EPISODE · Oct 9, 2024 · 4 MIN
Los resucitadores. Traficantes y ladrones de cadáveres para las disecciones de los estudiantes de medicina.
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
Los resucitadores. Traficantes y ladrones de cadáveres para las disecciones de los estudiantes de medicina. • En el año 1849 el claustro de la Facultad de medicina de Ohio aprobó una tajante norma. • Los alumnos que divulguen los secretos de la sala de disección perderán el derecho de acceder a ella. • Advertencias similares se propagaron por la mayoría de las facultades de medicina en Estados Unidos del siglo 19. • Pero…¿Por qué tanto secretismo? • El número de facultades de medicina había aumentado. • Los profesores de anatomía se movían en los límites de la ley para conseguir cuerpos humanos muertos. • Imprescindibles para practicar las disecciones. • Ante la escasez de cadáveres, se solía recurrir a los resucitadores. • Los que robaban cuerpos recién enterrados. • A los estudiantes se les podía escapar la fuente o la identidad de los cuerpos con los que practicaban. • De ahí la necesidad de hacer que mantuvieran la boca cerrada. • Lo que pasaba en la sala de disección se quedaba en la sala de disección. • Hubo casos macabros con el fin de conseguir cuerpos para la ciencia. • William Burke y William Hare estrangularon a 16 personas para vender sus cuerpos a un reconocido profesor de anatomía escocés. • De hecho, el apellido Burke ha pasado a la posteridad con el significado de su terrible acto. • En inglés ‘Burke’ nombra la acción de matar a alguien para traficar con su cuerpo. • Este negocio exigía que los cuerpos estuvieran lo más frescos posible. • Los cadáveres se transportaron en barriles con serrín y alcohol desde los cementerios. • En este negocio llegaron a participar algunos estudiantes de anatomía para poder financiarse sus estudios. • Cada cuerpo se llegó a cotizar en torno a los 15 dólares. • Una anécdota macabra fue la que vivió uno de ellos, John Harrison, estudiante de Medicina de la facultad de Ohio. • En 1878 se dio cuenta de que el cadáver con el que iba a aprender era el de su padre. • Él mismo lo había enterrado unos días antes. • La disección de cadáveres era una práctica transgresora en los márgenes de los límites sociales, legales y morales. • Al mismo tiempo, se percibía como un rito en la formación del médico. • Era una verdadera prueba de fuego para su vocación y una forma de demostrarlo en grupo. • Muchos se fotografiaron en la sala junto a los cuerpos sin vida. • Hasta el siglo 18, las disecciones las hacía un experto y los alumnos observaban al maestro. • En el siglo 19 los estudiantes ya podían examinar los cuerpos. • Hasta el mismísimo portero o bedel de la sala se convertía en cómplice forzoso de los secretos de ese instante. • La mayoría de los cadáveres se correspondieron con afroamericanos. • En Filadelfia, en 1882, se publicó la noticia de que se había desarmado a una banda de saqueadores de tumbas. • Llevaba operando durante más de una década. • A medida que las mujeres se fueron incorporando a la universidad, también participaron en este rito. • El humor negro de ciertos estudiantes hizo que se enviasen sus fotos con los cadáveres durante la navidad o la Pascua. • Como una tarjeta de felicitación. • No faltaron frases del estilo: Vivió por los otros y murió para nosotros. • Su pérdida es nuestra ganancia. • O descanse en piezas. • A partir de los años 70 se empezó a perseguir estas prácticas porque deshumanizaban la medicina. • Menos mal que los tiempos han cambiado.
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