Meditando en la Palabra

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Meditando en la Palabra

Un versículo de la Biblia junto con una meditación y una aplicación.

  1. 703

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    «Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.» (1 Reyes 18:42).Tras en enfrentamiento entre Elías y los profetas de Baal en el monte Carmelo, mientras el rey Acab banqueteaba, Elías subió a la cumbre de la montaña para orar (Santiago 5:18). En esta historia encontramos dos aspectos curiosos de la oración. En primer lugar notamos que Elías estaba orando para que lloviera. Digo que es curioso porque Dios ya había prometido que mandaría lluvia después de años de sequía (18:1). Incluso el mismo profeta había anunciado al rey la inminente llegada de las lluvias (18:41). No obstante, el profeta ora fervientemente pidiendo que Dios cumpla lo que ha prometido hacer. El siguiente aspecto curioso de la oración veo en el hecho de que Elías ora y vuelve a orar sin ninguna contestación. Después de orar la primera vez, manda a su criado a mirar hacia el mar para ver si hay señales de lluvia. No había nada. Y así ocurrió seis veces. Seis veces Elías oró y Dios no le contestó. Pero la séptima contestó Dios y demostró a Acab y a todo Israel que es el Dios que controla todas las fuerzas de la naturaleza. Debemos aprender de la oración de Elías. Cuando oremos, hacemos bien en pedir la voluntad de Dios. Pero a veces la contestación no vendrá inmediatamente. Debemos estar preparados para perseverar en la oración, porque nos prepara para poder reconocer la mano de Dios.Sigamos orando fielmente hoy pidiendo que Dios haga todo lo que ha prometido hacer. «Persever[emos] en la oración, velando en ella con acción de gracias» (Colosenses 4:2). (David Bell)

  2. 702

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    «Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.» (1 Reyes 17:9)El mandamiento del Señor para el profeta Elías me llama la atención. Uno esperaría que en medio del hambre que azotaba el país, que Dios le mandaría a una casa rica donde había mucha provisión. Pero no, Dios quiso usar a una viuda tan pobre que ni tenía comida para ella ni para su hijo. Igual que Dios había usado los pájaros al lado de un pequeño arroyo, ahora le anuncia al profeta que pretende usar a una viuda para darle de comer. Pero efectivamente, Dios la usó para proveer comida para el profeta todo el tiempo que estuvo escondido en su casa. Dios muchas veces nos sorprende con su manera de proveer para nosotros. Pero lo mejor es que así de esta forma, Dios siempre recibe toda la gloria. Pero creo que es importante notar que Dios también usó al profeta Elías para proveer para las necesidades de la viuda. Cuando murió su hijo, Dios usó a Elias para resucitarlo. En este relato vemos que Dios quiere enseñarnos a confiar en Él y ser usados por Él a la vez. Muchas veces estaremos en la situación de no poder ver cómo obrará Dios para proveer para nuestras necesidades o como podría usarnos en la vida de los demás, pero si confiamos en Él y si somos fieles, Dios obrará a favor y por medio de nosotros y lo mejor de todo, recibirá toda la gloria. (David Bell)

  3. 701

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    «Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá? El dijo: Yo soy.» (1 Reyes 13:14)Cuando Jeroboam logró dividir el reino de Israel, lo primero que hizo era establecer un culto independiente del templo en Jerusalén. El propósito era claro: no quería que su pueblo volviera a unirse con Judá adorando a Dios con sus hermanos. Así que construyó dos altares y dos becerros de oro en Israel y consagró a sus propios profetas. Luego él mismo inauguró el culto ante sus ídolos en Bet-El. Pero Dios envió a un profeta para denunciarlo, un profeta con una misión específica: entrar, denunciar y volver. Tenía instrucción clara y sencilla que ni debería comer ni beber. Cuando el rey sorprendentemente le invitó a su casa a comer, el profeta contestó que no comería con él ni por todo el dinero del mundo (13:8). Hasta allí bien. Pero curiosamente de camino a casa, el profeta paró y se sentó debajo de una encina en el camino. Me es imposible imaginar por qué lo haría. Si no podía ni comer ni beber, ¿por qué parar? La triste realidad es que el profeta hizo algo que parecía inocente pero que abrió la puerta a una tentación. Un profeta viejo lo engaño con una mentira y el profeta joven cayó en la tentación. En nuestro andar diario, hemos de tener cuidado con las pequeñas decisiones que abren la puerta a la tentación. Andemos hoy sabiamente, recordando que tenemos un enemigo que busca aprovechar cualquier oportunidad para tender una trampa y desviarnos del camino de Dios. (David Bell)

  4. 700

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    «Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.» (1Reyes 11:4)Nos es fácil criticar al famoso rey sabio por su insensatez. Nos dice el texto que cuando Salomón era ya viejo, dejó que sus mujeres inclinaran su corazón tras los dioses ajenos en vez de seguir a Jehová de todo corazón. Y efectivamente, Salomón merece la crítica. Si alguien debería haber sabido el peligro de las influencias para desviar el corazón de los caminos de Dios, debería haber sido él. Pero mientras le criticamos, también nos conviene reconocer que cada uno de nosotros estamos en peligro de tropezar en la misma piedra. Sin darnos cuenta, podríamos llegar a hacer lo mismo que hizo Salomón. Todos estamos rodeados de influencias que pueden mermar nuestro corazón y alejarnos de nuestro Dios. Pero la triste realidad es que muchas veces nosotros mismos abrimos la puerta a estas influencias, dándoles cobijo en nuestra intimidad. Debemos tomar muy en serio el consejo del sabio que encontramos en Proverbios 4:23, un consejo que él mismo ignoró: «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.» (Prov. 4:23).Guardemos hoy las amistades, la música, las películas, las imágenes, los pensamientos, las conversaciones y todo lo que puede desviar nuestro corazón de en pos de nuestro Dios. No seamos tan ingenuos, pensando que no nos afectará, sino seamos sensatos, completamente entregados a nuestro Dios. (David Bell)

  5. 699

    MelP_650-1Reyes_8_39

    «tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonarás, y actuarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres);» (1 Reyes 8:39)En la dedicación del templo, Salomón empieza su oración con un pensamiento sencillo: «Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú» (8:23a). A continuación, el rey contempla varios de los aspectos únicos de nuestro Dios, específicamente su misericordia y su fidelidad. Pero en el versículo 39 me llama la atención otro aspecto único de nuestro Dios. Es el único que verdaderamente conoce los corazones de todo el mundo. Muchas veces imaginamos que nosotros sabemos lo que están pensando los demás. A veces incluso creemos que sabemos lo que Dios está pensando. Pero hacemos bien en reconocer las limitaciones de lo que podemos saber. Pero Dios sí sabe todas las cosas. Para el pecador arrepentido, este pensamiento es un gran alivio. Dios jamás tiene que cuestionar la sinceridad de la confesión de un pecador arrepentido porque conoce perfectamente su corazón. Por eso podemos tener confianza que oirá y perdonará. Pero este pensamiento debe llenar de temor al orgulloso, porque nadie puede camelar a Dios. Como dice el apóstol, Dios «discierne los pensamientos y las intenciones del corazón … todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta» (Hebreos 4:12b-13).Dios conoce todo lo que hay en nuestro interior. Así que hoy vengamos ante Él en humildad y arrepentimiento para encontrar la gracia, la misericordia y la fidelidad que sólo Dios nos puede mostrar. (David Bell)

  6. 698

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    "Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?" (1 Reyes 3:9)Muchas veces podemos sentir que la voluntad de Dios para nuestras vidas es demasiado grande para nosotros. Así lo vio Salomón. Su padre, David, había sido bendecido con un gran reino, y ahora todo cayó sobre los hombros del joven rey. Salomón entendía que la responsabilidad de reinar sobre Israel era demasiado grande para un solo hombre. Pero sabiamente pidió ""un corazón entendido"". Su petición no era egoísta. No estaba buscando grandeza para sí. Más bien buscaba que Dios le diera lo que necesitaba para cumplir con el llamamiento que Dios le había dado. Dios contestó esta oración y dio al hijo de David sabiduría para juzgar y discernir. En Cristo, Dios nos ha dado incluso más que un corazón entendido. Nos ha dado su Espíritu Santo que mora en nuestros corazones para producir en nosotros todo lo que hace falta para que cumplamos su voluntad: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.Busquemos hoy ser llenos del Espíritu, de la misma forma que Salomón pidió sabiduría a Dios. Así Dios será glorificado en nuestras vidas hoy. (David Bell)

  7. 697

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    «De la manera que Jehová ha estado con mi señor el rey, así esté con Salomón, y haga mayor su trono que el trono de mi señor el rey David.» (1 Reyes 1:37)Nadie se habría atrevido decir estas palabras a un rey como Saúl, un hombre obsesionado con el poder y sospechoso de cualquier persona con liderazgo. Pero David era diferente. No tenía ningún problema escuchar ese deseo de Benaía, hijo de Joiada que lo que más deseaba era ver prosperar el reinado del hijo de David. Aquí hay algo más profundo que la humildad del rey. Igual que había hecho con Abraham casi un milenio antes, Dios había prometido que un hijo de David iba a reinar en su trono eternamente. Esa esperanza mesiánica es lo que le permite a David gozarse en ese deseo para la mayor gloria del trono de su hijo. Y realmente es en este contexto mesiánico que el sacerdote Benaía pronunció esta bendición. Es el mismo espíritu de Juan el Bautista cuando reconoció que él tenía que menguar para que el Cristo fuese el enfoque central. Es importante que nosotros también mantengamos esta misma perspectiva humilde. Nos es fácil llegar a pensar que somos importantes, que todo se trata de nosotros. Pero lo que más debemos desear es que Dios engrandezca a Cristo en nuestras vidas.Mantengamos hoy ante nosotros este enfoque de la preeminencia de Cristo. No estamos aquí para nosotros mismos, para nuestra fama o para nuestro placer. Tenemos un enfoque superior: magnificar a Cristo como nuestro Rey. (David Bell)

  8. 696

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    «Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro;» (Gálatas‬ ‭6:4‬)Nos es fácil en nuestra vida espiritual caer en la trampa de servir a los hombres. Podemos hacer o dejar de hacer para recibir elogios de otros o para no defraudar a los demás. No hay nada malo en sí en agradar a otros o no defraudar. No queresmos fallar a los que confían en nosotros y queremos ser personas coherentes, dignas de confianza. Pero aquí, la BIblia nos anima a poner nuestra meta más alta. No busquemos agradar sencillamente a los hombres sino busquemos glorificar a Dios. Debemos probar o examinar nuestra propia vida para medir lo que hacemos. Esto hace dos cosas. 1. Nos obligará a reconocer que si hay algo en nosotros que es de valor, es gracias a la obra de Dios por medio de su Espíritu que mora en nosotros. 2. Nos libera de intentar agradar a los hombres, buscando un sentido de valor en la aprobación de otros.Nuestra meta debe ser siempre agradar a Dios. Si así vivimos, habrá momentos en que sentiremos la aprobación de otros cristianos, pero incluso si no es así, no cambiará lo que estamos haciendo. Hemos de encontrar nuestro sentido de valor en Dios, no en los que nos rodean. (David Bell)

  9. 695

    MelP_155-Gal_1_23

    «solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba.» ‭‭(Gálatas‬ ‭1:23‬)El poder del evangelio para transformar una vida es precioso. Saulo era conocido como el que pretendía erradicar a los seguidores de Cristo mediante la persecución. Los asolaba de ciudad en ciudad. Otros igual los odiaban, pero no se implicaban como Pablo en la persecución abierta. Sin embargo cuando conoció a Cristo, su deseo de perseguir se transformó en un deseo de predicar la fe. Cuando Pablo puso su fe en la obra de Cristo en la cruz en su lugar, Dios realizó un cambio de 180 grados en su vida, una transformación total. Igual tú y yo no hemos perseguido a Cristianos, pero cuando Dios nos salvó, produjo un cambio completo en nosotros.El Evangelio no sólo nos ha transformado, sino que también debe seguir transformando nuestras vidas. Debemos manifestar más y más de la imagen de nuestro Salvador en nuestro andar diario. No nos acomodemos, conformándonos con cómo somos. Busquemos que el Espíritu de Dios se manifieste en nosotros por medio de la transformación constante de nuestro carácter. (David Bell)

  10. 694

    MelP_649-2Samuel_23_5

    «No es así mi casa para con Dios; Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, Ordenado en todas las cosas, y será guardado, Aunque todavía no haga él florecer Toda mi salvación y mi deseo.» (2 Samuel 23:5)En 2 Samuel 23 leemos el último salmo de David (23:1-7). Tras dar varios títulos por los cuales la gente lo concía (23:1), David habla de cómo debía ser un rey de Israel. Debía gobernar con justicia en el temor de Jehová (23:3). También debía iluminar a los que estaban bajo su autoridad, siendo un testimonio claro de Dios. David usa dos imágenes preciosas: la luz de la aurora cuando sale el sol y una mañana sin nubes tras la lluvia (23:4). Pero el versículo siguiente llama la atención porque David admite que su propio reinado no había logrado cumplir todas estas expectativas. No obstante, David habla de la fidelidad de Dios a su eterno pacto. A pesar de sus fracasos y aunque no llegaría a verlo durante su vida, David lo tenía por asegurado que Dios ordenaría los eventos humanos y cumpliría sus promesas a Israel. Un día, el Mesías, el Hijo de David, vendría para hacer florecer la plena salvación para David y para todos nosotros que ponemos nuestra fe en Él. Todos nosotros también hemos pecado contra un Santo Dios, pero en su fidelidad Dios no abandonó su eterna promesa y en Jesús, Dios hizo florecer toda nuestra salvación. Que Cristo sea verdaderamente nuestro deseo de tal forma que vivamos hoy en esta confianza que tenemos en el eterno pacto que Dios nos da en Cristo. (David Bell)

  11. 693

    MelP_648-2Samuel_22_20

    «Y me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque se agradó de mí.» (2 Samuel 22:20)David, igual que Moisés tras salir de Egipto (Éxodo 15), escribió un cántico para celebrar la victoria que Dios le había dado. En la primera parte del salmo, David relata los momentos difíciles que había vivido y como había clamado a Dios y esperado su intervención. Luego, Dios obró en su tiempo, dándole victoria y cumpliendo sus promesas. La imagen que usa David para describir el alivio y el gozo que sentía al ser librado de los que atentaban contra él es la de salir de una cueva, un escondite pequeño a un lugar espacioso. El plan de Dios era más grande de lo que David jamás había podido imaginar. Pero es importante notar como David termina el pensamiento. Dios le dio esta bendición no porque David lo merecía sino porque le agradaba a Dios hacerlo. El amor de Dios no había cambiado en la vida de David; sólo se había manifestado. En este cántico veo que David nos aconseja. Aún si estamos todavía en medio de la dificultad podemos estar seguros del amor de Dios. Y un día, Dios nos sacará a un lugar espacioso. No digo necesariamente en esta tierra, porque incluso si nos libra de nuestros enemigos como hizo con David, queda todavía el gran enemigo del creyente, el diablo. Pero un día el Señor nos librará incluso de aquel enemigo cruel y conoceremos el verdadero lugar espacioso en la presencia de Dios para siempre.La promesa de ese verdadero lugar espacioso y la verdad del amor presente de Dios deben darnos fuerzas hoy para andar como es digno de nuestro Dios. (David Bell)

  12. 692

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    «Este consejo pareció bien a Absalón y a todos los ancianos de Israel.» (2 Samuel 17:4)Cuando Absalón sublevó contra su padre, su primer paso era pedir consejo del hombre más sabio que conocía. No tomó una decisión rápida por su cuenta sino que también lo consultó con los ancianos. Cualquiera diría que Absalón estaba actuando sabiamente. Pedir consejo y consultar con otros es siempre una buena idea, pero no es infalible. A veces, los consejos que otros nos dan no son sabios. O sea, lo importante no es simplemente seguir consejo sino vivir de acuerdo con los consejos eternos de la sabiduría de Dios. En la historia de Absalón, cuando miramos el contexto es increíble ver lo que era este consejo que les pareció tan bueno a Absalón y a los ancianos: era perseguir a su padre, David, para matarlo en sangre fría. Increíblemente, es justo lo que David no estaba dispuesto a hacer con Absalón. La sabiduría humana está limitada. Hay veces que desde nuestro punto de vista, algo que jamás hubiéramos imaginado que podríamos llegar a hacer puede parecer lógico y hasta bueno. Por eso es tan importante que estemos inmersos en la Palabra de Dios para que la sabiduría que es de lo alto pueda informar y guiar nuestras decisiones por el Espíritu Santo. Nos podemos ahorrar muchos dolores y equivocaciones en la vida si, en vez de seguir nuestros propios caminos o escuchar los consejos de otros, tomamos la Palabra de Dios como la lámpara para nuestros pies. (David Bell)

  13. 691

    MelP_695-2Samuel_15_26

    «Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere.» (2 Samuel 15:26) En plena golpe de estado, el rey David se encuentra huyendo de su capital para preservar su propia vida frente a la rebelión de su hijo. Hubo muchos que en apoyo al rey en medio de esta crisis estaban dispuestos a huir con él. Entre ellos encontramos a Sadoc, el sacerdote. Vino al rey con un grupo de levitas llevando el arca de Dios (15:24). Curiosamente David no aceptó que el arca de Dios le acompañara en su huida de Jerusalén. Mandó a los sacerdotes a volver a Jerusalén con el arca al sitio que David había preparado para el arca hasta que se construyera el templo. Una de las grandes metas de David había sido unir el centro de la vida espiritual de Israel con la vida política de Ia nación, y no pretendía dejar que la presente crisis perjudicara ese propósito. David lo explicó a Sadoc expresando su deseo de encontrar gracia ante Dios para volver a Jerusalén a adorar ante el tabernáculo allí (15:25). Es normal imaginar que Dios le iba a restaurar a David en su inocencia y castigar el orgullo de Absalón; no obstante, encontramos que David se abre a la voluntad de Dios, sea lo sea. En palabras parecidas a las de Jesús en Getsemaní (muy cerca de dónde ocurrió esta historia), David se somete completamente a la voluntad de Dios. Dice que Dios puede hacer con él lo que bien le pareciere. Todos nosotros hemos de llegar al punto en que reconocemos que Dios tiene el derecho absoluto sobre nuestra vida. En vez de buscar nuestra voluntad o defender nuestros planes y propósitos, busquemos hoy ver nuestra vida dentro de la voluntad de Dios. (David Bell)

  14. 690

    MelP_157-2Sam_13_21

    «Y luego que el rey David oyó todo esto, se enojó mucho.» (‭‭2 Samuel‬ ‭13:21‬)Amnón, el primogénito de David, violó a su hermanastra, Tamar, siguiendo el consejo de su primo, Jonadab. Dentro de la familia del rey encontramos esta historia vergonzosa y triste. Pero me llama la atención la reacción de David. Se enojó mucho, nos dice, pero ¿qué hizo? No hubo un castigo. No hubo juicio. Cualquier otra violación en el reino habría sido tratado según la ley (y hay instrucciones específicas para varias diferentes situaciones de violaciones), pero en la familia del rey no se hizo nada. Lo sabía, estaba enojado, pero no hizo nada. Igual David creía que no estaba en una posición para castigar un pecado tan parecido a su propio pecado con Betsabé. Igual veía a sí mismo en su hijo y no pudo pasar sentencia. Como resultado Absalón tomó la situación en sus propias manos y asesinó a su hermano. David había cometido adulterio y asesinato y ahora uno de sus hijos violó a su hermanastra y otro lo mató en venganza.Nosotros corremos un grave peligro. Podemos enfadarnos con el pecado sin realmente tratarlo. Si así actuamos estamos abriendo la puerta al desastre. El enfado no es suficiente. Necesitamos confesar el pecado y abandonarlo. Tengamos cuidado de no ignorar el pecado. Vayamos a Cristo en arrepentimiento ya que murió por nosotros para que podamos tener victoria sobre el pecado. (David Bell)

  15. 689

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    «Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy. Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová?» (2 Samuel 6:8-9)David tuvo un buen deseo cuando decidió trasladar el arca de Dios a Jerusalén, pero una serie de malas decisiones le llevó al desastre. Pusieron el arca en un carruaje, tal como habían hecho los filisteos cuando lo devolvieron y luego cuando tropezaron los bueyes, Uza puso su mano sobre el arca para estabilizarlo y Dios lo mató al instante. Cuando el texto dice que David estaba entristecido, usa la misma palabra que en el versículo anterior aparece en la expresión ""el furor de Jehová se encendió"". En otras palabras, David estaba enfadado y frustrado. No entendía por qué había fracasado su plan. Cuando lees la historia, el problema es evidente: Dios había dado instrucciones claras a los levitas para el traslado del arca. David no sabía qué hacer pero la solución estaba delante de él en el libro sagrado. Más tarde cuando David siguió las instrucciones divinas, llegó a trasladar el arca sin ningún problema. Nosotros también a veces nos encontramos entristecidos y frustrados porque las cosas no salen como queremos. Debemos estar seguros de que estamos actuando según el plan de Dios. Podemos evitar la tristeza y la frustración que experimentó David en esta historia si nos empapamos de la Palabra de Dios para que llegue a influir en todas las decisiones que tomamos. (David Bell)

  16. 688

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    «Tú conoces a Abner hijo de Ner. No ha venido sino para engañarte, y para enterarse de tu salida y de tu entrada, y para saber todo lo que tú haces.» (2 Samuel 3:25)Después de la muerte de Saúl, Abner, el general del ejército bajo Saúl, vino a ver a David para darle su apoyo. Joab, el general del ejército de David, no había visto a Abner ni sabía lo que le había llevado a estar dispuesto a apoyar a David contra el hijo de Saúl, pero Joab rápidamente lo juzgó como engañador. Y lo triste de la historia es que Joab fue más allá de simplemente juzgarle y tomó la venganza en sus propias manos, matando a Abner en sangre fría en medio de la puerta principal. El comentario y la reacción de Joab nos dice más de su propio corazón que del corazón de Abner. Muchas veces es así: suponemos que otros están haciendo lo que nosotros haríamos en la misma situación. No tengo ninguna duda; si Joab hubiera abandonado a David para unirse a Saúl en algún momento, habría sido para engañarle y espiar a su enemigo. Supongo que hay veces que un juicio así puede acertar, pero muchísimas veces nos equivocamos y juzgamos mal a nuestros prójimos. Pero aún más importante es cuando tratamos así a Dios. Juzgamos a Dios como si estuviera actuando como uno de nosotros. Allí siempre nos equivocamos.Tengamos cuidado de no juzgar a Dios. Más bien hemos de someternos a su voluntad y confiar que lo que Él está haciendo en nosotros será para nuestro bien y para su gloria final. (David Bell)

  17. 687

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    «Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.» (1 Samuel‬ ‭30:6‬)Imaginaos la situación: los enemigos de David les habían atacado y se habían llevado todo el campamento, incluso a las esposas e hijos de todos los que estaban con David. Y ahora los soldados de David en su dolor están hablando de apedrear a David. Cuando dice que David «se angustió mucho» creo que no suena lo suficientemente fuerte para nosotros. David estaba en medio de una grave crisis, una rebelión que amenazaba el futuro rey. Pero la frase clave del versículo viene al final: «se fortaleció en Jehová». El secreto de David no se encuentra en su capacidad de liderazgo sino en su confianza en su Dios y la fuerza que sólo Él puede dar.Nuestro gran problema es que cuando nos encontramos en situaciones dificiles nos agobiamos y empezamos a hacer lo primero que nos viene a la mente. Nuestra gran tentación es olvidarnos de Dios. La meta del creyente es buscar primeramente a Dios para que Él sea nuestra fuerza. Busquemos a Dios hoy y que sea Él nuestra fortaleza para las situaciones difíciles que tenemos que enfrentar. (David Bell)

  18. 686

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    «Dijo además David: Vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca, guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová.» (1 Samuel 26:10-11a)En esta segunda ocasión que David tuvo para matar a Saúl, David vuelve a rechazar la oportunidad de vengarse del rey, eligiendo confiar en la justicia de Dios en vez de tomar su propia venganza. Pero la diferencia entre esta vez y la anterior cuando pudo haberlo matado en la cueva está en la historia que se encuentra entre los dos eventos. Nabal había ofendido a David y si no llega a ser por la sabia intervención de la esposa de Nabal, Abigail, David, cegado por su ira, se hubiera vengado por la ofensa de Nabal. Pero cuando le salió al encuentro Abigail, David entendió que era Dios mismo el que le había parado los pies. No vio a una mujer actuando para el bien de su casa sino la mano de Dios que le estaba protegiendo de cometer un pecado en la carne. Creo que el evento de Nabal reforzó su confianza en Dios y su justicia. Me pregunto si nosotros somos capaces de ver a Dios actuando en nuestras vidas y así seguir confiando en Él incluso en los momentos más difíciles cuando no podemos imaginar cómo podría Dios obrar en esa situación para su gloria y para nuestro bien. Es importante en aquellos momentos volver a confiar en el poder de Dios para hacer su voluntad a pesar de las circunstancias humanas.Busquemos hoy indicios de la obra de Dios en nuestras vidas y así sigamos confiando más en Él. (David Bell)

  19. 685

    MelP_534-1Samuel_21_10

    «Y levantándose David aquel día, huyó de la presencia de Saúl, y se fue a Aquis rey de Gat.» (1 Samuel 21:10)Saúl estaba persiguiendo a David y cada día parecía que se acercaba más. David empezó a temer que en algún momento Saúl le iba a sorprender y significaría su final. Así que tomó una decisión rápida. Decidió ir a los filisteos. No sé exactamente por qué decidió ir a Gat, el pueblo natal de Goliat, pero no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que no había sido una buena idea. Aunque el rey parecía aceptarle –aparentemente porque tenían un enemigo en común, Saúl– sus siervos fueron más astutos. Reconocieron que David había matado a muchos filisteos también, llegando a estar recordado en una canción que incluso había llegado hasta los oídos de los filisteos: David ha herido a sus diez miles. De repente se da cuenta David de que su vida también corre peligro entre los filisteos. Ahora, David logró escaparse de Gat con su vida, pero en esta historia aprendemos una lección importante. Tenemos que tener mucho cuidado con las decisiones que tomamos cuando estamos bajo presión. Aunque estemos desesperados, debemos tomar el tiempo de buscar la voluntad de Dios. Si no, como David, podemos llegar a complicar muchísimo más nuestra situación. Debemos reconocer que Dios a veces nos permite pasar un tiempo en situaciones difíciles para que aprendamos a confiar en Él.Esperemos con obediencia, paciencia y fe para la dirección de Dios. Dios no se equivoca ni tampoco precisa de nuestras ideas para guiarnos. (David Bell)

  20. 684

    MelP_147-1Samuel_17_36

    «Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.» (1 Samuel‬ ‭17:36)Todos recriminaban a David por preguntar sobre Goliat. Su hermano le acusó del abandono de su trabajo. Saúl le dijo que era demasiado joven y sin experiencia. Pero David demuestra una confianza, no en su propia capacidad sino en el poder de Dios que había experimentaba al luchar contra un oso y un león. Su lógica es buenísima. Pensaba así: si Dios me ayudó a rescatar la vida de un cordero del rebaño, ¿no me ayudará ahora para callar las blasfemias del que amenaza a la nación? Admiramos la confianza del joven David. Con cinco piedras y una honda de pastor estaba dispuesto a enfrentarse al gigante. Pero la confianza de David no es una fuerza mágica. Su fe estaba basada en las victorias pasadas que Dios le había dado.Debemos aprender de David este principio espiritual. Hay situaciones que tenemos que enfrentar que son demasiado difíciles para nosotros, pero si recordamos como Dios nos ha ayudado en el pasado, debe darnos fuerza para volver a confiar en Él hoy. Recordemos como el poder de Dios no nos ha fallado en pasado y así estaremos en posición para estar firmes ante nuestros "Goliats" hoy. (David Bell)

  21. 683

    MelP_146-1Samuel_15_12

    «Madrugó luego Samuel para ir a encontrar a Saúl por la mañana; y fue dado aviso a Samuel, diciendo: Saúl ha venido a Carmel, y he aquí se levantó un monumento, y dio la vuelta, y pasó adelante y descendió a Gilgal.» (1 Samuel‬ ‭15:12‬)Dios envió a Saúl con una misión pero Saúl decidió obedecer el mandamiento de Dios según su parecer. Esta desobediencia era la última gota que colmó el vaso del juicio de Dios contra su reinado. Pero lo interesante aquí es notar que la mañana siguiente cuando Samuel busca a Saúl, no lo encuentra porque estaba levantado un monumento a sí mismo. Había desobedecido a Dios, pero ve a sí mismo digno de ser recordado. El orgullo de Saúl le cegó, no permitiéndole reconocer su desobediencia. Estaba tan lleno de sí mismo que creía que merecía el reconocimiento del pueblo. Por eso vemos a Saúl completamente sorprendido cuando Samuel le anuncia que Dios le ha desechado por su falta de obediencia. Podemos nosotros también caer en la misma trampa. Podemos tener la percepción tan torcida que podemos sentir orgullo por aquello que Dios ve como vergüenza. Por eso necesitamos que Dios abra nuestros ojos espirituales y que nos guarde de segur nuestro propio camino. Por eso oramos «mas líbranos del mal». (David Bell)

  22. 682

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    «Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.» (1 Samuel‬ ‭13:14‬)En este capítulo, empezamos a ver los fallos en el carácter de Saúl. Cuando precipitó y ofreció el sacrificio antes de la llegada de Samuel, demostró que no era un hombre “conforme al corazón de Dios“. No tenía paciencia para esperar a Dios ni tampoco el compromiso firme de obedecer, no importa la circunstancia. En vez de ser un hombre conforme al corazón de Dios, Saúl andaba conforme a su propio corazón, haciendo lo que bien le parecía en cada situación, siempre con una excusa y una justificación. Realmente, Saúl ilustra bien el lema triste del libro de los jueces: «cada uno hacía lo que bien le parecía» (Jueces 21:25b). Por lo tanto el Señor lo desechó. Saúl perdió su oportunidad de ser usado por Dios para liderar a su pueblo tanto nacional como espiritualmente. Nuestra tendencia natural es andar conforme a nuestro propio corazón, hacer lo que nos parezca. Pero si vivimos así estamos en grave peligro de alejarnos de Dios y perder la oportunidad de ser usados para su gloria. En Cristo podemos ser transformados para que seamos personas conforme al corazón de Dios.Como dice Pablo en Gálatas 5:16, Andemos hoy en el Espíritu para que no satisfagamos los deseos de la carne. (David Bell)

  23. 681

    MelP_144-1Sam_8_19-20

    «Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones» (‭‭1 Samuel‬ ‭8:19-20‬a)Cuando el pueblo de Israel heredó la tierra prometida, no tenían un rey. No tardaron mucho tiempo en notar lo que les parecía esta deficiencia. Así que vinieron a Samuel y pidieron un rey. Samuel les advirtió sobre todas las desventajas de tener un rey, pero al pueblo no les importaba. Obviamente su decisión no estaba basada en la lógica. No habían pedido un rey sencillamente porque les parecía un sistema de gobierno superior. Su razonamiento descansaba sobre otra base: querían ser como las demás naciones alrededor de ellos. Estaban motivados por la codicia, el deseo de tener lo que otros tienen.Algo falla en el pueblo de Dios cuando se cansan de ser un pueblo apartado para Dios y quieren ser como los demás que viven bajo la ira de Dios. Sin embargo ha sido y sigue siendo una enfermedad común del pueblo de Dios. Tengamos cuidado de no caer en esta tentación de reemplazar los regalos que Dios nos ha dado con lo que tiene el mundo. Más bien vivamos santos (apartados para Dios), como Él es Santo. (David Bell)

  24. 680

    MelP_353-1Samuel_1_14

    «Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino.» (‭‭1 Samuel‬ ‭1:14‬)Elí cometió un error terrible con Ana, la futura madre del profeta Samuel. La vio conmovida en la oración y dedujo que había acudido al santuario borracha. Pero no sólo la juzgó mal sino que la confrontó y la acusó de estar ebria. Elí tendría que haber hecho más preguntas si sospechaba que Ana estaba en pecado pero la juzgó y la condenó sin recoger todos los hechos. Pero lo más triste de esta historia se revela después cuando leemos más sobre la familia de Elí. Sus dos hijos eran un desastre espiritual pero por algún motivo, jamás los corrigió Elí para confrontarlos por su pecado, un secreto a voces entre el resto del pueblo. O sea Elí estaba dispuesto a tratar rápidamente y con dureza a una pobre mujer triste, imaginando que había venido a la casa de Dios borracha, pero en cuanto a sus propios hijos, jamás los confrontó aunque sabía que maltrataban a la gente y estaban viviendo en fornicación mientras ejercían el sacerdocio. Cristo, en su sermón del monte, nos enseña otro camino. Debemos ser rápidos en juzgarnos a nosotros mismos, en quitar el palo de nuestro ojo. Solo así estaremos preparados para ser usados por Dios para ayudar, no sencillamente juzgar, a otros en sus luchas y tropiezos. Examinemos bien nuestras vidas hoy con la ayuda del Espíritu Santo para que podamos ser usados por Dios para ayudar a nuestros hermanos. (David Bell)

  25. 679

    MelP_459-Hechos_26_11

    «Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras.» (Hechos 26:11)Aquí encontramos el testimonio del apóstol Pablo de su vida antes de su encuentro con Cristo. Con vergüenza admite Pablo que había abusado de personas con el fin de llevarles a blasfemar contra sus creencias. Es interesante que no dice si alguno llegó a blasfemar en algún momento, lo cual nos hace pensar que no había tenido mucho éxito en su persecución. Estos cristianos no habían cometido ningún crimen, pero Pablo los trataba como malhechores. Pero lo más interesante es cuando comenta lo que le impulsaba: estaba “enfurecido sobremanera”. Pablo les perseguía porque estaba muy molesto, enfadado. Que sepamos, ningún cristiano jamás había hecho nada contra él; sin embargo, verles le sacaba de quicio. Creo que lo que tanto le afectaba era que veía en ellos algo que no había conseguido él. De alguna manera veía que la fe sencilla de éstos “del camino” superaba la religión estricta de los fariseos. Quizás nosotros tenemos alrededor de nosotros una persona “enfurecida sobremanera”. Igual Dios está obrando en su corazón para traerle a sí mismo. Busquemos hoy ser un testimonio fiel ante todos, tanto si nos respetan como si nos odian, porque muchas veces no podemos imaginar todas las grandes cosas que Dios está haciendo en los que nos rodean. (David Bell)

  26. 678

    MelP_089-Hechos_24_25

    «Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré.» (Hechos 24:25)Mientras Pablo estaba en la cárcel, el gobernador iba demorando su juicio, "Espera[ndo] ... que Pablo le diera dinero para que le soltase" (24:26), pero en vez de decir lo que le convenía o intentar conseguir su libertad de otra manera, Pablo hablaba de ""la fe en Jesucristo"" (24:24). Esa fe le llevaba a hablar de tres temas recurrentes: la justicia, el dominio propio y el juicio venidero. En primer lugar Pablo hablaba de la verdadera justicia. Pablo anunciaba al gobernador que todos hemos pecado contra Dios. El único que verdaderamente es justo es Jesús, el Hijo de Dios y Él vino para darnos una justicia que no viene por la ley sino por la fe. Luego Pablo hablaba del dominio propio. Dios pone a su Espíritu Santo dentro de todos los que han sido justificados por fe en Cristo y el fruto de la presencia del Espíritu en la vida es el dominio propio. Cristo guía la vida del creyente por medio del Espíritu Santo, transformando su vida en la imagen de Cristo día tras día. Finalmente, Pablo hablaba del juicio final. Para el creyente, no hay temor, porque sus pecados ya han sido juzgados en Cristo. Pero para la persona que ha rechazado a Cristo, el pensamiento de que un día tendrá que dar cuentas ante un Dios santo es terrible. La predicación de Pablo aquí cubre cada faceta de la salvación: su inicio en la justificación, su progreso en la santificación y su culminación en la glorificación.Nosotros hemos de estar atentos para aprovechar nuestras oportunidades de hablar de la fe en Jesucristo. Si no tenemos cuidado, nos centraremos en nosotros mismos y perderemos la oportunidad de compartir con otros el mensaje de la salvación. (David Bell)

  27. 677

    MelP_083-Hechos_20_32

    «Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.» (Hechos 20:32)Cuando Pablo se despidió de los cristianos en Éfeso, no sabía si los iba a volver a ver en esta vida. No obstante, no temía por ellos, porque sabía que Dios seguiría obrando en ellos. Con toda tranquilidad los encomienda a Dios y a su palabra, para que Dios siga sobreedificándoles en la santidad. Dios es el que sigue sobreedificándonos también a nosotros y preparándonos para nuestra herencia espiritual. Me alegro mucho que nuestro bienestar espiritual no sea una obra humana que depende de un hombre. Si así fuese, estaríamos destinados al fracaso. Mas bien, nuestra vida espiritual es la obra de Dios en cada uno de los que hemos sido salvados por la fe en el sacrificio de Jesucristo. Dios sigue su obra de sobreedificarnos. Cristo mismo es la roca sobre la cual la iglesia está edificada, y Dios sigue santificándonos por medio de su Espíritu Santo que mora en el creyente.Dios quiere seguir dándonos hoy esta herencia espiritual. Seamos fieles en leer la palabra de su gracia y pasar tiempo en su presencia para que seamos sobreedificados y santificados. Nuestro bienestar espiritual debe ser evidente, algo que otros ven y por ello glorifican a nuestro Padre que en su misericordia nos sigue transformando a la imagen de nuestro Salvador. (db)

  28. 676

    MelP_451-Hechos_19_27

    «Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero.» (Hechos 19:27)Estas son las palabras de un artesano que teme perder su trabajo. El apóstol Pablo llegó a Éfeso con el mensaje del evangelio y las personas empezaron a convertirse de los ídolos al Dios verdadero. Curiosamente los judíos que habían vivido en la ciudad desde hace tiempo jamás habían amenazado el negocio de los ídolos pero el evangelio sí. La parte triste es la ceguera de estos hombres que, motivados por sus propios intereses de ganancia, amotinan a las multitudes en defensa de su diosa. Fíjate, el texto dice nos dice que muchos ni sabían por qué estaban allí. Estos hombres creían que su diosa depende de ellos. Si no llegan a hacer algo, temen que su majestad sea destruida. Menos mal que nuestro Dios no depende de nosotros y no le tenemos que servir porque es nuestra fuente de ingresos. Hace siglos el culto a Diana desapareció pero el mundo está todavía lleno de seguidores de Jesús por el mismo mensaje del evangelio. Dios no depende de nosotros pero a la vez Dios nos ha dado un llamamiento. Su gloria no será destruida pero nos da el privilegio de defender su nombre ante el mundo. Busquemos oportunidades hoy para exaltar a nuestro Dios de tal forma que los que siguen los ídolos de nuestros tiempos se sientan amenazados. (David Bell)

  29. 675

    MelP_074-Hechos_14_11

    "Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros." (Hechos 14:11)Llama la atención las diferentes reacciones a la obra de Dios. Aquí Pablo y Bernabé sanaron a un hombre cojo y la primera reacción es adoración a los apóstoles como dioses. Parece ser que al principio, Pablo y Bernabé no entendían lo que estaba ocurriendo, pero en el momento que se dan cuenta, intentan frenar la multitud, explicándoles que realmente son simplemente hombres como ellos. Al final, la escena cambia completamente y los que estaban dispuestos a tratarlos como dioses terminan apedreándolos y dejándolos por muertos. No es tan diferente a las reacciones que a veces experimentó Jesús durante su ministerio. A veces se acercaban las multitudes con el pensamiento de obligarle a reinar y otras veces intentaban despeñarle o apedrearle. En nuestros días seguimos viendo algo parecido. Si bien es verdad que no hacemos milagros (no digo que Dios no los siga haciendo), cuando Dios obra en la vida de uno, vemos que hay los que lo mal interpretan y otros que lo rechazan, minimizan o critican. No debemos dejar que estas reacciones nos desanimen, porque habrá otros que reconozcan a Dios y ponen su fe en Cristo. Lo más importante para nosotros es someternos a Dios en obediencia para dejar que Él haga en y por medio de nosotros según su voluntad. (db)

  30. 674

    MelP_073-Hechos_13_48

    "Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna." (Hechos 13:48)Este versículo nos presenta una escena de gran gozo que salió de sufrimiento y persecución. Los gentiles estaban contentos porque acaban de escuchar que Pablo y Bernabé ya se dedicarían a anunciar el mensaje del evangelio a los gentiles ya que los judíos lo habían rechazado. Obviamente su gozo no venía por la perdición de los judíos que lo habían rechazado sino por la salvación que se seguiría anunciando y transformando vidas. Ellos estaban gozosos pensando en familiares, amigos, compañeros y vecinos que escucahrían el mensaje del evangelio y, arrepentidos, pondrían su fe en el Salvador. Pero cuando seguimos leyendo, encontramos que las oportunidades de Pablo y Bernabé pronto pasarían. Llegaría el momento en que Pablo y Bernabé fueran expulsados de la ciudad por fuerza, pero de momento se seguiría anunciando el perdón de pecados para todos los que creen.Nuestra oportunidad de anunciar el mismo mensaje del evangelio también está limitada. No creo que nos vayan a echar de la ciudad la semana que viene, pero llegará el momento en que ya no podremos anunciar el evangelio más porque estaremos con el Señor. Que aprovechemos nuestras oportunidades hoy y que Dios salve y llene de gozo a todos los que están ordenados para vida eterna. (db)

  31. 673

    MelP_472-Hechos_9_11

    «Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,» (Hechos 9:11)Ananías había escuchado las historias desde la iglesia en Jerusalén y Judea del celo perseguidor de este Saulo de Tarsis (9:13). Había recibido incluso advertencias de sus planes de extender esta persecución hasta Damasco, con la autorización de arrestar a todos los que invocaban el nombre de Jesús (9:14). Pero vino Dios a Ananías con otro mensaje: he aquí, él ora. Dios no dice que Cristo le había aparecido a Saulo en el camino, cegándole con su gloria. Lo primero que Dios dice es sencillamente que Saulo estaba orando. Esta frase me llama la atención porque Saulo, como fariseo, había orado toda su vida. Pero esta oración era diferente de todas las demás oraciones que había hecho en su vida. Ya no oraba para intentar impresionar a Dios y a los demás. Su corazón ahora estaba roto ante el Dios que había estado persiguiendo. Dios quería que Ananías intuyera que algo grande había ocurrido en la vida de Saulo, porque por primera vez Dios había escuchado sus oraciones. La oración de Saulo aquí es la marca que identifica el cambio que había ocurrido en su vida. Este versículo me hace pensar sobre la forma en que yo oro. En el fervor, la sinceridad y la frecuencia de nuestras oraciones, debe notarse el cambio que Dios ha hecho en nuestros corazones. Apartemos tiempo en esta mañana para orar de corazón a nuestro Dios. (David Bell)

  32. 672

    MelP_062-Hechos_7_9-10

    "pero Dios estaba con él, y le libró de todas sus tribulaciones" (Hechos 7:9b-10a).Esta es la descripción que da Esteban de la vida de José en su sermón. Me pregunto cómo habría reaccionado José si lo hubiera escuchado desde la cárcel donde sufría una pena injusta por la mentira de la esposa de Potifar. Desde el punto de vista humano, parecía poco probable que Dios lo librara. No obstante lo que se repite varias veces en el capítulo 39 de Génesis es que el Señor estaba con José y le prosperaba. Al observador casual, la presencia de Dios con él no era evidente, pero José jamás perdió la fe en que Dios tenía un buen propósito en todo lo que le había ocurrido. Seguramente no sabía el por qué de sus tribulaciones ni el cómo de su liberación, pero confiaba siempre en la bondad de Dios.Es importante que nosotros mantengamos también está fe. Muchas veces no entenderemos todo lo que Dios permite en nuestras vidas, pero debemos confiar que en su tiempo nos librará y mientras tanto nos someteremos en fe. Lo bonito de José es que esta fe le guardó de la amargura. ¡Que sigamos su ejemplo! (db)

  33. 671

    MelP_470-Hechos_6_7

    «Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.» (Hechos 6:7)¿En que sentido debemos entender esta frase del crecimiento de la palabra? Obviamente no se aumentaba en contenido, como es el caso de los discípulos en la siguiente frase. En el contexto, vemos la elección de los primeros diáconos para que los apóstoles pudieran dedicarse al “ministerio de la palabra” (6:4). Así que, los apóstoles seguían enseñando más y más la palabra. Pero aún así creo que no es el significado exacto de la frase. Resulta que esta misma frase aparece dos veces más en Hechos. En el capítulo 12 vemos que a pesar de la persecución de Herodes, “la palabra del Señor crecía y se multiplicaba” (12:24). Luego en el capítulo 19 leemos de las conversiones en Éfeso que provocaron la quema de los libros de magia y dice el texto: “Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor” (19:20). El crecimiento de la palabra habla del círculo de influencia de la palabra. En los tres casos, la palabra tocaba más y más vidas. Dios quiere que su palabra siga creciendo; no es sólo una frase de la Biblia. Quiere que su palabra crezca en nuestras vidas, afectando y cambiando más y más aspectos de nuestra forma de pensar y de actuar. Y Dios quiere que la palabra crezca en nuestro entorno para tocar otras vidas también. ¿Está creciendo la palabra en nosotros hoy? Debemos estar en la Palabra y hacer todo lo posible para fomentar ese mismo crecimiento en otros. (David Bell)

  34. 670

    MelP_445-Hechos_3_14

    «Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,» (Hechos 3:14)Así predicó Pedro ante los lideres de los judíos unos meses después de la crucifixión de Jesús. Lo que me llama la atención es esta frase en su sermón: vosotros negasteis .... Era la pura verdad. Negar es desasociarse de uno y es una descripción perfecta de la reacción cuando Pilato ofreció soltar al Rey de los judíos. Escogieron a Barrabás y gritaron que su único rey era César. Verdaderamente habían negado al Mesías de Dios. Pero es Pedro el que proclama estas palabras. Pedro, el que tres veces negó (la misma palabra) a Jesús. Imagina por un momento que en esta multitud estuviera la sierva de la casa del sumo sacerdote, la que confrontó a Pedro esa noche como uno de los seguidores de Jesús, la que escuchó a Pedro jurar que no lo conocía. Humanamente hablando, Pedro debería haber tenido miedo de anunciar públicamente el pecado de negar al Mesías, ya que él también había caído en lo mismo. Pero hay una cosa que permite que Pedro predique así: el perdón divino. Sí, Pedro negó a su Señor, pero arrepentido recibió el perdón. Es curioso pensar que nosotros, pecadores, estamos llamados a compartir el mensaje del evangelio con los pecadores que nos rodean. Igual podrían decirnos que no somos mejores que ellos. Nuestro único derecho de anunciar el evangelio es el perdón que hemos recibido cuando nos arrepentimos y pusimos nuestra fe en lo que hizo Cristo por nosotros. No anunciamos el evangelio porque somos mejores que los demás sino porque hemos sido perdonados. (David Bell)

  35. 669

    MelP_139-Rut_2_12

    «Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.» (Rut‬ ‭2:12‬)Cuando Booz conoció a la moabita Rut por primera vez, así le habló. Aprovechando la misma imagen que encontramos en el Salmo 91:5, Booz reconoce que Rut había buscado refugiado bajo las alas de Jehová. Lo interesante de esta frase es que en el contexto, Rut acaba de pedir refugio bajo el ala de Booz, cuando pidió poder espigar en el campo. Pero la fama de la promesa que había hecho Rut a su suegra había llegado a los oídos de Booz. Seguramente le sorprendió escuchar de la moabita que había dicho que el Dios de Noemí era su Dios. Así que le bendice, deseándole una remuneración de parte de Dios. Rut vino a Dios sin nada, sinceramente sin pedir nada. Dios en su misericordia tomó a Rut y Noemí bajo sus alas y empezó a transformar su tristeza en gozo y a la vez a formar la familia del gran rey David e incluso la del Señor Jesucristo.Si hemos venido para buscar refugio bajo esa misma ala, Dios jamás nos abandonará. A veces su obra nos sorprenderá y puede incluso que parezca que haya fracasado pero si esperamos con paciencia, Dios se glorificará en nuestras vidas. La persona que viene a refugiarse bajo las alas de Dios jamás será defraudada. (David Bell)

  36. 668

    MelP_646-Jueces_20_23

    «Porque los hijos de Israel subieron y lloraron delante de Jehová hasta la noche, y consultaron a Jehová, diciendo: ¿Volveremos a pelear con los hijos de Benjamín nuestros hermanos? Y Jehová les respondió: Subid contra ellos.» (Jueces 20:23)La depravación en Benjamín llevó a Israel a una guerra civil. Se juntaron las demás tribus contra Benjamín con la intención de exterminar la tribu entera en retribución por su pecado. A pesar de consultar con Dios dos veces, las tribus de Israel perdieron las dos primeras batallas contra Benjamín. No fue hasta la tercera vez que, llorando y consultando a Dios, recibieron una respuesta que indicaba que Dios les iba a dar la victoria (20:28). Lo que llama la atención de esta historia es que aparentemente nadie consideró la posibilidad de que las demás tribus también habrían pecado contra Dios. Después de todo, la historia de su victoria el tercer día es paralela a la historia de la victoria de Josué sobre la ciudad de Aí después de su derrota por el pecado de Acán. Creo que Dios permitió que las 11 tribus perdieran la batalla ante los pecadores de Benjamín porque quería que reconocieran que ellos también habían pecado. Ellos estaban haciendo “lo que bien les parecía” (21:25). Nuestro gran peligro es reconocer el pecado en otros y suponer por lo tanto que puesto que no hemos hecho el mismo pecado, que estamos bien con Dios. Hacemos bien siempre en evaluar nuestras vidas por medio de la Palabra de Dios y dejar que su Espíritu Santo nos convenza de pecado.Examinemos hoy nuestros corazones. Si el Espíritu Santo señala cualquier aspecto de nuestra vida que no agrada a Dios, seamos prontos a arrepentirnos para que podamos andar como es digno de Dios. (David Bell)

  37. 667

    MelP_134-Jueces_16_20

    «Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.»‭‭ (Jueces‬ ‭16:20‬)La historia de Sansón es tan triste por todas las oportunidades perdidas. El Espíritu de Dios estaba con él; no obstante su ministerio como juez se limita a la venganza y al desenfreno sensual. Sansón pensaba que podía escaparse de Dalila como en las otras ocasiones cuando le había mentido, pero no sabía que esta vez estaba solo. El Espíritu de Dios le había ayudado en el pasado y Sansón daba por sentado que a pesar de estar jugando con el pecado, Dios volvería a ayudarle a escapar como siempre. Pero esta vez, Sansón estaba solo, sin la ayuda de Dios en las manos de sus enemigos, sin escapatoria. Y lo peor es que Sansón ni se había dado cuenta. Sansón termina ciego y encadenado, esclavizado por los enemigos de su Dios. La verdad es que hoy en día todavía podemos caer en la misma tentación de Satanás. Es fácil excusa y justificar el pecado, imaginando que está todo bajo control. Pero jugar con el pecado es jugar con fuego. Por eso es tan importante que nosotros como Cristianos tratemos con el pecado, resistiendo las tentaciones y confesando y abandonando nuestros pecados cuando tropezamos.Hoy tomemos tiempo para examinar nuestros corazones. Si Dios te trae a la mente una área de pecado, no lo ignores. (David Bell)

  38. 666

    MelP_645-Jueces_14_3

    «Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada.» (Jueces 14:3)El libro de los jueces en general nos narra el desastre de Israel. Dios les había dado la tierra pero ellos no estaban adorando a Dios ni viviendo según sus leyes. La historia de Sansón no es ninguna excepción. Desde el comienzo de la historia notamos el desastre que es su vida. Dios lo usaría para empezar a librar a su pueblo de la opresión de los filisteos (13:5), pero la forma en que comienza esa liberación es rara: ve a una chica filistea y demanda que sus padres arreglen un matrimonio con ella. Obviamente un matrimonio arreglado por los padres era común en Israel, pero aquí todo está al revés. Sansón ya había escogido a su novia y ahora obliga a sus padres a obedecerle. Manoa y su esposa cuestionaron su decisión (Deuteronomio 7:3-4). Pero Sansón contesta literalmente: ella es agradable en mis ojos. Sansón ignoraba lo que era correcto ante los ojos de Dios y de sus padres simplemente porque estaba viviendo según sus sentimientos. En el momento en que empezamos a seguir los deseos de nuestro corazón ignorando lo que dice Dios en su Palabra, nosotros igual que Sansón vamos hacia el desastre. Dios nos ha dado su Palabra y las autoridades espirituales en nuestras vidas para ayudarnos a seguir el camino correcto.No seamos necios como Sansón, siguiendo nuestros deseos para nuestro propio perjuicio. Más bien empapemos nuestra mente con la Palabra de Dios para que nuestros pensamientos sean conformados a la voluntad de Dios. (David Bell)

  39. 665

    MelP_352-Jueces_10_15

    «Y los hijos de Israel respondieron a Jehová: Hemos pecado; haz tú con nosotros como bien te parezca; sólo te rogamos que nos libres en este día.» (Jueces 10:15)En el libro de los jueces, encontramos un patrón repetido: el pueblo de Israel se acomoda y abandona a Dios y al final caen en mano de sus enemigos, pero cuando se humillan y claman a Dios, Dios envía a un juez para liberarles. Este versículo narra ese momento justo cuando el pueblo clamó a Dios en su aflicción. No obstante, la primera contestación de Dios era señalar la rebeldía del pueblo. Ellos le habían abandonado para servir a otros dioses. Incluso les mandó a que clamaran a sus dioses que habían servido para que les librasen ellos. Pero el pueblo reconoció su pecado ante Dios, dándose cuenta de que habían pecado contra Dios y que Él tenía derecho de hacer con ellos como quisiera. Pero hay algo preocupante de su oración. Es bonito que reconozcan su pecado e incluso que se entreguen a Dios reconociendo que puede hacer con ellos lo que bien le pareciera, pero a continuación dicen básicamente ""pero líbranos ahora”. Se someten a Dios, pero quieren que Dios actúe inmediatamente. Me llama la atención que esta oración es muy diferente de la oración de Cristo en Getsemaní. Él pide primero que pasara de Él la copa amarga de la cruz si pudiese ser, pero continúa aclarando que no pide su propia voluntad sino la del Padre. Es fundamental que aprendamos a orar como Cristo en vez de demandar que Dios actúe “este día”. La mejor petición que podemos hacer es que Dios haga lo que “bien le parezca” a su tiempo. (David Bell)

  40. 664

    MelP_351-Jueces_6:13

    «Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.» (Jueces 6:13)Puesto que Gedeón vivía en un momento de la historia de su pueblo en que sus enemigos, los madianitas, les dominaban, le era fácil creer que Dios les había desamparado. Según su punta de vista, no veía a Dios en ninguna parte. Pero el problema verdadero no era que Dios les había abandonado, sino que ellos habían abandonado a Dios. Gedeón lo tenía justo al revés. No nos podemos fiar de nuestra percepción de los eventos. Muchas veces no tenemos la perspectiva necesaria para interpretar correctamente todo lo que ocurre en nuestras vidas. Sin embargo así funcionamos muchas veces. Actuamos como si supiéramos todo y cuando hay algo que no funciona como creemos que debe funcionar, nos quejamos o incluso acusamos a Dios de desampararnos. Lo que hizo la diferencia para Gedeón era la fe, esta capacidad de confiar en Dios aunque no sabía cómo iba Dios a obrar. Gedeón no es un ejemplo perfecto de la fe, pero sí que es uno de los héroes de fe que aparece en Hebreos 11. Por fe, derribó el altar de Baal y derrotó a las huestes enemigas con tan solo 300 soldados.Cuando aprendemos a confiar en Dios como lo hizo Gedeón aunque no sepamos cómo Dios obrará, estamos abriendo la puerta para que Dios pueda cumplir su voluntad en y por medio de nosotros. (David Bell)

  41. 663

    MelP_129-Jueces_1_19

    «Y Jehová estaba con Judá, quien arrojó a los de las montañas; mas no pudo arrojar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenían carros herrados.» ‭‭(Jueces‬ ‭1:19‬)Sinceramente, no entiendo bien la situación histórica que describe este versículo. Los de Judá tenían a Dios con ellos y así conquistaron a los pueblos fortificados en las montañas, pero no pudieron ganar la victoria sobre los que habitaban en los llanos porque tenían carros de hiero, el equivalente a un tanque en el mundo antiguo. Dios no tiene problema con dar la victoria a su pueblo, tanto si sus enemigos tienen ciudades fortificadas o carros herrados. O sea, el problema no era con Dios. Más bien me hace pensar que el problema era con los de Judá. Igual tuvieron tanto miedo que ni lo intentaron. No creían que Dios les diera la victoria contra aquellos carros de hierro. Claro, es fácil que desde mi comodidad los juzgue así. Pero si soy honesto hay áreas de mi vida en que me cuesta confiar en Dios para la victoria. Me es más fácil poner excusas. Pero esta historia me anima a confiar en el Señor y luchar por la victoria espiritual. No nos conformemos con excusas cuando Dios nos quiere dar victorias. (David Bell)

  42. 662

    MelP_127-Josue_23_11

    «Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios.» ‭‭(Josué‬ ‭23:11‬)Josué, ya de edad avanzada después de la conquista, se dirigió al pueblo para animarles espiritualmente a seguir a Dios, tal como Moisés había hecho en Deuteronomio. Les advierte del peligro de seguir a otros dioses y luego les manda a guardar sus almas con diligencia para amar a Dios. Leyendo estas palabras, me he dado cuenta de que es parecido a lo que debe hacer cualquier pareja para proteger su matrimonio. Deben guardarse con diligencia para proteger su amor. Esto significa que buscan la intimidad solo entre sí porque valoran su relación y no quieren hacer nada que podría dañarla. Así debemos ver nuestra relación con Dios. Tenemos que proteger esta relación con diligencia y no hacer nada que podría ponerla en peligro o dañarla. Si valoramos nuestra relación con Dios, debemos luchar para ella seriamente.Hoy en todas nuestras actividades cotidianas, guardemos con diligencia nuestro amor para con Dios. Pide a Dios si hay algo que está perjudicando tu relación con Él y luego sé obediente a su voluntad para ti. (David Bell)

  43. 661

    MelP_644-Josue_18_3

    «Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres?» (Josué 18:3).Israel por fin había entrado en la tierra prometida. En una campaña militar victoriosa, Josué con su ejército había conquistado a las naciones que habitaban las tierras y como señal de descanso, Israel se congregó en Silo y levantaron el Tabernáculo en su lugar definitivo. Pero no todo estaba bien. Había siete tribus que todavía no habían tomado posesión de sus territorios. En el capítulo anterior leemos que las tribus de Manases y Efraín no habían logrado expulsar a los cananeos y se conformaron con someterlos, pero el caso de estas siete tribus es completamente desconcertante. Ni habían intentado tomar posesión del territorio. Seguían viviendo en sus tiendas en las tierras de sus hermanos en vez de obedecer el mandamiento de Dios. Josué les llama negligentes por no cumplir con su deber. Me pregunto si no hay veces en que nosotros también actuamos como estas siete tribus. Nos acomodamos dónde estamos en vez de obedecer el mandamiento de Dios. No llegamos a experimentar las bendiciones que Dios tiene para nosotros porque somos negligentes. El propósito de Dios es que luchemos contra los pecados y las tentaciones para conseguir la victoria por medio de su Espíritu. Pero si nos quedamos pasivos, podemos perder esta bendición de vivir en la victoria y en el gozo del Espíritu Santo.No seamos negligentes hoy en tomar posesión de las bendiciones que Dios nos quiere dar. Levantémonos y conquistemos en el poder del Espíritu. (David Bell)

  44. 660

    MelP_349-Josue_17_12

    «Mas los hijos de Manasés no pudieron arrojar a los de aquellas ciudades; y el cananeo persistió en habitar en aquella tierra.» (Josué 17:12)La frase clave en este versículo es “no pudieron”. ¿Por qué no pudieron los de la tribu de Manasés echar fuera los pueblos que habitaban en la tierra que Dios les había dado? Después de todo, Dios había dado tanto el mandamiento como la promesa. Dios prometió luchar a favor de ellos para darles la victoria sobre las naciones. Entonces ¿en qué sentido no pudieron? La verdad es que ¡ni lo probaron! Al final lo que no pudieron hacer era confiar en la promesa de Dios. Pero lo más curioso viene dos versículos después cuando vienen estos mismos hombres a Josué junto con los de la tribu de Efraín (aquí llamados sencillamente “los hijos de José”) para quejarse de que habían recibido poco territorio comparado con su numerosa población. Dios les había dado territorio suficiente para ellos, pero ellos no se creían suficientes para conquistar el territorio que Dios les dio. Nosotros también podemos caer en esta trampa. Si no estamos dispuestos a confiar en Dios y dejar que su Espíritu nos dé la victoria sobre nuestra carnalidad y pecado, nos va a parecer que las bendiciones de Dios son pocas. Pero el problema no es con las bendiciones de Dios sino con nuestra vida espiritual acomodada. Las promesas de Dios son más que suficientes para todo aquel que está dispuesto a confiar en Dios.Levantémonos hoy con valor para heredar el terreno espiritual que Dios nos ha prometido. (David Bell)

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    MelP_123-Josue_11_23

    "Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra." Josué 11:23Después de 40 años en el desierto, Israel entró en la tierra y comenzó un período corto pero intenso de guerra. Principalmente leemos de una serie de batallas en que los habitantes de la tierra les atacan a los Israelitas e Israel derrota a sus enemigos. Pero me gusta la última frase del versículo: ""la tierra descansó de la guerra"". En nuestra vida espiritual, estamos en un período intenso de guerra, y muchas veces las batallas vienen porque nuestro enemigo, el enemigo de nuestro Dios, nos ataca. No buscamos solamente defendernos y sobrevivir, sino confiemos en Dios para que nos dé victorias diarias en las batallas. No obstante nos espera un día en que finalmente descansaremos en victoria, cuando, según 1a Corintios 15:26 "el postrer enemigo que será destruido es la muerte".Hasta entonces sigamos buscando la ayuda de Dios en cada batalla. Que Dios nos dé las fuerzas para mantenernos firmes en la lucha.

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    MelP_121-Josue_7_7

    "Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán!" (Josué 7:7)Después de ver la mano de Dios en la victoria sobre Jericó, Josué y el pueblo se sentían confiados. La próxima ciudad, Hai, era tan pequeña que ni mandaron todas las tropas al encuentro. Pero cuando Josué perdió la batalla de Hai, estaba listo para abandonar la guerra. Llega a decirle a Dios que hubiera sido mejor quedarse en el desierto. Dios tuvo que mandarle que se levantara porque estaba completamente hundido. La solución no era la depresión y la rendición; no era volver al pasado. Tampoco era armarse de valor y seguir adelante. La solución era tratar con el problema real y luego volver a la guerra. En nuestra vida cristiana podemos también sufrir derrotas muy dolorosas. Podemos tropezar y sentir que hemos fracasado. Pero la solución es la misma que puso Dios delante de Josué: tratar con el pecado y seguir luchando.Confesemos nuestros pecados a Dios. Pidamos perdón a las personas que hemos ofendido o dañado y luego volvamos a la lucha espiritual. No abandonemos la guerra por una batalla perdida.

  47. 657

    MelP_520-Josue_1_8

    «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.» (Josué 1:8)Cuatro veces en el capítulo uno de Josué, Dios anima y manda a Josué a que se esfuerce y que sea valiente en obedecerle. Pero Dios también le da un consejo para explicar cómo debe esforzarse. Si Josué quería saber la voluntad de Dios y hacer lo que a Dios le agradaba, debía hablar de la ley de forma habitual y debía meditar en ella consistentemente. Realmente es simple si lo piensas: era más fácil para Josué obedecer a Dios si estaba llenando su mente de los pensamientos de Dios. Creo que muchas veces nuestro problema es que Dios está muy lejos de nuestros pensamientos y por eso ni vemos venir las tentaciones o perdemos las oportunidades de ser usados por Dios. Lo que vemos de la vida de Jesús en los Evangelios es precisamente esto: el libro de la ley estaba constantemente en su boca y en sus pensamientos. Nosotros también debemos esforzarnos conscientemente de llenar nuestros pensamientos de la Palabra para que el Espíritu Santo pueda usarla en seguir transformándonos todos los días. Este esfuerzo y valor jamás serán en balde.Hagamos el esfuerzo hoy de meditar en la Palabra a lo largo del día. Hablemos con el Señor cada vez que tengas oportunidad y busquemos oportunidades también de hablar del Señor con los que nos rodean. (David Bell)

  48. 656

    MelP_210 - Tito_2_10

    «no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.» (Tito 2:10)En el segundo capítulo de su carta a Tito, Pablo da una serie de instrucciones a diferentes grupos de creyentes. Habla primero a los hombres mayores, después a las mujeres. Luego menciona a los jóvenes y finalmente a los siervos. En cada caso, habla de cómo debe vivir un cristiano, de cómo la salvación debe verse en el carácter en uno que ha sido transformado por la gracia de Dios. Al final de la sección, Pablo nos da el propósito de esta instrucción específica. Todo viene a ser por el testimonio del creyente. Debemos vivir de tal forma que nuestros adversarios no tengan nada malo que decir de nosotros (8). El apóstol añade un pensamiento más para cerrar esta sección: la vida de un creyente debe adornar la doctrina de Dios, nuestro Salvador. Ahora bien, la doctrina de nuestro Salvador es preciosa en sí. Siendo Dios, Cristo se despojó a sí mismo para morir por pecadores. No podemos añadir nada a este mensaje, pero por nuestra forma de vivir podemos adornarlo. Si vivimos según la voluntad de Dios, otros notarán más la belleza de este evangelio. Tristemente también funciona al inverso. Si desobedecemos a Dios, será más fácil que otros ignoren el evangelio.Nos conviene meditar hoy sobre nuestras acciones. En todo lo que haremos hoy, ¿facilitaremos las excusas para no seguir a Cristo o resaltaremos la belleza del mensaje del evangelio? (David Bell)

  49. 655

    MelP_206 - 2Timoteo_3_4

    «traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,» (2 Timoteo 3:4)El capítulo tres de esta segunda carta de Pablo a Timoteo describe el carácter de los últimos días. El apóstol nos advierte que serán tiempos peligrosos, no porque sean realmente diferentes de cualquier otro tiempo en la historia del mundo, sino porque claramente se manifestará el verdadero carácter del ser humano en rebeldía contra su Dios. La lista empieza y termina hablando del amor. Nos dice que habrá hombres amadores de sí mismos y termina diciendo que serán amadores de los deleites más que de Dios. Tristemente esta descripción me parece adecuada para nuestra sociedad hoy en día. Todos parecen estar buscando su propio placer y en general hay un desprecio por el pensamiento de Dios. Ahora bien, es importante enfatizar que el texto no dice que el placer es un pecado. Dios ha preparado miles de placeres para nosotros que podemos disfrutar sin pecar. Pero el peligro viene cuando buscamos disfrutar el placer e ignorar a Dios. Si el placer es lo que buscamos, nos abrimos a cualquier placer, ignorando las leyes de Dios. La clave es encontrar en Dios nuestro mayor placer. Cuando buscamos primeramente el placer de Dios, o sea, lo que agrada a Dios, encontraremos un mundo lleno de placeres dentro de su voluntad. En medio de una generación de personas que aman los deleites más que a Dios, podemos ser un testimonio del amor verdadero que nos llena de gozo en Cristo. (David Bell)

  50. 654

    MelP_199 - 1Tim_4_8

    «porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.» (1 Timoteo 4:8)Nuestra sociedad asigna mucho valor al ejercicio corporal. Más y más personas apartan un tiempo en medio de toda su actividad ajetreada para hacer ejercicio y por supuesto, no es malo hacerlo. Después de todo, nuestro cuerpo necesita el ejercicio para mantenerse sano, pero el peligro para nosotros es llegar a ejercitar lo físico mientras ignoramos lo espiritual. Eso sí que es necio. La razón que nos da el apóstol es que el ejercicio físico es provechoso para nuestro presente, mientras el ejercicio en la piedad es necesario tanto ahora como en la vida venidera. Lo que nos está diciendo es que si es bueno programar un tiempo para hacer deporte y mantener nuestro cuerpo físico, es incluso más importante disciplinarnos para tener un encuentro diario con el Señor en la Palabra y en la oración, vivir meditando en las verdades de Dios, buscar conocer y obedecer la voluntad de Dios para nuestras vidas. Éste es el ejercicio que jamás debemos abandonar.¿Cómo vamos con nuestra salud corporal? Es importante cuidar el cuerpo que Dios nos ha dado. ¿Cómo vamos con nuestra salud espiritual? No desaprovechemos nuestro tiempo ignorando lo más importante. (David Bell)

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Un versículo de la Biblia junto con una meditación y una aplicación.

HOSTED BY

David Benjamin Bell

Produced by David y Maribel

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