PODCAST · religion
Catolicos en Camino
by Tonydu
> 🎧 Este podcast es un proyecto sin fines de lucro, con fines catequéticos. Todo el contenido se comparte con respeto a los derechos de autor y con intención evangelizadora. 🎙️ Aviso importante para nuestros oyentes: "Católicos en Camino" es un espacio de evangelización y formación espiritual sin fines de lucro. Todo el contenido compartido —incluyendo reflexiones, lecturas bíblicas, música y fragmentos documentales— tiene como único propósito acompañar, inspirar y fortalecer la fe de quienes nos escuchan. Respetamos los derechos de autor y utilizamos materiales con licencias abiertas, de dominio público o con el debido permiso, siempre procurando honrar la verdad, la belleza y el bien. Si identificas algún contenido que deba ser revisado, por favor contáctanos con confianza. Caminamos juntos, con humildad y amor, hacia el encuentro con Cristo." Vida de Santos "Historias que inspiran, ejemplos que iluminan. Escucha y camina
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EL PADRE VICENTE, DIARIO DE UN CURA DE BARRIO 37 ._Ayer y Hoy
El Padre Vicente, diario de un cura de barrioCapitulo 36 A las Nueve en la CasaEl Padre Vicente describe sus experiencias cotidianas y las cuenta a los oyentes. Por las páginas de su diario desfila una inmensa gama de personajes, con sus problemas, sus preguntas y sus esperanzas. En cualquier barrio, en cualquier parroquia, viven hombres y mujeres como éstos y se desarrollan situaciones semejantes.La fe cristiana con la que el Padre Vicente las mira y las resuelve ofrece pistas de discusión y reflexión. Autor: Mario Kaplún.SERPAL 01/05/1972 ©®SÍGUEME EN MIS CANALES Y REDESRadialistas.net · ¡Copylove! Licencia Creative Commons BY-SA · Usamos WordPress + Kadence
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EL PADRE VICENTE, DIARIO DE UN CURA DE BARRIO 36._A las Nueve en la Casa
El Padre Vicente, diario de un cura de barrioCapitulo 36 A las Nueve en la CasaEl Padre Vicente describe sus experiencias cotidianas y las cuenta a los oyentes. Por las páginas de su diario desfila una inmensa gama de personajes, con sus problemas, sus preguntas y sus esperanzas. En cualquier barrio, en cualquier parroquia, viven hombres y mujeres como éstos y se desarrollan situaciones semejantes.La fe cristiana con la que el Padre Vicente las mira y las resuelve ofrece pistas de discusión y reflexión. Autor: Mario Kaplún.SERPAL 01/05/1972 ©®SÍGUEME EN MIS CANALES Y REDESRadialistas.net · ¡Copylove! Licencia Creative Commons BY-SA · Usamos WordPress + KadenceEl Padre Vicente, diario de un cura de barrioCapitulo 36 A las Nueve en la CasaEl Padre Vicente describe sus experiencias cotidianas y las cuenta a los oyentes. Por las páginas de su diario desfila una inmensa gama de personajes, con sus problemas, sus preguntas y sus esperanzas. En cualquier barrio, en cualquier parroquia, viven hombres y mujeres como éstos y se desarrollan situaciones semejantes.La fe cristiana con la que el Padre Vicente las mira y las resuelve ofrece pistas de discusión y reflexión. Autor: Mario Kaplún.SERPAL 01/05/1972 ©®SÍGUEME EN MIS CANALES Y REDESRadialistas.net · ¡Copylove! Licencia Creative Commons BY-SA · Usamos WordPress + Kadence
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El PADRE VICENTE, DIARIO DE UN CURA DE BARRIO 35._El Casamiento de Tony
El Padre Vicente, diario de un cura de barrioCapitulo 35 El Casamiento de TonyEl Padre Vicente describe sus experiencias cotidianas y las cuenta a los oyentes. Por las páginas de su diario desfila una inmensa gama de personajes, con sus problemas, sus preguntas y sus esperanzas. En cualquier barrio, en cualquier parroquia, viven hombres y mujeres como éstos y se desarrollan situaciones semejantes.La fe cristiana con la que el Padre Vicente las mira y las resuelve ofrece pistas de discusión y reflexión. Autor: Mario Kaplún.SERPAL 01/05/1972 ©®Radialistas.net · ¡Copylove! Licencia Creative Commons BY-SA · Usamos WordPress + Kadence
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Santo Evangelio Diario 30 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
30 Septiembre San Jerónimo Job 9, 1-12. 14-16: “El hombre no puede hacer triunfar su causa frente a Dios” Salmo 87: “Señor, que llegue hasta ti mi súplica” San Lucas 9, 57-62: “Te seguiré a dondequiera que vayas” ¿Cuántas personas quisieron seguir a Jesús? San Lucas nos muestra un breve repertorio de lo que seguramente sucedería en torno a Jesús. Al mirar sus milagros, al escuchar sus enseñanzas, al contemplar a este Jesús que se manifiesta misericordioso y compasivo, seguramente no faltaría quien se entusiasmara por querer seguirlo. Pero Jesús es muy claro y no “endulza” la realidad para quien está dispuesto a seguirlo. Tres condiciones aparecen como básicas detrás de estos sencillos relatos. La primera es el desprendimiento. Quizás muchos subyugados por lo espectacular de los milagros están dispuestos a seguir a un Mesías que les solucionará todos sus problemas económicos y materiales, amén de conseguir un poco de fama en esta empresa. Jesús no tiene donde reclinar la cabeza y su reino no se basa en las promesas materiales. Desapego del corazón y coherencia en el seguimiento exige a quien lo quiera acompañar. En la segunda narración podemos percibir el ofrecimiento de Jesús de formar una nueva familia. No es que Jesús rechace los lazos familiares, pero estos lazos no deben atar a un pensamiento y a un actuar anquilosado en la antigua ley. De ninguna forma está exigiendo Jesús un rechazo o abandono de la familia, pero si propone una libertad y una nueva relación con su nueva familia nacida de la escucha y cumplimiento de la palabra. Finalmente también propone una decisión firme y sin vacilar. No se puede volver la mirada hacia atrás. Es muy común entre nosotros encontrar personas entusiasmadas por el Evangelio, que abren el corazón y deciden entregarse a vivirlo en plenitud. Pero con frecuencia vamos uniendo a esta decisión una mezcla de intereses materiales que van oscureciendo nuestra decisión. Al confrontarnos con nuevos criterios tanto en las relaciones familiares como en la coherencia entre la vida y la fe, nos vemos tentados a abandonar nuestra decisión. No son pocas las veces que se hace una especie de acoplamiento y se reduce la radicalidad del Evangelio para acomodarlo a los propios intereses y cadenas que nos atan. Seguir a Jesús es exigente en aquellos tiempos y también hoy. Comparta un compromiso serio de vivir al estilo de Jesús, dejando los valores que propone la sociedad, asumiendo una nueva familia que se abre a todos los hombres y sosteniéndose coherentes en la vida con la opción que hemos elegido.
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Santo Evangelio Diario 29 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
29 Septiembre Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael Apocalipsis 12,7-12: “Miguel y sus ángeles pelearon contra al dragón” Salmo 137: “Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles” San Juan 1,47-51: “Verán a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre” Hoy es la fiesta de los Santos Arcángeles. La protección y el cuidado que Dios tiene de los hombres, es manifestado en la Biblia con frecuencia a través de sus “enviados”, que es lo que significa la palabra “ángel”. Los tres arcángeles que hoy celebramos y recordamos tienen nombres que nos indican una misión pero que al mismo tiempo nos manifiestan una característica de Dios. San Miguel aparece varias veces en la Biblia como protector del pueblo elegido y en una lucha contra el demonio (Ap 12,7) pero en el significado de su nombre viene a dejarnos muy en claro el primer acto que debe todo hombre tener en relación con Dios. No puede ni debe usurpar el lugar de Dios ningún bien material, ninguna ambición, ningún poder. Por eso San Miguel en su nombre nos recuerda: “¿Quién como Dios?”. El arcángel Gabriel aparece varias veces también en la Sagrada Escritura como el enviado a anunciar buenas nuevas desde el tiempo del profeta Daniel y después presentándose directamente a la Virgen María. La Buena Nueva nos recuerda que estamos en las manos de Dios y Gabriel significa “fortaleza de Dios”. Rafael aparece en el libro de Tobías como acompañante, consejero y portador de salvación. Su nombre significa: “Medicina de Dios”, o bien “Dios ha sanado”. Así los Arcángeles, lejos de oscurecer la relación con Dios, nos vienen a manifestar esta relación tan estrecha que el hombre debe tener con su creador. Retomemos cada uno de sus nombres y de sus actitudes. Luchemos contra todo pecado fiados no en nuestra fuerzas, sino en la certeza que “no hay nadie como Dios”. En los ambientes hostiles y difíciles, cuando haya caídas y fracasos, levantemos el rostro y recordemos que “Dios es nuestra fortaleza”. Y en nuestro camino, en las debilidades y tropiezos, llegue hasta nosotros la certeza que es Dios nuestra medicina y remedio, que es quien nos acompaña y alienta en el camino. Dios a través de sus Arcángeles, se nos manifiesta cercano a cada uno de nosotros.
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Santo Evangelio Diario 28 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
28 Septiembre San Wenceslao Santos Lorenzo Ruiz y compañeros Job 1, 6-22: “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡Bendito sea el nombre del Señor!” Salmo 16: “Señor, escucha nuestra súplica” San Lucas 9, 46-50: “El más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande” La Palabra de Dios siempre es actual y viene a responder a nuestras necesidades e inquietudes. Nunca como ahora nos hemos cuestionado sobre el mal y la injusticia, nunca como ahora nos hemos rebelado y gritado que no es posible tanta maldad. Las preguntas se las hacemos al mismo Señor. Y hoy su palabra inicia una reflexión que no terminará solamente en este pequeño libro de Job, sino que nos lanza a buscar una forma de vivir y afrontar el mal en la misma dinámica que usó Jesús. Es pequeño pero muy bello el libro de Job que hoy iniciamos en la primera lectura. Con imágenes personificadas de Dios y del demonio, nos centra en el problema de la fidelidad a Dios y del mal en medio de los hombres. Tentado por el demonio, la primera respuesta de Job ya es digna de nuestra admiración: “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡Bendito sea el nombre del Señor!” Es una verdad que no agradecemos a Dios todo lo que nos ha dado y que después reclamamos lo que nos falta porque creemos injusto. La primera actitud es sabernos en manos de Dios que nos ama. Los siguientes días iremos retomando otra parte de este mismo libro que nos ayudarán a continuar en esta reflexión. Pero este mismo día el pasaje del evangelio aborda dos temas que nos agobian y nos limitan en muchos sentidos: el pleito por saber quien es mejor y la división y discriminación entre grupos que se agreden, que se descalifican y se desconocen. La respuesta de Jesús está basada en el mensaje que Él vive y que nos comunica: ¿Si todos somos hermanos por qué luchar por los primeros lugares? Entre hermanos el más pequeño es el más grande. Y en cuanto a las discriminaciones nos advierte que lo importante es optar por la construcción del Reino y que no importa de quien venga la solución. Todo lo contrario a lo que a veces hacemos nosotros: negamos la validez de una propuesta solamente para atacar a quien piensa diferente de nosotros. También rechazamos soluciones porque provienen de grupos distintos. No buscamos el bien de la comunidad. Estas cuestiones tan importantes en nuestra vida conviene que hoy las examinemos a la luz de los criterios de Jesús.
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Santo Evangelio Mateo 21, 28-32 XXVI Domingo del Tiempo ordinario Padre Antonio Pavia
Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32 XXVI Domingo del Tiempo ordinario Parábola de los dos hijos28 «Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: “Hijo, vete hoy a trabajar en la viña.”29 Y él respondió: “No quiero”, pero después se arrepintió y fue.30 Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: “Voy, Señor”, y no fue.31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» -«El primero» - le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.32 Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él.Reflexión: Tu Amor vale más que mi vidaEl Evangelio de hoy nos dice que un padre propuso a sus dos hijos ir a trabajar a su viña. El primero le dice que no le interesa, pero recapacita y va. El segundo le dice que va, pero al final no aparece. Este es el típico cantamañanas, esta dispuesto a "hacer cosas" que quiere por Dios, pero de hacer la voluntad De Dios, nada. Este es el problema de los que dicen que creen en Dios pero que pasan del Evangelio de su Hijo. Pasan porque no creen por ejemplo en palabras como:" El que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la ganará" Mc 8,35. Su problema es que no considera fiable el Evangelio y por tanto tampoco a Dios. (P. Antonio Pavía)comunidadmariamadreapostoles.com
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Santo Evangelio Diario 27 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
XXVI Domingo Ordinario Ezequiel 18, 25-28: “Cuando el pecador se convierte, salva su vida” Salmo 24: “Descúbrenos, Señor, tus caminos” Filipenses 2, 1-11: “Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús” San Mateo 21, 28-32: “El segundo hijo se arrepintió y fue.- Los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el Reino de Dios” Hoy el Señor no nos pide discursos perfectos. Nos mira a los ojos y nos pregunta con sencillez si estamos haciendo las cosas o sólo las decimos. Jesús es muy directo con los fariseos de su época, y hoy lo es con nosotros. Sabemos muy bien que del dicho al hecho hay mucho trecho. ¿Cuántas veces decimos que amamos a Dios, que somos buenos católicos, pero en casa nos tratamos mal, hay pleitos entre hermanos y vecinos? ¿Cuántas veces prometemos cambiar en el altar el domingo, pero el lunes se nos olvida la honradez en el trabajo, la paciencia con el vecino o nuestra coherencia con la justicia? Jesús exige una clara y contundente decisión frente al Reino de Dios, una determinación que no quede en palabras bonitas pero huecas, sino que se traduzca en hechos concretos y tangibles. Es cierto que en un primer momento parece dirigir un claro reproche al pueblo de Israel porque aparentemente han dicho a Dios que sí, que es su único Dios, que cumplirán todos sus mandamientos, que le serán fieles; pero después han tergiversado sus mandamientos, los han acomodado a su propio gusto y se muestran tan felices como si de verdad los estuvieran cumpliendo. Pero también se dirige a nosotros y nos pone el mismo ejemplo para que caigamos en cuenta que primero decimos sí y después actuamos como nos da la gana. ¿No es cierto que nos decimos cristianos, pero actuamos conforme a los valores del mundo? ¿No es cierto que los juramentos y las profesiones de fe se han convertido en palabras huecas que no nos llevan al compromiso? La fe en Dios no es un dubitativo “yo creo”, en el sentido mexicano de “no estoy seguro”, sino una firme y radical profesión de fe en un Padre que nos ama y que nos compromete a vivir como hermanos. Ya San Pablo les reclama a los cristianos de Filipos su manera contradictoria de vivir porque dicen profesar una fe y después actúan con rivalidades, presunciones y envidias que destruyen la comunidad. El modelo más elocuente es el mismo Jesús y les pide que tengan sus mismos sentimientos. Él no fue primero sí y después no. Asumió las consecuencias de un amor radical que lo lleva a despojarse de su condición divina, tomar la condición de siervo y hacerse semejante a nosotros al grado de morir en la cruz. Son consecuencias de una palabra dada, de una Palabra que se hace carne por amor, de una Palabra que se hace servicio y que, por lo mismo, con su Resurrección, da nueva vida. Los mexicanos nos caracterizamos por tener un facilísimo sí, que después no implica ningún compromiso. Gritamos y alabamos a la Virgen de Guadalupe, hacemos peregrinaciones y entonamos vivas a Cristo Rey, pero después pisoteamos los valores del Reino, nos mostramos intransigentes con el prójimo, rechazamos el perdón y no dudamos en herir, en humillar y en despreciar. Somos indiferentes a los valores del Evangelio e incluso nos vemos inducidos a comportamientos contrarios a la visión cristiana. Aun confesándonos católicos, vivimos de hecho alejados de la fe, abandonando las prácticas religiosas, mintiendo y cometiendo injusticias y perdiendo progresivamente la propia identidad de creyentes, con graves consecuencias morales, espirituales y sociales. Hay bastantes cristianos que terminan por instalarse cómodamente en una fe aparente, sin que su vida se vea afectada en lo más mínimo por su relación con Dios. Nuestra respuesta al amor de Dios nos debe llevar a un sí, sostenido y constante, que nos permita soñar metas que siempre habíamos creído inalcanzables y construir una nueva sociedad. La fe es para vivirla, y debe informar las cosas hermos
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Santo Evangelio Diario 26 de Septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
26 Septiembre Santos Cosme y Damián Eclesiastés 11, 9-12, 8: “Acuérdate de tu creador en tus años jóvenes, antes de que el polvo vuelva a la tierra y el espíritu vuelva Dios” Salmo 89: “Tú eres, Señor, nuestro refugio” San Lucas 9, 43b-45: “El Hijo del hombre va a ser entregado.- Tenían miedo preguntarle acerca de este asunto” Es curioso que los discípulos tan cercanos a Jesús, que han visto todos sus signos, que se atreven a confesarlo como el Mesías y que admiran sus prodigios, cuando Él les habla de la cruz, en sus muy diferentes formas, como lo hace en el pasaje de este día anunciando que “va a ser entregado”, ellos no se atreven a ir más a fondo. ¿Miedo al compromiso? ¿Posible desilusión frente a las expectativas que albergaban internamente? No lo sé, pero a nosotros nos puede pasar igual. Hay personas que cuando han tenido un grave problema o una caída muy fuerte, no se atreven a hacer oración por temor a lo que el Señor pueda pedirles. Otras veces hacemos la oración pero “un poco por encimita”, hablando mucho nosotros, pero no dejando que el Señor nos cuestione sobre nuestra manera de actuar. A veces ponemos en la boca de Jesús palabras que nosotros quisiéramos escuchar para justificar nuestras acciones… casi siempre evitando un compromiso más serio, el desprendimiento de algo, o la aceptación de la cruz. Quisiéramos hacernos una religión y unas normas a nuestro modo e incluso hacemos decir a la Biblia lo que nosotros queremos, manipulamos la Escritura. Imaginemos la escena en nuestro tiempo. Acerquémonos como uno más de los discípulos y escuchemos atentamente las palabras de Jesús: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”. ¿Qué nos hace sentir y qué nos hace pensar? ¿En qué nos compromete que Jesús sea juzgado, vilipendiado y despreciado por los hombres? ¿Nos hace dudar de nuestro compromiso de seguirlo? ¿Por qué entonces callamos y nos turbamos cuando sucede diariamente en los ambientes donde nos movemos? ¿Dudamos de Jesús tan sólo porque nos anuncia sufrimientos? No guardemos silencio y no temamos preguntar. Escuchemos sus palabras, oigamos sus argumentos y pensemos si estamos dispuestos a aceptar la cruz.
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Santo Evangelio Diario 25 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
25 Septiembre Eclesiastés 3, 1-11: “Hay un tiempo para cada cosa” Salmo 143: “Bendito sea el Señor, mi fortaleza” San Lucas 9, 18-22: “Tú eres el Mesías de Dios. Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho” Si ayer nos cuestionábamos sobre la verdadera identidad de Jesús a partir de las preocupaciones que manifestaba Herodes al contemplar la actuación de la que todo mundo hablaba, hoy la pregunta llega de una manera más personal y cercana a cada uno de los discípulos hecha por el mismo Jesús: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ya ha realizado milagros, ya ha pronunciado su palabra, ya ha discutido con los escribas y fariseos y quiere descubrir qué ha quedado en el corazón de cada uno de sus discípulos. Las respuestas, al igual que las formulaba Herodes, son positivas en cierto sentido porque lo comparan con Juan el Bautista, con Elías o con alguno de los antiguos profetas… pero ninguna revela lo que realmente es Jesús. Es mucho más que un profeta o alguien que bautiza invitando al arrepentimiento. Por eso nuevamente Jesús hace su pregunta y de una manera muy personal: “¿Ustedes quién dicen que soy yo?” El discípulo no puede esconderse en el anonimato de la masa y tiene que dar una respuesta personal. Pedro, siempre impetuoso y espontáneo, es quien presenta su respuesta: “El Mesías de Dios”, que ya es mucho más de lo que por ahí decían. Representaba todos los anhelos de un pueblo, las expectativas de liberación y salvación, la reivindicación de quienes estaban sometidos al pueblo romano. Pero Jesús no deja que su misión se limite y va mucho más allá de lo que pensaban sus discípulos: anuncia que la salvación y la redención tienen el camino de la cruz y la resurrección. Esto no lo alcanzan a comprender sus discípulos sino hasta contemplar a Cristo resucitado. La cruz no entraba en los planes de ninguno de sus seguidores. Hoy la misma pregunta y las mismas precisiones nos hace Jesús a cada uno de nosotros. No podemos escudarnos en lo que piensa la gente o en lo que opinan los demás. No podemos poner excusas en las fallas o en los triunfos de los otros. Cristo insiste: “Y tú, ¿Quién dices que soy yo?” ¿Qué le respondemos a Jesús?
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Santo Evangelio Diario 24 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
24 Septiembre Nuestra Señora de la Merced Eclesiastés 1, 2-11: “No hay nada nuevo bajo el sol” Salmo 89: “Tú eres, Señor, nuestro refugio” San Lucas 9, 7-9: “A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién es entonces éste de quien oigo semejantes cosas? San Lucas poco a poco va mostrándonos en su Evangelio el camino que debe seguir todo discípulo. Después de presentarnos a Jesús enviando a los Doce a predicar el Reino, nos describe las expectativas que va suscitando el mismo Jesús. Herodes se ha enterado de sus actividades y “tenía curiosidad por ver a Jesús”. La pregunta fundamental que se hace es: “¿Quién será éste del que oigo semejantes cosas?”. Ya había mandado decapitar a Juan el Bautista porque estorbaba su manera de vivir y ahora surge un nuevo profeta que no logra clasificar. ¿Es temor a que mine con su predicación su fama y su poder? ¿Es deseo de escuchar lo que afirman está predicando y que despierta el fervor de las multitudes? No logra colocarlo ni entre los profetas ni como un Bautista resucitado, pero le causa curiosidad. ¿Quién es Jesús? Es la pregunta fundamental que todos nos debemos hacer no como mera curiosidad, sino como un verdadero interés por descubrir sus palabras, sus acciones, su misión en medio de nosotros. No debemos tener miedo a que nos reste fama, libertad o poder. Sus palabras nos traerán la verdadera libertad, nos ayudarán a encontrar el verdadero tesoro y nos darán la salvación. Pero necesitamos acercarnos a Jesús personalmente, sentir su contacto, descubrir su manera de ser y de actuar. No podemos quedarnos sólo con lo que dicen los demás, necesitamos entrar a experimentar vivamente su presencia en medio de nosotros. ¿Quién es para ti Jesús? ¿Cómo lo has conocido y cuáles son las palabras que más te impactan? ¿En qué forma ha influido en tu vida? Frente a Jesús no se puede pasar indiferente, tiene que optarse por seguirlo o por dejar a un lado la verdadera vida y seguir hundidos en la oscuridad. La pregunta que se hace Herodes nos la debemos hacer cada uno de nosotros, no como mera curiosidad, sino con el deseo de conocerlo para poder seguirlo y servirlo. Que este día tengas la oportunidad de conocer, de encontrarte y de sentir el amor de Jesús.
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Evangelio Diario 23 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
23 septiembre San Pio de Pietrelcina Proverbios 30, 5-9: “No me des riqueza ni pobreza, dame solamente lo necesario para vivir” Salmo 118: “Condúceme, Señor, por tus caminos” San Lucas 9, 1-6: “Los envío a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos” En días pasados me preguntaba un grupo de periodistas si en nuestros días habría hombres y mujeres como los que iniciaron nuestra independencia, sobre todo porque parece que las noticias cada día se empeñan en presentarnos a maleantes, narcotraficantes, ladrones y pervertidos. Sin dudar un momento, porque así estoy convencido, les aseguré que hay en medio de nosotros quienes luchan honradamente por una patria mejor, quienes buscan una verdadera justicia y quienes están dispuestos al servicio y a buscar vida para todos. Hoy al encontrar el pasaje del envío de los apóstoles reafirmo mi convicción de que hay personas que están en este camino y que el mandato de Jesús se hace actual aquí y ahora. Hay personas que se toman en serio las recomendaciones de Jesús y buscan expulsar toda clase de demonios y curar todas las enfermedades. Llevar el evangelio hoy implica estar comprometido con la tarea de cada día expulsar todo mal, que es lo que llamamos demonio. No esperemos encontrar manifestaciones demoníacas, ni busquemos exorcismos, sino quitar de en medio de nosotros todo lo que es injusticia, corrupción y mentira. También hoy a nosotros nos envía el Señor a anunciar el Reino con todo lo que esto implica y estoy seguro que encontrará discípulos dispuestos a cumplir su mandamiento. El Reino implica una realización plena e integral tanto de las personas como de la comunidad, en estrecha relación con Dios. Las condiciones que hoy nos recuerda San Lucas tienen un profundo significado porque implica que más allá de los bienes materiales debemos poner nuestra confianza, toda nuestra confianza, sólo en Dios. No se construye poniendo la primacía en los bienes materiales, sino en el valor de la persona en sí, por ser hijos de Dios llamados a construir su Reino. ¿Verdad que hay personas dispuestas a vivir como lo dice Jesús? ¿Tú estás dispuesto a cumplir su voluntad? Descubramos esos brotes de esperanza y esos esfuerzos leales por construir un mundo mejor. Unamos nuestros esfuerzos porque contamos con la presencia de Jesús en medio de nosotros. También nosotros pongámonos en camino y vayamos a llevar Buena Nueva a quienes padecen y sufren.
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Santo Evangelio Diario 22de SEPTIEMBRE Mons Enrique Diaz Diaz
22 Septiembre Santos Cristóbal, Antonio y Juan, mártires Proverbios 21, 1-6. 10-13: “A quien cierra sus oídos al pobre, nadie le responderá” Salmo 118: “Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad” San Lucas 8, 19-21: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica” No se puede entender este texto, que acabamos de leer, como si Jesús despreciara o condenara a la familia, ni siquiera como si no la tuviera en cuenta o que estas sentencias manifestaran poco aprecio hacia su madre María. Podemos descubrir en estas palabras de Jesús su empeño por crear la nueva familia de Dios no basada ni en la carne ni en la sangre, sino en la palabra, y podríamos decir en la Palabra (con mayúscula) ya que quien escucha esta Palabra y la pone en su corazón, encontrará nuevos hermanos y nueva familia. Sólo el Señor Jesús tiene palabras de vida eterna capaces de crear nuevas relaciones, nuevos lazos y una alegría nueva. La relación entre la Palabra de Dios y esta nueva familia, la alegría y el servicio, se manifiesta claramente en María. Vienen a nosotros las palabras de Isabel: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. María es dichosa porque tiene fe, porque ha creído, y en esta fe ha acogido en el propio seno al Verbo de Dios para entregarlo al mundo. Jesús se encarna porque ha habido una mujer sencilla que ha creído la palabra y le ha permitido anidar en su vientre. Las palabras de este pasaje dan a María una nueva alabanza, no sólo en la elección para ser madre, sino en su escucha y aceptación de la Palabra. Jesús, así, muestra la verdadera grandeza de María, abriendo también para nosotros la posibilidad de esta nueva familia y nueva relación que nace de la acogida y la puesta en práctica de la palabra. Nuestra relación personal y comunitaria con Dios depende del aumento de nuestra familiaridad con la Palabra Divina. Gracias a Dios, en los últimos tiempos se ha dado una relevancia especial a la Palabra de Dios, pero para muchos cristianos queda en el olvido, como algo ya sabido… sin embargo la Palabra es dinámica y cada día trae algo nuevo a nuestros oídos y a nuestra vida. La misma Palabra ofrece nuevas fuentes de reflexión, de consuelo y de esperanza. Es necesario que cada uno de nosotros busque esos espacios propios para escuchar la Palabra en pequeños grupos, en las celebraciones, en los estudios y en la oración personal. Un cristiano sin la palabra de Dios es un árbol seco que no puede dar fruto y amenaza con desplomarse. Escuchemos la Palabra para tener la vida de la nueva familia.
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Santo Evangelio Diario 21 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
21 septiembre San Mateo Apóstol y evangelistaEfesios 4,1-7.11-13: “Él fue quien concedió a unos ser apóstoles y otros, evangelizadores”Salmo 18: “El mensaje del Señor resuena en toda la tierra”San Mateo 9,9-13: “Sígueme. Él se levantó y lo siguió” Aunque los evangelios recorrieron un largo camino antes de ser escritos, nos quedan imágenes muy bellas que parecen tomadas de primera mano. El precioso pasaje que hoy nos ofrece San Mateo sintetiza las características que encierra su llamado y que pueden ser del llamado de toda persona. Mateo es un recaudador de impuestos. Los recaudadores de impuestos gozaban de no muy buena fama entre los israelitas, eran vistos como aliados de un gobierno opresor, mientras ellos con frecuencia aprovechaban la situación para enriquecerse. Por eso los consideraban pecadores, traidores e impuros. Y precisamente a él es a quien llama Jesús para que forme parte de sus más cercanos discípulos, aunque le genere las críticas y desprecio de los fariseos y escribas. Es la iniciativa de Jesús para ir en busca de los despreciados y tenidos en menos. Mateo está dispuesto a seguir a Jesús y vaya que para él no sería fácil. Cuando se tiene una posición y unas propiedades, el seguimiento se torna más difícil. Pero Mateo con su ejemplo nos enseña las condiciones y consecuencias que trae el seguimiento de Jesús. Finalmente lo encontramos junto a otros pecadores y publicanos comiendo con Jesús como una señal del banquete al que todos somos invitados. La vocación de Mateo es el paradigma de la vocación de todo cristiano. Hoy Jesús sigue pasando en torno a nuestras mesas y a nuestros negocios. Nos mira con misericordia y espera que dejemos todo lo que nos ata para que podamos participar y convivir en la mesa de la fraternidad. No podemos despreciar esa invitación que nos hace Jesús, no es un seguimiento opcional, es vital para cada uno de nosotros. Sintamos cómo Jesús pasa a nuestro lado, nos mira con amor y también nos dice: “Sígueme”. Dejemos nuestros negocios particulares y entusiasmémonos por el proyecto de Jesús. De su mano, con su cariño por nosotros pecadores, vayamos, como Mateo, a anunciar el Reino de los Cielos.
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Tierra compartida
#CatolicosEnCamino
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Faro en mi sendero
#catolicosEnCamino
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Santo Evangelio Diario 20 de Septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
XXV Domingo OrdinarioIsaías 55, 6-9: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes”Salmo 144: “Bendeciré al Señor eternamente”Filipenses 1, 20-24.27: “Para mí, la vida es Cristo y la muerte, una ganancia”San Mateo 20, 1-16: “¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?”Hoy la Palabra de Dios sacude nuestras estructuras humanas más profundas. Nos confronta con una realidad que muchas veces nos cuesta aceptar porque rompe nuestra lógica comercial del mérito y del esfuerzo egoísta. La parábola que acabamos de escuchar, los jornaleros de la viña, nos presenta a un Dios que no calcula como nosotros. El profeta Isaías ya nos lo advertía con absoluta claridad en la primera lectura: "Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor"¡Y qué bueno que sea así! Si los caminos de Dios fueran los nuestros, estaríamos perdidos bajo el peso de nuestra propia mezquindad.El ámbito del trabajo es un lugar donde prevalecen las injusticias porque le da más valor al capital y a las ganancias que a la dignidad y necesidades básicas de las personas. Los horarios, los salarios, nos comprueban que las personas pasan a ser meros números, engranes de una maquinaria de producción que solamente beneficia a unos cuantos y deja a la mayoría sobreviviendo. El desempleo no es sólo por falta de trabajo, por negligencia, o por incapacidad, es sobre todo por falta de oportunidades en un mundo injusto dominado por el dinero.El campo está igual: mucho trabajo, mucho riesgo para los campesinos y pocos beneficios cuando se obtiene la cosecha. Las ganancias quedan en acaparadores. La actual concentración de renta y riqueza se da principalmente por los mecanismos injustos del sistema financiero y una acumulación de bienes y servicios que ni es en pro del bien común, ni beneficia a todas las personas, ni produce una auténtica realización de la felicidad humana. Si a esto añadimos la grave corrupción en todos los niveles, la vinculación al flagelo del narcotráfico, de la trata de personas o del narco negocio, las “cuotas de seguridad”, se acaba destruyendo el tejido social y económico de las comunidades. Y esto tiene graves repercusiones en el desempleo, subempleo y situaciones dramáticas de necesidades personales, familiares y sociales. No es extraño, pues, que muchos jóvenes emigren en busca de mejores oportunidades dejando en abandono a las familias, o, en el peor de los casos, se vean atrapados en las redes de narcotráfico y grupos delictivos. Cuando es más importante la ganancia que las personas, siempre acaba perdiendo la humanidad. Frente a este mundo de injusticia y desempleo, viene Jesús a narrarnos su parábola. ¿Tiene algo que enseñarnos? Ya me imagino que si nosotros nos ponemos en el lugar de los primeros obreros que trabajaron todo el día y recibieron un pago igual que los que trabajaron sólo una hora, estaríamos renegando y criticando al patrón que nos presenta la narración. Pero hay una enseñanza más profunda, aun en el plano meramente laboral. El patrón no comete ninguna injusticia pues en el denario, pago justo convenido, se representa la cantidad necesaria para sobrevivir dignamente. Y es el derecho que todas las legislaciones prescriben: derecho a un salario que dé la posibilidad de alimentación digna, educación, salud y vivienda. Pero eso queda en letra muerta porque nos sometemos a las leyes de un capitalismo feroz. Cristo nos propone un verdadero cambio, donde todos los hermanos sean capaces de obtener su “denario”, es decir un salario justo y suficiente para que una familia lleve una vida con dignidad. La parábola tiene además otros sentidos. Está centrada en la instrucción de Jesús sobre la fraternidad cuyo cimiento fundamental es la acogida al débil.
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Santo Evangelio Mateo 20, 1-16 XXIV Domingo del Tiempo ordinario catequesis Padre Antonio Pavia
Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16 XXIV Domingo del Tiempo ordinarioEn aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido».Ellos fueron.Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:“Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.Le respondieron:“Nadie nos ha contratado”.Él les dijo:“Id también vosotros a mi viña».Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.Él replicó a uno de ellos:“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».Reflexión : Saber estar con DiosJesús nos habla del propietario de una viña que sale una y otra vez buscando quien quiera trabajar en ella. El propietario representa a Jesús, que llama sin cesar a personas que quieran ser luz y sal para el mundo. El problema está en los que le dicen que sí "aguantando el peso del día y del calor" a disgusto, el cumplir por el cumplir no sea que nos castigue. Estos trabajadores..que sí que los hay..nunca llegarán a ser discípulos de Jesús..se mueven entre el fanatismo y el avinagramiento.La paga del discípulo es la de estar con el Señor Jesús. Acontece entonces la Fiesta del alma.. el saber estar con Dios. Por supuesto, este es el mejor salario.(P. Antonio Pavía)comunidadmariamadreapostoles.comSUSCRÍBETE Escúchalo léelo meditalo y comparte https://linktr.ee/jastorm2076
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Santo Evangelio Diario 19 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
19 Septiembre San José María de Yermo y Parres San Jenaro 1Corintios 15, 35-37. 42-49: “Se entierra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible” Salmo 55: “Caminaré en presencia del Señor” San Lucas 8, 4-15: “Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto y dan fruto por su constancia” Señor, tus explicaciones de la parábola de la buena semilla hoy llegan hasta mi corazón y me hacen estremecer. ¿Cómo no temblar al saber que has tenido tan gran magnificencia que a pesar de ser yo un terreno de camino, donde todos pisan, donde todos pasan, donde los pájaros se llevan lo bueno, te arriesgas a sembrar tu palabra? El diablo, vestido de diversiones, fantasías, nuevos intereses, amenaza con llevarse hoy tu palabra, tu buena semilla. Mírame, rómpeme para que pueda penetrar tu palabra a lo profundo de mi corazón. Es cierto que otras ocasiones he escuchado tu palabra con mucha alegría, pero también es cierto que a la hora de la prueba no la he dejado enraizar, que la acepto superficialmente porque tu palabra compromete, exige, y yo no soy dado a hacer compromisos. Poco me dura el gusto y a las primeras tentaciones, a las primeras dificultades, me hago disimulado y olvido tu palabra. Aunque la recuerdo con gusto, pero no soy capaz de aceptar compromisos. Quita las piedras de mi orgullo y mis malas aficiones, quita las piedras de mis envidias y mis rencores, dale profundidad a tus palabras para que me puedan dar verdadera vida. Tus explicaciones de la tercera tierra también me tocan directamente: las espinas de mi afán de riquezas y placeres, mi egoísmo y la búsqueda de mi mismo, han ahogado con frecuencia la Palabra que un día había recibido con gusto. ¿Podrías limpiarme un poco y quitar de este campo todas esas espinas que ahogan la vida, la generosidad y el servicio? Señor, también tengo que reconocer que a veces he sido tierra buena, no con tanto mérito mío, sino con tu gran misericordia. A pesar de mis miserias he encontrado frutos buenos en mi vida y cómo me he gozado con tu presencia. Señor, aquí tienes mi tierra, aquí tienes mi vida: sigue sembrando tu Palabra en mi corazón, porque si Tú no siembras se acaba la esperanza.
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Santo Evangelio Diario 18 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
18 Septiembre BEATOS JUAN BAUTISTA y JACINTO DE LOS ANGELES, Laicos, “Mártires Oaxaqueños” 1 Corintios 15, 12-20: “Si Cristo no resucitó, vana es la fe de ustedes” Salmo 16: “Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración” San Lucas 8, 1-3: “Los acompañaban algunas mujeres que los ayudaban con sus propios bienes” Es muy significativa la presencia de la mujer en el evangelio de San Lucas. No solamente es el evangelio que más habla de María, sino con frecuencia hace alusión a la relación de Jesús con las mujeres y al acompañamiento que ellas hacían. El breve pasaje que leemos en este día es muy relevante porque junto a los Doce, el grupo selecto, San Lucas coloca a este grupo de mujeres que van con el Señor. No son un grupo amorfo, está conformado por mujeres que realmente son seguidoras de Jesús, que han sentido en su vida su presencia, que las ha levantado y que ahora están dispuestas a ayudar con sus bienes a la misión que Jesús les presenta. En nuestras comunidades, en las familias y en las ciudades, es muy importante la labor que realiza la mujer. La mujer es en el hogar el verdadero sostén de los valores espirituales y morales de la familia. Todos recordamos con cariño y admiración cómo nuestras madres fueron sembrando en nosotros el amor a la verdad, la honradez, el trabajo y la dedicación. De sus labios aprendimos las primeras oraciones. Es cierto que no podemos reducir su ámbito al hogar y que ahora muchas mujeres participan de la vida social y pública y que emprenden muchas empresas con éxito. Es una gran riqueza que aportan en todos los espacios. Ojalá que no descuiden esta tarea tan importante de transmitir los verdaderos valores donde quiera que se encuentren. San Lucas las presenta como testigos de resurrección, como fieles seguidoras junto a la cruz, como portadoras de alegría y evangelio. Que la mujer se abra a nuevos horizontes pero que siempre lleve en su ser ese gran don de transmitir vida, no solamente física, sino vida espiritual y una gran esperanza.
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Santo Evangelio Diario 17 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
17 septiembre San Roberto Belarmino Santa Hidelgarda de Bingen 1Corintios 15, 1-11: “Esto es lo que predicamos; esto es lo que hemos creído” Salmo 117: “Te damos gracias, Señor, porque eres bueno” San Lucas 7, 36-50: “Sus pecados le han quedado perdonados, porque ha amado mucho” A través de todo el evangelio de San Lucas encontramos, como en ningún otro, una relación muy especial de Jesús con los pobres, con los marginados, con las mujeres, pero en especial con todos los pecadores. Todo esto, en contra de un pueblo cuya mentalidad y tradición marginaba de una forma fortísima y hasta humillante a quien consideraban contaminado, impuro o pecador. No podrían ver jamás con buenos ojos que una mujer pecadora y considerada de mala fama se acercara a Jesús y tuviera esas familiaridades que ni el propio dueño de la casa había tenido. Juzgamos nosotros muy duramente al fariseo, pero pongámonos en su lugar y creo que no sería muy distinta nuestra forma de pensar y de juzgar. Es más, con frecuencia sucede en nuestros círculos que, a personas, ya no digamos de dudosa reputación, sino simplemente que las consideramos sospechosas, les hacemos el vacío y las tratamos con indiferencia y lejanía. A muchos suena escandalosa la actitud y comentarios del Papa Francisco frente a quienes condena la sociedad. Pero sólo sigue el plan de Jesús que, para manifestar la misericordia del Padre, tiene una actuación muy diferente: reconoce que puede haber pecado e invita al pecador a convertirse, pero no puede condenar a quien ha pecado sin antes haberle dado la oportunidad de una conversión. Nos muestra a un Padre Dios infinitamente misericordioso que no juzga y que espera la más mínima muestra de amor para conceder el perdón. El hermoso pasaje de este día encierra dos grandes enseñanzas. La primera se refiere a nuestra actitud que tiene que ser de un corazón misericordioso, abierto a los demás, capaz de amar y perdonar, que no esté dispuesto a juzgar el pasado de las personas. La segunda se refiere a nuestra relación con Dios: nunca tendremos mayor pecado que dudar de su amor y misericordia. Debemos reconocer que siempre está dispuesto a otorgar el perdón a quien da muestras de conversión. Por más grande que sea nuestro pecado, siempre será mayor el amor y la misericordia de Dios. No podemos dudar que nos perdona mucho porque nos ama mucho, pero también a quien mucho se le ha perdonado lo debe amar muchísimo y demostrarlo con sus obras.
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Santo Evangelio Diario 7 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
Evangelio Diario 7 Septiembre1Corintios 5, 1-8: “Tiren la vieja levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado”Salmo 5: “Condúceme, Señor, por tu camino santo”San Lucas 6, 6-11: “Estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado”Es sorprendente la capacidad del hombre para aprender aún en su edad más avanzada. Por desgracia a veces, a veces tomamos la actitud del sabelotodo y perdemos grandes oportunidades de aprender cosas nuevas. Hoy encontramos a Jesús que visita la sinagoga y se pone a enseñar. Es la actitud del maestro que comparte y ayuda a los discípulos a encontrar el camino. Nosotros también este día nos podemos acercar a Jesús no con actitud acechante, sino con actitud de escucha y de quien confiadamente se deja guiar en su aprendizaje. Lo que hoy enseña Jesús no son cosas superficiales, busca darnos a conocer qué es lo bueno y qué es lo malo, qué cosas salvan y qué cosas destruyen. Ante los escribas y fariseos que aducen una ley que fue creada para dar vida, Jesús les muestra que las leyes también pueden convertirse en ataduras y destruir a las personas cuando no se entiende su espíritu. También esta enseñanza es para cada uno de nosotros: lo básico en nuestra vida es descubrir qué es bueno y qué es malo. Ésa es la verdadera sabiduría a la que debemos aspirar. Una mano paralizada y un hombre enfermo son las señales que Jesús utiliza para darnos a conocer lo más profundo de su enseñanza: el bien y el mal brotan del corazón del hombre y van directamente en beneficio o perjuicio de sus hermanos. No nos quedemos nosotros hoy con las manos entumecidas para hacer el bien, escuchemos la Palabra de Jesús que viene a darnos vida. Pero también aprendamos nosotros la enseñanza de Jesús, acerquémonos no en actitud de acechanza ni con malas intenciones, abramos nuestro corazón que la Palabra de Dios siempre será para enseñarnos a caminar rectamente por el camino de la vida. Como discípulos escuchemos atentamente ¿Qué nos quiere decir hoy Jesús con sus palabras y con sus acciones? ¿Damos nosotros más importancia a las leyes y costumbres que a la dignidad y necesidades de las personas?
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La Corrección Fraterna Evangelio de Mateo. 18, 15-20 Padre Antonio Pavia voz Don Rafael salazar A.
https://youtu.be/zgFDnlOJnnU?is=L_EtINmnKtP5Qc75Para este Evangelio, la Comunidad no dispone de una catequesis declamada por el padre Antonio. Así que hemos rescatado una catequesis escrita en su día por él.En voz de Don Rafael Salazar de A.ComunidadMariaMadreApostoles.comEn un mundo que cancela y señala, Jesús nos enseña el camino de la caridad, la discreción y el perdón para restaurar nuestras relaciones comunitarias y familiares. Este contenido de audio. tiene fines de evangelización y está inspirado en la obra homónima del recordado P. Antonio Pavía, Misionero Comboniano (Quito, Ecuador).#Catequesis #EvangelioDeHoy #SanMateo #ReflexionCristiana #EvangelizaciónLa corrección fraterna y la oración en comunidad son los dos pilares que Jesús nos presenta en este pasaje del Evangelio de San Mateo 18,15-20El proceso de la corrección fraterna (vv. 15-17): Jesús establece un camino pedagógico que va desde lo privado hacia lo comunitario. El objetivo nunca es humillar, sino "ganar al hermano". Se empieza a solas, luego con testigos y, finalmente, con la comunidad. Si aun así no escucha, se le trata como al gentil o publicano, es decir, como alguien que necesita ser evangelizado de nuevo con amor.La autoridad de la comunidad (v. 18): El poder de "atar y desatar" refleja la responsabilidad de la Iglesia para perdonar, reconciliar y guiar las decisiones morales bajo la guía del Espíritu Santo. a fuerza de la oración en común (vv. 19-20):La comunión sincera atrae la presencia de Jesús. Él promete estar presente donde dos o tres se reúnan en su nombre, garantizando que el Padre escucha la oración en unidad. El perfume de la misericordia (Comentario): La reflexión añade un matiz crucial: la ley impone castigos, pero Dios busca la restauración. Corregir no es "dar lecciones" ni buscar tener la razón, sino levantar al hermano con la ternura del Buen Pastor.
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Santo Evangelio Domingo XXIII del tiempo ordinario 6 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
Domingo Ordinario Ezequiel 33, 7-9: “Te he constituido centinela para la casa de Israel” Salmo 94: “Señor, que no seamos sordos a tu voz” Romanos 13, 8-10: “Cumplir perfectamente la ley, consiste en amar” San Mateo 18, 15-20: “Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado” La indiferencia, la irresponsabilidad y la apatía frente a los problemas sociales destruyen las comunidades. Frente a una sociedad como la nuestra que manifiesta tan graves señas de deterioro, suenan actuales y urgentes las palabras dirigidas a Ezequiel: “Te he constituido centinela de la casa de Israel”, que unidas a las palabras de Jesús respecto a la corrección fraterna nos dan pistas muy valiosas para el momento presente. No parece que a Ezequiel se le confíe el cargo de policía como lo entendemos nosotros: un guardián que cuida el orden y que debe corregir y detener a quienes lo perturban. Me parece que tiene un sentido mucho más profundo como el del hermano preocupado por el hermano y quizás la imagen de un faro, unida a del centinela, nos ayude a entenderlo. No constituye el Señor un guardián que vaya detrás de sus hermanos juzgando sus acciones y haciendoles la vida imposible. Esas funciones con frecuencia las adoptamos nosotros y somos capaces de juzgar hasta lo que no sucede y de condenar a los demás sin conocer sus verdaderas intenciones. El centinela, igual que un faro, tiene la obligación de gritar, de alertar, de hacer sonar su sirena, y no podrá estar tranquilo hasta que despierte la conciencia del otro. Un barco que se estrella contra los acantilados es el peor fracaso del faro. El hermano que se destruye o destruye la comunidad no solamente es culpa suya, también es responsabilidad nuestra. Es muy clara nuestra misión: no podemos actuar por el otro, no podemos hacer las tareas del hermano, pero sí tenemos que despertar la conciencia, acompañarlo y apoyarlo. No puedo hacer la tarea del otro, pero sí puedo despertar su responsabilidad. Cuando es más densa la oscuridad y cuando arrecia más la tormenta, entonces aparecen con mayor claridad y son más valiosas las luces del faro. No puede el faro suprimir la oscuridad ni la tormenta, pero puede manifestar los peligros y mostrar un camino seguro. Hay quienes cuando llega la tormenta reniegan, despotrican e insultan. Le echan la culpa a los otros. El faro simplemente ilumina, llama y conduce. Abre caminos para el que se sentía perdido, renueva la esperanza del que ya no tenía ganas de luchar. El centinela no manifiesta únicamente las cosas negativas, no es un juez que esté al acecho para condenar. El centinela se goza y se alegra al descubrir y señalar las cosas buenas y al hacer resaltar su presencia. Tendrá que ayudar a descubrir los pequeños gérmenes de verdad, los indicios de justicia y las luchas nobles por la paz. Tendrá que despertar esperanza y alentar los esfuerzos sinceros por el bienestar de la comunidad. Es cierto que la convivencia en la familia, en la comunidad o en la sociedad, sea del tipo que sea, se ve deteriorada constantemente por múltiples factores que rompen y condicionan las relaciones entre compañeros, familiares y amigos. Pero el centinela no está para condenar, sino para prevenir, para corregir y para dar nuevos caminos y nuevas opciones. Nadie puede decir que a él no se le confió esta misión. Es cierto que dentro de la Iglesia y de la sociedad
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Santo Evangelio Diario 5de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
5 SeptiembreSanta Teresa de Calcuta1 Corintios 4, 6b-15:“Pasamos hambre y sed, vamos pobremente vestidos”Salmo 144: “El Señor cuida de quien lo aman”San Lucas 6, 1-5: “¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?”Al escuchar tantas historias en que se involucra a la Iglesia, al leer tantos insultos y agresiones en contra de los sacerdotes y de los fieles, al avergonzarnos de los escándalos que nos restriegan en la cara, un joven me preguntaba si todavía hoy tendría sentido ser cristiano cuando parecería que todos están en contra de los discípulos de Jesús. Por respuesta sólo atiné a recordar que, si queríamos seguir a Jesús, tendríamos que cargar con su cruz. Hoy San Pablo en la lectura que la liturgia nos ofrece, va más allá y afirma: “Dios nos trata como a los últimos de todos, como a gente condenada a las fieras, pues nos hemos convertido en un espectáculo para el mundo… Somos los locos a causa de Cristo” y añade muchas otras vicisitudes que tiene que sufrir el discípulo de Jesús. Ojalá que nosotros sufriéramos por ser fieles al evangelio. No importa que el mundo vaya por otros derroteros y que se burle de nosotros pero que seamos fieles a Jesús. Miremos qué es lo que Cristo nos pide como esencial y no nos importe que el mundo se burle de nosotros. Si nos hemos equivocado, seamos humildes y reconozcamos nuestros errores, levantémonos y sigamos adelante. Pero miremos estar viviendo de acuerdo con lo que Jesús nos propone. En evangelio de San Lucas encontramos que ya también a Él y a sus discípulos los atacaban y criticaban por no adaptarse a las leyes de su tiempo y Jesús recuerda que lo que hay que buscar es lo esencial que nos pide el Señor, lo que da dignidad al hombre, lo que lo hace verdadero dueño del tiempo. Si recordamos el verdadero sentido del sábado no es para esclavizar sino para dar libertad y parecernos a nuestro Padre Dios. Jesús es dueño del sábado para dar gloria a su Padre, no se hace esclavo ni de las costumbres, ni de los ritos, busca dar vida. Nosotros sus discípulos ¿estamos dando vida o nos hemos quedado atorados en costumbres? ¿Qué pensará Jesús de nuestra forma de vivir?
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Evangelio Diario 4 septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
4 Septiembre 1Corintios 4, 1-5: “El Señor pondrá al descubierto las intenciones del corazón” Salmo 36: “La salvación del justo es el Señor” San Lucas 5, 33-39: “Vendrá un día en que les quiten al esposo y entonces sí ayunarán” Entre los ritos y ceremonias que más me sorprendían en las comunidades de la diócesis de San Cristóbal era su disposición para hacer el ayuno y la eficacia que con frecuencia en él encuentran. Si hay alguna dificultad grave, si no han podido llegar a un acuerdo después de grandes diálogos, entonces recurren a la oración y al ayuno. No como algo mágico, sino como un disponer el corazón para la solución que haga surgir el Señor y con frecuencia se presentan soluciones por donde menos lo esperaban. Han hecho del ayuno una táctica de conversión y de disposición para nuevas oportunidades. Encontramos en el pasaje de hoy, un reclamo a Jesús porque sus discípulos no ayunan y no hacen oración como sí lo hacen los discípulos de Juan y de los fariseos. La respuesta de Jesús
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Evangelio Diario 3 de Septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
San Gregorio Magno1Corintios 3, 18-23: “Todo es de ustedes, ustedes de Cristo, y Cristo es de Dios”Salmo 23: “El Señor bendice al hombre justo”San Lucas 5, 1-11: “Dejándolo todo, lo siguieron”Todo parece muy normal en el escenario a orillas del lago de Genesaret. Es la escena familiar y cotidiana de un grupo de pescadores: lavar las redes, ponerlas a secar, sacar la barca, recoger los peces… y hasta ahí, hasta lo ordinario, llega Jesús de un modo extraordinario. Jesús inicia su mensaje de salvación desde una barca de pescadores desalentados por la pobre pesca lograda después de una noche de labor. Es la misma situación de un pueblo que ha luchado y esperaba durante años la liberación, la abundancia y que se encuentra bajo la opresión del Imperio Romano y que ha ido perdiendo poco a poco sus esperanzas. Pero ahora desde esa barca se despiertan nuevas ilusiones y se escuchan palabras que renuevan la esperanza y que alientan a seguir luchando. No son las mismas promesas de siempre, es una buena nueva que toca el corazón y hace renacer las fuerzas. Después, las palabras que muchas veces hemos escuchado y que siempre tendrán para cada uno de nosotros un nuevo sentido: “Lleva la barca mar adentro”, rema mar adentro, lánzate de nuevo. No valen las excusas del cansancio o de anteriores fracasos, siempre está Jesús para acompañar y para despertar los deseos de una nueva empresa que logre al fin la liberación prometida. Los reclamos de Pedro terminan poniendo su fe en la “Palabra” que habían escuchado. La pesca es sorprendente. Hoy también Jesús se acerca a nosotros, allí donde vivimos lo cotidiano y ordinario de la vida, allí donde parece que se han perdido las esperanzas, allí donde parecería que ya hicimos todo y no hemos obtenido frutos. Pero si escuchamos esa “Palabra” dicha con sencillez, si nos dejamos acompañar, si hacemos como Él nos dice, no dudemos que podremos obtener una pesca maravillosa. No son los milagros extraordinarios los que cambian el corazón, son los que brotan de transformar cada momento de nuestra vida en una acción de fe y esperanza, en un momento de encuentro con el Señor.
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Santo Evangelio Diario 2 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
2 Septiembre Beato Bartolomé Gutiérrez I Corintios 3, 1-9: “Nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes, campo de Dios y construcción de Dios” Salmo 32: “Dichoso el pueblo escogido por Dios” San Lucas 4, 38-44: “También a los otros pueblos tengo que anunciarles el Reino de Dios, pues para eso he venido” Jesús empieza a manifestarse cercano a las multitudes y las multitudes lo escuchan, lo buscan y se sorprenden de su poder y autoridad. Jesús sana a los enfermos, expulsa a los demonios, hace oración, enseña y no se limita al círculo que le imponen ni sus familiares ni las costumbres de su pueblo. Todas sus acciones llevan la finalidad de proclamar la Buena Nueva, el Evangelio, que es el anuncio gozoso para todos los hombres, de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Y su presencia genera una forma diferente de entender la vida, de relacionarse, de enfrentar la enfermedad, la injusticia y el dolor. Al anunciar el Reino de Dios, Jesús no viene simplemente a decirnos que tendremos que vivir en justicia, que debe reinar la paz, que debemos salvaguardar la creación, Jesús anuncia sobre todo a Dios su Padre, a un Dios vivo que actúa en el mundo y en la historia, y que ahora está actuando. Las formas concretas de anunciarlo son la curación, aun de los más cercanos como la suegra de Pedro, la sanación de todos los enfermos que le llevan, la respuesta a todas las solicitudes de las personas, su oración y un impulso irresistible de anunciar este Reino de Dios a todos los pueblos. Hoy sus discípulos debemos retomar este anuncio y también nosotros debemos hacer presente en nuestros tiempos y lugares a nuestro Padre Dios que vive y camina con nosotros. La construcción del Reino es hacer presente a nuestro Padre y dar posibilidad de vivir con la dignidad de hijos a todos los hombres. La cercanía del Reino y la proclamación que hace del Reino, nos dejan entrever que Él mismo hace presente el Reino a través de su persona y de su actividad, Dios ha entrado en la historia de la humanidad de una forma completamente nueva. Acerquémonos a Jesús, contemplémoslo en toda su actividad y dejemos cuestionar cómo estamos nosotros viviendo este Reino, cuáles son nuestras prioridades, qué actividad nos lleva a hacer viva en medio de nosotros esta presencia actuante de Dios.
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Santo Evangelio Diario 1 de septiembre Mons Enrique Diaz Diaz
1 Septiembre Nuestra Señora de los Remedios 1 Corintios 2, 10-16: “El hombre con su sola inteligencia no puede comprender las cosas del Espíritu de Dios. En cambio, el hombre espiritual puede juzgar correctamente todo” Salmo 144: “El Señor es justo y bondadoso” San Lucas 4, 31-37: “Sé que tú eres el Santo de Dios” “¿Por qué te metes con nosotros?” Son las palabras del endemoniado frente a Jesús de Nazaret. ¿No serán nuestras palabras también? En días pasados en un noticiero un comentarista afirmaba que no tenemos por qué dejar que Jesús juzgue nuestras instituciones y sea el árbitro de nuestras acciones. Que para él no importaba si fueran buenas o malas, que sólo le interesaba que estuvieran conforme a la ley. Quizás sea también la postura, abierta o implícita, de muchos de nosotros. Reconocemos la gran importancia de Jesús y su bondad, pero queremos dejarlo encerrado en las vitrinas de nuestras iglesias y en los pasillos de las sacristías, que no intervenga en nuestros asuntos y que no se tomen como criterio sus enseñanzas y su doctrina. En el pasaje que acabamos de escuchar, Cristo se presenta “metido” entre la gente, en su oración, en sus preocupaciones, en su enseñanza, pero además lo hace con autoridad y para colmo de males, expulsa un demonio. Quizás esto nos agradaría más porque siempre imaginamos al demonio como un personaje maléfico, horrible y que nos causa pavor. Pero si lo pensamos como el tentador, como el que provoca la división y la codicia, como el que sonríe porque hemos caído entre sus garras… quizás también nosotros le dijéramos a Jesús que por qué se mete con nosotros. La presencia de Jesús debe influir directamente en nuestra vida social, no quedarse en meras especulaciones. “La tarea evangelizadora implica y exige una promoción integral de cada ser humano... Por consiguiente, nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional... Todos los cristianos, también los Pastores, están llamados a preocuparse por la construcción de un mundo mejor...” Así que hoy dejemos que Cristo se acerque a nuestras vidas, que expulse los demonios de la ambición, de la codicia y del placer que se quieren adueñar de nuestros corazones. Dejemos que Cristo actúe en nuestras personas y después vayamos a construir ese mundo de justicia, de verdad y de amor.
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Santo Evangelio Diario 31 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz
31 AgostoI Corintios 2, 1-5: “Les he anunciado a Cristo crucificado”Salmo 118: “¡Cuánto amor, Señor, hacer tu voluntad”San Lucas 4, 16-30: “Me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva – Nadie es profeta en su tierra”El pasaje de San Lucas resume la actividad de Jesús y nos lo dibuja de cuerpo entero, nos adentra en las líneas fundamentales de su mensaje: La Palabra, el Espíritu, la Buena Nueva, la pobreza, el camino y la liberación. El texto que acabamos de escuchar es un programa no sólo para Jesús sino para sus discípulos, para su Iglesia. Si queremos ser fieles al llamado tendremos que confrontarnos con estos criterios. Frente a un mundo desgarrado, sumido en guerras y pleitos, en ambiente de desigualdad y desequilibrio, Dios no se queda mirando desde lejos. Se acerca en su Hijo Jesús y le confía por medio de su Espíritu una misión de alegría, de esperanza y de liberación. Es la misión que Jesús día a día realizará en los campos y montañas, en los caseríos y en la ciudad: “proclamar el año de gracia del Señor”. Es texto base para que cada uno de nosotros también tomemos el camino. Dios se ha hecho rostro, pobreza y caricia en Jesús que se nos presenta en la sinagoga. Desde entonces el hombre no camina solo. Tiene esperanza, tiene senderos por donde encaminarse y estos son muy claros: dejarse llenar del Espíritu, conformar toda la vida a sus inspiraciones; y hacer muy clara la opción por los desheredados, por los ciegos, por los encarcelados y los pobres. Una evangelización sin el compromiso serio con el hermano queda trunca y es falsa. Que el criterio para saber si es auténtica nuestra evangelización serán las acciones concretas que realicemos frente al hermano. Cristo tuvo sus opositores al proclamarse cercano al necesitado. Hoy mismo, se nos recuerda que muchos no estuvieron de acuerdo con Él y trataron de despeñarlo. ¿Cuál será nuestra postura ante el Señor Jesús? ¡La misma que adoptemos frente al hermano desamparado! Ojalá nosotros no tratemos de deshacernos de Él, no lo queramos arrojar a la barranca, no demos la espalda a quien es nuestro hermano, porque en el hermano se encuentra Jesús.
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Santo Evangelio Diario Domingo XXII Ordinario
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Santo Evangelio Diario 29 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz
El Martirio de San Juan Bautista 1 Corintios 1, 26- 31: “Dios ha elegido a los débiles del mundo” Salmo: “En el Señor está nuestra esperanza” San Marcos 6,17-29: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista” Entre los recuerdos de infancia, vienen a mi memoria las representaciones que en torno a la Semana Santa se hacían en mi pueblo y se han quedado en mi mente algunos episodios que en la imaginación infantil causaban mayor asombro. Uno de ellos es el martirio de San Juan Bautista, que hoy recordamos. Se me hacía imposible que alguien pudiera llegar a los extremos de mandar cortar la cabeza a otra persona tan sólo porque le reprochaba su forma de vivir y menos como fruto de un atractivo baile. Ciertamente es uno de los episodios más trágicos del Nuevo Testamento, pero no queda lejos de los acontecimientos actuales, ni del actuar del hombre que se ve sometido a los ídolos que atan su voluntad. No podemos desconocer que la ambición y el dinero corrompen y descomponen a la persona, que el poder aleja del pueblo, oscurece la mente y endure el corazón, que la pasión y el placer hacen perder la razón y la objetividad. El demonio es astuto y se cuela en donde menos lo pensamos. Los tres ídolos de los que él se vale y que atan el corazón del hombre aparecen en este relato. Son los ídolos que en la actualidad someten voluntades y tienen al país al borde del precipicio. Los crímenes que vemos actualmente han superado lo que nos presenta el evangelio: degollados, quemados, entambados, desaparecidos, la injusticia y la corrupción; y todo en aras de los mismos ídolos que sometían a Herodes y a su familia. Entonces aparece con mayor nitidez y valor la actitud de Juan el Bautista. Frente a las injusticias muchas veces nosotros preferimos callar o hacernos los disimulados. Hoy como ayer la palabra verdadera y la denuncia honesta provocan malestar y tienen consecuencias para quien las hace. La reacción de quien se siente desenmascarado es siempre la misma: destruir, maltratar, difamar… Pero la valentía y honestidad de Juan son un ejemplo para cada uno de nosotros. Tenemos que cuidar no atar nuestros corazones a estos ídolos y además necesitamos alzar nuestra voz sin miedo para denunciar toda injusticia y mentira. ¿Qué nos dice hoy Juan Bautista?
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Santo Evangelio Diario 28 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz
28 Agosto San Agustín I Corintios: “Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero sabiduría de Dios para los llamados” Salmo 32: “El amor del Señor llena la tierra” San Mateo 25, 1-13: “Ya viene el esposo, salgan a su encuentro” Uno de los problemas más graves que encontraron las primeras comunidades, fue que, después del primer momento entusiasta de seguimiento a Jesús, al prolongarse el tiempo de espera, empezaban a debilitarse y a desconfiar de la segunda venida de Jesús. Si primeramente lo esperaban ya casi para el día siguiente, después, como dilataba en venir, perdían el fervor primero. Esta parábola de las diez vírgenes nos ofrece una clave de lectura muy clara: “Estén pues preparados porque no saben ni el día ni la hora”. Si miramos con atención la parábola encontraremos muchos detalles que parecerían sorprendernos y quizás distraernos del punto central. Ya de por sí, un banquete rompe con la habitual realidad cotidiana. Es día especial de fiesta y regocijo. Pero la reacción extremadamente severa y desproporcionada del esposo, la actitud para nada caritativa de las vírgenes previsoras y la puerta cerrada ante la insistencia de las imprudentes pueden causarnos extrañeza y desconcierto. No olvidemos que las parábolas tocan la realidad, pero resaltando situaciones y “descomponiéndolas” para hacer evidente su enseñanza. El banquete sigue presentándosenos como la mejor imagen del reino. La fiesta, el participar, la comida abundante, han sido para todos los pueblos, signos de la verdadera felicidad. Pero no es una felicidad superficial, sino la verdadera felicidad del compartir, del tener la mesa en común, la del servicio y la participación. Por eso, contrario a otras parábolas, rompe la amenaza de un juicio, y abre la esperanza de la participación en ese extraordinario banquete, presencia de Dios. No se centra tanto en actitudes morales, sino en la perseverancia y en la espera. Entrarán los que no han abandonado la fe, los que no se han entregado a los placeres o a los bienes mundanos, los que mantienen viva la llama a pesar de lo que se tarda y de las dificultades de la noche. Es pues una parábola que nos abre a la esperanza a pesar de las dificultades actuales y lo negro que nos pueda parecer un panorama donde no percibimos la llegada del Reino. Sin embargo, debemos mantener viva la llama y seguir confiando en la palabra de Jesús, en una espera confiada, dinámica, activa, porque el Señor viene.
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LA VERDADERA SABIDURÍA 9_ Las intuiciones del alma palpan a Dios catequesis Padre Antonio Pavía
Querida Comunidad: por la presente os exponemos cómo se difundirá este año el ciclo de catequesis: El título será, *LA VERDADERA SABIDURÍA*y constará de las siguientes catequesis:*-Introducción al ciclo**-¡Buscad a Dios con humildad'**-Yo soy la savia para mis discípulos**-Las cosas santas de Dios**-Hasta hacerla mía**-Quien puede estar con Dios**-Jesús, pobre de espíritu**-Dios ama a quienes confían en Él**-Las intuiciones del alma palpan a Dios*La Introducción se publica aquí y las 8 catequesis restantes se os enviarán, una, cada semana siguiente.Recordaros que estas catequesis fueron impartidas a la Comunidad por nuestro querido padre Antonio, en Segovia , en Julio de 2016. Y como decía él, cada vez que las escuchemos el Señor nos abrirá nuevos caminos para seguir acogiendo su Palabra. ¡Que el Señor bendiga a la Comunidad!https://linktr.ee/jastorm2076?utm_source=linktree_profile_share<sid=2abd7b6f-4cb9-4ae0-a335-1f0508adfbd2Un agradecimiento especial a la Comunidad María Madre de los Apóstoles por las facilidades y permisos otorgados al canal Catolicos_en_camino pero muy en especial al Padre Antonio Pavía ( QEPD) por su amor y entrega al EVANGELIO
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Santo Evangelio Diario 27 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz
27 Agosto Santa Mónica 1Corintios 1, 1-9: “Por Cristo, Dios los ha enriquecido en todo” Salmo 144: “Siempre, Señor, bendeciré tu nombre” San Mateo 24, 42-51: “Estén preparados” En estos periodos de lluvias y huracanes, constantemente se nos envían mensajes de prevención y cuidados frente a los graves daños que pueden ocasionar. Los lugares peligrosos, las construcciones frágiles, no exponerse demás, evitar la tala inmoderada de árboles, no tirar basura… y sin embargo cuando llegan las lluvias nuevamente tenemos que lamentar desgracias, inundaciones, pérdidas y muertes, que casi siempre que se pudieron evitar con un poco de prevención. Esto también nos sucede en la vida espiritual: estamos desprevenidos y después nos quejamos de los resultados que estamos obteniendo. Hoy nuevamente el Señor Jesús pone en estado de alerta a sus discípulos los invita a estar siempre preparados. A nosotros nos gana la necesidad inmediata, los frutos que al instante se ven y las urgencias, pero con frecuencia descuidamos lo que es más importante. En el ejemplo que Cristo plantea, aunque pudiera pensarse de otra época, nos sitúa claramente en las falsas actitudes que podemos adoptar: un servidor malvado que en lugar de servir golpea a sus compañeros, podría significar la ambición en que caemos los hombres, nos olvidamos que somos servidores y nos convertimos en dueños, déspotas, que en lugar de servir, agredimos y golpeamos. El mal servidor se pone a comer y a emborracharse. El descuido y la desidia nos llevan a despreocuparnos y a entregarnos a los placeres, sin pensar en el futuro, sin mirar si los demás tienen alimentos o pasan hambres. La sociedad moderna, si por una parte nos invita al ahorro y a la prevención económica, por otra nos lleva a un consumismo, a un vivir sin importar el futuro, a un derroche y despilfarro. Todo son descuidos. ¿Y la situación de la vida espiritual? ¿Y la construcción de un mundo fraternal? ¿Y la formación, la educación y la enseñanza de los valores? Se quedan relegados y no ponemos atención. Hoy el ejemplo de Jesús tiene para nosotros una actualidad acuciante. Nos urge poner atención a los valores, a la vida espiritual, a la construcción del Reino.
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Santo Evangelio Diario 26 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz
26 agosto San Junípero Serra 2 Tesalonicenses 3, 6-10. 16-18: “El que no quiera trabajar, que no coma” Salmo 127: “Dichoso el que teme al Señor” San Mateo 23, 27-32: “Ustedes son los hijos de los asesinos de los profetas” Hay muchas formas de enseñar. Jesús lo hace con su ejemplo, pero también contraponiendo la conducta de los escribas y fariseos a su forma de actuar. Son muy duras sus palabras al compararlos con los sepulcros. En nuestros tiempos evitamos abrir los sepulcros por el peligro de contaminación, entre los israelitas se añadía el sentido de la impureza. Así que cuando acusa a los escribas y fariseos de ser sepulcros blanqueados es más fuerte su sentido. No sólo el horror y el natural disgusto que causa el mirar los huesos descompuestos, sino se le añade el sentido moral de la impureza. San Pablo por su parte en la carta a los Tesalonicenses también arremete contra quienes no actúan, viven en la ociosidad. Son célebres sus palabras: “El que no quiera trabajar, que no coma” Y no lo dice en el sentido mercantilista y comercial que ahora se le quiere dar, donde si la persona no produce se le deshecha y se le desprecia, sino como una acusación contra la ociosidad y la pereza. Así, juntos Jesús y Pablo, con sus fuertes críticas nos enseñan lo que no deberá hacer un verdadero discípulo: ni vivir en la pereza, ni aparentar lo que no es. Pablo se pone de ejemplo que para sobrevivir supo ganarse la vida con sus propias manos… Jesús también con sus manos supo ganarse el pan. Hoy hay muchos que no encuentran trabajo, pero también encontramos personas que viven a expensas de los otros, como zánganos que se aprovechan del esfuerzo de los otros. Aprendamos hoy el valor del trabajo y el valor de la honestidad y la sinceridad. No esperemos que alguien venga a descubrirnos. Igual que a los fariseos, Cristo nos dice que si no hacemos caso a sus palabras, tampoco hubiéramos hecho caso a un profeta que nos viniera a hablar directamente. Los tiempos, las circunstancias, la Palabra del Señor, deben ser nuestras guías para ponernos a construir activamente el Reino de Dios.
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Santo Evangelio Diario 25 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz
25 Agosto San Luis San José de Calasanz II Tesalonicenses 2, 1-3. 14-17: “Conserven la doctrina que les hemos enseñado” Salmo 95: “Alégrense los cielos y la tierra” San Mateo 23, 23-26: “Esto es lo que debían practicar, sin descuidar aquello” En días pasados una adolescente estaba muy triste y lloraba porque algunas de sus compañeras la habían borrado de sus redes del internet. Se preguntaba qué tendría que hacer para ser aceptaba nuevamente y no sentirse “extraña” entre sus condiscípulos. Tenía gran preocupación porque se sentía diferente. Sin embargo, al preguntarle si consideraba amigas suyas a quienes la “borraron”, decía que solamente tenía dos verdaderas amigas, pero que se sentía mal tener una imagen negativa ante el grupo. Y es que tanto en el tiempo de Jesús como en nuestra época se tiende a darle más importancia a lo accesorio que a lo fundamental. Ya dice el refrán “lo malo no es robar, lo malo es que te descubran robando”. Es decir, tener buena fama, dar la imagen y no importa lo que hay en el corazón. Jesús nos enseña todo lo contrario y lo hace lanzando improperios contra los escribas y fariseos que se especializan en aparentar pero que no miran al interior ni cuidan lo profundo del corazón. Cumplir con normas, aparecer como bueno, son sus preocupaciones, pero descuidan lo más importante: la justicia, la misericordia y la fidelidad. ¡Cuántas cosas tenemos que cambiar para entender estos criterios de Jesús! Ya aparecen en estos días los posibles nuevos candidatos a puestos públicos, bien maquillados, con sonrisa complaciente y con promesas atrayentes, pero todo parece “fachada”, “exterior” y no permiten ver sus verdaderas intenciones. ¿Por qué será que nos atrae tanto la publicidad, la fama y el nombre que nos vamos haciendo frente a los demás? No solamente los candidatos, sino toda persona, y en especial los jóvenes, lucha por conservar esa imagen que se ha ganado a base de esfuerzo. Jesús rechaza fuertemente que lo importante sea lo exterior y condena a quienes prefieren las apariencias sobre la justicia y la verdad. Tendremos que luchar nosotros mucho para no caer en esa tentación y para sobrevivir a este mundo de apariencias y falsedades. También nosotros estamos tentados a limpiar solamente el exterior, a pagar los diezmos de la apariencia, pero no a convertirnos en una fuente interior o a buscar los caminos de la verdad. Contemplemos a Jesús, escuchemos con atención sus condenas y miremos nuestras vidas… ¿qué nos hace pensar? Pidamos que nos conceda la sinceridad y la transparencia necesarias para ser sus discípulos.
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Santo Evangelio Diario 24 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz
24 Agosto San Bartolomé Apóstol Apocalipsis 21, 9-14: “Sobre los doce cimientos estaban escritos los nombres de los apóstoles” Salmo 144: “Señor, que todos tus fieles te bendigan” San Juan 1,45-51: “Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel” Hace algunos años, visitando comunidades, encontré dos pueblos cercanos cuyos patronos eran apóstoles: San Mateo y San Bartolomé. Me llamó la atención que había cierta discriminación hacía los habitantes del segundo pueblo y no sólo a ellos, sino hasta al mismo patrono San Bartolomé a quien se le tenía por ingenuo, santo, pero “tontito”. Jesús expresa todo lo contrario en sus palabras: “Es un israelita en el que no hay doblez”. ¿No sucede lo mismo entre nosotros? Con demasiada frecuencia quien no tiene doblez es considerado tonto e ingenuo. Hemos llegado a una situación tal que “el doblecara” es admirado como inteligente, capaz y triunfador. Se mira con cierta compasión a quien pretende salir adelante con la verdad, con la justicia y con su propio trabajo. Algo de esta mentalidad deja ver también el propio Bartolomé al considerar a Jesús como un pobre campesino venido de lejos y hasta se atreve a afirmar: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?” Pero es el camino que escogió Jesús. No quiso pertenecer a las clases dominantes sacerdotales o regias que se asentaban en la orgullosa Jerusalén; no escogió la fuerza y el poder que se ostentaban en Roma; tampoco quiso dominar por medio de la sabiduría de la que hacían gala los griegos. Escogió el camino de la sencillez, de la pobreza, de los despreciados, de los de la periferia, y desde ahí proclamó su buena nueva. Y desde ahí sus discípulos también tendrán que vivir y predicar el evangelio. San Bartolomé lo supo hacer como su fiel seguidor, y nos enseña el camino que nosotros debemos seguir. Qué bueno que se dijera de cada uno de nosotros que tenemos un corazón donde no hay doblez, que bueno que se hablara de nosotros por nuestra búsqueda de la verdad… qué bueno que nuestros amigos y preferidos fueran los sencillos, los pobres y los humildes, de la misma manera que lo hizo Jesús.
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Santo Evangelio Diario Domingo XXI ORDINARIO Mons Enrique Diaz Diaz Obispo de Irapuato
XXI Domingo Ordinario Isaías 22, 19-23: “Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro” Salmo 137: “Señor, tu amor perdura eternamente” Romanos 11, 33-36: “Todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él” San Mateo 16, 13-20: “Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos” Jesús ha llegado a la mitad de su camino hacia Jerusalén. Después de haber dado de comer a miles de personas, después de haber sanado a la hija de la mujer cananea, después de haber vencido a las tempestades, pregunta a sus discípulos la opinión de la gente sobre su persona. No es que Jesús esté muy interesado en las encuestas de imagen y mucho menos que busque métodos para mover las masas hacia sus intereses, sino todo lo contrario: quiere hacer entender a sus discípulos que más allá de las imágenes y apariencias lo que verdaderamente importa es el encuentro que con Él hayan tenido y asumir los valores del Reino. Hace evidente el fuerte contraste entre las pretensiones desmedidas de quienes esperan un profeta o Mesías poderoso y los caminos sencillos de servicio, entrega y humildad que escoge Jesús. La gente dice que es un profeta, pero lo espera a su modo y su estilo, que confirme sus ambiciones y que sostenga sus intereses. La confesión de Pedro va mucho más allá y refleja la influencia que el Resucitado ha tenido en la elaboración del evangelio. Pero no nos hagamos demasiadas ilusiones: Pedro afirma categórica y correctamente lo que es Jesús, pero todavía está muy lejos de asumir sus valores y su forma de vivir. Ya se irá dando tropezones y tendrá que cambiar profundamente su corazón para amoldarlo al de Jesús. La pregunta de Jesús de ningún modo queda sólo en el pasado. Hoy, más que nunca, se hace presente y hoy, más que nunca, debemos responderla con nuestra propia vida. “¿Y quién dicen ustedes que soy yo?” Desde luego es una pregunta comprometedora, para algunos casi ofensiva. Para otros, es una pregunta brotada del amor sincero que Jesús tiene por nosotros. ¿Y quién es Jesús para mí? Contestaciones de catecismo y de teología barata, todos tenemos alguna. No es una pregunta de un examen de historia antigua o contemporánea. No son pocos los ateos que lo saben todo de Jesús. También los fariseos que le espiaban se sabían todo de Él: su padre, su madre, sus parientes, su edad, sus correrías por Palestina. Hay muchos que aducen palabras de Jesús para reforzar sus propias ideologías o para justificar las discriminaciones, las condenas y los juicios hacia los demás. Por otra parte es triste constatar que muchos de los que se dicen católicos o cristianos, no se tientan el corazón a la hora de cometer injusticias, de romper la fraternidad y de asumir criterios contra la vida. Se da la paradoja de que hombres y mujeres que por una parte afirman ser “católicos”, por otra parte no se suman a la construcción del reino, a la lucha por la justicia o a velar por los derechos del más débil. Quisiéramos ser cristianos sin cruz. A Jesús no le interesa una imagen o una respuesta de encuesta, a Jesús le interesa una respuesta con la vida.
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Santo Evangelio Diario 22 de Agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz
22 Agosto Nuestra Señora María Reina Ezequiel 43, 1-7: “La gloria del Señor penetró en el templo” Salmo 84: “El Señor habitará en la tierra” San Mateo 23, 1-12: “Los fariseos dicen una cosa y hacen otra” Cuando el Papa Francisco denunciaba la hipocresía y los chismes como graves obstáculos para la convivencia tanto en la sociedad como en la misma Iglesia, muchos se sentían ofendidos y escandalizados. Pero Cristo lo ha hecho primero. Son duras sus palabras contra los escribas y los fariseos. Nos hemos acostumbrado a escucharlas, pero a los ojos del pueblo de Israel parecería un insulto insoportable aquellas acusaciones que descalificaban a sus principales dirigentes. Pero no son sólo palabras para aquel tiempo, son palabras muy actuales para todo el discípulo que quiere seguir a Jesús. No cabe en el corazón la hipocresía, no se puede seguir a Jesús con la ambición de los primeros puestos, no se es discípulo cuando se esperan los honores y los reconocimientos. ¿Difícil el seguimiento? Con frecuencia pretendemos acomodar estos reclamos a otras personas y nos escudamos en nuestra supuesta fidelidad para hacernos a un lado. Sin embargo, también para nosotros son estas palabras. No es extraño que a las personas que nos acercamos a Iglesia se nos tache de intransigentes frente a los errores de los demás cuando nosotros mismos hemos cometido peores faltas. No es raro que quien se ostenta como predicador de la palabra quiera obtener provecho, reconocimientos y honores por su actividad profética. También entre nosotros habemos quienes buscan que las cargas las lleven los demás, que los servicios los hagan los otros y que nosotros nos saltemos las leyes valientemente con excusas y justificaciones. Ya la gravedad de la situación no es que nos dejemos llamar guías, sino que le quitemos el lugar a Jesús. Lo intolerable es que nos creamos “padres”, dueños de la vida y de las decisiones, quitando el puesto a nuestro Padre Dios. Las últimas palabras de este pasaje son las prescripciones en positivo de lo que se espera que haga el verdadero discípulo: “Que el mayor entre ustedes sea el servidor”, es todo el sentido de la vida de Jesús y el sentido que podemos dar a nuestra vida. ¿Cómo escuchamos estas palabras de Jesús? ¿Sólo las aplicamos a los demás?
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LA VERDADERA SABIDURÍA 8_Dios ama a quienes confían en Él Catequesis Padre Antonio Pavia
Querida Comunidad: por la presente os exponemos cómo se difundirá este año el ciclo de catequesis: El título será, *LA VERDADERA SABIDURÍA*y constará de las siguientes catequesis:*-Introducción al ciclo**-¡Buscad a Dios con humildad'**-Yo soy la savia para mis discípulos**-Las cosas santas de Dios**-Hasta hacerla mía**-Quien puede estar con Dios**-Jesús, pobre de espíritu**-Dios ama a quienes confían en Él**-Las intuiciones del alma palpan a Dios*La Introducción se publica aquí y las 8 catequesis restantes se os enviarán, una, cada semana siguiente.Recordaros que estas catequesis fueron impartidas a la Comunidad por nuestro querido padre Antonio, en Segovia , en Julio de 2016. Y como decía él, cada vez que las escuchemos el Señor nos abrirá nuevos caminos para seguir acogiendo su Palabra. ¡Que el Señor bendiga a la Comunidad!
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Santo Evangelio Diario 21 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz
21 Agosto San Pio X Ezequiel 37, 1-14: “El Señor infundirá su espíritu a los huesos secos y revivirán” Salmo 106: “Demos gracias a Dios, porque nos ama” San Mateo 22, 34-40: “Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo” Cuando se ha intentado y no se encuentra respuesta, cuando se lucha y se fracasa, empiezan las dudas, el desaliento y por fin, la apatía y el desencanto. Parecería que esto sucede con nuestra sociedad: frente al mal, la violencia y la corrupción, está tomando el camino de una frustrada resignación y aceptación de su impotencia. Le pasa lo mismo que nos narra Ezequiel en la primera lectura cuando el pueblo de Israel exclamaba: “Nuestros huesos están secos; pereció nuestra esperanza y estamos destrozados”. Sin embargo, el Señor le hace contemplar al profeta cómo al conjuro de su palabra los huesos se juntan y después reciben el Espíritu que les da nueva vida. Así reconoce el pueblo que Dios es su Señor y que en Él tendrá su fuerza. Quizás es lo que nos hace falta hoy en nuestra lucha contra el mal: obrar conforme a los mandamientos y deseos del Señor, sentir su presencia en medio de nosotros, sabernos pequeños y débiles para ponernos en su mano y confiar en el Espíritu que obra en medio de nosotros. Este es un día para despertar la esperanza basados en las mismas palabras del Señor y en el ejemplo que nos ha dado cuando actúa a favor de su pueblo. Claro que debemos cumplir sus mandamientos como nos lo recuerda el pasaje de San Mateo y buscar lo más importante y medular que es el amor a Dios y el amor al prójimo. Quizás nuestros fracasos se basan en esta falta de amor en todas las esferas de nuestra sociedad, en sus estructuras, en la educación, en la familia. Hemos borrado a Dios de nuestras vidas y nos hemos desentendido del prójimo. Se pretende construir una sociedad más en las leyes que en el amor y nos olvidamos de lo fundamental. Cuando olvidamos a Dios, cuando dejamos a un lado al prójimo, no podemos alcanzar el éxito en la construcción de una nueva sociedad ni de una nueva familia. Miremos hoy cómo estamos haciendo nuestra lucha, si ponemos a Dios en el centro y el amor al prójimo como su fundamento. Así podremos despertar nuevamente la esperanza basados en la palabra y la fuerza del Señor.
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Santo Evangelio Diario 20 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz
20 Agosto San Bernardo Ezequiel 36, 23-28: “Les daré un corazón nuevo y les infundiré mi espíritu nuevo” Salmo 50: “Crea en mí, Señor, un corazón puro” San Mateo 22, 1-14: “Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren” ¿Te puedes imaginar una mesa donde todos puedan participar? ¿Te imaginas un mundo donde todos puedan tener lo necesario para vivir, para educarse, para sostener su salud? Nuevamente una parábola y nuevamente una mesa de fiesta. Son los temas preferidos por Jesús para darnos a conocer la naturaleza de la salvación. Una invitación abierta que puede aceptarse o rechazarse, pero que trae consecuencias de muerte y autoexclusión. La fiesta es para todos, ahí están llamados en primer lugar los amigos del novio… pero hay quienes con diferentes pretextos prefieren sus intereses personales a una mesa común. Nada extraño en tiempos de Jesús, muchos menos extraño en nuestros tiempos. Es difícil compartir la mesa con los demás. La discriminación, la ambición, los intereses de grupo, la búsqueda de beneficios propios, no permiten abrir los ojos ni las puertas a los demás y se prefiere comer el pan en soledad. Los invitados se niegan a participar del banquete de la vida y hasta se atreven a agredir a quienes los están invitando. Es cerrarse ante la posibilidad de compartir y sentirse ofendido por una invitación a tener una mesa común. No es raro en estos tiempos, donde la ambición ha creado guetos de poder que excluyen a los demás y los sienten como sus enemigos. No son raros los espacios exclusivos para gente importante, las barreras que delimitan las clases sociales, los eventos solamente para unos cuantos. El Señor abre la invitación a todas las gentes, especialmente a los más necesitados. Y todos se sienten con derecho a participar. Quizás nos llame la atención el reclamo a quien no lleva el vestido de fiesta ¿por qué rechazarlo si la invitación ha sido tan abierta? Quizás la interpretación se refiera no tanto un vestido, sino una disposición. Quien no está dispuesto a participar en común, quien está mirando egoístamente, quien busca su propio beneficio, no está preparado para la mesa común. Cada uno de nosotros hoy estamos llamados, escuchemos la voz del que prepara el banquete, pongámonos el vestido de la fraternidad y participemos con todos los hermanos del banquete de la vida.
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Santo Evangelio Diario 19 de Agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz
19 Agosto San Juan Eudes Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores Ezequiel 34, 1-11: “Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer” Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me faltará” San Mateo 20, 1-16: “¿Vas tenerme rencor porque yo soy bueno?” ¿No es desconcertante esta parábola para nuestra mentalidad? Claro que sí. Cuando se mira a la persona simplemente como factor de producción y no se tiene en cuenta sus sentimientos, sus necesidades, sus circunstancias, esta parábola no tiene ningún sentido. Productivamente no es aceptable recompensar con un salario completo a quien ha trabajado solamente unas cuantas horas. Y resulta peor si nosotros somos los que hemos trabajado todo el día y nos comparamos con quienes han estado unos momentos nada más en el centro de trabajo. Cuando la producción y el negocio son prioridad, cuando las estructuras económicas dictan las leyes tenemos migrantes que mueren de hambre, personas mayores que no encuentran trabajo ni pensión, ancianos abandonados a su suerte y millones de pobres que son mirados como carga y como excedentes en este mundo materializado. Todo se subordinada al dios dinero, se le ofrecen en sacrificio personas, naturaleza y corazones. Pero en el Reino de los Cielos es muy diferente: no importa tanto la producción cuanto las personas; no se mide conforme a las máquinas, sino conforme al corazón. Y entonces todo cambia, y entonces los mismos que han trabajado todo el día tienen el entusiasmo y la alegría de hacer partícipes a los demás de lo que han logrado y entienden que compartir da alegría. Si no nos estamos comparando con los demás, si aceptamos los dones que el Señor les ha dado, si nos alegramos con los éxitos de los hermanos, encontraremos verdadera armonía interior. El resentimiento por la bondad de otros, la comparación con los demás, o trae frustración y complejos, o trae orgullos y vanidades. El regalo de la vida que el Señor nos ha dado, lo podemos disfrutar a plenitud y si lo compartimos, crece más. Así es nuestro Dios: siempre da, siempre va en busca de todos, llama a todos hasta la última hora. ¿No estamos participando en la construcción del Reino y de la mesa común? ¡El Señor te llama, puedes responder ahora! ¿Ya estamos participando? ¡No cierres las puertas a los hermanos! La alegría es plena cuando se comparte.
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Santo Evangelio Diario 18 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz
18 Agosto Ezequiel 28, 1-10: “Eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios” Deuteronomio 32: “El Señor da la muerte y la vida” San Mateo 19, 23-30: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos” Hay palabras de Jesús que de tanto oírlas y citarlas les hemos quitado su sentido y toda la fuerza que tienen. Una de ellas es la declaración que hace sobre la riqueza. Si pensamos en la ideología que privaba en tiempos de Jesús donde la riqueza se miraba como bendición y la prosperidad como signo de la rectitud de una persona, todavía se hace más fuerte su declaración. De ahí la sorpresa de Pedro y los demás discípulos. Pero Jesús no quita el dedo del renglón: la riqueza corrompe el corazón de los hombres. Ya en sus tiempos las desigualdades eran insultantes, pero ahora en nuestros tiempos existe esta gravísima desproporción entre los que nada tienen y a los que todo les sobra. Sí, unos cuantos poseen la mayor parte de los bienes y muchísimos padecen necesidad. El Papa Francisco denunciaba esta inequidad y nos aseguraba que mientras exista no podrá haber verdadera paz. El corazón del hombre se endurece con la ambición y la tentación del poder puede seducirnos a todos. A algunos esto les parece natural y se escandalizan cuando se insiste en la necesidad de una mejor distribución y en la hipoteca social que tienen los bienes terrenales. Nadie tiene derecho a tener de más, mientras su hermano sufre necesidad. Pero los bienes producen endurecimiento del corazón y nos hacen insensibles ante las necesidades. Nos excusamos arguyendo la negligencia o el descuido de los demás que provocan sus propias carencias. Sin embargo, Cristo sigue insistiendo: la riqueza corrompe el corazón. Y necesitamos estar atentos ante este grave peligro para quienes se deciden a seguir a Jesús. Los mismos apóstoles parecería que están buscando su provecho, como puede sucedernos ahora también a nosotros: buscar a Cristo con la finalidad de beneficiarnos personalmente, económicamente. Jesús supo hacer vida esta consigna que propone a los apóstoles y a todo discípulo: vivió pobre, entre los pobres y supo ser feliz. ¿Qué nos dice hoy Jesús sobre nuestra forma de vivir, nuestros anhelos y nuestras ambiciones? ¿Dónde ponemos nuestro corazón?
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Evangelio Diario 17 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz
17 Agosto Ezequiel 24, 15-24: “Ezequiel servirá de señal: harán lo mismo que él ha hecho” Deuteronomio 32: “Abandonaron a Dios que les dio la vida” San Mateo 19, 16-22: “Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo” La dura experiencia del profeta Ezequiel que pierde a su esposa y que no puede hacerle duelo, sirve de señal para que el pueblo de Israel comprenda su infidelidad y el gran amor que el Señor le tiene. El amor de Dios debía ser lo más importante. Pero ellos olvidan esta preponderancia de su Dios. Quizás a nosotros nos pase lo mismo: hay en nuestra vida muchos anhelos e ilusiones. Decimos que tenemos ideales que queremos alcanzar y hasta hacemos ciertos propósitos, pero después descubrimos que tenemos el corazón atado a pequeñeces, a miserias, a pasiones y a la ambición. Desde propósitos sencillamente buenos: como la ecología, el bienestar corporal, la relación con las personas, hasta propósitos que nos llevarían a un compromiso mayor: vivir plenamente el evangelio, comprometernos en serio con los hermanos, seguir a Jesús. El ejemplo del joven del evangelio es muy real y muy actual. También nosotros preguntamos qué es necesario para tener una plenitud de vida, pero también nosotros quisiéramos alcanzarlo con simples cumplimientos, con mediocridades, con irla pasando. La respuesta de Jesús nos descubre una entrega completa. No es simplemente ir cumpliendo mandamientos, que ya esto sería muy importante para nosotros, sino se trata de mirar el espíritu de esos mandamientos. No se trata simplemente de no robar, sino de compartir con los demás; no se trata de no matar, sino de dar vida; no se trata sencillamente de no cometer adulterio, sino de aprender el verdadero amor. Cristo siempre nos pide una entrega completa, así como Él la vivió. Se ilusiona con invitarnos a cada uno a compartir la construcción del Reino… pero para esto debemos tener el corazón libre. Y nuestro corazón se deja amarrar fácilmente por cuatro naderías: una pasión, el dinero, la ambición, el placer… y nos retiramos con la cabeza baja cuando no somos capaces de responder efectiva y comprometidamente a Jesús. Hoy Jesús nos hace nuevamente esa invitación: dejar todo, mirar en cada pobre un hermano, escuchar su palabra y seguirlo. Ofrece la verdadera felicidad, la que no depende de cosas externas, la que se asienta en lo profundo del corazón. ¿Qué le respondemos hoy a Jesús?
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Santo Evangelio Diario Domingo XX Ordinario Mons Enrique Diaz Diaz
Mujeres y extranjeros XX Domingo Ordinario Isaías 56, 1.6-7: “Conduciré a los extranjeros a mi monte santo” Salmo 66: “Que te alaben, Señor, todos los pueblos” Romanos 11, 13-15.29-32: “Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección” San Mateo 15, 21-28: “Mujer, ¡qué grande es tu fe!” Las palabras de Isaías suenan como una utopía muy lejana aun para los israelitas. No quieren casi ni tomarla en cuenta. Ya tienen bastante con sus propios problemas como para imaginar que su templo se llena de extranjeros y que se hace santuario de todos los pueblos. Está bien que Isaías diga: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse”. Sí, pero ellos entienden la justicia sólo para ellos y la salvación sólo para su pueblo. Como si la justicia y la salvación tuvieran fronteras que no pudieran traspasar. El Señor rompe las fronteras pues deben llegar a todos los pueblos. Es el grito de miles de migrantes que buscan justicia y salvación integral pero sólo encuentran abandono y hostilidad. Hemos puesto barreras y cortinas para ocultar la pobreza y no ver el dolor. Exigimos justicia sólo para nosotros y esperamos salvación sólo a nuestro gusto. Exigimos nuestros derechos y nos olvidamos de los derechos de los demás. Tenemos miedo al que viene de lejos y pensamos que sólo son hermanos los que viven junto a nosotros. El Señor es Padre de todos y nos hermana a todos, ha hecho los cielos y la tierra para casa común de todos los pueblos. ¿Por qué nosotros ponemos fronteras y discriminamos a los que vienen de lejos? Nos estamos quejando de los malos tratos que sufren los migrantes en Norteamérica. Y no es una situación exclusiva de estos países de América. Encontramos salvajes propuestas de gobiernos que miran al migrante como verdadero enemigo, le ponen barreras, le discriminan y le dan un trato inhumano. El pueblo de Israel, tan pagado de sí mismo, consideraba a los extranjeros como paganos y les negaba el trato y los derechos de hermano. Con todo, hay textos muy bellos que cuestionan profundamente estas actitudes. Así nos lo muestra Isaías y muchos otros textos que abren la justicia y la salvación a todos los pueblos porque nuestro Dios es Dios de todos. Sin embargo, la actitud hacia el migrante es agresiva y la situación que deploramos para nuestros connacionales, la vemos como normal y justificada de parte nuestra hacia los que llegan de lejos. De igual forma, los campesinos, que emigran a las ciudades, llegan con toda clase de desventajas: la cultura, la ignorancia de la ciudad y sus retos, la necesidad del trabajo, el hambre… En la ciudad, lejos de mirarlos como hermanos, los vemos como adversarios o abusamos de ellos pagando sueldos miserables, cometiendo injusticias y despreciándolos abiertamente. Las palabras de Isaías son también para nosotros. Nos invitan a cambiar de actitudes y buscar caminos para hacer menos difícil e inhumana esta situación. Si miramos al que viene de lejos y con necesidad como hermano, seguramente nuestra actitud cambiará radicalmente. Luchemos por tener leyes más justas y equitativas también para estos hermanos. Ayudemos y demos apoyo con verdadero amor a quienes hoy se encuentran en tierras extrañas para ellos y requieren de nuestra ayuda.
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Santo Evangelio Diario 15 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz Obispo de irapuato
15 Agosto Asunción de la Santísima Virgen María Apocalipsis 11,19; 12, 1-6.10: “Una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies” Salmo 44: “De pie, a tu derecha está la Reina” I Corintios 15, 20-27: “Resucitó primero Cristo, como primicia; después los que son de Cristo” San Lucas 1, 39-56: “Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Exaltó a los humildes” Hoy celebramos una fiesta especial: la Asunción de la Virgen María. No es un misterio que esté narrado en ningún evangelio, sino una tradición largamente guardada en la conciencia del pueblo que se hizo “oficial”, hace apenas un poco más de setenta años. Muchas generaciones han visto, con justificada razón, en la imagen de la mujer del Apocalipsis una imagen de María: la pequeña que, en manos del Todopoderoso, dio a luz al que sería el salvador del mundo. Estas mismas imágenes nos llevan a descubrir las nuevas cabezas que tiene el mal, denunciar sus cuernos de poder, pero también a fortalecer nuestra esperanza en el triunfo, no personal ni individualista, sino uniéndonos a Jesús resucitado. Así María se convierte para cada uno de nosotros en una fuerza que nos alienta en la lucha contra toda clase de mal y que nos llena de confianza sabiendo en quién hemos puesto toda nuestra confianza. El bello cántico que San Lucas pone en sus labios refleja toda la actitud del discípulo que busca seguir el camino de la salvación. Se sabe pequeña, pero en manos de “El que todo lo puede”, se sabe humillada y servidora, pero portadora de vida; se sabe con dolor, pero con una alegría que hace que su espíritu se llene de gozo y que su alma glorifique al Señor. Así también nosotros, sus hijos, queremos parecernos a María. Nos reconocemos pecadores y sumergidos en un mar borrascoso, pero con una estrella que nos guía hasta Jesús. No sucumbimos a las pruebas y a la tormenta, porque tenemos nuestra ayuda en Dios y Él es nuestro auxilio. Igual que María, nuestra esperanza la tenemos puesta en la presencia del Señor en medio de su pueblo. Pero igual que María tendremos que proclamarnos servidores, pequeños y acoger en nuestro corazón la fuerza de su Palabra. Es cierto que actualmente hay graves dificultades, al igual que en las primeras comunidades, pero hoy María anima nuestra esperanza y nuestro compromiso para transformar este mundo, para convertirlo en el deseo de Jesús: un lugar de fraternidad, donde todos tengamos un puesto en la mesa que nos ha preparado Dios. Que hoy María, al despertar en nosotros el deseo de la alabanza y la acción de gracias, nos conceda descubrir la presencia de Dios en medio de nosotros y mirar con nuevos ojos la realidad que estamos viviendo. Si sabemos a dónde vamos no podemos perder el rumbo. Con María, en su Asunción, se despierta nuestra esperanza.
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LA VERDADERA SABIDURÍA 7._JESÚS ,pobre de espíritu Catequesis Padre Antonio Pavía
Querida Comunidad: por la presente os exponemos cómo se difundirá este año el ciclo de catequesis: El título será, *LA VERDADERA SABIDURÍA*y constará de las siguientes catequesis:*-Introducción al ciclo**-¡Buscad a Dios con humildad'**-Yo soy la savia para mis discípulos**-Las cosas santas de Dios**-Hasta hacerla mía**-Quien puede estar con Dios**-Jesús, pobre de espíritu**-Dios ama a quienes confían en Él**-Las intuiciones del alma palpan a Dios*La Introducción se publica aquí y las 8 catequesis restantes se os enviarán, una, cada semana siguiente.Recordaros que estas catequesis fueron impartidas a la Comunidad por nuestro querido padre Antonio, en Segovia , en Julio de 2016. Y como decía él, cada vez que las escuchemos el Señor nos abrirá nuevos caminos para seguir acogiendo su Palabra. ¡Que el Señor bendiga a la Comunidad!
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Santo Evangelio Diario 14 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz
14 Agosto San Maximiliano María Kolbe Ezequiel 16, 1-15. 60. 63: “Tendré presente la alianza que hice contigo y tú te avergonzarás” Isaías 12: “El Señor es mi Dios y salvador” San Mateo 19, 3-12: “Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así” Discusiones graves y delicadas ha suscitado la ley sobre el reconocimiento de las uniones homosexuales como matrimonio. Ciertamente, debemos un respeto en su dignidad a las personas con preferencias sexuales diferentes y se tendrán que buscar leyes y caminos que protejan sus derechos y ayuden a parejas estables de hecho, pero ¡eso no se puede llamar matrimonio! Las dos lecturas de este día nos proponen una imagen del matrimonio que dista mucho de lo que ahora pretendemos configurar como matrimonio. Ezequiel recuerda la alianza eterna que hace Dios con su pueblo. Ciertamente Israel en muchas ocasiones olvidó esta alianza y se prostituyó: “quebrantase mi alianza”, pero el Señor se mantiene fiel a esa alianza y propone una alianza nueva. Este es el sentido del matrimonio y no solamente uniones de conveniencia o de placer, sino compromiso serio de dos personas que juran y tratan de cumplir un amor estable. Parejas de hecho, amor libre, divorcios al vapor, están destruyendo las familias y propiciando graves heridas en los hijos que crecen en la inseguridad y en los complejos que acarrea un divorcio. El mismo Jesús, en una sociedad que desprecia a la mujer y que la considera como un objeto, propone la fidelidad de la pareja como un principio original que se ha ido perdiendo con el tiempo. La fidelidad y la estabilidad de la familia, las nuevas formas de familia propiciadas por la migración, las madres o padres solos, son retos que nos cuestionan y nos llevan a buscar nuevas soluciones donde podamos tener el hogar como una célula y una escuela de amor y protección. Las situaciones de trabajo o estudio, los desplazamientos y las ausencias, no deben ser pretexto para descuidar la fidelidad de la pareja. Debemos mirar el ejemplo del mismo Señor que busca superar la infidelidad de su esposa Israel y que le profesa un amor fiel. ¿Qué podremos hacer por nuestras familias? ¿Cómo vivir en la fidelidad hoy?
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