EPISODE · Oct 14, 2024 · 6 MIN
José Raúl Capablanca el niño prodigio y la máquina del ajedrez.
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
José Raúl Capablanca el niño prodigio y la máquina del ajedrez. Se le conoció con el apodo de la máquina de jugar al ajedrez o el Mózart de este juego. Ha sido el único campeón mundial de Cuba y de Latinoamérica en la historia. Para muchos expertos su nombre entraría entre los cinco mejores ajedrecistas de todos los tiempos. José Raúl Capablanca Graupera nació el 19 de noviembre de 1888 en el Castillo del Príncipe, una instalación militar de la Habana Colonial. En su carrera acumuló un total de 302 victorias, 246 tablas y 35 derrotas. Su trayectoria fue reconocida por la Federación Internacional de Ajedrez. Capablanca aprendió a mover las piezas viendo jugar a su padre. Y le venció en 1892, cuando solo tenía cuatro años. La proeza se difundió y le comenzaron a llamar el niño prodigio. Su progenitor le llevó al Club de Ajedrez de la Habana donde se midió y venció a jugadores adultos. Incluyendo a figuras bastante reconocidas. Capablanca ya era campeón de Cuba a los trece años, en 1901. Una de sus victorias más aplaudidas fue contra el titular, el maestro Juan Corzo. Desde ese momento participó en torneos por Europa y Estados Unidos. Capablanca se graduó en el Instituto de Matanzas, viajó a Nueva York a estudiar inglés y terminó ingresando en la carrera de ingeniería química en la Universidad de Columbia. Su pasión por el ajedrez consumía su tiempo de juventud. En 1905, a los 17 años, juega contra el campeón mundial, Emanuel Lasker y lo derrota. Luego le hizo jaque mate al gran maestro norteamericano Frank Marshall. A partir de 1912 se embarcó en una exitosa gira internacional por ciudades como Buenos Aires, Montevideo o San Petersburgo. En 1915, en Nueva York, volvió a superar a Lasker y se ganó el apodo de la máquina de jugar al ajedrez. Y es que en ese torneo, acumuló 10 triunfos y un empate, sin una sola derrota. En 1921 se casó en La Habana con Gloria Simoni y tienen una hija y un hijo. Al poco se divorciaron y el afamado ajedrecista se casó con una princesa rusa. Por aquel entonces publicó la obra titulada: Fundamentos del ajedrez. En 1921 volvió a ganar al campeón del mundo. Terminó el campeonato invicto, sin perder ninguna de las 14 partidas. De hecho, entre 1918 y 1922 había ganado casi todos sus retos. Pero a toda gran estrella le llega un contrincante a su altura. El suyo fue Alexander Alekhine. Ambos tenían dos personalidades diferentes. El cubano tenía el don, un talento natural para este juego, un Mozart del ajedrez. Su oponente fue un riguroso estratega, planificador y más metódico, un Beethoven del tablero. Antes de comenzar el Mundial habían disputado 12 partidas, con un balance de cinco victorias para el cubano y siete empates. La suya fue una de las más famosas rivalidades del ajedrez. El campeonato mundial se celebró en Buenos Aires en 1927. Sus partidas fueron intensas y jugaron 34 partidas. Seis victorias sumó el ruso y tres para Capablanca, el resto fueron 25 tablas. Dicen que hubo otras partidas fuera del campeonato y que en esta ocasión, Capablanca se llevó más triunfos. Pero la derrota del Cubano en 1927 le hizo perder su aura de intocable. No se había preparado lo suficiente ante su concienzudo rival, pero eso no le volvería a pasar. Sin embargo, Alekhine estuvo mucho tiempo intentando evitar una revancha contra ‘la máquina’. En 1931 Capablanca perdió su interés por el ajedrez competitivo. Sólo se dejaba ver por el club de ajedrez de Manhattan para torneos informales o para unas partidas al blitz o ajedrez rápido. El equivalente a una pachanga futbolística. Con todo, jugó un papel decisivo como embajador del ajedrez en todo el mundo. Fue un hombre admirado y querido por el público y su figura ocupó las portadas de los periódicos. Durante décadas, a los nuevos genios o valores del ajedrez se les comparó con Capablanca. Hasta que surgió un tal Bobby Fischer. Otro genio con nombre propio que reescribiría la historia de esta competición. Nuestro protagonista falleció con 53 años, el 8 de marzo de 1942 en Nueva York.
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