EPISODE · Jun 14, 2025 · 5 MIN
Mike Oldfield compuso Tubular Bells en la mansión de Richard Braxon con 18 años y tocando 20 instrumentos.
from PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
Mike Oldfield compuso Tubular Bells en la mansión de Richard Braxon con 18 años y tocando 20 instrumentos. La banda sonora de El Exorcista. — En mil novecientos setenta y tres apareció un disco que cambió para siempre el rumbo del pop y la música experimental. . Se titulaba *Tubular Bells*, y aunque nadie lo esperaba, rompió esquemas con una estructura clásica de dos movimientos de veintidós minutos. . Su autor, Mike Oldfield, tenía apenas diecinueve años cuando lo compuso casi en solitario. . Lo grabó en *The Manor*, una antigua mansión inglesa convertida en estudio por un joven Richard Branson. — El disco arranca con un piano hipnótico, cíclico, que actúa como una puerta que se abre lentamente hacia lo desconocido. . Poco a poco, se suman guitarras, mandolinas, glockenspiel… hasta que, al final, suenan las campanas tubulares. . Ese crescendo envolvente es un viaje que no se parece a nada anterior: una ceremonia sonora, casi un hechizo. . Oldfield tocó más de veinte instrumentos; su entrega fue total, obsesiva, casi ritual. — La segunda parte es menos contenida, más libre, incluso algo desquiciada. . Un día, desesperado y sin ideas, se bebió medio litro de whisky Jameson. . Al día siguiente, despertó con una claridad súbita y volvió al estudio como si algo lo poseyera. . El disco termina con una pieza folk desenfrenada, una danza marina que parece salida del siglo XVIII. — Y aquí empieza lo extraño. . En *The Manor* se escuchaban ruidos inexplicables: pasos, susurros, ecos sin una fuente visible. . Algunos hablaban de fantasmas, otros de imaginaciones nocturnas. . Pero esa atmósfera, entre gótica y eléctrica, acabó impregnando el alma del disco. — Años después, el director William Friedkin escuchó ese primer tema y no dudó. . Lo eligió para una de las películas más perturbadoras de la historia: *El Exorcista*. . Esa decisión convirtió *Tubular Bells* en un icono del terror contemporáneo. . Las ventas se dispararon. Hoy suma más de veinte millones de copias vendidas. — Desde entonces, el disco no ha dejado de resonar en las sombras. . Hay quien dice que no es sólo música, sino una invocación disfrazada. . Un piano que abre portales, unas campanas que despiertan algo más que recuerdos. . Tal vez *Tubular Bells* no sea una obra, sino un encantamiento grabado en vinilo. — Mike Oldfield era un joven reservado, solitario y con una fijación casi obsesiva por la música. . Apenas hablaba con nadie. . Su mundo era un magnetofón y una habitación donde grababa fragmentos sonoros a cualquier hora. — Era 1972 y Mike, con diecinueve años, iba de discográfica en discográfica con su cinta. . Lo miraban como a un loco. . Pero él insistía, convencido de su idea. . Había aprendido todos los estilos musicales trabajando como músico de sesión. . Un artista jamaicano, Arthur Louis, lo conectó con alguien inesperado: un joven Richard Branson. . Branson tenía una mansión en el campo convertida en estudio de grabación. — Mike se presentó allí sin avisar. . Llevaba su cinta bajo el brazo. . Tom Newman, el productor, quedó fascinado por aquellas piezas. . Eran fragmentos caóticos pero llenos de belleza. . Cuando Branson escuchó la grabación, pidió añadir voces. . Oldfield se enfureció como nunca. . Se fue al pub con Newman y, tras varias Guinness, improvisaron gruñidos cavernícolas. . Una burla. Un gesto de rebeldía. — Nadie creía en *Tubular Bells*. . Ni siquiera en Virgin. . Pensaban vender cuatro mil copias. . Pero John Peel, de la BBC, lo pinchó entero en su programa. . Entonces ocurrió algo inesperado: el disco llegó a oídos de William Friedkin, director de *El exorcista*. . Buscaba una música que helara la sangre. . Cuando escuchó *Tubular Bells*, supo que había encontrado el tono perfecto. — A partir de ahí, todo cambió. . El tema principal del disco se convirtió en sinónimo de terror. . En Estados Unidos fue un fenómeno. . En el Reino Unido, estuvo más de 270 semanas en las listas. . Virgin mintió sobre las ventas y ocultó beneficios. . Oldfield, al parecer, no le dio demasiada importancia. . Siguió grabando discos. . Veintinueve en total, con éxitos como *Moonlight Shadow* o *Ommadawn*. — Se retiró a las Bahamas y, durante años, no supimos nada de él. *Tubular Bells* no es solo un disco. . Es un milagro improbable. . Un susurro extraño que emergió de la mente atormentada de un genio. . Y cambió para siempre la forma en que escuchamos el terror y el misterio.
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