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Academia Cristo Podcast

👉 Quiero comenzar a estudiar en Academia Cristo.https://academiacristo.com/que-es-academiacristo#gsc.tab=0Jesús dijo: Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen la vida eterna; ¡y son ellas las que dan testimonio de mí!Nuestra misiónNuestro propósito es llevar el evangelio a los hogares en América Latina, haciendo discípulos por medio de la instrucción bíblica para que ellos puedan llevar las buenas nuevas de Jesucristo a otros. Queremos que todos conozcan a Jesucristo como su único Salvador. Nuestras creenciasNuestras creencias básicamente se resumen en tres principios.Creemos que SOLAMENTE LA BIBLIA se debe usar para definir nuestra doctrina. Las tradiciones, nuestras experiencias y aun la razón humana están sujetadas a la Palabra de Dios.“Pero si aun nosotros, o un ángel

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  1. 1000

    PERDONADOS Y SALVADOS…

    Miércoles 2 de septiembre de 2026Santiago 2: 10.Porque cualquiera que cumpla toda la ley, pero que falle en un solo mandato, ya es culpable de haber fallado en todos.PERDONADOS Y SALVADOS…¿Jugaste alguna vez con fichas de dominó cuando eras niño? Las parábamos una por una y las alineábamos de tal manera que, al empujar la primera, comenzaba una reacción en cadena y todas iban cayendo como una ola gigante. Lograr que todo saliera según lo planeado exigía esfuerzo: cada ficha debía colocarse en el punto exacto, ni muy cerca ni muy lejos de la siguiente, y con mucho cuidado para que no se cayera antes de tiempo. Cuanto más elaborado era el diseño, más tiempo tomaba dejarlo perfecto.En realidad, era algo estresante: un solo error arruinaba todo. Un descuido, un golpecito accidental a una ficha, y comenzaba una reacción en cadena imposible de detener. Un solo error y, una por una, las fichas caían. Sucedía tan rápido que, en un abrir y cerrar de ojos, no quedaba nada en pie.La Biblia dice que con nuestra salvación sucede lo mismo. Podemos esforzarnos por ordenar la vida a la perfección y alinearlo todo para ser lo mejor posible; pero un solo pecado, un solo descuido, un solo error basta para destruir cualquier posibilidad de salvarnos a nosotros mismos.Jesús quita todo eso. Él ya vivió una vida perfecta por nosotros: cumplió a la perfección los mandamientos de Dios todos los días, sin fallar ni equivocarse ni una sola vez. La Biblia nos dice que Jesús nunca pecó. Él fue nuestro sustituto perfecto en su vida y, por la fe en él, recibimos el crédito de su vida perfecta. Después de ganar nuestra justicia, fue a la cruz a morir para pagar por todos nuestros pecados. Estamos perdonados y salvados.¿Sabes lo que eso significa? Se acabó el estrés de intentar alinearlo todo a la perfección con la esperanza de alcanzar la salvación. No podemos ganárnosla. En cambio, somos libres para vivir para Dios y amar al prójimo sin temor.Oremos:Querido Señor Jesús, gracias por vivir una vida perfecta por mí. Ayúdame a confiar en tu justicia como el único camino al cielo. Amén.

  2. 999

    AMA A TU PRÓJIMO…

    Martes 1 de septiembre de 2026Santiago 2: 8 al 9.Bien harán ustedes en cumplir la ley suprema de la Escritura: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»; pero si ustedes hacen diferencia entre una persona y otra, cometen un pecado y son culpables ante la ley.AMA A TU PRÓJIMO…¿Estás actuando bien delante de Dios? ¿Aprueba Dios, en general, tu manera de vivir? Son preguntas que todos nos hacemos en algún momento. El apóstol Santiago nos ofrece una prueba para saber si estamos actuando bien delante de Dios: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Parece bastante sencillo: amar al prójimo. Suena factible. Podemos sostenerle la puerta a alguien, ayudarle al vecino de edad avanzada con el trabajo del jardín, ser amables y desearles el bien a los demás.Es fácil sentir que amamos tan bien a nuestro prójimo que estamos bien con Dios. Sin embargo, el problema está en la frase «como a ti mismo». ¿Amamos así a los demás? La verdad es que no. Una cosa es sostenerle la puerta a alguien, y otra muy distinta es amarlo como nos amamos a nosotros mismos. Amar así cuesta tiempo y esfuerzo; significa poner las necesidades del otro antes que las mías. Con demasiada frecuencia no tenemos ni el deseo ni la energía para amar así a los demás. Peor aún, quizás descubrimos que no amamos a todas las personas por igual. Es evidente que no podemos estar bien delante de Dios basándonos en la manera como amamos al prójimo.Gracias a Dios, hay uno que sí actuó bien delante de él, uno que siempre amó a su prójimo con un amor perfecto y que nunca hizo diferencia entre una persona y otra. Su nombre es Jesús, y la prueba de su amor por el prójimo está en la cruz. Al entregar su vida en la cruz, Jesús amó a sus prójimos, a todos ellos. No murió solamente por los «buenos», ni solamente por los que le corresponderían con su amor: murió por todos nosotros. Murió por ti.Tú eres el prójimo de Jesús, y él ya te demostró su amor perfecto. Ahora tienes la oportunidad de agradecerle todo lo que ha hecho, mostrando ese mismo amor a tu prójimo.Oremos:Querido Jesús, gracias por el amor maravilloso que me salvó de mis pecados. Lléname de tu amor, para amar a mi prójimo sin hacer diferencias, con el mismo amor que tú me has mostrado. Amén.

  3. 998

    SIN FAVORITISMO…

    Lunes 31 de agosto de 2026Santiago 2: 1. «Hermanos míos, ustedes que tienen fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo, no deben hacer diferencias entre las personas.» SIN FAVORITISMO…En el fondo, todos sabemos que no debemos tener favoritos. Los padres no deberían tener un hijo favorito. El maestro no debería tener un estudiante favorito. El entrenador no debería tratar a un jugador como si valiera más que los demás.Dios nos llama a amar y tratar a las personas con un amor constante.Pero es muy fácil caer en el favoritismo. Un maestro puede favorecer a cierto alumno. Un padre puede parecer más cercano a un hijo que a otro. Un líder puede permitirle más cosas a quien considera más talentoso. Todos hemos visto los resultados: enojo, resentimiento, heridas y frustración.Y, en el fondo, no queremos que quienes tienen autoridad sobre nosotros muestren favoritismo.Tampoco queremos eso de Dios. Si Dios tuviera favoritos, nuestra salvación estaría en peligro. Nunca sabríamos si nos ama tanto como ama a otros. Nos preguntaríamos si hemos logrado impresionarlo lo suficiente para ser salvos. Miraríamos a los demás pensando que son mejores que nosotros. No tendríamos seguridad del cielo.Gracias a Dios, él no muestra favoritismo. La Biblia dice: «De tal manera amó Dios al mundo». Dios ama a todos. Envió a Jesús para pagar por los pecados de todos. Dios quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad.Y cuando Jesús vino al mundo, tampoco mostró favoritismo. La Biblia dice que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Antes de que pudiéramos intentar impresionarlo, Jesús ya había muerto por nosotros. Su muerte no depende de nuestros esfuerzos. Jesús murió por todos, por ti también.Gracias a Dios porque no muestra favoritismo.Oremos: Padre celestial, gracias por tu amor por mí en Cristo. Gracias por amar a todos con el mismo amor salvador. Ayúdame a reflejar ese amor y a no mostrar favoritismo. Amén. 

  4. 997

    HUMILDAD…

    Domingo 30 de agosto de 2026Proverbios 25: 6 AL 7. «No te alabes delante del rey ni te pongas en el lugar de los grandes,  porque mejor es que se te diga: Sube acá, y no que seas humillado…» HUMILDAD…«¡Mira, papá!» Muchos hemos dicho palabras parecidas a un padre, abuelo o maestro. Tal vez antes de lanzarnos por un resbaladero, hacer una pirueta o intentar encestar una pelota. Queríamos que alguien nos viera.Eso no cambia mucho con los años. Queremos que el maestro, el entrenador o el jefe nos note. Queremos parecer más inteligentes, más rápidos, más productivos o más capaces que los demás. Y cuando nos notan, esperamos ser elevados por encima de otros.Pero ¿qué pasa si no impresionamos? ¿Qué pasa si otra persona lo hace mejor? Puede ser humillante cuando alguien es escogido antes que nosotros.De la misma manera, no podemos impresionar a nuestro Padre celestial lo suficiente para ganar la vida eterna. Cuando él mira nuestra vida imperfecta, llena de pecado, la única conclusión justa sería que no somos suficientemente buenos. Una sola falta basta para dejarnos sin lugar ante Dios.Ahí entra Jesús.Jesús no vino a la tierra para impresionar a todos y ponerse por encima de todos. Se humilló y puso a otros primero. No buscó elevarse sobre los demás. Se entregó voluntariamente a una muerte horrible en la cruz para pagar el precio que merecían nuestros pecados.Murió por ti, por mí y por todo el mundo. Y ahora, por la fe en Jesús, el Padre nos dice: “Sube acá”. Jesús abrió para nosotros la puerta del cielo. Gracias a él, no seremos humillados por nuestros pecados. Somos salvos ahora y para siempre.Oremos: Querido Jesús, gracias por humillarte para que yo pudiera ser levantado al cielo. Ayúdame a honrarte hoy con una vida humilde. Amén.

  5. 996

    EL MEJOR LUGAR…

    Sábado 29 de agosto de 2026Lucas 14: 8 AL 9. «Cuando te inviten a una boda, no vayas a sentarte en el mejor lugar… porque entonces, con toda vergüenza, tendrás que ir a ocupar el último lugar.»EL MEJOR LUGAR…Cuando era niño, en mi familia todo podía convertirse en competencia. Hasta decidir quién se sentaba adelante en el carro. Si papá decía que íbamos a salir, todos corríamos para gritar: «¡Yo adelante!» Luego venía la discusión: «Yo lo dije primero». «No, yo lo dije antes». «No escuchaste». Y muchas veces, por discutir, nadie terminaba sentándose adelante.Quizás ya no peleamos por el asiento de adelante, pero todavía corremos por los mejores lugares. Queremos avanzar. Queremos ser reconocidos. Queremos que nos tomen en cuenta antes que a otros. Y muchas veces no nos preocupa mucho cómo se sienten los demás en el proceso.Podemos estar tan enfocados en lo que queremos para nosotros que terminamos pecando contra otros.Si alguien tenía derecho al mejor lugar, era Jesús. Como verdadero Dios, podía ponerse primero en todo. Pero no vino a tomar el mejor asiento. Vino a poner nuestras necesidades antes que las suyas. Vino para que tú y yo tuviéramos un lugar en el banquete del cielo.Jesús tomó el lugar más bajo para elevarnos al más alto. Tomó el pesebre y la cruz para darnos el regalo gratuito de la vida eterna.Con el amor humilde de Jesús en mente, podemos dejar que otro tome el mejor lugar. El nuestro todavía está por venir.Oremos: Querido Señor Jesús, gracias por tomar el lugar más bajo para que yo tuviera un lugar en el cielo. Dame esa misma humildad en mi vida. Amén.           

  6. 995

    AMA SIN FAVORITISMO…

    Viernes 28 de agosto de 2026Santiago 2: 1 «Hermanos míos, ustedes que tienen fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo, no deben hacer diferencias entre las personas.»AMA SIN FAVORITISMO…¿Cómo se puede amar sin mostrar favoritismo? Es fácil si solo tienes una persona a quien amar. Pero cuando hay dos o más, se vuelve más difícil.¿Amas por igual a tus hermanos? ¿Amas por igual a tus hijos o nietos? ¿Tratas igual a todos tus amigos? ¿O notas que disfrutas más el tiempo con unos que con otros?El favoritismo puede tensar y dañar las relaciones.El problema es que, por naturaleza, tendemos a amar más a quienes nos aman, nos caen bien o nos convienen. El amor de Jesús es diferente. Él ama sin favoritismo. Ama a todas las personas. Lo demostró entregando su vida por los pecados de todos, no solo de unos pocos. Nos escogió para ser sus seguidores y herederos de la vida eterna, no porque lo merecíamos, sino por su gran amor.Al abrazarnos con su amor, Jesús nos lleva a amar a otros como él los ama. Nuestro Salvador nos enseña a amar sin favoritismo. Como creyentes, aprendemos a amar a todos. No consideramos que algunos sean más dignos de nuestro amor que otros.Y recordemos esto: cuando amamos a las personas con el amor de Jesús, seguramente tendremos oportunidades para hablarles del amor de Jesús.Oremos: Señor Jesús, líbrame de mostrar favoritismo. Pon en mí el deseo de amar a todas las personas de mi vida como tú las amas. Amén.

  7. 994

    EL SEÑOR ESTÁ CERCA…

    Jueves 27 de agosto de 2026Filipenses 4: 5. «Que la gentileza de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.» (RVC)EL SEÑOR ESTÁ CERCA…El Señor está cerca. Él volverá del cielo para juzgar al mundo. Pero los creyentes en Jesús no tienen nada que temer. Conocen y confían en el Salvador que quitó la culpa del pecado y los libró de la condenación. Jesús quitó el temor del juicio final con su promesa segura de gozo eterno con él.Esa verdad nos lleva a alegrarnos siempre en el gran amor de Dios.Porque el Señor está cerca, que tu gentileza sea conocida por todos. Que las personas a tu alrededor vean un espíritu tranquilo y confiado, porque tú sabes que eres hijo de Dios y heredero de la vida eterna. Imita el espíritu gentil de Jesús, siempre dispuesto a ayudar y servir con humildad y amor.El amor de Jesús, obrando en tu vida por medio de su Palabra, te ayuda a ser más gentil con los demás, así como él ha sido gentil contigo. En un mundo donde muchos viven compitiendo, atacando o defendiéndose, la gentileza cristiana llama la atención.Y eso puede abrir puertas para hablar del amor gentil que Jesús también tiene por ellos.Oremos: Querido Jesús, lléname de una actitud gentil que refleje el gozo que tengo por el perdón de mis pecados, perdón que recibo por la fe en ti. Amén.          

  8. 993

    NO CONFÍES EN ESTAR FIRME POR TI MISMO…

    Miércoles 26 de agosto de 2026Lucas 13: 25. «En cuanto el padre de familia se levante y cierre la puerta… él les responderá: “No sé de dónde salieron ustedes.”» NO CONFÍES EN ESTAR FIRME POR TI MISMO…¿Cómo ha sido tu camino espiritual? ¿Creciste en un hogar cristiano? ¿Desde niño escuchaste la Palabra de Dios? ¿O apenas estás conociendo a Dios y su salvación?Según Jesús, cada situación tiene bendiciones y peligros.Si recién estás escuchando la enseñanza bíblica, tienes la bendición de recordar cómo era vivir sin conocer la gracia de Dios. Todo puede parecer nuevo, fresco y lleno de alegría. Pero como tu fe aún está creciendo, puedes ser como una planta con raíces pequeñas. Las distracciones, los deseos del mundo o las dificultades podrían intentar arrancarte de la fe.También hay bendiciones y peligros para quienes crecieron en la fe cristiana. Tal vez sabes escuchar la Palabra y responder en oración. Tal vez tienes hermanos en la fe que pueden ayudarte cuando luchas. Pero también puedes ser tentado a pensar que eres más fuerte de lo que eres. Porque conoces mucho de la Biblia, puedes creer que ya no necesitas leerla. Porque has estado en la iglesia por años, puedes pensar que no necesitas reunirte con otros creyentes.Puedes empezar a justificar pecados para no parecer «demasiado religioso». Puedes pensar que estás firme, cuando en realidad estás cerca de caer.Por eso, seas nuevo en la fe o creyente de toda la vida, sigue creciendo. Deja que las raíces de tu fe profundicen al reunirte con el pueblo de Dios alrededor de su Palabra. No olvides tu primer amor. Que el Espíritu Santo vuelva a encender en ti la alegría de Cristo.Oremos: Ven, Espíritu Santo, y vuelve a encender en nosotros el fuego de tu amor. Amén.       

  9. 992

    SENTADO A LA MESA…

    Martes 25 de agosto de 2026Lucas 13: 29 AL 30. «Habrá quienes vengan del oriente y del occidente, del norte y del sur, para sentarse a la mesa en el reino de Dios. Pero habrá algunos últimos que serán primeros, y algunos primeros que serán últimos.» SENTADO A LA MESA…Recuerdo el comedor de la escuela. Allí parecía establecerse el orden social. Si te sentabas con las personas «correctas», eras aceptado. Si no, quedabas fuera.Yo no siempre me sentía parte del grupo. No tenía la ropa adecuada, ni la gracia para contar los chistes correctos, ni las habilidades que otros admiraban. Incluso si lograba sentarme cerca, sentía que no pertenecía.¿Funciona así el cristianismo? ¿Se trata de hacer las cosas correctas, vestir de cierta manera, hablar de cierta forma y lograr entrar al grupo de los aceptados por Dios?Algunas personas en los días de Jesús pensaban así. Los líderes religiosos creían que ellos estaban dentro. Pensaban que los diferentes a ellos estaban fuera. Pero Jesús les dio una sorpresa.Dijo que en el día final vendrían personas del oriente, occidente, norte y sur, personas que ellos consideraban de afuera, y se sentarían a la mesa en el reino de Dios. Y algunos que se creían de adentro quedarían fuera. Los últimos serían primeros, y los primeros últimos.¿Por qué?Muchas veces, los que son considerados últimos reconocen su necesidad. Claman humildemente a Dios por ayuda y rescate. Reciben con alegría la salvación de Jesús. Pero quienes se sienten primeros pueden caer en la mentira de la autosuficiencia. Se llenan tanto de sí mismos que no dejan espacio para Dios.Esta es la buena noticia: si te sientes como alguien de afuera, alguien a quien Dios nunca podría amar, escucha esto: Jesús vino a salvar precisamente a personas como tú. Vino a salvarte para que tú, que merecías el último lugar, recibas un lugar en su mesa.Oremos: Señor Jesús, gracias por recibirme en tu mesa. Enséñame lo que significa ser aceptado por ti. Amén.

  10. 991

    LA PUERTA ANGOSTA…

    Lunes 24 de agosto de 2026Lucas 13: 24 «Hagan todo lo posible para entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán hacerlo.»LA PUERTA ANGOSTA…Jesús dice que debemos entrar por la puerta angosta para ser salvos. Pero ¿qué es esa puerta?Algunas personas piensan que se trata de conocer todas las enseñanzas correctas. Entonces entrar por la puerta angosta sería como aprobar un examen religioso. Si sabes las respuestas correctas, entras.Otros piensan que se trata de hacer suficientes buenas obras. Ir a la iglesia, dar ofrendas, ser una buena persona y cumplir una lista de tareas.Pero Jesús advierte que en el día final habrá personas que tuvieron una relación superficial con él y, aun así, quedarán fuera. Dirán: «Comimos y bebimos contigo, y tú enseñaste en nuestras calles». Pero él responderá: «No sé quiénes son ustedes»(NBV[JC1] ).Entonces, ¿cómo se entra por la puerta angosta?Conociendo verdaderamente a Jesús. No solo saber datos sobre él, sino confiar en él. Conocer quién es y lo que hizo por nosotros. Confiar en él como un niño confía en sus padres. Depender de él como el único camino de regreso a Dios.Jesús lo dijo claramente: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí».Hoy, ahora mismo, entra por la puerta angosta. Pon tu confianza en Jesús. Abandona toda esperanza en tu propio conocimiento, logros o desempeño. Aférrate a Cristo, y deja que él te lleve a la presencia de tu Padre celestial.Oremos: Señor Jesús, tú eres el camino por la puerta angosta de la salvación. Confío en ti. No tendré miedo. Amén. [JC1]Nueva Biblia Viva

  11. 990

    ENTRA POR LA PUERTA DEL CIELO…

    Domingo 23 de agosto de 2026Lucas 13: 24. «Hagan todo lo posible para entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán hacerlo.» ENTRA POR LA PUERTA DEL CIELO…Tal vez has escuchado que todo lo que tienes que hacer es «creer en Jesús» y serás salvo. Entonces podrías pensar que la fe cristiana es fácil: solo creer y ya.Pero cuando Jesús habla de la salvación, dice: «Hagan todo lo posible» y «entren por la puerta angosta».¿Qué es esa puerta? ¿Y por qué requiere tanto esfuerzo entrar por ella?Primero, Jesús habla de una sola puerta. No hay muchas puertas al cielo. Hay una. Jesús dijo que él es esa puerta. Toda religión humana ofrece, de alguna manera, una montaña de reglas, rituales o esfuerzos para ganar el favor de Dios. Pero por la obra de Jesús, la puerta de la salvación ha sido abierta.Entonces, ¿por qué Jesús la llama angosta?Porque nadie puede entrar por ella inflado de orgullo. Antes de entrar, debemos reconocer nuestra gran necesidad. Debemos arrepentirnos. Al confiar en Cristo, nuestra justicia propia se desinfla. Dejamos de depender de lo buenos que creemos ser y nos aferramos solo a Jesús.Llegar al cielo es imposible por nuestras propias fuerzas. Por naturaleza, rechazamos la idea de necesitar rescate. Pero el Espíritu Santo hace dispuestos nuestros corazones que antes no querían recibir a Cristo.Por el poder del Espíritu, entra por esa puerta. Suelta tu orgullo y tu confianza en ti mismo. Aférrate a Cristo por la fe y camina por la puerta de la salvación.Oremos: Señor Jesús, gracias por abrir el camino para que todos sean salvos. Sigue obrando el milagro de la fe en mi corazón, para que siempre confíe en ti y tenga seguridad de mi salvación. Amén.    

  12. 989

    HAZ TODO LO POSIBLE PARA ENTRAR EN EL REINO DE DIOS…

    Sábado 22 de agosto de 2026Lucas 13: 24 «Hagan todo lo posible para entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán hacerlo.» HAZ TODO LO POSIBLE PARA ENTRAR EN EL REINO DE DIOS…Cuando miramos el mundo y pensamos en las necesidades espirituales de tantas personas, podemos sentirnos abrumados. Hay millones que no conocen a Cristo. Hay muchos que han escuchado de Jesús, pero no confían en él. Y podemos preguntarnos: ¿serán pocos los que se salvan?Esa pregunta no es nueva. Mientras Jesús iba camino a Jerusalén, alguien le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?»Jesús es verdadero Dios. Él sabe todas las cosas. Sabe incluso el número exacto de los que serán salvos. Pero cuando le hicieron esa pregunta, no reveló el número. No les dio una estadística.En cambio, dijo: «Hagan todo lo posible para entrar por la puerta angosta».Jesús no evitó la pregunta. La dirigió hacia algo más importante: la salvación de quienes lo escuchaban. Les estaba diciendo que no asumieran que ya estaban dentro del reino de Dios por su nacionalidad, tradición religiosa o historia familiar. Los llamó a entrar por la puerta angosta.Lo mismo es verdad para nosotros. Si tratamos de medir todo lo que Dios está haciendo en el mundo, podemos desanimarnos. No sabemos todo lo que Dios hace en los corazones. Ninguna estadística puede medir plenamente la obra del Espíritu Santo.Por eso Jesús nos da un enfoque más cercano: mantenernos cerca de él y de sus promesas. Él nos promete perdón, paz con Dios y vida eterna por medio de su vida, muerte y resurrección. Permanecer en su Palabra y confiar en él es la manera en que hacemos todo lo posible para entrar por la puerta del cielo.Oremos: Señor, mientras tú obras en mi corazón, úsame también para compartir tu reino con otros. Amén.        

  13. 988

    REGOCÍJATE SIEMPRE…

    Viernes 21 de agosto de 2026Filipenses 4: 4 «Regocíjense en el Señor siempre. Y otra vez les digo, ¡regocíjense!» REGOCÍJATE SIEMPRE…¿De verdad podemos sentir gozo cuando nos pesan pecados del pasado? ¿Podemos alegrarnos cuando nosotros o nuestros seres queridos enfrentamos desempleo, problemas económicos, enfermedad, incertidumbre, dolor o muerte? ¿Cómo podemos regocijarnos en medio de circunstancias tan duras?La respuesta de la Biblia es: «Regocíjense en el Señor».Nuestro gozo como cristianos no cambia porque se basa en aquel que nunca cambia. Las personas cambian. Las posesiones cambian. Las posiciones cambian. Pero Dios no cambia. Él te ama hoy tanto como el día en que fue clavado en la cruz por ti. Él es tan poderoso hoy como el día en que venció la muerte por ti.Tal vez tu trabajo cambió. Tal vez cambiaron tus relaciones. Tal vez cambió esa sensación de seguridad que antes tenías. Pero Dios no cambió. Y tampoco cambió tu razón para alegrarte.En el Señor, las circunstancias externas no tienen que determinar el estado de nuestro corazón. Aun cuando todo alrededor parezca oscuro, el amor constante de Dios llena el corazón de gozo.Ese gozo nace de las promesas seguras del evangelio: el gozo del perdón diario, el gozo de que Dios está con nosotros, el gozo de que Dios obra todas las cosas para nuestro bien, y el gozo de que Jesús volverá para llevarnos a estar con él en el cielo.Piensa hoy en cuánto te ama Dios en Jesús. Y entonces, regocíjate. Siempre.Oremos: Señor, en medio de las dificultades y decepciones de mi vida, ilumina mi corazón con la grandeza de tu amor. Gracias por hacerme tuyo y darme un gozo incomparable en ti, mi Salvador. Amén.      

  14. 987

    DISCIPLINA ÚTIL…

    Jueves 20 de agosto de 2026Hebreos 12: 10 AL 11 «Dios lo hace para nuestro beneficio y para que participemos de su santidad… después de ser ejercitados en ella, nos produce un fruto apacible de justicia.»DISCIPLINA ÚTIL…Come esto, no aquello. Haz esta rutina. Usa este aparato. Sigue este programa. Muchas personas prometen ayudarte a tener un cuerpo más fuerte y saludable. ¿Qué estarías dispuesto a hacer por una mejor salud?Dios tiene una meta aún más grande para ti: que participes de su santidad. Promete producir un fruto de justicia y paz. ¿Qué estarías dispuesto a recibir para una fe más fuerte y una relación más cercana con Dios?A nadie le gusta ser disciplinado. Pero entendemos que la disciplina puede ser necesaria para el bien de un hijo. Lo mismo ocurre con los hijos de Dios. A veces es necesario que nuestro Padre celestial nos discipline.La disciplina, incluso cuando duele, puede ser usada por Dios para fortalecernos. Los problemas no son agradables, pero Dios puede permitirlos. No porque quiera alejarnos de él, sino todo lo contrario. Los usa para acercarnos. Cuando el pecado, la culpa, el dolor o los problemas nos aplastan, Dios quiere llevarnos a su Palabra y a su lado.Cuando enfrentes pruebas, recuerda que Dios no te está castigando por tu pecado. Jesús ya llevó todo tu castigo en la cruz. Escucha a Dios proclamar su amor cuando perdona todos tus pecados. Escucha su cuidado cuando te dice que su meta más alta para ti es tenerte para siempre a su lado en el cielo.El dolor que vives no desmiente su amor. Dios promete usar incluso las dificultades para producir justicia y paz. Este dolor es temporal. La alegría con Dios en el cielo será eterna.Oremos: Padre celestial, aumenta mi confianza en ti cuando permites dificultades en mi vida. Llévame de vuelta a tu Palabra y a tu fuerza. Acércame a ti con tus promesas y tu amor. Amén.

  15. 986

    LA DIVISIÓN QUE JESÚS PRODUCE…

    Miércoles 19 de agosto de 2026Lucas 12: 51. «¿Creen ustedes que he venido a la tierra para traer paz? Pues les digo que no, sino más bien división.» LA DIVISIÓN QUE JESÚS PRODUCE…Un escritor cristiano dijo una vez que seguir a Jesús no es como entrenar a un caballo para que salte mejor. Es más bien como convertirlo en una criatura con alas.La idea es clara. A veces pensamos que hacerse cristiano significa hacer unos pequeños cambios: mejorar un poco aquí y un poco allá. Pero Dios no busca simplemente mejorar nuestra vida. Él produce una transformación.Ser cristiano no es como pintar una pared o cambiar algunos muebles en una casa. Es una renovación completa, desde los cimientos. Esa transformación es profunda.Jesús sabe que ese cambio afecta nuestras relaciones. A veces, en lugar de unir, causa división. Los cristianos ya no se conforman al molde del mundo, sino al de Cristo. Eso significa dejar atrás situaciones pecaminosas y tentaciones. Puede significar distancia de familiares o amigos que rechazan a Cristo y se burlan de sus seguidores. Cuando algunos en una familia siguen a Jesús y otros no, la división puede aparecer.Pero el objetivo de Jesús no es destruir familias. Su objetivo es separarnos de nuestro pecado. Jesús vino a separarnos de nuestro egoísmo, de nuestra culpa, de nuestra vergüenza y del diablo. Él promete que todos los que creen en él son separados de su pecado y unidos a él.Esa buena noticia transforma la vida.Esa transformación puede traer división por un tiempo en la tierra. Pero también significa que Jesús ha logrado una paz mucho mayor: paz entre Dios y nosotros. Por Jesús, ya no somos solo criaturas de Dios. Somos hijos e hijas de Dios. Por Jesús, tendremos paz para siempre en la familia de Dios.Oremos: Querido Jesús, ayúdame a soportar las divisiones que vienen por seguirte. Gracias por tu gran sacrificio y por unirme a ti y a todos los creyentes para siempre. Amén.

  16. 985

    DISCIPLINA DIRIGIDA POR AMOR…

    Martes 18 de agosto de 2026Hebreos 12: 11. «Claro que ninguna disciplina nos pone alegres al momento de recibirla, sino más bien tristes; pero después de ser ejercitados en ella, nos produce un fruto apacible de justicia.» DISCIPLINA DIRIGIDA POR AMOR…Una de las cosas menos amorosas que un padre puede hacer por sus hijos es nunca disciplinarlos. Los niños necesitan disciplina. Tal vez has visto las consecuencias de una vida sin límites: enojo, tristeza, orgullo y resentimiento.Disciplinar no es fácil, ni para los padres ni para los hijos. Pero puede ser una expresión de amor. Con el tiempo y la madurez, muchos podemos mirar atrás y agradecer una disciplina que en el momento dolió. Nos mostró que alguien se preocupaba por nosotros.Los primeros lectores de Hebreos estaban pasando por sufrimiento. El autor les escribió para animarlos en medio de esa prueba. Quería que entendieran que su sufrimiento no era castigo de un Dios airado, sino disciplina amorosa de un Padre que los amaba. Esa disciplina tenía un propósito: fortalecer su fe y llevarlos a depender más de Dios.Cuando enfrentas tiempos difíciles, a veces vienen simplemente por vivir en un mundo quebrado, lleno de dolor, enfermedad, maldad y desastres. Otras veces Dios puede usarlos como disciplina amorosa. Pero puedes estar seguro de algo: Dios no te está castigando por tus pecados.Dios ya castigó a otro por el pecado del mundo: a su propio Hijo, Jesús. Ese castigo trajo paz a todos los que confían en él. Esa paz significa que, aunque pases por experiencias dolorosas, Dios te ama. Él no desperdicia tus lágrimas. En amor, las usará para producir en ti un fruto apacible de justicia.Oremos: Padre querido, ayúdame a soportar los momentos dolorosos y a confiar en que me amas en todo, porque enviaste a Jesús por mí. Amén.

  17. 984

    CORRE CON PERSEVERANCIA…

    Lunes 17 de agosto de 2026Hebreos 12: 1 AL 2. «Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe…»CORRE CON PERSEVERANCIA…Casi todos entendemos lo que es una carrera. Hay una salida, una meta y corredores que avanzan. Normalmente gana quien cruza primero.Pero la carrera de la vida cristiana es diferente. La Biblia nos anima a correr con perseverancia. No habla de una competencia deportiva, sino de la vida de fe. En esta carrera, los ganadores no tienen que llegar primero. Tienen que terminar.Cruzar la meta significa entrar en la gloria eterna. El premio es el cielo y la vida para siempre con Jesús. Ese premio no se daña, no se pierde y no se acaba.Pero surge una pregunta: ¿cómo sabes que estás corriendo bien? ¿Cómo sabes que llegarás a la meta?Escucha el consejo de la Palabra: fija la mirada en Jesús.Por amor a ti, Jesús corrió su carrera hasta la cruz. En el camino enfrentó tentación y rechazo. Pero nunca cayó en pecado ni permitió que el rechazo lo desviara. Siguió adelante. Aunque la cruz le traería dolor y vergüenza, no se detuvo. El gozo de tenerte con él en el cielo lo sostuvo.Jesús corrió la carrera perfecta en tu lugar. Y cuando terminó, dijo: «Consumado es».Puedes tener confianza de que llegarás a la meta porque Jesús ya la alcanzó por ti. Él te anima a quitar de tu vida el pecado que te enreda y daña tu fe. Él te guía a cada paso para confiar plenamente en él.Sigue mirando lo que Jesús hizo por ti. Sigue mirando a Jesús mientras lo sigues hasta el cielo que ganó para ti.Oremos: Querido Jesús, gracias por ganar la carrera por mí. Líbrame del pecado y mantén mis ojos puestos en ti hasta que te vea cara a cara en el cielo. Amén.

  18. 983

    LA PALABRA PODEROSA DE DIOS…

    Domingo 16 de agosto de 2026Jeremías 23:29 «Mi palabra es como el fuego; ¡es como un mazo que parte las piedras!»LA PALABRA PODEROSA DE DIOS…El profeta Jeremías tuvo una tarea difícil. Dios lo llamó a decir la verdad a personas que no querían escucharla. Ellos preferían rodearse de falsos maestros, maestros que decían lo que la gente quería oír. Afirmaban hablar en nombre de Dios y prometían que todo estaría bien.Pero era mentira. Dios no les había dado ese mensaje. Jeremías advirtió que el desastre estaba cerca. Si el pueblo no se arrepentía, sus ciudades serían destruidas y ellos serían llevados cautivos.La gente pensó que las palabras de Jeremías eran vacías. Pero eran palabras de Dios, y con el tiempo se cumplieron. La Palabra de Dios consumió las falsas promesas como fuego. Derribó la falsa seguridad como un martillo que parte la roca.La Palabra de Dios no siempre nos dice lo que queremos escuchar. No nos ofrece una falsa paz. A todos nos gusta que aprueben nuestras acciones, pero Dios no aprueba lo que va contra su voluntad. Él llama pecado al pecado y nos llama al arrepentimiento.Eso puede doler. Como en tiempos de Jeremías, podemos sentirnos ofendidos. Pero Dios nos habla así por amor. Que su Palabra rompa nuestros hábitos pecaminosos para que encontremos vida en él. Que su Palabra queme nuestra vergüenza y culpa por medio del perdón de Cristo.Quienes escuchan la verdad de la Palabra de Dios encuentran una paz mucho mayor. Descubren que Dios promete una seguridad más grande de lo que podemos imaginar: Jesús ha puesto en paz a Dios con nosotros.Oremos: Querido Jesús, ayúdame a rechazar los mensajes falsos y a escuchar la verdad de tu poderosa Palabra. Perdona mis pecados y hazme confiar siempre en ti. Amén.

  19. 982

    DIOS QUIERE ESTAR CONTIGO…

    Sábado 15 de agosto de 2026Jeremías 23:23-24 «¿Acaso soy Dios sólo de cerca? ¡No! ¡También a la distancia soy Dios!… ¿Podrá alguien esconderse donde yo no pueda verlo?»DIOS QUIERE ESTAR CONTIGO…Cuando Adán y Eva pecaron en el jardín de Edén, pensaron que podían esconderse de Dios. Se ocultaron entre los árboles. Fue la primera vez que los seres humanos sintieron terror ante Dios, pero no sería la última.Cuando pecamos, algo se despierta en nosotros: la conciencia. Sentimos culpa, vergüenza, temor o tristeza. La conciencia demuestra que no somos nuestra propia autoridad moral. Si cada persona decidiera por sí misma lo que está bien y mal, ¿por qué sentiríamos culpa?Sentimos culpa porque Dios ha escrito su ley en nuestros corazones. Podemos tratar de escapar de Dios. Podemos endurecer la conciencia. Podemos engañarnos y pensar que a Dios no le importa lo que hacemos. Pero Dios dice por medio de Jeremías: «¿Acaso no soy yo el Señor, que llena el cielo y la tierra?»Nosotros intentamos escapar de Dios. Pero Dios no quiere escapar de nosotros. Y eso es buena noticia.Nuestros pecados nos hacen indignos de estar ante Dios. Pero en lugar de alejarse, Dios busca a los pecadores perdidos. Así como buscó a Adán y Eva, también nos busca a nosotros.En lugar de lavarse las manos ante el desastre de la humanidad, Dios decidió acercarse. Quiere estar con su pueblo, aunque su pueblo peca y falla. Incluso se dio a conocer como Emanuel: Dios con nosotros.Dios se hizo como nosotros. Jesús nació, vivió una vida humana y murió una muerte humana. Lo hizo porque no quiere que la muerte nos separe de él. Murió para llevarnos a estar con él en gloria.Hasta ese día, Dios sigue cerca. Nos guía. Nos busca cuando nos desviamos. Se goza cuando nos encuentra. Todo porque ama estar con nosotros.Oremos: Querido Dios, gracias por buscarme cuando intento esconderme de ti. Ayúdame a encontrar consuelo en tu presencia. Amén.

  20. 981

    ¿PAZ EN LA TIERRA?...

    Viernes 14 de agosto de 2026Lucas 12: 51 «¿Creen ustedes que he venido a la tierra para traer paz? Pues les digo que no, sino más bien división.» ¿PAZ EN LA TIERRA?...¿No vino Jesús a traer paz? ¿No cantaron los ángeles de paz cuando nació el Salvador en Belén? ¿No habló Jesús de paz a sus discípulos después de resucitar?Sí. Jesús ganó una paz incomparable para todos. Pero para ganar esa paz, entró en guerra contra el pecado, la muerte y el infierno. Jesús miró hacia el sufrimiento y la muerte que solo él podía soportar por nosotros. Derramó su sangre en la cruz para ganar paz eterna para pecadores culpables.Por medio de la vida perfecta, el sufrimiento y la muerte de Jesús, los creyentes tienen paz con Dios. El Espíritu Santo enciende la fe en sus corazones. El evangelio les da la alegre noticia de que Dios está reconciliado con ellos en Cristo.Pero no todos reciben esa paz. Muchos buscan una paz del mundo y rechazan la cruz. Viven como enemigos de Cristo y desprecian el consuelo que él ofrece. Por rechazar la paz de Jesús, enfrentan el juicio justo de Dios.Por causa del pecado humano, el hermoso mensaje de paz eterna también causa división en este mundo. Los creyentes pueden ser rechazados por vecinos, amigos e incluso familiares. A veces somos tentados a mantener la paz en nuestras relaciones a cualquier precio. Pero la paz a cualquier precio no es el propósito de Cristo. Jesús nos recuerda con amor que la lealtad a él está por encima de todo.Jesús nos ha dado una misión. Llenos de su paz, anunciamos su evangelio a otros. Y cuando parece que no escuchan, no nos desanimamos. Nuestra meta es que otros conozcan la paz que Jesús ganó para ellos y disfruten con él la paz eterna en el cielo.Oremos: Amado Jesús, gracias por darme tu paz eterna. Dame confianza para compartir tu mensaje de paz con otros. Amén.

  21. 980

    FIJA LA MIRADA EN JESÚS…

    Jueves 13 de agosto de 2026Hebreos 12: 2 «Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo que le esperaba SUFRIÓ LA CRUZ…» FIJA LA MIRADA EN JESÚS…¿Qué ves a tu alrededor? En tu vida y en el mundo hay escenas alegres: el nacimiento de un bebé, una buena noticia, una graduación, un aniversario, una oportunidad nueva o una familia reunida.Pero también hay escenas dolorosas: violencia, enfermedades, pérdidas, despidos, rupturas, fracasos, muerte y pecado.Es fácil quedar atrapados mirando lo bueno y lo malo de esta vida. Pero Dios nos llama a enfrentar todo con la perspectiva de la fe en Jesús, nuestro Salvador. El libro de Hebreos nos anima: «Fijemos la mirada en Jesús».Fija la mirada en Jesús, el Hijo eterno de Dios. Fija la mirada en Jesús, quien sufrió la vergüenza de la cruz para pagar por tus pecados y ponerte en paz con Dios. Fija la mirada en Jesús, quien es la fuente y el consumador de tu fe. Fija la mirada en Jesús, quien fortalece esa fe por medio de las promesas del evangelio. Fija la mirada en Jesús, quien ahora reina a la derecha de Dios con todo poder y autoridad, gobernando todas las cosas para el bien de los suyos.Jesús es la roca firme que no cambia. Cuando los ojos de la fe se fijan en él por medio de su Palabra, él nos da perspectiva, firmeza y fuerza en medio de todo lo que vivimos, tanto lo bueno como lo malo.No importa lo que vean tus ojos en este mundo. Fija los ojos de la fe en Jesús.Oremos: Señor Jesucristo, hay muchas cosas buenas y malas que intentan apartar mi mirada de ti. Ayúdame a enfocarme siempre en ti y en tu gracia perdonadora. Amén.

  22. 979

    PON TU CORAZÓN EN EL TESORO CELESTIAL…

    Miércoles 12 de agosto de 2026Lucas 12: 34 «Porque donde ustedes tengan su tesoro, allí también estará su corazón.»PON TU CORAZÓN EN EL TESORO CELESTIAL…A veces decimos: «Su corazón no estaba en eso». Tal vez lo dijimos de una presentación musical sin emoción, de un jugador distraído o de alguien que cambió de carrera porque ya no encontraba alegría en lo que hacía.Muchas veces se nota cuando alguien tiene el corazón puesto en algo. Ponemos el corazón en lo que más valoramos. En lo que consideramos nuestro tesoro.Pero cuando ponemos el corazón en cosas que no duran, tarde o temprano quedamos decepcionados. Los logros humanos, el dinero, la salud e incluso la familia no duran para siempre. Si ponemos allí nuestra seguridad final, cuando esas bendiciones se van, el corazón queda vacío.Jesús nos recuerda que tenemos algo más grande por lo cual vivir. Tenemos un tesoro que no puede ser quitado. Es el tesoro de la vida sin pecado, sin pérdida, sin fracaso y sin muerte. Es la vida en la presencia perfecta y amorosa de Dios.Jesús compró ese tesoro para nosotros con su vida santa y su muerte inocente. Al mirar la vida de Jesús en la Biblia, nadie podría decir: «Su corazón no estaba en eso». ¡Su corazón estaba completamente entregado por ti! Pagó el precio más alto para darte vida eterna con él, porque te valoró más que su propia vida.El tesoro celestial es tuyo. Es un tesoro de valor incalculable. Un tesoro que no depende de tus méritos. Un tesoro que nada puede destruir. Medita en ese tesoro, celébralo y vive cada día con el corazón puesto en él.Oremos: Jesús, tú pusiste tu corazón en salvarme. Mueve mi corazón para valorar el tesoro incomparable de la vida contigo. Amén.

  23. 978

    TESORO CELESTIAL…

    Martes 11 de agosto de 2026Lucas 12: 29 AL 31. «Así que no se preocupen ni se angustien por lo que han de comer, ni por lo que han de beber… Busquen ustedes el reino de Dios, y todas estas cosas les serán añadidas.» TESORO CELESTIAL…Ella lo ha perdido casi todo. Cría a sus tres hijos sola. A veces no sabe cómo comprará lo básico: comida, ropa, medicinas o el alquiler. Problemas de salud y emergencias inesperadas la han dejado con deudas y muy poco dinero.Tal vez has estado en una situación parecida. O tal vez tienes más que ella, pero aun así te preocupas. Te preocupa el costo de la comida, la vivienda, el transporte, los servicios y los estudios. Te preocupa pagar las cuentas y proteger lo poco que has ahorrado.Ella antes se preocupaba así. Pero ahora ve la vida de otra manera. Hace algunos años, en un lugar de ayuda para personas sin hogar, alguien le habló de Jesús. Aprendió que él dejó el cielo para vivir en nuestro lugar, caminar en nuestros zapatos, enfrentar la tentación de preocuparnos y vencer toda tentación por nosotros. Aprendió que Jesús fue abandonado incluso por sus amigos más cercanos y sufrió el abandono bajo el juicio de Dios para salvarla a ella, a ti y a mí.Jesús lo dio todo para darnos todo. Murió y resucitó para asegurarle que su preocupación, su falta de confianza, sus miedos y sus fracasos estaban perdonados. Resucitó para prometer que esta vida no es el final. Los que confían en él vivirán con él para siempre en el cielo, donde no habrá temor ni tentación de preocuparnos.Esa noticia cambió su vida. Todavía trabaja duro para enfrentar los desafíos diarios. Pero ahora sabe que tiene un hogar eterno. Tiene un Dios amoroso que la cuida. No necesita vivir dominada por la ansiedad.Cuando el corazón se enfoca en el tesoro celestial que Cristo ganó, la preocupación pierde su poder.Oremos: Padre, perdóname por preocuparme. Enfoca mi corazón en el tesoro celestial que tu Hijo Jesús ganó para mí. Ayúdame a confiar en que tú cuidarás de mis necesidades. Amén.

  24. 977

    EL REGALO DE LA FE…

    Lunes 10 de agosto de 2026Hebreos 11: 1 «Ahora bien, tener fe es estar seguro de lo que se espera; es estar convencido de lo que no se ve.» EL REGALO DE LA FE…Hay cosas que uno dice: «Tienes que verlo para creerlo». Tal vez has visto un atardecer sobre el mar, un amanecer en las montañas, un animal majestuoso o una muestra impresionante de talento. Las fotos y los videos no alcanzan. Los demás simplemente tienen que confiar en tu palabra.La Biblia nos habla de cosas aún más asombrosas. Nos habla de un Dios que está por encima del tiempo y del espacio, y que entró en nuestra historia como ser humano para rescatar a los que se rebelaron contra él. Nos habla de amor sin límite, perdón inmerecido y una herencia eterna dada gratuitamente a quienes nunca podrían ganarla.Yo no estuve allí para ver el nacimiento de Jesús. No vi su muerte. No vi la tumba vacía cuando resucitó. No estuve en el monte cuando ascendió al cielo. Dios no me ha dado las visiones del cielo que le dio al apóstol Juan. Y aun si hubiera visto todo eso, por mí mismo no habría entendido su significado completo.Pero no vivimos basados en lo que vemos. Si fuera así, ¿cómo podríamos estar seguros de algo? Dios nos llama a confiar en su Palabra. Él creó el universo y puso en marcha su plan para salvarnos de la muerte y destrucción que trajimos sobre nosotros mismos. Preparó una ciudad celestial para que vivamos en su presencia. Y promete que entramos en esa ciudad por medio de su Hijo, Jesús.Dios revela todo eso en su Palabra. Y al escucharla y leerla, el mismo Dios nos lleva a creer que es verdad. Eso es la fe: estar seguro de lo que no veo.No necesito verlo ahora. No necesito entenderlo todo. Dios lo dice. Él me da la fe para creerlo. Un día lo veré con mis propios ojos. Hasta entonces, doy gracias a Dios por la seguridad que me da por medio del regalo de la fe.Oremos: Señor, por medio de tu Palabra, dame seguridad en lo que espero y convicción de lo que todavía no veo. Amén.

  25. 976

    EL TESORO DE LA JUSTICIA…

    Domingo 9 de agosto de 2026Génesis 15:6 «Y Abrán creyó al Señor, y eso le fue contado por justicia.» EL TESORO DE LA JUSTICIA…Muchas veces, la recompensa hace que el sacrificio valga la pena. Una dieta y ejercicio constante pueden traer mejor salud. Años de estudio pueden abrir puertas para servir mejor y sostener a la familia. El esfuerzo de llevar a los hijos a escuchar la Palabra de Dios puede ser recompensado cuando los vemos expresar una fe sencilla en Jesús.Abrán pagó un precio alto para seguir al Señor. Dejó su tierra y viajó a un lugar desconocido porque Dios se lo mandó. Vivió en tiendas, sin una casa permanente. Cuando Dios prometió que tendría un hijo en su vejez y que el Salvador vendría de su descendencia, Abrán dejó a un lado su razonamiento humano y creyó.Desde una perspectiva humana, parecía que no había recibido mucho. Pero había un tesoro que nadie podía ver: «Abrán creyó al Señor, y eso le fue contado por justicia».La justicia significa estar bien con Dios. Es tener una vida conforme a lo que Dios llama justo. Sin justicia, no podemos entrar al cielo. Ni siquiera podemos acercarnos a Dios, porque no estamos bien con él.Dios le contó a Abrán la justicia. Se la dio. Depositó perfección en su cuenta espiritual. No porque Abrán dejó su casa. No porque vivió en tiendas. No porque hizo grandes sacrificios. Sino porque Dios puso fe en su corazón para creer sus promesas.Por la fe, Abrán fue considerado justo delante de Dios.Y cuando Dios mueve tu corazón a creer sus promesas, especialmente la promesa de perdón y vida eterna por medio de Jesús, también te cuenta a ti como justo. Te ve perfecto y digno del cielo por causa de Cristo.Ese sí es un tesoro, sin importar el costo.Oremos: Dios, fortalece mi fe para creer tus promesas y para recibir y valorar la justicia que me das en Cristo. Amén.

  26. 975

    UN TESORO CELESTIAL…

    Sábado 8 de agosto de 2026Génesis 15: 1 AL 2. «No temas, Abrán. Yo soy tu escudo, y tu galardón será muy grande.» Pero Abrán respondió: «Mi Señor y Dios, ¿qué puedes darme, si no tengo hijos…?» UN TESORO CELESTIAL…¿Qué es para ti? ¿Cuál es esa cosa que sientes que necesitas tener? ¿Qué cosa, si la tuvieras, te haría sentir que tu vida está completa? ¿Qué cosa, si Dios te la diera, te convencería de que él te ama?Hace miles de años, un hombre llamado Abrán deseaba tener un hijo. Sabía que los hijos son una bendición del Señor. Tal vez se sentía olvidado por Dios. Tal vez se sentía avergonzado en su comunidad porque él y su esposa no tenían hijos. Además, Dios le había prometido que el Salvador del mundo vendría de su descendencia. Pero Abrán aún no tenía descendencia, y ya era anciano.Entonces, cuando Dios se le acercó y prometió bendecirlo, Abrán tuvo dificultad para mirar más allá de lo que faltaba en su vida. «¿Qué puedes darme, si no tengo hijos?», preguntó. Era como decir: «Eso es lo que quiero. Nada más será suficiente».Ese día, Dios repitió su promesa. Abrán tendría un hijo. Sus descendientes serían tan numerosos como las estrellas. Pero Dios también le dio un regalo aún mejor: «Yo soy tu escudo, y tu galardón será muy grande».Aun si los sueños de Abrán para esta vida nunca se hubieran cumplido, él tenía al Señor. El Señor estaba con él para bendecirlo, protegerlo, escuchar sus oraciones y llevarlo a la vida eterna.El Señor también es tu escudo y tu recompensa. Tal vez nunca recibas esa cosa que crees que no puedes vivir sin ella. Pero tienes un Dios que te ama, te protege y te escucha. Tienes un Dios que envió a su Hijo para darte el regalo más grande: vida con él en el cielo, donde nada bueno faltará.Oremos: Señor, tú eres mi escudo y mi gran recompensa. Que esta promesa llene mi corazón de contentamiento. Amén.

  27. 974

    LA PRESENCIA DE DIOS…

    Viernes 7 de agosto de 2026Jeremías 23: 24 «¿Podrá alguien esconderse donde yo no pueda verlo? ¿Acaso no soy yo el Señor, que llena el cielo y la tierra?» LA PRESENCIA DE DIOS…En las películas, el ladrón suele estudiar bien el lugar antes de actuar. Quiere saber dónde están los guardias, dónde hay cámaras y cuándo tendrá el camino libre para tomar lo que no le pertenece.Cuando hacemos algo malo, también queremos que nadie nos vea. Un joven espera que sus padres no estén en casa. Un empleado deshonesto espera que todos salgan para llevarse algo. Una persona atrapada en una adicción busca un lugar oscuro donde cree que nadie conocerá su secreto.El pecado nos ciega. Nos hace olvidar que Dios llena el cielo y la tierra. Nos engañamos pensando que Dios está ocupado en otra parte y no se fija en nosotros. Pero Dios está presente en todo lugar. No solo ve los grandes crímenes. También conoce nuestros pensamientos, nuestras palabras secretas y nuestros pecados más escondidos.Por nuestros pensamientos, palabras y acciones, merecemos quedar fuera de la presencia santa de Dios. Pero el Dios que llena todo vino a estar con nosotros de una manera especial. En Jesucristo, la plenitud de Dios vino a vivir entre pecadores. Jesús no solo ocupó nuestro lugar en el mundo; tomó nuestro lugar bajo la ley de Dios.Él obedeció perfectamente por nosotros. Entregó su vida para pagar nuestra desobediencia. Por la fe en Jesús, nuestra culpa ha sido quitada. Y después de resucitar, Jesús prometió estar con los suyos todos los días, en todo lugar.La presencia de Dios ya no tiene que llenarnos de terror. En Cristo, nos llena de consuelo. Él está contigo. Y al final, te llevará a vivir para siempre en su presencia gloriosa.Oremos: Señor, cuando tenga miedo o ansiedad, consuélame con la verdad de que tú estás conmigo. Amén. 

  28. 973

    NO TE RINDAS ANTE UN ENGAÑO…

    Jueves 6 de agosto de 2026Colosenses 2: 8 «Cuídense de que nadie los engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, que siguen tradiciones humanas y principios de este mundo, pero que no van de acuerdo con Cristo.» NO TE RINDAS ANTE UN ENGAÑO…Cuenta una historia que un comandante quería que sus enemigos se rindieran sin pelear. No tenía tantos soldados como parecía. Así que preparó una estrategia. Llevó al comandante enemigo a recorrer varios campamentos. Cada vez que salían de un lugar, los mismos soldados se movían rápido a otro punto para parecer un nuevo grupo.El comandante enemigo vio «muchos» soldados. En realidad, estaba viendo a los mismos una y otra vez. Pensó que no podía ganar. Entonces se rindió.Se rindió ante un engaño.Mientras vivimos en este mundo caído, el diablo intenta que nosotros también nos rindamos. Quiere que cedamos al desánimo. Quiere que cedamos a la tentación. Quiere que cedamos al orgullo. Quiere que pensemos que Cristo y sus promesas no son suficientes para enfrentar las dificultades, los placeres oscuros y las presiones de la vida.Pero todo eso es un engaño. Nada puede compararse con Cristo y sus promesas. La sangre de Jesús te ha lavado y te ha hecho suyo. Él te sostendrá en esta vida y te llevará a tu hogar eterno. Lo mejor que el diablo puede hacer es montar una escena falsa y esperar que la creas.No lo hagas. No te rindas ante un engaño. Confía en tu Salvador.Oremos: Señor Jesús, el diablo trabaja para desanimarme. Recuérdame que él es mentiroso, pero tú eres la verdad. Haz que nunca me rinda ante sus engaños. Amén.

  29. 972

    ARRIBA…

    Miércoles 5 de agosto de 2026Colosenses 3: 1 al 2 «Puesto que ustedes ya han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra.»ARRIBA…Nadie va al cine solo para ver los avances y luego se va antes de la película principal. Nadie recibe una carta de amor y se enamora del mensajero que la entregó. Nadie construye una casa para después seguir viviendo para siempre en un cuarto prestado.Dios nos recuerda que ya hemos resucitado con Cristo. Jesús ya venció la muerte, incluso nuestra muerte. El cielo ya es nuestro por medio de él. Cristo está sentado a la derecha de Dios, y un día estaremos con él.Mientras tanto, Dios nos da regalos maravillosos en esta vida. Son como anticipos de la alegría que tendremos en el cielo. Pero no confundas el anticipo con la realidad completa. No hay alegría aquí que no será más grande con Jesús. No hay regalo aquí que no será mejor en la presencia de Cristo.Doy gracias por las relaciones cristianas, por la familia y por los amigos que me hablan de Jesús. Doy gracias por su apoyo y amor. Pero no debo olvidar hacia quién me apuntan: hacia Cristo.No quiero gastar toda mi vida decorando esta casa temporal y olvidar mi hogar eterno. Una vida llena de cosas y experiencias no significa mucho si todo termina pronto. Pero mi hogar con Dios no tendrá fin.No pierdas la película principal por quedarte solo con los avances. No te enamores del mensajero más que del que envió el mensaje. No entregues todo tu corazón a una casa temporal cuando Jesús te ha preparado un hogar eterno.Pon tu corazón en las cosas de arriba.Oremos: Dios del cielo, cambia mi enfoque. Ayúdame a mirar menos las cosas temporales y más a Cristo, quien está sentado a tu derecha. Amén.

  30. 971

    ADVERTENCIA…

    Martes 4 de agosto de 2026Lucas 12: 15 «Manténganse atentos y cuídense de toda avaricia, porque la vida del hombre no depende de los muchos bienes que posea.» ADVERTENCIA…Hay muchas advertencias en la vida. El carro nos avisa cuando no usamos el cinturón de seguridad. El celular nos avisa cuando hemos pasado mucho tiempo frente a la pantalla. Los medicamentos traen advertencias sobre el peligro de usarlos mal.Jesús también nos da una advertencia muy importante: «Manténganse atentos y cuídense de toda avaricia».A veces miro algo en internet y pienso: «Si tan solo tuviera esto, mi vida estaría mejor». Gasto dinero en algo nuevo, solo para descubrir que no puede resolver mis problemas.Otras veces pienso que, si acumulo suficientes experiencias, viajes o momentos especiales, mi vida tendrá más sentido. Pero aun después de vivir cosas bonitas, el corazón sigue preguntando por un propósito más profundo.También puedo trabajar duro para tener casa, transporte, ahorros o seguridad para el futuro. Pero aun con esas cosas, sigo preocupado por el mañana.Jesús nos advierte porque todo eso es temporal. Nada de eso puede sostener nuestra vida. La avaricia nos llama y nos dice: «Necesitas más. Compra más. Acumula más. Allí encontrarás tu alegría». Pero Jesús nos dice: «Cuidado». Tu vida no depende de lo que tienes. Tu vida depende de lo que Jesús da.Solo Jesús ofrece esperanza verdadera para nuestros problemas, propósito para esta vida y paz para el mañana.Oremos: Señor misericordioso, líbrame de creer que mi valor depende de lo que tengo. Enséñame a encontrar mi vida, mi valor y mi propósito en ti. Amén.

  31. 970

    LO QUE VIENE DESPUÉS…

    Lunes 3 de agosto de 2026Lucas 12: 20 AL 21 «Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a quitarte la vida; ¿y para quién será lo que has guardado?” Eso le sucede a quien acumula riquezas para sí mismo, pero no es rico para con Dios.» LO QUE VIENE DESPUÉS…Pasamos mucho tiempo pensando en lo que sigue. ¿Qué necesito ahora? ¿Cuál será mi próximo trabajo? ¿Qué curso voy a tomar? ¿Qué haremos el próximo año? ¿Qué planes tengo para mi familia?No hay nada malo en planificar. De hecho, planificar puede ser bueno y necesario, especialmente cuando Dios nos ha dado recursos, responsabilidades o talentos.Pero Jesús cuenta esta parábola porque no quiere que nuestra mirada sea demasiado corta. En la historia, un hombre hace muchos planes para lo que sigue: construir, guardar, descansar, comer y disfrutar. Pero ninguno de esos planes se cumple, porque esa misma noche su vida termina. Pasó mucho tiempo preparándose para un día que nunca llegó, y no se preparó para el día que sí llegó.No está mal hacer planes para esta vida. Pero no debemos descuidar la vida que viene. Todo lo que Dios nos da—nuestros bienes, talentos, tiempo y oportunidades—no son solo para servirnos a nosotros mismos. También son herramientas para servir a Dios y al prójimo.Así estamos preparados para lo que viene después.Oremos: Dios todopoderoso, dame un corazón sabio para reconocer que mis días están en tus manos. Enséñame a usar tus dones para servirte a ti y a mi prójimo. Amén.

  32. 969

    HAZLO MORIR…

    Domingo 2 de agosto de 2026Colosenses 3: 5 Y 8. «Por lo tanto, hagan morir en ustedes todo lo que sea terrenal… Pero ahora deben abandonar también la ira, el enojo, la malicia, la blasfemia y las conversaciones obscenas.».HAZLO MORIR…A veces escucho un grito asustado desde el cuarto de mi hija. Entro rápido y descubro el problema. Ella me dice: «¡Papá, es un insecto! ¡Mátalo!» Y en mi casa no habrá descanso hasta que esa araña, polilla o bicho desaparezca del cuarto.Cuando el apóstol Pablo escribe a los cristianos de Colosas, no muestra ninguna compasión por nuestra naturaleza pecaminosa. Su instrucción es clara: hay que hacerla morir.Pablo sabe lo repugnantes que son los pecados que salen de nuestro corazón. La ira, las mentiras, la inmoralidad sexual, la avaricia y las palabras sucias no son cosas pequeñas. Son pecados reales. Y por causa del pecado viene la ira justa de Dios.Mientras esperamos el regreso de Cristo, pidamos a Dios que nos ayude a ver nuestro pecado como él lo ve. No como algo normal. No como algo divertido. No como algo que «todos hacen». Sino como algo que debe morir.¿Cómo hacemos morir el pecado? Confesándolo ante Dios. Recibiendo el perdón que Cristo ganó para nosotros. Luchando cada día contra la tentación. Mirando a Jesús, quien llevó nuestros pecados a la cruz y allí los venció con su muerte.Nuestra naturaleza pecaminosa seguirá con nosotros hasta que Dios nos lleve a casa. Pero cada día podemos luchar contra el pecado, confiando en Jesús para recibir perdón y fuerza.Oremos Señor misericordioso, gracias por el perdón que ganaste para mí. Por ese perdón, ayúdame a luchar contra mi naturaleza pecaminosa y a vivir para ti. Amén.

  33. 968

    FOTOS EN MI CELULAR…

    Sábado 1 de agosto de 2026Eclesiastés 1: 2 al 4. «¡Vanidad de vanidades! ¡Vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad!… ¿Qué provecho saca el hombre de todos sus trabajos y de todos sus afanes bajo el sol? Una generación se va, y otra generación viene, pero la tierra permanece para siempre.» FOTOS EN MI CELULAR…Mi celular está lleno de fotos de momentos que, en su tiempo, me parecieron muy importantes. Tengo fotos de comidas con amigos, de paisajes hermosos, de reuniones familiares y de lugares que visité por primera vez.Pero tengo que admitir algo: casi nunca miro esas fotos. Muchas guardan buenos recuerdos, pero rara vez vuelvo a verlas. Pocas se imprimen. Y, tarde o temprano, el celular me avisa que ya no hay espacio. Entonces borro muchas de una sola vez.El libro de Eclesiastés nos recuerda que gran parte de la vida es así. Hay cosas que parecen muy importantes en el momento, pero no duran. Claro que hay alegría en pasar tiempo con la familia y los amigos. Hay buen trabajo que hacer en la casa, en la comunidad y en la iglesia. Dios nos ha dado un mundo hermoso, y quiere que recibamos sus dones con gratitud.Pero Eclesiastés también nos confronta con una verdad seria: muchas cosas de esta vida no dejan una ganancia permanente. Son buenas por un tiempo, pero luego pasan. Como las fotos del celular, por un momento parecen esenciales, después se olvidan, y finalmente desaparecen.Por eso Eclesiastés nos invita a buscar significado en lo que sí permanece. Busca el sentido de tu vida en la Palabra de Dios. Busca tu valor en el amor, el perdón y la misericordia que Dios da a tu alma. Busca tu esperanza en la obra de Jesús, quien te promete una vida que no tendrá fin.Muchas cosas en esta vida duran poco. Pero todo lo que Jesús hizo por ti durará para siempre.Oremos: Padre lleno de gracia, gracias por las alegrías de esta vida. Recuérdame que el verdadero sentido solo se encuentra en ti. Amén.

  34. 967

    TU VIDA TIENE PROPÓSITO

    Viernes 31 de julio de 2026Eclesiastés 1:2«Vanidad de vanidades—dijo el Predicador—; vanidad de vanidades, todo es vanidad» (RV95)TU VIDA TIENE PROPÓSITO¿Cuál es el propósito de la vida?Es una de esas grandes preguntas que, tarde o temprano, todos nos hacemos. Sin embargo, muchas veces estamos tan ocupados con nuestras responsabilidades diarias que dejamos la pregunta a un lado y seguimos adelante con nuestras actividades.Hace miles de años, un hombre llamado Salomón también se hizo esa pregunta.Salomón fue rey de Israel durante una época de gran prosperidad. Tenía riquezas, poder, sabiduría y todo lo que muchas personas consideran necesario para ser felices.Pero al acercarse al final de su vida, llegó a una conclusión sorprendente.Comprendió que las riquezas no duran para siempre. El poder es pasajero. Los logros humanos terminan desapareciendo. Todo lo que una persona acumula en esta vida algún día quedará en manos de otros.Por eso escribió:«¡Vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad!»Si esta vida fuera todo lo que existe, Salomón tendría razón. Al final, nada tendría un significado duradero.Pero ahí es donde aparece Jesús.Y Jesús cambia completamente la perspectiva.Él nos enseña que esta vida no es el final de la historia. Existe una vida eterna que nos espera. Una vida perfecta en la presencia de Dios.Jesús hizo posible esa realidad al vivir por nosotros, morir en la cruz por nuestros pecados y resucitar victoriosamente al tercer día.Gracias a él, sabemos que este mundo no es nuestro destino final.Eso significa que nuestra vida tiene un propósito mucho más grande que acumular dinero, alcanzar éxito o perseguir cada nueva tendencia que aparece.No necesitamos vivir obsesionados por las cosas temporales.No necesitamos desesperarnos cuando los planes no salen como esperábamos.No necesitamos encontrar nuestro valor en lo que poseemos o logramos.Nuestra identidad y nuestro propósito se encuentran en Cristo.Porque pertenecemos a él.Porque hemos sido redimidos por él.Porque tenemos una herencia eterna reservada en el cielo.Cuando vivimos con esa perspectiva, descubrimos que cada día tiene significado. Nuestro trabajo, nuestras relaciones, nuestro servicio y nuestra fe forman parte del plan de Dios para nuestra vida.Sí, tu vida tiene propósito.No solo para esta vida, sino también para la eternidad.Oración:Señor Jesús, gracias porque das verdadero propósito a mi vida. Gracias por mostrarme que mi existencia no se limita a las cosas de este mundo. Gracias por la promesa de la vida eterna que ganaste para mí. Ayúdame a vivir cada día con la mirada puesta en ti y en las bendiciones eternas que me has preparado. Amén.     

  35. 966

    ORA CON HUMILDE CONFIANZA

    Jueves 30 de julio de 2026Génesis 18:26-28«El Señor respondió: “Si dentro de la ciudad de Sodoma encuentro a cincuenta justos, por ellos perdonaré a todos los que estén allí.” Abrahán replicó y dijo: “Aquí estoy ahora, atreviéndome a hablar con mi Señor, aunque sólo soy polvo y ceniza. Pero tal vez falten cinco justos para completar los cincuenta; ¿por faltar esos cinco destruirás toda la ciudad?” Y el Señor dijo: “No la destruiré, si encuentro sólo cuarenta y cinco.”» (RVC)ORA CON HUMILDE CONFIANZA¡La oración es un privilegio extraordinario!Piensa en esto por un momento: el Dios todopoderoso, el Creador del cielo y de la tierra, invita a sus hijos a hablar con él.¿Cómo acostumbras orar?Algunas personas oran con las manos juntas y los ojos cerrados. Otras levantan sus manos al cielo. Algunas oran en silencio y otras lo hacen en voz alta.Aunque estas formas pueden variar, Dios está mucho más interesado en la actitud de nuestro corazón que en nuestra postura física.Abraham nos ofrece un hermoso ejemplo.Cuando habló con Dios acerca de Sodoma, lo hizo con profunda humildad. Reconoció quién era delante del Señor y dijo: «No soy más que polvo y ceniza».Abraham sabía que no tenía méritos propios para presentarse ante el Dios santo.Y nosotros tampoco.Por naturaleza somos pecadores y no tenemos ningún derecho a exigirle nada a Dios. Cada vez que oramos, debemos recordar que dependemos completamente de su gracia y misericordia.Pero Abraham también mostró algo más.Mostró confianza.Después de presentar su primera petición, volvió a hablar con Dios varias veces. Lo hizo con respeto, pero también con valentía. Sabía que estaba hablando con un Dios compasivo y misericordioso.Nosotros podemos acercarnos a Dios de la misma manera.No porque seamos dignos, sino porque Jesús nos abrió el camino.El Hijo de Dios vivió perfectamente en nuestro lugar y murió en la cruz para borrar todos nuestros pecados. Gracias a su sacrificio, hemos sido limpiados completamente y recibimos el privilegio de acercarnos al Padre celestial con cualquier necesidad, preocupación o petición.Por eso podemos orar con una combinación maravillosa: humildad y confianza.Humildad, porque reconocemos que todo lo recibimos por gracia.Confianza, porque sabemos que nuestro Padre nos ama, nos escucha y siempre responde de acuerdo con su perfecta sabiduría.Así que sigue el ejemplo de Abraham.Acércate a Dios con un corazón humilde y una fe confiada.Oración:Padre celestial, sé que no tengo méritos para acercarme a ti. Solo por la obra perfecta de Jesucristo puedo venir a tu presencia en oración. Ayúdame a orar con humildad y con confianza, sabiendo que siempre escuchas y respondes conforme a tu amor y sabiduría. En el nombre de Jesús. Amén.

  36. 965

    ORA POR EL ESPÍRITU SANTO

    Miércoles 29 de julio de 2026Lucas 11:11-13«¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, en lugar del pescado le da una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le da un escorpión? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!» (RVC)ORA POR EL ESPÍRITU SANTOExiste una expresión que muchas personas utilizan: «Ten cuidado con lo que pides».A veces se dice como si Dios estuviera esperando que hagamos una petición equivocada para responder de una manera que nos perjudique.Pero nuestro Dios no es así.Jesús nos recuerda que nuestro Padre celestial es bueno. Él no juega con sus hijos ni les da cosas dañinas cuando le piden ayuda.Piensa en un padre amoroso. Si su hijo le pide alimento, no le dará algo que pueda lastimarlo. Aunque los seres humanos somos imperfectos, sabemos cuidar y procurar el bienestar de nuestros hijos.Entonces Jesús nos invita a pensar en algo mucho más grande:Si los padres terrenales procuran el bien de sus hijos, ¿cuánto más lo hará nuestro Padre celestial?Dios conoce perfectamente nuestras necesidades. Sabe lo que es mejor para nosotros y, por amor, siempre actúa buscando nuestro verdadero bienestar.Por eso Jesús dirige nuestra atención hacia el mejor regalo que podemos recibir: el Espíritu Santo.Es el Espíritu Santo quien nos lleva a creer en Jesucristo como nuestro Salvador. Es él quien fortalece nuestra fe, nos consuela en las dificultades y nos mantiene firmes en las promesas de Dios.Cuando nos sentimos débiles, el Espíritu nos fortalece.Cuando estamos afligidos, nos recuerda el amor de Cristo.Cuando luchamos contra la duda o la tentación, nos dirige nuevamente a la Palabra de Dios.Por eso es una buena oración pedir que Dios nos conceda abundantemente su Espíritu Santo.Y hay algo más.Dios ha prometido dar su Espíritu por medio de su Palabra. Cada vez que escuchamos, leemos o meditamos en las Escrituras, el Espíritu Santo está obrando en nosotros.Por eso, junto con la oración, dedica tiempo a la Biblia. Allí encontrarás las promesas de Dios, el mensaje del evangelio y el alimento espiritual que fortalece tu fe.Puedes estar seguro de que tu Padre celestial escucha esa oración y responde con amor.Oración:Padre celestial, envíame tu Espíritu Santo por medio de tu Palabra. Fortalece mi fe en Jesucristo, consuélame en las dificultades y ayúdame a permanecer firme en tus promesas cada día. Amén.  

  37. 964

    ORA CON CONFIANZA Y PERSEVERANCIA

    Martes 28 de julio de 2026Lucas 11:5-8«También les dijo: “¿Quién de ustedes, que tenga un amigo, va a verlo a medianoche y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a visitarme, y no tengo nada que ofrecerle’? Aquél responderá desde adentro y le dirá: ‘No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mis niños están en la cama conmigo. No puedo levantarme para dártelos’ Yo les digo que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sí se levantará por su insistencia, y le dará todo lo que necesite.”» (RVC)ORA CON CONFIANZA Y PERSEVERANCIA¿Conoces a alguien que no se rinde fácilmente?Es esa persona que sigue insistiendo cuando cree que algo es importante. No se desanima con facilidad y continúa pidiendo hasta obtener una respuesta.En la enseñanza de hoy, Jesús utiliza un ejemplo parecido para hablarnos acerca de la oración.Imagina a una persona que recibe una visita inesperada en medio de la noche. No tiene comida para ofrecer a su huésped, así que decide ir a la casa de un amigo para pedir ayuda.El problema es que ya es medianoche.La puerta está cerrada. La familia duerme. Todo parece indicar que no es el mejor momento para tocar la puerta.Sin embargo, la persona sigue insistiendo.Y finalmente recibe lo que necesita.Con esta historia, Jesús no está diciendo que Dios sea como un amigo molesto que no quiere escuchar. Todo lo contrario.El punto es que, si incluso una persona imperfecta termina respondiendo a una petición insistente, cuánto más escuchará nuestro amoroso Padre celestial a sus hijos.Por eso Jesús nos anima a orar con confianza y perseverancia.Muchas veces presentamos una petición delante de Dios y esperamos una respuesta inmediata. Pero cuando la respuesta parece demorarse, podemos sentirnos tentados a dejar de orar.Jesús nos dice que no nos rindamos.Sigue orando.Sigue confiando.Sigue llevando tus necesidades delante de Dios.No porque tengas que convencerlo de que te ame. Ya te ama plenamente. Lo demostró al enviar a su Hijo para salvarte.Jesús quitó toda nuestra culpa y vergüenza en la cruz. Gracias a él, tenemos libre acceso al Padre celestial.Por eso podemos acercarnos a Dios con toda confianza.Podemos hablarle de nuestras alegrías, nuestras preocupaciones, nuestros sueños y nuestras luchas.Y aunque no siempre responda de la manera o en el momento que esperamos, podemos estar seguros de que escucha cada oración y responde conforme a su perfecta sabiduría y amor.Así que no tengas miedo de acudir a él una y otra vez.Tu Padre celestial siempre está dispuesto a escucharte.Oración:Señor, escucha mi oración y atiende mi clamor por misericordia. Fortalece mi confianza para acudir a ti constantemente, sabiendo que me amas y que siempre escuchas a tus hijos por medio de Jesucristo. Amén.

  38. 963

    ORA CON HUMILDAD, CONFIANZA Y GRATITUD

    Lunes 27 de julio de 2026Lucas 11:2-4«Él les dijo:—Cuando oréis, decid: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.”» (RV1995)ORA CON HUMILDAD, CONFIANZA Y GRATITUDCuando Jesús enseñó a sus discípulos a orar, les dio una oración sencilla y profunda.Con pocas palabras, les mostró cómo acercarse a Dios y qué cosas son verdaderamente importantes para presentar delante de él.Primero les enseñó a llamar a Dios «Padre».Qué privilegio tan grande. Por medio de la fe en Cristo, no nos acercamos a un Dios distante o desconocido. Nos acercamos a nuestro Padre celestial, quien nos ama, nos escucha y siempre busca nuestro bien.Luego Jesús les enseñó a pedir que el nombre de Dios sea santificado. Es decir, que podamos conocer su verdad, vivir de acuerdo con su Palabra y honrarlo con nuestra vida.También les enseñó a pedir que venga su reino. Pedimos que Dios fortalezca nuestra fe y que más personas lleguen a conocer a Jesucristo como Salvador por medio de la obra del Espíritu Santo.Después nos invita a pedir por nuestras necesidades diarias.Jesús resume todas ellas en una sencilla expresión: «El pan nuestro de cada día».Con esas palabras aprendemos que todo lo que tenemos proviene de Dios. Nuestro alimento, nuestra salud, nuestro trabajo, nuestra familia y cada bendición diaria son regalos de su mano.Luego dirige nuestra atención al perdón.Necesitamos diariamente la misericordia de Dios. Y así como hemos sido perdonados por Cristo, también queremos perdonar a quienes nos han ofendido.Finalmente, Jesús nos enseña a pedir protección espiritual. Vivimos en medio de tentaciones y enfrentamos los ataques del diablo, del mundo y de nuestra propia naturaleza pecaminosa. Por eso necesitamos que Dios nos guarde y nos mantenga firmes en la fe.Jesús quiere que oremos de esta manera: con humildad, porque dependemos completamente de Dios; con confianza, porque somos sus hijos; y con gratitud, porque él nos ha dado mucho más de lo que merecemos.Y cuando recordamos las ocasiones en que hemos descuidado la oración o nos hemos acercado a Dios con corazones distraídos, encontramos consuelo en el evangelio.Jesús murió también por esos pecados.En la cruz ganó para nosotros el perdón completo y el libre acceso al Padre celestial.Por eso podemos acercarnos a Dios con plena confianza.Somos amados. Somos escuchados. Somos perdonados.Oración:Señor Jesús, gracias por enseñarme a orar. Fortalece mi fe para que me acerque cada día a mi Padre celestial con la confianza que tú me has dado por medio de tu cruz. Amén.  

  39. 962

    ORA POR LO QUE DIOS QUIERE

    Domingo 26 de julio de 20261 Timoteo 2:3-4«Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen a conocer la verdad.» (RVC)ORA POR LO QUE DIOS QUIERETal vez hayas escuchado a alguien orar por una situación específica —la recuperación de un familiar enfermo, la solución de un problema o el éxito de algún proyecto— y terminar diciendo: «Si es tu voluntad, Señor».Eso nos lleva a una pregunta importante:¿Cómo podemos saber cuál es la voluntad de Dios?La verdad es que muchas veces no lo sabemos.Dios no nos revela todos los detalles del futuro. Tampoco nos explica siempre por qué permite ciertas circunstancias o qué será lo mejor para nosotros a largo plazo.Sin embargo, sí hay algo que podemos conocer con total certeza: lo que Dios nos ha revelado en su Palabra.Y en la lectura de hoy encontramos una de las declaraciones más hermosas acerca de su voluntad.Dios «quiere que todos sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad».Ese es el deseo de su corazón.Por eso envió a su Hijo al mundo. Jesús vino para vivir, morir y resucitar por todas las personas. Dios desea que todos conozcan la verdad del evangelio y reciban por la fe el perdón y la vida eterna que Cristo ganó para ellos.Esta verdad también orienta nuestras oraciones.Cuando oramos por salud, por trabajo, por protección o por cualquier necesidad, recordamos que Dios ve mucho más allá de lo que nosotros podemos ver.Solo él sabe qué circunstancias servirán mejor para acercar a las personas a Jesús y fortalecer su fe.Tal vez una enfermedad termine siendo una oportunidad para que alguien conozca el amor de Dios. Tal vez una bendición inesperada abra puertas para compartir el evangelio. Solo el Señor conoce todos los detalles.Pero hay algo que nunca cambia:Dios quiere salvar a las personas.Por eso podemos orar con confianza diciendo: «Hágase tu voluntad».No porque dudemos de su amor, sino porque confiamos plenamente en él.Nuestro Padre celestial sabe lo que hace. Nos ama. Escucha nuestras oraciones. Y siempre actuará de acuerdo con su perfecta sabiduría y con su deseo de llevar a las personas a la salvación por medio de Jesucristo.Y eso es todo lo que necesitamos saber.Oración:Señor Dios, ayúdame a confiar en tu voluntad aun cuando no comprenda todo lo que sucede en mi vida. Escucha mis oraciones y respóndelas conforme a tu perfecta sabiduría y amor. En el nombre de Jesús. Amén.

  40. 961

    ORA POR NUESTROS LÍDERES

    Sábado 25 de julio de 20261 Timoteo 2:1-2«Ante todo, exhorto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos con tranquilidad y reposo, y en toda piedad y honestidad.» (RVC)ORA POR NUESTROS LÍDERESMuchos cristianos reconocen que les gustaría mejorar su vida de oración.A veces olvidamos orar. Otras veces comenzamos a hacerlo, pero nuestra mente se distrae rápidamente con otras preocupaciones.Si alguna vez te has sentido así, una buena práctica es orar por personas específicas, una por una.Eso es precisamente lo que el apóstol Pablo recomienda en la lectura de hoy. Él anima a los creyentes a orar por todos.Podemos orar por nuestra familia, nuestros amigos, nuestros vecinos y compañeros de trabajo. También podemos orar por personas que conocemos únicamente a través de las noticias o de las redes sociales.Muchas de esas personas atraviesan situaciones difíciles o enfrentan grandes responsabilidades. Podemos pedir que Dios las ayude y las bendiga conforme a su voluntad.Entre ellas se encuentran quienes ejercen autoridad.Dios nos invita a orar por gobernantes, líderes y autoridades de todo nivel.Quizá no siempre estemos de acuerdo con sus decisiones. Tal vez algunas de sus acciones nos preocupen o nos decepcionen.Sin embargo, la Palabra de Dios no nos dice que respondamos con desprecio o burla. Nos llama a orar.Podemos pedir que el Señor los lleve a conocer a Jesucristo como su Salvador. Y si rechazan su verdad, podemos pedir que Dios limite el mal y guíe sus decisiones para el bienestar de las personas bajo su responsabilidad.¿Por qué es importante hacerlo?Porque cuando Dios frena la maldad y preserva el orden, los creyentes tienen mayores oportunidades para vivir en paz, servir al prójimo y compartir el evangelio.Y esa es la meta principal.Dios quiere que más personas conozcan a Jesús.Por eso nuestras oraciones no terminan cuando decimos «Amén». También buscamos compartir con otros las buenas noticias del perdón y del amor de Dios en Cristo.Incluso con nuestros líderes.Qué privilegio tan grande saber que el Rey de reyes escucha nuestras oraciones y obra por medio de ellas.Oración:Señor Dios, lleva a todas las personas a conocerte mejor por medio de Jesucristo, el Rey de reyes. Bendice a quienes ejercen autoridad, guía sus decisiones y ayúdanos a vivir de una manera que refleje tu amor y tu verdad. Amén. 

  41. 960

    UN MUNDO MEJOR

    Viernes 24 de julio de 20261 Timoteo 2:1-6«Ante todo, exhorto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos con tranquilidad y reposo, y en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen a conocer la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.» (RVC)UN MUNDO MEJOR¿Qué puedo hacer para que este mundo sea un lugar mejor?Cuando vemos las noticias y observamos los problemas que afectan a nuestras comunidades, nuestros países y al mundo entero, es fácil preguntarse si realmente podemos marcar alguna diferencia.La respuesta de Dios puede sorprendernos.El apóstol Pablo dice sencillamente:«Oren».Oren por todos.Oren por su familia, sus amigos, sus vecinos y sus compañeros de trabajo. Oren por las personas de su comunidad y por quienes viven en otros lugares del mundo.Y de manera especial, oren por quienes ejercen autoridad.Oren por los líderes locales. Oren por las autoridades nacionales. Oren por los gobernantes de otras naciones.Pablo no dice: «Ridiculícenlos». Tampoco dice: «Hablen constantemente de sus errores». Más bien, nos anima a presentarlos delante de Dios en oración.¿Por qué?Porque Dios desea que podamos vivir vidas tranquilas y pacíficas, dedicadas a servirle con fe y fidelidad.Y cuando el evangelio puede ser proclamado libremente, sucede algo mucho más importante que cualquier cambio político o social.Las personas llegan a conocer a Jesús.Ese es el cambio más profundo que puede ocurrir en una vida.Dios quiere que todos sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad.¿Y cuál es esa verdad?Que existe un solo Dios y un solo Mediador entre Dios y los seres humanos: Jesucristo.Jesús vino a reconciliarnos con Dios. Vivió perfectamente en nuestro lugar y entregó su vida en la cruz para pagar por nuestros pecados. Se dio a sí mismo como rescate por todos.Gracias a él tenemos perdón, paz con Dios y la esperanza segura de la vida eterna.Por eso, aunque deseamos un mundo mejor, sabemos que la verdadera transformación comienza cuando las personas conocen a Cristo.La vida con Jesús cambia el presente y asegura la eternidad.Esa es la diferencia más grande de todas.Oración:Señor Dios, guía y bendice a todas las personas que ejercen autoridad. Permite que podamos vivir vidas tranquilas y pacíficas dedicadas a servirte. Y bendícenos mientras compartimos las buenas noticias de Jesucristo, el Salvador que transforma vidas ahora y para siempre. Amén.

  42. 959

    RÍE CON ALEGRÍA

    Jueves 23 de julio de 2026Génesis 18:10-14«Entonces uno de ellos dijo: —El año próximo volveré a visitarte, y para entonces tu esposa Sara tendrá un hijo. Mientras tanto, Sara estaba escuchando toda la conversación a espaldas de Abraham, a la entrada de la tienda. Abraham y Sara ya eran muy ancianos, y Sara había dejado de tener sus periodos de menstruación. Por eso Sara no pudo contener la risa, y pensó: “¿Cómo voy a tener ese gusto, ahora que mi esposo y yo somos tan viejos?” Pero el Señor dijo a Abraham: —¿Por qué se ríe Sara? ¿No cree que puede tener un hijo a pesar de su edad? ¿Hay acaso algo tan difícil que el Señor no pueda hacerlo? El año próximo volveré a visitarte, y para entonces Sara tendrá un hijo.» (DHH)RÍE CON ALEGRÍAHay momentos en los que una situación parece tan imposible que la única reacción es reír.Eso fue exactamente lo que le ocurrió a Sara.Cuando escuchó que tendría un hijo dentro de un año, se rio. Después de todo, ella y Abraham eran muy ancianos. Desde una perspectiva humana, la promesa parecía absurda.Pero aquella no fue una risa de alegría.Fue una risa de incredulidad.Sara olvidó algo importante: quien estaba hablando era Dios.Y cuando Dios habla, sus promesas no dependen de las limitaciones humanas. Él siempre cumple lo que dice.Además, esta promesa formaba parte de su gran plan de salvación. Por medio de la familia de Abraham y Sara, Dios preservaría la línea familiar de la cual nacería el Salvador del mundo.Por eso, cuando Dios anuncia lo que hace para salvarnos, la respuesta adecuada no es la incredulidad, sino la alegría.Piensa en las promesas que Dios te ha dado.Cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.¡Qué sorprendente noticia!Dios nos amó cuando no lo merecíamos. Jesús entregó su vida para rescatarnos. Una gracia tan grande supera toda expectativa humana.Por eso podemos alegrarnos.También podemos alegrarnos porque nuestros pecados han sido perdonados.Habrá días en los que no te sentirás perdonado. Tal vez tu conciencia te recuerde errores del pasado. Quizá el diablo intente acusarte y llenarte de culpa.Pero la Palabra de Dios dice algo diferente.Por medio de la fe en Cristo, tus pecados han sido completamente perdonados.Esa verdad llena el corazón de paz y de alegría.Y hay aún más.No importa cuán difíciles sean las circunstancias de esta vida, Dios promete que el cielo es tu hogar eterno. Allí no habrá más lágrimas, dolor ni tristeza. Solo habrá descanso, gozo y paz en la presencia de nuestro Salvador.Por eso, cuando escuches las promesas de Dios, ríe con alegría.No porque parezcan imposibles, sino porque el Dios que las hizo siempre las cumple.Oración:¡Qué alegría saber que tú, mi Amigo y Señor, eres eterno, el principio y el fin! Y qué maravillosa gracia saber que un día me llevarás a tu hogar celestial, donde disfrutaré para siempre del gozo de tu presencia. Amén.

  43. 958

    LO MEJOR

    Miércoles 22 de julio de 2026Lucas 10:41-42«Jesús le respondió: —Marta, Marta, estás afanada y alterada con muchas cosas. Sin embargo, solo una es necesaria. María ha escogido la mejor parte y nadie se la quitará.» (RV1995)LO MEJORMaría y Marta eran hermanas. Ambas creían en Jesús como su Salvador y disfrutaban de una relación cercana con él. Eran sus amigas.Un día, Jesús llegó a su casa.María se sentó a escuchar sus enseñanzas. Marta, en cambio, estaba ocupada atendiendo a los invitados y procurando que todo estuviera en orden.Antes de juzgar a Marta, vale la pena considerar la situación.En nuestra cultura, recibir visitas puede ser algo sencillo. Tal vez bastaría con ofrecer una bebida o pedir comida para compartir. Pero en el siglo primero la hospitalidad era algo muy importante. Recibir bien a los invitados era una responsabilidad seria. No hacerlo podía considerarse una falta de respeto.Por eso Marta estaba tan ocupada. Quería atender a Jesús de la mejor manera posible.Mientras tanto, María permanecía sentada escuchando al Maestro.Con el paso del tiempo, la frustración de Marta fue creciendo. Finalmente le dijo a Jesús:«Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje hacer sola todo el trabajo? Dile que me ayude».Entonces llegó la respuesta de Jesús, una respuesta llena de amor y de enseñanza.Jesús no dijo que Marta estuviera haciendo algo malo. Servir a los demás y mostrar hospitalidad son acciones valiosas que agradan a Dios.El problema era otro.Marta estaba tan ocupada sirviendo a Jesús que estaba perdiendo la oportunidad de ser servida por Jesús.Por eso el Señor le recordó que había algo aún mejor.María había escogido escuchar la Palabra de Dios.En una sociedad que valora la productividad y el estar siempre ocupado, estas palabras siguen siendo necesarias. Es fácil llenar nuestros días de responsabilidades, compromisos e incluso actividades relacionadas con la iglesia.Pero cuando nuestras ocupaciones nos alejan de la Palabra de Dios, hemos perdido de vista lo más importante.Necesitamos detenernos.Necesitamos escuchar a nuestro Salvador.Necesitamos recibir el alimento espiritual que solo él puede dar.Y cuando reconocemos que muchas veces hemos permitido que nuestras preocupaciones ocupen el primer lugar, encontramos consuelo en Jesús.Él vino para perdonar también nuestros pecados de afán y distracción. Vivió perfectamente en nuestro lugar y entregó su vida para salvarnos.Gracias a él, podemos comenzar de nuevo.Podemos sentarnos a sus pies, escuchar su voz y escoger una vez más lo que realmente es mejor.Oración:Señor Jesús, cuando mis preocupaciones y ocupaciones me hagan perder el rumbo, dame un corazón arrepentido. Perdona mis distracciones, renueva mi fe y ayúdame a escoger siempre lo que es mejor: escuchar tu Palabra y descansar en ti. Amén.

  44. 957

    LOS OJOS

    Martes 21 de julio de 2026Salmo 119:37«Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino.» (RVR)LOS OJOS¿Qué determina aquello en lo que fijamos nuestra mirada?Algunos estudios sugieren que nuestros ojos suelen dirigirse primero hacia lo que llama más la atención: algo brillante, llamativo o diferente. Sin embargo, los investigadores también han descubierto otro factor importante. Muchas veces nuestros ojos buscan aquello que consideramos significativo o valioso.Y eso nos lleva a una pregunta importante:¿Qué es realmente valioso para nosotros?La respuesta puede variar de una persona a otra.En el Salmo 119, el salmista ora: «Aparta mis ojos, que no vean la vanidad».Esa oración sigue siendo necesaria hoy.Nuestro enemigo, el diablo, sabe que rara vez consigue alejarnos de Cristo de manera repentina. Por eso suele actuar de una forma más sutil. Intenta llenar nuestra atención con otras cosas para que poco a poco dejemos de mirar a nuestro Salvador.Y aquí encontramos un detalle importante.Las cosas que compiten por nuestra atención no siempre son malas. De hecho, muchas veces son buenas.Puede ser nuestra familia. Nuestro trabajo. Un pasatiempo. Los estudios. Los planes para el futuro. Las responsabilidades diarias. Incluso el deseo de mantenernos informados sobre lo que sucede en el mundo.Todas esas cosas tienen su lugar.El problema surge cuando alguna de ellas ocupa en nuestro corazón el lugar que solo le corresponde a Jesús.Cuando algo se vuelve más importante para nosotros que nuestro Salvador, comenzamos a perder de vista lo que verdaderamente importa.Por eso necesitamos la ayuda constante de Dios.Y qué consuelo saber que Jesús no nos abandona cuando nuestra atención se desvía.Él ya pagó por todos nuestros pecados en la cruz, incluyendo las veces que hemos permitido que otras cosas ocupen el centro de nuestra vida. Además, sigue buscándonos por medio de su Palabra y de su Espíritu Santo.Nos llama al arrepentimiento.Nos recuerda su amor.Y vuelve a dirigir nuestra mirada hacia él.Porque cuando nuestros ojos están puestos en Jesús, encontramos perdón, paz y propósito para cada día.Oración:Señor, cuando mis ojos comiencen a fijarse más en otras cosas que en ti, llévame al arrepentimiento. Aparta mi atención de lo que es pasajero y vuelve a dirigir mi mirada hacia ti y hacia tus promesas. Amén.

  45. 956

    UN LARGO VIAJE EN SOLEDAD

    Lunes 20 de julio de 2026Éxodo 33:14«Y el Señor le dijo: “Mi presencia irá contigo, y te haré descansar.”» (RVC)UN LARGO VIAJE EN SOLEDADHay canciones que logran expresar sentimientos que todos hemos experimentado en algún momento. Una de ellas habla de la vida como un largo viaje. Al principio, su autor pensó en describir la compañía de un ser querido durante ese recorrido. Sin embargo, mientras escribía, llegó a una conclusión más profunda: la necesidad más grande del ser humano no es simplemente la compañía de otra persona, sino la presencia de Dios.Y tiene razón.La vida puede sentirse como un largo viaje.Hay momentos de alegría, pero también hay dificultades. Hay sueños cumplidos, pero también decepciones. Existen temporadas de fortaleza, pero también momentos de cansancio, dolor y soledad.Si dependiéramos únicamente de nosotros mismos, este viaje sería demasiado difícil. Nos perderíamos fácilmente. Tropezaríamos una y otra vez. El peso de nuestras culpas, nuestros temores y nuestras preocupaciones terminaría por agotarnos.Eso es precisamente lo que el pecado ha producido en este mundo.El pecado no solo ha llenado la vida de dolor y sufrimiento. También ha roto nuestra relación con Dios y nos ha dejado espiritualmente solos. Por nosotros mismos, caminamos hacia una separación eterna de nuestro Creador.Pero por eso vino Jesús.El Hijo de Dios entró en nuestro mundo y recorrió este camino por nosotros. Vivió una vida perfecta en nuestro lugar y cargó con todos nuestros pecados.Luego fue a la cruz, donde experimentó una soledad que nosotros jamás podremos comprender completamente. Allí sufrió el abandono y el castigo que merecíamos por nuestros pecados.Lo hizo para que nosotros nunca tengamos que enfrentar esa separación eterna de Dios.Ahora, por medio de la fe en Cristo, no caminamos solos.La promesa que Dios le hizo a Moisés también es una realidad para nosotros:«Mi presencia irá contigo».Qué consuelo tan grande saber que el Señor está a nuestro lado en cada paso del camino. Él nos acompaña en los días buenos y en los difíciles. Nos sostiene cuando estamos cansados. Nos guía cuando no sabemos qué hacer. Y nos conduce con seguridad hasta nuestro hogar eterno.Sí, la vida puede parecer un largo viaje.Pero gracias a Jesús, ya no es un viaje en soledad.Oración:Señor Jesús, mi vida sería un largo viaje en soledad sin ti. Gracias por estar siempre a mi lado, por guiarme con tu presencia y por llevarme con seguridad hacia el hogar eterno que has preparado para mí. Amén. 

  46. 955

    LA RISA

    Domingo 19 de julio de 2026Génesis 18:13-14«El Señor le dijo a Abraham: “¿Por qué se ríe Sara? […] ¿Acaso hay algo imposible para el Señor?”» (NVI)LA RISALa risa puede expresar muchas cosas. A veces refleja alegría. Otras veces, incredulidad. Y en ocasiones puede ser una forma de burlarse de algo que consideramos imposible o absurdo.A lo largo de los años, muchas personas han utilizado el humor para ridiculizar las enseñanzas cristianas. Al hacerlo, suelen dar la impresión de que el asunto está resuelto, como si la burla fuera suficiente para demostrar que algo no puede ser verdad.Pero la risa no siempre tiene la última palabra.En Génesis 18 encontramos a Sara escuchando una promesa extraordinaria de Dios. Aunque ella y Abraham ya eran ancianos, el Señor les anunció que tendrían un hijo.La reacción de Sara fue reírse.No era una risa de alegría. Era una risa de incredulidad. Desde una perspectiva humana, la promesa parecía imposible.Sin embargo, Dios respondió con una pregunta que sigue siendo poderosa hasta el día de hoy:«¿Acaso hay algo imposible para el Señor?»Esa pregunta también nos confronta a nosotros.Quizá no nos burlamos abiertamente de las promesas de Dios, pero ¿cuántas veces hemos dudado de ellas? ¿Cuántas veces hemos pensado que una situación es demasiado difícil para que Dios la resuelva? ¿Cuántas veces hemos cuestionado silenciosamente lo que él dice en su Palabra?Nuestra naturaleza pecaminosa nos lleva con frecuencia a no tomar completamente en serio las promesas del Señor.Por eso necesitamos a Jesús.A diferencia de nosotros, él nunca dudó de la Palabra de su Padre. Nunca trató las promesas de Dios con desprecio ni incredulidad. Vivió en perfecta confianza y obediencia.Y luego fue a la cruz para cargar también con nuestros pecados de duda, incredulidad y falta de confianza.Gracias a él, somos perdonados.Y así como Dios cumplió su promesa a Abraham y Sara, también cumplirá todas las promesas que nos ha hecho en Cristo.La última palabra no la tiene la duda.La última palabra la tiene el Señor.Y esa palabra es una palabra de gracia, de perdón y de vida eterna.Por eso, el pueblo de Dios puede vivir con una clase diferente de risa: la risa de la alegría que nace de confiar en un Salvador fiel.Oración:Señor, llena mi corazón con la alegría que proviene de confiar en ti. Cuando surjan las dudas, recuérdame que nada es imposible para ti y que todas tus promesas encuentran su cumplimiento en Jesucristo. Amén. 

  47. 954

    LO CONTRARIO

    Sábado 18 de julio de 2026Génesis 18:1«Después el Señor se le apareció a Abrahán en el encinar de Mamre.» (RVC)LO CONTRARIOImagina que es el año 2011. Formas parte de un equipo de arqueólogos que trabaja bajo un antiguo templo en el Lejano Oriente. Están a punto de abrir varias cámaras que han permanecido cerradas durante siglos.Cuando finalmente logran entrar, no pueden creer lo que ven.Hay diamantes por todas partes. Bolsas y más bolsas llenas de piedras preciosas. Joyas imposibles de contar. Montones de monedas de oro. La cantidad es tan grande que pasarán años antes de que todo pueda ser catalogado.Las primeras estimaciones indican que el valor del tesoro supera los veinte mil millones de dólares.Con el tiempo, los investigadores descubren también de dónde proviene tanta riqueza. Siglos atrás, aquel templo estaba ubicado en una ruta muy transitada. Los viajeros dejaban ofrendas valiosas para ganar el favor de la deidad que allí adoraban.Ese inmenso tesoro refleja una manera muy común de pensar acerca de Dios.Muchas personas creen que la relación con Dios funciona así: «¿Qué puedo darle para que él haga algo bueno por mí?».Pero cuando abrimos la Biblia descubrimos exactamente lo contrario.En Génesis 18 se nos dice que el Señor se apareció a Abraham. Aunque Abraham lo recibió con hospitalidad, queda claro que Dios no estaba allí porque Abraham hubiera comprado su favor con regalos u ofrendas.El nombre «Señor» nos recuerda quién es él: el Dios que hace promesas por pura gracia y que cumple fielmente todo lo que promete.Esa es la forma en que Dios se revela a lo largo de toda la Biblia.Él sabe que somos pecadores. Sabe que el pecado ha afectado cada aspecto de nuestra vida desde la caída de nuestros primeros padres. Por eso, jamás podríamos ganar su favor mediante nuestros esfuerzos, nuestras obras o nuestros regalos.Nuestras manos pecadoras no pueden comprar el amor de un Dios perfectamente santo.Y precisamente por eso Dios envió a su Hijo.Jesucristo vivió la vida perfecta que nosotros no hemos podido vivir. Luego fue a la cruz para pagar completamente por nuestros pecados.Dios hizo todo eso no porque nosotros tuviéramos algo valioso para ofrecerle.Lo hizo porque lo necesitábamos.Esa es la maravilla del evangelio.Nuestra relación con Dios no descansa en lo que nosotros hacemos por él. Descansa completamente en lo que él hizo por nosotros en Cristo.Y esa es una noticia que llena el corazón de paz.Oración:Señor, toda mi relación contigo descansa en lo que tú has hecho por mí por medio de Jesucristo. Gracias por tu amor inmerecido, por tu gracia y por la salvación que me has dado. Amén.

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    RESCATADOS

    Viernes 17 de julio de 2026Colosenses 1:13-14«También nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados.» (RVC)RESCATADOSSon momentos de gran tensión. Después de un terremoto, grupos de rescate trabajan sin descanso removiendo escombros para encontrar personas atrapadas. Invierten enormes esfuerzos para liberar a quienes permanecen en la oscuridad bajo edificios derrumbados.¡Qué alivio se siente cuando una persona es encontrada con vida y llevada a un lugar seguro!Todos nosotros también necesitábamos ser rescatados.Estábamos atrapados bajo el peso de nuestro propio pecado. La oscuridad espiritual nos rodeaba y no teníamos forma de liberarnos por nosotros mismos. Éramos incapaces de quitar nuestra culpa o escapar de las consecuencias del pecado. Sin ayuda, nos dirigíamos hacia la oscuridad eterna de la separación de Dios.Pero el Señor vino a rescatarnos.En su infinita misericordia, Dios envió a su Hijo, Jesucristo, para salvarnos de nuestra condición desesperada.Jesús vivió la vida perfecta que nosotros no podíamos vivir. Luego cargó sobre sí el peso inmenso de nuestros pecados y lo llevó hasta la cruz. Allí sufrió y murió en nuestro lugar para pagar completamente la deuda que teníamos delante de Dios.¡Qué consuelo saber que hemos sido sacados de la oscuridad y llevados a la luz del perdón!Sin importar cuán difíciles o inesperados sean los acontecimientos de la vida, podemos vivir con confianza. Nuestro Salvador ya nos ha rescatado. El reino de Cristo permanece para siempre, y por pura gracia Dios nos ha hecho parte de ese reino.Y hay una promesa aún más maravillosa.Un día viviremos para siempre con nuestro Salvador y Rey en el reino celestial que nos ha preparado. Allí ya no habrá pecado, dolor ni temor. Disfrutaremos eternamente de la seguridad, la paz y la alegría que Jesús ganó para nosotros con su amor.Hasta entonces, seguimos viviendo bajo la luz de su gracia, esperando con gozo el día de su regreso.Oración:Padre todopoderoso y misericordioso, te doy gracias porque me has rescatado de la oscuridad de la desesperación y de la muerte por medio de Jesucristo, tu amado Hijo. Gracias por la luz del Salvador que ilumina mi vida cada día. Fortaléceme mientras espero con alegría su glorioso regreso y el día en que me lleves a tu reino celestial. Amén.

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    UNA VIDA DE CONFLICTO

    Jueves 16 de julio de 2026Gálatas 5:17«Porque el deseo de la carne se opone al Espíritu, y el del Espíritu se opone a la carne; y éstos se oponen entre sí para que ustedes no hagan lo que quisieran hacer.» (RVC)UNA VIDA DE CONFLICTOMuchas personas piensan que, una vez que alguien llega a ser cristiano, la vida debería volverse más fácil. Imaginan que los problemas desaparecerán y que una profunda tranquilidad llenará cada aspecto de sus pensamientos y emociones.Sin embargo, el apóstol Pablo describe una realidad diferente.Cuando el Espíritu Santo nos lleva a la fe en Jesucristo, comienza una lucha dentro de nosotros. Es un conflicto entre nuestra naturaleza pecaminosa y el Espíritu Santo que vive en nuestro corazón.Esta lucha es real y constante.Nuestra naturaleza pecaminosa sigue empujándonos hacia aquello que desagrada a Dios. Al mismo tiempo, el Espíritu Santo obra en nosotros para guiarnos hacia lo que agrada al Señor. Como dice Pablo: «El deseo de la carne se opone al Espíritu, y el del Espíritu se opone a la carne».Por eso, la vida cristiana no consiste en vivir sin luchas. Más bien, consiste en vivir cada día confiando en Dios en medio de esa batalla espiritual.Y esta no es una lucha pasajera. Nos acompañará durante toda nuestra vida terrenal.Habrá momentos en los que nos sentiremos cansados. Habrá ocasiones en las que caeremos en pecado y lamentaremos nuestras decisiones. A veces parecerá que la batalla es demasiado difícil.Pero no luchamos solos.El Espíritu Santo sigue obrando por medio de la Palabra de Dios. Él fortalece nuestra fe, nos lleva al arrepentimiento y nos recuerda una y otra vez el perdón que Cristo ganó para nosotros.Cuando nos detenemos a pensar en todo lo que tenemos por medio de Jesús, encontramos nuevas fuerzas para seguir adelante.Tenemos el perdón completo de nuestros pecados.Tenemos paz con Dios.Tenemos su ayuda en cada prueba.Y tenemos la certeza de la vida eterna en el cielo.Por eso, aunque la lucha continúe, no perdemos la esperanza.Cristo ya obtuvo la victoria por nosotros. Y un día, cuando estemos con él en la eternidad, esta batalla habrá terminado para siempre.Oración:Señor Jesús, lléname con tu Espíritu para enfrentar la lucha diaria que existe en mi corazón. Recuérdame constantemente todas las bendiciones que poseo por la fe en ti: tu perdón, tu paz y la vida eterna. Amén.

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    EL PRÓJIMO PERFECTO

    Miércoles 15 de julio de 2026Lucas 10:36-37«De estos tres, ¿cuál crees que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?» Aquél respondió: «El que tuvo compasión de él.» Entonces Jesús le dijo: «Pues ve y haz tú lo mismo.» (RVC)EL PRÓJIMO PERFECTOTodo comenzó con una pregunta.Alguien le había preguntado a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?»Para responder, Jesús contó la conocida parábola del buen samaritano.Un hombre viajaba por el camino cuando fue atacado por ladrones. Lo golpearon, le quitaron todo lo que tenía y lo dejaron medio muerto al borde del camino.Más tarde pasaron dos hombres. Ambos pertenecían al mismo pueblo y compartían la misma religión que la víctima. Sin embargo, ninguno se detuvo a ayudarlo. Los dos siguieron de largo.Entonces apareció un tercer hombre: un samaritano.En tiempos de Jesús, los judíos y los samaritanos mantenían profundas diferencias y prejuicios entre sí. Por eso, nadie habría esperado que aquel samaritano actuara como prójimo del hombre herido.Pero eso fue exactamente lo que hizo.Se acercó a él, curó sus heridas, lo subió a su animal de carga y lo llevó a un lugar seguro. Pasó tiempo cuidándolo y pagó para que siguieran atendiéndolo hasta su recuperación.Es fácil pensar que la enseñanza principal de esta historia es simplemente: «Debemos ser más como el buen samaritano».Sin embargo, Jesús está mostrando algo más profundo.Cuando dijo: «Ve y haz tú lo mismo», estaba presentando el estándar perfecto de amor que exige la ley de Dios. Un amor constante, sacrificado y perfecto hacia el prójimo.Y si somos sinceros, debemos reconocer que ninguno de nosotros ha amado así en todo momento.Por eso necesitamos a Jesús.Él es el prójimo perfecto.Cuando estábamos espiritualmente muertos a causa de nuestros pecados, Jesús vino a rescatarnos. No pasó de largo. No nos abandonó en nuestra condición. Se acercó a nosotros con compasión.Vivió la vida perfecta que nosotros no podíamos vivir. Cumplió completamente la ley de Dios en nuestro lugar. Después entregó su vida en la cruz para pagar por todos nuestros pecados.Gracias a él, somos perdonados y tenemos la seguridad de la vida eterna.¡Qué Salvador tan maravilloso!Sabiendo que jamás podríamos cumplir perfectamente la ley de Dios, Jesús la cumplió por nosotros.Ahora, movidos por su amor y agradecidos por su gracia, queremos mostrar misericordia a las personas que Dios pone en nuestro camino. No para ganar el favor de Dios, sino porque ya lo hemos recibido en Cristo.Oración:Señor Jesús, hazme cada día más parecido a ti. Llena mi corazón de tu amor para que pueda crecer en misericordia y servicio hacia mi prójimo. Amén.

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👉 Quiero comenzar a estudiar en Academia Cristo.https://academiacristo.com/que-es-academiacristo#gsc.tab=0Jesús dijo: Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen la vida eterna; ¡y son ellas las que dan testimonio de mí!Nuestra misiónNuestro propósito es llevar el evangelio a los hogares en América Latina, haciendo discípulos por medio de la instrucción bíblica para que ellos puedan llevar las buenas nuevas de Jesucristo a otros. Queremos que todos conozcan a Jesucristo como su único Salvador. Nuestras creenciasNuestras creencias básicamente se resumen en tres principios.Creemos que SOLAMENTE LA BIBLIA se debe usar para definir nuestra doctrina. Las tradiciones, nuestras experiencias y aun la razón humana están sujetadas a la Palabra de Dios.“Pero si aun nosotros, o un ángel

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