EPISODE · Apr 23, 2012 · 16 MIN
El Sacerdocio por la gracia del Espiritu Santo.
Reflexión: Comenzamos la reflexión de La Liturgia del día de hoy, poniéndonos en El Nombre del Padre, etc. Queridos hermanos y hermanas: La Primera Lectura nos habla sobre Esteban y su nueva vida, la guía del Espíritu Santo que hace todo lo que es necesario para extender El Reino de Dios a través del Sagrado Evangelio. En efecto, Esteban, dice La Escritura: «lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos»… Y en cuanto a la gracia decimos que es referido al Espíritu Santo que da la gracia al hombre para que éste manifieste los dones y virtudes para la obra de Dios. La gracia, efectivamente, se recibe cuando el hombre es absuelto de sus pecados y se ha regenerado ante Dios por medio de La Confesión Sacramental; es así como se manifiesta Esteban, además de estar lleno de poder; que en cuanto al poder, decimos que el poder es la autoridad y la fuerza que se tiene para poder gobernar; así lo manifiesta El Mismo Jesús que dice en un lado: «y el poder del infierno no prevalecerá contra ella. Mat. 16, 18»… es decir, que si el infierno no tiene poder sobre La Iglesia, La Iglesia es la que tiene el poder en la tierra y sobre el infierno, y por ello es que La Iglesia que está figurada en Esteban y que a su vez es parte de La Iglesia, éste Apóstol tiene poder, el poder conferido por Dios. Es El Espíritu Santo Quien se manifiesta en la vida de La Iglesia para que el sacerdocio puesto en los Apóstoles se manifieste grandemente para que se abran los surcos de Vida Eterna que Está en La Palabra de Dios. Así nos refiere san Beda el Venerable, presbítero, sobre los Hechos de los apóstoles: El Espíritu Santo os ha constituido como pastores de la Iglesia de Dios que Él adquirió con la sangre de Su Hijo. Así, pues, por la sangre de nuestro Redentor hemos sido hechos pueblo adquirido, como lo era en otro tiempo el pueblo de Israel, redimido de Egipto por la sangre del cordero… es decir, que por la sangre de Cristo y luego por El Espíritu Santo el sacerdocio regio de Jesucristo se logra en sus elegidos, sus pastores; así se manifiesta éste poder de Dios en Esteban, quien con Espíritu Santo no lograban hacerle frente sus adversarios. Del mismo modo, nosotros que formamos el pueblo adquirido por Dios, por La Sangre de Su Hijo, El Cordero Inmaculado, debemos ser fieles testigos de Cristo, pues, también por el bautismo, alcanzamos el sacerdocio, es el sacerdocio bautismal, y con ello se nos confiere el don de Jesucristo, pues, pasamos también a ser como Él: Sacerdote, Profeta y Rey. Reconocemos, pues, la doctrina del sacerdocio de todos los fieles, como dice la Escritura: Pero vosotros sois "linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido," para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz -I Pedro 2, 9. Un sacerdocio común como lo tenía Israel en el A.T.: "seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel. Exodo 19, 6. Pero, ¿cómo podemos ser todos sacerdotes si Jesús es el Único sacerdote? Todos los bautizados están unidos a Cristo y participan incluso de su sacerdocio. La mayoría de los protestantes creen, como los católicos, en el sacerdocio universal de los fieles en cuanto a que todos los creyentes ofrecen a Dios oraciones y alabanzas unidos a Cristo. Sin embargo la fe católica enseña una realidad más completa sobre el sacerdocio de los fieles: Todos los bautizados somos sacerdotes porque, por la gracia, formamos parte del Cuerpo Místico de Cristo (edificio espiritual). Pues como dice El Apóstol: « ¿Un miembro sufre? Todos los demás sufren con él. ¿Un miembro es enaltecido? Todos los demás participan de su alegría.»… Por tanto, si también dice el Apóstol que Cristo Es La Cabeza de La Iglesia, y también que todos somos miembros de La Iglesia, por tanto, si Cristo Es Sacerdote, Profeta y Rey, nosotros, todos los bautizados también lo somos. Alcanzamos, en efecto, estos dones por herencia que nos ganó Jesucristo que nos hizo coherederos con Él, del reino del Padre, pero además, porque formamos parte de La Iglesia, del Cuerpo Místico de Cristo, compactados en santidad por la gracia que Dios nos da. Y así es que del mismo modo que los primeros sacerdotes de Jesucristo y hasta hoy sus actuales pastores anuncian El Sagrado Evangelio, así también nosotros laicos comunes como cualquier otro estamos llamados a evangelizar, a profetizar, a realizar signos y prodigios, con sabiduría, porque estamos con Dios porque hemos alcanzado el estado de gracia, post reconciliación, y con la gracia y poder, llenos del Espíritu Santo como Esteban, nuestros adversarios no nos hagan frente. Así nos arenga el salmo 118 de hoy: "Dichoso el que camina en la voluntad del Señor." Apártame del camino falso, y dame la gracia de Tu voluntad; escogí el camino verdadero, deseé Tus mandamientos… ¿Cómo no caminar en santidad si se camina en La Voluntad de Dios? Con esta entrega nos hemos sometido libre y voluntariamente a Dios, y él Todopoderoso, nos aparta de los falsos porque estamos bajo el régimen de Su gracia, porque estamos en estado de gracia. Si camino sobre seguro y mis pecados son solo veniales, estoy en buen rumbo, escogí bien, escogí el camino de Dios que Es La Verdad, un camino de Vida Eterna. El cristiano que desea los mandamientos de Dios, acepta amorosamente cumplir lo que se le manda, porque sale desde su interior y anhela con vehemencia lo que le place: Cumplir los mandamientos de Dios. Así como los judíos, hoy podemos preguntarnos: "¿Qué haremos, pues, para hacer las obras de Dios?" Jesús, les respondió y dijo: "La obra de Dios es que creáis en Aquel a quien Él envió"… Hermanos y hermanas: creyendo en Jesús, creemos en su Evangelio, y creyendo El Evangelio, creemos en quienes lo escribieron, quienes a su vez escribieron y ordenaron a muchos más de lo que ya no aparece en El Sagrado Evangelio, pero que, en efecto, es verdad y está conforme a lo que escribieron; pues, así escribieron ellos en el año 70 aprox. inmediatamente después de Cristo en el documento preclaro de la Didajé que significa Enseñanza de Los Doce Apóstoles: «Reunidos cada día del Señor, romped el pan y dad gracias, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro.» cf 1Cor. 11, 29: porque si come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación. El cristiano no solo vive por la fe, sino, por las obras, pero las obras son movidas por la fe; pues, por la fe Los Doce siguieron predicando El Evangelio de Dios. Por tanto, fe y obras son necesarias. Por la fe hagamos todo lo que está bien, todo lo que está en La Verdad, en Jesús, en Dios y haremos lo que hicieron posteriormente Los Doce: Seguir anunciando El Evangelio, respetando lo que ellos dijeron, así obedecieron quienes los seguían, y la obediencia ha permanecido siglos tras siglos hasta nuestros tiempos. Por la obediencia se mantiene la gracia, y por la gracia se mantiene vivo El Sacerdocio Regio de Jesucristo en quienes son verdaderos hijos de Dios, quienes estamos llamados a profetizar hablando El Sagrado Evangelio porque creemos en Jesús, hablemos de Él sin miedo, sin conveniencias personales y egoístas. Trabajemos por las cosas del Cielo teniendo solo como medios a las cosas de la tierra. Queridos hermanos y hermanas, que Dios nos bendiga y La Santísima Virgen nos proteja, y que fructifique sobre abundantemente la liturgia de hoy en nuestras vidas. Como siempre los dejo con el mensaje de la importancia de comulgar todos los días o cuanto menos los domingos y fiestas de guardar: El que come Mi Carne y bebe Mi Sangre, tiene Vida Eterna, y Yo lo resucitaré el último día. Dice el Señor (Jn. 6, 54) En el Nombre del Padre, etc.
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El Sacerdocio por la gracia del Espiritu Santo.
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