EPISODE · Jan 27, 2026 · 5 MIN
La evolución humana lo confirma: El tamaño sí que importa pero hasta cierto límite
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
La evolución humana lo confirma: El tamaño sí que importa pero hasta cierto límite Una nueva investigación viene a confirmar lo que decía el mito: Que el tamaño del órgano masculino sí importa. Al menos, para la evolución. Su tamaño influye tanto en la atracción femenina además de como arma de intimidación psicológica para otros machos rivales. Y sí, las mujeres la prefieren grande y… lo más importante…proporcionada. Pero vayamos por partes. Se trata de un nuevo estudio recién publicado en Plos Biology a cargo de un equipo de investigadores de la Universidad de Australia Occidental. Según sus conclusiones, el tamaño del pene importa tanto a hombres como a mujeres. Durante décadas la cultura popular, la psicología de autoayuda y una gran cantidad de gurús, trataron de desmentirlo. Pero aquí analizaremos el estudio desde la perspectiva de la biología evolutiva. Un campo que no entiende de corrección política ni de paños calientes. Normalmente, la evolución hace que un rasgo físico perdure o se exagere que una razón doble: la atracción sexual y por una cuestión de competición. El caso es que entre los primates, el ser humano es que posee el pene más grande, en relación con su tamaño corporal. Por lo tanto, parece ser que la naturaleza nos dotó de un atributo visible y costoso energéticamente. Al menos, en comparación con nuestros primos evolutivos, los chimpancés o los gorilas. Durante el estudio, reclutaron a más de 600 hombres y 200 mujeres. Les mostraron figuras masculinas tridimensionales variando tres factores: la altura, la forma del torso y el tamaño del pene flácido. El resultado fue concluyente. Las mujeres prefirieron, sin dudarlo, a los varones con mayor estatura, un torso en forma de ‘v’ y…con aquello más grande. Sin embargo, tampoco lo prefieren ‘tan, tan grande…’ No vale cualquier tamaño. De hecho, a partir de ciertas dimensiones, la atracción empezaba a disminuir. En general, la preferencia se queda en un tamaño superior al promedio. Pero sin saturar. Ahora veamos un poco la historia de la evolución de este rasgo tan nombrado. El pene no evolucionó únicamente como una herramienta de seducción. También lo hizo como una señal de advertencia para los machos rivales. En el citado estudio, los propios varones participantes reconocieron que las imágenes con ‘aquello más grande’ les resultaban más ‘amenazantes’. Tanto en una hipotética pelea física como en la competencia por lograr una pareja. Algo parecido ocurre en el reino animal con la cornamenta de los ciervos o la longitud de los colmillos de los elefantes. En resumen, que la evolución favoreció el crecimiento de un pene más prominente para gustar a su pareja y para asustar a otros rivales. Y tiene su lógica biológica como mecanismo primitivo. Detrás de una gran estatura y un pene grande, hay más niveles de testosterona. Y esto significaba una mayor capacidad de lucha. Pero antes de sacar la regla del cajón para medírtela, hagamos una cura de humildad biológica. Si ampliamos el foco al resto del reino animal, nuestra gran proporción del pene pierde fuelle. El de la ballena azul, por ejemplo, puede alcanzar los 3 metros de longitud y llegar a un diámetro de 30 centímetros. En términos absolutos, nos chafa la manguera. Y si lo vemos en términos relativos, en porcentaje respecto al tamaño del cuerpo, el ser humano queda aún peor parado. El percebe exhibe un pene que puede medir hasta 8 veces la longitud de su propio cuerpo. Si un humano tuviera esa proporción, no podría con su propio miembro. Ni liándolo como una manguera. Ya que estaríamos hablando de un pene de 14 metros de largo. Otro ejemplo descomunal es el del pato del lago argentino. Un ave que posee un pene en forma de sacacorchos. Cuando lo desenrolla, aquello es tan largo como su propio cuerpo, un pibe de unos 40 cm. En síntesis, que la anatomía es el resultado de millones de años de presiones selectivas invisibles. Y la selección sexual y la competencia intrasexual, la lucha entre machos, han influido en el tamaño. A pesar de que hoy luzcamos trajes caros, móviles y deportivos de alta gama, el cerebro sigue juzgándonos con patrones primitivos. Los que usábamos en las cavernas cuando íbamos en taparrabos. Y la vida sigue igual… Cada centímetro cuenta…pero sin pasarse… Todo…dentro de una proporción.
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