Hipolito Choy's Podcast

PODCAST · religion

Hipolito Choy's Podcast

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo

  1. 85

    homilía 18 febrero

    † Lectura del santo Evangelio según san Lucas (9, 22-25) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”. Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?” Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  2. 84

    homilía 17 febrero

    † Lectura del santo Evangelio según san Mateo (6, 1-6.16-18) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  3. 83

    homilía 16 febrero

    † Lectura del santo Evangelio según san Marcos (8, 14-21) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”. Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”. Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?” Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió: “¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?” Le respondieron: “Siete”. Entonces él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  4. 82

    homilía 14 febrero

    † Lectura del santo Evangelio según san Lucas (6, 17. 20-26) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús descendió del monte con sus discípulos y sus apóstoles y se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Mirando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Dichosos ustedes los que lloran ahora, porque al fin reirán. Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas. Pero, ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen ahora su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora, porque después tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena! ¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!” Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  5. 81

    homilía 12 febrero

    † Lectura del santo Evangelio según san Marcos (7, 31-37) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. El lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “¡Effetá!” (que quiere decir “¡Abrete!”). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad. El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  6. 80

    homilía 11 febrero

    † Lectura del santo Evangelio según san Marcos (7, 24-30) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies. Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: “Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. La mujer le replicó: “Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”. Entonces Jesús le contestó: “Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija”. Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  7. 79

    homilía 10 febrero

    † Lectura del santo Evangelio según san Marcos (7, 14-23) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro”. Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. El les dijo: “¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?” Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos. Luego agregó: “Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  8. 78

    homilía 09 febrero

    † Lectura del santo Evangelio según san Marcos (7, 1-13) En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?”(Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas). Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”. Después añadió: “De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre’. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  9. 77

    homilía 07 febrero

    Lucas 5, 1-11 En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro, y echad las redes para pescar." Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes." Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador." Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres." Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron. PALABRA DEL SEÑOR

  10. 76

    homilía 06 febrero

    Marcos 6,30-34 En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: "Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco." Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma. PALABRA DEL SEÑOR

  11. 75

    homilía 05 febrero

    Marcos 6,14-29 En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: "Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él." Otros decían: "Es Elías." Otros: "Es un profeta como los antiguos." Herodes, al oírlo, decía: "Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado." Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras, que te lo doy." Y le juró: "Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino." Ella salió a preguntarle a su madre: "¿Qué le pido?" La madre le contestó: "La cabeza de Juan, el Bautista." Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: "Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista." El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron. PALABRA DEL SEÑOR

  12. 74

    homilía 04 febrero

    Marcos 6,7-13 En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: "Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa." Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. PALABRA DEL SEÑOR

  13. 73

    homilía 03 febrero

    Evangelio † Lectura del santo Evangelio según san Marcos (6, 1-6) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?” Y estaban desconcertados. Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  14. 72

    homilía 02 febrero

    † Lectura del santo Evangelio según san Lucas (2, 22-40) Gloria a ti, Señor. Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones. Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”. El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”. Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  15. 71

    homilía 26 enero

    Evangelio según San Marcos 3,31-35. Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: "Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera". El les respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?". Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre". Palabra del Señor

  16. 70

    homilía 22 enero

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 13–19 13Después subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, 14y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar 15con el poder de expulsar a los demonios. 16Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; 17Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; 18luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, 19y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. Palabra del Señor.

  17. 69

    homilía 21 enero

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 1–6 7Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. 8Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. 9Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara. 10Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo. 11Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". 12Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto. Palabra del Señor.

  18. 68

    homilía 20 enero

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 1–6 1Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. 2Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo. 3Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: "Ven y colócate aquí delante". 4Y les dijo: "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". Pero ellos callaron. 5Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada. 6Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él. Palabra del Señor.

  19. 67

    homilía 19 enero

    Marcos 2, 23-28 Un sábado atravesaba el Señor un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le dijeron: "Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?" El les respondió: "¿No habéis leído nunca lo que hizo David cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros". Y añadió: "El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado". Palabra del Señor

  20. 66

    homilía 12 enero

    Marcos 1, 21-28 Llego Jesús a Cafarnaúm y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús lo increpó: "Cállate y sal de él". El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: "¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen". Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea. Palabra del Señor

  21. 65

    homilía 03 enero

    Evangelio Mateo 2, 1–12 1Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo". 3Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. 4Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. 5“En Belén de Judea, -le respondieron-, porque así está escrito por el Profeta: 6"Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel"”. 7Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 8los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje". 9Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. 10Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, 11y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra. 12Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino. Palabra del Señor

  22. 64

    homilía 01 enero

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 16–21 16Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. 17Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, 18y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores. 19Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. 20Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido. 21Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se el puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción. Palabra del Señor.

  23. 63

    homilía 31 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 1, 67–69 1Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2Al principio estaba junto a Dios. 3Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. 4En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. 6Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 7Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. 8El no era luz, sino el testigo de la luz. 9La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. 10Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. 11Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. 12Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. 13Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. 14Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 15Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo". 16De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: 17porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre Palabra del Señor.

  24. 62

    homilía 30 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 2, 22. 36–40 22Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. 36Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casa en su juventud, había vivido siete años con su marido. 37Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. 38Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. 39Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. 40El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él. Palabra del Señor.

  25. 61

    homilía 27 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 41–52 41Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. 42Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, 43y acababa la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. 44Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. 45Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. 46Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Y todos los que los oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. 48Al ver, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". 49Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". 50Ellos no entendieron lo que les decía. 51El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. 52Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres. Palabra del Señor.

  26. 60

    homilía 24 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 67–69 67Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente: 68“Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo, 69y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, 70como lo había anunciado mucho tiempo antes, por boca de sus santos profetas, 71para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. 72Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, 73del juramento que hizo a nuestro padre Abraham 74de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, 75lo sirvamos en santidad y justicia, bajo su mirada, durante toda nuestra vida. 76Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, 77para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; 78gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, 79para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz”. Palabra del Señor.

  27. 59

    homilía 23 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 57–66 57Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. 58Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. 59A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; 60pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan". 61Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre". 62Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. 63Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados. 64Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. 65Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. 66Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?". Porque la mano del Señor estaba con él. Palabra del Señor.

  28. 58

    homilía 22 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 46–55 46María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, 47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, 48porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! 50Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. 51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 52Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 53Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. 54Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre". Palabra del Señor.

  29. 57

    homilía 20 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 39–45 39En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 40Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 43¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor". Palabra del Señor.

  30. 56

    homilía 19 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 5–25 5En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón. 6Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. 7Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada. 8Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, 9le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. 10Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. 11Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. 13Pero el Ángel le dijo: "No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. 14El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, 15porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, 16y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. 17Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto". 18Pero Zacarías dijo al Ángel: "¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada". 19El Ángel le respondió: "Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. 20Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo". 21Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario. 22Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. El se expresaba por señas, porque había quedado mudo. 23Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. 24Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses. 25Ella pensaba: "Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres". Palabra del Señor.

  31. 55

    homilía 18 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 1, 18–24 18Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no han vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. 19José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. 20Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. 21Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. 22Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: 23“La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel”, que traducido significa: “Dios con nosotros”. 24Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa. Palabra del Señor.

  32. 54

    homilía 17 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 1, 1–17 1Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: 2Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. 3Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Aram; 4Aram, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. 5Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; 6Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. 7Salomón fue padre de Roboam; Roboam, padre de Abías; Abías, padre de Asá; 8Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Joram; Joram, padre de Ozías. 9Ozías fue padre de Joatam; Joatam, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; 10Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Josías; 11Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. 12Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; 13Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacim; Eliacim, padre de Azor. 14Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquim; Aquim, padre de Eliud; 15Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. 16Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. 17El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones. Palabra del Señor.

  33. 53

    homilía 16 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 7, 19–23 19Los envió a decir al Señor: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”. 20Cuando se presentaron ante él, le dijeron: “Juan el Bautista nos envía a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?””. 21En esa ocasión, Jesús curó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos. 22Entonces respondió a los enviados: “Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. 23¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de escándalo!”. Palabra del Señor.

  34. 52

    homilía 15 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 21, 28–32 28“¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña”. 29El respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. 30Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: “Voy, Señor”, pero no fue. 31“¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?”. “El primero”, le respondieron. Jesús les dijo: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. 32En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él”. Palabra del Señor.

  35. 51

    homilía 11 diciembre

    Mateo 11,16-19 En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: "Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado." Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: "Tiene un demonio." Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores." Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios." PALABRA DEL SEÑOR

  36. 50

    homilía 10 diciembre

    Mateo 11,11-15 En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche." PALABRA DEL SEÑOR

  37. 49

    homilía 09 diciembre

    Evangelio denuestro Señor Jesucristo según San Mateo 11, 28–30 Jesús tomó la palabra ydijo: 28Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yolos aliviaré. 29Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí,porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. 30Porquemi yugo es suave y mi carga liviana. Palabra del Señor.

  38. 48

    homilía 08 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 26–38 ¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo 26En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. 28El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". 29Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 30Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". 34María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". 35El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 36También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 37porque no hay nada imposible para Dios". 38María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó. Palabra del Señor.

  39. 47

    homilía 04 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 27–31 27Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David". 28Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor". 29Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído". 30Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa". 31Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región. Palabra del Señor.

  40. 46
  41. 45

    homilía 03 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 21. 24–27 21No son los que me dicen: "Señor, Señor", los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 24Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. 25Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. 26Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena". 27Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande". Palabra del Señor.

  42. 44

    homilía 02 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 15, 29–37 29Desde allí, Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. 30Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó. 31La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel. 32Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino". 33Los discípulos le dijeron: "¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?". 34Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tienen?". Ellos respondieron: "Siete y unos pocos pescados". 35El ordenó a la multitud que se sentara en el suelo; 36después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud. 37Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas. Palabra del Señor.

  43. 43

    homilía 01 diciembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 10, 21–24 21En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. 22Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar". 23Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: "¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! 24¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!". Palabra del Señor.

  44. 42

    homilía 27 noviembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 29–33 29Y Jesús les hizo esta comparación: "Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol. 30Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. 31Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca. 32Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. 33El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Palabra del Señor.

  45. 41

    homilía 26 noviembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 20–28 Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida: 20Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima. 21Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella. 22Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse. 23¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo. 24Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento. 25Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. 26Los hombres desfallecerán de miedo porque sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. 27Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. 28Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación. Palabra del Señor.

  46. 40

    homilía 24 noviembre

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 21, 5–9 5Algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: 6“De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”. 7Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va suceder?”. 8Jesús respondió: “Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: “Soy yo”, y también: “El tiempo está cerca”. No los sigan. 9Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin”. Palabra del Señor.

  47. 39

    homilía 17 noviembre

    Evangelio Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 19, 1–10 El Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido 1Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. 2Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. 3El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. 4Entonces se adelantó y subió a un sicómoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí, 5Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa". 6Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. 7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Se ha ido a alojar en casa de un pecador". 8Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más". 9Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombres es un hijo de Abraham, 10porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido". Palabra del Señor.

  48. 38

    homilía 15 noviembre

    Aleluya: Lucas 21, 36 “Aleluya. Aleluya. Estén prevenidos y oren incesantemente: así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre. Aleluya.” Evangelio Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 13, 24–32 Enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales 24En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, 25las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. 26Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. 27Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte. 28Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. 29Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. 30Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. 31El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre. Palabra del Señor.

  49. 37

    homilía 14 noviembre

    Aleluya: Cfr. 2 Tesalonicenses 2, 14 “Aleluya. Aleluya. Dios nos llamó, por medio del Evangelio, para que poseamos la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.” Evangelio Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 18, 1–8 Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos aunque los haga esperar? 1Después le enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse: 2"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; 3y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: "Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario". 4Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: "Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, 5pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme"." 6Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto. 7Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar? 8Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?". Palabra del Señor.

  50. 36

    homilía 08 noviembre

    Aleluya: Mateo 5, 3 “Aleluya. Aleluya. Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.” Evangelio Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 38–44 Esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros 38Jesús enseñaba a la multitud: “Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas 39y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; 40que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad”. 41Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia. 42Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. 43Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, 44porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir”. Palabra del Señor.

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Evangelio de nuestro Señor Jesucristo

HOSTED BY

Hipolito Choy

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