EPISODE · Oct 17, 2017 · 53 MIN
Seamos francos - La verdad sobre don José Utrera Molina el ministro de Franco
from PLVS VLTRA
Somos un grupo de personas que con toda nuestra franqueza,haremos un recorrido por la historia desde nuestro humilde y pequeño espacio radiofónico. Con mucho esfuerzo, ganas e ilusión llevaremos a tus oídos cada semana todos los casos y pasajes de la historia, más desconocida, las vidas y los personajes que marcaron el curso de esos hechos narrados y mucho más. Todo esto con la meta de hacer el programa que a nosotros nos gustaría escuchar. Un programa distinto a todo lo que se oye en otras cadenas. No queremos la verdad que nos han enseñado los libros de Historia de la LOGSE. Sé un loco inconformista y buscador de la verdad a nuestro lado. Declárate en rebeldía y Sé franco. Fuente: Radio Ya - https://www.radioya.es/ http://www.diarioya.es/ SEAMOS FRANCOS 16/10 Utrera Molina https://www.ivoox.com/seamos-francos-16-10-utrera-molina-audios-mp3_rf_21472345_1.html https://www.todocoleccion.net/libros-segunda-mano-historia-moderna/libro-sin-cambiar-bandera-jose-utrera-molina-editorial-planeta~x90469724#sobre_el_lote Nº de páginas: 250 págs. Encuadernación: Tapa dura Editorial: PLANETA Lengua: CASTELLANO ISBN: 9788408079026 José Utrera Molina, el que fuera ministro secretario general del Movimiento en el Gobierno de Franco, nos cuenta en sus memorias políticas los entresijos de uno de los periodos históricos y políticos más importantes de nuestra historia reciente. Son los meses del Gobierno de Carlos Arias Navarro y de su discurso sobre lo que se llamó «el espíritu del 12 de febrero», de las enconadas polémicas sobre la Ley de Asociaciones y de las fuertes tensiones internas en el seno del Gobierno. La transición está a las puertas y, desde su posición privilegiada, el autor arroja nueva luz sobre muchos puntos oscuros de aquel período. https://www.casadellibro.com/libro-sin-cambiar-de-bandera--edicion-revisada/9788408079026/1188588 SIN CAMBIAR DE BANDERA ( EDICION REVISADA) (En papel) JOSE UTRERA MOLINA https://www.iberlibro.com/buscar-libro/titulo/sin-cambiar-de-bandera/ Las memorias políticas de quien explicó a Franco que no creía, en modo alguno, que su sucesor estuviese sinceramente identificado con proyectos que pudieran representar la continuidad del régimen. https://www.amazon.es/cambiar-bandera-Jos%C3%A9-Utrera-Molina/dp/8408079026 https://www.fnac.es/a48070/Jose-Utrera-Molina-Sin-cambiar-de-bandera En estas memorias políticas, tras resumir las primeras fases de su carrera, el autor se centra en el período inmediatamente posterior a la muerte del almirante Carrero Blanco, cuando desempeñó la cartera de ministro Secretario General del Movimiento (enero de 1974-marzo de 1975). Fueron los meses del Gobierno de Carlos Arias Navarro y de su discurso sobre el llamado , del proceso 1001 y del gironazo, de las enconadas polémicas sobre la Ley de asociaciones y de las fuertes tensiones internas en el seno del Gobierno, mientras Franco -con quien el autor se identifica plenamente- seguía rigiendo el país ya en la última etapa de su vida. La transición estaba en puertas, las diversas tendencias políticas se enfrentaban de un modo cada vez más evidente y José Utrera Molina nos ofrece de aquella crisis decisiva un testimonio sincero y apasionado que ilumina muchos puntos oscuros de nuestra historia reciente. http://www.marcialpons.es/libros/sin-cambiar-de-bandera/9788408079026/ Don José Utrera Molina DEP: “Una memoria sin cambiar de bandera” Con motivo del fallecimiento de Don José Utrera Molina y en homenaje, dejo mi comentario de su libro de memorias, texto que debiera ser de lectura obligatoria para todos aquellos que quieran tener la molestia de entender algo de lo que ha pasado en España en el último tercio del siglo XX: “Sin cambiar de bandera”. Molestia, que ya doy por supuesto como inútil, pues en este Estado de Alzheimer, no se acepta recordar nada que no venga dictado por ese prejuicio formidable y espantoso que, travestido oficialmente de Memoria, tiene autoridad de Histórica. Memoria ésta, entendida como reconstrucción o decostrucción de nuestro pasado a partir de una serie de criterios gestionados por la actual estructura de poder – que comprende la casta política y los medios de comunicación – con el objetivo de la transformación del tiempo interpretado en función de sus objetivos. Ante tal audaz obsesión, sugiero leer el testimonio de Don José Utrera Molina, personaje clave que ostentó diferentes responsabilidades en el Estado Nacional del 18 de Julio de 1936. Memorias escritas hace más de veinte años pero con vigente actualidad y en edición ampliada. Lo primero que llama la atención de este libro es la calidad de su escritura. Lo bien que está escrito para tratarse de un ministro. Subrayo este aspecto porque para las generaciones ESO-LOGSE puede resultar un tanto chocante la identificación del cargo de ministro con una tarea como la de escribir libros. De calidad, claro está. Lo que ya nos hace reflexionar en un primer momento sobre los diferentes criterios de selección de tales cargos: presencia en los gabinetes de currículums de élite, palabra ya maldita, frente a criterios de paridad de género múltiple del tipo miembro-miembra. Las memorias de Don José se inician con una introducción sobre los antecedentes ideológicos del personaje y su trayectoria en diferentes cargos para centrarse con detalle en el periodo de tiempo que transcurre entre dos hechos cruciales: el asesinato del presidente del gobierno Carrero Blanco por el terrorismo y el cese de Utrera como Ministro Secretario General del Movimiento por Arias Navarro. Dos acontecimientos que se complementan en su eficaz objetivo de la disolución del Estado Nacional al suponer, por un lado, la eliminación del hombre responsable del gobierno y, por otro, la posterior erradicación del órgano encargado de la custodia ideológica. Estos dos acontecimientos habrían de esperar pacientemente la muerte del Jefe del Estado en su lecho para así provocar la total descomposición. Se inicia así la llamada Transición que desemboca en la Monarquía Borbónica Parlamentaria que actualmente tenemos el supuesto placer de disfrutar. El señor Utrera desarrolla con gran detalle los movimientos, casi en clave de diario, que se producen entre esos dos puntos. Entre todos los nombres nos aparecen claros los principales protagonistas: Francisco Franco, el Representante de la casa de Borbón, Presidente Arias, Fernández Miranda y Adolfo Suárez. Se describen los hechos con fidelidad de testimonio y mucha documentación y, lo que en realidad nos impresiona del libro y nos da la clave del asunto, es la reflexión amarga que el autor hace sobre sus compañeros – las élites del Estado – que son los autores de tal destrucción. Personas que habían jurado exactamente lo mismo que él pero cuyas acciones van encaminadas hacia la ruptura sistemática de aquella palabra empeñada ante Evangelios y Crucifijos que se convirtieron, ya lo vemos, en meros fetiches ornamentales. Tema hoy de moda, por cierto, desde el momento que se empieza a discutir la conveniencia de la presencia de crucifijos en tal ceremonia y no se menciona siquiera la absoluta farsa de tales juramentos (hoy promesas) que vemos sistemáticamente vulnerados. Quizá, pensamos, como continuidad lógica y coherente del origen del actual Sistema generado a partir de la particular “gestión” del Juramento, conveniente modificado en su contenido y sustancia como si de una ingeniería jurídica se tratara que limpia “conciencias” técnicas y prácticas. Utrera, la persona, más allá de su vertiente política, nos aparece así como un hombre anacrónico, extraño, raro, inocente, un ser de otra época en que los valores de la Palabra dada empeñaban la vida y la obra de cada cual. Sabemos que esos valores y, por tanto ese tipo de hombre, ya no existe y por tanto, me permito recomendar humildemente a todos nuestros amigos leer con calma y crítica este volumen que, sin duda, será aleccionador para abrir grietas en este paraíso de cemento monocolor que estamos padeciendo y así ver con tranquilidad otros puntos de vista que contribuyan con libertad al debate de eso que llaman Memoria. Don José Utrera Molina DEP https://lapaseata.net/2017/04/22/jose-utrera-molina-memoria/ Entrevista a José Utrera Molina Por María del Pilar Amparo Pérez García (Pituca) y José Alfredo García Fernández del Viso Pregunta: ¿Cuáles fueron los motivos que le llevaron a usted a ser falangista y seguidor de José Antonio Primo de Rivera? Respuesta: El tiempo es una dimensión infinita y compleja. Hay referencias que parecen actuales y situaciones de presente que parecen encarnadas en el futuro. Yo creo que a los nueve años escuché por primera vez el himno falangista. Me lo recitó un vecino de mi casa, cuyo padre iba a ser asesinado prontamente: se llamaba Enrique Morante Villegas. Me enseñó los primeros compases del Cara al Sol y he de confesar ahora, después de tanto tiempo, que aquellas notas me resultaron mágicas, que me llenaron por completo, inundando mi alma de un aroma que ni siquiera había presentido. Fue por tanto el aroma poético que tuvo la Falange en sus principios, su desprendimiento, su generosidad y su inconmensurable amor a España lo me hizo inscribirme por completo, aunque yo no tenía edad suficiente para unirme a aquél grupo de gente joven que respiraba ya la posibilidad de un nuevo amanecer para España. Puede decirse que yo me enamoré de la Falange. Lo he confesado en diversas ocasiones, en actos públicos y en manifestaciones privadas y el amor nos llena por completo y ocupa las últimas partículas de nuestro corazón. El líder de la Falange José Antonio Primo de Rivera aparecía ante mí como un caudillo legendario, ignorante aún de la trascendencia histórica que había de tener su figura. P: Han pasado 75 años desde el fusilamiento en la prisión de Alicante de José Antonio, ¿usted no cree que muchas de sus políticas son aplicables totalmente, hoy en día? R: Hay que tener en cuenta que la doctrina de la Falange tuvo una génesis muy breve, un espacio muy corto donde fue imposible su maduración. Tres años son un periodo histórico demasiado breve para consolidar las bases de una doctrina. Hubo pues, más entusiasmo y ardor que rigor intelectual, pero luego los hombres que se incorporaron a la Falange -muchos de ellos con un talento extraordinario-, empezaron a aportar las notas que harían posible un pentagrama lleno de luces y de nuevos sonidos. Si uno examina ahora la primera proclamación falangista, comprueba que la parte más esencial, es decir, la forma de encararse con la vida y de ejercer sin retórica ni lirismos el sentido del patriotismo, estaba vivo en las primeras proclamaciones doctrinales falangistas. Es decir, lo que se refiere a la concepción de España como realidad metafísica y unitaria por encima de bandas, de grupos o de tierras, está hoy tan presente como lo estuvo el día en que se proclamó el ideario falangista. Habría mucho que decir sobre la validez de aquellos principios en el mundo actual, sobre todo, insisto, en la capacidad intelectual de concebir la eterna metafísica de España. Un amor a la Patria que no era puramente sensitivo sino adornado por los estímulos de la perfección. Los que “aman a España porque no les gusta” la aman física y sensualmente. Nosotros la amamos con una voluntad de perfección. Son palabras textuales de José Antonio. España estuvo siempre presente en la raíz del pensamiento joseantoniano y por ello ante la actual España, derrotada en sus bases espirituales, deshecha en sus principios, olvidadiza de su singular historia, es difícil que se pueda crear un ambiente de opinión semejante al que José Antonio propugnaba. Pero su validez es indudable. Se puede afirmar que lo esencial no ha perdido su valor ni su vigencia histórica y que puede otra vez encender la llama de los corazones más jóvenes, la reflexión de los maduros y algo más de la nostalgia de los mayores. P: ¿Cuál cree usted que fue la aportación de los falangistas a España en el siglo XX? R: El llamado Movimiento Nacional no hubiera logrado consistencia histórica sin la aportación de las ideas falangistas. La configuración del Estado, el respeto al sentido de su milenaria unidad y todo lo que representaba el marco histórico de España fue enriquecido y modernizado por la doctrina falangista. Las obras sociales que se emprendieron en la segunda mitad del s. XX tuvieron su autoría en la doctrina falangista. El principio de la justicia social se lo arrebatamos al marxismo y no sólo por vestir la camisa azul y proletaria, sino por sentirnos íntimamente ligados a los menos pudientes “nuestra causa estará siempre unida a la de los humildes y poco pudientes”. Y así lo fue, porque la mayoría del contingente falangista o pertenecía a la clase media o era extraído de las clases obreras más recalcitrantes en su perfil ideológico. Cabe citar, como ejemplo, la aportación de Manuel Mateo y la de otros que, habiéndose iniciado como militantes de la izquierda, pasaron convencidos a engrosar las filas de la Falange y lo hicieron con absoluto heroísmo y total entrega de sus propias vidas en holocausto de causa suprema de España. Lo social no se entiende sin la presencia de la Falange. Ese sentido dio perfil y contenido a todas las realizaciones, al avance gigantesco de la Seguridad Social, al impulso de las nuevas viviendas, al establecimiento de los nuevos regadíos, es decir, todo el impulso revolucionario de la Falange se hace notar en obras que todavía persisten en el tiempo. P: ¿Por qué piensa que José Antonio está ocultado totalmente a la juventud actual? R: Porque la actual mediocridad de la clase política española teme aún la resurrección de una figura que no tiene parangón en la historia de España. La lección de la vida y sobre todo de la muerte de José Antonio es tan escalofriante que si cualquiera de nosotros se pone a pensar lo que fueron los minutos anteriores a su fusilamiento, queda emocionadamente sorprendido. ¿Es posible que un hombre con treinta y tres años, en la flor de la vida, se enfrente con tanta gallardía a un pelotón de ejecución? ¿Es posible que se puedan redactar cartas sin tachaduras ni correcciones veinticuatro horas antes de su sacrificio? No hay lección más escalofriante de temple, de dignidad y valor como la que dio José Antonio. Hay, entre las cartas que escribe, una dirigida a Rafael Sánchez Mazas que tengo siempre presente: “Te confieso que me horripila morir fulminado por el trallazo de las balas, bajo el sol triste de los fusilamientos, frente a caras desconocidas y describiendo una macabra pirueta. Quisiera haber muerto despacio, en casa y cama propias, rodeado de caras familiares y respirando un aroma religioso de sacramentos y recomendaciones del alma, es decir, con todo el rito y la ternura de la muerte tradicional.”. Creo que la sola meditación de lo que éstas palabras contienen, nos dan la medida de lo que pudo entonces y ahora representar para España la figura de José Antonio. P: José Antonio, capitán de juventudes, poeta, amante de la patria, ¿qué le puede decir a la juventud española sobre la figura de José Antonio? R: Que no ha habido en nuestra historia una figura semejante a él. Su prestancia personal, su valor sin declamaciones retóricas, el rigor de su palabra, la profundidad con que miraba a su destino, todo era tan fuera de lo corriente, que tanto en la política de entonces como la de ahora causa asombro y hace de la reflexión una meditación apasionada. Es decir mucho hablar de José Antonio como poeta y sin embargo lo fue y a fondo. Desde su primer soneto que empieza diciendo “hemos bebido el sol disuelto el vino” hasta su última entrega de la vida a su causa, que era la razón de los hombres que le habían acompañado en el peregrinaje por una España desabrida, sin memoria y sin ambición. José Antonio fue poeta en el ejercicio de su vida personal. No era un amante del rayo de luna, pero sí alimentaba su pecho de un sol de futuro. Amaba lo difícil y quería “que la vida le fuese difícil antes y después del triunfo”. José Antonio no tuvo repliegues ideológicos que confundieran la rectitud de sus pensamientos, siguió adelante obedeciendo su intuición y sobre todo su inconmensurable amor a una patria que él quería “difícil y erecta”. P: ¿Cree usted que es una casualidad que José Antonio y Francisco Franco muriesen el mismo día, 20 de noviembre? ¿O se puede entender como una señal o símbolo? R: No creo en las casualidades y me parece realmente una señal del destino esta coincidencia verdaderamente notable por lo significativa y por lo trágica. Franco en definitiva no hizo nada más que con sus posibilidades, que no fueron omnímodas, interpretar y servir la doctrina de la Falange. Franco llegó a decir algo que hemos olvidado muchos “Creo en España porque creo en la Falange”. Esta frase apenas sí se ha hecho notar, por lo valiente y atrevida que resulta en el contexto histórico en el que nos movemos. Es pues, una señal, un símbolo. La figura de Franco y de José Antonio no pueden quedar abismalmente separadas sino unidas en un mismo propósito aunque los procedimientos y los estilos fueran muy diferentes. José Antonio como hombre civil tenía su estilo propio, inconfundible y muy personal. Franco era un militar y toda su existencia respondió siempre a las constantes que la vida de la milicia exigían, pero en el norte de estas dos vidas lucía una luz esplendorosa que eran la gloria y la ventura de España. P: ¿Qué opinión le merece la figura del Caudillo, Francisco Franco? ¿Es cierto que usted en los últimos momentos de Franco le llegó a decir que Juan Carlos le iba a traicionar? R: Tuve la suerte de servir a Franco durante un largo periodo de mi vida. Lo hice como jefe provincial del Movimiento de Málaga, como gobernador civil de Ciudad Real, con el mismo grado en Burgos y finalmente durante nueve años en Sevilla. Posteriormente en el Ministerio del Trabajo, en el Ministerio de la Vivienda y como final de mi vida en la Secretaría General del Movimiento. Tuve, por tanto, la suerte de conocer a Franco en varias de sus etapas. La primera, vigorosa y enérgica y dotada de una maravillosa y prudente claridad. La segunda, cargado ya con mayores responsabilidades, ejerciendo quizá con mayor inteligencia y sobre todo, dueño de una visión del porvenir de Europa y del mundo. Franco no quiso ser nunca nada parecido a un superhombre. Él encontraba el puesto de su vida como una plataforma de servicio a España. El sólo tuvo un ideal, el servicio a su Patria. Yo le conocí en su última etapa cuando ya iba a terminar mi mandato como Ministro Secretario General del Movimiento. Tuve dos largas conversaciones con él y he de confesar, ahora que han pasado tantos años, que lo que sentía al reunirme con él era una emoción estremecedora. En primer término porque mis noticias no podían ser gratas y tenían que referirle como veía yo el panorama de España en aquel momento, cuáles eran los peligros que nos acechaban y cuál era el destino de nuestro pueblo al que habría de señalar rutas diferentes. Le dije, y no me arrepiento de ello, que se equivocaba si él estimaba que Juan Carlos I iba a ser su continuador. Le dije con palabras textuales: “Cuando reine este Rey volverán los partidos políticos y el riesgo de desmembración nacional se producirá a buen seguro”. Franco reaccionó vivamente: “Lo que dice Vd. es muy grave”. Yo le contesté: Claro que es muy grave pero es muy cierto, lo de atado y bien atado no se mantendrá en el tiempo”. Franco me miró de forma escrutadora, penetrante y en sus ojos había un brillo distinto y nuevo: “Eso que Vd. me ha dicho, -volvió a repetir- es muy grave y no es posible”. Yo le respondí: “Desgraciadamente es cierto, pero en cualquier caso, tenga la seguridad de que yo siempre le seré tan fiel como leal”. Franco entonces se emocionó y ante mí, que no era nada, brillaron unas lágrimas que nunca podré olvidar. P: ¿Añadiría algún consejo a los españoles, dado el grave momento que atraviesa España, con peligro en su unidad, libertad e independencia como Nación soberana? R: Sí. Añadiría tan solo unas palabras: si quieren mantener un mínimo de dignidad, no pueden renunciar a una patria unida aunque esta realidad histórica estuviera distorsionada por un pluralismo negativo. España unida y grande, fue nuestro sueño y tiene que ser ahora en el final de nuestra vida una realidad confortadora de nuestro maltrecho corazón. http://www.fnff.es/Entrevista_a_Jose_Utrera_Molina_143_c.htm
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