Maleta Mundi

PODCAST · society

Maleta Mundi

Maleta Mundi es un podcast semanal que te llevará de una punta a otra del mundo, descubriendo en cada rincón lo mejor de su cultura y sus emplazamientos geográficos. Enfocar y retratar cada lugar desde su singularidad es nuestro objetivo. Monumentos, eventos, literatura, música, historia, gastronomía, deporte, parajes naturales de infinita belleza y, como no, sus gentes. El valor de cada pequeño pueblo o gran ciudad lo construyen las personas que lo habitan en su día a día.

  1. 15

    Sanlúcar de Guadiana y Alcoutim, pueblos gemelos unidos por un río

    Sanlúcar del Guadiana y Alcoutim comparten río y tradiciones y conforman un singular espacio fronterizo cargado de atractivo los lazos históricos, culturales y socioeconómicos entre España y Portugal son inapelables y se reflejan en grandes cifras y en una actividad institucional casi continua. Ambos países comparten más de 1.200 kilómetros de frontera y no pocos intereses en común. Pero hay vínculos que se viven especialmente a pie de pueblo. Un ejemplo es el binomio conformado por el pueblo onubense de Sanlúcar de Guadiana y el municipio luso de Alcoutim, dos pequeñas localidades que, enclavadas entre montañas a uno y otro lado de dicho río, representan un auténtico tándem de gran atractivo cultural. Sanlúcar de Guadiana, cuyo pequeño casco urbano se asienta en las faldas de una colina que desciende hasta el río, hunde sus raíces hasta el siglo XIII, después de que el rey Sancho II de Portugal arrebatase a los musulmanes las tierras donde actualmente se alza el municipio. No obstante, ya en el siglo XIV, el lugar fue incorporado al Señorío de Gibraleón y en 1435, Isabel Guzmán como III Señora de Gibraleón le concedió el título de villa. Dada su ubicación estratégica a orillas del río y frente por frente con el municipio portugués de Alcoutim, Sanlúcar del Guadiana gozó de un papel preponderante en los flujos comerciales llegando a capitalizar en el siglo XIX buena parte del tráfico de aguardiente, azúcar y arroz. La sencillez de su arquitectura, con sus fachadas encaladas, las calles en cuesta y sus vistas a Alcoutim, proyectan una singularidad que inspira un enclave con verdadera personalidad propia. Tan sólo pasear por su casco urbano, disfrutar de su quietud y admirar los paisajes naturales que ofrece esta localidad constituye una experiencia muy a tener en cuenta. Sanlúcar del Guadiana cuenta además con importantes atractivos adicionales, como su playa fluvial y su puerto, donde un servicio de barcazas canaliza el trasiego entre uno y otro lado del río, o su imponente castillo de San Marcos, que se erige sobre el municipio, en la cima de un cerro que domina el entorno. Esta fortificación se remonta al siglo XIV, si bien el complejo defensivo que ha llegado hasta nuestros días deriva de la combinación del recinto original con las incorporaciones y transformaciones constructivas acometidas en los siglos XVII y XVIII, merced al devenir de la historia. La localidad onubense se refleja, casi como si de un espejo se tratase, en su vecino municipio luso de Alcoutim, también de fachadas blancas y puerto fluvial, conformando de alguna manera una suerte de pueblos gemelos separados y a la vez unidos por el Guadiana. Y es que Alcoutim cuenta además con su propio castillo, bastante más modesto en lo arquitectónico que el de San Marcos pero que acoge una muestra arqueológica donde destaca la mayor colección de vestigios de juegos de mesa de época islámica procedentes de un único yacimiento, o monumentos como la iglesia de la Misericordia, la ermita de San Antonio y la Casa de los Condes, siempre transmitiendo tanta sobriedad y sencillez como en el caso de Sanlúcar. La localidad lusa cuenta igualmente con su propia playa fluvial y rinde homenaje a su pasado como enclave de contrabandistas, no sólo con una estatua dedicada a quienes desarrollaban dicha actividad, sino con todo un festival cultural con música, teatro e incluso un puente flotante que, de manera efímera, conecta el municipio con Sanlúcar de Guadiana. Este “Festival do Contrabando” rememora así cada mes de marzo el tráfico ilegal de mercancías que acogía Alcoutim hasta mediados del siglo XX, una actividad fraudulenta que no hacía sino estrechar los lazos entre este pueblo y su localidad gemela en la orilla española del Guadiana. Dos municipios conectados además por la primera tirolina transfronteriza del mundo, gracias a la cual es posible viajar literalmente por los aires desde un cerro próximo a Sanlúcar del Guadiana hasta las inmediaciones de Alcoutim, sobrevolando el Guadiana a más de 70 kilómetros por hora en una experiencia verdaderamente electrizante. Sanlúcar del Guadiana y Alcoutim constituyen así un producto turístico unificado, para disfrutar de las tranquilas calles encaladas de ambos pueblos, viajar en los paquebotes que conectan una y otra orilla del río con un paisaje fluvial que no deja a nadie indiferente y saborear la gastronomía de los establecimientos que salpican las terrazas con vistas al río, en ambos pueblos. Este atractivo que no ha pasado desapercibido más allá de Despeñaperros hizo de Sanlúcar del Guadiana un escenario recurrente en la tercera temporada de la serie de suspense La Caza, proyectando hacia toda España la singularidad de este enclave.

  2. 14

    Sabor a sur

    Los sabores que cada lugar ofrece son fruto de la huella que el tiempo y las civilizaciones han dejado en él. El boom que vive actualmente la gastronomía responde a una puesta en valor de este bien por parte del sector de la restauración y, desde luego, por el conjunto de la sociedad. Por otro lado, también certifica la importancia y el cuidado que quienes habitaron cada territorio pusieron durante siglos en el producto que la tierra y el entorno natural les ofrecía. Si algo hemos aprendido con el tiempo, es a convertir los alimentos en verdaderos manjares. Es así como hemos evolucionado de ingerir por la pura necesidad física a alcanzar uno de los mayores placeres: compartir experiencias culinarias y sociabilizar en torno a una buena conversación con el sabor como elemento central. La gastronomía del sur de España cuenta con un gran reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras. Particularmente, entre las más valiosas ofertas que Andalucía y la Campiña Sur de Extremadura ofrecen a quienes las visitan están sus recetas. Si buceamos entre sus ingredientes encontraremos una clara influencia árabe, pero también romana y judía. Elementos como el aceite de oliva o especies como el pimentón y el azafrán están muy presentes en la cocina de ambas regiones sureñas. Sin ir más lejos el gazpacho, el salmorejo o las migas son parte del legado culinario heredado de nuestros ancestros. Entre los platos más típicos de la cocina andaluza, están: El citado gazpacho y el salmorejo son casi dos versiones de un mismo plato que tiene como protagonista principal el tomate. Los matices que diferencian esta receta le aportan un mayor o menor espesor. El ajoblanco, muy común en Córdoba y Málaga, es considerado por muchos como el “padre de los gazpachos”. De aspecto denso y color blanco, está elaborado a base de migas, almendras, ajo, aceite de oliva, agua, vinagre y sal. Son una receta también habitual las conocidas “papas a lo pobre”. Este plato tan sencillo como sabroso, se cocina a base de patata, pimiento, cebolla y ajo. El pescado es también un imprescindible de la gastronomía andaluza, no solo en las zonas costeras, aunque es allí donde mayor exquisitez adquiere su sabor. Entre los platos más típicos está el “pescaíto frito”, una receta sencilla y compleja a su vez, pues para que su éxito sea total requiere de un punto concreto de exposición al aceite. En pocos días, será esta la receta estrella que, como cada año, inaugure una de las más esperadas citas de los sevillanos, la Feria de abril. El jamón ibérico es un elemento imprescindible en las cocinas andaluzas y extremeñas. El corte y emplatado de esta exquisitez implica un verdadero ritual cuya excelencia solo alcanzan los mejores restauradores. En la comarca extremeña Campiña Sur el producto estrella es, sin lugar a duda, este último, el cerdo ibérico. Son pocas las dehesas que pueden competir con ella en dimensión y frondosidad. Extremadura, que cuenta con una amplia experiencia y dedicación al ibérico, es la región de España de mayor producción. Pero, el entorno natural tan privilegiado como el de la Campiña Sur, hace que también otros productos destaquen como imprescindibles en la elaboración de los platos típicos del lugar: Productos de la tierra como las setas, los espárragos, los berros o las tagarninas hacen las delicias de propios y extraños. Una materia prima tan excelente puede permitirse cualquier fórmula de elaboración. Estas verduras están muy ricas en revuelto, a la brasa o a la plancha. Las famosas migas extremeñas son un clásico y sabroso plato del lugar. Preparadas a base de pan, acompañadas de chorizo y aderezadas con aceite de oliva, pimentón de la vera, ajo, sal y perejil se han convertido en uno de los platos más típicos. No se quedan atrás los quesos de oveja y cabra que ofrece la zona sur de Extremadura. Elaborados de forma artesanal y procedentes de animales alimentados en la dehesa, tienen como resultado uno de los bocados más exquisitos que puedan probarse. Para despedir un buen encuentro a mesa y mantel, nada mejor que una singular repostería cuya oferta de dulces artesanales va desde los famosos faroles, gañotes y prestines a las tortas de chicharrones o las deliciosas perrunillas. Por supuesto, todo de elaboración artesanal. Esta amplia y exquisita diversidad de productos invita, sin dilación, a una urgente ruta gastronómica con paradas imprescindibles en la Campiña Sur extremeña y en tierras andaluzas.

  3. 13

    Vila Nova de Milfontes, entre el mar y el silencio

    Traspasar la frontera española y adentrarse en tierras lusas es experimentar casi de inmediato un cambio en los biorritmos. En Portugal el tiempo parece transcurrir más despacio. A la vez, su gente trasmite esa mezcla de serenidad y hospitalidad tan valorada por el viajero.   Vila Nova de Milfontes Son muchas las cualidades que hacen de Portugal un destino privilegiado. Entre ellas, sin duda, el descanso.  En pocas palabras, Portugal es el lugar perfecto para alejarse del mundanal ruido, relajarse y recargar las pilas. Entre tantos rincones hay uno muy especial: Vila Nova de Milfontes. Este pequeño pueblecito está situado en pleno parque natural, en la desembocadura del río Mira y a unos quince kilómetros al sur de la costa de Porto Covo. Vila Nova de Milfontes atesora multitud de placeres entre sus callejuelas estrechas con tradicionales y coquetas casitas bajas, adornadas de preciosas buganvillas color fucsia.  La gastronomía es uno de ellos, también sus espectaculares playas y sus paisajes vírgenes. Gastronomía En el país del bacalao, no todo se restringe al pescado -que desde luego es uno de los platos obligatorios- también cuenta con una exuberante oferta de frutas, verduras frescas y gran variedad de quesos. Importante la tradición repostera con el caramelo como ingrediente central, o la canela, uno de los sabores preferidos de los cocineros portugueses, desde la floreciente época imperial de Portugal, cuando los navegantes traían y llevaban alimentos desde las vastísimas colonias. Una de las visitas ineludibles en Vila Nova de Milfontes es el mercado de abastos. En él, encontraremos exquisiteces que forman parte de la dieta de la zona como el marisco, uno de los favoritos en restaurantes y bares de la zona. Puede tomarse como plato único o en las tradicionales “cataplanas” de arroz con marisco. Otro de los privilegios que proporciona la productiva tierra portuguesa es el vino, no en vano se trata del sexto país productor de vinos del mundo. Es precisamente esta zona sur de la costa atlántica, Alentejo, donde se encontraron restos de recipientes que indican que los romanos ya fabricaban vino aquí allá por el siglo II d.C. Los mejores tintos de esta zona son una mezcla de cepas: tinta roriz del Douro, castelar francês y trincadeira.

  4. 12

    Gran Canaria: cinco destinos imprescindibles para descubrir una isla de contrastes

    Pocos lugares en el mundo concentran en un solo territorio una variedad tan asombrosa de paisajes, climas y experiencias como Gran Canaria. Desde las playas con arenas doradas de Maspalomas hasta los pinares del Tamadaba, pasando por los típicos barrios con sabor colonial de Las Palmas, el visitante puede recorrer, en apenas dos horas de coche, un pequeño continente en miniatura. Y es que la isla combina historia, patrimonio, naturaleza y vida moderna con una armonía singular que sorprende al turista. Aquí tienes cinco lugares imprescindibles para comprender su esencia: Las Palmas de Gran Canaria, Arucas, Maspalomas, el Parque Natural de Tamadaba y Teror.

  5. 11

    El sabor de la Semana Santa en Andalucía

    Con la llegada de la primavera las ciudades y pueblos andaluces se transforman y hasta el más sobrio rincón adquiere una luz especial. Más allá de su aspecto, rebosante de alegría y color, cada lugar se torna una verdadera explosión para los sentidos: las calles se perfuman de azahar y tradiciones centenarias, como la Semana Santa, se hacen con el espacio público para pasear sus mejores tallas al son de cornetas y tambores. Pero, el folclore de los pueblos del sur trasciende de lo estético para sumergirse en otros placeres. El paladar es uno de ellos. La gastronomía forma parte del acervo cultural del lugar y de su gente.  En el mes de la floración, el sabor dulce es el protagonista del patrimonio culinario. La cocina andaluza es una herencia generacional que ha ido pasando de madres a hijas hasta convertirse en un legado tan valioso que sus recetas, en ocasiones, se guardan en secreto para sorprender con sus matices. Con el tiempo, los conocidos dulces de Cuaresma han conseguido saltar de los fogones de nuestras abuelas y de los más restringidos conventos para terminar aterrizando en las cocinas industriales y conquistar los escaparates de los comercios más selectos. El deleite que nuestras recetas provocan en aquellos que visitan nuestra tierra por estas fechas forma parte de una experiencia única y singular. El origen de estos dulces hunde sus raíces en el ayuno que solía practicarse durante la Cuaresma, cumpliendo estos la función de sustituir a la carne. Y el bocado estrella durante los meses de marzo y abril es, sin lugar a duda, la famosa torrija que, lejos de ser exclusiva del sur, puede degustarse en distintas versiones en muchos otros lugares más allá de Despeñaperros, incluso del Pirineo. La torrija, cocinada a base de pan duro, azúcar, miel, huevos y leche o vino, tiene su origen en el siglo XV y no siempre fue una exquisitez, pues está vinculada a los tiempos de hambruna por ser un alimento altamente calórico, a la vez que sus ingredientes son poco costosos. Aunque la geografía andaluza, desde Huelva hasta Almería, comparte gran parte de su recetario, también marca sus preferencias por zonas. Mientras en Almería la leche frita tiene gran éxito, en Cádiz se decantan por la alpistera, muy típica de Sanlúcar de Barrameda. La primera se elabora con leche, azúcar, canela, limón, maicena y huevo y para la segunda se utilizan yemas de huevo, anís o matalahúva, ralladura de limón, azúcar y harina de trigo. En Córdoba, los más golosos prefieren el gajorro, dulce de origen egabrense cuya receta precisa también de azúcar, huevos, limón, canela y harina tamizada, pero además añadiremos aceite de oliva y vainilla líquida.  Uno de los favoritos en Granada es el borrachuelo, elaborado con aceite de oliva virgen extra, harina, azúcar y una buena dosis de vino blanco. La repostería onubense, con una clara influencia lusa, hace de la coca ayamontina una de sus recetas más sabrosas estos días. En ella predomina la almendra cruda y se elabora con vino blanco, harina de trigo, aceite de oliva, ralladura de limón, azúcar, cabello de ángel, clavos de olor, canela en polvo, anís y ajonjolí. En Jaén, el hornazo hace su agosto en Pascua, elaborado a base de distintas harinas y levaduras, huevos, aceite de oliva virgen extra, agua, anís o matalahúva y sal. En la capital hispalense, después de las torrijas, triunfan los pestiños hechos con ingredientes tan deliciosos como el anís dulce, matalahúva tostada, miel, ajonjolí, vino blanco, canela, limón, aceite de oliva y de girasol y harina. Finalmente, Málaga, que también bebe los vientos estos días por un buen bocado dulce, cuenta entre sus preferidos con los espectaculares huesos de santo. En la Semana Santa malagueña se ha hecho imprescindible este mazapán azucarado con relleno de crema, mermelada o trufa. Olvídense de la báscula por unos días, déjense llevar por la música celestial y el aroma de las calles y disfruten de los suculentos manjares que el sur les ofrece.

  6. 10

    Seis explosiones florales de lo más artístico

    Cada estación es como un nuevo capítulo del año. El que corresponde a la primavera viene acompañado de un espectáculo que conviene no dejar pasar de largo. La llamada floración es todo un chute de color, fragancia y alegría para el disfrute de los sentidos. Grandes artistas a lo largo de la historia han sido incapaces de resistirse a la belleza enigmática de las flores. Por eso muchos de los impresionantes paisajes que surgen con las diversas floraciones han quedado inmortalizados en reconocidas obras de arte. Te propongo seis floraciones que no olvidarás fácilmente. ¡No dejes la cámara atrás! Amapolas La floración de la amapola suele tener lugar durante las primeras semanas de mayo y has de estar atento porque duran muy poco en flor. Las imágenes que podemos disfrutar en rincones como el municipio de Polán (Toledo), con más de 40 hectáreas donde crece esta flor, nada tienen que envidiar al famoso cuadro Campo de amapolas de Vincent Van Gogh. A caballo entre el realismo y el romanticismo, se encuentra la obra literaria “La Dama de las Camelias”, de Alexandre Dumas. Esta dama parisina fue también recreada por uno de los máximos exponentes del Art Nouveau, Alfons Mucha, en su famoso cartel La Dame aux camélias. La inspiradora flor que acompañaba siempre a Rose-Alphonsine Plessis (verdadero nombre de la protagonista de la novela) abunda en tierras gallegas. Cerca de 8.000 tipos distintos de camelias decoran jardines de edificios oficiales, palacios y domicilios particulares. La camelia cuenta en Galicia incluso con sus propias rutas turísticas. El color lila en los trazos impresionistas del genio Claude Monet es difícilmente superable. Pero os aseguramos que las bellísimas fotos que podréis tomar en los campos de lavanda del municipio de Brihuega (Guadalajara) causarán sensación a la vuelta.  La lavanda, que cuenta con más cuarenta variedades, produce un particular aroma fresco y puro. Sus propiedades relajantes ya convirtieron en la Edad Antigua a esta planta en una de las preferidas para perfumar distintas estancias. Su floración suele iniciarse en primavera y se prolonga hasta el verano. El marco geográfico que os proponemos, ubicado en la Alcarria, además cuenta en el mes de julio con un festival anual con la lavanda como protagonista. El azahar, flor de la naranja y del limonero, tiene propiedades sedantes. Su aroma es tan intenso que llega a embriagar grandes y pobladas ciudades. Es una flor muy vinculada a la zona del levante, así como al sur de España y norte de África. Su floración suele coincidir con la Semana Santa, por lo quela cita ideal con ella tiene lugar en esas fechas en Sevilla. Os recomendamos un paseo por la zona de la Catedral y el Barrio de Santa Cruz, donde hay una alta concentración de naranjos (naranjos amargos, estupendos para la mermelada, pero no para comer). Sorolla recreó esta flor en su obra costumbrista El patio de azahar, una escena valenciana. Girasoles                La flor del girasol, tan peculiar y llamativa, ha sido motivo principal en las obras de diversos pintores: de nuevo, Van Gogh o Monet, pero también Henri Matisse (Bouquet of Sunflowers, 1897). Aunque son originarios de América del Norte, hoy están extendidos por todo el mundo. Se les suele relacionar con la llegada del verano pues su floración se produce en junio. Su fruto, las pipas de girasol, que ha dado para largas horas de entretenimiento, hoy también hace las delicias de innovadores chefs.  Uno de los lugares ideales para fotografiar campos de girasoles es la provincia de Cádiz. La flor del cerezo es, quizás, una de las más bellas y exóticas, su floración tiene lugar en la primavera. Está muy vinculada a la cultura oriental y, por su brevísima floración, se asocia a lo efímero y pasajero, a la fragilidad de la vida. Japón es el destino top para disfrutar de este pálido y elegante espectáculo.

  7. 9

    Alberobello, la belleza en construcción

    En el imaginario tacón de la bota que representa la geografía italiana se encuentra Alberobello, uno de esos enclaves de lo más peculiar. Concretamente su ubicación es la apulense provincia de Bari El municipio presenta una estética en la que destaca la acumulación de originales tejados en forma de cono que corresponden a los conocidos como trullos. Se trata de un tipo de casas, por así decirlo, a medio construir: a base de piedra seca, superpuesta y sin fijar con cemento. Afirmar que el paisaje que conforman estos bellísimos trullos, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, tiene su origen en la evasión de impuestos podría parecer ficción, pero no lo es. Su historia se remonta al medievo, cuando a la zona llegaron algunos campesinos con el ánimo de cultivar la tierra. Sin embargo, asentarse en ella implicaba el pago de un alto impuesto al Reino de Nápoles, algo que consiguieron evitar gracias al propietario del feudo. Fue este, el Conde de Conversano, quien les sugirió este tipo de edificación que sería fácilmente «desmontable» en caso de inspección.

  8. 8

    Gibraltar: tan lejos, tan cerca

    Hay viajes que empiezan en una línea dibujada en el suelo. Entre La Línea y Gibraltar, el paso es breve, casi simbólico, pero el cambio impacta: el inglés entra en los rótulos, aparecen bobbies en las esquinas, asoman cabinas de teléfono y buzones rojos, y el pulso urbano adopta otro compás. El sol, el viento y la luz son los mismos del Estrecho, pero el decorado cambia, y lo hace con una naturalidad que sorprende al viajero. Se trata de un destino pequeño de apenas seis kilómetros cuadrados, capaz de condensar en muy poco espacio cuevas habitadas en la Prehistoria por neandertales, castillos medievales, túneles de guerra, macacos en libertad, miradores de vértigo y plazas para ver la vida pasar con una cerveza artesanal elaborada en el mismo Peñón; porque Gibraltar no es solo un punto geográfico simbólico, sino una experiencia que conjuga el legado británico con la vida andaluza, un espacio donde conviven paisajes, pasados diversos y una identidad vibrante. Más allá de lo turístico, Gibraltar refleja una historia de fronteras, de soberanía disputada, de identidad híbrida. Admirarlo implica prestar atención a sus detalles: su museo, sus cuevas, esos pasillos militares excavados, su población y su cultura que no es del todo británica ni española, sino algo propio.

  9. 7

    Escuchar Sevilla: la música que nunca se fue

    Sevilla es una ciudad que se ha contado tantas veces que una podría pensar que ya no guarda secretos. Sin embargo, basta con cambiar el sentido por el que se entra en ella. No mirarla, sino escucharla. Cada primavera, cuando el calendario empieza a rozar la Semana Santa y la ciudad afina su pulso, ocurre algo que no hace ruido, pero deja huella: Sevilla vuelve a sonar como lo hizo siglos atrás. Ese momento tiene nombre propio: el Festival de Música Antigua de Sevilla (FeMÀS), una de las citas culturales más consolidadas del país y con reconocimiento internacional. No se trata de un evento que irrumpa ni que reclame atención a gritos. Esta convocatoria se desliza por la ciudad con naturalidad, aparece en iglesias, en salas, en espacios históricos que el visitante cree conocer hasta que la música los transforma. Y entonces sucede algo sencillo y poderoso: uno descubre que la música antigua no es lejana ni solemne, sino cercana, emocional y profundamente ligada a la vida contemporánea.

  10. 6

    Cinco mujeres por recordar, cinco tumbas por visitar

    Ya desde el principio de los tiempos, un acontecimiento natural e inherente a cualquier ser vivo como es la muerte, ha estado revestido de un halo de misterio para el ser humano. Afrontar el final de la vida de algún ser querido o de alguien admirado suele ir acompañado de algo más que un ritual de despedida. Es así como, según cada cultura, cada religión o incluso cada entorno familiar, se hace gala de una serie de particulares cultos. En España, la visita a los cementerios solía reducirse a determinadas fechas concretas y a un ámbito más bien privado. Sin embargo, en los últimos tiempos, nuestro país va dejando atrás una cierta superstición heredada de otras épocas para incorporarse a la tendencia de países y ciudades donde visitar la necrópolis forma parte del hábito turístico. Y es que existen verdaderas bellezas arquitectónicas que merecen ser visitadas como el cementerio Père-Lachaise, en París, o el de La Recoleta, en Buenos Aires. Entre las motivaciones de moda para acudir al camposanto está la curiosidad por conocer el lugar donde está enterrado algún ídolo o personaje famoso. Hemos seleccionado cinco tumbas muy visitadas de mujeres que han marcado la historia en distintos espacios.

  11. 5

    Magia y silencio en la Sierra de Huelva

    Los primeros meses del año son perfectos para conectar con la naturaleza, mejorar el ejercicio físico y cumplir con el propósito de llevar una vida más sana. Una escapada a algunas de las maravillosas zonas rurales que existen en Andalucía es nuestra propuesta de hoy. Un destino lleno de magia y de silencio: la Sierra de Huelva. Ubicada en el extremo occidental de Sierra Morena, está conformada por veintinueve pueblecitos, cada uno con un encanto especial. En la serranía onubense, además de disfrutar de un entorno libre de polución donde se respira aire sano y mucha paz, estaremos en pleno Parque Natural, rodeados de su maravillosa vegetación y de la fauna autóctona.

  12. 4

    San Valentín: cinco ciudades para el amor

    Llega San Valentín y nada más necesario que una escapada con nuestra pareja. Os proponemos cinco destinos románticos donde desconectar y vivir momentos inolvidables.

  13. 3

    Un café en cada esquina del mundo

    El café es la segunda bebida más consumida en el mundo. Hacemos un repaso por los orígenes, popularización y tipos. También recomendamos países y lugares donde disfrutar del sabor torrado más popular de nuestros tiempos. Así, viajamos a Viena, Irlanda, Italia, América o Turquía recomendando cafeterías, estaciones, hoteles, etc.

  14. 2

    La máscara, el rostro oculto del carnaval

    La máscara es uno de los símbolos más reconocibles del carnaval. A lo largo de la historia, desde la Edad Antigua, tanto su significado como su uso han ido evolucionando acompañando a los tiempos. Aunque tendemos a relacionar el carnaval con eventos lúdicos acompañados de ritmo y alegría, también existen algunos acontecimientos algo macabros en torno a esta festividad.

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