Ascender Iglesia

PODCAST · religion

Ascender Iglesia

Podcast by Marlon Corona

  1. 500

    ¿Qué deseas realmente?

    El gran problema que enfrentamos en la actualidad es que muchos quieren vivir una vida firme, victoriosa y estable, con una mente descuidada. Quieren estabilidad espiritual, per sin tener profundidad en la Palabra. Pero eso no es posible. Eso es como construir un castillo de arena junto a las olas del mar: en cuanto suba la marea, todo se desmoronará.

  2. 499

    Un camino descendente

    Nadie se aparta de Dios de un día para otro. Siempre hay un proceso. Siempre hay un descenso silencioso, un camino descendente. Y por eso este versículo no es solo una advertencia para todos nosotros, sino que es una invitación. Es un llamado a cuidar lo que escuchamos, lo que permitimos en nuestra mente, lo que comenzamos a tolerar.

  3. 498

    Perseguidos por causa de la justicia

    La historia de la fe está llena de hombres y mujeres que eligieron la fidelidad por encima de la comodidad. No porque su camino fuera fácil, sino porque entendieron que nada en este mundo es más valioso que permanecer firmes en Dios.

  4. 497

    Seamos pacificadores

    El mundo necesita personas que no solo hablen de paz, sino que la construyan. Personas que no solo eviten conflictos, sino que trabajen para restaurar lo que está roto. Personas que reflejen a Dios en la manera en la que aman, perdonan y buscan reconciliar.

  5. 496

    Los de limpio corazón

    El problema es que un corazón impuro no puede ver con claridad. Así como un vidrio sucio distorsiona lo que está del otro lado, un corazón lleno de impureza, de doble intención, de pecado no tratado, distorsiona nuestra percepción de Dios.

  6. 495

    Cuando decides no devolver el golpe

    Recuerda esto: un corazón que no perdona, que guarda rencor, que vive endurecido, es un corazón que aún no ha comprendido la profundidad de la gracia. Te pido que no vivas así.

  7. 494

    El deseo que lo cambia todo

    Si hasta el día de hoy hemos estado rindiendo nuestros deseos a cosas vanas, cosas superficiales o sin sentido, Dios nos llama a hacer un cambio de vida. Y no hay forma de empezar a sentir verdadera hambre de Dios, si primero no estamos vacíos. Es decir, tenemos que cortar el suministro de aquellas cosas que nos hacen sentir llenos.

  8. 493

    Poder Bajo Control

    La mansedumbre no significa que no tengas carácter, significa que tu carácter está bajo el control de Dios. No significa que no puedas hablar, sino que sabes cuándo y cómo hacerlo. No significa que no tengas sentimientos, sino que no eres gobernado por tus impulsos. Es una vida que ya no reacciona, sino que responde.

  9. 492

    El dolor que Dios consuela

    Aunque esta bienaventuranza parece una contradicción, en realidad no lo es. El quebranto, las lágrimas de arrepentimiento y búsqueda de Dios, en realidad, son el camino a la paz. El reconocer nuestra debilidad y confesar nuestros pecados ante Dios, es el camino al consuelo que viene de Dios.

  10. 491

    Vacíos, teniéndolo todo

    El evangelio no es para los que creen que pueden, sino para los que saben que no pueden. No es para los autosuficientes, sino para los que están dispuestos a depender de Dios. No es para los que están llenos, sino para los que reconocen su vacío espiritual.

  11. 490

    ¿Te molesta la gracia?

    La parábola de los obreros de la viña no está enseñando que el esfuerzo no sea necesario o que no importa. Está enseñando que el acceso al Reino nunca ha sido por méritos o trabajos personales. Cuando entendemos esto, el corazón cambia. Dejamos de competir y comenzamos a agradecer por lo que hemos recibido. Dejamos de medirnos con otros y comenzamos a celebrar lo que Dios está haciendo en nuestra vida. Porque entendemos que, al final, todos los que estamos en la viña estamos allí por gracia. Y eso cambia completamente la forma en que vemos a Dios, a los demás y a nosotros mismos.

  12. 489

    El rico más pobre de todo el mundo

    La parábola del rico insensato nos recuerda una verdad que muchas personas descubren demasiado tarde: la vida no se mide por lo que acumulamos, sino por aquello que permanece cuando todo lo demás desaparece.

  13. 488

    El tesoro que cambia tu vida

    La persona que ha encontrado el Reino no vive lamentando lo que dejó atrás. Vive con la alegría de quien ha encontrado algo infinitamente más grande. Y esa alegría transforma la forma en que mira todo lo demás.

  14. 487

    Perdido, dentro de la casa

    Jesús dijo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. La imagen es sorprendente. El cielo celebra el arrepentimiento de los hombres. En otras palabras, el regreso de una persona a Dios no es un detalle menor en el cosmos. No es simplemente un cambio personal. Es un evento que produce alegría celestial.

  15. 486

    La oveja que Dios no quiso perder

    Mientras los fariseos miraban a los pecadores con desprecio, Dios los miraba con compasión. Mientras los líderes religiosos querían mantener distancia, Dios estaba dispuesto a salir a buscarlos.

  16. 485

    ¿Qué hiciste con lo que Dios te dio?

    Cuando el Señor regrese, la pregunta no será cuánto acumulamos, sino qué hicimos con lo que recibimos. Y entonces llegará la recompensa más grande que un discípulo puede escuchar: entrar en el gozo del Señor.

  17. 484

    Cuando ya es demasiado tarde

    Esta parábola confronta una ilusión muy común en el corazón humano: la idea de que siempre habrá tiempo para arreglar la vida espiritual más adelante. Muchas personas viven con la sensación de que podrán acercarse a Dios cuando lo consideren conveniente. Pero el mensaje de Jesús es claro: el momento decisivo puede llegar cuando menos se le espera.

  18. 483

    Dos oraciones, uno justificado

    El camino hacia Dios no es la autoexaltación, sino la humildad. No es la exhibición de méritos, sino la confesión de nuestra necesidad. El fariseo se presentó delante de Dios con su justicia y regresó igual, o quizás peor. Pero, el publicano se presentó con su pecado… y regresó justificado. Y esa diferencia lo cambia todo.

  19. 482

    Perdonado… pero no perdono

    La parábola del siervo que no quiso perdonar revela que el perdón no es opcional en la vida de un discípulo de Cristo. Es una evidencia de que el evangelio ha sido comprendido. Porque al final, todos somos ese primer siervo, ¿cierto? Nuestra deuda era impagable. Nuestro perdón fue inmerecido. Y cuando esa verdad se instala profundamente en nuestro corazón, la misericordia comienza a fluir hacia otros. La gracia recibida siempre se convierte en gracia compartida.

  20. 481

    ¿Eres de los que pasan de largo?

    La pregunta final no es “¿quién es mi prójimo?”. La pregunta es: cuando el dolor aparezca en mi camino, ¿pasaré de largo o me acercaré? Porque el Reino de Dios no se demuestra solo en lo que creemos, sino en cómo amamos. Y el amor que nace del evangelio siempre se acerca.

  21. 480

    La puerta nunca estuvo cerrada

    La parábola del hijo pródigo revela el corazón del hombre, pero sobre todo revela el corazón del Padre. Un Padre que permite la libertad, que espera con paciencia, que corre con compasión y que restaura con generosidad. Un Padre cuya casa no es una prisión, sino un hogar.

  22. 479

    Escuchas, pero no cambias

    La parábola del sembrador revela que la diferencia no está en la semilla, sino en la respuesta. Y esa respuesta determina si la Palabra será información pasajera o transformación eterna. La invitación es clara: no basta oír. Es necesario recibir, comprender y obedecer. Porque solo el corazón rendido a Cristo puede convertirse en tierra fértil para el Reino de Dios.

  23. 478

    No estás solo; Dios está contigo

    Quizá hoy no lo sientes. Quizá el panorama que ves es desolador. Tal vez estás en una especie de mina oscura, sin claridad sobre el futuro. Pero la promesa de Dios no depende de tus emociones ni de lo que tus ojos ven. Depende de quién es Él. Y Él no cambia. La misma voz que sostuvo a su pueblo en el exilio, la misma diestra que levantó a Cristo de los muertos, es la que te sostiene ahora.

  24. 477

    Una fe que no cambia la vida

    No vivas una fe de palabras. Vive una fe viva. No te conformes con una confesión externa; busca una transformación interna. Examina tu corazón. Aférrate a Cristo. Descansa en su obra. Y permite que esa fe que te salvó produzca obras que glorifiquen a Dios.

  25. 476

    Paz que guardará tu corazón

    Nadie sabe lo que nos aguarda mañana. No sabemos qué noticias recibiremos, qué desafíos tocarán nuestra puerta, qué cambios alterarán nuestros planes. El futuro, por definición, es incierto para nosotros. Pero no lo es para Dios. Él no improvisa. Él no se sorprende. Y la paz que promete no depende de que conozcamos el mañana, sino de que conozcamos a Aquel que gobierna el futuro.

  26. 475

    Antes de juzgar, mírate a ti mismo

    Tristemente, a causa del pecado, tenemos la tendencia a convertirnos en jueces permanentes de quienes nos rodean. No necesitamos un tribunal ni una toga; basta un corazón orgulloso y una lengua ligera. Jesús habló de esto en el Sermón del Monte con una claridad que aún hoy nos confronta.

  27. 474

    Ya tomé mi decisión

    Quizá hoy sea un buen momento para preguntarte: ¿qué gobierna mi vida? ¿Mis emociones? ¿Mis miedos? ¿La opinión de los demás? ¿O me gobiernan las convicciones claras basadas en la verdad de Dios? Porque si no decides tus valores, alguien más lo hará por ti. Y si no estableces principios, las circunstancias lo harán.

  28. 473

    Cuida tu vida interior

    Cuidar la vida devocional implica disciplina. Implica apartar tiempo cuando la agenda está llena. Implica abrir la Biblia no solo para preparar un mensaje, sino para alimentar el alma. Implica orar no solo por necesidades ministeriales, sino por el estado del corazón.

  29. 472

    Termina lo que empiezas

    Dios nos ha llamado a vivir vidas diligentes, con sabiduría y estrategia. Y vivir de de esta forma produce frutos visibles y profundos. Aunque hay que sembrar con paciencia y cuidado, el fruto siempre se manifiesta a su tiempo. Y este es uno de los frutos más dulces en la vida, porque es muy satisfactorio ver el resultado de un trabajo bien hecho y diligente.

  30. 471

    Vivir con fidelidad en un mundo cambiante

    Cuando somos fieles, en realidad estamos reflejando el carácter de Dios en un mundo inestable. Cuando un creyente permanece firme en su matrimonio, constante en su iglesia y consistente en su vida devocional, está predicando sin palabras que Cristo es digno de lealtad permanente.

  31. 470

    Enfócate, no seas presa de la distracción

    El enfoque, esa capacidad de no distraerse, perseverar y terminar lo que empezamos, es más importante que un trofeo, porque eso revela que poseemos un carácter firme. El verdadero triunfo no siempre es llegar primero, sino culminar la carrera con fidelidad.

  32. 469

    Fieles, a pesar de lo que venga

    Hoy resuelvo ser fiel al llamado que Dios me ha hecho. Resuelvo marchar en obediencia aun cuando mi estabilidad se vea sacudida y la Providencia ordene para mí caminos de aflicción y adversidad. Resuelvo no medir la bondad de Dios por mis circunstancias, sino medir mis circunstancias a la luz del carácter fiel de Dios.

  33. 468

    Ama a tus enemigos

    Hoy resuelvo orar por quienes se oponen a mí. Resuelvo bendecir a quienes me hieren. Resuelvo no permitir que el rencor eche raíces en mi corazón. No porque yo sea bueno o justo, sino porque es necesario y porque Cristo me ha ordenado vivir así

  34. 467

    Deja de compararte

    La comparación es una de las trampas más silenciosas y peligrosas en la vida cristiana. No grita. No parece pecado. Pero roba el gozo, la paz y la claridad espiritual.

  35. 466

    Vivir para Cristo, no para los hombres

    Un hombre no puede vivir para Dios y para el aplauso del mundo al mismo tiempo

  36. 465

    Resoluciones que tienen un fundamento

    Cuando Dios es el centro, las resoluciones encuentran su lugar. Y cuando Él gobierna el corazón, los muros permanecen firmes, aun en medio de la tormenta.

  37. 464

    Un corazón resuelto delante de Dios

    Muchos tropiezos espirituales no ocurren a causa de la debilidad, sino porque nunca hubo una resolución previa a vencer

  38. 463

    Hacer la voluntad de Dios

    Muchos quieren conocer la voluntad de Dios, pero pocos están dispuestos a obedecerla y entrar en ella. ¿De qué lado estás tú el día de hoy?

  39. 462

    Aceptar la voluntad de Dios

    No luches más contra la Providencia; la paz, la fortaleza, el gozo, la claridad, comienzan cuando dices con sinceridad: "Señor, me rindo"

  40. 461

    ¿Qué es el reino de Dios

    La paz no llega cuando entiendes el camino, sino cuando dejas que Dios lo gobierne

  41. 460

    Vivir como hijos, no como huérfanos

    Los que tienen a Dios como su Padre, puede que pasen por momentos adversos en la vida, pero no están solos

  42. 459

    Recuerda quién te sostiene

    La ansiedad se alimenta del olvido; de olvidar a Dios, su fidelidad y lo que ha prometido

  43. 458

    Una mente que no descansa

    La ansiedad comienza cuando intentamos gobernar un mañana que no nos pertenece

  44. 457

    La gratitud lo cambia todo

    La gratitud cambia lo adverso en algo positivo, porque con la gratitud le decimos a Dios: "Acepto tu voluntad para mi vida"

  45. 456

    Busca primero el reino

    La ansiedad nace en nuestro corazón cuando algo secundario trata de usurpar el lugar que solo le corresponde a Dios

  46. 455

    Si el Señor quiere, viviremos

    No siempre los fracasos indican que estamos haciendo algo mal; a veces, es la mano de Dios salvándonos de algo que podría destruirnos o dañarnos

  47. 454

    Trazaré un plan, pero Dios dirige mi vida

    Que fácil se nos olvida que no controlamos el futuro; al recorrer el camino de la vida, tengamos presente que solo Dios gobierna el porvenir

  48. 453

    Aprende de la hormiga

    “Lo haré mañana” es la frase favorita de la pereza. “Hoy es el día: Lo haré ahora” es el lenguaje de la fe en acción

  49. 452

    Calcula antes de construir

    Uno de los mayores actos de sabiduría en la vida es acudir a Dios y pedirle que nos guíe, antes de salir a construir nuestras historias

  50. 451

    Dios estará contigo

    Dios no nos promete que no perderemos nada o que siempre tendremos lo que queremos; Él nos promete su presencia

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