EPISODE · May 15, 2012 · 21 MIN
El pecado, La Justicia y El Juicio
Reflexión: Comenzamos la reflexión de La Liturgia del día de hoy, poniéndonos en El Nombre del Padre, etc. Queridos hermanos y hermanas: El paso a la gloria es consecuencia de la adversidad que padece el hombre, así nos muestran en distintos lados Las Sagradas Escrituras y así nos lo ha prometido El Señor Jesús. Él, en efecto, es prueba de ello con Su gloriosa Resurrección, pues, con ella, el hombre ha sido fiel testigo de lo que nos espera después de la adversidad que padecemos. Él padeció y resucitó, nosotros padecemos y Él nos resucitará; pero ello, en efecto, sucederá en cuanto nos mantengamos unidos a Él, y la unión garantizada hacia Él es con Él Mismo porque se quiso dejar estar en La Santa Eucaristía. Así, el hombre al tomar de Cristo Eucaristía logra la unión mística con el Cuerpo Místico de La Iglesia cuya Cabeza es Cristo, y unidos en esa comunión santa nos anima a perseverar en esa misma santidad hasta el final. Después de que los Apóstoles recibieran cruel tormento porque los apalearon; ellos, dice La Escritura: «Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los otros presos escuchaban»… y luego añade: «Las puertas se abrieron de golpe, y a todos se les soltaron las cadenas»… Es decir, que después de la adversidad, los Apóstoles nos animan a seguir afincados en Dios en la oración con la esperanza de la liberación. De ello dan cuenta las innumerables sanaciones, conversiones y también santificaciones en vida como en el lecho de la muerte misma, pues, quien deja este mundo en oración, afincado en Dios con los santos sacramentos de El óleo de los enfermos y más que nada La Santa Eucaristía. El mismo salmo nos alienta a un recital: «Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. "Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia"… Es el pasaje bíblico utilizado por muchos protestantes, quienes creyendo en única y exclusivamente en lo que dicen Las Sagradas Escrituras, y leyendo cualquiera de los pasajes de Ella, saliendo fuera del contexto, de todo lo que dice el capítulo del pasaje meditado, por éste pasaje: "Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia"… los protestantes piensan que basta la conversión de uno solo de la familia para que todos se conviertan y se salven. Pregunto: Si un miembro de la familia nuclear se convierte y su hermano, padre o madre muere «sin arrepentirse» porque estaba en pecado mortal (era delincuente, asesino, prostituta, narcotraficante, etc.) ¿A caso se habrá salvado? Ciertamente nadie puede decir que si o que no, porque nadie está en el momento del primer juicio para saber la decisión que tomó El Justo Juez, Jesucristo Señor nuestro. Pero bien sabemos que existe un Cielo y un infierno, y por tanto hay un infierno para quienes obraron el mal con gravedad y no se arrepintieron, porque la víctima no puede estar con su asesino sentados ambos en el banquete de La Vida Eterna, si ello nos parece injusto a nosotros que somos humanos ¿Cuánto más le será injusto al Justo Juez? Por tanto querido hermano y hermana, Las Sagradas Escrituras tienen que ser entendidas en todo su contexto, en lo que refiere en todo el Capítulo, y «no solo es», sino, que además debe estar enseñada por El Magisterio de La Iglesia que Cristo ha instituido, pues, en el contexto de La Primera Lectura continúa: «y se bautizó en seguida con todos los suyos»… Es decir, que su familia se salvaría porque inician su vida cristiana con El Bautismo, pero en otro lado dice El Divino Redentor: «El que persevera hasta el final, ése salvará»… además de las condiciones que conlleva esta perseverancia de la cual nos enseña sabiamente La Santa Madre Iglesia. La Santa Madre Iglesia nos ha enseñado con santidad todo lo que El Espíritu Santo de Dios ha ido tejiendo en toda la historia de La Iglesia. Los dogmas, encíclicas, cartas post sinodales, etc. Todo a la luz del Espíritu Santo, pues, luego del Pentecostés La Iglesia de Cristo ha surgido y la tierra se ha visto henchida de La Palabra de Dios que tiene que ser aún llevada hasta los confines del mundo como El Mismo Cristo nos lo ha pedido. Pidamos al Espíritu Santo que siempre nos acompañe en nuestra vida, para que nuestra vida sea una vida de testimonio como lo ha sido con La Iglesia, pues, le dijo a los doce: «Os conviene que me vaya; porque, si Yo no me voy, el Intercesor no vendrá a vosotros; mas si me voy, os lo enviaré» Añade en El Sagrado Evangelio de hoy: «Y cuando Él venga, presentará querella al mundo»… Ya que El Espíritu Santo actuará como el fiscal ante El Justo Juez contra quienes son responsables de delito ¿Qué delito cometí? Preguntarán aquél día: La respuesta: Cada pecado tuyo armaron los clavos de Cristo en La Cruz. ¿Cuáles pecados preguntarás? Respuesta: Todos aquellos que son mandamientos de Dios y de Su Iglesia y que van contrarias a lo que el Demonio te ofrece por nuestras ambiciones y deseos de poseer algo. Ser reycitos sobre alguien o alguna cosa. Que nos postremos ante el Demonio, por medio de la idolatría de alguna persona a quien creamos más que Dios, aunque muchos digan: ¡Yo amo solo a Dios! pero con sus actos de dedicar más tiempo a alguien o a algo: deporte, dinero, juegos de azar, etc. y no recogerse por una hora en La Santa Misa y dejar aquellas apetencias, que si son desordenadas y pasan el límite de lo permisible, ciertamente se está llegando a la gravedad del pecado, lo cual significa desobedecer a Dios, y éste no goza de Dios. La querella que ya hay en el mundo y que se aplicará a quienes vayan dejando este mundo y que también se hará en el juicio final dice El Señor es: «Por resolución de pecado, porque no han creído en Mí» Pues, creer implica admitir como cierto las verdades reveladas por Dios, y estas verdades están en efecto, en Las Sagradas Escrituras que van siendo entendidas por El Magisterio de La Iglesia. Pues La Iglesia es quien nos ha transmitido La Palabra de Dios desde el inicio como Iglesia Primitiva. Por tanto no creer en Dios y en Su Iglesia a pesar de haber sido instruido o no querer dejarse instruir que Jesús Es Dios y que Él nos da la salvación por medio de Su Iglesia que es Sacramento de Salvación, y luego que el hombre no crea, se le tomará como querella, es decir, como acto reprochable por el que se ejercerá ante Dios, por no haber creído en Él, ni en Su Iglesia que es Cuerpo Místico y que teniendo unido indisolublemente a Cristo por Cabeza, hace de que no creer en La Iglesia es no creer en Dios. Entonces esto es «Por resolución de pecado, porque no han creído en Mí» «Por resolución de justicia, porque Yo me voy a mi Padre, y vosotros no me veréis más» Pues La Iglesia a lo largo de la historia con la guía del Espíritu Santo que El Señor, como lo dice El Evangelio de hoy, se la prometió y la entregó. Y es La Iglesia quien desde su inicio ha sabido aprender y enseñar la justicia al mundo; pues, la justicia es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido (CIC 1807) Por tanto, una vez adoctrinado el hombre con el conocimiento real de lo que es la justicia, la conciencia del hombre está apta para ser sometida ante Dios, ya que se le enseñó lo que está bien y lo que está mal y hasta en materia grave que lleva a la condena. Entonces esto es «Por resolución de justicia, porque Yo me voy a mi Padre, y vosotros no me veréis más» Por resolución de juicio, porque el príncipe de este mundo está juzgado. Serán conducidos por el Paráclito al cumplimiento de toda justicia, con lo cual su vida será un reproche constante para el mundo pecador. El Espíritu Santo que enseña la justicia dará contra el espíritu mundano este tremendo testimonio: La Vida del Evangelio de Jesucristo que será un tremendo reproche para el mundo pecador, es decir, que la justicia está anunciada en su plenitud en El Sagrado Evangelio, de Él se despliega todo conocimiento de verdadera justicia basada en la caridad que es El Amor de Dios, y todo este conocimiento del Evangelio explicado por Su Iglesia Católica ha ayudado a enseñar a los hombres para que salgan del pecado, y así, el Demonio ha sido juzgado y sigue siendo juzgado en el comportamiento de toda la vida del hombre. Por ello, dice Mons. Straubinger, el reproche de La Vida de Cristo en Su Evangelio consiste en demostrar que, no obstante las virtudes que suele pregonar el espíritu mundano, tiene como rector al mismo Satanás. Y así quedará también evidenciada, para los hijos de la sabiduría humana, la condenación de la causa de Satanás. 1041 El mensaje del Juicio final llama a la conversión mientras Dios da a los hombres todavía "el tiempo favorable, el tiempo de salvación" (2 Co 6, 2). Inspira el santo temor de Dios. Compromete para la justicia del Reino de Dios. Anuncia la "bienaventurada esperanza" (Tt 2, 13) de la vuelta del Señor que "vendrá para ser glorificado en sus santos y admirado en todos los que hayan creído" (2 Ts 1, 10). 1022 La retribución inmediata después de la muerte de cada uno como consecuencia de sus obras y de su fe. La parábola del pobre Lázaro (cf. Lc 16, 22) y la palabra de Cristo en la Cruz al buen ladrón (cf. Lc 23, 43), así como otros textos del Nuevo Testamento (cf. 2 Co 5,8; Flp 1, 23; Hb 9, 27; 12, 23) hablan de un último destino del alma (cf. Mt 16, 26) que puede ser diferente para unos y para otros. Queridos hermanos y hermanas, que Dios nos bendiga y La Santísima Virgen nos proteja, y que fructifique sobre abundantemente la liturgia de hoy en nuestras vidas. Como siempre los dejo con el mensaje de la importancia de comulgar todos los días o cuanto menos los domingos y fiestas de guardar: El que come Mi Carne y bebe Mi Sangre, tiene Vida Eterna, y Yo lo resucitaré el último día. Dice el Señor (Jn. 6, 54) En El Nombre del Padre, etc.
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El pecado, La Justicia y El Juicio
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