EPISODE · Sep 19, 2019 · 46 MIN
Oscuro y profundo en el Recio, Bolcheviques en Líbano, Tolima.
Por: Radicales Libres y Radio Salmón “Radicales Libres” ha decidido realizar un especial de 45 minutos, dedicado a nuestro compañero del colectivo “radicales libres”, Leandro Murillo Moreno, un joven nacido en el Municipio de Líbano en el Norte del Departamento del Tolima, y un prometedor cineasta, quien en su tesis de grado ha realizado el cortometraje “Oscuro profundo del Recio”, basado en un hecho histórico ocurrido en el año 1929 en la población del Líbano, Departamento del Tolima, donde se produjo el primer levantamiento armado en américa latina a nombre del socialismo. Le agradecemos al cantautor Libanense Hernando Morales Álvarez, quien recrea este especial con algunos de sus inéditos temas, agradecemos también a la que fuera la emisora comunitaria café, 93.5 FM de Líbano, a los compañeros y compañeras de “Alternativa Latinoamericana” en Canada, y desde luego, a nuestros compañeras y compañeros de “Radicales Libres”, los que han sido y los que ya no son, entre muchos otros. Líbano es un municipio colombiano situado en el norte del departamento del Tolima, por el occidente limita, entre otros, con el Municipio de Murillo que a su vez limita con el Departamento de Caldas y que da entrada al Volcán Nevado del Ruiz, antiguo camino a Antioquia. Tribus Panches, Pantagoras, Marquetones y Bledos, de la gran familia Pijao, al parecer fueron los primeros pobladores, seguramente soportando la colonización española. A mediados del siglo XIX llegaron a estas tierras colonos provenientes del Departamento de Antioquia, en lo que se dio en llamar “la colonización Antioqueña”, extendiéndose por áreas geográficas actuales como Caldas, Risaralda, Quindio, parte del Tolima y Valle del Cauca. Estos nuevos colonizadores trajeron consigo su cultura, la minería y el cultivo del café. Se dice que una de estas caravanas encabezada por Isidro Parra encontraron un valle sembrado de Cedros y unos pocos bohíos construidos desde 1850, adjudicándose su fundación en virtud del decreto del 23 de abril de 1949, bajo el nombre de Líbano. Uno de Quien les habla en el programa radial, también oriundo del Líbano recuerda en la niñez, la existencia de dos cementerios, el uno católico y el otro Laico. Si la memoria no falla, comenzando los años 70, trató de levantarse un movimiento en defensa del cementerio Laico, por cuanto seria destruido, para dar origen a lo que se llama desarrollo pavimentando la carretera del entonces prospero Municipio de Armero a Líbano y de lo que en el Líbano hoy se conoce como barrio el Cedral. Finalmente, la estupidez de los gobernantes venció y el Cementerio Laico, testigo mudo de la historia libanense fue borrada de tajo. En dicho Cementerio se mantenía la historia de la familia Parra, entre otros, muchos de ellos teósofos, masones y Laicos por excelencia. Asistí a dos o tres reuniones de los convocantes por la defensa del Laico, a donde funcionaba por la época la incipiente aun, biblioteca municipal, ahora oficinas de la empresa de servicios públicos, y allí pude escuchar que en épocas pasadas los teósofos tenían organizado el municipio, casi que cuadra por cuadra, en donde se estudiaba, entre otros, el manual de la filosofía del ser del Alemán Frédéric Herrenschneider, que había sido traducido por Isidro Parra. El libanense, investigador, escritor y profesor universitario Alexander Martínez Rivillas, en su artículo titulado “Los “Bolcheviques del Líbano”: a propósito de la cinta “Oscuro profundo del Recio” de Leandro Murillo Moreno” dice en uno de sus apartes que “una organización campesina y de artesanos de los años 1920 fue capaz de ejecutar un plan insurreccional para implantar una idea de “comunismo” en El Líbano, Tolima, Colombia, ocurrido en esta población del Norte del departamento del Tolima por el año 1929. Agrega, además, que “el hecho no tuvo antecedentes en América Latina. No se sabe nada en detalle respecto a las condiciones previas del levantamiento, como tampoco del destino de la mayoría de los líderes del movimiento, y de otros fervientes seguidores que, a la sombra, los apoyaron con recursos o panfletos”. https://elsalmonurbano.blogspot.com/2019/08/los-bolcheviques-del-libano-proposito.html?fbclid=IwAR2HvJiGtLVMMPe73eo28uJBXgeFKfAIghk3nf5f9v6vNhYxBL8wJGeEfs0 El levantamiento armado en el Líbano Tolima, con duración de tres días, tuvo épicas batallas como la narrada por el libanense profesor, escritor e investigador Gonzalo Sánchez Gómez, escritor del libro “los Bolcheviques del Líbano”, según lo narra: “El combate tuvo lugar el día 31 a las 4 de la tarde, a pocos kilómetros de la ciudad, en el sitio denominado La Pradera, en inmediaciones del Río Recio, con derrota para los revolucionarios. En él fue herido, entre otros, el Capitán Sáenz, con la esquirla de una bomba, y el cabo Vidales fue muerto de un disparo de fusil. El héroe de los revolucionarios fue Higinio Forero quien para cubrir la retirada de sus compañeros lanzó una bomba que debía volar el puente del río, la cual no cumplió con su cometido. Entonces Higinio, que conocía el oficio, puesto que era reservista del ejército, se atrincheró solo al otro lado del puente y con una carabina resistió a los adversarios hasta cuando una bala lo inmovilizó; el Capitán Sáenz lo remató a culata. No hay un solo militante, de cualquiera de los contornos del Municipio, que olvide ese episodio, testimonio, de valor y de abnegación revolucionaria”, acota Gonzalo Sánchez. La ideología revolucionaria prendió en las gentes, específicamente en jornaleros y artesanos, cuyo antecedente atizador de la hoguera fue la crisis del año 26 que afectó seriamente los precios del café por la situación de la bolsa de New York llevando a que los salarios bajaran mientras se aumentaron desde la legalidad las horas de trabajo, a lo que se sumó la crisis económica mundial de 1929. El Líbano llego a ser por aquella época, el tercer municipio productor de café de Colombia y contaba con la presencia de alemanes y norteamericanos que comercializaban el grano y las grandes haciendas pertenecían a grandes terratenientes, donde se disponía de la mejor tecnología importada para procesar el café. Fue un 29 de julio del año 1929 en el que un grupo de zapateros y de campesinos liderados por Pedro Narváez, Higinio Forero, Faustino Arango, Segundo Piraquive y una mujer llamada la Rubita, entre otros, quienes desde las montañas del Líbano Tolima, protagonizaron el primer levantamiento armado en Latinoamérica, a nombre del socialismo. Una carta de fecha 5 de septiembre de 1927, dirigida por el zapatero Pedro Narváez como invitación al corregimiento de Santa Teresa, se leía: “Esta ciudad está próxima a ser visitada por la señorita María Cano, la virgen roja del proletariado colombiano (…) no hemos vacilado en formar un comité Pro-María Cano para organizar y atender debidamente a la propagandista genial que, a pesar de su delicada condición de mujer, arrostra toda clase de fatigas y sacrificios por llevar de uno a otro confín el mensaje sagrado de la liberación proletaria”. En El Líbano, como en muchos otros lugares, había en sus haciendas cafeteras una importante concentración de jornaleros, sometidos a despóticos terratenientes, muchas veces, en condiciones semifeudales, con salarios mal pagos y endeudamientos, y los pequeños y medianos campesinos que poseían tierras, con asfixiantes hipotecas. Había aparceros, a los cuales les era prohibido sembrar café en sus parcelas, con el fin de evitar que posteriormente alegaran posesión de dominio sobre las mismas. La revolución rusa de 1917 favoreció en el país por el año 1926 la creación del Partido Socialista Revolucionario donde se destacaron dirigentes como María Cano, Raúl Eduardo Mahecha, Ignacio Torres Giraldo, Tomas Uribe Márquez, entre otros, organizadores y luchadores por el socialismo, que visitaban los trabajadores de las tabacaleras de la ciudad de Ambalema, Tolima, puerto importante por la época a la orilla del rio Magdalena, pero igualmente visitaban al Líbano por la gran concentración de jornaleros en las grandes haciendas y por su importancia en la concentración jornalera en las grandes haciendas. Fue a principios de 1929 en que los distintos líderes nacionales del Partido Socialista Revolucionario definieron la fecha para realizar un levantamiento en todo el país: sería entre el 20 de julio y el 7 de agosto, cuando la mayoría de las tropas del ejército colombiano estaban reunidas en Bogotá para conmemorar las principales fiestas patrias. Al Líbano llego el mensaje de que el 27 de julio darían inicio a la avanzada nacional, pero al parecer en el plano nacional hubo filtraciones que permitieron a las autoridades enterarse de los planes de insurrección, por lo que emitieron la contraorden de echar para atrás el plan establecido. Sin embargo, al Libano la contraorden no llego a tiempo. Según el periodista Omar Rivera en su reportaje, basado en memoria oral de hijos de quienes sobrevivieron, “ochenta y tres años después de los bolcheviques del Líbano”, este cuenta que, “Francisco Gómez apodado “Ratoncito” instalo y detono la primera bomba que le dio aviso al pueblo de lo que vendría, y que en planes de Narváez, confundiría a los oficialistas del poblado para así ingresar con fuerza y ejercer el mandato unánime”……. “fue mi padre el que puso la primera bomba, allá al lado de la alcaldía, a él después lo cogieron y lo mandaron para Ibagué. Narváez termino en un pueblo, solo. Creo que así se murió. Cuenta el hijo de Francisco Gómez. Continúa narrando el periodista Omar Rivera que el Líbano de ésa época, contaba con veteranos y sobrevivientes de la Guerra de los mil días, algunos muy distinguidos, y otros no tanto. Aun así, mientras los campesinos y artesanos entraban poco a poco a los límites del poblado, los veteranos instaron al pueblo a que tomaran sus armas y lo defendieran de la guerrilla socialista que ingresaría. Pocos conservadores lo hicieron, algunos prefirieron guardar silencio, mientras que otros se unieron a las autoridades para remontar a Narváez e iniciar su persecución. El combate de los revolucionarios duró más de dos días, tan sólo hasta el tercero finalizó con derrota para los socialistas, guarniciones policiales y militares fueron enviadas al Líbano por parte del Departamento y el Gobierno Nacional. El Combate tuvo una gran atención nacional, el Estado se vio forzado a prestarle total atención a lo que sucedía en el norte del Tolima. Los derrotados fueron enviados al Panóptico de Ibagué, y algunos fueron torturados en pleno parque central para el escarnio público. A Narváez lo cogieron preso y lo llevaron al Panóptico de Ibagué donde los reclusos que estaban allí, lo recibieron gratamente, como si el Zapatero fuese todo un héroe. Alexander Martínez Rivillas en su artículo termina señalando que “Después de más de 90 años del levantamiento local, aparece la primera obra cinematográfica que invoca algunos de sus sucesos. El cortometraje es dirigido por Leandro Murillo Moreno, de origen libanense. Allí se recrea, con elementos ficcionales, el proceso de persecución de los que participaron en la insurrección. La obra puede ser el punto de partida para un largometraje que aborde los momentos políticos y épicos de este excepcional fenómeno, lo mismo que debería despertar el interés de nuevas investigaciones orientadas a profundizar en sus orígenes ideológicos, sociológicos y económicos. http://historiayregion.blogspot.com/2011/05/la-rebelion-del-zapatero.html https://www.semana.com/educacion/articulo/libano-el-pueblo-de-colombia-en-que-hubo-una-revolucion-bolchevique/546355
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Oscuro y profundo en el Recio, Bolcheviques en Líbano, Tolima.
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