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CATECISMO 3ª parte
by Jose Ignacio Munilla
En este podcast se pueden escuchar o bajar los programas que Mons. José Ignacio Munilla realizó en RADIO MARÍA comentando la TERCERA PARTE del Catecismo de la Iglesia Católica. Desde el punto nº 1691 al 2557.
Episodes
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Catecismo 1691-1693. La vida en Cristo I
TERCERA PARTE LA VIDA EN CRISTO 1691. “Cristiano, reconoce tu dignidad. Puesto que ahora participas de la naturaleza divina, no degeneres volviendo a la bajeza de tu vida pasada. Recuerda a qué Cabeza perteneces y de qué Cuerpo eres miembro. Acuérdate de que has sido arrancado del poder de las...
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Catecismo 1694-1696. La vida en Cristo II
1694 Incorporados a Cristo por el bautismo (cf Rm 6,5), los cristianos están “muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús” (Rm 6,11), participando así en la vida del Resucitado (cf Col 2,12). Siguiendo a Cristo y en unión con él (cf Jn 15,5), los cristianos pueden ser “imitadores de Dios,...
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Catecismo 1697-1698. La vida en Cristo III
1697 En la catequesis es importante destacar con toda claridad el gozo y las exigencias del camino de Cristo (cf CT 29). La catequesis de la “vida nueva” en Él (Rm 6, 4.) será: — una catequesis del Espíritu Santo, Maestro interior de la vida según Cristo, dulce huésped del alma que inspira,...
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Catecismo 1699-1703. El hombre imagen de Dios I
PRIMERA SECCIÓN LA VOCACIÓN DEL HOMBRE: LA VIDA EN EL ESPÍRITU 1699. La vida en el Espíritu Santo realiza la vocación del hombre (capítulo primero). Está hecha de caridad divina y solidaridad humana (capítulo segundo). Es concedida gratuitamente como una salvación (capítulo tercero). CAPÍTULO...
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Catecismo 1704-1706. El hombre imagen de Dios II
1704 La persona humana participa de la luz y la fuerza del Espíritu divino. Por la razón es capaz de comprender el orden de las cosas establecido por el Creador. Por su voluntad es capaz de dirigirse por sí misma a su bien verdadero. Encuentra su perfección en la búsqueda y el amor de la verdad y...
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Catecismo 1707-1709. El hombre imagen de Dios III
1707 “El hombre, persuadido por el Maligno, abusó de su libertad, desde el comienzo de la historia”(GS 13, 1). Sucumbió a la tentación y cometió el mal. Conserva el deseo del bien, pero su naturaleza lleva la herida del pecado original. Ha quedado inclinado al mal y sujeto al error. «De ahí que…
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Catecismo 1716-1717. Las bienaventuranzas
ARTÍCULO 2 NUESTRA VOCACIÓN A LA BIENAVENTURANZA I. Las bienaventuranzas 1716 Las bienaventuranzas están en el centro de la predicación de Jesús. Con ellas Jesús recoge las promesas hechas al pueblo elegido desde Abraham; pero las perfecciona ordenándolas no sólo a la posesión de una tierra, sino...
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Catecismo 1718-1719. El deseo de felicidad
II. El deseo de felicidad 1718 Las bienaventuranzas responden al deseo natural de felicidad. Este deseo es de origen divino: Dios lo ha puesto en el corazón del hombre a fin de atraerlo hacia Él, el único que lo puede satisfacer: «Ciertamente todos nosotros queremos vivir felices, y en el género...
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Catecismo 1720-1722. La bienaventuranza cristiana I
III. La bienaventuranza cristiana 1720 El Nuevo Testamento utiliza varias expresiones para caracterizar la bienaventuranza a la que Dios llama al hombre: la llegada del Reino de Dios (cf Mt 4, 17); la visión de Dios: “Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8; cf 1 Jn 3…
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Catecismo 1723-1724. La bienaventuranza cristiana II
1723 La bienaventuranza prometida nos coloca ante opciones morales decisivas. Nos invita a purificar nuestro corazón de sus malvados instintos y a buscar el amor de Dios por encima de todo. Nos enseña que la verdadera dicha no reside ni en la riqueza o el bienestar, ni en la gloria humana o el...
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Catecismo 1730. La libertad del hombre
ARTÍCULO 3 LA LIBERTAD DEL HOMBRE 1730 Dios ha creado al hombre racional confiriéndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos. “Quiso Dios “dejar al hombre en manos de su propia decisión” (Si 15,14.), de modo que busque a su Creador sin coacciones y,...
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Catecismo 1731-1733. La libertad del hombre. Libertad y responsabilidad I
I. Libertad y responsabilidad 1731 La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de sí mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de...
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Catecismo 1734-1735. Libertad y responsabilidad II
1734 La libertad hace al hombre responsable de sus actos en la medida en que estos son voluntarios. El progreso en la virtud, el conocimiento del bien, y la ascesis acrecientan el dominio de la voluntad sobre los propios actos. 1735 La imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden…
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Catecismo 1736-1738. Libertad y responsabilidad III
1736 Todo acto directamente querido es imputable a su autor: Así el Señor pregunta a Adán tras el pecado en el paraíso: “¿Qué has hecho?” (Gn 3,13). Igualmente a Caín (cf Gn 4, 10). Así también el profeta Natán al rey David, tras el adulterio con la mujer de Urías y la muerte de éste (cf 2 S 12,...
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Catecismo 1739-1740. Libertad y pecado
II. La libertad humana en la Economía de la salvación 1739 Libertad y pecado. La libertad del hombre es finita y falible. De hecho el hombre erró. Libremente pecó. Al rechazar el proyecto del amor de Dios, se engañó a sí mismo y se hizo esclavo del pecado. Esta primera alienación engendró una...
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Catecismo 1741-1742. Libertad, salvación y gracia
1741 Liberación y salvación. Por su Cruz gloriosa, Cristo obtuvo la salvación para todos los hombres. Los rescató del pecado que los tenía sometidos a esclavitud. “Para ser libres nos libertó Cristo” (Ga 5,1). En Él participamos de “la verdad que nos hace libres” (Jn 8,32). El Espíritu Santo nos…
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Catecismo 1749-1751. Fuentes de la moralidad I
ARTÍCULO 4 LA MORALIDAD DE LOS ACTOS HUMANOS 1749 La libertad hace del hombre un sujeto moral. Cuando actúa de manera deliberada, el hombre es, por así decirlo, el padre de sus actos. Los actos humanos, es decir, libremente realizados tras un juicio de conciencia, son calificables moralmente: son...
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Catecismo 1752-1754. Fuentes de la moralidad II
1752 Frente al objeto, la intención se sitúa del lado del sujeto que actúa. La intención, por estar ligada a la fuente voluntaria de la acción y por determinarla en razón del fin, es un elemento esencial en la calificación moral de la acción. El fin es el término primero de la intención y designa...
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Catecismo 1755-1756. Fuentes de la moralidad III. Los actos buenos y los actos malos
II. Los actos buenos y los actos malos 1755 El acto moralmente bueno supone a la vez la bondad del objeto, del fin y de las circunstancias. Una finalidad mala corrompe la acción, aunque su objeto sea de suyo bueno (como orar y ayunar para ser visto por los hombres). El objeto de la elección puede...
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Catecismo 1762-1764. La moralidad de las pasiones. Las pasiones
ARTÍCULO 5 LA MORALIDAD DE LAS PASIONES 1762 La persona humana se ordena a la bienaventuranza por medio de sus actos deliberados: las pasiones o sentimientos que experimenta pueden disponerla y contribuir a ello. I. Las pasiones 1763 El término “pasiones” pertenece al patrimonio del pensamiento...
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Catecismo 1765-1767. Pasiones y vida moral I
1765 Las pasiones son numerosas. La más fundamental es el amor que la atracción del bien despierta. El amor causa el deseo del bien ausente y la esperanza de obtenerlo. Este movimiento culmina en el placer y el gozo del bien poseído. La aprehensión del mal causa el odio, la aversión y el temor…
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Catecismo 1768-1770. Pasiones y vida moral II
1768 Los sentimientos más profundos no deciden ni la moralidad, ni la santidad de las personas; son el depósito inagotable de las imágenes y de las afecciones en que se expresa la vida moral. Las pasiones son moralmente buenas cuando contribuyen a una acción buena, y malas en el caso contrario.…
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Catecismo 1776-1777. La conciencia moral. El dictamen de la conciencia I
ARTÍCULO 6 LA CONCIENCIA MORAL 1776 “En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal [...]. El...
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Catecismo 1778-1779. El dictamen de la conciencia II
1778 La conciencia moral es un juicio de la razón por el que la persona humana reconoce la cualidad moral de un acto concreto que piensa hacer, está haciendo o ha hecho. En todo lo que dice y hace, el hombre está obligado a seguir fielmente lo que sabe que es justo y recto. Mediante el dictamen…
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Catecismo 1780-1782. El dictamen de la conciencia III
1780 La dignidad de la persona humana implica y exige la rectitud de la conciencia moral. La conciencia moral comprende la percepción de los principios de la moralidad («sindéresis»), su aplicación a las circunstancias concretas mediante un discernimiento práctico de las razones y de los bienes…
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Catecismo 1783-1785. La formación de la conciencia
II. La formación de la conciencia 1783 Hay que formar la conciencia, y esclarecer el juicio moral. Una conciencia bien formada es recta y veraz. Formula sus juicios según la razón, conforme al bien verdadero querido por la sabiduría del Creador. La educación de la conciencia es indispensable a...
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Catecismo 1786-1789. Decidir en conciencia
III. Decidir en conciencia 1786 Ante la necesidad de decidir moralmente, la conciencia puede formular un juicio recto de acuerdo con la razón y con la ley divina, o al contrario un juicio erróneo que se aleja de ellas. 1787 El hombre se ve a veces enfrentado con situaciones que hacen el juicio...
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Catecismo 1790-1792. El juicio erróneo I
IV. El juicio erróneo 1790 La persona humana debe obedecer siempre el juicio cierto de su conciencia. Si obrase deliberadamente contra este último, se condenaría a sí mismo. Pero sucede que la conciencia moral puede estar afectada por la ignorancia y puede formar juicios erróneos sobre actos...
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Catecismo 1793-1794. El juicio erróneo II
1793 Si por el contrario, la ignorancia es invencible, o el juicio erróneo sin responsabilidad del sujeto moral, el mal cometido por la persona no puede serle imputado. Pero no deja de ser un mal, una privación, un desorden. Por tanto, es preciso trabajar por corregir la conciencia moral de sus...
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Catecismo 1803-1804. Las virtudes humanas
ARTÍCULO 7 LAS VIRTUDES 1803 “Todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta” (Flp 4, 8). La virtud es una disposición habitual y firme a hacer el bien. Permite a la persona no sólo...
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Catecismo 1805-1806. Las virtudes cardinales. La prudencia
Distinción de las virtudes cardinales 1805 Cuatro virtudes desempeñan un papel fundamental. Por eso se las llama “cardinales”; todas las demás se agrupan en torno a ellas. Estas son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. “¿Amas la justicia? Las virtudes son el fruto de sus...
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Catecismo 1807. Las virtudes cardinales. La justicia
1807 La justicia es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido. La justicia para con Dios es llamada “la virtud de la religión”. Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las...
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Catecismo 1808. Las virtudes cardinales. La fortaleza
1808 La fortaleza es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso a la muerte…
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Catecismo 1809. Las virtudes cardinales. La templanza
1809 La templanza es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos...
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Catecismo 1810-1811. Las virtudes y la gracia
Las virtudes y la gracia 1810 Las virtudes humanas adquiridas mediante la educación, mediante actos deliberados, y una perseverancia, mantenida siempre en el esfuerzo, son purificadas y elevadas por la gracia divina. Con la ayuda de Dios forjan el carácter y dan soltura en la práctica del bien.…
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Catecismo 1812-1813. Las virtudes teologales
II. Las virtudes teologales 1812 Las virtudes humanas se arraigan en las virtudes teologales que adaptan las facultades del hombre a la participación de la naturaleza divina (cf 2 P 1, 4). Las virtudes teologales se refieren directamente a Dios. Disponen a los cristianos a vivir en relación con…
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Catecismo 1814-1816. Las virtudes teologales. La fe
La fe 1814 La fe es la virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha dicho y revelado, y que la Santa Iglesia nos propone, porque Él es la verdad misma. Por la fe “el hombre se entrega entera y libremente a Dios” (DV 5). Por eso el creyente se esfuerza por conocer y hacer…
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Catecismo 1817-1818. Las virtudes teologales. La esperanza I
La esperanza 1817. La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo.…
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Catecismo 1819-1821. Las virtudes teologales. La esperanza II
1819 La esperanza cristiana recoge y perfecciona la esperanza del pueblo elegido que tiene su origen y su modelo en la esperanza de Abraham en las promesas de Dios; esperanza colmada en Isaac y purificada por la prueba del sacrificio (cf Gn 17, 4-8; 22, 1-18). “Esperando contra toda esperanza,...
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Catecismo 1822. Las virtudes teologales. La caridad I
La caridad 1822 La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.
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Catecismo 1823-1824. Las virtudes teologales. La caridad II
1823 Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo (cf Jn 13, 34). Amando a los suyos “hasta el fin” (Jn 13, 1), manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Amándose unos a otros, los discípulos imitan el amor de Jesús que reciben también en ellos. Por eso Jesús dice: “Como el Padre me amó, yo...
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Catecismo 1825. Las virtudes teologales. La caridad III
1825 Cristo murió por amor a nosotros cuando éramos todavía “enemigos” (Rm 5, 10). El Señor nos pide que amemos como Él hasta a nuestros enemigos (cf Mt 5, 44), que nos hagamos prójimos del más lejano (cf Lc 10, 27-37), que amemos a los niños (cf Mc 9, 37) y a los pobres como a Él mismo (cf Mt…
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Catecismo 1826-1828. Las virtudes teologales. La caridad IV
1826 Si no tengo caridad —dice también el apóstol— “nada soy...”. Y todo lo que es privilegio, servicio, virtud misma... si no tengo caridad, “nada me aprovecha” (1 Co 13, 1-4). La caridad es superior a todas las virtudes. Es la primera de las virtudes teologales: “Ahora subsisten la fe, la...
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Catecismo 1829. Las virtudes teologales. La caridad V
1829 La caridad tiene por frutos el gozo, la paz y la misericordia. Exige la práctica del bien y la corrección fraterna; es benevolencia; suscita la reciprocidad; es siempre desinteresada y generosa; es amistad y comunión: «La culminación de todas nuestras obras es el amor. Ese es el fin; para...
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Catecismo 1830-1832. Dones y frutos del Espíritu Santo I
III. Dones y frutos del Espíritu Santo 1830 La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo. 1831 Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría,...
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Catecismo 1830-1832. Dones y frutos del Espíritu Santo II. Temor de Dios
III. Dones y frutos del Espíritu Santo 1830 La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo. 1831 Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría,...
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Catecismo 1830-1832. Dones y frutos del Espíritu Santo III. Fortaleza
III. Dones y frutos del Espíritu Santo 1830 La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo. 1831 Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría,...
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Catecismo 1830-1832. Dones y frutos del Espíritu Santo IV. Piedad
III. Dones y frutos del Espíritu Santo 1830 La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo. 1831 Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría,...
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Catecismo 1830-1832. Dones y frutos del Espíritu Santo V. Consejo
III. Dones y frutos del Espíritu Santo 1830 La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo. 1831 Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría,...
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Catecismo 1830-1832. Dones y frutos del Espíritu Santo VI. Ciencia
III. Dones y frutos del Espíritu Santo 1830 La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo. 1831 Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría,...
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