EPISODE · May 30, 2026 · 1H 53M
Reflexión de la Parashat Nasó 5786.
from Efrayimbenshalom
La Parashat Naso parece enseñarnos que el enojo rara vez aparece de golpe. Primero surge como una molestia, una sospecha, una herida o un sentimiento de injusticia que se guarda en el corazón. Si la persona lo alimenta, puede crecer hasta afectar su visión de los demás y romper la paz. Por eso la Torá coloca la sección de la Sotá antes de la del Nazir: primero muestra las consecuencias de las emociones sin control y luego el camino de quien decide trabajar sobre sí mismo. Finalmente, todo culmina con la Birkat Kohanim y la palabra shalom, porque el objetivo es refinarlas. El mismo fuego que puede convertirse en ka'as (enojo) puede transformarse en fortaleza, dominio propio y cercanía con Hashem. Quizás por eso el mayor triunfo no es vencer una discusión, sino vencer aquello que dentro de nosotros nos aleja de la paz. Y cuando la persona logra hacerlo, se vuelve un recipiente para la bendición cuyo sello final es siempre el shalom. Los sabios encuentran varias maneras para referirse al fuego pero con matices distintas una de la otra aunque mantengan un mismo significado. 1). Ka'as: enojo, ira y disgusto. Este es uno de los términos más frecuentes en el Tanaj y en la literatura rabínica para el enojo humano. 2). Af: ira y furor. En hebreo, la ira se asocia con el rostro y la respiración agitada. 3). Jemá: furor e ira ardiente. Pero si analizamos cada una de estas palabras acorde a su composición numérica vamos a encontrar una reflexión para reflexionar. Cabe mencionar que los sabios enseñan que hay que tener cuidado con las guematriot: no toda coincidencia numérica implica una enseñanza auténtica. Sin embargo, algunos maestros usan la guematría como una herramienta de reflexión. En cuanto a los términos del enojo, se pueden encontrar algunas conexiones interesantes. Respecto de ka'as su valor numérico escala a 150; y este número es el número que se asocia a la devoción; por ejemplo: es el número final de los Tehilim. Esto nos enseña que uno de los medios para controlar el enojo es la recitación de los Tehilim. Respecto de Af; los sabios dicen que la nariz esta asociada con el aliento. En la creación del hombre como se dice: "y soplo aliento de vida". Por ello algunos comentaristas ven un contraste: la misma "nariz" que simboliza la ira puede convertirse en el conducto o la vía para controlar el enojo. Los sabios por ello dicen que controlar la respiración ayuda a controlar el af. Respecto de jemá; los sabios dicen que es una ira ardiente e intensa. Curiosamente su raíz (jam) significa caliente. De allí los sabios comprendieron que justamente para controlar el enojo ardiente se necesita un mismo ardor; tal como lo doce el rey David: "ardía mi corazón dentro de mí" (salmo 39:3). Pero, esto se vuelve mas interesante cuando analizamos el termino caliente (jam); jam tiene un número de 48; el mismo número aparece en Pirkei Avot cuando se dice que por medio de 48 cualidades se adquiere la torah. Esto justamente nos enseña que arrancando el enojo de nuestra vida llegaremos a adquirir estas cualidades que nos permitirán obtener la corona de la torah.
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