EPISODE · Apr 5, 2026 · 9 MIN
Domingo 5 de abril del 2026 Visita Guiada a los Baños de la Reina en Calpe.
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
Domingo 5 de abril del 2026 Visita Guiada a los Baños de la Reina en Calpe. Hoy domingo 5 de abril del 2026 nos hemos apuntado a una visita guiada del ayuntamiento de Calpe. Para conocer la historia de los baños de la reina. Seguidnos en esta apasionante aventura. El yacimiento lo compone una lujosa villa. Y con piscinas artificiales que fueron empleadas como piscifactoría. La villa fue construida a finales del siglo II después de cristo y abandonada a finales del siglo quinto. Aún se aprecian sus antiguas estructuras. Destaca su gran patio central circular. El patio estaba adornado con un gran mosaico con motivos geométricos y vegetales. Como siempre, disponer de un buen sistema de abastecimiento de agua, fue imprescindible. Así que contó con una noria que elevaba el agua desde el subsuelo hasta la zona habitada. Junto al mar, al otro lado del paseo marítimo están las piscifactorías. Algunos historiadores interpretan que contenían peces exóticos de diversas especies para uso y disfrute del rico Patricio, señor de la Villa y el de sus invitados. Ahora, entraremos más en detalle. Bajo la silueta del Peñón d’Ifach, no os podéis perder este singular yacimiento. Un enclave donde la roca, el mar y la ingeniería romana nos recuerdan una historia de hace más de 2.000 años. Hay que distinguir entre tres partes bien diferenciadas: El Vicus Romano, las termas de la Muntayeta y los viveros romanos. El Vicus era la lujosa villa romana. Sólo han podido excavar un 25% de su extensión. Cerca, está el molino Morelló del siglo 19. Los patios y pasillos estuvieron decorados con ricos mármoles y mosaicos. Hasta que llegó una crisis y el lugar quedó abandonado entre los siglos 4 y 5. Los romanos lo reutilizaban todo, así que parte del complejo se transformó en una basílica paleocristiana en el siglo cuarto. Con su propio batisterio y rodeada de lo que se cree que fue una necrópolis. Antes el bautizo era para los adultos y solían sumergir el cuerpo entero o casi. Pero volvamos a su anterior aspecto en la época romana. El conjunto termal de la Muntanyeta nos ofrece un ejemplo de cómo eran las termas y su ingeniería. Vemos restos de las salas de agua fría, la templada y la caliente. Es decir, el frigidarium y los hornos diseñados para calentar las otras salas: el caldarium y la zona templada o tepidarium. Un ingenioso sistema de calefacción que se basó en suelos huecos elevados sobre columnas de ladrillos. Y paredes con cámaras de aire construidas mediante tubos cerámicos. Un eficiente diseño que facilitaba la circulación del calor a lo largo de las estancias. Aunque para todo hacía falta la mano de obra de los esclavos. Las termas fueron mucho más que baños para la higiene, eran espacios de encuentro, negocios y vida social. Ya vemos que no tiene nada que ver con la leyenda local que nos habla de los baños de la reina. Una leyenda que se repite con diferentes versiones en otros baños de Castellón y en la costa. Donde surge la figura de una reina mora que mantenía un romance prohibido con un cristiano. Los furtivos amantes bajaban por los túneles escondidos para bañarse en esas piscinas frente al mar. Por supuesto, no hay pruebas históricas que respalde esta leyenda, pero el nombre de esta historia ha perdurado. Volviendo a la historia real, no se sabe con certeza si llegaron a fabricar el codiciado Garuum romano. Una popular salsa romana, el equivalente a nuestro Ketchup actual. Se obtenía de los restos de pescado: de las vísceras, cabeza o espinas. Lo dejaban fermentar al sol y filtraban el líquido resultante. Se añadía a las carnes, pescados y verduras. Y era como un sustituto de la sal. Aunque se fabricó una versión Premium para los más pudientes y otro Garum para el pueblo. Puro oro líquido gastronómico romano extraído del pescado podrido. El guía vuelve a especular con que también se pudo aprovechar un tinte que salía de unos caracoles marinos: el Murex. De ellos se sacaba el legendario color púrpura de Tiro, uno de los más valiosos de la antigüedad. Un color exclusivo para los emperadores, altos cargos y sacerdotes. Para que todo el entramado funcionase hacía falta disponer de agua dulce. Los romanos excavaron directamente en la roca para establecer una gran noria vertical de unos 8 m de altura. Sirvió para extraer agua del subsuelo, del acuífero litoral. Es un fenómeno natural muy común en zonas costeras. Es donde el agua de lluvia filtrada se acumula sobre el agua salada del mar. Los esclavos la accionaban para conducir el agua dulce a las balsas excavadas en la roca. Del subsuelo a la superficie. El momento clave de nuestra visita es cuando bajamos a ver in situ en qué condiciones trabajaba el esclavo moviendo la noria. Bajo tierra, sin luz y en un espacio reducido en jornadas de 8 a 16 horas. Desde allí, el agua dulce se repartía por las termas y las estancias de la villa. En la visita vemos que se conservan algunas escaleras talladas, galerías, cámaras laterales y bancos de piedra. Todo eso fue necesario para el mantenimiento de la noria. En realidad, la noria era el centro neurálgico del excelente complejo. La que hizo posible la vida en aquel lujoso asentamiento a orillas del mar. Los viveros romanos que hay junto al mar formaban parte de la piscifactoría. Están excavados en la roca de arenisca. Formando un gran depósito rectangular de unos 165 metros cuadrados. Con canales que permitían la circulación del agua y compuertas para controlar el flujo. El pescado fue el recurso esencial de los baños de la reina y se explotó de forma organizada y eficiente con un efectivo sistema de ingeniería romana. Piensan que esta villa estuvo unida a Dianium, la actual Denia, donde floreció la industria marítima de la época. No sabemos nada de la identidad de este rico señor romano ni de su acomodada familia, pero aquella factoría fue de las más importantes en la fabricación de salazón de pescado. En las salazones romanas no se desperdiciaba ninguna parte del pescado. La carne se salaba con las vísceras y se elaboraba el garum, la muria o el Allec. Dicen que tenían propiedades medicinales además de servir como alimento. Las raspas se trituraban y se convertían en harina de pescado que aprovechaban como alimento para los animales domésticos o fertilizante. Más tarde las balsas excavadas en la piedra fueron confundidas como si hubieran sido baños. Pero no, fueron viveros para conservar el pescado, al cual alimentaban con higos. Sin duda, visitar los baños de la reina en Calpe es un magnífico plan para toda la familia. Y más si lográis inscribiros en una de las visitas guiadas que organiza el ayuntamiento. No os lo perdáis.
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