PODCAST · religion
Descansando en Dios
by Francisco Atencio
Devocional Cristiano Doctrinal
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1384 - Evangelios. Cómo aprender a perdonar. Mt 18:21-22
1384 – Mt 18:21-22 – Cómo aprender a perdonar. Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.El perdonar o pedir perdón no es común o una iniciativa natural en el ser humano. Normalmente el ser humano tiene la tendencia a no perdonar ni a pedir perdón. Jesús continuando con su cuarto sermón va a enseñarnos sobre el perdón. Ya lo ha enseñado en el Sermón del Monte con la oración modelo donde establece que debemos pedir perdón y perdonar diciendo: “perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” (Mt 6:12). Además, agregó la condición para ser perdonado por nuestro Padre celestial: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” (Mt 6:14-15). Jesús no se quedó en teorías o en solo instrucciones para sus discípulos, Él es nuestro mejor ejemplo de perdonar. Estando en la cruz sus primeras palabras fueron: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23:34). Después de ser traicionado, falsamente acusado, golpeado, escupido y clavado injustamente a una cruz a fin de padecer una muerte agonizante, el hijo de Dios no tuvo odio por sus atormentadores, sino que más bien les ofreció perdón. Ahora Jesús, al cerrar su cuarto sermón, hace énfasis en aprender a perdonar siempre. La pregunta en cuanto al perdón (Mt 18:21). El Señor acaba de enseñar sobre las acciones necesarias para restaurar a un hermano que había pecado u ofendido alguien. Esto llevó a Pedro a hacer la pregunta “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?” El Señor usa esta pregunta para enseñar sobre el perdón. En el tiempo de Jesús acostumbraban a ponerle medida a todas las acciones incluyendo el perdón. Es posible que Pedro tomará como referencia lo mencionado por Dios a través del profeta Amós 1:2-2:6 donde solo perdonaría tres pecados y por el cuarto haría juicio. Pedro entendiendo que el reino de los cielos era más generoso dijo perdonaré ¿hasta siete? veces. Siete era el número figurado habitual para referirse a algo completo. El alcance del perdón (Mt 18:22). “Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.” Jesús usó la misma figura del número siete para enfatizar que no debemos perdonar solo siete, sino que debemos perdonar siempre. Los cristianos debemos ser misericordiosos como lo es nuestro Dios y perdonar siempre. Algunos usan el lema “perdono, pero no olvido”. Perdonar es olvidar. Lucas registra una enseñanza similar donde Jesús dijo: “Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.” (Lc 17:3-4). Dios es el mejor ejemplo en perdonar y olvidar nuestros pecados. “El (Dios) volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.” (Miq 7:19). No perdonar produce rencor, contaminar a otros y perder la salvación: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (He 12:15).El ejemplo del perdón (Mt 18:23-35). “Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
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1383 - Evangelios. La disciplina de la santidad. Mt 18:15
1383 – Mt 18:15 – La disciplina de la santidad. Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. La voluntad de Dios para su pueblo es una vida en santidad, “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación” (1Ts 4:3). Por lo cual, el Señor enseñó la doctrina de la disciplina de los hijos de Dios, conocida como la disciplina de la santidad. El Señor enseñó a los discípulos junto con la restauración la necesaria corrección para quien no camina correctamente. Dios siempre ha disciplinado a su pueblo, y ha instruido a su pueblo para que se discipline y viva en santidad. En el AT les dijo: “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Pr 3:11-12). En el NT, el escritor a los Hebreos, enseña sobre la disciplina de Dios (He 12:7-11). Dirigiéndose a creyentes, Santiago escribió: “Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará” (Stg 4:8-10). Cristo enseña en Mateo 18:15-20 la disciplina de la santidad que debe ejercer la iglesia. La persona que recibe la disciplina (Mt 18:15a). “Por tanto, si tu hermano peca contra ti.” Es Cristo quien está enseñando. Como consecuencia de la enseñanza anterior, alguien que peca, ofende contra su hermano en la fe. Antes enseñó sobre la humildad en el trato a los demás, el aprecio por los demás hermanos, ahora expone la humildad en el trato con alguien que ha pecado. La reprensión del hermano que peca debe hacerse tan pronto se conozca el caso. Cada pecado cometido por un creyente mancha a toda la comunidad de creyentes. Trátese de calumnia, hurto, chisme, inmoralidad sexual, deshonestidad, error doctrinal, falta de sumisión, crueldad, blasfemia, vulgaridades, borrachera o cualquier otro, todo pecado con el que el hijo de Dios ofensor no ha tratado debe tratarlo la iglesia. La persona que inicia la disciplina (Mt 18:15b). “ve y repréndele estando tú y él solos;”. La persona responsable por iniciar la disciplina es cualquier creyente que esté consciente del pecado de otro creyente. El que conoce la ofensa, pecado cometido por un creyente, sea contra él o no, debe actuar como Cristo enseña. La disciplina no es simplemente responsabilidad del liderazgo de la iglesia sino de cada miembro. La primera confrontación a un hermano pecador debe ser estando solos, uno a uno. “Repréndele” es llevar luz o poner al descubierto su pecado, apoyados en la Palabra de Dios, para que reconozca su falta. El propósito de la disciplina (Mt 18:15c). “si te oyere, has ganado a tu hermano.” El propósito de disciplinar es la restauración espiritual de los miembros caídos, y el consiguiente fortalecimiento de la iglesia y la glorificación del Señor. Si el hermano que ha pecado, contra ti o no, te oyere, has ganado a tu hermano. Pablo enseña: “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.” (Gá 6:1). Santiago también lo enseña en Stg 5:19-20. Procedimiento y lugar para la disciplina (Mt 18:16-17). ”Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” Este procedimiento básico de hacer constar toda palabra en un conflicto o en una denuncia de conducta inapropiada lo había establecido Moisés (Dt 19:15) y, por tanto, lo conocían todos los judíos. Los testigos son para la protección, tanto a los líderes de iglesia como a otros creyentes, contra maltrato y acusación injusta en la disciplina (1Ti 5:19-20).
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1382 - Evangelios. El cuidado de los hijos de Dios. Mt 18:10
1382 – Mt 18:10 – El cuidado de los hijos de Dios. Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. El Señor pasa a enseñar las razones por las cuales no debemos menospreciarnos entre los cristianos. “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños” (Mt 18:10a). Algunas razones por la que los creyentes menosprecian a otros creyentes son: R1. Cuando son indiferentes o críticos ante un hermano en la fe que tropieza espiritualmente. Cuando cae en pecado, especialmente si el pecado es público y notorio. R2. Se resienten con un hermano en la fe que les confronta por su pecado. En lugar de enfrentar y arrepentirse del pecado señalado y agradecer a quien los confronta, se molestan y desprecian al hermano. R3. Cuando no logra sacar provecho de otro cristiano para beneficio personal. R4. Cuando ridiculizan su apariencia física. De Pablo dijeron: “Sus cartas son duras y fuertes, pero él en persona no impresiona a nadie, y como orador es un fracaso” (2Co 10:10). BNVI. R5. Cuando negamos la ayuda a los que están en necesidad. Pablo, Santiago y Juan exhortan de no menospreciar al cristiano necesitado (1Co 11:20-22; Stg 2:15-16; 1Jn 3:17-18). R6. Cuando mostramos parcialidad cometiendo el pecado de hacer acepción de personas (Stg 2:1-13). R7. Cuando menospreciamos a los cristianos débiles en la fe. (Ro 14:10-13).La relación de los ángeles y el cristiano (Mt 18:10b). “porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.” La primera razón que da el Señor para no menospreciarnos entre cristianos es el apoyo que recibimos de los ángeles. El escritor a los Hebreos explica que los ángeles “son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación” (He 1:14). El propósito que tienen es servir a Dios dedicándose al servicio de su pueblo. Estos ángeles en los cielos viven en la misma presencia de Dios, donde esperan con atención las órdenes divinas de servir al pueblo que Él ama. Jesús añadió: “Ellos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos”. Los ángeles no quitan sus ojos de Dios, esperando la instrucción para servir al creyente. Este versículo no enseña la idea de un ángel individual de la guardia para cada creyente, como enseñaba la tradición judía en la época de Jesús y como otras religiones cree y enseña. Cuando Pedro tocó a la puerta de la casa de María después de ser milagrosamente liberado de la cárcel, una joven criada llamada Rode contestó. Al ver a Pedro se puso tan contenta que olvidó abrir la puerta y fue a informar a los creyentes reunidos adentro, pero estos insistieron que “¡Es su ángel!”, creían que era el ángel guardián de Pedro (Hch 12:12-15). Pero esa idea supersticiosa registrada solo en este texto; no se enseña ni se fundamenta aquí ni en ninguna otra parte de la Biblia. Así que, la falsa doctrina del ángel de la guarda no es bíblico, los ángeles son solo servidores de los cristianos, y si solo si son autorizados por Dios Padre.La relación de Cristo con el cristiano (Mt 18:11). “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.” La segunda razón para no despreciar a los hermanos en la fe, es que todos somos miembros del cuerpo de Cristo. El Señor acababa de manifestar que “cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe” (Mt 18:5). Todo creyente verdadero, por joven, inmaduro, poco fiel, sin atractivo o carente que sea, es uno con Jesucristo, comprado con su propia sangre preciosa. Por consiguiente, menospreciar a cualquier cristiano y considerarlo inútil es despreciar a Cristo mismo. Cuando comisionó a los setenta, Jesús declaró: “El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió” (Lc 10:16).
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1381 - Evangelios. El peligro de hacer tropezar a un cristiano. Mt 18:6
1381 – Mt 18:6 – El peligro de hacer tropezar a un cristiano. Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. Cristo y los creyentes forman una unidad inseparable. Por lo tanto, el que recibe a un creyente en el nombre del Señor es como si estuviera recibiendo a Cristo mismo. Igualmente, el Señor enseña que quién maltrata a un cristiano está maltratando a Cristo. Sea causado el maltrato a un cristiano por el peor perseguidor o de un creyente que causa maltrato, tropiezo, perjudica a otro hermano en la fe, el resultado es igual: Cristo es atacado. De manera metafórica están metiendo los dedos en los ojos de Dios (Zc 2:8). Jesús a Saulo (Pablo) que perseguía a la iglesia, antes de ser cristiano, iba camino a Damasco a encarcelar y quitar la vida a más cristianos, lo dejó ciego y en el suelo. Jesús le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Pablo respondió “¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.” Pablo fue temeroso de Dios y obediente. Su reacción inmediata, “temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.” Pablo se arrepintió y dejó su pecado siguiendo y sirviendo a Cristo con temor y temblor, y sugiriendo al creyente Fil 2:12. Mejor morir que ser de tropiezo (Mt 18:6). “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.” El Señor cuando dice, “alguno de estos pequeños que creen en mí”, no se está refiriendo a niños físicos sino espirituales. Nos recuerda lo que enseñó anteriormente en Mt 18:3-5 usando de manera metafórica a un niño. Jesús al decir “haga tropezar” está hablando de tropiezo moral y espiritual, es decir de pecar. Tropezar significa hacer caer. Por lo tanto, el Señor está hablando aquí de tentar, atrapar o influenciar en un creyente en alguna forma que lo lleve a pecar o en alguna manera que le facilite caer en pecado. Una persona que es responsable por hacer que un cristiano peque comete un agravio contra Cristo mismo, así como contra el cristiano. Un ejemplo de esta enseñanza son los doce discípulos que estaban discutiendo por ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? (Mt 18:1); no solo estaban pecando a causa de su propio orgullo y jactancia, sino también porque estaban incitándose mutuamente a tener envidia, celos y enojo. Arruinar el carácter de un santo o retrasar su crecimiento espiritual es algo atroz a los ojos de Dios, porque equivale a atacar a su amado Hijo Jesucristo. Zacarías declaró que cualquiera que haga daño al pueblo de Dios, Israel, “toca a la niña de su ojo” (Zc 2:8). “La niña del ojo” era una figura antigua para la córnea, la parte más delicada y sensible del cuerpo. La idea es que cualquiera que daña al pueblo de Dios pincha el ojo de Dios, causándole grave irritación al Soberano. Algunos ejemplos de hacer pecar, tropezar a los hermanos de la fe: Enseñando falsas doctrinas (Ap 2:14-15, 20-22). Influenciar para evadir la ley civil (Ro 13:7). Provocando a ira a los hijos (Ef 6:4). Dando mal testimonio (1Ti 4:12; 6:9). Hacer tropezar al débil en la fe, a los que tienen poco conocimiento de la Palabra de Dios (Ro 14:13; 1Co 8:9-12). Abusando de la autoridad delegada al no hacerlo “en el temor de Dios” (Ef 5:21). Al no exhortarlo a hacer justicia (He 10:24). El Señor recomienda que antes que sea de tropiezo, mejor es que muera, echándole un buen baño en lo profundo del mar con una piedra de molino bien pesada y atada al cuello. Esto evitaría el daño irreparable que puede hacérsele a un niño en
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1380 - Evangelios. Quién es el mayor en el reino de los cielos. Mt 18:1
1380 – Mt 18:1 – Quién es el mayor en el reino de los cielos. En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? En Mateo 18:1-35 encontramos el cuarto de los cinco sermones de Jesús. Este cuarto sermón es sobre el discipulado cristiano. El contenido del cuarto sermón puede ser estructurado en dos grandes partes: P1 La humildad (Mt 18:1-20). P2. El perdón (Mt 18:21-35). Estas dos partes pueden subdividirse en cinco enseñanzas: E1. La condición espiritual para entrar en el reino de los cielos (Mt 18:1-5). E2. El peligro de hacer tropezar a un cristiano (Mt 18:6-9). E3. El cuidado que reciben los hijos de Dios (Mt 18:10-14). E4. La disciplina de santidad que se debe ejercer para mantener el nivel espiritual requerido para entrar en el reino de los cielos. (Mt 18:15-20). E5. Finaliza el cuarto sermón de Jesús con una parábola para enseñar sobre el perdón entre los hijos de Dios. (Mt 18:21-35). La primera enseñanza del cuarto sermón nos enseña sobre la humildad. Esta cualidad es esencial para entrar en el reino de los cielos. Jesús ya lo había enseñado en su primer sermón colocándola como base fundamental para el resto de las bienaventuranzas: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mt 5:3).¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? (Mt 18:1). Mateo inicia diciendo “En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús,” no da detalles de la ubicación por ser cristológico y no cronológico. Este tiempo es mientras estaban en la casa en Capernaum. Por Marcos sabemos que los discípulos habían estado discutiendo por el camino a Capernaum sobre quien de ellos sería el mayor en el reino de los cielos. Jesús, en su omnisciencia, los confrontó al llegar “a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor.” (Mr 9:33-34). El salmista afirma la omnisciencia de Dios diciendo: “Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.” (Sal 139:2-4). Por lo cual, no podemos engañar a Dios porque Él conoce nuestros pensamientos y nuestro corazón. La omnisciencia de Dios nos recuerda que debemos acercarnos a Él con verdadera, genuina humildad y transparencia. Porque “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” (Sal 51:17). La preocupación de los discípulos no era asunto de santidad sino de dignidad. Mientras el Señor pensaba en humillación (Mt 17:22-23), ellos pensaban en la codicia de la gloria, ser exaltados. Jesús nos exhorta a vivir en sacrificio vivo cada día, en santidad, y no buscando cargos, posiciones o ser exaltados, reconocidos por el hombre. La lección de un niño (Mt 18:2-3). “Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos.” Jesús usaba diferentes métodos para enseñar. Ahora el Señor llamó a un niño que vino a su lado y estaba en pie en medio de ellos, pero luego lo tomo en sus brazos como relata Mr 9:36. Allí estaban todos mirando a Jesús y al niño. Alguien pequeño para que los grandes aprendiesen de él. Jesús les “dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” Mientras los discípulos discutían sobre posiciones, puestos en el reino, el Señor les habla de la entrada al reino. Los discípulos codiciaban puestos en el reino, pero primero tenían que accesar al reino. Los niños tienen dos aspectos positivos: Son conscientes de su pequeñez, un buen ejemplo de humildad; en segundo lugar, dependen de los mayores, lo que es una buena ilustración de la fe. El Señor exige que, para tener la seguridad de entrar al reino,
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1379 - Evangelios. Enseñanza sobre los impuestos. Mt 17:24
1379 – Mt 17:24 – Enseñanza sobre los impuestos. Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? Desde la confesión de Pedro que Jesús era Cristo, el Hijo del Dios viviente, el Señor empezó a anunciar directamente su muerte y resurrección. Este mensaje le resultaba extraño y difícil de entender. Jesús lo seguirá anunciando con cierta frecuencia camino a Jerusalén. Luego al llegar a Capernaum enseñará sobre el obedecer las normas, leyes establecidas como lo son los impuestos. Pablo luego enseñaría sobre la responsabilidad del creyente como ciudadano civil exhortando: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.” (Ro 13:7). Pedro también aprendió y exhortará: “Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.” (1Pe 2:17).Jesús anuncia nuevamente su muerte y resurrección (Mt 17:22-23). “Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera.” Jesús al inicio de su ministerio, de manera encubierta o velada, había anunciado su muerte (Mt 9:15; 12:39-40; 16:4). Pero desde que Pedro anunció que Jesús era el Cristo, el Señor empezó a anunciarlo directamente para que los discípulos pudieran entender (Mt 16:21). Cada vez que el Señor hacia esta afirmación sobre su muerte era extraño y no lo entendían sus discípulos generando profunda tristeza en ellos. Marcos y Lucas agregan detalles sobre la conmoción de los discípulos. Marcos dice: “Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle.” (Mr 9:32). Lucas registra: “Mas ellos no entendían estas palabras, pues les estaban veladas para que no las entendiesen; y temían preguntarle sobre esas palabras.” (Lc 9:45). Los discípulos guardaban silencio y se desconoce cuál era la razón de temor a preguntarle. Jesús estaba anunciando el cumplimiento del cuarto cántico del siervo sufriente en Isaías 53. “Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.” (Is 53:7).El pago exigido (Mt 17:24-25a). “Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? El dijo: Sí.” Este incidente con los cobradores de impuesto solo lo narra Mateo y no tiene que ver con los publicanos, que cobraban los impuestos romanos, sino con uno de los impuestos judíos que establecía la ley como precio del rescate por la redención de personas que Dios había establecido en Ex 30:12-14; 38:26. Recordemos que Mateo escribe para demostrar a los judíos que Jesús cumplió con la ley y las profecías del Mesías prometido. Este impuesto anual lo pagaban los mayores de 20 años y era para el mantenimiento del templo y para el sostenimiento de los sacerdotes y levitas. Aprendemos que los únicos mayores de 20 años eran Jesús y uno de sus discípulos, Pedro. Los cobradores del impuesto verificaron la presencia de Jesús y que no había pagado el impuesto. Entonces preguntan a Pedro: “¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?” Pedro una vez más se precipita a responder y El dijo: Sí.” Estaba seguro que Jesús pagaría el impuesto posiblemente por la afirmación de Jesús de no eliminar sino cumplir la ley (Mt 5:17-18).Debate sobre el principio (Mt 17:25b-26). “Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños? Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos.” La sorpresa para Pedro es que al llegar a la casa Jesús, en su omnisciencia, ya sabía del incidente. El Señor hace reflexionar a Pedro con preguntas: ¿Qué te parece, Simón?
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1378 - Evangelios. El poder de la fe. Mt 17:20
1378 – Mt 17:20 – El poder de la fe. Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.Lucas informa que este evento de la sanidad de un muchacho endemoniado registrado en Mateo 17:14-21 ocurrió al día siguiente de la transfiguración (Lc 9:37). Más adelante Lucas informará que el Señor se dirige a Jerusalén para ser crucificado: “Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.” (Lc 9:51). En Mateo 17:14 inicia una serie de enseñanzas hasta Mateo 20. La primera a los discípulos es sobre la fe. Así como la vida espiritual se recibe por fe, así también debe vivirse por fe. El escritor a los Hebreos afirma: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (He 11:6).La suplica de un padre (Mt 17:14-15). “Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él.” Al bajar del monte de la transfiguración había un gentío esperando el regreso de Jesús. Entre el gentío había un grupo de escribas que discutían con los nueve discípulos que quedaron esperando al pie del monte. El motivo de la confrontación no se conoce. Marcos dice que la presencia de Jesús causó “asombró, y corriendo a él, le saludaron” (Mr 9:14-15). Los tres evangelistas también guardan silencio sobre el motivo del asombro. Un hombre sale de entre la multitud al encuentro con Jesús y se arrodilló delante de él. Desde esa postura de humildad y reverencia el hombre expresó: “Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo;”. El hijo era lunático, enfermedad que en ese tiempo la vinculaban con los cambios de la luna y en el léxico medico actual equivale a epiléptico. El padre apela a la misericordia de Dios diciendo: “Señor, ten misericordia de mi hijo”. La situación del hijo era grave ya que el padre explicó que “muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.” Además, era sordo y mudo. Pero la situación era aún más grave porque estaba poseído por un demonio. (Lc 9:39). Marcos describe que todas las enfermedades era consecuencia de la acción diabólica (Mr 9:25). Cristo: “El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados.” (1Pe 2:24).La impotencia de los discípulos (Mt 17:16). ”Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar.” Los discípulos fueron investidos de poder para echar fuera demonios cuando fueron enviados a evangelizar. Pero este caso no lo pudieron sanar. Tal vez ese fue el caso de discusión de los escribas que aprovechaban cualquier ocasión para desprestigiar a Jesús. El mal testimonio del cristiano es tropiezo para el crecimiento de la iglesia. EL mundo necesita ver a Cristo cambiando la vida de los cristianos para que respalde su Palabra: “Porque la Palabra de la cruz ciertamente es necedad para los que se están perdiendo, pero para los que están siendo salvos, para nosotros, es poder de DIOS.” (1Co 1:18). BTX4Generación incrédula y perversa (Mt 17:17-18). “Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.” ¿A quién se dirige el reproche de Jesús? La condición espiritual de la multitud recibe el calificativo de “generación incrédula y perversa”. Incrédula es falta de fe. Perversa significa pervertir, retorcer, confundir. Por tal motivo, Jesús reprocha diciendo “¿Hasta cuándo os he de soportar?” Estaba diciendo “Cuánto tiempo necesitan para entender quién soy”. Jesús en su misericordia manda al padre: “Traédmelo acá.”
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1377 - Evangelios. El Elías que había de venir. Mt 17:12
1377 – Mt 17:12 – El Elías que había de venir. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.La enseñanza de los escribas y fariseos había condicionado el pensamiento de los discípulos, sobre todo con la venida del Mesías y el establecimiento del reino milenial. Una de esas enseñanzas era que el profeta Elías vendría primero que el Mesías. Esto fue recordado por los tres discípulos que estaban con Jesús en el monte de la transfiguración generando preguntas que Jesús aprovechó para dar una enseñanza.El regreso de Elías (Mt 17:10). Al haber visto a Elías en el monte, una pregunta natural para los discípulos de Jesús fue: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Esa enseñanza particular de los escribas no se basaba simplemente en la tradición rabínica sino en la enseñanza bíblica. Por medio de Malaquías el Señor declaró: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición” (Mal 4:5-6). En realidad, le estaban preguntando: “Si eres el Mesías, tal como lo has afirmado y lo hemos creído, ¿por qué Elías no apareció antes que comenzaras tu ministerio?”. Era un tema que sin duda también usaban los escribas y fariseos para rechazar a Jesús como el Mesías prometido. Es probable que esa enseñanza también influenció a muchos judíos creyendo que Jesús era Elías (Mt 16:14). La pregunta sobre si ya Elías vino o no aún sigue vigente hasta hoy por algunos incrédulos. Algunos enseñan erróneamente que Elías no ha venido y que es uno de los dos testigos que predicarán durante la gran tribulación, el anticristo les quitará la vida, y a los tres días resucitan con cuerpo glorificado (Ap 11:3-12). El apóstol Juan conoció a Elías y a Moisés en el monte de la transfiguración, si fueran ellos los dos testigos que el mismo Juan menciona en Ap 11:3-12 hubiera mencionado sus nombres. Por lo cual, los dos testigos de Ap 11:3-12 no son Moisés y Elías, sino que tendrán un poder como el que tuvieron ellos.La confirmación de Jesús (Mt 17:11) “Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.” La gran duda de los tres discípulos era que Elías había venido, lo vieron en el monte junto a Moisés hablando con Jesús, pero no se había quedado. Cada vez que encontremos un pasaje bíblico difícil de entender, debemos llevarlo en oración al Señor pidiendo ayuda para que el Espíritu Santo alumbre los ojos de nuestro entendimiento y podamos entenderlo con claridad (Ef 1:17-19). Siempre teniendo presente que: “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” (Dt 29:29). Jesús no rechazó la enseñanza de los escribas y fariseos, simplemente la corrigió y completó. Jesús confirma la verdad al decir: “A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.” Significa que hay un Elías que está aún por venir, y cuando llegue restaurará todas las cosas, tal como Malaquías profetizara. Pedro mencionó ese tiempo escatológico (Hch 3:18-20). Los profetas del AT, los escribas, fariseos y el pueblo judío esperaban a un Elías reencarnado con poder que restaurara todo. Además, los fariseos esperaban un Mesías triunfante y no que sería en dos partes, la primera venida para morir crucificado y una segunda venida para restaurar todas las cosas que incluyen: Hacer juicio a las naciones (Mt 25:31-46; Ap 19:11-21). Restaurar la tierra como era antes del pecado (Ro 8:19-21; Is 11:6-16). Instaurar el reino milenial (Is 2:1-4; 11:1-5; 65:20-25). En el milenio todo Israel será salvo (Zc 12:10; Ro 11:25-26; Is 51:22-23).
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1376 - Evangelios. La transfiguración, la gloria del Rey. Mt 17:1-2
1376 – Mt 17:1-2 – La transfiguración, la gloria del Rey. Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Jesús va a dar un destello de la gloria y majestad de Dios que será manifestada a toda plenitud en su segunda venida. No se va a tratar de un milagro por lo cual Jesús resplandeció glorioso a los ojos de tres de sus discípulos, sino la manifestación de la gloria que siempre tiene por ser Dios, en la unidad con el Padre y el Espíritu Santo. Juan testificará diciendo: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Jn 1:14). La transformación del Hijo (Mt 17:1-2). “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.” En esta ocasión el Señor toma a tres de sus discípulos, suben a un monte que se cree sea Hermón, para que sean testigos de lo que va suceder. Era necesario tener un testimonio eficaz según Dt 17:6; 19:15. Mateo y Marcos precisan el tiempo diciendo que solo habían pasado seis días (Mr 9:2). Lucas no contradice porque introduce el adverbio como para establecer un aproximado de ocho días (Lc 9:28). El Señor había dicho: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.” (Mt 16:27-28). Ahora Jesús está dando un pincelazo del destello de la gloria de Dios. El Señor se transfiguró, cambió de aspecto revelando la deidad de Dios, y resplandeció su rostro como el sol. Marcos describe: “Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.” (Mr 9:3). Mateo dice que: “sus vestidos se hicieron blancos como la luz”. La luz representaba la gloria y la majestad de Jesús. En la eternidad, la Jerusalén celestial, “no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.” (Ap 21:23). Los santos testigos (Mt 17:3-4). “Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.” Además de la resplandeciente gloria de Dios, aparecen Moisés y Elías hablando con el Señor. Lucas dice que Moisés y Elías: “aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén.” (Lc 9:31). Pedro testificaría luego hablando sobre la segunda venida de Cristo diciendo: “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.” (2Pe 1:16). Pedro quería permanecer a solas con la gloria del Señor. Pero eso era un obstáculo para los planes de Dios porque Jesús tenía que salir a Jerusalén para ser crucificado. Pedro recordaría: “En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.” (Sal 16:11). La manifestación del Padre (Mt 17:5-6). “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.” Ahora los tres discípulos son rodeados de la gloria de Dios, una nube de luz. Dios había manifestado a Israel su gloria, su presencia con una nube de luz. Algunos casos en Ex 16:10; 19:9-16; 24:15; 33:9; 40:32.
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1375 - Evangelios. Jesús anuncia su muerte h resurrección. Mt 16:21
1375 – Mt 16:21 – Jesús anuncia su muerte y resurrección. Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.Jesús es el único líder que anunció su muerte y resurrección varias veces mucho tiempo antes de suceder. Ya había anunciado, tres veces veladamente, su muerte y resurrección en Mt 9:15; 12:39-40; 16:4. Ahora va anunciar su muerte y resurrección unas tres veces de manera que sus discípulos lo entiendan.El plan de Dios (Mt 16:21). “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.” El Cristo, el Mesías debía ser juzgado por el más alto tribunal de Israel y condenado a muerte en Jerusalén y resucitaría al tercer día. El Señor había tocado, no la doctrina, sino las tradiciones de los escribas, fariseos y saduceos. Había puesto en evidencia los defectos del sistema religioso y la hipocresía de sus lideres, por tanto, el odio era visceral contra el Señor. La muerte, padecimiento, resurrección y exaltación de Jesús, además de ser anunciada por Él, estaba profetizado unos 700 años antes por el profeta Isaías 53 y en los salmos 16 y 22.El atrevimiento de Pedro (Mt 16:22). “Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.” El Pedro de la fe pasa al Pedro de la mente humana. Acababa de proclamar el concepto correcto sobre quien era el Señor y seguidamente lo reconviene por lo que estaba anunciándoles que le iba a suceder. Las palabras del Señor desconcertaron a los discípulos. Pedro amaba al Señor y no entendía el plan de salvación de Dios. Cuando los planes, designios de Dios, no los podemos comprender lo mejor es guardar silencio y confiar en Él.Cristo reprende a Pedro (Mt 16:23). ”Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” El Señor reprendió fuertemente a Pedro. ¿Por qué llamó Jesús a Pedro Satanás? Porque se oponía al plan de salvación establecido por Dios. Pedro, la piedra solida que abriría la iglesia cristiana, ahora era piedra de tropiezo para el Señor porque no puso la mirada en las cosas de Dios. Pablo usó ese mismo término para exhortar a los colosenses: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” (Col 3:2).El precio de seguir a Jesús (Mt 16:24-27). Jesús aprovechando el atrevimiento de Pedro enseña sobre el precio de ser un discípulo fiel. El principio. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” (Mt 16:24). Jesús establece tres compromisos, demandas para cumplir con su principio: “niéguese a sí mismo”. Significa una identificación con Cristo que su vida y sentimiento personal viene a ser la experiencia vital del creyente como Pablo lo define en Gà 2:20. “tome su cruz” La cruz es de donde procede el poder que crucifica el “yo”. Es la disposición de que la obra de la cruz efectúe cada día el milagro de la crucifixión del “Yo” personal. ”y sígame”. La tercera demanda en el discipulado es seguir a Jesús. La paradoja. “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mt 16:25-26). La paradoja que parece compleja y contradictoria es realmente algo muy sencillo. El Señor está diciendo que todo el que viva únicamente para salvar su vida terrenal y física, su tranquilidad, su comodidad, y su aceptación por
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1374 - Evangelios. La iglesia que Cristo edifica. Mt 16:18
1374 – Mt 16:18 – La iglesia que Cristo edifica. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Con el pasaje sobre la iglesia en Mateo 16:13-20 se entra en la quinta división del evangelio según Mateo que contienen un grupo de enseñanzas que Jesús dio en privado a sus discípulos. Fue realmente una evaluación final de la fe con una sola pregunta para los apóstoles, la pregunta fundamental que todo ser humano debe enfrentar: ¿Quién es Jesucristo? La respuesta que cada persona ofrezca tiene importancia más que trascendental, porque de ella depende su destino eterno. El examen final (Mt 16:13-15). “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Jesús con sus discípulos llegan más al norte oriental del mar de Galilea llamado Cesarea de Filipo. Esta región estaba cerca del monte Hermón donde dentro de poco hará un anticipo de la segunda venida con la manifestación de un destello de la gloria de Dios (Mt 17:1-3). Por Lucas sabemos que después de un tiempo de oración (Lc 9:28) iba caminado con los discípulos y les hizo la pregunta: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Al usar Hijo del Hombre estaba ayudando a los discípulos a reafirmar en ellos que Él era el Mesías prometido. Al igual que hoy día la gente de ese tiempo pensaba de diferentes maneras quien era Jesús. Por eso Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Entonces Jesús confronta a los discípulos preguntando “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Solamente una vez habían dicho “Verdaderamente eres el Hijo de Dios” (Mt 14:33). Esa confesión fue después de un susto que pasaron por la tormenta en el mar ahora todo está en calma. La confesión suprema (Mt 16:16-17). Pedro con su ímpetu responde primero por todos: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” La respuesta tiene que ver con el reconocimiento del Mesías encarnado en Jesús. Cristo es el equivalente griego del hebreo Mesías, el profetizado y muy esperado liberador de Israel, el supremo “Ungido”, el venidero Sumo Sacerdote, Rey, Profeta y Salvador (Is 61:1-2a). El título, Cristo Jesús, el Mesías encarnado en Jesús, es usado más de 65 veces por Pablo en sus cartas que luego fue traducido como Jesucristo. Pedro no solo confesó a Jesús como el Mesías, el Cristo, sino también como el Hijo del Dios viviente. Jesús afirma la fuente de la revelación dada a Pedro diciendo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” La iglesia que Cristo edifica (Mt 16:18-20). “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia.” Jesús continua con una solemne manifestación del propósito suyo para con la iglesia. Es la primera vez que aparece la palabra iglesia y es usada dos veces solo por Mateo. Iglesia literalmente significa “los llamados fuera” que es el concepto espiritual de un cuerpo de creyentes que estando en el mundo y formando parte de él, son llamados por la gracia y separados para Dios. Pedro mismo va a aclarar sobre que piedra o roca sería edificada la iglesia: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.” (Hch 4:11; 1Pe 2:4-6). Pablo va a afirmar que Cristo es el fundamento y quien edifica la iglesia: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;” (Ef 2:20-21). “y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” significa que la muerte no tiene poder para mantener cautivo al pueblo redimido.
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1373 - Evangelios. Guardaos de la levadura. Mt 16:6
1373 – Mt 16:6 – Guardaos de la levadura. Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Mateo 16:1-4 describe a las personas espiritualmente ciegas que nunca verán, ejemplificadas por los fariseos y saduceos incrédulos que se negaron a recibir la luz y la vida que Jesús ofrecía. Este incidente con los fariseos y saduceos condujo a una nueva enseñanza de Jesús. Por lo cual, en Mateo 16:5-12 aprendemos que los que están espiritualmente ciegos, por la gracia soberana de Dios, se les permite ver. Las cuatro características de estas personas son lo contrario de las características de los ciegos que nunca ven: estos buscan la luz, se apartan de las tinieblas, reciben aún mayor luz, y son enseñados por el Señor. El Señor había prometido por medio de Jeremías: “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros” (Jer 29:13-14). Buscan la luz (Mt 16:5). “Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan.” Una característica de los ciegos espirituales que llegan a ver por la gracia de Dios es que buscan la luz de Dios. Los discípulos sabían que el Mesías vendría como “luz de las naciones” (Is 42:6) y que sería la luz y salvación de ellos (Sal 27:1). Jesús era la luz que iluminó las tinieblas que ellos tenían, y aunque a menudo tropezando y malinterpretando, trataron genuinamente de seguirlo. Por lo cual, nuevamente junto al Señor, cruzan el mar de Galilea desde la orilla occidental a la orilla oriental. Por Marcos sabemos que llegaron cerca de Betsaida (Mr 8:22). El propósito del Señor era dedicarle el mayor tiempo posible, en esta última etapa del ministerio, a la enseñanza de sus discípulos. Cuando llegaron a la otra orilla los discípulos se dieron cuenta que no habían llevado comida, literalmente, se habían olvidado de traer pan que era el alimento esencial de esos días. Mateo dice que fue un olvido de ellos. ¿Qué se había hecho con las siete canastas que sobraron de la segunda alimentación milagrosa? Se desconoce, pero al llegar a la otra orilla es que caen en cuenta que solo llevaban un pan. No tenían provisión para la comida. Más adelante Jesús va revelar que es la luz del mundo “diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (Jn 8:12). Apartados de las tinieblas (Mt 16:6-7). “Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.” Una segunda característica de los ciegos espirituales que llegan a ver es que se apartan de las tinieblas. Jesús había dicho a la multitud de los cuatro mil que fueron alimentados “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” (Jn 6:54). Entonces la multitud al no entender las palabras de Jesús: “Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.” (Jn 6:66). Pero los doce discípulos habían dado la espalda al sistema religioso corrupto de los fariseos y saduceos para seguir a Jesús y sin embargo fueron también confrontados por Él preguntando “a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Jn. 6:67-69). Al llegar a la otra orilla Jesús prepara una nueva enseñanza practica para los doce diciendo: “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.” Los doce se habían apartado de los fariseos y saduceos, así que lo primero que piensan de la advertencia de Jesús es “porque no trajimos pan”. Reciben mayor luz (Mt 16:8-11). “Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?
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1372 - Evangelios. Los ciegos que nunca verán. Mt 16:4
1372 – Mt 16:4 – Los ciegos que nunca verán. La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue. Jesucristo es el gran desconocido, no solo por la sociedad de hoy, sino también entre los cristianos. La gloriosa y admirable persona del Salvador ha dejado de ser prioridad para los creyentes para dar lugar a otras cosas de este mundo terrenal. Mateo 16:1-12 cierra el relato del rechazo a Jesús por la sociedad de su tiempo manifestada por los escribas y fariseos. Los oponentes del Señor vuelven a insistir sobre la demanda para que le mostrase una señal contundente de que era el Mesías prometido. Por otro lado, son muchas las cosas que Dios pone en las manos de los creyentes, para que no pierdan el tiempo en discusiones con quienes no están dispuestos a rectificar su conducta y su forma de ser. Son sabios en su propia opinión. El que ha sido exhortado, enseñado y atendido por largo tiempo y persiste en una conducta contraria a la Palabra de Dios, debe ser entregado en las manos del Señor, para que Él actúe de acuerdo a su gracia y sabiduría con él. Otros que se dicen ser cristianos y persisten en practicar el pecado se debe tomar la decisión de Pablo “el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” (1Co 5:5). Es alguien que no ha nacido de nuevo porque “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.” (1Jn 3:8). Buscan las tinieblas (Mt 16:1). “Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.” Una de las características de los ciegos que nunca verán la luz de Dios es que siempre andan buscando las tinieblas. Los fariseos una y otra vez tentaron a Jesús. No veían las señales, sanidades, liberaciones y las alimentaciones milagrosas que el Señor hacía en el poder del Espíritu Santo. Su ceguera espiritual fue tal que continuamente buscaron encontrar la razón para quitar la vida a Jesús (Mt 12:14; Mr 3:6). Por lo cual, el Señor dijo de ellos “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.” (Mt 15:14). Se ganaron el dicho popular “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Así que: “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.” (He 3:12-13). Maldicen la luz (Mt 16:2-3). “Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!” Otra característica de los ciegos que nunca verán es que andan en tinieblas. Si el corazón de una persona se encuentra en tinieblas, maldice la luz cuando esta se presenta. En su ceguera espiritual llegaron al extremo de llamarlo príncipe de los demonios (Mt 12:24). Los fariseos y la mayoría de Judíos rechazaron a Jesús. Juan lo registra diciendo: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” (Jn 1:9-11). Los suyos, los judíos incrédulos, lo rechazaron. Tenían sabiduría humana para poder determinar el clima, pero no tenían la sabiduría de Dios para entender el mensaje de Jesús “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mr 1:15). La predicación del evangelio, las enseñanzas con autoridad y liberación espiritual, el poder demostrado con los múltiples milagros, nunca antes se habían presenciado con tal magnitud en Israel.
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1371 - Evangelios. La segunda alimentación milagrosa. Mt 15:36
1371 – Mt 15:36 – La segunda alimentación milagrosa. Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Esta es la segunda alimentación milagrosa de cuatro mil hombres sin contar mujeres y niños. Es un milagro diferente de la primera alimentación milagrosa de cinco mil hombres sin contar mujeres y niños (Mt 14:13-21). Este milagro solo está registrado en Mt 15:32-39 y en Mr 8:1-10. Marcos confirma que son dos milagros diferentes. Los discípulos solo tenian un pan en la barca y el Señor les dijo que se guardarán de la levadura de los fariseos y de Herodes. Los discípulos no entendiendo discutian entre si por no traer pan, y Jesús les pregunta: “Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete.” (Mr 8:19-20). Entonces entendieron que se tenían que guardar de las falsas enseñanzas y conducta hipocrita de los fariseos y de la conducta corrupta e inmoral de Herodes. Este milagro fue el comienzo de la expansión del ministerio de Jesús entre los gentiles. “¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.” (Is 55:2-3). El sanador compasivo (Mt 15:32). “Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.” Jesús tiene compasión de la multitud que habian venido a su encuentro para ser sanados ya que tenían tres días con Él y no tenían que comer. El salmista afirma la compasión de Dios diciendo: “Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano, y colmas de bendición a todo ser viviente.” (Sal 145:15-16). David afirma de Dios: “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;” (Sal 23:5a). Jesucristo es nuestro sanador y tambien nuestro sustentador compasivo. “Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten;” (Col 1:16-17). Manifestación de poca fe (Mt 15:33-35). “Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande?” Los discípulos habían visto el poder omnipotente en la primera alimentación milagrosa de cinco mil y acababan de presenciar el poder omnipotente sanador del Señor y una vez más responden mostrando su poca fe ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande? Solo había transcurrido un mes desde la primera alimentación milagrosa y no es facil olvidar el repartimiento de comida a más de cinco mil personas. Pero es probable que los discípulos estaban diciendo a Jesús que ellos no podian alimentar a tan grande multitud sobre todo porque era una región desertica y no había sitios cercanos para buscar comida. Entonces “Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. Y mandó a la multitud que se recostase en tierra.” (Mt 15:34-35). Al igual que en la primera alimentación de cinco mil mando a que se organizara la multitud para distribuirle la comida y también permitia contarlos (Mr 6:40). Jesús afirmó después de la primera alimentación milagrosa: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” (Jn 6:35).
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1370 - Evangelios. El sanador compasivo. Mt 15:30
1370 – Mt 15:30 – El sanador compasivo.Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; La Biblia en el AT registra que a pesar del pecado del pueblo de Israel, Dios tuvo compasión de ellos una y otra vez. Jesús también desde el inicio de su ministerio, sintió compasión por las multitudes, “porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mt 9:36). Mostró compasión especial por los enfermos y por los que sufrían, a quienes sanó de todo tipo de aflicción (Mt 4:23; 8:16; 9:35; 14:14). Su compasión no se limitó a su propio pueblo judío; y mientras ministraba a todos los seres humanos encontró extraordinaria fe entre muchos de los gentiles, tales como el centurión romano a cuyo criado Jesús curó (Mt 8:5-13) y la mujer siriofenicia, cuya hija Él acababa de liberar de posesión demoníaca (Mt 15:22-28). “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (He 4:15). Compasión por los gentiles (Mt 15:29). “Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí.” Después que pasó Jesús de allí, es decir la región de Tiro y Sidón donde vivía la mujer cananea (Mt 15:21), vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí. Mateo no da detalles del desplazamiento de Jesús. Por Marcos sabemos que Jesús pasó alrededor del lago de Galilea, al parecer en la costa este, deteniéndose en otra zona gentil, “la región de Decápolis”. (Mr 7:31). Estos acontecimientos en Mateo 15 ocurrieron entre la Pascua y Pentecostés en un espacio de tiempo de seis meses aproximadamente. El ejercer el ministerio de varios meses en tierra gentil prefiguró el reino venidero que abarcaría tanto gentiles como judíos. (Is 55:3-5; Zc 2:11; 8:20-23). Dios compasivo e imparcial (Mt 15:30a). “Y se le acercó mucha gente;” Las personas de la región descubrieron la presencia del Señor y acudieron en multitud a su encuentro. Por lo cual, mucha gente se le acercó al Señor y en esta ocasión y otras Él los atendió a todos reiterando que no hace acepción de personas, que es un Dios imparcial. (Stg 2:1). Pedro fue exhortado que el evangelio era para todos los hombres, mucho antes de su visión de los animales impuros y su encuentro con Cornelio, a través de la cual finalmente fue convencido de “que Dios no hace acepción de personas” (Hch 10:1-34; 45-47). “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.” (He 10:19-22).El sanador compasivo (Mt 15:30b). “Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;” La multitud traía consigo enfermos de diferentes índoles que no era posible numerarse todas y por eso Mateo resume con y otros muchos enfermos. La expresión de Mateo “y los pusieron a los pies de Jesús” muestra la impression de tumulto, aglomeración. No importaba si era judío o gentil, hombre o mujer, joven o mayor colocarlo delante de Jesús era suficiente para que Jesús comprendiera que necesitaba ayuda. Aprendemos que toda necesidad del ser humano es atendida por el Dios compasivo e imparcial. Jesús no solo permitió que la multitud se le acercara, sino que a la multitud de enfermos, a todos los sanó. “Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.” (Is 53:4).
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1369 - Evangelios. Las cualidades de la gran fe. Mt 15:28
1369 – Mt 15:28 – Las cualidades de la gran fe. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. El rechazo hacia Jesús cada vez era mayor: Herodes lo rechazaba porque consideraba que era Juan el Bautista resucitado (Mt 14:1-2). Los escribas, fariseos y herodianos eran cada vez más hostiles y buscaban su muerte (Mt 12:14; 15:1-2; Mr 3:6). Las multitudes se habían fanatizado por la alimentación milagrosa y querían hacerlo rey (Jn 6:15). Todo esto obligaba a Jesús a retirarse a otro lugar como lo había hecho antes (Mt 14:13). En esta ocasión dejo Galilea y se dirigió a la región gentil de Tiro y de Sidón. El Hijo del Hombre había venido a buscar y a salvar a los perdidos (Lc 19:10). Aun cuando dedicó la mayor parte de su ministerio a las ovejas perdidas de Israel, también dedicó tiempo a la región siriofenicia que eran gentiles, lo cual da una demostración de cumplir la promesa que los gentiles serían incluidos en el plan de salvación (Is 55:3-5). En esa región tendrá un encuentro con una mujer cananea, siriofenicia, quien demostrará las cualidades de la gran fe que Jesús llamó “Oh mujer, grande es tu fe” (Mt 15:28). Abraham creyó en esperanza contra esperanza “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,” (Ro 4:18-21). La gran fe muestra arrepentimiento (Mt 15:21-22a).” Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí!...” La primera cualidad de la gran fe que demuestra la mujer cananea es un arrepentimiento genuino al clamar: “ten misericordia de mí”. Marcos dice que “la mujer era griega, y siriofenicia de nación” (Mr 7:26). Por lo cual, esta mujer no tenía instrucción, conocimiento en la palabra de Dios como los judios. Por ser griega y estar en una región gentil, era muy probable que fuera adoradora de idolos y otras deidades paganas. Pero el hecho de acercarse a un maestro y sanador judío indica que estaba desilusionada con la idolatría y el libertinaje inmoral que caracterizaba a su religión. Por definición, la persona que pide misericordia, solicita algo inmerecido. Esta mujer no llegó exigiendo sino rogando. No pidió la ayuda de Jesús en base a su propia bondad sino en base a la bondad de Él. La misericordia es parte integral de la obra redentora de Dios. “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),” (Ef 2:4-5). La fe salvadora es fe que muestra arrepentimiento y como son inseparables en algunos casos en la Biblia se muestra como salvación (ver Hch 20:21; Ro 2:4; 2Pe 3:9). La gran fe no exige sino pide con reverencia (Mt 15:22b). “Señor, Hijo de David… Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.” La mujer cananea deja atrás la idolatría y coloca la fe en el Dios vivo y verdadero. Es muy posible que había oído hablar del poder sanador del Mesías. La mujer reconoce a Jesús como el Mesias prometido, Hijo de David, y lo acepta como su soberano y omnipotente Señor. Además, pide con reverencia y especifico por su hija que “es gravemente atormentada por un demonio.” La gran fe es persistente (Mt 15:23-24). “Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.” La gran fe no se rinde ni la vencen los obstáculos, reveses o desilusiones. Por tanto, Jesús probó la fe de esta mujer poniendo una serie de barreras y dio a sus discípulos una nueva enseñanza.
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1368 - Evangelios. La parábola de lo que contamina. Mt 15:10-11
1368 – Mt 15:10-11 – La parábola de lo que contamina. Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. El Señor luego de confrontar a los legalistas religiosos escribas y fariseos por seguir tradiciones humanas para evitar contaminarse con la comida, aprovecha para enseñar lo que verdaderamente contamina al ser humano. Dios se preocupa por la contaminación en toda su creación, pero en especial por la corrupción del ser humano, quien está hecho a su imagen, y de manera más especial por la contaminación de sus propios hijos redimidos. Santiago amonesta a los cristianos a mantener “la religión pura y sin mácula” (Stg 1:27), y Pablo advierte contra las conciencias que son débiles y contaminadas (1Co 8:7). Es un asunto muy serio que los cristianos se contaminen, porque sus cuerpos son templos del Espíritu Santo (1Co 3:16-17; 6:19-20). El Señor elogia a la iglesia en Sardis por no haber manchado o contaminado sus vestiduras (Ap 3:4). En el reino celestial eterno no habrá objeto o persona que estén contaminados (Ap 14:4; 21-27). Cristo viene a buscar una iglesia santa y sin mancha porque en la nueva Jerusalén celestial “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” (Ef 5:27; Ap 21:27). Por lo cual, debemos crecer en la semejanza de nuestro Señor Jesucristo, quien es “santo, inocente, sin mancha” (Ef 4:13; He 7:26). Al igual que el Hijo de Dios, su pueblo debe ser limpio, puro, santo, sin mancha, e irreprensible (2Co 11:2; Ef 5:27; 2Pe 3:14). El corazón del problema (Mt 15:10-11). Jesús explica el problema con una parábola “Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.” La razón porque las cosas externas tienen influencia en nosotros es porque el problema, la corrupción, lo que contamina, ya está dentro de nosotros, en el corazón. “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lc 6:45). El problema no es: El esposo desconsiderado que te hace anhelar con todas las fuerzas de tu corazón quedarte viuda. El problema amada hermana es que tienes un corazón homicida. No es el internet que te hace ver la pornografía, es la lujuria de tu corazón. No es el chisme, la murmuración que te gusta, la razón es porque tu corazón es orgulloso, envidioso, y cruel. No es la idolatría, es nuestro corazón idolatra, que nos lleva a idolatrar al hombre, cosas. Dice Paul Tripp en su podcast: “El corazón del problema es el corazón”. Por eso, Jeremías afirma. “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? Dios responde: “Yo, el SEÑOR, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.” (Jer 17:9-10). NVI. ¿Cuál es el remedio al corazón perverso? Descansar por fe en Dios (Mt 15:15-18). Los discípulos pidieron a Jesús que le explicara la parábola de lo que contamina. “El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.” (Mr 7:18-23).
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1367 - Evangelios. El juez condenador. Mt 15:3
1367 – Mt 15:3 – El juez condenador.Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? La fama de Jesús por toda la nación de Israel estaba generando que sus enseñanzas, de la sana doctrina, abrieran un distanciamiento cada vez mayor con las tradiciones de los escribas y fariseos. Por lo cual, los escribas, fariseos y herodianos ya hacía tiempo que se habían puesto de acuerdo para quitarle la vida a Jesús. Estos religiosos seguían y estaban continuamente pendientes de Jesús buscando la manera de conseguir algo en sus palabras o en sus obras que les permitiera acusarle y condenarle a muerte. En este relato de Mt 15:1-9 un grupo de escribas y fariseos de Jerusalén acusan a los discípulos de Jesús de no cumplir con las tradiciones de los ancianos. A lo cual Jesús responde con su humildad y firmeza. Entonces los legalistas acusadores quedan acusados porque ellos mismos estaban quebrantando continuamente las normas de Dios establecidas en la ley. Preguntamos ¿Cuál es la mayor amenaza para el evangelio y la iglesia? Algunos pensarán que es el pecado, la apostasía, las sectas etc. La mayor amenaza para el evangelio en nuestra vida, la iglesia es el legalismo. Es tan engañoso que se confunde con la verdadera santidad. El legalismo no murió con los escribas y fariseos, sigue vigente en la iglesia. Pedro fue confrontado por Pablo, porque sus acciones hipócritas lo condenaban, al seguir las tradiciones legalistas de los fariseos (Gá 2:11-21). Pedro unos 20 años después de Pentecostés aun prefería seguir a los legalistas y sus tradiciones, que la gracia de Cristo. Pablo finaliza la confrontación a Pedro diciéndole “No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.” (Gá 2:21).La confrontación (Mt 15:1-2). ”Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.“ Marcos 7:1-23 es uno de los capìtuos más teológico, crucial y neurálgico porque detalla más el pasaje de Mt 15:1-20 al exponer los mensajes de Pedro, a quien le costó dejar el legalismo de los escribas y fariseos. Marcos detalla que la razón de la condenación de los fariseos a los discípulos de Jesús era: “Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.” (Mr 7:3-4). Es bueno lavarse las manos antes de comer, ejemplo para comer alimentos como el pan. Pero la preocupación de los fariseos no era higiénica sino religiosa: “aferrándose a la tradición de los ancianos.” ¿Qué es la tradición de los ancianos? Eran unas 400 normas de rituales y ceremonias que habían agregado a la ley de Moisés y creían que si los obedecían agradaban a Dios. Los escribas y fariseos cambiaron la Palabra de Dios por rituales y ceremonias. El pecado no se quita echandose un buen baño. Jeremías enseña que: “Aunque te laves con lejía (cloro), y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor.” (Jer 2:22)”. Cristo enseña en su evangelio que agradamos a Dios por la fe que produce obediencia y manifestación del fruto del Espíritu Santo (Gá 5:22-23). La fe produce obediencia que genera santidad y obras de fe (He 11:3-8; Stg 2:17). La obediencia que agrada a Dios es fruto de la fe en Dios. Es creer y obedecer la Palabra de Dios. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”
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1366 - Evangelios. El poder y amor sanador. Mt 14:36
1366 – Mt 14:36 – El poder y amor sanador. y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos. Después que Jesús subió a la barca con Pedro, la tormenta se calmó al instante (Mt 14:32), y Juan registra que la embarcación “llegó en seguida a la tierra adonde iban” (Jn 6:21). Mateo registra: “Y terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret.” (Mt 14:34). Jesús y sus discípulos llegaron a la tierra de Genesaret, una pequeña, pero muy hermosa llanura situada entre Capernaúm y Magdala. El mar de Galilea recibe también el nombre del lago de Genesaret por este lugar. Según Josefo, se trataba de una región cálida y muy fértil que producía una amplia variedad de cultivos. Los campos y los viñedos estaban irrigados por lo menos por cuatro grandes fuentes, que permitían a los agricultores producir tres cosechas por año. El destino final de Jesús era Capernaum, pero paso antes por esta región para bendición de sus habitantes. Cree en Cristo “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” (1Pe 2:24). La fama del medico divino (Mt 14:35). “Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos.” Desde el inicio del ministerio de Jesús registra Mateo su fama: “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.” (Mt 4:23-25). Ya han pasado por lo menos dos años del ministerio y la fama de Jesús había aumentado. Jesús ya no podia pasar desapercibido en ningùn lugar. Su fama se había extendido de tal manera que todos los reconocian. Al pasar por los campos los hombres de aquel lugar reconocieron a Jesús y enviaron mensajes haciendo correr la voz por todos los alrededores que allí estaba el Señor Jesús. Que bueno que podamos como iglesia llevar el mensaje de Jesús aun a los pueblos más pequeños y apartados. Pablo usando un sorites de argumentación lógica enseña: “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Ro 10:13-15). La noticia difundida dio como resultado que todos los pueblos alrededor trajeran los enfermos a Jesús. A pesar de que anteriormente Jesús había curado a muchas personas en esa región en general, era evidente que aún había muchos otros que estaban enfermos de varias aflicciones. Todos buscaban la bendición de quien era medico divino capaz de sanar toda enfermedad. El Señor promete “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” (Jer 33:6). El sanador compasivo (Mt 14:36). “y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.” Es muy probable que muchos de los que vivian en el territorio de Genesaret, habrían escuchado del milagro de sanidad en Capernaum, de la mujer enferma del flujo de sangre que había tocado el borde del manto de Jesús (Mt 9:20-22). Ahora es posible que hubiesen muchos enfermos esperando y pensaran que el Señor se cansara de atender a tantos o que no llegara el día para sanar a todos, por lo que “le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto” para quedar sanados.
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1365 - Evangelios. La adoración del Hijo de Dios. Mt 14:33
1365 – Mt 14:33 – La adoración del Hijo de Dios. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. En este pasaje de Mt 14:22-33 es la primera vez que los discípulos llegan a reconocer la deidad de Jesús diciendo “Verdaderamente eres Hijo de Dios.” (Mt 14:33). Dios Padre lo había dicho en el bautismo de Jesús: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mt 3:17). Los demonios en Gadara se habían dirigido a Él preguntando ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? (Mt 8:29). Pero los discípulos con todas las demostraciones de poder vistas en los milagros hechos por Jesús no habían concluido ni confesado que su Maestro era el Hijo de Dios. Los discípulos llegan a concluir y confesar que Jesús era verdaderamente el Hijo de Dios porque en Mt 14:22-33 fueron testigos de por lo menos cinco demostraciones o pruebas de la deidad de Jesús. En pocas horas los discípulos fueron testigos de la autoridad divina, el conocimiento divino, la protección divina, el amor divino, y el poder divino de Jesús. Prueba 1: La autoridad divina de Jesús (Mt 14:22-23). “En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de Él a la otra ribera, entre tanto que Él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.” “En seguida”. Muestra la idea de rapidez, prisa, urgencia. Mateo usa expresión de urgencia y de impulso. Jesús con Su autoridad divina hizo, forzó, constriñó, obligó a los discípulos subir inmediatamente a la barca e iniciar la travesía a la orilla opuesta. ¿Por qué la urgencia? ¿Por qué despedir a las multitudes de esa manera? Podemos tener varias respuestas como que allí no habían podido tener el descanso por la cual Jesús se había apartado a un lugar solitario en el desierto, otra puede ser que no era un lugar adecuado para dormir. Juan nos da la respuesta correcta. La multitud al presenciar el milagro de la alimentación llegó a la conclusión que: “Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.” (Jn 6:14-15). La autoridad de Jesús es sobre toda persona y su juicio final (Jn 5:22). Sobre Satanás y los demonios (ángeles caídos) (Mr 1:27). Sobre ángeles buenos para servirle (Mt 26:53). Enseñando la Palabra de Dios (Mt 7:29). Sobre toda enfermedad (Mt 10:1). Y esta autoridad de Jesús fue otorgada a la iglesia (Mt 10:7-8). Prueba 2: El conocimiento divino de Jesús (Mt 14:24-25).” Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.” Los discípulos ya se encontraban confundidos, frustrados, desilusionados y decepcionados de que Jesús los despidiera. Ahora pasan con temor casi toda la noche por la tormenta que azotaba su barca. Jesús conocía la situación de los discípulos antes que sucediera y no dejo la oración para salir corriendo a ayudarlos. Jesús esperó el tiempo necesario, hasta la cuarta vigilia, tres horas antes del amanecer, demostrando su conocimiento y poder divino. Entonces Jesús movido a misericordia fue en su ayuda “andando sobre el mar”. El Señor conoce nuestras necesidades antes que pidamos (Mt 6:32). Prueba 3: La protección divina de Jesús (Mt 14:26-27). “Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!”. Otro temor adicional embargó a los discípulos “dieron voces de miedo”. Pero la presencia y voz de Dios quitó todo temor al usar su nombre divino: “Yo soy“. El nombre de Jesús es sobre todo nombre y tormenta (Ex 3:14; Fil 2:9-11). Somos protegidos con “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Fil 4:7).
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1364 - Evangelios. La primera alimentación Milagrosa. Mt 14:19
1364 – Mt 14:19 – La primera alimentación milagrosa. Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Este milagro de la primera alimentación milagrosa de cinco mil personas tiene la característica de ser el único de los milagros de Jesús que se encuentra registrado en los cuatro evangelios. En cada relato del evangelio este milagro está puesto en el punto culminante del ministerio del Señor. Con este la popularidad de Jesús alcanzó su punto más alto cuando la multitud trató de tomarlo por la fuerza para que fuera su rey y libertador (Jn 6:15). Recordemos que cuando los discípulos de Juan el Bautista llevaron a Jesús la noticia de la muerte de Juan, se retiró de la región de Capernaúm a fin de poder estar a solas con sus propios discípulos (Mt 14:13a; Mr 6:31). Pero cuando la multitud oyó que Jesús se había ido al otro lado del mar de Galilea, “le siguió a pie desde las ciudades” (Mt 14:13b). Pero casi todos ellos acudieron por motivos egoístas, “porque veían las señales que hacía en los enfermos” (Jn 6:2). Venían para ser sanados o para observar las sanidades. Pocos acudían por lo que Jesús podía hacer espiritualmente por ellos. La mayoría eran buscadores de emociones, y otros iban a la celebración anual de la Pascua en Jerusalén (Jn 6:4). El sanador compasivo (Mt 14:14). “Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.” Las personas representan algo muy especial para el Señor. Antes había dicho que “al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” (Mt 9:36). Compadecerse denota “sufrir con otro”. Jesús en su primera venida vino para ser: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.” (Is 53:3-4). Y es el único capaz: “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” (He 2:18). Mateo para referirise a los enfermos usa un término que significa literalmente “los sin fuerza”. La compasión condujo a Jesús a la acción sanando a todos los enfermos, los que habían venido a Él sin fuerza, trabajados y cargados. “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” (Stg 5:11). La practica de la compasión requeria sanidad y alimento para el alma. El Señor en el día enseñó a la multitud muchas cosas (Mr 6:34). Manifestación de poca fe (Mt 14:15-17). “Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.” Jesús había planteado alimentar a la multitud mucho más temprano en el día preguntado “a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?” (Jn 6:5). Jesús no le hizo la pregunta a Felipe con el fin de recibir consejo sino “para probarle; porque Él sabía lo que había de hacer” (Jn 6:6). Felipe, ni pendiente que tenía consigo al hacedor de milagros, respondió: “Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.” (Jn 6:7). Jesús estaba llevando a la multitud a la satisfacción de sus necesidades y a los discípulos a la manifestación de la fe. La multitud generaba a Jesús compasión a los discípulos preocupación. La prueba de la fe duró todo el día.
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1363 - Evangelios. Muerte de Juan el Bautista. Mt 14:1-2
1363 – Mt 14:1-2 – Muerte de Juan el Bautista. En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes. Mateo, en una transición hacia la última etapa del ministerio terrenal de Jesús, registra ocho eventos sobre el rechazo de Jesús (Mt 13:53 – 16:12). En este periodo Mateo no recoge enseñanzas de Jesús, sino el entorno histórico sobre el repudio que toda la sociedad de Israel estaba manifestando hacia Jesús. En este pasaje Mt 14:1-13 se registra el segundo rechazo de Jesús realizado por Herodes el tetrarca. En el primero fue rechazado por sus conciduadanos en Nazaret (Mt 13:53-58). Ahora Mateo desarrolla este segundo rechazo de Jesús manifestando lo que Herodes pensaba de Él. Nos enseña como el liderazgo religioso de los escribas y fariseos impactaba en el liderazgo político de la región. Ambos grupos, religiosos y políticos, mucho antes cuando Jesús sanó al hombre de la mano seca en el día de reposo iniciaron el plan para destruirlo. Por Marcos ya sabemos que “salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra Él para destruirle.” (Mr 3:6; Mt 12:14). Jesús era un estorbo para ambos grupos, los religosos escribas y fariseos lo persegúian por enseñar la sana doctrina, los judios del partido herodiano perseguían a Jesús por ser del linaje de David ya que ellos apoyaban que el reino futuro de Israel sería del linaje de Herodes el grande, que era idumeo de la tribu descedientes de Esaú. Totalmente desviados del pacto davidico (2Sa 7:16). Además, el agobiante y acusador temor de Herodes hace que rechace a Jesús. Este es uno de los relatos bíblicos que ilustra mejor que “el temor del hombre pondrá lazo” (Pr 29:25a). Se trata de una historia de infidelidad, divorcio, nuevo matrimonio, incesto, intriga política, celos, rencor, venganza, lascivia, lujuria, frialdad, crueldad, brutalidad, violencia, remordimiento impío, y duelo piadoso. Pero sobre todo, es la historia del poder del miedo pecaminoso para confundir, engañar, corromper, destruir y condenar. El pensamiento de Herodes (Mt 14:1-2). “En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes.” En aquel tiempo. Recordemos que Mateo no sigue la cronología sino la cristología. El término tetrarca se refería técnicamente a un “gobierno de una cuarta parte”. Después de la muerte de Herodes el grande, los romanos dividieron el reino en cuatro partes. Fueron asignadas a Poncio Pilatos y tres hijos de Herodes el Grande: Herodes Antipas (tetrarca), Herodes Felipe y Lisanias (Lc 3:1). Herodes al oír de la fama de Jesús se angustió mucho. Él llegó a creer, por los comentarios de otros, que Jesús era Juan el Bautista que había resucitado de los muertos y procuraba verlo (Lc 9:7-9). Pero Herodes pensaba y temía que Jesús fuera Juan el Bautista y que hubiera regresado de los muertos para buscar venganza. El motivo de Herodes (Mt 14:3-11). “Porque Herodes había prendido a Juan, y le había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. Y Herodes quería matarle, pero temía al pueblo; porque tenían a Juan por profeta.” El verdadero siervo de Dios denuncia el pecado cuando lo descubre. No acusa y fustiga al pecador pero no lo deja pasar desapercibido. Herodes puso preso a Juan el Bautista porque lo confrontó por divorciarse de su esposa y casarse con Herodías esposa de su hermano Felipe. Juan le decia “No te es lícito tenerla.” El nuevo matrimonio era doblemente ilícito y también incestuoso ya que Herodías era sobrina de Herodes. Herodías es una de las mujeres más malvadas y perversas mencionadas en la Biblia, tal vez solo superada por Jezabel (1Re 21).
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1362 - Evangelios. Nadie es profeta en su propia tierra. Mt 13:57
1362 – Mt 13:57 – Nadie es profeta en su propia tierra. Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. Al finalizar Jesús con las parábolas del reino, Mateo nos introduce a un nuevo tema, usando por tercera vez su fórmula: “Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí.” (Mt 13:53). Mateo reúne unos ocho eventos donde Jesús enseña con la práctica lo que enseñó en la parábola del sembrador y el trigo y la cizaña. El primero de estos ocho eventos sucede cuando regresa a Nazaret donde lo conocían desde niño. Esto aumentó la incredulidad de sus habitantes y no hizo muchos milagros. Fue la ceguera espiritual de la gente unido al problema humano de menospreciar a los conocidos y exaltar a los de afuera. La incredulidad confunde lo obvio (Mt 13:54). “Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? La sabiduría y el poder de sus obras no concordaban con la humilde situación de la familia. Pero “Porque la Palabra de la cruz ciertamente es necedad para los que se están perdiendo, pero para los que están siendo salvos, para nosotros, es poder de DIOS. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé la inteligencia de los entendidos. ” (1Co 1:18-19). La incredulidad fortalece lo irrelevante (Mt 13:55-56). “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?” Al Señor lo llamaban el hijo del carpintero, esto indica que aprendió el oficio que hacia José. Pero también lo decían para menospreciarlo. La gente de Nazaret conocía a la familia de Jesús y nombran a sus medios hermanos y hermanas. Mateo ya había registrado a la familia de Jesús (Mt 12:46-50). Jesús tuvo efectivamente hermanos (medio hermanos). Son medios hermanos de madre, pero no de padre, por cuanto el Señor fue concebido por obra del Espíritu Santo sin relación con varón (Mt 1:18). Mateo enseña que José tuvo relación marital con María después de tener a Jesús diciendo, “no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.” (Mt 1:25). Mateo conecta a los medio hermanos de Jesús directamente con María, indicando que ellos no eran primos o hijos de José de un matrimonio previo, como algunos tratan de hacer creer. Ellos son mencionados en todos los Evangelios (Mr 3:31; Lc 8:19-21; Jn 7:3-5). Fue en parte acerca del carácter común de Jesús y su familia que los habitantes de Nazaret tropezaron. Les resultaba imposible aceptarlo incluso como un gran maestro humano, mucho menos como el Mesías divino. Es trágico que pequeños asuntos puedan usarse como grandes excusas para no creer. Los habitantes de Nazaret fueron como las personas a lo largo de la historia de la Iglesia que pueden hallar toda razón insensata para justificar su rechazo al evangelio. Juan afirma: “Porque ni aun sus hermanos creían en Él.” (Jn 7:5). La familia de Jesús lo aceptaron como el Mesías después de su resurrección. (1Co 15:7; Hch 1:14). Jacobo fue el pastor principal de la iglesia en Jerusalén y reconocido como columna de la iglesia junto con Pedro y Juan (Gá 2:9-10). Jacobo escribió la carta de Santiago y Judas escribió la carta de Judas. La incredulidad ciega la verdad (Mt 13:57). “Y se escandalizaban de Él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.” Los habitantes de Nazaret se volvieron adversarios de Jesús y se escandalizaban de Él, porque la incredulidad los encegueció a la verdad que Jesús enseñaba. Aunque veían no vieron, y aunque oían no oyeron, ni entendieron (Mt 13:13). Tal como Pablo declaró a los creyentes en Corinto, Cristo es “para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura” (1Co 1:23).
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1361 - Evangelios. El padre de familia. Mt 13:52
1361 – Mt 13:52 –El padre de familia.El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.Jesús finaliza las parábolas del reino de los cielos con un símil del padre de familia. Va a verificar si entendieron las siete parábolas que enseñan sobre el reino de los cielos. Para complementar las parábolas hace un símil con un padre de familia que provee, capacita, anima, instruye y ayuda a sus hijos con el maestro bíblico en la iglesia. “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.” (Mt 24:45-46).¿Han entendido todo sobre las parábolas? (Mt 13:51). “Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor.” Jesús está preguntando si comprendieron las lecciones contenidas en las parábolas del reino de los cielos. El Señor estaba preguntando: ¿Han entendido lo que he estado diciendo acerca del reino en estas parábolas? ¿Entendieron que predicarán el evangelio, pero no todos responderán para dar fruto? ¿Comprenden que la actual forma del reino seguirá teniendo verdaderos y falsos creyentes? ¿Saben que la iglesia crecerá en cantidad, desde lo más pequeño a ser multitudes? ¿Comprenden que los verdaderos creyentes seguirán creciendo en cantidad, y que influenciarán el mundo? ¿Entienden que la falsa doctrina se infiltrará en la iglesia? ¿Entendieron el valor especial de la iglesia para Dios como un tesoro y una perla? ¿Ven que la separación final de los justos y los malvados es inevitable, y que el destino de unos y otros es eterno: los justos para vida eterna y los malvados para el castigo eterno? Los discípulos respondieron que si entendieron. ¿Y usted entendió las siete parábolas del reino de los cielos? Jesús decide dar otra enseñanza con el padre de familia. “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1Co 2:16).Tesoros nuevos y viejos (Mt 13:52). “El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.” El Señor se refiere a un escriba docto. La palabra usada por Mateo hace referencia a alguien que ha sido discipulado e instruido concretamente en los asuntos del reino de los cielos. El escriba era una persona especializada en la enseñanza de la ley (Mr 1:22). En el tiempo de Jesús, los escribas, enseñaban siempre las mismas cosas antiguas, todo lo correspondiente a las enseñanzas del AT. A veces le agregaban las tradiciones de los ancianos, como si se tratase de mandamientos de Dios generando cargas al pueblo. Los escribas estudiaban en escuelas rabínicas y algunos se jactaban de haber estudiado con eruditos como Gamaliel. Pero el maestro de maestros capacitaría durante tres años a sus discípulos que podían recibir el título de maestros de la palabra de Dios. El Señor los capacitaría para que fueran aptos para enseñar y predicar la Palabra de Dios (1Co 16:14,16; Ef 3:2-5; 4:11-13; 1Ti 3:2; 5:17). Los discípulos como maestros de la Palabra de Dios debían tomar de ella, tanto la enseñanza del AT, como la recibida de Jesús y que luego pasarían a los libros del NT. Al maestro o escriba docto también se le compara con un padre de familia, dueño de casa. La iglesia de Jesucristo es la casa y familia de Dios (Ef 2:19). A esta familia debe conducirse como un buen padre conduce a los hijos en la casa, proveyendo, animando, instruyendo y ayudándolos en todo. El maestro en la iglesia, el pastor en la congregación debe dar, no solo el alimento añejo sino también el nuevo. Lo que pudiera definirse como el alimento a tiempo (Mt 24:45). Pablo enseñaba a los creyentes todo el consejo de Dios (Hch 20:27). Los elementos para la enseñanza de la Palabra son sacados del tesoro,
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1360 - Evangelios. La parábola de la red. Mt 13:47-48
1360 – Mt 13:47-48 – La parábola de la red.Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.Jesús presenta la séptima parábola para describir el reino de los cielos. Va dar una nueva enseñanza formulada con la parábola de los peces en la red. La parábola de la red es una fuerte advertencia acerca de lo que pasará a los malvados cuando sean separados de los justos en los últimos días. La parábola se enfoca en el juicio relacionado con el reino de los cielos. La parábola de la red (Mt 13:47-48). “Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.” Algunos discípulos habían sido pescadores y conocían el arte de la pesca. Jesús tomo como figura la red de arrastre o red barredera que se lanza al mar entre varios barcos, se dejaba descender, y luego mediante cuerdas se arrastraba hacia la orilla, quedando atrapados todos los peces que hubiese en el área donde trabajaba la red. Debido a que la red no permitía que nada se escapara, quedaba atrapado todo tipo de cosas además de los deseados peces. La red barría todo a su paso: algas, objetos lanzados por la borda de las embarcaciones, toda especie de vida marina y toda clase de peces. La parábola concluye con la descripción de como los pescadores recogen la red lanzada al mar y sentados en la orilla seleccionan los peces que viene en ella. EL Señor tampoco dio la interpretación de esta parábola. En la parábola figura como elemento principal la red. El simbolismo tiene que ver con la proclamación del evangelio del reino de los cielos, que alcanza a toda persona que escucha el mensaje. La evangelización tiene como propósito de atraer a todos a la aceptación del mensaje de salvación, al aceptar a Cristo como su Señor y Salvador, porque :“en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hch 4:12). De esta manera la invitación del evangelio queda bajo la responsabilidad de la respuesta que las personas dan al mensaje de salvación “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” (Jn 3:36). La red del evangelio fue lanzada al mar de las naciones de este mundo desde Pentecostés (Hch 2) y será recogida un día en el futuro, para seleccionar a los salvos por la gracia de Dios y separarlos de los falsos cristianos junto con aquellos que rechazan a Dios. Otro elemento en la parábola son los pescadores, que es el privilegio de cada cristiano, de predicar el evangelio del reino (Mt 28:20). Los peces que se entremezclan como el trigo y la cizaña son en la iglesia los verdaderos cristianos y los falsos cristianos con apariencia de piedad. Pero al final, igual que el trigo y la cizaña, serán separados por el Señor que conoce cada corazón. El trigo fue llevado al granero del dueño del campo, los buenos peces son recogidos en cestos, simbolizando los que son válidos para Dios. El principio (Mt 13:49). “Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos,” Esta parte de la parábola es proyectada por Jesús al tiempo final, llamada como la consumación del siglo. Es igual que en la parábola del trigo y la cizaña (Mt 13:40-43). Los ángeles saldrán para separar a los malvados de en medio de los justos. Los justos y los malos estuvieron mezclados durante un tiempo, pero no podrán seguir de esa manera en el reino eterno de Dios. La iglesia, con el cristiano verdadero, será arrebatada antes de la tribulación y volverá en el milenio con un cuerpo glorificado. Esto es conocido como la primera resurrección (1Ts 4:16-17; Fil 3.21;
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1359 - Evangelios. El tesoro escondido y la perla de gran precio. Mt 13:44
1359 – Mt 13:44 – El tesoro escondido y la perla de gran precio. Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. Jesús agrega dos parábolas para enseñar sobre el reino de los cielos. La parábola del tesoro escondido y la perla de gran valor. En ambas el tesoro y la perla son la iglesia, comprada por Cristo a precio de sangre. Ambas parábolas fueron mencionadas por Jesús en privado y no explicó su interpretación por lo cual debemos usar los principios de la hermenéutica para definir su enseñanza principal. La parábola del tesoro escondido (Mt 13:44). “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.” El Hijo de Dios sabía que en este mundo estaba el tesoro de un pueblo integrado por muchos que formarían una sola unidad, su iglesia. El tesoro lo encuentra un hombre. El mismo Hijo de Dios tuvo que hacerse hombre para venir a buscar y salvar lo que estaba perdido (Lc 19:10). Sabemos que el tesoro de la iglesia para Dios era conocido ya desde antes de la fundación del mundo y que había sido escogida en Cristo mismo (Ef 1:4). Pero no todos los elementos de la parábola deben ser interpretados para conseguir un significado espiritual. El hecho cierto es que el Hijo de Dios, por el gozo de llevar a cabo el plan de redención, dejo cuanto tenía hasta llegar a la pobreza con el fin de comprar el tesoro que estaba escondido en el campo. Pablo lo explica: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.” (2Co 8:9). Quien es poseedor de todo como Dios (Jn 1:8; 17:5), llegó a no tener nada entre los hombres (Mt 8:20). La razón de una obra semejante fue el amor hacia el tesoro, que debía redimir, que significa comprar en el texto griego. Una obra de tal trascendencia obedece a la planificación eterna de la redención. Pedro lo explica: “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, (1Pe 1:18-20). El tesoro es el pueblo adquirido por Dios, “vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.” (1Pe 2:10). Si el amor de Dios manifestado en la obra de Jesucristo no es capaz de impulsar el compromiso del creyente, no habrá nada capaz de hacerlo. “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” (2Co 5:14-15). La parábola de la perla de gran precio (Mt 13:45-46). ”También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.” Esta parábola es muy semejante a la anterior. El enfasis en la busqueda distingue esta parábola de la anterior. El mercader está interesado y busca buenas perlas, perlas de calidad. Algunos interpretan que la perla es Cristo y el creyente lo busca y lo encuentra. Pero esto contradice la Escritura porque la revelación general nunca presenta al hombre buscando a Dios sino Dios buscando al hombre. Pablo afirma “no hay quien busque a Dios” (Ro 3:11). Además, el creyente no puede comprar a Cristo. Por lo cual, el mercader que buscaba buenas perlas, fue y vendio cuanto tenía.
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1358 - Evangelios. El grano de mostaza y la levadura. Mt 13:32
1358 – Mt 13:31 – El grano de mostaza y la levadura. Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; Jesús usa dos parábolas más para comparar el reino de los cielos. Ambas parábolas son cortas. La parábola del grano de mostaza enseña sobre el crecimiento de la iglesia. Un inicio muy pequeño, que crece y se extiende por todo el mundo. El reino de los cielos crecería desde sus diminutos inicios hasta convertirse en un gran árbol, y finalmente proporcionaría abrigo, protección y beneficio para el mundo entero. La parábola de la levadura está vinculada con la anterior, el grano de mostaza y forma un todo en el misterio de la enseñanza de los reinos de los cielos. La semejanza entre ambas es evidente: a la dimensión del arbol, a la dimensión de la corrupción introducida en la harina. Jesús dice a sus discipulos: “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.” (Mt 16:6,12). La parábola del grano de mostaza (Mt 13:31-32). “Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.” El Señor no dio la interpretación de esta parábola. Por lo cual, es necesario recurrrir a los principios de la hermenéutica para interpretar la parábola que tiene que ver con los misterios del reino de los cielos no revelado en el AT. Es una referencia a la iglesia que inició con pocos discípulos y un mensaje menospreciado: “Porque la Palabra de la cruz ciertamente es necedad para los que se están perdiendo, pero para los que están siendo salvos, para nosotros, es poder de DIOS.” (1Co 1:18). BTX4. Pero la gracia de Dios y su omnipotencia hicieron un milagro impensable. De esa pequeña semilla puesta en tierra de este mundo brotó la planta de la iglesia hasta hacerce grande. Pedró predica en Pentecostés y unas tresmil personas abrazaron el evangelio de la gracia ese día (Hch 2). En ese mismo día nació la iglesia de Jesucristo. Solo pocos días más tarde se convierten cincomil personas más al cristianismo (Hch 4:4). La primera congregación cristiana en Jerusalén tenian una expansión y crecimiento continuo asombroso hasta llegar a usarse un numero hiperbólico: “la multitud de los que habían creído” (Hch 4:32). Pablo en su testimonio afirma: “con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.” (Rom 15:19). Por lo cual, la enseñanza principal de la parábola es el gigantismo de la hortaliza que salió de la pequeña semilla. Siguiendo la parábola, leemos que se hizo un árbol tan grande que permitió a las aves del cielo cobijarse bajo sus ramas y anidar en ella. En el contexto de las parábolas las aves del cielo tienen la misma interpretación que son el maligno y sus seguidores o los hijos del maligno (Mt 13:19). Tres cosas producen las aves cuando están en un árbol: ruido, basura y deterioran el fruto del arbol. Las aves que introduce Satanás en la iglesia con sus métodos, estrategías y falsa doctrina producen ruido quitando la paz del creyente. Parte de su basura espiritual es la murmuración, el chisme, la detracción contra los miembros de la iglesia (Stg 3:6,9,10). Estas aves del cielo, que son aparentes cristianos, no producen fruto sino que dañan y destruyen el fruto. Jesús afirma: “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.” (Jn 15:8). La parábola de la levadura (Mt 13:33).
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1357 - Evangelios. La parábola del trigo y la cizaña. Mt 13:24-25
1357 – Mt 13:24-25 – La parábola del trigo y la cizaña. Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. En la primera de las siete parábolas en Mateo 13, la parábola del sembrador, Jesús explicó los cuatro tipos de respuestas, tres negativas y una positiva, que las personas darían al evangelio durante la era de la Iglesia, el período entre la primera venida de Jesús y la segunda (Mt 13:3-8, 18-23), así como a través del milenio. En esta segunda parábola del trigo y la cizaña el Señor explica lo que sucede a los incrédulos durante estos períodos del reino. La segunda parábola está relacionada con la primera con temas de labranza y los oyentes eran los mismo que escucharon la primera. La diferencia es que en la primera participa un solo sembrador y en esta participan dos sembradores y se detalla el final de ambas cosechas. La cosecha del primer sembrador es para vida eterna en el reino de los cielos, pero la segunda es para condenación por la eternidad. Jesús afirma que habrán dos resurrecciones una para vida y otra para condenación eterna: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.” (Jn 5:28-29). La parábola del trigo y la cizaña (Mt 13:24-30). Jesús “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.” Un segundo sembrador que no estaba en la primera parábola considerado su único enemigo, en la oscuridad, sembró la cizaña entre el trigo. Algunos tratan de culpar a los hombres que dormian, que no fueron identificados por el Señor, y que estaban en su tiempo licito de descanzar. Se aprecian dos cosas. La maldad del que sembraba y la astucia del sembrador malvado cuando nadie lo veía para hacer su destructiva actividad. Lo que sembró fue cizaña, termino generico para referirse a plantas malas. La cizaña es muy parecida al trigo y se conoce como trigo venenoso. La usaban los enemigos como venganza para destruir los cultivos de sus rivales. Para poder destruir la cizaña tenían que arar el campo y en algunos casos sacar raíz por raiz para que no volviera a salir. El señor sugirió que nosotros no arranquemos la cizaña, sino que el Señor hará la selección entre lo bueno y lo malo: “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.” (Mt 13:30). Explicación de la parábola del trigo y la cizaña (Mt 13:36-43). Estando en privado los discípulos le dijeron a Jesús: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. “Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.” El Señor responde: Él Jesús es el Hijo del Hombre (Dn 7:14). Todo lo que tiene que ver con las bendiciones de Dios para el ser humano, la semilla que es el mensaje del evangeilio, la gracia que salva
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1356 - Evangelios. El propósito de las parábolas. Mt 13:10-11
1356 – Mt 13:10-11 – El propósito de las parábolas. Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Jesús al ser rechazado por los escribas y fariseos enseñó con una parábola en Mt 12:43-45 el juicio temporal de ceguera espiritual para la nación de Israel. A Pablo le fue revelado este misterio y lo explica en Ro 9-10-11. Pablo enseña que el juicio será quitado durante la tribulación y que al inicio del milenio todo Israel será salvo “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados.” (Ro 11:25-27; Zc 12:10). Jesús también lo explica con la parábola de los labradores malvados en Mt 21: 33-44. Por lo cual, Jesús desde que emitió la sentencia: “Así también acontecerá a esta mala generación” (Mt 12:45), comenzó a enseñar solo en parábolas que explicaba en privado a sus discípulos. El propósito de enseñar en parábolas. (Mt 13:10-12). Jesús antes había enseñado con parabolas (Mt 7:24-24; 11:16-17; 12:43-45). Lo que sorprendía a los discípulos es que ahora toda la enseñanza era en párabolas y por eso le preguntan ¿Por qué les hablas por parábolas? Jesús respondió: “Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” Jesús explica la razón doble para hablar en parábolas: Revelar el significado a quienes reciben a Cristo, y ocultar el significado a quienes no lo reciben. Misterio es un hecho o verdad que: El hombre no puede descubrir por sí mismo. Se le tiene que revelar al hombre. Dios lo ha mantenido en secreto (Dt 29:29). Jesús siguió diciendo: “Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” A cualquiera se refiere a todos los que creen en Jesús y que se les ha dado el regalo de la vida eterna. Y a quien acepta y tiene la salvación de parte de Dios, se le dará más. Pero el destino del incrédulo es exactamente lo contrario, aun la luz de la verdad de Dios, que tiene le será quitada. Para ocultar a los que rechazan a Jesús (Mt 13:13-15). Las parábolas de Jesús eran una forma similar de juicio sobre la incredulidad y lo cual afirma citando a Isaías: “Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.” Para revelar a los discípulos de Jesús (Mt 13:16-17). “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.” Por lo cual, Pedro afirma que: “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por
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1355 - Evangelios. La parábola del sembrador. Mt 13:3
1355 – Mt 13:3 – La parábola del sembrador.Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Las siete parábolas y el símil final de Mateo 13 constituyen el tercer discurso de Jesús. Con este tercer discurso Jesús, a través de parábolas, enseñará el intervalo de tiempo entre su primera venida y la segunda venida. Además, dará a conocer “los misterios del reino de los cielos” (Mt 13:11) que incluye el periodo de la iglesia con su inicio, progreso y fin. Estos misterios no fueron revelados en el AT (1Pe 1:10-12). De los trece misterios revelados en el NT, tres (3) le fueron revelados a Juan en Apocalipsis y a Pablo le fueron revelado nueve (9) misterios. Por lo cual, Pablo afirma que uno de los misterios, el misterio de Cristo, le fue revelado a él, “misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu” (Ef 3:5). Estos misterios se analizaran más adelante cuando estudiemos Mt 13:10-11.La ocasión: La orilla del mar (Mt 13:1-2). “Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas” (Mt 13:1-3a). Aquel día se refiere al día en que la madre y los hermanos de Jesús fueron a hablar con Él (Mt 12:46-47). En la mayoría de ocasiones futuras Jesús habló a la gente solo por parábolas. Solo explicó las parábolas a los discípulos (Mt 13:10-11, 18, 36; Mr 4:34). El relato: La parábola del sembrador (Mt 13:3b-9). “He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga.” La escena les era muy conocida por toda la gente, fueran agricultores o no. Los diversos tipos de tierra en que la semilla podía caer en un campo también eran conocidos. Cuando la semilla se lanzaba a mano era imposible controlar exactamente dónde caían todos los granos. Jesús inicia con un llamado de atención diciendo He aquí, es como si dijese: Presten atención. La aplicación: Explicación de la parábola (Mt 13:18-23). Jesús a solas con sus discipulos explicó la parábola del sembrador diciendo: “Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”. Lucas enseña que “La semilla es la palabra de Dios.” (Lc 8:11). Jesús no identifica aquí al sembrador, pero en la parábola del trigo y la cizaña manifiesta: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre” (Mt 13:37). Pero en sentido amplio cualquier creyente que predica o testifica del evangelio es un sembrador. La parábola tiene que ver con la siembra del evangelio, la palabra de Dios, en los corazones de las personas que oyen, cristianos o no. La semilla sembrada junto al camino. Es el oyente que no responde. No presta atención a la palabra de Dios: No la entiende y no la acepta.
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1354 - Evangelios. Las parábolas del reino. Mt 13:34-35
1354 – Mt 13:34-35 – Las parábolas del reino. Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo. El evangelio de Mateo tiene como fundamento la recopilación de mensajes durante el ministerio de Jesús. Hemos visto como recopiló los mensajes de Jesús para formar el Sermón del Monte (Mt 5-6-7). El segundo discurso es específico para los discípulos escogidos, los doce apóstoles, y la comisión encomendada (Mt 10). Ahora en Mateo 13 se presenta un tercer discurso a través de siete parábolas y un símil final. El objetivo de este tercer discurso mediante parábolas es dar a conocer el misterio del reino de los cielos durante el intervalo de tiempo de la iglesia, conocido como el cristianismo. El reino de los cielos no tenía que ver solo con el tiempo de Cristo entre los judíos, ni tampoco con un futuro glorioso exclusivamente. Jesús, a través de parábolas enseña el reino de los cielos en el periodo de la iglesia durante su Inicio, crecimiento y final. Jesús introduce en Mateo 13 el uso de parábolas como un medio para enseñar las verdades del “reino”. “Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.” (Mt 13:10-11). En el NT Dios revela trece (13) misterios que estuvieron escondidos en el AT. El primer misterio revelado es el reino de los cielos a través del tiempo de la iglesia. Nueve (9) misterios fueron revelados a Pablo que los enseña en sus cartas y tres (3) misterios fueron revelados a Juan que los enseña en la carta de Apocalipsis. La parábola es un relato de cosas conocidas por el oyente, de la vida cotidiana, que se establece para comunicar una enseñanza espiritual. La parábola y el simil son figuras literarias usadas para comparar. La parábola es una semejanza, parecida al simil, pero más extensa. En las parábolas no se dan los nombres de los personajes y siempre tiene una verdad o tema principal. No deben ser usadas para extraer o fundamentar doctrinas de ellas. Al enseñarlas se debe tener presente la verdad principal, o enseñanza principal, central como el mastil de un velero y no detenerse en enseñar sobre los vientos o aristas que sostienen el mastil central. Una parábola se compone generalmente de tres partes: La ocasión, el relato y la aplicación. De las 40 parábolas narradas por Jesús, en 19 hizo referencias directas al reino. Estas historias se ubican en diferentes marcos de tiempo durante el intervalo de la iglesia. Algunas tienen que ver con el presente, porque enseñan 1) la necesidad de que la gente del reino tenga oídos para oír (Mt 13:3-23); 2) la forma en que el reino se expande (Mt 13:31-35); y 3) el costo de la adquisición del reino (Mt 13:44-46). Otras se refieren al futuro, porque enseñan 1) el final que aguarda a los que sirven al adversario (Mt 13:36-43); y 2) la disposición final de lo que han recogido por la evangelización (Mt 13:47-51). Al mezclar estos dos aspectos del “reino”, Jesús nos ayuda a apreciarlos como algo presente y al mismo tiempo venidero. C. I. Scofield escribe: “Las siete parábolas de Mateo 13 denominadas por el Señor “los misterios del reino de los cielos” (Mt 13:11) describen, si se toman en conjunto, el resultado de la presencia en el mundo durante la edad actual, es decir, el tiempo de la siembra que comenzó con el ministerio personal de Cristo y termina con la siega mencionada en Mt 13:40-43. En breve, el resultado es la mezcla del trigo y la cizaña, de buenos y malos peces, en la esfera de profesión de fe cristiana. Esto es lo que se llama cristianismo.” La estructura de Mateo 13 está divido con: El programa extendido (Mt 13:1-52). La parábola del sembrador (Mt 13:1-23).
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1353 - Evangelios. La familia de Jesús. Mt 12:50
1353 – Mt 12:50 – La familia de Jesús. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre. Jesús estaba terminado de enseñar la diferencia entre una comunión genuina con Dios versus una comunión aparente y “Mientras Él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar.” (Mt 12:46). La presencia de la familia de Jesús le dio la oportunidad perfecta de ofrecer una ilustración gráfica de la necesidad de una comunión, una relación personal con Él. ¿María tuvo más hijos medios hermanos de Jesús? Algunos tratan de asegurar que Jesús no tuvo más hermanos en una hipotética virginida perpetua de María, algo que la Biblia no avala en ninguna parte, y para lo cual, traducen la palabra hermanos como familiares o primos hermanos. Jesús tuvo efectivamente hermanos (medio hermanos). Son medios hermanos de madre, pero no de padre, por cuanto el Señor fue concebido por obra del Espíritu Santo sin relación con varón (Mt 1:18). Mateo enseña que José tuvo relación marital con María después de tener a Jesús diciendo, “no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.” (Mt 1:25). Mateo conecta a los medio hermanos de Jesús directamente con María, indicando que ellos no eran primos o hijos de José de un matrimonio previo, como algunos tratan de hacer creer. Ellos son mencionados en todos los Evangelios (Mr 3:31; Lc 8:19-21; Jn 7:3-5). Mateo y Marcos dan los nombres de cuatro de los hermanos de Jesús, y mencionan que también tuvo hermanas “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.” (Mt 13:55; Mr 6:3). ¿Quién es la familia de Dios? (Mt 12:47-48). “Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?” Observamos: O1. Hay un notable contraste en la visita de la familia: Los familiares estaban afuera y querían hablarle, la gente estaban dentro y querian oirle. Se desconoce la razón por la cual la familia de Jesús querían hablar con él. Tampoco se sabe nada de José su padre adoptivo. En un relato parecido de Marcos conocemos que buscaban a Jesús para ayudarlo y salvarlo “porque decían: Está fuera de sí.” (Mr 3:21). O2. Jesús aprovecha esta ocasión para responder con la pregunta “¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?” Jesús no está desconociendo el vínculo familiar de sus medios hermanos ni siendo descortés con ellos. Jesús está preparando el camino para enseñar sobre el concepto de familia espiritual. Jesús va recordarles que “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí” (Mt 10:37; Lc 14:26), y comienza a enseñar que los vínculos familiares deben quedar en un segundo plano ante el compromiso con Dios y su obra. O3. No se aprecia en Jesús ninguna oposición en relación con María, pero si tiene cierto rechazo en considerar hermanos a quienes la acompañaban porque no creían en Él. Juan dice que “ni aun sus hermanos creían en Él.” (Jn 7:5). Israel también rechazó a Jesús. “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” (Jn 1:11). La verdadera familia de Dios (Mt 12:49-50). Jesús aprovecha la presencia de su familia para introducir el concepto de “familia espiritual”. Lo hizo “extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.” Refiriendose a los doce apóstoles, y delante de todos, afirmó que ellos eran su familia, su madre y sus hermanos. Con esta extraña afirmación prepara aun más la conclusión final de la enseñanza. Los doce apóstoles no eran hermanos de sangre de Jesús, su vinculación era espiritual, la fe personal en Jesús.
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1352 - Evangelios. Arrepentimiento genuino versus aparente. Mt 12:43-44
1352 – Mt 12:43-44 – Arrepentimiento genuino versus aparente.Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.Jesús va a hablar en lenguaje parabólico para ilustrar la confrontación con los escribas y fariseos que llamó “la generación perversa, la generación mala y adultera” por blasfemar contra el Espíritu Santo y pedir señal para creer en Él (Mt 12:22-42). El Señor no pretende enseñar a la gente sobre los demonios, sino llamar la atención advirtiendo las consecuencias que acarrea el comportamiento espiritual de la generación mala y adultera, la generación perversa. Jesús va a hacer una aplicación al cuerpo general de Israel como nación, ya que antes habló de la generación perversa. La enseñanza permite entender las consecuencias de aparentar creer en Dios. El personaje principal de la parábola es un demonio, ángel caído, y el cuerpo del hombre representa a la nación de Israel, con una aparente comunión con Dios.El arrepentimiento aparente: Una casa limpia y vacía (Mt 12:43-44). “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.” La salida del espíritu inmundo del hombre es un acto voluntario. Nadie lo echó fuera del cuerpo del hombre. “anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.” La búsqueda del demonio que salió para encontrar algo mejor no tuvo éxito y decide regresa a su anterior morada. Aquella morada no había sido abandonada, sino que sin la influencia diabólica había dedicado preferencia a reformarla y mejorarla, encontrándola “barrida y adornada”. El demonio la consigue desocupada y en orden. La comparación la hace Jesús porque los escribas, fariseos, saduceos y muchas personas en Israel habían acudido a Juan el Bautista en el jordán, pero no se habían arrepentido verdaderamente. Porque las creencia y enseñanzas de los escribas y fariseos era que por ser judíos, hijos de Abraham, era sufieciente para entrar en el reino de los cielos. Es posible que, durante algún tiempo impresionados por la exhortación del mensaje de Juan el Bautista, hicieron un esfuerzo personal más consecuentes con lo exigido por el reino de los cielos, una vida en santidad aparente. El resultado de un arrepentimiento pasajero y circunstancial deja al hombre como una casa vacía que se ha limpiado, y que está preparada para ser ocupada ya que no ha sido llena por Dios. Juan el Bautista se los advertia en su mensaje contundente diciendo: “¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.” (Lc 3:7-9). El peligro del arrepentimiento aparente (Mt 12:45). “Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.” Si la situación primera con la presencia de un solo demonio era mala, las condiciones finales de aquel hombre, con más demonios y más malos, resultan peores que las primeras. Jesús aplica el resultado de la parábola a los hombres de su tiempo afirmando: “Así también acontecerá a esta mala generación.” Las consecuencias finales para los que rechazan el evangelio de la gracia y desprecien la presencia de Jesucristo el Salvador, será peor que la miseria espiritual en que se encontraban cuando aparentaron aceptar a Jesús.
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1351 - Evangelios. La última señal de Jesús. Mt 12:39
1351 – Mt 12:39 – La última señal de Jesús.El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.Los escribas y fariseos habían sido testigos de muchas señales de Jesús que daban evidencia de ser el Mesías prometido. Sin embargo, en su endurecimiento pedían a Jesús una señal para creer en Él. La actitud de los escribas y fariseos es por lo general característica de toda persona que mantiene una apariencia de piedad, pero que no ha puesto su confianza en la salvación que Jesucristo ofrece. Pablo recuerda a la iglesia en corinto que no fueran como los fariseos y filosofos griegos: “Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;” (1Co 1:22-23).El reto (Mt 12:38b). “Maestro, deseamos ver de ti señal.” La solicitud deseamos ver de ti señal equivalía a una demanda oficial para que Jesús demostrara ser el Mesías. La hipocresía del grupo se manifiesta. Se acercaron a Jesús, en un trato aparentemente respetuoso, saludándoles como maestro. Por el bien del pueblo, la pregunta fue planteada en una forma según parece cortés y respetuosa, pero el propósito de interrogarle era demostrar que Jesús no era el Mesías sino un impostor blasfemo. Sin duda los escribas y fariseos querían simplemente una señal celestial de parte de Jesús, una demostración espectacular y sensacional de poder sobrenatural. Tal vez esperaban que Él cumpliera la profecía de Joel de convertir la luna en sangre (Jl 2:31) o algo como detener el sol en los días de Josué (Jos 10:12-14). Respuesta: La última señal de Jesús (Mt 12:39-40). ”El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” La generación perversa, mala y adultera, de los escribas, fariseos, saduceos, y todos los feos en los tiempos de Jesús, seguían pidiendo una señal para poder creer en Jesús. EL Señor en unión con el Padre, iba darles no la señal que ellos pedían, sino su propia señal. La última señal de Jesús la compara con lo ocurrido al profeta Jonás. La resurrección de entre los muertos después de tres días. No fue el tipo de señal que los dirigentes religiosos incrédulos esperaban y demandaban, pero fue infinitamente más milagrosa y maravillosa. Fue la última señal que Jesús proporcionaría directamente al mundo acerca de sus credenciales mesiánicas y su poder salvador. En su cuerpo glorificado se apareció milagrosamente a sus discípulos en numerosas ocasiones después de la resurrección, y luego ascendió al cielo delante de los ojos de ellos. Lucas lo registra en Hch 1:1-11. Pablo lo ratifica, “que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.” (1Co 15:5-8). Los “tres días y tres noches”. Los orientales en general consideran una porción de un día como un día completo. Para los Judíos el día iniciaba a las 6pm y terminabá al otro día a las 6pm. Los tres días del tiempo de Jesús fueron el periodo del viernes en la tarde, sábado completo y parte del domingo. Además, un día entero y parte de otros dos, junto con dos noches, son popularmente denominados como “tres días y tres noches.” Pablo advierte: “y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.” (1Co 15:17).La sentencia final (Mt 12:41-42). “Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás,
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1350 - Evangelios. La verdad del corazón del hombre. Mt 12:35
1350 – Mt 12:35 – La verdad del corazón del hombre. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Jesús luego que sentenciara a los fariseos por la imperdonable blasfemia que lanzaran contra el Espíritu Santo, al rechazarlo continuamente, comenzará a hablar de la importancia de la lengua. Los fariseos se habían auto condenado con las palabras que acababan de pronunciar blasfemando contra el Espíritu Santo: “Este (Jesús) no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.” (Mt 12:24). Por lo cual, el Señor va a advertirnos sobre el cuidado que debemos tener cuando hablamos, comentamos y juzgamos las acciones del prójimo, y a enseñarnos la verdad respecto a la naturaleza del corazón del ser humano. La lengua que blasfema al prójimo no puede bendecir a Dios porque: “Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.” (Stg 3:9). La parábola (Mt 12:33). “O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.” Los árboles se distinguen entre ellos por el fruto que producen. La parábola que está usando Jesús, para enseñar contra las palabras de los fariseos, se entiende que el árbol significa la persona, la raíz es el corazón y el fruto son las palabras que se pronuncian. Un corazón espiritualmente sano dará un buen fruto de labios. Todo lo opuesto será la persona que tiene un corazón espiritualmente enfermo, insano, podrido dará frutos de labios de la misma condición. Aprendemos como Cristo evalua y distingue las palabras de las personas para diferenciar su condición espiritual. De alli lo importante que “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” (Ef 4:29). La enseñanza del fruto que producimos con nuestras palabras debemos recordarla continuamente durante toda la vida cristiana. El creyente ha sido injertado en la vid verdadera, en Cristo, para que pueda llevar mucho fruto que sea agrable para Dios. “Todo pámpano (rama) que en Mí no produce fruto, lo levanta; y todo el que produce fruto, lo limpia para que produzca más fruto.” (Jn 15:2). BTX4. El secreto de producir buen fruto está en una vida en comunión intima con el Señor (Jn 15:5). Si el creyente no produce buen fruto, debe esperar una acción de disciplina del Padre celestial, por oponerse al cumplimiento de su propósito (Jn 15:6; He 12:4-11). La personificación (Mt 12:34a). Jesús aplica directamente a los fariseos la parábola de los árboles buenos y malos, diciéndoles de manera parafraseada: “Ustedes son infinitamente más perversos que un grupo de árboles malos; son una verdadera generación de víboras.” Ese es el mismo calificativo que Juan el Bautista utilizó para confrontar a los fariseos y saduceos hipócritas que acudieron a él para que los bautizara (Mt 3:7). Jesús usó también este calificativo para cerrar su larga serie de ocho “ayes” contra los escribas y fariseos en el templo (Mt 23:33). Llamar a los fariseos generación de víboras fue una fuerte denuncia que todos entendieron. Una víbora es una variedad de serpiente venenosa, mortal y engañosa. Pablo fue mordido por una vibora en la isla de Malta: “Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego,” que es el destino de las viboras, y “ningún daño padeció” (Hch 28:3-6). Dios nos guardará de toda mordida de vibora porque “He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí, aunque mi adversario me forme proceso.” (Job 31:35). Jesús a continuación pregunta: ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Los fariseos por ser malos por naturaleza, ¿cómo podría esperarse de ellos cualquier otra cosa que no sea blasfemia e impiedad? ¿Cómo pueden hablar lo bueno?”. Concluye que el corazón malo solo puede producir maldad.
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1349 - Evangelios. Blasfemias contra el Espíritu Santo. Mt 12:31
1349 – Mt 12:31 – Blasfemias contra el Espíritu Santo. Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. El pasaje de Mateo 12:22-32 es uno de los que ha sido más mal interpretado y que ha generado en algunos creyentes desanimarse hasta apartarse de la fe. Para entender bien el pasaje es necesario tener presente por lo menos cuatro premisas: P1. Comprender bien el contexto con la postura constante de los fariseos. P2. Cristo murió en la cruz para perdonar todo pecado. (1Jn 1:9; 2:1). P3. La Trinidad es un Dios en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Blasfemar, rechazar, pecar contra uno de las tres personas es pecado. P4. Dios es perdonador por naturaleza. “Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan” (Sal. 86:5; 32:1; 103:3). El rechazo continúo a Jesús (Mt 12:22-24). Mateo registra el milagro hecho por Jesús liberando y sanando un endemoniado: “Entonces fue traído a Él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.” Esto produjo que “toda la gente estaba atónita (asombrada)”. Pero en los fariseos una vez más causó rechazó y odio hacia Jesús. “Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.” (Mt 12:24). El rechazo continúo de Jesús por los fariseos ya se había registrado en Mt 9:34, 12:14; Mr 3:6; Lc 6:11. Los fariseos, que se habían propuesto quitarle la vida a Jesús, no dejaron de seguirlo a todo lugar buscando conseguir algo ilegal para acusarlo y determinar de manera definitiva matarlo. Luego del milagro de vivificación de Lazaro y según el plan de Dios, los fariseos se reúnen y deciden quitar la vida a Jesús (Jn 11:47-53). Respuesta de Jesús (Mt 12:25-32). Jesús en su omnisciencia, conociendo los pensamientos de los fariseos, responde que: R1.La acusación era absurda porque: “Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?” (Mt 12:25-26). R2. La acusación estaba cargada de prejuicios y malvadas intenciones diciendo: “Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.” (Mt 12:27). Jesús al mencionar vuestros hijos hace referencia a los seguidores de los fariseos. Ciertos seguidores o hijos de los fariseos echaban fuera demonios, y el historiador judío Josefo informa que en sus ritos utilizaban muchos conjuros extraños y fórmulas sectarias. Lucas narra que siete hijos de Esceva, jefe de los sacerdotes judios, al tratar de exorcisar a un endemoniado, “pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.” (Hch 19:13-16). R3. Era contra La Trinidad, rebeldía hacia Dios Padre al rechazar a Jesús y blasfemar contra el Espíritu Santo. Solo el poder de Dios puede liberar a un endemoniado (Mt 12:28-29). Jesús, con su sacrificio en la cruz, venció a Satanás y a sus demonios (Col 2:13-15; He 2:14-15; Ap 1:17-18). Solo Dios atará a Satanás y es en el milenio (Ap 20:1-2). La sentencia del Juez justo (Mt 12:30-32). El rechazo continúo de Jesús traerá como consecuencia “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.” Todo pecador que se arrepienta de sus pecados será perdonado, pero sin arrepentimiento no habrá perdón de pecados. “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.” (Mt 12:31-32; Mr 3:28-29). El rechazo continúo de los fariseos era hacia Jesús y los llevaba a blasfemar del Espíritu Santo.
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1348 - Evangelios. El siervo amado de Dios. Mt 12:18
1348 – Mt 12:18 – El siervo amado de Dios.he aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma; Pondré mi Espíritu sobre Él, Y a los gentiles anunciará juicio. Luego de Jesús hacer el milagro al hombre de la mano seca, “salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.” (Mt 12:14). Los fariseos en lugar de agradecer por el milagro realizado despertó en ellos un mayor odio hacia Jesús al planear quitarle la vida. Según Lucas el odio había endurecido su corazón (Lc 6:11). Por Marcos sabemos que también se unieron a la conspiración los herodianos (Mr 3:6). Los herodianos eran seguidores de Herodes el Grande y consideraban su dinastía como la heredera del trono de Israel. Cuando el odio llena el corazón en lugar de la gratitud y la misericordia, planea la destrucción de quien constituye un desafio y un ejemplo. Pero por la soberanía y omnipotencia de Dios se consumaría la victoria de Jesús quien afirmó: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.” (Jn 10:17-18).El soberano plan de Dios (Mt 12:15-17). “Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos, y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:”. Jesús en su omnisciencia sabía el plan de los fariseos para destruirle y decide apartarse y no seguir con la confrontación porque aun faltaba tiempo para que se consumará en la cruz el plan de redención decretado desde la eternidad pasada por Dios y prometido desde Gn 3:15. Mateo continúa demostrando la cristología a través del poder divino “sanando a todos” y subrayando los atributos de clemencia y mansedumbre de Jesús cumplimiendo la profecía hecha 700 años antes a través de Isaías.Elogiado por el Padre (Mt 12:18a). “He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma;” Mateo pone de manifiesto que Jesús, el manso y humilde de corazón, era el Mesías prometido. El siervo de Dios escogido para la obra suprema de la salvación del pecado por la gracia de Dios. Para lo cual, hace una adapatción de Isaías 42:1-4, el primero de cuatro cánticos del siervo sufriente, referidos a el Mesías. Los otros tres cánticos (salmos) del siervo sufriente son: El segundo cántico (Is 49:1-12). El tercer cántico (Is 50:4-10). El cuarto cántico (Is 52:13-53:1-12). Lo asombroso de la gracia de Dios, es que el Hijo se haga siervo, y que luego en Isaías Is 53:1-12 profetiza la muerte sustitutoria y propiciatoria por el pecado. Dios se humilla en la Segunda Persona Divina que se hace siervo. No se humilla solo al hacerse hombre sino al hacerse siervo. Pablo lo enseñará más tarde en un extraordinario pasaje cristológico resumido en Fil 2:6-8. El escogido y sostenido como y para ser siervo, es también el Amado, en quien el alma de Dios Padre se agrada (Mt 3:17; 17:5). “Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla” (Fil 2:9-10).Comisionado por el Espíritu Santo (Mt 12:18b). “Pondré mi Espíritu sobre él,”. El Espíritu Santo es dado sin medida a quien es Hijo Amado, y le es dado plenamente en siete formas (Is 11:2-3). Para que pueda llevar a cabo toda la obra encomendada como una persona con dos naturalezas, divina y humana. Mateo 12:18 muestra la participación de la Trinidad hecha por Isaías: Dios Padre escogió y envió al siervo Amado, Dios Hijo Jesucristo el Salvador, y el poder del Espíritu Santo participando en el plan de salvación. Lucas registra que: “Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por
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1347 - Evangelios. El Señor del día de reposo. Mt 12:7-8
1347 – Mt 12:7-8 – El Señor del día de reposo.Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo. Mateo 12 nos introduce a un capítulo donde resaltará el rechazo de Jesús por el pueblo judío, en especial por los religiosos escribas y fariseos. Es importante recordar que el evangelio de Mateo da prioridad a la cristología y no a la cronología. Por lo cual, Mateo inicia el capítulo usando su estilo de indefinición temporal “En aquel tiempo”, es una expresión absolutamente imprecisa para fijar el tiempo en que ocurrio el relato. Con la ayuda de los otros dos evangelios sinopticos de Marcos y Lucas, podemos acercarnos al tiempo después de la celebración de la pascua cuando iniciaba la recoleción de las cosechas y cercano a la fiesta de Pentecostés (Mr 2:23-28; Lc 6:1-5). Según Marcos y Lucas este evento ocurrió poco antes de elegir a los doce apóstoles registrado ya en Mateo 10. Acá es presentado por Mateo como parte de la preparación de Jesús a los discípulos para el servicio en la obra de Dios. Jesús reafirma con esta enseñanza que el día de reposo fue dado para la gloria de Dios y para el bienestar humano. El mandato nunca tuvo la intención de restringir la expresión de amor a través de obras de necesidad, servicio a Dios, o actos de misericordia.El incidente mal interpretado (Mt 12:1). “En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer.” El hecho ocurre en un día de reposo. Los discípulos que acompañaban a Jesús comenzaron a tener hambre. El verbo usado por Mateo indica un “hambre intensa”. La preparación de los discípulos para el ministerio a que fueron llamados tambien incluye el aprender a “tener necesidad” como enseña Pablo: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.” (Fil 4:11-12). La acusación legalista (Mt 12:2). “Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.” Fueron observados por los legalistas fariseos que siempre lo hacian, no para aprender del maestro, sino para buscar algo para acusarle y tener un argumento para quitarle la vida. ¿Es usted legalista? Porque las miradas escrutadoras de los legalistas siempre están observando a la gente para juzgar sus acciones y buscar en ellos algo condenable. Luego lo hacen público con el WhatsApp celestial del juzgador, murmurador y chismoso. Los fariseos sepultaban el verdadero propósito de la Palabra de Dios con sus argucias legalistas y tradiciones. Los fariseos incluyeron 39 reglas para trabajos prohibidos, subdivididos a la vez en muchas otras, solo para el día de reposo, esto hacia imposible descansar y adorar a Dios, ya que era un día de carga y opresión para el judío. De allí la invitación que Jesús hizo a los trabajados y cargados en Mt 11:28. Los discípulos estaban haciendo conforme a la ley (Dt 23:25). El legalista está siempre mirando en el hombre el pecado para acusarlo, el verdadero hijo de Dios, el espiritual, siempre está mirando al pecador para ayudarlo y restaurarlo (Gá 6:1-3).Enseñanza correcta de la Palabra de Dios (Mt 12:3-8). Jesús responde con preguntas retoricas: “¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa?” Jesús responde a la acusación de los fariseos legalista enseñando por lo menos cuatro principios:
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1346 - Evangelios. La invitación personal de Jesús. Mt 11:28
1346 – Mt 11:28 – La invitación personal de Jesús. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Jesús en Mateo 11:25-27 Declara que el verdadero discipulado lo pueden disfrutar únicamente los que se acercan a Jesús con la fe genuina de un niño. Los pobres en espíritu que reconocen la pobreza espiritual al margen de Dios. Es verse como realmente se es: perdidos, sin esperanza, indefensos. Los que respondieron no fueron las personas importantes, sino los de fe como niños, los pobres y humildes de espíritu, los fatigados y cargados por el pecado. Por eso hace una invitación a todos ellos. La causa específica que produce alabanza de Jesús es la sabiduría soberana de Dios al esconder estas cosas, el reino de Dios, de los sabios y de los entendidos y más bien revelarlas a los niños, que son personas con actitud espiritual humilde. (Mt 11:25). Jesús continúa: “Sí, Padre, porque así te agradó.” (Mt 11:26). Dios se agrada con el evangelio de la gracia porque le produce gloria, lo cual es el propósito supremo en el universo. “Así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (Is. 57:15). Jesús exalta la unidad y comunión con Dios Padre y Su soberanía para dar salvación al ser humano solo a través del Hijo, Cristo. (Mt 11:27; Jn 14:6). I. Jesús, invita para ser salvo (Mt 11:28). “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Venid a mí. Es tener fe en Cristo y creer hasta someterse al señorío de Cristo. Jesús llama que acudan a Él todos los que están agotados por tratar en sus propios recursos de encontrar y agradar a Dios y alcanzar la salvación. El cansancio de la gente se debía a que llevaba la carga del pecado y sus consecuencias. Esta carga se hacía mayor con normas que ponían los religiosos escribas y fariseos sobre ellos. A las 613 leyes de Moisés le agregaron otras 400 (Hch 15:10). Jesús dijo de los escribas y fariseos: “Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.” (Mt 23:4). Descansar es el alivio para esta carga del pecado que solo Jesucristo puede darnos con su perdón y estar en paz con Dios. Jesús promete descanso espiritual a todos los que vienen a Él en arrepentimiento y fe humilde. Ya que es el único que garantiza la paz con Dios: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro 5:1). Jesús te recibe en la condición que estés y no hay pecado que no pueda perdonar: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” (Jn 6:37). Pero es necesario el arrepentimiento genuino para hallar descanso: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,” (Hch 3:19). “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” (Sal 51:17). Jesús afirma saciar por completo al ser humano trabajado y cansado: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” (Jn 6:35). II. Jesús, ejemplo de humildad (Mt 11:29a). “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Significa sumisión. El yugo tenía el propósito de aliviar la incomodidad al llevar una carga pesada. Pero también simbolizaba la obediencia y la aceptación de la responsabilidad de ser verdaderos discípulos de Jesucristo. Fe implica escuchar y obedecer. La obediencia espiritual, no es una actitud humana, sino fruto de la fe en Dios (He 11:4-8). Dios nos exhorta recordando: “Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre
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1345 - Evangelios. El juicio de Jesús. Mt 11:23
1345 – Mt 11:23 – El juicio de Jesús.Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.Jesús pasa de examinar, la respuesta con críticas de las personas incrédulas, a hacer juicio sobre algunas ciudades, por su incredulidad manifestada con la indifirencia. Eran ciudades en las que había estado predicando, enseñando y haciendo muchos milagros. La indiferencia hacia Dios y su obra es una forma extrema, atroz de incredulidad. La indiferencia menosprecia de tal manera a Dios que Él ni siquiera es un asunto sobre el cual valga la pena debatir ni para criticarlo. “Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, y con el deshonrador la afrenta.” (Pr 18:3). Mateo registra esta indiferencia hacia Dios, con la parábola de la fiesta de bodas, expuesta por Jesús (Mt 22:1-14). Los invitados que recibieron invitación en primer lugar la menospreciaron y “sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios” (Mt 22:5). Jesús finaliza afirmando: “Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.” (Mt 22:14). Hoy algunos indiferentes se burlan diciendo: Estos evangélicos aleluyas siempre dicen que Jesús volverá y no ha venido. Pero: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2Pe 3:9). La indiferencia, el menosprecio hacia Jesús continuará hasta su segunda venida. Jesús expresó: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo, como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban… Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste” (Lc 17:26-28,30).Castigo más tolerable (Mt 11:21-22). “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.” La soberbia, el orgullo lleva a la incredulidad de la indiferencia, el menosprecio a Dios. Tiro y Sidón eran ciudades fenicias a orillas del Mar Mediterráneo. Los habitantes de Tiro decían “Yo soy de perfecta hermosura.” (Ez 27:3). Jesús confronta a los judíos con los gentiles para resaltar su enseñanza, ya que para los judíos de Galilea, Tiro y Sidón personificaban la corrupción pagana y despreciable. La profecía sobre la destrucción de Tiro y Sidón, con sus habitantes, se cumplió detalladamente (Ez 26-28). Igualmente, se cumplirá esta profecía contra Corazín y Betsaida. Las ciudades al norte de Israel, Corazín y Betsaida, fueron privilegiadas porque presenciaron de manera asombrosa la evidencia de la bondad de Dios, la misericordia de Dios y el poder divino, pero no se arrepintieron. De allí la expresión de Jesús con un “ay” que anuncia el juicio justo de Dios. El juicio de Jesús: “Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.” (Mt 11:22). Se observa que Jesús clarifica aquí dos verdades: habrá grados de castigo en el infierno, y entre los que reciben el castigo más severo estarán aquellos que han recibido la revelación divina y que han sido los más religiosos y rectos por fuera. Por eso, la advertencia de Santiago “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.” (Stg 3:1).Castigo más fuerte (Mt 11:23-24). “Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.” Jesús durante su ministerio, realizó más milagros y predicó más sermones en Capernaum que en otro lugar.
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1344 - Evangelios. Los que rechazan a Jesús. Mt 11:19
1344 – Mt 11:19 – Los que rechazan a Jesús. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos. El Señor finaliza la descripcion del ministerio de Juan el Bautista advirtiendo: “El que tiene oídos para oír, oiga.” (Mt 11:15). Era difícil de entender y aceptar para la generación de su tiempo que Juan el Bautista fuera el Profeta anunciado que prepararía la venida del Mesías. No aceptar a Juan el Bautista era no aceptar a Jesús como el Mesías. De allí la insistencia con la que el Señor repite esta frase en su ministerio terrenal y luego hace la misma exhortación a la iglesia en Apocalipsis: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Mt 13:9,43; Mr 4:9, 23; Lc 8:8; 14:23; Ap 2:7,11,17,29; 3:6,13,22; 13:29). El fruto de la fe es la obediencia. Por lo cual, oir la Palabra de Dios no es suficiente, se debe aceptar y obedecer. (He 11:4-8). La carta a los Hebreos advierte: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (He 11:6). La advertencia del Señor sirve como introducción para llamar aun más la atención del auditorio, examinando con comparaciones y parábolas, la conducta de algunos en especial los escribas y fariseos. La respuesta de esta generación a la obra de Dios (Mt 11:16-17). “Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros, diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.” Jesús estaba diciendo: “¿Cómo puedo ejemplificar las respuestas de esta generación del pueblo de Dios a la verdad y la obra de Dios? ¿A qué las compararé?” Algunos de los que se negaron a creer el evangelio cubrieron su incredulidad con críticas. Jesús los comparó con insensatos muchachos que se sientan en las plazas a objetar todo lo que los otros muchachos hacían. Eran como muchas personas de hoy que encuentran faltas en cualquier cosa que hacen o digan ya sea el predicador u otros líderes de las iglesias. Debido a que no tienen ninguna relación salvadora con Cristo, se niegan a recibir su verdad o a servir en su Iglesia. Pero les encanta despotricar, murmurar de la una y la otra. Las bodas y los funerales eran los dos eventos sociales importantes, y a los niños les gustaba imitar a sus mayores realizando simulacros de bodas y funerales. En el juego de las bodas esperaban que todos bailaran cuando se tocaban la flauta imaginaria, tal como los adultos hacían en la ceremonia real. Y cuando jugaban a los funerales esperaban que todos endecharan y lloraran cuando entonaban endechas o cánticos fúnebres, así como hacían las plañideras cuando una persona moría en la realidad. Pero siempre había contrarios que se negaban a adherirse al resto de los niños. Si jugaban a las “bodas”, ellos querían jugar a los “funerales” y viceversa. Nada de los otros niños les satisfacía. Eran testarudos y aguafiestas echando a perder todo lo que sus amigos hacían. Jesús aplica estos ejemplos a la respuesta de la gente dada sobre Juan el Bautista y sobre Él. Críticas sobre Juan el Bautista (Mt 11:18). “Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.” El Señor usa el primer ejemplo para referirse a Juan el Bautista. La frase ni comía ni bebía era una descripción figurada del estilo austero de vida de Juan. Él consumía una dieta espartana de langostas y miel silvestre, vivía en el desierto, y vestía incómoda ropa de piel de camello (Mt 3:4). Su mensaje era serio e intenso mientras pedía a gritos frutos dignos de arrepentimiento. El mensaje de Juan y su estilo de vida estaban en el modo funeral. El Espíritu Santo en Juan alteraba a los demonios que estaban en los escribas y fariseos cuando les decía: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos
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1343 - Evangelios. Juan el Bautista. Mt 11:11
1343 – Mt 11:11 – Juan el Bautista. De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. Mateo usa una fórmula de transición con las palabras: “Cuando Jesús hubo acabado o cuando Jesús terminó”, para pasar de un tema a otro, sin que el lector se entere del orden cronológico. (Mt 7:28; 11:1; 13:53; 19:1; 26:1). Así que, Mateo nos introduce a un nuevo tema diciendo: “Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.” (Mt 11:1). El ministerio doble del Señor consistió en enseñar y predicar, explicando y proclamando las buenas nuevas. Mateo 11 y 12 son dos capítulos intermedios antes del tercer discurso de Jesús sobre las parábolas en Mateo 13. Juan el Bautista, que estaba encarcelado, duda de Jesús y mando a dos sus discípulos a preguntar a Jesús: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? (Mt 11:2). Jesús tranquiliza a Juan respondiendo a sus discípulos: ”Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.” (Mt 11:4-6). Que es un eco del profeta Isaías 35:5-6; 61:1-2a. Mateo nuevamente procura demostrar que Jesús es el Cristo con un orden lógico y no cronológico. Según Lucas la visita de los discípulos de Juan fue después del milagro de vivificación del hijo de la viuda de Naín (Lc 7:11-17). Conocemos también que después de esta visita fueron enviados a predicar los doce apóstoles (Lc 9:1-6). Jesús pasa a describir el testimonio de Juan el Bautista.Carácter de Juan el Bautista (Mt 11:7-8). “Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.” La gente meditaba si Juan el Bautista era un hombre débil, de fe vacilante. Por lo cual, Jesús se dispone a describir dos características del carácter de Juan preguntando: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? La gente sabía que Juan reconoció la debilidad y la venció al afirmar sobre Jesús: “es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” (Jn 3:30). Juan fue fuerte en convicción, no tambaleaba como las cañas a las orillas del Jordán que tambalean por el viento. Juan fue un hombre con convicciones inquebrantables. Él se enfrentó a los escribas, los fariseos, los saduceos, e incluso al mismo Herodes, valentía por la cual ahora estaba preso. Al contrario, los confrontó con su pecado y su hipocresía diciéndoles: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento (Mt 3:7-10). Jesús describe una tercera característica de la grandeza de Juan preguntando ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Jesús confirma la abnegación de Juan. El estilo de vida de Juan era una protesta viva y visual contra la autoindulgencia y el egocentrismo. No vestía ni comía con lujos sino “vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre” (Mt 3:4). Juan vestía, comía, y vivía apartado del corrupto sistema religioso y político de su tiempo. Pablo enseña: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.” (1Ti 6:6-8).Llamado privilegiado de Juan el Bautista (Mt 11:9-11). La verdadera grandeza es demostrada por la persona correcta adaptada a la posición correcta. Jesús afirma el llamado privilegiado de Juan
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1342 - Evangelios. Discipulado y compromiso. Mt 10:37
1342 – Mt 10:37 – Discipulado y compromiso. “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;” El Señor Jesucristo finaliza su segundo discurso, dedicado al discipulado, enseñando tres principios adicionales para ser un verdadero discípulo de Cristo: Dar prioridad a Dios sobre todo lo demás, llegar a dar la vida por la obra de Dios y conocer que recibirá la justa recompensa de parte de Dios. Va a hacer reflexionar a los discípulos, sobre la toma de decisión de dar más prioridad, entre los valores personales y Cristo. Es la prueba del verdadero discípulo. Por lo cual, Juan exhorta: “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” (1Jn 3:18). El discípulo de Cristo da prioridad a Dios (Mt 10:37). El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;” Jesús usa el contraste de la relación de compromiso en la familia para advertir que ninguna relación de compromiso personal debe superar el necesario compromiso entre el discípulo y Él. Jesús no está pidiendo que se abandone a la familia por Él “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.” (1Ti 5:8). La demanda de compromiso con Jesús es amarle sobre todas las cosas. (Dt 12:10;30:6; Mr 12:30). El cristiano debe amar a su familia con amor abnegado. Las esposas y los esposos cristianos deben amarse mutuamente y amar a sus hijos con devoción sin reservas. Los hijos cristianos deben amar, respetar, e interesarse por sus padres, como si se tratara del Señor mismo. Pero el compromiso de un creyente hacia Cristo debe ser tan profundo y trascendental que, de ser necesario, deberá sacrificar cualquier relación que ponga en peligro la relación con Dios. Jesús respondió a un interprete de la ley: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” (Mt 22:35-40). El discípulo de Cristo ofrece su propia vida (Mt 10:38-39). “y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.” El compromiso del discipulado alcanza su máxima expresión con este principio. No solo debe renunciar al amor que supere el amor hacia Cristo, en lo personal y familiar, sino que agrega la demanda de la cancelación del propio “yo”. Jesús dice a los discípulos que solo es digno de Él quien tome su cruz y le siga. Este principio ha sido mal interpretado al relacionarlo con el sufrimiento y el martirio. Pero la cruz es la mayor expresión de negación, el propio signo establece una figura de cancelación de algo. Tomar la cruz es negarse a uno mismo. Pablo lo enseña diciendo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gá 2:20). Pablo enseña que el mejor ejemplo de negarse a si mismo lo dio Jesús: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Fil 2:5-8). Jesús está enseñando que “el que no toma su cruz”, impide, incapacita, cierra el camino del discipulado porque se aparta de la senda marcada por el Señor. Por otra parte, el que pierde su vida por causa de mí, sigue expresando Jesús, la hallará.
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1341 - Evangelios. La misión de Jesús y sus consecuencias. Mt 10:34
1341 – Mt 10:34 – La misión de Jesús y sus consecuencias. No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. EL mensaje que Jesús encomienda a los discípulos, que incluye a todo Cristiano, debe ser resueltamen proclamado. No importa por las dificultades, rechazo, padecimientos por las que hayan de pasar los mensajeros, el mensaje debe ser proclamado a todo el mundo. Es notable observar como cada día se produce una alarmante disminución de la enseñanza bíblica en las iglesias. Esto trae como consecuencia que los creyentes pueden caer en el infantilismo bíblico y ser “ llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Ef 4:14). Además, cuando se presenten las adversidades, pruebas y dificultades los creyentes se pueden desanimar hasta el punto de abandonar la fe. La proclamación del evangelio traerá paz personal para muchos pero también traerá discordia y divisiones entre los hombres, incluyendo entre amigos y la familia. Jesús en la capacitación de sus discípulos advierte sobre estas divisiones en la familia como consecuencia de la proclamación del evangelio de la paz. “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.” (Hch 10:36). Espada y no paz (Mt 10:34). “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.” Por Lucas sabemos, que Jesús usó otra figura de destrucción, declarando. “Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?… ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión. Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres” (Lc 12:49-51). Esta afirmación solemne de Jesús produce cierto conflicto porque Él había encomendado a los discípulos proclamar el evangelio del reino. El evangelio es esencialmente un mensaje de paz. Los mensajeros se les identifica con los que proclaman la buena noticia de la paz (Is 52:7). Pablo enseña que el evangelio establece un mensaje de paz (Ro 10:15). El Señor vino para traer la paz verdadera que no puede dar el mundo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Jn 14:27). Solo Cristo puede darnos la paz verdadera porque es quien nos reconcilia con el Dios de paz. Solo al estar en paz con Dios (Ro 5:1) podemos tener la paz que da Jesucristo: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Fil 4:7). No hay contradicción en lo que el Señor está enseñando en este pasaje. Porque algunos del mundo no aceptan el evangelio de paz y entran en un conflicto con los mensajeros del evangelio de la paz. Al introducir la espada que separa en dos, paz y conflicto, inician las divisiones y los enemigos del evangelio de la paz. Hebreos enseña: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (He 4:12-13). Jeremías enseña “¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?” (Jer 23:29). EL evangelio de la paz pone al descubierto al hombre ante Dios y tiene dos efectos: Si acepta y se arrepienten de sus pecados reconciliándose con el Dios de paz o lo rechazan y endurecen más su corazón entrando en conflicto, división con los que aceptan a Dios y sus mensajeros. Estos enemigos del evangelio de la paz siempre son los más cercanos, la familia, amigos, compañeros de trabajo.
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1340 - Evangelios. El discípulo de Cristo. Mt 10:24
1340 – Mt 10:24 – El discípulo de Cristo. El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Hacer discípulos es prioridad en los miembros de la Iglesia de Cristo, la obra de llevar a hombres y mujeres a una relación salvadora con Jesucristo y ayudarles a crecer en el conocimiento y la semejanza de Cristo. Esto es lo que Pablo llama “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:12). El Señor sigue proporcionando a los doce apóstoles el cuerpo de su enseñanza básica sobre el discipulado. Haciendo uso de la estrategia de la repetición para enseñar, Jesús con el uso de una variedad de frases e ilustraciones a lo largo de su ministerio, repetiría estas verdades una y otra vez a los discípulos y a las multitudes. En Mt 10:24-33, Jesús continúa una definición amplia del verdadero discípulo con tres características que: Imita a su Maestro, teme a Dios y no al mundo, y confiesa al Señor. Un discípulo emula al maestro (Mt 10:24-25). ”El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?” El término emula significa imitar una acción, objeto o persona con el objetivo de igualarlo. Por definición, un discípulo (aprendiz) está por debajo de su maestro en conocimiento y sabiduría, y un siervo está por debajo de su señor en posición social y económica. También por definición, un discípulo que es de verdad discípulo aprende de su maestro, y un siervo que auténticamente es siervo obedece a su señor. Dios Padre tiene como propósito que cada creyente sea hecho conforme a la imagen de su Hijo Jesucristo (Ro 9:29; Ef 4:12-13). El discípulo de Cristo está llamado a imitar y crecer en el conocimiento de Él. Pablo es un ejemplo de ser imitador de Cristo al afirmar: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” (1Co 11:1). No es ser imitador de Pablo sino de Cristo. Nunca los sufrimientos de Cristo podrán ser igualados por los discípulos. El discípulo está llamado a seguir al Señor. El discípulo debe mantener la mirada en Jesucristo (He 12:2). Juan nos recuerda: “El que dice que permanece en Él, debe andar como ÉL anduvo” (1Jn 2:6). Un discípulo se vuelve como Cristo, su Maestro, cuando aprende y obedece la Biblia. Un discípulo es alguien que desea entender y conocer más de Dios (Jer 9:23-24). Es aquel en quien la Palabra de Cristo mora “en abundancia” (Col 3:16). Crecer en el discipulado es crecer en semejanza a Cristo, esperando el día en que “seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es” (1Jn 3:2). Un discípulo del Señor cumple Su ley, que Pablo la llama la ley de Cristo (Gá 6:2; 1Co 9:21), que exige: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Jn 13:34-35). La consecuencia lógica de ser como Cristo es ser tratados como trataron a Cristo. “Si al padre de familia llamaron Beelzebú (calificativo de Satanás), ¿cuánto más a los de su casa?” Jesús sigue desarrollando la misma verdad, pero cambia la figura de discípulo/maestro y de siervo/señor a la de padre de familia/los de su casa. Los de la casa y los siervos no deben esperar que los traten mejor que al padre de la familia. Jesús plantea que si a Él lo llamaron Satanás, sin duda a sus discípulos los tratarían igual. Jesús advirtió a los discípulos: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Jn 15:18-19, 20; 13:16). Pablo enseña que para conocer verdaderamente a Cristo y al poder de su resurrección se requiere “la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Fil 3:10).
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1339 - Evangelios. Ovejas entre lobos. Mt 10:16
1339 – Mt 10:16 – Ovejas entre lobos.He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. Los discípulos de Jesús iban a ser enviados a una misión evangelizadora. Pero peligros, dificultades y desprecios, aun el riesgo de su propia vida, formaba parte de la misión. Esta capacitación les serviría después de Pentecostés cuando saldrían a diferentes naciones a llevar el mensaje del evangelio de la gracia. Por lo cual, en Mateo 10:16-23 Jesús ofrece primero una analogía de los creyentes y de sus enemigos (Mt 10:16a), e ilustraciones que ejemplifican las actitudes como la prudencia que deben tener cuando enfrenten esos enemigos (Mt 10:16b). Luego menciona las dos áreas principales de las que vendrán los ataques directos de los perseguidores (Mt 10:17-18), y promete la provisión igualmente directa de Dios para esa situación (Mt 10:19-20). Por último, menciona las dos áreas principales de ataque indirecto (Mt 10:21-22a), y dice a sus seguidores cómo responder cuando sean perseguidos (Mt 10:23). Cristo fue desechado por la multitud que grito diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!” (Lc 23:18).Ovejas entre lobos (Mt 10:16). “He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos;” El peligro normal para las ovejas es que los lobos entren en medio de ellas. Pero aquí Jesús les dijo a los doce: yo os envío como a ovejas en medio de lobos. Él les mandó meterse en el propio territorio de los lobos, a entrar a las mismas bocas de sus enemigos. Jesús está colocando el costo de ser discípulo. Pablo declaró: “Yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño” (Hch. 20:29). Jesús ya había advertido a sus seguidores en contra “de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt. 7:15).La actitud (Mt 10:16b). “sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.” Los siervos del Señor deben ser prudentes o sagaces al tratar con el mundo incrédulo que los rodea. Es hacer lo que corresponde en cada situación. Pablo aconseja a los creyentes: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Col 4:5). “El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber.” (Pr 16:21). La prudencia y la sencillez, la astucia y la dulzura, son criadas de la discreción. “La discreción te guardará; te preservará la inteligencia,” (Pr 2:11). Al seguir el ejemplo de Cristo “nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos” (1Co 4:12-13).La persecución (Mt 10:17-18). “Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.” Jesús procede a identificar a los “lobos” y a continuación ofrece advertencias sobre cuatro aspectos en los que persiguen a los creyentes: religion (concilios), gobierno, familia y sociedad en general. Jesús dice de estos adversarios: Guardaos, es decir, estar vigilantes, estar atentos, ser perceptivos. Ser prudentes no es ser ingenuos. La provision (Mt 10:19-20). “Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.” Ser calumniados, perseguidos, arrestados y golpeados es traumático, y mientras se está experimentando esa situación es muy difícil cumplir la orden: no os preocupéis. Cuando se nos acusa de maldad, la reacción natural es hablar en nuestra defensa con el fin de convencer de nuestra inocencia a nuestros acusadores.El odio (Mt 10:21-22). “El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y
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1338 - Evangelios. Principios para un ministerio eficaz
1338 – Mt 10:5-8 – Principios para un ministerio eficaz.A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. Después de la lista con los nombres de los apóstoles, Mateo 10 puede dividirse en tres segmentos. El primero expresa ocho principios para el ministerio eficaz. (Mt 10:5-15) la tarea básica del ministerio, el siguiente (Mt 10:16-23) con la reacción al ministerio, y (Mt 10:24-42) con el costo del ministerio. 1. La comisión divina (Mt 10:5a). “A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo:” Los doce fueron soberanamente llamados, comisionados y enviados por Jesús. Estaban bajo órdenes divinas. Marcos nos enseña que Jesús envió a los discípulos de dos en dos (Mr 6:7). El objetivo de no ir solos es para que se animarán entre sí, se rendirían cuentas mutuamente, y alternarían la ministración para reducir la presión y la fatiga. Además, serviría para que el testimonio fuera confirmado por dos o tres testigos lo cual agregaría autoridad a la predicación de los apóstoles. Salomón también lo enseñó “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.” (Ecl 4:9-10). La comisión divina de la iglesia es: “id, y haced discípulos a todas las naciones.” (Mt 28:19).2. EL objetivo central (Mt 10:5b-6). “Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.” El ministerio debían llevarlo a cabo solo en Israel. Luego de Pentecostés debían ir a todas las naciones y ser testigos de Cristo hasta lo último de la tierra. (Mt 28:19-20; Hch 1:8). 3. Un mensaje claro (Mt 10:7). “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.” Debían proclamar el mensaje de salvación. Es el mismo mensaje que predicó Juan el Bautista (Mt 3:2). Es también el mismo mensaje con que inició Jesús su ministerio (Mr 1:14-15). El evangelio, como mensaje procedente de Dios, no cambia es el mismo siempre (Gá 1:7-8). El evangelio anuncia a los seres humanos la gracia salvadora de Dios. (Ef 2:8-9). El evangelio afirma que Dios se ha acercado y la salvación procede solo de Él (Sal 3:8; Jon 2:9; Hch 4:12; 1Ti 2:5). El evangelio es para la obediencia de la fe (Ro 1:5). El evangelio proclama el poder de Dios para salvación de todo aquel que cree. (Ro 1:16). “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” (1Co 1:18).4. Credencialiales con el poder de Dios (Mt 10:8). “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios.” Fueron enviados con el mismo poder y autoridad de Jesús para hacer sanidades, milagros y echar fuera demonios. Pablo declaró: “Las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros” (2Co 12:12). “de gracia recibisteis, dad de gracia.” El evangelio de la gracia es un regalo de Dios y los que lo reciben sirven voluntariamente en la obra de Dios.5. Confianza en Dios (Mt 10:9-10). “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos, ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento.” Dios provee a través de la iglesia para apoyar a los ministros. Pablo a Timoteo: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1Ti 5:17-18). Es el plan de Dios: “los que anuncian el evangelio,
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1337 - Evangelios. Los doce apóstoles del Cordero. Mt 10:2-4
1337 – Mt 10:2-4 – Los doce apóstoles del Cordero. Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó. El Señor pasó la noche orando y selecciona a doce discípulos que luego llamarán “los doce apóstoles del Cordero”. Mateo usa la palabra “enviado” que significa apóstol (Mt 10:5). El programa que usaría el Señor está resumido en Mr 3:14-15: “para que estuviesen con Él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios”. Fueron seleccionados para estar con Jesús, ser capacitados personalmente por Él, ser enviados a predicar el evangelio de salvación y dar la misma autoridad de Jesús para sanar y echar fuera demonios. Los doce apóstoles aparecen en los evangelios sinópticos y en Hechos 1:13. Son ordenados en tres grupos integrados por cuatro apóstoles donde el primero es el líder. El orden mejor distribuido es dado por Marcos (Mr 3:16-19): G1. Pedro, Jacobo, Juan, Andrés. G2. Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomas. G3. Jacobo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, Judas Iscariote. Los apóstoles van a ser los canales de la teología y la evangelización cristiana y los primeros ejemplos de la vida piadosa y virtuosa que la Iglesia debía seguir. Dios confirmó la autoridad de ellos como verdaderos apóstoles con “señales, prodigios y milagros” y como “sus santos apóstoles” que recibieron, enseñaron, registraron y ejemplificaron el evangelio de Jesucristo (2Co 12:12; Ef 2:20-21; 3:5). Algunas cualidades de los doce apóstoles. Los doce formaban un grupo muy heterogèneo. Diferentes en formación, cultura, oficios, profesión y lugar de origén. Simón (Pedro, Cefas). Era pescador, sin formación académica y casado. Su esposa lo acompañó en el ministerio. La Biblia no registra que tuviera hijos (Mt 8:14; 1Co 9:5). Era el lìder natural de los doce. Es el primero en testificar la deidad de Cristo (Mt 16:16). Recibe la responsabilidad de predicar el evangelio para abrir las puertas del reino de los cielos (Mt 16:19). Es usado por Dios para predicar y dar inicio a la iglesia cristiana judía, samaritana, y gentil (Hch 2:14-41; 8:14-25; 10:34-48). Pedro era preguntón, impulsivo de carácter y aprendió del Señor a amar el prójimo, sujetarse a toda autoridad y pastorear la iglesia, lo cual registra en sus dos cartas (1Pe 1:22-23; 2:13-14; 5:1-4). La ley exigia dos o tres testigos para confirmar un hecho. Pedro es el líder del primer grupo de los doce donde los tres primeros, Pedro, Jacobo y Juan, estaban siempre más cercanos al Señor, no por favoritismo o ser familia, sino porque serían los testigos de la divinidad de Cristo, exigidos por la ley (Jn 1:14; 2Pe 1:16-18). Fue asignado para predicar el evangelio a los judíos (Gá 2:7). Muere crucificado en el 67 d.C. Jacobo y Juan hijos de Zebedeo. La madre de Jacob y Juan era hermana de María. Por lo cual, eran primos de Jesús, a quienes apodó por su carácter, “Boanerges, hijos del trueno”, porque querían eliminar una aldea completa, con fuego del cielo. (Mr 3:17). Jacob es el primer mártir de los apóstoles (Hch 12:1-2). Juan es llamado el apóstol del amor porque entendió y aprendió que sino amamos al prójimo tampoco amamos a Dios (1Jn 4:19-21). Escribió cinco cartas del NT (Juan, 1,2,3Jn, Apocalipsis). Le fueron revelados tres de los trece misterios revelados en el NT. (Ap 1:20; 15:1; 17:5-7). Vivió y enseñó en Éfesos donde muere de vejez. Andrés hermano de Simón Pedro. Pescador. Llevó a Pedro para conocer a Jesús (Jn 1:40-42). Evangelista en Asia menor y Siria. Muere crucificado. Felipe. Pescador. Fue evangelista. Muere crucificado.
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1336 - Evangelios. Los discípulos del Rey. Mt 10:1
1336 – Mt 10:1 – Los discipulos del Rey.Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Con este pasaje de Mateo 10 inicia una nueva division del evangelio de Mateo. La estructura del evangelio de Mateo está agrupada por temas y no de manera cronológica. Esta cuarta division agrupa la selección de los doce seguidores que serán llamados apóstoles y enviados directamente por el Señor al ministerio (Mr 3.13-19; Lc 6:12-13). El Señor les encomienda un ministerio que debian llevar a cabo en varios lugares, dando las instrucciones principales: El destino y la acción para ejecutar el trabajo encomendado (Mt 10:5-8). Indicandoles el modo que recibirán la provision necesaria para cada día (Mt 10:9-15). Continua con las advertencias que el Señor les hace sobre las reacciones que su misión producirá en la gente como oposición, con cierto peligro, pero Dios suplirá para superarlas (Mt 10:16-20). Detalla las advertencias sobre las oposiciones que enfrentarían y que debían hacer (Mt 10:21-23). Luego enseña sobre el precio del discípulado (Mt 10:24-33). Continua enseñando sobre su misión y las consecuencias en el entorno de la nación (Mt 10:34-36). Finaliza con una enseñanza general sobre lo que demanda el compromiso del discípulado (Mt 10:37-11:1). Por el contenido de Mateo 10 algunos lo llaman el segundo sermón de Jesús.Llamado de los doce apóstoles (Mt 10:1). “Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Jesús escogió y llamó a quienes habría de discipular solo después de larga vigilia en oración. Lucas nos dice: “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios” (Lc. 6:12). Esto sucedió solo después que llegó el día en que “llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Lc 6:13). Jesús escogió a los doce porque ellos fueron elegidos por su Padre, fueron el regalo del Padre para el Hijo. Jesús oró más adelante: “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra” (Jn 17:6). Esos fueron hombres muy especiales, no por quiénes eran en sí, sino porque habían sido escogidos de manera soberana por Dios el Padre para ser discípulos del Hijo de Dios. El Señor escogió a doce para que estuviesen con Él, para prepararlos por medio de la enseñanza y enviarlos a predicar. Es importante observar que quien va a ser enviado a una misión especifica por el Señor, debe ser antes llamado por Él para llevarla a cabo. (Jn 15:16; Hch 13:1-3). No es la iglesia quien tiene capacidad de llamar y enviar, es únicamente el Señor de la iglesia quien puede hacerlo porque tiene el derecho y la capacidad para ello. “Dios ha puesto todo bajo la autoridad de Cristo, a quien hizo cabeza de todas las cosas para beneficio de la iglesia. Y la iglesia es el cuerpo de Cristo; Él la completa y la llena, y también es quien da plenitud a todas las cosas en todas partes con su presencia.” (Ef 1:22-23). BNTV. Escogidos para ser preparados y enviados (Mt 10:1; Mr 3:14-15). Marcos resume el programa de manera sencilla: Estarían con Él. Es el mejor modo de aprender las enseñanzas y comprender la Escritura interpretada y aplicada por el Verbo de Dios. Los enviaría a predicar. A proclamar el evangelio del reino que llama al ser humano a volverse arrepentido de sus pecados a Dios. A reconciliarse con Dios que “estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (2Co 5:19). Los capacitaría “les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia”. Para llevar a cabo la misión, Los dotó de autoridad, la misma autoridad
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1335 - Evangelios. La compasión del Rey. Mt 9:36
1335 – Mt 9:36 – La compasión del Rey. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Mateo ha estado preparando el camino para llegar a la selección de los discípulos de Jesús, los doce apóstoles. En Mateo 8-9 se ha demostrado la autoridad divina y las credenciales del Mesías en la enseñanza, la predicación y con el poder sobre las enfermedades, los demonios, los elementos de la naturaleza y finaliza con la autoridad sobre los hombres y el perdón del Rey. Mateo hace un resumen del ministerio público de Jesús diciendo: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” (Mt 9:35) Mateo usa casi las mismas palabras que cuando Jesús inició el ministerio en Mt 4:23. En Mateo 10 Jesús va a seleccionar los discípulos que recibirán de manera personal sus enseñanzas. Por lo cual, Mateo 9:36-38, forma un puente entre el ministerio público de Jesús y el ministerio apartado de las multitudes, las mies, y dedicado a capacitar a los discípulos que los llama obreros para las mies. Hasta este momento Jesús ha hecho toda la actividad del ministerio de enseñar, predicar y sanar y los discípulos han estado solo como oyentes y expectadores, observando y aprendiendo. Mateo ahora en pocos versículos dará los motivos y el método de Jesús para capacitar a los discípulos en el ministerio. Compasión divina de Cristo (Mt 9:36a). “Yal ver las multitudes, tuvo compasión de ellas”. El primer motivo que encontramos es que las multitudes producían en Jesús un sentimiento de amor entrañable, como resultado de la gracia que habita en Él. Jesús al ver las multitudes, el corazón de Cristo lleno de gracia (Jn 1:14), generó un profundo sentimiento de compasión. El verbo que usa Mateo para tuvo compasión, significa: Sentir que las entrañas anhelan, movido en las entrañas, compadecerse, mover a misericordia. “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),” (Ef 2:4-5). Debido a que el Señor es misericordioso, los creyentes que llevan su nombre también debemos ser misericordiosos. Pedro enseña: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1Pe 3:8-9). La condición perdida del hombre (Mt 9:36b). “porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” El siguiente motivo que movió a Jesús a tener fue la condición espiritual de las multitudes, las muchas mies. Jesús las ve como ovejas desamparadas, extenuadas, explotadas, y dispersas porque no tenían un buen pastor. Por eso Jesús afirma: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” (Jn 10:10). La condición espiritual de las ovejas las hacia indefensas expuestas a ser devoradas por las fieras. La imagen es dramática: ovejas extenuadas sin protección y cuidado pastoral. Los pastores de la nación eran los escribas y fariseos que los oprimian con rituales y legalismos, días de reposo, festividades, ayunos y diezmos ridículos (Mt 23:4, 23). Se estaba repitiendo la situación de los tiempos proféticos cuando Dios reprendió a los pastores diciendo: “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.” (Ez 34:2-3). El rebaño de Dios había sido robado y explotado (Ez 34:8). El juicio venidero (Mt 9:37a). “Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha
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Devocional Cristiano Doctrinal
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Francisco Atencio
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