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Reflejos de su gloria

Reflejos de su gloria es un programa que tiene como objetivo compartir las enseñanzas de las Escrituras, celebrando la gloria de Dios, con el deseo de reflejar su carácter con cada enseñanza.

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    Timoteo-139 No para cobardes

    No para cobardes¿Sigues queriendo descubrir el mensaje que Dios ha dejado en su Palabra? En medio de tiempos revueltos, la Palabra de Dios nos ofrece seguridad. En un mundo de relativismo, la verdad absoluta de Dios y su Palabra nos da estabilidad. La Palabra de Dios no es para cobardes. En Josué 1 leemos cómo Dios animaba a Josué a ser valiente. A través del Antiguo Testamento leemos que Dios instruye a su pueblo y en particular a varios de los dirigentes y profetas diciendo: “No temas, porque yo estoy contigo.” Del mismo modo, en el Nuevo Testamento tenemos palabras de afirmación que nos inspiran a confiar en Dios y no temer. Y en su segunda carta a Timoteo, Pablo, escribiendo desde la cárcel, instruye a Timoteo a mantenerse firme en la fe, con valor y determinación. En el primer capítulo de la carta, le dice: “te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti.” Timoteo había reconocido al Señor Jesús como Salvador de sus pecados y por lo tanto disfrutaba del precioso regalo de Dios, Su propio Espíritu Santo. Es por esto que podía estar confiado, y ahora debía vivir con valentía, según el versículo 7: “porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”Cuando somos salvas, el Espíritu de Dios mora en nuestro interior. Leemos en Romanos que somos templo del Espíritu, y su fruto debe reflejarse en nuestras vidas. Últimamente he estado reflexionando en cómo la influencia del espíritu se debe manifestar en mi vida. Hemos leído sobre los diferentes aspectos del fruto del Espíritu, del amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad y la fe; sobre la mansedumbre y la templanza, pero nunca había parado a pensar que cuando no elijo vivir en el Espíritu, estoy en realidad viviendo como una cobarde. Pablo dice que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Es decir, necesito el poder del Espíritu para amar cuando amar se hace difícil. Cuando alguien me trata de una manera que me hace daño, lo más “fácil” es alejarme de esta persona y buscar mi propio bien. Sin embargo, hay situaciones en las que mi vida no corre peligro por mostrar bondad a alguien que no la merece. En esa situación, puede ejercitar el poder del Espíritu, alejarme de mi propia cobardía, y amar, por el poder del don de Dios en mi vida. De igual modo, en momentos en los que no me apetece nada hacer lo correcto, Dios espera que eche manos del poder del Espíritu para ejercitar dominio propio, para hacer aquello que debo hacer. Lo fácil, lo cobarde en esa situación puede que sea seguir mis emociones y obedecer a mi instinto, pero lo valiente es hacer uso del poder del espíritu que mora en mí y a través de él, manifestar dominio propio. Puesto que, como leemos en el texto, Cristo nos ha salvado y nos ha llamado, podemos mantenernos firmes. En el versículo 12 dice Pablo: “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.” Pablo había sufrido aflicción por vivir para Dios, pero todo lo que estaba sufriendo, hasta el punto de la muerte en su caso, no le provocaba amargura. Él sabía en quién confiaba, y su esperanza era segura. El poder del espíritu que en él habitaba era el mismo poder que levantó a Cristo de la tumba, como nos dice Romanos 8:11. De igual modo, tú y yo, si hemos confiado en Cristo, podemos vivir una vida de confianza. No tenemos que vivir con temor de lo que nos vendrá, porque sabemos que cuando llegue el fin de la historia, estaremos a salvo en Cristo. Podemos vivir con la certeza de que el que comenzó la obra en nosotros la perfeccionará, como nos dice Pablo en Filipenses. El evangelio no es para cobardes, así que aprovechemos el poder del espíritu y vivamos una vida de poder, de amor y de dominio propio.

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    Timoteo-138 La necesidad de orar por nuestros líderes

    La necesidad de orar por nuestros líderesPablo escribe a Timoteo para animarlo y darle instrucciones de cómo ser útil para el Señor en el lugar donde Dios lo había puesto. Pablo mismo reconocía que Dios por su gracia salvadora lo había rescatado de una vida sin sentido y le había concedido el privilegio de compartir con otros la gracia que él había recibido. Era Dios el que también había llamado y salvado por gracia a Timoteo, y era Dios el que podía guardar a cada uno de sus hijos de los falsos profetas y de las fábulas engañosas. Por todo esto, Pablo exalta a Dios en el versículo 17: “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.”Pablo debía dejar claro que Dios es el que salva y guarda, y enfatiza que para vivir “sabia y reposadamente en toda piedad y honestidad” delante de Dios y de los hombres, es imprescindible mantener una vida de oración saludable. En el capítulo 2 Pablo exhorta a los creyentes a que hagan oraciones por todos los hombres. Esto puede sonar muy genérico, sin embargo muestra que cada persona en la Tierra necesita la intercesión de un cristiano ante el trono de Dios. ¿Te has parado a pensar que es posible que tú seas ese cristiano que puede orar por aquella persona con la que te cruzas todos los días? Es importante que oremos por los que conocemos, y que nos apoyemos unos a otros en oración, pero debemos mantener nuestro corazón abierto para amar a algunos que no conocemos y que Dios pone en nuestro camino para que los podamos presentar ante aquel que siempre escucha las oraciones. Pablo especifica algunas personas y motivos de oración que deben estar presentes en nuestras oraciones; lo vemos en 1 Timoteo 2:1-3  “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,”No podemos permitirnos el dejar de orar por aquellos que nos dirigen, ya sea a nivel del hogar, del trabajo, o de reyes y gobernantes. Pablo nos recuerda que es bueno y agradable delante de Dios, “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1:4)  ¿Recuerdas el uso de estos adjetivos para describir la perfecta voluntad de Dios? En Romanos 12:1-2 nos dice que la voluntad de Dios es uena y agradable. Es Su voluntad que traigamos ante el trono a aquellos que toman decisiones por nosotros. Aún si no sentimos afección natural por estas personas, el apóstol Pablo recuerda a los cristianos que la oración por los dirigentes lleva como resultado nuestro propio beneficio, ya que si nuestros líderes nos permiten tener la libertad para obedecer a Dios, podremos vivir la vida más quieta y reposadamente. Debemos pedirle a Dios que por Su gracia nos permita la libertad de culto en nuestra tierra, y que podamos disfrutar una vida piadosa y honesta gracias a la obra de Dios a través de nuestros líderes. Recordemos que Pablo no tuvo los líderes más piadosos o pacíficos; todo lo contrario. Cuando escribió la segunda carta a Timoteo, Pablo se en encontraba en prisión y Nerón el cruel gobernaba en Roma. Mas Pablo podría leer la carta que él mismo había escrito bajo la inspiración de Dios, sobre la necesidad de orar siempre Los cristianos vivían bajo el dominio del imperio romano y en ocasiones también bajo judíos que seguían la tradición por encima de la voluntad de Dios, por lo que Pablo debía exhortarlos a orar “por todos los hombres,” sin excepción. Te animo a tomar un tiempo para orar por aquellos que Dios ha puesto en tu vida. Ora por su salvación, y pide a Dios, como nos recuerda el sabio Salomón en Proverbios 21:1, que dirija él el corazón del rey, o del dirigente que Dios haya permitido en tu entorno, “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador.”

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    Timoteo-137 Cartas a Timoteo

    Cartas a Timoteo ¿Conoces a Timoteo? Es un personaje del que no sabemos nada negativo. Cuando leemos sobre Timoteo en el libro de Hechos, lo encontramos acompañando y ayudando al apóstol Pablo en sus diferentes viajes para compartir el evangelio y establecer comunidades de nuevos cristianos. Timoteo era el hijo de una mujer judía cristiana y un hombre griego. De su padre no sabemos mucho; es probable que ni siquiera hubiera creído el evangelio de Jesucristo. Pero esto no frenó a Timoteo, porque el efecto del evangelio no depende de nuestros familiares, sino de una decisión individual. Timoteo contaba con una madre y una abuela piadosas. La importancia de la enseñanza y el apoyo de una madre es incalculable. También lo es la de una abuela dedicada, o sinceramente, de cualquier persona que esté dispuesta a ser una influencia piadosa en la vida de una persona. Prueba de esto es Timoteo. El Espíritu Santo inspiró a Pablo a escribir dos cartas a Timoteo, y Dios las ha preservado para cada uno de nosotros. El mensaje de las cartas es de bendición a cada creyente, y en particular a cada uno que está comprometido a servir en la iglesia de Cristo, cada uno en su congregación. Dos temas se repiten en la primera epístola: la apostasía, y la organización de la congregación de creyentes. En los capítulos 1 y 4, Pablo advierte a Timoteo de los falsos profetas y la falsa doctrina que amenazaba al cuerpo de Cristo, y de la importancia de que los cristianos mantengamos firme nuestra fe, basados en la verdad absoluta que es Dios y Su Palabra. Estas fábulas, como las llama Pablo, causaban división; y en su palabras, “acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe.” La meta de cualquier congregación de cristianos debe ser la mutua edificación, por lo que debemos estar atentos y evitar las enseñanzas y prácticas que causan disputas en lugar de motivar al amor y las buenas obras.  En los capítulos dos y tres Pablo enseña los principios para una iglesia fuerte que resista las falsas enseñanzas que se puedan filtrar en la congregación. Habla de la oración en el capítulo 2 y del carácter de  los líderes de las congregaciones, dando gran importancia a la integridad moral. Asimismo, en los capítulos 5 y 6 extiende estos requisitos a cada creyente, ya que esta integridad de carácter y de forma de vida no es solo necesaria para los líderes, sino para cada persona que confiesa creer en Cristo. Como podemos ver en la segunda parte de los capítulos 3 y 6, la batalla de la fe en la que cada uno militamos se gana confiando en el poder del Espíritu Santo, permaneciendo asidos de la Cabeza, que es Cristo. En la segunda carta a Timoteo, Pablo expone su última voluntad, ya que en el momento de escribirle, el apóstol se encontraba prisionero, y no parecía que pudiera salir de esa situación con vida. En cada uno de los capítulos lo encontramos exhortándo a Timoteo a que se mantenga firme en la fe, a vivir como fiel soldado de Cristo, y a pastorear a los cristianos con amorosa dedicación, protegiéndolos de las enseñanzas y prácticas falsas. Estas cartas que tienen un toque personal de un maestro a su discípulo y amigo nos sirven a nosotros también de ánimo y enseñanza. Al igual que Timoteo, sea cual sea nuestro papel en la congregación, recibamos la Palabra de Dios, viva y eficaz, y vivamos para glorificar a Dios y edificar a otros en la fe.

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    Tesalonicenses-136 Cuando morir no es muerte

    Cuando morir no es muerteEl tema de la muerte es universal, personal e inevitable. Aun si a algunos nos resulta muy difícil hablar de la muerte de otros o sobre la nuestra propia, es un tema que debería tratarse con naturalidad, porque todos, desde el momento en que nacemos tenemos la seguridad de que un día dejaremos esta vida. Claro está que no debe ser un tema en el que meditemos continuamente. Conscientes de que es una realidad en este mundo caído, debemos vivir esta vida con un claro propósito y con la máxima intencionalidad. Cuando los nuevos creyentes de Tesalónica vivieron la muerte de uno de los suyos, Pablo los consoló con la certeza de que Cristo viene, y la muerte aquí en la Tierra no es el final de nuestra vida. Podríamos afirmar, como comparte un himno nuevo que habla sobre el tema, que “No es muerte morir.” Dice así una traducción literal del poema:  No es muerte morir, dejar este camino agotadorpara unirse a los santos que habitan en lo alto,Que han encontrado su hogar con Dios.No es muerte cerrar los ojosAtenuados por las lágrimasY despertar con gozo ante el trono,Liberados de nuestros miedos.O Jesús, al haber conquistado la tumbaTu preciosa sangre tiene poder para salvar.Aquellos que en ti confíanDescubrirán en tu misericordiaQue no es muerte morir.No es muerte desprenderseDe este polvo terrenalY ascender con alas fuertes y noblesPara habitar entre los justificados.No es muerte escucharLa llave abrir la puertaQue nos libera de los años de mortalidadPara alabar a Dios por la eternidad.O Jesús, al haber conquistado la tumbaTu preciosa sangre tiene poder para salvar.Aquellos que en ti confíanDescubrirán en tu misericordiaQue no es muerte morir.(Compositores: Bob Kauflin / Henri A.c. Malan)En 1 Tesalonicenses 4:13-18 leemos del futuro que espera a cada creyente, y nuestra segura esperanza de vida después de la muerte. En el versículo 13 Pablo les dice:“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.”¿En qué basamos esta esperanza? Los siguientes versículos explican:“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.”Por la resurrección de Cristo tenemos la certeza de que nosotros también seremos resucitados con Él. Y a la venida de Cristo, aquellos que aún viven, serán arrebatados con él en las nubes. ¿Y cómo se llevará esto a cabo? Lo leemos también en el texto:“Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”“Por tanto”, nos dice Pablo en su carta, “alentaos los unos a los otros con estas palabras.” Debemos amar la vida, y vivirla bien, para el Señor. Sin embargo, parte de vivir la vida bien debe incluir un sentimiento de paz ante la muerte, ya sea la nuestra o la de un ser querido. Esta paz que sobrepasa todo entendimiento, se obtiene cuando creemos en la obra de amor de Cristo en nuestro lugar y la certeza de una eternidad en su compañía. Solo entonces pueden ser de aliento estas palabras. En el momento de la aflicción, animémonos unos a otros con la esperanza que nos ha regalado nuestro Salvador. 

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    Tesalonicenses-135 Como ladrón en la noche

    Como ladrón en la nocheEl mensaje de Tesalonicenses es evidente cuando leemos las cartas. El Señor Jesús vuelve, y su venida es segura e inminente. Un evento inminente es uno del que no se sabe el día ni la hora, pero se sabe que está por ocurrir. Así es la venida de Cristo. Pablo advierte a los tesalonicenses que Cristo vendrá como ladrón en la noche. Cuando el ladrón viene, no anuncia su llegada. Así Cristo, aunque sin duda no viene con las intenciones de un ladrón, sí vendrá sin aviso. El anuncio ya está hecho, y nosotros debemos anticipar su venida, estando preparados para que cuando ocurra, no tengamos que estar avergonzados ni sorprendidos. Dice Pablo en 1 Tesalonicenses 5:1-6“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.”Cuando Cristo venga, como leemos en 2 Tesalonicenses 1, él traerá la retribución justa para cada uno. Nosotros no podemos hacer justicia perfecta aquí en la tierra, pero el Dios justo traerá justicia, como nos dice el texto:  “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.”Este texto deja bien claro el fin de cada persona en la Tierra. Aquellos que confían en Cristo para salvación estarán eternamente en la presencia del Señor, y aquellos que han rechazado a Dios serán excluidos. Y esto, como dice el versículo 12, “para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado.”“El día del Señor está cerca” nos dice el versículo 2 del capítulo 2, pero Dios espera con paciencia a aquellos que aún han de creer en Él. Es la iglesia de Cristo y el Espíritu Santo que en nosotros habita que hace que los eventos del fin no hayan venido ya. 2 Pedro 3:9 nos dice que Dios es paciente, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. Vivamos conscientes de estas verdades. No tomemos a la ligera el tiempo que tenemos y las oportunidades de traer gloria al nombre de Dios aquí en la Tierra, porque los días son cortos, y no somos ignorantes del futuro que está por venir. Pablo concluye en el capítulo 2: 15-17:“Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.”El Señor viene pronto. Que vivamos esta vida plenamente, con el deseo de ver su rostro, en las palabras del apóstol Juan, diciendo: “Ven, Señor Jesús!

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    Tesalonicenses-134 La voluntad de Dios para sus hijos

    La voluntad de Dios para sus hijosDios especifica Su voluntad para sus hijos. En 1 Tesalonicenses 4:3 leemos que su voluntad para nosotros es nuestra santificación.¿Qué significa esto? Santificado significa “apartado.” Se refiere a algo escogido que se aparta para una función muy especial. En Efesios 1:4 leemos: “nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,”Este concepto es muy sencillo y cotidiano. Me gusta poner el ejemplo del cepillo de dientes. Solemos apartar nuestro cepillo de dientes para un único propósito, cepillarnos los dientes. Para ello debemos mantenerlo “santo” y sin mancha. No utilizaría ese cepillo para limpiar otra cosa que no fuera mis dientes. No quisiera que fuera utilizado para limpiar tampoco los dientes de otro, ¿verdad? Ese cepillo ha sido apartado, y lo mantengo limpio para que pueda cumplir su propósito.Cuando somos santificadas, nuestra vida es apartada para la gloria del Señor y ha de mantenerse limpia y sin mancha.  La santificación es un proceso que comienza en el momento de la salvación y que continúa hasta que lleguemos a la presencia de Dios Padre. ¿Pero cómo somos santificados? No es nada que produzcamos nosotros con nuestro esfuerzo 2 Corintios 3:18 nos explica que es la obra de Dios en nosotros.  “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”Somos transformadas “de gloria en gloria” es decir, poco a poco, sin llegar a acomodarnos por lo que hemos conseguido, sino gozosas en Cristo, deseando crecer más en nuestra santidad. Debemos seguir mirando en la Palabra de Dios, como en un espejo, la reflexión de la gloria de Dios.Jesús pide en oración por sus discípulos en Juan 17:17: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”Mirando en Su Palabra podemos conocer al Señor y Su voluntad. Si no tienes tiempo para estudiar Su Palabra, no podrás experimentar la voluntad de Dios para tu vida. Por la Palabra de Dios en Isaías 43:7 sabemos que hemos sido creadas por Dios para traer Gloria a Su nombre. Lo que trae gloria a Su nombre es nuestra salvación primeramente, como también vemos en 2 Tesalonicenses 2:14, y la santificación de sus hijos, como hemos leído en la primera carta. Esa es la voluntad de Dios para cada uno. Nosotros debemos permanecer en la Palabra de Dios para ser santificados, y la santificación debe evidenciarse en nuestra vida: según el texto en Tesalonicenses, el que se santifica para el Señor, se aparta de fornicación (4:3), no agravia ni engaña en nada a su hermano (4:6), desecha la inmundicia y busca la santificación (4:7-8), ama al prójimo, (4:9-10), procura la paz, y se ocupa en sus negocios, trabaja con sus manos y se conduce  honradamente para con los de afuera (4:11-12)Leemos en el capítulo 5 cómo Pablo exhorta a los creyentes a respetar a aquellos que trabajan para el bien espiritual de los cristianos, a no ser ociosos, a alentar a los de poco ánimo y sostener a los débiles, siendo pacientes unos con otros en amor, (5:14). Les ruega que no den mal por mal, sino que elijan siempre el bien (5:15), a que mantengan el gozo en el Señor (5:16), y que oren sin cesar, dando gracias a Dios por todo. El cristiano que está en proceso de santificación vive con la certeza de que Cristo vuelve, como anuncia Pablo a través de las dos cartas, y mientras lo espera, vive una vida que agrada a Dios.  En Romanos 12:2 el apóstol decía: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Lo bonito es que el cristiano que busca la santificación diariamente, al mismo tiempo que cumple la voluntad de Dios, nota que su relación con otros es mucho más agradable y constructiva. La voluntad de Dios resulta ser buena, agradable y perfecta. El mismo Dios de paz nos santifique por completo; y todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que nos ha llamado, el cual también lo hará. (2 Tesalonicenses 5:23-24)

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    Tesalonicenses-133 Introducción a las cartas a los Tesalonicenses

    Primera carta a los TesalonicensesEsta carta es la primera de todas las epístolas de Pablo. Escrita durante su segundo viaje misionero, la carta iba dirigida a los creyentes en Tesalónica, ciudad romana cosmopolita, capital de provincia y situada en la costa del mar Egeo.En Hechos 17 leemos de la llegada de Pablo a la ciudad de Tesalónica, después de haber compartido el evangelio en Filipos. Parece ser que Pablo estuvo allí unos meses. Lucas comparte que un buen grupo creyó en Cristo, judíos, y gentiles de diferentes nacionalidades. Sin embargo, Pablo tuvo que salir de la ciudad precipitadamente porque “los judíos que no creían,” viendo la obra del evangelio  “causaron gran alboroto,” nos dice el texto.A pesar de los disturbios, los que habían creído en Tesalónica no habían sucumbido a las amenazas de los que luchaban contra la verdad de Cristo. Al contrario, cuando Pablo escribe desde Corinto, de gracias a Dios por los creyentes de Tesalónica, por su amor y dedicación al evangelio. En los versículos 8 y 9 del primer capítulo los alaba por la forma en que han compartido el mensaje de salvación, diciendo: “Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,”Pablo, desde Corinto, recibía noticias de que los nuevos creyentes de Tesalónica seguían fieles y creciendo en el Señor. Él quería ir a visitarlos, pero al no serle posible, había pedido a Timoteo que fuera él, y Timoteo había vuelto a Corinto trayendo un buen reportaje de la obra de Dios entre los tesalonicenses, incluso durante momentos de persecución. Leemos en el segundo capítulo (13): “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes. Y dice también:“Vosotros sois nuestra gloria y gozo.”Y en el capítulo 3, tras haber recibido noticias de parte de Timoteo, Pablo dice:“porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor.”Pablo había sufrido persecución por compartir la Palabra, y los cristianos de Tesalónica también, mas lo que los mantenía firmes era el saber que todos tenían puesta su fe en el mismo Salvador, Jesucristo. El peligro era real, mas la esperanza también. Por lo que Pablo cierra el capítulo 3 con estas palabras:“Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos—” Todo esto para que sus corazones fueran afirmados, “hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.” Con este mismo deseo acaba la carta el apóstol.Como cristianos, vivimos para la gloria de Dios, y nuestro deseo ha de ser que cuando lleguemos a la presencia de Dios, podamos ser recibidos con las palabras: bien hecho, siervo fiel. Que sea ésta nuestra oración al leer la primera carta de Pablo a los Tesalonicenses. “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.” (1 Tesalonicenses 5:23-24)

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    Colosenses-132 Asidos de la Cabeza

    Asidos de la CabezaPablo escribía a personas que habían conocido a Cristo. Los que antes vivían bajo religiones que marcaban el comportamiento que debían seguir sus fieles, ahora vivían para agradar a Dios. Esta nueva forma de vida no dependía del cumplimiento de ritos y normas. La nueva condición se reflejaba en una vida ordenada, pero no porque la salvación del alma dependiera de la obediencia a leyes. La salvación del alma la habían obtenido al depositar su fe en Cristo, y el poder de Dios había transformado cada vida. Ahora ya no tenían que sucumbir a las tentaciones del pecado. Como vimos en la carta a los Gálatas, tampoco podían confiar en sus buenas obras ni tenían por qué depender de estas para su bienestar espiritual.Como en Gálatas, en Colosenses 2:20-23 Pablo explica que habiendo sido salvos de la ley y el pecado, ¿por qué seguiría alguien con todas estas ataduras? “Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.”Pablo explica aquí que todo esfuerzo que pueda hacer una persona por mejorarse a sí misma puede tener algo de provecho humano pero nadie puede obtener la salvación del alma por su propio esfuerzo, por muy bueno que sea. Por tu esfuerzo y disciplina puedes llegar a ser considerado sabio y tener buena reputación ante la gente, pero el apóstol declara que todos estos esfuerzos humanos no tienen en realidad ningún valor incluso contra los apetitos de la carne. Puede decir esto porque no hay humano que pueda vivir toda su vida en completo control de sus emociones y acciones. Tarde o temprano llegamos a una situación en la que perdemos el control y hacemos aquello que nos habíamos propuesto no hacer. El único en la historia de la humanidad que puede decir que ha vencido la carne es Cristo. Él no cayó en ningún momento de tentación, y es el único del que podemos afirmar que jamás pecó. El versículo 19 del capítulo 2 explica que la manera de vivir una vida cristiana victoriosa es “asiéndose de la Cabeza.”  El versículo explica que necesitamos estar asidos de Cristo para poder crecer. Es “en virtud de (Cristo) que todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.” Solo cuando hemos llegado a formar parte del cuerpo, que es la iglesia de Cristo, podemos permanecer bien conectados al que es la Cabeza, “asidos de Cristo”, y así permanecer firmes. En ese momento, podemos, como dice en el capítulo 3, hacer morir lo terrenal en nosotros, “cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,”No quisiéramos causar ira a la Cabeza, ni vivir en desacuerdo con esta. Creo que estaríamos de acuerdo que en un cuerpo mortal, cuando no hay buena conexión entre la cabeza y el resto del cuerpo, tenemos un serio problema funcional. De la misma manera, el Cuerpo, que es el conjunto de personas que hemos confiado en Cristo como nuestro Salvador, queremos mantener una relación coherente y pacífica con la Cabeza, que es Cristo. Para que cada parte el cuerpo pueda funcionar en armonía, es imprescindible que cada uno de nosotros estemos constantemente conectados a la Palabra que Dios nos ha dejado. A través de la Biblia podemos conocer a Dios y descubrir su voluntad. Así que Pablo les deja este consejo de vida en Colosenses 3:16-17:“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.”Esta preciosa armonía hace que el cuerpo funcione para la gloria de Dios. Cada uno estudiando la Palabra de Dios, enseñándonos y animándonos unos a otros, alabando al Señor en nuestros corazones y compartiendo su alabanza unos con otros, y llevando cada pensamiento o acción a Dios, de forma que todo lo que hacemos o no hacemos, es para traer gloria al Padre por medio de la Cabeza que es Cristo. Gracias a Dios por este precioso misterio, por este perfecto plan. Vivamos en unidad y armonía para proclamar su gloria.

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    Colosenses-131 ¿Quién es el Cristo?

    ¿Quién es el Cristo?Las epistolas nos describen la deidad de Cristo de una manera espectacular. Si en algún momento te has preguntado o te han preguntado quién es Jesucristo, la carta a los Filipenses te lo describe de manera concisa y precisa y Colosenses también nos habla claramente de su deidad. Jesús no fue tan solo un buen hombre que vivió hace unos dos mil años, que ayudaba a los necesitados y denunciaba las injusticias sociales, como algunos lo describirían. Si vamos a aceptar la figura de Jesús, la cual está científicamente probada, debemos aceptarlo como la Palabra de Dios lo presenta. Alguien ha dicho que si no aceptamos que Jesús murió en la cruz y resucitó al tercer día, como él mismo afirma, entonces no podemos considerarlo un buen hombre, porque sería un mentiroso engañador. La Biblia presenta a Jesucristo como el Mesías, un título que significa “el ungido”. Como el Ungido de Dios, Jesús es la prometida simiente de Abraham que sería para bendición de todas las familias de la tierra. Las escrituras se refieren a él también como Hijo de Dios, hijo de Hombre, el Salvador, el Cristo, Emanuel (Dios con nosotros), o Logos (el Verbo). Jesucristo es enteramente Dios y enteramente hombre. Por este motivo es el único que puede ser el Mediador entre Dios y los hombres. Cuando vivió en la Tierra, tuvo las mismas necesidades que cualquier ser humano; la única diferencia es que no pecó. Jesús también es completamente Dios. Algunos quieren explicar al Cristo desde una perspectiva limitada a la capacidad humana y pecan al negar que Jesús es Dios. En el capítulo 2:9-10 Pablo afirma la deidad de Cristo con estas palabras: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.”Las palabras “toda la plenitud de la Deidad” dejan bastante clara la naturaleza divina de Dios. Mas Pablo describe su Deidad aún con más detalle en Colosenses 1:15-20: “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”Esta descripción no deja lugar a duda. Cristo es la imagen misma del Dios invisible. Es también el creador de todas las cosas, en los cielos y en la tierra, y es también el que sustenta la creación. No solo ha creado todo, sino que hace que todo subsista. Cristo es además la cabeza de la iglesia, siendo Él el origen de la salvación y el medio por el cual somos salvos. En Él habita toda la plenitud, y por eso puede ser él el mediador, habiendo hecho la paz entre Dios y el hombre por medio de la sangre de su cruz. Es por esto que puede presentarnos, como dice el versículo 22, “santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;” No que nosotros seamos perfectos cuando recibimos el perdón de Cristo, sino que por medio de su redención, Él nos presentará en el día final santos, sin mancha e irreprensibles delante del trono. Es obra de Cristo, y no nuestra. Es una bendición poder confiar plenamente en Dios, pues el trino Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo nos ha dado la vida aquí en la Tierra y ha provisto la salvación eterna para sus hijos.

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    Colosenses-130 Colosenses

    ColosensesPablo escribió la carta a la iglesia de Colosas desde prisión. Epafras, pastor de la iglesia, había compartido con Pablo lo que el Señor estaba haciendo entre los colosenses. La iglesia estaba creciendo a pesar de la presión que los creyentes recibían de judaizantes y de la influencia de las creencias paganas de la cultura que los rodeaba. Leemos en el primer versículo que Timoteo estaba con Pablo cuando escribió la carta que iba dirigida a aquellos que habían confiado en Cristo y se congregaban en la iglesia de Colosas. Sin embargo, en el capítulo 4 Pablo les dice que debían compartir la carta con los creyentes de Laodicea, y leer ellos la carta que Pablo les había enviado. Algunos creen que la carta que Pablo envió a los Laodicenses era una copia de la misma carta que envió a los Efesios. Existe una copia antigua de la epístola que no tiene el título, indicando posiblemente que otras iglesias también recibieron la carta.Pablo no había estado en Colosas y no conocía a la iglesia. Había oído de ellos, y en sus oraciones daba gracias a Dios por los creyentes ahí, por la fe que estos tenían y por el amor con que la demostraban. En el capítulo 2 Pablo les dice: “Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”La carta a los colosenses y la carta a los Efesios tienen mucho en común. En ambas encontramos a Pablo dando gracias por los hermanos y orando por ellos, para que pudieran crecer en el conocimiento de Dios y así vivir una vida digna del evangelio. El apóstol entendía bien que para vivir como Dios quiere, primero tenemos que conocer bien a Dios. Como en la carta a los efesios, la primera parte presenta la doctrina, o lo que llamaríamos la teoría, y la segunda parte nos muestra la aplicación de dicha doctrina. En el capítulo 1, leemos cómo el Padre nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; y “nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. (Colosenses 1:12-14)En Cristo, estamos completos. Hemos sido perdonados, nuestra deuda anulada; y ahora nuestra vida y esperanza descansan en la plenitud de Cristo, y Él nos completa. En Colosenses 3:4 leemos que “Cuando Cristo, se manifieste, entonces [nosotros] también [seremos] manifestados con él en gloria.” Basado en esa verdad, Pablo les dice: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.” (Colosenses 3:1)Esta plenitud que tenemos en Cristo se manifiesta en una vida nueva, caracterizada por el fruto del Espíritu Santo y demostrada en nuestra relación con otros, comenzando por los de nuestra casa y extendiéndose a aquellos con los que tenemos contacto. Con la imagen de un cambio de ropa, el apóstol enseña: Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”Dios, el cual nos ha ofrecido su perdón, paz y amor, es el que nos capacita para amar a nuestro prójimo. Gracias a Dios por amarnos y completarnos en Cristo. 

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    Filipenses-129 Una vida de gozo

    Una vida de gozoLa carta a los Filipenses presenta una vida gozosa, fundada en Cristo, y desarrollada en oración continua y compromiso firme. Pablo da en el capítulo 4 pautas para poder disfrutar del día a día, sin afán, sin disensiones, sin contiendas ni peleas. La vida del cristiano se debería caracterizar por una actitud de gratitud y confianza. Dice Pablo en los versículos 6-7:“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”¿No te gustaría que tu vida fuera como Pablo la describe en estos versículos? Creo que el deseo de paz es común al ser humano. Y Dios nos ofrece su paz, la cual sobrepasa todo entendimiento. Es imposible llegar a comprender la paz que Dios da, porque la da incluso cuando a nuestro alrededor no hay sosiego. Es un misterio, pero el cristiano que confía en Dios, en los momentos más turbulentos puede disfrutar de un sentimiento de paz interior que no es posible explicar. Esto se hace posible cuando Dios guarda nuestro corazón y nuestra mente, como dice el texto. Una mente controlada por el Espíritu de Dios es capaz de meditar en la grandeza del Señor cuando todo a su alrededor tambalea. Por esto el apóstol exhorta a los creyentes de Filipos a traer las preocupaciones al Señor en oración, y en el versículo 8 a dejar que sea Dios mismo el que guarde nuestros pensamientos:  “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”Cuando nuestros pensamientos son como dice el texto, podemos damos cuenta de que estamos sintonizados con Dios. Y cuando nos salimos de la frecuencia de Dios, nuestros pensamientos acaban desviándose hacia lo que no es cierto, preocupándonos por cosas que no son reales e imaginando situaciones que nos quitan la paz. Acabamos perdiendo el tiempo pensando en cosas deshonestas que alguien nos ha hecho o peor aún, que nosotros podríamos hacer. Nos permitimos pensar en aquellos que tienen mala fama, aún si el pensar en ellos nos pone de mal humor. Dejamos que nuestra mente dé vueltas sobre cosas que no tienen virtud alguna, y acabamos criticando en lugar de dar gracias. Cuando damos rienda suelta a nuestros propios pensamientos, en lugar de paz, sufrimos ansiedad, miedo, y desánimo. En lugar de esto, tomemos el reto que Dios nos ofrece. Si dejamos que Dios tome el mando de nuestra mente podremos disfrutar de la paz de Dios y de los buenos pensamientos que Él quiere producir en nosotros. Pablo había aprendido a tener paz y gozo en cualquier situación. Dice en los versículos 12 y 13: “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”Así como Pablo vivía, podemos vivir nosotras. Al hacer esto, no sólo podremos disfrutar de paz y ver la vida de forma más positiva, sino que seremos sal y luz en medio de aquellos que no han experimentado la paz de Dios.  Pablo acaba la epístola dando gracias a Dios por todas sus bondades, deseando que la gracia de Dios abunde en la vida de cada cristiano, y afirmando en Filipenses 4:19 que Dios siempre cuida a los suyos. Descansemos seguros en esta promesa: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”A Él sea la gloria.

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    Filipenses-128 Enemigos de la cruz

    Enemigos de la cruzAunque muchos no buscan a Dios, creo que podríamos decir que la mayoría de las personas no se considerarían a sí mismos como enemigos de la cruz. Esa terminología suena muy fuerte. Se podría aplicar a los que persiguen a los cristianos para destruirlos, o a aquellos que les hacen la vida imposible, pero no para el ciudadano de a pie. La mayoría diría que la religión puede ser beneficiosa en moderación, si es para hacer el bien, mas no consideran que ellos la necesiten. ¿Pero qué dice la biblia en cuanto a esto? ¿Quienes son los enemigos de la cruz? Filipenses 3:18-21 advierte: “Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”Pablo presenta un contraste entre los enemigos de la cruz y los seguidores de Cristo, y no parece dejar margen para aquellos que no son ni uno ni otro. Este contraste ya lo había hecho antes, cuando hablaba de las obras de la carne y las obras del Espíritu. También ha hablado de lo terrenal y lo celestial en 1 Corintios 15, y hablará también a los Colosenses del cuerpo terrenal y el espiritual. Santiago también contrasta la sabiduría terrenal con la celestial, no dando lugar a otro tipo de sabiduría. Siguiendo esta dicotomía debemos concluir que aquellos que no tienen la ciudadanía en los cielos, que no viven esperando al Salvador, se encuentran en ese primer grupo que Pablo describe como enemigos de la cruz de Cristo. Sé que hay personas que son amigos del cristianismo, porque reconocen que con la filosofía cristiana el mundo funciona más ordenadamente. Mas Pablo describe a los enemigos de la cruz como aquellos que "adoran el vientre, y cuya gloria es su vergüenza". Está describiendo a los que solo piensan en satisfacer los deseos del cuerpo, viviendo para comer y beber, y disfrutar de los placeres de la vida. No es que comer y beber y disfrutar la vida sea malo, pero estas personas solo piensan en lo terrenal, en el aquí y ahora, y no tienen tiempo para pensar en las cosas celestiales. No quieren perder ni un minuto de su tiempo aquí en la Tierra para considerar el estado de su alma ni lo que les espera después de la muerte. Solo tienen tiempo para las cosas de esta tierra. A estos les llama el apóstol enemigos de la cruz, y nos dice que su destino final es la perdición. Ellos no recibirán el supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús al final de la carrera de la vida. Habrán corrido, pero hacia la perdición. En lugar de vivir para Cristo, habrán vivido para ellos mismos, y la llegada a la meta será triste, pues todo para lo que han vivido se quedará a este lado, y lo único que encontrarán a la llegada será perdición, lejos de la presencia de Cristo.No quisiera sonar pesimista ni catastrófica, pero quisiera comunicar ese sentimiento de urgencia que he sentido al leer el texto en Filipenses 3. Pablo quería proteger a estos cristianos de los enemigos de la cruz, pero muchas veces nosotras mismas podemos mostrar características que nos identificarían con estos. Si decimos con Pablo “Para mí el vivir es Cristo”, no podemos vivir el día a día pensando en lo material solamente, lo que comeremos, lo que haremos, lo que lograremos. Si de verdad vivimos en Cristo, lo demás debe ocupar menos importancia en nuestras vidas. Yo debería cuidar mi alma más, y no dar tanta importancia a las cosas terrenales. Debería prepararme para reaccionar mejor a las decepciones diarias, y debería pasar más tiempo con Dios, y no esperar a llegar a la gloria. Al final de la carrera me espera el Salvador, pero puedo correr el curso de su mano. No quiero que se me confunda con un enemigo de la cruz.

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    Filipenses-127 Hacia la meta

    Hacia la metaEl apóstol Pablo en la carta a los Filipenses utiliza una imagen de una carrera para explicar la vida cristiana. Cuando uno comienza una carrera, tiene claro dónde se encuentra la meta. Corre en dirección a esta meta, e intenta no hacer nada que le haga difícil correr con soltura y determinación. Su vestimenta, de los pies a la cabeza está diseñado para hacer la carrera más eficaz y agradable. Su calzado es cómodo, sus calcetines transpirables, sus pantalones frescos y su camisa suave y agradable. Puede que lleve una gorra y que se haya aplicado crema solar, dependiendo de cómo sea el recorrido hacia la meta. No sé si Pablo había sido corredor pero en el texto nos da ideas de cómo se debe correr la carrera de la fe para llegar a la meta con satisfacción. Filipenses 2:16 dice que nos es necesario correr “asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.”Todo el esfuerzo que la carrera conlleva no debería ser en vano, por lo que tenemos que entender bien la palabra de vida que Dios nos ha dado. En Filipenses 3:12-14, Pablo, hablando de cómo correr la carrera cristiana para llegar a alcanzar el premio, nos dice:“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”Aquí vemos definida la meta del cristiano: es “el premio del llamamiento de Dios en Cristo Jesús” el cual es supremo, el más alto llamamiento. Esto describe el momento de la glorificación, cuando en el juicio final el Señor llame nuestro nombre y nos dé paso a la vida eterna con Cristo. Esta es la meta de cada persona que a través de la historia ha confiado en la obra redentora de Cristo en la cruz. Cuando allá se pase lista, todo aquel que ha iniciado la carrera de la fe en Cristo habrá seguido en la carrera gracias al don del Salvador y llegará a la meta esperada. Pablo advierte a aquellos que no sienten que están en la carrera, que no tienen el sentir que hubo en Cristo Jesús, descrito en el capítulo 2, diciéndoles: “Así que, todos los que somos perfectos (es decir, los que hemos sido perfeccionados por la obra de Cristo en la cruz), esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.” Pídele a Dios que te muestre si estás o no en la carrera, e inscríbete por fe en Cristo, porque el premio te espera en la meta, y podrás disfrutar de la perfecta comunión con Cristo. Es por este supremo premio que nos espera que el apóstol puede decir en el 1:22: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” Pablo vivía su vida para Cristo, por lo que sin importar las circunstancias, la vivía gozoso y con ganas, y sabía que si moría, alcanzaría la meta por la que vivía, que era Cristo mismo. Cuando vivimos para cualquier cosa en esta vida, ya sea fama, dinero o diversión, en el momento de la muerte lo perdemos, porque nada podemos llevar con nosotros al la tumba. Mas cuando vivimos para Cristo, la muerte es la obtención plena de aquello para lo que hemos vivido. Por este motivo Pablo proclama sin titubear en el capítulo 3:7-9 “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.”En el capítulo cuatro, Pablo anima a los filipenses a permanecer unidos, firmes en el Señor, y gozosos, porque el Señor está cerca. Mantengamos la vista en la meta, en el premio que Cristo ya ha ganado por nosotros. Prosigamos con confianza, porque a la llegada está nuestro Salvador esperando con los brazos abiertos, y por el camino, su Espíritu nos sostiene y nos guía. Sin duda, no tenemos nada que temer, porque viviendo para el Señor, todo es ganancia.

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    Filipenses-126 Unánimes en Cristo

    Unánimes en CristoSi tuviéramos que elegir un pasaje como núcleo del libro de Filipenses, sería el texto del capítulo 2 en el que el apóstol presenta el carácter y la obra de Cristo en nuestro favor. Pablo establece su argumento de la siguiente forma en los versículos 1 y 2:“Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia,completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.”Esto podríamos decirlo en otras palabras, ya que sus premisas son correctas:Puesto que hay consolación en Cristo, puesto que tenemos consuelo en su amor, puesto que disfrutamos de la comunión del Espíritu, de su afecto entrañable y de toda misericordia, podemos tener un mismo espíritu, sentir lo mismo y tener el mismo amor. Podemos vivir unánimes en Cristo, gracias al evangelio. Por tanto, los siguientes versículos se hacen posible. Pablo nos reta a vivir conforme a estas premisas, diciendo:“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”Cuando vivimos conforme al ejemplo de Jesucristo, no buscamos nuestra gloria, sino que damos de nosotros mismos para el bien de los que nos rodean. Y el texto nos exhorta con estas palabras:“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”La esencia del evangelio es que Cristo, siendo Dios mismo, se bajó a sí mismo a nuestro nivel, para darnos el regalo de la salvación. Esto le costó la vida, padeciendo una muerte no solo dolorosa, sino también humillante; y todo por nuestra redención. Mas Dios no lo dejó humillado, sino que“Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”Nuestro Salvador es vencedor, y por medio de Él podremos disfrutar de la victoria eterna sobre el mal. Por Su obra en la cruz podemos vivir una vida que da gloria a Su nombre, unánimes, en amor, y con gozo; sin murmuraciones ni contiendas, (2:14), “asidos de la palabra de vida” (2:16). Muchos han seguido el ejemplo de Cristo, dando de lo suyo para el bien de otros, sirviendo a los que necesitan ayuda, prestando atención a aquellos que necesitan un hombro amigo. Haciendo esto unos con otros, cumplimos el consejo del apóstol, regocijándonos en el Señor, gozosos unos con otros, para gloria de Dios Padre.  

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    Filipenses-125 Filipenses

    FilipensesFilipos, ciudad que debe su nombre al rey Filipo II, padre de Alejandro Magno, llegó a ser una colonia del imperio romano. Situada en la región de Macedonia, Filipos era una ciudad de gran importancia en los días del apóstol, y fue en esta ciudad que se fundó la primera iglesia en tierras europeas. En Hechos 16 leemos que cuando Pablo, Silas y Timoteo intentaron ir a Bitinia, en Asia, el Espíritu no se lo permitió, y “les fue prohibido hablar la palabra en Asia” nos dice el texto; entonces vieron en visión a un varón macedonio que les rogaba que pasaran hasta Macedonia. Y así fue como llegaron hasta Filipo, donde Lidia, vendedora de púrpura escuchó el evangelio y lo recibió, y donde el carcelero y su familia llegaron a conocer a Cristo también. En la carta a los Filipenses encontramos a Pablo escribiendo desde prisión y orando por los filipenses del mismo modo que había orado por los creyentes de Éfeso y de la zona. El apóstol daba gracias por ellos, porque habían llegado a compartir la gracia de Dios a través del evangelio, confiando en que Dios, que había comenzado la obra en ellos dándoles la salvación, la continuaría hasta la perfección en el momento de la glorificación. Pablo, sentía que estos cristianos compartían con él la gracia de Dios sin importar dónde se encontrara cada uno. Pablo estaba en ese momento en prisión por predicar el evangelio, mas sentía gozo al meditar en todas las bendiciones del evangelio, incluyendo la compañía espiritual de otros y la seguridad de una herencia en Cristo. La iglesia de Filipo estaría compuesta por personas que habían salido del paganísmo y habían llegado a conocer a Cristo, por lo que no encontramos comentarios sobre judíos y gentiles. Esto serían en su mayoría gentiles. Pablo escribe a los filipenses una carta bastante personal, tocando temas prácticos del andar cristiano. Pablo agradece a los filipenses que lo hayan sostenido con sus oraciones y sus regalos de amor. Su petición por los filipenses la vemos en los versículos 8-11: “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor” Pablo rogaba para que estos cristianos pudieran vivir una vida sincera y sin reproches hasta el día en que estuvieran en la presencia de Cristo, que pudieran abundar en sus vidas  los frutos de justicia por medio de Jesucristo, y así dieran gloria y alabanza a Dios por su andar diario. En el último capítulo de la carta, Pablo una vez más agradece a los filipenses por el cariño que le habían mostrado, recordándoles en el versículo 19, el conocido principio que Dios cuida de sus hijos, por lo que podemos dar libremente de todo aquello que Dios nos da, porque: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”Esta verdad nos permite estar gozosos sin importar la situación, confiando en que Dios cuida a los suyos. No siempre entendemos por qué Dios permite que hijos suyos sean perseguidos por aquellos que persiguen el evangelio de Cristo. Entendemos que cuando esto ocurre, estamos participando de los sufrimientos, como comenta en Filipenses 1:19 y 3:10. Pablo entendía que Dios podía hacer que incluso en la persecución, el nombre de Dios pudiera ser proclamado y glorificado, y esto lo consideraba un honor.  En el segundo capítulo de Filipenses, Pablo presenta el corazón del libro al mostrar el carácter y la obra de Cristo. Con Cristo como ejemplo, el apóstol nos muestra destellos de lo que es una vida digna del evangelio de Cristo. El contenido del libro está directamente conectado al núcleo, que es la persona de Jesucristo. Aquellos que hemos gustado la gracia y el amor de Dios podemos vivir una vida de gozo y confianza, intercediendo en oración unos por otros y apoyándonos en la fe hasta el día de Jesucristo.

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    Efesios-124 El andar del cristiano

    El andar del cristianoEn la segunda parte de la carta a los Efésios, Pablo pasa a mostrarnos cómo el evangelio se evidencia en la vida del cristiano. En el capítulo 4, Pablo comienza con esta petición a los cristianos de Éfeso: “os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.” Puesto que Dios nos ha llamado a la salvación y santificación, y nos ha dado su poder para ser fortalecidos internamente, debemos vivir diariamente como corresponde a esta vocación. ¿Y cómo es esta manera de andar o de vivir? En primer lugar Pablo da una lista de actitudes que describen al cristiano en los versículos 2-5: “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.” Las características que menciona son parte del fruto del Espíritu: humildad, mansedumbre, paciencia, amor, paz, todo esto necesario para preservar la unidad en el Espíritu. La unidad en la fe y el conocimiento de Dios nos permite no solo ir creciendo en el Señor, sino también ayudando a otros a crecer. Dios, en su sabiduría, usa a individuos para perfeccionarnos unos a otros. En las palabras de Pablo, “que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. (Efesios 4:15-16)Así como veíamos en el capítulo 3 que Dios usa a los creyentes para mostrar su sabiduría a los principados y potestades en el universo, Dios usa a su iglesia para la mutua edificación, cada uno con su don personal, usándolo en mansedumbre para la gloria de Dios. En los últimos tres capítulos vemos cómo la antigua manera de vivir es sustituida por una forma de andar de acuerdo con la vida nueva en Cristo. Pablo no describe un cambio de actuación aprendido, sino más bien presenta un cambio interior que se va reflejando en una nueva forma de vida. Las conversaciones necias y vacías pasan a ser conversaciones de gratitud y alabanza. En lugar de agradarnos a nosotros mismos, buscamos agradar a Dios, evitando actitudes y acciones que Dios condena y haciendo aquellas cosas que Dios aprueba. Este cambio de corazón se refleja también en nuestra relación con otros. En primer lugar, se muestra en nuestra relación con los más cercanos. La última sección de Efesios 5 describe una relación de amor y respeto mutuo entre el esposo y la esposa. Y los primeros versículos del capítulos 6 tratan la relación entre padres e hijos, así como las relaciones laborales. Todas estas relaciones interpersonales tienen en común el respeto que Dios da a cada ser humano y que espera de nosotros. La falta de respeto interpersonal es síntoma de una pobre relación con Dios que necesita atención. Cuando tratamos con otros, debemos hacerlo para agradar a Dios, y no a los hombres, “sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre” (Efesios 6:8).Cuando actuamos con este principio en mente, la relación entre el esposo y la esposa mostrará el amor de Dios a la iglesia, y el respeto de la iglesia a Cristo, y esto se reflejará en la administración y el funcionamiento del hogar. Los hijos que entienden la bendición de Dios a aquellos que le obedecen, mostrarán respeto a sus padres, y los padres que comprenden que su autoridad como padres es una responsabilidad dada por Dios, al cual tendrán que dar cuenta, tratarán a sus hijos con el cuidado y la dedicación que Dios espera de ellos. En el ámbito laboral, el trabajador tratará a su jefe con respeto y el empresario no se aprovechará de sus empleados, sino que los tratará correctamente.Todo esto, una vez más, es imposible de mantener diariamente sin los recursos que Dios nos ha dado en el momento de la salvación. Cuando recibimos la salvación de Cristo, obtenemos también la armadura de Dios, “para que podamos resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” (Efesios 6:13): El yelmo de la salvación nos capacita para llevar la armadura, el cinto de verdad nos guía, la coraza de justicia nos da la capacidad para tomar las decisiones correctas en la batalla, el escudo de la fe nos protege de la duda y el desánimo, y podemos usar la espada de la Palabra cuando nos enfrentamos a las tentaciones diarias. Recordemos en las situaciones diarias que nuestro verdadero enemigo no es la persona que tenemos delante. No olvidemos que nuestra lucha es contra fuerzas espirituales, “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12)Tomemos por tanto los recursos que Dios nos ha dado, y vivamos una vida según el corazón de Dios. Comprobaremos que esta forma de vivir no solo agrada a Dios, sino que es una vida mucho más gozosa y llena de paz en nuestro interior y con los que nos rodean.

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    Efesios-123 Las riquezas de su gracia

    Las riquezas de su graciaSolemos dar de lo que tenemos, por lo que es seguro decir que si no tienes algo, no lo puedes compartir con nadie. Cuando Dios da gracia, es porque Él es rico en gracia y misericordia. La gracia es un favor inmerecido. Dios es capaz de dar gracia, porque Él es el mismo concepto de gracia. Es compasivo y misericordioso. Dios nos puede dar vida, porque Él es la vida, como confesó Jesús en Juan 14:6. En Efesios 2 leemos que cuando estábamos muertos en nuestros propios delitos y pecados, Dios dio vida.  En el versículo 3 leemos: “todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Como veíamos en Gálatas, en la reflexión sobre la carne y el Espíritu, en nuestra condición natural, vivimos para los deseos de la carne. Hay quien cree que vive según sus propios deseos, pero si somos sinceras, como Pablo expresaba en 2 Corintios, esas cosas que queremos hacer no llegamos a hacerlas, y aquello que determinamos no hacer, acabamos haciéndolo en repetidas ocasiones. Y es que en nuestras propias fuerzas, tendemos a practicar las obras de la carne.Mas afortunadamente para nosotras, no tenemos que permanecer esclavizadas a la carne. Efesios 2:4-7 nos anuncia: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”Dios nos ha dado una vida nueva en Cristo, para mostrar a través de los siglos la riqueza de su gracia. Ha sido bondadoso hacia aquellos que lo rechazábamos. Eso es ser rico en gracia; eso es ser rico en misericordia.  Como dice el capítulo 2, cuando estábamos lejos de Dios y ajenos a su voluntad, sin esperanza y sin Dios, hemos “sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.” (Efesios 2:13)“Así que”, dice Pablo en los versículos 19-23, “ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”Ahora somos familia de Dios, gracias a su gracia salvadora. Ahora los cristianos formamos un cuerpo, un edificio fundado en Cristo, la piedra angular, y ahora, por la gracia de Dios, somos templo del Espíritu Santo. No olvidemos nunca de donde nos ha rescatado Dios, y cuál es nuestro destino, gracias a su rica misericordia. Meditemos a menudo en la riqueza de la gracia de Dios.

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    Efesios-122 Oración de intercesión

    Oración de intercesiónPablo, en el capítulo 3 de Efesios explica cómo Dios, en su perfecto plan, había abierto la puerta de la salvación a los gentiles, presentando el evangelio de Jesucristo. Me encanta el mensaje del versículo 10, donde leemos del plan perfecto de Dios: “que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales.”El propósito eterno de Dios es dar a conocer su sabiduría, y pudiéndolo hacer de cualquier manera, ha elegido hacerlo a través de nosotros, su iglesia, aquellos que hemos confiado en Él para salvación.Pablo, confiando en la seguridad de la esperanza eterna que tenemos en Cristo, anima a los cristianos de Éfeso a no preocuparse por las tribulaciones que él mismo estaba pasando durante su encarcelamiento. Pablo no estaba en la cárcel por crímenes que había cometido. Su único delito era predicar la palabra de Dios. Pablo aprovechaba bien el tiempo en prisión, orado por los cristianos que estaban fuera, y animándolos en su andar diario con Dios. Les dice en el capítulo 3: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, … para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”Cuando Pablo aquí ora por los creyentes, pide que estos sean fortalecidos internamente. Muchas veces oramos por las necesidades físicas de las personas, lo cual es bueno y necesario, pero a veces olvidamos la importancia de ser fortalecidos en Cristo, de permanecer firmes, arraigados y cimentados en amor, y que lleguemos a entender y disfrutar la esencia de Dios y la bendición de ser sus hijos. Así como Pablo oraba, debemos pedir nosotras por los que desean andar en los caminos del Señor, alentándonos unos a otros, y llevando las necesidades espirituales a “aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.” el poder de Dios mismo. A este, el Todopoderoso, nuestro creador, salvador y sustentador  “sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.”Así acaba el apóstol su oración en este capítulo. Sigamos el ejemplo del apóstol. Sigamos este ejemplo de intercesión. Llevemos a nuestros hermanos en oración ante Dios, para que seamos fortalecidos en el Señor, para la gloria de Dios.

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    Efesios-121 Oración de gratitud

    Oración de gratitudLa Biblia nos anima a orar unos por otros. Pero a veces es difícil saber cómo podemos orar por nuestros familiares y amigos. En la carta a los Efesios, Pablo nos deja constancia de su oración, la cual podemos seguir como ejemplo de nuestra intercesión por aquellos que están en el camino con nosotros. En el primer capítulo, Pablo comienza con una alabanza a Dios mismo, recordando Su perfecto amor y Su gracia que ha derramado sobre cada uno de nosotros. Efesios 1:3-4 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”Dios, de su propia voluntad, como hemos visto ya en otros textos, nos escogió desde antes de la fundación del mundo. El Dios eterno en su omnisciencia predeterminó que nosotros en el siglo XXI creeríamos en la obra de Cristo en la cruz y seríamos sus hijos. Su conocimiento y su poder supera nuestro entendimiento, mas podemos disfrutar del hecho de que en su amor, nos predestinó, nos adoptó, nos redimió, nos perdonó, nos hizo aceptos en Cristo el Amado.No se limitó a salvarnos para que no pereciéramos en nuestra iniquidad, sino que además, nos dicen los versículos 7-9, “según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, nos dio a conocer el misterio de su voluntad.” Dios nos ha dado su Palabra, para que podamos conocerle a Él y conocer su voluntad. Dios nos ha declarado herederos de la gracia, para alabanza de su gloria, y nos ha dado al Espíritu Santo como las arras de la herencia que recibiremos en gloria. Dios no se ha dejado ningún detalle. No hay nada que nos falte en Él. Todo lo que necesitamos para la vida cristiana aquí y la eternidad en gloria ya nos ha sido otorgado. Por todo esto podemos estar agradecidos. Por todo esto, Pablo oraba por los Efesios, primeramente dando gracias por la salvación que podían disfrutar. En los versículos 15-17 les dice: “Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.”Podemos poner en práctica esta oración de gratitud a Dios por nosotras y por aquellos que nos rodean. Que podamos reconocer y apreciar aquello que Dios ya ha hecho por nosotras, y que cada uno de nosotros podamos crecer en sabiduría y conocimiento de Dios. 

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    Efesios-120 Efesios

    EfesiosLa ciudad de Éfeso se puede visitar hoy día si decides ir hasta Turquía. Incluso podrías ir de compras al outlet de Éfeso. Esa antigua ciudad costera era en los días de los apóstoles un lugar de mucha actividad. En el libro de los Hechos leemos que Pablo visitó esta ciudad en varias ocasiones, y que vivió allí dos años. Efesios, junto a las cartas a los Filipenses, a los Colosenses y a Filemón, se denominan epístolas de la cautividad, ya que se deduce que Pablo escribió estas cartas mientras estaba en la cárcel.  A diferencia de la carta a los Romanos o la de los Gálatas, en la carta a los Efesios no aparecen saludos específicos a aquellos con los que Pablo tenía más relación. Entendemos que esta carta es una de las que los Efesios leerían, y pasarían a otras comunidades de la zona. Así, encontramos que Efesios es una carta que podría muy bien haber sido enviada a cualquier grupo de cristianos en cualquier lugar del mapa o etapa histórica. Es así una carta escrita para ti y para mí, tanto como para cualquier creyente que viviera en la región de Asia Menor en el primer siglo. Si dividimos Efesios en dos, la primera parte es una sección doctrinal, en la que el apóstol pone las bases para la vida cristiana. La segunda parte provee la aplicación práctica, dando pautas para vivir la vida según los principios expuestos en la primera parte de la carta. Es una organización muy lógica, ya que es congruente que nuestro estilo de vida esté basado en creencias firmes. Efesios presenta primeramente esas bases ideológicas que hacen posible una vida de unidad y respeto mutuo entre personas. Un tema que se palpa a través de toda la carta, es el de la unidad de los creyentes en un mismo Dios y Salvador, Jesucristo. La idea principal del libro sería la siguiente: Puesto que Dios ha querido salvarnos y nos ha dado a Su Hijo para redimirnos de nuestros pecados, y su Espíritu para guiarnos en Su voluntad, podemos y debemos mostrar respeto mutuo en nuestras relaciones interpersonales, y así disfrutar de la voluntad de Dios para nuestras vidas.Como Dios sabe que no seríamos capaces de vivir la vida cristiana en nuestras propias fuerzas, en el último capítulo nos muestra la equipación que Él ha provisto para cada cristiano, para que con todos los recursos que hemos recibido de Él podamos tener la victoria en las batallas de la vida. Te reto a leer con atención esta carta y anotar las bases para la vida cristiana y cómo estas pueden producir una vida victoriosa en Cristo.

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    Gálatas-119 Una alegoría

    Una alegoríaEn el corazón de la epístola a los Gálatas, Pablo presenta una alegoría que captura la esencia del mensaje de Gálatas. Dios había hecho pacto con Abraham en el desierto. En el capítulo 3 de Gálatas leemos cómo Abraham había mostrado su fe en Dios, confirmando que la justicia de Abraham era por la fe, y no por las obras. Abraham había recibido la promesa de que él y Sara tendrían un hijo, a través del cual vendría el Salvador. Mientras esperaban, se desesperaron, y pensando que igual no debían interpretar la promesa de Dios literalmente, decidieron que Abraham tuviera un hijo con Agar, la sierva de Sara. Así, Abraham tuvo un hijo con Agar, y lo llamó Ismael. Agar, viéndose la madre del heredero de Abraham, comenzó a despreciar a Sara, su señora. Fue así que Agar fue enviada lejos. Mas Dios atendió a la oración de Agar, y esta volvió y habitó en con ellos, y dio a luz a Ismael. Pasados unos años, Dios hizo que Sara concibiera un hijo de Abraham, Isaac, el hijo de la promesa. Este pequeño llegó al mundo cuando Ismael ya tenía unos 13 años. De repente, Agar e Ismael, pasaron a un segundo plano, ya que quedaba claro que Isaac era en realidad ese hijo prometido. Sin embargo, leemos en Génesis 21 que Ismael, el hermano mayor,  al ir creciendo Isaac, contínuamente se metía con él y se burlaba. Sara sufría viendo la situación, y pidió que Abraham enviara a Ismael y Agar lejos de ahí. A Abraham no le parecía bien esta acción, mas consultando con Dios sobre el asunto, Dios le dio paz de que Él mismo cuidaría de Agar e Ismael, y que así protegería a Isaac, el hijo de la promesa.Muchos siglos más tarde, en esta carta de Pablo a los Gálatas, encontramos una alegoría que nos llama la atención. Pablo, al explicar que la ciudadanía que importa es la celestial, nos presenta una alegoría basada en esta historia. Leemos en Gálatas 4:21“Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley?Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre.Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar.Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud.Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.Porque está escrito:    Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz;    Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto;    Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. mAsí que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.”Curiosamente, en esta alegoría, el pueblo étnico de los judíos viene representado, no por Isaac, el hijo de la promesa, sino por Ismael, el hijo de Agar, la sierva. Este era hijo en la carne, nacido de la esclava. Así el pueblo judío que había rechazado a Jesús, el pueblo que habitaba la zona de Jerusalén en este momento, en el monte Sinaí, era el hijo de la esclava, mientras que todos los que hemos creído en Cristo y hemos sido nacidos de nuevo en el Espíritu, estamos representados en la alegoría por Isaac, el hijo de la libre. Para nosotros, como para Isaac, es la promesa. Nosotros, como Isaac, podemos confiar en que nada ni nadie nos podrá privar de aquello que Dios nos ha concedido. Los que cuestionaban la promesa a los creyentes, no tenían esperanza de victoria. Dios siempre ha protegido a los suyos.Al continuar leyendo las otras cartas de Pablo a los creyentes, descansemos en la certeza de que la Jerusalén de arriba nos espera, y ahora ya podemos disfrutar de la libertad que Cristo ha provisto, viviendo en el Espíritu. 

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    Gálatas-118 La carne y el Espíritu

    La carne y el EspírituHay una gran diferencia entre una persona que vive la vida en la carne y una que vive en el Espíritu. Hemos podido ver que gracias a la obra de Cristo en la cruz, somos libres de la ley. Si la ley nos esclaviza, Cristo nos libera. Más como Pablo explica en sus cartas, todavía encontramos una ley natural, y es que el mal sigue morando en nuestro ser cuando no estamos viviendo consciente y activamente en el poder del Espititu Santo que mora en nosotros tras la redención. En los capítulos 5 y 6 de Gálatas, encontramos una clara distinción entre las obras naturales de la carne y las obras naturales del Espíritu. Y nosotros, en Cristo, podemos vivir desechando unas para practicar las otras. La pregunta es cuales vamos a desecahr y cuáles vamos a practicar. Leamos los versículos en Gálatas 5:13-6:5 para poder meditar en lo que la Biblia nos enseña. Pablo comienza con una exhortación—una afirmación de lo que ha ocurrido en nuestras vidas y el peligro de tomar a la ligera la gran obra de transformación que el Señor quiere llevar a cabo en nuestras vidas. Dice así:“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros. Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”Llama la atención encontrar en la lista algunos de los pecados que más fácilmente justificamos entre aquellos pecados que consideramos más serios. Consideramos algunos peores que otros, más Dios ve todas las desviaciones de su voluntad como pecado, incluso aquellas que consideramos más pasables. Pero continúa el apóstol con una lista de características que podemos disfrutar, porque son el resultado directo del Espíritu de Dios; solo tenemos que desechar las obras de la carne y permitir que el fruto natural del Espíritu brote en nuestras vidas. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”¿Qué ley podría condenarnos por mostrar gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre o templanza?Asi que, vivamos libres para el Señor, como nos dice el texto:“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.Aceptemos el reto. Vivamos cada día desechando las obras de la carne, que incluyen enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas y disensiones,Y disfrutemos del fruto dulce que el Espíritu puede producir en nuestras vidas.

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    Gálatas-117 Libertad en Cristo

    Libertad en CristoEl el capítulo 4 de Gálatas, Pablo lamenta que la relación que había tenido con los creyentes de Galacia se había deteriorado, y los que en el pasado habían admirado al apóstol y lo habían ayudado en su debilidad física, ahora lo despreciaban.En el versículo 16 Pablo pregunta a los gálatas:  “¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?”Es probable que en alguna ocasión por decir la verdad a alguien, acabemos dañando la relación; y es que la verdad duele. La verdad debe ser dicha, pero con mucho cuidado, porque aún cuando se busca el momento adecuado y se miden las palabras, es posible que la reacción recibida tras decir la verdad no sea la que quisiéramos. Pablo había dejado claro que la ley judía había sido dada al pueblo judío a través de Moisés, como vimos en el Antiguo Testamento. En el capítulo 3 vemos que el propósito de la ley era mostrar la santidad de Dios y el pecado de los humanos, ya que nadie es capaz de cumplir fielmente toda la ley. Cuando no hay normas, no hay infracción, mas cuando se establece una normativa, toda desviación es identificada. Si no hubiera una ley que limitara la velocidad en carretera, no habría multas por exceso de velocidad. Sin la presencia de una ley que prohíba fumar en un espacio público, nadie podría llamarle la atención al que encendiera un cigarrillo. Si no tuviéramos una ley que exige el uso del cinturón de seguridad, no llevarlo sería optativo. Las leyes, por tanto hacen que aquello prohibido o exigido, según sea el caso, defina lo que es aceptable o lo que está mal. Los judíos, como sucede a muchos de nosotros, imaginaban que podían mostrar superioridad si cumplían las normas mejor que otro. Siguiendo este pensamiento, cuando Dios presenta la salvación por gracia, como un regalo inmerecido imposible de alcanzar por obras, podemos seguir pensando erróneamente que nuestras obras nos pueden dar gracia ante Dios. Estos cristianos judíos de Galacia, habiendo sido rescatados de la condenación de la ley, todavía insistían en someterse a leyes de higiene, comida y ritos. No siendo esto necesario, los apóstoles no ponían pegas, entendiendo que seguir la ley no era incorrecto. Sin embargo, estos cristianos judíos imponían sus principios a los gentiles que jamás habían guardado estas leyes. Veían a cualquiera que no seguía sus normas como inferiores a ellos, y juzgaban a judíos y gentiles, e incluso a ellos mismos se agobiaban, imponiendo aquellas cosas de las que Dios les había librado. La circuncisión era una práctica por la que había división. En la ley judía, los niños varones eran circuncidados al octavo día, siguiendo el rito judío. Cuando un varón no judío se convertía al evangelio, los judíos esperaban que estos fueran circuncidados. Por esto Pablo les dice en Romanos y aquí también que la circuncisión no trae salvación. Dice en Gálatas 5:6 “porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.”Y les exhorta en el versículo 1: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”Si eres libre de la ley por Cristo, no te ates a aquellas cosas de las que has sido liberado. Este es el mensaje de Pablo a los gálatas y a nosotros también.Esto no es una licencia para que cada uno haga según le parezca, sino para recordar que nuestra salvación depende de Cristo, y es un regalo de gracia. El cristiano agradecido hace buenas obras, pero no para merecer favor, sino para mostrar y compartir aquello que ha recibido de Dios. Esto lo vemos en Gálatas 5:13-14, donde dice: “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”Si somos libres para amar y hacer el bien, ejerzamos la libertad que Dios nos ha dado y dejemos que fluya hacia aquellos que nos rodean, hablando la verdad en amor, recibiendo la verdad con agradecimiento y haciendo el bien unos con otros.

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    Gálatas-116 Doble cara

    Doble cara Como hemos podido ver la división étnica entre judíos y gentiles causaba división incluso entre los creyentes. Pablo había recibido la tarea de llevar el evangelio a los gentiles, mientras otros como Pedro estaban trabajando más de cerca con los judíos. Pedro, Jacobo y Juan habían entendido y defendían que los creyentes gentiles no tenían por qué circuncidarse o guardar la ley judía. En Hechos 15, en el concilio de Jerusalén, ya habían reconocido que los gentiles no tenían que seguir las leyes de higiene y alimentación de los judíos.Nos cuenta el capítulo dos de Gálatas que Pedro no tenía ningún problema en comer con los gentiles, pero parece ser que cuando estaba con judíos, evitaba ser visto sentado con los gentiles. Por este motivo Pablo tuvo que llamarle la atención, a pesar de que Pedro era respetado por muchos. Así nos dice Pablo en Gálatas 2:11-14. “Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?”Esto que Pedro estaba haciendo, y en lo que le siguieron otros, incluído Bernabé, era tener una doble cara. Pedro no creía que los gentiles tuvieran que seguir la tradición judía; tampoco tenía ningún problema en incluir a aquellos a los que algunos consideraban “inmundos” cuando otros judíos no estaban presentes, pero cuando los judíos que él consideraba importantes entraron en escena, cambió su comportamiento para que no pensaran mal de él, y ya no se sentó con los gentiles a la mesa. Imagino cómo se habrían sentido estos cristianos; los que anteriormente habían comido con ellos ahora los evitaban y hacían como si no los conocieran. ¿Te ha pasado alguna vez? No es una experiencia agradable, pero sin duda deja muy claro que alguien busca la aprobación de alguna persona que no te tiene en alta estima.Pablo intervino en ese momento, haciendo algo que podría haber provocado un rechazo de parte de Pedro y de los judíos que ahí estaban. Sin embargo, gracias a Dios, Pedro reaccionó de forma correcta. Lo sabemos porque más adelante, en su segunda carta, Pedro llama a Pablo “nuestro amado hermano” (3:15), no guardando rencor por la corrección del último de los apóstoles, como Pablo se llamaba a sí mismo. Pablo sabía para quién vivía, y Pedro también, e igualmente nosotros podemos estar firmes en nuestra posición en Cristo. En Gálatas 2:20-21 Pablo afirma:  ”Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”Lo que vivimos y cómo vivimos debe ir en armonía con lo que creemos en Cristo. Las tradiciones y preferencias de otros no deben interferir en nuestra vida cristiana. Hemos sido salvos por la fe en Cristo. En el versículo 21 dice Pablo: “No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.”En el capítulo 3 pregunta: “Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?” “Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?”No olvidemos que no ganamos favor de Dios por nuestras obras. Recordemos en nuestro trato con otros que nuestra salvación y la de ellos es por gracia, y está fundamentada en la fe en Cristo, y el intercambio llevado a cabo en la cruz. El creyente debe obedecer los preceptos bíblicos respetando las diferencias de preferencias en asuntos donde la Biblia deja libertad para decidir según la dirección del Espíritu Santo. Que Dios nos dé sabiduría y amor para vivir una vida consistente con Su Palabra sin tener una doble cara dependiendo de aquellos con los que estemos en el momento. 

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    Gálatas-115 Carta a los Gálatas

    La carta a los GálatasPablo escribió la carta a los Gálatas en los años 50 después de Cristo, a los creyentes que habitaban en la región de Galacia. El apóstol trata tres temas, dos de los cuales trata también en la epístola a los Romanos o la de Corintios. Pablo defiende su apostolado, vuelve a presentar el evangelio, y se centra en el tema de la libertad cristiana.El tema principal de esta carta es la libertad que tenemos en Cristo. Para tratar este tema, el apóstol vuelve a presentar el evangelio de Jesucristo, por el cual obtenemos esta libertad. A través de la muerte de Cristo en la cruz, obtenemos la libertad del pecado, y como veíamos en Romanos 6 y 7, habiendo dejado atrás nuestras ataduras al pecado, somos libres para seguir y servir a Cristo. Esta es la base de nuestra libertad. Cristo murió por mis pecados, pero visto de forma más personal, Cristo murió por mí. Como resultado de su muerte, tengo el privilegio de creer en él y ser rescatado. Y así lo quiso Dios. Puedo regocijarme en esta salvación y compartirla con otros. Esto es lo que Pablo estaba haciendo, y por ello estaba recibiendo críticas y ataques de todo tipo. Por esto es que una vez más, esta vez a los de la región de Galacia, debe explicar que él no ha elegido este trabajo para su propio beneficio, sino que Dios le había buscado, le había salvado, y por eso él compartía el evangelio. En Gálatas 1: dice “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.”Recordemos que Pablo iba camino a detener a aquellos que habían creído en Cristo cuando Jesús apareció en su camino cambiando su vida y sus planes de vida, y enviándolo más tarde a compartir, especialmente con los gentiles el camino a la salvación. Algunos cristianos judíos de la región de Galacia seguían insistiendo en que el cristianismo debía incluir las tradiciones judías, mas cuando Pablo recibió la misión de evangelizar a los gentiles quedaba claro que estos no necesitaban cumplir las tradiciones de la ley judía. Pedro, Jacobo, hermano de Jesús, y Juan lo reconocían así también. La salvación dependía únicamente de la fe en la obra de Cristo, y los judíos debían aceptar que los gentiles vivieran la vida cristiana libres de las tradiciones de la ley judía. Asi, en los capítulos 1 y 2 de Gálatas, tras defender su apostolado, Pablo introduce los dos temas que desarrollará en el resto de la epístola: la salvación en Cristo, y la libertad que esta salvación nos ofrece. Pablo comparte su testimonio de salvación donde quiera que va, y aquí lo comparte de nuevo a los GálatasMe encanta escuchar el testimonio de cada persona que ha conocido a Cristo como Salvador. Aunque los detalles son particulares a cada individuo, la salvación en Cristo marca sin duda un antes y un después en la vida de una persona. Si tú has tenido un encuentro personal con Dios, te animo a compartir con alguien cómo llegaste a ese momento y cómo ha cambiado tu forma de ver la vida. Puedes compartirlo también en el grupo de Facebook Reflejos de Su gloria si quieres animar a alguien con tu testimonio personal. Si estás viviendo en la libertad que la salvación te brinda, comparte con otros el gozo de servir al Señor. Que Dios te bendiga. 

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    Corintios-114 Currículum Vitae

    Currículum VitaeCuando vas a buscar trabajo, has de presentar un currículum vitae, una lista de méritos que demuestra que eres la persona idónea para el trabajo que deseas desarrollar. En este currículum debes incluir tu formación, titulación y tu experiencia en ese campo, todo con la meta de convencer a otro de tu capacidad para llevar a cabo la tarea indicada. En los capítulos finales de 1 Corintios, Pablo presenta una especie de currículum en el que expone los motivos por los que él puede ejercer como apóstol del Señor. No llega a esta defensa por iniciativa propia, sino porque algunos lo habían intentado desacreditar, comparándolo a otros que venían predicando por Corinto. Pablo no lo hace porque quiere enaltecerse, sino que lo hace sin ganas e hipotéticamente, diciendo:“Ciertamente no me conviene gloriarme …. Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad.”Pablo estaba preocupado de que los de Corinto estaban mirando mucho el currículum de algunos para aprobar aquello que les estaban presentando; les dice: “Miráis las cosas según la apariencia” (10:7). Y continúa diciendo en el capítulo 11: 3-5“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles.”Ante el peligro de que los creyentes de Corinto fueran engañados por las apariencias, recibiendo otro evangelio que el que presenta la Biblia, Pablo defiende su sinceridad en el ministerio que Dios le había dado; y es que su seguridad no dependía de sus logros personales, sino de su Salvador, Jesucristo. Él tenía logros de los que hablar. Su currículum podría incluir los siguientes textos: 2 Corintios 11:6 “aunque sea tosco en la palabra, no lo soy en el conocimiento; en todo y por todo os lo hemos demostrado.”11:9 “cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga,”2 Corintios 11 (2-29), comparándose con los que habían venido para confundirlos con otras enseñanzas, el apóstol dice  “¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?Pablo matiza en el 11:17:  “Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloriarme.” Lo que debemos entender aquí es que la lista de logros y capacidades no es lo que Dios pide, y en ninguna manera impresionamos a Dios con nuestro currículum. Más bien, lo que Dios busca y alaba es nuestra disposición hacia Él y sus preceptos. Por eso concluye Pablo en el 10:17-18: “Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.”Por lo que Pablo afirma en el 11:30: “Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad.”Aunque Pablo había pertenecido a la secta judía de élite más estricta, la de los fariseos, no se gloriaba ni en eso ni en que era judío de pura cepa. Pablo luchaba con un “aguijón en la carne;” Aunque no nos dice lo que era, sabemos que le molestaba mucho y que había pedido a Dios que lo librara de esto. Mas Dios le había dado una contestación negativa, diciéndole: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.“ (2 Corintios 12:9a)Pablo había decidido que aceptaría la negativa de Dios y tomaría este aguijón como un regalo por el cual podría glorificar a Dios. Su gloria estaba en Jesús. “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” (dice Pablo en 2 Corintios 12:9b)A los creyentes de Galacia, en el 6:14, les dice: “lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.”Por lo tanto, ya que lo que de verdad importa es el fundamento de nuestra fe, Pablo acaba su carta con esta exhortación: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? (2 Cor. 13:5)Asegurémonos que nuestra fe está basada en Jesucristo, y que nuestra confianza está, no en nuestro currículum ni en nuestro pedigrí, sino en la obra de Cristo en la cruz.

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    Corintios-113 Las armas del cristiano

    Las armas del cristianoCuando algunos criticaron a Pablo diciendo que estaba manipular a los cristianos de Corinto, este respondió con la Palabra de Dios, asegurándoles que en sí mismo, él no tenía ningun poder o autoridad. Cuando les llamaba la atención por algo, era siempre con el deseo de ver a cada creyente tener victoria y avanzar en su vida cristiana. Pablo utiliza un lenguaje militar para mostrarnos cómo el Señor nos ha equipado para ganar las batallas contra la carne. 2 Corintios 10:3-5 nos dice: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”¿A qué armas se refiere el apóstol? Pablo hablará en Efesios de la armadura del cristiano, pero podemos identificar al Espíritu Santo de Dios como nuestro defensor y la Palabra de Dios como nuestra arma de ataque contra las fortalezas que se opongan a nuestro crecimiento espiritual. Nos dice el texto que estas armas son poderosas. Cuando entramos en un argumento por nuestra cuenta, podemos usar nuestras propias fuerzas e ideas para intentar defender nuestra posición, mas el Señor nos dice que las armas espirituales son mucho más poderosas y eficaces que cualquier plan que podamos idear, porque tienen el poder de Dios. El propósito de las armas que Dios nos ha dado es defender el conocimiento de Dios y promover nuestra obediencia a sus principios. ¿Y cómo funcionan estas armas? Podríamos preguntarnos. Estas armas tienen como objetivo los pensamientos. En primer lugar, nos dice el texto que destruyen lo que se levanta en contra del conocimiento de Dios, ya sean argumentos de nuestra mente o la altivez del corazón. Además, estas armas también llevan cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Esto ocurre de forma que cuando desobedecemos, sentimos la necesidad de arrepentimiento y restauración, y cuando obedecemos, recibimos la confirmación divina de nuestra fidelidad a Dios. Como humanos que somos, solemos darnos la gloria por las victorias en nuestra vida, y cuando sufrimos la derrota, miramos a Dios para pedir explicaciones. Sin embargo, estas batallas que experimentamos en nuestra mente o con otros, las ganamos de la mano del Señor, y toda la gloria de la victoria debe ser para Él. Pablo dice en 2 Corintios 10:17-18:“Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.”En el capítulo 12 el apóstol confirma: Ciertamente no me conviene gloriarme (12:1)...., Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí.” Pablo sabía que no es que él no tenía logros personales por los que podría enaltecerse, mas reconocía que lo que teía, era por la gracia de Dios. “Por tanto, (afirma Pablo) de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”Si entendemos que la victoria es posible gracias a Dios a través de las armas espirituales que Él nos ha dado, y confiamos en que cuando fallamos, podemos ir a Él en humildad, pidiendo otra oportunidad, podremos enfrentarnos a las batallas diarias de la vida con la determinación de agradar a aquel que tanto nos ama y que ha hecho posible la victoria. Disfrutemos cada día confiando en el Señor. 

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    Corintios-112 Prosperidad y generosidad

    Prosperidad y generosidad La Palabra de Dios enseña una ética de trabajo en la que la remuneración es el resultado del esfuerzo. Al mismo tiempo, algunos textos bíblicos muestran un sistema de ayuda al necesitado. Esto no es contradictorio. No deberíamos utilizar textos bíblicos para defender un sistema capitalista ni tampoco ir al otro extremo para defender un sistema económico social comunista que elimina el principio establecido por Dios que dice “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.” Pablo clarifica los principios de prosperidad y generosidad en los capítulos 8 y 9, mostrándonos un ciclo precioso por el que el nombre de Dios es glorificado a través de los recursos que nos da diariamente y de la generosidad de sus hijos hacia los que en un momento dado sufren necesidad. Así en el capítulo 9 encontramos los conocidos versículos sobre la generosidad: “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;” (2 Corintios 9:7-8)Ejemplo de esto lo tenemos en Cristo, de quien leemos en el 8:9 “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.”Este principio de generosidad va dirigido al dador, y no al que recibe. El que recibe, nos dice al final del capítulo 9 debe en respuesta mostrar gratitud, dando gloria a Dios que provee para cada uno, reconociendo que es Dios el que da a cada uno. Y como leemos en el mismo texto,en otra ocasión el que ha recibido será el dador, según sea prosperado. Porque Dios ha diseñado un sistema en el que aquel que se esfuerza y trabaja, recibirá recompensa por su labor.Leemos en 2 Corintios 9:6: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.” Encontramos el principio de la siembra y la siega en diversos textos bíblicos. Dios ha ordenado el universo de forma que por regla general, aquel que siembra, segará en correspondencia con aquello que ha sembrado. Sin embargo, a causa de la caída y el sistema fallido con el que tenemos que vivir en este mundo, hay épocas en que una buena siembra no produce una buena cosecha. Hay momentos de crisis que provocan escasez, ya sea debido al clima, a una crisis sanitaria, e incluso la mala administración de los recursos. Lo cierto es que es muy probable que en algún momento de nuestra vida, pasemos estrechez. Y para esos momentos, Dios ha establecido que los que tienen más, puedan ayudar a los que tienen menos. Esto está organizado principalmente de forma voluntaria y entre cristianos, no necesariamente organizado por un gobierno u otro. Pablo cita Éxodo 16:18 en el capítulo 8:15 de su carta, diciendo: “como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.” Esta frase se está refiriendo al milagro de provisión de maná en el desierto. Los del pueblo recogían cada día lo que iban a comer, y al final del día, no había sobras. Esto no nos está enseñando que nosotros no podemos o no debemos ahorrar. Todo lo contrario. Pablo les está hablando en el mismo texto en cuanto a las ofrendas con las que van a ayudar a los que vendrán a predicar y a ayudarlos, recordándoles que deben recoger para tener cuando estos vengan. Dios premia al trabajador fiel, y como podemos ver en los evangelio, el mejor trabajador es aquel que invierte sus talentos para multiplicar sus recursos. Aquellos que mejor administren sus bienes tendrán más para poder bendecir a otros. Pablo y otros estaban administrando las ofrendas, y los cristianos de Corinto podían aportar de sus recursos para ayudar a otros cristianos que estaban pasando estrechez. Mas Pablo les asegura que el reparto se está haciendo honrada y justamente. Les dice en los versículos 13 y 14:“Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad.”Debía ser un sistema en el que en un momento marcado de necesidad, aquellos que pudieran, dieran de lo que Dios les había dado; en otro momento podrían ser estos últimos los que necesitaran la ayuda de los demás. Mas en  2 Corintios 9:10-11 Dios nos recuerda quien es el que al fin y al cabo, provee para cada uno. Dice así: “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.”Dios es el que provee la semilla al que siembra y el pan al que come. Dios es el que multiplica y aumenta nuestros recursos, y lo hace con liberalidad. Y de lo que él nos da podemos utilizarlo de manera que traiga gloria a Dios. Este ciclo se explica en los versículos que le siguen, los cuales nos muestran cómo al dar para suplir las necesidades de otro, despertamos en estos agradecimiento a Dios por Su provisión, a la vez que ellos oran por aquellos que han dado para suplir su necesidad. Pidamos a Dios que nos ayude a ser fieles y agradecidos en la situación en la que nos encontremos en el momento, deseando dar la gloria a Dios con todo lo que nos da. 

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    Corintios-111 Perfeccionando la santidad

    Perfeccionando la santidadComo somos templo del Espíritu Santo, debemos salir de en medio de “ellos” y no tocar “lo inmundo,” dice 2 Corintios 6: 16-18 ¿Quienes son ellos? ¿Y a qué se refiere cuando dice que nos apartemos de lo inmundo? Esto incluye aquellas cosas que nos pueden ensuciar los pensamientos, así como cualquier persona que nos puede llevar hacia acciones o actitudes que son dañinas para nosotros.El texto expone que si somos morada del Espíritu Santo de Dios, debemos mantener el templo puro, libre de inmundicia. Aunque la promesa de la presencia de Dios en nuestras vidas debería ser suficiente incentivo para mantenernos puros, también disfrutamos en el día a día los beneficios de un cuerpo limpio y una mente pura. Por esto el primer versículo del capítulo 7 concluye con la siguiente exhortación: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”Este proceso de perfeccionamiento de la santidad no es ni lineal ni constante, pero sí debe ser dinámico. Un crecimiento lineal implicaría un aumento de santidad sin pasos atrás, pero la realidad es que hay momentos en nuestras vidas en que damos pasos en falso, y retrocedemos en nuestro bienestar espiritual. Mas como vemos en el capítulo 7 de 2 Corintios, cuando esto sucede, podemos recibir la corrección directa de la Palabra de Dios o a través de un hermano en la fe que nos para en nuestro descenso y nos ayuda a enfocar nuestra mirada en la meta y a dar pasos hacia ella. Pablo les dice en el 7:8-9: “Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó, ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.”Recuerda que Pablo les había escrito para llamarles la atención sobre algunos asuntos. Ellos podían haber respondido con mala actitud y a la defensiva. Pero no había sido así. Pablo dice que aunque les entristeció la llamada de atención, ellos habían reaccionado con arrepentimiento, por lo cual la tristeza de haber recibido la reprimenda había resultado en gozo. En el versículo 10 Pablo contrasta dos posibles reacciones que podemos tener frente a la reprimenda; dice así: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.”Así que, cuando nos desviamos del camino hacia la meta, y recibimos corrección ya sea directamente de la Palabra o a través de alguien que viene a nosotros con la verdad de la Biblia, podemos reaccionar con una tristeza que nos lleva al cambio genuino, y que produce salvación y gozo, o podemos responder con una tristeza que no produce cambio de dirección, sino que nos acelera en amargura hacia la destrucción. Los de Corinto habían escogido la primera, y habían atendido a la reprensión de Pablo y la dirección de Tito. Esto les había llevado en la dirección correcta hacia la perfección de la santidad en Dios. Así como el proceso de perfeccionamiento no es lineal, tampoco es constante. Habrá momentos de mayor crecimiento, y momentos en los que el cambio parece más lento. Habrá momentos en que experimentamos un estirón en el crecimiento espiritual, y otras temporadas en las que nos iremos afirmando en aquello que hemos aprendido. Cada creyente va a su ritmo, y pasa por diferentes etapas en diferentes momentos de su vida. Algunos acaban de recibir la semilla, otros están siendo regados, otros ya muestran el fruto de esta temporada de su vida y algunos están en proceso de maduración. Cada etapa es necesaria y cada etapa se repite en diferentes momentos de una vida. Este crecimiento, si no lineal y no constante, siempre debe ser dinámico. ¿Qué quiere decir esto? Que no se para, que no se estanca. Cuando no hay actividad en nuestra vida espiritual, cuando no hay ni crecimiento, ni fortalecimiento, ahí es cuando hay peligro de que en realidad no haya vida. La vida cristiana debe evidenciar un proceso de perfeccionamiento de santidad. Pidamos a Dios que nos ayude a identificar el estado en el que estamos y con Su ayuda, a comenzar a avanzar en el proceso.

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    Corintios-110 Intercambio y colaboración

    Intercambio y colaboraciónMe resulta interesante conectar los últimos versículos de un capítulo con el primero del siguiente, porque a menudo el pensamiento continúa de uno al otro, y nos perdemos una bendición al separarlos. Leamos la transición entre el capítulo 5 y el 6 de 2 Corintios: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.”Hay una canción cristiana titulada “Su manto por el mío” en la que se canta cómo Cristo se quitó su capa de justicia para dármela a mí, y llevó sobre Él mi manto de injusticia. En la cruz hubo un intercambio no equitativo, en el que mi pecado fue derramado sobre el inocente, y su santa justicia se derramó para cubrir mi mal. Habiendo recibido esa gracia, la primera frase del capítulo 6 me exhorta a vivir de forma que esa gracia de Dios derramada a mi favor no sea en vano. Si habiendo recibido tal intercambio decido vivir como si nada hubiera ocurrido, estaría menospreciando el sacrificio de Cristo en la cruz. Dios anunció que el día de salvación venía, y Pablo declara “He aquí ahora el día de salvación” (6:2). Cristo vino y nos ha ofrecido la gracia inmerecida de Dios. Ahora nosotros podemos disfrutar de la justicia de Dios en Cristo. Es por eso que Pablo puede decir que vive por encima de los ataques diarios de nuestra propia carne o de las injustas valoraciones que cualquiera pudiera hacer. En los versículos 8-10 presenta los siguientes contrastes: “por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.”Eran colaboradores de Dios, incluso cuando algunos los vieran de forma errónea. Podrían verlos como personas sin honra, podrían tener mala fama por seguir a Cristo, podrían pensar que lo que anunciaban era falso, podrían sufrir ignominia, podrían sufrir en sus carnes y pasar por momentos muy tristes, podrían sufrir escasez material, mas ellos sabían que lo poseían todo, pues tenían a Cristo de su lado. En Él podían disfrutar de honra, buena fama ante Dios, conocidos por Dios, vivos y gozosos, enriqueciendo a otros por la gracia de Dios. Era por esto que podían vivir, como dice en el versículo 4 y hasta el 7: “en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra;”De la misma manera, esta invitación a colaborar se nos ha extendido a nosotros. El manto de Jesús ha llegado a ser el nuestro si la justicia de Cristo ha llegado a ser nuestra por la fe. Habiendo sidos hechos justicia de Dios en Él, aceptemos ser colaboradores de Dios, viviendo una vida digna de la obra de Cristo en nuestro lugar.  ¿Cómo? Apartándonos de los mantos de inmundicia que ya hemos depositado a los pies de la cruz, y viviendo en la justicia recibida en su lugar. Por esto cita el apóstol las palabras del Antiguo Testamento: “Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:    Habitaré y andaré entre ellos,    Y seré su Dios,    Y ellos serán mi pueblo. mPor lo cual: Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor,Y no toquéis lo inmundo;  Y yo os recibiré,Y seré para vosotros por Padre,Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”¡Qué maravilla de plan de vida! Hijas del Todopoderoso, colaboradoras de la gracia de Dios a la humanidad. Esta es la vida que Dios nos ha dado aquí en la Tierra, mientras aguardamos la glorificación y la entrada a la vida eterna con Cristo.

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    Corintios-109 La nueva vida

    La vida nueva “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17En Cristo, somos nuevas criaturas. Los beneficios finales y completos los veremos en el momento de glorificación, cuando nuestros cuerpos mortales den paso a los eternos, mas ya hemos sido declaradas nuevas criaturas.¿Cómo sabemos que somos una nueva creación, que hemos nacido de nuevo, que la gracia y el don de la justificación son reales en nuestra vida?2ª a los Corintios 5:15-18 dice así: “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.De modo que si alguno está en Cristo, NUEVA CRIATURA ES; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;” Este texto habla de una obra de Dios, no de logros humanos. Fíjate en los verbos: nos reconcilió, nos dio, nos encargó. Y dice el versículo 18, “todo esto proviene de Dios”. Osea, somos nuevas criaturas, habiendo confesado a Dios nuestro pecado y recibido la obra de Cristo, y se hace evidente en que hay un cambio en nuestra vida. Las cosas viejas han pasado, y lo que ahora hay en nuestra vida (1) es nuevo, (2) y es de DIos y no nuestro.Muchos piensan que uno es salvo de su pasada manera de vivir para intentar cada día hacer buenas obras. Sin embargo es más la idea de que al ser reconciliadas con Cristo (versículos 18 y 19), nos asombramos nosotros mismos de que aquello que antes nos dominaba ya no nos domina. No que seamos perfectas, pero vamos viendo que el pecado que antes nos atraía, ahora nos desagrada. Lo que parecía que no conseguíamos hacer en nuestras fuerzas sin Cristo, ahora en Cristo es posible. Las cosas son hechas nuevas, “y todo esto proviene de Dios.” El apóstol lo expresa así en Gálatas 2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” ¿Quién vive, tú o Cristo? ¿Quién manda en tu vida, tú misma, o eres una nueva criatura? Si eres una nueva creación, si has confesado tus pecados y la gracia y el don de la justificación te han hecho una nueva criatura, entonces nos enseña la Palabra que lo que vives ahora en la carne lo vives en la fe del Hijo de Dios. No estás sola ante la tentación; no estás sola en la prueba.Hoy mismo examina tu vida para ver si has sido reconciliada con Cristo. Si es así, eres una nueva criatura, ya no vives tú; ahora es el momento de que Cristo sea reflejado en tu andar diario. Quizás hace tiempo que confesaste tu pecado y abrazaste la salvación de Cristo, pero luchas con dejarle a Cristo llevar las riendas de tu vida. ¡Cuidado! Eso no es el plan de Dios. Según estos versículos, rendimos nuestra vida en el momento de la salvación, pero debemos seguir rindiéndola cada día. Leemos en los evangelios que Jesús “decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” Lucas 9:23Nueva criatura en el Señor, toma tu cruz cada día, dale las riendas de tu vida al Señor, “el cual te amó y se entregó a sí mismo por ti,” y síguelo.

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    Corintios-108 Vasos de barro

    Vasos de barroSi tuvieras que guardar algún tesoro, ¿dónde lo guardarías? En el capítulo 4 de 2 Corintios leemos que el tesoro de la gloria de Dios, la misma imagen de Dios, no se encuentra guardada en preciosos jarrones de cristal, ni vasijas de metales preciosos, sino en vasos de barro. No es la primera vez que Dios utiliza la imagen del alfarero para ilustrar que somos creación suya. Vasos de barro, frágiles, rudos, de más valor sentimental que material; eso somos nosotros. Nuestro valor lo llevamos en el interior, en el valor que Dios mismo nos ha dado al soplar su imagen en nosotros, al entregarnos su Espíritu en el momento de la salvación. Estos vasos de barro, nuestros cuerpos, sufren los achaques de la vida, mientras el Espíritu nos sigue dando aliento. Pablo lo expresa en estas palabras: “estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.” (2 Corintios 4:8-10)Si ya vimos que en el sufrimiento podemos experimentar consolación, veamos ahora cómo el sufrimiento nos recuerda que tenemos una esperanza futura que vale la pena. Todos estamos dispuestos a padecer un poco cuando los resultados de nuestro padecimiento valen la pena. Podemos pasar un poco de hambre o sudar la gota gorda, siempre y cuando al final notemos los resultados. Podemos estudiar arduamente si sabemos que al final del esfuerzo nos espera una titulación o un trabajo seguro. Con la meta deseada en el horizonte, podemos esforzarnos y sufrir sin desmayar, anticipando con esperanza aquello que deseamos. Así podemos resistir en los momentos de prueba “sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros. (dice el apóstol)Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.” Pablo lo expresa así en 2 Corintios 4 y 5:“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.”Vasos de barro que con el tiempo y el uso se van desgastando. Nos agrietamos; la vida nos da golpes y nos dañamos. Mas un día pasaremos a tener cuerpos nuevos y duraderos. Moradas terrestres, tiendas perecederas donde habitamos temporalmente, pero que se transformarán un día en un edificio eterno, no hecho de manos. Esta esperanza cierta nos permite sobrellevar los momentos difíciles que enfrentamos en la vida. Cuando pases por momentos difíciles, recuerda tres cosas que Dios quiere: (1) Dios quiere que renovemos nuestro ser interior día a día a la luz de la Palabra. (2) Dios quiere que tengamos una visión correcta de este mundo, recordando que esto que aquí nos parece tan importante, es tan solo la antesala de lo que está por venir, y por lo tanto, (3) Dios quiere que mantengamos una visión correcta de la gloria venidera. Tenemos el consuelo que Dios ofrece en el momento de la prueba, y además, tenemos la esperanza de la morada eterna con nuestro Salvador. Nos encantaría no tener que sufrir el desgaste. Como Pablo expresa en el capítulo 5 versículo 4, no tener que desvestirnos de este cuerpo para vestirnos del nuevo. Pero el proceso natural no es este; a menos que Cristo venga en las nubes para rescatar a los suyos durante nuestra vida terrenal, este cuerpo se desgastará, tendrá que ser desnudado, tendremos que experimentar la muerte física, mas tenemos la seguridad de que un día compareceremos ante el tribunal de Cristo, y entonces los que hemos confiado en la justificación de Cristo, seremos revestidos, esta vez con de un cuerpo eterno e indestructible, Es raro imaginarlo, mas no olvidemos que es cierto. Dios lo ha dicho, y así será.

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    Corintios-107 Cartas de Dios

    Cartas de DiosEn el capítulo 3 de 2 Corintios, cuando Pablo está defendiendo su apostolado, comenta que no necesitaba cartas de recomendación, porque los propios cristianos de Corinto eran sus cartas. Dice en los versículos 2 y 3: “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.”¿Cómo somos nosotros los creyentes cartas ante otros?Pablo hace referencia a la gloria que Dios mostró en el monte Sinaí, cuando entregó las tablas de la ley por medio de Moisés. Cuando Dios se le manifestó en el monte Sinaí, Moisés volvió con tal resplandor en su cara que el pueblo no podía mirarlo. Este se colocó un velo que lo cubría hasta que el reflejo de la gloria de Dios se desvaneciera. Este reflejo de gloria era pasajero, nos dice Pablo en el versículo 7. Esta gloria pasajera de la que leemos en los libros de Moisés es un mero destello de la gloria que produce la transformación del Espíritu Santo en nuestras vidas. La entrega de la ley mostraba al pueblo la condenación, dejando claro que nadie podría alcanzar la gloria por el cumplimiento de la ley, ya que ninguno puede cumplir la ley enteramente. Así que Dios en su bondad ha provisto acceso a Dios por el ministerio de la justificación, llevado a cabo por nuestro Salvador Jesucristo. Este produce una gloria eterna, a diferencia de aquella primera gloria que el pueblo de Dios pudo contemplar. Dice así Pablo: “Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.”Moisés cubría su rostro hasta que la gloria de Dios pasara, mas Pablo dice a sus oidores que incluso aún el pueblo seguía con el velo puesto, incapaces de comprender el misterio de la justificación por fe. Pablo se lamenta en los versículos 14-16, “Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.” Dice PabloOcurre incluso hoy en día. Existe un velo que hace que muchos judíos no vean la justificación en Cristo. Y esto no sólo ocurre a los judíos. Ese mismo velo hace que muchos no entiendan que la justificación de Cristo es únicamente accesible a través de la fe, y no por obras. Cristo es el único acceso a la gloria de Dios. Los propios creyentes de Corinto eran ante el pueblo cartas de Dios, que mostraban este ministerio de justificación, predicado por los apóstoles, pero hecho posible únicamente por Cristo. Las vidas de cada uno de los cristianos debían ser cartas que cualquiera pudiera leer y volverse al Señor. En la conversión al Señor, el velo es quitado, permitiendo al creyente ver la gloria de Dios incluso en esta vida. El apóstol acaba el capítulo dándonos la preciosa imagen de este proceso en nuestras vidas:“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”Cartas abiertas, que llevan al lector a desear y disfrutar la gloria de Dios.

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    Corintios-106 El perdón

    El perdónEn el segundo capítulo de la segunda epístola, Pablo habla de una visita a Corinto que no había sido muy agradable. No estamos seguros de cuándo fue exactamente, pero sabemos por el texto que tras enviar la primera carta, Pablo los había visitado, ya que la reacción de algunos no había sido como se pudiera haber esperado. Por pasajes en la carta entendemos que algunos habían tratado de forma punitiva a personas que habían pecado, sin intentar hacerlo como Dios desea, buscando la restauración.Había algunos que habían hablado mal de Pablo, menospreciándolo y acusándole de querer tener el protagonismo para él. Pablo contesta a esto en el capítulo 3, asegurándoles que entendía bien que la única autoridad que él tenía sobre la iglesia era la establecida por Dios. Cuando enseñamos lo que Dios dice, la autoridad de nuestro mensaje no es nuestra, sino que es la autoridad del emisor original del mensaje.En respuesta a las acusaciones, Pablo reacciona con una disposición a perdonar. Le habían causado tristeza, como dice en el versículo 5, pero Pablo pide que se perdone al que le había ofendido. Me encanta ver la bondad del apóstol reflejada en el versículo 7 cuando les dice: “más bien deberían perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza.” Su deseo era que mostraran perdón y amor hacia el que lo había atacado. Este perdón y amor sería prueba de la obra de Dios en sus vidas. Pablo les recuerda que él ya los había perdonado, y curiosamente les dice que lo ha hecho “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros (dice); pues no ignoramos sus maquinaciones.”Es importante notar que cuando no perdonamos, estamos dando rienda suelta a Satanás para estropear nuestra existencia. Él desearía vernos amargadas, guardando rencores por daños pasados, llegando a amargarnos. ¿Pero quién querría vivir así cuando podemos escoger el perdón? Pablo podía perdonar porque tenía la vista puesta en Cristo. Lo que otros pudieran hacerle a él no era tan importante. Su deseo era que el nombre de Cristo fuera manifestado. En el 2:14 Pablo dice: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.”Si practicamos el perdón, desprenderemos un grato olor, el olor de su conocimiento. La falta de perdón también desprende un olor, pero es un olor amargo, desagradable. Pidamos a Dios que nos de la capacidad de perdonar, para que de nuestra vida se desprenda una fragancia que otros puedan notar, y les lleve a desear a Cristo, el que produce la dulce fragancia del perdón.

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    Corintios-105 La consolación

    La consolaciónEn el primer capítulo de la epístola a los Corintios, Dios nos muestra una bendición detrás del sufrimiento. No nos gusta sufrir, y sin embargo, el sufrimiento es común a cada uno de nosotros. Pero podemos preguntarnos: ¿Por qué permite Dios que suframos?Entendemos que el pecado entró en el mundo a causa de la decisión del hombre. Y por el pecado vino la maldición. En este sentido entendemos que hay sufrimiento y muerte en este mundo a pesar de la bondad de Dios. Pero ¿por qué permitiría Dios que los que vivimos la vida cristiana suframos? A veces incluso tenemos la sensación de que sufrimos más que los demás.¿Qué bendición secreta puede estár escondida en situaciones de sufrimiento? Pablo escribe esto a los corintios: 2 Cor. 1.3-6“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.Este texto nos asegura que cuando sufrimos, Dios está con nosotros. Nos lleva a entender que Dios permite que suframos para que podamos experimentar su consolación. Así, cuando alguien a nuestro alcance pase por una situación similar, podremos consolarlos con la misma consolación con la que Dios nos ha consolado a nosotros. Pablo había sufrido (y había causado sufrimiento); podríamos decir que era un experto en la materia. En cada aflicción, había experimentado la consolación de Dios, y aquí está animando a los corintios a practicar una dinámica de consuelo, experimentando la consolación y consolando. Así como Dios nos consuela en la aflicción, Dios espera que consolemos a otros en su aflicción. En el momento de la aflicción, es difícil parar a analizar en qué manera estamos siendo consolados por Dios directamente y por otros. En la Biblia se nos presenta al Espíritu Santo como El Consolador. Si podemos ser capaces de parar y notar la consolación que experimentamos en los momentos difíciles, comenzaremos a experimentar el ciclo de la consolación. El primer paso es apreciar conscientemente cómo somos consolados. Luego, cuando llegue el momento en que otro esté pasando por un momento difícil, podremos pedir a Dios que seamos sabios y sensibles a la situación, para comportarnos de forma que la otra persona pueda sentir el apoyo y consolación. Notemos que no se trata de irrumpir para contar nuestra situación personal. Muchas veces hacemos esto, y sin darnos cuenta, estamos desviando la atención hacia nosotros. Esta no es la idea de consolación que Dios quiere comunicar, pero es lo que más fácil nos resulta. Dios ve, escucha, y en sabiduría conforta. Nosotros, imitando a Dios, podemos practicar lo mismo: observar, escuchar y ofrecer la sabiduría de la Palabra de Dios.¿En qué situaciones difíciles te has visto involucrada? A veces queremos olvidarlas, pero es de provecho recordarlas. Haz un esfuerzo que vale la pena; analiza tus situaciones de aflicción o sufrimiento para notar las maneras en las que el Señor te ha mostrado Su presencia y la forma en que otros te han sido de consuelo. ¿Recuerdas cómo te consoló el Señor? ¿Recuerdas de qué modo te sentiste animada o consolada? Te animo a comenzar ese ciclo y practicar la consolación en tu vida diaria, y verás lo que Dios hace en ti y a través de ti.

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    Corintios-104 La segunda carta

    La segunda cartaCuando Pablo escribe la segunda carta a la iglesia de Corinto, vemos que Timoteo, el joven predicador, estaba con él. Se cree que esta segunda carta fue escrita desde Macedonia durante el tercer viaje misionero del apóstol. Tito llevó la carta a la iglesia en Corinto y después volvió con buenas noticias del buen espíritu que había encontrado en la iglesia (7:5-16). En esta carta, Pablo dedica varios capítulos a la defensa de su ministerio de apostolado, explicando cómo Dios lo llamó para que compartiera el mensaje del evangelio a judíos y a gentiles. Esto lo leemos en 2 Corintios 4:5, donde dice: ”Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.”Pablo declara que aunque hay momentos difíciles en la vida del cristiano, por la gracia de Dios, podemos permanecer firmes, confiando en la esperanza venidera. Pablo incluso comparte su propia experiencia personal, cómo él sufría con algo que Dios había permitido en su vida, y cómo pudo glorificar a Dios incluso a través de este aguijón, como él mismo lo denomina. En los capítulos 8 y 9, Pablo anima a los cristianos de Corinto a ayudar a los de Jerusalén que estaban pasando dificultad, porque si Cristo dió hasta su propia vida por nosotros, nosotros podemos al menos dar de lo que tenemos para atender a las necesidades especiales de otros. Pablo pide en la última parte de la carta que cada uno se examine a sí mismo, para comprobar que en verdad estamos en la fe. Veremos con algo más de detalle algunos de los temas que nos presenta esta carta, pero por ahora, te animo a que tomes un ratito para leer los 13 capítulos deseando que Dios te hable a través de Su Palabra.Acabo con el último versículo de la carta, deseando que “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.”

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    Corintios-103 Sabiduría de salvación

    Sabiduría de salvaciónEl apóstol Pablo finaliza su primera carta a los Corintios atando los temas que ha tratado, animando a los creyentes a buscar el apoyo de los que están ahí para ayudarlos. Entre estos, encontramos a Timoteo, un joven predicador, a Estéfanas, Fortunato y Acaico. De estos tres últimos, Pablo dice: “confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas.” (16:18)Estos, al igual que Pablo, estaban ahí para ayudarlos a comprender el mensaje del evangelio y crecer en enseñanza y doctrina. Pablo cierra la carta con la exhortación de los versículos 13 y 14: “Velad, estad firmes en la fe. Y “Todas vuestras cosas sean hechas con amor.”Desde el comienzo de su carta, Pablo les había hablado de la palabra de la cruz, la cual dijo el apóstol, “es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” (1:18) “ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, (sino que) agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.” Dice el apóstol. (1:21)Es increíble cómo un mismo mensaje puede resultar ofensivo (o de locura) para unos, mas para los que lo reciben, llegar a ser una fuente de poder. Y es que el poder del evangelio no reside en aquellos que lo hemos recibido, sino en el que lo ha dado. Porque Dios no elige a ninguno de nosotros en base a nuestras capacidades, sino que somos salvos por nuestra fe en la obra de Cristo. Y nos dice el texto en el 29 que esto lo hace para “que nadie se jacte.” “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.” (1:29-31 )Este mensaje es el que la Biblia proclama de principio a fin. Hemos visto que Pablo habla de ello como un misterio, porque es increíble que un Dios Santo y Justo haya ideado la forma de proveer una salvación tan grande e inmerecida a nosotros los humanos, los cuales lo hemos rechazado desde el principio. En el capítulo 2 nos dice:“Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito:Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,Ni han subido en corazón de hombre,Son las que Dios ha preparado para los que le aman.” (2:7-9) ¿Puede un mensaje ser más fascinante que este? Dios dice: Si hubieran entendido el mensaje del evangelio, no habrían crucificado al Cristo, mas este tenía que morir para que nosotros pudiéramos disfrutar la salvación. Así que este fascinante misterio, inimaginable para la mente humana, ha sido preparado desde antes de la fundación del mundo. Y Dios nos lo ha revelado a nosotros por el Espíritu (continúa Pablo); “porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.”¿Eres capaz de apreciar el sacrificio de Cristo en la cruz? ¿Entiendes lo que su muerte y resurrección implican? Si has llegado a comprender esto, es gracias al Espíritu Santo de Dios.La vida espiritual es posible solo gracias a la obra del Espíritu Santo en nuestro ser, y por ello debemos estar agradecidos. Esta sabiduría que viene de lo alto nos permite apropiar el mensaje del evangelio y compartirlo con los demás. Para aquellos que recibiendo el mensaje no atienden a la llamada del Espíritu de Dios, como dice el apóstol, el mensaje les resultará locura. Pablo lo pone en estas palabras en el versículo 14::“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” La sabiduría que Dios da nos permite ver el mundo como Dios lo ve. Esa es mi meta este año; eso es lo que le sigo pidiendo a Dios diariamente, porque lo más normal, lo carnal en mí, es ver las cosas desde mi propio punto de vista, o como el mundo las ve, porque es lo que nos viene naturalmente. Dice así el apóstol en el 3:18-19:“Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: Él prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.”Quiero ser sabia, para salvación primeramente, recibiendo el mensaje por el Espíritu de Dios; mas quiero continuar en la sabiduría que es de Dios, teniendo la mente de Cristo, y viendo cada situación como Él la ve.

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    Corintios-102 La esperanza del cristiano

    La esperanza del cristianoHacia la conclusión de la carta a los Corintios, Pablo repasa el evangelio por el que confiamos que un día estaremos con Dios. Este evangelio de salvación proclama que todo el que cree en Jesucristo como Salvador de los pecados es salvo, y pasará la eternidad con Dios. Esta esperanza está basada en un hecho histórico muy importante, la resurrección de Cristo de los muertos. “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí (dice el apóstol): Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;” dicen los versículos 3 y 4 del capítulo 15. Los datos históricos nos confirman que esto ocurrió y no se puede refutar. Hubo una gran cantidad de testigos oculares que vieron a Jesús resucitado. Lo vieron al tercer día sus discípulos, mas cientos lo vieron antes de su ascensión al cielo. Dios ha prometido que un día todos los humanos de todo lugar y todo tiempo comparecerán ante el trono de Dios. Aquellos cuyos nombres estén escritos en el libro de la vida pasarán a una eternidad con Cristo, y aquellos que rehusaron creer en Cristo en esta vida, pasarán una eternidad de desoladora separación de Dios. Esto puede parecer drástico para algunos, mas Dios da la oportunidad de creer y gozar de Él a cada persona durante su tiempo aquí en la Tierra. Algunos de Corinto no creían en la resurrección de los muertos. Pablo expone claramente el problema de no creer en la resurrección, en los versículos 13 al 19:“Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.”Pablo está presentando un argumento lógico que va así: si no hay resurrección de los muertos, Cristo entonces no resucitó.Si Cristo no resucitó, nuestra fe entonces es vana, y estamos todavía en nuestros pecados y condenación porque nuestra fe estaría basada en una mentira. Si así fuera, entonces todos tendrían que sentir pena de nosotros. ¿Sigues el razonamiento aquí expresado? Sin embargo, este razonamiento no es real, porque los hechos son distintos. Cristo resucitó, y de ello tenemos evidencia. La segunda parte del capítulo Pablo expone el siguiente argumento opuesto:Cristo resucitó, y Él fue el primero de los que resucitaremos. Así como Adán murió y luego todos tenemos una cita con la muerte, como Cristo resucitó, tenemos una cita para la resurrección. “Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.” (1 Corintios 15:23) Esto es lo que ocurrirá en la venida de Cristo.“Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.”Esta es la gran esperanza del creyente. Así como Cristo resucitó, resucitaremos para gloria cuando el Señor venga. Y cuando esto haya ocurrido, llegará el fin de lo que ahora se conoce y el comienzo de una gloriosa eternidad para aquellos que en Él hemos confiado. Y entonces ya no habrá más muerte, porque el último enemigo de Dios en ser destruido será la misma muerte. En un mundo en el que vemos la muerte como algo triste y final, nos queda este consuelo. Para aquellos que mueren confiando en Cristo, la muerte es el paso a la gloria eterna con Dios. En la postrera resurrección, todos los que han confiado en él estrenarán un cuerpo nuevo para disfrutar durante toda una eternidad la presencia del Salvador. Este cuerpo no sufrirá enfermedad, no se envejecerá, no cogerá peso ni habrá que sudar para mantenerlo en forma. Este cuerpo al que Pablo denomina espiritual estará libre de corrupción. Estemos seguros de esto: “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (1 Corintios 15:52-55) La victoria final será de Cristo:“Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”Bendita esperanza de gloria, en la que podemos basar toda nuestra confianza en Jesús. Nuestra fe en Cristo y el vivir esta vida por y para Él no es ni será en vano. Es una esperanza que nos llevará hasta nuestra salvación eterna.

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    Corintios-101 Entendimiento y edificación

    Entendimiento y edificación“Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.”Así se entrelazan los capítulos 13 y 14 de la primera carta a los Corintios, marcando lo que debería definir a cada congregación en la iglesia de Cristo. Con una base común del gran amor que Dios ya ha dado a cada uno de sus hijos, y apreciando cada don espiritual, el don que Pablo quisiera promover aquí es el de la profecía.  El don de profecía se refiere a la capacidad de tomar lo que Dios ha dado en Su Palabra y comunicar el mensaje de Dios a los oyentes. Había otro don que Dios había dado en Pentecostés y que se mantenía en los tiempo de los apóstoles que llamaba la atención de muchos; el don de hablar lenguas que no habían estudiado. Cuando esto ocurrió por primera vez durante la entrega del Espíritu Santo, vemos que las lenguas de las que trata el texto son idiomas reales, hablados en diferentes partes del mundo. Los oyentes testificaron el haber oído la Palabra en su propio idioma de la boca de extranjeros. Muchos procuraban este don de lenguas, y algunos hablaban en la congregación en lenguas que otros no entendían; recordemos que en Corinto había personas de muchas nacionalidades. En estos casos, aunque la Palabra de Dios fuera compartida, no tenía ningún provecho, como dice Pablo en este texto, porque lo que otro no entiende no puede edificar. Dice en el versículo 2: “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.” Y en los versículos 21 y 22 explica el propósito de las lenguas y el de la predicación: “En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes,” dice Pablo.Las lenguas y las sanaciones milagrosas de Hechos habían sido dadas para autentificar el Espíritu Santo que Dios había enviado, y en cumplimiento de lo profetizado en el Antiguo Testamento. Pero la iglesia debía ser edificada desde dentro, creciendo en el conocimiento de Cristo. Y para la edificación de la iglesia era necesaria buena enseñanza y doctrina. Para esto, el hablar idiomas o lenguas no era el plan para el beneficio de otros. El mensaje debía ser comprensible para crecer en el Señor. En el versículo 4 dice Pablo: “El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.”Recuerdo a una amiga muy querida, que cuando nos juntábamos a orar, pedía si podía hacerlo en un idioma de Guinea Ecuatorial, su tierra natal. Para ella, hablar con Dios en castellano resultaba raro, y se comunicaba mejor con Dios en bubi. Pero desde luego, yo no podía entender nada de lo que decía a menos que ella lo tradujera después.Para tratar sobre la importancia de entender el mensaje, Pablo utiliza un lenguaje musical:“ Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire. Tantas clases de idiomas hay, seguramente , en el mundo, (dice el apóstol) y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí.”Si vamos a crecer en conocimiento, lo importante es recibir el mensaje de la Palabra en un idioma que conocemos y de manera que comunique el significado. Hay provecho en el mensaje de la predicación. Mas si oímos solo ruido y no se entiende el mensaje, poco se entenderá lo que decís. “Tantas lenguas hay,” dice la Palabra, “mas todas tienen significado. No seamos insensatos, porque si hablamos en lengua desconocida, qué provecho será para mí esa lengua.”Pablo les dice: “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?”Pablo presenta la conclusión del asunto diciendo: “prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.”  Pidamos a Dios que nos dé sabiduría para discernir entre lo bueno y lo mejor para nuestras vidas y que nos dé entendimiento para comprender lo que Él ha compartido con nosotros en su Palabra. Llevemos a otros este mensaje de forma que lo puedan entender y les sea de edificación así como lo es para nosotras. A Él sea toda la gloria.

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    Corintios-100 El mayor don

    El mayor donEn la carta a los creyentes de Roma Pablo había hablado de los diferentes dones que Dios ha regalado a cada uno, y cómo pueden ser usados para la edificación del cuerpo de Cristo, esto es, el conjunto de cristianos en cada congregación, y extendiéndolo a la iglesia de Cristo repartida por el mundo. Una vez más vemos que Pablo trata temas similares para diferentes iglesias, ya que en todo lugar y en todo tiempo, el ser humano sufre de limitaciones y tentaciones similares. También en el capítulo 12 de Corintios Pablo habla de cómo los cristianos, cada uno con diferentes dones, nos complementamos unos a otros, formando un cuerpo en Cristo. Aquí el apóstol presenta diferentes dones espirituales con los que el Señor permite que nos edifiquemos mutuamente en la congregación. Pablo nombra algunos en el texto, y cada uno como bien dice, para provecho del cuerpo que es la iglesia:“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.” 1 a los Corintios 12:4-6Algunos dones son de conocimiento, por los que pueden ayudar a los demás a entender la Palabra, otros de servicio, con los que echan una mano en las necesidades físicas de la congregación, otros de generosidad, que saben notar las necesidades especiales para ser de bendición de tantas formas. Los dones son distintos, los ministerios en los que estos son utilizados son diferentes, pero el Dios que da los regalos con los que servimos a otros es el mismo, y todos los dones son útiles y provechosos. Y es que el deseo de Dios es “que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.” Concluye el apóstol diciendo: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.” (12:25-27) Así que después de dar una lista de los regalos que Dios ha repartido a su iglesia, Pablo les abre las puertas a un regalo que todos hemos recibido de Dios. Acaba así el versículo 31: “Mas yo os muestro un camino aun más excelente.”En el famoso capítulo 13 sobre el amor, Pablo presenta la importancia de amar como Dios nos ha amado. El apóstol dice que aunque uno pudiera hablar el idioma de los ángeles, el don de lenguas no serviría para nada si no se tiene amor. Sería mero ruido, metal que retiñe, címbalo que resuena. “Y si... entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, (pero) no tengo amor, nada soy.” Fíjate; ni el don de profecía, ni el de conocimiento de la Palabra y ni siquiera la fe capaz de mover montañas llega a ser eficaz si no viene acompañada de amor a Dios y al prójimo. Podrías ser tan generosa que repartieras todos tus bienes; tan entregada que acabaras en la hoguera por tus convicciones, pero si no tienes amor, dice la Palabra de Dios que de nada te sirve. Todos hemos conocido a alguien con creencias firmes, o con un increíble talento, o con formación que supera a la de la mayoría, pero que no llega a tener un impacto positivo en este mundo porque le falta afecto hacia los demás. Dios dice que el amor genuino es mucho más valioso que cualquiera de estos dones. El apóstol describe así el amor que Dios da: “es sufrido, es benigno.” Pablo acababa de tratar el tema de la ofensa, de cómo algunos ofendían sin pensarlo, y como algunos se sentían ofendidos fácilmente. Y aquí afirma que el amor no se ofende fácilmente por las acciones de otros (es sufrido). Y al otro lado de la moneda, es benigno, por lo que procura no ofender. “el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.”El apóstol está refiriéndose a actitudes derivadas del orgullo, que nos hacen envidiar a los demás, desear lo que otros tienen, intentar subirnos a nosotros mismos por encima de cualquiera, y a cualquier precio, y permite la injusticia en lugar de desear la verdad. El amor busca el bien del prójimo, y se alegra del éxito de los demás. Vuelve a enfatizar la paciencia y humildad del amor diciendo: “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”  Por si no ha quedado claro, nos recuerda que el amor es sufrido y bienintencionado. Por eso es crucial para el éxito interpersonal. Cuando tratamos las diferencias personales a través del filtro del amor, es mucho más fácil entender y ser entendidos correctamente. Los de Corinto habían preguntado sobre temas que causaban discusión si no división. Algunos creían que la mujer debía llevar velo en la iglesia, otros no; algunos creían que los que predicaban la Palabra no debían recibir remuneración, otros que sí. Algunos tenían problemas con la carne que había sido previamente sacrificada a los ídolos, otros no, y así, las diferencias de opiniones estaban minando la eficacia del cuerpo de Cristo en la ciudad. Pablo, hacia la conclusión de la epístola, les recuerda que cuando hay amor genuino, las diferencias se pueden superar. El capítulo concluye mostrando la supremacía del amor, presentándolo como el mayor de los regalos que Dios nos ha dado.“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.” Pablo acaba el capítulo del amor recordándonos que aunque los dones terrenales se acabarán a nuestro paso a la eternidad, el amor perdura. “Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”

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    Corintios-099 Imítame

    Podríamos decir que esta es una invitación atrevida. Cuando le decimos a otro que nos imite, se supone que nuestra conducta es no sólo aceptable, sino admirable. Cuando estás aprendiendo un idioma, intentas imitar a alguien que tenga buen dominio del idioma. Si estás aprendiendo un deporte, quieres imitar a uno que lo juegue bien. Pablo dice en el capítulo 4:16 “os ruego que me imitéis” y en el 11:1 “Sed imitadores de mí, como yo de Cristo.” Él era una persona fiable para imitar, porque él mismo imitaba al Maestro. Cuando nosotros imitamos a Dios, otros pueden imitarnos con confianza.Pablo repite este imperativo en otras cartas. Lo dice a los Tesalonicenses, a los Filipenses, y a los Efesios directamente les pide que imiten a Dios. Cualquiera de nosotras que vivamos imitando a Dios podríamos decir a otros al igual que Pablo que nos imiten a nosotros. ¿Alguna vez has estado perdida en una ciudad, y bajando la ventanilla has pedido dirección al coche de al lado. La forma más segura de llegar es cuando esta persona sabe adónde vas y te dice: “Sígueme.” Del mismo modo, si nosotras sabemos lo que Dios desea y lo estamos haciendo, los que nos sigan llegarán a buen fin con nosotros. ¿Qué debían imitar? Para verlo debemos leer el final del capítulo 10: “yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.”Con esto no quería decir que intentaba agradar a todo el mundo, una meta imposible de alcanzar, y no lo que Dios pide de nosotros. Más bien les estaba diciendo que debían glorificar a Dios con sus vidas, intentando no ser de tropiezo a nadie, Pablo, en el capítulo 10 les había advertido contra la idolatría. Curiosamente, el ejemplo que da al pueblo puede sorprendernos, porque no les recrimina aquí que adoraran a otros dioses, lo cual el Señor condena, sino que les acusa de rendir culto a uno mismo. Dice el versículo 7: “Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.” Uno pensaría, “¿Qué hay de malo en ello? No hay nada de malo en el mero hecho de comer o beber, o jugar, pero el texto denunciaba que algunos vivían para sí mismos, posicionándose ellos como el centro de su universo, y dándose culto a ellos mismos. En lugar de vivir para agradar a Dios, vivían para agradarse a sí mismos. Pablo mostraba con su vida algo muy distinto, procurando el bien de otros y deseando para ellos la salvación del alma. Así debemos vivir, conscientes de que aún deseando hacer lo correcto, lo natural para nosotros es la idolatría, y fácilmente nos quejamos y tentamos a Dios con nuestro egoísmo. “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” Así anima el apóstol a estar alerta si no queremos caer. Mas lo bonito es que las situaciones que se nos presentan las podemos enfrentar con éxito si seguimos el ejemplo de Cristo, el supremo maestro. Este nos dice: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”Hasta Jesús fue tentado, y resistió haciendo buen uso de la Palabra de Dios. La salida siempre está ahí, a nuestro alcance. Sólo tenemos que tomarla, confiando en el que nos la ha dado. Pablo resistía la tentación de mirar por su propio bienestar porque valoraba más la salvación de almas, y Dios le permitió mantenerse fiel al evangelio para su bien y el nuestro. Fiel es Dios, que no nos dejará solos en la tentación. Si le seguimos, no nos perderemos; llegaremos a nuestro destino; si le imitamos, seremos más y más como Él es.

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    Corintios-098 ¿Quién ha de juzgar?

    En la segunda parte de la primera carta a los Corintios, Pablo trata una serie de temas por los que la iglesia de Corinto había preguntado. Habían preguntado sobre si era mejor servir al Señor casado o soltero, o si era lícito comer lo sacrificado a los ídolos. Pablo contestaría estos temas, pero antes, en el capítulo 6, les amonesta sobre algo que había llegado a sus oídos. Algunos de la congregación, habiendo tenido algún desacuerdo con otro creyente, había denunciado el caso para que un juez decidiera sobre el asunto. Pablo consideraba esto como desacertado, ya que dos cristianos que están en desacuerdo deberían poder llegar a un acuerdo sin necesidad de que un juez tenga que mediar. Dice Pablo en los primeros dos versículos: “¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?Si Dios ha anunciado que en el juicio final, nosotros juzgaremos la Tierra con Él, dice Pablo, ¿cómo no vamos a poder juzgar las pequeñeces que nos dividen?“Así que, (prosigue Pablo) por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos.”¿Tiene sentido que dos creyentes tengan que ir a juicio? Lo ideal sería que entre cristianos, primeramente, no hubiera pleitos; que como dice el texto intentáramos por un lado no defraudar al hermano, y cuando nos sintamos defraudados, soportáramos el agravio sin causar pleitos. Mas cuando estos surjan, busquemos ayuda entre hermanos, para llegar a un acuerdo sin tener que llevar las discusiones a las instituciones públicas.Las aclaraciones de Pablo sobre diversos temas se encuentran en diferentes capítulos. Los corintios habían preguntado sobre qué era mejor, si servir al Señor estando casado (como lo estaba Pedro), o si era mejor estar soltero, como era el caso de Pablo. Específicamente parece que su pregunta trataba la situación de viudos y viudas. Hay incluso buenos motivos para creer que Pablo había perdido a su esposa en su juventud, antes de conocer a Cristo. Pablo es muy cercano y sincero en su respuesta, dando tanto los beneficios como los inconvenientes de cada situación. Expresa que mejor sería si un viudo o una viuda no se volviera a casar, porque así tendría más libertad para servir al Señor, sin tener que repartir el tiempo entre las cosas de Dios y de la familia, pero asegura enfatizar que eso era su opinión personal, y que la relación íntima pertenecía exclusivamente al ámbito matrimonial. Pablo enfatiza que si uno estaba casado, debía permanecer con su esposa, y atender a su familia fielmente. Es probable que algunos, después de recibir el evangelio, hubieran sentido el deseo de salir como Pablo a compartir y ayudar a otros, mas Pablo quería dejar claro que los que están casados tienen una obligación personal a su familia, y no es correcto desatenderlos para “hacer la obra de Dios.” Otro tema que trató con ellos fue el de no ser tropiezo a otros. Así como tuvo que hablar a los de Roma sobre el principio del respeto por encima de los derechos personales, Pablo advierte a los corintios en el capítulo 8:8-9:  “Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.”Pablo dice, que no pecamos por comer carne que alguien ha sacrificado a los ídolos, pero podríamos pecar contra nuestro hermano por ser desconsiderados. Sería mejor abstenerse de “comer lo sacrificado a los ídolos” con tal de respetar la conciencia del que está con nosotros que disfrutar de las libertades que nos permita nuestra conciencia. Por eso dice el apóstol en el versículo 8:13  “Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.”El capítulo 10 concluye: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios;como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.” El apóstol tenía como prioridad el bienestar espiritual de su prójimo. Durante las instrucciones a la observancia de la mesa del Señor, Pablo advierte:  “Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados”Esta es una práctica que podemos hacer a menudo y no solo los días en que planeamos tomar la cena del Señor; hagámoslo cada día, tantas veces sea necesario. Examinémonos, no a la luz de lo que otros hacen o no hacen, sino a la luz de la Palabra que Dios nos ha revelado. Examinemonos para que no seamos juzgados. Sería mejor que soportáramos el oprobio cuando se trate de cuestiones personales reconociendo que Dios puede librarnos si quiere, o darnos lo que necesitamos durante la prueba. Elijamos respetar al prójimo para animarlo en el Señor, y pidamos a Dios que nos ayude a vivir según su justicia y su amor.

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    Corintios-097 No me pertenezco

    En la segunda parte del capítulo 6 de Corintios, Pablo continúa respondiendo aquellas cuestiones que los creyentes en Corinto no parecían tener claras aun. Pablo les habla aquí de la importancia de dar gloria a Dios con nuestros cuerpos.Comienza en el versículo 12 diciendo: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.”Al mismo tiempo que somos libres en Cristo y no dependemos de una obediencia a leyes sobre tales cosas como la comida, debemos recordar que no deberíamos dejar que nada terrenal tome las riendas de nuestra vida. Pablo está diciendo que debemos recordar que las cosas de esta vida son pasajeras, y por lo tanto, serán destruidas, pero lo que hagamos con nuestro cuerpo tiene efectos duraderos. “El cuerpo es para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y un día El mismo que levantó el cuerpo de nuestro Señor levantará el nuestro con su poder. “¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?” pregunta Pablo por si no se han enterado. Así que, si mi cuerpo es un miembro de Cristo, pregunta Pablo: “¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.”Este texto es un tanto explícito. Habla de la unión sexual, y cómo cuando dos personas se unen físicamente, llegan a ser uno. No es algo que se debe tomar a la ligera. El sexo no es una actividad de ocio para practicarla con quien apetezca en el momento. Dios deja claro en su Palabra que Él diseñó el sexo para el matrimonio. Por eso cuando habla de la unión matrimonial, dice “y serán una sola carne.” Esto, aunque no se limita a la relación sexual, sin duda deja claro que el matrimonio es el ámbito para la culminación de la intimidad en pareja. Pablo va más allá, y compara esta unión íntima con nuestra unión al Señor. “El que se une al Señor, un espíritu es con él” Y es que este no es el único lugar en la Biblia en el que la unión matrimonial es utilizada para presentar la unión espiritual entre Cristo y su iglesia. Pablo dice, cuidado a quién das tu cuerpo, porque al dar tu cuerpo, estás dando tu todo. Así como nuestra unión a Dios ha de ser exclusiva, debes reservar la unión física más íntima para el matrimonio, y no compartirla con cualquiera. El hecho de que la unión física represente la íntima unión espiritual existente entre Dios y el que a Él se entrega es suficiente argumento como para pedir que esta mantenga su exclusividad, mas Pablo ofrece aún otra razón en los siguientes versículos: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”Nuestro cuerpo no es nuestro; pertenece a Dios. Si has recibido a Cristo en tu vida, el Espíritu Santo de Dios mora en ti, y tu cuerpo es su templo. Ya lo había dicho Pablo en el capítulo 3:16-17 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.Cristo ha pagado gran precio por ti; su vida. Tiene sentido que todo nuestro ser, cuerpo y alma, traigan gloria a Dios. Si en el capítulo 3 trataba la importancia de cuidar el cuerpo, porque era propiedad divina, ahora está tratando la importancia de preservar la pureza sexual para el ámbito que Dios ha marcado. Mostramos nuestra dedicación a Dios en cómo tratamos nuestro cuerpo. Podríamos decir que es imposible separar el cuerpo de nuestra alma interior. Si no le damos todo, estamos siendo infieles. Con esto como base, Pablo continúa en el capítulo 7 hablando del matrimonio, establecido por Dios para que sea una unión indivisible, en la que uno pertenece al otro, y cada uno trata al otro como parte de su propio ser. Recordemos que Pablo era soltero. En el plan de Dios, él no tendría esta unión con su esposa, mas deja claro que aquellos que no están casados pueden dar gloria a Dios en su soltería, dedicando su cuerpo y alma al Señor. Aquellos a los que Dios dirige al matrimonio debemos permanecer fieles a nuestro cónyuge, disfrutando de una relación exclusiva, porque ese es el plan de Dios. Pablo habla sobre el divorcio en este texto, pero solo para situaciones tristes, en las que un hombre o una mujer que ha pactado amor y respeto, ha roto el pacto y no consiente en vivir juntos. Mas es el deseo de Dios que el hombre y la mujer disfruten de su relación y glorifiquen a Dios en su matrimonio. Que Dios nos ayude a amar y respetar, de modo que en nuestra unión y convivencia en santidad, podamos mostrar a Cristo ante otros. Recordemos que no somos nuestros, que pertenecemos al Rey de Reyes, y que Él tiene un plan para nuestra vida. En la situación en la que nos encontremos hoy, entreguémonos a Él en cuerpo y alma y dejemos que dirija nuestros pasos.

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    Corintios-096 Todo se pega

    Como veíamos en la reflexión anterior, la ciudad de Corinto no era un ejemplo de moralidad. Ser un cristiano en Corinto no era más fácil que ser un cristiano hoy día. La inmoralidad era tal que había calado hasta el interior de la iglesia de Cristo. En los primeros tres versículos del capítulo 3, Pablo les habla sinceramente, de cómo les tenía que tratar como a bebés, porque no podían aún masticar: Les dice: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?Pablo les llama la atención porque parece que no han madurado en la fe. Era normal que al principio, cuando les compartió la Palabra y creyeron, tuvieran la madurez de un bebé, necesitando ser alimentados con leche espiritual, y no con carne. Mas habiendo pasado el tiempo, estos creyentes seguían necesitando la leche, y no parecían haber avanzado. Mostraban señales de carnalidad, cuando debían ir transformandose por el Espíritu, de gloria en gloria, llegando a ser más como Cristo. Su inmadurez y carnalidad eran evidentes por los celos y disensiones que había entre ellos.Además de las contiendas, y divisiones, la iglesia de Corinto también pecaba de una tolerancia que no agradaba a Dios. Seguramente en Corinto, como hoy día, la tolerancia se veía como algo positivo, pero los creyentes no debían tolerar lo que Dios había calificado de inmoral. Debemos respeto a cada ser humano, aunque no estemos de acuerdo con sus opiniones o estilos de vida, pero no tenemos que tolerar, o aceptar, sus acciones, y mucho menos apropiarlas en nuestras vidas. En el capítulo 5 Pablo tiene que tratar el tema de la inmoralidad personal que igualaba y sobrepasaba lo que practicaban en el pueblo: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.”  La iglesia de Corinto, estaba permitiendo las prácticas inmorales de algunos en la congregación y hasta se sentían orgullosos de lo tolerantes que eran. Es en este contexto que Pablo pronuncia “No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”Con este texto les está advirtiendo que una vida de pecado evidente que se permite en la congregación puede llegar a contagiar a otros, que pueden pecar excusándose por el ejemplo de los que están en desobediencia a Dios. Un poco de levadura podía afectar a toda la masa. Es por eso que les dice que no deben consentir el pecado, sino confrontarlo, para que haya arrepentimiento y reconciliación. Y si la persona insiste en su pecado, deben separarse del que insiste en vivir una vida de pecado.Curiosamente, cuando les dice en el texto que no se junten con los pecadores, no les está hablando de personas de su barrio o familiares, sino que les dice: “Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón”Pablo deja claro que el que juzga a cada uno es Dios, mas cuando nos juntamos en congregación para adorar a Dios, debemos esperar de los que profesan a Dios que actúen conforme a las leyes de Dios. Todo se pega, por tanto, busca la comunión cristiana con aquellos que desean agradar a Dios. No esperes que sean perfectos, porque solo Dios lo es. Pero como creyentes debemos ir mostrando una madurez creciente y un deseo de agradar al que nos dio la vida.

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    Corintios-095 Los creyentes de Corinto

    Las próximas dos cartas que encontramos en el Nuevo Testamento van dirigidas a los creyentes de Corinto. Pablo les escribió con aprecio y en confianza, deseando que ellos pudieran, al igual que los creyentes de Roma, vivir la vida cristiana en santidad, agradando a Dios. En Hechos 18 leíamos cómo Pablo llegó a Corinto para compartir el evangelio de Cristo, y estuvo trabajando con Aquila y Priscila fabricando tiendas al mismo tiempo que predicaba el evangelio en la sinagoga. La semilla del evangelio en Corinto brotó y creció, de modo que Pablo escribió esta carta desde Éfeso a la iglesia que estaba en Corinto para alentarlos y guiarlos en su vida cristiana. En las referencias y salutaciones de la carta vemos que saluda a los que conoció en Corinto mientras estaba allí, y envía saludos de algunos que Pablo había conocido en Corinto y estaban ahora con él en Éfeso, como es el caso de Aquila, Priscila y un tal Sóstenes. Pablo comienza la carta diciendo que tiene a su lado al “hermano Sóstenes.” Lo llama hermano porque este había llegado a creer en Cristo como su Salvador personal, y había llegado a formar parte de la familia de la fe. Parece ser que cuando Crispo, principal de la sinagoga de Corinto se había convertido al evangelio de Jesucristo, Sóstenes tomó su puesto como principal de la sinagoga, y al parecer, poco tiempo después, Sóstenes también había creído en Cristo. Por este motivo, habría tenido que dejar su puesto como principal de la sinagoga, y ahora se encontraba en Éfeso con Pablo. ¿Quienes eran los creyentes a los que Pablo dirige esta carta? El apóstol los saluda con estas preciosas palabras: “A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.”Corinto era una ciudad costera, cosmopolita, y con mucha actividad comercial. Era también conocida por el culto a muchas divinidades, entre ellas la diosa Afrodita, a la cual ofrecían culto por medio prácticas obscenas.Lo cierto es que los creyentes que vivían en Corinto no eran muy diferentes de cualquier creyente en una ciudad de las de ahora, y Pablo lo dice en este texto, “llamados a ser santos, con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Cristo.” No era fácil brillar en un lugar de oscuridad moral; sin embargo, la luz en la oscuridad puede ser incluso más evidente que en la penumbra o que en la luz del día. Pablo había ido a Corinto a compartir la Palabra de Dios. Dice en los primeros versículos del capítulo 2: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.” Pablo no llegó a Corinto como guerrero ni como erudito, sino que vino a ellos compartiendo el mensaje del evangelio: Cristo fue crucificado para salvar al mundo de su pecado y resucitó el tercer día sellando la victoria sobre la muerte. Él compartió la Palabra, y dejó que Dios obrara a través de su Espíritu. Este es el que nos muestra la verdad, enseñándonos el carácter de Dios. Aquellos que hemos invitado al Espíritu Santo a morar en nuestras vidas, como dice el versículo 16 “tenemos la mente de Cristo.” Como ya vimos en Romanos, cuando vemos el mundo como Dios lo ve, y vemos al prójimo como Dios lo ve, las contiendas sobran. Pablo trata en esta carta con los que contendían con otros en base a la persona que les había predicado el evangelio y a quien seguían. Algunos se identificaban con Pablo, otros con Apolos, y otros con Cefas, que es Pedro. Pero debían fijar sus ojos en el autor de la salvación y no en el que traía el mensaje. Vemos en el capítulo 4 que Pablo y Apolos habían hablado de este problema, entendiendo ambos que de ellos no provenía la salvación, sino que toda honra y gloria debe ir a Cristo. En el 3:6-7 dice: Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.” Y en el 1:13 pregunta: ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? Pablo deja claro que el fundamento de la fe es Cristo. Y en el versículo 9 afirma: “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.”Pablo se identifica en el capítulo 4 como servidor de Cristo, y cada uno que lleva la Palabra a otros somos servidores de Cristo, meros administradores, y los administradores, afirma el apóstol, deben mantenerse fieles, porque Cristo viene, “y manifestará las intenciones de los corazones,” como leemos en el versículo 5.Si eres una creyente en un entorno de penumbra o de plena oscuridad, pídele a Dios que la luz del evangelio brille a través de ti, para que otros vean a Cristo.Es necesario que nos examinemos a nosotras mismas, para asegurarnos que somos fieles administradoras de la gracia de Dios. Quizá debemos preguntarnos: ¿Vivo mi vida para Dios, o estoy siguiendo a una persona, a una asociación, o a una religión? Debemos estar agradecidos por aquellos que nos han presentado a Cristo y nos enseñan el camino de Dios. Gracias a Dios por administradores fieles que sufren para que otros conozcan a Cristo. Pero no debemos despistarnos; Cristo es el que da la salvación, y no una afiliación a cualquier entidad humana. El evangelio es la verdad de Dios para salvación a todo aquel que cree, y esa salvación no puede darla ni Pablo, ni Apolo, ni Pedro, ni ningún otro. Solo Cristo salva.

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    Romanos-094 El mensaje final de Romanos

    La epístola a los Romanos comparte un mensaje que era práctico para los creyentes de Roma y muy actual para los creyentes de nuestro día. Comenzando por mostrarnos la cara más fea del ser humano, nos muestra también la bella faz de nuestro Señor, Creador, Sustentador y Salvador. La redención de Dios se ha hecho posible tanto para los judíos como para los gentiles, de modo que cualquier persona en cualquier lugar del mundo y en cualquier época histórica puede recibir el regalo precioso de salvación. Y con la salvación no acaba todo; al contrario, con la salvación comienza una vida en compañía del Espíritu Santo de Dios, el cual nos defiende, nos guía y nos alienta a vivir una vida aquí en la Tierra que en verdad vale la pena, mientras aguardamos con paciencia la vida eterna que nos espera en Cristo. Todo esto nos debe traer esperanza y gozo.  El apóstol, consciente de que nuestra naturaleza humana sigue dándonos problemas incluso después de conocer a Cristo, trata temas que pueden hacer que sea difícil vivir según Dios ha establecido. En lo personal, batallamos internamente con nuestros deseos y nuestras limitaciones. Aunque seamos creyentes, sufrimos los mismos problemas que el resto de la humanidad, viviendo en un mundo estropeado por el pecado, que gime y espera la redención final. En lo interpersonal, encontramos sentimientos de orgullo, contienda, y malas intenciones incluso entre los que tenemos la determinación de vivir dignos de nuestro Señor. Pero todo esto no pilla a nuestro Señor por sorpresa. Y por lo tanto Pablo nos recuerda con las palabras que envió a los de Roma, que todo lo que está escrito en la Palabra de Dios se nos ha dado para que podamos vivir en esperanza. (Romanos 15:4-6)¿Y cómo conservamos esta esperanza? Pablo continúa diciendo: “Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” La vida cristiana no está diseñada para llevarla solos, en aislamiento. Dios nos ha dado un mismo Espíritu, y quiere que le glorifiquemos unánimes, a una voz. Esto solo se consigue cuando cada creyente glorifica a Dios en su vida y está dispuesto a convivir con otros en base a la fe común en Cristo Jesús. Pablo dedicó su vida a compartir el evangelio de esperanza con aquellos que no lo habían oído, pero también lo vemos animando a aquellos que ya lo habían recibido, para que pudieran a crecer en esperanza. Esta convivencia no solo se podía apreciar en el ámbito espiritual o emocional, sino también en el físico. En el versículo 27 elogia a los gentiles que estaban ayudando económicamente a los judíos de Jerusalén que sufrían necesidad, porque así como los gentiles habían sido hechos participantes de sus bienes espirituales, estos también sentían la obligación de ministrarles de los materiales.” Les da también instrucciones sobre cómo protegerse de falsas doctrinas, y de aquellos que utilizaría el evangelio para ganancia propia, aprovechándose de ellos. Esto lo vemos en los versículos 17-20. Y todo esto con los ojos puestos en la esperanza que tenemos en Cristo, de que un día el mal será denunciado y condenado, y el bien prevalecerá. Es con esta verdad en mente que Pablo puede dejarles esta preciosa promesa en el versículo 20:“Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.”Es en esta esperanza real y segura que el apóstol expresa su deseo para los creyentes de Roma y para cada uno de nosotros: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Romanos 15:13)

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    Romanos-093 Practicando el amor y el respeto

    Romanos 14 habla de cómo podemos mostrar amor y respeto al prójimo en cuestiones cotidianas. El apóstol aquí presenta las dificultades que surgen cuando incluso entre cristianos hay diferencia de opiniones sobre ciertos temas. En la Roma de la época, se hacían rituales y se sacrificaban animales a dioses. La carne de estos animales se vendía en el mercado, y por sus características, era carne de buena calidad. Había cristianos que no tenían ningún problema en comprar y comer esta carne, ya que para ellos era tan solo buena carne. Sin embargo, otros creyentes no podían aceptar el hecho de que esa carne hubiera sido sacrificada a ídolos, y ellos no solo no la consumían, sino que veían mal que otros la consumieran. Pablo presenta otra situación por la que había división; los judíos celebraban días tradicionalmente solemnes para su religión, pero los creyentes gentiles que vivían en Roma no celebraban las fiestas judías, y muchos, como dice el texto, consideraban que todos los días eran iguales. Algunos judíos los juzgaban por ello y les presionaban para que observaran estas fiestas. Así que vemos que el problema es que algunos pensaban que los que no actuaban como ellos eran muy dogmáticos y otros juzgaban a los que no observaban sus tradiciones, tachándolos de liberales. Pablo se dirige a ambos extremos para mostrarles cómo debe funcionar el amor y el respeto bíblico en situaciones como estas.Es importante que notemos que estas cuestiones eran extrabíblicas; es decir, la Palabra de Dios no especificaba lo que debían hacer en esas situaciones. Notemos, por ejemplo que aquellos que comían la carne no estaban participando en la adoración u ofrenda a dioses, lo cual habría sido desobediencia directa al mandato de Dios de adorar solamente a Dios. Tampoco se discutían diferencias de opinión sobre si se podía robar o no, si se debe mentir o si está permitido desobedecer de cualquier forma a Dios. No hay lugar para nuestra opinión cuando Dios ha dado un mandamiento. Estas cuestiones estaban tratando diferencias de preferencias. Me encanta cómo contesta Pablo a ambos bandos, dejando claro que Dios es el que ha de juzgar, y no nosotros a los siervos de Dios. Dice en Romanos 14:4-5: “¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.”Dios está dejando claro que cada uno de nosotros debemos cuentas a Dios, nuestro Señor. ¿Así que quién es otro para juzgar al siervo del Señor? Cuando juzgas a otro por una u otra cuestión que Dios no ha mandado o prohibido, estás juzgando “al criado de otro” dice el texto; o sea, estás juzgando cómo este siervo sirve a su Señor, a Dios mismo. Si cae, dice, su Señor se encargará de él, pero nos dice el texto que no caerá, sino que permanecerá firme porque “poderoso es el Señor para hacerle estar firme.”Así que no le demos demasiadas vueltas a temas de preferencias. Como dice el versículo 5, “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.” Pidamos a Dios que nuestra mente esté totalmente sincronizada con la suya, para que sirvamos a aquel al que debemos toda honra y obediencia. Si ves a algún hermano que peca, ayúdalo, comunicando lo que Dios ha dictado en Su Palabra. Pero si lo que te molesta es un tema personal, no menosprecies a tu hermano por sus principios personales; lleva el caso ante el Señor tuyo y suyo en amor, y vive tú para Dios, porque Cristo murió por ti y por él, y ambos daréis cuentas ante Dios, nos dice el texto.¿Juzgas a alguien porque hace cosas que tú no harías? ¿Menosprecias a alguien porque le molestan cosas que tú crees que no tienen importancia?Pablo acaba el capítulo prescribiendo una solución para estas situaciones en las que reina el respeto y el amor al prójimo. Dice en el versículo 15: “si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.” “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.”Recordemos lo importante; si podemos evitar el ofender a un hermano, estaremos mostrando amor, y si podemos aprender a no ofendernos fácilmente, estaremos respetando y amando al prójimo. “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación dice el versículo 19.Haciendo esto, estaremos agradando a Dios y creciendo en gracia con nuestro prójimo. 

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    Romanos-092 El respeto mutuo

    La primera parte del capítulo 13 de Romanos nos recordaba nuestro deber ante las autoridades de ser ciudadanos responsables. Dios nos pide que respetemos a aquellos a los que debemos respeto, pero la pregunta que puede surgir es…¿a quién debemos respeto? En primer lugar, hemos visto que hay personas a las que debemos honra o respeto por su posición, aún si no es por su carácter. A través de las Escrituras encontramos muchos personajes que juzgando según sus acciones y actitudes, diríamos que no merecían el respeto que recibieron. David respetaba a Saúl, aún cuando este era un insensato y procuraba matarlo. José respetaba a la esposa de Potifar por ser quien era, aún cuando esta procuraba seducirlo para acostarse con él. Incluso vemos que el apóstol Pablo había respetado al sumo sacerdote en el incidente en el que éste mandó que se pegara a Pablo en contra la ley. Puede que nos vengan a la mente muchos más casos de personas que pensaríamos que no merecerían honra y respeto. Leemos de reyes que mataban a niños inocentes, gobernantes que explotaban a sus súbditos, hombres que coleccionaban mujeres para sí, y mujeres que aprovechaban sus encantos para manipular.Debemos notar que el respeto y la honra no son sinónimos de la obediencia ciega. David respetaba a Saúl por ser su rey, al punto de no matarlo cuando tuvo la oportunidad, pero no se quedó a su lado para dejar que este lo matara a él, sino que se fué lejos de su presencia hasta que el Señor lo libró. Nos dice el texto que José se opuso a las proposiciones de la mujer de Potifar, aún si eso le costó la cárcel. Juan el Bautista denunció el pecado del rey Herodes, perdiendo su libertad y más tarde su vida, y Daniel siguió orando a Dios a pesar de la prohibición de que así lo hiciera, porque debía obedecer a Dios antes que a los hombres. Pero podemos decir que estos mantuvieron una actitud de respeto a sus autoridades. En el capítulo 13 de Romanos se nos pide que mostremos este respeto y amor no solo a los que están en posiciones de autoridad, sino también a nuestro prójimo, a los que tenemos alrededor.Seguro que te vienen a la mente personas difíciles de respetar, con las que tienes que convivir, con las que tratas a diario por un motivo u otro, y se hace difícil, si no imposible, de respetar por cómo trata contigo o con los demás. Los últimos versículos del capítulo nos piden amar al prójimo, y resume que la ley de Dios se puede dividir en el amor a Dios, y el amor al prójimo: “Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Romanos 13:9. Pero amar o respetar al prójimo no siempre resulta fácil. Es natural dar respeto y amor a aquellos que a nuestros ojos lo han ganado, y denegarlo a los que no lo merecen según nuestro juicio. ¿Cómo mostramos respeto (o amor) hacia personas que no lo merecen? Quizá encontremos una clave en las últimas palabras del versículo 9: “Amarás a tu prójimo, como a ti mismo”Nosotros queremos que nos amen y nos respeten como personas, pero si somos honestos, admitiremos que no siempre actuamos de forma que merezca amor y respeto. Evaluémosnos: cuando los de nuestro alrededor nos miran objetivamente, ¿considerarían que nuestra vida es digna de respeto, que somos fáciles de amar? ¿o es posible que en ocasiones actuemos de forma que perdamos el respeto de otros? Hay muchas formas de perder el respeto, una actitud egoísta o abusiva, acciones irracionales o una respuesta descontrolada. Eclesiastés 10:1 dice que “Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable.” Son incluso las cosas pequeñas las que estropean el carácter de una persona, haciendo difícil el amor y el respeto. Romanos 13:11-14 nos recuerda que debemos convivir con otros, incluyendo aquellos que están en autoridad, pero extendiéndose a los que tenemos a nuestro lado, no haciendo mal al prójimo, sino cumpliendo la ley del amor, como dice el texto, “y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos, (dice el texto); “La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.”Si todos actuáramos así, qué fácil sería respetarnos y amarnos, ¿verdad? Pero podemos empezar el reto actuando de forma que otros nos puedan respetar y amar fácilmente, porque estamos mostrando a Cristo en nuestras vidas. Y a los que son difíciles de amar y respetar, podemos mostrarles el amor que una criatura creada a la imagen de Dios merece, el mismo amor que Dios nos ha mostrado a nosotros. Recordemos que Dios nos ha otorgado valor ofreciéndonos la salvación; con Cristo en nuestras vidas podemos mirar al prójimo, incluso a aquel que no se ha ganado nuestro respeto, como un alma que tiene valor ante Dios. Esto nos puede ayudar a orar y pedir que Dios tenga la misma misericordia que ha tenido con nosotros, y le dé la oportunidad de arrepentirse y cambiar. Recuerda, el respeto no implica insensatez ni pensar como ellos piensan, pero como vemos en David, José o Daniel, es mantenerse firme en los principios de Dios sin despreciar el alma necesitada que tenemos ante nosotros. Cuando Cristo se manifieste, queremos que nos halle amando y respetando a los demás, viendo a nuestro prójimo como Dios lo ve, como Dios nos ve.

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    Romanos-091 Las autoridades

    Romanos 13 es conocido por muchos como el texto que explica la responsabilidad del cristiano ante las autoridades y Pablo además es bastante claro en su trato del tema. Las autoridades han sido establecidas por Dios: Dios ha diseñado un sistema en el que todos tenemos a alguien que ejerce autoridad sobre nosotros. Aún aquellos que se creen que no han de responder a nadie están gravemente equivocados, pues tienen sobre ellos una autoridad mayor. Podemos descansar en que Dios, la máxima autoridad en el universo, no duerme, y está atento a lo que está ocurriendo en nuestro mundo. Aunque el principio que encontramos en este texto se puede aplicar generalmente a cualquier autoridad, Pablo aquí está refiriéndose específicamente a dos aspectos de la autoridad, el ámbito de las leyes y el de los impuestos.  En primer lugar, trata sobre las autoridades que están establecidas para que se cumplan las leyes del lugar, como por ejemplo, las fuerzas de seguridad o los jueces. Cuando nos oponemos a los agentes que tienen la labor de animar al orden y castigar la desobediencia, dice el texto que “acarreamos condenación para nosotros mismos.” Hacemos bien en ver a los agentes de seguridad pública como guardianes del bien, que están ahí para protegernos del mal y proveer bienestar. El versículo 3 menciona a los magistrados, los altos mandos, aquellos que establecen las leyes y deciden quién recibe alabanza y quién recibe el castigo. El apóstol Pablo afirma que aquellos que hacen lo correcto no deben temer a las autoridades, pero sí deben temer aquellos que hacen lo malo; por tanto “haz lo bueno, y tendrás alabanza”, concluye el versículo. El otro aspecto que Pablo especifica es el de los impuestos. El versículo 5 dice que debemos obedecer lo establecido, no solo para evitar el castigo, sino por motivos de nuestra conciencia. Jesús mismo, cuando se le preguntó si debían pagarse los tributos a César, dijo que sí, que se le diera a César aquello que era de César, pero que no se nos olvidara dar a Dios aquello que es de Dios, refiriéndose a nuestro ser. Es curioso lo fácil que es notar cuando los altos cargos cometen fraudes, violando así los preceptos de Dios, pero al mismo tiempo muchos intentan justificar el incumplimiento de sus propias obligaciones fiscales. No se nos pide que paguemos a hacienda solo si nos parece buen porcentaje o si lo recaudado se emplea bien; se nos pide que cumplamos con nuestras obligaciones fiscales, y punto. Gracias a Dios tenemos oportunidad de votar a nuestros representantes, y debemos ejercer esa responsabilidad, pero debemos respetar el sistema y las normas. Pablo anima a los creyentes a ser ciudadanos ejemplares, no rebeldes ni antisistema. Ahora bien, es cierto que podríamos argumentar que muchas veces los que han de hacer justicia no obran justamente según nuestra opinión. Hay países en los que reina la injusticia; hay situaciones en las que parece que se premia el mal o se condena el bien. ¿Qué hemos de hacer los creyentes en estas situaciones? Todos tenemos una autoridad superior, y existen cauces legales para apelar las decisiones de las autoridades o denunciar abusos de parte de autoridades deshonestas, porque como ya hemos mencionado, normalmente toda autoridad tiene a alguien por encima de ellos. En las fuerzas de seguridad existe la posibilidad de reclamar, en los juzgados se puede apelar una decisión que nos parece injusta, e incluso el gobierno tiene un congreso y un sistema judicial al que deben dar explicaciones de acciones cuestionables si así se les pide. Dios no pide que consintamos el abuso de ninguna autoridad humana, ya sea en el ámbito más familiar o en las altas esferas. Dios es nuestro defensor en última instancia. Podemos ir a las autoridades establecidas por Él directa o indirectamente, y al mismo tiempo siempre podemos llevar a su presencia cualquier injusticia hecha en nuestra contra.Creo que podemos volver a los principios del capítulo 12 para reaccionar correctamente ante las autoridades, incluso cuando no estemos de acuerdo.  Nos dicen los versículos 17-19: “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.”Si las autoridades hacen lo incorrecto, eso no nos da libertad de hacer aquello que Dios no aprueba. No paguemos mal por mal, sino procuremos la paz con todos. El texto continúa diciendo:“No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.” Si consideras que tus autoridades merecen juicio, lleva tus quejas directamente a Dios, el que es la máxima autoridad, y descansa en Su soberanía. Si hay cauces legales que debes seguir, aprovecha las instituciones que Dios ha permitido para protegerte, y deja los resultados al Señor.Como dice Romanos 12:21, “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”Podríamos resumir el mensaje sobre la sumisión a la autoridad en el capítulo 13 con los siguientes versículos: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.” Romanos 13:8-9Seamos ciudadanos sabios para discernir el bien del mal, pero mansos para mostrar una ciudadanía ejemplar y responsable.

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    Romanos-090 La convivencia

    La voluntad del Señor es que traigamos gloria a Su nombre por la forma en que pensamos, la forma en que vivimos, y la forma en que tratamos a otros, especialmente a nuestros hermanos en la fe. Ahora bien, es importante entender que para poder convivir con otros, debemos primeramente estar conviviendo con Dios. Si no pensamos como Dios piensa, si no vemos al prójimo como Dios lo ve, no podremos dar gloria a Dios en nuestras relaciones con otros. Por eso, en el versículo 3 del capítulo 12, tras haber establecido la importancia de ver las cosas como Dios las ve, Pablo enseña sobre las relaciones interpersonales, comenzando desde dentro, desde nuestra forma de vernos a nosotros mismos y a los demás: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”Pablo está recordando que no todos tenemos las mismas capacidades, la misma personalidad, o la misma función. Y sin embargo, Dios ha creado y ha juntado a diferentes personas en grupos para que trabajando juntos puedan traer aún más gloria a Dios que individualmente. Siendo cada uno un miembro distinto de un mismo cuerpo, podemos ejercer nuestros dones para la gloria de Dios. Así que en lugar de compararnos unos con otros y pensar más de nosotros mismos que lo que debiéramos, el versículo 10 pide: “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.”Nos dice que en lugar de buscar nuestra propia honra, procuremos la honra del compañero. Eso no es muy popular. Digamos que esta actitud no se conforma a la cultura de este mundo. Así no es como el mundo piensa, pero sí es como piensa Dios. Esta es la voluntad de Dios para sus hijos. Los siguientes versículos especifican cómo quiere Dios que vivamos en este mundo en el que vivimos: “No perezosos, sino diligentes y fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.” (12:11)“Gozosos en la esperanza” (recuerda que la esperanza es aquello que en el momento no se ve) (12:12). “Sufridos en la tribulación”, soportando y esperando con paciencia, “y constantes en la oración,” sabiendo que de esta dependemos para mantenernos firmes. “Compartiendo con los que tienen necesidad, practicando la hospitalidad” (12:13)¿Y todo esto con quién? ¿Con aquellos que hacen lo mismo con nosotros? No parece que esté limitado a estos casos. Porque dice el versículo 14: “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.” Es difícil ser perseguido, pero encontrar algo positivo que decir de los que nos están haciendo la vida difícil o desear que Dios les dé bendición es algo sobrenatural, que sólo puede ocurrir si el Espíritu de Dios está obrando en nosotros. Lo bueno es que Dios ha establecido autoridades que nos protejan de aquellos que están obrando mal contra nosotros. Si la situación es ilegal, debemos llevar al perseguidor ante la ley, y entonces estaremos libres para orar por esta persona en la voluntad de Dios. Si el oprobio no está contemplado en la ley, todavía podemos llevar la situación a Dios y pedir consejo sabio para librarnos de tal mal contra nosotros, pero sin la necesidad de maldecir o tomar la justicia en nuestras manos. En el versículo 17 nos dice el texto que no busquemos dar mal por mal (12:17), y no tomemos la venganza en nuestras manos (12:19), sino que sigamos los cauces legales y confiemos en Dios. Y es que Dios desea que no seamos vencidos de lo malo, cayendo nosotros en mal hacer, sino que con actitudes y acciones correctas podamos vencer el mal. Si así lo hacemos, estamos libres para procurar la paz unos con otros en lo que de nuestra mano esté, como dice Romanos 12:18.En el trato con nuestro prójimo, aquellos que están a nuestro alcance en nuestra vida diaria, la Palabra nos anima a empatizar con ellos: “Gozándonos con los que se gozan; y llorando con los que lloran.” Fácilmente podemos sentir rabia cuando vemos a otros disfrutando de algo que nosotros no podemos tener en el momento, o nos reímos de la calamidad de otros, o sentimos consuelo, cuando vemos el mal de muchos, como dice el refrán. Pero esto no es el sentir de Dios. El mundo anima a que busques tu propio bien y no dejes que nadie te supere, mas Dios pide que estemos unánimes y no seamos altivos. En la unidad hay gozo por el gozo del vecino, y no espero que le vaya mal para sentirme yo mejor. Las actitudes de Dios y las del mundo son contradictorias ¿A qué vamos a conformarnos? ¿A Dios o al mundo? No nos conformemos a este siglo, sino sea transformado nuestro entendimiento para pensar como Dios piensa, para ver a nuestro prójimo como Dios lo ve. El apóstol Pablo les recuerda y nos recuerda, que no debemos ser “sabios en nuestra propia opinión.” En lugar de defender nuestro punto de vista, busquemos conocer la opinión de Dios, y dejemos que nuestra mente sea transformada para que podamos pensar como Él piensa, conformados más y más a Su imagen.

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