EPISODE · Apr 14, 2026 · 6 MIN
1309 - Evangelios. ¿Quién es un adultero? Mt 5;27-28
from Descansando en Dios · host Francisco Atencio
1309 – Mt 5:27-28 – ¿Quién es un adultero? Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Jesús continúa enseñando sobre la justicia del corazón. Al enseñar la sana doctrina deja al descubierto la hipócrita y arrogante exhibición externa tipificada por los escribas y fariseos. Jesús les advierte: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.” (Mt 23:27). Enseña a la vez que la única justicia aceptable a Dios es la pureza de corazón. La evaluación divina se lleva a cabo en el corazón. Dios juzga la fuente y el origen del pecado, no su manifestación o falta de manifestación. “Porque cual es su pensamiento [de un individuo] en su corazón, tal es él” (Pr 23:7), y así es juzgado por Dios. “Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” (1Sa 16:7). Jesús hace un segundo de seis ejemplos de la justicia de corazón en Mt 5:17-48. Ahora en Mt 5:27-30 se enfoca en el adulterio, la lujuria y el pecado sexual en general respondiendo la pregunta ¿Quién es un adultero? La realidad del adulterio (Mt 5:27). “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.” El sexto mandamiento protege la santidad de la vida, y el séptimo la santidad del matrimonio (Ex 20:13-14; Dt 5:17-18). Pero el decimo mandamiento resume el pecado de casi todos que es por codiciar (Ex 20:17; Dt 5:21). Los que confían solo en la justicia externa quebrantan estos mandamientos porque en sus corazones atacan la santidad de la vida, la santidad del matrimonio y en general la relación con el prójimo. Cuando están enojados o están odiando, cometen asesinato. Cuando desean sexualmente, cometen adulterio. Igual sucede al codiciar cualquier cosa del prójimo. La advertencia bíblica contra el adulterio enseña al esposo: “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre” (Pr 5:18-19). El deseo lleva al adulterio (Mt 5:28). “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Jesús está hablando aquí de observación intencional con el propósito de codiciar. Está hablando del hombre o mujer que mira de este modo con el fin de satisfacer su deseo perverso. El Señor está hablando del hombre o mujer que ve una película pornográfica, que selecciona un programa de televisión conocido por su orientación sexual, que va a una playa conocida por sus trajes de baño, o que hace cualquier cosa con la expectativa y el deseo de excitarse de manera sexual y pecaminosa. Mirar con lujuria, un hombre a una mujer o una mujer a un hombre, no hace que cometa adulterio en sus pensamientos. Él o ella ya adulteró en su corazón. La mirada lujuriosa no es más que la expresión del pecado en un corazón que ya es inmoral y adúltero. El corazón es el terreno donde están enterradas y empiezan a germinar las semillas del pecado que contaminan al ser humano. “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.” (Mr 7:21-22). Por lo tanto, “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz
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