Podcast de Iglesia Cristiana Reformada

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Podcast de Iglesia Cristiana Reformada

Estimados hermanos y amigos,Somos una Iglesia Cristiana y Reformada ubicada en Islas Canarias que tenemos como objetivo comunicarles la Palabra de Dios a través de estudios y predicaciones.Esperamos que sean de gran aporte para su vida y que Dios les bendiga por medio de ellos.

  1. 100

    Maneras de glorificar a Dios (5)

    Judas 1:3-16 (3) Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (4) Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. (5) Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. (6) Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; (7) como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. (8) No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. (9) Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda. (10) Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. (11) ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. (12) Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (13) fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. (14) De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, (15) para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. (16) Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.

  2. 99

    Maneras de glorificar a Dios (4)

    Salmos 22:1-11 (1) Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? (2) Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo. (3) Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. (4) En ti esperaron nuestros padres; Esperaron, y tú los libraste. (5) Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados. (6) Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. (7) Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: (8) Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía. (9) Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. (10) Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. (11) No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude.

  3. 98

    Maneras de glorificar a Dios (3)

    Hechos 26:1-18 (1) Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó así su defensa: (2) Me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos. (3) Mayormente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia. (4) Mi vida, pues, desde mi juventud, la cual desde el principio pasé en mi nación, en Jerusalén, la conocen todos los judíos; (5) los cuales también saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión, viví fariseo. (6) Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; (7) promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos. (8) ¡Qué! ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los muertos? (9) Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; (10) lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. (11) Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. (12) Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, (13) cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. (14) Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. (15) Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. (16) Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, (17) librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, (18) para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

  4. 97

    Maneras de glorificar a Dios (2)

    Josué 7:1-26 (1) Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel. (2) Después Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que estaba junto a Bet-avén hacia el oriente de Bet-el; y les habló diciendo: Subid y reconoced la tierra. Y ellos subieron y reconocieron a Hai. (3) Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres, y tomarán a Hai; no fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos. (4) Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai. (5) Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua. (6) Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra sobre su rostro delante del arca de Jehová hasta caer la tarde, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas. (7) Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán! (8) ¡Ay, Señor! ¿qué diré, ya que Israel ha vuelto la espalda delante de sus enemigos? (9) Porque los cananeos y todos los moradores de la tierra oirán, y nos rodearán, y borrarán nuestro nombre de sobre la tierra; y entonces, ¿qué harás tú a tu grande nombre? (10) Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro? (11) Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. (12) Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros. (13) Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana; porque Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás hacer frente a tus enemigos, hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros. (14) Os acercaréis, pues, mañana por vuestras tribus; y la tribu que Jehová tomare, se acercará por sus familias; y la familia que Jehová tomare, se acercará por sus casas; y la casa que Jehová tomare, se acercará por los varones; (15) y el que fuere sorprendido en el anatema, será quemado, él y todo lo que tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de Jehová, y ha cometido maldad en Israel. (16) Josué, pues, levantándose de mañana, hizo acercar a Israel por sus tribus; y fue tomada la tribu de Judá. (17) Y haciendo acercar a la tribu de Judá, fue tomada la familia de los de Zera; y haciendo luego acercar a la familia de los de Zera por los varones, fue tomado Zabdi. (18) Hizo acercar su casa por los varones, y fue tomado Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá. (19) Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, da gloria a Jehová el Dios de Israel, y dale alabanza, y declárame ahora lo que has hecho; no me lo encubras. (20) Y Acán respondió a Josué diciendo: Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho. (21) Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello. (22) Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron corriendo a la tienda; y he aquí estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo de ello. (23) Y tomándolo de en medio de la tienda, lo trajeron a Josué y a todos los hijos de Israel, y lo pusieron delante de Jehová. (24) Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor. (25) Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos. (26) Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy. Y Jehová se volvió del ardor de su ira. Y por esto aquel lugar se llama el Valle de Acor, hasta hoy.

  5. 96

    Maneras de glorificar a Dios (1)

    Isaías 43:1-7 (1) Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. (2) Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. (3) Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. (4) Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. (5) No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. (6) Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, (7) todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

  6. 95

    Cómo glorificar a Dios

    Salmos 145:1-21 (1) Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. (2) Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. (3) Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable. (4) Generación a generación celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos. (5) En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré. (6) Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, Y yo publicaré tu grandeza. (7) Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, Y cantarán tu justicia. (8) Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia. (9) Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras. (10) Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, Y tus santos te bendigan. (11) La gloria de tu reino digan, Y hablen de tu poder, (12) Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, Y la gloria de la magnificencia de su reino. (13) Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en todas las generaciones. (14) Sostiene Jehová a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos. (15) Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida a su tiempo. (16) Abres tu mano, Y colmas de bendición a todo ser viviente. (17) Justo es Jehová en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras. (18) Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras. (19) Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. (20) Jehová guarda a todos los que le aman, Mas destruirá a todos los impíos. (21) La alabanza de Jehová proclamará mi boca; Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.

  7. 94

    El demonio de la duda

    Salmos 73:1-28 (1) Ciertamente es bueno Dios para con Israel, Para con los limpios de corazón. (2) En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. (3) Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos. (4) Porque no tienen congojas por su muerte, Pues su vigor está entero. (5) No pasan trabajos como los otros mortales, Ni son azotados como los demás hombres. (6) Por tanto, la soberbia los corona; Se cubren de vestido de violencia. (7) Los ojos se les saltan de gordura; Logran con creces los antojos del corazón. (8) Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería. (9) Ponen su boca contra el cielo, Y su lengua pasea la tierra. (10) Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí, Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos. (11) Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo? (12) He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. (13) Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; (14) Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas. (15) Si dijera yo: Hablaré como ellos, He aquí, a la generación de tus hijos engañaría. (16) Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, (17) Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos. (18) Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. (19) ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores. (20) Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia. (21) Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas. (22) Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti. (23) Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. (24) Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria. (25) ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. (26) Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. (27) Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. (28) Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.

  8. 93

    Soldados de Jesucristo

    2 Timoteo 2:1-4 (1) Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. (2) Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. (3) Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. (4) Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.

  9. 92

    ¿ A quién iremos?

    Juan 6:60-71 (60) Entonces muchos de sus discípulos al oírlo, dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? (61) Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza? (62) ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? (63) El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. (64) Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que creían, y quién le había de entregar. (65) Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le es dado de mi Padre. (66) Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con Él. (67) Entonces Jesús dijo a los doce: ¿Queréis iros vosotros también? (68) Y Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes las palabras de vida eterna. (69) Y nosotros creemos, y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. (70) Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros doce, y uno de vosotros es diablo? (71) Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.

  10. 91

    Un canto de gratitud

    Salmos 100:1-5 (1) Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. (2) Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. (3) Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. (4) Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. (5) Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.

  11. 90

    El Pacto de Gracia en la Historia VI (El pacto de gracia en el NT)

    Siguiendo esta serie de estudios bíblicos llegamos al Pacto de gracia en el Nuevo Testamento. En este mensaje se explica que el pacto de gracia en el NT y en el NT son esencialmente el mismo. Para ellos se tratan dos asuntos fundamentendales con textos bíblicos para contrastar: 1º) Las similitudes esenciales entre el Pacto sinaítico y el Nuevo Pacto. 2º) Diferencias de formas entre el AT y el NT. Siempre esperando que disfruten y sean edificados con la Palabra de Dios les saluda atentamente, Juan Sanabria Cruz ~Pastor

  12. 89

    El Pacto de Gracia en la Historia V (El Pacto de gracia en el Sinaí)

    Siguiendo con esta secuencia de mensajes llegamos al conocido Pacto Sinaítico o Mosaico. En contra de lo que enseña el dispensacionalismo, en este mensaje enseño que éste no es un "pacto de obras" sino la continuación del Pacto de Gracia revelado a Abraham. En esta exposición aprendemos: 1) Que el pacto de Sinaí no suplanta el pacto de Abraham sino que lo confirma. 2) Que la gracia de Dios está presente en el Sinaí y en el pacto. 3) Que Dios es solamente el Dios de los judíos que fueron tras la fe, siendo éstos un remanente escogido por gracia. 4) Que en los rituales de la Ley estaba presente Cristo bajo figuras dispensando su gracia. Espero, como siempre, que sean edificados y puedan compartir el mensaje de Dios con otras personas. Les saluda en Cristo, Juan Sanabria Cruz ~ Pastor

  13. 88

    El Pacto de Gracia en la Historia IV (Acuerdos entre Dios y Abraham)

    Estimados herman@s y amig@s, Siguiendo estos mensajes en serie que tratan sobre el Pacto de Gracia y su desarrollo en la historia, en esta exposición recordamos doscarácterísticas elementales del Pacto de Gracia revelado al padre Abraham, a saber: 1) Que este pacto era un pacto sempiterno. 2) Que este Pacto no era nacional sino universal, alcanzando a todas las naciones por medio de Cristo, quien es la simiente de Abraham. En esta exposición tratamos el Pacto de Abraham y los compromiso adquiridos tanto por Dios como por Abraham. ¿A qué se comprometieron cada uno? ¿Qué promesas, derechos y deberes comprendían este Pacto? Para responder a estas preguntas puede escuchar la predicación y si le aporta conocimiento y es de bendición para su vida la puede compartir con quién quiera. Atentamente, Juan Sanabria Cruz ~Pastor

  14. 87

    El Pacto de Gracia en la Historia III (Características del Pacto)

    Este mensaje es la continuación de los anteriores donde se sigue explicando el Pacto de Gracia revelado al Padre Abraham. Recordamos que Abraham fue salvo por la Gracia de Dios y por medio de la fe en el Mesías que nacería de su descendencia. En este mensaje continuamos explicando sobre este pacto haciendo enfasis en tres puntos principales: 1º) Al Pacto con Abraham es un Pacto eterno que no queda abolido por ningún pacto o dispensación posterior. 2º) El pacto de Abraham no es un pacto nacional sino universal. En la simiente de Abraham, es decir, Cristo, son bendecidas todas las naciones de la tierra. 3º) El pueblo de Abraham, y por tanto, el pueblo de Dios durante todos los tiempos, es un solo pueblo. No existen dos pueblos de Dios. Que el Señor bendiga Su Palabra en sus corazones y recuerden orar por un servidor. En el amor de Cristo les saluda, Juan Sanabria Cruz ~ Pastor

  15. 86

    EL Pacto de Gracia en la Historia II (El Pacto es revelado a Abraham)

    Mensaje de la Palabra de Dios en que se habla del Pacto de Gracia desde la eternidad pasada siguiendo por la promesa dada a Adán y Eva. Posteriormente se habla del Pacto de Gracia revelado a los patriarcas como Noé, pero de manera formal y especial a Abraham. Se deja ver por la Escritura que este Pacto es de gracia y sobre todo, para refutar el error dispensacionalista y judaizante, se aclara que no es un pacto nacional étnico sino universal y de fe. Se explica de qué manera fue salvo Abraham, la vigencia de dicho pacto y la similitud que los cristianos tenemos con él, además de aclarar que no hay diferencia entre el verdadero pueblo de Dios en el AT y el NT y quiénes son los hijos de Abraham según la enseñanza apostólica. Esperamos como siempre que sean edificados y hagan memoria de nosotros en vuestras oraciones. En el amor de Cristo, Juan Sanabria Cruz ~Pastor

  16. 85

    EL Pacto de Gracia en la Historia I (Desde la eternidad hasta el Edén))

    Este es uno de varios mensajes en serie de la Palabra de Dios en el que se pretende combatir el error dispensacionalista mostrando con textos bíblicos la Teología del Pacto existente en el cristianismo desde sus orígenes. En estre primer mensaje se habla brevemente de lel error dispensacionalista. Posteriormente seguimos con el inicio del Pacto de Gracia desde antes de la Creación , en lo que se conoce como "Pacto de Redención", y luego concluimos con la primera revelación del Pacto de Gracia en el huerto del Edén después que el ser humano es creado y cae en el pecado. Como siempre esperamos que sean bendecidos y nos recuerden en sus oraciones. En el amor de Cristo, Juan Sanabria Cruz ~Pastor

  17. 84

    La Reforma Protestante y las 5 Solas

    Mensaje de la Palabra de Dios donde se trata el asunto de la Reforma Protestante reconociendo a Dios como Autor próvido de la misma. ¿Cuál era la situación de la iglesia en la época mediaval? ¿Qué cosas provocaron el descontento de los creyentes y la necesidad de reformar la iglesia? ¿Quiénes fueron sus autores humanos más relevantes? ¿Cómo transcurrió la Reforma? ¿Por qué se les llamó Protestantes? ¿Cuáles fueron las 5 solas de la Reforma Protestante y qué significaba cada una? Este y otros asuntos se tratan en esta exposición de la Historia a la Luz de la Palabra de Dios. Esperamos que sean edificados y nos recuerden en sus oraciones. Atentamente en Cristo, Juan Sanabria Cruz ~Pastor

  18. 83

    Señales de la 2ª venida de Cristo

    Marcos 13:1-27 (1) Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. (2) Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada. (3) Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: (4) Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse? (5) Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; (6) porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. (7) Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. (8) Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos. (9) Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. (10) Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. (11) Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo. (12) Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. (13) Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. (14) Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes. (15) El que esté en la azotea, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa; (16) y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa. (17) Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! (18) Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno; (19) porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá. (20) Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días. (21) Entonces si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis. (22) Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos. (23) Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes. (24) Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, (25) y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas. (26) Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria. (27) Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

  19. 82

    El Gran Mandamiento

    Marcos 12:28-34 (28) Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? (29) Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. (30) Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. (31) Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. (32) Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; (33) y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. (34) Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.

  20. 81

    La función del Espíritu Santo como Maestro

    Juan 14:15-31 (15) Si me amáis, guardad mis mandamientos. (16) Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: (17) el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. (18) No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. (19) Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. (20) En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. (21) El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (22) Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? (23) Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. (24) El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. (25) Os he dicho estas cosas estando con vosotros. (26) Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (27) La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (28) Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. (29) Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis. (30) No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. (31) Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.

  21. 80

    El contentamiento cristiano

    1Ti 6:3-12 (3) Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, (4) está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, (5) disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. (6) Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; (7) porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. (8) Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. (9) Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; (10) porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. (11) Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. (12) Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

  22. 79

    Vosotros sois la sal de la tierra

    Mateo 5:1-13 (1) Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. (2) Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: (3) Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. (4) Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. (5) Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. (6) Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. (7) Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. (8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. (9) Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. (10) Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. (11) Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. (12) Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (13) Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

  23. 78

    La perseverancia o preservación de los santos

    Mensaje de la Palabra de Dios donde se habla de la seguridad de la salvación del creyente hasta el día de la glorificación final. Se explica que esta perseverancia no es propia del esfuerzo humano sino de la obra de Dios en los creyentes, e igualmente se explica por puntos cuáles son las bases de esa preservación. Se concluye respondiendo al interrogante del por qué entonces muchos se han apartado de la fe. Esperamos que sean edificados y que nos recuerden en sus oraciones.

  24. 77

    La gracia irresistible o llamamiento eficaz

    Un mensaje de la Palabra de Dios desde nuestra misión Reformada en Canarias entre los que se tratan los siguientes puntos: - Qué es la gracia irresistible. - ¿Se puede resistir la gracia de Dios? - ¿Pueden quedar frustrados los planes de Dios por el libre albedrío del ser humano? - ¿Qué es el llamamiento externo e interno? - ¿Cómo opera Dios en el llamamiento interno? Como siempre esperamos que sean edificados y hagan memoria de esta misión y este servidor en sus oraciones ante el Todopoderoso.

  25. 76

    Respuestas a la doctrina de la predestinación

    Efe 1:1-12 (1) Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso: (2) Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. (3) Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, (4) según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, (5) en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, (6) para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, (7) en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (8) que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, (9) dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo, (10) de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. (11) En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, (12) a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

  26. 75

    La expiación limitada

    Juan 10:7-33 (7) Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. (8) Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. (9) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. (10) El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (11) Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. (12) Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. (13) Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. (14) Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, (15) así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. (16) También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. (17) Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. (18) Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. (19) Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. (20) Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? (21) Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos? (22) Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, (23) y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. (24) Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. (25) Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; (26) pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. (27) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, (28) y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (29) Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. (30) Yo y el Padre uno somos. (31) Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. (32) Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? (33) Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

  27. 74

    La elección incondicional o predestinación

    Romanos 9:1-24 (1) Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, (2) que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. (3) Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; (4) que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; (5) de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén. (6) No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, (7) ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. (8) Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. (9) Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo. (10) Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre (11) (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), (12) se le dijo: El mayor servirá al menor. (13) Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. (14) ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. (15) Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. (16) Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. (17) Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. (18) De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. (19) Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? (20) Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? (21) ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? (22) ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, (23) y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, (24) a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?

  28. 73

    La depravación total

    Rom 3:9-18 (9) ¿Qué, pues? Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. (10) Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; (11) No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. (12) Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (13) Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; (14) Su boca está llena de maldición y de amargura. (15) Sus pies se apresuran para derramar sangre; (16) Quebranto y desventura hay en sus caminos; (17) Y no conocieron camino de paz. (18) No hay temor de Dios delante de sus ojos.

  29. 72

    Diferentes partes de la oración II

    Esta es la II parte de 2 mensajes en los que se exponen las diferentes partes de la que deben estar compuestas nuestras oraciones cuando hablamos con Dios. En este mensaje se habla de las dos restantes, a saber: 1. Peticiones 2. Ruegos y súplicas. En este segundo punto se analiza a favor de quién deben ser hechas esas súplicas según los escritos inspirados.

  30. 71

    Diferentes partes de la oración I

    Un mensaje de la Palabra de Dios en la que se exponen las diferentes partes de la que deben estar compuestas nuestras oraciones cuando hablamos con Dios. En este mensaje se habla de tres de ellas, a saber: 1. La alabanza y exaltación del nombre de Dios. 2. La acción de gracias. 3. La confesión de pecados.

  31. 70

    La vanidad de la vida

    Eclesiastes 1.1-11 1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén. 2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. 3 ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? 4 Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. 5 Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. 6 El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. 7 Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. 8 Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. 9 ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. 10 ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. 11 No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.

  32. 69

    Acordaos de no olvidar

    Salmos 103 Salmo de David 1 Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. 2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. 3 Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias, 4 el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias, 5 el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila. 6 Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia. 7 Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras. 8 Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre ni para siempre guardará el enojo. 10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras maldades ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados, 11 porque, como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que lo temen. 12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 13 Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen, 14 porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo. 15 El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo, 16 que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar ya no la conocerá más. 17 Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que lo temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos, 18 sobre los que guardan su pacto y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. 19 Jehová estableció en los cielos su trono y su reino domina sobre todos. 20 ¡Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra obedeciendo a la voz de su precepto! 21 ¡Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos que hacéis su voluntad! 22 ¡Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío! ¡Bendice, alma mía, a Jehová!

  33. 68

    Tiempos Peligrosos

    2 Timoteo 3 1 También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos, 2 y que habrá hombres amantes de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, envanecidos, que amarán los deleites más que a Dios, 5 que parecerán muy piadosos, pero negarán la eficacia de la piedad; evítalos. 6 Porque son éstos los que se meten en las casas y cautivan a mujeres débiles y cargadas de pecados, que se dejan llevar por sus malos deseos, 7 que siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. 8 Y así como Janes y Jambres se opusieron a Moisés, también estos hombres se oponen a la verdad; su entendimiento está corrompido, y en cuanto a la fe están descalificados. 9 Pero no podrán seguir avanzando, porque su insensatez se hará evidente a todos, como también lo fue la de aquéllos. 10 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, 11 persecuciones y padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio y en Listra; persecuciones que he sufrido, y de las cuales me ha librado el Señor. 12 También todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; 13 pero los hombres malvados y los engañadores irán de mal en peor: engañarán y serán engañados. 14 Tú, por tu parte, persiste en lo que has aprendido y en lo que te persuadiste, pues sabes de quién has aprendido; 15 tú desde la niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

  34. 67

    El discípulo y la Evangelización

    Juan 15:1-17 (1) Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. (2) Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. (3) Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. (4) Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. (5) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (6) El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. (7) Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. (8) En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. (9) Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. (10) Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. (11) Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. (12) Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. (13) Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. (14) Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. (15) Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. (16) No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. (17) Esto os mando: Que os améis unos a otros.

  35. 66

    El discípulo de Cristo y la oración

    Mateo 6:5-13 (5) Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. (6) Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (7) Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. (8) No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. (9) Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. (10) Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (11) El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. (12) Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. (13) Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

  36. 65

    El discípulo de Cristo y Su Palabra

    Juan 8:30-37 (30) Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él. (31) Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; (32) y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (33) Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? (34) Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. (35) Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. (36) Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. (37) Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.

  37. 64

    El discípulo y su servicio a Cristo

    Mateo 20 20 Entonces la madre de Santiago y de Juan, hijos de Zebedeo, se acercó con sus hijos a Jesús. Se arrodilló respetuosamente para pedirle un favor. 21 —¿Cuál es tu petición? —le preguntó Jesús. La mujer contestó: —Te pido, por favor, que permitas que, en tu reino, mis dos hijos se sienten en lugares de honor a tu lado, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. 22 Jesús les respondió: —¡No saben lo que piden! ¿Acaso pueden beber de la copa amarga de sufrimiento que yo estoy a punto de beber? —Claro que sí —contestaron ellos—, ¡podemos! 23 Jesús les dijo: —Es cierto, beberán de mi copa amarga; pero no me corresponde a mí decir quién se sentará a mi derecha o a mi izquierda. Mi Padre preparó esos lugares para quienes él ha escogido. 24 Cuando los otros diez discípulos oyeron lo que Santiago y Juan habían pedido, se indignaron. 25 Así que Jesús los reunió a todos y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de este mundo tratan a su pueblo con prepotencia y los funcionarios hacen alarde de su autoridad frente a los súbditos. 26 Pero entre ustedes será diferente. El que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente, 27 y el que quiera ser el primero entre ustedes deberá convertirse en esclavo. 28 Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos».

  38. 63

    El discípulo y las excusas

    Lucas 14 15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. 16 Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. 17 Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. 18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. 19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. 20 Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. 21 Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. 22 Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. 23 Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. 24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.

  39. 62

    El discípulo y sus prioridades

    Lucas 12.22-31 22 Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. 23 La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. 24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? 25 ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? 26 Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? 27 Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28 Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 29 Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. 30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. 31 Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

  40. 61

    El discípulo y las finanzas

    Lucas 14 25 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: 26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? 29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. 31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. 33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

  41. 60

    El discípulo y los lazos afectivos

    Mateo 10 34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán los de su casa. 37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

  42. 59

    La base del discipulado cristiano

    Mateo 16 21 Desde entonces Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y padecer mucho a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y morir, y resucitar al tercer día. 22 Pedro lo llevó aparte y comenzó a reconvenirlo: «Señor, ¡ten compasión de ti mismo! ¡Que esto jamás te suceda!» 23 Pero él se volvió y le dijo a Pedro: «¡Aléjate de mi vista, Satanás! ¡Me eres un tropiezo! ¡Tú no piensas en las cosas de Dios, sino en cuestiones humanas!» 24 A sus discípulos Jesús les dijo: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. 25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿de qué le sirve a uno ganarse todo el mundo, si pierde su alma? ¿O qué puede dar uno a cambio de su alma? 27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. 28 De cierto les digo que algunos de los que están aquí no morirán hasta que hayan visto al Hijo del Hombre venir en su reino.»

  43. 58

    Recibiendo el Reino como niños

    Jesús bendice a los niños Lucas 18.15-17 15 La gente llevaba los niños a Jesús, para que él los tocara. Cuando los discípulos vieron esto, los reprendieron; 16 pero Jesús los llamó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de los cielos es de los que son como ellos. 17 De cierto les digo: el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»

  44. 57

    Canto para el día de reposo

    Salmos 92 Alabanza por la bondad de Dios Salmo. Cántico para el día de reposo.[a] 1 Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; 2 Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche, 3 En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa. 4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo. 5 !!Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos. 6 El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto. 7 Cuando brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que hacen iniquidad, Es para ser destruidos eternamente. 8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo. 9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, Porque he aquí, perecerán tus enemigos; Serán esparcidos todos los que hacen maldad. 10 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco. 11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos. 12 El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. 13 Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán. 14 Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes, 15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, Y que en él no hay injusticia.

  45. 56

    El canto de los cautivos

    Salmos 126 Oración por la restauración Cántico gradual. 1 Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. 2 Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. 3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres. 4 Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, Como los arroyos del Neguev. 5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

  46. 55

    El cristiano como un buen soldado

    2 Timoteo 2:1-13 (1) Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. (2) Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. (3) Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. (4) Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. (5) Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. (6) El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. (7) Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. (8) Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, (9) en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa. (10) Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. (11) Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; (12) Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. (13) Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.

  47. 54

    Levantando al caído

    Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído; porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo. (Hechos 18:24-28)

  48. 53

    La necesidad de las tribulaciones

    Hechos 14:21-22 (21) Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, (22) confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

  49. 52

    Avivando la llama del amor

    1 Juan 3:13-24 (13) Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. (14) Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. (15) Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. (16) En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. (17) Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? (18) Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. (19) Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; (20) pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. (21) Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; (22) y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. (23) Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. (24) Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

  50. 51

    La caña cascada y la mecha que humea

    Mateo 12:15-21 (15) Cuando Jesús supo esto, se alejó de allí. Pero mucha gente lo siguió, y él los sanó a todos, (16) aunque les encargaba con firmeza que no lo descubrieran, (17) para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: (18) «Éste es mi siervo, a quien he escogido; mi Amado, en quien se complace mi alma. Pondré mi Espíritu sobre él, y a las naciones anunciará juicio. (19) No disputará, ni gritará, ni nadie oirá su voz en las calles. (20) No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia. (21) En su nombre esperarán las naciones.»

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