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Podcast de Saber Vivir
by Saber Vivir
Nuestro sentido de existir es siempre solidarizarnos con todo ser vivo que sufre a manos llenas por el egoísmo humano. Invitar a otros/as a que comiencen un proceso de querer cambiar su mentalidad negativa en una mentalidad positiva, llena de fe, de esperanza, amor y solidaridad será siempre nuestra ocupación hasta que termine nuestro pregrinar. "No es lo que sucede o nos rodea lo que nos echa a perder la vida sino nuestra actitud interior" Epicteto (Filósofo del Siglo I)
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Matrimonio 3 Llena las vasijas de agua
Esta tercera y última parte de la serie “Para vivir un matrimonio feliz”, quiere brindarte las herramientas psicológicas y espirituales para que tú mismo, tú misma con la ayuda de Jesús vayas reconstruyendo junto con tu cónyuge tu matrimonio y vivir así un matrimonio feliz. Estas herramientas son también para aquellos y aquellas que quieran vivir sus relaciones personales, familiares, sociales y de trabajo desde un nivel más profundo, más elegante espiritualmente hablando. Comenzamos diciéndote que Dios va a respetar profundamente tu libertad. El evangelio de Juan 5, 5 nos dice que: Jesús llegó a un lugar en donde se encontraban muchos enfermos, ciegos, cojos y tullidos echados en el suelo. Había entre ellos, un hombre que llevaba 38 años de estar enfermo. Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo de estar enfermo le dijo: ¿Quieres curarte? ¿Quieres recobrar la salud? Imagínate, tener 38 años tirado en la misma camilla como yo, como tú que pasamos la vida tirados enfermos en el mismo pensamiento negativo “no se puede” no tiene caso” “esto es imposible” yo no sirvo para nada” etc., etc., .etc. Y Jesús se acerca, lo mira y le hace esa pregunta increíblemente impresionante: ¿Quieres curarte? Hoy, aquí y ahora, será bueno que te pongas con tu actitud toda inmadura, toda llena de rebeldía e indolencia ahora mismo en el lugar del que está ahí en el evangelio tirado en la camilla por 38 años enfermo diciéndole a Jesús: ¡No hombre! ¡Cómo se te ocurre! ¿Qué si quiero curarme? ¡Quiero romper el record! ¡38 años! ¡Si quiera déjame llegar a los 40 así, tullido, sin poder nunca experimentar la paz del corazón! ¿Jesús tenía poder para decirle a ese hombre, queda sano? Pero primero preguntó: ¿Quieres? Y hoy te dice a ti también que escuchas: ¿Tú lo quieres realmente? ¿Quieres curarte? Porque la libertad del ser humano es un santuario que hasta Dios, toca la puerta antes de entrar y Dios no va a entrar, ni va a cambiar nada que el ser humano no esté decidido a permitirle a Dios cambiar. Ciertamente, para Dios no hay ningún imposible pero Él siempre va a respetarte profundamente a ti que escuchas en tu libertad, en tus decisiones.
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Matrimonio 2 Maná y no menú
Este mensaje es la parte 2 de la serie titulada: “Para vivir un matrimonio feliz” y va dirigido a todos aquellos y aquellas que desean formar un matrimonio feliz, o que su matrimonio está inmerso en una rutina, entre indiferencias, dimes y diretes que hablan de una gran inmadurez en el área del verdadero amor. También es para todo ser humano que quiera crecer en el amor para saber llevarse mejor con los demás. Para poder caminar, para poder despertar de la inmadurez, de la mentira, necesitamos hablarnos la verdad con amor, por ello te decimos desde ese amor sincero, que tal vez, tú que escuchas, te has engañado, huyendo sin enfrentar y sin aceptar lo doloroso que ha pasado quizá desde que eras un niño, una niña, porque si tu matrimonio está como está o si experimentas una gran incapacidad de relacionarte con tu pareja, es porque hay heridas en tu inconsciente que has sepultado sin sanar. Ahora mismo examina tu realidad. ¿Quizá tu matrimonio está desquebrajado, agrietado, cuarteado, roto, y ambos están cansados, quizá han entrado en eso que la no fe engendra y que se llama, rutina en todos los aspectos? La rutina sólo existe en la mente de quien quiere llamarle así a la vida pues cada momento para quien es consciente, solidario, creativo, es nuevo. Siempre nuevo.
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Matrimonio 1 Cruza el mar no tengas miedo
Todos los matrimonios, todas las parejas, tienen exactamente los mismos problemas porque todos los seres humanos tenemos el mismo cerebro aunque con sus particularidades de acuerdo a la cultura, la educación y el diálogo interior propio; se tienen las mismas dificultades, viven la misma historicidad, la misma cotidianeidad. Se viven los problemas económicos, se sufre la presión del ambiente, todos somos hijos de una misma generación, sólo que hay una pequeña diferencia: que unas parejas en medio del mar de la vida y de problemas se quedan ahogados, se pelean, se desesperan y se divorcian. Y otras parejas salen al otro lado cantanando porque han decidido ser conscientes, respetarse a sí mismos, perdonarse, decidir crecer cada uno para luego poder respetarse profundamente. Y podrías preguntar, ¿Por qué unos pueden salir victoriosos de esos mismos problemas y otros no? Por su actitud positiva, porque ponen a caminar su fe ante las dificultades, porque deciden despertar del egoísmo al amor verdadero. Eso es lo que hace la diferencia. Si dices en tu interior o si nos dijeras ahora mismo: “Ah, es que tú no lo conoces, es que tú no la conoces”…permítenos decirte que el problema no está en la circunstancia que te toca a travesar porque el mar era el mismo para los dos, ¿lo recuerdas? El problema está en la forma cómo caminamos; el problema está en la buena o mala educación que has tenido para tu mente, tu alma, tu entendimiento, tu inteligencia y tu voluntad. El problema es de actitud, el problema es de decidir creer en el amor incondicional que Dios te tiene para poder darlo a tu pareja, o de no creer más que en lo que tú sientes, en lo que te dijo, en lo que te hizo, el problema está en que juegas al yo, yo y te ensimismas y te ciegas y te engañas y te apartas de la fe verdadera por lo tanto te apartas de Dios que no se aparta de ti y te está esperando ahora mismo a que corras a sus brazos para llenarte de su sabiduría, de su luz, de su libertad interior, de su vida verdadera.
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Despójate de ti en el silencio
No es sino en el amor, amándote y amando, no es sino en la intimidad con Dios que podrás crecer, que podrás ser maduro, madura en Dios y para Dios. La intimidad con Dios es lo más grande que tienes para que Él te ilumine, te bañe de su sabiduría, pero estará en tus decisiones querer obedecer su Palabra: Hagan lo que Él les diga" te dice hoy María a ti que lees. Estará en tu decisión de querer orar diariamente y de amar 24 horas al día sin condiciones, al estilo de Jesús.
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Los demonios de la oración
Los padres y madres del desierto, nos previenen de nuestro gran ego a la hora de buscar a Dios en la intimidad del Ser. Se trata de vivir en Él, de movernos desde Él, de ser en Él. La intimidad con Dios ha de concienciarnos de ser amor incondicional con esta creación tan agredida por nuestro propio egoísmo. Somos amor pero por habernos condicionado por tanto prejuicio hemos olvidado nuestro verdadero ser. AMOR INCONDICIONAL. Jesús de Nazareth vino a enseñarnos a vivir, a pensar, a hablar en amor.
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La muerte es algo natural
Admiramos a quienes son capaces de superar las circunstancias más adversas, a quienes convierten un suceso especialmente dramático en una oportunidad para crecer, y pensamos ¿Cómo quisiera ser yo así? O ¡Por qué yo no puedo! En realidad, todo depende de cómo enfrentamos los momentos adversos, si hemos ido trabajando en nuestro interior para mantenernos en armonía, reconciliados con todo y con todos. No nos falta nada para superar cualquier reto y esa capacidad nos la da la resiliencia o fortaleza interior. Por ejemplo en un duelo sea el que sea, el apoyo de nuestros semejantes puede ser muy valioso, pero si no lo tenemos, no será indispensable. “Nos basta su Gracia”. Esta capacidad de resiliencia se manifiesta en nuestra vida cotidiana y trabaja juntamente con una autoestima sana, el optimismo lleno de fe, de esperanza, la responsabilidad que llamamos, amor solidario y otras actitudes necesarias para la vida como la sencillez, la humildad, la creatividad y muchas más. Podemos decir que la resiliencia se hace más evidente en los momentos de adversidad, pero sólo la podremos “disfrutar” cuando se convierte en una actitud vivida cotidianamente, sólo así será posible que nos soporte como ese colchón que se hunde y no nos permite golpearnos ni nos dejará morir ónticamente. Muchas personas desgraciadamente no quieren procesar sanamente los duelos porque “viven muertos” hablando ónticamente del ser. Y otra realidad igual es que mucha gente muere sin haber vivido realmente. Y ¿Cuál es el camino más sencillo para superar una pérdida? No hay caminos sencillos. Todos requieren de esfuerzo. Sin embargo la manera de ayudarnos a transitar más sanamente por el dolor depende de nuestras decisiones, prioridades, resiliencia vivida a diario, y de manera muy especial de las características de nuestra espiritualidad es decir, de cómo hemos y estamos viviendo nuestro instante a instante.
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Cambia tu mente con buena actitud 1
Necesitas contemplar tu vida en forma positiva. Hoy mismo el Señor en su Palabra en el libro del profeta Isaías 43, 18. 19. 25 te dice: “Ya no recuerdes el ayer, no pienses más en cosas del pasado. Yo voy a hacer algo nuevo y verás que ahora mismo va a aparecer. Voy a abrir un camino en el desierto y ríos en la tierra estéril. Yo por ser tu Dios, borro tus crímenes y no me acordaré más de tus pecados”. Hermano, hermana que escuchas, Dios te está dando buenas noticias; Te dice: deja lo viejo y avanza hacia lo nuevo. Y para avanzar hacia lo nuevo, veamos la segunda mentalidad que nos hace caer en lo viejo y retroceder a conductas que nos enferman y nos hacen tirar la toalla. Esta segunda manera de pensar errada es cuando dices: “Quiero que alguien haga todas las cosas por mi, pues no quiero ser responsable con mi vida”. Decir esto es como decir: “Que otros sean maduros. Yo ¿Por qué? Que otros trabajen, ¿Yo por qué? Que otros perdonen, yo ¿Por qué? Que otros digan la verdad, que otros sean fieles, bondadosos, solidarios, ¿Yo por qué? Uno de los mayores problemas que enfrentamos en nuestra sociedad es que mucha gente no quiere responsabilizarse. Los israelitas estaban teniendo un tiempo difícil en su estadía en el desierto pero no se querían responsabilizar. Ellos culpaban a Moisés por todo. Todo cuanto les pasaba, o era culpa de Moisés o era culpa de Dios.
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Cambia tu mente con buena actitud 2
Hablando de depresión por ejemplo: la persona responsable, que no se deja llevar de sus estados de ánimo, buscará una buena forma de salir delante de la depresión o a lo menos sabrá seguirse conduciendo correctamente a pesar de sentirla porque ya de antemano ha asumido que la naturaleza humana es así más sin embargo existe la oportunidad de educar la mente y de programarla para la positividad a pesar de sentir lo contrario. Si por ejemplo te pones iracundo, iracunda y pierdes el equilibrio en tu manera de ser, Dios no quiere nunca que tú comiences a culpar a otra persona por esa reacción tuya. La otra persona puede que esté mal en su actitud pero quien ha decidido llenarse de ira, eres tú.
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Cambia tu mente con buena actitud 3
En estos temas que nos educan en el cómo cambiar nuestra mente teniendo buena actitud, estamos viendo 10 errores ó 10 actitudes que impiden nuestra felicidad diaria. El primer error ha sido pensar que el pasado influye en mi presente, lo echa a perder y de paso ensombrece mi futuro, pero ya vimos que nada de lo que ha pasado te echa a perder tu presente; no son quienes te hicieron daño sino la decisión que tomaste de no perdonar la que está destruyendo tu presente y posiblemente si continúas así, tu futuro estará lleno de amargura y dolor.
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Cambia tu mente con buena actitud 4
Quizá hoy tú, como antes el pueblo de Israel, no estás contento, contenta con tu vida; quizá no te gusta la forma como las cosas han salido y tal vez aún sigas culpando de todo esto a tu nuera, a tu hijo, a tu esposo, a tu esposa, al vecino, a…..pero hoy Dios te dice: Si no te gusta lo que está sucediendo en tu vida entonces revisa tus caminos, revisa tus intenciones, revisa cómo está tu relación con el Señor, si es superficial, mediocre; revisa cómo está tu relación contigo mismo, contigo misma; revisa cómo está tu relación con los demás. La Biblia dice: Hay caminos que al hombre le parecen bien pero su fin es muerte. Por ejemplo: ¿Te parece bien gritarle al otro, ofenderlo, manipularlo, maltratarlo? Si haces esto estarás poco a poco entristeciendo a tu alma, a tu espíritu. ¿Te parece bien no orar a solas y en silencio en tu cuarto literalmente hablando y en tu corazón durante el día y por la noche aunque vayas a donde vayas y hagas lo que hagas? ¿Sabes? si no oras, poco a poco te irás secando.
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Cambia tu mente con buena actitud 5
Hoy te decimos por tu bien, que si has sido dañado, dañada por otros, no tomes eso como excusa para deprimirte o para continuar siendo una persona amargada, sino más bien se responsable a partir de hoy por tus pensamientos, por tus decisiones, por tus actitudes, por tus hechos, para que puedas disfrutar de tanta bendición que está a la puerta de tu corazón y Dios realmente pueda bendecirte como lo ha deseado para ti desde el momento en que te pensó. Mucha gente quiere tenerlo todo, pero no quieren hacer nada. Dios quiere que tengamos cosas, pero tenemos qué estar dispuestos para hacer nuestra parte. ¿Sabes hermano, hermana que escuchas? Hoy hay libertad y un rompimiento con la negatividad y la mala actitud para ti. No importa cuál sea tu problema. Hay una manera con la cual puedes caminar siempre en victoria, pero habrán algunas cosas que Dios va a requerir, va a necesitar de ti; algunas cosas que nadie más que tú podrá hacer.
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Cambia tu mente con buena actitud 6
Fíjate bien y grábate lo que vas a escuchar: Todo lo que sale de tu boca, va bordeando tus orejas vuelve a entrar a ti y cae dentro de tu espíritu nuevamente. La Palabra del Señor dice que de la boca sale muerte o vida y que el que habla palabras, debe de comer el fruto de sus labios. Así que si tú que escuchas dices en toda situación: “Es que es muy difícil”, “Es que no puedo cambiar porque es muy difícil”, “Quiero controlar mi temperamento pero es muy difícil”, ”Quiero quedar libre de deudas Señor, pero es muy difícil”, “Quiero obedecerte Señor, pero es muy difícil”. Entre más tengas y fomentes esa cuarta mentalidad errónea, entre más creas que es muy difícil seguro que siempre será muy difícil y estarás demostrando momento a momentos con tus “si, pero está bien difícil, no se puede” que no le crees al Señor cuando dijo en Mateo 17, 20 “Si tuvieras fe aunque fuera del tamaño de un granito de mostaza, nada te sería imposible”
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Decídete a perdonar
El resentimiento endurece tu carácter, le roba elasticidad, como por otro lado el perdón que es su antídoto lo vuelve suave, ligero, bondadoso, tierno. Cuando la voluntad o capacidad de decidir se accidenta por así decirlo y está ciega por el resentimiento, esta voluntad maniatada o atada influye sobre el entendimiento para que el entendimiento por medio de la negatividad e irrealidad deforme la realidad. Decimos: “Este ya no me quiere, aquella quién sabe qué le dirían de mi, este tiene un carácter horrendo” y vamos por la vida etiquetando y etiquetando y etiquetando sin saber realmente por qué las personas obran de tal o cual manera. Por qué esta persona a la que le has hecho tantas cosas, te perdona y no lleva cuenta de nada, sin embargo, no sabes por qué aquella otra mejor decidió retirarse antes de poner todo lo que está de su parte para aceptarte como eres, dejando en ti una herida de rechazo profunda. Pero…¿Tiene sentido todo esto? Humanamente hablando te responderemos que no, pero mirando a Jesús comprendemos que Él vino a enseñarnos el camino de la madurez al estilo de Dios y parte de esa madurez es el desear bendiciones para quienes no nos acepten así como somos; el orar por aquellos quienes una vez nos marcaron pero que hoy por la gracia y misericordia del amor del Padre, hemos sanado y nuestra vida se ha restaurado y rejuvenecido y alegrado en Jesús. Es tiempo muerto rumiar los fracasos, las incomprensiones, y toda la serie de heridas recibidas y el no perdonarse a uno mismo las decisiones mal tomadas con todo y sus consecuencias. ¿Y por qué una misma herida produce reacciones diferentes? Es que la forma de reaccionar ante los estímulos, está condicionada con los rasgos temperamentales; por ejemplo: quien es muy emotivo, será más susceptible, sentirá más una agresión que el que no es tan emotivo. Por otro lado hoy se habla de la adicción al dolor. Nos da miedo vivir felices, nos da miedo ser responsables de la felicidad que Dios quiere para cada uno de sus hijos los seres humanos que habitamos este planeta. Tal parece que hemos preferido no vivir en paz, y vivimos sin disfrutar de cada momento que aún nos regala el Autor de la vida.
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Desata las ofensas
Hay diferentes formas de expresar el enojo. Algunos lo padecen en forma pasiva, sin poder expresarlo. Como resultado ese enojo se interioriza y se puede convertir también en depresión, angustias, ansiedades, tristeza, sin sentido de vivir. Otras veces se expresa en forma violenta, y la gente que está alrededor de la persona violenta puede tenerle miedo, y hasta puede alejarse. Por ejemplo es muy común que los hijos se enojen con sus padres y que los hermanos se enojen entre sí. La razón es que ambas partes llámese como se llame, ya traen heridas en el subconsciente no solucionadas. Lo mejor sería que el padre y la hija o la madre y el hijo o la hija, se sentaran a platicarse como amigos, sus experiencias sobre todo dolorosas, desde la infancia más tierna es decir, desde que recuerden. Sólo de esa manera se podría comenzar un proceso de sanación interior y de crecimiento en el amor, la madurez, la unidad familiar, sólo de esa manera se alcanzaría la paz tan deseada en este mundo.
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Perdón fraternindad amor
¿Sabes? Aunque no lo parezca, todos los seres humanos tendemos a trabajar por ser libres interiormente de las ataduras del egoísmo, aunque algunos, ni siquiera han empezado y generalmente es porque no saben cómo, poquísimos son los que conscientemente no quieren; otros a lo mejor han trabajado sólo un 10% otros un 30%, algunos el 70 % y muy pocos, estarán trabajando ya casi un 99% y son aquellos y aquellas que a pesar de tener situaciones difíciles, viven la vida con la serenidad que les viene de saber que sólo Dios es Dios y que el ser humano, es así. Un error en el que tendemos a caer, sobre todo cuando estamos dormidos y cerrados a la fe, es personalizar lo que los otros dicen o hacen. Es decir, creer que lo que están haciendo o diciendo tiene el fin de herirnos o molestarnos.
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Cómo vivir el enojo en familia
Hoy, en unos momentos de soledad que tengas pregúntate ante Jesús ¿Cuál es la causa de tu enojo? ¿Acaso será porque tienes miedo inconsciente a algo? ¿Tal vez a que se muera un familiar, o tal vez tienes miedo al futuro, al mañana? Tal vez te recriminas tu pasado, esas metidas de pata tuyas o de otros que cambiaron el rumbo de tu vida. O no aceptas lo que la vida te presenta hoy; quizá no aceptas tu forma de ser, tu físico, la manera de ser de los demás, el lugar en donde vives, tal vez no te gusta tu trabajo o no aceptas y te desanimas al ver que tu enfermedad por más positividad que le echas, y medicamentos de toda especie, no mejora. Si eres casado, casada desde hace 10 ó 15 ó 30 años ¿tal vez te enoja la forma de ser de tu esposo, de tu esposa de tu suegra o tu nuera y te resistes a aceptarlo, a aceptarla a asumirlo, a asumirla a dialogarlo con paz y haz preferido darte por vencido, por vencida haciendo que esto te cause una opresión interior y depresión tal que crees que mejor sería acabar con eso de una buena vez y por eso vives refunfuñando, peleando, atacando hasta por la menor cosa? Si eres joven, ¿No estarás enojado, enojada, porque abusaron sexualmente en tu niñez de ti y ahora no sabes cómo sacar todo ese volcán que llevas en tu mente? Te sientes sucio, sucia, o te molesta saber que tus padres no están casados o que tu padre o tu madre tiene un amante, o estás harto de los pleitos entre tus padres, o de los gritos de tu madre que no sabe ya cómo ayudarte? ¿Sabes? Es muy raro que los padres de familia no busquen el bien de sus hijos. Cuando no lo hacen, seguramente es por ignorancia, pero nunca, nunca, por maldad, pues no existen seres humanos sobre la tierra que obren por maldad. Más bien hay seres humanos heridos y no sanados. Tal vez te pones fúrico, fúrica y estás en contra de todo lo que te habla de Dios porque viste a tus padres que no salían de cursos de oración o de iniciación en la fe o del templo y cuando llegaban a tu casa, se comportaban de cualquier manera y te trataban no precisamente como querría Jesús en su lugar que te trataran. Tal vez te enoja que fueras educado en un ambiente muy religioso como muy rígido, muy estricto, nada flexible, casi tirando a lo inhumano. ¿Sabes? Si se portaban así, no es porque Dios no hiciera nada con ellos, sino porque ellos tus padres, en realidad no conocían otra forma más abierta de relacionarse con Dios o tal vez hasta la fecha no se dejan encontrar verdaderamente por Él. Por favor, no eches al olvido que Dios nada tiene que ver con la ignorancia y cerrazón del hombre. Dios es amor incondicional y gratuito.
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No te rindas ante el rencor aprende a perdonar
No alientes o pases por alto el comportamiento destructivo. Si tu esposo, tu esposa, tu hijo, tus amigo, tu jefe o tu compañero de escuela o de trabajo empieza a hablar de hacerle daño a alguien, como destruir cosas o desfogar su enojo de manera destructiva, no estés de acuerdo con eso. Déjale saber que tú no quieres ser parte de esta clase de comportamiento. Si crees que esa persona pueda hacerse daño o hacerles daño a otros, habla con alguien más si no ha querido escucharte a ti, para que entre ambos puedan hacer conciencia y no vaya a hacer cosas de las que se arrepienta más tarde. Déjale saber a la otra persona cómo te sientes. Cuando hablas con la persona con las que has tenido el altercado, fácilmente puede parecer que la estás acusando o atacando a pesar de que no es eso lo que quieres. Así que una muy buena manera de comunicarte en estas situaciones es a través de lo que hemos llamado “Mi situación”, que te permitirá enfocarte en la manera como el enojo te está afectando a ti. Primero dile cómo te sientes respecto a tus emociones por ejemplo si estás confuso/a, desanimado/a, triste, etc. Luego, dale detalles como por ejemplo “Cuando tú me dijiste o me hiciste esto y esto otro yo me sentí incómodo y pensé esto y esto otro porque creo que no hay necesidad de ofender a nadie etc”.
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No te rindas ante el rencor y ábrete al perdón
En los momentos en los que te experimentes solo, sola, el pesimismo no te doblegará, porque sabes que Él está contigo todos los días, hasta el día en que venga por ti. En la enfermedad saldrás victorioso, victoriosa –por un lado si es voluntad de Dios que quedes sano- y si permaneces enfermo, sabrás luchar con fe y ofrecerlo todo con la intención de que otros conozcan a Jesús como lo conoces ya. Desde la fe, seguro que les llegará la gracia de tu amor en Cristo Jesús. Ante las heridas, tu ánimo no decaerá porque sabrás que quien desprecia, abandona, rechaza, humilla, traiciona y comete injusticias no se ha abierto al amor incondicional del Señor y sin abrirse, sería como pedirle peras al olmo. Ten en cuenta que las ofensas no existen más que en tu mente y estas tendrán poder sobre ella cuando les des cabida, pero si eres consciente por vivir en la Presencia de Dios las 24 horas del día, las considerarás así: como heridas no sanadas, como paja que se lleva el viento, algo que no puede hacerte nunca daño.
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No te rindas ante el enojo
Será bueno que te reconozcas como un ser humano que puede elegir expresarse a través de cualquier sentimiento en cualquier situación que consideres conveniente siempre y cuando éste sentimiento esté iluminado por la fe para no perjudicar a nadie, ni a ti mismo, por supuesto. Expresarnos con libertad, nos valida como seres humanos sensibles, y valida también los sentimientos sobre todo cuando son encausados por el verdadero amor, y hacer esto, sostenidos por la gracia de Dios, nos permitirá reconocer claramente a esos sentimientos por lo que realmente son: signos y señales de que estamos sanando, y vamos en el camino correcto. Pero existe un pequeño detalle. Para lograr validar esos sentimientos reconociéndolos como lo que realmente son, necesitamos primero entrar en contacto con ellos. Y para facilitarnos esta tarea de ayudarnos a saber cuales son, lo mejor será atravesarlos es decir, revivirlos en la pantalla grande de nuestra imaginación de la mano de Jesús si huir ni aumentar ni quitar nada, sino viviendo inmensamente todo ello desde la fe, mirando cómo Jesús sana cada momento doloroso de nuestra existencia y aceptando que nos ama sin condiciones. El proceso de sanar involucra transformar sentimientos y emociones que experimentamos de forma negativa y adversa, en otros que nos resultan positivos y beneficiosos. Por ahora vamos a identificar los sentimientos más comunes que necesitamos, que necesito que necesitas reconocer, validar, atravesar y transformar en este proceso de sanar.
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No te rindas ante el enojo cambia su rumbo
Comenzamos con la duda. La duda podría ser un obstáculo en el camino de sanar. Cuando la duda está presente, creemos que nada es posible. Decimos: ¿Será? O ¡No será! Sabemos que lo que pensamos crea una vibración que atrae aquello que creemos con nuestros pensamientos. Si dices que “No vas a poder”, en realidad no vas a poder. Si dices que no vas a cambiar, no vas a cambiar. Cuando experimentamos la duda, la vibración que enviamos declara que lo que deseamos manifestar no es posible, y eso es lo que atraemos. Es como la gota de tinta que se vierte en un vaso de agua cristalina. Cualquier tipo de duda puede entorpecer el proceso de sanar. Y dudar de nosotros mismos podría detener el proceso y hasta anularlo.
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No te rindas elije no enojarte
La ansiedad es otro sentimiento limitante. La ansiedad es la experiencia de desear algo ya, aunque entendamos que podríamos tener que esperar algún tiempo para obtenerlo. Recordemos que sanar es un proceso, y los procesos toman su tiempo, ni corto ni largo, solo su tiempo. El único lugar donde existen el pasado y el futuro es en nuestra mente, en nuestros recuerdos e imaginación. El único momento que realmente existe es el presente, éste instante, el aquí y el ahora.
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No te rindas ante el enojo aprende a encausarlo
La rabia le va a abrir camino a la culpa; en lugar de responsabilizarnos por nuestros actos, sobre todo ahora que decimos vivir con la conciencia más despierta preferimos, prefiero, prefieres –tú que escuchas- abrir la experiencia de culparte a ti mismo a ti misma por algún pensamiento, palabra o acción que cometiste en el pasado. Tu imaginación se abre de par en par y reproduce imágenes del pasado, acciones y hasta palabras. ¿Sabes? Reconocer que la rabia no es necesaria y que sí lo es el aceptar que el perdón es fundamental, perdón ante todo a ti mismo a ti misma para luego poder perdonar a los demás, podría ser el primer paso para tomar las riendas de la responsabilidad por tus propios pensamientos, acciones y palabras y comenzar así tu liberación interior sobre todo porque no te juzgas sino más bien te comprendes infinitamente, como Dios te comprende, y te amas muchísimo, tanto como Jesús te amó cuando murió en la cruz.
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No te rindas ante el rencor comienza a ser positivo
Tú que escuchas, cuando aceptes y comprendas que lo que sucede o ha pasado en tu vida o sucederá, es por tu mayor bienestar, y cuando aceptes y comprendas que los seres humanos estamos muy heridos, esto te permitirá conectarte con la serenidad, y la paz que ya está en tu profundidad porque en tu profundidad habita Dios, y esta paz a su vez, permitirá al proceso de sanación realizarse adecuadamente. Por último el sentimiento del miedo. Esta emoción encierra a todas las anteriores. Experimentamos horror ante las equivocaciones del pasado, cuando nos hacemos creer a nosotros mismos que lo que vivimos ahora no tiene salida ni solución y cuando no estamos seguros sobre el futuro, siendo víctimas de la imaginación, pensando solo en lo peor.
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El veneno del resentimiento 1
¿Sabes? cuando uno escucha a las personas que vienen a contarte sus penas, te dicen todo con tal intensidad y realismo que uno creyendo que fue ayer pregunta: ¿Y cuándo te pasó todo eso? Hace 30 años. ¡Imagínate!, ¡Pasarse la vida concentrándose en las heridas, en los rechazos, en los abandonos, en las humillaciones, en las traiciones y en las injusticias es locura descomunal! Pasarse los días enteros concentrándose en todo lo que no aceptas es tirar la vida por algo que ya no existe más que en tu mente porque así lo quieres seguir decidiendo. Eso no es vivir, es agonizar en vida todo el tiempo. Resentimiento pues, es lo mismo que decir: sentirse dolido. Resentimiento es lo que recuerdas y que aún te duele y no lo olvidas porque no perdonas. Escucha el siguiente ejemplo: Cuando alguien en tu casa comete una injusticia o la injusticia la cometes tú en algo tan simple como dejar tu ropa tirada en el baño, y que sabes que será motivo de que el o la que venga a bañarse después de ti se moleste. Según tú hoy amaneciste muy feliz, te metiste a bañar, te sentías fuerte de ánimo, sucedió lo que tenía qué suceder por despiste o descuido dejaste la ropa tirada, vino el que seguía de ti a bañarse y porque el otro amaneció mal, tal vez soñó horrendo, y por ello y por no tener comunicación constante con el Señor se sentía débil de carácter, y comienza el griterío y después, ¿qué hay en el interior de ambos? Heridas y más heridas que por cierto nunca se han cerrado, porque dijeron cosas que no tenían pensado decir. Y ¿del carácter qué quedó? Se hizo duro, como se hacen duras las arterias por la acumulación de grasa a tal grado que producen un infarto. Igual pasa conmigo, contigo que escuchas: luego de un pleito quedamos hondamente tristes y perdemos elasticidad mental, espiritual, y psicológica, por eso la necesidad de estarse volviendo al Señor constantemente para que Él sea el maestro principal en esta escuela interior de vida práctica; por eso la necesidad de leer su Palabra, de rumiarla, de cerrar los ojos y disfrutarlo y permitir que nos bañe con la sangre de Cristo; por eso la necesidad de amarle con todo el ser más que a nada ni a nadie en el mundo; por eso la necesidad de ser humildes y postrarnos a sus pies; por eso la necesidad de ser simples, sencillos, y a la vez profundos; por eso la necesidad de amarnos con locura y de amar a los demás con locura; por eso la necesidad de soltar todas las seguridades falsas y todas las programaciones mentales que aprendimos de quienes nos rodearon y que tampoco solucionaron sus heridas a los pies de Jesús, o de lo que fuimos introduciendo por nosotros mismos o al ver a otros deprimirse, gritar, desesperarse, impacientarse, abusar.
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El veneno del resentimiento 2
Cada una de las circunstancias adversas y dolorosas de la vida, serán un escalón hacia la madurez para ti que escuchas, si respondes con positividad, aunque algunas veces tengas qué llorar por un rato. Podrás salir de los más profundos huecos si no te das por vencido, por vencida y si no decides envenenarte con el resentimiento. La vida se va construyendo a través de las decisiones que hacemos. En realidad la fuerza de la voluntad está en el acto de decidir. Te puede suceder lo que sea, alguien puede lanzarte alguna agresión visual o verbal pero tú tienes la capacidad de decidir si esa agresión va a sumirte en una negra depresión o si crecerás en la comprensión hacia el ser humano frágil y necio muchas veces. En realidad nadie puede herirte sin tu consentimiento y esto nos dice que depende de ti que la ofensa produzca o no una herida. Si hoy ya sabes que Dios te pensó con amor y te trajo a este mundo con amor y te ama incondicionalmente, si ya sabes que tienes su gracia, eres tú quien decide deprimirse porque este te dejó, aquella abusó de ti, los demás te criticaron; eres tú quien decide no perdonar, eres tú quien decide incluso, no perdonarse a sí mismo, a sí misma.
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No te rindas ante el desaliento vence con la esperanza
Desaliento significa decaimiento del ánimo, carencia de vigor o de fuerza. Y decepción, significa impresión desagradable o sensación de pesar que se experimenta al ocurrir algo de modo distinto a como se esperaba o deseaba. Esto nos dice que cuando experimentamos el desaliento es porque nos sentimos decepcionados y si permitimos que se nos caiga hasta el suelo el alma, es porque la habíamos puesto en lo que es variable, voluble, caduco, infiel. Para no caer en las garras del desaliento, será preciso que en tu vida, tengas como norma de vida lo siguiente: “No esperes nada de nadie, es decir, espera todo de Dios y de ti” y “Pon tus ojos fijos sólo en Jesús, caudillo y consumador de tu fe”. Por otra parte, la lógica nos dice: “Lo que se sabe, se espera”, y si tu miras que está nublado y que el cielo está con un determinado color, y sientes un ambiente atmosférico específico, sabrás que lloverá, y no te tirarás a morir por esto. Si sabes que la ley de la naturaleza es nacer, crecer, reproducirse y morir, no te asustarás porque tus hijos que eran bebés hace unos años, hoy son personas adultas, ni te deprimirás hasta no querer vivir porque alguien o tu mismo enfermaste, ni te aterrarás porque un bebé muy enfermo y que aún está en el vientre de su madre tenga que morir. Esto es normal –repetimos- dentro de las leyes de la naturaleza. Tampoco sufrirás hasta llegar a la depresión, porque hay gente neurótica, que grita todo el tiempo, que no ha sabido manejar la ira o en general sus emociones ni sus sentimientos y que es pulsional o impulsiva, antes que racional o reflexiva, porque si se es así, es porque se está reaccionando al dolor de heridas no sanadas no solucionadas en el subconsciente y porque no se ha tenido la oportunidad de estar en una escuela en donde te eduquen para la vida o porque no se ha querido cambiar. Quizá hoy te preguntes: ¿Y por qué me están diciendo todo esto?. Simplemente porque pretendemos que seas más feliz, que sufras menos, que no te asustes de nada, que mires con Sabiduría Divina la vida, que despiertes, que uses tu inteligencia, tus pensamientos y tu voluntad para el bien, para la construcción de una vida plena, pero como diremos en todos los temas: Necesitarás querer cambiar tu manera de pensar, tus actitudes, por la manera de pensar y las actitudes que tuvo Cristo, y Él siempre fue positivo y libre interiormente; además necesitarás querer creer, querer que tu fe sea robusta, fuerte, invencible, adulta.
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No te rindas ante el desaliento
Lo que tú construyes en tu mente, lo edificas en tu vida es decir, que si tú permites fantasmas mentales como: “Me va a ir mal en este asunto, yo de esta depresión no salgo, la vida es pesada, fastidiosa, tediosa, horrible, mi marido o mi esposa es una loza para mi, mis hijos están terribles, el jefe está insoportable, el mundo está a punto de explotar. ¡Dios!, ¿Por qué te llevaste a este ser tan querido?, no voy a poder vivir sin él, sin ella, de esta enfermedad no me levanto, este dolor es insoportable, etcétera, etcétera, si tu permites una programación negativa, estrecha, angosta, cerrada, estarás yendo derechito a un camino sin salida, a un cuarto oscuro sin puerta ni ventanas, te estarás echando una soga mental al cuello y querrás no existir, no vivir, te estarás suicidando psicológicamente y perderás la brújula del sentido de vida. En cambio, cuando declaras con tu boca, que lo único que tienes por vivir es este instante, es decir, el presente, y crees la Palabra del Señor en Efesios 4, 17 que dice: “Ya no vivan más como los que no creen en Dios, quienes viven de acuerdo con sus inútiles pensamientos, y tienen oscurecido el entendimiento. Ellos no gozan de la vida que viene de Dios, porque son ignorantes a causa de lo insensible de su corazón”.
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No te rindas ante la desesperanza
La mayoría de las personas, en todo el mundo, fetos, bebés, niños, preadolescentes, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos, alguna vez en la vida hemos pasado por situaciones muy pero muy difíciles, como dirá el salmista: “Por valle de sombra y de muerte”, pero también allí en medio de todo, en medio del maltrato, rechazo, abandono, traición, humillación, e injusticia, en medio de esos insultos constantes, o que alguien te pusiera en ridículo, en medio de la manipulación, de las amenazas, y de la explotación, cuando te encerraban en aquél cuarto, entre gritos en medio de aquél clima de miedo o de terror, promesas falsas, destrucción de pertenencias personales o el hecho de que te impidieran tener amigos, en medio de aquella violación y abuso, en medio de todo ese dolor, en el corazón de Dios, estaba pensado para ti, este mensaje de esperanza.
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No te rindas ante la duda
La fe se nos fue dada para ser felices y hacer lo que Dios quiere que hagamos: Amar como Él nos ama. Esto es una realidad, pero necesitaré, necesitarás –tú que escuchas- aceptarlo y querer vivirlo intensamente. Cuando proclames la Palabra de Dios para tu vida y para la vida de cada ser humano traducida en amor, en perdón incondicional, en humildad, en sencillez, en alegría, en solidaridad, en servicio, estarás sembrando de verdad. Cuando pienses y digas algo, estás sembrando para bien o para mal. Si siembras desesperanza, cosecharás desaliento, depresión; si siembras odio, cosecharás pleitos, separaciones, rupturas, abandonos, traiciones, injusticias, abandonos, humillaciones. Por otro lado, no olvides pues qué poderosas son las palabras respaldadas por la Palabra de Dios. Si siembras positividad, sembrarás esperanza; si siembras alegría, cosecharás ánimo, luz interior, fuerza en el alma; si siembras solidaridad, cosecharás para el reino de Dios; si siembras oración, cosecharás poder de Dios en tu vida; si siembras al ofrecer el dolor en tu enfermedad, cosecharás -aunque no lo veas-, conversión en muchísima gente que la necesita, porque necesita conocer quién es Dios y volverse a Él. Cuando dices algo siembras. ¡No lo olvides! ¡No lo olvides! Y más te valdrá sembrar para el reino de Dios, que para el reino de la muerte, que para el infierno que es la ausencia de Dios, que es cerrarte sobre ti mismo y preferir morirte a los pies de la auto compasión, que es remorderte y odiarte y no aceptar tu realidad. Esto tendrías qué hacerlo de la mano de Jesús, pues si lo quieres hacer tú solo, tú sola, te volverías loco, loca de desesperación, te estarías atando al cuello la soga de la desesperanza y de la asfixia mental causado todo esto por hablar palabras respaldadas por las heridas no sanadas y la no fe.
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No te rindas ante la frustración
Al hablar de elementos dañinos, estamos hablando de traumas, de situaciones dolorosas, comenzando por la manera como fuimos concebidos, si fuimos deseados o no; estamos hablando de nuestra estadía en el vientre materno. Lo que oímos, lo que sentíamos, lo que vivimos. Estamos hablando del momento de nacer, de si fuimos a vivir con nuestros padres o si tuvimos padres adoptivos o vivimos con la abuela. Estamos hablando de cómo fue nuestra infancia, niñez, o adolescencia. Estamos hablando de las metidas de patas causadas por las heridas desde el vientre materno. En resumen, estamos hablando de lo que aún nos causa dolor y por eso andamos, ando, andas por la vida como un ser humano desencajado, que no encuentra reposo, errante interiormente, como sin encontrar tu lugar.
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No te rindas ante nada
Para triunfar en la esperanza, será preciso que quieras poner en práctica el don del dominio propio es decir, será necesario que quieras ser dueño de ti mismo, de ti misma y no víctima de una mente sin control, y que quieras poner toda tu energía al servicio de tu crecimiento interior, para poder compartir a los demás la riqueza que Dios ha puesto en ti, pues si te quedas sólo para ti mismo, para ti misma, con todo lo maravilloso de la acción de Dios en la oración, en la lectura bíblica, si te quedas sólo para ti con lo que estás aprendiendo de espiritualidad, y no lo das, entonces el apóstol Pablo en 1ª Corintios 13,1 te dirá: “No eres más que una campana que resuena” es decir, “De nada te sirve”.
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No te rindas cuando venga el desaliento
La experiencia de grandes hombres y mujeres que han sabido canalizar sus pensamientos negativos y transformar sus emociones impregnadas de carga dañina, es que las razones lógicas coherentes, iluminadas por el amor de Dios, por el sacrificio de Jesús en la cruz, pesan más que todas las emociones por más destructivas que parezcan ser y esto nos lleva a cometer menos errores; si combinas amor, más pensamiento iluminado por el sacrificio de Jesús en la cruz, más humildad, más fe y más esperanza, la decisión que tomes será más correcta, más humana y divina y muy a propósito a lo que estamos necesitando en este momento, todos los seres humanos que habitamos este planeta.
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No te rindas
Conviene que sepas que el desaliento produce fatiga, cansancio: saber que con la edad ciertamente, va disminuyendo nuestro empuje físico y la capacidad de realizar ciertas tareas –y más si no hacemos ejercicio diario y si no alimentamos nuestra mente de positividad en Cristo Jesús con su Palabra. Muchos y muchas se han cansado tanto mentalmente por alimentar el desaliento que han llegado a la fatiga emocional. Hay quienes “nacen cansados” y también los hay quienes “mueren con las botas bien puestas”. Hay personas que a sus 65 ó 75 u 90 ó 105 años de edad trabajaban llenos de entusiasmo.
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117
No te angusties en la tormenta
Necesitamos aprender que aunque tengamos muchas dificultades, no debemos desanimarnos. Lo cotidiano, es encontrar adversidad en el camino ¿O no es verdad? ¿Será que todo nos sale bien todos los días? ¿Acaso no hay momentos o circunstancias difíciles en tu vida? ¿No has tenido momentos en los que parece que ha llegado una gran tormenta y amenaza con inundar todo? Claro que sí. Todos pasamos por esto. Es normal. Si alguien no tuviera problemas podríamos decir que es de otro mundo. No hay en el mundo un ser humano que nunca, nunca haya tenido problemas y dificultades. ¿Sabes qué? El Señor que te conoce, que conoce lo que sientes y lo que piensas hoy tiene Palabras de ánimo para ti que escuchas y te dice: No te preocupes aunque tengas dificultades, aunque haya momentos difíciles, ¡No te desanimes! (Mús) Fíjate bien lo que dice la Palabra: aunque estés atribulado, atribulada en todo pero si crees en su fidelidad, si crees en su providencia infinita, no estarás angustiado, angustiada. Esto, parece como un juego de palabras, porque cómo puede alguien estar atribulado y no angustiarse. Parece extraño pero no lo es, porque el poder de Dios está por encima de cualquier circunstancia por difícil e imposible que parezca y está por encima del entendimiento humano. El poder de Dios está por encima de esas cosas que no se entienden, esas cosas que suceden y ante las que tenemos que quedarnos simplemente callados, anonadados y decir: “Señor, aunque yo no lo entienda, ¡Gracias por permitirlo!”
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Hay vida más allá de los problemas
Estamos muertos, por la forma en que llevamos nuestras amistades, muchas veces llenas egoísmo por el afán de querer siempre más y más, por la negatividad, por la soberbia, por el egoísmo, por la mentira, por la insensatez y estupidez con que hemos decidido vivir la vida. Te resistes a la vida y por eso, te tiraste a morir cuando aquél te dejó por otra o aquella te cambió por otro, o cuando tu jefe te despidió o cuando tus hijos se fueron de la casa o te maltrataron pero permíteme decirte que necesitas dejar pasar unos cuantos meses para que te des cuenta de que tú no necesitas de todo eso para vivir.
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Enciende una lámpara y barre la casa
¡Cuántas veces hay un sentimiento de despojo, un sentimiento de frustración y de derrota por errores cometidos. No nos damos cuenta que los errores cometidos son enseñanzas que pueden convertirse en gracias especiales por las que podemos ver los acontecimientos de nuestra vida por dolorosos que sean, como ese toque especial que ha cambiado todo hacia un rumbo de humildad, de apertura, de perdón, de sensibilidad al dolor ajeno. Al estar obsesivamente pensando que hemos fallado y hemos fallado y hemos fallado sintiéndonos tan mal, lo primero que la mayoría de las veces provocamos es sentirnos totalmente derrotados prefiriendo echarnos para atrás o sencillamente nos tiramos a morir.
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Enfrentando situaciones difíciles
Aún en los momentos en los que pareciera que todo lo hemos perdido, siempre hay una palabra de esperanza, siempre hay una palabra de confianza, siempre hay una palabra de victoria, pero de mi, de ti que escuchas está el poder recibirla, el querer recibirla, el creer en ella. Hoy cabe darnos un toque de atención y darnos cuenta, cuál no debería ser y cuál deberá ser mi reacción, tu reacción ante las dificultades, ante los golpes duros e imprevistos de la vida, ante los momentos difíciles; de eso es de lo que hablaremos hoy. Veamos en primer lugar que nuestra reacción podría ser negativa como lo fue la del pueblo en esta palabra que acabamos de escuchar. Qué triste regresar a casa y encontrar que todo ha sido robado, que la familia ha sido llevada como esclava; qué triste, qué sentimiento de desolación, de angustia…uno podría experimentarse desmoralizado, sin saber qué pensar, sintiéndose como despedazado….porque te han despojado de todo, aún de algo no sólo material sino de la propia familia, de la propia alma. El dolor era muy grande, la tristeza y la angustia gobernaban aquél lugar; no se sabía qué hacer. El pueblo sufría, el pueblo se sentía tan mal que lloraron y lloraron y lloraron hasta que les faltaron las propias fuerzas. Imagínate hermano, hermana que escuchas, cómo sería eso…¿Te has encontrado en alguna situación en la que has llorado tanto que ya ni fuerzas de llorar te quedan porque has llegado a experimentarte como si ni una lágrima hubiera más? Puede ser que tú en este momento estés diciendo: sí, yo soy una de de esas personas que ha estado sufriendo, que ha estado en una situación tan oscura, tan dolorosa, tan horrenda que me he experimentado como abandonado, como abandonada, como acabado, como acabada y sí, ciertamente he reaccionado negativamente, prefiriendo tumbarme en la cama pensando en cuál sería la mejor forma –la menos dolorosa- de morir. Si releemos el capítulo 30 de 1ª de Samuel el versículo 4 encontramos que: David y sus hombres se pusieron a llorar a voz en cuello hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.
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Di no a la guerra interior
Hoy queremos comenzar este mensaje que hemos llamado: “Di no a la guerra interior” diciéndote: Cuida tus pensamientos, porque vienen luego a ser palabras, vela tus palabras, porque vienen a ser tus acciones, cuida tus acciones porque vienen a ser tus hábitos, vela sobre tus hábitos, porque vienen a ser tu carácter, cuida tu carácter porque ello será tu destino. Cuando tú piensas en silencio, negativamente, así, sin fe, estás gritando a todo el mundo con tus acciones quién eres. En otros temas hemos dicho que nuestros pensamientos y nuestras palabras hechas obras determinan el resultado de nuestra vida. Si tú que escuchas, no te determinas a pensar y a hablar de acuerdo al plan de Dios sobre tu vida, terminarás haciendo lo que el egoísmo y la negatividad tienen planeado para ti: destrucción. Mateo 12 dice: “De la abundancia del corazón habla la boca”. Y Romanos 4, 17 dice: “Servimos a un Dios que habla, que da vida a los muertos y Él llama a las cosas que no son como si existiesen ya”. Sí, Dios conoce el poder de las palabras por eso: “Llama a las cosas que no son como si fuesen”. Cuando tú que escuchas despiertas por la mañana, necesitas formarte un patrón mental abierto por la fe, a todo lo que se pueda presentar durante el día y que precisamente no será fácil sortear, pero que dentro del plan de Dios sabes que contribuirá a que madures, a que crezcas en la fe, en la amabilidad, en la paciencia, en el perdón, en el amor. Puedes decirle al Señor: Señor, me pongo en tus manos en este día que comienza. Tú sabes Señor lo que quiero, ser tuyo, ser tuya, trabajar porque muchos y muchas experimenten hoy tu presencia cuando tengan qué tratar conmigo. Te ofrezco todas mis luchas, todo el aparente sin sentido, quizá tristeza, no se qué me puedan presentar mis emociones, mis sentimientos, pero yo ya no vivo por mis sentimientos sino por fe, por esperanza y por amor, así que Señor, yo de tu mano me meto en la refriega como dice el Salmista, contigo nada temo, contigo voy seguro por la vida, Amén.
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De la angustia a la paz
Si tienes buena actitud, si desde hoy decides con su gracia querer realmente vivir en paz contigo mismo, contigo misma, entonces aprenderás pronto a vivir en plenitud en su voluntad, aceptando por fe, que lo que Dios ha permitido en tu vida, es para tu bien si te abres a su amor incondicional y si de corazón decides madurar al estilo de Jesús el Señor. Hoy decídete a aceptar con paz, que el Padre Dios respeta las propias leyes que Él mismo creó, y que sobrevienen las circunstancias dolorosas aunque Él no lo quiera. Si aceptas esto con paz, y si decides vivir con sabiduría, pensando a cada momento ¿Qué haría Jesús en tu lugar?, irás superando la depresión, el sin sentido de vivir, las frustraciones, los miedos, y en general todo lo negativo que hasta hoy has dejado anidar en tu mente y corazón. Pues bien, el ser humano, desde que es concebido en el vientre de su madre, la mayoría de las veces, recibe heridas, como el no ser deseado por haber sido fruto de un enamoramiento que no maduró hasta convertirse en verdadero amor, por haber sido fruto de una pasión egoísta, por haber sido fruto de unos padres alcohólicos o tal vez el padre estaba drogado o empastillado o la madre fue abusada o maltratada o simplemente estaban pasando por algún problema económico o moral y al feto le tocó recibir bilis, corajes, angustia, miedo, cigarro, vino, droga, pastillas, golpes, insatisfacción de vivir. Pero a pesar de todo, durante el tiempo en el que el feto, el bebé vive en el vientre materno, se experimenta “protegido”, hasta que llega el momento de nacer; y sale al mundo, experimentándose arrancado de su única “seguridad”; tal vez ese niño será dado en adopción porque la madre no lo quiere o permanecerá alejado de ella porque tuvieron que introducirlo en una incubadora por tres meses, y así, ese bebé se sabe indefenso, frágil, sólo y....llora. “Oh misterio del hombre, envuelto siempre en los pañales del sufrimiento, ¿Quién podrá liberarte?” Comienza a crecer este pequeño y se encuentra con un mundo bello, pero herido también. Mundo lleno de temor, de rencor, de resentimiento, de odio, de angustia, de prisa, de egoísmo, de injusticia, de superficialidad, de ruido. Un mundo sin Dios. Desgraciadamente el niño que es como una esponja, todo lo va absorbiendo: los malos tratos, la impaciencia, la mentira y lo que ve hacer y decir a los adultos y algo más duro e impresionante, es que en ocasiones, ese niño ha sido ya víctima sexual de alguien desconocido o incluso de sus propios padres o familiares, o maestros o “amigos”. Pues bien, este niño, llega a la adolescencia, el niño ya no es niño; ha vivido ya el rechazo de su manera de ser, de su físico, de su inteligencia pero, ¿Acaso ese niño escogió nacer? ¿Escogió sus padres? ¿Escogió su sexo, su físico, su manera de ser? ¿Escogió su capacidad de entender, de conocer, de saber? ¿Escogió él su familia, su historia, el abandono de su padre, de su madre? ¡No!, no escogió nada. Todo se lo impusieron. El adolescente se convierte en un joven adulto y comienza a preguntarse el sentido de su vida y el mundo le dice: ” ¡Soy yo!, mira: se violento contigo mismo, auto maltrátate, auto castígate y maltrata y castiga los demás, abusa del sexo, drógate, fuma, refúgiate en la televisión sin control, refúgiate en los artistas, en las modas, en las máquinas de nintendo, o en el Internet; refúgiate en la violencia, mata, roba, miente, acaba contigo mismo, entregándote al alcohol, a la rebeldía”. Pero el alma responde: “¡No! No te maltrates más, porque tú fuiste creado con inmenso amor por el Padre Dios y viniste a esta tierra a realizarte en el amor que Él te dio en Jesús al morir en la cruz. El sentido de tu vida y quien te va a ser realmente feliz es Dios.” Más este joven no conoce bien a Dios. Quizá ha oído de pequeño –si bien le ha ido- hablar de Jesús...pero ¡hace ya tanto tiempo! Y dice: ¿Quién es Dios? ¿Acaso existe? ¿Qué tiene que ver El en mi vida? ¿Por qué experimento este vacío en mi alma? ¿Por qué tanto dolor? Pues hoy querido niño, joven, adulto, vas a saber, qué relación tiene tu dolor, tu tristeza que te ha dañado tanto, con ese Dios que es amor incondicional y gratuito. Mira: Dios te ha llevado desde toda la eternidad en su pensamiento, en su corazón, en sus entrañas. Tú eres una criatura, obra de sus manos, su hijo queridísimo al que ha llenado de su amor y ha permitido que nazcas para que los demás sepan por tu medio, que Dios es amor. A ti, físicamente te engendraron tus padres, pero espiritualmente te engendró Dios. Tú naciste porque Dios quería que nacieras porque El te ama infinitamente, porque El es tu Padre y ¡Nada más! Lo que los demás han hecho para dañarte, nada tiene qué ver con Dios. Pon mucha atención: Dios nuestro Padre, al hacer la creación, hizo leyes y esas leyes, las respeta por ejemplo: respeta la ley cósmica, la ley de la naturaleza, la ley de nuestra psicología, de la física, de la libertad humana, y todo lo respeta. El podría evitar la erupción de un volcán, un incendio, un terremoto, un tornado, inundaciones, pero lo permite porque El respeta. El podría evitar que algo chocara con la tierra pero si lo permite, quizá suceda. El podría evitar un aborto, el sida, una separación, un divorcio, que alguien mate o calumnie y aunque no esté de acuerdo porque sabe que todo esto nos daña y a pesar de que El quede más triste que nosotros, lo permite porque respeta. El pudiera evitar una palabra que nos hiere, o esa palabra con la que herimos a otros, un mal trato, una enfermedad incurable, un abuso sexual, la ancianidad, la soledad, la muerte, el hambre, las guerras pero lo permite porque respeta y repetimos: si lo permite no es que lo quiera, es que respeta sus leyes. Dios el padre, nunca ha querido el mal para ti, ¿Lo comprendes ahora? Dios te ama infinitamente y quiere que te salves, que te liberes de tanto mal que vienes cargando sin poder más y que muy posiblemente viene de la manera de pensar negativa, de la programación agresiva y derrotista que otros y tu mismo han depositado en tu mente y que te hace ser una persona amargada, triste e infeliz. La Palabra del Señor en proverbios 4, 23 te dice hoy a ti que escuchas: “Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida! La mente del ser humano es uno de los más grandes tesoros que Dios nos ha regalado, y dependerá de cómo la quieras educar, pues el mismo libro de Proverbios 14,33 dice que la sabiduría habita en mentes que razonan y en el capítulo 27,19 dice que así como las caras se reflejan en el agua, así también los hombres se reflejan en su mente.
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Dios endereza lo torcido 1
A veces las personas sobre todo aquellas que han sufrido de la herida de injusticia y han crecido en ambientes muy rígidos se preguntan bueno y para qué todo eso de tocar, de imponer las manos incluso, de abrazar, pero saber que Dios nos hizo suyos y somos sus instrumentos capaces de transmitir la vida de Dios. Hoy la psicología y la neurociencia dicen que 48 abrazos son necesarios al día para estar plenos, 24 para vivir interiormente más o menos y 12 para sobrevivir.
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Dios endereza lo torcido 2
Recordemos que en el mensaje “Dios endereza lo torcido” parte uno, meditamos sobre aquella mujer del evangelio que estuvo 18 años encorvada y cómo Jesús el Señor la miró, la llamó, le entregó una palabra, y le impuso las manos para que quedara libre de su enfermedad. En esta parte escucharemos que para que fuera posible el milagro en esa mujer ella tuvo que querer dar el primer paso. Nos dice el evangelio que luego de que Jesús le impuso las manos, ella, se enderezo. Luego de que por su fe aceptó la fuerza de Dios en ella, tomó la decisión de enderezarse.
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Acéptate así como eres
Comenzamos con este tema, que hemos querido llamar: “Acéptate así como eres”, porque cada vez vemos que más personas no se quieren a sí mismas y esto, es un problema realmente grave. O ¿No es verdad que si no te llevas bien contigo mismo, contigo misma, no puedes llevarte bien con los tuyos o con quien a diario tienes ese trato personal? ¿Sabes? Te decimos honestamente que si no te amas primero como Dios te ama, sencillamente no podrás ni amarte ni amar; porque si te rechazas, porque si piensas que los demás te rechazan, así como tú seas contigo, o pienses sobre ti, así trataras y pensaras respecto de lo demás. El apóstol Pablo en Efesios 3, 16-19 te dice hoy a ti que escuchas: ”Pido al Padre les de a ustedes interiormente, poder y fuerza por medio del Espíritu de Dios y que Cristo viva en sus corazones, por la fe. Así ustedes firmes y con raíces profundas en el amor, podrán comprender con todos los creyentes cuán ancho, cuán largo, cuán profundo y alto es el amor de Cristo. Pido pues que conozcan ese amor, que es mucho más grande que todo cuanto podemos conocer, para que así estén completamente llenos de Dios.” La voluntad de Dios, no es que sus hijos se sientan inseguros, tristes, miedosos, ni que nos dejemos llevar por el orgullo, al decidir estar siempre enojados por un pasado tan difícil, siempre recordando, dándole vueltas a la misma necedad y otra vez, y otra vez, y otra vez recordando siempre lo mismo. En el nombre de Jesucristo hoy, aquí y ahora, te decimos: deja de estar dándole vueltas y vueltas a la misma situación; ya no agonices, ni arrastres tu pasado doloroso, pues si continúas así, vivirás infeliz, a disgusto por la vida, molestándote por todo, desanimándote por todo, sin marcarte metas ni proyectos para realizar en tu vida con la ayuda de Dios.
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Derribando gigantes
La memoria, por así decirlo, se convierte en el órgano de la infelicidad, pues lo que hacemos al estar recordando y recordando nuestros quereres o las cosas que encontramos por nuestro camino, es que reforzamos las adicciones, despertamos emociones y pasiones, sacamos conclusiones falsas, etc y vamos ahora con dolor, al rato con temor, luego con celos y más al rato con odio, con esperanzas falsa, con gozo irreal, con depresión y luego, ya no queremos vivir generando con esto otra adicción más. (Mús) Si usamos a la memoria para recordar hechos o emociones que nos generan negatividad la convertimos en el instrumento con el que apagamos la alegría y cuánta tristeza y aflicción nos producimos a nosotros mismos con nuestros recuerdos. Somos nosotros los tales locos que estamos dándonos contra nosotros mismos, con toda la carga de dependencia, locura, y no fe. En cambio, Oh Señor, cuánta paz tienen los que aman tu ley, los que te buscan de corazón, los que sólo en ti encuentran el verdadero sentido de vivir, de luchar, de caminar, de trabajar, de ser libres, de amar. Dichosos los vacíos de sí porque ellos pueden descansar entre tus manos sin que nada les turbe. Amén.
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Quebrantando dependencias
Nuestro mensaje de hoy pretende ayudarte a tomar la decisión de no querer atar tu mente, ni tu ser entero a nada ni a nadie más que a sólo Dios. Pretende que reconozcas que has sido creado, creada para amar con libertad y alegría a cualquier ser humano, pero antes, necesitarás querer valorarte, respetarte, cuidarte, amarte tú primero. ¿Cómo discernir si amo o si simplemente estoy apegado a este o a este otro ser humano? Hacernos esta pregunta y responderla con sinceridad nos permitirá identificar cuál es la causa de nuestra infelicidad y nos ayudará a soltar todo lo que en nuestra mente lo tenemos agarrado, prendido, pegado y que no nos permite crecer, que no nos permite disfrutar de nosotros mismos, que nos impide realizar nuestras responsabilidades con eficacia y por lo tanto que nos impide amarnos a nosotros mismos como nos ama Dios y nos impide amar de corazón al que tenemos a nuestro lado. La humanidad entera sufre por muchas causas pero por sobre todo sufre por las aprehensiones que permite en su mente. Estamos hablando de las dependencias. Mucha gente hoy en día, es dependiente del alcohol aunque sea una cubita cada 8 ó 15 días; mucha gente hoy en día es dependiente del cigarro, de la droga, de pastillas, de actitudes negativas y obsesivas, de maneras de pensar egoístas y llenas de orgullo, de maneras de reaccionar manipuladoras e iracundas; mucha gente es dependiente del sexo, del trabajo, del estrés, de la neurosis. Mucha gente es dependiente del enamoramiento que no es amor maduro y como se da más importancia al sentimiento, a los impulsos que a la razón iluminada por la fe, no llega a convertirse en amor genuino, verdadero; mucha gente es dependiente de ciertas prácticas religiosas, de la obsesión de ser perfeccionista; mucha gente es dependiente de la persona que dice amar, del amigo, del hijo, de la madre, del maestro, etc., etc. Si yo, tú que escuchas enajenamos y vendemos nuestra libertad, es decir si nos salimos de la realidad, vamos a comenzar por dejar de comportarnos como auténticas personas. Nuestro ser, fue pensado por Dios y hecho por Él, para que fuésemos libres de todas las ataduras de la mentira, del egoísmo, y en general, de todo lo que no nos permite crecer y amar incondicionalmente como Dios nos ama.
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Renuncia a tus cuevas
Veamos Isaías 42, 18-22. “Sordos, escuchen; ciegos, fíjense y vean. Nadie hay tan ciego ni tan sordo como mi siervo, mi enviado, nadie tan ciego ni tan sordo como mi mensajero, el siervo del Señor. Ha visto muchas cosas, pero no se fija en ellas; puede oír, pero no escucha nada. El Señor, por ser un Dios que salva, quiso hacer grande y gloriosa su enseñanza; pero a este pueblo lo roban y saquean, a todos los han hecho caer presos, los han encerrado en calabozos, se apoderan de ellos y no hay quien los libre; los secuestran y no hay quien los rescate”. Dice la escritura que la condición que tenía el pueblo de Israel, el pueblo del Señor no era buena. El pueblo estaba atrapado, le habían robado, habían pisoteado su auto estima. Y con esa auto estima casi nula, sintiéndose despojado, abandonado, en lugar de clamar al Señor Dios, dejó de confiar en Dios y se hundió más en sus cuevas mientras sus enemigos continuaban atacándole. Sí, en lugar de pensar que Dios les podía proteger, pensaron mejor en esconderse, en ensimismarse en la cueva de la no fe y de la rebeldía y prefirieron dejarse invadir de su poder negativo. La Biblia dice que quedaron atrapados, porque eran cuevas tan grandes que ellos mismos comenzaron a meterse más y más y más y más y más adentro, hasta el grado que después ya no podían salir. Para poder comenzar una vida nueva, para poder salir victorioso, victoriosa de cualquier depresión, de cualquier desaliento, de cualquier circunstancia por dolorosa que esta sea, para salir de la duda, de la incertidumbre, del vacío existencial, de la soledad que genera la no fe, Dios te manda renunciar ahora mismo a tus cuevas. Dios ahora mismo te manda a ti que escuchas, a renunciar a todo falso refugio y poner el primer requisito en práctica que es rendirte al Señor. Confiar que Él está por encima de cualquier circunstancia adversa que estés pasando. Que no te pase lo que a la gente del pueblo de Israel, que al principio, sus cuevas les pareció la mejor solución. Cada vez que el enemigo se acercaba, todos huían a las cuevas. Tú que escuchas, cada vez que sucede algo que no te gusta, que no es tan fácil, ¿a donde huyes?
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105
Qué es el estrés? 1
¿Cómo te comportas cuando te encuentras atrapado en pensamientos negativos o ante una situación adversa que no salió como esperabas? ¿Tienes dificultad para tomar decisiones, aún si son pequeñas? ¿Tienes cierta tendencia a soñar despierto/a o fantasear acerca de “escaparte de todo”? ¿Te sucede esto varias veces al día? ¿Tiendes a utilizar más medicamentos para sentirte cómodo emocionalmente algo así como tranquilizantes o estimulantes? ¿Notas que tus ideas se quedan rasgadas al hablar o al intentar escribirlas? ¿Te preocupas excesivamente por todo e incluso haces tuyas, inquietudes ajenas? ¿Experimentas súbitas explosiones temperamentales? ¿Aumenta la intensidad y expresión de la ira? ¿Olvidas compromisos, citas y fechas límite, aunque esto no sea tu norma habitual? ¿Estás destruyendo tu imagen de persona responsable que te construye y da seguridad, que te hace experimentarte bien contigo mismo, contigo misma? ¿Te sorprendes meditando acerca de sucesos y temas que no tienen nada de importante? ¿De entre lo que piensas hay algo que te hace sentir como ahogado, aniquilado hasta el grado de paralizarte interiormente hasta sentarte y hacerte vegetar? Con todo esto, ¿aumentan en ti sentimientos de incompetencia diciéndote a ti mismo que no sirves para nada y todo esto te agobia más y más? ¿Te experimentas totalmente agobiado y profundamente triste, sin ganas de nada? ¿Sabes? Todos estos aspectos son síntomas de una sobrecarga de estrés. La fatiga nerviosa o estrés es realmente real. Y para identificarle todavía mejor, vamos a reconocer las tres categorías principales del estrés: La primera es llamada “Tipo A” y es predecible como evitable.
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Estrés Te dejas manipular por el estrés 2
Una de las causas del estrés puede ser por tratar de hacer muchas cosas a la vez y en poco tiempo. Si nos dejamos llevar por una vorágine de actividades sin descanso suficiente para comer, o para dormir forzando nuestro cuerpo y nuestra mente hasta el límite, las glándulas suprarrenales es decir, las hormonas, comenzarán a bombardear con adrenalina el organismo y cuando hay mucha adrenalina en la sangre, no podremos eliminar la grasa y la grasa que no se elimina, comenzará a obstruir las venas y eso provocará un futuro problema cardíaco. De ahí que el colesterol no sólo venga de comer grasa desmedidamente, sino que también viene por el estrés. Quienes deciden pues por el estrés están haciendo daño a sus órganos vitales, ya que la adrenalina en exceso en la sangre puede producir falta de memoria, cáncer, obesidad, deterioro del sistema inmunológico. Eso mismo le pasó al profeta Elías. Dice la Biblia que Elías se encontraba en lo hondo de una vorágine o torbellino de actividades y en medio de muchos problemas. Elías tuvo un ministerio en el tiempo del reinado del rey Ajab. Ajab se casó con una mujer Jesabél, que no creía en Dios y por lo tanto influyó en su esposo el rey Ajab para darle adoración a todo cuanto no fuera Dios, es decir, para darle adoración a Baal, una deidad o Dios de pueblos que no conocían ni querían conocer a Dios. Tan fuerte fue todo esto, que Jesabel organizó una persecución en contra de los profetas del Señor y entre ellos estaba Elías. Pero Elías, iluminado por el Espíritu Santo, y para ablandar los corazones endurecidos y llamarlos a la conversión a Dios hace una oración y dice: “No lloverá por tres años y medio hasta que yo lo ordene”. Y así sucede, y los reyes responsabilizan a Elías de la hecatombe o catástrofe que comenzaba a ocurrir: muertes del ganado, las tierras secas y entonces Elías tuvo qué salir corriendo hacia un río un día y al otro a esconderse a una cueva y al otro día a tener qué huir al extranjero, a una tierra que no es Israel, escapándose, escondiéndose y mientras está en ese estrés, tratando de esconderse para preservar su vida, sus colegas, los profetas del Señor comienzan a ser aniquilados, a ser exterminados y también tienen qué esconderse en cuevas. Dice la Biblia que se escondieron 50 profetas en una cueva y quienes los sustentaban con pan y agua fueron algunos miembros misericordiosos del gobierno.
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Estrés No ahogues tu interior
¿Tienes estrés? ¿Sufres de estrés? Busca al Señor y ora, desahoga ante Él tu mente, tu corazón. Dile: “Señor, tu palabra dice que no tengo por qué estar estresado/a. Dios mío, te entrego este problema, me abandono en tus manos. Te entrego esta situación”, y mientras tú haces lo que tengas qué hacer, y Dios su parte, verás cómo todo eso va saliendo adelante y tú te irás quedando más ligero, más ligera, porque Dios va siendo más Dios de tu vida, de tus emociones, de tus sentimientos, de tus pensamientos de tus circunstancias. Vas a ver cómo el estrés se va a ir evaporando y cómo irá surgiendo una poderosa fuerza y una poderosa paz y una poderosa alegría y un poderoso descanso, allá en tu interior. A través de la oración es que el Señor nos da su paz y su Espíritu guardará nuestros pensamientos y en general toda nuestra mente, nuestro ser en el Señor Jesús nuestro más grande amor. Cuando un ser humano está en el punto más bajo de su vida piensa que ya no hay nada ni nadie que pueda ayudarlo a levantarse, pero precisamente allá llega Dios, porque Dios baja hasta el más hondo abismo humano con tal de levantarnos, con tal de sacarnos de la escoria de la no fe y del sin sentido de vivir y del rotundo aparente fracaso y del total estrés. Dios es fiel y se presentará todas las veces que necesites, por eso siempre te repetirá en su Palabra: “No temas, no te aflijas por nada. Yo estaré contigo todos los días de tu vida, hasta el final”.
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Estrés ansiedad o preocupación 4
Mucha gente se preocupa porque no puede dormir, sobre todo gente de 40 años en adelante. Hoy en día hay niños y jóvenes que no pueden dormir. Mira lo que te diremos sobre esto para animarte: Toscanini, un gran artista de la música, comenzó a perder el sueño. Al principio sentía disgusto y hasta susto, pero después decidió hacer lo más acertado en su situación: sacar ventajas de su falta de sueño. En vez de agitarse, de dar vueltas y más vueltas, en vez de imaginarse que estaría perdiendo neuronas cada segundo, en vez de renegar y preocuparse hasta el desespero, se levantaba y estudiaba. ¿Y cual fue el resultado? Comenzó a obtener honores en todas sus presentaciones. Después de sus triunfos, los insomnios continuaron, pero él no se preocupaba. Decía: “Dios por medio de las leyes de la naturaleza se hará cargo de mi persona y cuidará de mi futuro”. Y Dios cuidó bien de él. A pesar de lo poco que dormía, su salud se mantuvo en buen estado y pudo trabajar y rendir tanto como cualquiera de los que sí dormían mucho y muy bien. Y aunque el insomnio le acompañaba hasta la media noche y el sueño se le iba ya a las cinco de la madrugada, este hombre que apenas tuvo una o dos noches de sueño completo en toda su edad mayor, llegó a una vida larga sin tener problemas de memoria obteniendo grandes triunfos. Seguramente hubiera destrozado realmente su cerebro, sus neuronas y malogrado su existencia si hubiera tenido mala actitud y si se hubiera dedicado a preocuparse y a desesperarse por el insomnio. Preocuparse por el insomnio hace mucho más daño que el insomnio mismo. Cuentan de un escritor que estuvo al borde del suicidio por sentir que el sueño se le iba. Estuvo así durante ocho semanas. Eran indescriptibles las torturas que se hacía él mismo en su mente pensando que se iba a morir y que seguro quedaría loco. Consultó al médico y el médico le dijo: Mire, nadie puede ayudarle si usted se enfrenta a esta realidad con preocupación y desesperación y si no logra mantenerse en calma en su interior. Váyase a la cama y si no puede dormir, olvídese de eso y dígase: “No me interesa tanto que no pueda dormir. Lo importante es que estando aquí sobre mi cama, así sin moverme, sin preocuparme lograré descansar”. Dice que en dos semanas comenzó a dormir y en menos de un mes ya dormía ocho horas cada noche y sus nervios volvieron a su estado normal. En realidad nunca nadie ha muerto por insomnio y sí mucha gente ha muerto por preocuparse por todo.
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Estrés Para qué te preocupas 5
Muchas de las veces, lo que te roba la paz interior los que te vence son las pequeñeces es decir, la forma de ser de los demás y que no vas a cambiar, el clima que no está como tú quisieras etc. Las sabandijas en este caso son aquellas pequeñas cosas que te molestan día a día, tu intolerancia, las rabietas, los fastidios, etc. Frecuentemente tú que escuchas, dejas que te perturben cosas tontas que deberías simplemente soltar y olvidar. No sabes cuánto tiempo más vas a vivir y pierdes muchas horas irremplazables en rumiar ofensas, que al cabo de un año habrán sido olvidados por ti mismo/a y por todo el mundo.
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Nuestro sentido de existir es siempre solidarizarnos con todo ser vivo que sufre a manos llenas por el egoísmo humano. Invitar a otros/as a que comiencen un proceso de querer cambiar su mentalidad negativa en una mentalidad positiva, llena de fe, de esperanza, amor y solidaridad será siempre nuestra ocupación hasta que termine nuestro pregrinar. "No es lo que sucede o nos rodea lo que nos echa a perder la vida sino nuestra actitud interior" Epicteto (Filósofo del Siglo I)
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