EPISODE · Aug 15, 2015 · 35 MIN
44-Eiji Yoshikawa,Miyamoto Musashi La Saga Completa,Libro Viento (D2)
from Podcast El Anticuario Del Misterio
EIJI YOSHIKAWA, (?? ?? Yoshikawa Eiji, 11 de agosto de 1892 - 7 de septiembre de 1962) fue un novelista histórico japonés, probablemente uno de los mejores y más famosos autores del género. De entre sus más conocidas novelas, muchas son revisiones de obras anteriores. Fue influenciado principalmente por clásicos como Heike Monogatari, Genji Monogatari, Outlaws of the Marsh y El Romance de los Tres Reinos, muchos de los cuales fueron posteriormente narrados por él. Por ejemplo, Yoshikawa tomó el manuscrito del Taiko, de aproximadamente 15 volúmenes, para luego narrarlo en un lenguaje más sencillo y comprensible. Sus otros libros también tienen propósitos similares y, aunque muchas de sus novelas no son originales, creó una gran cantidad de obras y un renovado interés en la historia pasada. Fue premiado con el Cultural Order of Merit en 1960 (el mayor premio para un hombre de letras), el Order of the Sacred Treasure y el Mainichi Art Award justo antes de fallecer de cáncer en 1962. Es reconocido como uno de los mejores novelistas históricos de Japón e incluso del mundo en su totalidad. Nació con el nombre de Hidetsugu Yoshikawa (???? Yoshikawa Hidetsugu) en la prefectura de Kanagawa, en lo que ahora forma parte de Yokohama. A causa del negocio fracasado de su padre, tuvo que abandonar la escuela primaria para trabajar con 11 años. Con 18, tras un grave accidente de trabajo en los muelles de Yokohama que casi le cuesta la vida, se trasladó a Tokio y se convirtió en aprendiz en un taller de lacado. Sobre esta época comenzó a interesarse en el cómic haiku. Se unió a una sociedad de poesía y comenzó a escribir cómic haiku bajo el pseudónimo de Kijiro. En 1914, con Relatos de Enoshima, ganó el primer premio en un concurso de escritura de novelas patrocinado por la editorial Kodansha. Se unió al periódico Maiyu Shinbun en 1921, y en el siguiente año comenzó a publicar sus series, comenzando con La Vida de Shinran. En 1923 se casó con Yasu Azukawa, en el mismo año en que sucedió el Gran Terremoto de Kanto. Su experiencia en el terremoto afianzó su resolución de hacer de la escritura su carrera. En los años siguientes publicó historias en diferentes publicaciones periódicas de Kodansha, que lo reconoció como su autor número uno. Utilizó 19 pseudónimos de escritor antes de adoptar el nombre de Eiji Yoshikawa. La primera vez que usó este nombre fue con la serie Sword Trouble, Woman Trouble. Su nombre se convirtió en una palabra de uso común tras la serialización de Secret Record of Naruto en el Osaka Mainichi Shinbun. Desde entonces, el apetito del público por su estilo de escritura épica era insaciable. A principios de la década de 1930, su estilo se volvió introspectivo, reflejando los crecientes problemas que había en su vida personal. Pero, en 1935, con la serialización de Musashi en el Asahi Shinbun sobre el famoso espadachín Miyamoto Musashi, su estilo se afianzó en el género de la ficción épica histórica. Tras el estallido de la Segunda Guerra Sino-japonesa contra China en 1937, el periódico Asahi Shinbun lo envió al campo de batalla como corresponsal. Durante este tiempo, se divorció de Yasu Akazawa y se casó con Fumiko Ikedo. Durante la guerra continuó escribiendo novelas y recibió algunas influencias de la cultura china. Entre las obras realizadas en este periodo se encuentran Taiko y su narración de El Romance de los Tres Reinos. Al final de la guerra, dejó de escribir y se retiró, estableciéndose en Yoshino (actualmente Oumeshi) a las afueras de Tokio, pero pronto comenzó a escribir de nuevo, en 1947. Sus trabajos de la posguerra incluyen Nuevo Relato del Heike, publicado en el semanario Asahi (1950), y A Private Record of the Pacific War (1958). Una saga épica monumental sobre la vida y andanzas del samurái más famoso de todos los tiempos y, a la vez, un clásico de las letras japonesas que se ha convertido en un auténtico best seller internacional: sólo en Japón lleva vendidos 120 millones de ejemplares. En 1600 tuvo lugar la batalla de Sekigahara, el conflicto final tras varias décadas de guerra civil, en la que Tokugawa Ieyasu se impuso como nuevo shogun de Japón. En medio de la devastación y los miles de muertos recobró la conciencia un muchacho que, con la ingenuidad de la juventud, se había unido a la batalla soñando con llegar a ser samurái. Su regreso a casa, convertido en un fugitivo y acosado como un animal salvaje, marca el principio de una vida entregada al camino de la espada, la vida de un joven que renacería con el nombre de Musashi y cuyas hazañas se hicieron legendarias. La biografía de Miyamoto Musashi, la espada más célebre de la historia de Japón, sirve de base a una de las novelas más apasionantes que han dado las letras japonesas. Un libro de lectura compulsiva en el que brillan con luz propia los mejores recursos de una forma de narrar tan enérgica como eficaz y que permite al lector entender la tradición heroica japonesa. «El equivalente japonés de Lo que el viento se llevó». Edwin O. Reischauer. «Una saga emocionante… Una lectura que conmueve». San Francisco Chronicle. «Vivo, sutil, imaginativo… Rebosante de personajes memorables, muchos de ellos históricos». Publisher'is Weekly. Prólogo Podemos decir sin temor a equivocarnos que este libro viene a ser el equivalente japonés de Lo que el viento se llevó. Escrito por Eiji Yoshikawa (1892-1962), uno de los escritores populares más prolífico y estimado de Japón, es una larga novela histórica que apareció primero serializada, entre 1935 y 1939, en el Asahi Shimbun, el periódico japonés de mayor tirada y más prestigioso. En forma de libro se ha publicado no menos de catorce veces, la más reciente en cuatro volúmenes de las obras completas en 53 tomos editadas por Kodansha. Ha sido llevada al cine unas siete veces, se ha representado numerosas veces en los escenarios y con frecuencia ha sido presentada en seriales televisivos. Miyamoto Musashi fue un personaje histórico, pero gracias a la novela de Yoshikawa tanto él como los demás principales personajes del libro han pasado a formar parte del folclore vivo japonés. El público está tan familiarizado con ellos que a menudo sirven como modelos con los que se compara a alguien, pues son personalidades que todo el mundo conoce. Este hecho proporciona a la novela un interés adicional para el lector extranjero. No sólo ofrece un período de la historia japonesa novelada, sino que también muestra cómo ven los japoneses su pasado y a sí mismos. Pero el lector disfrutará sobre todo de un brioso relato de aventuras protagonizadas por espadachines y una discreta historia de amor, al estilo japonés. Las comparaciones con la novela Shogun, de James Clavell, parecen inevitables, porque hoy, para la mayoría de los occidentales, tanto el libro como la serie de televisión Shogun compiten con las películas de samuráis como su principal fuente de conocimiento sobre el pasado de Japón. Ambas novelas se ocupan del mismo periodo histórico. Shogun, cuya acción tiene lugar en el año 1600, finaliza cuando Toranaga, que corresponde al Tokugawa Ieyasu histórico y pronto va a ser el shogun o dictador militar del país, parte hacia la decisiva batalla de Sekigahara. El relato de Yoshikawa comienza cuando el joven Takezo, que más adelante tomará el nombre de Miyamoto Musashi, yace herido entre los cadáveres del ejército derrotado en ese campo de batalla. Con la única excepción de Blackthorne, el histórico Will Adams, Shogun trata sobre todo de los grandes señores y damas de Japón, que aparecen levemente velados bajo nombres que Clavell ha ideado para ellos. Aunque en Musashi se mencionan muchas grandes figuras históricas con sus nombres verdaderos, el autor se ocupa de una gama más amplia de japoneses, en especial el grupo bastante extenso que vivía en la frontera mal definida entre la aristocracia militar hereditaria y la gente corriente, los campesinos, comerciantes y artesanos. Clavell distorsiona libremente los hechos históricos para que encajen en su relato e inserta una historia de amor a la occidental que no sólo se mofa flagrantemente de la historia, sino que es del todo inimaginable en el Japón de aquella época. Yoshikawa permanece fiel a la historia, o por lo menos a la tradición histórica, y su historia de amor, que es como un tema de fondo a escala menor a lo largo del libro, es auténticamente japonesa. Por supuesto, Yoshikawa ha enriquecido su relato con muchos detalles imaginarios. Hay suficientes coincidencias extrañas e intrépidas proezas para satisfacer a todo amante de los relatos de aventuras, pero el autor se mantiene fiel a los hechos históricos tal como se conocen. No sólo el mismo Musashi sino también muchos de los demás personajes que tienen papeles destacados en el relato son individuos que han existido históricamente. Por ejemplo, Takuan, que actúa como luz orientadora y mentor del joven Musashi, fue un famoso monje zen, calígrafo, pintor, poeta y maestro de la ceremonia del té en aquella época, que llegó a ser el abad más joven del templo Daitokuji de Kyoto, en 1609, y más adelante fundó un monasterio principal en Edo, pero a quien hoy se recuerda más por haber dado su nombre a un popular encurtido japonés. El Miyamoto Musashi histórico, quien pudo haber nacido en 1584 y muerto en 1645, fue un maestro de la esgrima, como su padre, y se hizo famoso porque usaba dos espadas. Era un ardiente cultivador de la autodisciplina como la clave de las artes marciales y escribió una célebre obra sobre esgrima, el «Go rin no sho». Probablemente participó de joven en la batalla de Sekigahara, y sus enfrentamientos con la escuela de esgrima Yoshioka de Kyoto, los monjes guerreros del templo Hozoin de Nara y el afamado espadachín Sasaki Kojiro, todos los cuales ocupan un lugar destacado en esta obra, ocurrieron realmente. El relato de Yoshikawa finaliza en 1612, cuando Musashi era todavía un joven de unos veintiocho años, pero es posible que posteriormente luchara con el bando perdedor en el asedio del castillo de Osaka en 1614 y que en los años 1637 y 1638 participara en la aniquilación del campesinado cristiano de Shimabara en la isla occidental de Kyushu, acontecimiento que señaló la extirpación del cristianismo en Japón durante los dos siglos siguientes y contribuyó al aislamiento de Japón del resto del mundo. Resulta irónico que en 1640 Musashi se hiciera servidor de los señores Hosokawa de Kumamoto, los cuales, cuando eran los señores de Kumamoto, habían sido protectores de su principal rival, Sasaki Kojiro. Los Hosokawa nos hacen volver a Shogun, porque es el Hosokawa mayor, Tadaoki, quien figura de una manera totalmente injustificable como uno de los principales villanos de esa novela, y es la ejemplar esposa cristiana de Tadaoki, Gracia, la que aparece plasmada, sin un ápice de verosimilitud, como Mariko, el gran amor de Blackthorne. La época en que vivió Musashi fue un periodo de gran transición en Japón. Tras un siglo de guerra incesante entre pequeños daimyos, o señores feudales, tres líderes sucesivos habían reunificado finalmente el país por medio de la conquista. Oda Nobunaga había iniciado el proceso pero, antes de completarlo, murió a manos de un vasallo traidor, en 1582. Su general más capacitado, Hideyoshi, que se había elevado desde simple soldado de infantería, completó la unificación del país pero murió en 1598, antes de que pudiera consolidar el dominio de la nación a favor de su heredero. El vasallo más fuerte de Hideyoshi, Tokugawa Ieyasu, un gran daimyo que gobernaba en gran parte del Japón oriental desde su castillo en Edo, la moderna Tokyo, consiguió entonces la supremacía al derrotar a una coalición de daimyos occidentales en Sekigahara. Esto ocurrió en 1600, y tres años después Ieyasu adoptó el título tradicional de shogun, que significaba su dictadura militar sobre todo el territorio, teóricamente en nombre de la antigua pero impotente línea imperial de Kyoto. En 1605, Ieyasu transfirió la posición de shogun a su hijo, Hidetada, pero siguió sujetando él mismo las riendas del poder hasta que hubo destruido a los seguidores del heredero de Hideyoshi en los sitios del castillo de Osaka, que tuvieron lugar en 1614 y 1615. Los tres primeros dirigentes Tokugawa establecieron un control tan firme de Japón que su dominio se prolongó durante más de dos siglos y medio, hasta que finalmente se hundió en 1868, tras los tumultos que siguieron a la reapertura de Japón al contacto con Occidente, una década y media atrás. Los Tokugawa gobernaron por medio de daimyos hereditarios semiautónomos, cuyo número era de unos 265 al final del periodo, y los daimyos, a su vez, controlaban sus feudos por medio de sus servidores samurái hereditarios. La transición desde la guerra constante a una paz estrechamente regulada provocó la aparición de fuertes diferencias de clase entre los samuráis, que tenían el privilegio de llevar dos espadas y tener apellido, y los plebeyos, a los cuales, aunque figuraban entre ellos ricos comerciantes y terratenientes, se les negaba en teoría el derecho a todo tipo de armas y el honor de usar apellidos. Sin embargo, durante los años sobre los que Yoshikawa escribe, esas diferencias de clase aún no estaban nítidamente definidas. Todas las localidades contaban con un remanente de campesinos luchadores, y el país estaba lleno de ronin, o samuráis sin amo, en su mayor parte restos de los ejércitos de daimyos que habían perdido sus dominios tras la batalla de Sekigahara o en guerras anteriores. Fue necesaria una generación, o tal vez dos, antes de que la sociedad quedara totalmente clasificada en las rígidas divisiones de clase del sistema Tokugawa, y entretanto hubo considerables fermento y movilidad sociales. Otra gran transición en los inicios del Japón del siglo XVII fue la naturaleza del liderazgo. Restaurada la paz y con el fin de las grandes guerras, la clase guerrera dominante descubrió que la pericia militar era menos esencial para dominar con éxito que el talento administrativo. La clase samurái inició una lenta transformación: de guerreros con armas de fuego y espadas pasaron a ser burócratas con pincel de escribir y papel. El dominio de sí mismo y la disciplina en una sociedad en paz iban siendo más importantes que la habilidad guerrera. El lector occidental quizá se sorprenda al constatar lo extendida que estaba la alfabetización ya a principios del siglo XVII y las constantes referencias que los japoneses hacían a la historia y la literatura chinas, al modo como los europeos nórdicos de la misma época se referían continuamente a las tradiciones de Grecia y Roma antiguas. Una tercera transición importante en la época de Musashi fue la del armamento. En la segunda mitad del siglo XVI, los mosquetes de mecha, introducidos recientemente por los portugueses, se habían convertido en las armas decisivas en el campo de batalla, pero cuando reinaba la paz en el país los samuráis podían dar la espalda a las desagradables armas de fuego y reanudar su tradicional relación amorosa con la espada. Florecieron las escuelas de esgrima. Sin embargo, como habían disminuido las probabilidades de usar las espadas en combates verdaderos, las habilidades marciales fueron convirtiéndose gradualmente en artes marciales, y éstas recalcaron cada vez más la importancia del dominio de uno mismo y las cualidades de la esgrima para la formación del carácter, más que una eficacia militar que no se había puesto a prueba. El relato que hace Yoshikawa de la época juvenil de Musashi ilustra todos estos cambios que tenían lugar en Japón. Él mismo era un ronin típico de un pueblo de montaña, y sólo llegó a ser un samurái al servicio de un señor en su madurez. Fue el fundador de una escuela de esgrima. Lo más importante de todo es que, gradualmente, se transformó y pasó de ser un luchador instintivo a un hombre que perseguía fanáticamente los objetivos de la autodisciplina similar a la del zen, un completo dominio interior de sí mismo y el sentido de la unión con la naturaleza circundante. Aunque en sus años mozos todavía podían darse justas a muerte, parecidas a los torneos de la Europa medieval, el Musashi que retrata Yoshikawa da un giro consciente a sus artes marciales, las cuales dejan de estar al servicio de la guerra para convertirse en un medio de formación del carácter en tiempo de paz. Las artes marciales, la autodisciplina espiritual y la sensibilidad estética se fundieron en un todo indistinguible. Es posible que esta imagen de Musashi no esté muy lejos de la verdad histórica. Se sabe que Musashi fue un hábil pintor y notable escultor además de espadachín. El Japón de principios del siglo XVII que encarna Musashi ha permanecido muy vivo en la conciencia de los japoneses. El largo y relativamente estático dominio del período Tokugawa preservó gran parte de sus formas y su espíritu, aunque de una manera un tanto convencional, hasta mediados del siglo XIX, no hace mucho más de un siglo. El mismo Yoshikawa era hijo de un ex samurái que, como la mayoría de los miembros de su clase, no logró efectuar con éxito la transición económica a la nueva era. Aunque en el nuevo Japón los samuráis se difuminaron en el anonimato, la mayoría de los nuevos dirigentes procedían de esa clase feudal, y su carácter distintivo fue popularizado por el nuevo sistema educativo obligatorio y llegó a convertirse en el fondo espiritual y la ética de toda la nación japonesa. Las novelas como Musashi y las películas y obras teatrales derivadas de ellas contribuyeron a este proceso. La época de Musashi está tan cercana y es tan real para los modernos japoneses como la guerra de Secesión para los norteamericanos. Así pues, la comparación con Lo que el viento se llevó no es en modo alguno exagerada. La era de los samuráis está aún muy viva en las mentes japonesas. Contrariamente a la imagen de los japoneses actuales como «animales económicos» orientados hacia el grupo, muchos japoneses prefieren verse como Musashis de nuestro tiempo, ardientemente individualistas, de elevados principios, auto disciplinados y con sentido estético. Ambas imágenes tienen cierta validez, e ilustran la complejidad del alma japonesa bajo el exterior en apariencia imperturbable y uniforme. Musashi es muy diferente de las novelas altamente psicológicas y a menudo neuróticas que han sido sostén principal de las traducciones de literatura japonesa moderna. Sin embargo, pertenece de pleno a la gran corriente de la narrativa tradicional y el pensamiento popular japoneses. Su presentación en episodios no obedece sólo a su publicación original como un folletín de periódico, sino que es una técnica preferida que se remonta a los inicios de la narrativa nipona. Su visión idealizada del espadachín noble es un estereotipo del pasado feudal conservado en cientos de otros relatos y películas de samuráis. Su hincapié en el cultivo del dominio de uno mismo y la fuerza interior personal por medio de la austera disciplina similar a la del zen es una característica principal de la personalidad japonesa de hoy, como también lo es el omnipresente amor a la naturaleza y el sentido de proximidad a ella. Musashi no es sólo un gran relato de aventuras, sino que va más allá y nos ofrece un atisbo de la historia japonesa y una visión de la imagen idealizada que tienen de sí mismos los japoneses contemporáneos. Edwin O. R Eischauer[1] Personajes y lugares AGÓN, el lancero a quien Musashi derrota en el templo Hozoin. AKEMI, la hija de Oko AOKI TANZAEMON, un soldado, padre de Jotaro CASA DE YAGYU, una poderosa familia conocida por su estilo de esgrima DAIZO, un ladrón DATE MASAMUNE, un señor acaudalado EDO, la capital del shogunado FUNASHIMA, una isla, lugar de la batalla definitiva entre Musashi y Kojiro GION TOJI, samurái de la escuela Yoshioka y pretendiente de Oko GONNOSUKE, campesino y aspirante a samurái GUDO, un sacerdote Zen HANGAWARA YAJIBEI, un poderoso patrón de Edo HIDEYORI, señor del castillo de Osaka y rival de Ieyasu. HOJO SHINZO, alumno de Obata Kagenori e hijo del señor Hojo Ujikatsu HOJO UJIKATSU, señor de Awa y renombrado estratega militar HON'AMI KOETSU, artesano HON'AMI MYOSHU, la madre de Hon'ami Koetsu HON'IDEN MATAHACHI, amigo de la infancia de Musashi HON'IDEN OSUGI, la madre de Matahachi y enemiga acérrima de Musashi HOSOKAWA TADAOKI, poderoso daimyo dirigente regional HOSOKAWA TADATOSHI, hijo mayor del señor Hosokawa Tadaoki, patrón de Kojiro IKEDA TERUMASA, señor del castillo de Himeji, donde Musashi estudió el arte de la guerra ISHIMODA GEKI, un servidor de Date Masamune IWAMA KAKUBEI, vasallo de la Casa de Hosokawa JOTARO, joven seguidor de Musashi JURO, uno de los matones de Hangawara Yajibei KIMURA SUKEKURO, espadachín de la Casa de Yagyu KOROKU, uno de los matones de Hangawara Yajibei KYOTO, ciudad del sudoeste de Japón, rival de Osaka MIMASAKA, provincia natal de Musashi MIYAMOTO MUSASHI, espadachín de fama creciente NAGAOKA SADO, ayudante de Hosokawa Tadatoshi OBATA KAGENORI, instructor militar del shogun OBATA YOGORO, hijo de Obata Kagenori OKO, una mujer lasciva OMITSU, sobrina de Ono Tadaaki ONO TADAAKI, tutor de artes marciales del shogun OSAKA, ciudad del sudoeste de Japón, rival de Kyoto OTSU, joven enamorada de Musashi SANNOSUKE IORI, muchacho campesino y seguidor de Musashi SASAKI KOJIRO, samurái y principal rival de Musashi, conocido también como Ganryu SEKIGAHARA, batalla en la que Ieyasu derrotó a los ejércitos combinados de los daimyos occidentales para dominar Japón SEÑOR HOJO UJIKATSU, señor de Awa y renombrado estratega militar SEÑOR HOSOKAWA TADAOKI, poderoso daimyo o dirigente regional SHIMMEN OSUGI, la hermana de Musashi SHIMMEN TAKEZO, antiguo nombre de Musashi SHODA KIZAEMON, samurái al servicio de la familia Yagyu TAKUAN SOHO, un monje excéntrico TOKUGAWA HIDETADA, hijo de Tokugawa Ieyasu, a quien sucedió en 1605 TOKUGAWA IEYASU, el shogun, gobernador militar de Japón TOYOTOMI, familia rival de los Tokugawa y gobernantes del castillo de Osaka TSUJIKAZE TEMMA, bandido al que mata Musashi UEDA RYOHEI, samurái de la escuela Yoshioka USHINOSUKE, un muchacho campesino YAGYU HYOGO, nieto de Yagyu Sekishusai YAGYU MUNENORI, hijo de Yagyu Sekishusai y samurai del shogun YAGYU SEKISHUSAI, viejo maestro del estilo Yagyu de esgrima YOSHINO DAYU, una hermosa cortesana YOSHIOKA KEMPO, padre de Yoshioka Seijuro YOSHIOKA SEIJURO, Joven Maestro de la escuela Yoshioka ZUSHINO KOSUKE, artesano de espadas Acción,Aventura,Novela
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