EPISODE · Dec 30, 2024 · 13 MIN
Expresso Mental T08 E02 | Meditación sobre el perdón.
from Fernando Romo Ledezma | Hábitos · host Fernando Romo Ledezma
El tema de hoy es Meditación sobre el perdón • Para comenzar, trae a tu mente a una persona con la que tengas un problema. Se trata de alguien que con sólo pensar en ella, ya sientes desagrado. Trata de imaginar todos los detalles sobre ella: su nombre, su apariencia física, su estatura, su vestuario, sus gestos, sus palabras. • Reflexiona: ¿Qué es lo que te molesta tanto de esta persona? ¿Qué fue lo que te dijo o te hizo? ¿Cuál fue tu reacción ante esta situación? ¿Qué alcance tuvo el disgusto? ¿Qué aspectos de tu persona abarcó? • Ahora, imagina que haces un viaje al pasado. Tu destino es el área de maternidad de una clínica o un hospital. Dentro de una de las cunas, está la persona que has recordado al principio de este ejercicio -aquella persona a quien consideras “el enemigo”-, con la diferencia de que él es un bebé. Desnudo. Vulnerable. Dependiente. No puede alimentarse o asearse por sí mismo. En la cuna de al lado, estás tú mismo. Desnudo. Vulnerable. Dependiente. No puedes alimentarte o asearte por ti mismo. En estas circunstancias tan similares, ¿dónde está lo que te molesta de “el enemigo”? ¿Ya es parte de él? ¿Ya nació con eso? Conforme vaya transcurriendo el tiempo, ¿cómo imaginas que esa persona se irá desarrollando? ¿Cómo será el ambiente que le rodee durante sus etapas de crecimiento? ¿Cuándo aprenderá a hacer lo que ahora a ti te molesta? • Analicemos nuestro historial: De manera muy particular y por diferentes medios, tú y la persona a quien consideras “el enemigo”, han ido recibiendo información variada durante todo su crecimiento. Tú y él han sido los receptores de determinados patrones de conducta. Han sido el blanco de muestras distintas de afecto –o de la ausencia de éstas. Todo este conjunto de elementos ha resultado en ciertas reacciones condicionadas, para cada uno de ustedes. Es decir, de manera personal, han adquirido ciertos hábitos individuales de conducta. Consecuentemente, la forma de actuar de “el enemigo”, así como tu forma de reaccionar ante estos actos, son meros accesorios. Es decir, no se encuentran en la naturaleza de ambos. Ninguno de ustedes ha nacido con ellos. Por lo tanto, lo que está chocando, son esos accesorios. • Ahora imagina que, en ese mismo viaje al pasado, ahora tu destino es un parque, o un patio de juegos. En él te encuentras tú, cuando eras niño. Es una infancia feliz, sin preocupaciones. Te da lo mismo si estás limpio o sucio, si ya comiste o aún no. Tú simplemente te diviertes, disfrutando el momento presente. A unos pasos de ti, se encuentra la persona a quien le has colocado la etiqueta de “el enemigo”. Él también es un niño. Se viste, juega y se divierte igual que tú. Visualiza que cada uno de ustedes sostiene un juguete entre sus manos. Puede ser una pelota, un muñeco, cualquier cosa. Estos objetos representan sus “accesorios”. El objeto que “el enemigo” sostiene, representa su manera de actuar o hablar, y el objeto que tú tienes, representa la manera en que tú reaccionas. En este momento, imagina que sueltas tu objeto sobre el suelo, y con una actitud espontánea y muy divertida; destruyes ese objeto. Puede ser con un pisotón, bailando sobre él, lanzándote sobre él, dándole encima con un martillo chillón. Invita a “el enemigo” a que haga lo mismo con su objeto. Observa cómo disfruta cuando lo destruye. De manera simbólica, ustedes dos acaban de eliminar la causa del pleito que has venido cargando (recuerda que lo que choca no son las personas, sino sus accesorios). Acto seguido, imagina que ambos se miran a los ojos, ríen con complicidad y se dan un fuerte abrazo. • Ya has regresado de tu viaje por el tiempo. Piensa: ¿cómo te sientes ahora? ¿Cuál será ahora tu reacción ante lo que tú considerabas como un problema al inicio de este ejercicio? Si quieres darle un sentido altamente práctico a este ejercicio, puedes apoyarte en la siguiente herramienta: Consigue un globo de látex sin inflar. Ese globo representará a la persona que imaginaste al principio del ejercicio. Con plena consciencia, visualiza que cada vez que soplas, le estás enviando bendiciones, sonrisas, abrazos, muestras de afecto, paz mental, buenos deseos, felicidad duradera. Cuando termines de inflarlo, hazle un nudo en el extremo para que el aire permanezca adentro y con un plumón píntale una cara feliz. Guarda el globo en un lugar visible de tu casa. Píntale una cara feliz. Cada vez que veas este objeto, recuerda cómo vas a reaccionar de ahora en adelante cada vez que veas a esta misma persona. Gracias por escuchar este podcast! www.fernandoromoledezma.org
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