EPISODE · Mar 12, 2012 · 29 MIN
"Jesús, no ha sido enviado únicamente a los judíos"
Reflexión: Comenzamos la reflexión de La Liturgia del día de hoy, poniéndonos en El Nombre del Padre, etc. Queridos hermanos y hermanas: La Liturgia del día de hoy nos manifiesta la curación de una enfermedad en La Primera Lectura, la misma que es recordada por El Señor Jesús en El Sagrado Evangelio. Tenemos en cuenta, pues, que en tiempos de Jesús el pueblo Judío había sido asolado por una cantidad enorme de enfermedades: leprosos, ciegos, sordos, paralíticos, etc. y se tenía en cuenta en ese tiempo que el tener una enfermedad sería una consecuencia de un pecado cometido por el mismo enfermo o por los padres de éste. Por tanto, el hecho de que en tiempos de Jesús existan muchas enfermedades y por lo que nos dice El Divino Redentor: "Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra"… es porque los profetas siempre pedían la conversión de sus gobernantes y de su pueblo para que libraran del enojo de Yaveh, ya que nos dice: «cuando estuvo cerrado el cielo» es decir, que El Corazón de Dios estaba cerrado para el pueblo israelita por su alejamiento constante, y sus corazones endurecidos muy pocas veces escuchaban y enardecidos por sus soberbias por la voz de reclamo del profeta acerca de sus injusticias e impiedades, atentaban contra los profetas y a muchos los mataron. Y cuando habla de la viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón y de Naamán, el sirio, y sus respectivas curaciones, es porque al ver Dios la fe que ellos tenían hacia Él, aún siendo extranjeros, ellos, efectivamente, fueron más piadosos y creyentes que el mismo pueblo Judío. Es, pues, por éste motivo que los judíos se enardecen contra Jesús, ya que Él les da a entender a los judíos que son un pueblo de corazón extraviado y que no buscan realmente a Dios, ya que si lo hubiesen hecho, no habría la cantidad frecuente de enfermos que tenía el pueblo de Israel en ése entonces. La enfermedad del cuerpo en los judíos de entonces es exteriorizada de alguna manera por Dios, a manera de castigo divino por la enfermedad del alma. Era, efectivamente, una señal para que el hombre cambie de actitud, así como a la viuda de Sarepta y Naaman el sirio que creyeron en el Dios de Israel, aun siendo ellos mismos extranjeros. Cuanto más hubiese querido Dios sanar a Sus hijos, pero ellos no han cambiado sus corazones. En “ocasiones” Dios puede valerse de una enfermedad o de la pérdida de un ser querido para que el hombre busque a Dios, pues sin la calamidad, el hombre en “ocasiones” vive muy apartado de Dios. Por tanto, si Dios permite una enfermedad o no la cura aún cuando el hombre a las lágrimas lo pida, es porque efectivamente, Dios conocedor del futuro, sabe que el hombre después de sano se perderá y dejará su vida de arrepentimiento y de piedad. Y tengamos en cuenta que Dios no permite una enfermedad o algo parecido en represalia o porque necesita que el hombre se acerque a Él. Si nosotros no rezamos, no vamos a La Santa Misa, y no nos acercamos a Dios, Dios seguirá Siendo Dios; Él no necesita de nosotros para que siga existiendo, nosotros somos los que necesitamos de Dios para salvarnos. Por tanto, el hombre necesita de un cambio de dirección en su caminar para que pueda encontrar la razón de su vida, para qué está puesto en este mundo, que pueda reconocer que si no se acerca a Dios está llevando una vida errada, y ello ciertamente lo va ir arrastrando a una serie de imperfecciones que hagan de él un hombre indigno de la presencia de Dios, porque un pecado va arrastrando a otro. Así como quien no trabaja es porque ha calado en él la ociosidad, y de ella se desprenden los diferentes vicios como el robo y la estafa: porque el que no tiene dinero por trabajo, busca obtenerlo por otros medios fáciles. Así mismo la codicia, porque el hombre al no tener dinero o algo material de necesidad, anhela lo que otro si tiene por su esfuerzo. Lo propio con la gula, pues, el hombre al estar de ocioso busca que hacer algo tal como en la comida y se da en esta al exceso, porque está acostumbrado al exceso del descanso que es la ociosidad; es decir, se excede en estar de flojo y por la costumbre del exceso en lo malo, cuando ejerce otro mal hábito lo vuelve un vicio al excederse en ése mal hábito también. Y así todo vicio tendrá su fuente en la ociosidad, porque el hombre, en efecto se acostumbró al exceso de la pasividad y buscará en todo lo malo también llegar al exceso, pues, está acostumbrado al exceso de lo malo. Del mismo modo, el pueblo judío se apartó del Corazón de Dios y entró en ellos el vicio de muchos hábitos malos, en donde destaca la soberbia, ya que el solo hecho de escuchar la voz de ellos que les anunciara sus perversiones y sus próximos castigos si no cambiaban sus conductas, más aún que era Dios Quien les pedía estos cambios; era para ellos una ofensa, sobre todo a los reyes, quienes no aceptaban sus malos comportamientos que eran a todas luces pecados y ofensas como los maltratos a los pueblos y las adoraciones a otros dioses extranjeros. Era, pues, la soberbia que enceguecía sus corazones y a la vez por sus propias voluntades que no querían aceptar sus errores y el pedido de Dios a través de Sus profetas. Es Cristo Quien más adelante se pronunciará, por aquello que dice: ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!... En éste pasaje nuestro Señor Jesucristo además de clamar lo que ya había ocurrido en la historia del pueblo de Israel que maltrataba a los profetas, manifiesta también de manera tácita que Él Es Dios, pues dice: ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos!... es decir, que Él quiso en más de una oportunidad reunir al pueblo de Israel porque estaba dividido entre quienes respetaban La Ley de Dios y quiénes no. Pero era Él el que quiso reunir al pueblo; es decir, que Él existía ya en ese tiempo y se manifestaba a través de Sus profetas. Ya en otro pasaje El Mismo Cristo dice: Antes que Moisés existiera, Yo Soy, dándose por declarado Él Mismo como Dios, y son innumerables las veces que El Señor Jesús es manifestado como Dios. El pueblo judío, pero más aún sus autoridades eran quienes se enfadaban con los profetas que Dios enviaba, y Cristo que además de Ser Dios, Es Profeta y Rey, como Profeta fue perseguido, porque dice Lc. 13, 34-35: «En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: «Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte»… debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén. Los profetas como Elías y Eliseo son mostrados como sanadores de enfermedades a personajes extranjeros quienes creían en otros dioses, pero por la fe que mostraban a Yahvé y siendo ésta más que la de su propio pueblo, ellos: La viuda de Sarepta y Naamán, el sirio, merecieron el favor de Dios. Y cuando Jesús manifiesta ello, le está diciendo al pueblo judío y sobre todo a sus autoridades que el pueblo judío tiene la cantidad de enfermos a causa de sus perversiones y sus injusticias, pues, el pueblo recibía la opresión de sus autoridades y a la vez enfermedades como castigos que Dios les había mandado por sus extravíos; además que da el mensaje que no solo el pueblo judío es el que debe gozar del favor de Dios, pues, ya se había manifestado así con los extranjeros Sarepta y Naamán. Y por ello El Reino de Dios debe ser instaurado en forma Universal, así mismo nos lo pidió El Señor Jesús antes y después de Su gloriosa Ascensión a Los Cielos cuando dice: serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra». Hch. 1, 8… En cuanto a los males del mundo que hoy nos aquejan, puede estar pasando hoy, que estando alejados de Dios, no es que recibimos castigos como consecuencia de sus alejamientos, sino, que por sus vidas fuera de «la gracia de Dios», no hay protección plena de Dios, porque justamente han apartado a Dios de sus vidas, y si lo has apartado por tu propia voluntad, Él ya no está para darte la sabiduría necesaria para saber tomar mejores decisiones y no caer en infortunios que los lleven a problemas. Además, la gracia permite que Dios pueda apartar los crímenes y maldades de quienes quieren atentar contra nosotros, a través de Sus Ángeles, Santos, nuestra Amadísima Señora y por el poder mismo de Dios, Quien con un simple gesto aniquila toda posibilidad de atentado contra ti. Y cuando aún ocurre un fatal suceso con quien permanece en a gracia de Dios y perseverante en el camino del Señor, es por dos motivos a según: 1. Porque Dios respeta la libre voluntad del hombre, que en este caso es la del malvado, que si va a proceder con alguna maldad, Dios puede neutralizar su maldad, simplemente porque Dios Es Dios y Él lo puede todo y así lo hará, pero esto no puede ser de manera general para con todos, pues, porque de lo contrario no habrían maldades en el mundo y el mundo dejaría de ser el mundo y no habrían delitos, ni guerras, ni nada malo sucedería, por lo que ya no sería el mundo, sino El Paraíso donde no hay maldad; pero no es así, el mundo sigue siendo el mundo y el hombre actúa con inclinación al mal y Dios respetando su libre voluntad, el hombre decide si se condena o se salva, aunque Dios siempre está dando toques de gracia hasta al pecador más empedernido, por aquello que dice: «donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia»… y como Dios no manipula el corazón del hombre para que solo haga el bien, porque de lo contrario sería el hombre un autómata y sin libre voluntad; por el contrario, Dios deja al hombre que tome su propia decisión, y si ella es hacer el daño a su prójimo, éste le rendirá cuentas el día que deje este mundo. 2. Porque Dios en ocasiones así lo quiere: Porque el hombre puede purificar su alma y la de sus hermanos con los dolores que le causaría ciertas injusticias de los impíos. Ya que el hombre al estar asociado a La Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, pues, todos somos parte del Cuerpo Místico de La Iglesia donde Jesucristo Es La Cabeza y nosotros Sus miembros como dice El Apóstol, pues, si La Cabeza que Es Cristo Quien también sufrió, todos debemos sufrir, ya que el sufrimiento de Cristo sirvió para redimir: salvar a todos los hombres, y todos los hombres siendo parte del Cuerpo místico de La Iglesia donde Cristo Es La Cabeza, nosotros sentimos algún dolor que sintió Cristo, como lo fue la traición, las ofensas, los golpes, la emboscada, etc.; así como también de los gozos que Dios nos da, por aquello que dice El Apóstol: «¿Un miembro sufre? Todos los demás sufren con él. ¿Un miembro es enaltecido? Todos los demás participan de su alegría. Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese Cuerpo.» 1 Cor. 12, 26-27. Por tanto, siendo el dolor propósito de redención: A. Dios nos purifica de nuestros pecados pasados: Porque es a través del dolor que Dios nos redime purificando nuestras almas contaminadas aun de nuestros pecados de años pasados hasta en los que hayamos incurrido en días pasados. B. De los pecados que cometeremos después hasta antes que dejemos este mundo. Pues, el hombre pecador está pronto a caer en cualquier momento. O de tener alguna necesidad de gracia sobre alguna debilidad y sea el hombre fortalecido y santificado, viviendo una vida ejemplar cumpliendo más y mejor Los Mandamientos de Dios, para lo cual Dios lo podrá hacer por Su propio poder, pero también por los sacrificios y tribulaciones que pasa el hombre. C. Para darnos mayores gozos en La Vida Eterna: Pues a mayor martirio y penas en este mundo, mayor gozo de santidad en El Cielo, ya que así como La Condena Eterna tiene niveles de sufrimiento, porque un asesino en serie, no puede tener la misma intensidad de condena que quien asesinó a un solo hombre. O así como quien cometió cientos de pecados mortales a comparación de quien haya cometido algunos, pero gravísimos pecados. D. Para ayudar a otros hermanos pecadores u otras gestiones que Dios vea por conveniente: Pues Dios puede por cuenta propia y por Su propia gracia puede mover el corazón del pecador más empedernido, pero también es cierto que la oración de intercesión ayuda a que los malvados se regeneren, y de ello dan cuenta las madres angustiadas que piden a Dios clemencia por sus hijos pecadores, para que encuentren su salvación. O para que Dios determine qué hacer en la vida de los hombres según Su Plan de Salvación. O la gracia de algún suceso de santidad como lo son los milagros que han ocurrido en toda la historia de La Iglesia, donde estos milagros pueden manar solo del poder de Dios, sino, también de la vida penitente de los santos y de las tribulaciones de los hombres que sufren aún viviendo en estado de gracia, que puede ser el mismo santo o cualquier otro hombre que está en estado de gracia y también sufre. Por tanto querido hermano y hermana, Dios nos manda ayudas de diferentes tipos, antes con los profetas, y después de Cristo con todos aquellos que bautizados, ejercen las funciones de Cristo: Sacerdote, Profeta y Rey. Ellos realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo" (LG 31). Ya exhorta El Divino Maestro: Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí. Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia… Es aquí donde El Señor Jesús manifiesta que aún siguiéndolo a Él, estamos llamados a la tribulación a causa de seguirlo. Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a Mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a Mi palabra, también serán fieles a la de ustedes… Dando por sentado que las palabras de Jesús tienen eco en Sus Apóstoles, cuando estos sean fieles a lo que Él les ha revelado, lo que está revelado en Las Sagradas Escrituras y Los Apóstoles eduquen a los cristianos, éstos serán fieles al Magisterio de La Iglesia Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ningún otro realizó, no tendrían pecado. Pero ahora las han visto, y sin embargo, me odian a Mí y a mi Padre, para que se cumpla lo que está escrito en la Ley: Me han odiado sin motivo… Como también odiaron a los profetas del Antiguo Testamento. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo… nos habla claramente de la función de Los Apóstoles después del Pentecostés y que sirve hasta hora a La Iglesia para que el Sucesor de Pedro: El Papa, así como La Jerarquía siga dirigiendo a La Iglesia por el mundo entero hasta el fin de los tiempos, por ello continúa: Él (El Espíritu Santo) me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes… Sigue anunciando al Espíritu Santo como Quien conduce a La Iglesia a través del Papa …Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: “Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes”… continúa la manifestación del auxilio del Espíritu Santo para La Iglesia. Y más adelante: Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre… De aquí que La Sagrada Tradición y La Sagrada Doctrina de La Iglesia es necesaria para guiar a los fieles ...Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo». Hay sufrimientos queridos hermanos, pero tranquilos, Él ha vencido al mundo. Queridos hermanos y hermanas, que Dios nos bendiga y La Santísima Virgen nos proteja, y que fructifique sobreabundantemente la liturgia de hoy en nuestras vidas. Los dejo con el mensaje de la importancia de comulgar todos los días o cuanto menos los domingos y fiestas de guardar: El que come Mi Carne y bebe Mi Sangre, tiene Vida Eterna, y Yo lo resucitaré el último día. Dice el Señor (Jn. 6,54) En el nombre del Padre, etc…
Embed this episode
NOW PLAYING
"Jesús, no ha sido enviado únicamente a los judíos"
No transcript for this episode yet
Similar Episodes
No similar episodes found.