EPISODE · May 29, 2026 · 7 MIN
Comienzan a retransmitir los Enhanced Games o Juegos Mejorados. Un problema para la salud pública.
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
Comienzan a retransmitir los Enhanced Games o Juegos Mejorados. Un problema para la salud pública. María Maruchi Tim Beniyork “Durante décadas, el dopaje fue el gran secreto del deporte.” “Ahora tiene patrocinadores, cámaras y premios millonarios.” “Bienvenidos a los Enhanced Games.” El mayor experimento dopante jamás convertido en espectáculo. Por streaming y a través de media docena de plataformas, miles de espectadores siguieron durante horas la retransmisión de los Enhanced Games o Juegos Mejorados. Una competición delirante. Supuestamente deportiva. Pero ajena a las leyes del deporte, de la salud y de la competición tradicional. 42 competidores. 15 millones de dólares en premios. 250.000 dólares para el ganador de cada prueba. Y un millón extra para quien logre batir un récord del mundo. El dopaje ya no se esconde. Ahora se retransmite en alta definición. De momento, el nadador griego Kristian Gkolomeev ya ha logrado el primero de esos récords. Nadó los 50 metros libres en 20,81 segundos. Siete centésimas más rápido que la plusmarca legal del australiano Cameron McEvoy. Pero hubo letra pequeña. Kristian utilizó un traje de baño de poliuretano. Un modelo prohibido desde hace casi 20 años. Diseñado para mejorar la flotabilidad y cortar el agua como una cuchilla. Fue el único gran titular de esta primera edición. En atletismo, la mejor marca enhanced quedó todavía a 39 centésimas del récord de Usain Bolt en los 100 metros lisos. Aun así, el vencedor se embolsó 250.000 dólares. Por una carrera de menos de diez segundos. En el resto de pruebas hubo saltos fallidos, salidas en falso, errores y atletas que ni siquiera estuvieron a la altura del espectáculo prometido. Pero el verdadero show no estaba en la pista. Estaba en la química. Veamos algunas de las sustancias que consumen estos deportistas. Geles de testosterona. Enantato. Cipionato. Parches de estradiol. Crema de progesterona. Hormona del crecimiento. EPO. Modafinilo. Sales mixtas de anfetamina. Insulina. Y así hasta 37 medicamentos y principios activos distintos. Por mucho menos detuvieron a Eufemiano Fuentes durante la Operación Puerto. Ahora todo eso se presenta como entretenimiento futurista. Como si el laboratorio hubiese sustituido definitivamente al estadio. Estos 42 deportistas. 30 hombres y 12 mujeres. Atletas, nadadores y halterófilos. Se han convertido en las cobayas humanas de un experimento retransmitido al mundo entero. Durante 25 semanas han vivido en un hotel de lujo de Abu Dabi. Sometidos a protocolos farmacológicos extremos. Atiborrándose de sustancias para intentar llevar el cuerpo humano más allá de sus límites naturales. Después serán monitorizados durante cinco años para estudiar la evolución de su salud. No son aficionados cualquiera. Son atletas capaces de rozar récords mundiales. Muchos de ellos sancionados, expulsados o retirados de las competiciones oficiales. Y ahora respaldados por millonarios tecnológicos que quieren reinventar el deporte. Aron D’Souza es la cara visible del proyecto. Lo presenta como un escaparate del transhumanismo. Una filosofía obsesionada con optimizar el cuerpo humano. Con abolir las fronteras entre lo biológico y la máquina. Para ellos, el límite humano no es una frontera ética. Sino un fallo técnico que debe ser corregido. Los Enhanced Games no quieren limpiar el deporte. Quieren rediseñar al ser humano. Sus normas ignoran las regulaciones del Comité Olímpico Internacional y de la Agencia Mundial Antidopaje. Pero muchos especialistas advierten de que esta competición supone un enorme peligro para la salud pública. Porque trivializa el dopaje. Y hace que millones de personas subestimen los riesgos reales de estas sustancias. Ben Johnson dio positivo por anabolizantes en 1988. Aquel escándalo conmocionó al mundo. Hoy parece casi inocente comparado con esto. Aunque prometan premios millonarios, los participantes están poniendo en riesgo su salud. Los anabolizantes aumentan la fuerza y la masa muscular. Y aceleran la recuperación. Pero también pueden provocar que el corazón aumente de tamaño de forma patológica. Reduciendo su capacidad de funcionar correctamente. Y duplicando el riesgo de muerte prematura. La EPO incrementa la cantidad de glóbulos rojos y mejora el transporte de oxígeno. Pero lo hace espesando la sangre. Aumentando el riesgo de sufrir trombos, infartos y problemas cardiovasculares graves. Ninguna de estas sustancias está exenta de efectos secundarios. Ninguna. El verdadero problema de los Juegos Mejorados no son solo las drogas. Sino la imagen que proyectan. La idea de que cualquier límite puede romperse si hay suficiente dinero detrás. Todo por la pasta. A costa de tu cuerpo. De tu salud. Y de tu reputación. Durante décadas, el deporte intentó ocultar el dopaje. Ahora millones de personas lo aplauden en directo. Quizá el verdadero récord que han batido estos juegos… Sea nuestra capacidad para convertir cualquier cosa en espectáculo. Incluso la destrucción del propio cuerpo humano.
Embed this episode
NOW PLAYING
Comienzan a retransmitir los Enhanced Games o Juegos Mejorados. Un problema para la salud pública.
No transcript for this episode yet
Similar Episodes
No similar episodes found.
Similar Podcasts
No similar podcasts found.