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Un Día a la Vez - Un devocional diario de la Palabra de Dios
by Jacobis Aldana
Un día a la vez es un devocional diario...
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Sabio para la guerra, necio con Dios
Jefté es un experto negociador que evita la guerra con argumentos sólidos y apela al Juez de toda la tierra. Pero cuando el Espíritu del Señor viene sobre él y la victoria ya está asegurada por gracia, hace un voto que nadie le pidió. Promete sacrificar a lo primero que salga de su casa, y su hija única sale a recibirlo con panderos. El episodio, titulado "Sabio para la guerra, necio con Dios", muestra cómo alguien puede ser prudente en una parte de la vida y un desastre en su trato con Dios. Jefté trató de sobornar al Dios vivo como si fuera un ídolo, pagando un precio que Dios nunca pidió. Vale la pena escucharlo para entender que el favor de Dios no se compra, se recibe con las manos vacías. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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528
Un clamor de arrepentimiento
El capítulo de hoy en Jueces muestra a Israel clamando a Dios, pero Él frena la respuesta. No era arrepentimiento, solo ganas de que el dolor se fuera sin soltar los ídolos. El episodio, titulado «Un clamor de arrepentimiento», se detiene en esa diferencia que a veces nos escondemos y en lo que pasa cuando por fin el pueblo suelta los dioses de verdad, con esa frase tierna de Jueces 10:16 donde Dios no pudo soportar más la angustia de Israel. También asoma Jefté, el despreciado que termina siendo libertador, sombra de Cristo. Vale la pena oírlo y dejar que la pregunta sobre el propio clamor se quede rondando. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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527
El rey que un pueblo rebelde merece
Gedeón le pasó a su hijo Abimélec el gusto por la corona, y el muchacho se tomó la herencia al pie de la letra: asesinó a sus setenta hermanos sobre una misma piedra y se hizo coronar rey con la plata del templo de un dios falso. Por primera vez en el libro el desastre viene de adentro, y durante tres años Dios parece callado. Hasta que el texto dice que Él mismo mandó la discordia, y entonces todo empieza a caer. El episodio de hoy, titulado «El rey que un pueblo rebelde merece», recorre Jueces 9 para mostrar tres verdades: que un pueblo termina con el líder que se parece a su corazón, que Dios juzga aunque tarde en verse, y que Cristo es el Rey verdadero que la zarza nunca pudo ser. Vale la pena oírlo para recordar que ninguna cuenta se le queda sin saldar. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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526
Decadencia de un libertador
Devocional basado en Jueces 8 «El corazón que se olvida de quién lo levantó termina levantando ídolos con sus propias manos».
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525
El ejército débil de un Dios poderoso
En este episodio del devocional "Un día a la vez", exploramos "El ejército débil de un Dios poderoso" basado en Jueces 7:2, donde Dios le dice a Gedeón que su ejército es demasiado grande. Dios reduce las tropas de treinta y dos mil hombres a solo trescientos, no por falta de soldados, sino para que nadie se jacte de su propia fuerza. La lección es que Dios nos lleva a la debilidad a propósito, para que aprendamos a descansar en Él. La confianza debe apoyarse en lo que Dios dijo, no en lo que se ve, y el mismo Dios que venció con trescientos venció al mundo con una cruz. Recordamos que esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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Gedeón: escogido, enseñado comisionado
En este episodio del devocional Un día a la vez, exploramos Jueces 6:16: «Ciertamente Yo estaré contigo, y derrotarás a Madián como a un solo hombre.» El capítulo cambia el enfoque del pueblo que cae al libertador que Dios levanta. Vemos a Gedeón, un hombre débil y asustado, escondido trillando trigo, a quien Dios llama «guerrero valiente» no por lo que es, sino por lo que hará a través de él. Antes de enviarlo a pelear, Dios le ordena derribar el altar de Baal en su propia casa. La gracia precede al arrepentimiento, y el ídolo interno debe caer antes de enfrentar al enemigo externo. Gedeón es apenas una sombra del Libertador perfecto, Cristo, que fue firme hasta la cruz. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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523
Un cántico para la gloria a Dios
Este episodio del devocional Un día a la vez se titula El cántico que le devuelve la gloria a Dios, basado en Jueces 5:2. Tras la batalla contra Sísara, Débora y Barac no celebran su hazaña, sino que bendicen al Señor. El capítulo 5 pone en verso la misma historia, pero desde arriba, donde Dios la mira. El cántico guarda la verdad para cuando la fe flaquea, señala a quienes aparecen a pelear y a quienes se quedan en casa, y cierra con la esperanza de que los que aman a Dios serán como el sol al amanecer, apuntando a la victoria definitiva en Cristo. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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Un equipo de libertadores y un solo Dios
Este episodio del devocional Un día a la vez se titula Un equipo de libertadores y un solo Dios que recibe la gloria. El versículo base es Jueces 4:9, donde Débora anuncia que el honor de la victoria no será para Barac, sino que el Señor entregará a Sísara en manos de una mujer. Israel, oprimido por Jabín y sus novecientos carros de hierro, clama a Dios. Él responde levantando a Débora, una profetisa y jueza que guía con la Palabra, a Barac, que lidera la batalla, y a Jael, una mujer extranjera que da el golpe final. La historia muestra que Dios pelea por los que no pueden solos, se sirve de un equipo inesperado para que nadie se lleve el crédito, y apunta a Cristo, que liberta y gobierna con su Palabra. La reflexión recuerda que la gloria es de Dios, no de los instrumentos que usa. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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521
Un pueblo que clama y un Dios que liberta
En este episodio del devocional Un día a la vez, titulado Un pueblo que clama y un Dios que liberta, partimos del versículo base de Jueces 3:9, donde el pueblo clama y Dios responde levantando un libertador. Observamos cómo Israel vuelve a hacer lo malo, sufre las consecuencias, y Dios, sin reproches, envía a Otoniel, Aod y Samgar. Cada juez llega de forma distinta, pero todos comparten un límite: mueren, y con ellos la paz se acaba. Esto nos lleva a tres verdades: Dios es fiel aunque nosotros no lo seamos, liberta con quienes nadie escogería, y apunta a Cristo, el Libertador eterno que venció a la muerte y cuya victoria no caduca. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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Una generación que no conoció a Dios
El episodio de hoy del devocional "Un día a la vez" se titula "Una generación que no conoció a Dios", basado en Jueces 2:10. Se analiza cómo en un solo relevo generacional, la fe se apagó en Israel: los padres fallaron en transmitirla y los hijos endurecieron su corazón. El texto revela el ciclo de abandono, opresión, clamor y liberación que marcó al pueblo, un patrón que también describe Romanos 1 en toda la humanidad. Se destacan tres verdades: una generación puede perder a Dios en un solo relevo, el corazón humano fabrica ídolos, y Cristo es el único Juez que puede cambiar ese corazón. La reflexión confronta nuestra propia tendencia a olvidar a Dios y llama a conocerlo por quién es Él, no solo por sus obras. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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519
El fracaso de una conquista a medias
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "El fracaso de una conquista a medias", se examina Jueces 1:19: «El Señor estaba con Judá, y este tomó posesión de la región montañosa, pero no pudo expulsar a los habitantes del valle, porque tenían carros de hierro.» El pasaje muestra cómo Israel, tras la muerte de Josué, comienza bien la conquista pero luego falla al hacer concesiones, dejando vivir a los cananeos y cobrándoles tributo en lugar de expulsarlos. Se destaca que la obediencia a Dios implica tanto el qué como el cómo, y que las pequeñas concesiones llevan a una ruina mayor. A diferencia de Israel, Cristo obedeció por completo, cumpliendo la obra que ellos dejaron a medias. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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518
Yo y mi casa serviremos al Señor
Llegamos al final del libro de Josué. En Siquem, el lugar donde comenzó la promesa, Josué reúne al pueblo y les recuerda que todo lo recibieron por gracia: una tierra que no trabajaron y ciudades que no edificaron. Frente a esa evidencia, los pone a decidir: escojan hoy a quién servir. Pero antes de pedirles algo, declara su propia postura: yo y mi casa serviremos al Señor. En el episodio de hoy, vemos cómo el libro despide a Josué llamándolo siervo del Señor, un título que apunta al Josué mayor, Jesús, quien nos asegura el descanso definitivo. La pregunta del texto sigue vigente: ¿a quién servimos hoy? Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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517
Ni una sola palabra
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "Ni una sola palabra", partimos de Josué 23:14 para escuchar el testimonio final de un líder que, al borde de la muerte, repasa la historia y declara que de todo lo que Dios prometió, no ha fallado ni una palabra. Pero Josué no solo celebra; en el mismo discurso advierte que la misma fidelidad que cumplió lo bueno también cumplirá lo que advirtió si el pueblo lo abandona. Reflexionamos sobre cómo la palabra de Dios corta en dos direcciones y cómo, en la cruz de Cristo, ambos filos se encuentran: allí se cumplió la promesa y también el juicio que merecíamos. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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516
Detente un momento y escucha
En el devocional "Detente un momento y escucha", basado en Josué 22:31, se aborda el momento en que las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés regresan a casa tras cumplir su promesa de luchar junto a sus hermanos. Al construir un altar junto al Jordán, las tribus del occidente interpretan el gesto como una rebelión contra Dios y se preparan para la guerra. Sin embargo, envían al sacerdote Finees a preguntar primero, y la explicación revela que el altar es un testigo, no un lugar de adoración. La lección central es que la pausa para escuchar antes de juzgar puede desarmar conflictos. Se recuerda asumir las consecuencias de las propias decisiones y dejar un testimonio de fe para las futuras generaciones. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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515
Jurisdicción especial
En este episodio del devocional Un día a la vez, titulado Jurisdicción especial, exploramos Josué 20:6. Después de repartir la tierra, Dios aparta ciudades con un propósito que cruza las fronteras de las tribus: seis ciudades de refugio para proteger al que mató sin intención, y cuarenta y ocho ciudades levíticas para el sacerdocio y la enseñanza. Lo notable es que las ciudades de refugio eran también levíticas, y el fugitivo quedaba libre solo al morir el sumo sacerdote. Eso apunta directamente a Cristo, nuestro refugio y Sumo Sacerdote, cuya muerte nos perdona y nos lleva a casa. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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514
¿Hasta cuándo?
El pueblo de Israel se reúne en Silo y coloca el tabernáculo en el centro, poniendo a Dios en el lugar principal. Pero en medio de ese momento solemne, Josué lanza una pregunta incómoda: «¿Hasta cuándo seréis negligentes para ir a poseer la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os ha dado?» (Josué 18:3). Siete tribus se habían quedado quietas, sin tomar lo que Dios ya les había entregado. Este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "¿Hasta cuándo?", examina el peligro de la desidia espiritual y el contraste con Josué, quien recibió su heredad de último y escogió una ciudad en ruinas para reconstruirla. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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513
Cinco mujeres y una herencia
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "Cinco mujeres y una herencia", el relato se detiene en medio de la geografía de Josué 16 y 17 para enfocar a cinco hermanas sin padre ni hermano: Majla, Noa, Hogla, Milca y Tirsá. Se plantan ante Josué y recuerdan una promesa: «El Señor mandó a Moisés que se nos diera heredad entre nuestros hermanos» (Josué 17:4). No piden un favor, reclaman lo que Dios ya había dicho. El texto cierra con que se les dio su heredad conforme al mandato del Señor. La historia enseña que la confianza nace de tomarle la palabra a Dios, que él hace lugar para los que no tienen voz, y que en Cristo somos herederos por promesa, no por mérito. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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512
Dame esa montaña
En el episodio titulado "Dame esa montaña", el devocional "Un día a la vez" se detiene en medio del reparto de la tierra prometida para contar la historia de Caleb. Con ochenta y cinco años, este hombre viene a cobrar una promesa que esperó cuarenta y cinco años. No pide un terreno fácil, sino Hebrón, el lugar de los gigantes anaceos, la montaña más difícil. Su petición se basa en el versículo de Josué 14:12, donde dice: «Dame, pues, ahora este monte del cual habló el Señor aquel día… quizá el Señor esté conmigo y los expulsaré». Caleb es el hombre que siguió a Dios de todo corazón, sin dividirse, en el desierto y en la abundancia. Su vida enseña a terminar la carrera con la fe intacta, apuntando a una herencia mayor que ningún gigante puede quitar. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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511
Lo que Dios cumplió y lo que falta por tomar
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "Lo que Dios cumplió y lo que falta por tomar", nos detenemos en la bisagra del libro de Josué. El capítulo 12 cierra la conquista con una lista de reyes vencidos, un monumento a la fidelidad de Dios que nos invita a recordar sus promesas cumplidas. Luego, el capítulo 13 abre con Dios diciendo a Josué, ya anciano: «Tú eres ya viejo y avanzado en años, y queda aún mucha tierra por poseer» (Josué 13:1). No es un reproche, sino la orden de repartir la herencia, aunque falte por tomarla. Así es la vida cristiana: la herencia ya es nuestra, pero aún caminamos hacia ella. Y entre todas las tribus, Leví nos recuerda la mayor verdad: el Señor mismo es nuestra heredad. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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510
La tierra descansó de la guerra
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "La tierra descansó de la guerra", se examina el cierre de las campañas de conquista en Josué 11, con base en Josué 11:23. El texto describe la coalición más grande de reyes del norte, un ejército incontable como la arena del mar, y la orden de Dios de no temer. Se aborda la destrucción de los anaceos, los gigantes que aterraron a la generación anterior, y cómo cayeron ante los hijos que confiaron. La reflexión se centra en que ninguna amenaza es demasiado grande para Dios, y que el descanso que Josué dio a Israel era una sombra de uno mayor, el reposo pleno que solo da Jesús, el verdadero Josué. Es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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509
El día que el sol se detuvo
El episodio de hoy se titula "El día que el sol se detuvo", basado en Josué 10:14: «No hubo día como aquel, ni antes ni después, en que el Señor escuchara la voz de un hombre, porque el Señor peleaba por Israel». El devocional arranca con un problema heredado de ayer: el pacto que Israel hizo por error con Gabaón les estalla en las manos cuando cinco reyes se unen para atacarlos. En medio de esa guerra que nació de un tropiezo, Dios hace algo que nadie olvidaría. Josué clama y el sol se detiene. El texto subraya que la victoria no fue por las tropas, sino porque el Señor peleaba por Israel. Se destacan tres verdades: Dios teje hasta nuestros enredos dentro de su plan; el Señor peleaba por Israel; y Dios escuchó la voz de un hombre, no por la elocuencia de la oración, sino por su fidelidad al pacto. El episodio cierra con una reflexión y oración. Es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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508
El pacto que no debieron hacer
Resumen del episodio: El pacto que no debieron hacer, basado en Josué 9:14: «Los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no pidieron el consejo del Señor». Tras las victorias en Jericó y Hai, Israel enfrenta una nueva amenaza que no llega con espadas, sino disfrazada de amistad. Los gabaonitas engañan a Josué con pan mohoso y sandalias gastadas, y los líderes israelitas confían en lo que ven sin consultar a Dios. El error los deja atados a un juramento, pero Dios toma ese tropiezo y lo convierte en bendición, incorporando a los gabaonitas al servicio del altar. Una reflexión sobre el peligro de decidir por las apariencias, la necesidad de orar antes de actuar y la fidelidad de Dios que sigue cumpliendo su plan a pesar de nuestros fallos. Producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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507
El Dios que levanta al que cayó
En el devocional "Un día a la vez", el episodio titulado "El Dios que levanta al que cayó" comienza donde ayer terminamos: con el pecado de Acán, la derrota en Hai y el pueblo deshecho. Pero Dios no había terminado con ellos. En Josué 8:1, lo primero que dice es "no temas". Con el pecado tratado, Dios manda subir de nuevo contra Hai y esta vez la victoria está asegurada. Josué no se sienta a esperar; prepara una emboscada, pelea con humildad y realismo. Pero lo más llamativo ocurre después: detiene la campaña, sube al monte Ebal, levanta un altar y lee la ley completa, las bendiciones y las maldiciones. El pueblo restaurado vuelve al pacto. Ese rey colgado del madero señala a Cristo, hecho maldición por nosotros. El Dios que levanta al que cayó es el mismo que en Cristo nos levanta. Producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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506
Ecos del pasado: el pecado de Acán
Episodio: Ecos del pasado: el pecado de Acán. Basado en Josué 7:5, donde el corazón del pueblo desfallece y se hace como agua tras la derrota frente a Hai. Justo después de la cumbre en Jericó, Israel confía en sus propias fuerzas, sube con pocos hombres y termina humillado. Dios revela que hay pecado en el campamento: Acán tomó lo consagrado y lo escondió. El pecado de uno trae consecuencias sobre todos, pero el evangelio apunta a un mejor representante, Cristo, cuya obediencia trae vida donde Acán trajo muerte. Reflexiona sobre la autoconfianza y el pecado oculto. Producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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505
La batalla que no fue
Este episodio del devocional Un día a la vez se titula La batalla que no fue. Se basa en Josué 6:16: «¡Griten! Porque el Señor les ha entregado la ciudad». El relato muestra que Dios entregó Jericó sin que hubiera batalla. El pueblo obedeció en silencio, marchó y gritó cuando Dios lo ordenó, y el muro cayó. La lección es clara: Dios pelea de manera no convencional y la victoria es suya. Se destaca que un pueblo que antes murmuraba aprendió a callar y confiar. La fe que derribó los muros no estaba en la fuerza humana, sino en creer la promesa de Dios. Se recuerda que esta fe apunta a Cristo, autor y consumador de la fe. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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504
El verdadero capitán
En el episodio "El verdadero capitán" del devocional Un día a la vez, basado en Josué 5:14, Israel está frente a Jericó con todo listo para atacar, pero Dios los detiene. Antes de la batalla, ordena la circuncisión y la celebración de la Pascua, restaurando la señal del pacto que habían descuidado. Cuando Josué ve a un hombre con la espada desenvainada y le pregunta si está con ellos o con sus enemigos, la respuesta lo cambia todo: «No; soy el capitán del ejército del Señor». La lección es clara: la pregunta no es si Dios está de tu lado, sino si tú estás bajo su mando. Solo después de postrarse y adorar, Josué recibe el plan para tomar Jericó. Primero de rodillas, luego de pie para la batalla. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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503
Hasta aquí nos ayudó el Señor
Hoy estamos justo en la mitad del año, parados en el centro exacto, con la misma cuenta de días a la espalda y por delante. Antes de abrir el pasaje, nos detenemos a dar gracias, porque nada de esto lo podríamos hacer sin la ayuda del Señor. El texto de hoy, Josué 4:7, habla justamente de eso: de detenerse en un punto del camino para recordar lo que Dios ha hecho. Doce piedras sacadas del lecho seco del Jordán, amontonadas en Gilgal como memorial para que los hijos pregunten y los padres cuenten que la mano del Señor es poderosa. El título de este episodio es "Hasta aquí nos ayudó el Señor", y el mismo que nos trajo hasta el centro del año nos llevará fielmente hasta el final. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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502
Aguas abiertas, otra vez
Este episodio del devocional "Un día a la vez" se titula "Aguas abiertas, otra vez". El versículo base es Josué 3:5: «Conságrense, porque mañana el Señor hará maravillas entre ustedes». Después de años de espera, el pueblo llega al Jordán y se topa con un problema: el río está desbordado, en plena crecida, sin posibilidad humana de cruzarlo. Dios escogió ese momento imposible para enseñarles que la tierra se toma solo por su poder. La fe da el siguiente paso aunque no vea el camino completo; los sacerdotes metieron el pie en el agua antes de que el río se abriera. La instrucción era seguir el arca, la presencia de Dios que iba delante. Dios es el Señor de toda la tierra, y su meta contigo es Cristo. Recuerda que esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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501
La fe de una forastera
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "El cordón rojo en la ventana", partimos de Josué 2:11: «Porque el Señor su Dios, Él es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra». La historia comienza cuando Josué envía dos espías a Jericó, y ellos terminan en casa de Rajab, una prostituta cananea. Ella, al oír lo que Dios había hecho por Israel, confiesa su fe y protege a los espías. A cambio, ellos prometen salvarla a ella y a su familia, con la señal de un cordón rojo atado a su ventana. Este hilo rojo apunta a la sangre de Cristo, que nos libra del juicio. La fe nace de oír lo que Dios ha hecho, su gracia alcanza a quien nadie esperaba, y la salvación lleva una señal que apunta a la cruz. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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500
Levántate y pasa
Hoy abrimos un libro nuevo, pero no empezamos una historia nueva. Josué es el siguiente capítulo de algo que viene rodando desde hace mucho. En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "Levántate y pasa", nos detenemos en la orilla del Jordán junto al pueblo de Israel para mirar atrás y entender de dónde venimos, porque lo que está por pasar solo se entiende a la luz de todo lo anterior. El versículo base es Josué 1:2: «Mi siervo Moisés ha muerto. Ahora pues, levántate, cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que Yo les doy a los israelitas». Aquellos esclavos que salieron de Egipto son ahora un pueblo entrenado, listo para entrar, y este libro cuenta cómo Dios cumple lo que prometió siglos antes. El verdadero protagonista es Dios mismo, que entrega la tierra y da el reposo, y toda la travesía apunta al descanso que da Cristo, el verdadero Josué. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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499
Murió mirando la promesa
Hoy cerramos Deuteronomio y con él los cinco libros de Moisés. Llegamos al monte Nebo, donde Moisés, a sus ciento veinte años, con los ojos claros y las fuerzas intactas, ve desde lejos la tierra que nunca pisará. El versículo base de Deuteronomio 34:4 registra las palabras de Dios: «Esta es la tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo que a su descendencia la daría. Te he permitido verla con tus ojos, pero no pasarás a ella». El episodio se titula «Murió mirando la promesa». Moisés murió en paz porque vio cumplirse la promesa, aunque el cumplimiento pleno quedara para los que venían detrás. Aprendemos que no todo lo prometido se cobra a este lado de la eternidad, y que Cristo, el verdadero Josué, nos toma de la mano y nos hace entrar. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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498
El cántico que no se olvida
En este episodio del devocional Un día a la vez, exploramos el cántico que Moisés dejó como su última enseñanza antes de morir, registrado en Deuteronomio 32. El versículo base, Deuteronomio 32:4, declara: «¡La Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Dios de fidelidad y sin injusticia, justo y recto es Él». El cántico no se parece a los documentos de pacto de la época, que siempre terminaban en condena; en cambio, cierra con la promesa de expiación. Abrimos la bóveda de este canto para ver tres verdades: el canto empieza proclamando quién es Dios, no nuestro estado de ánimo; dice la verdad que duele, confrontándonos cuando la abundancia nos hace olvidar; y termina apuntando a la Roca herida en el Calvario. Es un canto que empieza en Dios y termina en su gracia. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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497
Cuando el líder se va pero Dios se queda
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "Cuando el líder se va pero Dios se queda", se examina el capítulo 31 de Deuteronomio. Moisés, a sus 120 años, sabe que no cruzará el Jordán y que su tiempo como líder termina. Sin embargo, no se hunde en la despedida; en lugar de eso, prepara a Israel para su ausencia. Comisiona a Josué, ordena que la ley sea escrita y guardada, y compone un cántico para que el pueblo lo memorice. El versículo base, Deuteronomio 31:6, es el ancla de este pasaje: «Sean fuertes y valientes, no teman ni se aterroricen ante ellos, porque el Señor tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará». La reflexión se centra en tres verdades: la obra de Dios nunca dependió del hombre que la lleva; lo que se canta se queda grabado en el corazón; y el relevo de líderes terrenales apunta al Pastor eterno, Cristo, que no necesita sucesor. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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496
Escoge la vida
Este episodio del devocional Un día a la vez se titula Escoge la vida. La reflexión se centra en Deuteronomio 30:19, donde Moisés, anciano y a punto de morir, pone delante del pueblo la vida y la muerte, y les ruega que escojan la vida. El pasaje revela tres verdades: la palabra de Dios está cerca, al alcance de tu mano; Dios promete ablandar el corazón que tú no puedes cambiar; y la decisión de escoger la vida es posible porque Cristo, la Vida misma, vino a buscarte. La reflexión te confronta con la urgencia de decidir hoy, sabiendo que hasta las fuerzas para hacerlo vienen de Él. Es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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495
El pacto que pasa a tus hijos
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "El pacto que pasa a tus hijos", exploramos Deuteronomio 29:29, donde Moisés distingue entre las cosas secretas de Dios y las reveladas que nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos. Moisés reúne a todo Israel en Moab para renovar el pacto, no solo con los presentes, sino también con los que aún no han nacido. El pacto te incluye aunque no estuviste allí; entras en una historia que empezó siglos antes. La fe no se hereda como un apellido, cada uno debe abrazarla con su propio corazón. Lo que Dios reveló te basta para hoy, obedece lo que ves y confía lo que todavía no. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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Para que sepas que es Dios
En este episodio de Un día a la vez, titulado "Para que sepas que es Dios", entramos en la larga lista de maldiciones de Deuteronomio 28. No es un catálogo de amenazas para aterrarte, sino un código para que sepas leer lo que vives. El versículo base, Deuteronomio 28:47, pone el dedo donde duele: el problema no fue la desgracia que vino después, sino la abundancia que vino antes, disfrutada sin gratitud. Dios te da las dos direcciones por adelantado para que, cuando te vaya bien, sepas que es Él bendiciendo, y cuando te vaya mal, sepas que es Él llamándote de vuelta. Cristo cargó esa maldición para que tu historia se lea distinto. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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493
Escrito claro, para que respondas
Episodio: Escrito claro, para que respondas. Basado en Deuteronomio 27:8, donde Dios ordena escribir la ley muy claramente sobre piedras. Hoy comienza el tercer sermón de Moisés, titulado "Escoge", donde el pueblo debe responder al pacto. La ceremonia incluye piedras escritas, un altar con sacrificios, y doce maldiciones que el pueblo confirma con "Amén". Dios no escondió su voluntad; la puso al alcance de todos. Antes de escoger, el pueblo adora sobre un altar, recordando que la obediencia nace de la gracia, no del esfuerzo propio. La bendición y la maldición se encuentran en la cruz, donde Cristo cargó la maldición que merecíamos. Escoge la vida, no porque la merezcas, sino porque Él respondió por ti. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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492
Recuerda de dónde te sacó
En el episodio de hoy del devocional Un día a la vez, titulado Recuerda de dónde te sacó, cerramos el bloque Escucha del libro de Deuteronomio. El versículo base es Deuteronomio 26:5: Un arameo a punto de perecer fue mi padre. Moisés describe una ceremonia donde el israelita, al presentar sus primicias, debía recitar en voz alta su historia de salvación: desde Jacob, el arameo errante, hasta la liberación de Egipto. Adorar es recordar de dónde nos sacó Dios, no solo sentir gratitud. La adoración verdadera se mide en la mano abierta para compartir con el forastero, y descansa en que Dios declaró ser nuestro Dios, un pacto sellado por Cristo en Isaías 53 y Mateo 1. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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491
La dignidad que Dios defiende
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "La dignidad que Dios defiende", exploramos Deuteronomio 25:3, donde se ordena no dar más de cuarenta azotes al culpable para que no quede envilecido ante tus ojos. Moisés cierra las leyes del pacto con cinco escenas que muestran a Dios protegiendo al que está debajo: el juez frente al reo, el buey que trilla, la viuda sin hijo, el cliente engañado y el rezagado de la caravana. Dios cuenta los golpes para que el culpable siga siendo tu hermano, se acuerda del que va detrás y, en Cristo, los azotes sin medida fueron absorbidos para devolverte la dignidad de hijo. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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490
Lo que Dios permitió y lo que Dios quiso
En el episodio de hoy del devocional "Un día a la vez", titulado "Lo que Dios permitió y lo que Dios quiso", partimos del versículo en Deuteronomio 24:1 para abordar el tema del divorcio con honestidad y ternura. Se habla directamente a tres personas: al que aún le duele un divorcio pasado, al matrimonio que lo está considerando en silencio, y a quien observa sin saber qué pensar. El pasaje no manda ni bendice el divorcio; Dios lo reguló para proteger a la vulnerable, como un freno al daño. Se aclara que el permiso divino no equivale a su voluntad, recordando las palabras de Jesús sobre la dureza del corazón humano. Finalmente, se contrasta esta realidad con la fidelidad de Cristo, el Esposo que jamás repudia a su pueblo. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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489
Dios camina en medio del campamento
Este episodio del devocional Un día a la vez se titula Dios camina en medio de tu campamento, basado en Deuteronomio 23:14. La reflexión se centra en que la santidad no es un requisito para ganarse a Dios, sino la consecuencia natural de que Él ya vive en ti. Se analizan leyes que parecen duras al oído moderno, pero que esconden la razón más hermosa: Dios mismo habita en medio de su pueblo. También se destaca la ley que manda proteger al esclavo que huye, revelando el corazón de Dios como refugio para el oprimido. Finalmente, se recuerda que la puerta que la ley cerraba por origen o pasado, Cristo la abrió de par en par. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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No mires para otro lado
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "No mires para otro lado", se examina Deuteronomio 22:1: «Si ves extraviado el buey de tu hermano, o su oveja, no te desentenderás de ellos; sin falta los devolverás a tu hermano». El capítulo presenta leyes cotidianas que responden a una pregunta práctica: ¿cómo se ama de verdad al que tienes al lado? La respuesta está en lo pequeño, no en los grandes gestos. Moisés reúne estas leyes con un solo corazón: el cuidado del prójimo. No te hagas el desentendido, devuelve lo perdido, ayuda al animal caído, pon una baranda en la azotea. El amor que agrada a Dios no se esconde; el pecado más cómodo es mirar para otro lado. A Dios le importa hasta el muro de tu azotea, y la santidad también cuida el cuerpo y el matrimonio. El único que nunca se escondió de nuestra necesidad fue Cristo. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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La maldición que Otro cargó
En el devocional de hoy, titulado "La maldición que Otro cargó", partimos de Deuteronomio 21:23, donde se declara maldito de Dios a todo el que es colgado de un madero. El capítulo parece un cajón de leyes sueltas, pero hay un hilo que lo cose todo: la sangre que mancha la tierra y la necesidad de que alguien la cubra. La ley del colgado exigía bajar el cuerpo antes del anochecer, porque dejar expuesto al muerto contaminaba la tierra. Siglos después, el apóstol Pablo tomó esta misma línea para explicar la cruz: Cristo se hizo maldición por nosotros. Toda la culpa que el capítulo solo sabía tapar con rituales cayó sobre Él de una vez y para siempre. Jesús cargó una maldición ajena, la tuya y la mía, para que nosotros recibiéramos su bendición. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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El Dios que va delante
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "El Dios que va delante", nos adentramos en Deuteronomio 20, un capítulo incómodo sobre la guerra que revela un ejército que opera al revés. Antes de la batalla, el sacerdote ordena no temer, no por la fuerza de Israel, sino porque el Señor pelea por ellos. Lo sorprendente es que mandan a casa al que estrenó casa, al que plantó viña, al recién comprometido y hasta al que tiene miedo, porque la victoria no depende del tamaño del ejército. El versículo base, Deuteronomio 20:4, nos recuerda que Dios va con nosotros para pelear y salvarnos. La batalla más grande ya fue ganada por Cristo, quien fue delante de nosotros hasta la cruz. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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Un camino abierto al refugio
Hoy abrimos un tramo nuevo en el devocional "Un día a la vez". Seguimos en el segundo sermón de Moisés, y el gran tema de aquí en adelante es la justicia. Moisés empieza por lo más delicado, la sangre. Israel debía apartar ciudades de refugio con caminos preparados para que el homicida involuntario pudiera huir, protegido de la venganza, hasta ser juzgado con justicia. El refugio no era para el asesino con odio en el corazón. El capítulo también protege la tierra del vecino y exige testigos verdaderos en los tribunales. La justicia de Dios protege al inocente y no deja libre al culpable. El título de este episodio es "Un camino abierto al refugio", basado en Deuteronomio 19:3, donde Dios ordena preparar el camino para que todo homicida pueda huir allí. Las ciudades de refugio son una figura de Cristo. Dios mismo nos abrió el camino hacia un refugio seguro que es Jesús. El que llega a Cristo está a salvo del juicio. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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No acudas a la adivinación
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "No acudas a la adivinación", se examina Deuteronomio 18:15: «Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará el Señor tu Dios; a él oiréis». Moisés contrasta las prácticas ocultas de las naciones, que Dios llama abominación, con la provisión de profetas que hablan su Palabra. La pregunta central es cómo escucha el pueblo de Dios su voz, y la respuesta marca la diferencia entre la fe y la superstición. Se recuerda que el creyente no necesita adivinar el futuro porque tiene la Escritura, y que el Profeta prometido, Cristo, es la Palabra hecha carne a quien debemos oír. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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Un rey debajo de la ley
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "Un rey debajo de la ley", examinamos Deuteronomio 17:18-19, donde Dios ordena al rey de Israel copiar la ley de su puño y letra y leerla todos los días. Moisés perfila a los líderes de la nación y, al llegar al rey, lo que Dios pide pone de cabeza la idea del poder. No acumular caballos, mujeres ni oro; en lugar de eso, una sola orden positiva: someterse a la Palabra. El poder sin la Palabra siempre se corrompe, y lo que acumulas para sentirte seguro termina gobernándote. El único Rey que cumplió esta ley a la perfección es Jesús, que reinó sirviendo hasta la cruz. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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Nadie con las manos vacías
Este episodio del devocional "Un día a la vez" se titula "Nadie con las manos vacías" y se basa en Deuteronomio 16:16-17. Moisés instruye sobre las tres grandes fiestas de Israel, no como meros ritos, sino como citas con la memoria para no olvidar la gracia de Dios. La Pascua recuerda la liberación de Egipto; la fiesta de las Semanas, la cosecha; y la de los Tabernáculos, la dependencia en el desierto. Tres veces al año, nadie se presentaba ante el Señor con las manos vacías, pero la ofrenda no era una tarifa fija: cada uno daba conforme a la bendición recibida. Lo que más se repite es la orden de alegrarse incluyendo al huérfano, la viuda y el extranjero, porque la fiesta que deja afuera al pobre no es la que Dios pidió. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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Abre tu mano a tu hermano
En este episodio del devocional "Un día a la vez", titulado "Abre tu mano a tu hermano", partimos del versículo en Deuteronomio 15:11, donde Dios ordena abrir la mano al pobre y al necesitado. Moisés nos confronta con una verdad incómoda: la fe que conoce a Dios afloja la mano. El corazón cerrado y la mano cerrada siempre andan juntos. La generosidad no es un gesto vacío, sino el termómetro de un alma que recuerda que fue esclava en Egipto y que el Señor la rescató. Dios no solo exige que des, sino cómo das: con alegría, no con tristeza. Porque liberas a otros porque Dios te liberó primero en Cristo, quien canceló tu deuda y te abasteció para una vida nueva. Una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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Cuando la mentira viene con señales
En este episodio del devocional Un día a la vez, titulado "Cuando la mentira viene con señales", se examina Deuteronomio 13:4. Moisés advierte que un profeta puede acertar una señal, pero si con esa credibilidad arrastra a otros dioses, es mentira. La fidelidad a un solo Señor se prueba en lo extraordinario y en lo cotidiano. El capítulo 14 muestra que la santidad llega hasta la mesa y el bolsillo, donde el diezmo sostiene al levita, la viuda y el extranjero. No todo lo que funciona viene de Dios, ni el afecto más cercano debe estar por encima de Él. Esta es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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Jacobis Aldana
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