Primero Dios, con Gerardo Farías

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Primero Dios, con Gerardo Farías

Acompáñame a leer y estudiar la Biblia. Cada día, leeremos un capítulo de la Biblia y reflexionaremos en lo que Dios quiere decirnos. Comienza tu día escuchando la Palabra de Dios.

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    ZACARÍAS 13 - EL PASTOR HERIDO, Y LAS OVEJAS DISPERSAS

    Este capítulo tiene un mensaje poderoso para nuestras vidas. Habla de purificación, de falsedad religiosa, de un Pastor herido, y de un pueblo probado por fuego. El mensaje central es claro: Dios no solo quiere consolar a su pueblo; quiere limpiarlo. Zacarías comienza describiendo un “manantial abierto”, es decir una fuente inagotable de agua. No se trata de un ritual superficial. Es una fuente abundante, disponible, abierta por Dios mismo para limpiar el pecado. Zacarías está anunciando que el problema de Israel no se resolverá solo con reconstruir el templo, recuperar la ciudad o mejorar la conducta externa. El verdadero problema era más profundo: pecado, idolatría e impureza espiritual. Aquí está el primer golpe del capítulo: Dios no restaura sin purificar. Muchos quieren bendición sin limpieza, paz sin arrepentimiento, avivamiento sin quebranto. Pero Dios no maquilla la inmundicia; la lava. No tapa el pecado; lo enfrenta. No restaura una vida para que siga igual; abre una fuente para que sea transformada. Luego el capítulo dice que Dios quitará los ídolos y a los falsos profetas de la tierra. Esto es serio. La restauración verdadera no solo consiste en recibir algo nuevo de Dios, sino también en permitir que Dios quite lo falso de nosotros. Hay ídolos que no tienen forma de estatua. Pueden ser orgullo, control, apariencia religiosa, necesidad de aprobación, dinero, placer, resentimiento, ministerio sin comunión, doctrina sin obediencia. El error espiritual más peligroso es pensar que porque uno habla de Dios, automáticamente está caminando con Dios. Zacarías 13 denuncia una religión falsa, una espiritualidad contaminada, una profecía mentirosa. Y eso tiene una aplicación directa: no toda voz espiritual viene de Dios, no toda emoción religiosa es presencia divina, y no toda persona que habla con autoridad habla con verdad. Después aparece una frase impresionante: “Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas.” Zacarías 13:7. Jesús aplicó esta profecía a sí mismo antes de su arresto, cuando anunció que sus discípulos serían dispersados. El Pastor sería herido, y las ovejas huirían. Aquí vemos el centro mesiánico del capítulo: la purificación prometida no sería barata. El manantial de limpieza se abriría porque el Pastor sería herido. No hay perdón sin la cruz. No hay fuente sin sangre. No hay limpieza sin sacrificio. Ese es el punto que no podemos suavizar: nuestra salvación costó la herida del Pastor. Cristo no vino simplemente a inspirarnos, sino a cargar nuestro pecado. No vino solo a enseñarnos una vida mejor, sino a morir por una humanidad perdida. Pero el capítulo termina con fuego. Dios dice que una parte será refinada como se refina la plata y probada como se prueba el oro. Esto no es castigo ciego; es purificación. El fuego de Dios no destruye al fiel, lo depura. Quita la escoria. Expone lo falso. Hace visible lo que realmente hay en el corazón. Dios quiere purificar a su pueblo. Dios quiere que su pueblo se vuelva completamente a Él. Pero sabe que la única manera de salvarlo era mediante el sacrificio del Buen Pastor. Que Dios nos ayude a poner toda nuestra esperanza en Jesús, y a que Él nos purifique por completo. Que el Señor te bendiga. 

  2. 999

    ZACARÍAS 12 - MIRARÁN AL QUE TRASPASARON

    Dentro de este capítulo, volvemos a encontrar una profecía mesiánica: "Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por Él, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por Él, como se llora por un primogénito".  Se profetiza un día, en cual por medio del Espíritu del Señor, el pueblo de Jerusalén se lamentará por el que traspasaron. Esta es una clara alusión a Jesús, el Mesías, que fue traspasado en la cruz. El mesías, largamente rechazado por Israel, finalmente ellos entienden el evangelio, y se arrepienten. Este llanto no es solo tristeza; es un profundo arrepentimiento. Y eso es lo que todos necesitamos hoy. Necesitamos mirar a Jesús, cuando estuvo en la cruz, y entender que Él murió por mí. Eso quebranta todo orgullo, y toda autosuficiencia. Que el Señor nos de ese espíritu de gracia y de oración; porque nuestra salvación viene de Dios, y no de nosotros. Que el Señor te bendiga. 

  3. 998

    ZACARÍAS 11 - PASTORES INÚTILES

    El capítulo de hoy contiene un mensaje muy fuerte. Zacarías les muestra al pueblo, lo que ya había pasado: como Dios había abandonado al pueblo en mano de sus enemigos. La descripción es clara: está hablando de la invasión babilónica; que primero destruyó al Líbano, y después destruyó Jerusalén. ¿Por qué Zacarías habla del pasado de forma profética? Israel necesitaba recordar lo que sucede cuando se rechaza a Dios como pastor - rey. La figura del pastor en este capítulo, es una referencia a los malos reyes que tuvo Israel. La labor primordial de un pastor es cuidar al rebaño. Los reyes de Israel no cumplieron su labor. Recharzaron a Dios, y usaron al pueblo para enriquecerse. Pero en medio de todas estas figuras, aparece una interesante profecía mesiánica: el verdadero pastor, nuevamente sería rechazado por el pueblo - su trabajo sería despreciado, y se le pagarían 30 monedas de plata. Cuando vamos a los evangelios, encontramos que esta fue la cifra que se le pagó a Judás, cuando traicionó y vendió a Jesús a los líderes de su pueblo. ¿Qué lección aprendemos de este capítulo? Cada vez que rechazamos ser pastoreados y guiados por el Señor, terminaremos en manos de otros pastores, los cuales por lo general serán crueles. Que Dios nos ayude a escuchar la voz del verdadero pastor, el Señor Jesús, y a seguirlo de todo corazón. Que el Señor te bendiga. 

  4. 997

    ZACARÍAS 10 - LA LLUVIA TARDÍA Y EL MESÍAS

    El capítulo de hoy comienza con una orden sencilla pero profunda: “Pedid al Señor lluvia en la estación tardía” (Zac. 10:1). La lluvia era vida. Sin lluvia, no había cosecha. En una sociedad agrícola, pedir lluvia era reconocer que la productividad final no dependía solo del esfuerzo humano, sino de la bendición de Dios. Aquí hay una lección directa: muchas veces trabajamos, planificamos, predicamos, servimos y luchamos, pero dejamos de pedir la lluvia del cielo. Y sin lluvia, todo se vuelve seco. Puede haber estructura, actividad y apariencia religiosa, pero no fruto verdadero. La “lluvia tardía” también tiene una resonancia profética muy importante. En el ciclo agrícola de Israel, la lluvia temprana preparaba la tierra para la siembra, y la lluvia tardía ayudaba a madurar la cosecha antes de la siega. Espiritualmente, esto apunta a la obra especial del Espíritu Santo al final del tiempo, preparando al pueblo de Dios para la cosecha final. Pero hay que decirlo con rigor: no se puede pedir la lluvia tardía mientras se vive cómodamente en sequía espiritual. Sería una contradicción. La lluvia tardía no es una emoción religiosa de último minuto; es la culminación de una vida que ha aprendido a depender diariamente de Dios. Zacarías 10:4 dice: “De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador”. Esta profecía apunta primero a la restauración del liderazgo de Judá después del exilio, pero su cumplimiento más profundo encuentra su centro en Cristo. Jesús es la piedra angular, el fundamento sobre el cual Dios edifica su pueblo. Él es la clavija firme, el punto de apoyo que no se mueve. Él es el Rey victorioso que pelea por su pueblo, no con armas carnales, sino con justicia, verdad y redención. Aquí hay que evitar una lectura débil: Zacarías no está prometiendo simplemente éxito nacionalista. La profecía tiene un cumplimiento histórico en el regreso del exilio y la preservación del pueblo judío, pero se expande hacia el Mesías. En Cristo, Dios reúne a su pueblo de una manera más profunda que el regreso geográfico a una tierra. Lo reúne bajo un Señor, bajo un pacto, bajo una esperanza. El verdadero cumplimiento no es solo volver a Jerusalén; es volver a Dios. Pidamos a Dios que envíe la lluvia tardía. Pidamos hoy el Espíritu Santo, y construyamos nuestra vida sobre la Piedra del Ángulo, que es Cristo Jesús, nuestro Señor. Que el Señor te bendiga. 

  5. 996

    ZACARÍAS 9 - HE AQUÍ TU REY

    Zacarías 9 presenta un contraste poderoso. Por un lado, aparecen naciones fuertes, ejércitos, ciudades orgullosas y poder humano. Pero en medio de ese escenario, Dios anuncia algo inesperado: Un Rey humilde. No viene sobre un caballo de guerra. No entra con arrogancia. No busca impresionar mediante poder político o militar. Viene sobre un asno. Y ahí está una de las verdades más profundas del evangelio: Dios muchas veces obra de maneras que parecen débiles ante los ojos humanos. Israel esperaba un conquistador visible. Pero Dios envió a un siervo humilde, el hijo del carpintero: Jesús. Es posible que hoy seguimos cometiendo el mismo error: queremos respuestas espectaculares, soluciones inmediatas y demostraciones visibles de poder… mientras Dios sigue obrando primero en el corazón. Jesús entró humildemente en Jerusalén, pero su misión era infinitamente más grande que conquistar una ciudad: vino a conquistar el pecado, el orgullo y la muerte. Por eso Zacarías 9 no es solo una profecía mesiánica. Es también una invitación personal. ¿Qué clase de Rey quieres realmente? ¿Uno que cumpla todos tus deseos… o uno que transforme tu vida? Porque Cristo no vino solamente a resolver circunstancias externas. Vino a reinar dentro del corazón. Que el Señor te bendiga. 

  6. 995

    ZACARÍAS 7 - CUANDO EL AYUNO NO ES SUFICIENTE

    El ayuno es una de las formas más intensas de buscar a Dios. Bíblicamente, hay un ayuno requerido al año, que es durante el día del juicio, Yom Kippur. Pero durante el exilio en Babilonia, el pueblo había instaurado otro ayuno; para conmemorar el momento más triste de su historia - el día en que Jerusalén y el Templo habían sido completamente destruídos. El capítulo de hoy es la respuesta de Dios a la pregunta: Ya volvimos del destierro; ya estamos de regreso en nuestra tierra...¿debemos seguir ayunando? Dios les hace una pregunta que va directamente al hueso: ¿estaban ayunando por mí? Dios puede ver claramente por encima de las acciones; Dios puede leer lo más profundo del corazón - Él puede leer las intenciones del corazón. El pueblo no había estado ayunando por el dolor que le habían causado a Dios por sus pecados. Estaban ayunando demostrando únicamente el dolor por lo que habían perdido. Llevaban años ayunando; pero sus vidas no habían cambiado. No había justicia para los pobres y para los extranjeros; no había misericordia para las viudas y para los huérfanos. No había un verdadero arrepentimiento. El ayuno y la oración no será escuchado por Dios, a menos de que vaya acompañado de un escudriñamiento del corazón, un profundo arrepentimiento, y obras de justicia y misericordia. No endurezcamos el corazón. Hoy es el día para entregarle el corazón a Dios, y no ser rebeldes a la voz de su Espíritu Santo. Que el Señor te bendiga. 

  7. 994

    ZACARÍAS 6 - LOS CABALLOS Y SUS CARROS DE GUERRA

    Zacarías 6 presenta una visión fuerte: cuatro carros salen de entre dos montes de bronce, tirados por caballos de diferentes colores. Estos carros representan los juicios y la acción soberana de Dios sobre las naciones. No es una imagen decorativa; es una declaración teológica: la historia no está fuera de control. Aunque los imperios parezcan dominar, Dios sigue gobernando.Luego aparece una escena clave: Josué, el sumo sacerdote, recibe una corona. Esto es extraño, porque la corona normalmente pertenecía al rey, no al sacerdote. Pero ahí está el mensaje profético: Dios anuncia la venida de “el Renuevo”, aquel que edificará el templo del Señor y se sentará como rey y sacerdote. Desde una mirada cristiana, esta profecía apunta claramente a Cristo: Jesús es Rey, porque gobierna; y es Sacerdote, porque intercede. Él no solo tiene autoridad sobre el mundo, también tiene misericordia para salvar.La aplicación es directa. Primero, no debemos vivir como si el mal tuviera la última palabra. Zacarías 6 nos recuerda que Dios mueve la historia, juzga la injusticia y cumple sus propósitos. Segundo, no podemos separar adoración de obediencia. El capítulo termina diciendo que todo esto sucederá “si oyereis obedientes la voz de Jehová”. La promesa de Dios no es una licencia para la pasividad; es un llamado a responder con fidelidad.En resumen: Zacarías 6 nos muestra a un Dios que gobierna las naciones, anuncia al Mesías y llama a su pueblo a obedecer. Cristo es el verdadero Renuevo, el Rey-Sacerdote que edifica un templo vivo: su pueblo. La pregunta seria es esta: ¿estoy dejando que Cristo reine solamente en mis creencias, o también en mis decisiones?

  8. 993

    Zacarías 5 - La visión del rollo y de la mujer

    Zacarías 5 presenta dos visiones fuertes: el rollo volante y la mujer dentro del efa. No es un capítulo “suave”; es una advertencia espiritual seria. Dios está mostrando que la restauración de su pueblo no puede construirse sobre pecado escondido, injusticia normalizada ni religiosidad falsa. El rollo volante representa la Palabra de Dios como juicio activo. Ese rollo entra en las casas del ladrón y del que jura falsamente. Es decir, Dios no solo mira el templo, el culto o las ceremonias; también entra en la vida privada, en los negocios, en las palabras, en los pactos, en lo que se hace cuando nadie ve. La lección es directa: no hay verdadera restauración si el pecado sigue viviendo cómodamente dentro de la casa. Luego aparece una mujer dentro de un efa, una medida comercial. El ángel dice: “Esta es la maldad”. La imagen conecta el pecado con el comercio, la corrupción, la ganancia injusta y un sistema de maldad organizado. La mujer es llevada a Sinar, es decir, Babilonia. El mensaje es claro: Dios quiere quitar la maldad de en medio de su pueblo y enviarla al lugar que le corresponde. Babilonia representa rebelión, confusión espiritual y oposición al gobierno de Dios. La aplicación es incómoda, pero necesaria. Muchas veces pedimos bendición, renovación y avivamiento, pero queremos conservar prácticas que Dios ya condenó. Queremos paz sin limpieza, restauración sin arrepentimiento, presencia de Dios sin santidad. Zacarías 5 destruye esa ilusión. Dios no restaura para maquillar el pecado; restaura para purificar a su pueblo. Para nuestra vida, este capítulo nos llama a revisar tres áreas: nuestra honestidad, nuestras palabras y nuestros sistemas de vida. ¿Hay engaño en nuestras decisiones? ¿Hay promesas falsas en nuestra boca? ¿Hay algo que hemos permitido en casa, en el trabajo o en el corazón, que Dios ya quiere remover? La buena noticia es que Dios no revela el pecado para destruir al arrepentido, sino para limpiar al pueblo que quiere volver a Él. Su juicio contra la maldad es también una expresión de misericordia hacia quienes desean vivir en fidelidad. Señor, no permitas que yo busque tu bendición mientras escondo aquello que te desagrada. Entra en mi casa, en mis pensamientos, en mis palabras y en mis decisiones. Quita de mí todo lo que pertenece a Babilonia, y forma en mi vida una obediencia limpia, honesta y fiel. Amén.

  9. 992

    ZACARÍAS 4 - NO VENCERÁS CON EJÉRCITO, NI USANDO TUS FUERZAS, SINO SÓLO CON MI ESPÍRITU

    Zacarías 4 presenta una visión extraña pero poderosa: un candelabro de oro, siete lámparas, dos olivos y aceite que fluye continuamente. El profeta ve la visión, pero no la entiende. Entonces Dios le revela el mensaje central: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” El contexto es importante. El pueblo de Dios había regresado del exilio y debía reconstruir el templo. Pero estaban débiles, cansados, con pocos recursos y mucha oposición. La tarea parecía demasiado grande para un pueblo tan pequeño. Zorobabel, el líder encargado de la reconstrucción, necesitaba entender que la obra de Dios no se completaría por poder humano, estrategia política o fuerza militar, sino por la acción del Espíritu Santo. El candelabro representa la luz que Dios quiere encender en medio de su pueblo. Pero esa luz depende del aceite. Y el aceite nos recuerda la obra del Espíritu Santo. Esta es una verdad seria: podemos tener estructura religiosa, conocimiento bíblico y buenas intenciones, pero sin el Espíritu, la lámpara se apaga. La vida espiritual no se sostiene solo con disciplina humana. Se sostiene con comunión diaria con Dios. Luego Dios dice: “¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura.” El monte representa los obstáculos que parecen imposibles. Para Zorobabel era la reconstrucción del templo. Para nosotros puede ser una crisis familiar, una lucha espiritual, una oración no respondida, un ministerio difícil, una enfermedad, una carga emocional o una etapa de cansancio profundo. Dios no niega que el monte exista. Pero declara que el monte no es más grande que su poder. También aparece una frase muy importante: “No menospreciéis el día de las pequeñeces.” Dios advierte al pueblo contra el desprecio de los comienzos pequeños. A veces queremos resultados grandes e inmediatos, pero Dios trabaja muchas veces con procesos humildes: una oración sincera, una decisión de obediencia, una Biblia abierta cada mañana, una pequeña victoria sobre el pecado, una familia que vuelve poco a poco al altar, una iglesia que sigue sirviendo aunque no vea grandes resultados. Lo pequeño en las manos de Dios no es insignificante. Puede ser el inicio de una gran obra. La aplicación para nosotros es directa. No podemos vivir la fe cristiana solo con fuerza de voluntad. No podemos sostener nuestra familia, vencer el pecado, servir en la iglesia o enfrentar nuestros problemas solo con nuestras capacidades. Necesitamos aceite. Necesitamos al Espíritu Santo. Necesitamos depender de Dios cada día. Muchos creyentes se frustran no porque el monte sea demasiado grande, sino porque están intentando moverlo sin el Espíritu de Dios. Trabajan, luchan, oran poco, se agotan mucho, y después se preguntan por qué no tienen fuerzas. Pero Zacarías 4 nos llama a volver a la fuente. No basta con tener lámpara; necesitamos aceite. No basta con tener misión; necesitamos de su Espíritu. No basta con comenzar; necesitamos permitir que Dios complete la obra. Zacarías 4 nos recuerda que Dios puede terminar lo que comenzó. Aunque el templo parezca incompleto, aunque el monte parezca inmenso, aunque el comienzo parezca pequeño, la obra de Dios no depende finalmente de nuestra fuerza, sino de su Espíritu. Por eso, no desprecies los pequeños avances. No te rindas frente al monte. No intentes vivir la vida cristiana vacío de aceite. La promesa sigue en pie: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu.

  10. 991

    ZACARÍAS 3 - VESTIDO DE GALA

    Zacarías 3 nos lleva a una escena solemne: Josué, el sumo sacerdote, está de pie delante del Ángel del Señor. Pero no aparece vestido con su ropa sacerdotal impecable, sino con vestiduras viles, sucias, contaminadas. Y a su lado está Satanás, acusándolo. La imagen es poderosa: el representante espiritual del pueblo está manchado. Josué no tiene defensa propia. No puede señalar sus méritos. No puede negar su condición. Está delante de Dios tal como es. Y allí aparece el evangelio: Satanás acusa, pero Dios reprende. El Señor dice: “Jehová te reprenda, oh Satanás… ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?” Esa frase resume la gracia. Josué no está allí porque fue perfecto, sino porque fue rescatado. No está vivo porque nunca cayó, sino porque Dios lo arrebató del fuego. Todos estabamos destinados al fuego, a la perdición. Nuestros pecados nos separan de Dios, y de toda esperanza. Pero ahí, en nuestra condición desesperada, aparece el Salvador, ofreciéndonos perdón y esperanza. Satanás conoce nuestras manchas y las usa para condenarnos. Nos recuerda nuestros pecados, caídas, debilidades y fracasos. Pero Zacarías 3 muestra que la última palabra no la tiene el acusador, sino el Intercesor. Bajo una mirada adventista, esta escena se relaciona profundamente con el ministerio de Cristo en el santuario celestial. Jesús no minimiza el pecado, pero tampoco abandona al pecador arrepentido. Él se presenta como nuestro Abogado, nuestro Sumo Sacerdote y nuestra justicia. Te invito a leer este maravilloso capítulo, y a reflexionar en el Juicio Final, donde todos tendremos que comparecer ante el tribunal divino. Que el Señor te bendiga. 

  11. 990

    ZACARÍAS 2 - LA NIÑA DE SUS OJOS

    Zacarías 2 nace en un tiempo de reconstrucción. El pueblo de Judá había regresado del exilio babilónico, Jerusalén estaba débil, el templo todavía estaba en proceso de restauración, y muchos vivían con una pregunta en el corazón: “¿Será posible volver a levantarnos después de tanto dolor?”Entonces Dios le da al profeta una visión: un hombre con un cordel de medir en la mano, listo para medir Jerusalén. A simple vista parece una imagen técnica, casi de construcción. Pero en realidad es una visión llena de esperanza. Dios está diciendo: “Yo todavía tengo planes para mi pueblo. Jerusalén no está olvidada. La ciudad será restaurada. Mi presencia volverá a estar en medio de ella”. Este capítulo nos recuerda que cuando Dios mide algo, no es para limitarlo, sino para restaurarlo. Cuando Dios se acerca a nuestra vida, no viene solo a evaluar nuestras ruinas; viene a levantar lo que fue destruido. Dios dice que Jerusalén será habitada “sin muros” por la multitud de gente y ganado que habrá en ella. En la antigüedad, una ciudad sin muros era vulnerable. Los muros representaban defensa, seguridad y estabilidad. Pero Dios declara algo extraordinario: “Yo seré para ella muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella”. ¿Te gustaría que Dios sea ese muro de fuego alrededor tuyo? A veces nosotros también buscamos muros: seguridad económica, control, estabilidad humana, aprobación, influencia, fuerza propia. Y aunque Dios puede usar muchas cosas para cuidarnos, este capítulo nos recuerda que la verdadera seguridad del creyente no está en los muros visibles, sino en la presencia invisible de Dios. Cuando Dios está en medio de tu vida, no estás indefenso. Dios es tu muro de protección. Pero también encontramos un llamado urgente: “Huid de la tierra del norte… líbrate, oh Sion, tú que moras con la hija de Babilonia”. Históricamente, era un llamado para que los judíos que aún estaban en Babilonia regresaran a Jerusalén. Muchos se habían acostumbrado a vivir lejos de la tierra prometida. Babilonia ya no era solo un lugar de cautiverio; para algunos se había vuelto comodidad. Pero espiritualmente, este llamado tiene una aplicación más amplia. Babilonia representa confusión, falsa adoración, mezcla espiritual y dependencia de sistemas humanos en lugar de Dios. Por eso, en Apocalipsis también aparece el llamado: “Salid de ella, pueblo mío”. Zacarías 2 nos recuerda que no basta con que Dios quiera restaurar Jerusalén; su pueblo también debe decidir salir de Babilonia. No hay restauración completa mientras el corazón sigue cómodo en la tierra del exilio. No puedes disfrutar plenamente la restauración de Dios mientras sigues habitando espiritualmente en Babilonia. Dios se refiere a su pueblo como la niña de sus ojos. La imagen es poderosa. La niña del ojo es una de las partes más sensibles y protegidas del cuerpo. Dios está diciendo: “Mi pueblo no es indiferente para mí. Lo que les duele, me importa. Lo que los amenaza, lo veo. Lo que los hiere, toca mi propio corazón”. Después del exilio, muchos podían preguntarse si Dios todavía los amaba. Zacarías responde con una imagen tierna: ustedes son preciosos para Dios. Cuando lleguen las pruebas, o las dudas a tu mente de si Dios te ama, recuerda este pasaje: Eres la niña de sus ojos. Que el Señor te bendiga. 

  12. 989

    HAGEO 2 - ¡ÁNIMO!

    Hageo 2 nace en un momento de desánimo. El pueblo había regresado del exilio, había comenzado a reconstruir el templo, pero muchos miraban lo que estaban levantando y lo comparaban con la gloria del templo anterior. Algunos ancianos recordaban la belleza del templo de Salomón. Y al mirar la nueva construcción, seguramente pensaban: “Esto no es lo mismo. Esto es pequeño. Esto no tiene la gloria de antes”. Es entonces que llega la promesa del Señor: "Yo llenaré este Templo con una gloria mayor que el primero". El mensaje de Hageo es claro: Dios no ha terminado su obra solo porque lo que ves ahora parece pequeño. Dios le dice al pueblo: “Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate… esfuérzate también, Josué… y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra… y trabajad; porque yo estoy con vosotros” Hageo 2:4. Ese es el corazón del capítulo: esfuérzate, cobra ánimo y trabaja, porque Dios está contigo. Dios no les dice: “Esperen hasta sentirse fuertes”. No les dice: “Esperen hasta que todo se vea glorioso”. No les dice: “Esperen hasta que tengan los recursos perfectos”. Les dice: trabajen, porque mi presencia está con ustedes. La fuerza del creyente no está en el tamaño de lo que ve, sino en la presencia de Aquel que camina con él. El templo podía parecer pequeño, los recursos podían parecer limitados, el ánimo podía estar quebrantado; pero si Dios estaba con ellos, entonces había esperanza. Y luego Dios da una promesa preciosa: “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera… y daré paz en este lugar” Hageo 2:9. Esta promesa tenía un cumplimiento profundo. El templo reconstruido quizás no tenía el oro ni la magnificencia del templo de Salomón, pero siglos después Cristo mismo caminaría por los atrios del templo. La verdadera gloria no estaría en las piedras, ni en el oro, ni en la arquitectura. La verdadera gloria sería la presencia de Jesús. Eso nos enseña algo poderoso: la gloria de Dios no siempre se mide por lo impresionante que se ve algo por fuera, sino por la presencia de Cristo en medio de ello. Una vida puede parecer sencilla, pero si Cristo está allí, hay gloria. Una iglesia puede no tener grandes recursos, pero si Cristo está allí, hay gloria. Una familia puede estar pasando por luchas, pero si Cristo está siendo buscado, hay esperanza. Un ministerio puede parecer pequeño, pero si se hace en obediencia, Dios puede llenarlo con su presencia. Por eso, la restauración que Dios busca no es solo externa. Dios no quería simplemente levantar paredes; quería levantar un pueblo. No quería solo reconstruir un edificio; quería reconstruir la fe, la obediencia y la comunión con Él. Dios te dice hoy: cobra ánimo. Sigue trabajando. No mires solo lo que falta. No vivas esclavo de lo que perdiste. Mi Espíritu permanece contigo. Yo puedo llenar de gloria lo que hoy parece débil. No dejes de construir. No dejes de orar. No dejes de creer. La obra puede parecer pequeña, pero el Dios que está contigo es grande.

  13. 988

    HAGEO 1 - MEDITAD BIEN EN VUESTROS CAMINOS

    Hageo 1 nos presenta un mensaje fuerte, directo y profundamente actual. El pueblo de Dios había regresado del exilio. Habían vuelto a Jerusalén con una misión clara: reconstruir el templo del Señor. Pero con el paso del tiempo, el entusiasmo espiritual se apagó. Las dificultades, la oposición, el cansancio y las preocupaciones personales hicieron que la obra de Dios quedara abandonada.Entonces Dios envía al profeta Hageo con una pregunta que atraviesa el corazón:“¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?” Hageo 1:4El problema no era que el pueblo tuviera casas. El problema era que habían puesto sus casas por encima de la casa de Dios. No era pecado trabajar, construir, sembrar o cuidar sus familias. El problema era que Dios había dejado de ocupar el primer lugar. Y ahí está el mensaje para nosotros hoy. A veces no abandonamos a Dios de manera abierta. No decimos: “Ya no creo”. No rechazamos la Biblia. No dejamos necesariamente la iglesia. Pero poco a poco, sin darnos cuenta, vamos postergando lo espiritual. Primero lo urgente, después lo importante. Primero mis planes, después la oración. Primero mis proyectos, después la misión. Primero mi comodidad, después la voluntad de Dios.Y entonces Dios dice: “Meditad bien sobre vuestros caminos.” Hageo 1:5Esa frase es el corazón del capítulo. Dios no está simplemente reprendiendo; Dios está llamando a despertar. Es como si dijera: “Detente un momento. Mira cómo estás viviendo. Mira tus prioridades. Mira en qué estás invirtiendo tu fuerza, tu tiempo, tu corazón.”  El pueblo sembraba mucho, pero recogía poco. Comía, pero no se saciaba. Bebía, pero no quedaba satisfecho. Ganaba salario, pero era como ponerlo en saco roto. Hageo no está diciendo que toda dificultad económica sea consecuencia directa de un pecado específico. Pero sí muestra una verdad espiritual profunda: cuando Dios no está en el centro, aun lo que logramos puede dejarnos vacíos. El llamado de Hageo es claro: vuelvan a edificar la casa de Dios. Para Israel, eso significaba reconstruir el templo físico. Para nosotros, también significa revisar el templo espiritual. El apóstol Pablo dice que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. También la iglesia es casa espiritual de Dios. Por eso, reconstruir la casa de Dios hoy significa volver a levantar lo que hemos descuidado: la oración, la Palabra, la adoración, la fidelidad, la misión, el servicio, la comunión con Dios. Tal vez Hageo 1 nos invita a preguntarnos: ¿Estoy construyendo mi vida alrededor de Dios, o estoy tratando de encajar a Dios dentro de mi vida? Porque hay una gran diferencia. Muchos quieren que Dios bendiga sus planes, pero no quieren ordenar sus planes según Dios. Muchos quieren paz, pero no quieren rendición. Muchos quieren dirección, pero no quieren obediencia. Muchos quieren cosecha espiritual, pero han dejado abandonado el altar. Sin embargo, el capítulo no termina con condenación. Termina con esperanza. Cuando el pueblo escuchó la voz de Dios, tuvo temor reverente y obedeció. Y entonces vino una de las promesas más hermosas del libro: “Yo estoy con vosotros, dice Jehová.” Hageo 1:13. La verdadera bendición no comienza cuando tenemos todo resuelto. Comienza cuando Dios vuelve a ocupar el trono del corazón. Cuando Dios vuelve al primer lugar, no necesariamente desaparecen todos los problemas, pero vuelve Su presencia. Y donde está Su presencia, hay bendición, dirección, fuerza, propósito y esperanza. Que el Señor te bendiga.

  14. 987

    SOFONÍAS 3 - EL SEÑOR, GUERRERO VICTORIOSO

    Sofonías 3 comienza con una ciudad rebelde, contaminada y llena de injusticia. Jerusalén había sido llamada a reflejar el carácter de Dios, pero se había acostumbrado a vivir lejos de Él. Sus líderes oprimían, sus profetas eran livianos, sus sacerdotes profanaban lo santo, y el pueblo ya no escuchaba la voz del Señor. Pero lo hermoso de este capítulo es que no termina con juicio, sino con restauración. Dios no solo denuncia el pecado; también promete purificar. No solo corrige a su pueblo; también promete habitar en medio de él. No solo llama al arrepentimiento; también anuncia un futuro de gozo, esperanza y salvación.El corazón del capítulo está en esta promesa:“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.” Sofonías 3:17Este versículo nos muestra una de las imágenes más tiernas de Dios en todo el Antiguo Testamento. Dios no aparece aquí distante, frío o indiferente. Aparece como un Salvador poderoso, presente en medio de su pueblo, lleno de alegría por aquellos que ha redimido.A veces pensamos que Dios solo nos mira para corregirnos. Pero Sofonías nos recuerda que Dios también mira a sus hijos con amor restaurador. Él ve nuestras heridas, nuestras caídas, nuestros temores y nuestras luchas, pero no se aleja. Se acerca. Entra en medio de nuestro dolor y dice: “Yo estoy contigo. Yo soy poderoso para salvar.” El texto dice que Dios “callará de amor”. Es como si su amor fuera tan profundo que no necesitara muchas palabras. Hay momentos en la vida en que no entendemos todo, en que no sabemos explicar por qué sufrimos, por qué esperamos, por qué lloramos; pero el silencio de Dios no siempre es ausencia. A veces es el silencio de un Padre que nos sostiene con amor. Y luego Sofonías dice algo aún más sorprendente: Dios se regocija sobre su pueblo con cánticos. No solo nosotros cantamos para Dios. Dios también canta sobre sus redimidos. El cielo celebra cuando un corazón vuelve al Señor. Dios se alegra cuando su pueblo es restaurado. Esta es la esperanza del evangelio: el mismo Dios que juzga el pecado es el Dios que salva al pecador arrepentido. El mismo Dios que disciplina es el Dios que restaura. El mismo Dios que llama al arrepentimiento es el Dios que promete quitar la vergüenza, reunir a los dispersos y transformar el lamento en alabanza. Sofonías 3 nos invita a creer que nuestra historia no tiene que terminar en culpa, miedo o fracaso. En Cristo, Dios ha venido a habitar entre nosotros. En Cristo, el Poderoso ha venido a salvar. En Cristo, nuestra vergüenza puede ser quitada y nuestra vida puede ser restaurada. Quizás hoy te sientes débil, cansado o lejos de Dios. Quizás miras tu vida y ves más ruinas que promesas. Pero Sofonías 3 te recuerda que Dios todavía está en medio de su pueblo. Él no abandona a los que vuelven a Él. Él no desprecia al corazón quebrantado. Él no se cansa de restaurar. Por eso, no vivas como si tu pecado fuera más grande que su gracia. No vivas como si tu pasado fuera más fuerte que su promesa. No vivas como si tu dolor tuviera la última palabra.El Señor está en medio de ti. El Poderoso salvará. Él se gozará sobre ti con alegría. Y donde antes hubo vergüenza, Dios pondrá alabanza.

  15. 986

    HABACUC 1 - CUANDO EL MAL PARECE FUERA DE CONTROL

    Habacuc 1 nos muestra a un hombre justo viviendo en medio de una sociedad injusta. Él mira a su alrededor y ve violencia, corrupción, destrucción, pleitos, injusticia y una ley que parece debilitada. Y entonces ora diciendo: “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás?”. Esa pregunta no nace de la incredulidad, sino de una fe herida. Habacuc no deja de creer en Dios; precisamente porque cree en Dios, no puede quedarse callado ante el mal. Este capítulo nos enseña que la verdadera fe no es aquella que nunca pregunta, sino aquella que lleva sus preguntas a Dios. Hay una gran diferencia entre cuestionar a Dios desde la rebeldía y clamar a Dios desde el dolor. Habacuc no está huyendo de Dios; está corriendo hacia Él. No está negando la justicia divina; está buscando entender cómo la justicia divina actuará en medio de tanta oscuridad. Y quizás esa es también nuestra experiencia. Vivimos en un mundo donde muchas veces parece que el mal avanza más rápido que el bien. Vemos guerras, amenazas, violencia, familias heridas, jóvenes confundidos, iglesias cansadas, corazones quebrantados. Y a veces uno se pregunta: “Señor, ¿estás viendo esto? ¿Hasta cuándo?”. Habacuc nos da permiso para orar con honestidad. No tenemos que fingir delante de Dios. No tenemos que maquillar nuestra angustia con palabras bonitas. Dios no se ofende por una oración sincera; lo que Él busca es un corazón que no se aparte de Él aun cuando no entiende lo que está pasando. Pero la respuesta de Dios a Habacuc es sorprendente. Dios le dice que Él sí está obrando, pero de una manera que el profeta no esperaba. Dios levantaría a los caldeos, una nación fuerte y cruel, como instrumento de juicio. Y aquí surge el conflicto más profundo del capítulo: Habacuc no solo lucha con el silencio de Dios, ahora lucha con la manera en que Dios responde. Porque a veces lo más difícil no es que Dios no responda, sino que su respuesta no sea la que nosotros esperábamos. Este es uno de los grandes desafíos de la fe: confiar en Dios no solo cuando responde rápido, sino también cuando responde de manera misteriosa. La fe madura no pretende controlar a Dios. La fe madura aprende a descansar en el carácter de Dios aun cuando no comprende sus métodos. Habacuc sabe que Dios es santo, que Dios es eterno, que Dios es justo. Por eso se aferra a lo que sabe de Dios, mientras lucha con lo que no entiende de la historia. La gran pregunta de Habacuc 1 no es solamente: “¿Por qué hay mal en el mundo?”. La pregunta más profunda es: “¿Seguiré confiando en Dios cuando no entiendo lo que Dios está haciendo?”. Esa es la verdadera prueba de la fe. Creer cuando todo es claro es relativamente fácil. Pero creer cuando el cielo parece silencioso, cuando la historia parece oscura, cuando la respuesta de Dios nos desconcierta, eso es fe verdadera. Que el Señor te bendiga. 

  16. 985

    NAHÚM 3 - CIUDAD SANGUINARIA

    Nahúm nos presenta un panorama sobre la vasta crueldad de los asirios. Y nos ayuda a entender porque Dios había decretado su destrucción final. Nahúm nos dice que tenían una herida incurable. Estaban condenados a la destrucción. Si en una oportunidad se arrepintieron, claramente ahora habían cruzado una línea sin retorno. La crueldad de los asirios no solo quedó registrada en la Biblia; sus reyes se encargaron de dejar relieves dónde ellos mismos contaban lo que hacían con sus víctimas. Los empalaban, los desollaban, los desmembraban, los mutilaban; y muchas veces estas torturas se realizaban mientras aún estaban vivos. Los asirios practicaron la guerra psicológica: buscaban infundir el terror sobre todas las naciones. El texto de hoy nos habla de su crueldad sobre los egipcios, tan lejos como Teba, actual Luxor. Allí los asirios no solo destruyeron la ciudad, sino que aplastaron a sus bebes en los caminos, como si fuera un juego. El capitulo de hoy nos enseña que Dios siempre juzga la maldad y la crueldad. Dios pusó un fin a los asirios; y muy pronto pondrá fin a todas las guerras, y destruirá a todos los que torturan, y siguen causando de violencia y maldad. Espera en el Señor, el Juez justo de toda la tierra. Que el Señor te bendiga. 

  17. 984

    NAHÚ 2 - LA CAÍDA DEL IMPERIO ASIRIO

    Siempre es muy interesante ver cómo la arqueología corrobora la Palabra de Dios. El profeta Nahúm recibió en visión una gran cantidad de detalles con respecto a la caída de Nínive, la capital de los asirios. Es cierto que el profeta usa un tono sarcástico, dando instrucciones sobre la defensa de la ciudad; ya que lo cierto es que los asirios no pudieron hacer nada para detener la ira de Dios. La ciudad fue sitiada por 3 meses y cayó en el 612. Los arqueólogos descubrieron que la ciudad tenía 15 puertas. La puerta en la cual se concentraron los ataques fue la puerta Halzi. Allí se encontraron una gran cantidad de restos de soldados asirios caídos. Los babilonios, mediante el rey Nabopolasar, destruyeron la ciudad, y se llevaron un gran botín de regreso a Babilonia. Se descubrieron en las ruinas de los palacios del norte muchísimos relieves con escenas de leones cazando. Ciertamente los asirios se veían asimismos y a su diosa Ishtar, como leones depredadores, que siempre traían despojos de sus víctimas a sus palacios. Es por eso que Nahúm hace esta referencia a los leones en su visión. Dios hizo justicia, y destruyó a los destructores por mano de los babilonios. Pero es interesante que mientras se habla de la destrucción de Asiria, se vuelve a mencionar la restauración de Judá. Dios castigó a su pueblo mediante los asirios; pero ahora su deseo era restaurarlos. Que el Señor nos ayude a entender que su Palabra siempre se cumple, tanto como para castigar el pecado, como para restaurar a su pueblo. Que el Señor te bendiga. 

  18. 983

    NAHÚM 1 - UN DIOS CELOSO

    El celo de Dios es un atributo santo que representa su amor apasionado, protector y exclusivo por su pueblo y su honor. A diferencia de los celos humanos egoístas, el celo divino es justo, ardiente y busca proteger la relación pactada, exigiendo adoración exclusiva y protegiendo a sus hijos del mal. En su celo, Dios tuvo que castigar a su pueblo por todas sus maldades. Para esta triste tarea, uso a los asirios. Pero debido a su crueldad, ahora había llegado el tiempo de castigar a los asirios. Es increíble, pero todo el éxito que tuvo Jonás al predicarle a los ninivitas, y el arrepentimiento que experimentó toda la nación, no duró mucho tiempo. Nahúm profetizó 150 años después; y la nación nuevamente había alcanzado su máxima expresión de maldad y crueldad. Dios es amor. Dios es tardo para la ira. Pero su celo, su santidad, y su justicia, no pueden permitir que mal continúe para siempre. Nahúm anuncia la destrucción de Nínive, y la restauración, y la paz para su pueblo. Nahúm nos presenta a un Dios severo contra el pecado; pero misericordioso y consolador para con su pueblo. Recuerda esto: "El Señor es bueno, un refugio seguro para cuando llegan las dificultades. Él está cerca de los que confían en Él". Adora al Señor, y cumple tus promesas que le hayas hecho, porque Él es fiel, y Él se merece toda la gloria y toda la honra. Que el Señor te bendiga. 

  19. 982

    MIQUEAS 7 - ¿DÓNDE HAY OTRO DIOS COMO TÚ?

    El Dios que describe Miqueas, es incomparable. No es un "dios" que que haya sido inventado por los hombres. No es un "dios" imaginario o que proviene de una fábula. El Dios que nos presenta Miqueas, es uno que anuncia con antelación el juicio; lo ejecuta - castiga el pecado, y destruye la maldad; pero no es un Dios que permanece enojado para siempre, ya que se deleita en mostrar misericordia. A un pueblo que estaba en la oscuridad moral y espiritual, Dios haría brillar su luz sobre ellos. Dios mismo los iba a derribar; pero después de un tiempo los volvería a levantar. Ese es el milagro más grande de la Biblia: muchas naciones caen, para no volverse a levantar jamás. Pero el pueblo judío se ha vuelto a levantar, desde las cenizas. Han vuelto a reconstruir sus ciudades, y a vivir en ellas. Dios perdona, no porque ve en ellos justicia, sino por sus promesas hechas a sus antepasados: Abraham y Jacob. Si estas pasando por un momento de oscuridad, o penumbras; no te angusties. Dios hará brillar su luz sobre tí otra vez. Confía en el Señor. Aférrate a su misericordia. Recuerda que Él se deleita en mostrar su amor inagotable; y volverá a tener compasión de nosotros. Que el Señor te bendiga!

  20. 981

    MIQUEAS 6 - LO QUE ESPERA EL SEÑOR DE TI

    Miqueas 6 nos muestra un grave problema que había en el pueblo de Dios. Por una parte, ellos seguían teniendo una religión externa: ofrecían sacrificios, ofrendas quemadas, y otros tipos de ofrendas. Pero a la vez, muchos de ellos mentían, estafaban, y robaban al pueblo a través de medidas falsas. Siempre andaban buscando la forma de enriquecerse de forma fraudulenta. Vemos como Miqueas les presenta lo que Dios realmente espera de ellos; pero antes de presentar Dios lo que Él desea, primero les recuerda lo que Él ha hecho por ellos - los sacó de Egipto; cuidó de ellos por el desierto; siempre los bendijo, aún cuando sus enemigos los querían maldecir; los introdujo en la tierra prometida. Dios siempre había sido como un Padre protector para ellos; pero ellos se habían apartado de Él, y habían abandonado sus caminos. ¿Qué es lo que Dios espera de nosotros? Practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente delante de Dios. Una religión que se desconecta del amor al prójimo, o de hacer lo correcto, lo justo, lo honesto, no es una religión verdadera. Para Dios, aún más importante que los sacrificios, es una vida transformada. Más importante que los sacrificios es la obediencia, la justicia, la misericordia. Si nos humillamos delante de Dios, Él nos levantará, cuando llegue el momento. Que el Señor nos ayude a andar como es digno delante de Él. Que el Señor te bendiga. 

  21. 980

    MIQUEAS 4 - PAZ MUNDIAL

    En el capítulo de hoy, encontramos una de las promesas más solemnes de la Biblia: la paz mundial. Espadas convertidas en herramientas de arado. Lanzas convertidas en podadoras. Todos anhelamos que ese día llegue pronto. Un día donde las naciones dejen de fabrirar armas, y entrenarse para la guerra. ¿Cuando llegará ese día. Miqueas nos dice que ese día llegará al final de los días, es decir, en el tiempo del fin. Primero debían ocurrir ciertos eventos: la destrucción de Jerusalén; y el retorno del pueblo de Dios a su tierra. Dios mismo, como pastor, los traería de vuelta. Y luego Él promete ser su Rey. Se profetiza que todas las naciones vendrán a Jerusalén para aprender de la Palabra de Dios. Y de todas las naciones vendrán a adorar al Dios de Jacob. Nuestra única esperanza de paz está en la intervención directa del Señor. Dios tiene que venir a poner fin a la maldad y al pecado. Y lo hará en la persona de Jesús, en su Segunda Venida. Que el Señor nos ayude a estar preparados para ese día, cuando Dios realice el juicio final. Que el Señor te bendiga. 

  22. 979

    MIQUEAS 3 - EL PELIGRO DE VIVIR AUTO ENGAÑADO

    Miqueas nos muestra un cuadro aterrador. Príncipes y gobernantes, que no saben distinguir entre el bien y el mal. Profetas, que profetizan por comida. Sacerdotes, que ministran por dinero. No había justicia por ninguna parte. El pueblo estaba siendo despellejado, despedazado, y devorado: todos se aprovechaban de ellos. Los líderes, en vez de servir al pueblo, se estaban sirviendo a sí mismos. Se estaban enriqueciendo, y estaban construyendo Jerusalén, pero a base de robos y mentiras. ¿Cuál es el veredicto de Dios? Jerusalén se va a convertir en un montón de ruinas. Y lo peor de todo, es que todos estos líderes corruptos, pensaban para sí: "no va a pasar nada. Dios está con nosotros". Dios no puede bendecir el pecado. Dios no puede ser cómplice de las barbaridades que cometía el pueblo. Por eso Dios levanta a Miqueas, lleno del Espíritu del Señor, para denunciar la corrupción y la maldad. El verdadero evangelio, y la verdadera religión siempre va a incomodar. Porque nos va a confrontar con nuestra maldad, con nuestro egoísmo, y con nuestra soberbia. Si un sermón no te confronta con tu pecado, y no te guía al arrepentimiento, algo malo está sucediendo. No vamos a la iglesia para ser acurrucados; vamos para ser sacudidos, para despertar, y para entender que nuestra única meta es hacer la voluntad de Dios. Que el Señor te bendiga. 

  23. 978

    MIQUEAS 2 - PROFETAS QUE PROFETIZAN POR VINO

    La condición moral de Israel y Judá era terrible. El capítulo comienza presentándonos a quienes en sus camas tramaban el mal, y luego, se levantaban para realizarlo. Mediante mentiras y fraude, se apropiaban de terrenos y casas. En la Biblia hay un ejemplo muy claro de esto: el rey Acab. Él quería un viñedo. Se ofreció a comprarlo. Pero el dueño no estaba dispuesto a venderlo. El rey se puso muy triste. Pero su esposa le recordó que él era el rey, y que básicamente podía hacer lo que quisera. Así fue como se asesinó a Nabot, y el rey se quedó con su viñedo. Miqueas condena a los que sueñan con hacer el mal, y luego lo llevan a cabo. El pecado nace en el corazón. Y lo triste es que en Israel había profetas, que profetizaban lo que los reyes y los poderosos querían escuchar. Y cuando Miqueas, Isaías, o Jeremías profetizaban sobre el juicio de Dios, los mandaban a callar. Muchos hoy en día quieren escuchar mensajes agradables de parte de Dios. Pero no les gusta escuchar sobre el arrepentimiento, la justicia, y hacer el bien. Oremos, y pidámosle al Señor que corrija nuestro corazón, nuestros pensamientos, y nuestras acciones. Pidamos como David, un corazón nuevo, y recto, que este dispuesto a hacer el bien. Que el Señor te bendiga. 

  24. 977

    MIQUEAS 1 - HERIDA INCURABLE

    Si dejamos una herida sin tratar, se puede infectar, y lo que al principio parecía algo pequeño, e insignificante, puede volverse algo terrible, y hasta mortal. Eso era exactamente lo que Dios le estaba mostrando al profeta Miqueas. El pecado había comenzado en Samaria; pero ya estaba a las puertas de Jerusalén. El poder de la influencia, es abrumador. Estamos hablando de naciones hermanas; que tristemente decidieron andar por el mismo camino: la idolatría, la prostitución, la injusticia; y por supuesto, lejos de Dios. ¿Qué es lo que hace Dios? A través del profeta Miqueas anuncia el juicio. Dios mismo se levantaría de su trono, para venir a juzgar a su pueblo. El profeta Miqueas, al ver lo que se venía sobre Samaria y sobre Jerusalén, queda en estado de shock. Decide vestirse de luto; y comienza a aullar como chacal. Se describe un dolor profundo y desgarrador. Las visiones eran tan reales, y tan aterradoras, que el profeta demuestra su dolor de una forma impresionante. El castigo era la única forma de corregir a su pueblo. Pero aunque se anuncia el juicio, Dios lo hace con la esperanza de que algunos se arrepientan. Dios no puede tolerar el pecado para siempre. Y el Señor siempre llama al arrepentimiento a quienes ama. ¿Cómo responderemos al llamado de Dios? ¿Con indiferencia? ¿O será que nos volveremos a Él de todo corazón? Que el Señor te bendiga. 

  25. 976

    JONÁS 4 - EL PROFETA ENOJADO

    Jonás nos revela la tensión entre la justicia humana y la misericordia divina. Después de experimentar la gracia de Dios al ser llamado por segunda vez a anunciar el juicio sobre Nínive, vemos que el corazón de Jonás aún no ha cambiado: espera castigo para otros, no misericordia. Dios, en cambio, pone en evidencia la dureza del corazón de Jonás enseñándole con algo sencillo —la planta— que su propia comodidad le importa más que la vida de miles. La invitación es clara: abrir el corazón a la misericordia, reconocer que el amor de Dios no se ajusta a nuestras expectativas limitadas, y dejar que esa misericordia transforme nuestras reacciones ante el arrepentimiento ajeno. La historia de Jonás termina abierta: no sabemos que pasó con Jonás. ¿Habrá recapacitado? ¿Habrá finalmente entendido y asimilado el amor de Dios? Jonás es un profeta, que aunque conocía a Dios, realmente no lo conocía; porque no reflejaba realmente su carácter. Nosotros también somos llamados a reflejar el carácter de Dios. La gente tiene que ver el amor de Dios en nosotros. La compasión, la bondad, la misericordia tienen que ser parte de nuestra forma de ser. Jonás nos enseña que la misericordia de Dios es para todos. Jonás nos muestra el gran amor de Dios por todos los pecadores. Pero también Jonás nos muestra que Dios también en su momento tiene que tratar con el pecado. Así como Dios derramó sus juicios sobre Sodoma y Gomorra; Dios estaba apunto de hacerlo con Nínive. El juicio final de Dios se acerca. ¿Estamos listos para enfrentarlo? Que el Señor te bendiga. 

  26. 975

    JONÁS 3 - EL DIOS DE LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES

    Jonás capítulo 3 es uno de los capítulos más poderosos sobre la misericordia de Dios. Después de su rebeldía, su huida y su caída, “vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás”. Esa frase sola ya es un sermón: Dios es el Dios de la segundas oportunidades. Jonás había fallado, pero Dios no había terminado con él. Nínive era una ciudad grande, violenta y corrompida, pero tampoco Dios había terminado con ella. Esto nos muestra una verdad profunda: cuando Dios habla, todavía hay esperanza; cuando Dios llama, todavía hay tiempo para volver. Lo impactante del capítulo es que, al escuchar el mensaje, desde el rey hasta el más pequeño se humillaron. No discutieron, no justificaron su pecado, no endurecieron el corazón. Se quebrantaron. Y ahí está una gran lección espiritual: el verdadero arrepentimiento no solo siente temor por las consecuencias; siente dolor por haber ofendido a Dios. A veces queremos cambio sin humillación, restauración sin arrepentimiento, paz sin rendición. Pero Jonás 3 nos recuerda que la misericordia de Dios desciende sobre corazones que se abren, no sobre corazones que se endurecen.Este capítulo nos enseña los siguiente: 1. Dios todavía habla, aun después de nuestro fracaso.Tu error no cancela necesariamente tu llamado. Si Dios te vuelve a hablar, es porque su gracia sigue obrando.2. Un mensaje sencillo, en manos de Dios, puede sacudir una ciudad entera.Jonás no predicó un discurso largo; ni siquiera habló de perdón o misericordia. pero cuando el Espíritu de Dios se mueve, no hay nada que pueda detener su salvación.3. El arrepentimiento verdadero produce cambios visibles.Nínive no solo oyó; respondió. No basta emocionarse con la verdad; hay que rendirse a ella.4. Ningún corazón está demasiado lejos para Dios.Si Dios pudo conmover a Nínive, puede quebrantar al rebelde, al frío, al orgulloso y al endurecido.5. La misericordia de Dios es más grande que nuestro pasado.Dios no solo restaura al mensajero caído; también ofrece perdón al pecador que se humilla.A veces nos parecemos a Jonás: conocemos la voz de Dios, pero luchamos con obedecerla. Otras veces nos parecemos a Nínive: estamos mal, lejos, endurecidos, pero Dios todavía nos confronta para salvarnos. En ambos casos, Jonás 3 nos enseña que la última palabra no la tiene el pecado, sino la gracia de Dios.La pregunta no es solo si Dios todavía quiere hablarte. La pregunta es: ¿qué harás con su voz esta vez?Recuerda: Donde hay arrepentimiento verdadero, siempre hay un camino abierto para la misericordia de Dios.Que el Señor te bendiga. 

  27. 974

    JONÁS 1 - EL PROFETA QUE HUYÓ DE DIOS

    Jonás es uno de mis libros favoritos de la Biblia. Nos presenta una historia asombrosa. Pero debemos entender que es una historia real. Es la historia de un profeta que huye de Dios. Es un profeta rebelde. Es un profeta que no quiere ir a dónde Dios lo estaba enviando. Y se entiende. Los asirios eran muy crueles. Era una nación que rápidamente se estaba conviritendo en un gran imperio. Eran expertos en la lucha y en la conquista. Y Jonás los veía como una amenaza. Jonás no quería ir a predicarles, ¡porque no quería que se salvaran!! Jonás prefería desobedecer a Dios, con tal de salvar a su pueblo. Pero Jonás va a descubrir que es imposible huir de Dios. En pleno viaje, en algún lugar del Mar Mediterráneo, Dios detuvo a Jonás enviando una gran tormenta sobre el mar. Los marineros hicieron de todo para salvar la embarcación, y sus vidas, pero nada resultaba. Hasta que se dieron cuenta de que el culpable de la tormenta, era Jonás. Los marineros eran paganos, pero aún así no estaban cómodos con la idea de arrojar a Jonás por la borda. Y Jonás, que no quería predicar, terminó predicando igual sobre el Dios Todopoderoso. Los marineros terminaron creyendo y adorando al Dios de Jonás. Y una vez que lo arrojaron al mar, la tempestad se calmó. Y Dios envió un gran pez, el cual se tragó a Jonás. Esta historia nos muestra que todos obedecen a Dios: el viento, las olas del mar, y hasta las grandes bestias marinas; excepto el hombre. El hombre tiene un don que le entregó el Señor: el libre albedrío. Cada uno decide por sí mismo su destino. Pero aunque Jonás podía decir que no a Dios; Dios no iba aceptar un No de Jonás. ¿Estás huyendo de Dios? No huyas más. Tu vida únicamente va a tener sentido cuando sigas y sirvas al Señor. Que el Señor te bendiga. 

  28. 973

    ABDÍAS - EL CASTIGO POR BURLARSE DEL PUEBLO DE DIOS

    Abdías es el libro más corto de la Biblia. Con tan solo 21 versículos, Abdías, que significa siervo del Señor, nos trae un mensaje breve pero con un mensaje poderoso. Abdías se centra mayormente en solo dos temas: El castigo que sufrirá Edom, y por extensión todas las naciones, y la restauración de Judá y Jerusalén. El libro de Abdías describe la crueldad y la tración de los edomitas en los tiempos cuando los Babilonios conquistaron y destruyeron Jerusalén. Se les reprocha su indiferencia, su orgullo, y su maldad. Ellos aprovecharon de saquear Jerusalén. Mataron a los que buscaban escapar, y a otros los capturaron y los entregaron a sus enemigos. El castigo sería su completa destrucción. En cambio Dios haría regresar a los desterrados, y los haría nuevamente poblar la tierra. Jerusalén se convertiría en una ciudad de refugio, en un lugar santo. E Israel se convertiría en un fuego que Dios usaría para devorar a sus enemigos. Dios es el Juez Justo de toda la tierra. Él se encargará de castigar todo dolor y todo sufrimiento causado a su pueblo. No hay nada que Dios no vea, y no hay nada que Él vaya a dejar sin justicia. Que Dios nos ayude a no burlarnos del pueblo de Dios, ni mucho menos a ser crueles. Que el Señor te bendiga. 

  29. 972

    AMÓS 9 - LA DESTRUCCIÓN DEL TEMPLO Y EL CASTIGO FINAL

    El libro de Amós termina con un juicio muy severo sobre lo que parece ser una alusión al Templo de Jerusalén. La imagen es bastante fuerte. El techo del Templo caería sobre las cabezas de los que estaban ahí; muchos iban a morir ahí mismo. Y luego Dios dice que el mal va a alcanzar a su pueblo, sin importar a dónde huyeran, o dónde trataran de esconderse. El mensaje es: No hay escapatoria del juicio de Dios. ¿Qué razón da Amós para este juicio? Lo que iban al Templo a adorar, decían dentro de sí: "nada malo nos va a pasar". Se sentían seguros y confiados; pero no en base a su relación con Dios; no en base a su fidelidad y obediencia, sino en base a sentirse el pueblo escogido de Dios. Y entonces Dios les responde: Así como yo los saqué a ustedes de Egipto, también saqué a los filisteos de Creta, y a los Sirios de Kir. Es cierto que Dios los había sacado de Egipto; pero los había sacado para ser. un pueblo especial, santo, justo, y que reflejara su carácter. Dios ahora los iba a zarandear, y solo dejaría con vida a los que verdaderamente le honraban y le temían. Y a partir de ese pequeño remanente, Dios promete una restauración para Israel. Dios promete traerlos de regreso, y ayudarlos a reconstruir sus ciudades. Dios promete que la tierra les daría cosechas en abundancia. El único deseo de Dios siempre ha sido bendecir. Pero Dios no puede bendecir el pecado y la maldad. Que Dios nos ayude a ser hallados fieles cuando llegue el juicio final. Que el Señor te bendiga. 

  30. 971

    AMÓS 8 - EL JUICIO FINAL

    Dios le mostró una última visión de juicio a Amós: una canasta con fruta madura. Es un juego de palabras. En hebreo qaits (verano) y la palabra qets (fin) suenan y se escriben parecido. Apuntaban al fin del pueblo de Dios en el reino del norte. Dios les había dado muchas oportunidades para arrepentirse. Dios les había enviado muchos profetas para reprenderlos. Pero ellos no hicieron caso. Así como hay fruta que si no la recogen de los árboles, se caen y se pudren, así estaba la condición espiritual del pueblo. Estaban podridos. Tenían apariencia de religiosidad: seguían "guardando" el sábado, y las fiestas; pero en sus mentes solo querían que estos terminaran, para volver a estafar y enriquecerse a costa de los pobres. La Ley de Dios nos habla del sábado, el día de reposo; es importante guardarlo. Es una señal de amor y respeto al Creador. Pero si a la par de eso, no había justicia social; si a la vez no había honestidad en los negocios; y se estafaba a los pobres, entonces de nada servía esa "religiosidad". Dios quiere que lo amemos a Él; pero esto se tiene que reflejar en un amor al prójimo, y al desvalido. Por último: Dios profetizó un tiempo, en Dios enviaría hambre y sed de su Palabra. Y que la gente la buscaría desesperadamente, pero que no la encontraría. En primera instancia se refiere a que en Samaria no la encontrarían: porque ya no habrían templos, ni mucho menos profetas. Pero hoy, en el tiempo del fin, se refiere a que muchos, que han ignorado y desaprovechado las oportunidades de conocer la voluntad de Dios; cuando quieran buscarlo, ya no lo encontrarán. Por eso debemos buscar al Señor hoy, cuando todavía podemos encontrarlo. Aprovechemos mientrás aún hay tiempo. Que el Señor te bendiga. 

  31. 970

    AMÓS 7 - NO SOY UN PROFETA PROFESIONAL

    Hay dos elementos muy interesantes en el capítulo de hoy: Primero, las tres visiones de Amós - las langostas, el fuego y la plomada. Dios le muestra a Amós lo que estaba por hacer con Israel; cómo los iba a castigar por sus pecados. Pero cuando Amós vio el castigo, intercedió en oración, y le rogó al Señor que no lo hiciera, ya que tales castigos, destruirían por completo a la nación. Pero en la tercera visión, Dios le muestra a Amós que Él debía castigar a su pueblo, ya que así como la plomada sirve para ver si un muro está derecho, y si no, ese muro debía ser derribado, así Dios debía derribar los altares paganos y los templos idolátricos. En la segunda parte, vemos que el sacerdote de Betel, llamado Amasías, confronta al profeta, y le dice que se vaya a profetizar a Judá, u a otra parte. Amós le responde que él no es un profeta de profesión, ni tampoco es un hijo de profeta. Es decir, Amós nunca planificó dedicarse a ser un portavoz del Señor. Él era un simple pastor, que además se dedicaba a recoger higos silvestres. El Señor lo llamó, y él estaba siendo fiel al llamado del Señor. Lo irónico del caso es que Amasías, un sacerdote ilegítemo, que servía en un templo pagano, es decir, que Dios nunca pidió, le pedía a un profeta oficial, llamado por Dios, que dejara de cumplir su oficio. La respuesta de Dios fue que Amasías moriría en una tierra lejana, sus hijos también morirían, sus tierras serían distribuidas, y su esposa se tendría que dedicar a la prostitución para sobrevivir. Que Dios nos ayude a entender que Dios no desea destruir. Pero el quiere que nosotros recapacitemos, y nos volvamos a Él de todo corazón. Que el Señor te bendiga. 

  32. 969

    AMÓS 6 - CAMAS DE MARFIL

    El pueblo que Dios escogió, y que debía reflejar su gloria, lo había abandonado, y estaba lejos de reflejar su gloria. El pueblo se había vuelto arrogante. Habían tenido algunas victorias militares. Se sentían seguros en sus fortalezas. Y por lo tanto se habían dedicado a beber vino, a realizar banquetes, y a disfrutar de sus lujosas camas de marfil y sillones cómodos. El lujo no es el verdadero problema. El problema es cómo ellos habían adquirido estás riquezas: a través del engaño, la extorsión, y torciendo la justicia. Con sus acciones estaban atrayendo el juicio de Dios sobre sus vidas. Dios declara que no eran mejores que sus vecinos paganos, y que por lo tanto serían llevados al cautiverio, sus casas y sus fortalezas serían destruídas. Dios nos advierte en contra de amar el dinero. Que Dios nos ayude a entender que lo más importante es amar a Dios, amar al prójimo, y reflejar la justicia y la misericordia de Dios. Que el Señor te bendiga. 

  33. 968

    AMÓS 4 - LAS VACAS DE BASAN

    Vemos que el profeta Amós usa un lenguaje muy fuerte para referirse a los pecados cometidos en Samaria. Las vacas de Basán es una referencia a las mujeres más ricas de Israel; pero que habían alcanzado su riqueza a través de la explotación de los más pobres y vulnerables dentro de la sociedad. ¿Qué les reprocha Amós? Vivían para los placeres: vino, lujos, y complacencia propia. ¿Qué esperaba Dios de ellos? Justicia, amor y respeto al prójimo. ¿Qué hacían en cambio? Seguían adorando a sus ídolos en Betel y Guilgal. Es interesante notar que Amós les acusa de ofrecer sacrificios, ofrendas, y diezmar; es decir, eran muy religiosos...pero con sus ídolos. No buscaban a Dios, ni lo adoraban. Dios menciona varios castigos que envió sobre ellos, para ver si de alguna forma se acordaban de Él, y volvían a Él. Pero fue inútil. A pesar de todo el sufrimiento, y los problemas que estaban enfrentando, no buscaban ni se volvían a Dios. Que Dios nos permita buscarle a Él de todo corazón. No esperemos que llegue un problema grave, para buscar al Señor. Búscalo hoy de todo corazón. Búscalo en humildad, y con sinceridad, y lo hallarás. Busca mantener una relación con Él, y Él te te bendecirá. Que el Señor te bendiga. 

  34. 967

    AMÓS 3 - ¿CAMINARAN DOS JUNTOS SIN ESTAR DE ACUERDO?

    Cuando Dios sacó a Israel de Egipto, lo hizo para que tuvieran una relación íntima con Él. Israel debía caminar junto a Dios. Pero lamentablemente se apartaron de Dios, y se fueron tras los ídolos. Al no conocer a Dios, su corazón se endureció, y ya no les importó nada, con tal de llenar sus casas de tesoros, y de grandes lujos. Pero Dios, como León, rugió, y los profetas, no tuvieron otra opción sino hablar contra las maldades del pueblo. Dios nunca cesó de enviarles profetas, para ver si alguno de ellos reaccionaría. Pero la sentencia de Amós es fuerte: quedará remanente muy insignificante, así como el pastor arrebata de la boca del León solo las patas y la punta de una oreja. Dios quería salvar a su pueblo, pero su pueblo no quería oír, y no se quería arrepentir. El León de Judá sigue rugiendo; la pregunta que debemos hacernos es: ¿será que nosotros temblaremos en su presencia? Que el Señor te bendiga. 

  35. 966

    AMÓS 2 - EL JUICIO SOBRE JUDÁ Y SOBRE ISRAEL

    Imagina al pueblo escuchando las profecías de Amós sobre las naciones. Quizás todos asintiendo con la cabeza, o quizás diciendo: "¡Sí! ¡Se lo merecen!". Pero de repente Amós comienza a pronunciar juicios también sobre ellos. Sobre Jerusalén y sobre Samaria. Pero sin duda que su enfoque fue Samaria, el reino del norte, ya que describe con detalle muchas de sus maldades y pecados, que habían causado la ira de Dios. ¿Cuáles fueron sus pecados? Principalmente, Amós describe pecados de injusticia social. Los jueces se dejaban sobornar. Se pisoteaba a los pobres y a los justos...hasta por un par de zapatos. Es decir, ya no había en ellos ningún temor de Dios. Había idolatría, impureza sexual, y sobre todo eso, se corropía a los sacerdotes, y se impedía a los profetas el hablar de parte de Dios. Ante toda esa maldad, Dios no tiene otra alternativa que derramar su justicia sobre ellos. Pero incluso esta denuncia de parte de Amós, tiene como propósito el hacerlos despertar, para llamarlos al arrepentimiento. Cuando Dios juzgue al mundo, ahora, en el tiempo del fin, ¿Será que tendrá algún cargo en contra de nosotros? Que Dios nos ayude a arrepentirnos de toda maldad, y andar en sus caminos de justicia y santidad. Que el Señor te bendiga. 

  36. 965

    AMÓS 1 - EL SEÑOR RUGIRÁ COMO UN LEÓN DESDE SIÓN

    A diferencia de otros profetas, que terminan sus libros presentando un juicio divino sobre las naciones, Amós decide comenzar su libro hablándonos de este juicio. Se pronuncia el juicio sobre Siria, Tiro, los filisteos de Gaza, Asdod, Ascalón y Ecrón; sobre Edom y sobre Amón (actual Jordania). ¿Cuáles fueron sus pecados que les acarrearon la ira divina? Mayormente se describen pecados de crueldad e injusticia: vender personas como esclavos, dar muerte a los inocentes y tratar con dureza a sus enemigos. Todos estos pecados son los que provocan que Dios ruja desde Sión, es decir, desde Jerusalén. Cuando pienses que Dios guarda silencio, o que a Él no le importa nuestro sufrimiento, Amós nos responde que llegará el momento en que Dios actúe. Dios no guardará silencio para siempre. Llegará el momento en que Él rugirá y estremecerá al mundo entero. Dios hará justicia, y todos los que han actuado impíamente sufrirán su ira. Confiemos en Dios, y esperemos en su justicia. Que el Señor te bendiga. 

  37. 964

    JOEL 3 - EL JUICIO FINAL DE DIOS

    El lenguaje que usa Joel, se repite a través de varios de los profetas, y especialmente en el libro de Apocalipsis. El Señor rugirá desde Sión, es decir desde Jerusalén. Traerá de regreso a su pueblo. Y juzgará a todas las naciones. Esto se debe entender en un contexto inmediato, y en un contexto apocalíptico; es decir, Dios ya juzgó a todas las naciones de antaño que se levantaron contra su pueblo: Los reinos de Tiro, Sidón y los Filisteos ya no existen. Egipto y Edom, como naciones fuertes, también pasaron al olvido. Pero en el tiempo del fin, Dios nuevamente se levantará para castigar a todos los que le han hecho la guerra a su pueblo: tanto a la nación judía, como a los cristianos, que no cesan de ser persiguidos en varias regiones del mundo. Dios es un Juez Justo. A Él le pertenece la venganza. El mensaje de Joel es claro: tenemos que tomar una decisión - o estamos de parte de Dios, o nos levantamos en su contra. Pero Dios castigará a todos los que se hayan levantado contra su pueblo, y a su pueblo lo va a restaurar, y su tierra volverá a ser una tierra que fluye leche y toda clase de bendición. Que el Señor te bendiga. 

  38. 963

    JOEL 2 - EL DÍA TEMIBLE DEL SEÑOR

    El tema principal en el libro de Joel, es el día del Señor: se lo refleja como un día temible y de venganza. Primeramente contra su pueblo, por haberlo abandonado, y por haber roto el pacto, y por haberse descarriado, cometiendo toda clase de pecados. Joel describe una plaga que azotó al país: una terrible plaga de langostas; pero luego Joel habla de otro ejército, que proviene del norte; un ejército que arrasará con todo, una posible referencia a los babilonios. Ese sería el ejército que Dios usaría para castigar a su pueblo. Y al contemplar semejante escenario, Joel invita al pueblo al arrepentimiento. Los llama a hacer ayuno y oración. Los llama a rasgar sus corazones, y no solo sus vestimentas. Los llama a que hagan un cambio profundo, y que se humillen en la presencia del Señor. Porque Joel sabe que Dios es compasivo y clemente; tardo para la ira y abundante en misericordia. Lo interesante de este capítulo es que Dios promete bendición: promete la lluvia temprana y la lluvia tardía. Las lluvias, en los tiempos bíblicos, y aún hasta el día de hoy son cruciales para que haya siembra y cosechas en Israel. Dios promete darles abundancia de alimentos, incluso para los animales. Pero la lluvia temprana y tardía también es una referencia a la promesa del Espíritu Santo, que aquí se promete. Dios prometió derramar su Espíritu sobre toda carne. Esto se cumplió parcialmente en el Pentecostés. El libro de Hechos nos muestra su cumplimiento: el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y sobre los otros creyentes; ellos predicaron a todos los presentes en Jerusalén para la fiesta de Shavuot en diferentes idiomas (el don de lenguas). Y todos se maravillaban. Y ese día se bautizaron como 3000 personas. Esa fue la lluvia temprana. Ahora, nosotros estamos esperando la lluvia tardía - Dios nuevamente hará descender el Espíritu Santo sobre la iglesia, para que ésta predique el pronto regreso de Jesús, antes de que llegue el fin. ¿Te gustaría recibir el Espíritu Santo, y ser usado por el Señor para dar al mundo esa advertencia final? Espero que sí. Que el Señor te bendiga. 

  39. 962

    Oseas 14 - Restauración Final

    Dios hace las más lindas y solemnes promesas a su pueblo. Estaban destinadas para el futuro; es decir, para cuando volvieran del cautiverio. Dios promete sanarlos, y bendecirlos en abundancia. Dios promete devolverles su gloria, su fama y su prosperidad. Pero hay una condición para todas estas bendiciones: el pueblo debía volverse al Señor de todo corazón. Debía de una vez por todas dejar sus ídolos. Un cambio así solo podía lograrse a través del castigo. Solo en el dolor de haber perdido todo; solo en la soledad, en el sufrimiento, y en el silencio de la lejanía de su patria, es que el pueblo reflexionaría, y se daría cuenta de la inutilidad de sus ídolos. Solo allá se darían cuenta de su necedad, y entonces decidirían volver al Señor. Al igual que el hijo pródigo, que solo volvió en sí cuando tenía hambre y se había quedado sin amigos. A veces el dolor tiene la capacidad de ser nuestro mejor maestro: espero que todos nosotros entendamos que nuestra única felicidad y prosperidad consiste en seguir y obedecer al Señor. Lejos de Él, no hay nada. Que el Señor te bendiga. 

  40. 961

    Oseas 13 - Un Nuevo Inicio; un Nuevo Nacimiento

    Cuando Oseas hace un breve recuento de la historia de Israel: de cómo Dios los sacó de la tierra de Egipto, de la esclavitud; de cómo Dios les permitió ser libres, y los trajo a una tierra próspera y de abundancia, es triste ver como todas esas bendiciones el pueblo las usó para olvidarse de Dios, y para volverse orgullosos. El poder corrompe. Las riquezas también tienen el poder de volvernos soberbios. El pueblo de Israel, en vez de reconocer a Dios, y de agradecerle y adorarle por todo lo que Él había hecho por ellos, se volvieron a la idolatría. Usaron su dinero para fundir plata y oro, y hacerse becerros y otros ídolos. Adoraban cualquier cosa, menos a Dios. Por eso Dios los entregó en manos de sus enemigos. Pero a pesar de que el pecado de Samaria era profundo, Dios aún les ofrece esperanza. Porque el profeta les habla de un Nuevo Nacimiento; un Nuevo Comienzo. Eso era posible a través del arrepentimiento. Si ellos se arrepentían, y volvían a Dios, Él los perdonaría, y les daría otra oportunidad. Dios no quería que fueran destruídos. Pero dependía de ellos si escucharían y si aceptarían la invitación de Dios. Claramente no lo hicieron. ¿Y qué haremos nosotros? ¿Aceptaremos la invitación de Dios? ¿Será que nosotros si nos apartaremos de nuestros ídolos, para servir únicamente al Señor? Espero que sí. Que el Señor te bendiga. 

  41. 960

    Oseas 12 - El ejemplo de Jacob

    El profeta Oseas busca la forma de que Israel entienda que su única esperanza está en Dios, y no en sus alianzas con Egipto y con Asiria; no en sus riquezas (que habían obtenido a través del engaño); no en sus ídolos; no en su propia fuerza. Oseas les explica que Dios sigue siendo el mismo que los sacó de Egipto; y ahora Dios estaba por sacarlos de su tierra, y mandarlos a vivir en carpas en el exilio. ¿Por qué? Porque aún no se arrepentían de su maldad y de su violencia. Y es entonces que les presenta el ejemplo de Jacob. Jacob nació peleando. Le hizo honor a su nombre, y pasó gran parte de su vida engañando; hasta que se encontró con el ángel, y luchó también con Él, y prevaleció. Prevaleció porque le suplicó que lo bendjiera. Jacob en ese momento se arrepintió profundamente de toda su maldad; y por eso Dios le cambió el nombre de Jacob y Israel. La única esperanza del pueblo, y la nuestra, es tener ese encuentro profundo con el Señor. Busquemos al Señor de todo corazón, y confíemos en Él. No en nuestro dinero, no en nuestra fuerza, no en nuestros aliados. Confiemos en el Señor. Que el Señor te bendiga. 

  42. 959

    Oseas 11 - El Señor Rugirá como un León

    Hay dos figuras muy interesantes que usa Oseas para describir la relación del Señor con su pueblo: Primero la figura de un Padre que sacó a su hijo de Egipto; lo cuidó con ternura y amor paternal. Lo ayudó a dar sus primeros pasos, y se alegraba y jugaba con él. Pero cuando este hijo creció, le dio la espalda a su padre, y lo abandonó. Se parece mucho a la historia del hijo pródigo: un hijo mal agradecido, que pide su herencia, y se va a vivir perdidamente a un país lejano. Israel, literalmente, fue llevado cautivo a Asiria; sus ciudades y sus fortalezas fueron completamente destruídas. Esa fue la consecuencia de abandonar al Señor. Pero este padre amoroso, se dolía de ver a su hijo sufrir. Aún cuando su hijo lo trató con tanto desprecio, Él lo seguía amando. Y por eso el Señor promete que va a rugir como un León, y su pueblo volvería temblando. ¿Haz escuchado alguna vez el rugido de un león? Es algo impresionante. Entre los animales salvajes, es el sonido más intimidante, fuerte, y que se puede escuchar de hasta 8 o 9 kilómetros de distancia. ¿Qué tiene que hacer el Señor para que regreses a Él? ¿Puedes ver cuánto te ama? ¿Qué tiene que suceder para que nos demos cuenta de que todas nuestras bendiciones proceden de Él? Vuelve, porque Dios, como un Padre amoroso, sigue esperando por nosotros. Que el Señor te bendiga. 

  43. 958

    Oseas 10 - Corazón Dividido

    El nombre Oseas significa "(Dios) salva". Es una variación del nombre Josué, que signfica "Yaveh salva". El único que podía salvar al pueblo de su pronta destrucción por parte de los Asirios era Dios. ¿Qué les pedía Dios? Que dejaran de hacer el mal. Que se arrepintieran de su idolatría, y de asesinatos. El verdadero problema, es que tenían el corazón dividido: Querían amar a Dios, pero amaban más sus ídolos y sus fechorías. Su corazón se había endurecido. Dios los había bendecido con abundancia de cosechas: pero solo sirvieron para que ellos construyeran más y más altares paganos. La lección que debemos aprender es que solo Dios es capaz de salvarnos. No busquemos la salvación en un rey o en un poder político. No busquemos la salvación en una estabilidad financiera. Sí, esto quizás es muy importante; pero debe venir como consecuencia de buscar primero a Dios, de todo corazón. Si finalemente el dinero se vuelve tu única y final meta, se transformará en tu ídolo, a quien realmente adoras y sirves; y el Señor quedará en segundo, tercer, o último lugar. Volvámonos a Dios, el Único que nos puede salvar. Que el Señor te bendiga. 

  44. 957

    Oseas 9 - El peligro de olvidarse del Señor

    El profeta Oseas es uno de los profetas que más usa el lenguaje del pacto matrimonial para referirse a la relación entre Dios y su pueblo. Dios como esposo, es el proveedor: Él provee el alimento, el hogar, la protección. Pero que hizo su pueblo: abandonó a Dios, y se fue tras los ídolos. Y Dios llama a esa actitud: prostitución. Israel no se daba cuenta de cuánto los amaba Dios, ni tampoco se daba cuenta de que Él era el que proveía para todas sus necesidades. Y empezaron a adorar al Baal, el "dios" de la lluvia. Y para que se dieran cuenta de esto, Dios les permitió experimentar sequías, hambre, y escacez; para ver si así reaccionaban, y volvían a Él. Pero no lo hicieron. Y además agredieron y mataron a los profetas y mensajeros que Dios les enviaba. ¿Cuál sería el castigo final? Serían llevados al destierro en Asiria y en otras partes del mundo. ¿Será que nosotros podríamos sufrir el mismo destino? ¿Será que somos conscientes de que todas nuestras bendiciones provienen de Él? No nos olvidemos de Dios. Búsquemos a Dios ahora, ya que mañana podría ser demasiado tarde. Que el Señor te bendiga. 

  45. 956

    Oseas 7 - Paloma incauta

    Aquí tenemos otra referencia al profeta Jonás. Paloma en hebreo se dice "Yona", como el nombre del famoso profeta. Israel estaba actuando igual que el profeta: estaban huyendo de Dios, en vez de correr hacia Él. Israel estaba actuando como una paloma necia e incauta. Entre sus pecados que Dios reprende estaba el asesinar a sus propios líderes - reyes. Israel, a diferencia de Judá, donde los reyes todos provenían del linaje de David, elegía sus reyes por la fuerza; se mataban unos a otros, y así obtenían el poder. Y cuando tenían problemas con sus enemigos, en vez de buscar a Dios, buscaban ayuda en Egipto o Asiria, y no en el Señor. Muchas veces Dios permite el dolor, o la angustia en nuestras vidas, para que nosotros volvamos a Él. Él tiene poder para sanar, para restaurar, y para bendecir. Pero tenemos que buscarlo de todo corazón. No a medias. No solo por un tiempo. Dios esta buscando a un pueblo consagrado y fiel, que le sirva en las buenas y en las malas. ¿Quieres tú ser parte de ese pueblo? Que el Señor te bendiga. 

  46. 955

    Oseas 6 - El poder de Dios para sanar y resucitar

    El único deseo de Dios, es que sus hijos retornen a sus brazos. El gran dolor de Dios, es que sus hijos se rehusaban a reconocerlo como su Padre, y lo dejaban para irse tras la idolatría, y los asesinatos y la prostitución. Y cómo el problema de Israel era profundo, e irremediable, Dios tuvo que usar medidas drásticas: los tuvo que despedazar; primero mediante las palabras de los profetas, y después literalmente mediante la invasión de los Asirios. Pero Dios aquí también les habla de su poder para sanar y para restaurar. Dios les promete resucitarlos. Se usa el lenguaje de la experiencia del profeta Jonás. En su rebelión, Jonás huyó del Señor, se subió a un barco, yéndose en la dirección contraria hacia donde Dios lo había enviado. ¿Qué hizo Dios? Le envió una tormenta. Y luego le envió un gran pez, que se lo tragó. Y allí permaneció el profeta 3 días y 3 noches. El profeta Jonás resucitó, de forma simbólica, cuando fue escupido por el gran pez, en la orilla del mar. Pero hay una persona que realmente murió, y realmente resucitó al tercer día: el Señor Jesús. Y Él murió y resucitó, para ofrecernos su vida, y su poder de resurrección. Para Dios no hay nada imposible. Él puede herir. Pero Él también puede vendar, sanar, restaurar, y resucitar. Su único deseo es que tú vuelvas a Él, y permanezcas en sus caminos. Que el Señor te bendiga. 

  47. 954

    Oseas 4 - Mi pueblo perece por falta de conocimiento

    En este capítulo encontramos los cargos de Dios contra Israel. La lista de pecados es larga, y abrumadora. Cuesta creer que el pueblo de Dios haya caído tan bajo. Habían asesinatos, prostitución, idolatría, embriaguez, robo, mentiras, etc. Pero la raíz de todos estos males, dice Dios, era porque su pueblo NO lo conocía. Cuando no conocemos a Dios, nos podemos desvíar tanto, que el mal ya no nos parece tan malo. ¿Cómo puedo conocer a Dios? A través de su Palabra. A través de la oración. Y a través de la meditación. El mayor deseo de Dios, es que le conozcamos. Pero conocimiento no significa adquirir información; aunque esto también es importante, conocer en realidad apunta a una relación. Como Enoc: ¿Qué hizo de Enoc alguien tan especial, que Dios se lo llevó al cielo? Enoc caminaba con Dios. Enoc se relacionaba con Dios. Conversaba con Dios. Anhelaba estar en la presencia de Dios. Y ese relacionamiento, es lo que va transformando nuestras vidas a su semenjanza. Entre más conocemos a Dios, más reflejaremos su carácter. Que Dios nos ayude a relacionarnos más profundamente con Dios, y que su Espíritu haga los cambios necesarios en nuestras vidas. Que el Señor te bendiga. 

  48. 953

    Oseas 3 - El amor inagotable de Dios

    ¿Cuánto nos ama Dios? Este capítulo responde a esa pregunta. Y lo hace a través de una escena digna de una gran película. Gomer, la esposa de Oseas, se había ido con otro hombre. Oseas la amaba, y claramente se sentía dolido y traicionado. Y entonces llega a él palabra del Señor. Anda y busca a tu esposa, tráela de regreso, y ámala otra vez. Grande debio ser la sorpresa de Oseas, al encontrar a su esposa siendo subastada en la plaza de la ciudad. ¿Cómo llegó a estar ahí? Lo más probable es que su amante se haya cansado de ella, y él mismo la haya entregado como esclava para ser vendida. Y más grande debió ser la sorpresa de Gomer al ver que quién la estaba comprando era su propio esposo, Oseas, a quien ella había traicionado. Así es Dios. Nos ama aún cuando muchas veces le damos la espalda, y lo traicionamos. Nos ama tanto, que decidió comprarnos mediante la sangre preciosa de su Hijo Jesús. Que Dios nos ayude a entender ese gran amor, y decidamos ser fieles a únicamente a Dios. Que el Señor te bendiga. 

  49. 952

    Oseas 2 - Israel actúa como una prostituta

    El profeta Oseas recibió un mandato muy inusual y difícil: Dios le pidio que buscara y se casara con una prostituta. Oseas buscó, y se casó con una mujer llamada Gomer; con ella se menciona que tuvo 3 hijos: Jezreel, Lorujama, y Loammi. Cada nombre sigfinica algo muy especial: Jezreel - Dios siembra, Lorujama - No tendré compasión, y Loammi - No mi pueblo. La relación de Oseas con Gomer en realidad reflejaba la relación de Dios con su pueblo. Dios había rescatado a Israel de Egipto; Dios la había llenado de bendiciones - oro, plata, viñedos, trigo, etc. Pero ¿qué hizo Israel? Le dio la espalda a Dios, y se fue tras los baales. ¿Qué iba a hacer Dios? Dios dice en este capítulo que en primera instancia iba a dejar a Israel. No le permitiría ir detrás de sus amantes, y a la vez le quitaría todas sus bendiciones. Pero eso sería solo por un tiempo; hasta que Israel se diera cuenta de que aunque sus amantes (Egipto, Asiria, Babilonia) popdían ser atractivos, no había nada mejor como el amor y la seguridad de Dios, su primer esposo. El único deseo de Dios es que todos nosotros nos demos cuenta de que Él nos ama, y de que todo lo  que tenemos proviene de Él. Sin Dios, no tendríamos agua, luz solar, aire, ni ninguna clase de alimentos. Dios te ama, y quiere que tengas una relación íntima y personal con Él. Que el Señor te bendiga. 

  50. 951

    Daniel 12 - La Victoria Final

    El capítulo 11 se enfoca en interminables guerras y conflictos, y en el levantamiento de un poder que arrasaría con todo: un poder que se levanta contra Dios, y contra su pueblo - el Cuerno Pequeño. Y es en medio de todas esas guerras, y conflictos, que Daniel 12 nos apunta hacia nuestra esperanza: se levanta Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo. ¿Quién es Miguel? Muchos creen que Miguel es simplemente otro ángel, así como Gabriel. Pero otros ven en Miguel a la persona del Señor Jesucristo. Se levanta, porque la Biblia presenta a Jesús como estando sentado a la diestra del Padre Celestial. Se levanta, porque ya es hora de venir a la tierra, a buscar y salvar a su pueblo. ¿A quiénes salvará? A los que tengan sus nombres inscritos en el libro de la vida. ¿Está tu nombre inscrito en el libro de la vida? Esa debiera ser nuestra mayor preocupación. Luego a Daniel se habla de nuestra esperanza como hijos de Dios: la resurrección. Cuando Cristo vuelva, los que están durmiendo (muertos) despertarán (resucitarán) para recibir la vida eterna. Pero aquí también se habla de una segunda resurrección: pero que no es para salvación, sino más bien es para los injustos, para que reciban su castigo final. La invitación que nos hace Dios, es que seamos parte del grupo de los sabios: los que dedican su vida para enseñar a otros sobre la vida eterna - sobre el Salvador del mundo. Que el Señor nos conceda la gracia, de ser de los que perseveran hasta el fin, y de que nuestros nombres permanezcan en el libro de la vida. Que el Señor te bendiga. 

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Gerardo

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