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EPISODE · Aug 3, 2014 · 13 MIN

ARchivo 800

from Podcast Charlas padre Fortea · host Padre Fortea

Nunca se sabrá con certeza por qué Marthe Richard se aventuró entre las brumas del espionaje, con sus peajes sexuales hacia el enemigo y su cuota de deporte de alto riesgo. En la literatura memorialística circularon dos versiones sobre la razón que llevó a la viuda francesa a cruzar a España en 1916 para convertirse en la sombra (y la cama) del agregado naval alemán, Hans von Krohn. En su autobiografía, Mi destino de mujer, traducida al español por Grijalbo en 1975, ella se equipara a la bíblica Judit, que seduce y decapita a Holofornes para vengar la muerte de su marido: “¿Y si después de haber perdido un marido que me colmaba de dicha, resultara que me convertí en espía, odiada por unos, condecorada de la Legión de Honor por otros, porque no habiendo ya nada que me ligara a la vida, he querido dar, más allá de la muerte del ser que amaba, la prueba de mi fidelidad y de mi amor, a través de la venganza?”. Fue, desde luego, su última palabra, ya que en 1982 falleció en París. Su antiguo jefe, el capitán Georges Ladoux, hizo circular una segunda versión, mundana y nada evangélica, sobre la razón que empujó a Marthe en brazos del aparato del espionaje francés: “Ya no tengo ni avión, ni coche, ni marido, ni amante. Me aburro”. Y así fue como, según Ladoux, la viuda se convirtió en junio de 1916 en Alouette, la agente que volaría a España, país agujereado por espías de ambos bandos, para conocer lo más cerca posible los planes del enemigo. En realidad Ladoux sacó más partido a Marthe como icono que como espía. En 1932 escribió un libro sobre ella y, poco después, el guion para la película Marthe Richard au service de la France, dirigida por Raymond Bernard en 1937. En ambos la encumbraba. “Su papel fue potenciado para dar la contrapartida a Mata-Hari, pero muchas cosas que se relatan son exageradas o inventadas”, advierte Eduardo González Calleja, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Carlos III y coautor junto a Paul Aubert del libro Nidos de espías (Alianza) sobre la relación entre Francia y España durante la Primera Guerra Mundial. Marthe Richard, en su etapa de aviadora. Puede que Marthe Richard fabulase su vida y magnificase el alcance de sus servicios a la France, pero incluso en una biografía que estuviese limpia de polvo y paja asombraría la libertad y el coraje que la caracterizaron. Pionera de la aviación, espía, directora de una fábrica en Lunéville, militante de la Resistencia en la Segunda Guerra Mundial y activista política contra la explotación sexual de las mujeres, después de investigar los prostíbulos de París, donde en 1945 descubrió casas que obligaban a las mujeres “a recibir unos 60 clientes que deben despachar en diez horas (...) Lo resisten por poco tiempo. He visto algunas terriblemente deformadas, condenadas a la miseria fisiológica por los años que les quedan de vida”. Marthe Betenfeld había nacido el 15 de abril de 1889 en la región de Lorena, en una familia pobre de la que huiría con apenas 15 años. En el libro Nidos de espías, González Calleja afirma que existe “constancia documental de que ejerció la prostitución en Nancy en 1905, donde contrajo la sífilis”. En su autobiografía, por el contrario, no hay referencias a esta etapa. Richard relata su ruptura con la familia, su paso por un centro religioso para menores conflictivas y su fuga a París, donde conoce al industrial Henry Richer, que se convertirá en su amante. Más que su amante. Richer fue una suerte de pigmalión y un enamorado incondicional que intentó casarse sin que Marthe accediese hasta que el estallido de la Primera Guerra Mundial le ayudó a cambiar de idea. Antes de que el mundo se quebrase en mil pedazos, la pareja practicó un hedonismo ejemplar, con su conveniente dosis de emociones fuertes. Ambos se aficionaron a la aviación y se sacaron el título de pilotos. Henry le regaló a Martha un aeroplano con el que participó en exhibiciones aéreas, a las que no renunció ni después de accidentarse en una de ellas. Tras la movilización del marido en 1914, intentó participar en acciones militares —fundó la Union Patriotique des Aviatrices de Guerre— pero el Gobierno francés no quería mujeres en combate. Cuando el industrial Richer murió en el frente en mayo de 1916, Marthe se alistó al espionaje. Quién sabe si por venganza, por aburrimiento o por un poco de todo. Cartel de la película sobre Marthe Richard. El año de la llegada de Richard, España era un avispero de espías dada su no beligerancia y su estratégica ubicación. La viuda francesa se convierte en amante de, entre otros, Hans Von Krohn, agregado naval alemán, que la ficha como la espía S-32 y le financia un salón de belleza en Madrid —una tapadera de reclutamiento de los alemanes— llamado Au miroir des Alouettes. Como agente doble, Richard canaliza informaciones que le transmitía el capitán Ladoux, descubre un paso secreto por los Pirineos, participa en sabotajes del submarino U-109 en Málaga y en la contaminación de partidas de ganado y cereal argentinos, además de atribuirse inmerecidamente la caída en desgracia de Von Krohn, sancionado a su regreso a Alemania “por imprudencias graves en su servicio”. Nada que cambiase el curso de la Historia aunque, a decir de los especialistas, tuvo más empaque que Mata-Hari, una espía mediocre de quien su propia entrenadora alemana, Elisabeth Schragmüller, no esperaba nada: “No me planteo proporcionarle contactos entre agentes. A mi juicio, hay que dejarla operar sola, y si los acontecimientos se tuercen, librarse de ella lo mejor posible antes de que haya gangrenado nuestra red de espías”, relatan en su libro Eduardo González Calleja y Paul Aubert. La bailarina de danzas javanesas acabó fusilada el 15 de octubre de 1917 en París. “No sabemos si Marthe Richard y Mata-Hari se conocieron, aunque Von Krohn fue un nexo común”, indica González Calleja. “Eran mujeres modernas, que sabían conducir —y pilotar en el caso de Marthe—, de las que se espera que ejerzan la actividad más vieja del mundo para arrebatar secretos. Siento que suene así de machista, pero aquella era una sociedad muy machista. Estoy seguro de que a Von Krohn le gustaba exhibirlas como trofeos”, añade. Aunque sus finales se sitúan en las antípodas —una traicionada por los suyos y otra mitificada hasta el falseamiento—, ambas compartieron cierta manera de ir por la vida. Cuando Marthe Richard miró atrás, disfrutó con el paisaje autobiográfico: “De nada estoy arrepentida. Di comienzo a esta aventurada historia de mi vida sin saber dónde iba. Ahora, a los 84 años, cuando conozco el camino, volvería a empezarlo si tuviera una segunda vida. ¡Sin duda ha muerto gente a causa de la misión que yo había aceptado! Son como los que han caído en el combate, muertos por el enemigo (...) Yo era un soldado a quien sus funciones no permitían llevar un uniforme. Nada más, ni nada menos”.

Nunca se sabrá con certeza por qué Marthe Richard se aventuró entre las brumas del espionaje, con sus peajes sexuales hacia el enemigo y su cuota de deporte de alto riesgo. En la literatura memorialística circularon dos versiones sobre la razón que llevó a la viuda francesa a cruzar a España en 1916 para convertirse en la sombra (y la cama) del agregado naval alemán, Hans von Krohn. En su autobiografía, Mi destino de mujer, traducida al español por Grijalbo en 1975, ella se equipara a la bíblica Judit, que seduce y decapita a Holofornes para vengar la muerte de su marido: “¿Y si después de haber perdido un marido que me colmaba de dicha, resultara que me convertí en espía, odiada por unos, condecorada de la Legión de Honor por otros, porque no habiendo ya nada que me ligara a la vida, he querido dar, más allá de la muerte del ser que amaba, la prueba de mi fidelidad y de mi amor, a través de la venganza?”. Fue, desde luego, su última palabra, ya que en 1982 falleció en París. Su antiguo jefe, el capitán Georges Ladoux, hizo circular una segunda versión, mundana y nada evangélica, sobre la razón que empujó a Marthe en brazos del aparato del espionaje francés: “Ya no tengo ni avión, ni coche, ni marido, ni amante. Me aburro”. Y así fue como, según Ladoux, la viuda se convirtió en junio de 1916 en Alouette, la agente que volaría a España, país agujereado por espías de ambos bandos, para conocer lo más cerca posible los planes del enemigo. En realidad Ladoux sacó más partido a Marthe como icono que como espía. En 1932 escribió un libro sobre ella y, poco después, el guion para la película Marthe Richard au service de la France, dirigida por Raymond Bernard en 1937. En ambos la encumbraba. “Su papel fue potenciado para dar la contrapartida a Mata-Hari, pero muchas cosas que se relatan son exageradas o inventadas”, advierte Eduardo González Calleja, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Carlos III y coautor junto a Paul Aubert del libro Nidos de espías (Alianza) sobre la relación entre Francia y España durante la Primera Guerra Mundial. Marthe Richard, en su etapa de aviadora. Puede que Marthe Richard fabulase su vida y magnificase el alcance de sus servicios a la France, pero incluso en una biografía que estuviese limpia de polvo y paja asombraría la libertad y el coraje que la caracterizaron. Pionera de la aviación, espía, directora de una fábrica en Lunéville, militante de la Resistencia en la Segunda Guerra Mundial y activista política contra la explotación sexual de las mujeres, después de investigar los prostíbulos de París, donde en 1945 descubrió casas que obligaban a las mujeres “a recibir unos 60 clientes que deben despachar en diez horas (...) Lo resisten por poco tiempo. He visto algunas terriblemente deformadas, condenadas a la miseria fisiológica por los años que les quedan de vida”. Marthe Betenfeld había nacido el 15 de abril de 1889 en la región de Lorena, en una familia pobre de la que huiría con apenas 15 años. En el libro Nidos de espías, González Calleja afirma que existe “constancia documental de que ejerció la prostitución en Nancy en 1905, donde contrajo la sífilis”. En su autobiografía, por el contrario, no hay referencias a esta etapa. Richard relata su ruptura con la familia, su paso por un centro religioso para menores conflictivas y su fuga a París, donde conoce al industrial Henry Richer, que se convertirá en su amante. Más que su amante. Richer fue una suerte de pigmalión y un enamorado incondicional que intentó casarse sin que Marthe accediese hasta que el estallido de la Primera Guerra Mundial le ayudó a cambiar de idea. Antes de que el mundo se quebrase en mil pedazos, la pareja practicó un hedonismo ejemplar, con su conveniente dosis de emociones fuertes. Ambos se aficionaron a la aviación y se sacaron el título de pilotos. Henry le regaló a Martha un aeroplano con el que participó en exhibiciones aéreas, a las que no renunció ni después de accidentarse en una de ellas. Tras la movilización del marido en 1914, intentó participar en acciones militares —fundó la Union Patriotique des Aviatrices de Guerre— pero el Gobierno francés no quería mujeres en combate. Cuando el industrial Richer murió en el frente en mayo de 1916, Marthe se alistó al espionaje. Quién sabe si por venganza, por aburrimiento o por un poco de todo. Cartel de la película sobre Marthe Richard. El año de la llegada de Richard, España era un avispero de espías dada su no beligerancia y su estratégica ubicación. La viuda francesa se convierte en amante de, entre otros, Hans Von Krohn, agregado naval alemán, que la ficha como la espía S-32 y le financia un salón de belleza en Madrid —una tapadera de reclutamiento de los alemanes— llamado Au miroir des Alouettes. Como agente doble, Richard canaliza informaciones que le transmitía el capitán Ladoux, descubre un paso secreto por los Pirineos, participa en sabotajes del submarino U-109 en Málaga y en la contaminación de partidas de ganado y cereal argentinos, además de atribuirse inmerecidamente la caída en desgracia de Von Krohn, sancionado a su regreso a Alemania “por imprudencias graves en su servicio”. Nada que cambiase el curso de la Historia aunque, a decir de los especialistas, tuvo más empaque que Mata-Hari, una espía mediocre de quien su propia entrenadora alemana, Elisabeth Schragmüller, no esperaba nada: “No me planteo proporcionarle contactos entre agentes. A mi juicio, hay que dejarla operar sola, y si los acontecimientos se tuercen, librarse de ella lo mejor posible antes de que haya gangrenado nuestra red de espías”, relatan en su libro Eduardo González Calleja y Paul Aubert. La bailarina de danzas javanesas acabó fusilada el 15 de octubre de 1917 en París. “No sabemos si Marthe Richard y Mata-Hari se conocieron, aunque Von Krohn fue un nexo común”, indica González Calleja. “Eran mujeres modernas, que sabían conducir —y pilotar en el caso de Marthe—, de las que se espera que ejerzan la actividad más vieja del mundo para arrebatar secretos. Siento que suene así de machista, pero aquella era una sociedad muy machista. Estoy seguro de que a Von Krohn le gustaba exhibirlas como trofeos”, añade. Aunque sus finales se sitúan en las antípodas —una traicionada por los suyos y otra mitificada hasta el falseamiento—, ambas compartieron cierta manera de ir por la vida. Cuando Marthe Richard miró atrás, disfrutó con el paisaje autobiográfico: “De nada estoy arrepentida. Di comienzo a esta aventurada historia de mi vida sin saber dónde iba. Ahora, a los 84 años, cuando conozco el camino, volvería a empezarlo si tuviera una segunda vida. ¡Sin duda ha muerto gente a causa de la misión que yo había aceptado! Son como los que han caído en el combate, muertos por el enemigo (...) Yo era un soldado a quien sus funciones no permitían llevar un uniforme. Nada más, ni nada menos”.

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That Hoarder: Overcome Compulsive Hoarding That Hoarder Hoarding disorder is stigmatised and people who hoard feel vast amounts of shame. This podcast began life as an audio diary, an anonymous outlet for somebody with this weird condition. That Hoarder speaks about her experiences living with compulsive hoarding, she interviews therapists, academics, researchers, children of hoarders, professional organisers and influencers, and she shares insight and tips for others with the problem. Listened to by people who hoard as well as those who love them and those who work with them, Overcome Compulsive Hoarding with That Hoarder aims to shatter the stigma, share the truth and speak openly and honestly to improve lives. The Small Business Startup School – Business Notes | Financial Literacy | Retail Psychology – For Professionals & Entrepreneurs The Small Business Startup School Inc. Starting or buying a small business? While personal circumstances may vary, business patterns remain timeless. On The Small Business Startup School, we explore strategies, insights, and practical solutions to help entrepreneurs confidently navigate their journey.Hosted by Ola Williams—a retail entrepreneur, fintech founder, and financial coach with over two decades of experience—this podcast marries financial awareness and retail psychology with optimism to deliver actionable takeaways.Join us to learn, grow, and connect as we uncover the keys to business success.Let’s continue to learn together and be encouraged to keep on connecting! DIOSA. Carolina Sanper This podcast is a sacred space created by Carolina Sanper where you connect with your inner wisdom and embody your magnetic feminine power.It is the realization that the mystical realm is where you plant the seeds of your desired reality.It is a portal to your true essence: awareness, presence, and receiving with ease. Welcome home, DIOSA. 🖤 XXX Tech by SOVRYN Dr. Brian Sovryn The crossroads between technology, sensuality, and metaphysics - and the longest running anarchist podcast in the world! Brought to you by Dr. Brian Sovryn.

Frequently Asked Questions

How long is this episode of Podcast Charlas padre Fortea?

This episode is 13 minutes long.

When was this Podcast Charlas padre Fortea episode published?

This episode was published on August 3, 2014.

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Nunca se sabrá con certeza por qué Marthe Richard se aventuró entre las brumas del espionaje, con sus peajes sexuales hacia el enemigo y su cuota de deporte de alto riesgo. En la literatura memorialística circularon dos versiones sobre la razón que...

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