Papa Don't Preach
from MADONNA
Confessions on a Dance Floor está considerado el álbum más exitoso de toda su carrera, ya que pulverizó varios récords y supuso el «retorno triunfal» de Madonna al liderazgo de la música popular (si bien nunca había estado demasiado lejos). El álbum supero las 30 millones de copias. Para este álbum, Madonna recurrió al joven productor-prodigio Stuart Price, quien había liderado el equipo de músicos de sus dos últimas giras. Era un músico tecno bastante conocido dentro de la profesión, aunque hasta entonces se había centrado en trabajar para anuncios publicitarios en televisión y haciendo remezclas para otros cantantes. Para tales trabajos solía utilizar diversos nombres artísticos (como Jacques Lu Cont y Paper Faces), lo que dificultaba reconocerle. Stuart Price, según elogios de Madonna, era un ratón de discoteca, con una extensa memoria musical y «con un gusto exquisito» para picotear de géneros y culturas diversas. Eso explica que el álbum Confessions asombrase a la crítica con una acertadísima combinación de ritmos ya clásicos (disco, rock y dance), samples de canciones ajenas y toques sonoros de Oriente Medio y otras culturas. Se inspiraba en New Order, ABBA, Pet Shop Boys, Donna Summer, Giorgio Moroder, la New Wave estadounidense y el estilo electrónico de Goldfrapp o Royksopp. Se podía definir como un compendio de los ritmos bailables de las últimas décadas.
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