honrarían a Dios si publicaran abiertamente las maravillas recibidas. Qué ingratos. Sería esperable que, si Dios les devolvió la vida, ahora ellos vivan para adorarlo y servirlo: “Te levanté… para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra”, Romanos 9:17 (NVI). ¡La persona que ha recibido una gracia divina, y no da testimonio, le roba a Dios la posibilidad de ser conocido entre las naciones! Dios nos bendice para que “… vean su gran poder y lo alaben”, Salmo 106:8 (TLA). ¡La gente quiere al Dios de una persona bendecida! ¿Te acuerdas de Obed-edom? Debido a su obediencia fue prosperado por Dios, 2º Samuel 6:11. Su obediencia atrajo la bendición, pero también le dio gloria a Dios. Todo el mundo quería al Dios de Obed-edom, hasta el mismo rey, 2º Samuel 6:12. ¿Lo ves? La bendición que llega como consecuencia de la obediencia hace que el nombre de Dios sea honrado entre los que no creen. Podemos testificar de Dios con nuestra boca, pero mucho más con nuestras bendiciones. Glorificamos a Dios cuando reconocemos públicamente que Él es la fuente de nuestra bendición. La gente quiere el Dios de la persona bendecida. En cambio, nadie quiere el ‘dios’ de una persona maldecida. ¡Un ‘creyente’ maldecido desacredita al ‘dios’ que tiene! Al desobedecer no solo nos perjudicamos atrayendo desgracia, sino que vituperamos el nombre de Dios. Abinadab es un claro ejemplo, 1º Samuel 7:1-2. Tuvo el arca en su casa mucho más tiempo que Obed-edom, pero a causa del pecado nunca fue bendecido y Dios era despreciado por su causa. Nadie quería el ‘dios’ de Abinadab. ¡Cuánto daño le ocasionamos a Dios y a su obra cuando desobedecemos! Estudiando la vida de los ungidos en la Biblia descubrimos que la obediencia de cada uno de ellos no estaba motivada por un beneficio personal. No eran obedientes para ser bendecidos sino para glorificar a Dios en primer lugar. No existe nada que honre más a Dios que la obediencia: “¿Qué es lo que más le agrada al SEÑOR: ¿tus ofrendas… y sacrificios, o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio…”, 1º Samuel 15:22 (NTV). “… Cuando yo saqué de Egipto a sus antepasados… les mandé… que me obedecieran… para que siempre les fuera bien”, Jeremías 7:22-23 (TLA). Cuando obedecemos somos bendecidos, pero por sobre todas las cosas hacemos que el nombre de Dios se haga famoso entre las naciones. En cambio, si desobedecemos atraemos la maldición y arruinamos la honra de Dios. Recuerda a David. Su pecado hizo que los enemigos se burlaran de Dios: “…Hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová…”, 2º Samuel 12:14. ¡Cuando pecamos ensuciamos la reputación de Dios y también la de su obra! Y si el que peca es un líder espiritual el efecto expansivo es mayor. ¿Quién quiere el ‘dios’ de los sacerdotes pedófilos? ¿Quién desea el ‘dios’ de los pastores corruptos? “Por culpa de ustedes el nombre de Dios es denigrado entre las naciones”, Romanos 2:24 (BLPH). Los escándalos eclesiásticos mancillan el nombre de Dios y arrasan con su obra en esta tierra. Cuidado porque la paciencia de Dios tiene un límite: “… No permitiré que se manche mi reputación…”, Isaías 48:11 (NTV). “… No permitiré que nadie deshonre mi nombre”, Ezequiel 39:7 (NTV). Basta de tirar por la cloaca el nombre de Dios. ¡La obediencia protege nuestros intereses y también los de Dios! Cuando obedecemos nos protegemos, protegemos nuestros intereses y protegemos el santo nombre de Dios; pero, además, incrementamos su reputación entre las naciones. ¡La obediencia al igual que la unidad es una forma de evangelizar! Pero no usamos ni la una ni la otra. Si realmente amáramos a Dios nos esforzaríamos por vivir en santidad y obediencia para que su nombre se haga famoso en las naciones. ¿Estamos dándole a los incrédulos motivos para que se burlen de nuestro Dios? Nuestro comportamiento, ¿honra al Señor? Las personas ungidas buscan siempre honrar a Dios. El salmista dijo: “No a nosotros, SEÑOR, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria… ¿Por qué han de decir las naciones: dónde está ahora su Dios?”, Salmo 115:1-2 (NBLH). Cuando el pueblo se entregó a la idolatría Dios quiso destruirlo y Moisés intercedió diciendo: “Dios mío… si lo destruyes, los otros pueblos van a pensar que no pudiste llevarlo hasta la tierra que le prometiste. También van a pensar que tú no los quieres…”, Deuteronomio 9:26-28 (TLA). Después de un tiempo el pueblo volvió a desobedecer y Moisés intercedió nuevamente por ellos: “Si matas a… este pueblo, las naciones que han oído hablar de tu fama dirán: El Señor no fue capaz de llevarlos… a la tierra que juró darles…”, Números 14:15-16 (NVI). Moisés no estaba interesado en su pescuezo o en el bienestar de su familia como sí en la reputación de Dios. Josué tenía el mismo corazón: “… ¿Qué pasará con la honra de tu gran nombre?”, Josué 7:9 (NTV). La reacción de estos ungidos del Señor no se parece en nada a la nuestra. Hermanos llevados por otros a juicio delante de los incrédulos. Policías a las puertas de los templos por divisiones intestinas; órdenes judiciales de desalojos; ambición desmedida por cargos eclesiásticos; líderes acostándose con mujeres que no son sus esposas. Gritos, insultos y peleas en los hogares. ¿Quién querrá conocer el ‘dios’ que ellos predican? Los creyentes hemos sido los primeros en mancillar el nombre de Dios. Basta ya. Dios espera respeto y honra de nuestra parte: “… El Señor… hizo escribir un libro recordatorio donde estaban los nombres de aquellos que respetan al Señor y… que siempre piensan en el honor de su nombre”, Malaquías 3:16 (PDT y NTV). La vida íntima de los ungidos está caracterizada por dos cosas: están preocupados por la gloria de Dios y, además, se identifican con Él entristeciéndose por el pecado. David dijo: “He llorado un mar de lágrimas porque la gente no sigue tus enseñanzas”, Salmo 119:136 (PDT). Dios desea que compartamos su tristeza por el pecado. En Ezequiel 9 Dios manda a marcar a los que lloraban y se lamentaban por el pecado de Israel, para protegerlos: “Recorre la ciudad… y pon una señal en la frente de los que sientan tristeza y pesar por todas las cosas detestables que se hacen en ella”, Ezequiel 9:4 (DHH). Lo peor de todo fue que Dios no encontró un solo ministro que hubiera derramado una lágrima por el pecado y la desobediencia del pueblo, Ezequiel 9:5-6. ¿Y nosotros? ¿Cuánto hace que no lloramos por los pecados de la nación? ¿Y por los propios? Solemos llorar por lo que Dios no llora y no lloramos por lo que sí deberíamos llorar. Cuán egoísta somos. La pérdida de hermanos y consiervos queridos produjo mucha tristeza en mí. Ese sentimiento no es malo, siempre que no tome el lugar de Dios en nuestro corazón. Procesar el duelo por la muerte de un ser querido es sanador y forma parte de la vida. Pero cuando la tristeza se perpetúa y la ausencia de esa persona nos aleja de Dios eso no está bien. Dios nos hizo ver que esos hermanos han sido promovidos a un mejor lugar. Están junto a Cristo disfrutando del cielo. Entonces, ¿por qué tanto dolor? ¿Lloramos de la misma manera por aquellos que están físicamente con nosotros, pero muertos o casi muertos espiritualmente? ¿Has estado llorando por los muertos espirituales que están en tu casa? ¡Cuántas personas fueron salvadas de la muerte física por la intercesión de la iglesia! Cónyuges velando, ayunando e intercediendo fuera de los hospitales que finalmente prevalecieron delante de Dios y obtuvieron la sanidad. ¿Lloran de la misma manera por sus vidas espirituales? Lograron salvar físicamente a sus seres queridos, pero, ¿y qué de sus vidas espirituales? Si esas personas no hacen las paces con Dios se perderán para siempre. Y aunque sabemos esa triste realidad no prevalecemos por sus vidas espirituales como sí lo hacemos por sus vidas físicas. ¿Por qué será? No será porque si se van nos quedamos solos. Te das cuenta cuán egoísta somos. Somos capaces de cualquier sacrificio para tenerlos físicamente a nuestro lado. ¡Y no está mal! Lo que está mal es que no pongamos el mismo empeño para verlos vivos espiritualmente. Honraríamos a Dios si diéramos testimonio de sus bendiciones y clamáramos al cielo por sus vidas espirituales de la misma manera que lo hacemos por sus vidas físicas.
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388: Orar la Palabra de Dios - 03/08/25 - #1363
Pastor José Luis Cinalli03/08/25 Orar la Palabra de Dios “Dedíquense a la oración…”, Colosenses 4:2 (NTV). “Nunca dejen de orar”, 1ª Tesalonicenses 5:17 (NTV). “… Dedíquense seriamente a la oración”, 1ª Pedro 4:7 (DHH). La Biblia dedica mucho espacio a la oración. Es un tema central y recurrente; sin embargo, ningún otro tema es tan infravalorado. Al comienzo de la Biblia encontramos a Adán y Eva haciendo una caminata de oración “a la brisa del atardecer”, Génesis 3:8 (NRV 1990). Hacia el final del Apocalipsis se halla la última oración registrada en la Biblia. Jesús dice: “Vengo pronto” y todos responden: “Amén. ¡Ven, Señor Jesús!”, Apocalipsis 22:20 (RVC). Abundan los ejemplos de personas que se entregaron a la oración. Jacob luchó con Dios en una larga noche de oración (Génesis 32); Daniel oraba tres veces al día (Daniel 6:10) y David invocó a Dios con todo su corazón, Salmo 27. Elías en el monte, Pablo y Silas en el calabozo. La oración es nuestra primera necesidad, nuestra más grande bendición; es el aliento del alma; sin ella nos volvemos azul. Veamos ahora algunas consideraciones bíblicas acerca de la oración: 1) Sin oración no hay salvación. “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”, Hechos 2:21; Romanos 10:13. Toda oración que salga de lo más profundo del corazón ya sea en forma de lágrimas, suspiro, grito, gemido o clamor será escuchada por Dios. Orar y perecer son dos cosas que nunca van juntas. ¡La oración no es una opción, es nuestra cuerda salvavidas! 2) Sin oración no hay esperanza. “He orado por ti”, Lucas 22:32 (NVI). Jesús oró por Pedro y hoy “vive perpetuamente para interceder por… nosotros”, Hebreos 7:25 (LBLA, ORO). “… Cristo… está sentado a la derecha de Dios… rogando por nosotros”, Romanos 8:34 (PDT). ¿Somos conscientes de lo que esto significa? Un intercesor personal las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Todo el día, todos los días Jesús mantiene a la vista del Padre el deseo ardiente por nuestra salvación. El ahora Jesucristo glorificado ruega por nosotros y, no dejará de hacerlo, hasta que hayamos cruzado la línea de llegada y entremos victoriosos a la vida eterna.3) Las oraciones ‘líquidas’ son preciosas para Dios. “Cuando Cristo vivió en la tierra… oró llorando… y Dios respondió a sus oraciones…”, Hebreos 5:7 (PDT). Las lágrimas son un recurso espiritual poderosísimo siempre que se las use como un arma de humillación y no de manipulación. Ezequías “lloró… con gran lloro” (2º Reyes 20:3) y Dios le dijo: “… He oído tu oración y he visto tus lágrimas. Voy a sanarte…”, 2º Reyes 20:5 (NTV). Dios le dijo a Josías: “... Estabas apenado… te humillaste… y lloraste delante de mí… Ciertamente te escuché…”, 2ª Crónicas 34:27 (NTV). ¿Cuánto hace que no vuelcas tu corazón delante de Dios con lágrimas? David lo hacía con frecuencia: “Señor, toda la noche estuve… llorando hasta que mi cama quedó bañada en llanto”, Salmo 6:6 (PDT); Salmo 39:12. Y luego dijo: “… Jehová ha oído la voz de mi lloro…”, Salmo 6:8. Job expresó: “Mis ojos llenos de lágrimas buscan a Dios” (Job 16:20, PDT) y lo encontró: “Hasta ahora sólo había oído de ti, pero ahora te he visto con mis propios ojos”, Job 42:5 (NTV). Jeremías nos aconseja: “Invoca al Señor de corazón… ¡Deja correr tus lágrimas a raudales, de día y de noche…!”, Lamentaciones 2:18 (LPD). ¡Las lágrimas que fluyen de un corazón arrepentido son preciosas para Dios! ¿Te acuerdas de la mujer pecadora que derramó perfume a los pies de Jesús? ¡También derramó lágrimas! “Se colocó detrás de Jesús llorando… y empezó a mojarle los pies con sus lágrimas…” (Lucas 7:38, PDT) y Jesús le dijo: “Tus pecados son perdonados… ve en paz”, Lucas 7:48-50 (NTV). ¿Y qué decir de Jacob? Sabemos que luchó con un ángel y que fue bendecido, ¿pero con qué armas? “Lloró y clamó para que lo bendijera…”, Oseas 12:4 (NTV). Las oraciones de utilería, superficiales, frías y sin lágrimas no producen resultado. Incluso más, Jesús aseguró que la siembra con lágrimas produce una gran cosecha: “El que con lágrimas siembra, con regocijo cosecha. El que llorando esparce la semilla, cantando recoge sus gavillas”, Salmo 126:5-6 (BAD).4) La oración intercesora es la más dulce de todas. “… Oren los unos por los otros”, Santiago 5:16 (NTV). La intercesión de Jesús es la más aceptable de todas las súplicas y cuanto más parecida sea nuestra oración a la de Cristo, más agradable será para el Padre. “Cristo… intercede por nosotros en presencia de Dios”, Hebreos 9:24 (BLPH). La ofrenda más dulce que podamos ofrecer a Dios es la oración que hacemos en favor de otras personas. A los intercesores Dios los tiene en alta estima. Observa lo que Pablo dijo de Epafras: “… Este siervo de Cristo… está siempre luchando en oración por ustedes…”, Colosenses 4:12 (NVI). Epafras no oraba simplemente por su grey, sino que batallaba en oración por ellos; es decir, agonizaba al punto de tensionar cada nervio y músculo de su cuerpo. ¡Bendita la iglesia que tiene pastores y líderes tan devotos como él!5) La oración motivada por los intereses del Señor, siempre recibe respuesta. “Busquen primero el reino de Dios y hacer su voluntad, y… Dios les dará… todo lo que necesiten…”, Mateo 6:33 (BDA2010, TLA). Ezequías oró buscando la gloria de Dios: “… Te rogamos que nos salves… para que todas las naciones de la tierra sepan que tú eres el único Dios”, 2º Reyes 19:19 (TLA). Y, ¿qué sucedió? “Esa noche” (2º Reyes 19:35) el Señor le dio la victoria. El salmista dijo: “No a nosotros, SEÑOR, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria…”, Salmo 115:1 (NBLH). Cuando el pueblo se entregó a la idolatría Dios quiso destruirlo y Moisés intercedió por ellos pensando solo en la gloria de Dios, Deuteronomio 9:26-28; Números 14:15-16. Josué tenía el mismo corazón: “… ¿Qué pasará con la honra de tu gran nombre?”, Josué 7:9 (NTV). El que quiera agradar a Dios, ver suplidas sus necesidades y recibir contestación a sus oraciones deberá colocar a Dios y a su obra en la cima de sus prioridades. ¡El que antepone los intereses del Señor vive bajo cielos abiertos! 6) La oración del justo es el deleite de Dios. “… La oración de los rectos es Su deleite”, Proverbios 15:8 (BTX2). Dios se complace y escucha con agrado las oraciones de aquellos que viven de acuerdo a su voluntad. Rara vez consideramos el placer que nuestra oración le brinda a Dios. A menudo acudimos para aliviar nuestras presiones y buscar su bendición. Pero qué alegría le daríamos a Dios si consagráramos tiempo a la comunión sincera con Él. Si nuestra oración deleita a Dios, no seamos frugales ni tacaños en aquello que complace su corazón. 7) La oración de los humildes es escuchada. “Si se humillare mi pueblo… yo oiré desde los cielos…”, 2º Crónicas 7:14. El fariseo y el publicano oraban al mismo Dios, leían la misma Torá y cantaban los mismos himnos, pero uno fue aceptado y perdonado, mientras que el otro rechazado y condenado. ¿Por qué razón la oración del fariseo nunca llegó al cielo? Por orgulloso. Despreciaba a los demás considerándose mejor que ellos e iba al templo solo para recordarle a Dios lo bueno que era: “… Te agradezco Dios, que no soy un pecador… no peco… Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos”, Lucas 18:11-12 (NTV). El publicano, en cambio, no se atrevía a levantar la mirada al cielo, sino que golpeaba su pecho diciendo: “Señor sé propicio a mí, pecador”, Lucas 18:13. La actitud con la que nos dirigimos a Dios tiene mucho que ver con la forma en que nosotros y nuestras oraciones son recibidas. San Agustín dijo: “si usted me preguntara que es la primera cosa en la religión, yo contestaría que la primera, la segunda y la tercera cosa más importante es la humildad”.8) La oración es el puente entre el pánico y la paz. “No se preocupen… no se aflijan (DHH)… no se angustien (LPD)… no se afanen por nada; más bien oren por todo (NT-BAD) … Así experimentarán la paz de Dios…”, Filipenses 4:6-7 (NTV). La oración alivia nuestras preocupaciones; la comunión con Dios sustituye la ansiedad por Su paz. Repasa la historia sagrada y verás que la súplica es el prefacio de las grandes bendiciones: “Así dice el Señor… he de concederle al pueblo… que me suplique…”, Ezequiel 36:27 (BAD). Si tuviéramos las bendiciones sin pedirlas las consideraríamos cosas comunes pero la súplica fervorosa hace que las bendiciones sean más preciosas que los diamantes. Por lo tanto, ni se te ocurra correr hacia el hombre para pedirle ayuda, preséntate ante Dios y preséntale tu causa. No hay nada demasiado grande para el poder de Dios, ni nada demasiado pequeño para Su cuidado paternal. ¡Si tu día está rodeado de oración, será menos probable que se desmorone!
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387: Los principios de la fe - 27/07/25 - #1362
27/7/2025Los principios de la fe“Tengan fe en Dios”, Marcos 11:22 (NTV).Jesús nos ordenó tener fe. La gente cree que la oración tiene el poder para cambiar las cosas; sin embargo, no es la oración la que tiene ese poder sino, ¡Dios! Ya que muchos creen que la oración en sí misma es la fuente de poder, cuando la prueban y no les funciona se decepcionan. El secreto de la oración eficaz, según Jesús es “tener fe Dios”. No es fe en la fe, ni fe en la oración sino, ¡‘fe en Dios’! La fe en Dios es la clave para la respuesta a nuestras oraciones. Ahora bien, la fe no es una gracia otorgada por el Señor a algunos pocos elegidos, tampoco se obtiene con simplemente desearla. Nadie tiene la facultad para producir fe. Dios, quien nos ordena creer también nos capacita para creer. ¿Y cómo lo hace? A través de los principios de la fe. Esto implica que debemos:1. Tener un corazón humilde. “Dios se opone a los orgullosos, pero muestra su favor a los humildes”, Santiago 4:6 (NTV). “Yo vivo… con los de espíritu arrepentido y humilde”, Isaías 57:15 (NTV); Mateo 5:3; Salmo 138:6; Mateo 23:12, 18:4. “Mientras más humildes sirvamos a los demás, más grandes seremos…”, Mateo 23:11 (NT-BAD). La humillación es el estado del corazón capaz de atraer la bendición de Dios: “Dios… derrama extraordinariamente bendiciones sobre los humildes”, 1ª Pedro 5:5 (NT-BAD). ¡Dios usa a hombres lo suficientemente débiles como para confiar en Él! ¿Recuerdas al publicano de la parábola de Jesús? “Cuando oró ni siquiera levantó la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho para mostrar que estaba arrepentido, y dijo: '¡Oh Dios, ten compasión de mí porque soy un pecador!'”, Lucas 18:13 (PDT). La única esperanza de este hombre era Dios. Nuestras buenas acciones no pueden justificarnos. Nuestros logros académicos, títulos universitarios o preparación teológica no nos dan ninguna ventaja delante de Dios. Nuestra encumbrada posición social o económica no nos hace merecedores de la gracia divina. Cuidado con creernos mejores de lo que en realidad somos o con halagarnos con la idea de que no somos tan malos y que hay algo en nosotros que nos hace ser dignos de las bendiciones de Dios. Por lo tanto, la actitud con la que nos dirigimos a Dios tiene mucho que ver con la forma en que somos admitidos. El publicano, rendido ante Dios, recibió mucho de su visita al templo porque fue humilde. En el reino de los cielos la manera de subir es hacia abajo. ¡Cuánto más humildes, más útiles para Dios! El peor enemigo de la fe es el orgullo. La incesante preocupación por nuestra propia reputación a los ojos de los hombres o la búsqueda de su aprobación más que la de Dios destruye el espíritu de fe en el corazón. “¿Cómo van a creer ustedes, si lo que les preocupa es recibir gloria unos de los otros y no se interesan por la verdadera gloria que viene del Dios único?”, Juan 5:44 (BDA2010). Los que buscan la gloria, aprobación y aplauso de los hombres no tienen la humildad para creer en Cristo y obedecerlo. Cuando un creyente o una iglesia tratan de impresionar a los del mundo para tener influencia sobre ellos por medio de logros humanos, organización eclesiástica o tamaño de congregación, dejan de ser iglesias y predicadores de Cristo. Un buen ejemplo bíblico es Saúl. Su interés no era agradar a aquel que representaba sino a la gente que lideraba: “Tuve miedo del pueblo y por eso hice lo que ellos me pidieron… Samuel respondió: — Ya que tú rechazaste el mandato del SEÑOR, él te ha rechazado como rey de Israel… Entonces Saúl volvió a implorar: —… al menos te ruego que me honres ante los ancianos de mi pueblo y ante Israel…”, 1º Samuel 15:24-30 (NTV). Lo único que le preocupaba a Saúl era que su imagen no fuera dañada delante del pueblo. Existen personas que “¡aman más el aplauso de los hombres que el aplauso de Dios!”, Juan 12:43 (NT-BAD). “No les importa la honra que proviene de… Dios”, Juan 5:44 (NTV). Jesús nunca hizo algo para agradar a la gente ni dejó de hacer algo por temor de la gente; Saúl sí. Buscó agradar al pueblo y perdió la confianza de Dios. Sigamos el ejemplo de Jesús quien dijo: “La aprobación o desaprobación de ustedes no me significa nada”, Juan 5:41 (NT-BAD). Pablo expresó: “No ando buscando que la gente apruebe lo que digo. Ni ando buscando quedar bien con nadie. Si así lo hiciera, ya no sería… un servidor de Cristo. ¡Para mí, lo importante es que Dios me apruebe!”, Gálatas 1:10 (TLA). “Nuestro único propósito es agradar a Dios…”, 2ª Corintios 5:9 (PDT). No sirvamos esperando el reconocimiento o la admiración de la gente. No esperemos aplausos, agradecimiento público o un cargo por nuestro servicio. Sirvamos solo por amor a Dios. ¡Los que buscan el honor del mundo pierden el honor de Dios y, los que buscan el honor de Dios pierden el honor del mundo! ¡La aprobación del Señor es infinitamente más valiosa que el aplauso del mundo! Es profundamente significativo el hecho de que las dos personas elogiadas por Cristo por su extraordinaria fe también hayan sido personas extraordinariamente humildes. Él centurión le dijo a Jesús: “Señor… no merezco que entre usted en mi casa. Basta con que ordene desde aquí que mi sirviente se sane y él quedará sano. Porque yo sé lo que es dar órdenes y lo que es obedecer. Si yo le ordeno a uno de mis soldados que vaya a algún sitio, ese soldado va. Si a otro le ordeno que venga, el viene; y si mando a mi sirviente que haga algo, lo hace”, Mateo 8:8-9 (TLA). Y Jesús le dijo: “… Nunca he visto en Israel a nadie con tanta fe”, Mateo 8:10 (PDT). Por otra parte, tenemos la mujer cananea quien se refirió a sí misma diciendo: “También los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces Jesús le dijo: –Mujer, qué grande es tu fe...”, Mateo 15:27-28 (BDA2010). ¿Recuerdas el día en que los discípulos le pidieron a Jesús que aumentara la fe? Jesús le contó una parábola en la que un sirviente debía ser humilde y obediente y terminó diciendo: “Cuando un sirviente vuelve de… cuidar las ovejas, ¿acaso su patrón le dice: “Ven y come conmigo”? No, le dirá: “Prepara mi comida… y sírveme… Luego puedes comer tú”. ¿Y le agradece el amo al sirviente por hacer lo que se le dijo que hiciera? Por supuesto que no. De la misma manera… Cuando ustedes hayan hecho todo lo que Dios les ordena, no esperen que él les dé las gracias. Más bien, piensen: somos solo sirvientes; no hemos hecho más que cumplir con nuestra obligación, Lucas 17:7-10 (NTV, TLA). Un corazón humilde y obediente es el secreto para incrementar la fe. 2. Creer las divinas promesas. Las promesas de Dios avivan la fe y, por la fe se obtienen las promesas. Debemos saturarnos de las Escrituras para conocer las promesas de Dios y creer que Él cumplirá todo lo que ha prometido. La fe se apoya en la fidelidad de que Dios cumple lo que promete. De Abraham se dice que “… cada día su fe se hacía más fuerte, y así él daba honra a Dios”, Romanos 4:20 (PDT). El Señor le prometió a Abraham ser padre de naciones cuando todavía no tenía hijos (Génesis 17:4), él le creyó y Dios cumplió su Palabra. ¡La fe crece en una persona que tiene fija su mirada en Dios y en sus promesas!3. Ejercitarse en la fe. Dios desea que obtengamos “las promesas de Dios” (Hebreos 11:33), pero eso requiere una fe perfeccionada y purificada por la paciencia. La paciencia juega un papel esencial en la fe. Dios tiene el propósito no solo de que la oración cambie la realidad sino, que también nos cambie a nosotros para que por medio del ejercicio de la paciencia se fortalezca nuestro carácter cristiano. Abraham pidió un hijo y Dios se lo prometió, pero los años pasaban y el niño no aparecía. La paciencia en la fe del patriarca se perfeccionó hasta que recibió lo prometido. Cuando lo improbable se convirtió en imposible, la paciencia se perfeccionó hasta el punto de obtener lo prometido: “Abraham esperó con paciencia y recibió lo que Dios le había prometido”, Hebreos 6:15 (NTV). Pero Abraham no fue el único, pues muchos obtuvieron promesas de la misma forma. Seamos entonces “imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”, Hebreos 6:12. ¿Ha sido o está siendo probada tu fe? ¿Has llegado al punto de querer desistir? No lo hagas. Espera. Soporta “porque fiel es el que prometió”, Hebreos 10:23. La misma prueba por la que estás pasando es la que perfecciona la voluntad de Dios en tu vida, preparándote para la bendición: “No desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido”, Hebreos 10:35-36 (NTV).
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386: Familias que perpetúan la gloria de Dios - 20/07/25 - #1361
Pastor José Luis Cinalli 20/07/25Familias que perpetúan la gloria de Dios “… El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a la mujer con quien se casa… y los dos serán un solo cuerpo (PDT)… este… misterio… ilustra la relación de Cristo con la iglesia”, Efesios 5:31-32 (NT-BAD, CAS). La familia es la institución más antigua que se conoce. Fue creada por Dios y es tan sagrada que se la compara con la relación entre Cristo y su iglesia: “… Ilustra la manera en que Cristo y la iglesia son uno”, Efesios 5:32 (NTV). El fundamento de una familia bendecida es Cristo. “... La casa resiste... porque está fundada... sobre la roca”, Lucas 6:48 (NT-BAD). Y “la roca es Cristo”, 1ª Corintios 10:4. La vida familiar tiene mucho que ver con nuestra vida espiritual. La salud espiritual de los integrantes de una familia es la clave de su bendición. Cuando la vida del Espíritu mengua, la familia no tiene futuro. Qué infravalorada está la dimensión espiritual en el hogar. Se habla mucho acerca del amor; sin embargo, para que una familia tenga éxito hace falta más que amor: ¡hace falta Dios! Cuánto más espirituales sean los integrantes, más fuerte, duradera, armónica y feliz será la familia. Y no solo eso, ¡cuánto más cerca de Dios estén los miembros de una familia, más cerca estarán entre ellos! Aprende y practica este gran principio espiritual y te ahorrarás una multitud de problemas: ¡la unidad familiar es el resultado de la unidad con Cristo! Disfrutar de un hogar bendecido no es obra de la casualidad ni un golpe de suerte sino el resultado de ser llenos del Espíritu Santo: “No se emborrachen… más bien llénense del Espíritu”, Efesios 5:18 (BLA). Vivir en el fuego del Espíritu es imposible sin el ejercicio de las disciplinas espirituales; de ahí la imperiosa necesidad de velar por la vida espiritual. Debe haber una unidad perfecta con Dios para que haya una unidad perfecta en la familia. ¡La raíz de las desgracias familiares es el alejamiento de Dios! Las familias están como están porque están lejos de Dios. Pablo ordena que “las casadas estén sujetas a sus propios maridos” (Efesios 5:22) y que los esposos ofrezcan sus vidas por sus esposas, tal como lo hizo Cristo por su iglesia (Efesios 5:25); pero antes dijo cómo lograrlo: “Llénense del Espíritu”, Efesios 5:18 (BDA2010). No es difícil para una mujer sujetarse a un hombre que ama incondicional y sacrificialmente, como Cristo lo hizo. No es difícil para un hombre amar de esa manera si está lleno del Espíritu y “permanece llenándose con el… Espíritu Santo”, Efesios 5:18 (DA, DHH). Una persona poseída por el Espíritu es aquella que se ha rendido totalmente, viviendo bajo la influencia y dirección permanente del Espíritu, Juan 3:8. Y Jesús dijo que el propósito de una vida controlada por el Espíritu es glorificarlo a Él, Juan 16:13-14. Existe una relación muy íntima entre la vida en el Espíritu y la vida en la familia. ¡Para que la familia funcione sus integrantes tienen que ser y permanecer llenos del Espíritu Santo! La dimensión espiritual es el bien más preciado de una familia. Pensemos en Adán y Eva. El matrimonio no tenía fisuras y su familia era un ejemplo hasta el día en que descuidaron su mayor tesoro: la relación con Dios. Adán y Eva perdieron el Edén, pero antes ‘perdieron’ a Dios en el lugar secreto. El éxito en la vida y, por supuesto en la familia, fluye del éxito en el lugar secreto. Insistimos en este punto: ¡la unidad de la familia es un derivado de la comunión de cada uno de sus integrantes con Dios! ¿No estás convencido? Medita entonces en la oración que Jesús elevó al Padre: “…Te pido que se mantengan unidos entre ellos… Para eso deberán permanecer unidos a mí… Así la unidad entre ellos será perfecta…”, Juan 17:21-23 (TLA). Si te alineas con el cielo y comienzas una vida vibrante de intimidad con el Espíritu, el resultado será la unidad en tu matrimonio y en tu familia. Qué gran lección: ¡la unidad con Cristo atrae la unidad familiar! ¡Y una familia unida es una familia bendecida! ¡Y una familia bendecida glorifica a Dios! Jesús enseñó que, cuando estemos unidos entre nosotros, el mundo creería en Él: “… Que se mantengan unidos entre ellos… Así la gente de este mundo creerá que tú me enviaste”, Juan 17:21 (TLA). ¡Muéstranos una familia cuyos integrantes crecen en su relación con Dios y te mostraremos una familia con un esplendoroso futuro! Todos aquellos que tuvieron familias bendecidas hicieron de la relación con Dios la prioridad de sus vidas. Repasa la historia y lo verás. ¡La mejor manera de cuidar nuestra familia es cuidando nuestra relación con Dios! Veamos ahora tres ejemplos bíblicos de familias bendecidas. Una es la de Juan el Bautista. El Espíritu Santo resalta la estrecha relación de sus padres con Dios: “...Ambos eran realmente rectos ante Dios y llevaban una conducta intachable…”, Lucas 1:6 (Castillian). La lupa del inspirado escritor bíblico está puesta en la vida espiritual de ambos. Elisabet era una mujer “llena del Espíritu Santo” (Lucas 1:41, NTV) al igual que su esposo Zacarías, Lucas 1:67. Ellos hicieron de Dios el centro de sus vidas, luego el centro de su matrimonio y, como consecuencia, tuvieron un hijo lleno del Espíritu Santo: “Tu hijo… será grande a los ojos del Señor..., y lleno del Espíritu Santo aun antes de nacer”, Lucas 1:13-15 (NTV). Disfrutar de una familia como la de Zacarías y Elisabet, con hijos ‘grandes delante de Dios y llenos del Espíritu Santo’ como Juan el Bautista tiene su precio. La buena noticia es que todo el que se lo proponga puede pagarlo, ya que no se trata de dinero sino de consagración. El segundo ejemplo es la familia de Obed-Edom. “El SEÑOR lo bendijo a él y a toda su familia” (2ª Samuel 6:11, NVI) ¿La razón? Trataron bien a Dios. Cobijaron el arca con temor y reverencia. Honraron la presencia del Señor con respeto y expectación. Y, como resultado, toda la familia fue bendecida. Los descendientes de Obed-Edom sirvieron a Dios como porteros, encargados de las provisiones y del tesoro del templo por muchas generaciones, 1ª Crónicas 26:8,15; 2ª Crónicas 25:24. El tercer ejemplo es la familia de Jesús. Antes de que muriera, su familia estaba en crisis porque sus hermanos no creían en él (Juan 7); pero después de que todos ellos se volvieron a Dios, la familia se unió, Hechos 1:14. La comunión de cada uno de ellos con Dios trajo la bendición familiar y la llenura del Espíritu Santo. ¡Dios es un Dios de bendiciones familiares! Y existen prosperidades sobrenaturales que serán liberadas cuando invirtamos en el desarrollo espiritual de la familia. Un aspecto más a tener en cuenta: El diseño bíblico para la familia bendecida consiste en un pacto solemne hecho entre tres: hombre, mujer y Dios; un hombre y una mujer llenos del Espíritu que se unen en una relación matrimonial para toda la vida: “… El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a la mujer con quien se casa, para poder ser una sola carne…”, Efesios 5:31 (NT-BAD). El matrimonio es una institución establecida y regulada por Dios. Establecida y regulada, ¿por quién? ¿Por el estado? ¿Por la iglesia? No, por Dios. “… En el comienzo, Dios creó al hombre y a la mujer. Por eso el hombre dejará a su papá y a su mamá para unirse a su esposa… Así que ya no son dos sino uno solo. Esas dos personas han sido unidas por Dios, y nadie debe separar lo que Dios ha unido”, Marcos 10:6-9 (PDT); Génesis 2:24. El hogar debe ser dirigido por la ley de Dios o no tendrá futuro. El ideal de Dios es una familia que comienza con una relación matrimonial monógama y heterosexual: “… Cada hombre debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo”, 1ª Corintios 7:2 (BAD). ¡Y debe ser para siempre! “A los casados les doy esta orden… del Señor: que la esposa no se separe de su esposo… De la misma manera, el esposo no se divorcie de su esposa”, 1ª Corintios 7:10-11 (PDT). Entonces, ¿es posible disfrutar de una familia bendecida? Claro que sí. Respeta las leyes espirituales para el buen funcionamiento de la familia y vivirás la realidad de un hogar bendecido; pues cuando se edifica conforme al diseño de Dios, la familia funciona. Conclusión. Una familia bendecida comienza con dos personas espirituales: un hombre y una mujer que se casan y permanecen casados, dependiendo y llenándose del Espíritu Santo. La Biblia dice claramente que “el hombre que honra al Señor y se complace en sus mandatos” (Salmo 112:1, DHH) tendrá una familia bendecida. “Sus hijos tendrán éxito en todas partes; toda una generación de justos será bendecida”, Salmo 112:2 (NTV). ¿Anhelas una descendencia floreciente y bendecida? No se te ocurra creer que acumulando montones de oro y plata podrás lograrlo. La única manera es vivir consagrado a Dios, sirviéndolo siempre. Además, se le promete felicidad y bendición: “¡Qué feliz es el que teme al SEÑOR, todo el que sigue sus caminos!... ¡Qué feliz y próspero será! Tu esposa será como una vid fructífera, floreciente en el hogar. Tus hijos serán como vigorosos retoños de olivo alrededor de tu mesa. Esa es la bendición del SEÑOR para los que le temen. Que el SEÑOR te bendiga continuamente…. Que vivas para disfrutar de tus nietos…”, Salmo 128:1-6 (NTV). Como verás, el Eterno tiene un poderoso consejo para todos: ¡la recompensa por seguir a Dios es una vida familiar bendecida! ORACIÓN “Amado Señor: gracias por tu fiel amor y tu infinita misericordia; gracias por cada promesa de bendición para mi hogar. Hoy reconozco que mi familia es una bendición de tu parte, “un regalo... y una herencia” (Salmo 127:3, NTV, RV60) y la agradezco de todo corazón. La promesa de que “todas las familias de la tierra serán bendecidas...” (Génesis 12:3, NTV) incluye la mía; por lo tanto, declaro que viviremos bajo cielos abiertos y que todos los integrantes de mi casa serán salvos. Oh Dios, gracias porque “¡tu salvación se extiende a los hijos de los hijos de los que son fieles a su pacto...!”, Salmo 103:17-18 (NTV). Por fe declaro que mi familia será llena del Espíritu Santo conforme a tu palabra: “Derramaré mi espíritu sobre tus descendientes y mis bendiciones sobre tus hijos”, Isaías 44:3 (PDT). Proclamo que mi casa será bendita por mil generaciones, en acuerdo a tu promesa: “Yo siempre seré tu Dios y el Dios de todos tus descendientes”, Génesis 17:7 (NTV). Mis finanzas serán prosperadas y mi “casa estará llena de riquezas y bienestar...”, Salmo 112:3 (PDT) para ejercer generosidad hacia tu reino y procurar la extensión del evangelio. En el nombre de Jesús, anulo cualquier maldición sobre mi hogar conforme a la promesa de que tú pelearás por nosotros (Jeremías 23:10) y nos protegerás (Deuteronomio 33:3); de ese modo, nuestra “descendencia... siempre vencerá a sus enemigos”, Génesis 22:17 (DHH). Declaro que el amor y la unidad sellarán mi hogar conforme a Deuteronomio 32:30. Con autoridad proclamo que “ninguna maldición puede tocarnos y que ninguna magia ejercerá poder” (Números 23:21-23, NTV) porque Dios cambiará cualquier “maldición en bendición”, Deuteronomio 23:5 (BLPH); Romanos 8:31. Declaro que “El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida y mi familia”, Salmo 138:8, NTV. Toda perversidad sexual es echada de mi casa. La pornografía no entra. El adulterio no tiene lugar. Renuncio a todos los ídolos y declaro que Jesús es el Señor de mi vida y de mi hogar y que “mi familia y yo serviremos al Señor”. Josué 24:15. En tu nombre recibimos sabiduría para tomar buenas decisiones, conforme a lo prometido en el Salmo 110:10 y 112:5. Hoy declaro un legado de fe sobre todos los que viven bajo mi techo. Libero el favor y la perfecta voluntad divina para que los sueños de Dios se cumplan. Por fe empezamos a vivir en un tiempo de favor sobrenatural como nunca antes, pues está profetizado: “Yo les daré un solo corazón y un solo camino para que siempre sientan temor de mí, por su propio bien y el de sus descendientes”, Jeremías 32:39 (PDT). Por último y con todas mis fuerzas clamo a ti: “Bendice, pues, la familia de este tu siervo, para que permanezca siempre en tu presencia, pues cuando tú concedes una bendición, SEÑOR, ¡es una bendición eterna!”, 1ª Crónicas 17:27 (NBV). Amén”.
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385: La oración, nuestra arma de guerra - 13/7/2025 - #1360
Pastor José Luis Cinalli13/7/2025La oración, nuestra arma de guerra “Para destruir las fortalezas del mal… empleo… las invencibles armas del todopoderoso Dios”, 2ª Corintios 10:4 (NT-BAD). La oración es, para el cristiano, el recurso infalible en cualquier caso y en cualquier necesidad. Eso sí, la oración es un arma eficaz siempre que no esté fuera de servicio. La oración no tiene límites si se la usa. Ya que está escrito que la oración llega al cielo: “… Su oración llegó hasta la santa morada de Dios en el cielo” (2º Crónicas 30:27, LPD) no aceptes que el diablo rompa tu confianza en la promesa de Dios. Recuérdale lo que está escrito. No existe oración que el diablo tema más que la oración que dice: “escrito está”. Por otra parte, recuerda que ¡Dios no hace nada si no es en respuesta a la oración! Alguien describió la pobre cosecha de una iglesia sin oración diciendo: ¡en Hechos 2, oraron durante diez días, Pedro predicó diez minutos y fueron salvas tres mil personas! ¡Hoy en día, la iglesia ora diez minutos, predica diez días, y son salvadas tres! ¿Estás usando la poderosa e indestructible arma de la oración con efectividad? En los momentos de mayor necesidad, ¿a quién acudes en busca de ayuda? Dios dijo: “... Los que confían en mí no serán defraudados”, Isaías 49:23 (PDT). “Por cuanto en mí ha puesto su amor... me invocará, y yo le responderé...”, Salmo 91:14-15.Ya que la oración es el recurso más importante del cristiano, veamos algunos aspectos bíblicos: 1) La oración es la respuesta a la crítica injusta. “Responden a mi amor con acusación, pero yo me entrego a la oración… yo soy solo oración”, Salmo 109:4 (VIN2011, CJ). David es acusado, calumniado e injuriado injustamente y, ¿cómo responde? ¡Con oración! Una cosa es innegable: vas a tener críticos y gente que no te va a querer. Hay personas que hagas lo que hagas nunca las agradarás. No desperdicies tu tiempo tratando de ganártelas. Tienes una tarea que lograr, tienes un destino por alcanzar. No desperdicies tu tiempo peleando con ellos. Hay gente que te criticará y te sentirás tentado a desahogar tus emociones. En ese caso pregúntate: ¿vale la pena? Reconoce que algunos desafíos que salen a tu encuentro son simplemente distracciones que quieren alejarte de tu destino. “Evitar la pelea es una señal de honor”, Proverbios 20:3 (NTV). ¡Existen batallas que no valen la pena pelear! ¿Qué hizo Nehemías cuando Sambalat y Tobías lo criticaron abiertamente? “Yo oré...”, Nehemías 4:4 (TLA). Cuando Dios te encomiende una misión, siempre estarán los Sambalat y Tobías intentando hacer que participes en peleas que no tienen importancia. Intentarán desenfocarte y desgastarte emocionalmente para que no cumplas con tu misión. No cedas ante las distracciones, no te desenfoques, no te desgastes emocionalmente, presenta tu caso al tribunal superior, plántate a las afueras del cielo y bombardea sus puertas a cañonazos; ¡la oración tiene ese poder!2) La oración perseverante nos hace esperar en medio de los silencios de Dios. “… Lo llamé, pero no respondió”, Cantares 5:6. Se dice que Dios no llega tarde, pero a menudo, tampoco llega temprano. Con demasiada frecuencia Dios tarda en contestar nuestras oraciones y su propósito es probar nuestra fe, como en el caso de la mujer sirofenicia. Aunque pedía a gritos por su hija endemoniada “Jesús… no le contestaba… ni una palabra”, Mateo 15:23 (NTV, N-C). Finalmente, y después de tanto insistir, la mujer reveló su gran fe y obtuvo el milagro: “Apreciada mujer, le dijo Jesús, tu fe es grande. Se te concede lo que pides. Y al instante la hija se sanó”, Mateo 15:28 (NTV). En otra oportunidad “cuando (Jesús) oyó que (Lázaro) estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba”, Juan 11:6. No confundas el silencio de Dios con la negación. La prolongada demora de Dios en contestar nuestras oraciones suele ser el medio más efectivo para fortalecer la fe. No permitas que Satanás sacuda tu confianza en el Dios de la verdad señalando tus oraciones sin respuestas. Las oraciones demoradas no son desoídas. El tiempo de Dios para traer la bendición es el más apropiado. El día en que el silencio de Dios sea la respuesta a tu oración, sabrás entonces que tu pie ha sido puesto en el primer escalón de la fe.3) La oración nos conduce al conocimiento de la voluntad de Dios. “Jesús… se arrodilló hasta tocar el suelo con la frente, y oró a Dios”, Mateo 26:39 (TLA). Jesús oró tantas veces como fue necesario hasta conocer la voluntad del Padre. Cuando ingresó al Getsemaní ‘la copa’ parecía algo dudoso, pero cuando salió del huerto estaba convencido acerca de la voluntad de Dios. Al ingresar dijo: “Si es posible pasa de mí esta copa”, Mateo 26:39. Luego, cuando Pedro le cortó la oreja al siervo del sumo sacerdote, Jesús le dijo. “Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?”, Juan 18:11. Jesús no se rindió hasta encontrar la respuesta. Pablo oró tres veces pidiéndole a Dios que le quitara la espina en su carne hasta que finalmente Dios le mostró su voluntad, 2ª Corintios 12:9. No podemos orar algunas veces y darnos por vencidos. La prisa no debe ocupar ningún lugar ni en la fe ni en la oración. La fe soporta el tiempo. Jesús y Pablo tuvieron que orar tres veces para encontrar una respuesta. Quizás tú tengas que orar aún más. La clave es perseverar. No debes abandonar. ¿Eres de los que se rinden demasiado pronto cuando Dios no contesta las oraciones? Ora todo el tiempo que necesites hasta que encuentres su voluntad. ¡Ora con vehemencia! ¡Una oración que no mueve el corazón del que ora no puede mover el corazón de Dios! 4) La oración de gratitud es un perfume agradable para Dios. “¡Bendito sea Dios, que no ha rechazado mi súplica ni me ha retirado su amor!”, Salmo 66:20 (BDA2010). El salmista está agradecido porque Dios ha escuchado su oración. ¿Somos así de agradecidos por los favores que recibimos a diario sin merecerlo? Dios sigue siendo fiel, aun cuando somos indiferentes a su bondad y nuestras oraciones son débiles y escasas. La tendencia es a aflojar en las oraciones, a menos que estemos en apuros o las penas aumenten. Solemos acudir a Dios cuando la tormenta arrecia, pero descuidamos la oración cuando el sol sale y la vida nos sonríe. El Salmo nos recuerda que la oración fue escuchada porque David se arrepintió de sus pecados. Cuidado con acercarnos a Dios con las manos abiertas, pero el corazón cerrado. Cuando no hay señal de arrepentimiento Dios no contesta nuestra oración. “Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado”, Salmo 66:18 (NTV). Si nos negamos a arrepentirnos y confesar nuestros pecados Dios se negará a escucharnos y bendecirnos. “Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón”, Proverbios 28:13 (NTV). El pecado aleja a Dios, pero la confesión y la restitución restauran el compañerismo con el Señor. “… Si mi pueblo se humilla, y ora y me busca, y… abandona su mala conducta, yo escucharé en el cielo su oración, perdonaré sus pecados y los haré prosperar de nuevo”, 2º Crónicas 7:12-14 (TLA). ¡Seamos sinceros en admitir, confesar y abandonar el pecado; cuanto más rápido lo hagamos, más rápido vendrá la bendición de Dios! 5) La oración más importante no es la más larga sino la más intensa. El fariseo recitó una extensa oración mientras que el publicano dijo solo seis palabras, golpeándose el pecho: “Dios, sé propicio a mí, pecador”, Lucas 18:13. La oración de éste llegó primero, la del otro nunca fue escuchada. Nuestras oraciones tienen que ser hechas con el corazón. La oración es como el fuego, ¡es esencial que esté al rojo vivo! Quienes no suplican con fervor, no suplican en absoluto. Las oraciones frías piden al Señor que no las escuche. Mientras se hundía en las profundas aguas de la incredulidad Pedro hizo una oración aún más corta que la del publicano, pero igualmente efectiva: “¡Señor, sálvame!”, Mateo 14:30. Dios escucha el clamor desesperado. En nuestras horas de tribulación nos sentimos impulsados a la oración, al lugar de Su Presencia en busca de la ayuda del Todopoderoso. Cuando se desata la tormenta el creyente se abre paso a toda vela al lugar de refugio. Y en esos casos las oraciones cortas sus suficientes. Nuestras urgencias son oportunidades para que Dios despliegue todo su poder. ¿Por qué esperar a último momento para mirar al cielo? Aun así, Dios compensa nuestra demora y extiende misericordia. ¿Estás sumergido en las aguas turbulentas de la dificultad? Acude al trono de la gracia. Consigue su poderosa ayuda y todo irá bien. Cuando ya no puedas, Jesús todo lo puede.
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384: El secreto del poder en la oración - 6/7/2025 - #1359
Pastor José Luis Cinalli6/7/2025El secreto del poder en la oración “… Dios escucha nuestras oraciones cuando le pedimos conforme a su voluntad… y cualquier cosa que le pidiéremos conforme a su… voluntad, nos la otorga”, 1ª Juan 5:14 (PDT, ORO). “Dios escucha… Dios otorga”. Cuando Dios escucha una oración concede la petición. “… Sabemos que él nos oye… también sabemos que nos dará lo que le pedimos”, 1ª Juan 5:15 (NTV). Decir que el Señor escucha y responde una oración es redundante. Eso sí, ¡la oración que Dios atiende es aquella que se hace conforme a su voluntad! “… Si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye”, 1ª Juan 5:14 (RVA). “Dios… escucha a quienes hacen su voluntad”, Juan 9:31 (BAD). Y hacemos su voluntad cuando obedecemos: “Recibimos todo lo que le pedimos porque obedecemos… y hacemos lo que le agrada”, 1ª Juan 3:22 (BAD). “Si… obedecen todo lo que les he enseñado, recibirán… todo lo que pidan”, Juan 15:7 (TLA); Santiago 5:16. ¡La obediencia es la condición indispensable de la oración contestada! Sería una verdadera hipocresía aferrarnos a algún pecado y, al mismo tiempo, acercarnos a Dios para pedirle una bendición. David dijo: “Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado”, Salmo 66:18 (NTV). Jesús expresó: “Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran… y se les concederá”, Juan 15:7 (NBLH, NVI). Recordemos que para Jesús la palabra ‘permanecer’ es sinónimo de obedecer. “Cuando obedecen mis mandamientos permanecen en mí… así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”, Juan 15:10 (NTV). Jesús espera que tengamos con Él la clase de relación que Él tenía con el Padre. La intimidad siempre creciente con Jesús nos permitirá vivir sumisos a su voluntad y, como consecuencia, nuestras oraciones serán cada vez más efectivas. “Si pedimos algo según su voluntad, él nos oye”, 1ª Juan 5:14 (RVC). “Según su voluntad”. La voluntad de Dios es la única limitación a nuestras oraciones y siempre es para nuestro bien. Un padre juicioso y bondadoso no da a su hijo lo que pide, si eso resulta perjudicial para él. En nuestra ignorancia podríamos estar pidiendo mal, en cuyo caso es una bendición que Dios nos niegue la petición. Pablo constituye un ejemplo bíblico muy claro, pues tenía una espina en su carne, “un mensajero de Satanás” (2ª Corintios 12:7, NTV) para atormentarlo. Pablo dijo: “En tres ocasiones… le supliqué al Señor que me la quitara. Cada vez él me dijo: “Mi gracia es todo lo que necesitas, mi poder actúa mejor en la debilidad”, 2ª Corintios 12:8-9 (NTV). Cuando Pablo supo cuál era la voluntad de Dios la aceptó de buena gana: “Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí”, 2ª Corintios 12:9 (NTV). Por otro lado, cuidado con obstinarnos en pedir algo que sabemos que no es la voluntad de Dios. El clamor de los israelitas incrédulos por carne fue concedido, pero para su doloroso perjuicio: “… Israel… comenzó a quejarse: “¡oh, si tuviéramos un poco de carne!... Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto y teníamos todos los pepinos… los puerros, las cebollas y los ajos que queríamos. ¡Pero ahora lo único que vemos es este maná!... hemos perdido el apetito”, Números 11:4-6 (NTV). Entonces el Señor “hizo soplar un viento que trajo… codornices… en una extensión de hasta un día de camino… y a una altura de… un metro del suelo. La gente… recogió codornices… El que menos recogió, recogió dos toneladas… No habían todavía comenzado a masticar la carne cuando el Señor se enojó con ellos y les envió una terrible enfermedad. Entonces ellos llamaron ese sitio Tumbas de la glotonería porque allí enterraron a la gente que no pensaba sino en comer”, Números 11:31-34 (PDT). Si queremos que Dios conteste nuestras oraciones; entonces, nuestra voluntad debe coincidir con la suya. ¡Cuando nuestros deseos no están alineados con los de Dios, la oración es denegada! Por otra parte, ¡la fe nos hace aceptar la voluntad de Dios como lo mejor para nosotros! Debemos agradecer que las respuestas de Dios son más sabias que nuestras oraciones. También es posible que, sin que nosotros lo sepamos, nuestras oraciones hayan sido respondidas. “Si pagamos nuestras deudas en oro nadie puede culparnos por no pagarlas en plata y, si Dios nos concede misericordias espirituales en abundancia en lugar de bendiciones temporales, entonces ha escuchado nuestra oración”, Spurgeon. Cristo oró en el Getsemaní y Dios escuchó su clamor, pero no le quitó la copa del sufrimiento. Sin embargo, aceptó la ofrenda de su vida, Hebreos 10:10. La Biblia promete que Dios “nos dará lo que le pedimos” (1ª Juan 5:15, NTV), pero no promete que la respuesta llegará inmediatamente. Abraham pidió un hijo y Dios prometió dárselo, pero transcurrieron 25 años antes de que Abraham tuviera a Isaac en sus brazos. La Biblia habla mucho de esperar en Dios, por lo tanto, nos equivocamos al pensar que nuestras oraciones deben recibir respuesta de inmediato. ¡La oración efectiva es aquella que involucra el conocimiento de la voluntad de Dios! Luego viene “la seguridad… de que Dios escucha nuestras oraciones”, 1ª Juan 5:14 (PDT). ¡El secreto del poder en la oración es conocer la voluntad de Dios! Y es la Biblia la que nos revela la voluntad de Dios. Por ejemplo, cuando oramos por la salvación de las personas sabemos que estamos orando conforme a su voluntad porque la Biblia dice: “Exhorto… que se hagan… oraciones… por todos los hombres… Esto es bueno y agradable delante de Dios... el cual quiere que todos sean salvos…”, 1ª Timoteo 2:1-4 (LBLA). Oramos conforme a su voluntad cuando pedimos: A) El perdón de los pecados: “Si admitimos nuestros pecados, Dios nos perdonará…”, 1ª Juan 1:9 (PDT); Isaías 1:18; Efesios 1:7; Hechos 10:43; Lucas 24:47; Jeremías 31:34. B) La santificación: “Dios quiere que ustedes sean cada vez más puros… que sean santos en todo lo que hagan”, 1ª Tesalonicenses 4:3 (PDT) y 1ª Pedro 1:15 (NTV). C) Consuelo en las pruebas: “Bendito sea Dios… que siempre nos da consuelo… nos consuela en todos nuestros sufrimientos…”, 2ª Corintios 1:3-4 (PDT). D) Poder espiritual para cumplir con el llamamiento divino: “Dios, su Padre… dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan”, Lucas 11:13 (TLA). E) El avivamiento. “Bendeciré a mi pueblo y a sus hogares... les enviaré las lluvias que necesiten; habrá lluvias de bendición”, Ezequiel 34:26 (NTV). “Pídanme lluvia… y haré que llueva en abundancia”, Zacarías 10:1 (TLA). “Dios vendrá a visitarnos… vendrá de nuevo sobre nosotros… y con su poder creador convertirá el desierto en tierra fértil, y la tierra fértil… será mucho más fértil”, Isaías 32:15 (TLA, DHH); Oseas 6:3 (BAD); Isaías 35:7; Hageo 2:6-7; Isaías 43:19-20. Ahora, todos quisiéramos saber cuál es la voluntad de Dios en cuestiones personales. Pablo dijo: “Traten de averiguar qué es lo que Dios quiere que hagan”, Efesios 5:17 (TLA). Y Santiago agrega: “El que desee saber lo que Dios espera de él, pregúntele al Señor. El con gusto le responderá…”, Santiago 1:5 (NT-BAD). Además “el Espíritu colabora con nosotros… porque no sabemos lo que es pedir como conviene… el Espíritu le pide a Dios por nosotros… a través de gemidos…”, Romanos 8:26 (LBN, PDT). ¡Qué bendición! El Espíritu Santo intercede por nosotros, a través de nosotros. Jesús, en cambio, intercede por nosotros sin nuestra participación, Romanos 8:34. Pablo dijo que “nosotros… gemimos” (Romanos 8:23) y luego que “el Espíritu… intercede por nosotros con gemidos”, Romanos 8:26. No son dos gemidos sino uno solo. Si “el Espíritu mora en nosotros” (Romanos 8:9) tenemos a ‘alguien’ en nuestro interior que conoce perfectamente la voluntad de Dios y nos ayuda intercediendo a nuestro favor. Eso sí, su ilimitado poder para interceder está condicionado a nuestra disposición para orar. Si no nos entregamos seriamente a la oración, el Espíritu no podrá ayudarnos y, entonces, desperdiciaremos la gran oportunidad de ser bendecidos por Dios mismo. Orar no es solo hablar con Dios sino, sobre todo, escucharlo en la intimidad para conocer su voluntad y transformar la oración en certera y asertiva. La oración bíblica no intenta convencer al Señor para que nos de lo que queremos; más bien, es someter nuestra voluntad a la suya. Es orar como Jesús nos enseñó: “Hágase tu voluntad…”, Mateo 6:10. La clave entonces para conocer la voluntad de Dios es esperar pacientemente en su presencia hasta que el Espíritu Santo nos guíe. “Quédate quieto en la presencia del SEÑOR, y espera con paciencia a que él actúe…”, Salmo 37:7 (NTV). “Dios mío, enséñame a vivir como tú siempre has querido… muéstrame la senda correcta… señálame el camino que debo seguir. Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva. Todo el día pongo en ti mi esperanza”, Salmo 25:4-5 (TLA, NTV). Hay que aprender a esperar pacientemente en oración hasta que Dios revele su voluntad. Cuando se trata de orar, no cuelgues, espera hasta ser atendido. ¡El gran secreto del poder en la oración es un corazón que ora con perseverancia y espera pacientemente en la presencia de Dios!
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383: La oración y la escuela del silencio - 29/06/25 - #1358
Pastor José Luis Cinalli29/06/25La oración y la escuela del silencio “Jesús... solía retirarse a lugares solitarios para orar”, Lucas 5:15-16 (BAD). Apartarse para crecer en el conocimiento de Dios es una de las disciplinas espirituales más devaluadas y menos practicada; sin embargo, es capaz de hacer la gran diferencia en nuestra supervivencia espiritual. Jesús practicaba esta disciplina espiritual: “Jesús... se retiró otra vez a lo alto del monte, para estar solo”, Juan 6:15 (DHHe). Los retiros de Jesús duraban horas o días, Mateo 4:1. Solía ir solo (Mateo 14:23) o llevaba a sus discípulos: “Jesús... se fue al Monte… como era su costumbre. Los discípulos lo acompañaron. Cuando llegaron al lugar, Jesús les dijo: “Oren...”, Lucas 22:39-40 (TLA). Los retiros espirituales de Jesús con sus discípulos eran habituales. Esa es la razón por la que Judas supo dónde encontrarlo la noche que lo entregó: “Judas... conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos”, Juan 18:2. El retiro es una pausa en nuestra vida cotidiana para profundizar nuestra relación con Dios. Es un tiempo propicio para hacernos un chequeo espiritual. Puede durar algunas horas o extenderse por varios días. Eso sí, es difícil de practicar porque la cultura actual nos programa para sentirnos cómodos con el ruido y las multitudes, no con el silencio y el retiro. Estamos más a gusto en un centro comercial que en un sitio solitario o tranquilo. Somos adictos al ruido. No podemos estar en el auto sin encender algún tipo de sonido de fondo. No podemos ir de vacaciones sin poner música apenas nos levantamos. Se acabaron los espacios silenciosos en los que pensábamos acerca de cosas trascendentales como Dios, la muerte y la vida eterna.Moisés fue invitado a tener un retiro con Dios en la cumbre de la montaña, Éxodo 24:1. ¿Y qué sucedió? Dios le entregó un mensaje y un diseño. ¿No podía Dios revelarle a Moisés sus planes en el valle? Claro que sí. ¿Y por qué no lo hizo? Porque Moisés estaba distraído. Con toda probabilidad, al igual que todos nosotros, Moisés no estaba atento para recibir semejante revelación. Es difícil escuchar la voz de Dios en medio de la bulliciosa rutina diaria. Necesitamos estar apartados, quietos, concentrados y alineados. Dios no deposita sus más preciados tesoros en manos de adoradores descuidados. Con frecuencia es necesario ‘salir fuera de la aldea’ para obtener visión de largo alcance, Marcos 8:22-26. Sin embargo, ¿cuándo y con cuánta frecuencia practicamos esta disciplina espiritual? ¿No será esa la razón por la que hay tan poca visión, discernimiento y poder espiritual? Por otra parte, aunque Moisés estaba apartado en la cumbre de la montaña Dios no le habló sino después de seis días: ¡a veces los silencios de Dios son para enseñarnos a confiar! Los retiros espirituales de silencio y oración deben ser habituales en nuestra vida. Apartarse para estar con Dios esporádicamente no trae demasiado beneficio a nuestra salud integral. Las disciplinas espirituales deben ser un estilo de vida o no habrá salud. El retiro junto a la oración y el ayuno son las indestructibles armas espirituales mencionadas en la Biblia para deshacerse de las fuerzas de maldad que arrecian contra nosotros. Así triunfó Jesús y lo mismo hizo Elías quien se internó en el desierto y después de cuarenta días de oración y ayuno acabó con el espíritu de temor que lo atormentaba, 1º Reyes 19:2-3. El retiro y el ayuno le dieron una nueva unción ministerial. ¿Existe alguna fuerza de maldad que se ha apoderado de tu vida, familia o ministerio? Derrótala con las mismas armas que utilizaron Jesús y Elías: ¡retiro, oración y ayuno! Debemos orientar nuestra vida al retiro y al silencio: “... Reflexionen durante la noche y quédense en silencio”, Salmo 4:4 (NTV). “Es bueno esperar en silencio la salvación que proviene del SEÑOR. Y es bueno que todos se sometan desde temprana edad al yugo de su disciplina: que se queden solos en silencio bajo las exigencias del SEÑOR”, Lamentaciones 3:26-28 (NTV). Estos pasajes aluden claramente a la disciplina espiritual del silencio y el retiro. Apartarnos para reflexionar acerca de la condición de nuestra propia alma es una disciplina vital. Tenemos que estudiarnos a nosotros mismos, iluminados por la Palabra y guiados por el Espíritu Santo. ¿Con cuánta frecuencia lo hacemos? ¿Cuán a menudo nos sentamos a solas, sin distracciones, buscando la dirección de Dios? Jesús lo hacía. Y nosotros deberíamos seguir su ejemplo. Si realmente aprecias tu vida espiritual y deseas crecer en tu relación con Dios el retiro te será de gran utilidad. ¿Alguna vez te preguntaste por qué no había ruidos de ninguna herramienta mientras se edificaba el templo de Salomón, 1º Reyes 6:7? Para honrar al Señor. De la misma manera mientras edificamos nuestro “templo del Espíritu” (1ª Corintios 6:19) necesitamos tener intervalos de silencio y tiempos a solas con Dios.¿Cómo planificar un retiro? Si deseas tener un retiro espiritual lo primero que necesitas es incluirlo en tu agenda. Si no lo planificas no lo tendrás. El diablo conoce muy bien el valor de los retiros espirituales, por lo no te sorprendas si eres estorbado cada vez que planees tener uno. En segundo lugar, escoge cuidadosamente el lugar. Puede involucrar una noche o un fin de semana en un sitio alquilado o simplemente en una carpa al lado del río. Tampoco te estreses demasiado. Quizás el lugar perfecto esté dentro de tu propia casa. Algunos han encontrado su tiempo solitario en una piecita o en un armario. Usa la creatividad y encuentra un lugar tranquilo para estar a solas con Dios. Puede ser una plaza, un lugar abierto en tu propio barrio o simplemente la costanera. Eso sí, ¡el silencio es fundamental en los retiros! Cuanto más silencio, mejor. Aléjate de la televisión, de los videojuegos y del teléfono. Separarse violentamente de toda distracción es vital para maximizar los tiempos con Dios. Cuando trabajaba en fábrica (escribe José Luis) solía utilizar la media hora del desayuno para la oración y contemplación junto al río. El baño solía ser también un lugar frecuentado para orar. Aunque no lo creas, en esa zona no muy ‘inspiradora’ incontables veces experimenté la presencia y el poder de Dios. En cambio, (escribe Silvia) el patio de la casa de mis padres era el lugar predilecto para orar. Otro lugar ocasional en el que hemos tenido encuentros profundos con Dios ha sido debajo de una manta en la cabina de un avión a diez mil metros de altura. Sin embargo, la experiencia más fascinante, y que hemos transformado en frecuente, es caminar con Dios. Hemos hecho caminatas de oración en las montañas, en la playa, en pequeños desiertos o en densos y profundos bosques. ¿Y qué se hace en una caminata de oración? Se ora. En voz alta o en voz baja. O simplemente adoras en silencio. Te examinas y estudias a ti mismo bajo la guía del Espíritu. Puedes citar las Escrituras y meditar en ellas, también cantar y alabar. Lo importante es que abras tu corazón y adores al Señor. Somos grandes defensores de las caminatas de oración y de los retiros espirituales. La experiencia de caminar con Dios y la de retirarnos ha cambiado literalmente nuestra vida y estoy seguro que también cambiará la tuya. ¡Experimenta estas disciplinas espirituales! ¿Qué cosas son indispensables en un retiro? Existen dos cosas que deberías llevar: la Biblia y un cuaderno para anotar todo lo que Dios te revele. Podrías anexar también un buen libro, uno que tus pastores te hayan recomendado y cuya lectura te desafíe a buscar más del Señor. Podrías acompasar tus retiros con otras disciplinas espirituales como el ayuno y la vigilia. ¿Y qué hacer cuando hay responsabilidades familiares impostergables como la crianza de los niños? Podrías hacer un trato con tu cónyuge o con una amiga quienes tomarían esa responsabilidad mediante una compensación; es decir, tú podrías hacer lo mismo por ellos en otra oportunidad. Un párrafo final. ¿Estás en medio de una crisis de fe? ¿Tienes que tomar una decisión importante? ¿Sientes hambre de Dios? ¿Estás debilitado espiritualmente? ¿Tu matrimonio afronta dificultades? Establece una pausa. Revisa tu agenda y vete al retiro. Preséntate ante Dios y preséntale tu caso. Ora, medita y espera bajo la guía y dirección del Espíritu Santo. Tocar fondo podría ser lo mejor que te suceda en esta vida, si te conduce a la cámara secreta del Trono. Aprende la gran bendición que se deriva del lugar secreto: ¡apartarse de la vida cotidiana para conectarse con Dios es uno de los principales pilares de una vida bendecida!
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382: La oración que funciona - 22/6/2025 - #1357
Pastor José Luis Cinalli22/6/2025La oración que funciona “Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran… y se les concederá”, Juan 15:7 (NBLH, NVI). “Pidan lo que quieran… y se les concederá” es una promesa condicional. La oración mueve la mano del que mueve al mundo siempre que sus palabras permanezcan en nosotros. Dios no escuchará nuestras palabras si ignoramos las suyas. Sus palabras no son solo para ser escuchadas sino para ser obedecidas. Las bendiciones de Dios no son a cualquier precio: ¡tenemos que obedecer! Para Jesús la palabra ‘permanecer’ es sinónimo de obedecer. “Cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mí… así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”, Juan 15:10 (NTV). Jesús espera que nosotros tengamos con Él la clase de relación que Él tenía con el Padre: “... El Padre está en mí y yo estoy en el Padre”, Juan 10:38 (NTV). Veamos algunos aspectos de esa relación tan cercana entre Jesús y el Padre.1. Jesús permanecía en el Padre: “A Dios nadie lo vio jamás; quien lo ha dado a conocer es el Hijo unigénito, que está en el seno del Padre”, Juan 1:18 (RVC).2. Jesús fue enviado por el Padre: “… He venido a ustedes de parte de Dios. No estoy aquí por mi propia cuenta, sino que él me envió”, Juan 8:42 (NTV), Juan 7:28.3. Jesús hablaba lo que el Padre le decía: “Yo no invento lo que enseño. Dios me envió y me ha dicho lo que debo enseñar”, Juan 7:16 (TLA).4. Jesús hacía solo lo que veía hacer a su Padre: “… El Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, solo hace lo que ve que el Padre hace. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo”, Juan 5:19 (NTV).5. Jesús buscaba la gloria del Padre: “Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta... llevo a cabo la voluntad del que me envió y no la mía”, Juan 5:30 (NTV). “Yo honro a mi Padre”, Juan 8:49 (NTV). “Siempre hago lo que a él le agrada”, Juan 8:29 (NTV); Juan 17:4, 13:31.Ya que Jesús hacía la voluntad del Padre, dependía de los recursos del Padre y buscaba la gloria del Padre podía decir con toda seguridad: “yo estoy en el Padre” (Juan 10:38, NTV) y “yo vivo gracias al Padre...”, Juan 6:57 (NTV). Permanecer en Jesús es tener con Él la misma relación que Él tenía con su Padre: “Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió”, 1ª Juan 2:6 (NTV). Si pudiéramos vivir como lo hizo Jesús podríamos decir: “para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21) y como consecuencia tendríamos una chequera en blanco que diría: “pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!”, Juan 15:7 (NTV). En la medida en que aprendamos a permanecer en Jesús y sus palabras permanezcan en nosotros nuestras oraciones jamás serán rechazadas, como nunca lo fueron las oraciones de Jesús. “Jesús miró al cielo y dijo: “Padre, gracias por haberme oído. Tú siempre me oyes...”, Juan 11:41-42 (NTV). ¿Cuál era el secreto para que las oraciones de Jesús recibieran siempre contestación? Su cercanía con el Padre. Jesús vivía para hacer la voluntad del Padre y buscaba siempre la gloria del Padre. Si pudiéramos hacer la voluntad de Dios y buscáramos solo su gloria nuestras oraciones tendrían total éxito. La condición esencial de la oración que funciona es tener con Jesús la relación que Él tenía con el Padre: “Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran… y se les concederá”, Juan 15:7 (NBLH, NVI). Jesús también dijo: “Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece unido a mí… produce mucho fruto… El que no permanece unido a mí, es arrojado… al fuego para ser quemado”, Juan 15:5-6 (BDA2010). Como el sarmiento en una vid puede ser improductivo, también nosotros podemos ser improductivos cuando:1) No escuchamos a Jesucristo. Jesús dijo: “Procuran matarme porque… mi palabra no halla cabida en ustedes”, Juan 8:37 (NVI, RVC). Los que se niegan a seguir a Jesús son sarmientos estériles y secos.2) Confesamos a Cristo, pero de labios para fuera. Creyentes inútiles, muchas hojas, pero nada de frutos; ¡creyentes, pero no practicantes!3) Aceptamos a Cristo y luego lo abandonamos. Cristianos apóstatas que se arrepienten de haber seguido a Cristo convirtiéndose en traidores del Maestro al que se habían comprometido a servir: “… Oyen el mensaje y lo reciben con alegría; pero… creen por un tiempo y luego se apartan… abandonan (NBJ)…vuelven atrás”, Lucas 8:13 (NTV, MN). “El Espíritu Santo nos dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de Cristo…”, 1ª Timoteo 4:1 (NT-BAD). ¿Y qué sucede con los apóstatas? La inutilidad invita al desastre. El sarmiento improductivo acaba en el fuego: “El que no permanece unido a mí, es arrojado… al fuego para ser quemado”, Juan 15:6 (BDA2010). ¡Fruto o fuego! Llevamos frutos o nos arrojan al fuego; no hay demasiadas opciones. ¿Alguien sabe cuánto tiempo tolerará Dios una vida sin frutos? ¿Tú qué crees? ¿Estamos para ser podamos o para ser cortados? Si Jesús dijo que el Padre es un labrador con una podadora en sus manos dispuesto a cortar a quienes no dan frutos, más vale que empecemos a creerlo.Bendiciones de permanecer en Cristo:1) Nos hace felices. “… Los que permanecen en mí… desbordarán de gozo…”, Juan 15:5-11 (NTV). Ahora bien, el gozo que se promete es “profundo, glorioso e indescriptible”, 1ª Pedro 1:8 (NT BAD). ¿Sientes esa clase de gozo? Si tu respuesta es negativa; entonces, no estás unido a Cristo como crees estarlo. Son muchas las personas buscando felicidad en cosas erradas o lugares equivocados. No se han dado cuenta que no son las cosas las que producen gozo profundo, glorioso e indescriptible sino solo la amistad con Dios y el servicio que le brindamos. ¿No te gustaría disfrutar de perfecta alegría, plenitud de gozo, llenura y comunión con el Espíritu Santo? Ya sabes el camino, ¡únete a Cristo y lo obtendrás!2) Nos asegura una vida fructífera. “Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada”, Juan 15:5 (NTV). El Señor promete una vida fructífera a cualquiera, ¡a cualquiera que viva unido a Él! Es imposible dar frutos para Dios si no estamos conectados a Cristo; ¡la vid tiene todo, las ramas no tienen nada! El apóstol Pablo dijo: “Sean unidos… a Aquél que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios”, Romanos 7:4 (NBLH). Es hora de que aprendamos que separados de Jesús no podemos hacer nada; pero “todo lo podemos en Cristo que nos fortalece”, Filipenses 4:13. 3) Lleva gloria a Dios. Una persona bendecida hace que la gente quiera al Dios que lo bendice. “Quiero que entiendan lo que realmente importa… que estén siempre llenos del fruto de la salvación… porque esto traerá mucha gloria y alabanza a Dios”, Filipenses 1:10-11 (NTV). Al igual que Pablo, Jesús dijo que llevar una vida fructífera honra al Padre: “… Los que permanecen en mí… producirán mucho fruto… Cuando producen mucho fruto… le da mucha gloria a mi Padre…”, Juan 15:5-8 (NTV). “Mucho fruto… mucha gloria”. Se nos ha hecho creer que fruto es sinónimo de éxito, prosperidad, progreso y mucha actividad. En realidad, llevar frutos tiene que ver más con el desarrollo de una vida parecida a la de Cristo que con una vida repleta de actividades y logros humanos. Para llevar frutos hay que estar unidos a Cristo, y para eso, hay que pasar mucho tiempo con Él. Como siempre, el secreto está en el lugar secreto. ¡La mayor gloria de un cristiano es dar gloria a Dios con una vida repleta de frutos!
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381: El poder oculto de la gratitud - 15/6/2025 - #1356
Pastor José Luis Cinalli15/6/2025El poder oculto de la gratitud “… Recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias…”, Filipenses 4:6 (LPD). “Dedíquense a la oración con… un corazón agradecido”, Colosenses 4:2 (NTV), 1:12, 3:15. La oración efectiva es aquella que va acompañada de acción de gracias. Los primeros cristianos “trastornaron el mundo” (Hechos 17:6) empleando únicamente recursos espirituales; entre ellos, la gratitud. La oración y la gratitud han sido unidas por Dios y ningún hombre debería separarlas. Pablo nos exhorta a “orar sin cesar” e inmediatamente después dice: “Den gracias en todo…”, 1ª Tesalonicenses 5:17-18 (NBLH). Debemos ser agradecidos porque nuestra vida está suspendida entre bendiciones pasadas y presentes. El salmista preguntó: “¿Cómo le puedo pagar al Señor por todo el bien que me ha hecho?”, Salmo 116:12 (PDT). Y la Biblia responde: “Ofrezcan sacrificios de acción de gracias…”, Salmo 107:22 (BDA2010). Pablo conocía muy bien el secreto de una vida bendecida, ya que casi todas sus cartas comienzan con acción de gracias, Colosenses 1:3; Romanos 1:8; 1ª Corintios 1:4; Filipenses 1:1-3; 1ª Tesalonicenses 1:1-2; 2ª Tesalonicenses 1:1-3. Además, la gratitud honra a Dios: “Si de veras quieres honrarme, tráeme ofrendas de gratitud”, Salmo 50:23 (TLA). Debemos dar gracias a Dios siempre: en la alegría y en el dolor. La gratitud solo es posible si estamos sometidos a la voluntad de Dios. Solo cuando estamos totalmente convencidos de que Dios hace todas las cosas bien y para bien podremos experimentar el extraordinario poder que se desprende de la oración de gratitud. Agradezcamos a Dios: A) Por sus atributos. Dios es eterno, inmutable, omnipotente, omnisciente, omnipresente, amoroso, justo, santo, misericordioso, paciente y fiel. B) Por darnos un Salvador, Lucas 1:68-80. C) Por bendecirnos espiritualmente en Cristo (Efesios 1:3) con redención, gracia, adopción, reconciliación, paz, sabiduría, revelación, perdón; etc. D) Por las Escrituras, 2ª Timoteo 3:16. E) Por la iglesia en la que nos congregamos, siempre que sea fiel a Dios, Romanos 1:8; Filipenses 1:3. F) Por el trabajo que tenemos, Deuteronomio 8:17-18. G) Por la familia, 1ª Timoteo 5:4; Efesios 6:1-3. H) Por las pruebas, Hechos 5:41; 16:25; Romanos 5:3-5; Santiago 1:2-4. I) Por proveer para nuestras necesidades. “Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten…”, 2ª Corintios 9:8 (NTV); Filipenses 4:19. “Él es el que da vida y aliento… y el que satisface cualquier necesidad”, Hechos 17:25 (NT-BAD). Ya que “todo lo que es bueno… desciende… de parte de Dios nuestro Padre” (Santiago 1:17, NTV) debemos ser agradecidos siempre, incluso por los alimentos, Mateo 14:19; Hechos 27:35.La gratitud es importante en la oración que prevalece porque: 1) Aviva la fe del que ora. La gratitud activa la fe del suplicante para que su oración sea respondida, Marcos 11:24. Mientras Abraham esperaba el cumplimiento de la promesa “alabó a Dios” (Romanos 4:20, DHH) y “por eso… Dios… lo reconoció como justo”, Romanos 4:22 (PDT, DHH). En su famosa visión del Apocalipsis Juan vio que los hermanos vencieron al Dragón “con la sangre del Cordero y con el mensaje que anunciaban”, Apocalipsis 12:11. Y, según Hebreos “hablar a otros de la gloria de su nombre… es el mejor de todos los sacrificios de alabanza…”, Hebreos 13:15 (NT-BAD). Por lo tanto, ¡la alabanza de gratitud que rendimos a Dios, mediante la proclamación de su Palabra, es nuestra mejor adoración y el arma más efectiva para derrotar al enemigo! 2) Activa bendiciones. Las bendiciones están proporcionalmente relacionadas a nuestra gratitud; ¡cuanto más agradecidos, más bendecidos somos! En la última cena Jesús “tomó pan y lo bendijo…”, Mateo 26:26 (BAD). Pablo, en cambio, dice que Jesús “Tomó pan… y dio gracias”, 1ª Corintios 11:23-24 (BAD). Por su parte, Lucas asegura que Jesús “Tomó la copa y dio gracias… tomó pan y dio gracias”, Lucas 22:17-19 (BAD). Como verás, las expresiones “dar gracias” y “bendecir” se usan alternativamente, por lo tanto, cuando agradecemos por el pan lo estamos bendiciendo. De la misma manera cuando agradecemos por nuestra familia, trabajo o ministerio. La clave de la bendición es la gratitud. 3) Atrae a Dios. “Nuestra ofrenda a Dios es darle gracias siempre”, Hebreos 13:15 (TLA). El día en que Salomón dedicó el templo Dios se manifestó, pero no en cualquier momento sino cuando alababan y daban gracias a Dios. “Los levitas… tocaban címbalos, liras y arpas… Los trompetistas y los cantores se unieron para alabar y dar gracias al SEÑOR… En ese momento una densa nube llenó el templo del SEÑOR. Los sacerdotes no pudieron seguir con la celebración… porque la gloriosa presencia del SEÑOR llenaba el templo”, 2º Crónicas 5:12-14 (NTV). Si queremos que nuestros servicios, hogares y ministerios sean saturados con la gloriosa presencia del Señor debemos unir alabanza a la gratitud, ¡cuando están juntas constituyen un imán para la presencia divina! El pasaje nos revela un secreto más para la manifestación de su gloriosa presencia. No solo es importante la alabanza y la gratitud sino la santidad. No importa solo lo que se hace (alabar y dar gracias) sino quién lo hace (levitas consagrados): “Todos los sacerdotes que se hallaban presentes habían sido santificados”, 2º Crónicas 5:11 (RV95). Es necesaria una combinación de elementos si queremos que la gloriosa presencia del Señor llene nuestras vidas e iglesias. No basta con alabar y dar gracias; es INDISPENSABLE que nuestras vidas sean rectas delante de Dios. ¡Si la vida del adorador no manifiesta un profundo temor reverente, Dios no se manifestará! 4) Nos conduce a un encuentro personal con Dios. Jesús les dijo a los leprosos que vinieron por ayuda que se presentaran al sacerdote, Lucas 17:14. Los leprosos no fueron sanados al instante por lo que podrían haber pensado: “¿para qué ir a los sacerdotes si todavía estamos enfermos?”. Sin embargo, ellos creyeron la palabra de Jesús y, mientras iban, fueron sanados. La confianza les dio sanidad, pero la gratitud de uno de ellos lo llevó a un encuentro personal con Jesús: “Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios… Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias…”, Lucas 17:15-16 (NVI). La gratitud te conduce a la mismísima presencia de Dios. Eso es exactamente lo que nos enseña el salmista cuando dice: “Vayamos a su encuentro con acción de gracias…”, Salmo 95:2 (Castillian). “Entren por sus puertas con acción de gracias…”, Salmo 100:4 (NTV). La gratitud te conecta con el cielo; la queja, en cambio, te aleja de él. 5) Impulsa la protección divina. ¿Qué hizo Josafat cuando le declararon la guerra? Arengó al pueblo a confiar en Dios y luego “nombró cantores que caminaran delante del ejército cantando al SEÑOR y alabándolo por su santo esplendor. Esto es lo que cantaban: “¡Den gracias al SEÑOR; su fiel amor perdura para siempre!’”, 2º Crónicas 20:21 (NTV). ¡La gratitud activó la protección divina! Y lo sabemos porque la Biblia dice: “Y en cuanto empezaron a cantar, Dios confundió a los enemigos… Fue tal la confusión que… se pelearon entre ellos, y acabaron matándose unos a otros. Así fue como cayeron derrotados”, 2º Crónicas 20:22-23 (TLA). Es un hecho que los que tienen “alabanzas de Dios en su boca” también tienen “una espada de dos filos en su mano”, Salmo 149:6 (NBLH). Fueron la oración y la gratitud de Daniel las que cerraron las bocas de los leones: “Tres veces al día oraba y daba gracias a… Dios”, Daniel 6:10 (NBLH). Estos veteranos de guerra sabían cómo pelear las batallas del Señor: activaban protección y bendición mediante la acción de gracias. Imagínate qué diferente sería el panorama si reconociéramos la grandeza de Dios y le diéramos gracias por sus bondades. Recordar la forma en la que Dios nos ha tratado, las maneras en que ha provisto para nuestras necesidades y las batallas que ha peleado por nosotros constituye una sobredosis de energía espiritual que nos impulsa a creer que seguirá haciéndolo con nosotros en el futuro. Conclusión. La felicidad plena no radica en recibir gratitud sino en darla. Por lo tanto, te recomendamos comenzar el día con una oración de gratitud a Dios por el regalo de la vida y, cerrar la jornada arrodillándote al pie de la cama para agradecer a Dios por las bendiciones recibidas. No olvides de dar gracias por el don de la salvación, la vida eterna y la comunión permanente con el Espíritu Santo. Recuerda siempre que, por el gran sacrificio y eterno amor de Dios, ¡somos hijos, somos amados y somos bendecidos! Incorpora en tu vocabulario la palabra gracias y cuánto más la pronuncies y más la sientas en tu corazón más bendecido serás.
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380: PRECAUCIÓN: ¡León rugiente en el camino! - 08/06/25 - #1355
Pastor José Luis Cinalli08/06/25PRECAUCIÓN: ¡León rugiente en el camino! “Con la ayuda del Espíritu, no pierdan ocasión de orar, insistiendo en la… súplica; y para eso… permanezcan despiertos (BNP)… renuncien… al sueño (BLPH)… manténganse… alerta (TLA)… velando juntos con perseverancia e intercediendo (BJ76) … constantemente”, Efesios 6:18 (NBE).Pablo nos ordena “velar en oración” después de que nos coloquemos las piezas de la armadura de Dios; lo que significa que la protección del arnés espiritual no es suficiente “para resistir los ataques del enemigo y apagar las flechas encendidas que arroja el diablo”, Efesios 6:13-16 (TLA). Además de vestirnos con el cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el calzado del evangelio de la paz, el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del Espíritu (Efesios 6), ¡debemos permanecer despiertos orando y “velando juntos con perseverancia e intercediendo… constantemente”, Efesios 6:18 (BJ76 y NBE)! Ya que “nuestra lucha no es contra seres de carne y hueso sino contra… malignos soberanos del mundo invisible, poderosos seres satánicos y príncipes de las tinieblas… y contra perversas huestes espirituales en el mundo espiritual” (Efesios 6:12, NT-BAD) debemos “ser vigilantes en las oraciones” (1ª Pedro 4:7, BTX) o perderemos mucho más que algunas posesiones terrenales, ¡perderemos la vida con Dios para siempre! Ten presente que nos enfrentamos a un enemigo con inmensos recursos espirituales y siglos de experiencia en conflicto espiritual. Está enfrascado en una batalla a muerte y sin descanso. Cuando no puede atacarnos frontalmente utilizará tácticas de flanco. Si no puede intimidarnos como un león rugiente, vendrá como un ángel de luz para seducirnos. ¡Qué necesidad tenemos de vigilar! “¡Estén alerta!... manténgase despiertos (DHH)… estén vigilantes (NT- NV) … cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho… buscando a quién devorar”, 1ª Pedro 5:8 (NTV). Jesús dijo: “No se duerman… velen y oren para que no entren en tentación”, Mateo 26:41 (TLA, NBLH). La palabra ‘velar’ deriva de la imagen de un guardia. Un vigilante nocturno debe estar más atento que uno diurno. Durante el día el peligro se detecta a distancia, pero por la noche todo es diferente. Un guardián nocturno debe utilizar otros sentidos además de la vista para detectar al enemigo. Puede que no haya indicios de un pronto ataque hasta que éste se produce; por eso el guardián debe estar muy atento. ¡Así de vigilante debemos estar! Nadie supera a Satanás en crearnos problemas. Pablo dice que nos arroja “flechas encendidas”, Efesios 6:16 (TLA). Sin embargo, el consuelo más grande es saber que no estamos solos para defendernos de sus ataques. El diablo es muy listo, pero nuestro Dios lo es aún más. Belcebú nos molesta y procura robarnos las bendiciones, pero “Dios… nunca duerme… siempre está a nuestro lado como una sombra, para protegernos”, Salmo 121:3-5 (PDT). Dios vigila al diablo y nos protege, aun así, nos pide orar “en todo tiempo con toda oración”, Efesios 6:18. Debemos usar todo tipo de oración; oración en silencio, oración a gritos; oración caminando, oración de rodillas; oración elocuente, oración con gemidos; oración constante, oración ferviente; oración individual, pero por sobre todo oración colectiva: “velando juntos con perseverancia e intercediendo… constantemente”, Efesios 6:18 (BJ76, NBE). Cuando se trata del peligro de ser superado por el enemigo “dos son mejor que uno”, Eclesiastés 4:9. Jesús pidió expresamente a sus discípulos: “velen conmigo” (Mateo 26:38, NVT); sin embargo, la somnolencia se apoderó de ellos y Jesús se afligió. Sabía lo que les esperaba si no despertaban a tiempo a la oración vigilante. Pedro nos advierte: “… El fin del mundo se acerca… por tanto… velad en oraciones continuas y fervorosas”, 1ª Pedro 4:7 (NTV, ORO). Si nos dejamos vencer por las distracciones de este mundo yendo tras sus deseos y contaminación y no permanecemos vigilantes y en sintonía con Jesús corremos el riesgo de ser condenados eternamente, lejos de Jesús.Pablo menciona la oración vigilante: “Entréguense a la oración con espíritu vigilante… perseveren en la oración velando siempre en ella”, Colosenses 4:2 (BLPH, BPD). Jesús dijo: “Velad y orad” (Marcos 14:38) y Pedro agregó: “Velad en oración”, 1ª Pedro 4:7. Lo que está en riesgo es tan importante que Jesús nos pide oración vigilante y en acuerdo: “Estén siempre vigilantes… despiertos (BNP)… alerta (BLPH)… prevenidos (BPD)…, y oren para que puedan escapar… y permanezcan firmes ante el Hijo del Hombre”, Lucas 21:36 (NVI, NT Pesh, Esp). “¡Bienaventurado el que vela… dichoso el que esté alerta (BDA2010) … dichoso el que se mantenga despierto!”, Apocalipsis 16:15 (LBLA, BAD). “Feliz el hombre que me escucha, velando a mis puertas día tras día, vigilando a la entrada de mi casa… Dios lo bendecirá”, Proverbios 8:34 (BDA2010, TLA). Para que la armadura espiritual sea eficaz debemos vigilar, pero si estamos en soledad no alcanza; tampoco alcanza con el compromiso espiritual de los líderes, cuya tarea es precisamente “velar por nuestras almas”, Hebreos 13:17. Tenemos un enemigo formidable y necesitamos estar armados para defendernos de su embestida y vencerlo y, para eso, necesitamos estar despiertos, orando y velando. Como un buen centinela de guardia debemos estar atentos a cualquier señal de infiltración enemiga ya sea en nuestra vida, familia e iglesia y acudir de inmediato a la oración. El tiempo presente exige que el creyente adopte la oración vigilante como estilo de vida y mantenga los ojos espirituales abiertos, pues el enemigo puede atacarnos en cualquier momento. La única manera de estar continuamente en alerta espiritual es estar continuamente llenos del Espíritu. Nuestra única suficiencia en asuntos espirituales es la suficiencia de Cristo.Ahora bien, podemos vigilar preventivamente como el centinela que cuida para que el enemigo no lo tome por sorpresa. Vigilamos preventivamente para evitar ser atravesados por alguna saeta envenenada enviada por Satanás. Esta clase de vigilancia es la que Pablo requería de los ancianos de la iglesia de Éfeso: “Después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos feroces que no tendrán compasión del rebaño… Estén vigilantes… estén alertas…”, Hechos 20:29-31 (BLPH, NBLH). Jesús dijo que cuando dormimos el enemigo aprovecha para sembrar cizaña, Mateo 13:25. Como soldados del Señor no podemos dormir mientras el enemigo anda de ronda. Nada de cerrar los ojos espirituales. En este sentido es interesante señalar que no existe ningún mandato bíblico en cuanto a orar con los ojos cerrados o con la cabeza inclinada o juntando las manos. De hecho, los judíos oraban con los ojos abiertos hacia el cielo y las manos levantadas hacia Dios, por eso el profeta dice: “Cuando levanten las manos para orar…”, Isaías 1:15 (NTV). Por supuesto, no está mal orar con los ojos cerrados o la cabeza inclinada, el énfasis de la Biblia está en ser vigilantes mientras oramos o el diablo nos atacará sin miramientos.Advierte un detalle más. Se nos ordena orar y vigilar, pero no solo por nuestro bien sino y fundamentalmente por la obra de Dios: “Siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos”, Efesios 6:18 (BJ76). Pablo pide oración para que a través de su boca Cristo sea conocido y glorificado: “… Pidan a Dios que ponga en mi boca las palabras adecuadas cuando hable con denuedo a los demás acerca del Señor…”, Efesios 6:19 (NT-BAD). Oramos poco y nos dormimos fácilmente; oramos más cuando alguna tragedia nos golpea y eso demuestra nuestra tendencia egoísta. No nos consume el celo por las cosas que consumen el corazón de Dios. A veces oramos un poco por la tragedia ajena, pero Dios nos pide ser perseverantes en orar por las cosas que preocupan Su corazón y, quien lo hace, demuestra ser un cristiano maduro. Conclusión. Un creyente siempre puede saber cuánto confía en Dios por su vida de oración. Refiriéndose a su segunda venida Jesús dijo: “En cuanto al día y la hora, nadie sabe… por lo tanto, procuren estar despiertos… velad (RV60) … porque no saben cuándo llegará el momento”, Marcos 13:33 (BLPH). El fin del mundo está cerca, la venida del Señor es inminente y el diablo lo sabe; por eso está haciendo todo lo posible para mantenernos fuera de nuestras rodillas. Satanás es un maestro en el uso de señuelos y distracciones. Alguien dijo que todo momento de oración o casi todo momento comienza con un conflicto. Por eso Jesús nos advierte: “¿Por qué duermen?... Levántense y oren para que no cedan ante la tentación”, Lucas 22:46 (NTV). Tomemos muy en serio su advertencia. Sin oración vigilante podríamos perdernos y perder lo más valioso que poseemos. Si nos distraemos con las cosas que este mundo nos ofrece, con nuestras necesidades y deseos carnales o con las artimañas del enemigo (2ª Corintios 2:11) estaremos en serios problemas. Cuando apartamos nuestros ojos de Jesús y de su pronto regreso, nuestros valores cambian y nuestra atención se desvía; pronto estaremos viviendo como el mundo y dando poco fruto para el reino de Dios. Pero si vivimos con la perspectiva inminente del regreso de nuestro Señor estaremos siempre listos para presentarnos ante Él y dar cuenta de nuestra vida con mucha alegría y seguridad, Romanos 14:12; 1ª Pedro 4:5, Mateo 12:36.
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379: El poder del acuerdo 1/06/2025 #1354
Pastor José Luis Cinalli1/6/2025El poder del acuerdo “... Si dos… se ponen de acuerdo en pedir algo... Mi Padre… se lo dará…”, Mateo 18:19 (PDT). El acuerdo garantiza la respuesta a las oraciones. Cuando a Israel le declararon la guerra, Ezequías e Isaías “clamaron al cielo en oración”* (2º Crónicas 32:20, BAD) y “El Señor… salvó… a… Jerusalén… de todos sus enemigos”, 2º Crónicas 32:21-22 (BAD). Ante la llegada del ejército enemigo Josafat y el pueblo se pusieron de acuerdo para orar y Dios peleó por ellos, 2º Crónicas 20:4-17. Cuando los filisteos atacaron, los israelitas oraron y “Dios escuchó… y… salieron corriendo”, 1º Samuel 7:10 (TLA). Antes de que los desterrados emprendieran el viaje de regreso a Jerusalén Esdras ordenó que todos se reunieran para orar y “Dios oyó la oración” , Esdras 8:23 (NTV). Cuando los benjaminitas se pervirtieron, Israel recurrió a la oración colectiva y el “El Señor les dio… la victoria”, Jueces 20:35 (DHH). ¡Hay poder en el acuerdo; las batallas imposibles se ganan con oración colectiva! Ahora bien, el acuerdo entre dos personas no es un cheque en blanco que obliga a Dios a conceder peticiones insensatas o pecaminosas. ¡Nuestras oraciones no controlan a Dios! ¡Una oración egoísta nunca recibe una respuesta satisfactoria! En cambio, una oración sin intereses mezquinos recibe respuesta, aunque no siempre recibimos lo que deseamos sino lo que es mejor para nosotros. Elías pidió morir y Dios lo llevó vivo al cielo, 2º Reyes 2:11. A través de la oración Dios nos permite aceptar lo que humanamente no podemos entender o soportar lo que sin Él nos sería insoportable. Jesús pidió ser librado del sufrimiento de la cruz y no se libró de ella, pero recibió el poder para enfrentarla con éxito.Los primeros creyentes practicaban la oración colectiva “todos los días”_, Hechos 2:46 (BL95). “Todos se reunían…para… perseverar unánimes en la oración”, Hechos 2:42 (BPD, CST). “Todos se reunían y estaban constantemente unidos en oración”, Hechos 1:14 (NTV); 2:44. Los líderes también estaban consagrados a la oración de común acuerdo: “Nosotros nos dedicaremos… a servir a Dios por medio de la oración…”, Hechos 6:4 (TLA); Hechos 3:1 (CST). El resultado de creyentes puestos de acuerdo para orar fue el derramamiento del Espíritu Santo (Hechos 2:1-4) y el crecimiento de la iglesia: “Todos los días se reunían… y… todos los días el Señor incorporaba a los que habían de salvarse”, Hechos 2:46 (BL95) y 47 (NT Navarra). La clave de aquella primitiva y poderosa iglesia era el acuerdo. Seis veces se dice que la iglesia y sus líderes estaban unidos: 1) Unidos en oración: “Todos se reunían y estaban constantemente unidos en oración”, Hechos 1:14 (NTV). 2) Unidos esperando el derramamiento del Espíritu: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos”, Hechos 2:1. 3) Unidos en congregarse: “Y perseverando unánimes cada día en el Templo… acudían fielmente e íntimamente unidos al templo…”, Hechos 2:46 (OSO, BNP). 4) Unidos pidiendo denuedo para predicar: “Alzaron unánimes la voz a Dios y dijeron… ayúdanos a… anunciar tu mensaje con valentía”, Hechos 4:24, 29 (RV60, PDT). 5) Unidos sirviendo a Dios: “Estaban todos unánimes… de común acuerdo (NBLH)… realizando milagros extraordinarios entre el pueblo”, Hechos 5:12 (RV60, NT-BAD). 6) Unidos en la toma de decisiones: “Nos ha parecido sabio, y así lo hemos acordado unánimemente, enviar… a dos representantes oficiales nuestros”,_ Hechos 15:25 (NT-BAD). La palabra unánimes es estar de común acuerdo, tener un mismo sentir y propósito; es la palabra ‘acorde’, un término musical que significa tocar las mismas notas al unísono. Cuando la iglesia primitiva oraba no había una voz desafinada o ‘notas equivocadas’; tampoco actitudes desagradables, señalamientos ni fiestas de autocompasión, menos aún chismes o palabras deshonestas. Aquellos primeros creyentes estaban unidos en un solo espíritu, orando y predicando en la peligrosa Jerusalén. No es casualidad ni coincidencia sino el resultado de la oración que Jesús hizo antes de ser crucificado: “Y la gloria que me diste yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno”, Juan 17:22. La oración en acuerdo no es una opción, ¡es el secreto para una vida, familia y ministerio bendecido! La Biblia está repleta de ejemplos de personas que potenciaron su efectividad al trabajar juntas y de común acuerdo: Noé y sus tres hijos trabajaron en la construcción del Arca (Génesis 6:10-22); Moisés y los setenta ancianos pastorearon a Israel (Números 11:17); David y sus valientes lograron hazañas increíbles (1º Crónicas 11:10-47); Nehemías y sus hombres reconstruyeron el muro (Nehemías 2:11-20); y la lista es interminable. Jesús oró de la siguiente manera: “Te pido que se mantengan unidos entre ellos… para eso deberán permanecer unidos a mí...”, Juan 17:21-22 (TLA). El acuerdo con Dios produce acuerdo entre los hermanos y, según el mismísimo Jesús, esa unidad es la herramienta evangelística más efectiva y económica que se conozca: “Así la gente de este mundo creerá que tú me enviaste”, Juan 17:21 (TLA). Y cuando hay acuerdo hay revelación. ¿Recuerdas a los discípulos camino a Emaús? Aunque Jesús iba con ellos _“los ojos… estaban velados, para que no le conociesen”, Lucas 24:16. No lo reconocieron porque “discutían entre sí…”, Lucas 24:15. Sin acuerdo es imposible percibir las cosas del Espíritu. Solo cuando estuvieron de acuerdo reconocieron a Jesús: “Y aconteció que… sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron”, Lucas 24:30-31. Cuando Jesús partió el pan, los ojos de los discípulos fueron abiertos. Pablo dijo que “el pan que partimos… es la comunión del cuerpo de Cristo” (1ª Corintios 10:16); es decir, representa la comunión entre los cristianos. Sin acuerdo no hay presencia ni revelación. Incluso, ¡el acuerdo es vital en el matrimonio para que las oraciones sean contestadas!“Trátenla como es debido, para que nada estorbe las oraciones de ustedes”,1ª Pedro 3:7 (NTV). La palabra estorbo denota la idea de atascar, frenar o atorar una plegaria al techo en vez de subir al cielo. Existen bendiciones retenidas cuando no hay acuerdo matrimonial. Cuando Adán y Eva estaban unidos administraban el mundo, en cuanto rompieron la unidad no pudieron siquiera administrar sus propias vidas. ¡Una pareja que ora en unidad permanece en unidad! Un hombre y una mujer que hablan con Dios, unidos en oración, tienen comunión inquebrantable. La oración de común acuerdo entre los esposos desata un poder ilimitado. Jesús aseguró: “que si dos… se ponen de acuerdo… para pedirle algo a Dios… él se lo dará” (Mateo 18:19, TLA); por eso orar juntos en el matrimonio cuesta lágrimas. Ninguna otra actividad en la vida es tan resistida espiritualmente, justamente por los beneficios que produce. Recuerda siempre este principio espiritual: ¡cuando multiplicamos las oraciones en unidad, Dios multiplica sus bendiciones en el hogar! La oración en unidad alcanza el oído de Dios, deleita su corazón y hace mover su mano para otorgar la bendición.. ¿Recuerdas el famoso pasaje de Hechos 15? Había tal desacuerdo entre los hermanos reunidos acerca de la circuncisión de los conversos gentiles que todos tenían opiniones diferentes hasta que “estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón”, 2º Crónicas 30:12. Fue así que la asamblea llegó a “un acuerdo unánime”, Hechos 15:25 (NTV). Aquí tenemos el secreto de la oración que prevalece. El desacuerdo al inicio puede ser inevitable, pero cuando las personas buscan fervientemente la voluntad de Dios y sus corazones están abiertos a la influencia del Espíritu Santo, Dios produce unidad espiritual que hace efectivas las oraciones. El salmista dijo: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!... Allí envía Jehová bendición, y vida eterna”, Salmo 133:1-3. ¿Dónde envía el Señor bendición? Donde los hermanos habitan juntos en armonía. Salomón dijo: “Más valen dos que uno, pues trabajando unidos les va mejor a ambos. Si uno cae, el otro lo levanta. En cambio, al que está solo le va muy mal cuando cae porque no hay quien lo ayude… Una sola persona puede ser vencida, pero dos ya pueden defenderse; y si tres unen sus fuerzas, ya no es fácil derrotarlas”, Eclesiastés 4:9-12 (PDT y TLA). Cuando se trata del peligro de tropezar, enfriarse o ser superado por el enemigo “dos son mejor que uno”. Ese fue el mismo principio que enseñó Jesús cuando envió a sus discípulos (Marcos 6:7) y luego a los setenta (Lucas 10:1) de “dos en dos”. Cuando envió por la burra y el burrito (Mateo 21:2) y pidió preparar la pascua en el aposento alto (Marcos 14:13) envió a dos discípulos. El mismo principio se siguió cuando el Espíritu Santo envió a Pablo y a Bernabé a la obra misionera, Hechos 13:2. Cuando la sociedad se deshizo, ellos continuaron practicando el mismo principio: “… Bernabé tomó a Juan Marcos consigo y… Pablo escogió a Silas…”, Hechos 15:39-40 (NTV). Parece que hubo pocos predicadores individuales entre los primeros cristianos, si es que hubo alguno. El poderoso ministerio de aquellos hombres que “trastornaron el mundo”(Hechos 17:6) se caracterizó por el trabajo en equipo. ¿Lo ves? ¡La oración en unidad produce resultados asombrosos! ¡El poder de la oración se multiplica cuando los creyentes oran juntos y el acuerdo entre ellos garantiza la respuesta! ¡Qué poder tan maravilloso ha puesto Dios en las manos de su pueblo! Con todo esto, ¡cuán poco es usado y cuán poco es probado!
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Pastor José Luis Cinalli
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