EPISODE · Mar 30, 2026 · 5 MIN
Llegan los precios dinámicos o personalizados a las grandes cadenas
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
Llegan los precios dinámicos o personalizados a las grandes cadenas Con Pilar Folgado María Maruchi & Tim Beniyork Los precios dinámicos son los que cambian constantemente según la demanda. Ya existen desde hace tiempo en aerolíneas, reservas de hoteles o en plataformas de transporte. Ahora, esta dinámica se va a instalar en muchos supermercados y tiendas físicas. Más que precios ‘dinámicos’ ahora serán ‘personalizados’. Pagarás por tu compra, según los datos que tengan de ti. Veamos cómo lo piensan implementar. Las típicas etiquetas con el precio están siendo sustituidas por una pantallita de tinta electrónica. Forma parte de todo un arsenal de trucos de precios, que el comercio digital lleva años perfeccionando. Es decir, que el precio varía según quién compra, dónde, cuándo y en qué circunstancias. En 1874 un comerciante de Filadelfia llamado John Wanamaker tuvo una idea que fijó la relación entre el comprador y el vendedor. Puso una etiqueta con el precio de cada producto de su tienda. A todos les cobraría lo mismo. Lo hizo para acabar con el regateo. El precio fijo fue un pacto social entre el que compra y el que vende. Un pacto que llevaba 160 años funcionando. Sin embargo, ahora podría empezar una nueva transformación masiva en el sistema de los precios. Walmart ya ha equipado sus 2.300 tiendas en Estados Unidos con etiquetas electrónicas. En el Reino Unido, Morrisons instalará 10 millones de estas etiquetas digitales en sus 497 supermercados. Y Carrefour anunció una alianza con la empresa Vision Group para hacer lo mismo en todos sus establecimientos. Esto significará millones de pantallas inteligentes conectadas a la nube, cámaras de inteligencia artificial monitorizando los lineales o raíles bluetooth para geolocalizar productos. Y el estudio de ‘potenciales’ clientes dentro de cada tienda. La principal empresa que está detrás de estas etiquetas digitales es Vusion Group. Ya ha vendido más de 350 millones de estas unidades a 350 cadenas en más de 60 países. Eroski también probará con estas etiquetas dinámicas en sus supermercados. Mercadona las está poniendo en Valencia y Consum también piensa colocarlas. Donde antes veíamos la típica etiquetita de papel pegada con celo, a partir de ahora habrá una pantalla de tinta electrónica. Y cambiará el precio hasta seis veces por minuto. Los responsables aseguran que es para ahorrar costes, reducir errores humanos y bajar el precio de lo que va a caducar. Es cierto que hay un estudio de la Universidad de California en San Diego. Que demuestra que la reducción dinámica de precios en productos próximos a caducar. Puede reducir el desperdicio alimentario en un 21 por ciento. En general, van a usar diversas estrategias para subir los precios. En función del clima, de la hora del día, de la demanda de ese producto, de su nivel de ventas… Incluso, pueden subir un precio dependiendo del nivel socioeconómico que tenga un barrio. Por supuesto, un algoritmo puede analizar tu historial de compras, tu localización, código postal, las horas a las que compras y tu tiempo de permanencia en el comercio. El precio dinámico cambia según la hora, la demanda, la estación o el stock. Por ejemplo, suben los paraguas cuando llueve o baja el turrón en enero. En el fondo, sigue siendo el viejo mecanismo de oferta y demanda, acelerado por la tecnología. El precio personalizado es algo más. El algoritmo te analiza. Sabe tu historial de compras, localización, código postal, los productos que te sueles llevar… Para ello hará falta instalar la app del supermercado. Lo más común es que te envíen descuentos y ofertas cuando escaneas un producto o pasas por un determinado lineal, conectado a bluetooth. Unas ofertas personalizadas que el resto de clientes no puede ver. Otras estrategias consisten en ver tu tarjeta de fidelización y aplicar los descuentos que tengas acumulados. Kroger es la mayor cadena de supermercados estadounidense, con cerca de 3.000 tiendas. Y ha dado un paso más lejos. Ha instalado el sistema ‘Edge’. Estanterías digitales con cámaras de reconocimiento facial. Al instante, detectan la edad, el sexo y los datos del cliente y lo cruzan con su información. Al final, cada vez que pasemos la tarjeta o la app de fidelización por caja, para acumular puntos, le regalaremos nuestros datos de consumo a la compañía. El precio ya no estará en la etiqueta, sino en nosotros. Antes elegíamos qué comprar, ahora el sistema decide cuánto estás dispuesto a pagar.
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