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313
313. Ataque de Lisias y cartas otorgando la paz a los judíos
Lisias, ministro del rey, reunió alrededor de ochenta mil hombres y marchó contra los judíos con el propósito de hacer de la ciudad una residencia para los griegos, imponer el mismo tributo al Templo que a los demás santuarios de los gentiles y poner en venta cada año el sumo sacerdocio. No pensaba en absoluto en el poder de Dios, sino que quería hacer de Jerusalén una ciudad de paganos. Pero tras sufrir una derrota en la ciudad de Bet-Sur, comprendió que los hebreos eran invencibles porque Dios estaba con ellos y envió una embajada para alcanzar un acuerdo de paz que permitiera a los judíos vivir según sus costumbres.
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312
312. Purificación del Templo e institución de la fiesta de la Dedicación
Macabeo y sus compañeros, guiados por el Señor, recuperaron el Templo y la ciudad. Después de purificar el Templo ofrecieron sacrificios tras una interrupción de dos años. Levantaron también el altar del incienso, las lámparas y la ofrenda de los panes. Después, postrados en tierra, pidieron al Señor que nunca más cayeran en tales desgracias, sino que, si alguna vez pecaban, fueran corregidos por Él con clemencia sin ser entregados a los blasfemos y bárbaros gentiles. A continuación, con un decreto y en consejo público, establecieron para toda la nación judía celebrar cada año esta fiesta de la Dedicación.
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311
311. Primeras victorias de Judas y muerte de Antíoco Epífanes
Tras reclutar un ejército entre los que permanecían fieles al Señor, Judas suplica al Señor que mirara al pueblo pisoteado por todos y se compadeciese del Templo profanado por hombres impíos; que tuviera misericordia de la ciudad devastada y a punto de quedar arrasada; que escuchara el grito de la sangre que clamaba hasta Él; que recordase la injusta muerte de niños inocentes y las blasfemias proferidas contra su nombre; y que mostrase su odio al mal. Judas y su ejército, con la ayuda del Señor, vencieron al ejército de Nicanor. Antíoco, al conocer la noticia, enfermo de ira y acabó muriendo de forma miserable.
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310
310. Martirio de siete hermanos con su madre (3) y reacción militar de Judas.
Tanto la madre como el hermano menor reafirman la doctrina anterior; pero éste último ofrece un aspecto nuevo, afirmando que la muerte aceptada por los justos tiene un valor expiatorio en favor de todo el pueblo. La afirmación del valor expiatorio de la muerte de los mártires nos prepara para comprender el valor redentor de la muerte de Jesucristo. Aunque hemos de tener en cuenta que Cristo, con su muerte, no sólo detiene el castigo merecido por todos los hombres, sino que, por su gracia, hace justos ante Dios a los hombres pecadores. Judas formó un ejército organizado para luchar contra Nicanor, quien tenía la orden del rey de ejecutar a toda la raza de los judíos.
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309
309. Martirio de siete hermanos con su madre (2)
Comentamos hoy el martirio del hermano menor y de su madre, que representa proféticamente a la santa Iglesia, quien engendra hijos espirituales para Dios. La madre, viendo morir a sus siete hijos en el plazo de un día, lo soportaba con serenidad gracias a la esperanza en el Señor y exhortaba, en su lengua patria, a cada uno de ellos a que aceptaran la muerte para que, en el tiempo de la misericordia, los pudiera recuperar a todos.
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308
308. Martirio de siete hermanos con su madre (1)
El martirio de los siete hermanos es uno de los pasajes más conocidos de la historia de los Macabeos. La valentía de estos jóvenes aparece co¬mo consecuencia del buen ejemplo dado por el escriba Eleazar. La intervención de la madre divide la escena en dos partes: La primera con el martirio de los seis hermanos mayores y la segunda con el martirio del menor y de la madre. En este programa comentamos el martirio de los seis hermanos mayores. Veremos cómo aparece progresivamente la afirmación de la resurrección de los justos y el castigo de los malvados.
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307
307. Martirio y ejemplo de Eleazar
Para atemorizar a los judíos, intentan forzar al escriba Eleazar, hombre de avanzada edad y de aspecto muy venerable, a comer carne de cerdo metiéndosela a la fuerza en la boca. Pero Eleazar, prefiriendo una muerte gloriosa a una vida ignominiosa, se adelanta voluntariamente al suplicio escupiendo el bocado. Los encargados del impío banquete sacrificial, como conocían a Eleazar desde hacía mucho tiempo, le piden que finja comer de la carne del sacrificio para librarse de la muerte. Pero Eleazar responde que fingir no es digno de su edad, y que prefiere entregar la vida, dejando a los jóvenes un noble ejemplo de morir voluntaria y noblemente por las santas y venerables leyes.
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306
306. Colocación de la estatua de Zeus en el Templo y prohibición del judaísmo
Tras saquear el Templo, el rey Antíoco envía a Jerusalén a Apolonio con la orden de matar a todos los varones de edad adulta y de vender a las mujeres y a los niños y deja como gobernadores a Filipo en Jerusalén, a Andrónico en Garizim y a Menelao como sumo sacerdote. Más tarde, envía a un anciano ateniense para obligar a los judíos a abandonar las leyes de sus padres y para profanar el Templo de Jerusalén dedicándolo a Zeus Olímpico, y el de Garizim a Zeus Hospitalario. El Templo se llenó de desenfreno y orgías y se emitió un decreto por el que se ordenaba la muerte de aquellos judíos que no quisieran acoger las costumbres griegas. Judas Macabeo y sus compañeros se retiran a las montañas para no incurrir en profanación.
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305
305. Muerte de Onías y saqueo del Templo
Pasados tres años, Melenao, que ni siquiera pertenecía a la tribu sacerdotal, usurpa el sumo sacerdocio a Jasón. Menelao ejerce el poder despóticamente y, para pagar el dinero que había prometido al rey por su nombramiento como sumo sacerdote, roba unos objetos del Templo. Onías se lo reprocha y Menelao ordena su muerte. Tras muchos robos sacrílegos, el pueblo se rebela y comienza un juicio contra Menelao. Menelao compra a Tolomeo Dorimenes, quien convence al rey de que es inocente y todos los que habían defendido la ciudad, el pueblo y los objetos sagrados, son condenados a muerte. El rey Antíoco, tras una segunda expedición a Egipto, entra en Jerusalén y saquea el Templo de Jerusalén.
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304
304. Usurpación del sumo sacerdocio y helenización de Jerusalén
Simón, prefecto del Templo, comienza a calumniar abiertamente al sumo sacerdote Onías. Éste, viendo el peligro de una guerra civil, pide ayuda al rey Seleuco para alcanzar la paz. Pero el rey Seleuco es asesinado por Heliodoro y cuando Antíoco IV Epífanes sube al trono, Jasón, hermano de Onías, adquiere para sí el sumo sacerdocio mediante la corrupción. Jasón introduce las costumbres griegas contrarias a la Ley y es tal la paganización del pueblo elegido que Jerusalén acaba participando en los juegos quinquenales de Tiro y haciendo sacrificios a Hércules.
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303
303. Intento frustrado de Heliodoro de profanar el Templo
El autor del libro afirma que gracias a la piedad del sumo sacerdote Onías, los habitantes de Jerusalén vivían completamente en paz y se mantenían fieles a la Ley del Señor. Incluso Seleuco, rey de Asia, sufragaba todos los gastos relativos al servicio de los sacrificios. Pero Simón, prefecto del Templo y judío proclive a las costumbres griegas, al no poder imponerse a Onías, acude a Apolonio, jefe militar de Celesiria y Fenicia, para informarle sobre el tesoro del Templo. Apolonio avisa al rey, quien envía a Heliodoro para confiscar todas las riquezas del Templo. El pueblo horrorizado suplica al Señor que mantenga a salvo los depósitos del Templo. Ante semejante panorama, Dios interviene milagrosamente.
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302
302. Propósito de II Macabeos
El propósito del segundo libro de los Macabeos es mostrar cómo se desarrollaron los hechos que llevaron a cabo la liberación del judaísmo y la institución de la fiesta de la Dedicación del Templo. Antes de comenzar la narración, el autor desvela la fuente de la que ha extraído sus datos, es decir, los cinco libros de Jasón de Cirene. El autor también desvela la forma en que va a proceder, la cual consiste en proporcionar deleite a los que deseen leer, facilidad a quienes quieran aprender de memoria y utilidad a todos los lectores, dejando la exactitud de cada detalle a los historiadores y esforzándose en seguir las reglas de un resumen.
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301
301. Muerte de Simón y comienzo de II Macabeos
Tolomeo, yerno de Simón, acaba con la vida del Macabeo y de sus hijos Matatías y Judas. Con Juan Hicarno se inicia la dinastía de los Asmoneos. El segundo libro de los Macabeos comienza con dos cartas dirigidas por los judíos de Jerusalén a los de Egipto en las que se refleja la comunión entre ambos, que se fundamenta en que todos participan igualmente de la Alianza de Dios con los patriarcas y por este motivo deben celebrar en común la fiesta de la Dedicación del Templo de Jerusalén, llamada también fiesta «de las Tiendas del mes de Kisleu» o «de los Tabernáculos» por su semejanza con la de los Tabernáculos.
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300
300. Juan Hircano, hijo de Simón, al frente de los judíos
Antíoco VII, hijo de Demetrio II, corrobora a Simón todas las exenciones de impuestos que le habían concedido sus predecesores, le autoriza a acuñar moneda propia, le confirma que Jerusalén y el Santuario permanecerán libres y le condona todas las deudas presentes y futuras. Sin embargo, cuando ve que no necesita a Simón para luchar contra Trifón, quebranta todo lo que había acordado enemistándose con él y atacándole. Juan Hircano, hijo de Simón, logra detener a los enemigos, obteniendo la victoria sobre ellos.
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299
299. Muerte de Jonatán y elección de Simón
Trifón finalmente mata al rey Antíoco VI y reina en su lugar. Simón se enfrenta a Trifón, quien ataca Judea y mata a Jonatán al que tenía prisionero. Entonces Simón busca la amistad de Demetrio II, que dominaba en algunas regiones del imperio, y consigue de él la plena independencia política. Se adueña además de Gazara y toma la Ciudadela en Jerusalén. Todo esto motiva el encendido elogio que le tributa el autor de este libro. Simón además renueva los tratados de paz con Roma y Esparta y recibe la alabanza del pueblo en una amplia inscripción conmemorativa.
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298
298. Traición de Trifón y muerte de Jonatán
Es el momento propicio para ratificar los tratados con Roma y Esparta, y así lo hace Jonatán, que sigue luchando contra las tropas de Demetrio. Por otra parte, tanto Jonatán como su hermano Simón continúan cumpliendo sus funciones de estrategas, defendiendo tanto los intereses de Antíoco VI contra Demetrio, como también los suyos propios, entre otros, la reconstrucción de Jerusalén. Pero en la corte de An¬tíoco VI las cosas no van bien: Trifón quiere matar al rey para ocupar el trono, pero sabe que Jonatán no lo permitirá, así que le tiende una trampa a Jonatán y le hace prisionero en Tolemaida. El pueblo judío elige a Simón en sustitución de Jonatán.
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297
297. Caída de Alejandro y reinado de Demetrio II
Tolomeo, rey de Egipto, engaña a su yerno Alejandro y hace un pacto con Demetrio II ofreciéndole a su hija, la misma que le había entregado a Alejandro. Así Tolomeo entra en Antioquía y se impone la corona de Asia, además de la de Egipto que ya tenía. Cuando Alejandro se entera sale a su encuentro, pero tiene que huir a Arabia donde Zabdiel le corta la cabeza. Tolomeo muere tres días después y Demetrio II comienza a reinar el año 145 a.C. El año 144 a.C. Antíoco VI, hijo de Alejandro, recupera el trono de su padre apoyado por Trifón, un personaje ambicioso que causará grandes males a los judíos. Jonatán pide al rey Demetrio que retire sus tropas de Jerusalén y de las demás fortalezas y Demetrio II le hace promesas que no cumplirá nunca. Entonces Jonatán se pone del lado de Antíoco VI, hijo de Alejandro, y lucha contra el ejército de Demetrio obteniendo importantes victorias.
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296
296. Jonatán es nombrado estratega y gobernador por el rey Alejandro
El rey Alejandro reúne un gran ejército para luchar contra el rey Demetrio. Alejandro vence a Demetrio y contrae matrimonio con la hija de Tolomeo, rey de Egipto. Alejandro nombra a Jonatán gobernador de Judea y estratega de los judíos, de modo que Jonatán alcanza el poder civil y religioso. El año 147 a.C., el hijo del rey Demetrio, Demetrio II Nicátor, tras apoderarse de Celesiria, se propone castigar a Jonatán por su apoyo a Alejandro. Pone al frente de su gobierno al general Apolonio y le envía a luchar contra Jonatán. Jonatán derrota a Apolonio.
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295
295. Alejandro Epífanes comienza a reinar en oposición al rey Demetrio
El sumo sacerdote Alcimo ordena derribar el muro del atrio interior del Templo que separa el patio de los gentiles del atrio de los judíos, pero cuando comienza la demolición Alcimo cae enfermo y muere en medio de grandes sufrimientos. Tras este acontecimiento, el general sirio Báquides se ve obligado a negociar la paz con Jonatán. Alejandro Epífanes se autoproclama rey de Siria y comienza a reinar en oposición al rey Demetrio. Ambos intentan ganarse el favor de Jonatán, quien sabe sacar partido de las ofertas que le hacen desde los dos bandos. Jonatán es nombrado sumo sacerdote por el rey Alejandro.
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294
294. Jonatán sucede a su hermano Judas
Tras la muerte de Judas en el año 160 a.C., Jonatán se pone al frente del pueblo judío hasta el año 142 a.C. Con Jonatán los judíos adquieren tanto la independencia y libertad religiosa como la soberanía política. Jonatán pide a su hermano Juan que acompañe a las mujeres y a los niños, junto con toto el equipamiento, a la tierra de nabateos para ponerlos a salvo. Sin embargo, antes de llegar, los hijos de Yambri matan a Juan y echan mano de todo lo que tenía. Jonatán venga la muerte de su hermano Juan y el general sirio Báquides, al enterarse, se dirige con su ejército a luchar contra Jonatán.
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293
293. Muerte de Judas Macabeo
La oposición de Judas a la política y a la maldad del Sumo Sacerdote Alcimo y las acusaciones de este ante el rey ocasionan un nuevo ataque del ejército imperial contra Judá y Jerusalén. El rey Demetrio envía a Nicanor para exterminar al pueblo judío. Judas, una vez más, sale victorioso y decide hacer un pacto con los romanos. Estos firman un tratado de alianza y paz con los judíos. Cuando Demetrio se entera de que Nicanor y su ejército habían caído en combate, envía de nuevo a Báquides y a Alcimo a la tierra de Judá con el mandato de acabar con los judíos. Esta vez Judas Macabeo muere en combate y Jonatán y Simón le dan sepultura en Modín.
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292
292. Demetrio se proclama rey y mata a Antíoco V Eupator
Los judíos traidores a la Ley y aliados a los sirios piden la intervención del nuevo rey de Siria, Antíoco V Eupator, ante el intento de Judas de hacerse con el control militar de Jerusalén. El rey reúne a un gran ejército para luchar contra Judas y los suyos. Cuando el ejército del rey estaba a punto de lograr una victoria sobre Judas, Lisias se entera de que Filipo había regresado a Antioquía para dar un golpe de estado. Lisias propone al rey negociar la paz con los judíos y regresar a Antioquía. Mientras tanto, Demetrio, hijo de Seleuco, se proclama rey de Siria y acaba con la vida de Lisias y del rey Antíoco V Eupator. El nuevo rey Demetrio nombra Sumo Sacerdote a Alcimo y gobernador de Judá a Báquides, a quienes ordena vengarse de los hijos de Israel.
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291
291. Muerte de Antíoco IV Epífanes
Cuando los pueblos vecinos se enteraron de que Judas había reconstruido el altar y dedicado el Santuario como antes, se pusieron muy furiosos y decidieron eliminar a los descendientes de Jacob que vivían en medio de ellos. Judas tomó la decisión de castigar a todos los pueblos que vejaban a los judíos y envió a Simón a liberar a los judíos de Galilea, él y Jonatán fueron a liberar a los que estaban en Galaad y a José y Azarías los dejó en Judá para defenderla. José y Zacarías, al tener noticias de los éxitos de Simón, Judas y Jonatán, desobedecen a Judas y combaten contra los gentiles que les rodeaban. Sufrieron una gran derrota, pero Judas y sus hermanos regresaron y continuaron con las victorias. Cuando el rey Antíoco IV Epífanes es informado de las victorias de Judas se sumerge en una gran tristeza y acaba muriendo.
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290
290. Judas vence a Lisias y purifica el Templo
Cuando Lisias se entera de lo ocurrido se queda perplejo y descorazonado porque los planes con Israel no habían salido como él deseaba ni como el rey le había ordenado. Al año siguiente reúne cinco mil jinetes y sesenta mil soldados para combatir de nuevo contra los judíos. Judas vence a Lisias y sube a Jerusalén para purificar y dedicar el Templo y así poder reanudar el culto.
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289
289. Judas vence al ejército sirio enviado por Lisias
Al enterarse el rey Antíoco de la derrota de sus hombres, manda reunir un ejército muy poderoso para luchar contra Judas y los suyos. Antíoco va a Persia para recaudar impuestos y pone al frente del reino a Lisias, confiándole también la educación de su hijo Antíoco. Lisias envía a Tolomeo, a Nicanor y a Gorgias a la tierra de Judá con el mandato de destruirla como había ordenado el rey Antíoco. Judas y los suyos se reúnen en el santuario de Mispá, frente a Jerusalén, para invocar la ayuda del Señor. Gorgias toma consigo cinco mil hombres y un millar de jinetes para atacar a los judíos de improviso por la noche, pero Judas y sus hombres se enteran y se enfrentan a ellos alcanzando una gran victoria.
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288
288. Muerte de Matatías y relevo de su hijo Judas Macabeo
Cuando estaban próximos los días de su muerte, Matatías deja un testamento a sus hijos en el que les exhorta a dar sus vidas por la Alianza de Dios con su pueblo, a confiar en el Señor y a no desfallecer. Tras la muerte de Matatías, su hijo Judas Macabeo toma el mando militar. Judas destaca por su valentía y por su celo por cumplir la Ley de Dios. La forma en que Judas persigue y da muerte a los judíos apóstatas sólo es comprensible en aquella situación histórico-religiosa. Judas vence a Apolonio y a Serón, jefes militares locales del ejército de Siria. Comienza aquí una larga lista de victorias, su fama llegó hasta el rey y todos los gentiles empezaron a hablar de las batallas de Judas.
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287
287. Rebelión de Matatías y sus hijos
Matatías y sus hijos decidieron no apostatar de su fe y se marcharon de Jerusalén, estableciéndose en Modín. Pero los emisarios del Rey llegaron también a la ciudad de Modín. Como Matatías era una persona notable por su condición sacerdotal y por su comportamiento, los emisarios del rey le instaron a que fuera el primero en obedecer la orden real de ofrecer sacrificios a los ídolos, asegurándole que, si lo hacía, él y sus hijos serían contados entre los amigos del rey. Matatías se negó aludiendo que él y su familia vivirían conforme a la Alianza, a la Ley y a las costumbres de su pueblo. Así comenzaron las primeras rebeliones de Matatías y los suyos contra los emisarios del rey Antíoco que pretendían obligarles a abandonar la Alianza de Dios con sus padres.
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286
286. Prohibición real de cumplir la Ley judía
El rey Antíoco IV Epífanes envió a las ciudades de Judá al recaudador jefe de los impuestos. Este se presentó en Jerusalén con un gran ejército, saqueando casas, incendiando la ciudad y destruyendo todo lo que se le ponía por delante. El rey Antíoco, pretendiendo la unidad política de su imperio, decidió implantar sus leyes por la fuerza y abolir las de los judíos, que eran al mismo tiempo religiosas y civiles. Para los judíos, aceptar las leyes de Antíoco suponía la apostasía formal de su religión, con todo lo que ello implicaba. Erigieron una estatua de Zeus Olímpico en el Templo de Jerusalén y quemaron todos los libros de la Ley que encontraron. Sin embargo, muchos judíos en Israel se mantuvieron firmes y prefirieron morir antes que apostatar de su fe.
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285
285. Comienzo de los libros de los Macabeos
Los libros de los Macabeos nos narran cómo el pueblo judío tuvo que soportar la terrible prueba de la dominación griega y cómo lucho por mantenerse fiel a Yahweh frente a la cultura griega que se imponía con fuerza en todo el Oriente conquistado por Alejandro Magno. Tras su muerte, los oficiales de Alejandro Magno se repartieron el reino y asumieron el poder multiplicando la maldad sobre la tierra. Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco, subió al trono en el año ciento treinta y siete de la dominación griega. Llevó a cabo dos expediciones contra Egipto; y en las dos, a la vuelta, saqueó Jerusalén. La primera, que es la que aquí se narra, tuvo lugar el año 169 a.C. En ella logró considerables éxitos, aunque no consiguió tomar Alejandría. La segunda, que se narra en 2 M 5,1.11-21, ocurrió un año más tarde. Fue en esta última cuando el legado romano le informó de la tutela de Roma sobre Egipto. Entonces Antíoco, retirándose enfurecido, se ensañó contra Jerusalén. En ambas ocasiones se hizo con un abundante botín.
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284
284. Inauguración de la fiesta de los Purim
Cuando Amán decidió acabar con todos los judíos, recurrió a las suertes para determinar el día de la ejecución y salió el día trece del mes de Adar. La «suerte», o sorteo, en lengua babilónica se dice pur (en plural purim). Precisamente la fecha que salió en el sorteo fue la fecha en la que los judíos tomaron venganza de sus enemigos. Los dos días siguientes lo celebraron con fiestas y banquetes, dando origen a la fiesta de los Purim que celebran los judíos todos los años durante los días catorce y quince del mes de Adar. El libro de Ester termina exponiendo la interpretación del sueño de Mardoqueo con el que había comenzado y que nos habla de la protección que Dios dispensa a aquellos que se mantienen fieles a Él.
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283
283. Dios salva a su pueblo del exterminio
El rey y Amán acuden al día siguiente al segundo banquete que la reina Ester había preparado para ellos. Ester pide al rey que le conceda su vida y la de su pueblo porque han sido vendidos al exterminio, a la muerte y a la eliminación. El rey quiere saber quién se ha atrevido a llevar a cabo semejante iniciativa y Ester pone al descubierto los planes malvados de Amán que cae en desgracia ante los ojos del rey y es ahorcado en la horca que él mismo había preparado para acabar con Mardoqueo. El rey entrega a la reina Ester la casa de Amán y Mardoqueo ocupa el puesto de Amán. Debido a que el primer edicto de exterminar a los judíos estaba aún vigente y era irrevocable, el rey permite a Ester y a Mardoqueo escribir en su nombre un nuevo edicto que consiente a los judíos defenderse de la matanza.
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282
282. La reina Ester intercede por su pueblo
Ester, arriesgando su propia vida, se presenta ante el rey y le ruega que acuda con Amán al banquete que ella ha preparado para esa noche. El rey accede a su petición. Mientras tanto, Amán planea a escondidas el asesinato de Mardoqueo. Después del banquete el rey no logra conciliar el sueño y pide que le traigan el libro de las crónicas en el que encuentra escrito cómo Mardoqueo había evitado el intento de asesinato al rey por parte de dos de sus eunucos. El rey pregunta cómo se ha premiado a Mardoqueo y al enterarse de que Mardoqueo no ha recibido ningún honor por ello pide consejo a Amán sobre cómo debería honrarse a un hombre que ha alanzado su favor. Aman, pensando que ese hombre era él mismo, le responde que revistiéndole de indumentaria real y permitiéndole montar el caballo del rey, y eso hizo el rey con Mardoqueo.
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281
281. Mardoqueo pide a Ester que interceda por su pueblo
Mardoqueo pide a Ester que interceda por su pueblo apelando a la responsabilidad que tiene como reina. La petición de Mardoqueo a Ester supone arriesgar la propia vida para intentar salvar la de todo su pueblo. Ester accede y Mardoqueo hace una plegaria a Dios que recuerda varios Salmos y otras oraciones del Antiguo Testamento. Proclama el poder del Señor y su dominio sobre todas las cosas y lo invoca con la confianza de que seguirá cuidando de su pueblo como ya lo hizo con Abrahán, Isaac y Jacob, y con todos aquellos a los que libró de Egipto. Ester, por su parte, también invoca al Dios Altísimo con una oración confiada en la que implora el auxilio del Señor.
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280
280. Decreto de exterminio de los judíos
Amán echa a suertes la fecha en que deben morir todos los judíos y sale el día trece del mes de Adar. A continuación, Amán convence al rey para que le otorgue el poder de exterminar a todo el pueblo judío. El rey así lo hace y Amán envía una carta a todos los gobernadores de todas las provincias por la que se decreta que todos los judíos deben ser exterminados el día trece de Adar. Mientras tanto, el rey, Amán y sus amigos continúan con sus banquetes y con sus excesos en el palacio real. Los judíos de todos los lugares en los que se hacía público el contenido del escrito prorrumpían en llanto e invocaban al Dios de sus padres.
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279. Elección de Ester
Cuando se apaciguó la cólera del rey Artajerjes, sus ministros decidieron buscar muchachas para presentarlas ante el rey y que este pudiera elegir una nueva reina en lugar de la reina Vasti. En la ciudadela de Susa vivía Mardoqueo con su sobrina Ester, a quien había adoptado tras la muerte de sus padres. Ester fue llevada ante el rey. El rey se enamoró de ella y la hizo reinar en lugar de Vasti. Por otra parte, el rey encumbra a Amán por encima de todos los príncipes ordenando que todo el reino se postre ante su presencia. Mardoqueo se niega a postrarse ante él y Amán, lleno de ira, planea no solo su muerte sino también la de todo el pueblo judío.
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278. Comienzo del libro de Ester
Comenzamos en este programa el libro de Ester. La historia de Ester se desarrolla durante el segundo año del reinado de Artajerjes el Grande. El libro comienza narrando el sueño que tiene Mardoqueo, un varón ilustre de la tribu de Benjamín que prestaba servicio en la corte del rey Artajerjes. El significado del sueño se irá desvelando a lo largo del libro, pero a partir de ese momento Mardoqueo comenzará a meditar sobre lo que Dios quiere revelarle a través del sueño con el fin de cumplir su voluntad. El rey Artajerjes organiza un banquete para mostrar la riqueza y el esplendor de su reinado. Cuando ordena a la reina Vasti que se presente ante él, ella se niega, el rey entra en colera y decide entregar su realeza a otra mujer.
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277
277. Exaltación de Judit
A la mañana siguiente, después de haber colgado la cabeza de Holofornes en la muralla de la ciudad, los israelitas salen fuera de la ciudad como había ordenado Judit. Los enemigos, al verlos, corren hacia el campamento para despertar a los comandantes del ejército de Asiria. Cuando entran en la tienda de Holofernes se lo encuentran muerto y sin cabeza. Al enterarse todos los hombres del ejército asirio se quedan estupefactos, entran en el pánico y huyen como pueden. Los israelitas les persiguen logrando una gran victoria. Después, se dirigen a Jerusalén para adorar a Dios y ofrecer holocaustos en acción de gracias.
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276
276. Judit mata a Holofernes
Judit permanece en el campamento enemigo tres días dedicada a las prácticas de piedad: oración, baños rituales de purificación y ayuno. El cuarto día Holofernes organiza un festín e invita a Judit. Ella acude, pero come y bebe únicamente lo que su doncella le había preparado. Holofernes, por el contrario, bebió muchísimo vino. Por la noche se queda dormido de todo lo que había bebido y Judit le asesta dos golpes en el cuello y le corta la cabeza, entregándosela a su doncella, que la esconde en la alforja de los alimentos. Las dos salen juntas del campamento como de costumbre para hacer oración y regresan a Betulia. Allí Judit cuenta lo ocurrido y Ajior se convierte al Dios de Israel.
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275. Judit se presenta ante Holofernes
Tras el discurso, Judit anuncia a todos los habitantes de Betulia que tiene un plan para vencer al enemigo. Les dice que esa misma noche saldrá con su doncella al campamento de los enemigos. Ozías, jefe de Betulia, le da su consentimiento y Judit cae rostro en tierra y ora pidiendo la exaltación del Dios de Israel y la confusión de los enemigos para liberar a su pueblo. Cuando termina la oración, Judit se quita la vestidura de viuda y se engalana para seducir a todos los hombres que la miren. Lleva consigo las provisiones suficientes para no tener que alimentarse de los alimentos impuros de los enemigos y, acompañada de su criada, sale de la ciudad hacia el campamento enemigo. Holofernes la recibe en el campamento.
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274
274. Judit exhorta a todos los habitantes de Betulia a confiar en Dios
Holofernes desplaza el campamento de los amonitas con cinco mil hombres de los asirios, y lo instala junto a la ciudad de Betulia. Se apodera de las aguas y de las fuentes de los hijos de Israel con el propósito de que estos se rindieran. Los hijos de Israel piden auxilio al Señor, pero a medida que pasaban los días comienzan a desesperarse por la falta de agua hasta que un día el pueblo al completo se reúne junto a Ozías y los príncipes de la ciudad para pedir la rendición. Judit se entera de los acontecimientos, ora al Señor, convoca a todos los jefes de Betulia y pronuncia ante ellos y ante todo el pueblo un discurso exhortando a la confianza en Dios.
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273
273. Holofernes avanza hacia Jerusalén
El ejército de Holofernes llega a una pequeña ciudad, Betulia, último reducto defensivo de los judíos que podía detener el avance en dirección a la Ciudad Santa. El peligro que se cernía sobre Jerusalén no solo era que sus habitantes pudieran morir o quedar sometidos a un poder extranjero, sino que podrían verse forzados a la idolatría. Cuando Holofernes fue informado de que los hijos de Israel se habían preparado para la guerra, pidió a Ajior, comandante de los amonitas, que le informara sobre este pueblo. Ajior le advierte de la fortaleza del pueblo al que se dispone a atacar cuando este es fiel a su Dios.
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272. Comienzo del Libro de Judit
El libro de Judit comienza narrándonos cómo Nabucodonosor, rey de los asirios, va extendiendo su dominio por todo el Oriente Medio. Nabucodonosor busca aliados y al no encontrarlos promete vengarse de todos aquellos que no han secundado sus proyectos. Para llevar a cabo su venganza, Nabucodonosor encarga a Holofernes, comandante supremo de su ejército, que prepare todo lo necesario para una expedición de castigo. Holofernes reúne una tropa descomunal y se expande de forma rápida y cruel sembrando la destrucción y la muerte.
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271
271. Muerte de Tobit
Finalmente, Tobías regresa a Nínive. Tobit se levantó y dando tropiezos salió a recibirlo. Tobías le aplicó el medicamento en los ojos y Tobit recobró la vista. Después Tobías relató a su padre cómo había ido el viaje, cómo había recuperado el dinero y cómo había recibido a Sara como esposa. Tobit dio gracias a Dios, salió a recibir a su nuera, la bendijo y la recibió en su familia.
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270
270. Regreso de Tobías y Rafael a Nínive
Tobías le pide a Rafael que vaya a casa de Gabael, que le entregue el recibo para que le dé el dinero que su padre había dejado en depósito y que le invite a celebrar su boda con Sara. Rafael partió hacia Ragués de Media y se alojó en casa de Gabael. Éste no solo le dio el dinero que guardaba en depósito, sino que acompañó al ángel Rafael en su camino de vuelta. Transcurrida la celebración de la boda, Tobías emprendió el camino de regreso a Nínive junto a su esposa, el ángel Rafael, Gabael y los criados que los acompañaban.
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269. Matrimonio de Tobías y Sara
Cuando llegaron a Ecbatana, Rafael y Tobías se hospedaron en casa de Ragüel. Tobías pidió la mano de Sara y su padre se la entregó en matrimonio. Cuando terminaron el banquete, acompañaron a Tobías al aposento de Sara, Tobías sacó el hígado y el corazón del pez de la bolsa donde los llevaba y los colocó sobre las brasas del incienso. El olor de pez ahuyentó al demonio Asmodeo que atormentaba a Sara y ambos rezaron bendiciendo y alabando al Señor.
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268. Tobías y Rafael inician el viaje a Media
Tobías se pone en camino acompañado del ángel. La primera noche acampan junto al rio Tigris y mientras Tobías se lava los pies un pez enorme salta del agua e intenta devorar su pie. El ángel le dice a Tobías que agarre el pez, lo raje y guarde la hiel, el corazón y el hígado como medicamentos. Después continúan el camino hasta Media y cuando están cerca de Ecbatana Rafael le dice a Tobías que convenía que esa noche se hospedaran en casa de Ragüel, que tenía una hija llamada Sara.
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267. Encuentro de Tobías con el arcángel Rafael
Tobit encarga a su hijo Tobías ir a buscar los diez talentos de plata que había dejado en depósito a Gabael, en Media. Para ello le encarga que encuentre a un hombre fiel que le acompañe en el camino. Tobías encuentra al ángel Rafael, lo lleva junto a su padre Tobit y éste le ofrece como sueldo una dracma diaria, además de lo que necesite para el viaje. Tobías y Rafael se ponen en camino.
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266. Oración de Tobit y Sara
Tras la muerte de Senaquerib, Tobit regresó a su casa junto a su esposa Ana y su hijo Tobías. En la fiesta de Pentecostés, sentado ante un suculento banquete, Tobit le pide a su hijo Tobías que salga en busca de algún hermano necesitado para invitarle al banquete. Su hijo encontró a uno de su pueblo que había sido asesinado y Tobit esperó al anochecer para enterrarlo. Después se quedó dormido en el patio de su casa y unos pájaros dejaron caer sus excrementos sobre sus ojos, quedando ciego durante cuatro años. Un día Tobit cayó de rodillas ante Dios suplicándole la muerte al tiempo que Sara hacía lo mismo a kilómetros de distancia, también en el destierro. La oración de ambos fue escuchada y el Señor envió a Rafael para curar a los dos: a Tobit de su ceguera y a Sara del perverso demonio Asmodeo.
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265. Tobit, modelo de piedad y misericordia
Hoy comenzamos con el libro de Tobías. El libro comienza narrando la historia de Tobit, padre de Tobías. Tobit, de la tribu de Neftalí, fue llevado cautivo a Asiria en tiempos del rey Salmanasar V, este era el motivo por el que él y su familia vivían en la ciudad de Nínive. Tobit era un judío piadoso que, incluso en la cautividad, continuaba cumpliendo la Ley de Moisés y adorando al Dios de Israel. Una de las numerosas obras de caridad que realizaba era la de enterrar a los muertos. Al enterarse el rey Senaquerib dio órdenes de acabar con su vida y Tobit tuvo que huir de Nínive. Más tarde, Senaquerib fue asesinado y Tobit regresó a su casa junto a su esposa Ana y a su hijo Tobías.
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264. Implantación de la Ley de Moisés
El libro de Nehemías termina con la implantación de la Ley de Moisés en la ciudad santa. Para ello Nehemías se ve obligado, entre otras muchas cosas, a prohibir los matrimonios con extranjeros, a reformar el sacerdocio, a exigir el pago de los impuestos para el Templo y para los levitas, a limpiar y purificar el Templo y a cerrar las puertas al atardecer del viernes y durante todo el sábado para que ese día sagrado no fuera profanado. Y con esta petición termina el libro de Nehemías: ¡Acuérdate de mí, Dios mío, para bien!
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